actualidad, opinion, variedades.

¿Dónde está el mantel de la Última Cena? …


https://www.espaciomisterio.com/uploads/s1/13/32/20/5/istock-1142730638-1.jpeg

El mantel de la Última Cena

EspacioMisterio(L.Gómez/Y.Díaz)/ElMundo(J.Lázaro)/ElCorreoDeAndalucía(A.P.Mayor)  —  En Coria, un pequeño pueblo de Cáceres, se conserva una reliquia muy desconocida: el sagrado mantel sobre el que, si atendemos a la tradición bíblica, Cristo habría instituido el sacramento de la Eucaristía.

Existe un único mantel sagrado en toda la cristiandad, aunque hay pequeños trozos en lugares como un monasterio cerca de Colonia (Alemania) o Monforte de Lemos (Galicia); sin embargo, aunque se piensa que algunos de estos trocitos podrían proceder de la reliquia cauriense, no existe ningún tipo de comprobación científica.

Son diversas las leyendas que intentan explicar la presencia de este mantel en tierras extremeñas. Una de las teorías afirma que la pieza habría sido trasladada hasta Roma, en el siglo III, por santa Elena, madre del emperador Constantino.

De ahí, aseguran, habría pasado a Carlomagno, y de este a los templarios. Afirma la leyenda que habría llegado hasta Coria tras la conquista de la ciudad por parte de Afonso VII pero, en todo caso, la mayoría de teorías coinciden en señalar a los caballeros templarios como los responsables de la llegada del mantel a Extremadura, y es que tenemos muchos datos de la presencia del Temple en esta región española.

En Coria, en concreto, estuvieron un par de años en torno a la segunda  mitad del siglo XII. “Hay muchos autores que han recogido la leyenda que dice que los templarios tenían un mantel de la Última Cena y que haciendo una serie de conjuros se llenaba de alimentos.

La base de realidad de esta leyenda estaría en la costumbre de los templarios de, cada jueves santo, sacarlo para dar de comer a los pobres”, nos explica Óscar García, responsable del museo de la catedral de Coria, añadiendo que “no se puede afirmar con rotundidad pero podría ser que los templarios, cuando cae la orden, durante su huida hacia Portugal a comienzos del siglo XIV, se refugiaran en Coria y dejaran el mantel en la catedral; pero todo son conjeturas e hipótesis”.

Tras ser escondida, la reliquia habría aparecido más tarde en un arca, con motivo de obras o reformas en dicha catedral.

https://www.espaciomisterio.com/uploads/s1/13/32/21/8/mantel-de-coria-foto-lourdes-gomez-1.jpeg

Según la tradición el mantel sagrado usado durante la Última Cena sería éste conservado en Coria, en Cáceres

Se conserva en el museo catedralicio de Coria una bula del Papa Luna, Benedicto XIII. Data de 1404 y lo que dice es que se otorga indulgencia plenaria a los visitantes del relicario cauriense. “En este pergamino se dice que aparecen las reliquias en ciertas arcas o cajas, y aunque no se cita al mantel se piensa que, muy probablemente, esta pieza ya formaba parte de ese conjunto de reliquias”, explica Óscar García.

La bula también señala que esas reliquias eran exhibidas el día de la Invención de la Santa Cruz, el 3 de mayo, y que acudían miles de fieles desde lugares lejanos con el fin de poder contemplar estos objetos.

El profesor John Jackson, ex científico de la NASA y director del Turín Shroud Center de Colorado, cree que el sagrado mantel de Coria y la sábana santa habrían sido los manteles utilizados durante la Última Cena

Está documentado que en el siglo XV y XVI llegaban a Coria más de 4.000 personas para venerar el mantel. Este fervor provocó que el mantel sufriera celebración de eucaristías sobre él, besos, desgarros, etc.

Por todos estos detalles, el cabildo catedralicio ha tenido muchos problemas a lo largo de los últimos siglos, debido, principalmente, a los tumultos que formaban los fieles. En 1791, el obispo Juan Álvarez de Castro toma la decisión de prohibir las ostensiones públicas.

