Piramides de Giza …

La Vanguardia(J.M.Parra)/maravillasdelmundo.com/National Geographic — La peculiar forma de las tumbas de los reyes egipcios del Reino Antiguo y del Reino Medio no se alcanzó de buenas a primeras, sino a través de una evolución que se inició en la época predinástica, antes del nacimiento del Estado.
Netjerkhet (o Djoser, 2667-2648 a. C.) construyó, tras modificar cinco veces su mastaba original, la primera pirámide del mundo, la Escalonada de Saqqara. Esnefru (2613-2598 a. C.), el padre de Khufu (Keops para los griegos), levantó la pirámide romboidal en Dashur, tornó en pirámide de caras lisas la de Meidum y construyó luego la primera “pirámide” verdadera, la Roja de Dashur. Khufu (2589-2566 a. C.) erigió la Gran Pirámide, con 230 m de base cuadrada y 146 m de altura, aunque la de su hijo Khaefre (o Kefrén) solo es tres metros más baja y tiene sillares media tonelada más grandes.
No cabe duda de que, entre todos los cementerios con pirámides, el que más llama la atención por su posición aislada y por el tamaño de sus monumentos es el de la meseta de Giza. Allí se encuentra la Gran Pirámide, la más grande jamás construida. Esta tumba y los edificios anejos son el perfecto compendio de la relevancia de este tipo de construcciones para la sociedad egipcia, así como de todo lo que nos falta por saber de ellas. En la Gran Pirámide hay mucho por descubrir, aunque, eso sí, ningún “misterio”. Estas son 8 curiosidades sobre la pirámide de Khufu:

En el siglo XIX, el astrónomo escocés Charles Piazzi Smyth se inventó que, si se medía la Gran Pirámide utilizando una “pulgada piramidal” por él descubierta, las dimensiones de la tumba de Khufu demostraban ser un calendario universal, que recogía eventos del pasado y del futuro.
Entonces ya se sabía que la pulgada piramidal no existe.
En 1880, un joven Flinders Petrie, el futuro “padre” de la arqueología moderna, fue a Giza a medir la pirámide con total precisión.
Estaba convencido de que Piazzi Smyth tenía razón y pretendía demostrarlo.
Sin embargo, lo que descubrió fue ¡justo lo contrario!
La pirámide solo era una tumba, y no un depósito de conocimientos perdidos.
La pirámide de Khufu no destaca entre todas solo por sus dimensiones, sino también por las peculiaridades de su estructura interna.
No se parece a ninguna de las construidas antes o después, en especial porque es la única que tiene la cámara funeraria en el centro de la masa del edificio, y no a la altura de la base.
En el siglo IX, el califa Al-Mamun decidió que quería saber más del monumento y ordenó a sus hombres que excavaran un pasillo hasta el centro de la pirámide, cosa que consiguieron. El agujero de Al-Mamun, al ser más alto y cómodo que el original, es el utilizado hoy como entrada para los turistas.
Hablemos de cifras. Unos 4.000 hombres, entre obreros de canteras, acarreadores y constructores, trabajaron durante casi treinta años en la construcción de esta pirámide. Cuando se concluyó, pesaba aproximadamente seis millones de toneladas. La Gran Pirámide está formada por 2.300.000 bloques de piedra, cada uno con un peso medio de 2,5 t, aunque los había de mayor tamaño.
La Gran Pirámide original medía 146 m, pero se redujo por el robo de piedras a sus actuales 137 m. Fue el edificio más alto del mundo hasta la construcción de la catedral de Lincoln (Gran Bretaña, en la imagen) en el año 1300 (160 m).

