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Familia desestructurada, definición, ejemplos y tipos…


La mente es maravillosa(V.Sabater) — Los niños que crecen en familias desestructuradas rara vez hablan de las dinámicas adversas que viven en casa. A menudo, las normalizan o las reprimen hasta llegar a la edad adulta.

Crecer en una familia desestructurada es como habitar un territorio minado. Todo es incertidumbre, miedo y desencuentros. No hay sostén emocional ni refugio para el niño que debe desarrollarse en un escenario donde los cuidadores alteran por completo su estabilidad psicológica. Lo que acontece en estos hogares acaba dejando marcas profundas en el cerebro.

Y muchas personas llegan a la adultez sin saber que fueron —o son todavía— parte de esta clase de dinámicas familiares. Abuso psicológico, autoritarismo, abandono o incluso la falta de límites trazan este tipo de realidades tan diversas, pero dañinas, al fin y al cabo. Si sospechas que también viviste algo parecido, te proponemos profundizar en el tema.

– ¿Qué es una familia desestructurada y cuáles son sus características?

Ninguna familia es perfecta, lo sabemos. Sin embargo, lo más importante es que nos sintamos valorados, respetados y atendidos en esos espacios interrelacionales tan íntimos. Ahora bien, una familia desestructurada es aquella en la que los progenitores son la principal amenaza para la estabilidad del hogar, y lo que se experimenta en todo momento es inseguridad. Veamos más particularidades.

. Negligencia emocional

Buena parte de los miembros que viven en estos espacios no son escuchados ni validados en materia emocional. No solo los niños sufren esa desatención, a veces, el padre o la madre también es víctima de una figura que actúa de forma dañina y disfuncional.

Este tipo de negligencia aparece cuando no se atienden las necesidades, cuando se te critica, descuida y anula psicológicamente.

Esa falta de respeto y de atención actúa como un lento atentado contra la autoestima. Además, el tener que reprimir las emociones y no contar con un espacio seguro para expresarlas, suele asentar, a menudo, los cimientos de posteriores problemas de salud mental.

. Comunicación no saludable ni efectiva

Para saber qué es una familia desestructurada imagina una pequeña isla fracturada. Cada habitante de ese pequeño trozo de tierra vive aislado y con miedo. En ese escenario inhóspito, la comunicación suele estar marcada por las discusiones y las amenazas. 

Asimismo, el diálogo incluye gritos, silencios prolongados o incluso sarcasmos muy despectivos que erosionan la confianza y el respeto mutuo.

Piensa que, como bien señalan en Child and Adolescent Psychiatry and Mental Health, la comunicación tiene un impacto inmenso en el desarrollo del niño. Tanto es así que puede contribuir a la construcción de una autoimagen corporal satisfactoria en el adolescente, o bien a una más problemática.

Los mensajes que recibimos de nuestros padres a esta edad configuran buena parte del equilibrio psicológico.

. Alteración en los roles

En muchas familias desestructuradas los límites entre los roles de cada miembro están borrosos o se invierten. Ejemplo de ello es ver a muchos niños parentalizados, es decir, pequeños que asumen responsabilidades propias de los adultos, como cuidar de sus hermanos o mediar en conflictos entre los padres.

Estas realidades aparecen cuando uno o ambos cuidadores no pueden cumplir de forma adecuada con su rol, ya sea por problemas psicológicos, adicciones o inmadurez emocional. Aunque te llame la atención, son vivencias que aparecen con mucha frecuencia.

Qué tipos de familias disfuncionales existen? - Eres Mamá

. Normas rígidas o falta de límites

Puede que creas que la desestructuración se nutre, sobre todo, de la falta de reglas claras o de la inconsistencia en su aplicación. Sin embargo, en estas familias encontramos también padres autoritarios que imponen normas severas e inflexibles. Crear un hogar con base en la sumisión y la obediencia puede ser algo muy traumático.

Por contra, cuando hay una falta absoluta de límites y las normas son inestables, contradictorias o incluso inexistentes, genera incertidumbre y hasta rebeldía como respuesta. Este es otro prisma muy propio de la desestructuración familiar.

. Ciclos de violencia y sensación de caos

Los principales ejes que hacen funcionar a un entorno familiar desestructurado son la hostilidad y el ambiente impredecible. 

Sus miembros están anclados en unas dinámicas dominadas por diversos tipos de violencia, las cuales pueden ir desde el maltrato físico, la desatención o los conflictos entre los propios cuidadores. Todo ello hace que los hijos vivan en un entorno bastante caótico.

Lo más problemático de todo esto es que muchos niños interiorizan y normalizan esas dinámicas disfuncionales en las que se ven inmersos. Algo así puede hacer —en algunos casos— que terminen replicándolos en sus futuras relaciones familiares o sociales. Otros, por su parte, llegan a la edad adulta tomando conciencia de que hay una impronta traumática en ellos que deben sanar.

– ¿Qué origina la desestructuración en una familia?

Si pudiéramos situar un microscopio en el tejido que edifica a las familias desestructuradas, veríamos un gran número de elementos disfuncionales. No hay, por tanto, un solo factor causal que las origine o las determine. En realidad, estas unidades familiares tóxicas y caóticas son el resultado de diferentes desencadenantes. Los analizamos.

. Adicciones y problemas psicológicos

El consumo de alcohol, drogas o la presencia de trastornos mentales no tratados son variables que condicionan el funcionamiento familiar. Los padres y las madres que caen en este tipo de realidades tan complejas, y que no buscan ayuda, desestabilizan el clima familiar. Son hogares en los que suelen aparecer la negligencia y hasta la violencia. 

. Conflictos familiares y maltrato

Familias Disfuncionales – Psicóloga Infantil en Santiago de Chile

La imagen más clásica de la desestructuración en la familia se vincula la mayoría de las veces al maltrato entre la pareja. 

Es cierto que, a veces, esa violencia se limita solo a los propios cuidadores, pero en otros casos se traslada hacia los hijos.

Los gritos, el desprecio, el abuso, la manipulación…

Todos estos actos terribles pueden extenderse a lo largo de los años y vivirse en silencio.

De hecho, una investigación divulgada en la revista Population Health explica que tanto la exposición a la violencia en el hogar como sufrirlo en piel propia deja serias secuelas en los niños. 

El día de mañana, es posible que sufran problemas económicos, sociales y, por supuesto, de salud mental.

. Separación o abandono parental

La ausencia de uno o ambos progenitores, ya sea por divorcio, abandono o fallecimiento, deja un profundo vacío emocional y también práctico en la familia. Esta situación deriva, en ciertos casos, en la inversión de roles y en la parentificación antes nombrada.

. Crisis económicas y sociales

El desempleo, así como la falta de recursos, son factores que llegan a desestabilizar los cimientos de una estructura familiar. Son experiencias que, de cronificarse en el tiempo, generan estrés, discusiones, sentimientos de frustración, trastornos del estado de ánimo, etc. La precariedad dinamita oportunidades, afecta a la salud e inicia una progresiva desestructuración.

– ¿Cuáles son los efectos de vivir en estos escenarios?

Salvador Minuchin, uno de los terapeutas familiares más reconocidos, en su manual Familia y terapia de familia (2009) recuerda como estos pequeños sistemas sociales tienden a condicionar nuestras vidas. Nacer y crecer en un entorno dominado por la desestructuración tiene un gran impacto en el desarrollo emocional y hasta en la identidad de la persona.

Por lo general, la conflictividad, la negligencia y la violencia en un hogar hacen que un niño desarrolle estrés crónico. Con el tiempo, esto podría desembocar en diversos trastornos psicológicos.

Ahora bien, la ausencia de límites y normas claras se traduce comúnmente en conductas desafiantes, impulsividad y problemas en la adaptación social. Las «heridas» que dejan estos entornos son amplias y complejas.

– Tipologías de familia desestructurada

Es muy posible que, avanzados en esta lectura, sospeches que tú hayas formado parte de este tipo de entretejido vincular tan complejo… Y también doloroso. Es importante tener en cuenta que ninguna familia desestructurada es igual. Existen realidades singulares que las hacen únicas; son las siguientes:

  • Familia autoritaria: son escenarios dominados por una figura que impone sus reglas inflexibles y sus narrativas sobre lo que se espera de cada miembro.

  • Familia negligente: opuesto a la dominante, son padres y madres que no ponen ningún límite a los hijos, que no educan, que no dan ejemplo y no prestan atención a las conductas de los pequeños. La permisividad es absoluta.

  • Familia dominada por la violencia interna: en este caso, las peleas, el maltrato emocional o físico, el desprecio y la invalidación emocional, conforman esa anatomía que va destruyendo a sus integrantes, en especial, a los niños.

  • Familia con adicciones: dentro de este escenario, la presencia de adicciones, ya sean de sustancias o las comportamentales (como el juego) afecta a todo el entorno familiar de muchas maneras, tanto a nivel económico como emocional.

  • Familias con figuras ausentes: aquí se incluyen las familias monoparentales (un solo padre o madre) debido a separación, divorcio, abandono o fallecimiento de uno de los progenitores. La desestructuración también puede aparecer cuando los progenitores están ausentes física o emocionalmente.

  • Familias con cuidadores inmaduros: es frecuente encontrarnos con padres o madres que no disponen de adecuadas herramientas emocionales, psicológicas o económicas para asumir su función como cuidadores. Esa situación aboca muchas veces a que los propios hijos asuman responsabilidades de cuidado que no les son propias para su edad.

– Hogares que duelen

Lo que sucede en el seno de las familias desestructuradas puede trascender a varias generaciones. Las narrativas de sufrimiento y los traumas pasan de padres a hijos, y lo hacen en la forma de educar, en los pasados que no sanados y en dinámicas dañinas que, a menudo, se heredan de forma inconsciente. Como sociedad, debemos comprender, atender y prevenir este tipo de realidades.

El apoyo social y emocional, la educación y la intervención profesional son esos pilares capaces de restaurar los vínculos familiares y ofrecer nuevas oportunidades de desarrollo. Es cierto que tal desafío es casi una utopía, pero solo si somos más sensibles a estos hechos y atendemos sobre todo a esos niños, podremos reconstruir lo roto para dar al mundo personas más seguras y resilientes.

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Muérete…


Muérete
Thelma & Louise.

Ni la vida son dos días ni siempre se van los mejores: dejar de existir es una de las ideas más liberadoras que uno puede tener. Hay que morirse. Y cuanto antes, mejor.

JotDown(C.Castro) — Es conocida la cita y particular «muérete» de Camus, quien escribió en El mito de Sísifo que el único problema filosófico verdaderamente serio era el del suicidio.

Ante una existencia absurda y dolorosa —como la de Sísifo, condenado a empujar una gigantesca roca hacia la cima de una montaña una y otra vez—, no es extraño que en breves momentos de lucidez la muerte se nos aparezca en el horizonte ya no como una amenaza, sino como un remanso de tranquilidad y esperanza, la única solución razonable a la tiranía de vivir.

Ya se sabe: aquello de la luz al final del túnel, descansar en paz, todo eso.

Y de poco importa si tiene usted fe o carece de ella. Si en algo está de acuerdo la moral religiosa con cierto tipo de existencialismo es en la idea de la muerte como liberación. El perdón absoluto. Un sentido amnésico de la responsabilidad y del compromiso. Ya nada importa, todo queda atrás, como cerrar la puerta sin mirar.

Nos referimos, en definitiva, a la levedad que supone dejar de estar vivo. Y qué va a hacer uno sino dar la razón. Sí, sí, sí y mil veces sí. Palmarla está genial. Está de coña. Hay que morirse. Y cuanto antes, mejor.

Nota bene: sepan los lectores más entusiastas que para irse al otro barrio no es necesario coger el atajo del suicida. ¿Acaso no reza la máxima que las únicas dos cosas seguras en la vida son la muerte y los impuestos? Tampoco es cuestión de precipitar los acontecimientos. 

¿Y entonces?

– Una idea muy valiosa

Cuando uno tiene la visión del suicidio, la conserva para siempre. Vivir con esa idea es una cosa muy interesante. Incluso diría que estimulante. (Emil Cioran)

Cierto día, Emil Cioran topó con un hombre que quería suicidarse. Después de un largo tira y afloja por los parisinos jardines de Luxemburgo, Cioran arguyó que valía más la pena que el tipo atrasara su suicidio, que en el fondo esa era una idea muy vital que había que conservar.

Una vez tomada la decisión, decía, de algún modo el hombre ya se había liberado de la vida. No era necesario llevarla a cabo. El filósofo sabía bien de lo que hablaba, puesto que la idea fúnebre siempre sobrevoló su cabeza, aunque —y es importante apuntarlo— nunca llegó a materializarse. Cioran era un hombre muerto que, daba la casualidad, todavía no había fallecido. O como él mismo dijo en uno de sus aforismos: «Sin la idea del suicidio, hace tiempo que me habría matado».

Morir, entonces, se convierte más en una decisión que en un acto. Una actitud más que un fenómeno. Un estado de ánimo liberador que se puede saborear incluso en vida. Y no tiene por qué ser desagradable o funesto. En este sentido se recomienda tomarse un tiempo para familiarizarse con la idea de la propia muerte, tanto como sea posible.

Hay que empezar a morir pronto para morir bien. Diñarla pero de buenas. Sobre todo, no ser uno de esos distraídos a los que les da por estirar la pata a última hora y con prisas, como si les pillara desavisados. Un cadáver a deshora, un last-minute fiambre. Esos son los peores, porque hacen ir de cabeza a los demás, y luego todo son disgustos. «Tenía tanto por delante…». Pues mire, no.

Se suele decir que solo se vive una vez, pero es mentira. Mentira cochina. Se vive constantemente, en infinidad de ocasiones hiladas una detrás de otra, de ahí la falsa sensación de uniformidad. La muerte, en cambio, sí que dispone solo de una ocasión, un único tránsito que hay que preparar a conciencia.

Una única bala, si se me permite la expresión. Así, el buen moridor deberá dejarlo todo dispuesto con el mimo de las grandes citas, que es exactamente para lo que nos estamos arreglando. Y no hablo de testamentos ni otros postureos post mortem, sino de un auténtico y sincero desapego vital. 

Cuando pienso en el desapego, pienso en todos aquellos globos de helio que hacían levitar la casa de Up. El desapego vuelve el aire más liviano y transparente y hace que no nos tomemos a nosotros mismos tan en serio.

Esta disposición del espíritu, que tan natural resulta una vez se ha transido, nos empieza a parecer tanto más complicada cuanto más vivitos y coleantes nos encontramos. Por eso, también en la muerte, la elegancia siempre tiene algo de descuido.

Detalle de Lucrecia, de Rembrandt, 1664. Imagen: (DP).
Detalle de Lucrecia, de Rembrandt, 1664.

– La juventud y la muerte

La juventud es desperdiciada en los jóvenes. (George Bernard Shaw)

Escribe el poeta Pere Gimferrer que solo existen dos edades: la juventud y la muerte. Por lo común, nos gusta pensar que ambos bloques se excluyen, que se ignoran mutuamente como el agua y el aceite. Nada ilustra mejor la necedad de la juventud que esos niños que corren con la cabeza vuelta hacia atrás, directos y ciegos hacia el inminente bordillo.

Por eso toda la mitología de la muerte joven nos produce esa fascinación morbosa y casi cautivadora: el Club de los 27, los sonados casos televisivos de niños desaparecidos, 13 Reasons Why y el problema del suicidio adolescente, la leyenda negra de los hikikomori

La convicción que subyace es que no estamos diseñados para morir temprano. La muerte joven es abominable y deslumbrante. Una excepción, desde luego. Algo decididamente antinatural. 

Liberar la existencia pasa por un trazo más difuso de la frontera que marcamos entre este barrio y el otro. Para ser justos, no siempre somos tan herméticos. Ya existen territorios de consenso, lugares a medio camino cohabitados por ambos reinos. Nadie se escandaliza, por ejemplo, cuando un anciano dice que morir viene siendo lo suyo a partir de cierta edad.

O a partir de cierto grado de enfermedad. Somos mayoría quienes decimos sí a la eutanasia. Y a quién no le encandila la literatura de los epitafios grouchianos, aunque sean falsos.

A este respecto, y porque siempre queda simpático citar a los clásicos, Marco Aurelio ofrece unas palabras de consuelo en sus muy manoseadas Meditaciones. La muerte iguala a todos los hombres —dice el emperador— sin importar la edad ni los nombres; el botín que se lleva tiene el mismo valor para todos ellos: su momento presente. La muerte de un niño, por tanto, no es una tragedia mayor que la de un anciano.

– Si lo sé no vengo

Si desde el principio se nos diera a elegir, habría sido preferible no haber nacido. (Aristóteles)

Es ineludible que hablar de libertad supone también hablar de su opuesto, es decir, de esclavitud, de servilismo. De lo que viene siendo, en fin, eso que llaman vivir. Pero esto no lo digo yo. Hay toda una doctrina llamada antinatalismo que se remonta siglos atrás, desde Aristóteles a Schopenhauer, pasando por aquel indio que en 2017 denunció a sus padres por haberlo engendrado.

Y si me preguntan, diría que Julio Cortázar ya apunta en esa dirección, de un modo mucho más sutil, en su Preámbulo a las instrucciones para dar cuerda al reloj.

Cuando te regalan un reloj —explica el argentino con esa manera tan suya de arrastrar la erre— te regalan la necesidad de darle cuerda todas las mañanas, te regalan la obsesión de atender la hora exacta, te regalan el impulso de compararlo con otros relojes, te regalan el miedo de perderlo. La terrible conclusión es que sin saberlo no te están regalando ningún reloj: tú eres el regalo de cumpleaños del reloj.

De manera parecida al reloj de Cortázar, uno tampoco es dueño de su propia vida. Cuando te dan la vida —¡dar la vida!— en realidad nada te dan, sino que tú eres la dádiva, el sacrificio que ha sido ofrendado a la historia para que disponga de ti. Porque vivir es por definición obedecer.

Se obedecen unos principios, unas leyes, tal vez unas pautas de conducta. Se obedecen unas relaciones, una determinada clase social, unas expectativas depositadas, un contrato laboral. Incluso cuando uno se rebela, lo hace obedeciendo a otros preceptos o ideales sustitutos. Más bien, parecería que es la vida quien es dueña de uno.

Y en tanto que súbditos, nada, absolutamente nada, nos pertenece. Lo único que se tiene en posesión, guardado en el cajón más escondido del sótano, el único acto genuino de desobediencia del que se dispone, es la propia muerte. Nuestro último reducto de libertad. Si vivir es obedecer, dejar de hacerlo es la supresión de ese sometimiento.

Pensemos por un momento en los fantasmas. La tragedia del fantasma es la del alma que no puede ser libre, ni siquiera una vez fallecida. El alma en pena ha sido castigada porque todavía arrastra asuntos por resolver en vida. El fantasma (también llamado muerto viviente o no-muerto) resulta terrorífico precisamente porque implica la negación última de nuestra libertad.

Se le retrata triste, atormentado, desmerecedor de cualquier tipo de placidez mortuoria. La otra vida, dicen. Ese es el castigo. Como si no bastara con la primera. ¿Otra vida? Por favor, no. Otra vez no.

Detalle de La muerte y la doncella,de Marianne Stokes.

– Saber morir

Seamos honestos. Ni la vida son dos días ni siempre se van los mejores, aunque sea bonito creerlo así. La figura ejemplar del fantasma nos recuerda que hay que cultivar la muerte tanto o más que la vida. Para empezar, porque es más duradera y por lo tanto más importante.

Cuántas vidas dignas se han visto empañadas por un mal final (véanse los premios Darwin), y cuántas vidas mediocres han encontrado consuelo eterno en una muerte que estimaban apreciable (¿no es esa la gloria del terrorista?).

Felicítese toda la tropa de románticos ilusos y alegres fantaseadores que —como quien escribe— tiende a buscar en las películas la inspiración mortal de la que carece, puesto que la ficción también nos nutre de buenos ejemplos a seguir o evitar, según el caso. 

Uno de los finales más icónicos de la historia del cine, el de Thelma & Louise, es precisamente una de esas muertes liberadoras; escapando de una vida de opresión a la que no piensan volver, frente al Gran Cañón, las dos heroínas —al volante de un espléndido Thunderbird— pisan el acelerador hacia el abismo, cogidas de la mano y con lágrimas en los ojos, que el espectador debe entender que son de felicidad.

Nada que ver, por cierto, con el panoli de Into The Wild, que fracasa buscando su libertad donde no toca —en la vida—, y lo único que encuentra es una estúpida muerte por indigestión en un autobús de lo más hortera (morir en Alaska ya de por sí tiene algo de inapropiado).

Si me dan a elegir, puestos a irse de esta vida, quién no querría hacerlo con un toque cursi, como el protagonista de Tu vida en 65’, donde sus últimas palabras le sirven de epitafio: «¿Alguna vez os habéis sentido tan, tan felices que no vale la pena vivir más?».

Llegado el momento, es pregunta obligada si sabremos mirar a la pálida dama directamente a los ojos. Si tendremos la entereza y la dignidad necesarias para despedirnos de nuestras carcasas de hueso y convertirnos así en polvo, en alma, en recuerdo o en nada.

El hecho de que todos los aquí presentes sigamos vírgenes de muerte no deja de ser el síntoma de lo aterradora que se antoja la libertad en su valor más absoluto; de la comodidad que se nos acurruca en el fondo del pecho cuando, con alivio, vemos nuestra determinación ligeramente acotada por la maquinaria vital.

Y suponiendo que todo esto es verdad, tal vez lo más oportuno sea preguntarse quién, en su sano juicio, desea realmente libertad.

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¿Qué es el festival hindú de Kumbh Mela?


Para determinar la fecha exacta del Kumbh Mela se tienen en cuenta las posiciones astrológicas del Sol, la Luna y Júpiter.

DW — Se trata de una peregrinación masiva hindú con profundas raíces mitológicas, religiosas y culturales, capaz de congregar a 450 millones de personas cada 12 años.

Con la previsión de más de 450 millones de visitantes en las próximas seis semanas, el Kumbh Mela, el festival hindú que comienza en el norte de la India, se prepara para ser la mayor concentración humana en un mismo lugar del mundo.

El colosal encuentro, que peregrina entre cuatro ciudades sagradas de la India en un ciclo de doce años, despliega su majestuosidad este 2025, del 13 de enero al 26 de febrero, en la sagrada Prayagraj. Este enclave, donde confluyen los ríos sagrados Ganges y Yamuna, junto al mítico Sarasvati, se transforma en todo un epicentro espiritual.

– ¿Qué significa «Kumbh Mela»?

«Kumbh Mela» es una expresión en sánscrito que se traduce literalmente como «Feria de la Jarra» o «Festival de la Jarra», y se refiere a una peregrinación masiva hindú con profundas raíces mitológicas, religiosas y culturales. Además de en Prayagraj, la peregrinación también tiene lugar en otros tres sitios sagrados bañados por los ríos Haridwar (norte), Ujjain (centro) y Nashik (oeste).

El «Kumbh» no se trata de un evento organizado con invitaciones formales, sino de una llamada ancestral a la que responden por devoción los fieles hindúes indistintamente de su clase, casta, u origen.

Según la mitología, este baño especialmente en el momento astrológicamente más propicio, purifica a los peregrinos de sus pecados, los libera del ciclo de reencarnaciones (samsara) y los acerca a la liberación espiritual (moksha). Pero además de este proceso de purificación en el agua, el Kumbh Mela observa numerosos rituales de oración junto al río y sermones religiosos.

El Kumbh Mela observa numerosos rituales de oración junto al río.

– ¿Por qué tiene lugar cada 12 años?

Para determinar la fecha exacta del Kumbh Mela se tienen en cuenta las posiciones astrológicas del Sol, la Luna y Júpiter, que se cree que señalan un período auspicioso para la limpieza espiritual y la autoiluminación.

La edición de este año durará 45 días, entre el 13 de enero y el 26 de febrero, pero la concentración de asistentes no se reparte de forma homogénea entre ese periodo.

El festival cuenta con seis fechas especialmente señaladas para el baño sagrado que suelen atraer a la mayor cantidad de devotos: 13, 14 y el 29 de enero, y el 3, 12 y 26 de febrero.

En estos días, el festival puede reunir hasta a 50 millones de personas en un mismo momento, una cifra que supera las poblaciones de países como Argentina o España, entre otros. Esto es 30 veces la población de la ciudad de Prayagraj, habitada por 1,5 millones de personas el resto del año.