El motivo: proteger al mantel de los extremismos de los creyentes y, también, de la Guerra de la Independencia española.

ESTUDIOS CIENTÍFICOS REALIZADOS AL SAGRADO MANTEL

Lo que más llama la atención cuando se está frente a la arqueta que contiene al mantel de Coria es que ese tejido no da la impresión de tener la antigüedad que los expertos le atribuyen. Está sorprendentemente bien conservado, algo que muchos consideran un milagro.

El primer estudio científico que se lleva a cabo sobre el mantel se realiza en 1960 por parte del Museo de Ciencias Naturales de Madrid. Óscar García asegura que “intervinieron expertos como el profesor Carreto Ibáñez o el gran experto en tejidos e historiador del arte Manuel Gómez Moreno. Miguel Ángel Muñoz de san Pedro, Conde de Canilleros, también estuvo presente en el estudio y publicó un libro, Coria y el Mantel de la Sagrada Cen”. En esa obra, él no explica muy bien qué se hace al mantel pero dice que los expertos estaban convencidos de que tenía una antigüedad superior a los 2000 años.

Con respecto al tejido del mantel, señalan que se trataba de lino procedente de Arabia Saudí. El Museo de la catedral de Coria se ha puesto en contacto con el Museo de Ciencia Naturales de Madrid para encontrar los documentos relacionados con este estudio, pero no aparecen en ninguna parte.

https://www.espaciomisterio.com/uploads/s1/13/32/22/7/mantel-de-coria-foto-lourdes-gomez-2-1.jpeg

Detalle del Mantel de Coria

El profesor John Jackson, ex científico de la NASA y director del Turín Shroud Center de Colorado, cree que el sagrado mantel de Coria y la sábana santa habrían sido los manteles utilizados durante la Última Cena. “En el año 2006 el profesor John Jackson se interesa por el mantel.

A través del Centro Español de Sindonología se entera de la existencia de la reliquia y envía a Coria a un grupo de expertos. Estos estudiosos observan que el mantel es de lino de la península arábiga y que la sarga va haciendo rombos concéntricos con una angulación de unos 45 grados.

También se percatan de que el tinte es índigo natural, antiquísimo, posiblemente del siglo I. En cuanto a la antigüedad del mantel, consideran que sería superior a los 2000 años. Y la torsión del tejido es la misma que la de la sábana santa y el pañolón de Oviedo”, explica Óscar García.

La Sábana Santa podría haber sido uno de los manteles que Cristo utilizó durante su última Pascua judía
https://e00-elmundo.uecdn.es/assets/multimedia/imagenes/2014/01/04/13888321836751.jpg

John Jackson, autor del descubrimiento, examinando el mantel de Coria.

Parece ser que, desde el año 78, cuando Jackson investigó la síndone, tiene la idea de que la sábana santa podría ser un mantel y, más en concreto, el que utilizara Cristo durante su última Pascua judía.

El equipo del profesor Jackson cree que ante la precipitación con la que ocurrieron los hechos tras la condena de Jesús de Nazaret, se valieron de lo que tenían a mano en aquel momento para amortajar su cuerpo: el mantel de la Última Cena.

“En esta celebración se usaban dos manteles y su idea es que el de Coria es uno de los manteles y el otro sería la sábana santa. El de Coria cree que sería el mantel propiamente dicho, por la riqueza decorativa que tiene, y la síndone podría ser el mantel que se usaba por puro simbolismo, para tapar los alimentos por aquello de la huida de Egipto y la caída del maná bíblico.

