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Ya sea que creas o no en la vida después de la muerte y/o en la existencia de un lugar donde se castigan los pecados, es imposible no impresionarse y maravillarse por estas oscuras concepciones del dulce hogar de Lucifer.

Independientemente de tu opinión respecto a las creencias religiosas, es muy probable que alguna vez hayas sentido miedo, probablemente cuando eras niño, de las terribles descripciones que solías escuchar sobre el infierno.

Hoy vamos a publicar algunas de estas concepciones poco conocidas, pero que sin duda te dejarán con ganas de ser una mejor persona.

Wetti.

Esta descripción de los avernos se escribió en el siglo IX, y básicamente es una narración del viaje de un monje alemán hasta el infierno, un registro de todas las cosas que veía en el camino.

Las visiones de Wetti describen escenarios sombríos y personas sufriendo entre gusanos gigantescos – nada nuevo que no hayas escuchado con anterioridad.

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Sólo para que te hagas una idea, el breve relato se compone de 3,500 palabras, entre las que la palabra “sodomía” se repite en cinco ocasiones, incluso relacionada con la peste.

Entre los castigos a las almas condenadas se mencionan la quema de sus genitales, flagelación para las mujeres y un castigo extraño para las personas adulteras: atarlas unas a otras, completamente desnudas.

El alma pecadora que más sufre, según la visión de Wetti, es la del emperador Carlomagno, desnudo y atado a una estaca con un animal que rasgaba eternamente sus genitales.

La descripción del castigo de Carlomagno es una de las más agonizantes jamás concebidas y, si eso es el infierno, tiene mucho sentido que las personas sientan miedo de llegar allí.

La revelación de la hermana Josefa.

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En vida, Josefa Menéndez fue una monja española que tan sólo pasó cuatro años al servicio del señor, antes de morir a la temprana edad de 33 años.

Una de sus contribuciones a la iglesia católica fue la de escribir una descripción del infierno, que, según ella, era una tarea que le había encomendado el mismo Dios.

Los demás habitantes del convento afirmaban que parecía bastante incomoda mientras escribía sobre el destino de los pecadores.

Según la versión de Josefa, el infierno se encuentra plagado de pasillos infinitos, oscuros y rodeados de fuego eterno.

Además, cada persona condenada pierde por completo la capacidad de sentir amor, felicidad, esperanza o cualquier otra cosa que no sea crueldad y miseria.

En uno de los párrafos escritos por esta mujer, hay un relato de un alma que llora de forma compulsiva imaginando como sería sentir amor nuevamente.

La visión de Tundal.

Tundal fue un irlandés que vivió en la Edad Media que afirmó haber “visitado” el infierno durante dos días. Como cualquier persona que vuelve de un viaje inolvidable, Tundal relató con precisión los extraños detalles de los que fue testigo en la casa del mal.

El infierno explorado por Tundal es un lugar sombrío donde simplemente se cocinan las almas “podridas” en cacerolas gigantes. Los demonios, equipados con tenedores gigantes, son los encargados de los ingredientes, de “pescar” a las personas, cortarlas en trozos y mágicamente “pegarlas” de nuevo para volverlas a cortar una y otra vez.

En el Infierno de Tundal las almas pecadoras son eternamente cortadas por estos demonios para preparar un picadillo eterno.

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Durante su estancia en el mundo de los avernos, Tundal se sometió a algunas pruebas, a pesar de que sólo estaba ahí como visitante y no como un condenado.

Según él, numerosos demonios sin cabeza lo condujeron a un camino peligroso, donde debía conducir una vaca salvaje, sobre un puente lleno de clavos. Todo esto, por supuesto, mientras monstros con forma de caballo intentaban devorar al visitante.

Si piensas que Tundal dejó su descripción del infierno en un viaje alucinante de LSD, estás muy equivocado. También hizo mención del temido Aqueronte, una especie de infierno en el infierno. Aqueronte sería una especie de bestia gigante capaz de engullir unos 9,000 hombres de una sola vez.

Estas personas engullidas, cuando llegaban al estómago de la bestia, las volvían a devorar, pero ahora por animales hambrientos como perros, serpientes y ratas – al mismo tiempo que las quemaban y asfixiaban. La lección es: por ningún motivo tomar el boleto hacia el infierno de Tundal.

