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Evolución del hombre …


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Concepto.de  —  La evolución humana u hominización es el nombre que recibe el proceso gradual e histórico de cambio biológico de los ancestros más primitivos (Australopitecus sp.) del ser humano hasta la aparición de nuestra especie tal y como hoy la conocemos (Homo sapiens).

Este proceso tuvo inicio hace 5 a 7 millones de años en el continente africano, con el surgimiento del ancestro común entre el ser humano (las especies del linaje hominino) y los chimpancés (Pan troglodytes).

Estrictamente hablando, cuando se habla de seres humanos nos referimos exclusivamente a los Homo sapiens, aunque no seamos los únicos integrantes del género Homo.

Antes de nosotros (y algunas durante nuestra prehistoria) existieron numerosas especies que hoy se encuentran extintas pero que presentaban numerosas similitudes físicas, biológicas y comportamentales.

La evolución humana tuvo su punto inicial cuando una población de primates del noroeste de África se dividió en dos linajes que evolucionaron de modo independiente: uno de ellos permaneció en los árboles, mientras el otro migró a la llanura.

Debido a presiones ambientales, las generaciones siguientes de este último linaje aprendió a erguirse sobre sus patas anteriores, liberando así las posteriores que vendrían a ser luego manos, capaces de sostener herramientas.

El estudio de este proceso se dio gracias a la arqueología, paleontología, geología y otras ciencias semejantes, pero sobre todo gracias al surgimiento de los estudios de Charles Darwin y de la Teoría del origen de las especies, que vino a suplantar al creacionismo o a la generación espontánea como la mayor explicación humana respecto a sus orígenes.

Etapas de la evolución humana

La evolución humana comprende el surgimiento de las siguientes especies principales (existieron otras menores que no formaron parte vital del árbol evolutivo):

Australopithecus.

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National Geographic  —  Primeros primates en caminar erguidos, fueron un grupo variado y exitoso de especies, que se enfrentaron a un cambio climático intenso en la sabana de su época, viéndose obligados a abandonar la dieta vegetariana y empezar a cazar, dando así origen al género Homo.

De esta especie se conservan esqueletos bastante completos, como la famosa Lucy (Australopithecus afarensis).

Un cráneo notablemente completo de hace 3,8 millones de años revela cómo era el rostro de la especie de australopitecos más antigua conocida hasta el momento, conocida como Australopithecus anamensis.

Los científicos hallaron el fósil en Woranso-Mille, Etiopía, y, por su morfología, creen que tenía rasgos distintos a la más famosa de todos los Australopithecus afarensis, Lucy, especie con la que habría convivido durante unos 100.000 años.

Situada en la región de Afar en Etiopía, a 550 kilómetros al noreste de la capital, Adís Abeba, y a 55 kilómetros de Hadar .-de donde proviene Lucy- Woranso-Mille, desde el año 2004 ha sido la cuna del descubrimiento de unos 230 fósiles de homínidos.

En dicha zona se desarrolla el trabajo conocido como proyecto WORMILL, que impulsado por el paleoantropólogo etíope Yohannes Haile-Selassie del Museo de Historia Natural de Cleveland y profesor en la Universidad Case Western Reserve, en Estados Unidos, integra un conjunto de hasta 85 yacimientos paleontológicos de vertebrados.

Australopithecus anamensis: los australopitecos más antiguos

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Vista lateral del cráneo MRD-VP-1/1 Australopithecus anamesis es el miembro más antiguo del género australopitecos. Las similitudes con la dentición del cráneo fósil encontrado con los restos previos ya conocidos han permitido identificarlo como miembro de esta especie

En un lugar remoto de esta zona, de la que no existían datos geológicos, un trabajador local llamado Ali Bereino encontró en 2016 un cráneo fósil identificado como MRD-VP-1/1.

Se trataba de la mandíbula superior de un cráneo completo que sería encontrado con posterioridad.

Para conocer la edad y el ambiente en el que vivió el homínido al que pertenecía esta calavera se realizaron dos campañas, una en 2017 y otra en 2018.

Hoy, la revista Nature revela los resultados de esta investigación en dos estudios, uno sobre la descripción del fósil y otro sobre el contexto geológico y la edad del mismo.

Los autores de ambos trabajos asignan el cráneo a un individuo de la especie Australopithecus anamensis:, la especie de australopitecos más antigua conocida..

El fósil representa el único cráneo conocido de la especie, por lo tanto permite caracterizar a esta especie mejor. La datación del fósil en 3,8 millones de años nos indica que Australopithecus afarensis convivió en el tiempo con A. anamesis como mínimo durante 100.000 años.

Por lo tanto A. afarensis no es un descendiente directo de A. anamensis como se podría pensar”, explica a Sinc el geólogo Luis Gibert Beotas, investigador de la Universidad de Barcelona -UB- que participa en uno de los dos estudios y que se incorporó al proyecto WORMILL en el año 2010.

Un nuevo árbol familiar

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Cráneo de ‘Australopithecus afarensis Hasta ahora, los especímenes más antiguos de este género extinto de homínidos, A. anamesis, –que datan de hace entre 4,2 y 3,9 millones de años–, era conocidos principalmente por fósiles de mandíbulas y dientes, mientras que las especies más jóvenes, A. afarensis (en la imágen) , –de hace 3,5 y 2 millones de años– estaban representadas por múltiples calaveras.

De esta forma, el hallazgo pone en duda las suposiciones sobre cómo evolucionaron estos antiguos parientes de los humanos y proporcionan nuevas ideas sobre los primeros australopitecos y sus orígenes.

“Este nuevo fósil indica que el modo de evolución de los australopitecos fue por cladogénesis -división- y no por anagénesis -transformación lineal- como se pensaba anteriormente”, declara a Haile-Selassie.

Stephanie Melillo, del Instituto Max Planck de Antropología Evolutiva en Alemania y coautora de ambos artículos, explica: «solíamos pensar que A. anamensis se convirtió gradualmente en A. afarensis con el tiempo.

Todavía pensamos que estas dos especies tenían una relación ancestro-descendiente, pero este nuevo descubrimiento sugiere que las dos especies realmente vivían juntas. Esto cambia nuestra comprensión del proceso evolutivo y plantea nuevas preguntas: ¿Competían estos animales por comida o espacio?”

Un nuevo rostro entre los homínidos

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Yohannes Haile-Selassie con el cráneo de MRD “Este nuevo fósil indica que el modo de evolución de los australopitecos fue por cladogénesis (división) y no por anagénesis (transformación lineal) como se pensaba anteriormente.

Hasta ahora, los especímenes más antiguos de este género extinto de homínidos, A. anamesis, –que datan de hace entre 4,2 y 3,9 millones de años–, era conocidos principalmente por fósiles de mandíbulas y dientes, mientras que las especies más jóvenes, A. afarensis, –de hace 3,5 y 2 millones de años– estaban representadas por múltiples calaveras.

Australopithecus anamesis es el miembro más antiguo del género australopitecos.

Las similitudes con la dentición del cráneo fósil encontrado con los restos previos ya conocidos han permitido identificarlo como miembro de esta especie. Además, gracias a que los restos cráneofaciales están casi completos se han podido identificar características que no habían sido observadas anteriormente en esta especie.

Algunas eran compartidas con la especie descendiente A. afarensis, mientras que otras eran más propias de grupos ancestrales más primitivos como el Ardipithecus y el Sahelantropus.

“MRD tiene una mezcla de rasgos faciales y craneales primitivos y derivados que no se esperaba ver en un solo individuo”, argumenta Haile-Selassie. “Es bueno poder finalmente ponerle cara al nombre”, añade Melillo.

“Hasta ahora, teníamos una gran brecha entre los ancestros humanos más antiguos conocidos, de alrededor de 6 m.a. y especies como Lucy, que tienen de dos a tres m.a.. Uno de los aspectos más emocionantes de este descubrimiento es cómo se une el espacio morfológico entre estos dos grupos”, enfatiza.

Gibert Beotas concluye: “Una vez más lo que muestra este descubrimiento es que la evolución humana fue un proceso complejo, no lineal. Hace años los arboles evolutivos eran muy simples, una especia antigua era sustituida por otra más moderna. A medida que tenemos más fósiles y dataciones más precisas el árbol evolutivo se ramifica y complica”.

Homo habilis.

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Prehistoria.fandom.com  —  El género Homo se caracteriza por su capacidad de desarrollo de herramientas de piedra, y el primero de ellos existió en África hace 2,2 millones de años. Su capacidad craneal no superaba los 800 cm3 y habría compartido época con el Homo rudolfensis, con el cual a menudo se considera una misma especie.

Homo habilis (del latín homo, ‘hombre’, y habilis, ‘hábil’) es un antecesor del hombre extinto que vivió en África desde hace aproximadamente 1,9 hasta 1,6 millones de años antes del presente, en las edades Gelasiense y Calabriense (principios a mediados del Pleistoceno).

El descubrimiento de esta especie se debe a Mary y Louis Leakey, quienes encontraron los fósiles en Tanzania, África, entre 1962 y 1964. Cuando fue descubierto se le consideró como la especie más antigua del género Homo, puesto ocupado después por Homo rudolfensis.

Es importante pues supone el desenlace final del proceso evolutivo comenzado durante la formación del gran valle del rift, es pues como su nombre indica «Hábil» es decir fue el primer ser vivo en la tierra que usó una herramienta con la intención de conservarla y mejorarla, hecho demostrado por descubrimientos posteriores.

Homo habilis no es un australopithecus u otro homínido como otros autores afirman, hecho comprobado por sus «avanzados» rasgos humanos que lo diferencian de hominidos mas basales y su capacidad para la manufactura de herramientas.

Estas son las características más resaltantes del Homo habilis.

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Un cráneo más redondeado, incisivos espadiformes, Molares grandes y con esmalte grueso.

Ausencia de diastema. Foramen magnum (hueco occipital) ubicado más hacia el centro, Rostro menos prognato que los australopitecinos, Incisivos más grandes que los australopitecinos.

