Rosetta, la piedra que descifró Egipto …
La piedra de Rosetta, con inscripciones en egipcio, demótico y griego antiguo, fue hallada el 15 de julio de 1799 por parte de un destacamento militar francés.
ElConfidencial(R.deFontecha/National Geographic/Saber es practico — En 1798 Napoleón Bonaparte emprendió un viaje desde el Mediterráneo hacia oriente para bloquear las rutas del imperio británico. De camino tomó Malta y unos meses más tarde penetró en el continente africano. La Campaña de Egipto, como fue conocida, supuso una derrota ante Inglaterra, aunque se consideró como un paso hacia adelante y sirvió al general para volver a Francia urgentemente y dar el golpe de estado del 18 de Brumario que derrocó el gobierno del Directorio.
La campaña siguió su curso sin Napoleón, a mediados de julio de 1799 -se desconoce con exactitud el día preciso-, un destacamento militar francés, bajo las órdenes del oficial Pierre-François Bouchard (1771-1822), se puso a desenterrar una antigua fortaleza egipcia, denominada por los franceses Fort Julien, en Rashid (Rosetta), en la costa norte de Egipto, cuando un soldado descubrió la llamada piedra de Rosetta, un bloque de piedra granítica de unos 760 kilos que dos décadas después resultó ser un elemento clave para descifrar los jeroglíficos egipcios.

Retrato al óleo de Jean-Francois Champollion datado en 1831. El cuadro se encuentra expuesto en el Museo del Louvre, en París. Champollion fue quien, finalmente, descifró los jeroglíficos egipcios a través de la piedra de Rosetta, en 1822.
En la cara pulimentada de la piedra, que era un fragmento de una antigua estela egipcia, aparecían tres tipos de escritura: la parte superior, compuesta por 14 líneas, estaba formada por jeroglíficos egipcios; las 32 líneas de la parte central estaban escritas en demótico, la última fase de la escritura egipcia; y la parte inferior la formaban 54 líneas en griego, una lengua hablada y escrita en el antiguo Egipto desde época helenística.
Bouchard llevó el bloque al Instituto de Egipto en El Cairo, recientemente fundado en 1798, donde los estudiosos empezaron a analizarlo, aunque el significado de los jeroglíficos egipcios se había perdido hacía más de 1.000 años. Los estudiosos comprobaron que los tres epígrafes eran en realidad versiones de un mismo texto. La estela contenía un decreto sacerdotal en honor del faraón Ptolomeo V, datado en el año 196 a.C. Los ingleses se la llevaron como botín de guerra a Londres tras derrotar, en 1801, a las tropas napoleónicas en Egipto. Pero fue un francés, Jean-François Champollion (1790-1832), quien finalmente descifró los jeroglíficos egipcios a través de la piedra de Rosetta, en 1822. Hoy en día es la pieza más visitada del Museo Británico de Londres.

La Piedra de Rosetta es sometida a labores de conservación por el conservador Nic Lee, en la Galería de escultura egipcia del Museo Británico de Londres.
A más de 220 de su descubrimiento, la piedra Roseta fue fundamental para comprender la cultura egipcia. Unos años más tarde de su descubrimiento, se pudo descifrar la escritura jeroglífica, un hallazgo que facilitó el estudio de su civilización. El origen de la disciplina histórica de la egiptología, cuyo primer exponente sería Jean-François Champollion, el estudioso encargado de descifrar la roca.
El símbolo de la ciencia
La piedra, que en un primer momento identificaron como basalto, portaba tres inscripciones talladas. Un equipo de científicos de la expedición la examinó detalladamente. Se trataba de tres signos distintos que, tras numerosos estudios, se identificaron. Una primera parte de jeroglíficos egipcios, un segundo fragmento en escritura demótica y una tercera inscripción en griego antiguo.

Una litografía muestra a varios expertos inspeccionando la Piedra de Rosetta durante el Segundo Congreso Internacional de Orientalistas, en 1874.
El descubrimiento se pudo reproducir y mandaron a Francia el texto transcrito, para ser estudiado con mayor detenimiento. Tomó notoriedad y se convirtió en símbolo de unos logros científicos que ocultaban la verdad sobre la expedición. Las tropas inglesas se habían movilizado rápido y los regimientos franceses se encontraban rodeados.
Intentando salir del país, el general británico John Hely-Hutchinson se interpuso en el camino de los franceses hacia Alejandría y, tras unos días de negociaciones, logró hacerse con la piedra Rosetta. Se desconoce quién la llevó a Inglaterra pero, poco tiempo después, estaba en territorio insular.

El renacimiento de una lengua
Reproducida, estudiada y examinada en las universidades más importantes del Imperio Británico, la piedra seguía siendo un misterio. Se añadieron nuevas inscripciones en los costados que decían: “Capturada por el ejército británico” y “Presentada por el Rey Jorge III” y, en 1802 se trasladó al Museo Británico, dónde ha estado expuesta desde entonces.
A partir de sus conclusiones renació la lengua del Antiguo Egipto, que llevaba desaparecida desde el Imperio Romano. El manejo de la escritura jeroglífica hizo posible entender muchos documentos e inscripciones y, con ello se reveló la historia de Egipto. Un descubrimiento que permitió ampliar el conocimiento sobre la civilización egipcia y fomentó su estudio.

