actualidad, opinion, variedades.

Las trompetas de Tutankamon …


https://www.ancient-origins.es/sites/default/files/Trompetas-Tutankamon-1922.jpg

Fotografías de 1922. A la izquierda, la trompeta de bronce de Tutankamón.A la derecha, la trompeta de plata con su base de madera.

……Yahveh dijo a Josué: -Mira, yo pongo en tus manos a Jericó y a su rey. Vosotros, valientes guerreros, todos los hombres de guerra, reodearéis la ciudad, (dando una vuelta alrededor. Así harás durante seis días. Siete sacerdotes llevarán las siete trompetas de cuerno de carnero delante del arca. El séptimo día daréis la vuelta a la ciudad siete veces y los sacerdotes tocarán las trompetas). Cuando el cuerno de carnero suene (cuando oigáis la voz de la trompeta), todo el pueblo prorrumpirá en un gran clamoreo y el muro de la ciudad se vendrá abajo. Y el pueblo se lanzará al asalto cada uno por frente a sí……” (Libro de Josué 6-2, Toma de Jericó).

Este relato bíblico es a menudo puesto de ejemplo, por aquéllos que creen ver la posibilidad de la utilización de sofisticada tecnología en la antigüedad.

Más concretamente en la utilización de un arma basada en determinadas frecuencias de sonido, capaces de tirar abajo, como es el caso, los muros de la antiquísima ciudad de Jérico, poseedora de unas impresionantes fortificaciones que se extendían a lo largo de toda la ciudad.

Éstas tenían una superficie aproximada de tres hectáreas, que fueron sacadas en parte a la luz entre 1.907 y 1.909 por una expedición arqueológica germanoaustríaca, destacando principalmente una torre maciza de piedra que en la actualidad alcanza los nueve metros de altura y un diámetro muy similar, murallas de una envergadura de hasta siete metros y una anchura, en su parte superior, de 1,5 metros.

En algunas zonas la muralla está compuesta de dos muros que discurren en paralelo distantes el uno del otro entre tres y cuatro metros. Delante del muro se encontraba un foso de casi tres metros de profundidad y ocho metros de ancho, tallado en la roca, lo que supone un gigantesco esfuerzo, si tenemos en cuenta las herramientas tan primitivas que, supuestamente, poseían los moradores de Jericó.

Como podemos ver un impresionante reducto defensivo para la época, de manera que sólo una intervención “divina” como nos relata la Biblia pudo facilitar los planes de Josué y el pueblo de Israel en su conquista a sangre y fuego de la “tierra prometida”. ¿Leyenda, mito, exceso de imaginación por parte de quienes propugnan la posibilidad de un “arma acústica”?.

En noviembre de 1.922 el arqueólogo americano Howard Carter sorprendía al mundo con el anuncio del descubrimiento de la tumba de Tutankamón, donde encontró uno de los conjuntos de tesoros más importantes hasta el día de hoy realizados. Klaus-Ulrich Groth escribió un artículo en el Ancient Skies de lengua alemana, posteriormente traducido por G.T.Sassoon al ingles en el número de mayo/junio 1.996 de lengua inglesa, que nos relata un interesante suceso…:

…… En una caja de la Galería 26 del Museo Egipcio del Cairo, hay dos trompetas que fueron encontradas en la Tumba de Tutankamón. En el Catalogo Munro & Boltin enumera una de ellas como la número 12 y es descrita como una -trompeta con sordina-. La otra trompeta esta hecha de plata y cobre, y, por alguna razón desconocida no está catalogada, sino solamente referida como un ejemplo de las trompetas encontradas en la Tumba, aunque ésta es de una mayor calidad a la catalogada.

Dicha trompeta no está fuera de poseer historia, sin embargo, para entre el personal del Museo la historia de esta particular trompeta comienza cuando siendo limpiada en 1.954, alguien intentó soplarla, y en ese mismo momento la electricidad de todo el Alto Egipto falló. En 1.974, limpiándola de nuevo, y no teniendo constancia el personal del anterior evento, fue soplada de nuevo, y el poder energético se vino abajo esta vez sólo en la región de el Gran Cairo.

