Grutas vaticanas …

Tumba de Pío XI.
VoxMundi/what-this.com/Clarín(J.Algañaraz) — Las grutas vaticanas es el nombre de una necrópolis que se extiende por debajo de una porción de la nave central de la Basílica de San Pedro en la Ciudad del Vaticano, tres metros por debajo del nivel actual, desde el altar mayor, hasta cerca de la mitad de la nave.
Aunque se le llama erróneamente» cuevas”, las grutas vaticanas dan cuenta de la diferencia entre la antigua basílica constantiniana y la basílica actual, pues no viajan toda la longitud de la nave de la basílica actual, ya que el edificio original sólo abarcaba cierto porcentaje de lo que actualmente es San Pedro.
Las grutas vaticanas se ramifican en nichos, pasillos y capillas, a manera de una iglesia de tres naves zona llamada Grutas viejas, con capillas que albergan las tumbas de los papas, el ábside semicircular de la iglesia, con capillas y monumentos funerarios zona llamada Grutas nuevas, que está inmediatamente bajo el altar papal y la cúpula de Miguel Ángel, y en la necrópolis subterránea, la tumba del apóstol Pedro, el primer Papa según la iglesia católica.
Las grutas vaticanas son un impresionante monumento la variadas memorias históricas. Además de ser el lugar de descanso de varios papas, las grutas están llenas de obras de arte de la antigua basílica.
Ser enterrado en las grutas vaticanas, cerca de la tumba de Pedro, fue el deseo de muchos papas, reyes y reinas, al igual que lo fue para los primeros cristianos.

Tumba de Rafael Merry del Val.
Algunas de las más antiguas personas en ser enterrada en la grutas son el papa alemán Gregorio V; el emperador Otón II; Adriano IV, el único Papa inglés de la historia; Bonifacio VIII, que proclamó el primer Año Santo en el 1300, y que descansa en bajo la escultura hecha por Arnolfo di Cambio; Pío VI, cuyo cuerpo se encuentra en un sarcófago cristiano primitivo, separado de la notable escultura de él, hecha por Antonio Canova. Entre los reyes figuran, Jacobo III y sus hijos, así como la reina Cristina de Suecia, junto al ex-nicho de Juan Pablo II, a través de la cripta de la confesión.
Con la excepción de los últimos Papas enterrados en las grutas vaticanas, muchos otros Papas de los últimos siglos, sin embargo, prefirieron ser enterrados en otros lugares: Pío IX, por ejemplo, descansa en la Basílica de San Lorenzo Extramuros, y el Papa León XIII en San Juan de Letrán.
Así también tras la beatificación de Juan XXIII en 2000 y Juan Pablo II en 2011, los cuerpos de ambos pontífices fueron trasladados la Basílica de San Pedro para su veneración. En el caso de Juan XXIII, su cuerpo fue dejado en un ataúd especial de oro, en el que es posible ver el cuerpo del Papa Roncalli en buenas condiciones. De hecho, la condición del cuerpo permitió, en el momento de la transferencia, cubrir su rostro con cera, en vez de una máscara que en el caso de los otros dos Papas enterrados en ataúdes de cristal: Inocencio XI y Pío X.
A pesar de ser el lugar característico del entierro de los papas, también descansan aquí personalidades que se han distinguido a través de los siglos por determinados motivos religiosos. Por ejemplo, en las grutas se encuentra enterrado el cardenal Rafael Merry del Val, cercano colaborador del Papa Pío X; el cardenal Josef Beran y la reina Cristina de Suecia.
Pío XI deseaba fuertemente ser enterrado lo más cerca posible de Pedro «, por lo que su sucesor, Pío XII, ordenó una amplia campaña arqueológica alrededor de la tumba de Pedro para establecer la autenticidad del lugar.