Cara corta, Dedos curvos de pies y manos: lo que indicaba que aún utilizaban los árboles.

La posición bípeda en las hembras provoca una reducción de la pelvis que tiene como consecuencia un adelanto de los partos (lo cual implica prematuración del neonato, un mayor tiempo dedicado a la crianza y así la necesidad de mantener vínculos sociales fuertes que potencialmente colaboran al desarrollo de una cultura), mayor capacidad craneal 650 cm³.

A diferencia de australopithecus la cabeza del fémur es más grande, corta y redondeada. También la pelvis tiene un aspecto más moderno.

Una investigación reciente demuestra que el tamaño del cerebro en los humanos se debe a que el hueso esfenoides de dobla, haciendo más espacio para un cerebro más grande, y cambiando la cara. Así surgieron las especies del género homo.

Homo habilis era un homínido altamente social, esto se debe al adelanto de los partos y prematuracion del neonato que requería más atención y protección, lo que incrementaba el lazo familiar presente.

En cuanto a la dieta de H. Habilis, consistía principalmente en carroña e insectos lo que le daba una importante fuente de proteínas que contribuía indirectamente con el desarrollo cerebral, la dieta a base de carne también le obligo a formar estrategias de cacería basadas en emboscadas y persecuciones lo que sentaría la base para la formación de los glúteos en especies posteriores (Homo ergaster & Homo erectus), la formación social era sumamente jerárquica en donde los machos más astutos y no el más fuerte ejercía el cargo de líder y protector del clan.

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En el lapso de tiempo en que vivió H.habilis también lo hicieron diversos tipos de hominidos algunos cohabitaron con habilis (Homo ergaster, Paranthropus Boisei, Homo erectus y Homo rudolfensis) mientras que otros solo vivieron en la misma época pero en diferente lugar (Homo georgicus y Australopithecus). Uno de esos hominidos era Homo rudolfensis otro pariente cercano de habilis y muy similar en apariencia y comportamiento salvo por su mayor tamaño y preferencia por zonas arboladas.

La fauna de la época era muy parecida a la actual con animales reconocibles (rinoceronte blanco, búfalo cafre, ñus, impalas, gacelas, leones, hienas, leopardos y guepardos) y otros más excéntricos (Deinotherium, Dinofelis, Ancylotherium y Metridiochoerus). Como depredador de habilis resaltó el cocodrilo primitivo Crocodylus anthropophagus.

Homo ergaster.

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meteorologiaenred.com  —  Esta especie humana fue la primera en salir de África hace 1,8 millones de años y colonizar otros territorios, gracias a lo cual sirvió a su vez de eslabón entre otras dos especies venideras: el Homo erectus (en China y extremo oriente) y Homo cepranensis u Homo antecessor (en Europa).

Se trata de un homínido que apareció en el continente africano hacer más o menos unos 2 millones de años.

Desde que se descubrieron los restos de estos seres humanos han existido una gran controversia entre los expertos.

Algunos consideran que esta especie junto con el Homo erectus son la misma especie, mientras que otros expertos afirman que son especies diferentes.

La teoría que predomina en la actualidad es que esta especie del ser humano fue el antecesor directo del Homo erectus. Se considera como el primer homínido que pudo salir del continente africano. La anatomía que tiene esta especie representa un salto evolutivo sobre otras especies anteriores.

De esta forma, destacamos una estatura qué podía alcanzar alrededor de 1.8 metros. Al igual que ocurre con otras especies, esta destaca especialmente por tener una gran capacidad craneal. Tenía esta capacidad muy por encima de la de sus ancestros.

Por ello, muchos autores consideran que el mayor consumo de carne explica el incremento de esta capacidad craneal.

Traducido, Homo ergaster significa hombre trabajador. Esta especie trajo consigo una gran mejora en la elaboración de las herramientas y sus utensilios comenzaron a ser más complejos. Al tener mejor calidad estos utensilios, se conseguía favorecer la técnica de la caza y el resto de otras actividades sociales.

Los estudios que se han realizado sobre este homínido hace que los expertos puedan considerar también como el sucesor del Homo habilis. Por otra parte, algunos autores no están de acuerdo del todo con ello y no existe un consenso absoluto. Son muchos los paleoantropólogos que piensan que podría haber sido una única especie.

La datación de los primeros restos de varios cráneos posiblemente femeninos tiene aproximadamente unos 1.75 millones de años de antigüedad.

Uno de los descubrimientos más destacados es el del año 1984. Se desenterró un esqueleto de un niño de 11 años y permitió el estudio de su anatomía. Entre los rasgos que más destaca la era su altura. Era de más o menos unos 1.6 metros de altura en la fecha de su muerte, por lo que podría haber llegado a medir 1.8 metros.

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La capacidad del cráneo era de unos 880 centímetros cúbicos y su cuerpo tenía una estructura de todos los huesos muy parecida al del ser humano actual.

Este homínido hábito durante la época del Pleistoceno medio hace aproximadamente unos 1.9 millones de años. Los yacimientos que se han encontrado revelan que su hábitat natural donde se desarrollaba día y la vida se encontraba en Etiopía, Tanzania, Kenia y Eritrea.

En toda esta zona el clima predominante era muy árido y la sequía se prolongó durante unos 100.000 años.

Algunos expertos están de acuerdo con que el Homo ergaster fue el primer homínido que pudo abandonar el continente africano. Gracias a esta migración se pudo adaptar a otras áreas del planeta en las que predominaban otras características climáticas, vegetación y fauna.

Antes de salir del continente africano se expandió por el resto de este territorio dando el salto a oriente medio asiático hace entre aproximadamente unos 1.8 y unos 1.4 millones de años. Se sabe que llegó a ocupar zonas del Caúcaso. Se han encontrado algunos restos en España y en Italia de hace aproximadamente unos 1.4 millones de años.

Son muchos los expertos científicos que afirman que dio paso de forma rápida al Homo erectus como antecesor. Algunos científicos afirman que son la misma especie de lo que varía en su ámbito geográfico. En el ámbito de la genética encontramos diversidad en los genes en función del ambiente.

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Si una especie se desarrolla en otro ambiente diferente es muy probable que desarrolle otras características evolutivas diferentes. Sin embargo, esto no significa que la especie sea diferente, sino que evoluciona a causa de otra serie de adaptaciones.

Vamos a ver cuáles son las características físicas que tiene este ser humano. Su cráneo tenía una visera supraorbital. La zona de las cejas era bastante menor que la de los antepasados, aunque algo más grande que la del ser humano actual. El peso que oscilaba era entre los 52 y 68 kg y eran totalmente bípedos.

Sus piernas eran alargadas y no existen algunas evidencias de dimorfismo sexual marcado. Esto explica que entre hombres y mujeres no había diferencias anatómicas. Entre ellos podrían realizar casi las mismas tareas fueran del sexo que fuera.

El aspecto de la cara estaba marcado por una nariz más protuberante y la mandíbula y los dientes más reducida que la del Homo habilis. El crecimiento cerebral fue propiciada por los cambios en la alimentación y su pecho se iba estrechando hacia los hombros, mientras que los huesos del muslo eran alargados.

Otros aspectos físicos que el produjeron un cambio importante la manera de regular la temperatura interior. Y es que pudo desarrollar la sudoración y provocó a medio y largo plazo que perdiera el pelo corporal. Apareció el pelo de la cabeza en los pulmones se desarrollaron más.

Hay que tener en cuenta que este ser humano cada vez se encargaba de realizar actividades más complejas, por lo que necesitaba mayor cantidad de energía y oxigenación para poder llevarlas a cabo.

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La respiración deja de ser únicamente oral y también comenzó a respirar por la nariz. Es así como pudieron sobrevivir en la sabana abierta donde un aumento de la movilidad era esencial para poder escapar de los depredadores y cazar a sus presas.

Muchos expertos afirman que entre los comportamientos del Homo ergaster existe el dejar de usar los árboles para poder trasladarse. Es así como pudo abandonar de forma completa la condición arborícola de muchos de sus antepasados y vivió únicamente en el suelo.

Son homínidos más estilizados y su anatomía se ha adaptado a al entorno en el que habitaba. Viviendo en la sabana no era muy eficiente trasladarse desde los árboles. Se desplazaban de una forma similar al del ser humano actual.

Si nos vamos al aspecto social, establecían relaciones complejas en comunidades. Apareció el lenguaje oral aunque no todos los científicos están de acuerdo con esto.

Homo erectus.

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Uno de los cráneos de ‘Homo erectus’ encontrados en la isla de Java

El País(D.Mediavilla)  —  Habitó en Asia hace 1,8 millones de años, hasta su extinción hace 300.000 años. Se cubría con pieles de animales y fabricaba diversas herramientas de piedra, además de cocer sus alimentos, pues habrían domesticado el fuego.

Esto imprimiría cambios profundos en su musculatura y su sistema digestivo, así como formas más complejas de socialización que habrían requerido entonces un lenguaje articulado.

Después de casi dos millones de años de existencia, los Homo erectus, la que probablemente sea la especie humana más longeva (los Homo sapiens llevamos sobre la Tierra 300.000 años como mucho), estaban pasando dificultades. El último grupo conocido de estos homínidos lo encontró un equipo holandés en los años 30 del siglo XX, en la isla indonesia de Java, cerca de la localidad de Ngandong.

En una terraza que se eleva veinte metros sobre el río Solo, W. F. F. Opeernoorth y sus colegas encontraron doce tapas del cráneo y dos tibias de un tipo avanzado de Homo erectus, con una capacidad cerebral mayor que la de otros de sus parientes. Ninguno de ellos tenía la base del cráneo y se especuló con que se hubiese arrancado, en un ancestral caso de canibalismo, para extirpar el cerebro.

El misterio no se ha resuelto, pero hoy, al menos, un grupo internacional de científicos publica en la revista Nature un trabajo que encuadra el momento en el que murieron aquellos “últimos erectus”. La dificultad de datación de los fósiles y las deficiencias de las técnicas paleontológicas de hace casi un siglo dejaban espacio a una incertidumbre excesiva sobre la edad de los restos.