El número Pi
Un ejemplo de los supuestos “misterios” sería la presencia del número pi en el edificio. Es cierto que, si se divide el perímetro de la pirámide por el doble de su altura se obtiene 3,142. La cifra se parece a pi, pero no lo es.
Aparece como resultado de una casualidad geométrica, debida al uso del seked de cinco palmos y medio utilizado por los arquitectos egipcios. El seked era una unidad de medida que permitía comprobar que la inclinación del edificio fuera siempre la adecuada.
De hecho, en todas las pirámides que tienen el mismo seked aparece una cifra parecida a pi. Como se aprecia en los libros matemáticos egipcios, como el Papiro Rhind (en la imagen), aprender a manejar el seked y calcularlo era parte de la formación de los escribas egipcios.
Hace algunas décadas, Robert Bauval, un ingeniero belga, postuló que las pirámides de Giza podían estar repartidas por la meseta de tal forma que se correspondieran con las tres estrellas centrales de la constelación de Orión. Bauval sostiene que las pirámides copian sobre el terreno la constelación con una precisión sobrehumana. En realidad, esta teoría es falsa.
¿Cómo se explica la distribución de las pirámides por la meseta de Giza? Parece evidente que están colocadas de un modo que no resulta aleatorio; no hay más que verlas para darse cuenta de ello. Un elemento que aclara esa disposición es su orientación.
La Gran Pirámide, con su cara septentrional orientada con gran precisión al norte, hacia las estrellas circumpolares y la ciudad sagrada de Letópolis, fue el punto de referencia para situar las otras dos.
A pesar de que el acceso a las estancias superiores quedó obturado por bloques de granito tras el entierro de Khufu, los trabajadores que ayudaron a cerrarlo desde la gran galería (en la imagen) no quedaron atrapados en la pirámide.
Se excavó a modo de pasadizo secreto una salida de emergencia, el llamado pozo de los ladrones: un corredor casi vertical desde el vestíbulo de la gran galería hasta la entrada a la cámara subterránea. Desde allí, los obreros no tenían más que subir por el túnel descendente para salir de la pirámide.
Su entrada quedó sellada inmediatamente después, para ser luego cubierta y disimulada tras un bloque del revestimiento.

La puerta del Califa.
La Gran Pirámide, la pirámide de Khufu en la meseta de Giza, no destaca entre todas las demás únicamente por sus dimensiones, sino también por las peculiaridades de su estructura interna. Esta no se parece a ninguna de las construidas antes o después, en especial porque es la única que tiene la cámara funeraria en el centro de la masa del edificio, y no a la altura de la base. Tras ser uno de los monumentos más visitados de Egipto durante toda la Antigüedad, en un momento dado la entrada de la pirámide quedó tapada y fue imposible el acceso.
En el siglo IX, el califa Al-Mamun decidió que quería saber más del monumento y ordenó a sus hombres que excavaran un pasillo hasta el centro de la pirámide, cosa que consiguieron. En realidad, la entrada original se encuentra desplazada unos metros al este del centro de la cara norte del edificio, a unos quince metros de altura, cerca del agujero de Al-Mamun, que, al ser más alto y cómodo que el original, es el utilizado hoy como acceso para los turistas.
El corredor descendente de entrada tiene unas dimensiones de un 1 metro de ancho y 1,20 de alto, y se termina 105 metros después, tras haber alcanzado 30 de profundidad en la meseta. Unos metros más allá se encuentra la primera habitación del edificio, la cámara subterránea, de unos 8,3 por 14 m, con una altura de 5, que parece haber quedado sin terminar, puede que a propósito.
El acceso al resto de la pirámide se encuentra, en realidad, en el techo del corredor descendente, a 20 m de la entrada. Allí comienza el corredor ascendente, cuyo extremo inicial está obturado con bloques de granito, para que nadie pudiera alcanzar nunca la cámara funeraria. El corredor (1,05 m de ancho por 1,20 de alto) termina 37 m más arriba, justo al comienzo del vestíbulo horizontal de 6 m de largo que es el inicio de la gran galería.

