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Cuevas de Atapuerca …


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Bifaz de cuarcita de 500.000 años hallado en la Sima de los Huesos. Museo de la Evolución Humana, Burgos.

casaruralcabrera.com/FundaciónAtapuerca(A.I.O.Martínez)/NationalGeographicD.C.Rigalt)  —  Fray Manuel Ruiz entró en Cueva Mayor en 1645 y grabó allí su nombre. De esta manera sabemos que esta cueva es conocida desde antiguo.

En 1863, Felipe de Ariño y Ramón Inclán publicaron el hallazgo de restos humanos prehistóricos en Cueva Ciega. Ariño envió un informe a la Reina Isabel II llamando la atención sobre la importancia arqueológica de la Cueva de Atapuerca (Cueva Mayor), que será el germen, en 1868, de la publicación monográfica Descripción con planos de la Cueva llamada de Atapuerca, de Pedro Sampayo y Mariano Zuaznávar.

En 1895, una compañía británica inició la construcción de una línea ferroviaria para transportar hierro y carbón desde las minas del norte de Burgos hasta las fábricas de Vizcaya.

En un momento dado, el director de la empresa, un ingeniero llamado Richard Preece, modificó el proyecto inicial para que pasara por un lugar rico en piedra caliza, en las estribaciones de la sierra de Atapuerca.

Preece derribó montañas, trinchó lomas, arrasó árboles y encajó rieles para que circulase el tren minero, y así, sin proponérselo, dejó al descubierto el conjunto de yacimientos paleontológicos más importante de Europa.

Hoy el lugar se conoce como la Trinchera del Ferrocarril, un surco de un kilómetro de longitud al que se abren varias cuevas trufadas de restos óseos humanos y animales: Sima del Elefante, Galería y Gran Dolina, hoy visitables por el público, y Cueva Mayor, compuesta por Portalón, Sima de los Huesos y Galería del Sílex, y Mirador, la más alejada; a éstas sólo pueden acceder los investigadores.

Los precursores

En 1910, Jesús Carballo fue el primer prehistoriador que les prestó atención y confirmó la existencia de restos arqueológicos y de pinturas rupestres, añadiendo la presencia de faunas fósiles. Tras sus pasos llegarían Henri Breuil y Hugo Obermaier, acompañados del padre Saturio, que publicaron nuevas pinturas rupestres, tanto en Cueva Mayor como en la Cueva del Silo.

La empresa de Preece fue un fracaso, pero cuando el ferrocarril se cerró, en 1911, pronto emergieron, entre un paisaje fantasma de puentes, taludes y túneles abandonados, numerosos restos fósiles que atrajeron a ilustres prehistoriadores como Hugo Obermaier y Henry Breuil.

Sin embargo, ese interés se fue disipando y en la década de 1950 la Trinchera del Ferrocarril fue transformada en cantera.

En 1926, José Royo y Gómez se percató de la singularidad de los rellenos cuaternarios de la Trinchera del Ferrocarril, aunque no sería hasta 1962 cuando el Grupo Espeleológico Edelweiss (GEE), dirigido por José Luis Uribarri, observó la presencia de fósiles.

En 1963, junto con Basilio Osaba, localizarán el primer bifaz achelense, lo que motivará las excavaciones de Francisco Jordá entre 1964 y 1966, tanto en Trinchera como en el Portalón de Cueva Mayor.

En 1970 el GEE excavó en el abrigo de El Mirador y en 1972 descubrió la Galería del Sílex, implicándose Juan Mª Apellániz en su estudio, así como en el del Portalón.

En 1964, fue cuando el profesor Francisco Jordá emprendió las primeras excavaciones arqueológicas en la Trinchera de Ferrocarril, labor que continuó en los años setenta y ochenta el prestigioso paleontólogo Emiliano Aguirre, todo un referente en la crónica atapuerquense.