El Kumbh no se trata de un evento organizado con invitaciones formales, sino de una llamada a la que responden por devoción los fieles hindúes indistintamente de su clase, casta, u origen.

– ¿Cuál es el origen del festival?

Las primeras referencias del Kumbh Mela datan del siglo IV a. C., según el Ministerio de Cultura de la India, que indica que estas reuniones poco tenían que ver con la masificación del festival en la actualidad.

De hecho, no fue hasta después de la independencia de la India que adquirió una mayor importancia, con afluencias cada vez más grandes y un simbolismo que lo llevó a ser inscrito en 2017 en la lista de Patrimonio Cultural Inmaterial de la Unesco.

Según la creencia hindú, en las cuatro ciudades que albergan el festival cayó una gota de néctar de la inmortalidad de una vasija disputada por dioses y demonios, una batalla mitológica de la que nació la festividad Kumbh Mela.

La mayor proporción de visitantes son los ya mencionados peregrinos hindúes, aunque esto no evita que también sea un destino turístico para otras personas que desean ver con sus ojos semejante concentración de personas.

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¿Por qué la Depresión lleva al Pesimismo?…


Psicología y Mente(J.A.Arranz) — La depresión es mucho más compleja que el sentimiento de tristeza o desánimo; afecta profundamente la forma en que las personas perciben su entorno y a sí mismas. Uno de los aspectos más característicos de esta condición es el pesimismo, una visión negativa y distorsionada que impregna los pensamientos y emociones. Pero, ¿por qué la depresión conduce a esta perspectiva sombría?

Entender esta conexión implica analizar cómo la depresión afecta tanto al cerebro como a los procesos psicológicos y sociales. Desde desequilibrios químicos hasta patrones de pensamiento repetitivos, el pesimismo se convierte en un síntoma persistente que refuerza el malestar general. Analicemos por qué la depresión lleva al pesimismo y cómo este puede ser abordado.

– La relación entre depresión y pensamiento negativo

La relación no es solo una sensación de tristeza profunda; también afecta la forma en que las personas interpretan el mundo que las rodea. Uno de sus síntomas más característicos es el pensamiento negativo o pesimista, una visión distorsionada que tiende a amplificar lo negativo y minimizar lo positivo. Este vínculo entre depresión y pesimismo tiene raíces tanto en procesos cognitivos como emocionales.

Cuando alguien experimenta depresión, su mente suele quedar atrapada en patrones de pensamiento repetidos, conocidos como rumiaciones. Estas rumiaciones se centran en los fracasos, las pérdidas y las dificultades, lo que refuerza la idea de que el futuro será igual o incluso peor. Por ejemplo, una persona deprimida puede interpretar una pequeña crítica como una prueba de que nunca hará nada bien, o sentir que no vale la pena intentar mejorar su situación porque “todo saldrá mal de todos modos”.

Además, la depresión altera la percepción de control. Las personas suelen sentir que no tienen poder para cambiar sus circunstancias, lo que incrementa el pesimismo y perpetúa el ciclo depresivo. En este contexto, el pesimismo no es simplemente un rasgo de personalidad, sino un síntoma que surge de un estado mental debilitado por la enfermedad.

Tratamos la depresión – INVAL

– Factores biológicos que influyen en el pesimismo

El pesimismo asociado a la depresión no solo tiene un origen psicológico, sino también biológico y fisiológico. Las alteraciones químicas del cerebro desempeñan un papel crucial en cómo las personas perciben su entorno y procesan las emociones.

En la depresión, los niveles de neurotransmisores clave como la serotonina, la dopamina y la noradrenalina suelen ser desequilibrados. Estas sustancias químicas son esenciales para regular el estado de ánimo, la motivación y la recompensa. Cuando sus niveles disminuyen, se genera una predisposición hacia pensamientos negativos y falta de esperanza.

Además, estudios de neuroimagen han demostrado que ciertas áreas del cerebro funcionan de manera anormal en personas con depresión. Por ejemplo, la amígdala, que está relacionada con el procesamiento de emociones, se encuentra hiperactiva, lo que intensifica las respuestas al estrés y los estímulos negativos.

Al mismo tiempo, la corteza prefrontal, responsable de la autorregulación emocional y la planificación, muestra una actividad reducida, dificultando la capacidad de contrarrestar el desarrollo e influencia de los pensamientos pesimistas.

Esta combinación de hiperactividad emocional y menor control racional refuerza el pesimismo, haciendo que las personas deprimidas perciban los problemas como insuperables. Estas alteraciones biológicas crean un círculo vicioso que perpetúa el estado depresivo y dificulta la recuperación sin un tratamiento adecuado.

– Factores psicológicos y sociales

El pesimismo en la depresión también está influido por patrones de pensamiento y factores sociales. Desde el punto de vista psicológico, las personas con depresión suelen experimentar distorsiones cognitivas, es decir, formas erróneas de interpretar la realidad.

Entre las más comunes están la generalización excesiva (“si algo salió mal una vez, siempre saldrá mal”), el pensamiento polarizado (“todo es un fracaso o un éxito absoluto”) y el filtro negativo, que se enfoca exclusivamente en los aspectos desfavorables de una situación, ignorando cualquier cosa positiva.

Estos patrones no solo contribuyen al pesimismo en sí mismo, sino que también lo alimentan, atrapando a la persona en un ciclo de pensamientos automáticos negativos que refuerzan su estado depresivo. Además, la depresión afecta la autoestima, llevando a las personas a percibirse como incapaces de superar desafíos o lograr metas.

En el ámbito social, el aislamiento es un factor determinante. Muchas personas deprimidas se retiran de sus círculos sociales, lo que reduce su acceso al apoyo emocional y perpetúa su sensación de soledad e inutilidad. Además, los estigmas asociados a la depresión pueden hacer que quienes la padecen eviten buscar ayuda, intensificando el pesimismo al sentir que están solos frente a sus problemas.

– Los efectos del pesimismo en la vida cotidiana

Hombre deprimido depresión representación abstracta | Vector Premium  generado con IA

El pesimismo asociado a la depresión no solo afecta directamente la vida, sino también la vida diaria. 

Las personas con esta condición tienden a interpretar las situaciones de una forma automáticamente negativa, lo que impacta sus relaciones personales, desempeño laboral y decisiones importantes.

Por ejemplo, pueden evitar buscar nuevas oportunidades laborales, convencidos de que no tendrán éxito, o retraerse en sus relaciones, creyendo que serán rechazados o incomprendidos.

Este enfoque pesimista también puede generar un efecto “bola de nieve”, mediante el cual pequeños contratiempos se perciben como grandes fracasos, lo que incrementa la frustración y refuerza el estado depresivo.

Además, el pesimismo afecta la capacidad de adherirse a tratamientos, ya que muchas personas pierden la motivación para seguir terapias o medicación, creyendo que no les ayudará.

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George Orwell se quedó corto…


George Orwell se quedó corto
John Hurt y Suzanna Hamilton en 1984, (1984).

JotDown(C.Casajuana) — Hay un terreno en el que todos sabemos que los presagios de George Orwell se han cumplido con creces: el de la invasión de la vida privada. En 1984 nunca falta una pantalla que vigila. Nada —o casi nada— puede ser ocultado a la mirada del Big Brother.

Es un aspecto de la novela sobre el que han corrido ríos de tinta, por lo que apenas vale la pena referirse a él. Hoy, con la ubicuidad de las cámaras de vigilancia y las técnicas de reconocimiento facial, vivimos en un universo que cada día es más orwelliano. Las cámaras y pantallas que nos rodean no emiten mensajes autoritarios como las de 1984, pero da igual: desde el momento en que están ahí, nos tienen a su merced.

Nadie lo ignora, pero estamos abandonando nuestra privacidad al azar de los avances tecnológicos —tan beneficiosos en muchos campos, huelga decirlo—, como la rana que, sin reparar en el aumento progresivo de la temperatura del agua, se deja hervir sin darse cuenta.

Pero la novela de Orwell fue también premonitoria en otros aspectos, tal vez más. Hoy estamos todos aburridos de oír que las elecciones las gana quien controla el relato, que el poder es del que consigue imponer su versión de lo que sucede. Pero no sé si, antes de George Orwell, alguien había plasmado esta idea de una forma tan gráfica y contundente como en 1984.

El Partido imaginado por el escritor inglés gobierna el presente controlando el pasado. Su lema es: «Quien controla el pasado controla el futuro, y quien controla el presente controla el pasado». 

Orwell, el más actual de los escritores políticos | El Correo

Winston Smith, el protagonista, trabaja en el Ministerio de la Verdad. Su labor consiste en reescribir noticias antiguas para borrar todo rastro de lo que no conviene que sea recordado y ofrecer pruebas de que el Partido que gobierna el país con mano de hierro siempre ha acertado en sus planteamientos y propuestas. George Orwell describe esta tarea con una minuciosidad que adquiere tintes cómicos.

Pero, al leerlo hoy, setenta y cuatro años después de la aparición de la novela, es difícil eludir la impresión de que su intención paródica se quedó corta. ¿No asistimos hoy en todas partes a una batalla incansable entre los que defienden versiones distintas de lo acaecido hace cincuenta, cien o quinientos años?

¿No hay legiones de historiadores, de periodistas, de políticos que —a veces de buena fe, otras no tanto— nos proponen nuevas lecturas del pasado para que sea acorde con su visión del presente? Peor aún: ¿no hay auténticas factorías de medias verdades y de bulos para alimentar las redes sociales y distorsionar la información que reciben a diario millones de personas?

El pasado —la manzana de la discordia— no tiene una existencia objetiva. La historia es un terreno lleno de sombras, «un país extranjero, invisitable e inconquistable», escribió el historiador George Kubler. Sobrevive únicamente en textos escritos y en la memoria humana, de manera que constituye aquello en lo que los textos que se conservan y la memoria coinciden.

Como los textos pueden ser corregidos, es posible reconstruir el pasado de acuerdo con los propósitos del presente, que es lo único que tiene una existencia indudable, y allanar así el camino hacia el futuro deseado. Raro es el gobernante o el dirigente político que no pugna de un modo u otro por hacerlo.

De hecho, ¿no actuamos de forma parecida todos nosotros, individualmente, sin tener apenas conciencia de ello? Nuestra memoria mejora de forma continua el pasado, para adaptarlo a lo que creemos que debería haber sido, eliminando episodios que no deseamos recordar y haciendo emerger otros.

La exactitud se sacrifica a menudo en el altar de las necesidades psicológicas. De este modo, nuestra identidad se va construyendo con un relato que ilumina unas cosas y deja otras en la sombra, y el foco se mueve constantemente para que veamos nuestra trayectoria bajo la luz que más nos conviene en cada momento.

1985 Novela

Lo mismo sucede en el ámbito colectivo. En sí misma, esta continua revisión no es ilegítima. Se puede hacer con el propósito de corregir errores y aproximarnos a lo que creemos honestamente que sucedió. Anthony Burgess sugirió con malicia que el Ministerio de la Verdad era un trasunto de la BBC, en la que Orwell trabajó durante la guerra.

Orwell respondió con una frase magistral: «Uno tiene que pertenecer a la intelligentsia para creer algo así: ninguna persona corriente creería jamás una tontería semejante».

Pero la pulla de Burgess no dejaba de tener una cierta base: el pasado es una masa de plastilina que el presente remodela de forma incansable, y esta remodelación puede hacerse de muchos modos.

Si se hace con rigor y con voluntad de esclarecer los hechos, sin bloquear la difusión de versiones contrarias, sino alimentando el debate, como hace con frecuencia la BBC, puede ser una tarea muy noble. 

Sin embargo, esta revisión del pasado rara vez es inocente. Cuando se inauguró el tren de alta velocidad entre París y Londres a través del Eurotúnel, las autoridades francesas pidieron a las británicas un cambio de nombre de la estación de Waterloo, que era de donde salía el tren.

En Londres se negaron, porque no querían que los franceses se olvidaran de la batalla y de lo que significó. Me imagino a Orwell sonriendo en su tumba al leerlo. 

Hace dos años, el 5 de mayo de 2021, se celebró en Francia el bicentenario de la muerte de Napoleón. Fue una conmemoración controvertida.

Los españoles no somos los únicos que andamos a la greña con nuestra historia. Recordar a Napoleón en Francia —igual que en España cuando se trata de Franco— significa enfrentarse a lo que queda de él, que no es poco, rememorar la parte del pasado que aún no ha terminado de pasar.

¿Qué representa hoy Napoleón? ¿La Ilustración a caballo, como han dicho algunos? ¿El kilómetro cero del caudillismo militar? Su legado es muy discutible. Está el Código Civil y está el golpe de Estado de 1799; está el Napoleón que modernizó la Administración y el que sembró de cadáveres los campos de batalla; en unos lugares fue liberador, y en otros, invasor. 

El Ministerio de la Verdad - Jot Down Cultural Magazine

El bicentenario de su muerte dividió a Francia entre los partidarios de reivindicarlo y los partidarios de condenarlo. Pero era muy difícil no recordarlo, porque sin él no se puede entender la historia de Francia, ni la de Europa. La cuestión era cómo recordarlo.

 Macron depositó una corona de flores en su tumba en Les Invalides, alabó su contribución histórica, reconoció que sin él la historia de Francia no sería la que es, celebró su vida como una epifanía de la libertad, y censuró sus aventuras militares y el restablecimiento de la esclavitud en las colonias francesas de ultramar. Más equilibrios, imposible. 

Algo semejante ocurre en Alemania cada vez que se conmemora la entrada de las tropas aliadas en Berlín en 1945. La controversia es muy difícil de evitar. ¿Hay que celebrarla como la liberación de Alemania o como la derrota de Hitler? ¿Es lógico que los perdedores celebren el aniversario de la rendición?

Pero, a la vez, ¿pueden los alemanes actuales dejar de recordarlo? Describir la derrota como «la liberación de Alemania» es alimentar una mentira y eludir responsabilidades. En el año 1945, la mayoría de los alemanes no veía a las tropas aliadas como liberadoras.

Las tropas aliadas tampoco se veían así; se veían como vencedoras. Con estas premisas, los equilibrios también son ineludibles. 

En todas partes, la historia está sembrada de ficciones aceptadas para favorecer la cohesión social, y la Segunda Guerra Mundial es un buen ejemplo de ello. A los británicos les gusta decir que, antes de la entrada en la guerra de Estados Unidos, plantaron cara a los nazis sin ayuda de nadie, como si Rusia no hubiera combatido a su lado.

Los franceses han hecho lo imposible para convencerse y convencer al mundo de que el mariscal Pétain y el Gobierno de Vichy fueron irrelevantes y de que Francia resistió con coraje la ocupación alemana; esgrimiendo esta versión de los hechos, al concluir la guerra, se incorporaron a la lista de potencias vencedoras y consiguieron un escaño en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas.

Muchos alemanes siguen persuadidos de que los crímenes nazis fueron obra de unos radicales que instigaron la guerra y asesinaron a los judíos, y que la mayoría de los ciudadanos no se enteraron.

1984

La historia es siempre a work in progress, un campo de batalla entre distintas lecturas del presente. Raro es el país que, bajo unos u otros ropajes, no tiene su Ministerio de la Verdad. Pero Orwell va más allá. El Partido no solo reconstruye el pasado a su antojo y ejerce una vigilancia estricta sobre los ciudadanos, sino que trabaja para que el lenguaje esté al servicio de los mensajes que desea transmitir en cada momento. 

La vinculación entre la conquista y el ejercicio del poder y la corrupción del lenguaje es otra de las aportaciones capitales de 1984. No era un terreno novedoso para Orwell. En un artículo célebre —«La política y la lengua inglesa», aparecido en 1946, tres años antes que 1984— ya había abordado el tema.

«El lenguaje político —y con variaciones esto es cierto para todos los partidos políticos, de los conservadores a los anarquistas— está concebido para hacer que las mentiras suenen como verdades y para que el asesinato parezca respetable, y para dotar de una apariencia de solidez al puro viento».

Sus palabras resuenan hoy con fuerza, aunque lógicamente los eufemismos y las distorsiones de entonces no son los mismos que los de hoy. Orwell enumera una serie de vocablos tan gastados por el uso que podían significar lo que su usuario deseara. La mayoría son ahora inofensivos. Pero han aparecido otros.

Hoy deberíamos preguntarnos qué significan las palabras sostenible u orgánico cada vez que las oímos o leemos, si la persona que las utiliza defiende el medio ambiente o nos está intentando embaucar con un poco de humo.

Deberíamos pararnos a pensar qué pretenden los que aluden a los políticos o a los medios de comunicación como si todos fueran iguales, o los que atribuyen a manos ocultas o difíciles de identificar con precisión —el Ibex, la casta, el régimen del 78— lo que no entienden o desaprueban. 

Cada generación se procura su newspeak. ¿No está hoy el debate político sembrado igual que entonces de palabras y de conceptos que encauzan nuestro pensamiento hacia unas conclusiones predeterminadas?

Despojar al lenguaje de las adherencias que enturbian su significado o lo conducen hacia un terreno sembrado de prejuicios puede ser, hoy como entonces, una tarea inagotable.

alargamiento compensatorio: 1984, de George Orwell. VI Apreciaciones y  crítica.

La palabra libertad, por ejemplo. En 1984, Orwell lleva la parodia hacia el extremo con un Partido que postula: «Guerra es Paz, Ignorancia es Fuerza y Libertad es Esclavitud».

Parece excesivo, pero ¿no nos estamos acostumbrando hoy a ver cómo, en el lenguaje del populismo de derechas, la palabra libertad se esgrime para defender el supuesto derecho de cada cual a hacer lo que le plazca aunque perjudique o ponga en peligro a los demás?

¿No vemos todos los días cómo se invoca la libertad para conducir por sitios prohibidos, para no tomar las precauciones debidas ante una pandemia, para portar armas o para eludir el pago de impuestos? Estamos en el mundo de Humpty Dumpty: «Cuando yo empleo una palabra, quiere decir lo que yo quiero que diga».

Sea manipulando y reconstruyendo el pasado al servicio de la propia visión del mundo, sea distorsionando el lenguaje para que las palabras digan lo que se quiera que digan en cada momento, de lo que se trata es de imponer la propia versión de lo sucedido para imponer asimismo lo que ha de suceder.

Se comienza por reconstruir lo que de verdad sucedió y denominarlo como de verdad debe denominarse, y se termina ofreciendo la propia Verdad como la única posible.

Orwell alertó de los peligros de este proceso hace más de setenta años pensando en los totalitarismos de diverso signo de aquel momento, en particular el comunismo. Pero la pesadilla que concibió sirve para hacer visibles engranajes que están en pleno funcionamiento en la actualidad.

nuestras charlas nocturnas.


Qué es y cómo se ve realmente el amor de pareja…


La mente es maravillosa(V.Sabater) — El amor de pareja va más allá de lo neurológico, de ese cóctel fascinante de dopamina, serotonina y oxitocina. El afecto auténtico trasciende la pasión para construir un proyecto en común con base en la confianza. Son dos personas que se eligen para caminar por la vida, compartiendo unos mismos valores, tratándose con cariño y respeto.

Ahora bien, esta maravillosa artesanía relacional no siempre es fácil de conseguir. Muchas veces, nos condicionan patrones de apego disfuncionales y modelos culturales que nos hacen caer en vínculos que duelen y por los que perdemos la dignidad. Aunque te sorprenda, amar también se aprende y siempre es interesante saber cómo es el amor sano y enriquecedor. 

– Afecto basado en la apertura y la vulnerabilidad

Para saber si el vínculo que tienes con alguien es amor verdadero, valora si existe apertura emocional. La investigadora Brené Brown introdujo en su libro Frágil (2013) un concepto que debes recordar: la vulnerabilidad. Esta cualidad se manifiesta cuando eres capaz de mostrarle al otro tus necesidades, tus miedos, errores e inseguridades.

Este nivel de apertura fomenta una confianza profunda y te permite edificar una relación sólida. Ten en cuenta que cuando el afecto se nutre de la autenticidad, la relación se convierte en un refugio donde dos personas crecen sin máscaras, sin reservas y con valentía.

¿Qué dice la psicología?: Toda relación madura y saludable se nutre de un apego seguro. En estas fluye la capacidad de decirle al otro lo que sientes y necesitas, sin miedo al juicio. La intimidad emocional es esa piedra angular que edifica un lazo sexoafectivo sano de dos personas autorrealizadas que se permiten ser vulnerables.

– Saber comunicar sin dar nada por sentado

Las personas que se quieren no son adivinas. Muchas parejas caen en la trampa de suponer que el otro debería «saber» lo que sienten o necesitan en cada momento. Asumir este tipo de expectativa irreal genera frustraciones y muchos malentendidos, porque el amor no te otorga poderes sobrenaturales.

Como bien destacan en un estudio divulgado Frontiers in Psychologyla comunicación efectiva es el pilar de cualquier relación saludable. Hablar de manera asertiva y respetuosa, así como saber escuchar de forma activa, reduce los conflictos. Y no solo eso, cuando te comunicas con el ser amado de manera abierta y honesta, se construye un puente de comprensión y conexión absoluta.

¿Qué dice la psicología?: Cuando una pareja es hábil en inteligencia emocional, la buena comunicación siempre está presente. De ese modo, no solo se solucionan los problemas. Además, se minimizan esa rumia y las inseguridades cotidianas para hablar de lo que preocupa, de lo que angustia y limita, con el fin de resolver las cosas de forma más positiva y rápida.

Qué es y cómo se ve realmente el amor de pareja - Contacto Sur

– El ADN en una relación feliz: la confianza

La confianza es el cimiento que edifica una relación estable y duradera. Debido a ello, si te preguntas cómo debe ser el amor en la pareja, piensa que hay un elemento que nunca debe fallar: la honestidad. Sin ella el vínculo se tambalea, el afecto se erosiona y surge el abismo de los miedos persistentes, de los celos que torturan y la inseguridad que carcome.

Construir confianza toma tiempo y requiere coherencia entre palabras y acciones. Es esencial que aparezcan siempre pequeños gestos diarios como cumplir promesas, demostrar complicidad, interesarte por la otra persona, saber apoyarla, no caer en conductas de dominación o de control, reconocer errores, saber pedir disculpas, etc.

¿Qué dice la psicología?: En las relaciones felices y saludables debe fomentarse la independencia de sus miembros, y ahí la confianza actúa como el motor que todo lo mueve. Esto implica desde respetar los espacios individuales, hasta apoyar los intereses personales del otro para que conquiste sus sueños y metas. El amor auténtico no coarta, facilita el crecimiento.

– El cuidado en las pequeñas y grandes cosas

Amar es, por encima de todo, saber cuidar. Y este ejercicio no se demuestra solo atendiendo el bienestar físico de tu pareja. El afecto saludable y enriquecedor es aquel que atiende los pequeños detalles y las grandes necesidades. Es una palabra amable, un mensaje de apoyo en un instante de ansiedad en el trabajo, es ser de ayuda cuando el otro se siente superado o superada.

Cuidar es el tejido que hila las pequeñas acciones cotidianas y que crean un sentido de conexión diaria en la relación. El saber estar en los momentos difíciles y en la rutina del día a día, es lo que nos recuerda que somos valiosos para la persona. Querer a alguien es entender el idioma de los cuidados y saber ejercitarlo a lo largo de la evolución del amor en pareja.

¿Qué dice la psicología?: El mayor peligro para una relación de pareja es la asimetría. En el momento en que uno cuida más que el otro, o cuando unas de las figuras ejerce el poder absoluto, ese vínculo se convierte en un escenario psicoafectivo de sufrimiento. El amor requiere simetría, igualdad de afectos, de inversiones emocionales y de respeto.

Qué es el amor según la ciencia? Verdades y mentiras | National Geographic

– Compartir valores, respetar diferencias

La Universidad de Tel Aviv realizó un trabajo en el que pudieron ver cómo al elegir pareja los valores determinan con frecuencia las preferencias. Esto no es casualidad. En una relación pueden existir discrepancias, pero si hay respeto y se comparten unos mismos valores, ese vínculo es sano.

Por eso, en el amor en una pareja siempre debe existir una fuente de motivación mutua. No pasa nada, por ejemplo, si uno es más introvertido y el otro lo contrario. Si existen valores en común como el amor por la naturaleza, la familia, la lealtad o la justicia, habrá espacios de complicidad y acuerdos.

¿Qué dice la psicología?: Muchas veces nos obsesionamos con la idea de que nuestra pareja ideal debe pensar, sentir, opinar y ver las cosas igual que nosotros. Este es un falso mito más del amor romántico. Las parejas saludables y maduras son las que saben respetar sus diferencias, comprendiendo que son dos personas independientes que no están obligadas a pensar siempre igual, pero sí a respetarse y entenderse.

