Poveglia, la isla de la locura …

Pravia Magazine/marcianosmx.com/LaNación(F.Tomaello) — Poveglia es una de las múltiples islas situadas en la laguna de Venecia, en Italia, pero en lugar de ser un lugar de belleza y abundancia, la isla es una herida supurante en el inmenso océano, que además de ser considerado uno de los lugares más embrujados del planeta, también se le considera como uno de los sitios más malvados de la historia.
Los motes de La isla del no retorno, la Isla de los Muertos y la Isla de la Locura dan una idea de lo terrorífico del sitio.
Hoy, a excepción de los agricultores de vid, casi nadie visita Poveglia, incluso los pescadores locales se alejan del sitio por temor a atrapar huesos humanos entre sus redes.

La oscura historia de la isla de Poveglia inicia durante la época romana, cuando fue utilizada para aislar a las víctimas de las plagas de la población general.
Cuentan que hace 1,500 años la población cercana a la isla se refugió ahí para protegerse del ataque de los bárbaros.
Después de esa noble tarea de protección, en el siglo XIV llegó una de las epidemias más devastadoras en la historia de la humanidad: la peste negra. Esta mató al menos a 25 millones de personas en el continente europeo y 60 millones en Asia.

Volvió a servir como ‘purgatorio’ terrenal cuando la Peste Negra azotó a toda Europa. Los muertos eran apilados en enormes fosas comunes y posteriormente enterrados o quemados.
A medida que la peste negra devastaba a la población, esta entró en pánico y era común que ante el menor síntoma de la enfermedad las personas fueran sacadas de sus hogares y llevadas hasta Poveglia en medio de pataleos, gritos y suplicios.
En un intento de aislar la enfermedad comenzaron a enviar a Poveglia todo cuerpo que había dejado la enfermedad. También enviaron a toda persona que presentara síntomas de la peste para ser incinerados, no importando si estuvieran aún con vida.

Una vez ahí, eran arrojados sobre montones de cadáveres en descomposición y en llamas. Hombres, mujeres, niños… todos visitaban Poveglia para morir en agonía. Se estima que esta pequeña isla vio nada menos que 160,000 cuerpos durante este lapso.
Es por ello que también a Poveglia se le conocía como La Isla del no retorno, ya que quien entraba jamás salía.
Eran tantos los cuerpos después de la quema en Poveglia, que comenzaron a dejarlos en el terreno. Menos de un 50% de estas personas se volvieron parte de la islilla a tal grado de que con las mareas, los restos eran llevados a otros sitios.

De hecho, la isla se convirtió en una zona pútrida. El suelo del lugar combinado con los restos carbonizados de los cuerpos humanos arrojados ahí, creó una gruesa capa de ceniza pegajosa.
El centro de la isla se compone, literalmente, de restos humanos que le dan a la isla la reputación de ‘detestable’, pero esto parece ser algo muy bueno para las siembras de vides que se plantan en el sitio. Piensa en esto la próxima vez que estés degustando un delicioso vino italiano.
En 1930 se instaló un hospital psiquiátrico enorme en la isla. Como pudieran prever los estudiosos de lo paranormal, las actividades extranormales fueron captadas inicialmente por los pacientes de dicho hospital. Nadie creía en su palabra.

Los pacientes del hospital de inmediato comenzaron a informar que veían los fantasmas de las víctimas de la peste en la isla y que por las noches se podían escuchar los lamentos y gemidos atormentados de los espíritus sufriendo. Debido a la clase de pacientes que había en el hospital, las autoridades del mismo las ignoraron.
Para añadir un poco más de angustia a esta isla que ahora servía como hospital, un médico decidió hacerse de reconocimiento por sí mismo, experimentando con sus pacientes de todas las maneras y formas posibles, con el fin de encontrar una cura para la locura.
Él se justificaba diciendo que el dolor ayudaría a los padecimientos del paciente.

