La serie de experimentos con seres humanos más grande de la historia…

Una de las pocas imágenes públicas de las operaciones dentro del fuerte Detrick durante la operación Whitecoat.
Anfrix/World of Secret/Gizmodo(M.Jorge)/La Operación Whitecoat, llevada a cabo por los Estados Unidos, es hoy día considerada como uno de los experimentos con humanos más grandes de la historia. En plena Guerra Fría la posibilidad de un ataque bacteriológico por parte de la Unión Soviética era considerada como algo muy probable, razón por la cual el Departamento de Defensa de ese país y otros organismos gubernamentales comenzaron a diseñar varios planes de creación acelerada de antibióticos y vacunas efectivas para varios agentes infecciosos sin cura conocida.
Obviamente para esto necesitaban probar dichas vacunas en personas enfermas, personas que debían ser registradas y observadas durante todo el proceso para así obtener mejores datos. La primera respuesta sería utilizar soldados, razón por la cual el programa tendría base en el Fuerte Detrick, en Maryland. Razón por la cual, tras acondicionar las instalaciones del mismo, hombres jóvenes, muchas veces reclutas, serían expuestos a todo tipo de infecciones.
Infecciones que iban desde la fiebre amarilla, la hepatitis A y la tularemia hasta incluso la encefalitis equina. Tras ser infectados, eran puestos durante un tiempo en vigilancia y luego suministrados con la «cura» experimental. Todo supervisado ante la atenta mirada de los científicos involucrados en la operación.

Pruebas de sangre, operación Whitecoat.
No obstante, rápidamente los soldados comenzaron a revelarse y a negarse a ser infectados, por lo que se organizó un masivo paro general a manera de sentada. Con sus planes detenidos, algo que ciertamente no era aceptable, los responsables del proyecto rápidamente encontrarían nuevas personas en las cuales probar las vacunas experimentales. Cristianos adventistas, que por motivos religiosos eran objetores de conciencia, es decir, se negaban a formar parte del ejército o participar en guerras.
A unas aproximadamente 3000 personas se les haría llegar una propuesta diciéndoles que, ya que no ayudaban al país militarmente, podían al menos hacerlo siendo parte de pruebas científicas en las cuales serían infectados con distintas enfermedades y rápidamente administrados con la «cura». Logrando así conseguir 2300 voluntarios. Entre los cuales, según se reporta, no hubo muertes.
Pero Whitecoat fue solo una rama en enorme árbol de experimentos encargados por el Departamento de Defensa. Si bien hoy todo aun permanece en secreto -de hecho la documentación interna del fuerte Detrick y los datos del proyecto en sí son considerados como secreto de estado- un documento del 28 de septiembre de 1994 emitido por la Oficina de rendición de cuentas de los Estados Unidos haría público, sin especificar datos precisos, expondría que entre 1940 y 1974 -esto incluye a Whitecoat y otros programas- cientos de miles de seres humanos fueron objeto de pruebas en experimentos con sustancias peligrosas, desde radiación y químicos hasta agentes infecciosos. De hecho, del mismo documento oficial emitido por el gobierno de los Estados Unidos se extrae:
«Durante los años 50, cientos de miles de personal militar han sido involucrados en experimentación humana y otras exposiciones intencionales conducidas por el Departamento de Defensa (DOD), regularmente sin el conocimiento del soldado o su consentimiento.»
Si bien durante la etapa de pruebas con civiles de la operación Whitecoat, al menos según lo dice el mismo gobierno de los Estados Unidos, se cumplió con el código de Nuremberg y se le permitió a los sujetos de prueba consultar con fuentes externas y poseer información detallada del proceso (si hemos de creerle a la versión oficial eso sí.) durante muchas otras pruebas el documento menciona situaciones casi tan sureales y criminales como la siguiente:
«[…] durante la Segunda Guerra Mundial veteranos que originalmente fueron voluntarios para «probar ropa de verano» a cambio de tiempo libre, se encontraron a si mismos en cámaras de gas probando los efectos del gas mostaza y la lewisita.»