Ambos incidentes puden ser demostrados como ocurridos, por los documentos archivados en la estación generadora de electricidad, de la caída inexplicable a cero ocurrida en aquel tiempo, y también en los artículos de los periódicos egipcios de aquel tiempo.Sin embargo, la relación con la -soplada- de la trompeta de Tutankamón no está completamente establecida. Allí nunca hubo ninguna investigación oficial técnica…

https://www.ancient-origins.es/sites/default/files/Trompetas-Tutankamon-expuestas-publico_0.jpg

Trompetas de Tutankamón en exposición, año 2008.

Una vez más nos adentramos en el mundo de las “casualidades”, como seguro que catalogarían este tipo de incidente sucedido en el Museo Egipcio del Cairo si tan sólo se molestasen un poco en investigarlo.

Otro sorprendente dato lo aporta Erich von Däniken en su libro Regreso a las Estrellas donde hace la siguiente observación:

“En la primavera de 1.964 el Instituto de Investigaciones Electroacústicas de Marsella, se trasladó a un nuevo edificio. Poco días después del traslado, varios colaboradores del profesor Vladimir Gavreau empezaron a quejarse de dolores de cabeza, náuseas y prurito; algunos se encontraban tan mal, que temblaban como hojas.

En un Instituto que se ocupaba de cuestiones relacionadas con la electroacústica, no tardó en sospecharse que aquellas molestias podrían ser causadas por radiaciones incontroladas de alguna parte de los laboratorios.

Los científicos se esforzaron por encontrar la causa del malestar, para lo cual examinaron todo el edificio con detectores de alta sensibilidad. Se encontró el motivo. No se trataba de frecuencias eléctricas incontroladas, sino de ondas de baja frecuencia que partían de un ventilador y que habían comunicado a todo el edificio una vibración de infrasonido.

Aquí se produjo una de esas felices casualidades que tan a menudo ayudan a la investigación. Hacía ya veinte años que el profesor Gavreau trabajaba como especialista en la investigación de las ondas sonoras.

Tras el incidente, se dijo que lo que aquel ventilador había hecho -sin proponérselo-, también se podría hacer experimentalmente.

De este modo, y ayudado por sus colaboradores, construyó en el propio Instituto de Marsella, el primer cañón acústico del mundo.

A una reja, en forma de tablero de ajedrez, se ataron sesenta y un tubos flexibles, por los que se hizo pasar aire a presión regular, hasta que se percibió un tono, aún audible, en 196 Hz.

El resultado fue devastador: las paredes de la nueva construcción se agrietaron, y los estómagos e intestinos de los que trabajaban en el laboratorio empezaron a vibrar dolorosamente. El instrumento tuvo que ser detenido en seguida.

https://www.ancient-origins.es/sites/default/files/Trompeta-plata-Tutankamon.jpg

Este primer experimento permitió al profesor Gavreau sacar sus consecuencias: hizo construir instalaciones protectoras para el equipo que manejaba el cañon acústico, tras lo cual encargó una verdadera -trompeta de la muerte- , que desarrollaba hasta 2.000 W. y emitía ondas sonoras de 37 Hz. No se pudo probar en marsella con toda su efectividad, porque habría destruido todos los edificios en varios kilómetros a la redonda.”

Del mismo modo se recurre a términos de “leyenda, mito o fantasía” una vez más, a los relatos de antiguos cronistas árabes que aseguraban que los antiguos egipcios lograban hacer volar de forma mágica, enormes bloques de piedra en sus procesos de construcción, con tan sólo introducir unas láminas entre las piedras y entonar determinadas notas musicales interpretadas por sacerdotes que conocían los secretos del poder del sonido.

Y no tan sólo sucedían estos “mitos” en el antiguo Egipto, en el lejano Océano Pacífico, en la Isla de Pohnpei, capital de los Estados Federados de Micronesia y a unos 1.600 kilómetros al nordeste de Nueva Guinea, se encuentra una inmensa ciudad de piedra megalítica llamada Nan Madol, con una extensión de 28 kilómetros cuadrados repartida entre casi cien isletas de arrecife y coral, con numerosos canales artificiales que la convierten en “La Venecia del Pacífico”.

Es en este lugar, donde las leyendas aseguran, que al igual que en el antiguo Egipto, los enormes bloques de piedra cuyo peso oscila entre los 20 y 50 toneladas , eran hechos volar mágicamente y los hombres incluso podían montar en ellas mientras volaban por el aire y eran colocadas en las islas entre los canales del océano. ¿Era ésta acaso la misma magia que la utilizada por los egipcios, para hacer volar los bloques de piedra?.

