actualidad, opinion, variedades.

Nokmim, «Vengadores» de judios que asesinaron miles de nazis …


https://marcianosmx.com/wp-content/uploads/2014/01/Abba_Kovner_48.jpg

Abba Kovner (derecha) durante la Guerra árabe-israelí de 1948.

marcianomx.com/LaNación(C.Bontempo)/abc  —  Tras el final de la Segunda Guerra Mundial, gran parte de los nazis sobrevivientes responsables del Holocausto salieron victoriosos de cualquier tipo de castigo y vivieron el resto de sus vidas en paz.

O mejor dicho, casi.

Para muchas personas la historia de estos personajes no podía terminar como un cuento de hadas, con un final feliz.

Muchas de las victimas exigían justicia y, como esto no sucedía por la vía de la legalidad, decidieron llevarla a cabo con sus propias manos.

La historia de los «Vengadores» comenzó a principios de mayo de 1945, el mismo mes en que el águila y la esvástica de la capital del Reich ya mordían el polvo del suelo berlinés.

Para entonces la caída de campos de concentración como Auschtwitz (liberado en enero de 1945) y Dachau (cuyas rejas se abrieron en abril de ese mismo año) ya habían desvelado al mundo las brutalidades perpetradas contra los judíos que habían sido deportados hacia el exterminio tras la aprobación de la Solución Final

Por entonces ya no había posibilidad de esconder excesos como los del doctor Sigmund Rascher, tristemente famoso por hacer pruebas médicas con reos hasta acabar, entre terribles torturas «científicas», con hombres, mujeres y niños.

Bajo ese marco de barbarie, un superviviente llamado Abba Kovner (posteriormente uno de los poetas más destacados de Israel) creó un grupo con medio centenar de supervivientes al que llamó «Nakam» (o «Vengadores»). Todos ellos, decididos a que los verdugos fueran castigados por sus tropelías y que los responsables del Holocausto tuviese su castigo.

Abba Kovner y el grupo Nokmim (palabra hebrea para «Vengadores») decidieron actuar por su cuenta. Durante varios años y en diferentes continentes, los vengadores de judíos persiguieron y asesinaros a centenas de antiguos miembros nazis.

A pesar de que ya habían tenido lugar los juicios de Nuremberg, procesos judiciales bastante divulgados, más de 13 millones de hombres que contribuyeron al Holocausto permanecieron en la total impunidad.

Hablamos de los guardias de la SS y agentes de la Gestapo que invadieron los hogares, arrastrando a los ciudadanos aterrorizados hacia la calle, y asesinando y torturando a millones de judíos. Sin embargo, en los siguientes cuatro años a la rendición de Alemania, sólo 300 de estos hombres habían sido apresados.

https://www.ecestaticos.com/image/clipping/996/1328/f6a7d92684c907cde808103045a6ac24/ava-kovner-durante-el-juicio-contra-adolf-eichmann-wikimedia-commons.jpg

Ava Kovner, durante el juicio contra Adolf Eichmann.

Los aliados resolvieron que no valía la pena gastar tanto tiempo, dinero y esfuerzo para atrapar y procesar a, básicamente, toda la población masculina de Alemania Occidental.

Así, estos hombres se vieron libres de cualquier acusación, incluso si cometieron genocidio.

Abba Kovner, un sobreviviente del Holocausto que había escapado del Gueto de Vilna a través del sistema de alcantarillas, decidió hacer algo al respecto.

Luego de alejarse lo suficiente de este campo de concentración, se involucró con un grupo de combatientes de la resistencia y luchó contra los nazis, logrando liberar el lugar de donde había escapado.

Años después, ayudó a miles de judíos para que emigraran a Palestina y a luchar en la guerra de independencia de Israel (por sus acciones se le consideró un héroe), también se convirtió en un célebre poeta de la época.

Pero antes de llevar una vida tan altruista, Kovner planeó la venganza contra los nazis que habían sacrificado a seis millones de su gente.

