La misteriosa Piedra de Londres, un pedazo de historia en medio de la ciudad …

Muy Interesante(J.Álvarez) — En las islas británicas están bien servidos de misteriosos iconos pétreos. El más famoso es la Piedra del Destino que se guarda en el Castillo de Edimburgo y se coloca bajo el trono británico durante la coronación de los reyes.
Pero hay otros. Uno de ellos, igualmente curioso, se encuentra en pleno centro de Londres, en el 111 de Cannon Street (enfrente de la estación homónima), encajada en uno de los muros de una sucursal de WHSmith, donde pasa bastante desapercibido: la London Stone es un bloque irregular (unos 53 cm de ancho por 43 cm de alto y 30 cm de fondo) de piedra caliza que, se cree, formaba parte de algo mucho más grande.
Sólo que no hay datos.
La primera vez que se menciona documentalmente es en la Survey of London que elaboró John Stow en 1598, con una referencia al siglo X, en tiempos del rey sajón Aethlestan.
Es más, en la Edad Media se hizo popular y los monarcas adoptaron la costumbre -luego perdida- de golpear ritualmente la piedra con sus espadas, tal como refleja Shakespeare en su obra Enrique VI; eso la popularizó hasta el extremo de abundaron en el entorno los nombres de lugares e incluso apodos de personas alusivos.
En tiempos de Isabel I se le hicieron poemas y en el siglo XVII se vendían, como recuerdo, pedazos arrancados a martillazos.
Pero los arqueólogos opinan que su origen se remonta a la época de la ocupación romana. De hecho, algunos piensan que la piedra sólo es la parte visible de alguna construcción que hoy se mantendría enterrada e inescrutable, mientras que otros sugieren que probablemente fue trasladada allí desde Bath para algún monumento.
Difícil saberlo puesto que todo a su alrededor ha sido urbanizado. La reja es decimonónica y se colocó por la necesidad de proteger la roca del vandalismo, igual que un par de siglos antes le habían puesto una hornacina.
Vista cercana completa de la caseta de exhibición donde se encuentra actualmente la llamada «Piedra de Londres».
Lo cierto es que hay teorías para dar y tomar, alguna realmente estrambótica: la piedra de donde Arturo extrajo Excalibur; un miliario romano, tal como expresó Charles Dickens en su Diccionario de Londres; un talismán aún más antiguo que los druidas usarían es sus cultos, como se propuso -sin base alguna- en el siglo XVIII; un fetiche o tótem del antiguo Londres, teoría decimonónica que entroncó con otra que la identifica con el Palladium primigenio de Brutus, personaje de incierta historicidad…
La arqueología si ha podido establecer que formaba parte de la entrada de un complejo arquitectónico romano, un edificio administrativo, acaso el pretorio de Londinium.
Pero, de momento, dada la imposibilidad de excavar, el misterio sigue en el aire.
La «Piedra de Londres» originalmente estaba situada en el lado sur de la calle medieval llamada ‘Candlewick’ (luego modificada y ampliada para crear la moderna ‘Cannon Street’), y es señalada en esa posición en el Mapa Copperplate de Londres fechado en los años 1550 (mapa que se encuentra actualmente en el Museo de Londres).
Esta pieza histórica fue descrita en 1598 por el historiador londinense John Stow como « una gran piedra conocida como «Piedra de Londres», ubicada en «posición vertical… y bien fija en profundidad en el suelo con ayuda de unas barras de hierro» ».
Stow no registró las dimensiones de esta «piedra grande», pero afortunadamente un visitante francés que estuvo en esa zona unos veinte años antes, señaló que la piedra en cuestión era de tres pies de alto, dos pies de ancho, y un pie de espesor (90×60×30 cm).
De lo expresado puede deducirse que «La Piedra de Londres» fue un punto de referencia local, pero al menos la parte de ella que afloraba a la superficie no era particularmente importante por sus dimensiones.
Se desconoce con certeza la función o simbología original de la «Piedra de Londres», aunque al respecto ha habido muchas especulaciones y suposiciones, según será indicado más adelante, en la sección titulada: «Interpretaciones».
Pero por lo general se admite que la referencia confiable más antigua a esta piedra, es la referida por John Stow en su obra Survey of London del año 1598. Stow expresaba allí en una lista de propiedades en Londres pertenecientes a la Catedral de Canterbury, a un pedazo de tierra descrito como cercano a la «Piedra de Londres».
Según este historiador, esa lista estaba indicada en un ‘Libro del Evangelio’ o ‘Gospel Book’ dado a la catedral por Athelstan (o Æthelstan), rey de los sajones del oeste, y usualmente señalado como rey de Inglaterra desde 924 a 939. Pero no es posible confirmar completamente esta afirmación de Stow, ya que el documento al que se refería no pudo ser identificado con certeza.
Sin embargo, la lista más antigua existente en relación a las propiedades en Londres de la Catedral de Canterbury, es una que ha sido fechada entre 1098 y 1108, y que contiene una referencia a una propiedad brindada a la catedral por un hombre llamado «Eadwaker AET stane Lundene» (o «Eadwaker de la Piedra de Londres»).