Lamentables lobotomías fueron realizadas a sus pacientes utilizando herramienta rudimentaria, como taladros de mano, cinceles y martillos. Incluso aquellos pacientes que no alcanzaban los cuidados ‘especializados’ del médico, eran llevados hasta la torre del campanario, donde fueron torturados y cometidos a una serie de horrores inhumanos.
Según las versiones populares, después de muchos años de llevar a cabo estos actos inmorales, el malvado doctor empezó a ver los espíritus torturados por la peste que abundaban por toda Poveglia.
Se dice que estos fantasmas lo llevaron hasta la torre del campanario desde donde saltó (o fue arrojado) hasta caer en el piso. La caída no lo mató, de acuerdo con una enfermera que fue testigo del hecho, pero ella contó que mientras agonizaba en el suelo, retorciéndose de dolor, una neblina emergió de la tierra y lo estranguló hasta la muerte.

Se rumorea que el alma en pena del médico está atrapada en la torres del campanario, desde dónde a veces se pueden escuchar los repiques de la campana inundando la isla. Después de este hecho, el hospital cerró.
Durante un tiempo el gobierno de Italia tuvo la propiedad de la isla, pero más tarde fue vendida. El dueño la abandonó en 1960 y fue el último ser humano en intentar vivir ahí.
Recientemente una familia trató de comprar la isla para construir una casa de vacaciones, pero salieron la primera noche negándose a comentar lo que había sucedido. Lo único que se supo fue que el rostro de una de las hijas fue desgarrado y requirió de catorce puntos de sutura.

En la actualidad, Poveglia se encuentra deshabitada y el turismo está estrictamente prohibido en la isla. Ocasionalmente, las olas que rompen en el lugar llegan a descubrir osamentas humanas carbonizadas.
Varios psíquicos han visitado el hospital abandonado de la isla, pero todos ellos terminaron muertos de miedo por lo que ‘sintieron’ ahí.
De vez en cuando, aventureros temerarios esquivan los controles de vigilancia para explorar la isla, pero todo el mundo que lo ha hecho se ha negado a regresar, argumentando que existe una atmósfera pesada de maldad y que los gritos y gemidos atormentados que permean la isla hacen insoportable permanecer ahí.