Tumba de Paulo II en las grutas vaticanas
Desde 1940, se organizaron excavaciones para buscar la tumba de San Pedro, y se llevaron a cabo en secreto durante diez años, incluso durante la Segunda Guerra Mundial.
Dentro de la tumba, los arqueólogos encontraron un pequeño osario con inscripciones en griego, interpretadas como Pedro está aquí «, lo que les dio la confianza de que ese era el lugar. Pío XII hizo el anuncio oficial, por radio, en el Año Santo de 1950.
El afortunado hallazgo de algunos huesos de un hombre de 60-70 años, envuelto en una preciosa tela púrpura tejida con hilos de oro, y la confianza del lugar, dieron a Pablo VI la creencia con toda probabilidad, de que eran los restos del cuerpo de San Pedro.
Debajo de la Basílica de San Pedro hay una cripta de 3 metros de altura que constituye el espacio entre la basílica costantiniana y la pavimentación de la iglesia: se conoce como las Grutas Vaticanas. Bajo esta se halla la Necrópolis (S. I-IV d. C.) donde se encuentra la tumba de San Pedro.
El acceso a las Grutas desde la Basílica es gratuito y se encuentra en el pilar de San Andrés.
El papa Clemente VIII mandó construir una galería semicircular que uniera la Confesión y la Cripta Medieval a finales del siglo XVI.

La Confesión (tradicionalmente es el espacio que queda por encima de una reliquia, se cierra con rejas y se aprovecha para colocar objetos que, en contacto con la reliquias de abajo se convierten a su vez en nuevas reliquias); decorada con materiales preciosos y un mosaico de Cristo del siglo IX, está debajo del altar mayor y en línea vertical con la tumba del Apóstol, situada en la necrópolis del nivel inferior. No es posible acceder a ella desde las Grutas porque el arco que la acoge está protegida por un cristal.
A comienzos del siglo XVII, el papa Paulo V amplió las Grutas y las decoró con frescos cuyo tema era paisajes con la basílica antigua. Expuso además, valiosos restos de la iglesia desmantelada que hoy están en las Salas Arqueológicas del Museo.
Papa Urbano VIII mandó construir cuatro capillas en la base de los pilares que estuvieran unidas a la Basílica por escaleras y por pasillos, a la galería semicircular.
La cripta tiene tres naves y mide 50 metros de largura. Las “capillas nacionales” son del siglo XX para Irlanda; Polonia; Lituania; los Santos Patrones de Europa Benedicto, Cirillo y Metodio; Mexico y el Oratorio con la tumba de Pío XII.
No todos los espacios están abiertos al visitante, algunos son solo parcialmente visibles y otros están cerrados con rejas porque para acceder a ellos se necesitan permisos especiales o participar en celebraciones privadas.
En el pasillo de salida se pueden ver trozos de muros y bases de columnas de la antigua basílica.

Las grutas en su estado original
Las tumbas
En las Grutas se encuentran lápidas y tumbas de 20 papas (no todos los papas están enterrados en el Vaticano, solo 148 de 264).
Nombres ilustres como Bonifacio VIII, el papa que inventó el Jubileo; Pío VI Braschi, que fue capturados por los franceses y murió prisión en 1799; Adrián IV (†1159) el único papa papa inglés y los papas más modernos como Beato Pío XII (†1958); Pablo VI (†1978) y Juan Pablo I Luciani (†1978), cuyo pontificado duró solo 33 días.
También hay personalidades laicas como los Estuardo, aspirantes al trono inglés que se exiliaron en Roma en 1717 o el emperador Otón II que murió en la ciudad con tan solo 28 años.
Se merece una mención especial el cardenal checo Josep Beran: fue arrestado en Praga durante la ocupación nazista y deportado en el campo de concentración de Dachau; en 1946 se convirtió en arzobispo de Praga pero con la llegada del comunismo fue encarcelado como opositor. Obtuvo la liberación en 1963 y en 1965 fue nombrado cardenal.
Curiosidad: las mujeres aquí enterradas y una tumba nueva y vacía
En las Grutas Vaticanas hay dos mujeres enterradas: la excéntrica Cristina de Suecia (†1689) reina protestante que abdicó del trono para convertirse al catolicismo, y la reina Carlota I de Chipre, que toda su vida intentó defender sus derechos dinásticos visitando diferentes cortes. Fue una invitada de Sixto IV y su retrato aun está en la capilla Sixtina (En el Discurso de la montaña, una mujer con un vestido azul y de rodillas).