Los erectus de Ngandong podían haber muerto hace tan poco como 25.000 años y tanto como 600.000. La reconstrucción del yacimiento original y su datación con la última tecnología, liderada por Rusell Ciochon, de la Universidad de Iowa (EE UU) y Kira Westaway, de la Universidad Macquarie en Sidney (Australia), sitúa los últimos días de los humanos del río Solo en un periodo entre hace 117.000 y 108.000 años.

Las nuevas fechas confirman que los Homo erectus vivieron durante casi un millón y medio de años en la isla de Java, en una región del planeta que, según apunta José María Bermúdez de Castro, codirector de los yacimientos de Atapuerca, “se convirtió en un laboratorio para la evolución humana”.

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Las islas de Indonesia, donde también se encuentra Flores, el hogar de esos homínidos bajitos que se compararon con los hobbits, permanecían conectadas al continente cuando bajaba el nivel del mar.

Después, cuando subía, aquellos grupos humanos quedaban aislados y tomaban caminos evolutivos propios, incrementando su capacidad craneana, como los humanos de Solo, o disminuyendo su tamaño, como hacen muchos animales cuando viven en islas e hicieron los Homo floresiensis o los Homo luzonensis, otra especie de humanos pequeños que vivieron en la isla de Luzón, en Filipinas.

En la época en la que aquellos últimos Homo erectus conocidos vivían en la isla de Java, en la misma región del mundo convivían, probablemente, seis especies humanas distintas.

Los erectus eran el “pueblo originario”, indonesios desde hacía millón y medio de años, y junto a ellos se encontraban los que probablemente sean versiones suyas reducidas, luzonensis y floresiensis.

En el continente, los neandertales y sus parientes asiáticos cercanos, los denisovanos, tenían hijos entre ellos y también junto a los Homo sapiens, los últimos humanos en llegar y los únicos que sobreviven hoy.

Según cuenta Antonio Rosas, director del Grupo de Paleoantropología en el Museo Nacional de Ciencias Naturales de Madrid, la confirmación de que había Homo erectus en una época tan tardía puede acercarnos aún más a esta especie, no solo como ancestro evolutivo.

“La paleogenética nos ha enseñado sobre las hibridaciones entre neandertales y sapiens, entre denisovanos y sapiens o neandertales y denisovanos, pero en esos análisis genéticos, a veces aparece un componente genético de una especie arcaica desconocida, concretamente en análisis de restos encontrados en Papúa Nueva Guinea”, recuerda Rosas.

“Estas nuevas dataciones de Homo erectus dan más crédito a la suposición que hacíamos muchos de que esa tendría que ser la especie que aparecía en los análisis”, afirma.

En el sudeste asiático, los restos más antiguos de nuestra especie tienen unos 60.000 años, pero los nuevos descubrimientos en los yacimientos de la región no hacen descartable que ya hubiesen llegado cuando aún existían los erectus.

En este caso, como en gran número de extinciones de grandes animales y de especies humanas, los sapiens aparecen en las listas de principales sospechosos. Pudieron reproducirse con ellas antes de aniquilarlas.

Un estudio publicado en Nature en 2016 señalaba la sugerente coincidencia de que la extinción del hobbit de Flores coincidía con la llegada de nuestra especie a la isla. En el caso de los neandertales, Bermúdez de Castro señala que las últimas teorías plantean que la dureza del último periodo glacial había dejado tocados a aquellos humanos, con los que convivimos hasta hace menos de 40.000 años.

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“Es posible que los neandertales se autodestruyeran y que los sapiens que salieron de África en aquella época se encontrasen una especie debilitada desde el punto de vista genético. Los análisis paleogenéticos nos dicen que tenían una uniformidad genética que es letal para una especie”, afirma el investigador del Centro Nacional de Investigación sobre la Evolución Humana (CENIEH).

En cualquier caso, Bermúdez de Castro considera que “nosotros somos responsables de estar solos ahora mismo en el planeta”.

Rosas coincide en que es innegable que después de decenas de miles de años en las que coincidieron sobre el planeta varias especies humanas, hace unos 50.000, los sapiens se quedan solos.

“Yo me resisto a esa idea de la evolución lineal en la que pasamos de una especie inferior a otra superior con los Homo sapiens en la cúspide y la pervivencia de los Homo erectus mientras había sapiens sobre la Tierra contradice ese esquema”, apunta el investigador del CSIC.

“Sin embargo —concluye Rosas—, el hecho es que algo sucede, porque ahora solo estamos nosotros, y es algo que yo atribuyo a nuestra capacidad para sobrevivir y, sobre todo, para dejar más descendientes, y es una capacidad que atribuyo en última instancia a unas relaciones sociales que se establecen a partir de capacidades cognitivas nuevas”.

Homo antecessor.

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Psicología y Mente(N.M.Rubio)  —  De mayor altura y cerebro todavía pequeño en comparación con el Homo sapiens, fueron el primer eslabón humano europeo, que sirvió de peldaño entre el Homo ergaster y el Homo heidelbergensis, y tal vez sea el único ancestro común entre los humanos modernos y el Homo neardenthalensis.

Atapuerca es una localidad española que se ha hecho famosa por haber sido escenario de uno de los mayores hallazgos de la historia de la paleoantropología. En el año 1994 se encontraron los restos del homínido más antiguo de Europa: el Homo antecessor.

Esta especie es de las primeras del género Homo, pero presentando algunas características que se pueden relacionar con especies posteriores, como el Homo heidelbergensis y el Homo sapiens actual.

A continuación descubriremos un poco más sobre su historia, su morfología, los principales hallazgos que se han hecho del Homo antecessor y el debate sobre si realmente es una especie independiente o si está dentro de otros homínidos.

El Homo antecessor es una especie extinta de homínidos considerada como la representante del género Homo más antigua de Europa y, probablemente un ancestro de la línea del Homo heidelbergensis y el Homo neanderthalensis. En base a los restos encontrados hasta el momento, se considera que debió vivir hará unos 900.000 años, en la edad Calabriense del Pleistoceno medio.

Este homínido se ha vuelto muy conocido dada su gran importancia para el campo de la paleoantropología, especialmente los restos hallados en Atapuerca. Es cerca de esta población burgalesa, en el yacimiento de la Gran Dolina que, desde el año 1994 se han ido encontrando restos del Homo antecessor, que han permitido comprender mejor la historia evolutiva del género Homo en Europa.

Se cree que los Homo antecessor adultos eran homínidos altos y fuertes, con un rostro de rasgos arcaicos y un cerebro más pequeño que el del Homo sapiens actual.

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En base a los hallazgos, principalmente los de Atapuerca, este homínido presentaba unos rasgos muy primitivos en su aparato dental, rasgo el cual llevó a la comunidad científica a relacionarlos con homínidos africanos del Pleistoceno Inferior. Su altura debía rondar entre los 160 y 185 centímetros y pesaban entre 60 y 90 kilogramos.

Pero pese a su parecido con homínidos de épocas anteriores, la mandíbula del Homo antecessor presenta unas características que recuerda a la de ciertos homínidos posteriores del Pleistoceno medio.

Una de estas especies con las que se ha encontrado cierta similitud con los restos del Homo heidelbergensis, como los de la Sima de los Huesos, también en Atapuerca. Los huesos de Homo antecessor sugieren cierta gracilidad en comparación con los neandertales, también posteriores a ellos.

Al parecer, la cara del Homo antecessor era similar a la de los Homo sapiens actuales. Esta presentaba una orientación coronal y ligera inclinación hacia atrás de la placa infraorbital. El borde inferior de esta placa es horizontal y ligeramente arqueado y el arco superciliar es de doble arco.

La capacidad encefálica de estos homínidas, estimada a partir de un fragmento de hueso frontal, debía ser superior a los 1000 cm³. Como hemos comentado, este cerebro era más pequeño que el de los humanos actuales, con una capacidad de 1200–1850 cm³ en el Homo sapiens más moderno.

Además, se ha supuesto que el cerebro del Homo antecessor tenía menos circunvoluciones cerebrales, lo que indica que la superficie cerebral era reducida.

Yacimientos

Si bien el yacimiento con restos de Homo antecessor más famoso es el de Atapuerca, sí que se han encontrado más restos en otras partes del planeta, sugiriendo desplazamientos desde otras partes del globo. A continuación veremos los principales yacimientos, poniendo sus hallazgos en orden cronológico.

1. Gran Dolina (Atapuerca)

En 1994, gracias al equipo del arqueólogo Eudald Carbonell y el paleoantropólogo Juan Luis Arsuaga se descubrieron restos de Homo antecessor en el sitio fosilífero de la Gran Dolina, en la Sierra de Atapuerca.

Durante ese año y parte del siguiente se descubrieron más de 80 restos óseos de seis individuos, siendo los mejor conservados un maxilar superior y un hueso frontal de un individuo que debió fallecer entre los 10 y 11 años.

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También se encontraron más de 200 herramientas hechas de piedra y 300 huesos de animales. Entre esas herramientas líticas se encontró un cuchillo tallado en piedra junto con antiguos restos de homínidos. La datación de estos restos es de al menos 900.000 años de antigüedad.

Otro de los hallazgos importantes del yacimiento de la Gran Dolina es una mandíbula femenina de Homo antecessor, de edad entre 15 y 16 años y que presenta similitudes muy claras con las del Hombre de Pekín, restos de Homo erectus. Esto sugiere un origen asiático del Homo antecessor.

2. Hombre de Ceprano

De forma casi simultánea a lo descubierto en Atapuerca, en Ceprano, Italia, se encontró en 1994 la parte superior del cráneo de un individuo perteneciente al género Homo con caracteres primitivos, con una datación entre 800.000 y 900.000 años de antigüedad.

