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Día Internacional en Memoria del Holocausto …


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Postes de la cerca de Auschwitz y palabras de Elie Wiesel, en la sala de la torre del tercer piso de la Exposición Permanente del Museo Conmemorativo del Holocausto de Estados Unidos.

Enciclopedia del Holocausto/BBC News  —  El 1.° de noviembre de 2005, la Asamblea General de las Naciones Unidas adoptó la resolución 60/7 para designar el 27 de enero como el Día Internacional en Memoria del Holocausto. La fecha marca la liberación de Auschwitz-Birkenau, y su objetivo es honrar a las víctimas del nazismo. La misma resolución apoya el desarrollo de programas educativos para recordar el Holocausto y prevenir futuros genocidios.

La resolución 60/7 no solo establece el 27 de enero como el “Día internacional de conmemoración en memoria de las víctimas del Holocausto”, sino que también rechaza cualquier manera de negar su existencia.

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Afiche judío con la leyenda: «Préstanos ayuda para realizar rescates, Fondo para Reclutamientos y Rescates». Palestina, 22 de julio de 1943.

La resolución alienta a los estados miembros de la ONU a conservar activamente los sitios que usaron los nazis durante la “Solución final” (por ejemplo, los centros de exterminio, los campos de concentración y las prisiones). La resolución parte de la Declaración Universal de Derechos Humanos, que condena todas las formas de “intolerancia religiosa, incitación, acoso o violencia contra personas o comunidades, sobre la base de su origen étnico o creencia religiosa” en todo el mundo.

Actividades de la conmemoración

La primera ceremonia se llevó a cabo el 27 de enero de 2006 en la sede de la ONU, en la ciudad de Nueva York. Casi 2.200 personas asistieron al evento. Como la ceremonia se transmitió en vivo por televisión, muchas personas más pudieron verla en todo el mundo. En la sede de la ONU se efectúan conmemoraciones oficiales cada año. Las oficinas de la ONU en todo el mundo y otras oficinas de los estados también llevan a cabo sus propias ceremonias.

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Cadáveres de prisioneros del campo de concentración de Klooga apilados para la incineración. Las tropas soviéticas descubrieron los cuerpos durante la liberación del campo. Estonia, septiembre de 1944.

Desde 2010, la ONU ha designado temas específicos para las conmemoraciones anuales. Ese año, el tema central giró en torno a los sobrevivientes del Holocausto y las lecciones que les transmitieron a generaciones futuras. El tema de 2011 se enfocó en las experiencias de las mujeres.

El tema de 2012 fue “Los niños y el Holocausto”, y en él se resaltaron los efectos de la violencia masiva contra los niños. En 2013, los eventos en memoria del Holocausto se centraron en las personas y los grupos que arriesgaron sus vidas “para salvar a decenas de miles de judíos, romaníes, sintis y otros de una muerta prácticamente segura a manos del régimen nazi durante la Segunda Guerra Mundial en Europa”.

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Bajo guardia, hombres, mujeres y niños judíos suben a los trenes durante su deportación de Siedlce al campo de exterminio de Treblinka. Siedlce, Polonia, agosto de 1942.

El tema de 2014 se enfocó en los viajes durante el Holocausto, desde la deportación hasta la liberación. La idea central de 2015 fue acerca de la forma en que las experiencias del Holocausto dieron forma a la fundación de la ONU.

El tema de 2016 exploró la relación de la Carta de la ONU y la Declaración Universal de Derechos Humanos con el Holocausto.

El tema de 2017 hacía énfasis en la “educación sobre el Holocausto como una plataforma para crear respeto por los derechos humanos, aumentar la tolerancia y defender nuestra humanidad común”.

En 2018, el tema fue la “conmemoración del Holocausto y la educación: nuestra responsabilidad compartida”.

En 2015, 39 países participaron en las ceremonias de conmemoración del Día Internacional en Memoria del Holocausto. Las actividades en memoria del Holocausto variaron según cada país.

Algunos organizaron conferencias y presentaciones sobre diferentes temas, mientras que otros proyectaron películas y documentales sobre el Holocausto. En otros países se encendieron velas o se leyeron los nombres de víctimas del régimen nazi.

Además de observar el Día Internacional en Memoria del Holocausto, muchos de los países participantes han establecido sus propios días de conmemoración, que con frecuencia se relacionan con eventos del Holocausto.

Por ejemplo, Argentina proclamó el 19 de abril, el día del levantamiento del gueto de Varsovia, como el Día Nacional de la Diversidad Cultural. En Hungría se designó el 16 de abril como el Día Nacional en Memoria del Holocausto, en conmemoración de la fundación del gueto de Munkács.

