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El misterio de la IX Legión Hispana desaparecida …


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L.B.V.(J.Álvarez)/El Español(J.B.)/ABC(M.P.Villatoro)  —  El título suena a novela histórica con trasfondo de misterio o a película y, de hecho, hay varios libros y versiones cinematográficas. Pero, sobre todo, la desaparición en tiempos de Trajano sin dejar rastro de la IX Legio Hispanica es un misterio que los historiadores han tratado de desentrañar durante años.

Esta legión romana se llamaba originariamente Hispaniensis, aunque luego le simplificaron el nombre. No se sabe a ciencia cierta si es porque se organizó en Hispania o porque reclutó tropas auxiliares locales durante su estancia.

La Legio IX fue reorganizada por Octavio Augusto en el primer tercio del siglo I reuniendo a los veteranos que ya la habían integrado antes a las órdenes de Julio César; éste les había reclutado para acometer la conquista de la Galia pero luego combatieron también en la guerra civil que mantuvo contra Pompeyo.

De hecho no fue ése el único conflicto intestino en el que participó la legión porque también lo hizo contra las tropas de Marco Antonio y Cleopatra en la batalla de Accio.

Ya convertido en emperador, Augusto la envío a Hispania para reducir a los belicosos cántabros y, después, a Germania; allí se libró del desastre del bosque de Teotoburgo, donde los germanos aniquilaron a las legiones XVII, XVIII y XIX y enloquecieron a Augusto, que se pasaba las noches sonámbulo gritando «¡Quintilio Varo, devuélveme mis legiones!».

Quintilio Varo fue el general responsable de aquel desastre.

Tras colaborar levemente en la conquista de Mauritania, Claudio la envió a Britania para enfrentarse a la levantisca reina Boudicca, que había sitiado Londinium (Londres), recibiendo numerosas bajas. Fue reforzada con nuevos efectivos y siguió en el país durante las décadas siguientes.

Luego, el rastro empieza a difuminarse y a partir del año 108 d.C. desaparece misteriosamente toda referencia: la última mención es una inscripción en tablilla hallada en Eburacum (York), su campamento principal, donde los arqueólogos están sacando a la luz un auténtico filón.

Las dos teorías más frecuentes sobre su final aluden a una aniquilación total a manos de tribus caledonias en tierras escocesas (con lo cual terminó con el mismo destino que sus compañeras en Teotoburgo) o bien a una reubicación en otro lugar.

La primera es la favorita de novelistas y cineastas (Centurión, La legión del águila) pero los historiadores se decantan más bien por la segunda, dada la falta de hallazgos arqueológicos que deberían encontrarse de semejante matanza.

Creen que pudo haber sido enviada al continente y, quizá, rebautizada. Esto último no era raro si una legión sufría una derrota demasiado vergonzosa: una damnatio memoriae, es decir, el silencio absoluto sobre ella para no bajar la moral del ejército o propiciar tentaciones políticas.

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El caso es que unas excavaciones llevadas a cabo en 1959 en Noviomagus (actual Nimega, Holanda) permitieron encontrar varias baldosas inscritas con la expresión VEX BRIT, abreviaturas de Vexillatio Britannica, algo así como Centuria Británica, posible alusión a una unidad que hubiera estado en el lugar homónimo.

Pero es que a pocos kilómetros también apareció un plato grabado como LGVIIIIHISP, interpretable como Legio VIII Hispana.

Un grabado igual se encontró en 2010 en una baldosa de Scalesceugh, en el norte de Gran Bretaña.

En suma, a falta de una prueba contundente y decisiva, el misterio sigue impregnando la historia de la IX Legio Hispana y quizá sea mejor así. Al menos para los que disfrutamos con las historias que se crean sobre su enigmático destino.

Breve historia

La ardua conquista de Britania por parte del Imperio romano fue encabezada por los siempre temidos legionarios, unidades militares de unos 5.000 hombres, que se adentraron en la isla en tiempos del emperador Claudio.