En el año de 1945, Kovner se convirtió en el líder del grupo judío de vigilantes conocidos como Nokmim (o Nakam). Los «Vengadores» provenían de todas las esferas sociales e ideologías, desde el comunismo al judaísmo ortodoxo. Aunque no todos habían pasado por los horrores Holocausto.

Anteriormente muchos formaron parte de una unidad especial británica conocida como Brigada Judía, utilizando sus conexiones militares para obtener ciertas ventajas. A pesar de todas sus diferencias, todos tenían algo en común: deseaban con toda el alma matar unos cuantos nazis.

Durante la primera etapa de sus operaciones, los Vengadores iban cazando nazis, uno a uno. Se hacían pasar por agentes policiales, hacían arrestos falsos y, como era de esperar, estas personas nunca terminaron en ninguna prisión.

Muchas veces los Vengadores invadieron las casas de los hombres que habían trabajado en los campos de exterminio y los colgaban en sus propios garajes, haciendo pasar sus asesinatos como suicidios. Y nadie parecía darse cuenta de que un número tenebrosamente alto de ex nazis comenzaron a aparecer muertos a las orillas de los caminos, cubierto de huellas de neumáticos.

Era tanto el deseo de venganza de este grupo que un día se infiltraron en un hospital e inyectaron a una ex agente inválido de la Gestapo con una jeringa llena de queroseno.

Y no se anduvieron con rodeos. Viajaban por todo el mundo, desde Europa hasta América del Sur, buscando venganza a la vieja usanza contra los hombres que los habían masacrado

https://www.ecestaticos.com/image/clipping/996/560/0c237eb56f4bd8a10452118cdeeb5077/judios-de-camino-a-auschwitz-cordon-press.jpg

Judíos de camino a Auschwitz.

Sin embargo, Kovner no estaba del todo satisfecho con las estadísticas de muertes. Él creía en la ley del talión, y quería vengarse a una escala similar a la del Holocausto. ¿Los nazis asesinaron a seis millones de judíos? Pues bien, los Vengadores asesinarían a 6 millones de nazis.

Impulsados exclusivamente por el odio, Kovner y sus colaboradores desarrollaron un plan para envenenar el suministro de agua en Munich, Berlín, Weimar, Nuremberg y Hamburgo. Mientras sus hombres planeaban los detalles de la operación, Kovner fue a Israel y le solicitó ayuda al futuro presidente, Jaim Weizmann.

Kovner solicitó la ayuda de Chaim Weizmann, un bioquímico (posteriormente primer presidente de Israel) al que le pidió un veneno lo suficientemente potente como para matar a seis millones de personas.

«Según las cintas que encontré, Weizmann remitió a Kovner a otro químico, Ephraim Katzir, quien le ayudó presuntamente a fabricar la sustancia. Curiosamente, este nuevo galeno se convirtió a la postre en el cuarto presidente de Israel en 1973», explica el director del documental, Avi Merkado-Ettedgui, en el «The Telegraoh». ¿Venganza o justicia?

La suerte quiso que, en uno de sus múltiples viajes, la policía militar británica interceptara a Kovner antes de que se colara en el servicio de suministro de agua de las ciudades. Nuestro protagonista logró deshacerse del veneno antes de ser capturado, pero fue encarcelado durante cuatro meses. Su arresto lo pasó primero en la prisión de Toluene (Francia) y, posteriormente, en Alejandría (Egipto).

Al parecer, las autoridades no hallaron al judío por casualidad, sino que recibieron el chivatazo de alguien cercano a los «Vengadores». Un personaje cuya identidad se desconoce.

Sin embargo, los Vengadores tenían un as bajo la manga. Bajo un nuevo líder, el grupo decidió infiltrarse en el campamento de prisioneros de guerra Allied Stalag 13 en Nuremberg. Si no pudieron matar a seis millones de civiles, al menos envenenarían a varios miles de prisioneros de guerra alemanes.

https://static1.abc.es/media/historia/2018/01/25/vengadores-principal-kCgH--1240x698@abc.jpg

El grupo resolvió envenenar 3,000 piezas de pan de una fábrica que servía en la institución, un evento que aparentemente ocurrió en abril de 1946. La historia no es clara sobre lo que sucedió después.