Mientras esta se eleva en ángulo hasta la cámara funeraria, el tramo horizontal continúa por debajo de ella con unos 38 m de longitud. Se trata del corredor de acceso a la cámara de la reina, que tiene la misma anchura y altura que el corredor ascendente. La cámara de la reina mide 5,23 por 5,76 m y cuenta con un gran nicho en falsa bóveda en su pared este. Sus paredes se alzan en vertical hasta 4,69 m para después continuar en forma de techo a doble vertiente.
De hecho, la habitación le debe su nombre a este techo, porque allí no fue enterrada ninguna esposa de Khufu; como los primeros hombres en la época moderna que la visitaron fueron árabes y las tumbas de sus mujeres tienen tejados a doble vertiente, estos consideraron que estaba destinada a una reina.
En el punto medio de las paredes norte y sur de la cámara, a casi un metro del suelo, comienzan dos pequeños canales estelares cuadrados de 20 cm de lado. La gran galería es una maravilla arquitectónica de 46,71 m de largo, cubierta mediante una bóveda por aproximación de hiladas que se eleva hasta los 8,5 m de altura.
Con un banco corrido a cada lado, donde a intervalos regulares hay excavado un agujero cuadrangular de función desconocida, se termina en un corto vestíbulo horizontal, más allá del cual se encuentra la cámara funeraria. No obstante, antes hay que atravesar una pequeña habitación que antaño estuvo obturada con tres grandes rastrillos de granito, destinados a impedir el acceso a la sala en que reposaba el faraón.
La cámara funeraria de Khufu, el último elemento de la pirámide, es una habitación situada a 100 metros de altura, de granito rojo, con unas dimensiones de 10,49 por 5,25 m y una altura de 5,85 m, con el lado largo orientado de este a oeste. Está cubierta por un techo horizontal formado por nueve enormes losas de granito rojo (se calcula que cada una pesa unas 45 toneladas).

Por encima de ellas hay cuatro grupos consecutivos de losas, que a su vez quedan cubiertos por una bóveda a dos aguas, formando todo ello lo que se conoce como cámaras de descarga. Cerca de la pared occidental de la cámara funeraria se encuentra el sarcófago de piedra, también de granito, cuyas dimensiones (2,27 m de largo por 0,98 m de ancho y 1,051 m de alto) demuestran que fue introducido en la cámara mientras esta se estaba construyendo.
Al igual que en la cámara de la reina, en las paredes norte y sur de esta habitación también hay canales estelares, esta vez situados a 2,60 m de la pared este y a poco más de 90 cm del suelo, con una sección cuadrada de unos 20 centímetros.
Una salida para los obreros
A pesar de que el acceso a las estancias superiores quedó obturado por bloques de granito tras el entierro de Khufu, los trabajadores que ayudaron a cerrarlo desde la gran galería no quedaron atrapados en la pirámide. Eso habría supuesto alcanzar el más allá acompañando al faraón, algo inimaginable.
Para evitarlo, se excavó a modo de pasaje secreto una salida de emergencia, el llamado pozo de los ladrones: un corredor casi vertical desde el extremo inferior del vestíbulo de la gran galería que desembocaba en un nicho excavado justo antes de la entrada a la cámara subterránea. Desde allí, los obreros no tenían más que subir por el corredor descendente para salir de la pirámide. Su entrada quedó sellada inmediatamente después, para ser luego cubierta y disimulada tras un bloque del revestimiento.