Ese mantel simboliza el resguardar los alimentos del polvo del desierto”, expone el técnico del museo de la catedral cauriense. Hay que tener en cuenta, además, que las dimensiones de ambas piezas son prácticamente idénticas: de largo la sábana santa mide 4,36 metros y el mantel de Coria 4,32 metros (teniendo en cuenta los trozos que le faltan); en cuanto a la anchura, la sábana santa mide 1,10 metros y el mantel de Coria 92 centímetros.

https://www.espaciomisterio.com/uploads/s1/13/32/23/6/lourdes-gomez-ante-el-mantel-que-se-conserva-en-el-museo-de-la-catedral-cauriense-1.jpeg

Lourdes Gómez ante el mantel que se conserva en el Museo de la Catedral cauriense

Actualmente, el mantel de Coria sigue en proceso de investigación y hay que esperar a que John Jackson publique el resultado de sus pesquisas para conocer más datos sobre una reliquia tan fascinante, sobre un objeto que a pesar de que puede ser visitado cada día en la catedral de Coria, sigue siendo una pieza muy desconocida. Acaba de lanzarse la página web mantelsagradodecoria.com para dar a conocer esta reliquia única en el mundo.

La similitud del hilo

https://elcorreoweb.es/documents/10157/0/467x400/0c0/0d0/none/10703/JQGK/image_content_19696993_20180330213455.jpg

Sus conclusiones las apoyan otras investigaciones anteriores. En 2001, el Centro Español de Sindonología comprobó que el hilo que conforma la trama de la tela está torsionada en «Z».

«Curiosa y casualmente el mismo tipo de torsión que el hilo de la Síndone de Turín», apunta Ignacio Dols.

Y el CSIC analizó la tintura azul que decora las bandas del mantel, concluyendo que se trata de «índigo natural», un colorante de uso común en la antigüedad, introducido en Europa en el S. XVI, 200 años después de que fuera encontrada la reliquia de Coria.

Existe además la teoría de que el mantel de Coria es el mismo que Da Vinci inmortalizó en La última cena, ya que ambos están decorados con bandas azules.

El periplo de esta pieza única está lleno de misterios y leyendas. La primera referencia documental es de 1404, cuando Benedicto XIII, el llamado Papa Luna, otorgó una bula por la que reconoce su autenticidad y permite su exposición y culto cada 3 de mayo.

Todo el interés suscitado no hace si no recordar el fervor que despertaba siglos atrás, cuando ese día se exponía en el balcón de la Catedral de Coria. Miles de personas acudían a contemplar y tocar un mantel al que se le atribuían propiedades milagrosas.

Tal era el fervor que se desataba que, temiendo por la integridad del mantel y de los fieles que luchaban por tocarlo, el obispo Juan Álvarez de Castro prohibió las ostensiones públicas en el XIX. Con el tiempo la reliquia cayó en olvido. Ahora recupera la fama del pasado.

Un poco de la historia del viaje del mantel a Coria.

La primera de las teorías la relaciona con otro objeto sagrado de nuestro país, el célebre Lignum Crucis, o fragmento de la Cruz de Cristo custodiado en el monasterio de Santo Toribio de Liébana (Cantabria).

Según la tradición, ambas piezas habrían sido traídas a Europa por Santa Elena, madre del emperador Constantino, tras una peregrinación a Tierra Santa en el siglo III.

https://templariosenextremadura.files.wordpress.com/2015/11/mantel-santa-cena-coria-13-072_edited_644x968.jpg

El mantel de la Última Cena en la catedral de Coria

De ser cierta esta hipótesis, antes de arribar a la provincia de Cáceres, la reliquia habría pasado primero por Roma, pues Elena levantó una iglesia dedicada a albergar sus hallazgos —que hoy recibe el nombre de Santa Croce—.

Otros se inclinan por la tesis según la cual el lienzo habría llegado a Coria desde Francia, tras la conquista de la ciudad por Alfonso VII. En este caso el portador habría sido Iñigo Navarrón, primer obispo de la diócesis de Coria-Cáceres tras la reconquista de 1142, quien a su vez participó en el Concilio de Reims en 1148; o incluso su sucesor en el cargo, Suero I, del que sabemos que residió en Roma junto al Papa Eugenio III.

Por último, no hemos de olvidar la tradición oral, y posteriormente escrita, que mantiene que el Mantel de la Última Cena se conserva en Coria al menos desde el siglo XIV, como consecuencia de un regalo que hizo San Luis Rey de Francia, a su fallecimiento, al Archiduque Rodolfo de Habsburgo, quien sería emperador en el año 1273.