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El «St. Louis», llevando a bordo a refugiados judíos alemanes a quienes se les negó la entrada a Cuba y Estados Unidos, llega a Amberes. Policías belgas vigilan el portalón con el fin de evitar que los familiares de los pasajeros aborden el barco. Bélgica, 17 de junio de 1939

En 1979, el Congreso de los Estados Unidos estableció el Día del Recuerdo, que normalmente se celebra entre finales de abril y principios de mayo, para conmemorar a las víctimas del régimen nazi.

El Día del Recuerdo de los EE. UU. Coincide con el Yom Ha-Shoah, el Día del Recuerdo del Holocausto en Israel.

Día Internacional del Holocausto: «Por qué soy el hombre más feliz de la Tierra»

«Soy el hombre más feliz del mundo porque estuve condenado a morir», le cuenta Eddie Jaku a la BBC.

«Eddie» nació en Alemania en 1920, su nombre original era Abraham Jakubowicz y es judío.

Todos los años, el 27 de enero, gente alrededor del mundo se congrega para el Día Internacional de Conmemoración del Holocausto.

La pandemia de coronavirus pudo haber truncado los planes de muchas reuniones, pero Eddie todavía quiere enviar un poderoso mensaje.

Al sobrevivir el Holocausto, Eddie se comprometió a disfrutar cada día de su vida y ayudar a otros a hacer lo mismo. Se impuso una meta: vivir hasta los 100 años y verse convertido en el más bondadoso, más activo y «mejor viejo» que se pudiera.

Y quizás lo ha logrado: hoy en día, es un alegre esposo, padre, abuelo y bisabuelo.

Eddie le contó a la BBC cómo pudo mantenerse tan positivo, a pesar de los horrores que ha visto en su vida.

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Eddie Jaku tiene un mensaje sencillo para la juventud: no odies, sé feliz.

Mi mensaje a la juventud

Eddie acaba de escribir sus memorias, no por darse importancia, pero con la idea de dar esperanza a las generaciones futuras, dice.

«Los nazis quisieron arruinarnos, hacerme la vida miserable. De manera que, para contrarrestar eso, hice todo al contrario», comenta.

Es difícil creer que no guarde rencor contra las personas que asesinaron a su familia y amigos.

«Los nazis quisieron que yo odiara. Pero no lo hago», asegura Eddie.

«Ellos nos odiaban, pero yo no odio. Quiero decirle a la gente joven ‘no utilicen esa palabra’. Es peligroso odiar a alguien».

«El odio es una enfermedad», dice Eddie.

«Podrá ayudar a destruir a tu enemigo, pero también te destruirá a ti».

Y con ese principio en mente, Eddie relata que en los campos de concentración luchó arduamente todos los días para mantenera un lado el desprecio y encontrar un rayo de esperanza donde pudiera.

Podía ser una simple sonrisa, o compartir un pedazo de pan, realmente cualquier acto de bondad, para que su alma no se «secara».

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Transeúntes miran las vitrinas destrozadas de las tiendas de judíos en Berlín, tras los ataques de la Noche de los Cristales Rotos

«¿Cómo sobrevivir cuando tantos están muriendo?»

En noviembre de 1938, cuando tenía apenas 18 años, los nazis desataron la Kristallnacht, la «Noche de los Cristales Rotos».

Miles de judíos alemanes, incluyendo Eddie, fueron atacados en una oleada de gran violencia antisemita.

Para muchos en el resto del planeta, la Segunda Guerra Mundial empezó un año después (septiembre de 1939), pero para Eddie y una gran cantidad de judíos alemanes, las cosas habían cambiado para siempre.

En los siguientes siete años que siguieron a esa fatídica noche, Eddie enfrentó horrores inimaginables: los primeros campos de concentración en Buchenwald (1938) y Auschwitz (1944), y finalmente la marcha de la muerte (1945), unos meses antes del fin de la guerra.

«Me pregunto cómo hice para sobrevivir cuando tantos a mi alrededor estaban muriendo», se cuestiona.

Para cuando llegó el fin de la guerra, había perdido a su familia, sus amistades y su país.

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Eddie (en frente a la der.) con su familia extendida. Sería el único en sobrevivir el Holocausto.

«El país más civilizado de Europa»

«La Noche de los Cristales Rotos, diez nazis tumbaron la puerta de nuestra casa», recuerda Eddie. «Te lo juro, la volvieron pedazos. Pensé que me matarían ese día».

«Mi perro quiso salvarme, no dejar que me golpearan, entonces pusieron bayonetas en sus rifles y lo mataron, gritando ‘En Juden Hund’, que significa perro judío«, dice Eddie.

«¿Cómo es posible que mis amigos y vecinos se convirtieran en asesinos?»

