Manuscritos del Mar Muerto…

La Vanguardia(J.Barranco)/elhistoriador.es — Los Manuscritos del Mar Muerto o Rollos de Qumrán (llamados así por hallarse los primeros rollos en una gruta situada en Qumrán, a orillas del mar Muerto) son una colección de casi 800 escritos de origen judío, escritos en hebreo y arameo por integrantes de la congregación judía de los esenios, y encontrados en once grutas en los escarpados alrededores del mar Muerto.
Los primeros siete rollos fueron encontrados en 1947 por Jum’a y su primo Mohammed ed-Dhib, dos pastores beduinos de la tribu Ta’amireh en una cueva de Qumrán. Se cuenta que utilizó algunos en una hoguera para calentarse, al carecer del conocimiento de la importancia del hallazgo.
Estos rollos fueron vendidos (troceados, para aumentar su precio) a un anticuario en el mercado local, extraviándose un tiempo algunos en Egipto y otros en los Estados Unidos.
Posteriormente se publicaron copias de los rollos, causando un masivo interés en arqueólogos bíblicos, cuyo fruto sería el hallazgo de otros seiscientos pergaminos, y cientos de fragmentos. Lo más importante de este hallazgo es su antigüedad, que permite estudiar importantes fuentes teológicas y organizativas del cristianismo.
La mayoría de los manuscritos datan de entre los años 250 adC y 66 dC, estando entre ellos los textos más antiguos de que se dispone en lengua hebrea del Tanaj o Antiguo Testamento bíblico. Se cree que fueron ocultados por los esenios debido a las revueltas judías contra los romanos en esos años.
Descubrimiento

Los primeros siete rollos, de pergamino , fueron encontrados en 1947 por Jum’a y su primo Mohammed ed-Dhib , dos pastores beduinos de la tribu Ta’amireh en una cueva de Qumrán .
Se cuenta que utilizó algunos en una hoguera para calentarse, al carecer del conocimiento de la importancia del hallazgo.
Estos rollos fueron vendidos (troceados, para aumentar su precio), mediante diversas vicisitudes a dos anticuarios de Belén .
Cuatro de ellos fueron vendidos (por una pequeña cantidad) al archimandrita del monasterio sirio-ortodoxo de San Marcos en Jerusalén , Atanasio Josué Samuel (más conocido como Mar Samuel ).
Los tres siguientes, al final, fueron a parar al profesor judío Eleazar Sukenik, arqueólogo de la Universidad Hebrea de Jerusalén que dándose cuenta del valor de los mismos los compró en 1954 .
Posteriormente se publicaron copias de los rollos, causando un masivo interés en arqueólogos bíblicos , cuyo fruto sería el hallazgo de otros seiscientos pergaminos, y cientos de fragmentos.
Lo más importante de este hallazgo es su antigüedad, que permite estudiar importantes fuentes teológicas y organizativas del judaísmo y del cristianismo . La mayoría de los manuscritos datan de entre los años 250 a. C. y 66 d. C. , estando entre ellos los textos más antiguos de que se dispone en lengua hebrea del Tanaj o Antiguo Testamento bíblico.
Se cree que fueron ocultados por los esenios debido a las revueltas judías contra los romanos en esos años.
Biblioteca
Entre los manuscritos se encuentran:
- Los libros del Tanaj , incluido una versión más extensa del Libro I de Samuel , con la excepción de Ester , así como los deuterocanónicos como el Sirácida y el Libro de Tobías .
- Estudios sobre cada libro de la Escritura, desde un punto de vista esenio.
- Los manuales, reglamentos y oraciones propias de la comunidad que habitó el sitio, entre los cuales destaca el Documento de Damasco , que ya había sido encontrado en 1896 en el depósito de una sinagoga , en una versión manuscrita por los karaitas del siglo IX .
- Un rollo de cobre con cuestiones contables y relativas a la localización de determinados tesoros.
- Diversos textos religiosos intertestamentarios como:
- el Libro de Enoc .
- el Testamento de los Doce Patriarcas .
- el Libro de los Jubileos , que expone un calendario solar, diferente a los que usaban los fariseos y saduceos en el Templo y que conducía a un conflicto por las fechas de celebración de las fiestas de la Ley, pero que concuerda con las normas de la comunidad de Qumrán y es explícitamente citado en el Documento de Damasco (XVI 3-4).

El traductor de estos manuscritos, Florentino García Martínez, escribió que, con la única excepción del rollo de cobre, se trata de una “biblioteca sectaria”, pues los rollos forman un conjunto articulado de concepciones teológicas , escatológicas , morales y éticas (1992:36-39).
Las normas de la comunidad citan y hacen referencia a todos los textos bíblicos , apócrifos y seudoepigráficos encontrados, de manera que estos sustentan a aquellas, que a su vez se consideran intérpretes de textos inspirados que están en la “biblioteca”.
El uso del antiguo calendario hebreo por la comunidad, claramente diferente al oficialmente vigente en el siglo I , distingue a la biblioteca de los textos de otras corrientes judías, como los fariseos.
En el año 2010 se concretó un proyecto entre la empresa Google y la Autoridad de Antigüedades de Israel , con un costo de 3,5 millones de dólares , que tiene como objetivo digitalizar los 3.000 fragmentos del documento, los que estarán disponibles en Internet en un plazo de 5 años. Estos incluirán traducciones de los textos.
Los Manuscritos de Qumran