Entre las incursiones, una de las unidades, conocida como la Legión IX Hispana, llegó a enfrentarse a la reina de los icenos Boudica en el año 61 d.C., intentando romper el cerco de Londinium (Londres). Después, la valerosa legión desapareció sin dejar rastro alguno.

Para encontrar el origen de este ejército romano, se debe remontar en el tiempo hasta el siglo I a.C., cuando combatieron para Julio César. Su símbolo es desconocido, aunque los historiadores piensan que podría tratarse de un toro, al igual que las demás legiones consulares creadas por César.

La unitad militar estuvo presente en la campaña de las Galias, en África y en la batalla de Nauloco. Tras sus grandes hazañas en la la Hispania Tarraconensis bajo el mandato de Octavio Augusto, fueron enviados a luchar contra las tribus germánicas en la frontera del Rin.

Era de esperar que la Legión IX participara en la inminente invasión de Britania. En el año 71 se encontraban cerca de la actual ciudad de York, al norte de la actual Inglaterra, en una fortaleza de piedra. Allí pasarían alrededor de cuatro décadas hasta que, misteriosamente, desapareció del registro histórico en el año 108.

Sobre este acontecimiento que los expertos no han sabido explicar se han publicado numerosos libros e incluso películas. La última, una producción dirigida por Kevin Macdonald titulada La Legión del Águila, en la que un legionario romano y su esclavo celta emprenden la búsqueda de la Legión Novena.

Ahora, el arqueólogo e historiador Simon Elliott publica este mes de febrero Roman Britain’s Missing Legion: What Really Happened to IX Hispana?, libro en el que relata las hipótesis acerca del final de esta histórica legión.

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Distintas teorías

Cuando Adriano llegó al poder en el año 117, en la actual Gran Bretaña, lejos de Roma, se encontraban en una crisis que recordaba a la época en la que Boudica se había enfrentado al Imperio con la ayuda de distintas tribus de la isla.

El Imperio no se veía capacitado para frenar a estos pueblos que atacaban cada posición y guarnición romana que encontraban a su paso.

«La teoría más popular es que la legión fue enviada a luchar contra los caledonios en Escocia y fue aniquilada allí«, explica el autor en el libro.

El historiador y político Tácito escribió que durante las campañas de los años 82 y 83 la Legión IX había sobrevivido a duras penas a una masacre en Escocia, por lo que el conflicto al norte de Britania pudo haber terminado con ellos en una contienda posterior.

Su posible extinción al norte podría explicar la necesidad de construir un muro a la altura de la actual ciudad inglesa de Newcastle. El Muro de Adriano, hecho de piedra caliza en su parte este y acompañado de fosos defensivos, tanto al sur como al norte, fue edificado por los 15.000 soldados de tres legiones destinadas en Britania.

La muerte de la histórica Legión Hispana podría haber sido uno de los motivos de esta edificación que pretendía defender las tierras romanas del sur.

Rebelión en el sur

Sin embargo, las nuevas excavaciones indican que el final de esta unidad pudo haberse dado al sur de Inglaterra, y no precisamente por luchar contra las tribus que debilitaban el Imperio romano.

 «¿Y si la IX Hispana participó en una rebelión que condujo a su castigo, disolución y damnatio memoriae (borrado oficial de los registros)?«, se pregunta el escritor.

Hacia el año 125, estalló una rebelión en los alrededores del Londres romano. Hasta 2017 se pensaba que aquel alzamiento había sido perpetrado por autóctonos, y que la unidad militar había acudido a terminar con los disturbios.

Sin embargo, los análisis de ADN de los cráneos hallados en el río Walbrook y sus afluentes determinan que algunos de los protagonistas de aquel ataque provenían de distintas zonas europeas bajo dominio romano.

Por lo tanto, o bien habrían sido los bárbaros germanos quienes habían iniciado la rebelión, o bien los propios soldados de la Legión habrían traicionado al Imperio.

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El escritor considera que la Legión IX habría abandonado su posición estratégica en York para participar en la rebelión. Las legiones romanas, a lo largo de su historia, no se caracterizaban por su lealtad precisamente.