Cámara del rey, con el sarcófago, en la Gran pirámide.
Pirámide de Kefren
Pareciendo dominar la famosa meseta de Guiza, donde hay otras dos pirámides, la de Kefren es en realidad un poco más pequeña que la de su padre Keops, pero esta impresión proviene del hecho de que está construida sobre un pezón rocoso, por lo que la cima es más en altura, pero la pirámide de Kefren es hermosa y mucho más pequeña que 3 m de la de su padre, Keops.
Inicialmente medía 143 m de altura para una base cuadrada de 215 m, y es la pieza central de un complejo funerario bastante comparable al de su padre. La Esfinge está asociada con Kefren, a la que habría prestado sus rasgos. Pero la Esfinge es un monumento único, cerca del complejo de Kefren pero distinto de él.
En el orden cronológico de construcción de las pirámides, estaba primero la pirámide de Zoser, la primera pirámide en la historia egipcia. Es un monumento a 6 grados, construido por etapa. Zoser fue el primer faraón de la Tercera Dinastía, una dinastía que vio el nacimiento de las pirámides como un monumento funerario de los faraones.
Los sucesores de Zoser construyeron cada uno su pirámide, pero pocos lo lograron por completo. Algunos nunca fueron completados en sus términos, otros fueron construidos, pero más tarde se derrumbaron. Luego hubo un período llamado pirámides provinciales, pirámides dispersas en varias áreas del Valle del Nilo, lo suficientemente lejos de la capital, Memphis. Eran pequeñas pirámides, que culminaban entre 15 y 25 m, pero eran principalmente borradores para el futuro.
Los primeros faraones de la Cuarta Dinastía intentaron varias veces hacer pirámides perfectas con caras suaves. Le tomó varios intentos al Faraón Snefrou, padre de Keops, para lograrlo: la pirámide romboidal es el ejemplo, su pendiente tuvo que ser revisada hacia abajo a lo largo del curso de la construcción. La pirámide roja de Snefru fue la primera perfecta. Las técnicas adquiridas durante este tiempo sirvieron para la siguiente etapa: La edad de las pirámides gigantes.
Las pirámides gigantes son pocas en número, la de Kefren es la última. Son pirámides grandes, como lo indican sus nombres, tienen más de 100 m de altura. Antes de Kefren, estaba el de Keops, su padre. Entre los dos había otro faraón, también hijo de Keops, pero mucho menos conocido: Djedefrê. Este último también lanzó la construcción de su tumba durante su reinado, pero desafortunadamente fue breve y su pirámide nunca se completó.

Geográficamente, la pirámide de Kefren se encuentra al suroeste de la de Keops, a unos cientos de metros de distancia. Se encuentra en la meseta de Guiza, una meseta de piedra caliza al sureste de El Cairo hoy en día casi rodeada por la aglomeración de El Cairo.
¿Quien era Kefren?
Kefren fue el 3er faraón de la 4ta Dinastía, el que construyó las 3 grandes pirámides de Guiza. Hijo de Keops, gobernó entre -2518 y -2492. Estas fechas son aproximadas, por supuesto, los especialistas no necesariamente están de acuerdo entre ellos.
Filtra solo una pequeña información sobre el reinado de este faraón distante. Sin embargo, parece que su reinado fue bueno y que el rey fue apreciado, pero este estado de cosas es solo el resultado de la deducción de los diversos descubrimientos arqueológicos realizados durante este período. Por lo tanto, es bastante poco confiable, da una tendencia positiva a la vida durante este período.
Generalidad
El complejo funerario de Kefren es similar al de Keops y Micerinos. Consiste en una pirámide (en rojo), el elemento principal, un recinto (en gris), un templo alto que está cerca de la pirámide (en azul), un templo bajo, varios cientos de metros. desde allí (en púrpura), y una calzada que conecta los dos templos (en amarillo).
El complejo también tiene una pirámide anexa (en verde) y hay un vínculo importante entre este complejo funerario y el de la Esfinge, que también tiene un templo casi unido al templo inferior de Kefren y además del mismo tamaño.
Además, la parte superior del complejo estaba protegida por dos recintos concéntricos, uno cerca de la pirámide, el otro que abarca la pirámide del anexo.
El templo alto no está pegado a la pirámide, hay una brecha entre los dos. El templo inferior se encuentra en muy buen estado de conservación para un edificio tan antiguo. Cabe señalar que este complejo tiene una sola pirámide cuya utilidad aún no se ha encontrado.
Parece que ella solo tenía un papel de culto, pero también es posible que la tumba de una de las reinas de Kefren.
Finalmente, la pirámide de Kefren tiene 5 pozos con barcos solares, dispuestos como los de Keops. Desafortunadamente, y a diferencia de la de su padre, no se encontró ningún barco en el interior.