Desde 2016 hay también un sarcófago blanco sin inscripciones que acogerá el cuerpo de Benedicto XVI.
El papa Francisco ha pedido ser enterrado en el lugar donde fue depositado, en 1963, S. Juan XXIII y luego, durante unos años también S. Juan Pablo II, ambos actualmente en la Basílica.
Intriga funeraria en el Vaticano: la increíble historia de cómo el papa Francisco se reservó para él la tumba que quiere Benedicto XVI

La tumba que estaría destinada al Papa Benedicto XVI en las Grutas Vaticanas.
Son dos tumbas para dos papas que están listas para recibir a sus futuros ocupantes en las Grutas Vaticanas, cerca de los restos de San Pedro. El problema es que los dos pontífices vivientes, el emérito Benedicto XVI, Joseph Ratzinger, y el reinante Francisco, Jorge Bergoglio, prefieren la misma: la tumba en la que yacieron san Juan XXIII y san Juan Pablo II, cuyos restos fueron trasladados arriba, a la basílica, vecinos al altar mayor, en sendas capillas que reciben la veneración de los fieles que visitan San Pedro.
Ambos fueron los papas más populares del siglo XX, dejaron una huella histórica y el actual pontífice los elevó a la santidad en una misma ceremonia realizada en la basílica de San Pedro el 27 de abril de 2014.
El Papa emérito Benedicto XVI, de 93 años, se encuentra en un estado de salud de extrema fragilidad. Sufre una infección de herpes en el rosto que le causa intensos dolores. Su cerebro y la memoria siguen íntegros pero habla”con un hilo de voz”, como contó su biógrafo Peter Seawald, que lo visitó hace unos días.
El diario romano “Il Messaggero” publica este martes un artículo sobre el estado del Papa alemán y en su parte final explica que Benedicto XVI ya ha escrito un testamento espiritual, dejando disposiciones de leerlo y publicarlo después de su muerte.
El diario señala que “Joseph Ratzinger ha establecido también donde quiere ser sepultado, indicando la ex tumba de san Juan Pablo II en la cripta de San Pedro, dejada libre después que la urna con los restos del Papa polaco fueron llevados a la basílica tras su beatificación en la capilla lateral a La Piedad (la obra de Miguel Angel), en la zona de ingreso de San Pedro”.

La tumba que fue de Juan XXIII y luego Juan Pablo II en las Grutas Vaticanas hoy está libre y lista para ser usada
Un misterioso sarcófago sin nombre
Pero esta voluntad de Benedicto XVI chocaría con las disposiciones concretadas en marzo de 2016 con la aprobación de Francisco. Entonces concluyeron los trabajos que un diario calificó como “misterio” y “noticia curiosa”. Fue la agencia francesa I media, la que informó que en la cripta de las Grutas Vaticanas, fue instalado un nuevo sarcófago sin nombre y sin escritos. “La nueva tumba fue realizada a poca distancia de la del beato Pablo VI y es similar en cuanto a su forma a la de Juan Pablo I. quién estuvo sentado solo 33 días en la Catedra del Apóstol Pedro”.
La información sostiene que los restos de Benedicto XVI “irán al sarcófago de mármol”. En cambio Francisco, cuando llegue la hora fatal, “a la tumba que fue de Juan Pablo II.
El ex vicedirector del diario vaticano “L’Osservatore Romano”, Carlo Di Cicco, dijo que la tumba que hospedará el cuerpo del actual pontífice argentino “está colocada en el nicho donde durante 38 años (desde junio de 1963 a setiembre de 2000) fueron custodiados los restos de Juan XXIII. En la misma tumba entre 2005 y 2011 fue colocado el cuerpo de Juan Pablo II.
El entonces vicedirector del “Osservatore Romano” escribió que “la tumba ha sido limpiada y el pavimento está listo para acoger los despojos de un Papa”. Se refiere a la tumba que albergó a los dos santos.
El vicedirector De Cicco escribe que “se sabe que hace tiempo el papa Francisco pidió al cardenal arcipreste de la Basílica de dejar para él aquel nicho”.
En marzo de 2016 la agencia francesa I-media, especializada en información sobre la Santa Sede, informó que estaba lista la otra tumba “para el próximo Papa difunto”. “Será la última morada para uno de los dos pontífices vivientes, situación excepcional en la historia de Santa Romana Iglesia”.

