actualidad, opinion, variedades.

La guerra entre el pueblo almeriense de Líjar y Francia, que duró hasta 1983 …


https://www.lugaresconhistoria.com/wp-content/uploads/2017/06/image_172249_jpeg_800x600_q85.jpg

Lijar, Almería

LBV(S.Álvarez)/Público/ElPaís(efe)  —  Seguro que más de uno se sorprenderá de saber que el pueblo almeriense de Líjar estuvo oficialmente en guerra con Francia hasta 1983. Y lo curioso es que no fue algo motivado por la Guerra de la Independencia, como se pudiera pensar, sino por un incidente en el que se vio envuelto el rey Alfonso XII por su propia torpeza.

El año 1883 empezó mal y se reveló como enormemente turbulento en España.

A pesar de que el monarca era bastante popular y de que el sistema de turnos en el Gobierno ideado por Cánovas funcionaba, no faltaron disturbios en Barcelona, una insurrección de las organizaciones anarquistas La Mano Negra y El Tribunal Popular (con la consiguiente represión en forma de ejecuciones), la sublevación republicana de dos regimientos en Badajoz (fracasó y huyeron a Portugal) y varios brotes violentos más en Burgos y la Seo de Urgell.

https://blogs.publico.es/strambotic/files/2018/05/800px-Alfons_XII_cropped-768x1002.jpg

Alfonso XII

En ese contexto, el ejecutivo de Sagasta, al borde de la crisis, autorizó un viaje de Alfonso XII a Alemania para rubricar un tratado comercial entre ambos países.

Fue un error porque el rey era un convencido germanófilo (su mujer era austríaca y él mismo había estudiado en el famoso colegio Theresianum) y aceptó entusiasmado asistir a las maniobras anuales del Ejército Alemán, recibiendo del káiser Guillermo el nombramiento de coronel honorario del 15º Regimiento de Ulanos.

Hasta ahí, nada extraordinario. El problema fue que en un banquete Alfonso hizo unas imprudentes declaraciones en las que ofrecía a los teutones su solidaridad en un hipotético conflicto con Francia.

Dado que ésta acababa de ser derrotada por Alemania en Sedán -lo que provocó la caída de Napoleón III-, se armó un escándalo tal que el propio Bismarck tuvo que matizar diplomáticamente las palabras del rey.

Para colmo el 29 de septiembre, de regreso en tren hacia España, había que hacer una parada en París y a Alfonso XII no se le ocurrió otra cosa que presentarse vistiendo el uniforme de ulano.

Ante el bochorno del gobierno galo, que había ido a recibirle, la multitud de curiosos prorrumpió en violentos abucheos e insultos… lo cual provocó la indignación popular en España.

Hubo manifestaciones antifrancesas y se apedreó la embajada, aunque poco después ambos gobiernos se pidieron disculpas mutuas y zanjaron la cuestión.

Sin embargo, quedó una cosa pendiente. El 14 de octubre de 1883 el Ayuntamiento de Líjar había dictado un bando declarando la guerra al país vecino y se mantuvo vigente durante un siglo y 16 días, hasta que el 30 de octubre de 1983 el consistorio almeriense y el cónsul francés firmaron la paz «tras cien años de guerra incruenta», como recuerda hoy una placa conmemorativa.

https://blogs.publico.es/strambotic/files/2018/05/M2.jpg

Bando que recoge la declaración de guerra de Líjar a Francia

El texto no se limita a una declaración de guerra formal, sino que se recrea en insultos a los franceses, a los que define como «cobardes» y «turbas miserables«, mientras hace referencia a la Guerra de Independencia para recordar que «solamente una mujer vieja y achacosa, pero hija de España, degolló por sí sola a treinta franceses que se albergaron, cuando la invasión del año ocho en su casa.»

Por supuesto los habitantes de Líjar eran conscientes de su inferioridad numérica, pero eso no era inconveniente para emprender la guerra, ya que el propio bando advierte: «sepan los habitantes del Territorio Francés, que el pueblo de Líjar, que se compone únicamente de trescientos vecinos y seiscientos hombres útiles, está dispuesto a declararle guerra a toda la Francia, computando por cada diez mil franceses un habitante de esta villa

El texto fue remitido a la presidencia de la República Francesa, sin embargo Francia nunca respondió. Y tampoco nos consta que ningún vecino de Líjar cruzase los Pirineos con ánimo de gresca.

Sin embargo sí que hubo una firma de la paz exactamente cien años después, cuando el cónsul francés en Málaga, el vicecónsul francés en Almería y el alcalde de Líjar se reunieron para rubricar una paz que ponía fin a un siglo de guerra incruenta:

https://blogs.publico.es/strambotic/files/2018/05/M3.jpg

Imagen del documento firmado. Parece una hoja de libreta de colegio.

No hubo víctimas, no quedan fragmentos de metralla ni agujeros de bala en las paredes de las casas, tan solo una placa, la placa que recuerda que Líjar mantuvo en solitario un enfrentamiento contra Francia motivado por su orgullo español.

El pueblo almeriense de Lijar y Francia firmaron la paz, después de que el primero decidiese declarar la guerra al Gobierno francés hace 100 años.

https://blogs.publico.es/strambotic/files/2018/05/placalijar-300x194.png

El 30 de octubre de 1983 firmaron el acta de paz por parte española el director provincial de Administración Territorial, Fernando Fernández Montero, en representación del gobernador civil, y por parte francesa, el cónsul general de Francia en Málaga, Charles Santi.

También lo hicieron el actual alcalde de Lijar, Diego Sánchez Cortes, y el vicecónsul francés en Almería, René Bicer.

A continuación, firmaron distintas autoridades y representaciones locales y provinciales y los 568 vecinos que tiene el municipio.

Con ocasión de la firma se han celebrado distintos actos festivos y populares en la localidad, colocándose plazas conmemorativas de la firma por la paz y en memoria de Miguel García Sáez, el alcalde que en 1883 hizo la declaración de guerra a Francia.

nuestras charlas nocturnas.

Deja un comentario

Este sitio utiliza Akismet para reducir el spam. Conoce cómo se procesan los datos de tus comentarios.