Aunque en el año 2003 se propuso un nuevo nombre para estos restos y considerarlos como una nueva especie homínida, el Homo cepranensis, las características filogenéticas, cronológicas, arqueológicas y geográficas de estos huesos han llevado a que se consideren restos del Homo antecessor.

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El que sean restos del Homo antecessor o un nuevo homínido sería fácilmente solucionable por medio de la comparación directa de ambos conjuntos de fósiles.

El problema es que esto no es posible dado que los huesos hallados en cada conjunto se corresponden a distintas partes anatómicas o a individuos de diferentes edades.

Igualmente, tanto los huesos de Atapuerca como los de Ceprano poseen en común rasgos intermedios entre las poblaciones de Homo primitivas de África y las más recientes de Homo heidelbergensis, en Europa.

Dado que el nombre de Homo antecessor fue planteado antes de que del Homo cepranensis, en caso de que ambos conjuntos óseos formen parte de la misma especie el término Homo antecessor tendría prioridad nomenclatural.

3. Restos de Norfolk

En 2011 se informó del descubrimiento de varias herramientas cerca de Happisburgh en Norfolk, Inglaterra. Estas herramientas debieron ser usadas por Homo antecessor y datan de hace unos 780.000 años.

En la playa de Happisburgh se han encontrado restos anteriores, además de numerosas huellas de pisadas dejadas por al menos cinco individuos, un adulto y varios jóvenes, sobre los sedimentos de fango de un estuario.

4. Homo sp. de la Sima del Elefante (Atapuerca)

En el año 2008 se dieron a conocer nuevos restos óseos, atribuidos inicialmente al Homo antecessor. Los restos se habían encontrado en el año 2007 en la Sima del Elefante, un lugar situado apenas 200 metros del yacimiento de la Gran Dolina en Atapuerca.

Este hallazgo consistía en parte de una mandíbula de un individuo de unos 20 años y 32 herramientas de sílice de tipo olduvayense, con una datación de 1,2 millones de años de antigüedad, haciendo retroceder considerablemente la presencia de homínidos en Europa.

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El estudio detallado de la mandíbula fue bastante llamativo, dado que se encontró en ella una dentición y sínfisis que la aproximan a los homínidos más antiguos de África y de Dmanisi, en Georgia.

Sin embargo, en este caso se presentan algunos caracteres derivados, en la parte interna de la sínfisis, que han llevado a identificar estos restos como Homo sp, es decir, restos indudablemente homínidos pero que no se sabe exactamente a qué especie pertenecen.

Si bien de momento se consideran como posiblemente de Homo antecessor, no se ha descartado la idea de que sea una nueva especie descubierta de homínidos, aunque todavía por definir.

Debate

Al igual que ha sucedido a lo largo de la historia de la paleoantropología, cada vez que se descubre un nuevo tipo de homínido, o que se cree que se ha descubierto, hay debate, y el caso del Homo antecessor no iba a ser la excepción.

La controversia está especialmente relacionada con su clasificación taxonómica y las relaciones de parentesco con el resto de especies del género Homo.

Como no se ha encontrado un cráneo adulto completo y la mayoría de los restos óseos encontrados hasta la fecha representan a etapas juveniles, hay quienes consideran que es difícil asegurar que el Homo antecessor sea una especie aparte.

No ha sido posible comparar restos de Homo antecessor con otros homínidos de forma totalmente fiable, dada la ausencia de esqueletos completos de este homínido.

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Además, la línea de pensamiento crítica con estos hallazgos sostiene que lo que se ha denominado Homo antecessor descubiertos en Europa podrían pertenecer, en realidad, a Homo heidelbergensis, que habitó en el continente hará entre 600.000 y los 250.000 años, en el Pleistoceno.

Igualmente, sus descubridores, junto con el respaldo de otros expertos, consideran que los restos que se han denominado Homo antecessor hasta la fecha son claramente una especie homínida diferente.

La hipótesis más aceptada es que se trata de un vínculo evolutivo, un eslabón entre el Homo ergaster, anterior a él, y el Homo heidelbergensis, más moderno. A su vez, el antecessor sería antepasado del Homo neanderthalensis, siendo probablemente el último ancestro común entre humanos y neandertales.

Homo heidelbergensis.

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Cráneo de Homo Heidelbergensis

historiaweb.com  —  Surgida hace 600.000 años, poseían grandes cráneos de 1200 cm3 y mandíbulas salientes, mayor apertura nasal y, posiblemente, un primer lenguaje simbólico.

Sus primeros fósiles se hallaron cerca de la ciudad alemana de Heidelberg, y de allí su nombre.

Hace entre 780 000 – 500 000 años hay un vacío de restos humanos en la arqueología, por lo que no se puede explicar bien la evolución que se produce desde los homo ergaster-erectus hasta la nueva especie, los homo heidelbergensis.

Aunque eso sí, hay que tener en cuenta que no existe en el mundo registros arqueológicos mejor conservados y abundantes de Homo heidelbergensis que en la península Ibérica.

A partir de hace medio millón de años, comienza la existencia y proliferación de los Homo Heidelbergensis, con una gran variabilidad y éxito en su desarrollo y expansión europea. Principalmente, hay tres teorías que intentan explicar el origen del homo heidelbergensis: desciende del Homo Antecessor, procede de una forma derivada del homo ergaster africano o tiene un origen europeo indefinido derivado de las formas antiguas.

Los principales estudios acerca del tema nos indican que el homo heidelbergensis deriva de los ancestros europeos, pero también cuenta con aportes genéticos de los homo africanos.

Las dos poblaciones son muy evolucionadas, favorecidas por la genética. Hay una evolución paralela en Europa y África: en el continente africano tenemos el desarrollo de los humanos anatómicamente modernos (HAM), hace unos 200.000 años, aunque terminan de desarrollarse hace 130-120 años. Estos HAM son los humanos modernos, los de hoy en día.

En el continente europeo da lugar a un tipo humano muy evolucionado, los neandertales, con características cerebrales similares a los africanos, pero más diferentes a nivel físico que los humanos anatómicamente modernos africanos. Es la primera especie plenamente originada en Europa.

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Homo Heidelbergensis tiene amplios registros arqueológicos, bastante diversificados según zonas. Su origen exacto no lo conocemos, pero hay estudios genéticos realizados que destacan que son formados por poblaciones erectus antiguas y por afluencia lenta y gradual de población heidelbergensis africana. Sus características básicas son:

  1. Capacidad endocraneal de entre 1125 y 1390 cc., además de una bóveda craneal de lados paralelos.
  2. Hueso occipital fuertemente inclinado.
  3. Reborde y torus occipital marcado y continuo.
  4. Torus supra orbital fuerte y continuo, además de una distancia inter orbital amplia.
  5. Aspecto corpulento, de 90-100 kilos de peso y una altura máxima de 1,70 m. Además, cabe destacar otros rasgos, como que no tenían mentón.
  6. Se alarga mucho la diferenciación sexual entre hombres y mujeres.
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Tabla comparativa de cráneos

En cuanto al tema de la comunicación,  tenemos que los homo heidelbergensis y los neandertales tienen unas muestras evidentes de producción y percepción del lenguaje hablado.

Cuentan con una alta eficiencia a la hora de escuchar y emitir sonidos por la boca.

Presentan una mayor rapidez, que se manifiesta por:

Una elevada encefalización que se vincula a un gran desarrollo de las áreas cerebrales de Broca y Wernicke, referentes a la parte comunicativa.

La distancia entre el vómer y el occipital se acorta bastante, consecuencia del habla. Al mismo tiempo, el hueso hioide, en la garganta, es similar al de los HAM en tamaño y morfología.

Acortamiento de la cavidad bucal y descenso de la laringe, ocupando un sitio bajo en el cuello.

Los Homo Heidelbergensis tienen dos registros principales en Europa: la población ancestral de erectus tardíos, y la población pre neandertal de los heidelbergensis que dominarán esta especie.

  1. El linaje evolutivo antiguo está representado por los restos del yacimiento de Bilzingsleben, en Alemania (350.000 años). En este yacimiento dominan los rasgos arcaicos plesiomórficos. Tiene éxito reproductivo en varios yacimientos de la península, en Francia, Grecia e Inglaterra.
  2. El linaje pre neandertal tiene dos periodos, con dos crono especies que cambian a lo largo del tiempo: los pre neandertales y los neandertalensis. El principal problema de este linaje son las apomorfías de los heidelbergensis. No es un continuidad genética, sino por múltiples migraciones. Tenemos el caso del yacimiento de Aragó (cráneo 21, 450.000 años), el yacimiento de Petralona (250.000 años, 1220 cc de capac. craneal), y el caso de Alemania e Inglaterra. Surgidos en torno a los 220-200.000 años, los neandertales acabarán con los heidelbergensis en torno a los 175.000 años.

La tecnología del fuego no se halla antes de hace unos 300 mil años. Como yacimiento más antiguo de fuego de Europa se encuentra el yacimiento de Beech Pit, en Gran Bretaña. Este yacimiento cuenta una industria lítica del modo 2, datada hace unos 414 mil años.

Las muestras que podrían evidenciar la presencia de fuego son los restos de fauna hallados, que parecen estar quemados. Estos primeros fuegos son estructuras muy primarias, donde se coloca encima de ellos madera, la cual sirve de combustible.

enían que prender el fuego varias veces, porque se apagaba.

Se desconoce el método más certero de encendido de los fuegos, pero se baraja las dos teorías más conocidas: el frotamiento en sentido directo e indirecto de un bastón de madera sobre una superficie del mismo tipo, para generar calor con la fricción, y alimentarlo con algo muy seco para que prenda; el brusco choque entre dos núcleos, con el objetivo de que saltasen chispas que pudieran encender un pequeño  conjunto de maderas.

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Principales yacimientos arqueológicos del Pleistoceno medio europeo con evidencias de fuego

Se cree que las utilidades del fuego, generalmente, eran:

1) Alimentación:

El fuego trajo consigo repercusiones en la paleonutrición, que conllevaron una mejora dietética.