Los infiernos de Swedenborg.

El filósofo y científico Emanuel Swedenborg publicó un libro en el siglo XVIII afirmando que existía más de un cielo y un infierno – lo que tal vez justifique tantas descripciones tan diferentes.

Swedenborg llegó a describir el cielo tres veces, todas las cuales eran versiones muy parecidas a la que todos conocemos. Las descripciones del infierno, sin embargo, eran muy diferentes.

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En algunos de sus infiernos, Swedenborg divisó grandes ciudades totalmente destruidas y con personas cometiendo crímenes, robos, asesinatos y toda clase de atrocidades.

Todo el mundo luchando unos contra otros, sin noción alguna de unión, familia o amistad.

En esta ciudad infernal, todos los edificios eran burdeles, donde las personas eran forzadas a mantener relaciones sexuales con otras en el medio de todo tipo de excremento, mientras las cosas que los rodeaban se prendían fuego

Otros infiernos incluían bestias rastreras en bosques oscuros, sombríos, con cuevas húmedas y desiertos (?) Infinitos. Aunque los dos escenarios que acabamos de describir resultan inquietantes, Swedenborg afirmaba que cada persona trae su propio infierno, que será habitado después de la muerte.

La visión de Anne Catherine.

Nacida a finales del siglo XVIII, Anne Catherine Emmerich dedicó su vida entera a la fe católica y se autoproclamaba una visionaria de los planes y de las llegadas de Jesucristo. Fue beatificada por el Papa Juan Pablo II en el año 2004.

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Una de sus visiones incluían un “tour” por el infierno, que, de acuerdo con Anne, es un lugar con edificios derrumbándose en medio de pantanos sombríos y espeluznantes, donde los condenados a este lugar permanecían involucrado en todo tipo de depravaciones.

En el exterior, miles de almas eran devoradas por animales de aspecto monstruoso.

En el infierno visto por Anne, los demonios vagan por las calles y en el centro de todo se encuentra un enorme abismo humeante donde Lucifer está encadenado, gritando de agonía.

De acuerdo con la monja, las paredes del infierno contienen numerosas profecías – la más conocida de ellas es que el demonio subiría a la Tierra antes de 2000 años. Por si las dudas, es mejor no mirar hacia adelante.


Algunas frases que fueron atribuidas de forma indebida al genio más grande de la ciencia, Albert Einstein, que andan rondando por la red …

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1. “Todos somos genios. Pero si juzgas a un pez por su capacidad de escalar árboles, vivirá toda su vida creyendo que es estúpido”.

Esta cita es muy común en libros y artículos de superación personal. Sin embargo, a pesar de ser una frase hermosa y de mucho poder, no fue dicha por Albert Einstein.

La cita apareció por primera vez en el libro The Rhythm of Life: Living Every Day with Passion and Purpose (2004), de Matthew Kelly. Entre tanto, no existe ningún tipo de evidencia de que haya sido dicha por Einstein.

2. «La lógica te llevará desde el punto A al B. La imaginación te llevará a todas partes».

Otra frase motivacional que ha sido falsamente atribuida a Einstein. Aunque ha circulado por toda Internet con atribución al físico, tampoco existe evidencia histórica que compruebe su autoría.

3. “Cualquier tonto inteligente puede hacer cosas más grandes, más complejas, y más violentas. Se requiere un toque de genio -y un montón de coraje- para moverse en la dirección opuesta”.

La frase fue escrita originalmente por E.F. Schumacher en al año 1973, en la disertación “Small is Beautiful”, del libro “The Radical Humanist”, volumen 37, página número 22.

La primera vez en que esta frase fue falsamente atribuida a Einstein fue en el año 1997, ya con el advenimiento de Internet, y terminó con una gran repercusión.

4. “Dios no juega a los dados con el Universo”

Esta frase se basó en un escrito enviado por Albert Einstein a Cornelius Lancznos, tal como fue citado en el libro Albert Einstein: su lado humano (en inglés): “Tú eres la única persona que conozco que tiene una actitud semejante a la mía con relación a la física: Crees en la comprensión de la realidad a través de algo básicamente simple y unificado…

Parece difícil mirar en las cartas de Dios. Pero que él juegue a los dados y utilice métodos ‘telepáticos’ es algo que no termino de creer”.