voluntarios Operación Whitecoat
Las instalaciones de Fort Derrick se encuentran en Frederick, Maryland. Un campus enorme que a lo largo de la historia ha pasado por varias fases y ampliaciones. Oficialmente y desde 1954 unas instalaciones para la investigación biológica y desarrollo de armas en tiempos de paz poco después de que acabara la Segunda Guerra Mundial. Extraoficialmente, el primer (y único hasta la fecha) centro de experimentación con armas biológicas en seres humanos al aire libre. Añadiendo también el más grande en cuanto a número de participantes.
El gobierno de Estados Unidos sabía de la existencia de extensos experimentos con armas biológicas por parte de los japoneses en la Segunda Guerra Mundial (Proyecto Maruta), y asumía en el contexto en el que se encontraban que los rusos también estaban llevando a cabo pruebas similares. Curioso, porque aunque Estados Unidos condenó oficialmente la fabricación y uso de armas de este tipo, clandestinamente había puesto en marcha su propio programa de investigación ya en 1943, en este caso con animales desde Fort Detrick.
Estos experimentos no llegaron jamás a probar la idoneidad de ciertos patógenos para el uso de armas, principalmente porque a los científicos que trabajan les resultaba difícil extrapolar lo ocurrido con los animales al hombre. Así fue como el ejército llegó a la conclusión de que las pruebas sólo podrían ser un éxito en seres humanos. Así nació Whitecoat.

Originalmente, los sujetos de prueba fueron soldados, que se habían ofrecido. para averiguar más, pero después de que los soldados llevaron a cabo una sentada sobre los peligros de los experimentos biológicos, fueron Iglesia Adventista del Séptimo Día, que se negó el servicio militar, reclutados para los ensayos.
Los voluntarios que era un objetor de conciencia, incluyendo muchos miembros de la Iglesia Adventista del Séptimo Día. La Iglesia Adventista del Séptimo Día es una iglesia protestante libre de cuyos miembros no tenían permisos para portar armas. Así fueron el ,aprobada para el servicio, Los miembros de la Iglesia Adventista del Séptimo Día objetores de conciencia. Esto podría / no sería en, en este momento (1955-1975 / ab EE.UU. (1965)), que rabia guerra en Vietnam combates. Los adventistas también se reunió las condiciones perfectas para los experimentos, tal como se entiende que su cuerpo humano como una casa de Dios y mantenido un estilo de vida saludable.
La Oficina del Fiscal General de los Estados Unidos libero un reporte el 28 de septiembre de 1994, en el cual se afirma que entre 1940 y 1974, elDepartamento de Defensa de los Estados Unidos (DOD) y otras agencias de seguridad nacional hicieron pruebas en en cientos de miles de humanos que involucraban substancias peligrosas. La siguiente cita es del reporte:
Muchos experimentos se llevaron a cabo en seres humanos, que tenían el nombre clave Operación Whitecoat, los que fueron hechos en Fort Detrick, Maryland, en los 1950s. Los sujetos humanos eran hombres voluntarios entre los enlistados. Sin embargo , a poco andar , los hombres enlistados hicieron una huelga para obtener más información acerca d elos peligros de los test biológicos a los que eran sometidos, por lo que adventistas [SDAs] quienes eran objetores de conciencia fueron reclutados para los estudios , sin informarles acerca de los peligros.Staff Report prepared for the committee on veterans’ affairs

El primer paso fue utilizar soldados, razón por la cual el programa tendría su base en el fuerte Detrick, en Maryland. Tras acondicionar las instalaciones del mismo, hombres jóvenes, muchas veces reclutas, fueron expuestos a todo tipo de infecciones. Infecciones que iban desde la fiebre amarilla, la hepatitis A y la tularemia hasta incluso la encefalitis equina. Tras ser infectados, eran puestos durante un tiempo en vigilancia y luego tratados con la “cura” experimental. Todo supervisado ante la atenta mirada de los científicos involucrados en la operación.
También conocido como “abrigos blancos”, voluntarios designados se trataron a continuación de acuerdo con su enfermedad, Para probar la eficacia de antibióticos y vacunas. Algunos soldados se les concedió como compensación por la participación como sujeto de prueba dos semanas de vacaciones. Los experimentos se llevaron a cabo en Fort Detrick, un centro de pruebas cerca de Washington, D.C