El interior de la pirámide de Kefren se ofrece como un conjunto de galerías simples, muy cerca de lo que existe en el de Keops.
Tiene 3 entradas: la principal está en la cara norte, a 12m90 de altura y 12m45 del eje de simetría, hacia el este. Es una entrada normal, sin especificidad específica. La segunda entrada estaba oculta bajo el pavimento del patio, en el eje de la primera entrada. Finalmente, la tercera entrada es más alta que la entrada principal, es una manguera que fue excavada por ladrones.
Desde la entrada principal desciende una galería en una pendiente de aproximadamente 26 °, tallada en el macizo. Sus paredes están hechas de bloques de granito pesados ricamente decorados. Treinta y siete metros más allá, un portcullis bloqueó el paso.
Era un elemento defensivo importante, una grada pesada que se anclaba profundamente en el suelo. Con 1 m83 en 37 cm de espesor, estaba equipado con molduras con patrones repetitivos. Por último, la grada abre un corredor horizontal de un metro de 78 de alto y 11 m de largo que conduce a una intersección de corredores.

Si la galería continúa en línea recta, también es posible tomar otras dos galerías que van hacia abajo.
El primero se bloquea casi de inmediato, un poco como si el trabajo se hubiera detenido voluntariamente para hacer el segundo, que se hunde de nuevo, más profundo en el suelo.
La cámara funeraria de Kefren fue descubierta en 1818 (exactamente el 2 de marzo) por un italiano, Giovanni Belzoni.
En ese momento, la arqueología no era tan atenta como lo es hoy en día, por lo que, por orgullo de haber hecho este descubrimiento, inscribió una mención en la habitación, en sus paredes. Incluso hoy podemos leerlo.
El pueblo de los trabajadores

Para poder trabajar en el sitio, era necesario alojar y alimentar a los empleados.
Era el papel de la aldea de los trabajadores, también llamada «ciudad de los trabajadores».
Es una ciudad a 500 m al este de la pirámide, al sur de los muelles del templo inferior.
Este lugar estaba separado del resto del sitio de construcción por un muro alto y albergaba a la población de trabajadores con todo lo que era necesario para su vida allí: panadería, herrero (o, mejor dicho, artesanos que trabajan con cobre), médico, etc.
Esta aldea fue descubierta recientemente y ha sido objeto de estudios que demuestran que eran trabajadores libres y bien alimentados. Parece que solo los artesanos estaban alojados en esta ciudad de clase trabajadora. Los campesinos, que pasaban por el sitio, estaban alojados en campamentos de lona al pie de la pirámide.
Sin embargo, es posible que este lugar fue construido después de la construcción de la pirámide de Keops, tal vez fue durante la construcción de la de Kefren.
En lo que respecta a la comida, debes saber que la meseta de Guiza no se veía igual en ese momento, en comparación con la de hoy. En 2650, la naturaleza circundante era bastante similar a la sabana. Los pastores guardaban bandadas que venían del delta del Nilo, varias docenas de kilómetros al norte, en tierras más adecuadas para la agricultura.
Estas manadas alimentaron el pueblo y todas las personas que trabajan en este sitio. No podemos estar seguros, pero es probable que las condiciones de vida en el sitio sean mejores que las de un agricultor común que trabaja en sus campos cerca del Nilo.
Pirámide de Micerinos
La pirámide de Micerinos es la tercera pirámide de la meseta de Guiza. Mucho más pequeño que Keops y Kefren, marca el final de la era de las pirámides gigantes. Si parece menos interesante que los otros dos, también introduce una serie de elementos arquitectónicos innovadores que serán asumidos por sus hijos.