La frase existe, pero la versión que se hizo famosa en Internet fue adaptada de una carta privada.

5. “No todo lo que puede ser contado cuenta, y no todo lo que cuenta puede ser contado”

A pesar de que resulta interesante, esta frase nunca fue dicha por Einstein. El sitio Quote Investigator refiere a un artículo de 1963 del sociólogo William Bruce Cameron: “Sería bueno si todos los datos que los sociólogos requieren pudieran ser numerados, porque entonces podríamos computarlos en máquinas IBM y diseñar graficas como hacen los economistas. Sin embargo, no todo lo que puede ser contado cuenta, y no todo lo que cuenta puede ser contado.”


Digamos que mientras lees el periódico, te encuentras con el anuncio de un laboratorio que está buscando conejillos de india para una prueba. Por increíble que parezca el anuncio menciona que se remunerará a las personas por drogarse, tener relaciones sexuales o comer como barril sin fondo. ¿Absurdo, verdad? Quizá pienses que se trata de algún tipo de broma bien elaborada. Sin embargo, estas experiencias son reales, y existieron. Y todas demostraron de forma científica que es terriblemente posible exagerar en una cosa que parece buena.

El experimento de tener sexo por dinero.

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Se busca hombre sexualmente activo y saludable para tener relaciones con una mujer. Previo pago. Estaremos observando.

Sí, dicho anunció existió. En los años 1950 y 1960, el investigador William Masters estaba decidido a descubrir todo lo que había que saber sobre el acto sexual. Hasta ese punto, la investigación había sido realizada a través de cuestionarios, que fueron contaminados por el hecho de que las personas mentían sin parar (lo que podría explicar por qué en la época se creía que el largo promedio del miembro masculino era de 30 centímetros).

Masters necesitaba estudiar el acto sexual de primera mano. Entonces contrató a Virginia Johnson, una atractiva asistente, y comenzó a pagarles a las personas para que tuvieran relaciones con otros extraños.

Para estos individuos, ofreció todos los beneficios de la prostitución sin la amenaza constante de lesiones genitales o de ser encadenado a un calabozo y posteriormente violado. No podría existir nada de malo en esto, ¿verdad?

La realidad.

En primer lugar, Masters y Johnson estarían mirando. Claro, la observación no era suficiente. La ciencia también exigía una serie de sensores conectados a la pareja en cuestión para medir la respuesta sexual, monitoreando el deseo de la misma forma que una prueba de polígrafo detecta cuando alguien está mintiendo. Sólo que en lugar de medir las mentiras, estos medirían que tan malo estabas siendo a la hora de excitar a tu pareja.

Para garantizar que la relación tenía lugar entre perfectos desconocidos, las parejas eran combinadas de forma aleatoria (si te resulta increíble, la próxima vez que estés en la fila del banco imagina que eres combinado de forma aleatoria para tener una relación sexual con cualquiera de las personas a tu alrededor) Y a propósito, los participantes tenía edades que iban desde los 18 hasta los 89 años.

Y no es por criticar el trabajo de Masters y Johnson. Estos eran totalmente revolucionarios y cambiaron la forma en que el mundo veía al sexo. Sólo estamos diciendo que la idea de una bacanal desenfrenado que los participantes llevaban en mente no era precisamente con lo que se encontraban en el laboratorio. Y fue mucho peor para las mujeres involucradas en los experimentos, ya que tenían el encargo de llegar al clímax mediante una prótesis de un miembro masculino con una cámara de video acoplada.

El estudio de la NASA sobre el descanso.

Si pudieras crear el empleo perfecto ¿Cuál sería? ¿Quedarte en la cama todo el día, navegar por Internet o jugar videojuegos en una laptop? Usted es parte de la mayoría de personas de nuestro público objetivo.

En 2008, la NASA reclutaba personas comunes valiéndose de anuncios de radio y televisión para un estudio de 90 días, que implicaba embolsarse nada menos que US$ 17 mil dólares por hacer nada más que quedarse en la cama (sí, podrías ver o jugar lo que quisieras). El único pero es que tendrías que permanecer en el laboratorio de la agencia y ser retirado de la cama de vez en cuando para algunas pruebas sencillas. Los 17 mil dólares más fáciles de la historia, ¿verdad?