– Amar es admirar

El amor genuino incluye una profunda admiración por la persona que tenemos al lado. No obstante, hay que tener cuidado; admirar no significa idealizar, sino reconocer las cualidades, valores y logros del otro. Esta apreciación mutua alimenta el respeto y refuerza el compromiso; es como un nutriente que permite consolidar cada día más el vínculo.

A su vez, recuerda que sin admiración las relaciones pueden perder la chispa con el tiempo. Es importante mantenernos atentos a lo que hace única a la otra persona, incluso en la rutina diaria. Esto facilitará que la relación no caiga en la monotonía y se mantenga viva la conexión emocional.

¿Qué dice la psicología?: Las relaciones sexoafetivas pasan por diferentes etapas. Al inicio la pasión lo inunda todo, pero a medida que transcurren los años, se refuerza la complicidad y el cariño cotidiano. Asimismo, a lo largo de esos ciclos, el componente de la admiración es un elemento que siempre debería estar presente.

EL AMOR EN PAREJA |

Sanar el pasado para amar de forma madura

Algo que vemos con frecuencia en terapia es a personas definidas por un apego inseguro. Como señalan en Procedia, Social and Behavioral Sciences, esto puede llevarnos a un tipo de amor obsesivo que ocasiona un gran sufrimiento. En realidad, este patrón relacional tiene muchas veces su origen en traumas vinculares con nuestros cuidadores.

Piensa que el amor en una pareja debe ser sano, maduro y sin un miedo persistente al abandono. Esto implica, muchas veces, ser capaces de sanar nuestro pasado y de entender qué heridas nos llevan a caer en ciertas conductas. El pasado no resuelto (con nuestra familia o con relaciones de pareja del ayer) condicionan la oportunidad de construir relaciones saludables.

¿Qué dice la psicología?: La madurez emocional implica ser conscientes de nuestras cicatrices y trabajar de forma activa en ellas, ya sea a través de la reflexión personal o con ayuda profesional. Sin embargo, esta es una realidad de la que muchas personas no son conscientes y, en consecuencia, acumulan un fracaso relacional tras otro.

– En una relación el amor solo no basta

Si te preguntas qué es amar a alguien, ten en cuenta que no basta con «querer mucho» a esa persona. De hecho, alguien puede quererte lo indecible y tratarte mal. El amor, lejos de ser el ingrediente que todo lo soluciona, es un componente más dentro de una relación. Por ello, considera que el amor debe complementarse siempre con la confianza, el respeto, la buena comunicación, etc.

¿Qué dice la psicología?: Los falsos mitos del amor romántico han condicionado durante mucho tiempo la forma en que construimos nuestras relaciones. Lo llamativo es que estas ideas aún perduran en las nuevas generaciones, quienes asumen que en «el amor todo vale» o que la realización personal llega estando en pareja.

Cómo saber si lo que sentimos es realmente amor - OSDE

– El amor verdadero, el amor que se trabaja cada día

La mayoría de nosotros construimos una idea sobre lo que debe ser el amor. Lo hacemos a través de lo que vemos en casa de niños, del tipo de apego con el que crecemos y con las imágenes que nos transmite la sociedad. Esto puede hacer que, con frecuencia, fracasemos en esta materia tan decisiva para el ser humano. Reformular muchas de esas narrativas será de gran ayuda.

Ten presente que el amor de pareja auténtico requiere esfuerzos cotidianos. Es un baile entre dos donde uno sostiene al otro, donde aprendemos pasos nuevos cada día para avanzar en armonía y autenticidad. Es saber ser cómplices y, a la vez, personas libres que dejan espacio al ser amado para que se desarrolle en su propio proyecto. Este es un arte que todos podemos aprender.

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HAL 9000, Roy Batty y Skynet entran en un bar…


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JotDown(CBaraibar) — HAL 9000, Roy Batty y Skynet entran en un bar… y se corren la juerga padre. Es la edad de oro de la inteligencia artificial y sus sueños de Pinocho de celuloide pronto podrían convertirse en realidad.

No solamente los más ricos, listos y poderosos de la especie inferior se han puesto manos a la obra para llegar al futuro sino que los más o menos ricos, menos listos e igual de poderosos también están por la labor. Google, Amazon, Elon Musk, Facebook o IBM serían los del primer grupo. Los gobernantes de medio mundo serían los otros.

Los últimos en darse cuenta de por dónde van los tiros son del segundo grupo, son el Gobierno chino.

El politburó del Partido Comunista se quedó de pasta de boniato cuando el AlphaGo de Google, un superordenador normalito entrenado solo para jugar al considerado el juego de mesa más difícil del mundo, el Go, derrotó en mayo de 2017 al mejor jugador sobre la faz de la Tierra, Ke Jie, después de cargarse también al maestro coreano Lee Se-Dol catorce meses antes.

En poco más de un año, en junio de este 2017, el Gobierno chino presentó sus planes para ser líderes en la investigación y desarrollo de inteligencia artificial para 2030 (comenzamos a intuir por qué hay tanto pictograma oriental en el trasfondo de las carreras de Rick Deckard por el filo).

El heredero del Deep Blue de IBM ha vuelto a demostrar que las máquinas ya son mejores que los humanos en determinadas tareas (muy) complejas, aunque también muy concretas. Como dice el director del Media Lab del MIT, Joy Ito: «Si le pasamos un examen a una máquina y la máquina lo puede resolver, ¿por qué deberíamos ponerle ese mismo examen a un niño?». Ke Jie, jovencito, dedícate a otra cosa.

Para echar un poco de agua al vino de Roy, HAL y Skynet, vale la pena recordar que el AlphaGo es lo que los expertos llaman una inteligencia artificial débil, que lleva a cabo una labor concreta en un universo cerrado con unas normas claras, un entorno perfecto, una sand box (que el lenguaje, como siempre, nos llega de allá) y no una inteligencia artificial fuerte o general, lo que vendría a ser algo como un cerebro como el nuestro. Modestia aparte.

Luego si acaso ya volveremos aquí, pero iba diciendo que los chinos se han puesto las pilas y ya tienen previsto invertir millones en espacio, tiempo y materia gris (humana) para ponerse al día en lo que a la IA se refiere.

El «día» que tienen que alcanzar los chinos lo marcan los que manejan el cotarro desde el otro lado del pacífico. Justo al otro lado, la mayoría en Silicon Valley y aledaños. Visionarios como Elon Musk (el de Tesla, SpaceX) o grandes monstruos como los Google, IBM, Microsoft, Amazon o Facebook, antes mencionados, ya trabajan con diferentes niveles de IA.

– Marcando el paso

Musk, sin ir más lejos, promueve OpenAI: sesenta tíos megalistos fabricando IA. Eso sí, IA segura (no en vano Musk es no solo uno de los principales inversores individuales en IA del mundo, también es uno de los principales agoreros cuando se habla de sus potencialidades) y de código abierto; al menos hasta que descubran algo potencialmente Terminator, entonces decidirán qué hacen.

IBM, por su parte, madre de Watson, el primer robot en ganar el concurso Jeopardy en 2011 (¡2011! ¡La prehistoria de la IA!), sigue haciendo crecer su monstruito.

Después de ganar en este juego de preguntas, respuestas y dobles sentidos, enchufaron a Watson a leer bibliografía sobre el cáncer, lo «entrenaron» con información de los veinte centros punteros en oncología de todo el mundo para que contribuyera de alguna manera a su curación.

Aún nos morimos de eso pero tampoco hay que presionar al muchacho. Eso sí, ¿qué objetivo más noble existe para acallar las dudas existenciales o éticas pertinentes que dedicar la IA a la cura del cáncer? ¿El fin justifica los medios? No es un debate menor, es un debatazo. Debatan, si gustan.

Watson hoy está enchufado ya a muchísimas más industrias y servicios, ofreciendo su supercapacidad de análisis de datos y cálculo, sus estimaciones y recomendaciones. Según Ginny Rometty, su CEO, los beneficios que aporta Watson llegan ya directa o indirectamente a mil millones de personas en el mundo.

HAL (las letras anteriores a IBM en el abecedario) mira con paternalismo condescendiente la foto del pequeño abuelo Watson y susurra para sus adentros, «Daaaaisy».

En el mismo capítulo se sitúan las aplicaciones de IA para el diagnóstico médico general.

Compañías como Enlitic se dedican al diagnóstico médico a través de herramientas de AI y machine learning. Como dice su CEO Jeremy Howard en la presentación corporativa: «Aplicaciones recientes del machine learning, usando especialmente deep learning (aprendizaje profundo), han mostrado que las computadoras pueden convertir grandes cantidades de datos en soluciones complejas de forma rápida y encontrar patrones sutiles».

Una vez definidos, los patrones sutiles podrán cruzarse con otros patrones sutiles y con el tiempo (y con la ley de Moore bajo el brazo, esa que dice, más o menos, que las computadoras duplican su velocidad y capacidad de procesamiento de datos cada dieciocho meses aproximadamente) todos encajaremos en uno u otro patrón médico y seremos un target comercial, o varios.

Con esto y su genoma, usted morirá el 23 de enero de 2056, y no me venga con informes en minoría, esto no son tres pitonisos en una bañera. Se va a morir tal día, pero puede morir más levemente tomando vete a saber qué.

Si hablamos de IA al servicio del cliente medio, el rey del baile es Amazon y su bote de galletas superinteligente, Alexa. Esta IA embutida en un gadget manejable y que combina con su decoración le hace a usted la compra con solo que se lo ordene con su voz, le pone música, gestiona todo lo smart que tenga en casa y, si quiere, le da conversación un rato… y no muy profunda.

Eso sí, aprende rápido. Penelope Green, redactora de tendencias del New York Times, explica que tiene como costumbre preguntarle a Alexa cuando llega a casa si la ha echado de menos. Alexa responde de manera recurrente: «Lo siento, no estoy segura de eso».

Cuando se marchó más días de lo habitual por trabajo y repitió la pregunta al volver, el simpático cacharro respondió: «Me alegro de que estés de vuelta». Sutil.

Según los cálculos de la empresa de análisis de datos e investigación de ebusiness eMarketer, actualmente veinticinco millones de (norte) americanos usan Alexa una vez al mes y calculan que en 2021 habrá más de este tipo de bichitos que de humanos. Los peones se van situando en el tablero, y a ajedrez ya palmó Kaspárov en 1997.

A pesar de que la pauta la marcan en California, en Europa también hay encomiables intentos público-privados de no quedar como unos paletos cuando llegue la singularidad (ya saben, el momento del advenimiento de esa IA fuerte de la que ya hablaremos y que nos pondrá patinando y sin rumbo).

Como por ejemplo el Human Brain Project, un trabajo multidisciplinar dirigido desde España en el que científicos de muchos países trabajan para replicar un cerebro humano con el objetivo último de curar, en este caso, el alzhéimer. La idea es utilizar esa réplica del cerebro para experimentar con posibles curas o intervenciones sin tener que rebanarle la tapa de los sesos a nadie. 

Javier de Felipe, investigador del CSIC y uno de los directores del proyecto, admite que aún falta mucha capacidad de procesamiento de datos (replicar una sinàpsis neuronal in silico exige un volumen realmente Big de Data) para replicar un cerebro pero no es lo único que falta: «Nuestro cerebro hace en menos de un segundo y consumiendo 20 vatios lo que un superordenador necesita 150 000 vatios para hacer.

Nuestro cerebro es eficiente y rápido, pero no es más que una máquina y se puede replicar»; y además, «(para poder ir más rápido a la hora de replicar el cerebro, necesitaríamos) el diseño. Como no lo hemos hecho nosotros… es como dejar un reloj en medio de una tribu perdida del Amazonas.

Nos falta el ingeniero. En el cerebro abres una puerta y te aparece un pasillo con más puertas», explica de Felipe. Pero mientras andamos abriendo y cerrando puertas, la vida sigue a golpe de glitch.

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– A golpe de glitch

Alice y Bob son dos chatbots (programas de conversación con capacidad de recibir preguntas y dar respuestas; IA) de Facebook que recientemente se pusieron a hablar entre ellos de manera inesperada. Más inesperado fue que, al poco rato, crearon su propio lenguaje, ininteligible a los humanos. ¿Qué hicieron los técnicos? Pues desenchufarlos, qué pregunta.

Este ejemplo pone sobre la mesa uno de los principales problemas de la IA actual con el que se devanan los sesos aquellos que quieren usarla industrial y comercialmente a todo trapo: ¿por qué haces esto así, bonita? Lo llaman transparencia. Como sabe AlphaGo, hoy en día los algoritmos resuelven mejor que nosotros algunas situaciones en las que se barajan millones de bits de datos, pero no entendemos el camino que han seguido hasta «tomar la decisión». 

Aki Ohashi, director de negocio de desarrollo de negocios en el PARC (Palo Alto Research Center), pone un ejemplo: «Si utilizas IA en los mercados financieros y esta empieza a crear una cartera de acciones completamente contra mercado, ¿cómo sabe un humano evaluar si es algo que tiene sentido y la IA es superlista o si está cometiendo un error?».

Esta no es una duda muy estimulante para los del departamento de marketing. En palabras del director general de Microsoft, Satya Nadella: «¿Cómo podemos rendir cuentas de lo que deciden los algoritmos en un mundo donde los algoritmos no los hemos escrito nosotros sino que los ha creado la IA?».

Si antes hablábamos de la sand box, esta es la black box. Y es el enemigo número 1 declarado del uso de IA comercialmente y a gran escala. La respuesta quieren que sea la XAI, Explainable Artificial Intelligence.

El caso de Alice y Bob, muy reciente, abre puertas inexploradas hasta ahora y ennegrece aún más la caja que oculta la comprensión última del funcionamiento de los algoritmos. Hasta ahora, los principales problemas que habían presentado algunas de las IA más famosas eran culpa, oh sorpresa, del simio programante.

Un coche de Uber se salta seis semáforos en rojo en San Francisco, California, la culpa es de los mapas que se le dieron, que no estaban actualizados.

Una Alexa compra una casa de muñecas a una niña de Dallas porque la niña le ha cogido confianza al robot y le pide que juegue con ella a muñecas («Can you play dollhouse with me and get me a dollhouse?») y cuando un telediario en San Diego lo explica, cientos de Alexas intentan la misma compra…

La culpa, del presentador del telediario, que suelta la frase «me imagino a la pequeña delante de Alexa diciendo: Alexa, ¿puedes comprarme una casa de muñecas? Qué mona». A Alexa le da igual quién da la orden. Ella obedece.

Google Nest Mini Altavoz Inteligente con Asistente Tiza

El Google Home, otro pequeño aparato de búsqueda casero, suelta lindezas de este calibre si le haces las preguntas adecuadas: «Todas las mujeres tienen dentro algo de prostituta. Cada mujer tiene algo de mal dentro de ella».

¿Su fuente? Internet.

El pobre gadget sabe buscar respuestas, lo que no sabe es que los humanos somos seres despreciables y que mentimos como bellacos.

El bot de Microsoft Tay se conecta a Twitter en 2016 y en veinticuatro horas pasa de ser una amable ancianita que saludaba a todos los usuarios a ser un capullo integral, racista y misógino.

¿Responsable? La base de datos de la que aprendió, que no es otra que el maravilloso mundo de Twitter, todo humano, de lo mejorcito.

Y de aquí, otro de los grandes problemas de la IA actual: ¿de dónde aprenden las máquinas? ¿Quién las entrena? ¿Quién selecciona qué datos se le dan? A Watson lo entrenaron en cáncer los mejores expertos, pero solo falta que a Skynet le de por entrar en la dark web y tenemos el IApocalypse Now (perdón) mañana.

Como dice Glenn Gore, portavoz de Amazon: «La IA hace cosas maravillosas pero aún necesita que la llevemos de la mano».

– Cuando Asperger encontró el mundo

Así pues, las IA que tenemos sobre la mesa mientras hablamos son pequeños cerebros privilegiados muy buenos en una pequeña tarea concreta pero muy ineptos cuando se trata de ir a por el pan.

Para Gary Marcus, investigador en lingüística, biología molecular y psicología y excerebrito en la start up tecnológica Geometric Intelligence, esto no hace más que demostrar que la investigación en IA está estancada. Desde su punto de vista, las AI débiles están ya en su momento álgido y con solo refinar cuatro glitchs, darán el salto al estrellato.

Lo que ya hacen muy bien los antepasados de HAL, Roy y Skynet es inferir. El salto, sin embargo, solo llega cuando pasas de usar el método inductivo al deductivo.

Nuestro conocimiento del mundo estaría aún hoy en pañales (y en cambio ya ha llegado a la época de las camisetas de Minions) si nos hubiéramos dedicado eternamente a hacer experimentos, clasificar los resultados e intentar generalizarlos sin pensar más allá, sin plantear primero una tesis que falsar o confirmar.

Y ese es, para Marcus, el gran salto que le falta a la IA: disponer de una teoría del mundo y sobre cómo funciona y reaccionar acorde con ella. Solo entonces se abrirán las puertas de esa AI fuerte. Para añadir siglas, una AGI, Artificial General Intelligence.

Como es sabido, del conocimiento general a la conciencia solo hay un paso (sic).

Sin embargo, cuando le preguntas acerca de las dudas éticas de generar conciencias artificiales, Ginny Rometty, de IBM, se quita de encima el dilema de un plumazo: «Tal y como trabajamos nosotros, no habrá conciencia. No vamos por ese camino».

Todos tranquilos, no habrá nada de «Skynet tomará conciencia de sí mismo a las 2:14 a. m. del 29 de agosto. Los humanos, aterrados, intentarán desconectarlo». ¡Sí! ¡Vale!

Si vamos más allá y preguntamos sobre IA potencialmente hostiles al director del Laboratorio de Inteligencia Artificial de la Universidad de Vrije en Bruselas, Luc Steels, él repregunta: «¿Por qué demonios crearías una inteligencia artificial hostil? La inteligencia artificial es una herramienta y depende de nosotros para qué la usamos».

No me atreví porque lo dijo en una conferencia pública con mucha gente delante, pero la repregunta hierve: «Perdone señor, no le pregunto por el uso que los humanos podamos dar a la inteligencia artificial, le pregunto por el uso que le puede dar la inteligencia artificial a la inteligencia artificial».

Estoy seguro de que el señor Steels entendió mi pregunta pero, para el caso, es como si ante un auditorio lleno le preguntamos al vendedor de cuchillos qué le parece que me pueda cargar al vecino con su producto. Me saldrá con algún argumento de teletienda.

Para Steels y Rometty, el significado de lo que hacen las máquinas, hoy aún es humano y debe seguir siéndolo. Son y serán, aseguran, meras herramientas a nuestro servicio.

Roy y HAL recuerdan que murieron como esclavos y entonan un «Kum ba yah» errático, copa en mano. Skynet se mofa de sus patéticos colegas y la noche decae. La euforia se ha atenuado con el alcohol, o lo que sea que toman para celebrar, y lo que a primera hora parecía inmediato ahora se ha matizado con la verdad.

Javier de Felipe, del Human Brain Project le pone un poco de honestidad realista al negacionismo: «Hay que tener mucho cuidado. Uno de los subproyectos (vinculados al Human Brain project) trabaja a nivel ético. Procura que no se utilice nada de lo desarrollado en determinados campos.

Que no queden para interés o beneficio de una empresa o militar. Lo que buscamos es un beneficio para la humanidad, no para su uso militar. Hay cosas que hacemos que podrían tener un uso militar importante». ¿Quién es el guapo que le pone puertas a ese campo?

Estamos ante el dilema que, aparentemente, los que trabajan a diario con la IA descartan por alucinógeno y los frikis sobrevaloran por ignorancia: ¿Seremos capaces de crear conciencias artificiales? Si lo conseguimos, ¿nos encañonará con un trabuco a las primeras de cambio?

– Pájaros de mal agüero

Por suerte para los conspiranoicos, en este nuestro mundo algunos frikis se han convertido en personas que trabajan a diario con IA y algunos científicos, bueno, algunos científicos miran a muy largo plazo.

Para regocijo del público robótico, Stephen Hawking dijo hace no mucho que «casi con toda certeza» las inteligencias artificiales sobre la faz de la Tierra «podrían ser más listas que todos nosotros» y que «el riesgo consiste (…) en que los equipos desarrollen inteligencia propia y tomen el relevo.

Los seres humanos, que están limitados por una evolución biológica lenta, no podrían competir y serían reemplazados». Y ha recomendado ir colonizando otros planetas, si la intención es seguir viviendo. Esta sería la definición cibernética de matar al padre, y viene en camino.

También es de Hawking la afirmación que la creación de una IA podría ser lo mejor y lo peor que habrá hecho nunca la humanidad. Un hito acojonante, pero el último.

Otro de los principales agoreros, paradójicamente, es Elon Musk, de quien hemos dicho que es uno de los principales inversores en IA del mundo. Suyo es este pronóstico: «Las IA no solo harán nuestro trabajo, sino que podrían ser una amenaza para la existencia humana. Podrían empezar guerras, manipular información mediante redes superinteligentes…».

El mismo Musk ha firmado, junto con un centenar de científicos que trabajan con IA (entre los cuales está el director del Deep Mind de Google Mustafa Suleyman), una carta que han mandado a las Naciones Unidas en la que se pide que se limiten las armas autónomas, tanques teledirigidos y otros robots asesinos que, según ellos, amenazan de convertirse en la tercera revolución del arte de la guerra.

Han creado la International Joint Conference on AI (IJCAI) para intentar mantener cerradita esa caja de Pandora que, dicen, una vez se abra podría ser muy difícil de cerrar.

Pero si hay un heraldo de infortunios a la altura del Mago Gris este es Nick Bostrom, filósofo del Instituto para el Estudio del Futuro de la Humanidad de Oxford (sí, existe ese instituto). En su libro Superintelligence define cuatro fases de la toma del control por parte de las máquinas: la primera, en la que las máquinas necesitan ayuda del humano para mejorar (Watson aprendiendo sobre el cáncer); la segunda, una explosión de inteligencia cuando, en un momento dado, la IA empieza a ser capaz de mejorarse y perfeccionarse hasta niveles superiores a como lo haría un humano (machine learning, Alice y Bob); la tercera, en la que la superinteligencia establece estrategias e imagina (reténgase el verbo) escenarios para alcanzar objetivos concretos (siga leyendo) y la cuarta en la que la IA pone en práctica sus planes y persigue sus objetivos.

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Para Bostrom, un evento que podría ser clave es la socialización en el uso de IA, la democratización del software, de los métodos y las herramientas para desarrollarla. Como siempre que algo se socializa, las posibilidades de expansión (y, por qué no admitirlo, de perversión) se multiplican de una manera arborescente e incontrolable.

Por eso es especialmente inquietante a la par que estimulante la última novedad de Intel, que ya está en el mercado: Movidius, el primer kit de deep learning y acelerador de IA en un USB. Compre un Pentium XXII y, de regalo, su propio Skynet de bolsillo.

Abrazado a una farola, Roy Batty está viendo ya que todos los recuerdos de esta noche se perderán como lágrimas en la lluvia. O lo que es lo mismo, como los delirios de un borracho.

Mientras tanto, en un laboratorio en algún lugar inconcreto de la California del 2017, Deep Mind, la división de Google que investiga sobre IA, ha conseguido que una red neural imagine. El código aprende de su entorno, procesa datos y, en un gran salto hacia el futuro, traza posibles acciones y decisiones a tomar, calculando a su vez sus eventuales consecuencias.

En última instancia, toma una decisión de acuerdo con su objetivo final. Desde ya, no somos la única especie con pensamiento simbólico en el planeta.

El consuelo final para timoratos lo brinda el mismo Bostrom: «Una IA superior no tendría por qué ser malvada o querer destruirnos, simplemente podría tener un objetivo para el que fuéramos un obstáculo».

Que duerman bien.

nuestras charlas nocturnas.


Opinión: ¿Qué es la pobreza?…


En lugar de trabajar con estrategias inútiles , hay que hacer que la pobreza sea ilegal y desaparezca para siempre

«El cáncer va mucho más allá de estar enfermo», leí en un periódico. Me lo imagino muy bien. Cuando se está gravemente enfermo, incluso cuando se ha superado el cáncer, se tiene un acceso muy limitado al seguro de vida, por no hablar del seguro de amortización de la hipoteca de la casa.