Esta misma unidad, un siglo atrás, ya se había amotinado en una campaña cerca del río Danubio debido a las malas condiciones a las que eran sometidos los soldados.

Regreso a Europa

Hay quienes objetan que la desaparecida Legión IX traicionó a su Imperio. El arqueólogo Sheppard Frere siempre defendió que tras su misión en Britania, regresaron a Europa para continuar su servicio.

Existen evidencias, aunque vagas y ambiguas, de que la histórica unidad militar pudo haber estado estacionada en el delta del río Rhin entre los años 104 y 120, por lo que no habrían participado en el levantamiento de Londinium.

Dentro de este punto de vista también se encuentran quienes apuntan que la Legión Hispana se dirigió hacia el este para intentar sofocar otras rebeliones que tuvieron lugar en el extremo oriental del Imperio romano.

Los secretos, al menos por ahora, siguen sin desvelarse. Se sabe que para el año 162 d.C. la Legión IX Hispana ya no existía, puesto que la unidad no aparece en una inscripción de dicha fecha que reúne todas las legiones del Imperio romano.

Simon Elliott considera que lo más probable es que murieran en una emboscada al norte de Inglaterra a principios del siglo II, pero el misterio sigue intacto y el recorrido de la Legión IX que se hizo fuerte en Hispania pudo continuar hasta final de siglo.

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Según películas o libros de ficción, es que la IX Hispana fue arrasada por sorpresa a manos de bárbaros britanos mientras se encontraban en la isla.

Esta es una de las visiones más heroicas del final de la unidad, en la que cayó hasta el último hombre en la lucha contra innumerables enemigos.

Esta hipótesis es «muy antigua y está muy arraigada en la cultura popular e, incluso, en una parte del mundo académico». «Su base es la existencia de importantes conflictos en Britannia (…) y la llegada de la legión VI Victrix, que habría llenado el hueco dejado por la desaparición de la IX» destaca.

«La combinación de ambos elementos dio como resultado la citada teoría de la destrucción de la legión en los enfrentamientos que tuvieron lugar en Britannia en torno al año 118 d.C.».

Otras posibilidades

Estos no son los únicos destinos que pudo haber sufrido la IX legión:

1-Otro final pudo ser la destrucción de la unidad en Judea, lugar en el que se había sucedido una revuelta en época de Adriano. «Algunos investigadores lanzaron la hipótesis de que la legión habría sido destruida en el transcurso de esta guerra, aunque no hay ninguna prueba» determina Palao.

2-Por otro lado, se dio a conocer hace algún tiempo la posibilidad de que la IX hubiera sido aniquilada por tropas partas en el 161 d.C. «Algunos investigadores apuntaron la posibilidad de que la legión desapareciese en Armenia en el transcurso de las guerras partas en la época de Marco Aurelio» afirma Palao.

3-Finalmente, también existe la posibilidad de que Roma, altiva y acostumbrada a las victorias, no quisiera dejar constancia de la IX debido a que hubiera sufrido alguna derrota marcada, o porque sus legionarios hubieran cometido algún acto deshonroso, como huir del campo de batalla.

Conclusión incierta

La historia parece haberse ocupado de esconder todo dato que permita dar una respuesta segura del final de la IX. «Lo que sí es cierto es que la legión debió desaparecer entre el reinado de Adriano y el de Marco Aurelio, período en el que se sitúa una conocida inscripción fechada en el año 162 en la que se recogen las legiones del Imperio y en la que no figura la legión IX Hispana».

En cuanto a las circunstancias de esa desaparición, «Prefiero optar por la prudencia». «Lo que sí parece probable es que se tratase de una desaparición traumática ¿una derrota que conllevó unas pérdidas de efectivos tan cuantiosas que provocaron su desaparición o la refundición de los efectivos supervivientes con otra unidad?, ¿un episodio deshonroso que provocó que el emperador la disolviese?».

En cualquier caso existen muchas posibilidades, y sólo tenemos una cosa clara: lo que pasó exactamente es casi imposible de determinar y, a día de hoy, sigue siendo un misterio.

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