El ya desaparecido Robert Charroux, en su libro “El libro de los mundos olvidados“, hace referencia a un relato de Andrew Tomas absolutamente auténtico, según sus propias palabras, sobre un fenómeno de la ciencia de la antigüedad desaparecida.

“……En la aldea de Shicapur, cerca de Puna, en la India, hay una pequeña mezquita erigida en memoria de un santo varón de la secta de los -sufíes-: Qamar Alí Derviche.

Cerca del edificio, yacen dos piedras redondas de granito, que pesan, respectivamente, 41 y 55 Kg.

Todos los días, los peregrinos invocan largamente a Qamar Alí cerca de estas piedras, hacen imposiciones de manos y, cuando se reúnen en número de once, levantan súbitamente la roca de 55 Kg a una altura de 1,50 a 1,70 metros, empleando únicamente la punta de los dedos índices. Igual fenómeno consiguen nueve personas con la piedra de 41 Kg”.

El sonido perdido de las trompetas de Tutankamón

Una trompeta de Tutankamón, con una antigüedad de 3.000 años, desapareció durante los recientes levantamientos en Egipto para reaparacer abandonada el metro de El Cairo.

Entre las «cosas maravillosas» que el arqueólogo y egiptólogo británico Howard Carter describió después de examinar a la luz de las antorchas la tumba de Tutankamón que acababa de descubrir, en 1922, había dos trompetas, una de plata y otra de bronce.

Los instrumentos habían permanecido mudos por más de 3.000 años en el Valle de los Reyes, próximos a la momia del joven faraón. Ambos estaban decorados con inscripciones de dioses identificados con campañas militares.

La trompeta de bronce era exhibida en el Museo de El Cairo cuando ocurrieron las recientes revueltas en Egipto. El edificio fue saqueado y el instrumento desapareció.

La trompeta de plata no tuvo el mismo destino gracias a que formaba parte de una exposición itinerante.

Aun así, el robo de uno de los instrumentos más antiguos del mundo agregó sal a la herida: los arqueólogos e historiadores ya se lamentaban de la pérdida de numerosas antigüedades en Egipto.

La trompeta de bronce fue encontrada recientemente en una bolsa en el metro de El Cairo, al parecer junto con otros artefactos de Tutankamón.

Debido al frágil estado de ambos instrumentos, su sonido sólo ha sido reproducido en pocas ocasiones.

¿La mano de Tutankamón?

Productores de programas radiales de otra época vieron el potencial para una grabación extraordinaria y se las ingeniaron para que, en 1939, el Servicio de Antigüedades Egipcio aceptara participar en una trasmisión para todo el mundo desde el Museo de El Cairo.

Rex Keating, un pionero de la radio que ayudó a convencer a las autoridades de la institución, fue el elegido para presentar el programa que, una tarde de domingo, llegaría a 150 millones de escuchas en todo el mundo.

Para dar contexto, primero entrevistó a Alfred Lucas, uno de los últimos sobrevivientes del equipo de Carter y quien era el responsable de la restauración de los tesoros de Tutankamón.

https://ichef.bbci.co.uk/news/640/amz/worldservice/live/assets/images/2011/04/18/110418140405_bronze_trumpet_304x171_ap_nocredit.jpg

La trompeta de bronce reapareció en el metro de El Cairo. Al ladrón aparentemente le costó venderla.

A cinco minutos de iniciarse la transmisión, las luces del museo fallaron y todo quedó a oscuras. Hubo que encender velas.

Keating inició la cuenta regresiva: «Falta un minuto. Veo, con el rabillo del ojo, a Lucas intentando parecer despreocupado, pero el temblor del guión en su mano delata su nerviosismo…».

La preocupación de Lucas era comprensible, ya que había participado en un intento anterior de sacarle sonido a la trompeta delante del rey Faruk de Egipto.

La historia cuenta que el precioso instrumento se quebró, probablemente debido a la boquilla moderna que se le insertó para sacarle sonido.

Según el colorido relato de Keating, Lucas quedó tan destrozado como el instrumento mismo y debió recibir tratamiento en el hospital.