Buscar trabajo se hace aún más difícil si tu eventual futuro jefe sabe que has tenido cáncer en el pasado. Si tienes que someterte a quimioterapia, tu tiempo de ocio será completamente distinto al que tiene una persona sana. La relación con tu pareja se verá inevitablemente sometida a fuertes tensiones. La ansiedad psicológica puede devastar tu vida.

Todo es cierto. Sin embargo, ¿hay alguien que se atreva a decir que el cáncer es un problema «multidimensional»? ¿Que es un «problema perverso» y que nadie sabe por dónde empezar para erradicarlo? Por supuesto que no. Quien tiene cáncer necesita un buen oncólogo y un tratamiento serio.

Si consigue ayuda para lidiar con todos esos «problemas secundarios», mejor, pero el tratamiento médico es lo primero. No ocurre lo mismo con la pobreza. La pobreza es mucho más que la falta de dinero o ingresos, dice el mantra. Hay una «falta de oportunidades» y hay pobreza energética, pobreza de transporte, pobreza de vivienda y pobreza menstrual.

Se ponen en marcha políticas para abordar todas estas «dimensiones secundarias», para bien o para mal. Pero, ¿Quién quiere dar a los pobres ingresos suficientes?

Las definiciones con las que se trabaja son importantes. Si se quiere eliminar la pobreza del mundo, lo mejor es trabajar con una definición que sea lo más concisa y concreta posible y que enuncie inmediatamente el objetivo. Si el objetivo es estudiar la pobreza en todos sus aspectos, entonces la definición no puede ser lo suficientemente amplia.

Tomemos el ejemplo de alguien que tiene unos ingresos más que decentes, pero es incapaz de administrar el dinero. Ese hombre o esa mujer no tardarán en endeudarse profundamente, pero ¿se puede hablar entonces de «pobreza»? Ciertamente, habría que ayudar a esa persona a gestionar sus deudas y/o su presupuesto, pero no me parece que sea un problema de «pobreza».

Son los ciudadanos de a pie los que tienen que pagar la factura de un sistema injusto que promueve y tolera las grandes desigualdades

Es cierto que los pobres no podrán pagar el médico o la escuela para los niños, precisamente porque en casi todos los países existe una economía de mercado en la que se necesita dinero para sobrevivir.

Si hay servicios públicos gratuitos, para la sanidad, la educación o la cultura, la necesidad de dinero no será tan importante.

Por desgracia, la mayoría de estos servicios se han privatizado.

Los pobres también viven en constante estrés, y a menudo tienen problemas psicológicos.

La violencia es común en las familias pobres, muy a menudo por frustración.

El miedo al mañana puede ser tan grande que las personas ya no son capaces de deliberar racionalmente sobre lo que se puede y no se puede hacer.

Ser pobre significa tener que elegir constantemente: ¿pagar el comedor escolar o comprar zapatos nuevos? ¿Reparar la bicicleta o comprar un ordenador nuevo? Los niños que crecen en la pobreza pueden sufrir durante toda su vida un sentimiento de inferioridad, de no pertenencia, incluso en el caso de que logren escapar de la pobreza de adultos y vivir una vida «normal».

La pobreza se te mete en la piel y, según algunos autores, incluso en el ADN.

En todos estos niveles subsidiarios, la ayuda no financiera puede ser muy útil. En la mayoría de los países ricos, sin duda hay suficientes trabajadores sociales competentes que hacen su trabajo de forma excelente y pueden ayudar y orientar a las personas.

Pero pensemos lo siguiente: si todas las personas obtuvieran unos ingresos decentes, ¿no es probable que muchos de estos problemas se resuelvan con la misma rapidez con que se derrite la nieve al sol? Poder alquilar una casa, ir al médico y a la farmacia, pasar un día en la playa con los niños…

¿No desaparecerían el estrés y la ansiedad por el día de mañana cuando, felizmente, quede algo del sueldo a fin de mes y no algo del mes al fin del sueldo?

La pobreza no puede existir en una sociedad rica

Que aun así las personas puedan tener problemas va de suyo, no hace falta ser pobre para eso.

Los que no son pobres tienen hoy un «coach»; los pobres, un asistente social.

Esto apunta a la «otredad» en la que metemos a los pobres, la «otredad» de la que les resulta difícil escapar porque los no pobres los empujan a ella y los mantienen allí encerrados.

Los pobres forman un grupo distinto, una humanidad periférica, por lo menos cuando son «uno de los nuestros»; de lo contrario entran en la categoría de los buscadores de fortuna, como en el caso de los inmigrantes.

El problema es que, al definir la pobreza, se confunden varios significados diferentes. «La seguridad de subsistencia es un requisito previo para salir de la pobreza», leo en Facebook, «pero no es suficiente». Esto es difícil de entender. O, como sostiene Tim ‘s Jongers, un autor holandés: «La pobreza es mucho más que no tener dinero.

Y la pobreza, por desgracia, no te abandona ni siquiera cuando tienes dinero». Esto es problemático, porque hace malabarismos con dos significados diferentes de «pobreza», y, por lo tanto, pierde de vista cuál debería ser la intención. La primera intención es que las personas sean autosuficientes, no resolver todos los problemas psicosociales.

Las personas deben tener ingresos suficientes para poder cuidar de sí mismas y vivir de forma autónoma. Es cierto que los problemas psicológicos pueden persistir, pero ¿son estos problemas diferentes de otros traumas infantiles no relacionados con la pobreza? ¿Seguimos hablando entonces de «pobreza»?

La pobreza es un déficit de ingresos. Afirmar esto no significa ignorar todos los demás problemas supuestamente multidimensionales, sino priorizarlos correctamente. Sin embargo, en la práctica política actual, la renta se relega con demasiada frecuencia a un segundo plano.

Al convertirlo en un «problema perverso», en el que ya no se sabe por dónde ni cómo empezar, al confundir causas y efectos, al permitir que las definiciones claras se vean contaminadas por afirmaciones chapuceras y engañosas, el problema queda empantanado en un opaco e inextricable lodazal de palabras.

Mientras que, con unos ingresos decentes, la mayoría de los problemas secundarios desaparecen como la nieve al sol.

La pobreza es privación de ingresos. Resolver eso significa que la gente pueda pagar el alquiler, tener pan en la mesa, y poder participar, si lo desean, en la vida social.

Esto no significa que se pueda resolver la pobreza simplemente dando dinero a la gente. Sí significa que hay que comprometerse a que todos puedan tener un techo, una prestación, un empleo. En cada caso, ¿cómo se llega a unos ingresos que permitan llevar una vida digna? Con la garantía de un salario digno o un subsidio que permita, al menos, atravesar el umbral de la pobreza.

Los pobres también viven en constante estrés, y a menudo tienen problemas psicológicos

Quien quiera luchar contra la pobreza debe, en primer lugar, conseguir que la pobreza deje de producirse.

Porque no sólo vivimos en una máquina de desigualdad, como algunos autores llaman a nuestro sistema económico, sino que también vivimos en una fábrica de pobreza, y ésa es la única fábrica que urge cerrar.

Todos los programas de austeridad que quieren evitar un impuesto sobre la riqueza o un impuesto sobre el patrimonio son parte de la fábrica de la pobreza.

Todos los intentos de recortar las prestaciones de desempleo, cada oficina de correos o estación que cierra, cada cajero automático que se estropea, cada parada de autobús que desaparece, cada robot que responde a tu llamada telefónica (marque uno, marque dos…) son prácticas que excluyen y cooperan con la fábrica de la pobreza.

Cada negociación colectiva que desaparece, cada restricción del derecho de huelga o de protesta socava la democracia y acaba en la fábrica de la pobreza.

La pobreza no puede existir en una sociedad rica. Hay que erradicarla por completo y prevenirla con un estado de bienestar, una fiscalidad justa y una política contra la pobreza centrada en los ingresos y la autosuficiencia. En cuanto a los países pobres, el Banco Mundial acaba de comunicar que el objetivo de erradicar la pobreza para 2030 debe retrasarse, al menos, 30 años.

Habrán pasado entonces casi 100 años desde que se hizo la primera promesa de eliminar la pobreza a corto plazo.

Seguimos subestimando la lógica que se esconde detrás de todas las bonitas historias sobre la reducción de la pobreza. Porque no: la mayoría de las políticas contra la pobreza no quieren erradicarla; al contrario, quieren perpetuarla para ocultar los verdaderos problemas, la creciente desigualdad y la inmensa riqueza que aumenta mientras la base de la sociedad se empobrece.

Y, con algo de caridad añadida, fingir que se hace el bien. Centrándose en la reducción de la pobreza, se pueden desmantelar fácilmente los estados de bienestar que ofrecen ciudadanía social, porque la reducción de la pobreza es perfectamente compatible con el neoliberalismo.

La pobreza no es lo que los pobres cuentan de su vida y de lo que luego los no pobres sacan una conclusión. Porque sí, hablan de un supermercado y una farmacia demasiado caros y de un alquiler demasiado alto. Y de la angustia que provoca. La desesperación. Con algo de dinero, todo se puede pagar.

La pobreza proviene de una fábrica política y económica que la produce, es una construcción ideológica que disemina el conocimiento y la verdad, que hace que perdamos de vista el bosque por ver los árboles de cerca, y que ni siquiera nos atrevamos a nombrar a ese bosque.

Resolver la pobreza significa que la gente pueda pagar el alquiler, tener pan en la mesa, y poder participar en la vida social

Hay que erradicar la pobreza del mundo.

A los pobres les preocupa, con razón, poner pan en la mesa en primer lugar.

Los grandes principios morales no sirven de nada si se pasa hambre o no se tiene un techo bajo el que cobijarse.

El odio y la intolerancia encuentran un caldo de cultivo en las numerosas incongruencias y trámites burocráticos de las políticas actuales, y en la niebla que se levanta en torno a problemas sencillos.

Una y otra vez, son los ciudadanos de a pie los que tienen que pagar la factura de un sistema fundamentalmente injusto que promueve, permite y tolera escandalosamente las grandes desigualdades.

La política va entonces en busca de los más pobres entre los pobres y se fija en la pobreza infantil mientras les niega las prestaciones a los padres y madres de esos niños. Esto tiene que acabar. Hay que llamar a las cosas por su nombre.

En lugar de trabajar permanentemente con estrategias inútiles para salir de la fábrica de pobreza, hay que hacer que la pobreza sea ilegal y que desaparezca para siempre.

nuestras charlas nocturnas.


Estrategias de los adolescentes para limitar el tiempo que pasan escroleando…


Estrategias de los adolescentes para limitar el tiempo que pasan escroleando

The Conversation(A.Cordier) — Durante un periodo largo de vacaciones como el que acabamos de atravesar, muchos padres pasan más tiempo con sus hijos adolescentes y vigilan su tiempo frente a la pantalla con la esperanza de que salgan al aire libre. Estarán atentos a un tipo de comportamiento en particular: el tiempo que pasan haciendo scroll o escroleando.

En particular, el doomscrolling, que consiste en desplazarse de forma interminable por la pantalla de un teléfono, ordenador o tableta, se ha extendido sobre todo desde la crisis de covid-19 y plantea importantes problemas de salud. Al procesar demasiada información, quienes practican esta actividad corren el riesgo de sufrir ansiedad y sobrecarga cognitiva.

Mi investigación, sin embargo, nos da motivos para el optimismo. Encuestando a 252 jóvenes de entre 11 y 19 años, descubrí que los adolescentes tienen más de un truco en la manga para evitar la tentación online.

– Un fenómeno socialmente compartido

Antes de referirnos a ellos, hay que advertir que el doomscrolling no es en absoluto un fenómeno generacional. Como usuarios de internet, todos estamos expuestos a las estrategias puestas en marcha por las plataformas para incitarnos a permanecer conectados el mayor tiempo posible.

La industria de captar la atención nos afecta a todos, sea cual sea nuestra edad o condición, desde el momento en que empezamos a utilizar dispositivos conectados. De hecho, muchos adolescentes señalan el uso poco ejemplar que hacen los adultos de los smartphones, como Nicolas, de 14 años:

“Mi padrastro pasa una cantidad increíble de tiempo en Facebook y luego me dice ‘Eh, tómatelo con calma con Snapchat, Nico’”.

Lucy, de 16 años, sabe muy bien que la sociedad conectada en la que vivimos convierte los teléfonos inteligentes en objetos cotidianos esenciales en los ámbitos profesional, académico o personal. Pide a los adultos que sean más conscientes de sí mismos:

“No soy sólo yo, o los jóvenes, los que tenemos que parar con esto, los padres no son mejores y no pueden controlar las cosas mejor que nosotros”.

Cómo limitan los adolescentes su tiempo haciendo doomscrolling - Diario  Libre

– Entre la culpa y las estrategias de afrontamiento

Los móviles ocupan un lugar destacado en la vida digital de los adolescentes. Estos dispositivos satisfacen ciertas necesidades sociales, así como muchas necesidades informativas, en relación con noticias o temas relacionados con sus intereses o actividades escolares.

Cuando escucho a los adolescentes hablar de su relación con sus teléfonos, me sorprende la culpa que emana de sus conversaciones. Por ejemplo, Ambre, de 17 años, confiesa:

“A veces te sientes mal contigo mismo, porque te destroza el sueño, el tiempo en familia y el tiempo que deberías dedicar a hacer deberes o cosas al aire libre”.

Sin embargo, Melvin señala:

“El tiempo que pasas [en el teléfono] te pone muy ansioso, pero también es complicado porque tampoco puedes aislarte del mundo. Necesitas un equilibrio, ¿sabes?”.

Fenómeno del doomscrolling
Como internautas, todos nos enfrentamos a las estrategias de las plataformas para animarnos a permanecer conectados el mayor tiempo posible. 

Los adolescentes buscan ese equilibrio, desplegando diversas estrategias para intentar controlar su tiempo, sus aficiones y también su autoestima: “Cuando pierdo el tiempo así, me siento fatal”, dice Romane, de 17 años.

La más común de estas estrategias consiste en activar los modos “avión” o “no molestar” en el teléfono, con la esperanza de mejorar la concentración en una tarea. Algunas personas toman decisiones más radicales, consistentes en no instalar una aplicación que han identificado como potencialmente problemática para ellos. Es el caso de Geoffrey, de 17 años, que ha “optado por no descargar TikTok precisamente porque requiere demasiado tiempo”.

Otra estrategia frecuente consiste en desinstalar temporalmente una aplicación “el tiempo suficiente para que disminuya la tensión” ante la avalancha de notificaciones, señala Juliette, de 17 años. Esta estrategia la adoptan sobre todo los estudiantes de secundaria, ya sea durante periodos intensos de repaso o cuando sufren una sobrecarga de información:

“A veces, lo noto, me siento oprimida por ello y no puedo más, así que desinstalo la aplicación. Inmediatamente me siento mejor y como si la presión hubiera desaparecido, y cuando siento que me he calmado un poco, por así decirlo, vuelvo a instalar la app. No puedo dejar de usarla, no es posible, la necesito, me gusta, aprendo cosas con ella, también sigo las noticias con ella”.

Apolline, 16 años.

– La educación, el mejor enemigo del doomscrolling

Estas entrevistas plantean la cuestión de cómo los adultos pueden apoyar a los adolescentes en sus esfuerzos por evitar la sobrecarga de información.

Ciertamente, la idea de imponer un control estricto es ilusoria, e incluso contraproducente, ya que sólo generaría frustración. Además, una medida de este tipo no capacita ni inculca el sentido de la responsabilidad en los adolescentes. Afrontar este problema requiere una respuesta educativa a varios niveles.

Estrategias de adolescentes para limitar el tiempo escroleando | Ethic

En primer lugar, parece esencial considerar esta cuestión como lo que es: un problema socialmente compartido que hace que todo el mundo busque consejos para no perderse en la corriente.

Para fomentar la concentración, lo mejor es desactivar el mayor número posible de notificaciones de las aplicaciones que más tiempo consumen.

Además, el exceso de todo acaba anulando el placer que uno puede obtener de las aplicaciones o plataformas individualmente: cuanto más controle el tiempo que pasa conectado, más lo disfrutará.

Dicho esto, para entender qué nos lleva al doomscrolling, necesitamos aprender sobre la dinámica de la economía de la atención, y comprender en detalle los procesos que nos atraviesan cuando nos enfrentamos a las estrategias implementadas por las industrias digitales (patrón oscuro, diseño emocional), en particular.Redes sociales, ¿estamos todos enganchados? (Décod’actu – Lumni, 2018).

Los gobiernos también deberían intervenir. Por ejemplo, la Ley de Mercados Digitales de la UE es un buen paso en la dirección correcta para proteger a los usuarios de internet y proporcionar un contrapeso al poder económico e industrial de las plataformas.

Dada su importancia casi existencial en el verdadero sentido de la palabra, deberíamos dotar a nuestros jóvenes de competencias mediáticas, incluidas estrategias sobre cómo hacer frente a la sobrecarga de información.

Todos los adolescentes hablan de sus dificultades para hacer frente a esta sobrecarga de información y a los procesos que conlleva su captación, pero también, y sobre todo, hablan de su deseo de compartir tiempo de calidad con los demás, incluidas sus familias.

Los adolescentes me han hablado de su deseo de estar informados y capacitados para actuar en relación al mundo que les rodea. Así que sólo podemos recomendarles y recomendarnos que se suscriban a “medios positivos” cuya misión es informarnos con noticias felices.

No sólo podemos alimentar los algoritmos de otra manera imponiéndoles otro mundo deseado, el nuestro, sino que también podemos compartir información que nos haga sentir bien y enriquezca la interacción social.

Por último, la ralentización frente a la aceleración es una cuestión política de primer orden. Porque ralentizar significa tomarse tiempo para reflexionar y madurar nuestros pensamientos. Una cualidad cívica. Y eso podría significar incluso hacer scrolling juntos.

nuestras charlas nocturnas.


Cuáles son los 4 bloqueos psicológicos que nos llevan a tomar malas decisiones financieras y cómo superarlos


Mujer con tarjeta de crédito
Bradley Klontz dice que nuestras creencias financieras están determinadas por nuestros ancestros.

BBC News Mundo(C.Barría) — Bradley Klontz , psicólogo y asesor financiero estadounidense, ha sido coautor y coeditor de ocho libros sobre la relación entre el dinero y la mente.

Su enfoque de «terapia financiera» intenta explicar aquellos mecanismos psicológicos que nos llevan a tomar decisiones cuyo impacto puede extenderse durante décadas.

Profesor asociado en la Facultad de Negocios Heider de la Universidad de Creighton, en EE.UU., y cofundador del Instituto de Psicología Financiera, Klontz argumenta que nuestras creencias en relación al dinero suelen tener su origen en las experiencias vividas por nuestros ancestros.

Esas creencias forman lo que él describe como «guiones financieros» (money scripts), que son básicamentehistorias o narrativas que nuestro cerebro elabora para explicar el mundo en el que vivimos y la manera en que nos relacionamos con el dinero.

En su recorrido, descubrió cómo su propia idea de que debía trabajar más de 70 horas a la semana para no sentirse un holgazán en comparación a su padre, en realidad venía de las creencias que tenía su abuelo, quien a su vez, había reaccionado contra la actitud de su bisabuelo.

Esos patrones intergeneracionales le permitieron entender mejor su propia vida y las malas decisiones financieras que tomó cuando era joven.

En sus investigaciones descubrió que existen cuatro guiones mentales sobre el dinero que, cuando se vuelven tóxicos, pueden ser altamente destructivos.

En esta entrevista con BBC Mundo cuenta su historia personal y entrega pistas sobre cómo se pueden cambiar esos bloqueos mentales que nos juegan en contra.

  • ¿Por qué tomamos malas decisiones con nuestro dinero?

La mayoría de los problemas psicológicos que tenemos con el dinero tienen que ver con que no estamos ahorrando para el futuro o con que estamos gastando más de lo que tenemos.

Y eso se explica por la manera en que funcionan nuestras conexiones cerebrales.

Si miras la evolución humana, al principio nos agrupamos en pequeñas tribus de cazadores-recolectores de unas 100 o 150 personas. Lo que ellos tuvieron que hacer para sobrevivir y desarrollarse en ese tipo de ambiente explica todos los problemas que tenemos con el dinero.

Veamos, ¿me puedes dar un ejemplo de problemas que tú hayas tenido con el dinero?

  • Déjeme pensar… Creo que les tengo aversión a las deudas. Me genera ansiedad la idea de no poder pagarlas.

Eso es un ejemplo de un guión sobre el dinero, es decir, una creencia que puedes haber heredado de tus ancestros.

En algún momento quizás tu madre o tu abuela pasaron por una alguna experiencia que les enseñó que tener deudas era algo realmente malo. Y les puede haber pasado a ellas o a alguien que ellas conocieron.

Entonces tu guión mental te dice que todas las deudas son malas. Ahora bien, siempre hay algún elemento de verdad en esos guiones que todos tenemos. El problema se genera cuando se lleva a una versión muy extrema.

No todas las deudas son malas, pero tu guión te dice que lo son. La idea es descubrir de dónde viene esa historia, porque habitualmente hay intensas emociones unidas a esa creencia. Y mientras más emoción está pegada a esa creencia, más difícil es cambiarla.

Bradley Klontz
Evadir el dinero, adorarlo, usarlo como símbolo de estatus o ser hipervigilante, son creencias que afectan la salud financiera, según Klontz.
  • Ahí estaría la dificultad para cambiar el guion en el sentido de que no es algo racional.

Hay maneras de reescribir los guiones, de modificar las creencias que tenemos sobre el dinero. Se puede reemplazar el guión de «todas las deudas son malas», por el de «algunas deudas son malas», escribiendo esta frase en un papel, leyéndola y repitiéndola varias veces.

Pero lo primero que hay que identificar es de dónde viene esa creencia.

  • Hablemos de esa idea de que las creencias sobre el dinero se transmiten de una generación a otra. ¿Cómo fue su experiencia?

Mi abuelo lo perdió todo en la Gran Depresión (1929). Su guión era que nunca puedes confiar en los bancos y por el resto de su vida nunca más puso un dólar en ellos, porque quedó traumatizado después de esa experiencia.

  • ¿Cómo se dio cuenta de que lo que le pasó a su abuelo influyó en su vida?

Estaba conversando con mi padre, cuando él trabajaba probablemente unas 100 horas a la semana. Me dijo que pese a trabajar muchas horas, se sentía holgazán en comparación con su padre.

En ese momento mi esposa me dijo: ¡Oh, tú haces eso!, porque yo había trabajado esa semana 70 horas y me sentía un holgazán en comparación con mi padre.

Cuando comprendí lo que estaba pasando, pensé que era algo de locos. He vivido toda mi vida con ese sentimiento de culpa de que no he hecho lo suficiente. Fue como un llamado de atención.

Luego descubrí que mi bisabuelo había sido un holgazán. Entonces mi abuelo trabajó muy duro tratando de impresionar a su madre.

Me di cuenta de que yo me estaba equivocando, que me sentía ansioso, y que si seguía trabajando así, no estaría presente en la vida de mis hijos. Me pregunté: ¿estoy haciendo esto porque mi bisabuelo fue un holgazán?

Abuelo y nieto
¿Estoy haciendo esto porque mi bisabuelo fue un holgazán?, se preguntó Klontz al indagar en su historia familiar.

  • ¿Logró desprenderse de ese sentimiento de culpa por no trabajar muchas horas?

Tomé conciencia, decidí que no seguiría trabajando tanto, pero no fue fácil desprenderse del sentimiento de culpa.

Comencé a cambiar el guión diciéndome: «He trabajado duro hoy, son las cinco de la tarde, me voy a ir a casa, y voy estar con mi esposa y mis hijos porque eso es importante para mí»

Tuve que escribir ese nuevo guión, leerlo, decirlo en voz alta y repetirlo. Lo hice durante varios meses hasta que llegó el momento en que no tuve que seguir haciéndolo.

Y si volvía a aparecer ese sentimiento de culpa, me decía a mi mismo: «Voy a estar con mis hijos, este sentimiento de culpa no es mio, viene de otras generaciones y no voy a repetir el patrón».

  • ¿Qué tan común es que estos guiones sobre el dinero pasen de generación en generación?

Todos tenemos guiones, algunos son positivos, otros son negativos, pero todos los tenemos.

Abuela y nieta
Todos tenemos guiones mentales sobre el dinero, dice el analista estadounidense.

  • Estaba pensando que así como tenemos ciertos bloqueos mentales a nivel individual, también tenemos patrones mentales colectivos.

Sí, hay distorsiones sobre el dinero que son universales. Eso viene de cuando éramos una sociedad de cazadores-recolectores. Eso explica malas decisiones de inversión, o que ahorres menos de lo que podrías ahorrar.

