Qué son las antiguas ruinas arqueológicas …

Curiosfera — Las ruinas antiguas existen en muchos lugares del mundo. Hoy podemos saber muchas cosas a través de los restos arqueológicos. Los restos de las construcciones y edificaciones de antiguos pueblos, nos ayudan a comprender mejor quienes somos y de dónde venimos.
En un lugar de la ciudad una excavadora está trabajando a pleno rendimiento. Van a construir los cimientos de un gran edificio. Pero he aquí que la pala voraz de la máquina choca contra algo.
El obrero desciende de la cabina de mando y va a ver lo que pasa. Con una pala pequeña escarba el terreno en torno al objeto y aparece el fuste de una columna. Podría ser un resto de una antigua construcción.

Se detienen los trabajos y se comunica al Departamento de Excavaciones y Bellas Artes, es decir a unas oficinas que en todas las naciones, se ocupan de los monumentos y objetos artísticos.
Una comisión de expertos examina la columna.
Se llega a la conclusión que procede de un monumento antiguo.
A partir de ahora y con mucho cuidado se excava en torno al hallazgo. Poco después aparece un pavimento, en el que pueden apreciarse todavía bellísimos mosaicos.
Son restos, en esta ocasión, de una casa romana de la época imperial.
De este modo han salido a la luz aquellas columnas, tumbas o restos arqueológicos que vemos cuidadosamente colocados en el centro de una plaza o rodeados de césped. También se pueden encontrar máscaras o calaveras.
No siempre el hallazgo de estos restos sucede por azar. A veces los historiadores y los arqueólogos, que son quienes estudian la antigüedad, suponen que en un determinado lugar debería encontrarse cierto monumento o toda una ciudad antigua.
Cómo se descubren las ruinas arqueológicas
Las más modernas técnicas empleadas en la actualidad por los arqueólogos permiten descubrir la presencia de antiguas construcciones incluso antes de proceder a su excavación.
Si, por ejemplo, se busca una tumba antigua se hace penetrar en el terreno una sonda eléctrica que señalará las masas y los huecos.

En algunos casos, se aplica a la sonda una pequeña cámara fotográfica que permite ver qué hay en las cavidades encontradas durante el sondeo.
Si se buscan restos muy extendidos (una aldea, una fortificación, un conjunto de tumbas) se emplea la fotografía aérea que desde lo alto revela la densidad (por el color de la hierba o por el tipo de vegetación) entre el terreno que ocupa los emplazamientos antiguos y el que los rodea.
Excavar en las capas de la superficie terrestre es como excavar en el pasado recorriendo la historia hacia atrás. En efecto, los objetos antiguos que se encuentran más cercanos a la superficie pertenecen a épocas más recientes.
Por consiguiente, excavando aún más abajo de aquel pavimento o mosaico podrían encontrarse restos de una casa o de un templo de una época antigua y profundizando aún más podrían hallarse ruinas de los comienzos de esa ciudad.
Antiguas ruinas arqueológicas más famosas
Existen multitud de ruinas antiguas arqueológicas por todo el mundo. Sobre todo se conocen los restos de las más famosas civilizaciones.
Como por ejemplo, las egipcias, etruscas, griegas, babilonias, romanas, incas, aztecas, mayas. Existen famosísimas ruinas y construcciones antiguas repartidas por países de todo el mundo.

Las más populares son:
- Machu Picchu de Perú.
- Coliseo de Roma y Pompeya en Italia.
- La antigua ciudad de Babilonia en Irak.
- El Partenón de Atenas.
- Stonenhenge en Inglaterra.
- La Gran Muralla en China.
- La Gran Esfinge, el Valle de lor Reyes, las Pirámides de Giza o Abu Simbel en Egipto.
- Chichén Itzá, Palenque y la pirámide del Sol de Teotihuacán en México.
- Ayutthaya cerca de Bankog, en Tailandia.
- Petra en Jordania.
- Palacio de Knosos en Creta.
- Ciudad de Éfeso en Turquía.
- Ruinas Capuchinas o la ciudad maya bajo tierra en Guatemala.
- Cusco, Nasca o las pirámides de los Mochicas en Perú.
- Ciudad de Volubilis en Marruecos.
- Los moais o estatuas de la isla de Pascua.
Cómo se hace un descubrimiento arqueológico
Un ejemplo famoso de descubrimiento arqueológico no casual fue el que permitió desenterrar los restos de Pompeya, floreciente y hermosa ciudad romana, sepultada bajo una capa de lava y cenizas durante la erupción del volcán Vesubio del año 79 después de Cristo.
Con el transcurso del tiempo se fueron olvidando que allí debajo había habido una ciudad.