Esta pirámide fue construida aproximadamente entre 2532 y 2515, durante el reinado del faraón Micerinos. Fue un faraón de la Cuarta Dinastía. Estamos aquí en medio del antiguo imperio.
Recuerde que la antigüedad egipcia tiene una historia en varias fases, que tiene lugar durante varios milenios. Al final del período neolítico, 6000 aC, comenzaron los períodos pre-dinásticos (-6000 a -3400), luego llegó el período protohistórico (-3400 a -2900).
Fue solo a su final que se contaron las dinastías, a partir de un nuevo período llamado el Período Thinite (-3150 a -2650). El Período Thinite y Protohistory son los más a menudo mezclado. El período Thinite ve la unificación del alto y bajo Egipto y el establecimiento de una administración centralizada en el faraón.
Como entonces, alrededor de -2650, el antiguo imperio.
El antiguo imperio duró hasta 2200, cuando el poder central, demasiado débil, se dividirá en una multitud de poderes locales que hacen desaparecer la noción de unidad territorial. Este será el «1er período intermedio». Luego estaba el Imperio medio, un segundo período intermedio, luego el nuevo Imperio, un tercer período intermedio, y entramos en el período bajo, luego en los tiempos de la antigüedad como los conocemos: período griego , Romana, bizantina y arabe.
Las pirámides de Egipto aparecieron sobre la base de las mastabas del período Thinite. El primero fue el de Zoser, fue una pirámide escalonada. Luego, la arquitectura evolucionará hacia las pirámides con caras suaves, pero no sin dificultad: al comienzo de la Cuarta Dinastía se hicieron varios intentos antes de alcanzar la primera pirámide exitosa, la pirámide roja de Snefrou.
Luego comenzó el período de las pirámides gigantes, que terminó con la de Micerinos, que representa el final de este período, con una pirámide mucho más pequeña que la de su padre Kefren y su abuelo Keops.
Es en este contexto histórico donde se construyó la Pirámide de Micerinos.
Micerinos también se llama Menkaure. El primer nombre es griego, el segundo es egipcio. Él era el hijo de Kefren y también decidió construir su tumba junto a la de su padre y su abuelo.
Arquitectónicamente hablando, el complejo funerario de Micerinos no es diferente de los de estos predecesores. También se compone de una pirámide central rodeada por un muro alto, un templo alto, un pavimento, un templo bajo y pirámides auxiliares, con el esquema clásico de un templo alto unido a la pirámide, un pavimento que desciende a al templo bajo que sirvió no solo como templo sino también como muelle.
Todo el complejo funerario de Micerinos se encuentra al suroeste de Kefren.

La pirámide de Micerinos tiene varias peculiaridades. Primero, es la primera de una nueva serie de pirámides, cierra las pirámides gigantes de sus predecesoras y anuncia cuáles serán las pirámides futuras de los faraones.
Luego, contiene muchas decoraciones en frente de palacios, un patrón inédito en una pirámide, todos los períodos combinados. Estos conjuntos son rectángulos geométricos que dibujan puertas falsas anidadas una dentro de la otra.
Era un motivo bastante común, se encuentra, por ejemplo, como una decoración de la pared del complejo funerario de Keops, construido 50 años antes.
Otra especificidad es la estructura interna de la cámara de entierro, que será una escuela para las pirámides futuras. Es un modelo basado en una cámara funeraria rectangular con un pequeño pasillo que da servicio a una sala anexa que contiene varias tiendas, que a su vez contienen coronas de faraón y frascos canópicos que contienen las vísceras del cuerpo.
Esta distribución ya se había implementado en Keops, pero Mykérinos hará el primer plan interno que será reutilizado por sus sucesores.
La calzada también es especial, ya que a diferencia de los otros dos de la meseta de Guiza, la de Mykérinos no se une a los dos templos. La calzada no comienza en ninguna parte hoy, pero probablemente un muelle que desapareció en ese momento, pasa por alto el templo inferior por la cara oeste antes de subir al templo alto.