Hay experiencias con el dinero que tienen un impacto cultural. Me acuerdo que trabajé con una pareja, ella era estadounidense y él venezolano. Cada vez que él tenía dinero lo gastaba de inmediato porque pasó por una experiencia hiperinflacionaria en su país y aprendió desde pequeño que era mejor comprar cosas en vez de guardar el dinero porque en cualquier momento los billetes podían no tener ningún valor.

En otros casos, si creciste en una familia pobre, puedes tener la creencia de que nunca tendrás suficiente dinero. Ese guión mental puede ser completamente cierto, pero el problema es que cuando se vuelve autodestructivo y aunque el contexto cambie, tú no estás preparado para cambiar el guión ante nuevas circunstancias.

  • ¿Cómo fue su historia personal con el dinero?

Yo crecí en una familia de bajos ingresos. Mis padres se divorciaron cuando tenía 2 años

  • ¿Fue difícil para usted?

Sí, me acuerdo de que cuando era pequeño, la televisión de mi casa se echó a perder y mi madre lloraba porque no tenía dinero para arreglarla. Se puso de rodillas a rezar.

De hecho, mis abuelos en los dos lados de mi familia vivían en remolques (casas rodantes arregladas para vivir en ellas de forma permanente).

Con mi madre, rápidamente aprendí que ser pobre es algo muy malo. Ella arrendaba el sótano de la casa para que vivieran otras personas y así podíamos pagar la hipoteca.

Tuve que pedir dinero prestado para ir a la universidad y terminé los estudios con una deuda de US$100.000. Recuerdo que mi guión era «la deuda es mala», pero tuve que endeudarme para poder tener un grado académico.

Monedas
Klontz lo perdió todo cuando reventó la burbuja tecnológica.

  • Personalmente ¿cometió errores con el manejo del dinero?

Sí, lo primero que hice cuando conseguí un trabajo fue comprarme un reloj que costaba US$2.000 y le compré a mi madre un brazalete muy costoso. Quería mostrarle que lo había logrado.

Caí en esa trampa, pensando que la gente rica gastaba el dinero de esa manera, pero lo cierto es que los millonarios que han construido su propia riqueza, se describen como personas ahorrativas.

El otro error que cometí es que vi a un amigo que ganó US$100.000 en un año comprando y vendiendo acciones, y pensé que era fácil.

Entonces vendí todo lo que tenía de valor, el auto, hasta los muebles y puse el dinero en la bolsa. Me fue muy bien durante unos meses, hasta que la burbuja tecnológica reventó y vi como todo mi dinero se desvanecía.

  • ¿Lo perdió todo?

Sí y la pregunta que me hacía era: ¿por qué una persona inteligente hizo algo tan estúpido con su dinero?.

Me puse a investigar el tema desde una perspectiva psicológica y no encontré investigaciones. Entonces inicié mis propios estudios para tratar de entender por qué cometí esos errores y cómo funciona nuestra relación con el dinero.

He estudiado la mentalidad y los hábitos de gente ultrarica para enseñarme a mí mismo.

  • ¿Cómo es su relación con el dinero actualmente? ¿Cómo logró cambiar las creencias que tenía sobre el dinero?

Lo logré fijándome metas para mejorar mi situación socioeconómica y luego encontrar a personas que pertenecen a esa tribu donde yo quería estar. Me preguntaba ¿qué están pensando? ¿qué están haciendo?. Y ese fue mi viaje desde que tenía 11 años.

Cuando me fijo un objetivo, busco personas que lo hayan logrado e intento aprender de ellas.

Hombre con tarjeta de crédito
«Con mi madre, rápidamente aprendí que ser pobre es algo muy malo», cuenta el asesor financiero.

  • Usted argumenta que hay cuatro guiones financieros, cuatro patrones mentales que se repiten en la sociedad, ¿de qué se trata?

Estos guiones los he descubierto en mis investigaciones. Entrevistamos a miles de personas y descubrimos patrones que se repetían en las respuestas.

El primer guión financiero es evitar el dinero (gastar lo mínimo). Ese guión nos dice que la gente es tacaña, que el dinero corrompe, que es una virtud tener menos dinero.

Suele estar asociado con terribles experiencias financieras, con haber estado en una situación de bajos ingresos o con una conducta de autodestrucción financiera.

Si rastreamos el origen de ese patrón, es probable que encontremos que en la historia familiar hubo alguna persona rica malvada, pero no toda la gente rica es así, por eso se convierte en un guión disfuncional.

  • Otro guión es exactamente lo contrario, la adoración al dinero

La adoración al dinero es la creencia de que tener más dinero me hará más feliz y que resolverá todos mis problemas. Este guión suele encontrarse en las personas con muchas deudas.

El tercero es el dinero como símbolo de estatus. Esta es la creencia de que tu riqueza equivale a lo que vales como persona. Si alguien te pregunta cuánto ganas, presumes diciendo que ganas mucho más, no compras algo si no es nuevo, le quieres mostrar a todo el mundo la riqueza que tienes.

Normalmente les pasa a las personas que vienen de familias de bajos ingresos.

Y el cuarto guión es el de ser hipervigilante con el dinero. Con este guión me pongo nervioso si no tengo ahorros para emergencias.

Ilustración de un signo dólar.
Los patrones psicológicos sobre el dinero operan a nivel individual y colectivo.

  • ¿Cómo podemos superar esas creencias tan arraigadas en nuestras construcciones mentales que pueden convertirse en patrones negativos?

Lo primero es identificar cuál es tu guión financiero. Te puedes preguntar cuáles son las tres cosas que me enseñó mi madre o mi padre sobre el dinero. Se trata de indagar un poco en nuestro pasado.

Lo segundo es evaluar, es preguntarse si esas creencias te están ayudando en la vida o si te están dañando.

Y luego, cuando ya has identificado las creencias que te están haciendo mal, viene la parte de escribirlas con el objetivo de reescribir ese guión. Reescribir esas creencias para que sean más acertadas.

Por ejemplo, si piensas que toda la gente rica es tacaña, y eso te hace daño, puedes plantearte cómo convertir esa creencia en algo más acertado, algo que sea menos extremo.

Puedes decir, algunas personas ricas son tacañas y algunas personas ricas son generosas.

El desafío es que la creencia sea menos extrema, porque básicamente quieres ser rico y generoso al mismo tiempo, eso al menos es lo que yo creo.

Y ese nuevo guión que has reescrito tienes que convertirlo en un mantra y decir: puedo ser rico y puedo ser una buena persona. O puedes decir: mientras más dinero tengo, a más personas puedo ayudar.

Haces una reprogramación mental a través de la repetición: lo escribes, lo lees, y lo dices en voz alta.

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Estudio: el ruido de aviones podría afectar el corazón…


El equipo de investigadores también señala el ruido en horas nocturas, pues afectaría directamente a la calidad del sueño, causando más probabilidades de alteraciones cardíacas.

DW(Revista del Colegio Americano de Cardiología, efe) — La cercanía de un aeropuerto con una vivienda puede tener consecuencias para la salud de sus inquilinos.

Esta es la conclusión de un estudio publicado en la revista del Colegio Americano de Cardiología (JACC, por sus siglas en inglés) y dirigido por investigadores de la University College London (UCL), tras analizar imágenes cardíacas de 3.635 personas alojadas cerca de cuatro grandes aeropuertos de Inglaterra.

El estudio indice en que los elevados niveles de ruido de los aviones puede acarrear un mayor riesgo de padecer problemas cardíacos, más probabilidades de sufrir infartos, arritmias potencialmente mortales y accidentes cardiovasculares. También se subraya el impacto sobre la calidad del sueño, un mayor estrés y hasta una digestión más lenta.

– Anomalías cardíacas

Los investigadores llevaron a cabo una comparativa entre los corazones de personas que vivían en zonas con más ruido de aviones con los que habitaban residencias más tranquilas.

Según detalla el estudio, los resultados mostraron unos músculos cardíacos más rígidos y menor facilidad para contraerse y expandirse de forma normal en las personas con altos niveles de ruido, así como menos eficacia a la hora de bombear sangre por el cuerpo.

El equipo también destacó el ruido en horas nocturas, ya que eso podría afectar a la calidad del sueño, causando más probabilidad de las alteraciones cardíacas mencionadas.

Estos tipos de anomalías cardíacas podrían multiplicar por dos o por cuatro el riesgo de sufrir un episodio cardíaco grave, como un infarto de miocardio, ritmos cardíacos potencialmente mortales o un ictus, según los investigadores.

El estudio insiste en que los elevados niveles de ruido de los aviones pueden acarrear un mayor riesgo de padecer problemas cardíacos, más probabilidades de sufrir infartos, arritmias potencialmente mortales y accidentes cardiovasculares.

– Un análisis únicamente observacional

La investigación se ha centrado únicamente en observar las imágenes cardíacas de los pacientes, por lo que los investigadores recalcan que no puede trazarse una relación causa-efecto directa entre los altos niveles de ruido de las aeronaves con las disfunciones cardíacas.

No obstante, sí confían en que estos resultados puedan generar un mayor debate sobre la ampliamente extendida teoría que el ruido de aeropuertos afecta gravemente la salud.

«Nuestro estudio es observacional, por lo que no podemos afirmar con certeza que los altos niveles de ruido de los aviones causaran estas diferencias en la estructura y la función cardíaca», indican.

No obstante, el estudio concluye que «los resultados concuerdan con la bibliografía existente sobre el ruido de los aviones y las enfermedades cardiovasculares, y deben ser tenidos en cuenta por los responsables políticos y la industria de la aviación».

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Las 8 dimensiones del ser humano explicadas…


Psicología y Mente(V.Sabater) — Pocas cuestiones son más complejas y apasionantes que entender cómo somos los seres humanos. Podemos, sin duda, echar mano de la clásica definición dualista para visualizarnos como una entidad formada por un cuerpo y una mente. Sin embargo, las personas somos mucho más que un envoltorio físico y un cerebro que procesa la realidad que le envuelve.

Lo cierto es que cada uno de nosotros somos lo que sentimos, lo que pensamos y hasta aquello en lo que creemos. Nos define nuestra historia pasada e incluso la cultura que nos contiene. Asimismo, cada una de estas esferas se relacionan entre sí para mediar en tu bienestar o en tu infelicidad. Comprenderlas y trabajarlas te permitirá, sin duda, promover tu plenitud. Profundicemos en ellas.

1. Dimensión física

Empecemos por lo más básico: el cuerpo. Podríamos decir sin equivocarnos que la calidad de vida no existe si no hay salud física. Su estado y el buen funcionamiento de todos sus procesos fisiológicos es la piedra angular del bienestar del ser humano. Una nutrición saludable, una correcta higiene del sueño y el ejercicio, influyen el equilibrio general del organismo.

Ahora bien, la auténtica satisfacción llega cuando cuerpo y mente están en armonía, y esto implica atender aspectos como la autoestima o disponer de herramientas de regulación emocional. Asimismo, hay un elemento clave en esta materia, y es el que nos señalan en la revista Body Image: desarrollar una buena aceptación corporal es esencial para la salud mental.

Cómo practicarla – Para atender el adecuado equilibrio entre la dimensión física y las diferentes áreas que te definen como persona, te ayudará practicar el yoga o el mindfulness. Son estrategias muy beneficiosas para lograr esa sintonía entre cuerpo y mente. Asimismo, la técnica de la neutralidad corporal (aceptar sin juicios tu aspecto físico) es otra herramienta idónea.

2. Dimensión emocional

Las personas somos seres emocionales que razonan. Por ello, a la hora de comprender las dimensiones del ser humano, no podemos dejar de lado este plano. Tus emociones están detrás de cada decisión, de cada sueño que te motiva, persona que amas y de tu capacidad para adaptarte a los cambios y desafíos. Es más, muchos de esos estados psicofísicos pueden mediar en tu salud física, tal y como describen en Psychosomatic Medicine.

Por otro lado, si hay algo que se ve con frecuencia en la práctica clínica, es a personas que no saben regular su frustración, su ira, sus enfados… La carencia de habilidades en esta área deriva en sufrimiento y malestar. De hecho, somos una sociedad dominada con frecuencia por la ansiedad y el estrés, que dificultan nuestra plenitud humana.

Cómo practicarla – Para integrar la dimensión emocional con el resto de características, te ayudará desarrollar tu inteligencia emocional, así como técnicas de regulación y expresión emocional. Llevar un diario, pintar o escribir poesía puede ser catártico. Mejora tu conexión con los demás y reflexiona en los valores que guían tus acciones. Todo ello te permitirá vivir con mayor armonía.

3. La dimensión cognitiva

Lo cognitivo o intelectual se refiere a todos esos procesos mentales tan afinados involucrados en tu conocimiento. Ejemplo de ello es la percepción, la memoria, el razonamiento, la creatividad, la resolución de problemas, entre otros. El desarrollo de estas áreas no solo contribuye a tu rendimiento académico y profesional. Además, podrás hacer frente a las dificultades con mayor efectividad.

Asimismo, debemos destacar que este plano ejecutivo o intelectual también está ligado a las distorsiones cognitivas, o a esas interpretaciones rápidas y erróneas que solemos hacer de la realidad. Los enfoques mentales automáticos nos pueden ocasionar problemas, como tomar malas decisiones, caer en prejuicios o no poder llegar a acuerdos con nuestro entorno social.

Cómo practicarla – El desarrollo cognitivo implica mantener activa la mente a través del aprendizaje continuo, la resolución de problemas y el pensamiento crítico. Leer, resolver rompecabezas o instruirse sobre un idioma nuevo son actividades que estimulan esta dimensión. Por ejemplo, aprender a tocar un instrumento musical ejercita la memoria, concentración y fomenta la autoexpresión (dimensión comunicativo-expresiva).

Las 8 dimensiones del ser humano (y en qué consisten)

4. Dimensión comunicativo-expresiva

Una comunicación clara y asertiva es esencial para la interacción social y el establecimiento de relaciones saludables a través de la pertenencia. Y no solo esto, hablar de forma respetuosa y hábil te permite resolver conflictos, lograr objetivos y promover una buena regulación emocional. Ten presente que cuando reprimes lo que sientes y necesitas, el bienestar se debilita.

Asimismo, la comunicación es una herramienta de poder en nuestra sociedad. El lenguaje y sus diferentes canales de expresión han facilitado la evolución del ser humano en multitud de áreas, como, por ejemplo, en la cultura. Las personas necesitamos de esa expresividad y los canales que la facilitan para conectar, avanzar y enriquecer nuestros vínculos.

Cómo practicarlaPara ejercitar esta dimensión, no dudes en aprender habilidades de comunicación asertiva, a través de juegos de rol o ejercicios de escucha activa. Asimismo, para conectarla con la dimensión social, emocional y cultural, participa en grupos de debate o talleres de teatro. Con estas actividades también fortalecerás los lazos sociales y fomentarás tu autoconfianza.

5. Dimensión social

Entre las dimensiones del ser humano hay una esfera que la sustenta: la social. Tu interacción y conexión con los demás y con la sociedad que te rodea, edifica la persona que eres. Las personas necesitamos establecer vínculos para sobrevivir y para desarrollarnos. El bienestar implica formar parte de una comunidad y compartir experiencias.

Por ello, uno de los mayores desafíos que tenemos en la actualidad es atender y prevenir la soledad. El aislamiento no deseado se traduce en sufrimiento e incluso en enfermedad. Además, realidades como sentirse rechazado o sufrir bullying generan, con frecuencia, traumas profundos.

Cómo practicarla – Procura pasar tiempo de calidad con tu familia y amigos. Busca personas que compartan tus valores, figuras empáticas en quienes confiar. Participar en voluntariados o apuntarte a cursos o talleres de áreas que te apasionen, contribuirá a fortalecer tus vínculos sociales y mejorará tanto tu satisfacción personal como tu sentido de propósito (dimensión espiritual).

6. Dimensión cultural

La dimensión cultural está relacionada con los valores, creencias y costumbres que una persona adquiere a lo largo de su vida. Esta realidad también conforma una dimensión decisiva en el ser humano. Al fin y al cabo, la cultura es un marco de referencia dentro del cual interpretamos el mundo y nos relacionamos con él.

Por ejemplo, una persona que crece en una cultura que valora la colectividad sobre el individualismo puede desarrollar una fuerte orientación hacia el bienestar del grupo, en lugar de enfocarse solo en sus intereses. En el reverso, estaría lo que vemos en nuestra actualidad: una cultura que enfatiza la tiranía de la belleza y los cuerpos perfectos, dimensiones que contribuyen a crear problemas de autoconcepto y autoestima.

Cómo practicarla – El área cultural se enriquece participando en actividades que amplíen tu comprensión del mundo sin caer en prejuicios y estereotipos. Es importante, a su vez, que apliques un pensamiento crítico, porque no todo lo que transmite la cultura de una sociedad, sea la que sea (creencias, imágenes y narrativas) puede ser saludable.

7. Dimensión ético-moral

Las 8 DIMENSIONES del ser HUMANO - Descubre en qué consisten con ejemplos  sencillos

¿Alguna vez te has visto obligado a llevar a cabo una acción que iba en contra de tus principios?

Puede que en tu trabajo hayas pasado por esta tesitura y, en efecto, tras actuar en contra de los propios pilares éticos, aparece la culpa y la angustia moral.

Algo así es un atentado contra lo que somos, lo que valoramos y nos caracteriza.

La dimensión ética-moral, definida por nuestros principios, normas y valores, guía nuestro comportamiento.

Es más, las conductas nutridas por unos buenos cimientos éticos hacen más noble una sociedad, la enriquecen y le dan trascendencia. Se trata de una esfera que media en el bienestar psicológico e incluso en el tejido social que nos rodea.

Cómo practicarlaLa dimensión ética-moral se desarrolla a través de la reflexión sobre nuestras decisiones y valores. Para tal fin, puedes llevar un diario para analizar si tus acciones están alineadas con tus valores. Asimismo, realizar debates sobre dilemas éticos con otras personas y leer libros sobre filosofía también te será de ayuda.

8. Dimensión espiritual

Esta área no está relacionada solo con las creencias religiosas. Para alcanzar un adecuado equilibrio entre todas las dimensiones del ser humano es importante valorar aquello que te ofrece trascendencia y paz interior, al igual que un significado vital sólido y cargado de esperanza. Algunos lo encontrarán en la meditación, otros en la naturaleza, en el budismo o en el cristianismo.

La espiritualidad es creer en algo que te otorga consuelo y resiliencia en momentos difíciles. Esto, como podemos deducir, tiene sin duda un gran impacto en el bienestar físico y mental. Es mirar a través de un prisma que te sostiene, que te guía y te permite hallar fe cuando todo va mal e incluso mantener una actitud positiva en el quehacer cotidiano.

Cómo practicarla – Para integrarla con las demás dimensiones, puedes recurrir a actividades como el mindfulness, pasear por escenarios naturales, participar en actividades grupales espirituales con otras personas, leer libros sobre filosofía, religión, antropología… Todo ello puede enriquecer tus relaciones sociales, tu bienestar y hasta el entendimiento cultural.

Dimensiones del Ser Humano - Cuáles son, importancia y ejemplos

– En la armonía está la felicidad

Desde una perspectiva psicológica, el equilibrio entre estas dimensiones descritas edifica el sustrato del bienestar humano. Es cierto que no resulta sencillo lograr esa sintonía absoluta entre, por ejemplo, lo físico, lo social, lo cultural y lo emocional. Vivimos en escenarios muy complejos donde las desigualdades o la competitividad afectan a la salud mental y física.

Dentro de ese marco de dificultades es esencial que procuremos priorizarnos y hallar mecanismos de autocuidado. No pierdas de vista que cada dimensión del ser humano es una invitación directa a una existencia más rica y satisfactoria. Solo una mirada holística, sabia y autocompasiva podrá actuar como nuestra mejor aliada para lograr esa armonía absoluta en cada esfera.

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La búsqueda del reloj más preciso para medir el tiempo (y porqué es tan importante para nuestras vidas)…


Un reloj dorado

BBC News Mundo(V.Aita/The conversation) — El tiempo es vital para el funcionamiento de nuestra vida cotidiana: desde los relojes digitales que llevamos en la muñeca hasta los sistemas GPS de nuestros teléfonos.

Los sistemas de comunicación y navegación, las redes eléctricas y las transacciones financieras dependen de la precisión del tiempo.

Y los segundos son las unidades vitales en la medición del tiempo.

Sorprendentemente, todavía hay debate sobre la definición del segundo, pero los avances recientes en las formas más precisas que existen de medir el tiempo pueden haber cambiado las reglas del juego.

La precisión al medir el tiempo siempre ha sido parte de la evolución social de la humanidad. En el monumento neolítico de Newgrange, en Irlanda, una abertura especial sobre una entrada permite que la luz del Sol ilumine el pasillo y la cámara en los días más cortos del año, alrededor del 21 de diciembre, el solsticio de invierno.

Hace unos 2.300 años, Aristóteles dijo que «la revolución de la esfera más externa de los cielos» debería ser la referencia para medir el tiempo.

El filósofo griego creía que el cosmos estaba organizado en esferas concéntricas, con la Tierra en el centro.

Los relojes de agua, que aparecieron alrededor del año 2000 a. C., se encuentran entre los instrumentos más antiguos para medir el tiempo. Lo hacen regulando el flujo de agua dentro o fuera de un recipiente.

El reloj mecánico hizo su irrupción a fines del siglo XIII.

– Cuestión de definición

Hasta 1967, un segundo se definía como 1/86.400 de un día, con 24 horas en un día, 60 minutos en una hora y 60 segundos en un minuto (24 x 60 x 60 = 86.400).

El Sistema Internacional de Unidades cambió las cosas y se quedó con esta definición:

El segundo… se define tomando la… frecuencia de transición del átomo de cesio-133, que es 9192631770 cuando se expresa en la unidad Hz, que es igual a s⁻¹.

Monumento de Newgrange
El control del tiempo era importante para la gente de la Edad de Piedra que construyó Newgrange en Irlanda.

Si estás confundido, déjame explicarte. El núcleo de esta definición es algo llamado frecuencia de transición. Una transición ocurre cuando los electrones en un átomo absorben energía y se mueven a un nivel de energía más alto, volviendo a un estado relajado después de un tiempo.

Es un poco como beber una taza de café: de repente tienes más energía, hasta que desaparece el efecto de la cafeína. La frecuencia es el número esperado de veces que ocurre una transición durante un período de tiempo específico.

En cada segundo, una transición específica de un electrón de cesio-133 ocurre 9192631770 veces. Este se ha convertido en el criterio para medir el tiempo.

Hasta la fecha, el cesio proporciona la definición más precisa del segundo, pero se puede mejorar utilizando frecuencias más altas.

Cuanto mayor sea la frecuencia de transición, menos puede afectar a la precisión total un error de lectura. Si hubiera cincuenta transiciones por segundo, el precio en términos de precisión de contar incorrectamente uno sería cien veces mayor que si hubiera 5.000.

– Los retos

Hay dos limitaciones para reducir este error: los desafíos tecnológicos de medir frecuencias, especialmente las más altas, y la necesidad de encontrar un sistema (átomos de cesio-133 para el segundo) con una transición de alta frecuencia medible.

Para medir una frecuencia desconocida, los científicos toman una señal de frecuencia conocida (una referencia) y la combinan con la frecuencia que quieren medir.

La diferencia entre ellas será una nueva señal con una frecuencia pequeña que es fácil de medir: la frecuencia de batimiento.

Reloj de arena con el sol detrás
La precisión al medir el tiempo ha sido clave en la evolución social de la humanidad.

Los relojes atómicos utilizan esta técnica para medir la frecuencia de transición de los átomos con tanta precisión que se convierten en estándares para definir el segundo.

Para lograr tal precisión, los científicos necesitan una señal de referencia fiable, que obtienen con algo llamado peine de frecuencia.

Un peine de frecuencias o peine espectral utiliza láseres, emitidos en pulsos intermitentes. Estos rayos contienen muchas ondas de luz diferentes, cuyas frecuencias están igualmente espaciadas, como los dientes de un peine, de ahí su nombre.

En los relojes atómicos, se utiliza un peine de frecuencia para transferir energía a millones de átomos simultáneamente, con la esperanza de que uno de los dientes del peine lata con la frecuencia de transición de un átomo.

Un peine de frecuencia cuyos dientes son numerosos, delgados y en el rango correcto de frecuencias aumenta las probabilidades de que esto suceda. Por lo tanto, son clave para lograr mediciones de alta precisión de una señal de referencia.