La tumba que fue de Juan XXIII y luego Juan Pablo II en las Grutas Vaticanas
Se trata de un paralelepípedo de mármol blanco “sobrio, con cuatro ángulos de columnas rosas decoradas con capiteles”.
El entonces director de la Sala de Prensa, padre Federico Lombardi, dijo que “no hay ningún misterio detrás de la instalación de esta tumba”.
“Es necesario prever que en las Grutas Vaticanas haya tumbas para los años futuros. Había solo una capilla libre y por lo tanto era sabio prever también otras posibilidades”.
El nuevo lóculo fue construido cerca del que conserva los restos de PabloVI.
En las Grutas Vaticanas, vecinos a los restos de San Pedro, se encuentran las tumbas de una veintena de Papas, entre ellos Bonifacio VIII, Sixto IV, Benedicto XV, Pio XII, Pablo VI y Juan Pablo I.
Los restos de otros ocho papas se encuentran en la basílica de San Pedro.
En las Grutas Vaticanas yacen también otros personajes, entre los que se destacan las reinas católicas Cristina de Suecia y Carlotta I de Chipre.

Tumba de San Pedro
Tumba de San Pedro
La tumba de san Pedro se encuentra actualmente en las grutas vaticanas, bajo el altar papal de la basílica de San Pedro. El complejo funerario se encontraba bajo un relleno de tierra que proporcionó una base para la construcción de la antigua basílica de San Pedro durante el reinado de Constantino I alrededor del año 330. En este lugar se encontraron los huesos de varias personas y algunos animales pero, tras dos excavaciones arqueológicas, el papa Pío XII declaró en diciembre de 1950 que no se pudo confirmar con absoluta certeza que los restos perteneciesen al apóstol Pedro.
1939 – La tumba de los Julios
Entre 1939 y 1949, el equipo arqueológico dirigido supervisado por monseñor Ludwig Kaas descubrió un complejo de mausoleos paganos ubicados bajo los cimientos de la basílica de San Pedro, la llamada necrópolis vaticana, que fue datada en los siglos II y III. La necrópolis se encontraba destruida en gran parte debido la construcción de la basílica constantiniana y de los cimientos del Baldaquino de San Pedro.
Entre los restos se encuentra la llamada «Tumba de los Julios» o «Mausoleo» M”». Presenta un techo abovedado en que hay un mosaico del siglo III o IV que representa al dios Sol Invictus con una aureola montando en su carro y rodeado de hojas de vid. Otros mosaicos en esta tumba que representan a Jonás y la ballena, el buen pastor que lleva un cordero y unos pescadores, lo que ha fomentado su interpretación como una tumba cristiana.

Tumba de Cristina de Suecia.
Huesos transferidos en 1942
En 1942, monseñor Ludwig Kaas, encontró restos en una tumba del monumento. Pensó que podrían ser los huesos del Santo y le preocupaba que estas reliquias no fuesen tratadas con el respeto que merecían, por lo que decidió, en secreto, trasladar los restos a otro lugar dentro de la necrópolis.
Tras la muerte de Kaas, la profesora Margherita Guarducci descubrió restos por casualidad, mientras descifraba unas grafitos escritos en el muro denominado G de color blanco; y en el adyacente de color rojo, descifró unos grafitos que significan:
También se encontró una especie de firma, parecida la letra «P» y en el palo vertical tres rayas horizontales en forma de llave. Al excavar descubrieron un nicho forrado de mármol blanco, que contenía huesos. Ella informó al papa Pablo VI de que según sus conclusiones los restos eran los de san Pedro.
La responsabilidad de estudiar estos huesos recayó en Venerato Correnti, profesor y catedrático de antropología de la Universidad de Palermo. En el estudio definió que en el nicho había huesos humanos y los de un ratón. Con respecto al animal, indicó que se coló por alguna rendija y al no poder salir murió allí.
Un detalle interesante es que los huesos de los pies no aparecieron entre los restos hallados, y se puede recordar, que quien era crucificado cabeza abajo entre los diferentes modos que existían en la crucifixión, se le descolgaba cortando los pies y así el cuerpo caía al suelo.
El 26 de junio de 1968, el papa Pablo VI anunció que habían sido descubiertas las reliquias de san Pedro. Por su parte, la Librería Editora Vaticana publicó un libro escrito por la profesora Guarducci con toda la información, titulado «Las reliquias de san Pedro».

Posible osario de Pedro en Jerusalén
En 1953, dos frailes franciscanos descubrieron cientos de osarios del siglo I almacenados en una cueva en el Monte de los Olivos, cerca de Jerusalén. Los arqueólogos afirmaron haber descubierto la primera evidencia física de una comunidad cristiana en Jerusalén, entre ellos había algunos nombres bíblicos. En uno de los osarios aparecía la inscripción con el nombre bíblico original de San Pedro.
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