La realidad.

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A menos que estés pensando en comprar cosas en alguna página de productos China, podría demorar algo de tiempo hasta que pudieras gastar tus 17 mil dólares. El propósito del estudio era determinar los efectos sobre el cuerpo de la exposición prolongada a ambientes de gravedad cero.

Específicamente, la NASA quería saber que tan débiles resultaban las piernas de un astronauta después de completar un vuelo de seis meses a Marte. Los científicos saben que, como se puede constatar en las personas que pasan mucho tiempo en el espacio, los resultados no son nada buenos.

Después de un tiempo muy corto a baja o nula gravedad (situación replicada en el estudio con camas que dejaban la cabeza del participante en una posición ligeramente más baja que los pies) los músculos comienzan a atrofiarse.

Peor aún, la masa ósea comienza a perderse y puede durar años volverla a la normalidad, incluso en gravedad regular, dejándote tan firme como un anciano de 80 años intolerante a la lactosa. La presión arterial también queda totalmente atrofiada, llegando al punto de que es mayor en los pies que en la cabeza.

El estudio incluía un periodo de 14 días posteriores a las pruebas, donde los participantes hacían rutinas de rehabilitación con la finalidad de regresar a sus tareas cotidianas con normalidad. Además, la descripción del estudio evitaba mencionar si el participante debía o no de hacer popó en la cama.

El experimento de comer tanto como puedas.

¿Ya imaginaste si pudieras ser engordado por la ciencia? Y mejor aún, ¿si los científicos prometieran sacarte de prisión sólo por hacerlo? Este sería un buen momento para mencionar que, en este escenario, tú estás en prisión. Probablemente por un crimen atroz.

En la década de 1970, los investigadores combinaron dos de los pilares de la sociedad norteamericana, la obesidad y las prisiones superpobladas, en un estudio por demás fantástico. Un selecto grupo de presidiarios recibirían libertad anticipada con la condición de incrementar en un 25% su peso corporal.

¡Nada podría ser mejor que eso! Con tan sólo ganar unos kilos extras, estarías a tiempo en casa para golpear a tu mejor amigo por criar a tus hijos y vivir con tu novia.

La realidad.

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¿Alguna vez has intentado ingerir 10 mil calorías en un solo día? Claro que no. Esos números corresponden solamente a atletas de alto rendimiento como Michael Phelps y él lo hace únicamente porque se ejercita todo el día.

Pero justamente eso fue lo que los prisioneros de nuestro estudio hacían todos los días, y los efectos colaterales casi hacían que la prisión fuera una opción mucho más agradable. Además de eso, tenían que ganar peso comiendo la comida de la prisión, que no es, ni de lejos, una selección de platillos franceses.

Las consecuencias no fueron nada agradables: vómito, depresión, dificultad en el flujo intestinal y una infinidad de otros problemas de salud que vienen cuando se consumen tantas calorías en cortos periodos de tiempo. Existe también un entumecimiento que vienen con la ingestión de tantos alimentos que puede conducir a la adicción y, eventualmente, a los síntomas de abstinencia.

Ah, y también está el asunto de que engordas como un cerdo.

Peor aún fue lo que sucedió con el 33% de los participantes. Lo que los científicos estudiaban realmente era si existen genes que provocan que algunas personas no engorden. Y resultó que si existen. Tres de los nueve presidiarios no lograban comer lo suficiente para ganar el peso necesario y obtener su libertad anticipada.

Como si estar en la cárcel no te hiciera sentir lo suficientemente fracasado, ahora imagínate descubrir que no puedes engordar ni porque tu propia libertad depende de ello.

El experimento de Di “sí” a las drogas.

En el pasado, drogas como el LSD eran nuevas, excitantes y aparentemente llenas de potencial. El ejército norteamericano y el británico creían que estas nuevas sustancias podían ser útiles en la guerra (supuestamente en los enemigos, toda vez que la precisión de un hombre con una ametralladora disminuye bastante cuando está drogado)

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Entonces, reclutaron a sus propios soldados para suministrarles grandes cantidades de ácido y de marihuana, con la finalidad de monitorear sus efectos.