En su cara pulimentada se hace gala de tres tipos de escritura. En la parte superior de esta superficie se encontraba un texto en jeroglíficos antiguos, en la mitad otro en demótico (la última fase de la escritura egipcia) y en la parte inferior un texto en griego. Todos los textos eran en realidad el mismo, un decreto sacerdotal en honor del faraón Ptolomeo V, por lo que a partir de ahí se pudo trabajar en el descifrado del resto de los escritos.
¿Qué es la piedra de Rosetta?
La piedra de Rosetta es un fragmento de un antiguo monumento egipcio del año 196 a. C. que permitió descifrar, gracias a sus grabados, el significado de los jeroglíficos egipcios (totalmente ininteligibles hasta su descubrimiento y posterior interpretación).
Tras su construcción a finales del siglo II a. C., la piedra fue trasladada a diferentes lugares hasta acabar como parte de una edificación en la ciudad de Rosetta (actual ciudad de Rashid, Egipto), donde fue descubierta en 1799 por el soldado Pierre-François Bouchard durante la campaña de conquista de Napoleón en Egipto. Sin embargo, los franceses serían derrotados y saqueados por el ejército británico dos años más tarde (1801) y la piedra acabaría expuesta en el Museo Británico de la ciudad de Londres al año siguiente (lugar donde permanece y puede ser visitada actualmente).
El gran valor de esta «relativamente pequeña» porción de basalto negro tallado (114·72·27 cm y 729 kg) reside en el plurilingüísmo de su texto. Al estar inscrito en tres escrituras distintas (de arriba abajo: jeroglíficos egipcios, hierático y griego), permitió a los lingüísticas e interpretadores de la época entender el significado de los pictogramas egipcios, si bien estos no serían descifrados completamente hasta que en 1822 el filólogo y egiptólogo Jean-François Champollion, tras muchos años de trabajo, consiguiera entender el significado de cada uno ellos.
Traducción al español del texto contenido en la Piedra Rosetta
Champollion publicó en 1822 su primer trabajo, en el que demostraba que el sistema de escritura del Antiguo Egipto era una combinación de figuras fonéticas e ideográfica. Esto es, algunos jeroglíficos representan ideas, objetos, y otros sonidos. Dos años después publicó otro trabajo con más detalle.
En el reinado del joven —quien ha recibido la realeza de su padre— señor de las coronas, glorioso, que ha consolidado Egipto y es piadoso hacia los dioses, superior a sus enemigos, quien ha restablecido la vida civilizada de los hombres, señor de las Fiestas de los Treinta Años, como Hefesto el Grande; un faraón, como el Sol, el gran faraón de las regiones alta y baja, descendiente de los Dioses Filopatores, a quien Hefesto ha aprobado, a quien el Sol le ha dado la victoria, imagen viviente de Zeus, hijo del Sol, Ptolomeo eterno amado por Ptah; en el noveno año, cuando Aëtus, hijo de Aëtus, era sacerdote de Alejandro…;
Los sumos sacerdotes y los profetas y los que entran en el sagrario para vestir a los dioses, y los portadores de plumas y los escribas sagrados, y todos los demás sacerdotes… estando reunidos en el templo de Menfis en este día, declararon:
Desde que reina el faraón Ptolomeo, el eterno, el amado de Ptah, el dios Epífanes Eucaristos, el hijo del rey Ptolomeo y la reina Arsínoe, dioses Filopatores, han sido muy beneficiados tanto los templos como los que viven en ellos, además de todos los que de él dependen, siendo un dios nacido de dios y diosa (como Horus, hijo de Isis y Osiris, quien vengó a su padre), y siendo benevolentemente dispuesto hacia los dioses, ha dedicado a los ingresos de los templos dinero y grano, y ha invertido mucho dinero para la prosperidad de Egipto, y ha consolidado los templos, ha sido generoso con todos sus medios, y de los ingresos y los impuestos que recibe de Egipto una parte ha sido condonada completamente y otra reducida a fin de que el pueblo y todo lo demás sea próspero durante su reinado… ;
Ha parecido bien a los sacerdotes de todos los templos en la tierra aumentar considerablemente los honores existentes al faraón Ptolomeo, el eterno, el amado de Ptah… y se celebrará una fiesta por el faraón Ptolomeo, el eterno, el amado de Ptah, el Dios Epífanes Eucaristos, anualmente en todos los templos de la tierra desde el primero de Tot durante cinco días en los que se deben lucir guirnaldas, realizar sacrificios y los otros honores habituales; y los sacerdotes deberán ser llamados sacerdotes del Dios Epífanes Eucaristos además de los nombres de los otros dioses a quienes sirven, y su clero se inscribirá a todos los documentos formales y los particulares también podrán celebrar la fiesta y erigir el mencionado altar, y tenerlo en sus casas, realizando los honores de costumbre en las fiestas, tanto mensual como anualmente, con el fin de que pueda ser conocida por todos los hombres de Egipto la magnificencia y el honor del Dios Epífanes Eucaristos el faraón, de acuerdo con la ley. (Wikipedia, 2014).
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