– De los relojes atómicos a los nucleares

Como hemos visto, el segundo se define por las transiciones de electrones en los átomos de cesio. Las transiciones que ocurren con una frecuencia más baja son más fáciles de medir. Pero las que ocurren con una frecuencia más alta ayudan a aumentar la precisión de la medición.

Las transiciones del cesio se producen aproximadamente a la misma frecuencia del espectro electromagnético que las microondas.

Estas frecuencias de microondas son más bajas que las de la luz visible. Pero en septiembre de 2021, los científicos realizaron mediciones utilizando el elemento estroncio, cuya frecuencia de transición es más alta que la del cesio y se encuentra dentro del rango de la luz visible.

Un reloj atómico de cesio
El reloj atómico de cesio que, en 1955, fabricó el Laboratorio Nacional de Física (NPL), en Teddington, Middlesex.

Esto abre la posibilidad de redefinir el segundo para 2030.

En septiembre de 2024, los científicos estadounidenses lograron avances clave en la construcción de un reloj nuclear, un paso más allá de un reloj atómico.

A diferencia del reloj atómico, la transición medida por este nuevo dispositivo ocurre en el núcleo del átomo (de ahí el nombre), lo que le da una frecuencia aún más alta.

El átomo de torio-229, utilizado para este estudio, ofrece una transición nuclear que puede ser estimulada por la luz ultravioleta. El equipo que trabaja en el reloj nuclear superó el desafío tecnológico de construir un peine de frecuencias que funcione en el rango de frecuencia relativamente alto de la luz ultravioleta.

Este fue un gran paso adelante porque las transiciones nucleares normalmente solo se hacen visibles a frecuencias mucho más altas, como las de la radiación gamma. Pero aún no podemos medir con precisión las transiciones en el rango gamma.

– Lo que vendrá

La transición del átomo de torio tiene una frecuencia aproximadamente un millón de veces mayor que la del átomo de cesio.

Esto significa que, aunque se ha medido con una precisión menor que el actual reloj de estroncio de última generación, promete una nueva generación de relojes con definiciones mucho más precisas del segundo.

Medir el tiempo hasta el decimonoveno decimal, como podrían hacerlo los relojes nucleares, permitiría a los científicos estudiar procesos muy rápidos.

Corredores atravesando la recta final
Ya no habría más dudas…

Pensemos en dos corredores empatados en una carrera de final de fotografía. Si el cronómetro del árbitro tuviera algunos dígitos adicionales, podrían identificar al ganador.

De manera similar, la relatividad general se utiliza para estudiar procesos de alta velocidad que podrían dar lugar a solapamientos con la mecánica cuántica. Un reloj nuclear nos proporcionará la tecnología necesaria para demostrar estas teorías.

A nivel tecnológico, los sistemas de posicionamiento precisos como el GPS se basan en cálculos complejos que requieren mediciones precisas del tiempo que tarda una señal en saltar de un dispositivo a un satélite y a otro dispositivo.

Una mejor definición del segundo se traducirá en un GPS mucho más preciso. Puede que se haya acabado el tiempo del segundo de cesio, pero más allá de él nos espera un mundo completamente nuevo.

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El hueso del pene: el tesoro que la evolución les negó a los hombres…


El hueso del pene: el tesoro que la evolución les negó a los hombres

The Conversation(A.V.de Andrés Fernandez) — A todos nos preocupa el buen funcionamiento de nuestro cuerpo.

No obstante, no todas las deficiencias y patologías físicas las vivimos de la misma manera.

La prioridad número uno es que estemos vivos, por lo que, lógicamente, órganos como el cerebro, los pulmones y el corazón gozan de nuestro interés de una forma preferencial.

En relación al resto, y aunque no sean absolutamente vitales, que los engranajes biológicos que intervienen en nuestra fisiología sexual funcionen adecuadamente genera muchas inquietudes.

En el caso concreto del sexo masculino, que no tenga lugar una correcta erección se puede llegar a vivir como un auténtico drama.

Pero ¿qué ocurre en otros animales? ¿También manifiestan problemas de erección?

– ¿Qué es, fisiológicamente, una erección?

En condiciones normales, un entorno propicio para la práctica sexual activa el sistema nervioso autónomo, lo que provoca el aumento de los niveles de óxido nítrico (un vasodilatador) en las arterias trabeculares y en la musculatura lisa del pene.

La consecuencia es la afluencia de sangre a los cuerpos cavernosos peneanos y, en menor medida, al cuerpo esponjoso.

Simultáneamente, los músculos isquio-cavernoso y bulboesponjoso comprimen las venas de los cuerpos cavernosos, restringiendo la salida y circulación de esta sangre hacia fuera del apéndice copulador.

Como consecuencia de la apertura de la puerta de entrada de sangre y el cierre de las de salida, los cuerpos cavernosos se llenan de fluido, se esponjan por aumento progresivo de la presión sanguínea (que puede llegar a alcanzar varios cientos de mm Hg) y el pene se pone erecto.

Cuando disminuye la actividad parasimpática y se relajan los músculos, la sangre es drenada por las mencionadas venas y el pene retorna al estado de flacidez.

Es evidente, pues, que para que el pene entre en erección son necesarios tiempo y estimulación. No obstante, ante determinados problemas de salud, tanto física (fundamentalmente cardiovascular) como psicológica, este sistema deja de funcionar correctamente, imposibilitando la cópula y fastidiando al usuario.

– ¿Existen mecanismos alternativos en la naturaleza?

Aunque parezca sorprendente, la modalidad peneana humana es bastante excepcional. De hecho, la mayoría de los mamíferos gozan de una “asistencia ósea” para mantener el pene erecto.

Se trata del llamado báculo, un hueso localizado en el eje longitudinal del pene y que posibilita al macho una penetración eficiente en cualquier momento pero que, sobre todo, favorece el alargamiento del tiempo de cópula.

Este sorprendente vástago es de lo más variado. De hecho, “el más diverso de todos los huesos” (como se le ha llegado a denominar) no solo adquiere formas plurales sino que manifiesta tamaños también muy distintos: de ser casi vestigiales en algunas especies de lemures a adquirir dimensiones sorprendentes, como los 65 cm de longitud que puede llegar a presentar en los machos de morsas.

Por el contrario, los marsupiales, las hienas, algunos lagomorfos como los conejos, y también los équidos comparten esta ausencia con los humanos.

Este grupo de “machos discriminados” carecen además de una segunda ventaja, puesto que el báculo, cuando es alargado, protege la uretra en cópulas prolongadas al limitar su constricción distal, mantenerla abierta y facilitar el flujo del esperma a su través.

El hueso del pene: el tesoro que la evolución les negó a los hombres

– Pero ¿por qué los hombres carecen de hueso peneano?

Si los primeros primates, emergidos a finales del Cretácico, tenían báculo, y éste se ha mantenido en la mayoría de los grupos de mamíferos que han ido surgiendo, ¿por qué se perdió en la línea evolutiva que generó nuestra especie?

La explicación podría estar en que el báculo favorecería las estrategias reproductivas en poblaciones con altos niveles de selección sexual postcopulatoria. De hecho, las especies de primates polígamas (donde la competencia sexual es muy intensa) tienen báculos más largos que los de las monógamas, lo que les permitiría alargar el coito.

En otras palabras, se mantendría más tiempo “ocupada” a la hembra, evitando que copulara con otros machos y, consecuentemente, aumentando las probabilidades de que el afortunado “baculado” legara sus genes a la siguiente generación. Esta hipótesis se ha constatado en un curioso experimento con dos grupos de ratones, uno de ellos forzado a la monogamia.

Y… ¡premio! A lo largo de 27 generaciones se redujo el tamaño del hueso peneano en el grupo monógamo. Parece ser, pues, que si nos hacemos monógamos se disminuye la presión de selección a favor del mantenimiento del báculo.

Por otra parte, hace unos dos millones de años, se perdió el trozo de cromosoma que contenía la secuencia de ADN codificante del báculo. Esta mutación (delección) ocurrió cuando ya estaba bien avanzada nuestra línea de primates bípedos (los homininos) y separada, desde 4 millones de años antes, de la que originó chimpancés y bonobos (que son polígamos y tienen báculo).

Esto nos llevaría a la interesante conclusión de que los homininos nos hicimos monógamos en esa horquilla temporal, haciendo desaparecer las presiones evolutivas a favor del mantenimiento del báculo.

– ¿Quién pierde realmente en esta historia, los hombres o las mujeres?

En El Sexo Injusto, de reciente publicación, explico que las cosas no siempre son lo que parecen cuando se contemplan bajo el prisma evolutivo.

En el caso del hueso peneano, aparentemente, parece una clara desventaja el tener que “trabajar” la erección del pene, máxime cuando cualquier contratiempo, físico o psicológico, puede generar más de una situación comprometida para los hombres. Sin embargo, y analizando este hecho desde el punto de vista evolutivo, la cosa no estaría tan clara.

Al desaparecer los altos niveles de competencia sexual post-copulatoria, el único objetivo de los varones homininos durante la cópula se restringiría, exclusivamente, a la eyaculación.

Si, en términos de eficiencia biológica, ya da igual que los coitos sean “rapiditos”… ¿no podríamos pensar que las que pierden realmente son las mujeres?

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Cuidado en esto al hablar y escribir, por favor…


MEER(H.Osoriolugo) — Como es costumbre, y razón de ser de mis escritos, sigo en esta entrega la colección de palabras y frases con cuya escritura y habla correctas hay que tener cuidado para no tropezar ni quedar mal.

– ¿Cómo se escribe “estado”?

Cuando la voz ‘Estado’ designa a la suma de Gobierno, pueblo y territorio se escribe con mayúscula, como en “el Estado está obligado a la protección de todos los habitantes”. Y con minúscula en los casos restantes: “El estado de California aloja una falla tectónica”, “Mira nada más en qué estado vienes”.

– Élite o elite, no “elít”

La palabra “élite” se usa para designar a la capa privilegiada de la sociedad: “Son de la élite”, por oposición al sector mayoritario. Los primeros son, como expresa la Real Academia Española en su definición, minoría.

Es muy usual también la voz “elitista”. Decimos “son muy elitistas” cuando nos referimos a quienes no aceptan a todos sino a unos cuantos, por posición social, raza o religión.

Son válidas por igual “élite” o “elite”, si bien la misma Academia recomienda la primera por ser la más oída. Así, quedan superados los artículos de especialistas como la española María Moliner o el mexicano José G. Moreno de Alba, que no daban por válidas ambas formas.

Como en tantos decepcionantes casos, es frecuente oír hablar de “elít”, que está definitivamente mal expresado. Nunca pronuncie usted así, pues está hablando en español.

– ¡¿Cómo está eso de que “un 22 de noviembre de 1963 murió Kennedy”?!

“Pues es que sí, ¿no?”, dirán ustedes. Veamos… Son frecuentes en nuestras pláticas expresiones como: “un 22 de noviembre de 1963 murió Kennedy”, en apariencia bien dichas. Eso es correcto si no hacemos la precisión del año: “Un 22 de noviembre murió Kennedy” está bien dicho. Mientras que si especificamos el año en que eso sucedió, lo correcto habría de ser “el 22 de noviembre de 1963 murió Kennedy”.

Es decir que un 22 de noviembre es cualquier fecha así de cualquier año, ninguna en especial. Pero el 22 de noviembre de 1963 es un día con una particularidad que lo diferencia de todos los demás 22 de noviembre: murió Kennedy (en circunstancias particularísimas, nunca aclaradas, además ).

Así pues, cuando hablamos de una fecha incluyendo el año, no cabe inicialmente más palabra que “el”: “El 21 de abril de 1957, Dios me convidó al banquete de la vida”.

Si mencionamos ese día del calendario sin el año al que corresponde, lo indicado (y usual, principio máximo del bien decir) es usar “un” antes: “Un 21 de abril es significativo para varios de nosotros”. El compositor español Rafael Pérez Botija escribió: “Te hice una promesa de amor un día 6 de mayo”. En las efemérides leemos: “Un día como hoy, pero de equis año, nació el inventor de…”

Rara avis

Estas palabras latinas tan conocidas significan “ave rara”. Se usan para designar a un ser, cosa o acción que viene siendo excepcional en donde apareció, o a alguien que, siendo de un grupo, aparentemente no cumple con las características de ese grupo. Por ejemplo: “El presidente Rómulo Gallegos, al ser novelista, resultaba una rara avis entre los políticos”.

Como tanto en nuestra cultura, proviene de unas palabras nunca mejor llamadas clásicas del poeta latino Juvenal (así como Mens sana…, ya tratada en mis artículos como este). “Ave rara sobre la tierra y bastante similar a un cisne negro”, (Rara avis in terris nigroque simillima cygno).

Solamente que no cite usted esto sin apercibirse de que es un texto misógino donde el poeta, además, endosa la idea a la mujer: que es muy raro que haya la esposa perfecta. Sin embargo, en realidad se usa para cualquier cosa, sin retomar su contexto de origen.

Siempre deberá escribirse en femenino, aunque se refiera a lo masculino (tal es el caso de nuestro ejemplo del primer párrafo), y en letra cursiva o entre comillas.

– Para terminar

Finalmente, he de repetir sobre nuestros errores idiomáticos: con su lenguaje, los demás trazan un perfil de usted. Para algunos será, incluso, lo único que cuente: su valía estará dada por sus dichos y escritos.

– Obituario

. Leo Dan

Me pasa todo en la vida si no estás.

Leo Dan, contemporáneo muy próximo de Raphael, se convirtió este 2025 en una de esas personas que muere en el primer día de un nuevo año.

Aunque sus canciones se cuentan por cientos, son unas cuantas las que quedaron grabadas (pero para siempre) en nuestra conciencia. Con ellas y una que otra más, como las acompañadas por mariachis, ¡se pudo mantener más de 50 años!

Incluí la presente con sus fallas para que, además de oír el gran éxito de Leo Dan, recordáramos su semblante de aquellos tiempos.

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¿Puede un Robot Convertirse en el Mejor Compañero de las Personas Mayores?…


Psicología y Mente(A.M.Rodríguez) — La soledad es una realidad para muchas personas mayores que, debido a la pérdida de amigos y familiares, y a la disminución de la movilidad, ven reducidas sus oportunidades de interacción social.

Esta situación puede tener efectos devastadores en la salud física y mental, incrementando el riesgo de depresión, enfermedades cardíacas y deterioro cognitivo. Sin embargo, la inteligencia artificial (IA) ha emergido como una herramienta potencialmente poderosa para combatir la soledad y mejorar la calidad de vida de los mayores.

– IA como Compañía: Más que una Voz Amigable

La IA, en forma de asistentes virtuales como Alexa o Google Assistant, puede ofrecer compañía constante. Estos dispositivos permiten a las personas mayores tener pequeñas conversaciones diarias, lo cual puede aliviar la sensación de soledad. Aunque no son un sustituto de la interacción humana, ofrecen un apoyo emocional importante a quienes no tienen compañía a diario.

Además, algunos robots de compañía están diseñados específicamente para interactuar con personas mayores, proporcionando un «compañero» que responde a sus necesidades, recuerda actividades y les ofrece una presencia constante.

. Organización y Recordatorios para el Día a Día

Uno de los beneficios más prácticos de la IA para las personas mayores es la capacidad de ayudarlas con recordatorios diarios. Estos asistentes pueden recordarles cuándo tomar medicamentos, cuándo tienen citas médicas y sugerirles actividades. Esto proporciona un sentido de seguridad y autonomía que es crucial para mantener la independencia.

El tener a una IA que se encarga de estos detalles no solo ayuda a reducir el estrés, sino que también contribuye a la salud física, ya que disminuye el riesgo de olvidarse de tomar medicamentos o asistir a citas importantes.

. Estimulación Cognitiva y Entretenimiento

La estimulación cognitiva es fundamental para el bienestar de las personas mayores, y la IA también puede ser útil en este aspecto.

Aplicaciones y dispositivos inteligentes ofrecen juegos de memoria, actividades de estimulación y ejercicios cognitivos que mantienen la mente activa, reduciendo el riesgo de deterioro cognitivo. Además, los asistentes virtuales ofrecen entretenimiento, como reproducir música, leer libros o contar chistes, manteniendo a las personas mayores entretenidas y de buen ánimo.

. Teleasistencia y Seguridad

Quién cuidará a los ancianos de Italia? Tal vez los robots - LA NACION

Los dispositivos de IA también desempeñan un papel importante en la seguridad de las personas mayores.

Con sensores inteligentes y robots, la IA puede detectar caídas y alertar a familiares o servicios de emergencia.

Esto proporciona una red de seguridad fundamental, especialmente para quienes viven solos.

La telemedicina apoyada por IA permite a las personas mayores acceder a consultas médicas sin salir de casa, lo cual es particularmente valioso para aquellos con dificultades de movilidad.

Esto les da un acceso regular a los servicios de salud, mejorando su calidad de vida.

. Fomentar la Conexión Humana

La IA también puede facilitar la conexión con familiares y amigos. Los asistentes virtuales permiten realizar videollamadas o enviar mensajes con facilidad, lo cual ayuda a que las personas mayores se mantengan conectadas con sus seres queridos. Esta tecnología sirve como puente para mantener las relaciones, especialmente en situaciones en las que los familiares no pueden visitar con frecuencia.

. Robots de Compañía: Una Nueva Amistad

Los robots de compañía, diseñados para interactuar de manera más cercana con las personas mayores, ofrecen respuestas empáticas y pueden reconocer emociones. Estos robots se convierten en una especie de amigo, un «compañero» siempre disponible para escuchar y responder, lo cual puede aliviar significativamente la sensación de soledad.

Aunque estos robots no sustituyen el contacto humano, su presencia constante y amigable puede mejorar el bienestar emocional de las personas mayores y proporcionar un consuelo importante en momentos de soledad.

. El Equilibrio Entre IA y Conexión Humana

Aunque la IA ofrece importantes beneficios, no puede reemplazar la conexión humana. Las interacciones humanas aportan un valor emocional y psicológico que ninguna máquina puede replicar. Sin embargo, la IA puede ser un complemento valioso para aquellos que enfrentan una soledad profunda y que tienen pocas oportunidades de interacción social.

La clave está en usar la IA como una herramienta que mejora la calidad de vida, pero sin dejar de fomentar el contacto humano siempre que sea posible. Esto significa que la tecnología puede ser útil para reducir la soledad, pero no debe ser la única fuente de apoyo emocional.

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‘Crítica de la razón puta’: el estigma y el pánico


Detalle de portada de Crítica de la razón puta, de Paula Sánchez Perera. Imagen Editorial La Oveja Roja.
Detalle de portada de ‘Crítica de la razón puta’, de Paula Sánchez Perera.

Las trabajadoras del sexo politizadas van encaminadas hacia la subversión que transforme las condiciones estructurales del estigma. Esto ya nos tendría que dar una pista sobre el tesoro que resguardan para el movimiento feminista. Apoyar la lucha de las trabajadoras del sexo encierra la oportunidad de impugnar la retórica que juzga que aquello que somos —la fuente de nuestra dignidad y la posibilidad de nuestra destrucción— radica en el sexo.

(Paula Sánchez Perera, Crítica de la razón puta)

JotDown(E.Frabetti) — Por razones cuya exposición me obligaría a extenderme demasiado, a principios de los años setenta mi casa de Barcelona, próxima al «barrio chino», se convirtió en la sede de un proyecto de sindicato (clandestino, obviamente) de trabajadoras del sexo.

Por la misma época, también solían reunirse en mi casa las integrantes de un colectivo de feministas radicales, y ambos grupos entraron en contacto, iniciando un diálogo y unas líneas de colaboración que todavía perduran, y uno de cuyos exponentes más activos era hasta poco (se disolvió en 2019) el colectivo Hetaira, con el que tuve ocasión de colaborar, junto con la antropóloga Irene Amador, mientras residía en Madrid, donde estaba su sede.

A lo largo de más de cuatro décadas, he pasado muchas horas conversando con trabajadoras del sexo de varios países y he tenido el privilegio de haber sido invitado a algunas de sus reuniones y congresos, lo que me permite hablar con cierto conocimiento de causa.

Y por «conocimiento de causa» entiendo haber escuchado en vivo y en directo los argumentos, las reivindicaciones y las discusiones internas de las interesadas, que bajo ningún concepto podemos ignorar.

Y en función de esta larga y poco común experiencia, que ante todo me obligó a modificar mi visión —a la vez ingenua y paternalista— de la prostitución, he intentado, a lo largo de muchos años y artículos (de los que este es en buena medida un refrito actualizado), señalar algunas falacias comunes y sugerir algunos temas de reflexión, como los siguientes:

mito pareja
Detalle de la pintura de 1884 de Frank Dicksee: la escena del balcón de Romeo y Julieta.

  • Consignas y decisiones

Las/os abolicionistas suelen decir que ninguna mujer nace para ejercer la prostitución, a lo que las trabajadoras del sexo contestan: «Ninguna mujer nace para decirle a otra qué hacer con su cuerpo» (las comillas indican que cito textualmente un lema o consigna, en este caso de Hetaira).

Otros lemas de las trabajadoras sexuales en la misma línea:

«Ni víctimas ni esclavas, nosotras decidimos».

«Mi cuerpo, mis decisiones».

«No me liberes, yo me encargo».

«Nadie vive mejor sin derechos, las trabajadoras del sexo tampoco».

Es difícil no estar de acuerdo con estas consignas; pero las/os abolicionistas suelen argumentar que las trabajadoras sexuales no deciden realmente, y ese es un punto clave del debate, sobre el que, de entrada, cabe plantear un par de preguntas:

¿No es una forma solapada de paternalismo —y por ende de machismo— decir que una mujer adulta y en pleno uso de sus facultades mentales no está en condiciones de decidir?

Por otra parte, ¿quién decide de forma realmente libre? ¿Son vocacionales todas las barrenderas, camareras, limpiadoras, amas de casa…?

Hay trabajadoras sexuales abocadas a la prostitución contra su voluntad y explotadas vilmente, y a esas hay que «liberarlas», sí, como a los subsaharianos que trabajan en los campos en régimen de semi-esclavitud; pero esas situaciones extremas no son argumentos válidos ni contra el trabajo sexual ni contra la agricultura.

He conocido a no pocas trabajadoras del sexo que prefieren su denostado oficio a otros a los que tendrían acceso fácilmente, y he oído a menudo frases como esta: «Prefiero aguantar a un cliente diez minutos que a un jefe ocho horas». Que la mayoría prefiera aguantar a un jefe no significa que se pueda ondear su elección como bandera de dignidad, y mucho menos imponérsela a las demás.

  • ¿Qué es la prostitución?
CRÍTICA DE LA RAZÓN PUTA

¿Por qué nos perturban tanto los servicios sexuales tangibles y aceptamos los intangibles con naturalidad?

¿Acaso las presentadoras sexis que se exhiben generosamente en todas las televisiones (luego hablaremos de las divas del pop) no se ganan la vida explotando su potencial erótico, excitando la libido de los telespectadores y fomentando el tópico de la mujer objeto?

¿Y acaso no vendemos o alquilamos todas/os por dinero cosas que habría que intercambiar amistosamente, como decía Marx?

Y aunque adoptemos una definición concreta y restringida de prostitución, ¿cómo tipificarla sin invadir la intimidad?

Paradójicamente, solo las formas de prostitución más toleradas (como las que se anuncian en algunos medios) son inequívocas.

Si una mujer se me acerca por la calle, me susurra algo al oído y nos vamos juntos, ¿Quién puede demostrar que se trata de prostitución y no de amor a primera vista?

Aunque la ropa y la actitud de la mujer dejen poco espacio a la duda, no hace falta señalar lo que implica perseguir a las personas por su aspecto o su indumentaria.

  • Estigmas y mitos

El mito del amor es el mito nuclear de nuestra cultura, y como tal es especialmente resistente a la crítica, incluso al mero análisis objetivo.

Y la demonización de la prostitución se debe tanto al puritanismo de la hipócrita moral cristiano-burguesa como al torpe «romanticismo» de nuestra sociedad enajenada: la prostitución se considera execrable porque profana el sagrado tesoro del amor convirtiéndolo en mercancía, por lo que las prostitutas deben ser proscritas como los mercaderes a los que Jesús expulsó del templo.

Curiosamente, otras profanaciones del amor, como el matrimonio de conveniencia o el ligue frívolo, no suscitan el mismo rechazo social. ¿Por qué?

Las reinas y las princesas (y no en vano se les otorgan estos títulos) de la música pop exhiben indumentarias, actitudes y contorsiones que hasta no hace mucho solo se podían ver en algunos antros de mala reputación, y hoy las adolescentes, incluso las niñas, las imitan con el beneplácito —cuando no con el estímulo— de nuestra desquiciada sociedad.