Un reportero en busca de lugares paranormales se adentró en la isla, dijo que inmediatamente después de entrar al hospital abandonado, una voz incorpórea les ordenó.: “Salgan inmediatamente y no vuelvan”.
Nunca lo hicieron.
Estas son las historias de la Isla Poveglia, un sitio que dentro de lo que sabemos fue una fosa común en años de carencia y enfermedad del que no se sabe mucho.
La isla está rodeada de un aire lleno de misterio y leyendas que hasta el día de hoy no se pueden confirmar, pero tampoco desmentir.
La isla hoy
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Los británicos Matt Nadin y Andy Thompson compartieron ahora algunas imágenes de su paso por la isla Poveglia. En el registro de los exploradores se pueden ver edificios en ruinas, lugares abandonados y espacios en los que todavía quedan muebles. Además, hallaron varios contenedores en los que los cuerpos eran quemados para evitar que la peste se propague.
Espeluznante: así definió Nadin el lugar que conoció. «Realmente tenés una idea de los horrores que ocurrieron allí mientras caminás«, sostuvo el explorador.
Además de ser el espacio elegido para hacer fosas comunes, la isla llegó a convertirse en un asilo para transitar la enfermedad, ya que, en general, estar infectado con la enfermedad implicaba además un fuerte estigma. «Más tarde, cuando se convirtió en un asilo, comenzaron a hacer experimentos con ellos, cosas horribles, horribles», describió Nadin.
A pesar de deterioro en el que los exploradores encontraron el lugar, Nadin contó que arquitectónicamente, algunos edificios de la isla son todavía muy interesantes. «Todo el lugar era realmente extraño y espeluznante, aunque se podía decir por las baldosas y los arcos que habría sido un hermoso edificio originalmente«, detalló el viajero.
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Como ha sucedido con otras islas, el municipio decidió llamar a concurso de explotación. En 2004, el Estado inició un proceso de privatización para conceder la explotación a fin de reducir la fuerte deuda pública surgida, sobre todo, gracias a los -hasta ahora- ineficientes proyectos de impedir el «aqua alta», las inundaciones citadinas que se repiten año a año con el progreso de la marea.
Aunque el proceso enfrentaba protestas de los locales, hartos de perder espacio público frente a las construcciones ofertadas a los conglomerados turísticos con aroma a corrupción, la gota rebalsó la paciencia cuando, luego de arribarse a las instancias cuasi finales, trascendió que el proyecto ganador que se había promocionado como un centro de salud, devendría en un spa siete estrellas.
Con el pliego a la firma, un grupo de ciudadanos de Venecia se organizó bajo el nombre de «Poveglia per tutti» (Poveglia para todos), con el fin de detener la concesión, y crearon una cooperativa que tiene hoy más de 5000 socios, con el afán de convertirse en los administradores de una nueva licitación por 99 años, con el único fin de mantener a Poveglia como espacio abierto.
Es extraño cómo a veces las cosas simplemente suceden. Cuatro ciudadanos en un bar se dijeron «si alguien puede comprar Poveglia, entonces la compramos. Queremos permanecer indignados pero no detenernos en la indignación».
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Desde entonces, Poveglia ha sido el centro de una enconada competencia entre la asociación de ciudadanos, el Estado y un empresario local, Luigi Brugnaro, quien en 2015, curiosamente, también fue alcalde de la ciudad.
El diálogo con Propiedad del Estado, entidad administrativa competente, parece un camino cuesta arriba.
Lorenzo Pesola, arquitecto, presidente de Poveglia per Tutti, ciudadano de la isla de Giudecca, indica que «las decisiones involucran a un grupo cada vez mayor de ciudadanos y voluntarios de todo el país que quieren cuidar el bien público, pero no pueden hacerlo por oposición de una burocracia sin preparación, un partido y cultura anticuados».
Han reunido 400 mil euros en efectivo que se destinarán a un proceso virtuoso que detendrá el deterioro y hará renacer el espacio para el uso local. «El Estado sólo visualiza las plazas hoteleras en los espacios disponibles», sentencia Pesola. De hecho, la oferta de los ciudadanos se acerca sustancialmente a los 513 mil euros que sugirió Brugnaro.
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Los luchadores activistas de Poveglia no se habían desanimado cuando parecía que no lograban su objetivo. Instalaron mesas públicas, tradujeron sus proyectos a más de 5 idiomas, fueron invitados a hacer relato de su historia fronteras afuera. Los rechazos al proyecto eran contundentes.
Hasta que el Tribunal de Administración Regional (TAR) hizo caso a la apelación de la organización ciudadana. Según el TAR el Estado, con un exceso de poder injustificado y arbitrario, sería culpable de no tomar en consideración con justificaciones no respaldadas por ninguna ley vigente, la oferta presentada por la Asociación.
La mera presencia de un competidor social generalizado ha constituido una especie de disuasión moral contra otros actores privados.
«La verdadera innovación de esta experiencia radica en adoptar métodos de participación y compartir opciones de forma abierta y transparente. El «qué hacer en la isla» surge de un proceso participativo, en el que se valora todo el conocimiento, más o menos experto.
Una especie de laboratorio, donde ninguna idea o proyecto es a priori excluido o privilegiado en esta etapa, siempre que respete los principios que nos hemos fijado», especifica su presidente.
La isla que se sueña es la del domingo con barbacoas, picnic y remo.
Aquella puesta en una venta de garage como un adorno usado que se está cansado de mirar es, en cambio, para los ciudadanos un sitio que frecuentan y viven como un lugar en su ciudad. Venecia es impensable sin sus islas, sin cada una de ellas, con el tinte que le aportan individualmente.
Esa que fue asentamiento, fortificación, refugio de mar… 7,5 hectáreas con campanario y jardines. Una isla que desea volver a abrirse a todos. Su gente está dispuesta a ser garante de esta nueva historia que, por cierto, no se vende.
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