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Una niña momificada hace más de 94 años abre los ojos …


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Clarín(G.Londeix)/La Nación/marcianosmx.com  —  Rosalía Lombardo (Palermo, 13 de diciembre de 1918-6 de diciembre de 1920), apodada La Bella Durmiente,​ fue una niña de origen siciliano que falleció a la edad de casi dos años a consecuencia de una neumonía.

Sus padres estaban desolados. Mario Lombardo y María Di Cara se habían casado unos meses después del nacimiento de la niña y los que los conocieron dicen que la llegada de Rosalía fue lo único que faltaba para que la felicidad fuera completa.

Mario Lombardo, el padre de Rosalía no soportó la muerte de su hija apenas una semana antes que la nena cumpliera los dos años. No podía vivir sin ver su amado rostro. Y decidió embalsamarla para verla todos los días.

Se hizo famosa post mortem, cuando su padre encargó al químico Alfredo Salafia (1869-1933), que procediese a embalsamar el cadáver de la niña conforme a su innovadora y duradera técnica.

¿Pero dónde llevarla? En el siglo XVI la Orden de los Hermanos Menores Capuchinos de Palermo, en Sicilia, se enfrentaron a un gran problema: su cementerio estaba completo. La solución fue construir una cripta bajo el monasterio.

En 1599 la cripta ya albergaba los primeros cuerpos embalsamados. Las catacumbas eran reservadas para los monjes, pero con el pasar de los años muchos aristócratas acabaron descansando allí.

Una vez momificado el cuerpo, este fue trasladado a la Capilla de los Niños de las catacumbas de los Capuchinos de Palermo,​ siendo uno de los últimos cuerpos en ser aceptados en la cripta.

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Un reciente estudio con rayos X demostró que el cuerpo, incluidos los órganos, se encuentran en muy buen estado de conservación y con un grado de deterioro muy leve.

Un equipo de investigadores del Instituto de Momias y Hombre de Hielo de Bolzano (Italia) encabezados por el bióantropologo Darío Piombino-Mascali ha tenido acceso a las notas personales de Alfredo Salafia, e incluso han podido hablar con descendientes directos del mismo para descubrir la técnica empleada por el embalsamador, que nunca reveló en vida.

La fórmula tan celosamente guardada por Salafia consistía en una mezcla de formol diluido en agua que actuaba como desinfectante y eliminaba a las bacterias, saturada en sales de zinc.

También incluía alcohol, que podría haber secado el cuerpo de Rosalía y permitir de este modo su momificación; ácido salicílico, que evitaba la proliferación de hongos, y glicerina, que prevenía el excesivo secamiento de los tejidos corporales.

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En diciembre de 1920, el cuerpo de Rosalía Lombardo entró en los túneles de las catacumbas de los Capuchinos de Palermo. Y se convirtió en leyenda.

Otros factores clave que intervinieron en la perfecta conservación del cuerpo de Rosalía fueron el clima particularmente seco de las catacumbas y la aplicación de parafina disuelta en éter en el rostro de la niña, lo que favorecería la perfecta conservación del mismo a lo largo del tiempo.

El cadáver de Rosalía fue descubierto en las Catacumbas Capuchinas de Palermo. Entre todos los cuerpos encontrados, el de la niña era el único que permanecía totalmente intacto. Se creía que todo se debía a las técnicas de momificación muy bien aplicadas por el Dr. Salafia. Pero algo intrigante estaba por suceder.

El trabajo de embalsamamiento fue tan sorprendente que Rosalía parece estar simplemente dormida. Y hay algo que asombra aún más. Los ojos de Rosalía se abren y cierran todos los días, como si despertara de un sueño.

El féretro de la niña, debido a las constantes visitas de sus familiares, algunos de ellos residentes en el extranjero, fue permanentemente visible en las catacumbas capuchinas durante años.

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El féretro de la niña, debido a las constantes visitas de sus familiares, algunos de ellos residentes en el extranjero, fue permanentemente visible en las catacumbas capuchinas durante años. Actualmente ya no es posible, aunque quien escribe esta nota lo pudo ver en el año 1996.

Un embalsamamiento perfecto

¿Cómo hizo Salafia para lograr ese embalsamado? Utilizaba una técnica química innovadora para eliminar las bacterias y otros componentes del interior de los cadáveres, causantes de la descomposición. Mientras que hoy en día los cuerpos comienzan a mostrar signos de descomposición después de unos años, la sorprendente técnica utilizada para preservar el cuerpo de Rosalía soporta el paso de un siglo.

Con la muerte de Salafia, en 1933, todos creyeron que el misterio de cómo lo había logrado nunca se conocería. Pero décadas después se encontró un libro de memorias escrito por él mismo en secreto, donde había notas originales sobre la fórmula utilizada en la preservación del cuerpo de Rosalía Lombardo.

Allí explica que primero drenó la sangre del cuerpo de Rosalía y luego utilizó técnicas milenarias como la inyección arterial de fluidos que usaban los egipcios, junto con la mezcla de aceites y especias que protegían al cuerpo de la descomposición natural.

Salafia describió los ingredientes que utilizó. Muchos de ellos novedosos. Inyectaba un compuesto de ácido salicílico para matar los hongos, sales de zinc para que el exterior permaneciera rígido, alcohol para secar y formalina contra las bacterias. Además daba un tratamiento final con glicerina para evitar la sequedad excesiva.

Según unas pruebas que se hicieron al cuerpo hace unos años con rayos X, los órganos están sorprendentemente intactos.

El trabajo sobre el cuerpo de Rosalía lo hizo el prestigioso químico, taxidermista y embalsamador italiano Alfredo Salafia. Y la tarea fue tan bien ejecutada que, muchos años después, un equipo de expertos en la materia trató de analizar el método utilizado por el químico para lograr que la pequeña pareciera, décadas después de su deceso, simplemente dormida.

Descubrieron que la fórmula utilizada para el embalsamamiento fue una mezcla de formol diluido en agua, que actuaba como desinfectante.

La preparación también contenía alcohol, ácido salicílico -para combatir los hongos-, sales de sinc y glicerina para que la piel no se seque demasiado.

Además, el clima seco de esa zona de Italia y las condiciones de su ataúd ayudaron a que los órganos se conservaran de manera extraordinaria.

Lo que Salafia no creó es el misterio de los ojos de Rosalía, que parecen abrirse y cerrarse dándole un aspecto inquietantemente realista.

Los expertos explican que el extraño fenómeno es un simple efecto causado por la luz ambiental.

La gente cree que se trata de una especie de milagro, una evidencia de las capacidades sobrenaturales de Rosalía, a la que consideran la reencarnación de la santa patrona de Palermo, que se llama Santa Rosalía…

Para demostrar este proceso inexplicable en los ojos de Rosalía, se instaló una cámara con la técnica de time-lapse, mostrando claramente que durante un período de doce horas, sus ojos se abrían y se cerraban. La ciencia aún no ha podido dar una explicación racional al hecho.

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