Los textos de Qumran, descubiertos por beduinos locales en esta región de Israel en el año 1947, siguen siendo un tema de gran interés. ¿Qué cuentan de Jesús estos documentos? ¿Se han traducido en su totalidad? ¿Ha ocultado algo el gobierno israelí?
La historia del descubrimiento de los Rollos del Mar Muerto conocidos también como manuscritos de Qumran es, como no podía ser de otra manera, una verdadera aventura arqueológica de ésas que superan a la realidad.
Todos hemos oído hablar de la historia del cabrero que, buscando al animal perdido en las montañas, tuvo la fortuna de que una de las piedras que lanzaba a una cueva cercana con el fin de saber si dentro se había escondido el animal, se topo con tan sensacional descubrimiento.
Hasta este punto, no sabemos qué parte es verdad o cuál ficción. Al parecer el hallazgo lo realizaron dos pastores beduinos de la tribu Ta’amireh. Sus nombres eran Jum’a y su primo Mohammed ed-Dhib. Sin embargo, quien dio relevancia al descubrimiento fue Khalil Iskander Shahin, más conocido en Belén por el apodo de Kado.
Hasta su tienda en la ciudad judía fue el beduino para vender la leche de sus animales y, de paso, llevar algunos rollos por si podía sacar algo de dinero con ellos. Su comprador habitual era Kado quien también regentaba una zapatería. El beduino pensó que quizás podría utilizar los rollos como material para su negocio.
Kado, que era cristiano, no mostró mucho interés en los documentos pero sintió la suficiente curiosidad como para llevarlos a Jerusalén. Allí descubrió su verdadero valor en el convento sirio de San Carcos.
Acompañado por su cómplice en la aventura, George Isaiah, los dos visitaron la cueva de Qumran guiados por el beduino, sacando de allí gran parte del material.
A partir de este momento la historia del descubrimiento de los textos se dispara. Una vez valorada la extraordinaria importancia del hallazgo, el Metropolitan Museum de Nueva York organiza una pequeña expedición hasta la cueva para recuperar y comenzar la investigación del material.
Arqueólogos israelís han anunciado el descubrimiento de docenas de nuevos fragmentos de los Manuscritos del Mar Muerto encontrados en una cueva del desierto de Judea y que creen que fueron escondidos durante una revuelta judía contra Roma hace 1.900 años.

Los fragmentos de pergamino contienen líneas en griego antiguo de los libros de los profetas menores Zacarías y Nahum, contienen la palabra Dios en hebreo y han sido datados a través de las pruebas de radiocarbono en el siglo II, de acuerdo con la Autoridad para las Antigüedades de Israel (AAI).
Son los primeros nuevos manuscritos encontrados en excavaciones arqueológicas en el desierto del sur de Jerusalén en 60 años
Los Manuscritos del Mar Muerto, una colección de textos judíos hallados en cuevas del desierto en Cisjordania cerca de Qumrán en los años cuarenta y cincuenta, abarcan desde el siglo III a.C. al siglo I d.C. Incluyen las copias de textos bíblicos más antiguas conocidas y documentos que delinean las creencias de una secta judía poco comprendida.
Las nuevas piezas se cree que pertenecen a un conjunto de fragmentos de pergamino encontrados en los años sesenta en un lugar denominado «la cueva del horror», situada en un remoto cañón en el desierto de Judea al sur de Jerusalén y llamada así por haberse hallado en él cuarenta esqueletos humanos durante las excavaciones.
La cueva está en la reserva natural de Nahal Hever, situada a unos 80 metros por debajo de la cima de un acantilado escarpado, y a la que solo se puede acceder haciendo rápel entre desfiladeros. Los pergaminos encontrados entonces contenían también una traducción griega de los doce profetas menores.
Se cree que los fragmentos -de la mano de dos escribas distintos-fueron preservados en la gruta durante la revuelta del líder judío Bar Kochba, una rebelión armada contra Roma durante el reino del emperador Adriano entre los años 132 y 136 d.C.
Las cuevas donde se preservaron los rollos tienen condiciones climáticas interiores que permitieron su conservación excepcional y han sido blanco de saqueadores de antigüedades en las últimas décadas, por lo que la Autoridad para las Antigüedades de Israel realizó una «operación nacional» para evitar que objetos de suma «importancia histórica» cayeran en sus manos.

Esqueleto de una niña de hace 6.000 años hallado en la cueva parcialmente momificado y en posición fetal
En la excavación se han hallado también restos importantes de otras épocas históricas. Entre ellos, destaca el esqueleto de un menor de hace unos 6.000 años, probablemente una mujer, envuelto en una tela, parcialmente momificado y colocado en posición fetal.
El cuerpo se conservó en gran medida por el clima de la cueva, incluidos la piel, los tendones y el cabello, y experimentó «un proceso de momificación natural», concreta Ronit Lupu, experta en prehistoria y miembro de la AAI.
Además, en otra cueva de la zona se halló una cesta de hace unos 10.500 años, de la época neolítica precerámica. Se tejió con material vegetal, se preservó gracias al clima árido y podría ser «la más antigua del mundo», destacó la AAI.

Nuevos Fragmentos de los Manuscritos del Mar Muerto recién descubiertos por la Autoridad de las Antigüedades de Israel
La cesta tenía una capacidad de entre 90 y 100 litros y aporta nuevos datos «sobre cómo se almacenaban los productos unos 1.000 años antes de la invención de la cerámica». Sin embargo, se encontró vacía, y ahora se investigará su posible uso a partir de una pequeña cantidad de tierra de su interior.
Otro de los descubrimientos es un alijo de monedas de hace unos 1.900 años, «con símbolos judíos como un arpa y una palmera datilera», y entre el que también hay restos de «flechas y puntas de lanza, tela tejida, sandalias e incluso peines para piojos».
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