Voluntarios en 1956
Primera fase
El procedimiento era el mismo cada noche. Poco antes de la puesta de sol, los hombres eran recogidos en un punto por un camión y conducidos a un lugar remoto del desierto. Allí se lavaban bajo unas duchas al aire libre que había acondicionado el ejército, se ponían ropa limpia y se les daba una manta a cada uno para que se resguardaran en caso de que tuvieran frío. Luego cada uno tomaba sus posiciones designadas y se sentaban en unos asientos que se asemejaban a taburetes dispuestos sobre la arena en una larga extensión.
Ese era el momento en el que una plataforma recluía a los grupos, de alrededor de 30 personas cada vez, quedando un escenario parecido a una jaula gigante donde se procedería al experimento. Al escuchar una primera sirena todos debían mirar hacia el mismo punto y respirar de manera constante. El hombre detrás de este experimento era el Coronel William Tigertt, médico del Ejército de Estados Unidos, quién había advertido a los participantes que cuando se activaban las bombas de sustancias debían respirar normalmente, sólo eso, respirar.

Bola Ocho en Fort Detrick.
Por lo general la sirena sonaba una segunda vez, y esto significaba que ese grupo de 30 personas volvería a dormir tranquilo. La segunda sirena advertía que el experimento debía pararse debido a que la dirección del viento no iba a permitir continuar con la prueba. Así, los hombres se cambiaban de nuevo con su ropa original y eran llevados de vuelta a los cuarteles.
Cuando las condiciones eran favorables y el viento era “perfecto”, la cosa cambiaba. Entonces y tras la primera sirena, se activaban las bombas que comenzarían a rociar con litros de agentes bacteriológicos sobre el aire de la noche. Por ejemplo liberando el patógeno que produce la fiebre Q, cuyos síntomas tras un período de incubación pasan por fiebre alta, náuseas, vómito o diarrea. Hoy en la mayoría de los casos la enfermedad seguiría su curso normal sin efectos nocivos duraderos. En aquel momento uno de cada 30 que contraía la fiebre acababa tremendamente debilitado.
El experimento finalizaba cuando los voluntarios avistaban a los hombres con ropa de protección acercarse. Ese era el momento en el que volvían a las duchas para luego situarse sobre una lámpara ultravioleta que destruiría cualquier residuo de microbio. Al acabar volvían a ducharse, las ropas utilizadas por los voluntarios se quemaban, y los miembros de ese grupo eran trasladados a Fort Detrick. Comenzaba la segunda fase y hacía su aparición la denominada Bola Ocho.

Bola Ocho
Segunda fase
En cuanto a como pasaron esa barrera ética de pasar a experimentar con humanos, lo cierto es que en el campo de la ciencia y durante muchas décadas atrás ya se habían utilizado como conejillos de indias a personas en experimentos médicos. De hecho los farmacéuticos probaban los fármacos son sujetos voluntarios antes de que éste se comercializara. Sin embargo en este caso nos encontramos con que las pruebas y su fin, no eran un intento de curar a personas, más bien la idea era lo contrario.
El ejército se las ingenió para darle la vuelta a la idea original. Los participantes debían dar su consentimiento respecto a las pruebas, de esta forma el equipo de Fort Detrick no tendrían ningún problema legal. Además encontraron a un grupo en particular que se adaptaba perfectamente a esta tarea, Cristianos adventistas, los cuales por motivos religiosos eran objetores de conciencia (no querían ser parte del ejército, manejar armas o entrar en conflictos bélicos). Este grupo por tanto estaba exento y encima eran extraordinariamente sanos debido a que su religión tampoco les permitía fumar o beber alcohol o café.