Un artículo del 20 de abril del mismo año, destacado por el diario estadounidense The New York Times mencionaba que 1,900 prisioneros de guerra alemanes habían sido envenenados. Sin embargo, las fuentes no se pusieron de acuerdo sobre el número real de muertos. Aunque algunos afirman que las muertes superaron los 1,000, la mayoría cree que los Vengadores solo alcanzaron a matar a unos 300 prisioneros.

En julio de 1945, un escuadrón de ejecutores cruzó la frontera con Austria. Su primera parada fue una casa que había sido un centro administrativo de la Gestapo.

Los judíos detuvieron a una pareja. La mujer reconoció que su trabajo había sido clasificar todas  las pertenencias de valor requisadas a judíos de Italia y Austria. Cuando iba a ser ejecutada de un tiro en la nuca, el hombre se ofreció a ayudar a los Vengadores a cambio de la vida de ambos.

Al día siguiente el escuadrón tenía en su poder una lista compuesta por treinta nombres de vecinos
que habían sido miembros activos de la Gestapo y las SS, con sus fechas de nacimiento, estudios, misiones y funciones en el ejército alemán.

Disfrazados de policías militares, los nokmin se dedicaron a detener uno a uno a todos los que aparecían en ella. Tras leerles los cargos, eran ejecutados mediante estrangulamiento. El equipo de Vengadores estaba formado por Israel Karmi, Maier Shorea y Haim Harkov.

El ejecutor era Shev Kerem, quien años después se uniría al recién nacido Mossad.

La unidad actuaba siempre en un radio de acción de cien kilómetros alrededor de Tarvisio y sus operaciones, realizadas cerca de lagos, ríos y presas, no dejaban el menor rastro de su paso por esas zonas. Su única meta era ejecutar al mayor número de asesinos nazis.

https://resizer.glanacion.com/resizer/Ss3txil60Jme4Lfir_v0_YdkYw4=/690x0/filters:quality(80)/cloudfront-us-east-1.images.arcpublishing.com/lanacionar/HGDA3MGKLJAB5C3SRBU4H2QIUY.jpg

Para el grupo de «los vengadores» todos los partícipes de los crímenes nazis eran culpables y debían ser vengados

Cada tarde, el jefe de los nokmin recibía una lista de objetivos y, por la noche, varios escuadrones salían hacia su misión sin saber cada uno de ellos qué hacían los otros. La unidad de ejecutores judíos actuaría sólo durante unos meses y jamás se supo el número de nazis muertos.

Meses después, mientras los aliados comienzan a poner en libertad a miles de prisioneros de guerra, los judíos piensan que las naciones vencedoras quieren pasar página, pero ellos no están dispuestos a hacerlo.

Tuviah Friedman, Manus Yiaman y Alex Anilevich, hermano de Mordechai Anilevich, el famoso héroe que lideró el levantamiento del gueto de Varsovia contra los alemanes, deciden unirse en Viena. Los miembros de este grupo realizaban tareas policiales deteniendo a los antiguos miembros de las SS y la Gestapo, de jueces, juzgándolos y
condenándolos, y de verdugos, ejecutándolos.

Las misiones llevadas a cabo por Represalia continúan siendo también un misterio, así como el número de nazis ejecutados.

También al final de la guerra, activistas judíos, partisanos y guerrilleros se unieron para formar el
más significativo grupo de vengadores. Antes estaban separados por diferentes ideologías, ahora  unidos por el legado de los millones de víctimas. Beshalel Mihaeli era uno de sus miembros.

Antes de ver morir a su padre, le prometió que sobreviviría para llevar a cabo su particular venganza contra los verdugos. En Lublin, la primera ciudad polaca liberada, establece contacto con otros judíos que ya han cometido actos de venganza.