Sea cual fuere su procedencia, lo que sí parece probable es que dicha pieza estuviese custodiada durante un tiempo por la mítica Orden del Temple.

La leyenda de Fierabrás

Y es que la relación de esta orden caballeresca con Extremadura siempre fue muy estrecha.

En el caso de la reliquia de la Última Cena, su vinculación surge a través de Alconétar, lugar a orillas del Tajo donde los templarios edificaron un castillo sobre las ruinas de un templo romano (en torno a 1167).

Según una leyenda local, Carlomagno fue uno de sus primeros poseedores. Tras vencer al emperador de Alejandría, Fierabrás, en el sitio de Alconétar, el valeroso líder quiso festejar la hazaña organizando un banquete.

Al no existir víveres, un musulmán cautivo le reveló la existencia de un tesoro bajo la torre de Floripes —perteneciente a la fortaleza primitiva extremeña—, el cual incluía unos «manteles mágicos» que, al conjuro de ciertas fórmulas, hacían surgir de la nada toda clase de alimentos y bebidas.

Tela que, tras la disolución de la Orden del Temple, se descubriría ‘casualmente’ en el subsuelo de la catedral vieja de Coria, pasando posteriormente a ser propiedad de la Iglesia.

Es entonces cuando los «conjuros» pasan a convertirse en «rezos», organizándose cada Jueves Santo una comida de caridad con los mencionados manteles, expuestos sobre una gran mesa en el patio del castillo.

De Coria a Viena

Aunque este relato es poco conocido en la actualidad, lo cierto es que en siglos anteriores la pieza gozó de gran devoción entre los caurienses.

No en vano, desde el año 1495 hasta 1791, cada 3 de mayo se celebraba en Coria la fiesta «de las tres reliquias». A saber: el Lignum Via, la Santa Espina y el Sagrado Mantel. Ese día las reliquias eran expuestas en público y el mantel se colgaba de un balcón a modo de pendón, pasando por debajo los vecinos y peregrinos llegados desde todos los rincones del país.

Como es lógico suponer, estos lo besaban y se frotaban con él, confiando en los milagros que se le atribuían. Unos usos que, a la postre, produjeron graves desgarros en la tela, nutriendo de fragmentos a lugares tan dispares como Viena —hoy podemos contemplar un fragmento en la Schatzkammer o Cámara del Tesoro de la capital austriaca—.

De ahí que en 1791, el obispo cauriense Juan Álvarez Castro acabase suprimiendo su adoración. Con esto decayó su culto, la leyenda sobre sus milagros y la feria que se organizaba en torno a ella.

https://www.turismocaceres.org/sites/default/files/imagenes/cultural/coria_8821.jpg

Catedral de Coria

Vuelta a la luz pública

Pese a que en 1611 el confesor de Santa Teresa de Jesús, don Sancho Dávila y Toledo, Tesorero y Deán de la Catedral de Coria, publicó una obra en la que mencionaba la tela, no será hasta los albores del siglo XX cuando el mantel vuelva a interesar a la intelectualidad extremeña.

En esta ocasión serán Miguel Ángel Ortí y Eugenio Escobar quienes se encarguen de sacarlo a la luz con sendas publicaciones. Sin embargo, la gran aportación documental surge en 1961 y lleva la firma de Miguel Muñoz de San Pedro.

En Coria y el Mantel de la Última Cena, el conde de Canilleros realiza el primer trabajo serio de investigación, y lo hace atendiendo al contexto, a los recipientes donde se han venido conservando esta y otras reliquias ‘increíbles’, y al inventario completo de las mismas: desde fragmentos de huesos de los Santos Inocentes a la tierra del desierto donde ayunó el Señor, pasando por una piedra del lugar de la Anunciación.

Reliquias que, durante los siglos XVI y XVII fueron declaradas «auténticas», según Muñoz de San Pedro, por obispos como «don Diego Enrique de Almanza, en 1553; don Diego Deza, en 1570; don Pedro Serrano, en 1577; don García de Galarza, en 1579, 1584 y 1591, y Fray Juan Roco Campofrío, en 1633».