Por ejemplo, el fuego es purificador, y al calentar al fuego la comida se libraba de impurezas y bacterias que pudieran ser nocivas para los humanos.

2) Calefacción e iluminación:

Ante el frío que hacía en el momento climático en que apareció el fuego, en el MIS 11, el fuego era un aliado fundamental para entrar en calor y dejar atrás el frío.

3) Mejora de la vida social:

El fuego hace que los humanos puedan vivir la vida nocturna, es una prolongación de la jornada diaria, lo que hace que tengan tiempo para llevar a cabo muchas más tareas, lo que también significa una reducción de sus hábitos de sueño y pernoctación.

Al haber alargado el día, el tiempo libre que tienen estos humanos crece, y con ello la socialización con los otros humanos de su clan. Es decir, en una noche en donde afuera hay total oscuridad, todos los humanos se reunirían en torno al fuego, con lo que sociabilizaban entre ellos mucho más.

4) Mejoras técnicas:

Desde un punto de vista técnico, el fuego les sirve para calentar el sílex, así como los huesos, lo que mejora estas materias primas a la hora de tallarlas o trabajarlas, y las hace más dóciles, a la vez que resistentes.

También sirve para calentar los colorantes que después se usarán en la pintura, para así obtener gamas de colores cálidos más amplias, sobre todo en la gama de los rojizos. Estas pinturas las usaban para decorar su cuerpo o su lugar de hábitat de cueva.

Homo rhodesiensis.

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Lifeder(D.Rodríguez)  —  Surgido hace 600.000 años en África, poseía una capacidad craneal más elevada, entre 1280 y 1325 cm3, y rasgos comunes con el H. erectus, H. ergaster y H. antecessor.

Sin embargo, sus rasgos apuntan ya más al futuro H. sapiens que a las especies que le fueron contemporáneas, por lo que se trataría de nuestro antecesor directo.

El Homo rhodesiensis o hombre de Rhodesia adoptó su nombre gracias a los restos hallados en lo que era anteriormente Broken Hill, Rhodesia del Norte (hoy Kabwe, Zambia), a unas 150 millas al norte del rio Kafue.

Posteriormente, al estudiar los fósiles encontrados se determinó que se trataba de una nueva especie del género humano.

Esto sucedió en el año 1921, cuando un minero encontró un cráneo que parecía humano. El paleontólogo encargado de su estudio y posterior clasificación fue Arthur Smith Woodward, quien dictaminó que este nuevo hallazgo no se podía enmarcar dentro de las especies conocidas hasta el momento.

Sin embargo, desde aquellos días la polémica persiste, ya que muchos científicos desestiman a Woodward e insisten en que este espécimen fácilmente puede ser parte de especies ya conocidas, como lo son el Neanderthal y/o el Homo heidelbergensis.

Se estima que el hombre de Rhodesia existió hace 600.000 a 120.000 años en el Pleistoceno medio y solo en África. Siendo así, estuvo compartiendo en el mismo tiempo histórico con el que se piensa que es su descendiente directo y actual especie humana: el Homo sapiens.

No se tiene idea cierta de las causas de su extinción, pero se piensa que pudo ser una plaga o enfermedad que aniquiló a los miembros de esta especie.

Fue un minero suizo llamado Tom Zwiglaar quien el 17 de junio de 1921, mientras trabajaba una cueva perteneciente a una mina de hierro y zinc, dio con unos restos que parecían humanos.

Eran fragmentos de varios restos de huesos, pero lo más desconcertante era un cráneo casi completo, con rasgos bastante primitivos, que parecía tener mucha antigüedad.

Fue entonces cuando las autoridades contactaron al profesor Arthur Smith Woodward del departamento de Geología del Museo Británico, quien a finales de ese mismo año publicó el resultado de su estudio.

Algunas personas ligadas al medio científico ponen en duda la veracidad de su trabajo, alegando que Woodward solo anhelaba notoriedad ante sus pares.

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Fraude pasado

De hecho, la duda resultó ser razonable dado que el profesor Woodward estuvo implicado en un conocido fraude paleontológico que fue descubierto públicamente en 1953.

Este episodio se conoció como el caso del hombre de Piltdown, en el cual a través de pruebas falsas se pretendió haber hallado una suerte de eslabón perdido.

A través de los años otros especialistas han hecho observaciones muy bien argumentadas, en donde concluyen que en realidad las trazas evolutivas que presentan los restos hallados —apartando la mala reputación que pueda tener Woodward— no ameritan su clasificación como una especie aparte.

Características

El hallazgo en Broken Hill básicamente se limitó, además del cráneo, a una mandíbula superior de otro individuo, un sacro, una tibia y dos fragmentos de fémur.

También en el lugar se encontraban algunos huesos muy fragmentados que luego se determinó que podían ser de restos de algunos animales que probablemente este homínido depredaba.

Cráneo

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Por esto, su estudio se circunscribe básicamente al cráneo en cuestión y a describir e intentar clasificar sus características morfológicas buscando los rasgos evolutivos más relevantes.

Lo que salta a la vista en primera instancia es el tamaño del mismo y su capacidad craneal.

También son notables el arco del maxilar y la mandíbula, así como la forma y tamaño de la dentadura. Las fosas oculares son particularmente protuberantes, lo que inclina la balanza hacia los que opinan que debe considerarse simplemente como un Homo neanderthalensis.

El tamaño del cráneo proyecta a un individuo robusto con cara y nariz anchas y su datación es también algo controversial, ya que el sitio del hallazgo no pudo ser conservado, por lo que es imposible aplicar la metodología de la datación geológica.

En cambio, se ha aplicado la racemización de ácido aspártico que arrojó como resultado que este fósil tiene una antigüedad que oscila entre 300 mil y 125 mil años.

Capacidad craneal

La capacidad craneal del hombre de Rhodesia se asemeja a la del Homo sapiens, siendo calculada en 1280 cc y se complementa la pieza craneal con una frente ancha pero inclinada, con órbitas oculares prominentes.

Presenta también lo que parecen ser ciertas deformaciones que algunos especialistas diagnostican como posible acromegalia.

El tamaño del cráneo de este espécimen lo acerca en la línea evolutiva al hombre actual, y aunque los estudios concluyen que no tenía capacidad de desarrollar un lenguaje elaborado, sí era capaz de emitir sonidos que, acompañados de señas, seguramente procuraban la comunicación.

Alimentación

De lo más destacable del hombre de Rodesia se tiene que la dentadura superior presenta 10 cavidades que conforman los dientes con caries con más antigüedad de los que se tenga noticia.

De hecho, se especula que una fuerte infección pudo ser motivo de la muerte del individuo, bien sea en la dentadura o en el aparato auditivo.

De esto se desprende que probablemente su dieta se basaba en proteína animal, cuyos restos en las piezas dentales son de mayor incidencia en la generación de caries, abscesos y en general daños dentales, que consumos de solo alimentos vegetales.

Algunos autores aseveran que, en colaboración con otros individuos, también era capaz de lograr piezas de caza de mayores tamaños que compartía con el clan. Para ello se valía de algunas armas rudimentarias hechas de piedra que usaba para atacar a sus presas.

Hábitat

El hallazgo del Homo rodhesiensis deja claro que esta especie habitaba en cuevas y que las usaba como refugio en donde resguardaba restos de pequeños animales que cazaba y luego consumía.

De esta especie debió desprenderse el linaje que dio origen al Homo sapiens, que probablemente se esparció luego por Galilea, según restos similares hallados posteriormente.

Otro asunto polémico alrededor del hallazgo de estos restos es que el cráneo presenta unos orificios sospechosamente redondeados y aún no está nada claro qué los originó. El caso es que el lateral derecho del mismo es atravesado por esta abertura de unos 8 mm, de circunferencia perfectamente redondeada.

Las hipótesis son variadas, pero algunas apuntan a daños muy recientes hechas posteriormente a los restos con armas mucho más modernas a las que existían antes de su extinción.

Homo neardenthaliensis.

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prehistoria.fandom.com  —  El famoso “hombre de Neardental” habitó Europa, Oriente próximo y Asia central hace más o menos 230.000 y 28.000 años, y su extinción obedece a causas desconocidas.

Sin embargo, al haber compartido época con el H. sapiens, se piensa que la selección natural y la competencia habría favorecido a este último.

Aun así, muchos humanos de hoy en día poseen índices genéticos de H. Neardenthaliensis, por lo que el cruce entre especies no ha debido ser inusual.

El hombre de Neandertal (Homo neanderthalensis o también llamado Homo sapiens neanderthalensis) es una especie extinta del género Homo que habitó Europa y partes de Asia occidental desde hace 230 000 hasta 28 000 años atrás, durante el Pleistoceno medio y superior y culturalmente integrada en el Paleolítico medio.

El examen de restos antiguos hallados en las cuevas de Châtelperron, en Francia, podrían indicar que convivió con el hombre de Cromagnon, primeros hombres modernos en Europa. La comparación del genoma de los neandertales y los humanos modernos apunta a un origen común de las dos especies y a una hibridación posterior entre ellas.

El cráneo se distingue por los arcos supraorbitarios prominentes, frente baja e inclinada, la ausencia de mentón y una capacidad craneal comparable o superior a la de los hombres modernos. Los estudios anatómicos y genéticos no han descartado que poseyeran la facultad del lenguaje hablado.

Eran muy fuertes y su cráneo era mas grande, vivían en distintos grupos organizados que estaban constituidos por 30 miembros enterraban a los muertos en hoyos y los enterraban con piedras, vivían en cuevas y tenían robustos extremadamente cortos.

En los yacimientos neandertales del Paleolítico medio se han encontrado herramientas de piedra y artefactos cuyo estilo se describe como cultura Musteriense. En los últimos tiempos de los neandertales aparece en el registro arqueológico el estilo Châtelperroniense, considerado como más «avanzado» que el musteriense.

Los neandertales eran omnívoros y posiblemente practicaban el canibalismo. En los yacimientos más tardíos se ha hallado evidencia de ceremonias fúnebres y sencillos objetos con posible valor artístico.