En el número 55 de la calle Fisinskigo comparten ideales, deseos de venganza y sus pocas pertenencias. El nuevo equipo decide dividir sus operaciones en dos fases:
-La primera, identificar a los judíos que aún quedan vivos en Europa y ayudarles a llegar hasta Palestina.
-La segunda, ejecutar la venga

https://resizer.glanacion.com/resizer/oE8ouKmkuAJT1n9WIdUSHFuT1UU=/690x0/filters:quality(80)/cloudfront-us-east-1.images.arcpublishing.com/lanacionar/QTCJDA2HGJEI7PEHZPI2Y43LGA.jpg

La mayoría de la familia de Joseph Harmatz había muerto, y él decidió unirse al grupo Nakam para vengar los crímenes nazis

El grupo continuó en su búsqueda de venganza hasta la década de 1950, aunque nunca más volvieron a cometer un ataque en masa. Con el tiempo se disolvieron, sus miembros tomaron caminos separados y desaparecieron en la historia.

Cinco años después de esta operación y tan sólo tres después de la creación del Estado de Israel, David Ben-Gurion ordena la creación del Mossad, en marzo de 1951. La primera empresa de los nokmin del Mossad, herederos de los hombres de Abba Kovner, sería la .

Tras el secuestro de Adolf Eichmann, que supuso el primer gran éxito para los servicios de inteligencia israelíes,
Ben-Gurion ordenaría a su nuevo memuneh, Meir Amit (1963-1968), la creación de una unidad que sólo podría ser y por el primer ministro.

El propio Amit, que bautizaría a la unidad como Kidon o Bayoneta, estableció la norma básica para sus actuaciones:

«…No habrá matanzas de líderes políticos; éstos deben ser tratados por medios políticos. No se matará a la familia de los
terroristas; si sus miembros se interponen en el camino, ése no es nuestro problema.

Cada ejecución tiene que ser autorizada por el primer ministro del momento. Y todo debe hacerse según el reglamento. Hay que redactar un acta de la decisión tomada. Todo limpio y claro. Nuestras acciones no deben ser vistas como crímenes patrocinados por el Estado, sino como la última acción judicial que el Estado puede ofrecer.

No debemos ser diferentes del verdugo o de cualquier ejecutor legalmente nombrado»

La existencia de estos vengadores fue descubierta al desclasificarse un informe militar estadounidense. Harmatz, uno de los líderes del grupo junto con Kovner, confirma a ‘New York Post’ que el objetivo de sus misiones era matar nazis: “Cuantos más, mejor”.

https://static1.abc.es/media/historia/2019/03/26/eichmann1-kwu--1200x630@abc.jpg

Eichman en el momento de su juicio.

En la entrevista, realizada en Tel Aviv, asegura que solo tiene un único arrepentimiento: que, según su conocimiento, él no mató ningún nazi.

Sus declaraciones, por tanto, corroboran la versión de que su plan B también fue un fracaso. “Si estoy orgulloso de algo es de haber pertenecido al grupo.

Habría sido horrible si después de la guerra hubiésemos vuelto a la rutina sin pensar en cómo vengarnos de esos bastardos”. Harmatz murió en 2016.

Esta historia macabra añade una dimensión única a los horrores que se vivieron en el Holocausto y plantea varias cuestiones complicadas.

¿Tenían los Nokmim el derecho a hacerse justicia por mano propia? ¿En qué momento se volvieron tan despreciables como aquellos a quienes deseaban destruir?

Nunca el término «violencia genera más violencia» tuvo tanto sentido. Tal vez los “Vengadores” judíos hayan nacido como unos guerreros justicieros, pero demostraron una cosa, que el odio no es exclusivo de los nazis o de cualquier otro grupo social.

nuestras charlas nocturnas.

Deja un comentario

Este sitio utiliza Akismet para reducir el spam. Conoce cómo se procesan los datos de tus comentarios.