Si bien, la mayor parte de las páginas del libro están dedicadas a la ‘Gran Reliquia’, como la denomina el noble. Su narración arranca en el siglo I, en el llamado «Cenáculo», donde Jesús y sus discípulos celebraron la cena de Pascua, y continúa con la tradición literaria y artística en torno a este episodio, deteniéndose en un fragmento de los Hechos de los Apóstoles, en el que Pedro revela lo siguiente: «Estaba yo en la ciudad de Joppe orando, y vi en éxtasis una visión, algo así como un mantel grande suspendido por las cuatro puntas, que bajaba del cielo y llegaba hasta mí; y volviendo a él los ojos, vi cuadrúpedos de la Tierra, fieras y reptiles y aves del cielo. Oí también una voz que me decía: Levántate, Pedro, mata y come».

Texto que, según Muñoz de San Pedro, alude claramente a ‘comida sobre mantel’, lo que podría confirmar su uso durante la Última Cena. Seguidamente, el investigador menciona el paradero de algunos de los objetos utilizados aquella noche: «la mesa fue traída por el Emperador Tito y se encuentra en Roma, en San Juan de Letrán; el asiento del Señor, en la misma ciudad, y un pedazo, en El Escorial; la toalla con que secó los pies de sus discípulos, en Gladbach; un plato, en la Catedral de Génova; el Cáliz, en Valencia…».

Primer análisis científico

Aunque si hemos de destacar un capítulo interesante de su libro, este es el dedicado al primer análisis del lienzo, realizado en octubre de 1960 en los laboratorios del Museo de Ciencias Naturales de Madrid, bajo la dirección de los catedráticos don Francisco Hernández Pacheco y don Alfredo Carrato Ibáñez.

Un proceso que les permitió examinar la fibra con la que está tejida la tela mediante el uso del microscopio. Tras dicho análisis, refiere Muñoz, «el primer especialista español en telas, el ilustre arqueólogo y académico don Manuel Gómez Moreno, procedió al estudio del Mantel, en presencia del citado profesor Hernández Pacheco y del que esto escribe.

Después de largo y escrupuloso examen, dictaminó que, sin la más mínima duda, por garantizarlo así su estructura y técnica de fabricación, no usados en Occidente, el tejido es oriental, de manera más concreta, de procedencia arábiga».

En cuanto a la posibilidad de someterlo a la prueba del Carbono 14, tras las pertinentes consultas a especialistas como el profesor holandés Florchssius, esta fue descartada por el cabildo catedralicio, al conocer que una parte de la tela debería ser reducida a cenizas obligatoriamente, no garantizando en ningún caso que el resultado fuese satisfactorio.

Por último, en su excelente trabajo, Muñoz de San Pedro confirma la enorme devoción de la que gozó la reliquia entre los siglos XVI y XVIII, siendo sacada en rogativa por la peste de 1581, por malos temporales en 1675 o por el triunfo de las armas de Felipe V sobre las del Archiduque Carlos de Austria en 1705.

Y, asimismo, el conde de Canilleros refiere la mencionada supresión de su adoración pública en abril de 1791, hecho que obligó a que el objeto tuviese que ser venerado «a través de la reja de la Capilla del Relicario, dentro de su arqueta de plata y en la hornacina del retablo».

De este modo, el Siglo de las Luces supuso el fin del culto público de este importante vestigio, no volviendo a asomar hasta la segunda mitad del siglo XX, cuando Coria organizó una magna peregrinación en mayo de 1961.

Un hecho casual

https://www.turismocaceres.org/sites/default/files/imagenes/cultural/catedral_coria_006.jpg

Tras el citado episodio, no es hasta los albores del siglo XXI, y merced a un hecho casual, cuando el mantel de la Última Cena cobra un renovado protagonismo.