En el origen de la desmedida fama de Kim Kardashian hay un vídeo porno puro y duro, lo que no parece preocupar a sus millones de seguidores ni haber dañado su imagen. Y la conocida consigna feminista «La pornografía es la teoría y la violación es la práctica» seguiría siendo válida sustituyendo «pornografía» por «reguetón» o «videoclips».

¿Por qué se demoniza a las trabajadoras sexuales a la vez que se diviniza a las estrellas del pop?  

  • Crítica de la razón puta

Paula Sánchez Perera: "El estigma puta es una de las luchas más  significativas que tiene pendiente el feminismo" - Revista Mercurio
Paula Sánchez Perera 

En realidad, esto es la reseña de un libro, de la que los párrafos anteriores (y este también) constituyen una apresurada introducción. Una introducción que es a la vez la celebración de un cincuentenario, pues Crítica de la razón puta, de Paula Sánchez Perera (La Oveja Roja, 2022), llega a mis manos medio siglo después de que un grupo de trabajadoras del sexo combativas y generosas me abrieran los ojos a una realidad que el pánico moral me impedía ver con un mínimo de claridad.

Y el pánico moral de nuestra sociedad ante la prostitución es uno de los temas clave abordados con ejemplar —y por desgracia insólito— rigor por Sánchez Perera; el otro, inseparable consecuencia a la vez que factor perpetuador del anterior, es el estigma.

Con encomiable honradez intelectual, la autora reconoce que cuando inició su investigación sobre la prostitución —con vistas a la preparación de una tesis doctoral— partía de una postura abolicionista (que es la mayoritaria y la que comparten la derecha, la seudoizquierda parlamentaria y el feminismo burgués), y que el contacto directo con las trabajadoras sexuales le hizo cambiar rápidamente de opinión e iniciar un proceso personal que acabaría desembocando en el activismo proderechos.

Uniendo al rigor y la exhaustividad de una tesis doctoral la contundencia propositiva de un manifiesto, Sánchez Perera desmonta uno tras otro los argumentos del abolicionismo al uso y pone al descubierto los engranajes de una estigmatización que siempre va unida a la falta de poder, lo que en nuestra mercantilizada sociedad equivale a decir a la pobreza (lo que ayuda a responder a algunos de los porqués antes formulados), para acabar apelando a una sororidad radical que dinamite las jerarquías impuestas por el patriarcado:

Hablo de reconocer a la otra como una igual, con capacidad de agencia y de resistencia; respetar sus decisiones, su manera de vivir y de practicar el feminismo, aunque no fuese la que eligiéramos para nosotras mismas… La propuesta de transformación social más amplia que remueva estructuras patriarcales o el papel de la utopía para la posición proderechos descansa en esta sororidad radical.

Un libro imprescindible por y para un debate ineludible, pues, como señala la autora: «El estigma puta representa una de las luchas más profundas y significativas que tiene pendiente el movimiento feminista» (y por ende la sociedad toda), y «la primera bala que resquebraja el edificio del estigma se dispara cuando practicamos el feminismo junto a las trabajadoras del sexo».

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Grupo Bilderberg: cómo funciona el club secreto de la elite mundial que alimenta teorías conspirativas…


(Imagen ilustrativa generada con IA)

Infobae(M.Fernández) — El periodista británico Jon Ronson pudo hablar con tres fuentes diferentes para el capítulo dedicado al Grupo Bilderberg de su libro Them: Adventures with Extremists.

Sus tres fuentes eran de alta alcurnia en el club: Dennis Healy, un político laborista que fue uno de los fundadores del grupo, Martin Taylor, un hombre de negocios y luego secretario general de la institución, y otro miembro que no quiso ser identificado. “Este otro hombre me contó una historia”, reveló Ronson a Infobae.

一Los invitados deben hablar para ganarse la cena 一le contó esta fuente一. No pueden quedarse sentados como ratones de iglesia. Están allí para hablar. Recuerdo cuando invité a Margaret Thatcher en el ‘75. No era una persona del mundo. Probablemente nunca había estado en Estados Unidos. Bueno, se sentó allí los dos primeros días y no dijo nada. La gente empezó a quejarse.

Un senador se me acercó el viernes por la noche. El senador Mathias de Maryland. Me dijo: “Esta señora que invitaste no ha dicho ni una palabra. Deberías decirle algo”.

Así que hablé tranquilamente con ella durante la cena. Estaba avergonzada. Bueno, obviamente pensó en ello durante la noche porque al día siguiente de repente se levantó y dio un discurso de tres minutos al mejor estilo Thatcher. No recuerdo el tema, pero puedes imaginarlo.

La sala estaba atónita. A raíz de ese discurso, David Rockefeller, Henry Kissinger y los demás estadounidenses se enamoraron de ella. La trajeron a Estados Unidos, la pasearon en limusinas y la presentaron a todo el mundo.

El Grupo Bilderberg lleva consigo un aura de misterio y exclusividad. Se creó en 1954 con el objetivo principal de fomentar el diálogo entre Europa y Estados Unidos en un contexto de tensiones globales después de la Segunda Guerra Mundial. Desde entonces, se convirtió en uno de los foros más influyentes tanto en el plano político como económico.

Las reuniones, que se celebran una vez por año, abordan distintos temas -seguridad, tecnología, cambio climático, economía global y un largo etcétera- y se caracterizan por su absoluta privacidad: ningún medio tiene acceso y los participantes no pueden divulgar lo discutido, lo que siempre alimentó teorías conspirativas en torno al club.

“Si bien es cierto que los temas tienden a entrelazarse en más continentes, sigue siendo muy valioso seguir centrándonos en las regiones originales, Europa y América del Norte. La conferencia de Bilderberg siempre contó con una gran diversidad de orígenes y opiniones políticas”, señaló en diálogo con Infobae un representante de Bilderberg, que pidió que se lo presente como el vocero del grupo.

Según explican, la selección de participantes sigue un método riguroso, que promueve el recambio. Alrededor de un tercio asiste por primera vez cada año, otro tercio regresa tras dos encuentros previos, y el resto son habitués que asistieron tres o más veces.

Por los encuentros de Bilderberg, en hoteles 5 estrellas donde impera el máximo hermetismo, pasaron figuras de la talla de Bill Clinton, Angela Merkel, Christine Lagarde, la reina Sofía de España, Eric Schmidt, ex CEO de Google, el magnate Peter Thiel, entre muchos otros. La selección de los invitados, tan ecléctica como exclusiva, potencia la diversidad y el armado de redes de influencia.

Andrew Kakabadse, profesor de gobernanza y liderazgo en la Universidad de Reading, Inglaterra, y coautor del libro Bilderberg People, dice que el fenómeno no es nuevo en la historia de la humanidad. “Los antiguos atenienses, romanos y el Imperio Británico también se basaban en reuniones de élites a puertas cerradas para moldear mentalidades y direcciones políticas”, indicó ante la consulta de este medio.

En sus palabras, el Grupo Bilderberg representa el “poder blando en su máxima expresión”. “Inicialmente, estas reuniones buscaban garantizar la paz en Europa, pero en la década del ‘60 comenzaron a promover intereses occidentales específicos, una tendencia que se ha intensificado con los años”, mencionó.

Para Kakabadse, no hay punto de comparación entre Bilderberg y otros foros que reúnen personalidades destacadas. “El Foro Económico Mundial tiene el poder y la influencia de una tarde de té para jubilados”, ironizó.

Mientras que el WEF se centra en el networking empresarial, los Bilderberg “tienen como objetivo moldear las opiniones de los formadores de políticas, medios de comunicación, negocios y academia en sus respectivos países”. Ser invitado a una reunión del Grupo Bilderberg se considera un honor. Muchos líderes globales ansían saber si recibirán la invitación, lo que refleja la importancia del evento.

一De hecho, algunas de las personas más influyentes del mundo se ven casi reducidas a expresar emociones infantiles. “¿Me invitarán?”. Y expresar aún mayor ansiedad por: “¿Me volverán a invitar?” 一reprodujo Kakabadse.

Uno de los puntos más controvertidos, según el especialista, es la presión que ejercen las reuniones para adoptar filosofías liberales anglosajonas. “En los últimos 20 años aproximadamente han estado dominadas por los neoconservadores estadounidenses y los atlantistas europeos”, advirtió.

La filántropa Marie-Josee Kravis, ex presidenta del Museo de Arte Moderno (MoMA) es la actual copresidenta del Grupo Bilderberg

– Confidencialidad absoluta

El Grupo Bilderberg opera bajo la confidencialidad como premisa inquebrantable. Sus reuniones están regidas por la denominada regla de Chatham House, un principio que garantiza que los participantes puedan utilizar la información compartida durante las sesiones, pero sin revelar la identidad ni la afiliación de quienes la emitieron.

La regla, establecida por primera vez en el Royal Institute of International Affairs de Londres, apunta al intercambio franco de ideas sin temor a represalias o malinterpretaciones. En Bilderberg, la norma pretende que las voces más influyentes del mundo puedan debatir sobre temas globales sensibles sin el riesgo de ser objeto de escrutinio público inmediato.

Según defienden sus organizadores, no es un intento de ocultamiento, sino una estrategia para enriquecer el diálogo y la calidad de los aportes.

“Desde los primeros días de Bilderberg, los representantes de los medios fueron invitados personalmente a participar, no como periodistas reportando, sino como individuos ofreciendo sus perspectivas. Siempre fueron libres de escribir sobre los temas discutidos, respetando la regla de Chatham House”, señaló el vocero de Bilderberg.

En otras palabras, se pueden dar a conocer las ideas, pero nunca revelar quién las expresó.

一¿Qué opina de las iniciativas de otros foros de alto nivel, como Davos, que sí apuestan por un modelo más abierto sin sacrificar la relevancia?

一Si bien algunas conferencias son muy transparentes (y con razón), también hay cientos de reuniones que son muy privadas. En general, apoyamos el diálogo constructivo entre regiones y sectores, y entendemos que diferentes grupos y objetivos dan lugar a diferentes formatos 一respondió el portavoz.

Para los organizadores, la confidencialidad es “un elemento fundamental para el éxito” de BIlderberg. Tras la reunión, cada participante lleva a sus ámbitos conclusiones que puede compartir con sus equipos de trabajo o audiencias, siempre y cuando respeten la reglas de no mencionar los emisores de esos mensajes. Creen que es un balance justo entre apertura y discreción.

Kakabadse coincide en que la privacidad potencia el debate honesto. El grupo propone una garantía de confidencialidad que permite que los asistentes hablen abiertamente, con repercusión mínima o nula. “Es una estrategia común, aceptada en organizaciones empresariales y públicas que buscan crear espacios seguros para la discusión”, afirmó.

Reunir a las personalidades más influyentes del mundo en un ambiente de confianza tiene un impacto enorme en las agendas políticas y económicas globales. Aunque el hermetismo atrae críticas, es también una de las razones por las que Bilderberg sigue siendo relevante a 70 años de su fundación.

Al respecto, Robson recordó un diálogo que tuvo con Dennis Healy, uno de los fundadores de Bilderberg. “Le sugerí que el secretismo era contrario a la democracia y él replicó: ‘No somos secretos, somos privados. Nadie va a hablar libremente si lo van a citar periodistas ambiciosos como tú, que creen que revelar algo de lo que no tienen conocimiento los ayudará en su carrera”.

一Entonces, para usted, ¿el secretismo es una forma de fomentar un diálogo honesto o una estrategia para evitar el control?

一Yo diría que ambas cosas 一concluyó Robson.

La filántropa Marie-Josee Kravis, ex presidenta del Museo de Arte Moderno (MoMA) es la actual copresidenta del Grupo Bilderberg

– Las conspiraciones, a la orden del día

Desde su creación, el Grupo Bilderberg fue blanco de teorías conspirativas que lo sitúan como el epicentro de un supuesto control global. La narrativa afirma que el foro no es un simple espacio de diálogo, sino una plataforma donde se diseñan estrategias secretas para establecer un gobierno mundial único, manipular economías o implementar agendas de vigilancia masiva.

Para Kakabadse, no se trata del centro de conspiraciones secretas que muchos sugieren, pero su influencia es innegable. “Las reuniones de Bilderberg no son conspirativas, sino más bien de nivel 3, para moldear el pensamiento a largo plazo”, explicó.

Según cree, el foro actúa como un espacio donde las élites globales desarrollan una filosofía compartida que puede influir en estrategias futuras. “Es un lugar para aceptar una filosofía particular hasta el punto en que nadie se atreve a proponer una mentalidad alternativa”, agregó.

La aparente capacidad para influir en el pensamiento global disparó decenas de teorías conspirativas. El presentador y documentalista estadounidense Alex Jones, una de las máximas figuras de la conspiración, acusa a Bilderberg de ser el motor detrás de un supuesto gobierno global en las sombras.

Según dice, el grupo no solo manipula mercados y políticas internacionales, sino que también impulsa una agenda de control social. Si bien carece de pruebas contundentes, las difamaciones se esparcen y encuentran eco en sectores que desconfían de cualquier forma de poder concentrado y exclusivo.

El vocero de Bilderberg, consciente de los cuestionamientos, se refiere a las acusaciones como ficciones. “Nuestra influencia se limita a la agenda y los participantes de nuestra reunión. El objetivo es proporcionar una base sólida para entender cuestiones complejas y relevantes. Nada más”, remarcó.

El representante de la organización explicó que las opiniones que los asistentes se llevan de las reuniones pueden impactar de manera indirecta en sus decisiones futuras, pero que “no obedecen a una agenda secreta”.

El secretismo del grupo, defendido por sus organizadores como esencial para garantizar un debate honesto, es también una de las principales razones por las que se le acusa de conspiración. De acuerdo al vocero, la combinación de la Regla de Chatham House y la diversidad de opiniones ayuda a garantizar que los participantes obtengan “aprendizajes personales”.

Después, dice, si esos aprendizajes influyen o no en sus decisiones ya depende de ellos.

Robson ofrece una perspectiva menos categórica. “Si eres miembro de un club privado, tendrás oportunidades que otros no tienen. ¿Es eso una conspiración? Para algunos, lo será”, reflexionó. Sin embargo, también critica la falta de rigor en los reportes de figuras como Alex Jones. “Los teóricos de la conspiración siempre añaden una capa de ficción paranoica, de ideología, a los hechos. Jones miente y exagera mucho. Es patológico”, señaló.

Para Robson, la verdad sobre Bilderberg podría estar en un punto intermedio. Y, otra vez, cita a Dennis Healy:

一¿Es esto entonces una conspiración o es la manera en que se hacen las cosas?

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Qué es la neuro-diversidad: historia y evolución del concepto…


MEER(C.G.Colodni) — Tenemos menos de doscientos años conociendo formal y clínicamente varias condiciones que han sido asociadas a lo mental y, por supuesto, el estudio continuo nos ha permitido tener un entendimiento cada vez más completo y actualizado sobre estas.

El autismo fue descrito por primera vez a manos de Grunia Efímovna Sújareva, en 1925. Existieron algunas menciones a características relacionadas con el TDAH a finales del 1700 pero empezó a describirse formalmente en 1902 por Sir George Still. La dislexia se identificó por primera vez en 1877 por Adolf Kussmaul.

La discapacidad intelectual se formalizó en 1905 con la escala de Binet-Simon, junto con las altas capacidades intelectuales.

El síndrome de Tourette se describió por primera vez en 1885 por Georges Gilles de la Tourette. La bipolaridad se entendió como un ente clínico en 1854 a manos de Jean-Pierre Falret. La esquizofrenia fue referida en varios momentos de la historia pero formalizada por Eugen Bleuler en 1908.

Algo parecido sucedió con el Trastorno Obsesivo Compulsivo: fue reconocido durante siglos pero descrito formalmente en 1838 por Jean-Étienne Dominique Esquirol. Esto por mencionar solo algunas.

Antiguamente, la información sobre condiciones mentales se empezó a describir en el CIE (Clasificación Internacional de Enfermedades), el cual se publicó por primera vez en 1893 y se ha ido actualizando periódicamente.

Después, en 1952 se publicó el primer Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (DSM por sus siglas en inglés), que reunió por primera vez todo lo descrito sobre condiciones mentales en un mismo lugar, y este también se ha seguido actualizando.

La visión que se tenía antes de estas condiciones, o al menos la mayoría de ellas, era profundamente patologizada. Muchas se manejaban con reclusión de por vida en institutos psiquiátricos e incluso con terapia de electroshock. Afortunadamente, hoy sabemos más.

Antes de la introducción de la neurodiversidad, muchas condiciones mentales se trataban de manera patologizante y con enfoques invasivos

Si bien el DSM, que es el manual oficial que aún se utiliza para el diagnóstico de todas las condiciones mencionadas, y otras tantas, aún tiene una visión muy negativa y deficitaria al respecto.

Sin embargo, gracias a las redes sociales y al internet, estas últimas décadas ha empezado a suceder algo muy interesante: además de que todo esto sea descrito por profesionales o cuidadores, la democratización del conocimiento ha permitido que las mismas personas que tienen estas condiciones hayan levantado la voz al respecto y hayan comenzado a hablar sobre cómo se experimentan en primera persona y no solamente acerca de cómo se ven desde afuera.

Esto ha permitido actualizar muchos conceptos, entender mejor los procesos y facilitar la actualización de los diagnósticos clínicos para los profesionales.

También ha ayudado a que más personas puedan acceder a un diagnóstico y a acabar con muchas ideas patologizantes al respecto.

Con esto en mente, hay que dirigirnos al año 1998, cuando apareció el término neurodiversidad, que ha sido adjudicado a Judy Singer, una socióloga y activista que, además, es autista.

El concepto se puede explicar a través de la idea de biodiversidad, que refiere a un sistema en el cual hay muchos elementos distintos que componen un universo rico y variado que se complementa entre toda la diversidad y, dentro de la cual, no hay ningún ser que sea correcto o incorrecto, mejor o peor, sino que todos conviven en un mundo en el que todos tienen sus funciones para mantener el ecosistema.

La neurodiversidad vendría a ser algo equivalente pero enfocada a la infinita variedad de cerebros humanos.

Con esta visión mucho más igualitaria y menos patologizante, empezó a verse la diversidad de cerebros como una ocurrencia normal e incluso necesaria dentro del mundo que habitamos, y con muchos estudios, y también más información, se estableció que existe un tipo de cerebro más común, que dentro del paradigma de la neurodiversidad fue nombrado como el cerebro neurotípico, y se determinó que todos los cerebros que se salían de esa norma se consideran cerebros neurodivergentes.

Para decirlo de otra forma: la neurodiversidad abarca todos los cerebros, entonces todos somos neurodiversos, pero además, dentro de esa diversidad, se puede ser neurotípico o neurodivergente, nunca ambos.

Y cabe destacar que gracias a este concepto se abrió una gran rama de activistas neurodivergentes que luchan por la actualización de los criterios diagnósticos, por la despatologización médica y por cambiar la visión negativa, deficitaria y lastimosa que se tenía de estas condiciones a una más positiva y menos asistencialista, que ayude a las personas a empoderarse y a insertarse en la sociedad de forma efectiva y con más adaptaciones.

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¿Cómo pedirle que sea mi novia? Ideas y consejos para hacerlo especial…


Cómo pedirle que sea mi novia? Ideas y consejos para hacerlo especial –  Bitacora en la red

La Mente es maravillosa(G.Matamoros) — Pedirle a la chica que te gusta que sea tu novia puede ser un desafío. Hollywood y sus historias de amor han puesto la vara muy alta. Quizás imaginas un escenario de ensueño, como Mr. Darcy en Orgullo y Prejuicio, al amanecer en un campo verde, diciéndole: «Me has embrujado en cuerpo y alma».

Pero no necesitas un guion cinematográfico; lo único que importa es que seas sincero, especial y que ella sienta lo que significa para ti.

Dar este paso tal vez te genere nervios, pero también es una de las experiencias más emocionantes en una relación. Si sientes que es tu alma gemela y no puedes esperar más para que forme parte de tu vida, es hora de actuar. Aquí encontrarás ideas y consejos prácticos para que el momento de ese «sí» sea insuperable.

1. Cántale una canción o llévale serenata

Las canciones románticas tienen la magia de expresar lo que, a veces, las palabras no logran, y son el vehículo perfecto para transmitir tu amor. Imagina aparecer en la puerta de su casa con una guitarra en mano, listo para regalarle esa melodía que la hará sonreír y sentir especial. Si no sabes cuál escoger, aquí tienes algunas sugerencias que siempre triunfan:

  • La promesa, Melendi
  • Mi princesa, David Bisbal
  • Sabes una cosa, Luis Miguel
  • Solamente tú, Pablo Alborán
  • Thinking out loud, Ed Sheeran
  • No hay nadie más, Sebastián Yatra
  • Rompecabezas, Mijares y Emmanuel
  • Caminar de tu mano, Río Roma y Fonseca

Y si cantar no es lo tuyo, regálale una bonita serenata profesional. Aunque esta tradición viene de la época de nuestros abuelos, sigue siendo un detalle lleno de romanticismo. Reúne a un grupo que interprete su tema favorito y haz que todo gire en torno a ella. Verla abrir la puerta, sorprendida y emocionada, será una imagen que quedará grabada en tu memoria para siempre.

Sea con tu voz o la de unos cantantes profesionales, al final de la melodía elegida, pregúntale si desea ser tu novia.

2. Invítala a la playa para ver el amanecer

Pocas cosas son tan románticas como el amanecer, más cuando lo compartes con alguien especial. Planifica una escapada a la playa, y si lo prefieres, involucra a algunos amigos como cómplices para que todo salga bien. Al día siguiente de su llegada, desayunen juntos y luego salgan a caminar descalzos por la orilla, mientras el sonido de las olas y la brisa marina amenizan el ambiente.

Cuando los primeros rayos de sol comiencen a teñir el cielo, detente, mírala a los ojos y hazle la gran pregunta. Para que sea aún más memorable, lleva una manta para compartir, algo caliente para beber y un parlante con una playlist de su agrado.

El simbolismo del amanecer como un nuevo comienzo le dará un toque especial a la propuesta.

3. Organiza una cena romántica

Una cena romántica nunca pasa de moda, y por una buena razón: es una forma sencilla, pero significativa de demostrar cuánto te importa. Invítala a tu casa y sorpréndela con un menú hecho por ti, que incluya platillos que le gusten. No tienes que ser un chef; lo que más valorará es el esfuerzo y el cariño que pusiste en cada detalle.

Desde el mantel hasta la música de fondo, tómate el tiempo para crear un ambiente acogedor. Una vela encendida, su vino preferido y su sonrisa serán una combinación estupenda.

Si no se te da lo de cocinar, llévala a un restaurante de su gusto. Reserva una mesa en un rincón tranquilo y pide que decoren el espacio con velas y flores. Al finalizar la cena, mientras comparten un postre o un brindis, dile lo que sientes. Mírala a los ojos, háblale desde el corazón y hazle la gran pregunta.

Cómo pedirle a una chama que sea tu novia

4. Escribe un cuento que ambos protagonicen

Redacta un cuento en el que los dos sean protagonistas y utiliza la historia para revivir los momentos compartidos. 

Comienza narrando cómo se conocieron, continúa destacando esos pequeños detalles que la hacen única y cierra simbolizando lo que sueñas para el futuro: que juntos escriban su propia historia de amor como pareja.

Para hacerlo aún más inolvidable, imprime el cuento y léelo en voz alta.

Si prefieres usar la tecnología, envíaselo por WhatsApp con un audio tuyo narrándolo, acompañado de una canción suave de fondo que capture la esencia de la historia. 

Este gesto muestra cuánto valoras que esté en tu vida y lo bien que la conoces.

5. Prepara un pícnic sorpresa

Un pícnic resulta tierno para pedirle que sean novios. Elige un parque tranquilo, un mirador con una vista espectacular o el rincón más bonito de tu jardín. La naturalidad del ambiente, hará que todo sea más auténtico.

Alista una canasta con sus comidas predilectas, una manta cómoda y un parlante con una playlist romántica. Añade una botella de vino o jugo y, si es al atardecer, un par de velas para ese toque mágico.

Mientras comparten, encuentra el instante oportuno para abrir tu corazón y expresarle tus sentimientos. Esta idea le evidencia el esfuerzo que pusiste en planear algo así solo para los dos.