Sobre aquella fértil ceniza los campesinos sembraron y recolectaron durante siglos sin saber que Pompeya estaba debajo de aquellos campos y aquellas colinas.
Pero ciertos estudiosos siguieron las narraciones de antiguos documentos, fueron recopilando informaciones y poco a poco devolvieron la ciudad a la luz.
Las cenizas del Vesubio detuvieron la vida de Pompeya pero no la destruyeron.
Los historiadores, gracias a aquellas calles intactas, a los comercios casi enteros, a las casas y a la muebles, a los frescos pintados en sus muros y a los templos, pudieron aprender muchísimos detalles de la cultura romana y comprendieron mejor cómo se desarrollaba normalmente la vida diaria de los habitantes de entonces.
Ésa es la razón por la que cada nación guarda los restos arqueológicos con tanto cuidado. No sólo porque son testimonio de su pasado sino sobre todo porque ellos nos cuentan mediante inscripciones, bajorrelieves o con su sola presencia, la verdadera historia de un pueblo. Por eso debemos mostrar el máximo respeto a los restos arqueológicos.
Cómo surgieron los pueblos

Seguramente alguna vez te hayas preguntado cómo surgieron los primeros pueblos. La mayor parte de los animales llevan una existencia individual.
Cada uno se procura por sí mismo el alimento y, aunque viva en compañía de sus congéneres, es raro que preste ayuda a ningún compañero o que sea a su vez ayudado.
También el hombre vivía así al principio. Iba de caza o a proveerse de frutos y raíces comestibles y tenía un contacto muy superficial con sus semejantes.
La imagen del hombre primitivo que lleva un garrote al hombro, mientras arrastra a una mujer por los cabellos, es típica de las viñetas humorísticas.
Sin embargo, hay algo de verdad en esta visión cómica, pues no debían de ser muy diferentes las relaciones entre los hombres en el transcurso de los períodos prehistóricos, cuando todavía no existía un orden social entre ellos.
Más tarde el hombre aprendió a cultivar la tierra y criar animales y , y las circunstancias le obligaron, para su seguridad, a construirse una vivienda fija.
Y mientras la vida errante de la caza mantenía desvinculados a los individuos, entonces, en tomo al recinto de los animales domésticos y a la tierra de trabajo, el hombre y la mujer comenzaron a vivir juntos.
Nació la familia, después nacieron el clan y la tribu, y de la agrupación de sus cabañas nació el pueblo. Habitando en compañía, los hombres tuvieron más facilidades para el cultivo de la tierra y el cuidado del ganado, y sobre todo pudieron defender con más eficacia sus propiedades.
Evolución de los pueblos

El pueblo, que como hemos visto tuvo su origen en la actividad agrícola, ha mantenido a través del tiempo esta característica.
Aún hoy, a miles de años de distancia, aparecen muchos pueblos en el campo que se dedican a su cultivo.
Es muy diverso el tipo de pueblos existentes en el mundo, dependiendo de las características históricas y geográficas de su región.
Algunos de ellos tuvieron su origen en un campamento militar, alrededor del cual se fueron formando poco a poco verdaderas poblaciones agrícolas.
En algunos países, sin embargo, donde grandes extensiones de tierra llamadas latifundios estaban en manos de unos pocos nobles, se formaron pequeñas ciudades o núcleos urbanos habitados por campesinos.
Para acudir hasta la tierra de trabajo, estos labriegos se veían obligados, y en ciertos sitios aún sucede así, a recorrer distancias a veces considerables.
En determinados períodos del año, por ejemplo durante la cosecha, era necesario acampar de cualquier manera en las tierras de cultivo, para no tener que desplazarse cada día al lugar de trabajo.

Hay gran número de pueblos agrícolas que tienen un origen todavía más reciente.
Su estructura es muy sencilla: poseen una plaza en torno a la cual se alzan los edificios públicos, como el ayuntamiento y la iglesia.
La calle principal se cruza con calles secundarias, y alrededor del pueblo se extienden los campos.
No poseen ningún vestigio de fortificación.
Este tipo de pueblo “indefenso” sólo pudo surgir una vez que hubieron cesado las correrías de los ejércitos y bandas armadas que, especialmente en la Edad Media, ponían en peligro la vida del campesino y le obligaban a residir en villas fortificadas o en las proximidades de algún poderoso castillo.
Por otro lado, tenemos los pueblos de pescadores. Cuyos inicios son muy parecidos a los explicados anteriormente, pero teniendo como sustento principal la pesca.
Deja un comentario