Se desconocen las causas exactas de su extinción; entre las hipótesis consideradas, varias guardan relación con la expansión de Homo sapiens sapiens en Eurasia, o por los cambios ambientales ligados a cambios de clima.

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Mientras Homo sapiens evolucionó en África, desde donde migró hace entre 100 000 y 60 000 años hacia el resto del planeta, el hombre de Neandertal se supone que desciende del Homo heidelbergensi

El hallazgo del Homo antecessor en la Sierra de Atapuerca situado al norte de Ibeas de Juarros, en la provincia de Burgos (España) ha esclarecido el significado de la mandíbula aparecida en 1907 en Mauer, cerca de Heidelberg (Alemania), la cual coincide cronológicamente con los Homo erectus, pero difiere de éstos y de los Neandertales, concluyéndose que quizás fuera un estado intermedio entre Homo Erectus u Homo Ergaster y neandertales.

Un cráneo exhumado en Steinheim (Alemania) datado en 250 000 a. C podría corresponder a la misma especie de Homo heidelbergensis o preneandertaliense. En dichos casos hablamos de la glaciación de Mindel o del interglaciar Mindel-Riss, respectivamente.

El último de estos cráneos está más evolucionado aún que la mandíbula del primero, pero su capacidad craneal es baja (poco más de 1150 cc). El descubrimiento del genoma completo del neandertal ha ayudado a establecer de forma más exacta los tiempos de divergencia entre las distintas estirpes.

Los humanos se dividieron de los neandertales y de los denisovanos hace 571 000 años, mientras que los neandertales y los denisovanos se separaron hace 381 000 años.

En la península ibérica hay pruebas de su existencia desde hace unos 230 000 años) hasta hace aproximadamente 28 000 años, como indican estudios recientes

Población

Se ha estimado que la población neanderthal fue más o menos constante durante los 200.000 años que existieron y era sólo de unos 7.000 individuos en todo el continente europeo.

Extinción

El momento preciso de su extinción ha sido motivo de debate y en 2014, Thomas Higham de la Universidad de Oxford estableció que los últimos restos neandertales en Europa eran da tables por radiocarbono entre los 41 000 y los 39 000 años, coincidiendo con el inicio de un período de bajada de las temperaturas en el continente europeo, 5000 años después de que Homo sapiens sapiens iniciara su presencia en el mismo continente.

Recientes investigaciones abren la posibilidad de presencia de neandertales mucho más al norte del área de distribución habitual; como en la localidad rusa subártica de Byzovaya, en la que se han encontrado restos arqueológicos musterienses (Paleolítico Medio) datados entre hace 34 000 y 31 000 años.

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Se trataría de uno de los yacimientos neandertales más tardíos, cuando casi toda Europa ya estaba ocupada por las culturas del Paleolítico superior (Homo sapiens sapiens).

Los últimos reductos de neandertales, datados en unos 28 000 años, se encontraron en el sur de la Península Ibérica (España y Portugal), aunque las últimas dataciones con ultrafiltración y otras técnicas adelantan muchas de esas fechas al menos 10 000 años, proponiendo como fecha de extinción del neandertal hace entre 41 000 y 39 000 años.

Se han propuesto muchas explicaciones para la extinción de los neandertales, en relación o no con la expansión de los cromañones, con los que convivieron en Europa en los últimos milenios de su vida como especie. El paleobotánico José Carrión, de la Universidad de Murcia, propone una tesis de extinción por cambio ambiental ligado a los cambios climáticos.

Anatomía

Sus características definidoras, a partir de los huesos fósiles descubiertos hasta ahora (unos 400 individuos), son: esqueleto robusto, pelvis ancha, extremidades cortas y robustas, tórax en barril, arcos supraorbitarios resaltados, frente baja e inclinada, faz prominente, mandíbulas sin mentón y gran capacidad craneal —1550 cm³—, igual o incluso más grande que el de los hombres modernos.

Vivían en grupos sociales organizados, formados por alrededor de unos treinta miembros casi todos con parentesco (clanes), dominaban el fuego y podían fabricar herramientas rústicas que incluían huesos y piedras.

Los neandertales fueron una especie bien adaptada al frío extremo congruente con la cuarta y última glaciación. Tenían un cráneo alargado y amplio, baja estatura y complexión robusta, y nariz amplia de aletas prominentes; rasgos que pueden denotar una adaptación a climas fríos, como se puede observar actualmente en las poblaciones del Ártico, y muy probablemente dueños de un olfato más desarrollado que el hombre moderno.

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Según otra interpretación, la morfología nasal neandertal es parte de los rasgos faciales asociados a la masticación. Un neandertal medio podía alcanzar unos 1,65 m, era de contextura pesada, dentadura prominente y musculatura robusta. Si bien su estructura ósea no los hacía corredores de larga distancia, sí podían hacer cortas y rápidas carreras persecutorias o escapistas; eran sobre todo caminantes de largas distancias.

Estudios anatómicos han determinado que el neandertal podía articular una fonética limitada respecto a la que actualmente posee el hombre moderno, debido a la ubicación de la laringe, situada más arriba que la de este. Otros estudios recientes indican que los neandertales podían dar grandes mascadas a su alimento gracias a una mayor apertura bucal.

La expectativa de vida de un miembro adulto en un medio ambiente tan extremo, riguroso y hostil no sobrepasaba los 40 años en los hombres y 30 en las mujeres.

Alimentación

Los neandertales eran recolectores-cazadores, existiendo pruebas de consumo de grandes animales como los mamuts. En la segunda década del siglo XXI se encontraron restos de consumo de marisco de hace unos 150 000 años de antigüedad en un yacimiento de España, actividad que hasta ese entonces se creía exclusiva del H. s. sapiens.

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Canibalismo

El canibalismo es algo probado en diferentes yacimientos neandertales, como Moula-Guercy o Vindija. Los restos óseos presentan marcas de corte realizadas con herramientas de piedra, y están muy bien conservados por haber sido eliminada de sus huesos toda la carne.

No era un canibalismo antropofágico, sino ritual, según se cree. Al parecer la carne se quitaba de los huesos para ser enterrada, y no para ser comida. Esto se sabe por comparación etnológica. Bajo un microscopio se nota la diferencia de los cortes realizados en animales de caza para ser comidos, y en los que se practican en huesos de los miembros fallecidos del grupo.

Esta sería una práctica que se habría realizado durante largos períodos y en diferentes regiones. Los yacimientos mencionados están uno en Francia y el otro en Croacia; el primero está datado en 100 000 años y el segundo en 30 000.

También se han encontrado evidencias de canibalismo ritual en El Sidrón (España), en Combe Grenal (Francia), en Krapina (Croacia) y en la cueva de Guattari (Italia).

Aunque en el caso de la cueva del Sidrón se cree que podría ser un canibalismo con fines alimenticios, debido a hambrunas. Al parecer, en los dientes de esos individuos se pueden ver períodos de hambruna, y los huesos están triturados como para quitarles el tuétano, es decir, «limpiados» con fines alimenticios, y no rituales.

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Cultura

El estilo de herramientas líticas utilizadas en el Paleolítico medio por los neandertales se conoce como la cultura Musteriense, así llamada por haber sido encontradas por primera vez en el yacimiento arqueológico Le Moustier. La cultura musteriense está caracterizada por la utilización de la técnica de talla Levallois.

Estas herramientas fueron producidas usando martillos de percusión blandos, de hueso o madera. En los últimos tiempos de los neandertales aparece en el registro arqueológico el estilo Châtelperroniense, considerado como más «avanzado» que el musteriense.

Lenguaje

Es polémica la cuestión acerca de qué forma de comunicación manejaban los neandertales: si un lenguaje relativamente similar al moderno (con estructura compositiva y reglas gramaticales de modo que un número limitado de palabras se combina para crear un número ilimitado de frases posibles) o algunas formas menos desarrolladas y, en cierto sentido, más próximas al sistema de comunicación de los simios.

Entre los autores que consideran que los neandertales no usaban un lenguaje como tal está el arqueólogo Steven Mithen, de la Universidad de Reading, que defiende la teoría de que tenían un sistema de comunicación «Hmmmm» (es decir, holístico, manipulador, multimodal, musical y mimético).

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Lieberman realizó un modelo coincidente con la opinión de Mithen: la situación del cuello adelantado y la disposición de la laringe parecerían haber dificultado un lenguaje articulado.

Sin embargo, otros estudios suponen que el hioides estaba lo suficientemente desarrollado y posicionado como para la emisión de fonemas discretos con capacidad simbólica, aunque de un modo mucho más tosco que en el Homo sapiens.

Por otro lado, en el ADN obtenido de restos neandertales se ha encontrado una variante del gen FoxP2 relacionado con el habla en H. s. sapiens, lo cual implica que, desde el punto de vista genético, estaban capacitados para el lenguaje.

Manifestaciones artísticas

El arte (musteriense) de los neandertales aún presenta controversias: André Leroi-Gourhan, entre otros, observó que podían, y de hecho solían, rendir homenajes a sus difuntos (elaborando sencillas tumbas), bastante tardíamente, cuando ya podrían haber entrado en contacto con H. s. sapiens.

Los neandertales parecen haber estado dotados de la suficiente habilidad como para copiar rudimentariamente el arte de los H. s. sapiens primitivos: en yacimientos correspondientes a neandertales se han hallado algunos pocos objetos de cuerno pulido que parecen haber tenido un valor estético e incluso una muy tosca máscara confeccionada con una basta placa de piedra a la cual se le practicaron dos oquedades a modo de ojos.

La cueva de Nerja alberga, según estudios de 2012, las que podrían ser las pinturas más antiguas de la humanidad. Si la datación es correcta, se considera muy probable que hayan sido realizadas por neandertales.