Con Aguirre se sentaron las bases de la investigación en Atapuerca y con él echó a andar el primer proyecto. Pero la era dorada de Atapuerca llegó en los años noventa, cuando Emiliano Aguirre entregó el testigo a un equipo liderado por Juan Luis Arsuaga, Eudald Carbonell y José María Bermúdez de Castro.

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El equipo de paleontólogos excava en la Gran Dolina, donde en 1994 aparecieron los restos de una especie humana desconocida, el Homo antecessor.

En 1973 J. Mª. Apellániz comienza su estudio en la Galería del Sílex y en Cueva Mayor, descubierta en 1972 de nuevo por el Grupo Espeleológico Edelweiss.

En 1976 el ingeniero de minas, Trino Torres desciende a la Sima de los Huesos en busca de restos de osos, Ursus deningeri, y recupera junto a restos de éstos, varias piezas dentarias, craneales y tres mandíbulas humanas que confía al paleontólogo Emiliano Aguirre.

Con Emiliano Aguirre los Yacimientos comienzan su proyección moderna y comienza la gran historia de estos yacimientos, gracias a al esfuerzo y buen hacer de Emiliano, que elaborará un proyecto de investigación y pide el pertinente permiso de excavación en 1978.

En 1976 Trino Torres excavó en Trinchera, especialmente en Galería (TG) y Dolina (TD), así como en la Sima de los Huesos (SH) con la ayuda del GEE. La aparición de los primeros fósiles humanos en TG y en SH dio paso al proyecto multidisciplinar de investigaciones de Emiliano Aguirre, cuya primera campaña se desarrolló en 1978, hace exactamente 40 años.

Aguirre planteó un ambicioso proyecto basado en el conocimiento adecuado de todo el contexto sedimentario para facilitar la adscripción cronológica de los futuros hallazgos, sentando las bases de un equipo interdisciplinar.

Comenzó excavando en Galería y Dolina y hasta 1983 no se muestreó en la Sima de los Huesos, cuya excavación comenzó en 1984.

En 1991, tras la jubilación de Aguirre, pasarán a dirigir el proyecto Eudald Carbonell, Juan Luis Arsuaga y José Mª Bermúdez de Castro.

En 1992 se produjo el hallazgo en la Sima de los Huesos de tres cráneos humanos casi completos, que dieron lugar a la primera publicación y portada en la revista Nature.

En 1994 aparecieron los primeros restos de Homo antecessor en el nivel TD6 de Dolina, y sobre ellos se publicó el primer artículo en la revista Science.

En 1997 el Equipo de Investigación de Atapuerca recibió el premio Príncipe de Asturias a la Investigación Científica y Técnica y en 1998, el premio Castilla y León de las Ciencias Sociales.

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En la Sima de los Huesos, situada al final de un pozo vertical de trece metros en lo más profundo de la Cueva Mayor, se descubrieron más de 5.000 restos fósiles de Homo heilderbergensis de ambos sexos y distintas edades. La ilustración inferior, obra del artista Mauricio Antón, recrea un grupo familiar de esta especie, antepasada del hombre de Neandertal.

El paraíso de los huesos

El nuevo equipo de Atapuerca elevó los yacimientos de la sierra burgalesa a categoría mundial. Siempre a golpe de descubrimiento.

Fue en el año 1992 cuando los responsables de Atapuerca dejaron de ser anónimos.

En aquel verano de buenos presagios –con los focos de medio mundo apuntando a los Juegos Olímpicos de Barcelona– una de las cuevas de Atapuerca, la Sima de los Huesos, devolvió un rompecabezas óseo que acabó dando forma a dos cráneos de aspecto arcaico.

Para los científicos eran el «cráneo número 4» y el «cráneo número 5»; popularmente serían conocidos como Agamenón y Miguelón, en homenaje al segundo tour de Miguel Indurain.

A partir de Miguelón pudo reconstruirse el cuerpo de un homínido (Homo heidelbergensis) relativamente parecido a nosotros, de 300.000 años de antigüedad.