Por lo menos, la trompeta fue reparada.

https://larepublica.pe/resizer/SQDx6FIxw_a98WDN_nqwmifzMdU=/1250x735/top/smart/arc-anglerfish-arc2-prod-gruporepublica.s3.amazonaws.com/public/6ZSKOXYHHRFC5GJVTCQ6QXUCJE.jpg

James Tappern tocando una de las trompetas.

El elegido

Cuando llegó el momento, los radioescuchas quedaron embrujados.

El músico elegido para esta transmisión legendaria fue el trompetista James Tappern. Su hijo, Peter, también trompetista, recuerda cómo esta historia marcó su niñez y cuánto le gustaba contarla a su padre.

Sin embargo, la única grabación que su familia guardaba del programa, un frágil disco de acetato 78 RPM, se destruyó durante una mudanza. Pasaron décadas antes de que Peter oyera, finalmente, la cinta original de la BBC.

«Me dejó estupefacto con la calidad del sonido», recuerda. «Cómo la tocaban los trompetistas de la época de Tutankamón, ni me pregunten. Mi padre utilizó boquillas modernas, pero la técnica que se necesita es asombrosa».

Al parecer, la maldición de Tutankamón, la idea de que todo aquel que de alguna manera altere la calma de la tumba del joven faraón tendrá un destino funesto, sigue agregando capítulos a su presunta validez.

https://www.ancient-origins.es/sites/default/files/Trompeta-egipcia-plata.jpg

Antigua trompeta egipcia de plata. De la exposición realizada en Colonia “Tutankamón: su tumba y sus tesoros”.

La trompeta ‘maldita’ de Tutankamón que ‘despierta guerras’ cuando suena

De acuerdo a la BBC, cuando cualquiera de las dos es tocada y su sonido se hace escuchar, no pasa mucho tiempo para que un desastre suceda. Grandes conflictos como la guerra del Golfo y hasta la Segunda Guerra Mundial han coincidido con esto.

De hecho, las muertes de Carter y su compañero Lord Carnarvon también le son ‘atribuidas’ a las trompetas. Ellos descubrieron la tumba de Tutankamon y cuando se dispusieron a abrirla, Arthur Weigall, inspector del Servicio de Antigüedades del lugar, le dijo al segundo que moriría si molestaba al faraón.

Coincidencia o no, seis meses después del hallazgo, Carnarvon falleció por una infección provocada por una picadura de un mosquito agravada por un corte que se hizo al afeitarse. Se dice también que a la misma hora en que murió el arqueólogo, su perro lo hizo de forma repentina.

Si no fuera suficiente, algo que alimentó la teoría de la maldición de estas trompetas fue el apagón que se produjo en El Cairo el mismo día de las dos muertes. La ciudad se quedó sin luz toda la noche. En los días siguientes los medios de comunicación de Egipto no dejaban de hablar de la “relación” entre los acontecimientos.

Los años posteriores fueron aún más significativos para esta leyenda. En 1923 el hermano de Carnarvon se suicidió. Archibald Douglas, quien sacó una radiografía de la momia de Tutankamón, falleció días después por una infección.

George Jay Gould, un magnate norteamericano, tuvo la misma suerte luego de visitar la tumba del faraón. Supuestamente murió de un resfriado. A la lista se sumaron después el propio Carter y varios de sus familiares.

https://www.ancient-origins.es/sites/default/files/Tapa-ataud-Tutankamon.jpg

La magnífica tapa del ataúd de Tutankamón.

Sonido que ‘despierta guerras’

En 1939, los productores de programas radiales convencieron al Servicio de Antigüedades Egipcio para transmitir el sonido de la trompeta de plata. Rex Keating, pionero de la radio, fue el presentador del hito.

La trompeta fue tocada finalmente por el músico James Tappern. Después de esto, estalló la Segunda Guerra Mundial.

En 2011, la trompeta de bronce estaba siendo exhibida en el Museo de El Cairo y de pronto surgieron las revueltas que marcarían historia en el país con una revolución. El instrumento desapareció y fue encontrada tiempo después en un metro.

La historia cuenta también que antes de las guerras Árabe-Israelí, en 1967, y la del Golfo, en 1991, el sonido de una de las trompetas también se conoció.

Por estas razones, muchos argumentan que la ‘maldición’ de Tutankamón es real y tiene un sesgo bélico.

nuestras charlas nocturnas.

Deja un comentario

Este sitio utiliza Akismet para reducir el spam. Conoce cómo se procesan los datos de tus comentarios.