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En junio de 2012, se hicieron públicos los resultados de una investigación científica llevada a cabo por investigadores británicos, portugueses y españoles, bajo la dirección de Alistair Pike, del Departamento de Antropología y Arqueología de la Universidad de Bristol, según la cual algunas pinturas de las cuevas del norte de España, Altamira, El Castillo, Tito Bustillo, entre otras, tendrían una datación de por lo menos 40 800 años.

Aparte de convertirlas en la manifestación pictórica más antigua de la humanidad (existen grabados más antiguos en África), también abre la posibilidad, según los antropólogos, a considerar seriamente que sus autores fueran neandertales.

Homo sapiens.

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sobrehistoria.com(marimar)  —  El ser humano como lo conocemos surgió en dos tandas: la premoderna, cuyos cráneos no eran todavía del todo esféricos, con frente vertical y bóveda alta, aparecidos en África (Etiopía, Israel, Marruecos y Sudáfrica, principalmente) hace 315.000 a 100.000 años.

Y luego están los humanos modernos, dotados de comportamiento y fisionomía moderna, y cuyos primeros restos datan de hace 195.000 a 140.000 años.

Esta especie habría sido de tez oscura y habría lentamente conquistado el mundo entero, extinguiendo activa o accidentalmente al resto de las especies del género Homo y deviniendo en la humanidad que conocemos hoy.

El Homo Sapiens es una especie de primate perteneciente a la familia de los homínidos. Se consideran Homo sapiens de forma indiscutible a los que poseen tanto las características anatómica de las poblaciones humanas actuales como lo que se define como «comportamiento moderno» y entra dentro del proceso de hominización del hombre.

Los restos más antiguos de Homo sapiens son los de Omo I, llamados hombres de Kibish, (Etiopía) con 195 000 años. La evidencia más antigua de comportamiento moderno son las de Pinnacle Point (Sudáfrica) con 165 000 años.

El nombre Homo Sapiens significa «hombre sabio», y es el nombre de la especie a la que pertenecen todos los hombres que viven hoy en la Tierra. El Homo sapiens apareció por primera vez en África hace unos 195.000 – 200.000 años.

Por lo tanto, la datación precisa de los primeros especímenes de sapiens, colocados tradicionalmente hace unos 130.000 años, se ha retrasado en el tiempo, gracias a hallazgos recientes en Etiopía.

Hace 70 millones de años, entre los animales mamíferos, se desarrollaron distintos tipos de monos llamados primates. Los primeros primates eran de tamaño pequeño, de hábitos nocturnos y arborícolas, pero poco a poco fueron evolucionando, hasta llegar a conseguir unas características anatómicas, que en su conjunto, permiten identificarlos.

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El Homo sapiens medía entre 160 y 170 cm de altura y tenía una constitución robusta y musculosa. Tenía una frente plana y baja, pequeñas cejas, una nariz y mandíbulas más pequeñas que sus predecesores, un mentón hundido y un rostro menos prominente.

Tenía manos y brazos fuertes y dientes muy fuertes para desgarrar carne y sostener objetos. Físicamente, por lo tanto, era bastante similar a nosotros.

Su estructura ósea, color de pelo y piel comenzó a diferenciarse para adaptarse a las diferentes condiciones ambientales, logrando así poblar toda la Tierra.

El Homo sapiens tenía un cerebro muy desarrollado, tan grande como el del hombre actual. Y es gracias a su inteligencia que pudo satisfacer mejor sus necesidades, incluso en un período de condiciones climáticas extremadamente hostiles como el de las glaciaciones.

En concreto, tenía un mayor volumen craneal de entre 1.500y 1.600 cm³, una frente más alta ya que carecían de arco supraorbital, la mandíbula corta, los dientes pequeños y la barbilla pronunciada, el aspecto del nuevo homínido era totalmente distinto del de sus antecesores y parientes.

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Poseía ya una gran capacidad para la asociación de ideas y para el habla, derivada de su arquitectura craneal, y esto, sin duda, le dio cierta ventaja frente a las subespecies arcaicas de Homo sapiens con las que llegó a convivir y sobre las que, genéticamente, acabó imponiéndose.

Gracias a su capacidad de adaptación, a su superioridad cultural y a su evolucionada organización social, la población de Homo sapiens pronto comenzó a crecer y a expandirse con éxito por otras regiones de África y de Eurasia.

En Palestina, por ejemplo, existen restos de humanos modernos que datan de hace 100.000 años, y en Europa, las evidencias más antiguas, localizadas en el área de los Balcanes, son de hace unos 40.000 años.

Pero a diferencia del Homo erectus, que también había migrado a estas regiones casi un millón de años antes, el Homo sapiens abandonó por primera vez el Viejo Mundo y comenzó un periodo de colonización en tierras jamás pisadas por otro homínido, llegó a Oceanía hace unos 55.000 años e incluso el continente americano sobre unos 40.000 años aproximadamente.

En paleontología, las culturas desarrolladas por estas sociedades de hombres genéticamente modernos se encuadran en el llamado Paleolítico Superior, un período de la prehistoria caracterizado por la aparición de las primeras manifestaciones artísticas, por la creación de nuevos instrumentos líticos y óseos especializados, por la fabricación de herramientas compuestas y por el despertar de las creencias religiosas.

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El Homo Sapiens posee una serie de características comunes a la rama de la que procede primate, vamos a enumerar cuales son las principales:

  • Manos y pies con cinco dedos.
  • Pies plantígrados.
  • Pulgar oponible en manos y pies (algunas especies, como el hombre, han perdido la capacidad de oponer el pulgar del pie).
  • Clavículas presentes.
  • Uñas planas en lugar de garras.
  • Visión a color.
  • Articulaciones del hombro y del codo bien desarrolladas.
  • Hemisferios cerebrales bien desarrollados.
  • Visión binocular (en diferentes grados).
  • Órbitas oculares rodeadas de hueso.

Siempre hemos escuchado el típico razonamiento «si los hombres vienen de los monos, ¿por qué los monos no han evolucionado como los hombres?. La respuesta es muy sencilla, los seres humanos no hemos evolucionado a partir de ninguna especie de “mono”.

Nuestro padre fue el homo antecessor, nuestro abuelo el homo ergaster, precedido por el homo habilis y, si nos remontamos lo suficiente en el tiempo, terminamos descubriendo que tenemos un antepasado que compartía características tanto humanas como de “mono” y que, según las estimaciones de los biólogos, tendría que haber vivido en África de hace 5 a 11 millones de años.

Este antepasado común es el famoso eslabón perdido, que ya está más o menos encontrado. El Nakalipithecus Nakayamai, descubierto por un grupo de arqueólogos japoneses en Kenia, con una antigüedad estimada de 10 millones de años. Tanto el lugar como la fecha coinciden con las estimaciones, así que hay razones sólidas para afirmar que este es el antepasado común entre el resto de simios y los humanos.

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Nakalipithecus Nakayamai, restos de lo que se creé fue el eslabón perdido

Este posible antepasado común no era ni un mono ni un homínido, pero su población empezó a evolucionar en dos ramas diferentes, una que terminaría convirtiéndose en los actuales chimpancés, bonobos y gorilas, y otra totalmente distinta que terminó dando lugar a los humanos.

Vivió en Europa, en África y en Asia. Los hallazgos arqueológicos reflejan cambios importantes en el comportamiento de esta especie: utilización de instrumentos de piedra y hueso más trabajados, cambios en las formas de cazar, uso y dominio del fuego, empleo del vestido, aumento en el tamaño de las poblaciones, manifestaciones rituales y artísticas.

El representante del homo sapiens más antiguo es el hombre de Neanderthal (Alemania). Antigüedad: De 150.000 a 200.000 años.

Sus características físicas son las mismas que las del hombre actual. Su capacidad cerebral es de alrededor de 1.400 centímetros cúbicos. Se cree que apareció en Europa hace alrededor de 40.000 años.

El homo sapiens sapiens es el que protagonizó, a partir del año 10.000 a.C., cambios muy importantes en la organización económica y social, como las primeras formas de agricultura y domesticación de animales, y la vida en ciudades. Su representante mas fiel es el hombre de Cromagnon (Francia). Antigüedad: De 80.000 a 40.000 años.

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Cuando los ancestros del Homo Sapiens, vivían en los árboles comiendo bayas, frutos y hojas, tan abundantes en vitamina C, probablemente, perdieron la capacidad metabólica que tienen el resto de mamíferos para sintetizar en su propio organismo dicha vitamina, tan necesaria para evitar entre otras enfermedades el escorbuto, aunque antes parecen haber perdido la capacidad de digerir celulosa.

Todo esto se debe a que la alimentación de los homínidos fue modificándose según se iba modificando su hábitat, las selvas originales se redujeron o bien resultaron superpobladas, por lo que los primeros homínidos se vieron obligados a recorrer importantes distancias, para obtener nuevas fuentes de alimento.

La pérdida de la capacidad de metabolizar ciertos nutrientes, como hemos visto antes, se vería compensada con una mutación que experimentaría el Homo Sapiens al metabolizar rápidamente el almidón transformándolo en energía, muy necesaria para desarrollar el cerebro.

La dieta del Homo Sapiens era muy nutritiva y equilibrada, ya que dominaban el fuego. La forma de vida del homo sapiensa los convertía en cazadores móviles, se alimentaban tanto de mariscos como de pescado, pasando por grandes mamíferos como los bóvidos, renos, mamuts o rinocerontes. Conocía la existencia de plantas para uso medicinal y curativas.

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En periodos de hambruna se daba el canibalismo alimenticio apreciable en restos óseos, en el que se comía la carne, el tuétano e incluso el cerebro para así preservar el alma de los ancestros.

El lenguaje es el medio de comunicación entre los seres humanos a través de signos orales y escritos con un significado. Podemos decir, en sentido más amplio, que cualquier procedimiento que sirve para comunicarse, lo denominamos lenguaje. La definición de lenguaje según algunas escuelas lingüísticas es la capacidad humana que conforma el pensamiento o a la cognición.

Recientes investigaciones sobre los primates han demostrado que muchas de estas características no son sólo y exclusivas de los seres humanos. No obstante, se puede afirmar con cierta seguridad que el lenguaje humano posee características especiales.