Atapuerca volvió a ser primicia en 1994, cuando una pelvis masculina fósil fue recuperada de las entrañas de la Sima de los Huesos en pleno verano. Elvis, como fue bautizada para hacerla más familiar al público, pertenece también a un Homo heidelbergensis, como Miguelón y Agamenón.

El memorial de hallazgos de la Sima de los Huesos se completó en el año 1998 con Excalibur, un hacha de mano excepcional, en cuarcita, que representa el utillaje de los humanos que habitaron la sierra en el Paleolítico.

Un nuevo humano

Otra de las joyas de Atapuerca es la Gran Dolina, uno de los tres yacimientos revelados tras el fiasco ferroviario de Richard Preece. Comprende veinte metros de rellenos sedimentarios del Pleistoceno (etapa geológica que acabó en el 10.000 a.C.) con las claves paleontológicas esenciales para comprender la evolución humana.

Su excavación comenzó en 1981, pero el día grabado con letras de oro en la Gran Dolina es el 8 de julio de 1994. En esa fecha vieron la luz restos humanos con 800.000 años de antigüedad en el bautizado como «estrato Aurora»: otro guiño a la complicidad divulgativa.

El citado estrato se ha revelado como un verdadero filón. Miles de años se compactaron aquí hasta acumular cientos de herramientas de piedra, fósiles humanos y restos óseos de vertebrados, entre los que destaca una nueva especie de oso bautizada como Ursus dolinensis.

Tres años después, tras una exhaustiva revisión de los restos extraídos del «estrato Aurora», la especie humana contaba con un nuevo miembro en su árbol genealógico: el Homo antececessor.

Aquellos huesos enterrados en la arena son hoy en día uno de los mayores reclamos de Atapuerca por lo que representan: el homínido europeo más antiguo que se conoce.

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Restos encontrados del homo antecessor.

En la campaña de excavaciones de 2007 el Equipo de Investigación de Atapuerca descubrió una mandíbula humana de más de 1.200.000 años de antigüedad. Dicha mandíbula apareció asociada a útiles de sílex de modo Olduvayense (herramientas de más de 1.200.000 años).

El hallazgo se produjo en la Cueva de la Sima del Elefante de la Sierra de Atapuerca (Burgos). Este yacimiento se encuentra muy cerca de Gran Dolina, yacimiento donde se encontraron los primeros fósiles humanos de la especie Homo antecessor.

El fósil de la Sima del Elefante es así el europeo más antiguo de la historia encontrado hasta el momento. En la prestigiosa revista científica Nature, en marzo de 2008, se publicaron algunas de las conclusiones a las que el Equipo de Investigación de Atapuerca, dirigidos por Juan Luis Arsuaga, José María Bermúdez de Castro y Eudald Carbonell, han llegado con este hallazgo ocurrido en la sierra burgalesa. El artículo lleva por título “El primer homínino de Europa”.

Con este hallazgo el yacimiento burgalés fue protagonista en todos los medios de comunicación tanto nacionales como internacionales, nos encontramos ante unos yacimientos únicos en el mundo, por sus abundantes y exclusivos fósiles.

En este rincón, muy cercano a Urrez, encontramos todas las especies de homínidos que han vivido en Europa, en un mismo yacimiento.

Siguen los hallazgos

Otros fósiles de interés aparecieron en la Sima del Elefante, donde en 2008 se descubrieron restos de una especie todavía por definir, además de las herramientas de piedra más antiguas de toda la sierra.

Entre los hallazgos más recientes cabe citar una mandíbula humana descubierta en el nivel 9 de la Sima del Elefante, en el año 2011.

Aunque todavía está en proceso de estudio, todo hace indicar que pertenece al género Homo sapiens. Las noticias sobre Atapuerca no cesan. La trascendencia de los hallazgos justifica la gran repercusión mediática que acompaña cada descubrimiento.

Desde el año 2000, Atapuerca es Patrimonio de la Humanidad. Sin duda, es la cuna de la prehistoria europea, todo un «parque temático» de la ciencia prehistórica sin parangón al otro lado de los Pirineos.

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