Coronel Tigertt.
De esta forma el Coronel Tigertt entró en contacto con ellos y fueron persuadidos con el honorable slogan de servir a la patria.
Según explicaría en el comunicado que firmó Theodore Flaiz, secretario general y portavoz de la iglesia, el 19 de noviembre de 1954:
El tipo de servicio voluntario que se ofrece a nuestros niños en este programa de investigación ofrece una excelente oportunidad para que estos jóvenes y los hombres que presten el servicio sea de gran valor, no sólo a la medicina militar, sino también a la salud pública en general.
El resultado fue que entre 1955 y 1973 más de 2.000 jóvenes se presentaron voluntarios para la denominada Operación Whitecoat. Más de 150 experimentos de alto secreto donde se incluía que los participantes se infectaran con, entre otros, ántrax, tularemia, meningitis o fiebre tifoidea.
Así que llegados a esta segunda fase y tras esa tremenda primera parte en el desierto de Utah, el gobierno de Estados estaba preparado para poner en funcionamiento la denominada Bola Ocho.
Se trataba de una esfera hueca de 13 metros de altura hecha de acero inoxidable que los científicos habían llamado así porque les recordaba a la bola de billar. Los voluntarios entraban en la instalación y debían situarse a un lado de la esfera con unas máscaras que conectaban su respiración a la esfera .
En ese momento un técnico hacía uso de un dispositivo por control remoto para liberar una fina capa de bacterias o virus dentro de la esfera. Los hombres respiraban la mezcla durante alrededor de un minuto y luego pasaban inmediatamente a otra sala médica donde se les aislaba y se les mantenía en observación.
Cada habitación estaba equipada con televisión, libros y juegos. Una manera de amenizar el tiempo mientras los participantes esperaban a que llegasen los dolores, fiebres o efectos de las sustancias ingeridas.
Se calcula que alrededor de un tercio de los voluntarios acabarían afectados, oficialmente ninguna muerto. La gravedad de los síntomas dependía de si habían adquirido algún tipo de inmunidad durante la participación de los experimentos anteriores a la Bola Ocho.
Es curioso, porque aún hoy, la mayoría de los veteranos de Whitecoat que sobrevivieron en el programa están orgullosos de ello. No se sienten engañados. Con el tiempo muchos han acabado participando en debates y programas en la televisión, sobre todo a raíz de los ataques a las Torres Gemelas y el clima que se respiró sobre el bioterrorismo.

También es cierto que a todos se les informó repetidamente acerca de los riesgos potenciales y de que eran libres de abandonar el programa en cualquier momento que quisieran (oficialmente se cumplió el código Nuremberg).
Incluso oficialmente también y según los informes del ejército, la operación contribuyó a la consecución de vacunas aprobadas para la fiebre amarilla y la hepatitis.
Aún así, hoy resultaría difícil imaginar un programa similar bajo el marco de la legalidad.
Un espacio y unas coordenadas que sirvieron durante casi dos décadas para llevar a cabo el mayor número de experimentos con seres humanos en la historia.
Pero Whitecoat fue solo una rama en enorme árbol de experimentos encargados por el Departamento de Defensa.
Si bien hoy todo aun permanece en secreto -de hecho la documentación interna del fuerte Detrick y los datos del proyecto en sí son considerados como secreto de estado- un documento del 28 de septiembre de 1994 emitido por la oficina de rendición de cuentas de USA haría público, sin especificar datos precisos, que entre 1940 y 1974 -esto incluye a Whitecoat y otros programas- cientos de miles de seres humanos fueron objeto de pruebas en experimentos con sustancias peligrosas, desde radiación y químicos hasta agentes infecciosos.
De hecho, del mismo documento oficial emitido por el gobierno de los Estados Unidos se extrae: “Durante los años 50, cientos de miles de personal militar han sido involucrados en experimentación humana y otras exposiciones intencionales conducidas por el Departamento de Defensa (DOD), regularmente sin el conocimiento del soldado o su consentimiento.”
“[…] durante la Segunda Guerra Mundial veteranos que originalmente fueron voluntarios para “probar ropa de verano” a cambio de tiempo libre, se encontraron a si mismos en cámaras de gas probando los efectos del gas mostaza y la lewisita.”

Consentimiento
El Código de Nuremberg:
El Código de Nuremberg se está aplicando actualmente hoy guía ética para la preparación y realización de médicos, experimentos psicológicos y otros en los seres humanos. El Código de Nuremberg: “
En los ensayos clínicos en seres humanos, el consentimiento voluntario del sujeto humano es absolutamente necesario. es decir, que la persona en sentido jurídico debe poder, dar su consentimiento; que deben ser capaces, no afectado por la violencia, fraude, Lista, impresión, Pretensión o alguna otra forma de persuasión o la coacción, para ejercer su juicio; que suficiente en sus detalles para conocer y entender la zona en cuestión debe, ser capaz de tomar una decisión inteligente e informada«.
Los experimentos de operación whitecoat es visto como un buen ejemplo para tratar con el consentimiento voluntario después de que el Código de Nuremberg. Después de la revelación por un médico militar sobre los riesgos y los tratamientos de un formulario de consentimiento tenía que ser firmado.
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