Y a pesar de que no se ha identificado en la British Library ningún ‘Libro de Evangelio’ o ‘Gospel Book’ con una lista como la señalada, podría ser que Stow hubiera visto un texto similar.
La «Piedra de Londres» en el # 111 de ‘Cannon Street’, en octubre de 2012. La planta baja de ese edificio está ocupada por un local de la cadena de librerías
También es posible que como Eadwaker, algún otro londinense medieval hubiera adquirido o adoptado el «sobrenombre» de «at London Stone» o de «of London Stone», en razón de que viviera cerca de ese lugar.
Uno de esos personajes fue «Ailwin of London Stone», el padre de Henry Fitz-Ailwin, el primer Lord-superintendente de la ciudad de Londres (en inglés: Lord Mayor of London), quien constituyó sus oficinas en esa época, entre 1189 y 1193, y quien gobernó la ciudad hasta su muerte en el año 1212.
La casa de Henry Fitz-Ailwin estaba algo apartada de la calle Candlewick, al norte de la Iglesia de St Swithin.
La «Piedra de Londres» era sin duda un punto de referencia en el Londres medieval, y cuando en 1450, Jack Cade, líder de una rebelión contra el gobierno corrupto de Enrique VI, entró en la ciudad con sus hombres, golpeó con su espada en la «Piedra de Londres» y se autoproclamó «Señor de la ciudad» o «Superintendente de la ciudad» (en inglés: «Lord of the city»).
Pero relatos contemporáneos no dan ninguna pista en cuanto a la motivación de Jack Cade para haber actuado como lo hizo, ni interpretación alguna de sus seguidores o de los londinenses en relación a esa actuación con supuesta fuerte carga simbólico-emotiva. No hay nada que sugiera que se habría llevando a cabo una ceremonia tradicional o que se habría cumplido con una costumbre.
En los tiempos de la reina Isabel I (1558-1603), la «Piedra de Londres» no era más que un punto de referencia, y así se mostraba y llamaba en los mapas, aunque seguramente fue un punto de interés para los visitantes por derecho propio.
Los turistas pueden haber creído muchas cosas, o les pueden haber contado variadas y jugosas historias, como ser que la piedra ya estaba allí antes de la propia fundación de la ciudad, o que allí había sido establecida por orden del rey Lud (reconstructor legendario de Londres), o que marcaba el centro de la ciudad, o que era un punto para el establecimiento de formas de pago para los deudores.
En 1608, la «Piedra de Londres» también fue citada en un poema de Samuel Rowlands como uno de los «lugares» de Londres de interés a incluir al realizar una visita a la ciudad.
Se transcribe a continuación una parte de dicho poema en inglés que contiene la referencia a la «Piedra de Londres» :
Y tiene gran placer en destacar sus puntos de vista más extraños, La gran altura de las agujas de San Pablo y de la Bolsa de Comercio, La fuente de Billings-gate y la Piedra de Londres, Y en White Hall la monstruosa estructura del palacio
En el siglo XVII, la citada piedra continuó siendo usada como una especie de «dirección», a efectos de identificar a la localidad. Así por ejemplo, la biografía escrita por Thomas Heywood sobre la reina Isabel I (en inglés, Elizabeth I) y publicada en 1631, fue, según su página de título, «impreso por Iohn Beale para Phillip Waterhouse; y vendido en su tienda en el centro de San Pablo, en las cercanías de la Piedra de Londres».
Y por su parte, el impreso English Short Title Catalogue (ESTC) lista allí cerca de 30 libros publicados entre 1629 y la década de los años 1670, en donde una similar referencia a la «Piedra de Londres» se hacía en su página de título.
London Stone en exhibición temporal en el Museo de Londres en 2018
En 1671, la Worshipful Company of Spectacle Makers separó un lote de espectáculos de calidad inferior on London Stone:
«veinticinco docenas (264) de anteojos ingleses, todos muy malos tanto en el cristal como en los marcos no aptos para ser puestos a la venta … fueron declarados malos y engañosos y por sentencia del Tribunal condenados a romperse, desfigurar y estropear ambos cristales. y enmarque el juicio que se ejecutó en consecuencia en Canning [Cannon] Street en la parte restante de London Stone, donde los mismos estaban con un martillo roto en todos los pedazos «.
La referencia a «la parte restante de la Piedra de Londres», puede sugerir que la misma había sido dañada y reducida en extensión durante el Gran Incendio de Londres ocurrido cinco años antes (2-5 de septiembre de 1666), y el que había destruido la iglesia de San Swithin y los edificios vecinos ; más tarde se cubrió esa parte con una pequeña cúpula de piedra para protegerla.
Durante los siglos XIX y XX, la «Piedra de Londres» fue regularmente referida tanto en guías y mapas como en muchas historias populares, así como muy visitada por los turistas.
En su estadía en Inglarerra en los años 1850, el autor estadounidense Nathaniel Hawthorne citó a la «Piedra de Londres» en su diario de viaje, dejando nota de las muescas que presentaba la misma en la parte superior «, y señalando que se decía que habían sido hechas por la espada de Jack Cade.
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