Vista aérea de la pirámide de Micerinos.
La gran Esfinge de Gizeh
Al inicio de la historia de Egipto, las esfinges representaron la fuerza y la sabiduría del rey. Entre todas ellas destaca la Gran Esfinge de Gizeh, erigida en tiempos de la dinastía IV, la época más gloriosa del Imperio Antiguo.
Cuerpo de león y cabeza humana. Este extraño ser híbrido, al que conocemos con el término de esfinge, de origen griego, es uno de los más llamativos del arte egipcio. Los antiguos egipcios lo denominaban Shesep-ankh, «imagen viviente», nombre que daban a las estatuas reales.
Simbolizaban la idea de fuerza y poder, y generalmente se representaba al faraón bajo esta forma. Así lo indica el hecho de que las esfinges portaran el pañuelo real nemes, el ureo (representación de la diosa cobra Uadyet) y a menudo la barba postiza ritual, signos característicos de los soberanos egipcios.
En Egipto, desde tiempos predinásticos y posiblemente antes, la figura del león se asoció a los jefes tribales y más tarde a los faraones. El rey era el guardián y protector de su pueblo, al que conducía victorioso al combate contra sus enemigos.
Es por ello natural que, en el pensamiento de aquellos pueblos primitivos, la figura de este vigoroso y bello animal fuera asimilada al monarca. Por sus características, los egipcios imaginaron el león como un poderoso guardián, y por ello se lo representaba en amuletos, muebles y también en las puertas de los templos, en relieve o esculpido.
Asimismo, algunos relieves del Imperio Nuevo muestran un león domesticado que acompaña al monarca en las batallas o en ceremonias religiosas. Es muy probable, pues, que la imagen de la esfinge surgiera en la mente de los egipcios como una manera de fundir la belleza y la ferocidad del león con la sabiduría del rey.
Puesto que normalmente constituyen representaciones del monarca, las esfinges son consideradas masculinas, aunque a partir del Imperio Nuevo también hay esfinges femeninas que representan a las reinas.
Habitualmente las esfinges están en actitud yacente, con laspatas delanteras extendidas, si bien también se las puede encontrar representadas andando sobre sus cuatro patas o, más raramente, sentadas.
Pero existen también esfinges en actitud oferente, cuyas patas delanteras se sustituyen por antebrazos y manos humanas que sostienen vasos como ofrenda.
La primera representación de esfinge con forma de león y cabeza humana data de mediados del III milenio a.C. y corresponde a la dinastía IV, que marca el apogeo del Imperio Antiguo egipcio. Se halló en Abu Rawash, en el complejo funerario de Didufri, hijo y sucesor del faraón Keops, y pertenece a la princesa Hetepheres II, medio hermana y esposa de Didufri.
Este rey también fue representado como una esfinge, de la que sólo ha llegado hasta nosotros la cabeza esculpida en arenisca, que se conserva en el Museo del Louvre. A mediados de la década de 1970, en la meseta de Gizeh, frente al complejo funerario de Kefrén (el sucesor de Didufri), se halló una pequeña esfinge de la época de este faraón.

La Gran Esfinge de Guiza en El Cairo (Egipto) sobe 1918 y en la actualidad
Es en tiempos del Imperio Medio, a finales del III milenio a.C., cuando estas imágenes aparacen con más profusión.
Los ejemplos descubiertos en Tanis, pertenecientes a Amenemhat III, de la dinastía XII, ofrecen la paticularidad de que la parte humana de la esfinge se reduce al rostro del faraón, mientras que la melena, las orejas y el resto del cuerpo son de león.
Desde inicios del Imperio Nuevo, a mediados del II milenio a.C., aparecen esfinges más desarrolladas, con los rasgos de animal más suavizados; sobre el nemes o pañuelo real ostentan nuevos tocados y adornos, como la doble corona del Alto y Bajo Egipto o la corona atef (la corona blanca del Alto Egipto con dos plumas de avestruz).
También llevan amplios collares, e incluso alas plegadas o el cuerpo cubierto de plumas, seguramente en relación con el dios halcón Horus. Ahora la esfinge se identifica con el dios Amón-Re, lo que da lugar a una nueva esfinge con cuerpo de león y cabeza de carnero, el animal sagrado de Amón.
Por la gran cantidad y variedad de representaciones halladas, se podría decir que la figura de la esfinge alcanza su apogeo a mediados de la dinastía XVIII, la época más gloriosa del Imperio Nuevo.
Más tarde, en época grecorromana, desde el siglo IV a.C., la iconografía de la esfinge se enriquece con la de tipo griego, normalmente femenina y casi siempre con alas, aunque con un simbolismo completamente distinto: para los griegos, la esfinge era un monstruo malicioso.