«Yo estaba muy orgulloso de ser alemán. Pensé que vivía en el país más civilizado, más culto y ciertamente más ilustrado de Europa».

«¿Por qué?»

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«Cuando me tatuaron un número en mi brazo izquierdo, eso fue lo que me convertí: un número»

«Nunca saldré de esta»

Después de una noche brutal, Eddie fue llevado a su primer campo de concentración en Buchenwald, y unos años después fue trasladado a Auschwitz.

Los presos en los campos de concentración nazis recibían un número al llegar.

«Cuando me tatuaron un número en mi brazo izquierdo, eso fue en lo que me convertí: en un número», señala.

En ese momento pensé, «nunca saldré este horrible, bárbaro régimen».

«Barrieron toda mi vida. Uno no puede recuperar lo que perdí», dice Eddie, pero hizo lo que pudo para seguir vivo y no amargarse.

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Presos en Auschwitz excavando.

«No luches contra tu enemigo»

«El 50% de mi supervivencia se la debo a la suerte, el otro 50% a que supe cuándo hablar y cuándo guardar silencio», indica.

«No debes luchar contra tu enemigo cuando estás cautivo: ellos son los amos y tú el sirviente. Entender eso probablemente me ayudó», dice.

Pero no todos podían soportar las condiciones inhumanas.

«Muchos se dieron por vencidos. Caminaban hasta el alambrado [una cerca eléctrica que rodeaba el campo de concentración] y se electrocutaban».

«Pero yo quería salir de allí. Estaba tan enfurecido con lo que les había sucedido que me dije a mí mismo, ‘alguien tiene que sobrevivir'», afirma Eddie.

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El Ejército Rojo Soviético toma Berlín en abril de 1945.

El fin de la pesadilla

En enero de 1945, meses antes del fin de la guerra, Eddie -con unos 60.000 presos más- se vio forzado a participar en los que se llegó a llamar la Marcha de la Muerte de Auschwitz.

A medida que las tropas soviéticas cerraban el cerco sobre el campo de concentración, el ejército nazi en retirada forzó a miles de presos hambrientos a adentrarse en lo que todavía era territorio bajo control alemán, casi todos a pie.

Después de caminar cientos de kilómetros y de pasar por Buchenwald otra vez, Eddie logró escapar.

Antes de los eventos de Kristallnacht, Eddie había sido un joven fuerte y saludable, pero para cuando la guerra terminó y los soldados estadounidenses lo encontraron en la carretera, era una sombra de su antiguo ser.

«Pesaba 28 kilos», recuerda. «Estaba escondido en una cueva. Había estado comiendo caracoles y babosas, me encontraba muy enfermo».

Una vez en el hospital, se prometió a sí mismo: «Si salgo de esta, seré el hombre más feliz del mundo. Seré servicial, seré bondadoso. Haré todo lo que los alemanes no hicieron conmigo».

«Esa es mi victoria», declara.

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1,1 millones de personas murieron en cámaras de gas, de hambre, por trabajo excesivo o en experimentos médicos en Auschwitz.

«No estoy amargado, pero tampoco soy un tonto»

Eddie insistía en contar la historia de los campos porque, dice, «podrías ira a Auschwitz diez veces y aún así nadie entendería lo que pasó allí. ¿Como pudo haber sido posible?».

Hasta para los que estuvieron allí, fue difícil comprender los horrores que se llevaron a cabo en los campos.

En su libro, escribe de dificultades y deshumanización diarias, pero «nunca supimos los que ocurría en el área médica de Auschwitz».

No fue hasta el fin de la guerra que el mundo se enteró «de los crueles y dementes experimentos a los que Mengele y sus doctores sometieron a hombres, mujeres y niños a puerta cerrada».

Eddie insiste en que no está amargado, pero tampoco se engaña: «Tantos criminales y asesinos [nazis] no enfrentaron la justicia».

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Eddie y su pequeño hijo Michael en 1950, a bordo de un barco que llevaba a la familia a Australia.

Una nueva vida en Australia

Después de la guerra, Eddie reconoce que ya no se sentía completamente en casa en Europa.

«Fue difícil olvidar que estábamos rodeados de personas que no habían hecho nada para evitar la persecución, deportación y asesinato de mi pueblo», escribe en sus memorias.

Eddie conoció y se casó con su esposa Flore, y en 1950 decidieron mudarse a Australia con su joven familia y empezar de nuevo.

Eddie y Flore llevan casados 74 años y tienen nietos y bisnietos adultos que celebraron con Eddie sus 100 años a principios de 2020.

«Durante toda mi vida me pidieron que escribiera un libro sobre mis experiencias», cuenta Eddie, pero estaba muy ocupado con su familia, sus amistades… nunca había tiempo.