La realidad.

Un consejo: si alguien llega y te dice: “hola, te importaría si pruebas esto para ver si resulta una arma eficaz”, corre como si no hubiera mañana. No importa si lo que te ofrecen es un puñado de malvaviscos. Ponte de pie inmediatamente porque algo terrible está a punto de suceder.

En este caso, una de las teorías que los militares querían probar era sí podían suministrar a sus propios reclutas las drogas suficientes como para conducirlos al suicidio. Y no les estaban dando sustancias recreativas; estamos hablando de alucinógenos empleados con fines militares.

El ejército insiste en que ninguno de los involucrados sufrió daños a largo plazo debido al experimento, aunque sus archivos indiquen que un hombre conversó con amigos imaginarios durante días y que otro jugó con gatos invisibles durante algunas horas.

El aspecto principal que los militares querían saber era si los soldados aun podían luchar bajo la influencia del LSD y determinaron que sí, los soldados aun eran capaces de combatir.

Algunos soldados procesaron a sus superiores años más tarde, asegurando que el experimento con LSD del gobierno les había producido pérdida de memoria, alucinaciones e “impulsos suicidas”.

Los tribunales fallaron en su contra, basados en que, si alguien te pide consumir una gran cantidad de ácido para ver qué sucede, te mereces lo que te suceda.

El experimento de la riqueza repentina.

¿Y si alguien te regala US$ 100 mil dólares, con la condición de filmar lo que suceda a continuación? ¿Y si estuvieras viviendo debajo de un puente en ese momento?

El equipo del documental “Reversal of Fortune” plantó un maletín con 100 dólares a un hombre sin hogar llamado Ted Rodríguez y le dio seguimiento con un equipo de filmación para documentar los resultados. Al principio, Ted hizo exactamente lo que el resto de nosotros haría si encontráramos 100 mil dólares.

Se compró una bicicleta nueva, fue por su amigo Mike a la planta de reciclaje y se fueron al parque de diversiones local.

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Ah, y también encontró un lugar para vivir, volvió a establecer contacto con la familia y se buscó una novia. Quizá también nosotros harías eso, pero obviamente después del parque de diversiones.

La realidad.

Las personas que han sido pobres durante años se vuelven muy buenas en lo que hacen. Si se gana un salario mínimo, se aprende a vivir con ese salario. Si te quedas sin casa, te adaptas a vivir en la calle.

Pero da a un méndigo una tonelada de billetes y de ninguna manera seguirá viviendo como un méndigo. Sin embargo, tampoco vivía como un hombre con US$ 100 mil dólares. Intentó vivir como un millonario porque él no tenía ni idea de cómo vivir con USD$ 100 mil.

Las personas acostumbradas al dinero no compran carros a sus amigos ni a sus nuevas novias, ni gastan todo su tiempo libre echando la flojera en los bares locales. Y precisamente eso fue lo que hizo Ted. Las personas con dinero tienden a conservar sus empleos, lo que Ted se rehusó a hacer, a pesar de ser aconsejado para encontrar uno por sus amigos, familia, un defensor de las personas sin hogar y un planeador financiero. En las palabras de Ted, él estaba “hecho por la vida”.

Después de comprarse un camión de US$35 mil dólares para sí mismo, de comprar un auto para su novia y otro para Mike, el de la planta de reciclaje (quizá pensaste que inventamos al tipo), y gastar cerca de USD$1 mil por semana en el bar, Ted tenía menos de US$ 5 mil dólares después de apenas seis meses.

Claro que este fue el caso de un méndigo. Tú, obviamente, tratarías con esta oportunidad de una forma más responsable, ¿verdad? Pues no, probablemente no. Sucede que incluso los ganadores de la lotería de clase media pasan exactamente por la misma situación antes de finalmente perder todo y acabar peor que antes.

Aun así, se logró un excelente documental. Y suponemos que Ted se quedó con la bicicleta. El resto de nosotros, sin embargo, aprendió una valiosa lección que nos da un poco de riqueza súbita y que es semejante a darle un helicóptero a un perro: es increíble durante algunos minutos hasta que todo se va al demonio.

nuestras charlas nocturnas.

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