Pero la más sobresaliente de todas estas representaciones es la Gran Esfinge de Gizeh, que la mayoría de estudios atribuyen a Kefrén, pese a que no existen documentos explícitos del Imperio Antiguo que así lo atestigüen.
Esculpida hace más de 4.500 años aprovechando la forma de un montículo de roca caliza, no solo contaba con una magnífica nariz de un metro de ancho, sino que su rostro debía lucir unos vivos colores rojizos. El nemes, ahora deteriorado, que cubre su cabeza, un tocado exclusivo del faraón, mostraría sus tradicionales tonos azules y amarillentos (tal y como se aprecia en la máscara mortuoria de Tutankamon).
Y lo que son las cosas. La famosa barba, atributo del rey de Egipto, expuesta en el British Museum, no formaría parte de su look inicial, sino de un añadido posterior.
Son muchos los misterios que rodean esta imponente presencia de cuerpo de león y cabeza de faraón, de 20 metros de alto y 70 de longitud. Se desconoce, por ejemplo, qué rey le prestó el rostro. Muchas teorías apuntan a Kefrén, cuyo templo del valle se encuentra justo al lado, alineado a su pirámide.
Aunque otras apuestan por su padre Keops. También sigue siendo una incógnita su verdadera función. ¿Era una simple guardiana de la tumba real?
De lo que no cabe ninguna duda es de su majestuosidad y de su capacidad de causar pavor a quien la observa detenidamente desde su pequeñez. Asombró y fue admirada en su tiempo e incluso fue venerada como un dios en épocas posteriores. Su nombre local en árabe no deja de ser significativo: Abu el-Hol, es decir, padre del terror.
Pero mucho miedo no infligió a los ladrones de tumbas, o supieron cómo hacerle frente, que saquearon las pirámides ya en tiempos históricos. Ni tampoco a quien osó mutilarle la nariz.

Popularmente se atribuye tal fechoría a los soldados de Napoleón. Pero nada más alejado de la realidad. La campaña de Bonaparte en Egipto incluía una importante tropa de sabios cuyo objetivo era documentar la geología, la biología y la historia del país y cuyo trabajo dio como resultado la magnífica obra La description de l’Égypte.
Él mismo, atraído por la fascinante civilización y sus leyendas, pasó una noche a solas en el interior de la pirámide de Keops. Para su exoneración definitiva, existe una prueba fehaciente de que la esfinge ya carecía de nariz cuando la visitó: unos grabados realizados por el danés Frederik Ludwik Norden 61 años antes de su llegada.
También se ha hablado de los mamelucos, aunque la teoría más avalada es la del historiador árabe Muhammad al-Husayni Taqi al-Din al-Maqrizi, del siglo XV, que en su libro más importante, Mawaiz wa al-’i’tibar bi dhikr al-khitat wa al-’athar (acerca del estudio de El Cairo y sus monumentos), cuenta que la esfinge sufrió un ataque iconoclasta orquestado por el líder sufi Sa’im al-Dahr en 1378 al comprobar que los habitantes del lugar todavía realizaban ofrendas a la imagen para atraer buenas cosechas.
El fanatismo del religioso no quedó impune. Fue juzgado y condenado a muerte. La esfinge era mucha esfinge para tolerar actos vandálicos, y sigue siéndolo. Aunque quizás, en realidad, el inexorable paso del tiempo sea el responsable último de su aspecto actual.
nuestras charlas nocturnas.
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