Cuando la salud de Flore se deterioró y tuvo que ser internada en un hogar de cuidados, Eddie decidió mudarse allí con ella, y fue cuando encontró el tiempo para registrar sus recuerdos.

«Finalmente, he producido un libro en mi jubilación», dice riendo. «Estamos en medio de una pandemia, ¿qué más iba a hacer?».

Sin embargo, no le pareció gracioso cuando escucho a alguien quejarse del confinamiento, diciendo que era como estar en un campo de concentración.

«¡Tienes una cama, tienes comida, tienes todo! No compares el confinamiento con un campo de concentración», dice, y luego suelta una carcajada.

A pesar de sus 100 años, los ojos de Eddie están firmemente puestos en el futuro y la próxima generación.

«Me gustaría que todos supieran mis tres palabras: esperanza, salud y felicidad», dice.

«Y la felicidad es lo único que se te devuelve con creces si la compartes con alguien».

La historia antes de aquel 27 de enero y la importancia de la conmemoración

Entre 1933 y 1945, durante el régimen nazi en Alemania, el mundo vivió una etapa de destrucción y persecución sin precedentes. En ese periodo, Hitler instituyó una dictadura e hizo demandas territoriales cada vez más agresivas, amenazando con iniciar una guerra si no eran cumplidas. Austria y Checoslovaquia fueron incorporadas en 1938 y 1939, respectivamente; y en septiembre de 1939 los nazis invadieron Polonia dando así comienzo a la Segunda Guerra Mundial (1939-1945) en Europa.

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Esa guerra es considerada el mayor conflicto que la humanidad jamás hubiera experimentado, pero más allá de las atrocidades que le fueron propias (murieron entre 50 y 70 millones de personas) cuando una administración alemana se estableció en Polonia, los judíos y las minorías (homosexuales, gitanos, presos políticos y afrodescendientes), consideradas “indeseables” por ser ajenas a los ideales del régimen nazi, fueron arrestados y trasladados a los campos de concentración donde se orquestó un plan de aniquilación racial.

Auschwitz-Birkenau fue el campo de prisioneros, exterminio y trabajo esclavo más grande de la Alemania nazi y estaba ubicado en cercanías de la ciudad industrial de Oświęcim, en el sur de Polonia (en una zona que fue anexada por Alemania al comienzo de la Segunda Guerra Mundial). Se calcula que allí murieron entre 1,1 y 1,5 millones de personas: el 90% de ellos eran judíos.

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De los 6 millones de personas de religión judía que fueron asesinados por el régimen nazi, se estima que entre 1,5 y 2,5 millones pasaron por Auschwitz desde su apertura en mayo de 1940. (Exposición del Museo Memorial del Holocausto)

El 27 de enero de 1945, cerca del fin de esa guerra cuando las tropas aliadas cercaban cada vez más al ejercito alemán, las tropas soviéticas llegaron a Auschwitz-Birkenau para liberar a los supervivientes y se encontraron las imágenes que daban cuenta del horror.

En conmemoración de este acontecimiento, en noviembre de 2005, la Asamblea General de las Naciones Unidas aprobó la resolución 60/7 que designa el 27 de enero como Día Internacional de Conmemoración anual en memoria de las víctimas del Holocausto.

“Si el mundo llegara a convencerse de que Auschwitz nunca ha existido, sería mucho más fácil edificar un segundo Auschwitz. Y no hay garantías de que esta vez sólo devorase judíos”, dijo Primo Levi, escritor italiano superviviente de ese campo de exterminio y del horror.
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Campaña de concientizacion en conmemoración a las víctimas del Holocausto.

En esa resolución, la ONU reafirma que “el Holocausto, que tuvo como resultado que un tercio del pueblo judío e innumerables miembros de otras minorías murieran asesinados, será siempre una advertencia para todo el mundo de los peligros del odio, el fanatismo, el racismo y los prejuicios”.

Por ese motivo, “insta a los Estados Miembros a que elaboren programas educativos que inculquen a las generaciones futuras las enseñanzas del Holocausto con el fin de ayudar a prevenir actos de genocidio en el futuro” y “condena sin reservas todas las manifestaciones de intolerancia religiosa, incitación, acoso o violencia contra personas o comunidades basadas en el origen étnico o las creencias religiosas”.

“Negar hechos históricos, especialmente en un tema tan importante como el Holocausto, es simplemente inaceptable. Como también es inaceptable pedir la eliminación de un Estado o pueblo. Me gustaría ver que este principio fundamental es respetado tanto en la teoría como en la práctica por todos los miembros de la comunidad internacional”, afirmó Ban Ki-moon, secretario General de las Naciones Unidas (2007-2016).

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