Los seres humanos relacionan una serie limitada de unidades gramaticales y de signos separados para formar un conjunto infinito de oraciones,  que bien pudieran no haber sido oídas, emitidas, leídas, escritas o pensadas con anterioridad.

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Si observamos el comportamiento de los niños que todavía no han estudiado la gramática de su lengua, establecen sus propias reglas empleando su capacidad lingüística, así como los estímulos que reciben de la comunidad lingüística en la que han nacido.

Entendido el lenguaje como la producción y la percepción de un idioma, hay que decir que evoluciona en la medida en que progresa la especie humana. Como sistema de comunicación, puede ser utilizado con los sistemas de comunicación de otros animales.

Sin embargo el lenguaje humano tiene aspectos creativos e interpretativos que parecen marcar sus diferencias. Se cree que la comprensión de la lengua está ligada a la función que realiza una determinada zona del cerebro conocida como área de Broca.

Hasta que se produjo esa especialización fisiológica, se creía que no había diferencias entre el lenguaje humano y el sistema de comunicación utilizado por otras especies animales.

Al parecer fue en la era de Neandertal cuando se inició el lenguaje, pero hasta la aparición del Homo sapiens no se dio una evolución lingüística significativa.

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El lenguaje humano puede contar con 30.000 ó 40.000 años de existencia. La enorme diversidad de lenguas que hay en el mundo demuestra que una vez que apareció el lenguaje se produjeron los cambios a gran velocidad.

No es posible saber si hubo una primera y única lengua, ni cuáles fueron sus sonidos, gramática y léxico. La lingüística histórica, que se encarga de descubrir y describir cómo y por qué surgieron las lenguas, apenas puede sugerir algunas hipótesis para explicar esta evolución.

Los chimpancés tienen la mandíbula mucho más larga que la laringe, esta circunstancia les impide hablar, pero lleva aparejadas otras aptitudes como que son perfectamente capaces de tragar y respirar al mismo tiempo, lo cual es una habilidad común a todos los mamíferos que los homo sapiens disfrutan al nacer, pero van perdiendo conforme se desarrollan.

El paleontólogo Ignacio Martínez lo explica muy gráficamente «El precio que pagó la especie humana a la naturaleza a cambio de conseguir la facultad de hablar fue la posibilidad de morir atragantado».

Pero saber cómo surgió el lenguaje es una de las más fatigosas y complicadas tareas a las que se pueden enfrentar los investigadores que centran su trabajo en el pasado.

No sabemos cómo se comunicaban nuestros ancestros, se supone que la manera en que se comunican hoy chimpancés, gorilas, bonobos y orangutanes puede parecerse a las formas de comunicación que usaban algunos de nuestros ancestros antes del surgimiento del lenguaje.

En la actualidad se siguen métodos y técnicas muy diversas procedentes de diferentes disciplinas, desde estudios sobre comportamiento de primates actuales, hasta estudios de registro de la actividad de nuestro cerebro para ver qué partes son las responsables de nuestro lenguaje.

Otras estudian cómo adquieren los niños la lengua materna, cuáles son las características del lenguaje de signos de las personas sordas, en qué se parecen y difieren las distintas lenguas del mundo…etc.

Todavía no se sabe cómo y cuándo empezaron a hablar nuestros ancestros. Hay muchas hipótesis, algunas hacen hincapié en el surgimiento del complejo aparato fisiológico que nos permite articular palabras habladas, otras en la complejidad cognitiva que hay detrás de la palabra hablada y que podría haberse expresado originalmente mediante gestos.

Pero todas se enfrentan a la escasez de datos fidedignos, es que no existe un origen del lenguaje, sino varios orígenes. El lenguaje no es una capacidad única y singular, sino una compleja articulación de capacidades diversas que nuestra evolución acertó a combinar de una manera singular.

Es por eso que para hablar de la aparición del lenguaje humano tal y como lo conocemos, primero hay que saber que el primer lenguaje fue simbólico, el lenguaje humano simbólico tiene sus antecedentes en momentos y cambios morfológicos previos a cambios importantes dentro de la estructura del sistema nervioso central.

Así por ejemplo, los chimpancés pueden realizar un esbozo de lenguaje simbólico basándose en el lenguaje de comunicación para mudos.

Para que una especie tenga la capacidad de articular sonidos se necesitarán más modificaciones morfológicas. En los mamíferos, por ejemplo, la orofaringe y la laringe, se encuentra en la parte alta de la garganta, de modo que la glotis puede cerrar la tráquea de forma estanca al beber e ingerir comida.

Sin embargo en el Homo Sapiens, por lo tanto el hombre actual, la laringe se ubica más abajo, por lo que permite a las cuerdas vocales la producción de sonidos más claros y nítidos, sin embargo al no cerrarse de forma estanca la tráquea, la respiración y la ingesta de alimento deberán alternarse para no ahogarse. 

La elevación de la bóveda del paladar facilitan el lenguaje oral.

Estudios realizados en la Sierra de Atapuerca (España), evidencian que Homo antecessor, hace unos 800 000 años, ya tenía la capacidad, al menos en su aparato fonador, para emitir un lenguaje oral lo suficientemente articulado como para ser considerado simbólico, aunque la frecuente fabricación de utensilios (por toscos que fueran) por parte del Homo habilis hace unos dos millones de años, sugiere que en éstos ya existía un lenguaje oral articulado muy rudimentario pero lo suficientemente eficaz como para transmitir la suficiente información o enseñanza para la confección de los toscos artefactos.

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Homo Sapiens – Herramientas

Para solucionar sus problemas y sus necesidades (cazar, cavar, cortar, defenderse, resguardarse del frío …), el homo sapiens perfeccionó los conocimientos adquiridos por el hombre Ergaster e inventó herramientas nuevas y cada vez más refinadas, utilizando todos los materiales que el ambiente que le ofrecía.

De este modo, el Homo Sapiens llegó a utilizar herramientas de piedras complejas antes de lo que se pensaba y lo más importante es que transmitió este conocimiento a sus descendientes, lo que implica una capacidad de pensamiento ya complejo.

El hallazgo en un yacimiento de Sudáfrica de unas pequeñas cuchillas de piedra tallada, de menos de 50 mm, utilizadas probablemente en la elaboración de utensilios, lanzas o flechas, indican que el humano moderno disponía ya de la habilidad necesaria para diseñar herramientas complejas.

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La tecnología empleada consistía en producir largas y finas hojas de piedra que eran romas en un lado para poder ser acopladas a ranuras esculpidas en madera o piedra. Con ello se fabricaban armas ligeras que podían ser utilizadas como proyectiles, tales como flechas en un arco o propulsores de dardos (atlatl), que dan una gran ventaja sobre otras armas manuales ya que aumentan el alcance del tiro, disminuyendo el riesgo de resultar herido.

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En la fabricación de estos objetos fue necesario tratar las piedras con fuego, las herramientas descubiertas debieron de ser «esenciales» en la migración que condujo a los Homo Sapiens fuera de África, así como en su mayor supervivencia en comparación con los neandertales.

Estas herramientas reflejan mejor la capacidad de los humanos modernos para desarrollar ideas complejas y transmitirlas a sus descendientes, algo que probablemente se hacía a través del lenguaje.

El Homo sapiens trabajaba huesos y cuernos de animales para hacer agujas para coser ropa de cuero; arpones y anzuelos para pescar.

También construyó canoas con troncos de árboles ahuecados para navegar por los ríos.

Con madera aprendió a hacer arcos, flechas y propulsores (un instrumento que usaba para lanzar la lanza más fuerte y más lejos). Gracias a estas herramientas, los hombres podían derribar presas grandes mientras permanecían a una distancia segura.

También hizo collares con conchas, dientes y piedras de colores, o colgantes de hueso y marfil para adornar la ropa.

nuestras charlas nocturnas.

Del tronco común de los primates, surgieron dos ramas de monos:

LOS SIMIOS

Chimpancés y bonobos: Son omnívoros y sociales, sus cerebros tienen una tercera parte de la masa del nuestro, a pesar de ésto se puede decir que tienen cierta inteligencia.

Son animales muy pequeños, por lo que no podrían llegar a cazar presas grandes que le proporcionaran las proteínas necesarias para desarrollar el cerebro, son animales que no se organizan para salir a cazar, por lo tanto, animales que son incapaces de trazar estrategias, por lo que tampoco ejercitarían su inteligencia.

El pariente común a partir del cual se separaron como ramas independientes y que daría lugar a una evolución de forma distinta, hasta llegar a la especie que ahora conocemos, fueron los  Sahelanthropus tchadensisuna especie de homínido extinto cuyos fósiles fueron hallados en el desierto del Djurab.

Gorilas: Son herbívoros, su peso oscila entre los 135 y 180 kg. Son capaces de usar herramientas y tienen una fuerza tremenda. Tienen una dieta estrictamente vegetariana, lo que significa que, como son tan grandes, tienen que pasarse prácticamente todo el día comiendo hojas para poder conseguir las calorías necesarias para vivir.

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Sahelanthropus tchadensis

Pasar tanto tiempo comiendo impide que pueda desarrollar la inteligencia, ya que para conseguir fabricar utensilios más complejos, requiere de meditación y pruebas o ensayos de eficacia. El último pariente que compartieron los primeros homínidos y los gorilas fue el Nakalipiteco (Nakalipithecus), género extinto de mamífero primate de la familia Hominidae que vivió a principios del Mioceno superior (hace unos diez millones de años) en lo que hoy en día es Kenia.

LOS HOMÍNIDOS

Como hemos visto la familia de los homínidos, surge como división del grupo de los primates, los homínidos comenzaron su evolución hace 15 millones de años hasta el hombre actual, mientras que la familia de los orangutanes, gorilas y chimpancés no ha sufrido apenas cambios.

Las especies que representaron verdaderos saltos evolutivos, es decir, verdaderos momentos de cambio.

nuestras charlas nocturnas.

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