Esto se debe a la investigación llevada a cabo por el profesor John Jackson, director del Turin Shroud Center de Colorado, y uno de los treinta expertos escogidos por el Vaticano para estudiar la Sábana Santa en 1978. El por qué Jackson llega a tener noticias de la tela extremeña ya es, de por sí, una historia curiosísima: «Estábamos visitando a un amigo arzobispo en EEUU, y en el transcurso de una conversación distendida mencionó la existencia de un mantel relacionado con la Última Cena de Cristo que se encontraba en España.

Mi mujer, Rebbeca, y yo quisimos saber más sobre el lienzo y si existiría la posibilidad de estudiarlo. Tras algunos contactos y pruebas que solicitamos que realizara el obispado, nos trasladamos en 2006 por primera vez hasta Extremadura».

Llegados a este punto, hemos de decir que el profesor Jackson fue quien descubrió que la figura visible en la Sábana Santa de Turín es una imagen tridimensional; o lo que es lo mismo, su impronta sobre la tela es proporcional a la proximidad del tejido con el cuerpo que contuvo.

En manos de la NASA

Cinco años después, un equipo de científicos de la NASA despliega bajo las bóvedas de la catedral de Coria un arsenal de lamparas de rayos ultravioleta, infrarrojos y aparatos de barrido, tras sellar uno a uno los ventanales.

Aunque es noche cerrada, cubren con paños cualquier rendija, de modo que ningún rayo de luz procedente de la calle interfiera en las pruebas. Mientras, un miembro de la agencia espacial norteamericana destiende cuidadosamente el tejido bajo el instrumental transportado ex profeso desde Denver.

El resultado de las pruebas es asombroso. Las dimensiones del mantel de Coria son casi idénticas al lienzo que se conserva en Turín, lo que para Rebbeca Jackson supone la confirmación de que, «la Sábana Santa y el mantel extremeño fueron usados conjuntamente en la Última Cena».

Esto podría deberse a que los judíos solían utilizar dos manteles de manera ritual en las grandes solemnidades, especialmente durante la Pascua.

De este modo recordaban la travesía por el desierto tras abandonar Egipto. Así, aseguran los norteamericanos, «se colocaba un primer mantel sobre el que se depositaban los alimentos y una segunda tela sobre ellos para evitar que cayera arena o que fueran contaminados por insectos».

Dicha tesis es respaldada por Ignacio Dols, arquitecto delegado en Extremadura de la Sociedad Española de Sindonología: «la intuición de Jackson puede tener sentido por la precipitación para enterrar a Cristo.

https://www.turismocaceres.org/sites/default/files/imagenes/cultural/catedral_coria_002.jpg

Murió en torno a las tres de la tarde de un viernes y debía ser enterrado antes de, aproximadamente, las seis del mismo día, momento en el que comenzaba el Sabbath (día festivo para los judíos en el que no se podía realizar ninguna labor física).

En apenas tres horas, José de Arimatea tuvo que reclamar el cuerpo a Pilatos, obtener permiso para enterrarlo, trasladarle hasta un sepulcro, hacer los preparativos, amortajarlo y sellar la tumba.

Lo razonable es que utilizara los elementos que tuviera a mano, y un mantel de esas características era perfecto para envolver un cuerpo». Asimismo, el hilo que conforma la trama de la tela posee el mismo tipo de torsión de la Sábana Santa; esto es en forma de «z».

Por último, técnicos del CSIC analizaron la tintura azul que decora las bandas del mantel, determinando que se trata de ‘índigo natural’, colorante de uso común en la antigüedad, introducido en Europa en el siglo dieciséis —200 años después del hallazgo de la tela en Coria—.

En este sentido, el mantel extremeño podría ser el mismo que Leonardo da Vinci inmortalizó en «La última cena», ya que ambos están decorados con bandas azules —en el caso del fresco, estas líneas pueden contemplarse en los extremos—. Cuestionable o no, dicha hipótesis abre un nuevo marco de posibilidades para la reliquia, la cual fue presentada el pasado mes de enero en la Feria Internacional del Turismo de Madrid, FITUR, como reclamo turístico para la comunidad de Extremadura.

nuestras charlas nocturnas.

Deja un comentario

Este sitio utiliza Akismet para reducir el spam. Conoce cómo se procesan los datos de tus comentarios.