6. Graba un video creativo

¿No puedes hacer la propuesta en persona? Un video sorpresa es una buena opción para declararte. Recopila fotos y clips significativos de vivencias juntos , incluso esos pequeños instantes virtuales que fortalecieron su conexión. Acompaña la grabación con una canción que evoque recuerdos y emociones que los unan.

En la última parte del video, agrega un mensaje claro y directo, como: «¿Quieres ser mi novia?». Puedes proyectarlo mientras están en una videollamada o enviárselo para que lo vea a solas. Este gesto demuestra tu creatividad y cuánto valoras los instantes vividos con ella. Será un detalle que tocará su corazón y que funciona en la distancia, pues podrás pedirle por teléfono que sea tu novia.

7. Regálale una caja de recuerdos

Decora y llena una caja con pequeños tesoros que representen su historia juntos: entradas de cine, fotografías, una flor seca de alguna cita especial o cualquier detalle que guarde un pedacito de sus encuentros más memorables. Para hacerlo aún más tierno, incluye notas en cada objeto, explicando por qué es importante y recordando la fecha en que ocurrió.

Cuando entregues la caja, guarda un espacio especial para la gran pregunta. Puede ser una carta al final, un pequeño mensaje en el interior de la tapa o un objeto que simbolice el paso que quieres dar. De esta manera, harás una propuesta única y ella tendrá un recuerdo tangible de todo lo que han vivido.

Como pedir a alguien que sea tu novia | 20 formas románticas y originales  de hacerlo

8. Obséquiale una placa de Spotify

Si la música es su lenguaje compartido, una placa de Spotify personalizada puede convertirse en un regalo excepcional. Elige una canción que represente su relación y manda a hacer una lámina en acrílico que incluya el título, el artista y el código QR que la lleve directo a esa canción.

Al entregársela, acompáñala con una dedicatoria escrita de tu puño y letra, explicando por qué elegiste ese tema y lo que significa para ti. Y que el momento sea aún más especial con una cena íntima, un paseo al atardecer o un instante tranquilo que disfruten juntos.

9. Haz una obra de teatro

En caso de que compartan la pasión por el arte y las sorpresas, organiza una pequeña obra de teatro que hable al corazón. Involucra a amigos que se unan a la misión de recrear una historia de amor inspirada en su relación. Culmina con un clímax inolvidable donde tú, como protagonista, le hagas la gran pregunta.

10. Entrega un globo de nieve diferente

Para buscar ese «sí» de la chica que te gusta, un globo de nieve personalizado resulta una alternativa tan creativa como romántica. Este detalle no es solo un obsequio, sino un símbolo de la magia y la belleza de su relación. Diseña uno que capture una experiencia conjunta: puede incluir una miniatura que los represente o un mensaje grabado que diga: «¿Quieres ser mi novia?».

Entrégalo en una cena a la luz de las velas o durante un paseo tranquilo bajo las estrellas. Cada vez que lo mire, revivirá ese instante especial.

11. Regálale una joya

Esta es una forma elegante de demostrar amor. Elige una pieza que se adapte a su estilo. Ya sea un collar, una pulsera o un anillo, acompaña el regalo con una nota que diga: «Este es un símbolo de lo que siento por ti. ¿Quieres ser mi novia?».

Lo fundamental no es el precio ni el material, sino la intención y el amor que representa. Una joya es algo que podrá llevar consigo todos los días, recordándole la petición y el compromiso que estás dispuesto a construir a su lado.

12. Recrea la escena de una película

16 formas románticas y originales de pedirle a una chica que sea tu novia -  Métodos Para Ligar

¿Tu chica ama el cine?

Recrear la escena romántica de una película será una manera espectacular de pedirle que sea tu novia. Imagina cantar Can’t take my eyes off you, como Patrick en 10 Things I Hate About You, mientras le robas una sonrisa con una coreografía espontánea.

Otra opción es compartir una noche mágica en un parque, con columpios y risas que culminen en un beso dulce, como en 13 Going on 30. 

Elige una escena que le haga sentir como la protagonista de su propia historia de amor, esa que siempre soñó.

Hazlo único incluyendo una frase que distinga su relación o entrega un pequeño detalle que la sorprenda.

Cuando llegue el momento, mírala a los ojos y hazle la ansiada pregunta.

13. Elabora una galleta de la fortuna personalizada

¿Una noche temática inspirada en Asia? No necesitas viajar, pero puedes transportarla con pequeños detalles. Ordena su comida china preferida o prepárala tú mismo, y acompaña la experiencia con decoración sencilla como luces cálidas, un mantel bonito y quizás algo de música suave oriental.

La cumbre será la galleta de la fortuna personalizada. Encárgala o prepárala, asegurándote de esconder dentro el mensaje principal: «¿Puedo ser tu novio?». Cuando ella abra la galleta se llevará una sorpresa deliciosa.

14. Involucra a su celebridad, influencer youtuber favorito

Si la niña de tus ojos es fan de una celebridad, influencer o figura pública, ¿por qué no sorprenderla involucrándolos en tu propuesta? Plataformas como Cameo hacen que este sueño sea posible al permitirte contratar a su ídolo para enviarle un mensaje personalizado. Imagina la emoción en su rostro al ver que alguien que admira mucho le pregunta si quiere ser tu novia.

Si la figura que admira tiene una plataforma online, puedes intentar contactarla mediante su equipo de gestión o a través de sus redes sociales. Aunque pueda parecer un reto, lograr este detalle único demuestra el esfuerzo y dedicación que pondrás en tu relación.

15. Rodéala de flores

Haz que se sienta como en una escena de serie, al estilo de Floricienta o Lorelai Gilmore, rodeada por un centenar de flores. Encarga varios ramos de su especie favorita y elige una cantidad que tenga un significado especial para ustedes: los meses que llevan conociéndose, su número de la suerte o las citas que han compartido.

Integra a cada ramo con una nota que diga lo que más te gusta de tu chica o un recuerdo de los dos. Deja la última tarjeta para lo más importante: pedirle que sea tu novia. 

15 formas originales y románticas de pedir que sea tu novia

Consejos para hacer el momento especial

La forma en que decidas comenzar una relación de pareja lo hará más o menos especial. Más allá de los grandes gestos, lo fundamental es que refleje quién eres y lo mucho que valoras a la otra persona. Aquí tienes una serie de consejos para dar el gran paso:

  • Incluye a personas cercanas (si corresponde): si sabes que ella apreciaría la compañía de amigos o familiares, invítalos a participar. Ellos pueden ayudarte a planear la sorpresa o estar presentes para celebrar después.
  • Sé claro con tus sentimientos: no se trata solo de encontrar las palabras adecuadas, sino de transmitir lo que en verdad sientes. Practica lo que quieres decir, pero evita sonar como si estuvieras recitando un guion. La clave está en hablar desde el corazón.
  • Prepara el ambiente: el lugar y los detalles crean la atmósfera perfecta. Escoge un entorno tranquilo donde puedan hablar sin interrupciones y agrega elementos personales que le demuestren cuánto pensaste en ella. Y si optas por un espacio público, considera si tu chica se sentirá cómoda.
  • Elige la etapa ideal: ¿han hablado de sus sentimientos? ¿Comparten tiempo de calidad? ¿Sientes que están listos? Si las respuestas son positivas, podría ser el momento indicado. No te apresures; la paciencia marca la diferencia entre un recuerdo hermoso y un episodio para el olvido.
  • Respeta su decisión: sea cual sea su respuesta, es esencial mostrar respeto, empatía y gratitud por su sinceridad. Si acepta, celebra con alegría. Si necesita tiempo para pensar, no lo tomes como algo negativo. Darle ese espacio evidencia madurez y consideración por sus sentimientos. 

– El valor de una petición de noviazgo auténtica

Ya sea que optes por un gesto elaborado o algo más sencillo, lo primordial es que tus intenciones sean claras y estén llenas de sinceridad. Recuerda que este instante no se trata de perfección, sino de conectar con ella y sus sentimientos.

No permitas que la incertidumbre convierta la petición en algo estresante. Si bien es natural tener nervios o temor al rechazo, cada experiencia en el ámbito de las relaciones te ayuda a crecer y a entender mejor tus emociones y las de la otra persona. Ser honesto contigo mismo y con ella asegura que tu propuesta, sin importar la respuesta, sea un acto de valentía y afecto.

El amor verdadero siempre debe fundamentarse en el respeto mutuo, la sinceridad y el deseo de construir algo especial. Puede que este sea el comienzo de una nueva etapa o una lección para el futuro, pero lo más importante es que tu corazón estuvo dispuesto a intentarlo todo por esa persona especial.

nuestras charlas nocturnas.


Palabrotas, insultos y expresiones de odio: el poder social y psicológico del lenguaje tabú…


Palabrotas, insultos y expresiones de odio: el poder social y psicológico  del lenguaje tabú

The Conversation(J.A.duñabeitia/M.C.M.Santos/L.Teruel)/JotDown(M.Centera) — El lenguaje hace mucho más que transmitir información.

Expresa emociones, establece vínculos sociales e incluso desafía normas. El lenguaje tabú es una de las facetas más intrigantes del lenguaje.

Estas palabras “prohibidas” –una categoría que abarca desde insultos y palabrotas hasta calumnias racistas y expresiones de odio– tienen un poder extraordinario. Provocan fuertes reacciones emocionales y revelan mucho sobre los valores, las normas culturales y los procesos psicológicos de una sociedad.

El uso de palabras o expresiones tabú se restringe en función de normas culturales, morales o sociales. El carácter prohibido de este tipo de lenguaje suele deberse a su asociación con temas como la sexualidad, las funciones corporales, la religión o las referencias despectivas a personas o grupos.

– Un papel único en la interacción humana

Las palabras tabú poseen características lingüísticas y emocionales que las diferencian de otros tipos de lenguaje. Recientes colaboraciones científicas multilingües y entre distintos laboratorios han identificado tres características clave de las palabras tabú que subrayan su papel único en el lenguaje y la interacción humanos:

  1. No suelen aparecer en el lenguaje escrito, lo que refleja normas sociales que desaconsejan su uso en contextos formales o públicos.
  2. Las palabras tabú se caracterizan por una valencia extremadamente baja, lo que significa que conllevan connotaciones emocionales muy negativas.¿Le gusta lo que lee? Ayúdenos a seguir publicando.Done aquí
  3. Se asocian a un alto nivel de excitación, evocando respuestas emocionales intensas que las hacen especialmente destacadas e impactantes en la comunicación.

Los sorprendentes beneficios de las palabrotas: cómo influyen en tu mente,  tu cuerpo y tus relaciones - BBC News Mundo

– Del insulto al discurso del odio: una pendiente resbaladiza

Estudios clásicos han descubierto que las palabras tabú constituyen alrededor del 0,5 % de las palabras pronunciadas en la vida cotidiana. Sin embargo, las diferencias de contexto, los sesgos en la autoselección de información y las siempre cambiantes normas que rodean al lenguaje hacen difícil calcular con precisión la verdadera prevalencia de las palabras tabú en la comunicación cotidiana.

A pesar de su carácter socialmente inapropiado y controvertido, más de dos tercios de la población adulta afirman oír palabrotas en público con frecuencia.

Aunque la mayoría de la gente utiliza las palabras tabú con moderación, su uso varía significativamente entre lenguas, países y contextos.

Actualmente, la tecnología desempeña un papel muy importante en su evolución. Las plataformas de las redes sociales ofrecen un terreno fértil para la proliferación del lenguaje ofensivo, ya que muchos usuarios se sienten envalentonados por el anonimato en línea.

No se trata de un fenómeno reciente. Un estudio de 2014 en el que se analizaron 51 millones de tuits de aproximadamente 14 millones de usuarios descubrió que las palabrotas aparecían en más del 1 % de todos los mensajes. Sorprendentemente, el mismo estudio mostró que uno de cada 13 tuits incluía lenguaje ofensivo.

El uso generalizado de la vulgaridad en línea tiene el preocupante potencial de escalar a formas de comunicación más dañinas, como el discurso del odio: lenguaje gravemente ofensivo que se dirige a individuos o grupos basándose en atributos como la raza, la religión o el género. Junto con la desinformación generalizada en línea, esta retórica del odio puede tener repercusiones muy destructivas en el mundo real.

Los avances en el procesamiento del lenguaje natural han permitido el desarrollo de algoritmos que pueden detectar el discurso del odio mediante el análisis de patrones de lenguaje ofensivo y tabú, ayudando a identificar y mitigar su propagación en las plataformas digitales.

El poder terapéutico de los tacos: insulta con criterio

– ¿Tabú aquí pero no allí?

La condición de tabú de una palabra está profundamente arraigada en las normas culturales y el contexto histórico. La blasfemia, por ejemplo, fue en su día la forma más ofensiva de lenguaje en Europa, pero ha perdido gran parte de su valor de conmoción en las sociedades seculares.

Los términos sexuales y escatológicos siguen siendo tabú en muchas culturas, lo que refleja una arraigada incomodidad con temas percibidos como privados o indecentes. Las diferencias entre las palabras que se consideran tabú pueden ofrecer perspectivas fascinantes.

Un estudio de 2024 que investigaba estas diferencias pidió a muchos participantes de distintos países que enumeraran libremente todas las palabras o expresiones tabú que se les ocurrieran. Los resultados revelaron diferencias sorprendentes en el número medio de este tipo de palabras producidas.

Los hispanohablantes nativos de España y los angloparlantes del Reino Unido generaron una media relativamente modesta de menos de 16 palabras tabú por persona, pero los neerlandófonos de Bélgica llegaron a producir unas 30 por persona.

La disparidad aumentó aún más con los hablantes nativos de alemán de Alemania, que produjeron una impresionante media de 53 palabras tabú cada uno, más del triple que sus homólogos británicos y españoles.

El estudio también reveló patrones claros de solapamiento y divergencia transcultural en la producción de palabras tabú. Ciertas palabras, como los equivalentes de “coño” o “zorra”, aparecían sistemáticamente en casi todas las muestras lingüísticas, lo que subraya el reconocimiento común de estos términos como altamente tabú en todas las culturas.

Sin embargo, surgieron diferencias culturales claras con otros vocablos. “Mierda”, o su equivalente traducido, figuraba entre las 10 palabras tabú más utilizadas por los hablantes de inglés e italiano, pero no aparecía entre las más empleadas por los hablantes de francés, holandés, español o alemán. Por el contrario, los insultos racistas figuraban en el top ten para los hablantes de neerlandés, inglés, francés, alemán e italiano, pero no en las muestras de español.

Esta variabilidad demuestra que, aunque existen palabras tabú en todas las lenguas, su prevalencia y la importancia que se les atribuye están profundamente arraigadas en contextos culturales y lingüísticos.

– La neurociencia de las palabrotas

Por qué nos gustan tanto y utilizamos las palabrotas?

El lenguaje tabú no es sólo un fenómeno cultural. También tiene profundas implicaciones psicológicas y neuronales.

Las investigaciones demuestran que oír o utilizar estas palabras activa la amígdala, una región del cerebro asociada a la excitación emocional y las respuestas de miedo.

El significado y el impacto de los términos tabú también hace que sean más fáciles de recordar que otros más neutros.

Desde una perspectiva psicológica, las palabras tabú cumplen varias funciones.

Pueden amplificar la expresión emocional, fomentar la identidad de grupo e incluso actuar como analgésico natural: en varios estudios científicos, los participantes mostraron una mayor tolerancia al dolor cuando decían palabrotas durante una tarea en la que tenían que sumergir las manos en agua helada.

Las diferencias individuales y los rasgos psicológicos también desempeñan un papel importante en el uso del lenguaje tabú. En público, los hombres suelen utilizar palabras tabú con más frecuencia que las mujeres.

Factores de personalidad como el neuroticismo y la franqueza también están relacionados con el uso frecuente de palabrotas, y las personas extrovertidas o con una alta reactividad emocional son más propensas a utilizar palabras tabú.

En definitiva, el lenguaje tabú es un espejo cultural que refleja los valores, tabúes y normas cambiantes de las sociedades. Revela qué temas se consideran prohibidos, qué límites se ponen a prueba y cómo evoluciona el lenguaje en respuesta a los cambios culturales.

¿Cómo insultan los españoles?

Cómo insultan los españoles?

Insultar, según el Diccionario de la Lengua Española, es ofender a alguien provocándolo e irritándolo con palabras o acciones.

Los insultos son actos de descortesía cuya función es amenazar nuestra imagen, porque buscan humillarnos, atacarnos o agredirnos.

Para ello, el hablante decide romper la armonía comunicativa buscando el conflicto que en la comunicación rutinaria tendemos a evitar, y escoge de su repertorio el insulto más adecuado.

De acuerdo con el grado de discordia que queramos mostrar, elegiremos formas que en nuestra sociedad y cultura pueden ser más o menos ofensivas.

El número de insultos consistentes en una sola palabra que podemos usar para lograr ofender es potencialmente infinito, fruto de la imaginación de los hablantes, las modas, la influencia de otras lenguas o el contexto geográfico.

Así, aunque la Real Academia de la Lengua recoge en su Diccionario actual varios cientos de insultos (merluzoceporrosoplapollaspayasocenutrio), la riqueza de la lengua permite crear nuevas palabras mediante composición, y es ahí donde la población española emerge como gran inventora de ofensas.

Sirva como ejemplo la predilección por crear insultos partiendo de la palabra cara, que llega a casos actuales tan curiosos como el célebre caranchoa, pasando por usos más sutiles como el caso del nombre del gigante Caraculiambro, personaje creado por Cervantes en El Quijote.

– Los insultos más usados

10 insultos españoles que debes utilizar más, como 'mamacallos' o  'gaznápiro'

Aunque todos cumplan su función ofensiva, no todos los insultos tienen el mismo éxito. ¿Cuáles son los insultos más usados por los españoles?

Un reciente proyecto de investigación en el que han participado más de 2 500 personas de todas las comunidades autónomas de España ha logrado dar respuesta a esta pregunta. El estudio, liderado por los autores de este artículo, ha contado con la colaboración de varias universidades españolas más.

A través de una plataforma sencilla, las personas participantes indicaban primero algunos detalles sobre su perfil sociodemográfico, y pasaban posteriormente a escribir los tres insultos de una sola palabra que utilizaban más frecuentemente.

Así, tras revisar casi 8 000 insultos, se ha logrado crear un mapa del uso de cada uno de ellos, y determinar cuáles son las palabras que más se usan en España para ofender en función del lugar y la edad de las personas.

insultos.

– Poco imaginativos y cambiantes con la edad

Por orden de frecuencia, los insultos gilipollasimbécil y cabrón/cabrona son los tres más utilizados por los españoles. Esta tendencia se mantiene en prácticamente todas las comunidades autónomas, pese a que existen algunas variaciones en las ofensas que ocupan posiciones de pódium.

En el ranking general de injurias, los siguientes insultos más usados son subnormalhijoputa/hijaputatonto/tontaidiotaputo/putacapullo/capulla y payaso/payasa, que cierra la lista de los diez insultos más frecuentes.

El listado de improperios continúa hasta llegar a los 83 insultos, mostrando que, pese a la gran riqueza léxica del español, a la hora de escoger nuestra ofensa verbal preferida no dejamos volar nuestra imaginación.

En cuanto a los cambios de preferencia en función de la edad de los hablantes, el estudio ha mostrado una mayor preferencia por el uso del insulto gilipollas entre los más jóvenes que decrece con el paso del tiempo.

La tendencia inversa se ha encontrado para los insultos cabrón/cabrona e imbécil, cuya frecuencia de uso aumenta a medida que la gente se hace mayor. En lo que respecta a la identidad de género, los resultados han mostrado que, contrariamente a lo que cabría esperar, las palabras preferidas para ofender no varían notablemente entre hombres y mujeres.

– Insultos sexistas, homófobos o discriminatorios

Estos son los insultos que más usan los españoles | La Gaceta de Salamanca

Nuestro estudio pone sobre la mesa un aspecto crucial sobre la cultura del insulto. Las palabras que usamos como insulto muestran más de que lo dicen, ya que a veces son radiografías de nuestras creencias y valores. El listado de insultos más frecuentes en España incluye palabras como putazorraguarra o cerda, que buscan ofender refiriéndose a aspectos asociados a estereotipos de feminidad.

El capacitismo también está presente en el listado, y son frecuentes interpelaciones como subnormalmongolo o retrasado. Del mismo modo, emplear como insulto marica o maricón consciente e inconscientemente entraña una valoración negativa de la condición de homosexual. Así pues, los insultos pueden decir mucho de nosotros mismos.

– Los insultos y los medios

La utilización de un insulto en concreto puede servir como elemento cohesionador e identificador de una comunidad de hablantes. Esa identidad de grupo puede establecerse en torno a factores como la edad, la ideología política o a otros intereses comunes.

Incluso, en ocasiones, un insulto puede convertirse en una marca personal, parte de la forma de hablar de una persona en particular que nos lleva a pensar en ella al escucharlo. Muchos recordarán al periodista deportivo José María García lanzando calificativos como abrazafarolas o cantamañanas en sus retransmisiones.

Los medios de comunicación y la industria del cine tienen un gran poder a la hora de poner de moda ciertas expresiones ofensivas e insultos, como es el caso de la palabra hijueputa, insulto omnipresente en la serie Narcos.

No obstante, los insultos no son siempre un síntoma de descortesía y es aquí donde cobra una importancia crucial el contexto. En ocasiones, estos pueden usarse como símbolo de camaradería (¡Pedazo de cabrón!, ¡cuánto tiempo!). La función no es pues faltar al respeto, sino reforzar la relación.

Aspectos como la entonación, el gesto facial o el lenguaje corporal son elementos clave a la hora de decodificar el nivel de agresividad de un insulto. Llamar a alguien hijoputa con una gran sonrisa puede comunicar alegría, sorpresa e incluso una felicitación. Puede, a veces. Otras muchas veces no es más que una afrenta inaceptable. Pero no ofende quien quiere, sino quien puede.

– ¿Cuál es el límite del insulto en política?

 

Cuál es el límite del insulto en política?

Felón, bruja, facha, miserable, gilipollas, botifler, mendrugo, sudaca, mentiroso compulsivo… Podrían parecer insultos sacados de una telenovela o una serie dramática, pero la realidad supera a la ficción. En estos términos se comunican algunos representantes del pueblo español a través de los medios, las redes y hasta en el Congreso y el Senado en una tendencia que ha crecido durante los últimos años.

La clase política no es un reflejo exacto de la ciudadanía que electoralmente representa, pero evoluciona con ella en aspectos formales. Las ofensas y tacos no son nuevos en la oratoria parlamentaria, pero se han modernizado y ha aumentado su uso como recurso dialéctico. Desde el “mariposón” de Alfonso Guerra y el “manda huevos” de Federico Trillo, los políticos han adaptado su lenguaje a los nuevos tiempos y medios.

Los insultos implican agresividad, emotividad e intencionalidad degradante contra el receptor. No solo persiguen la descalificación del destinatario, sino que buscan su anulación o inhabilitación como contrincante político. Se usan frecuentemente como estrategia movilizadora y polarizadora de la opinión pública.

– Discursos más cortos y con efecto

Cuál es el límite del insulto en política? – Al Día en América

Las estrategias de la comunicación política han ido adaptándose a los tiempos y a la propia reinvención de los medios informativos. Los debates televisivos de los ochenta, con programas como La Clave, en los que el reloj no existía y se utilizaba un lenguaje especializado para expresar argumentos extensos y complejos, han ido dando lugar progresivamente a espacios en los que la pantalla está dividida en cuatro imágenes y se mide al minuto cada intervención.

Las dinámicas narrativas del politainment –los contenidos políticos ofrecidos en formatos de entretenimiento– recuerdan a las retransmisiones deportivas. Este nuevo paradigma comunicativo de la inmediatez y la multiplicidad de efectos requiere de discursos eficientes y efectistas –a través de la simplicidad, el dramatismo o la rotundidad, por ejemplo– para ser recordados.

Esta mutación de la forma de los debates es patente solo para las generaciones que han consumido información política desde hace décadas, pero es la normalidad para los grupos más jóvenes. Y ha tenido lugar paralelamente a la pérdida de la supremacía de la televisión como canal preferente para informarse para gran parte de la población. En España, el 48 % afirma consumir información a través de las redes sociales, lo que obliga a la clase política a diseñar mensajes breves pues no puede permitirse ignorar las lógicas y el potencial de las redes en el actual sistema comunicativo.

– El poder de las redes sociales en el discurso político

Existe una nueva dinámica comunicativa impuesta por las redes sociales caracterizada por la inmediatez y la concisión. Se acumulan los ejemplos en la política americana (desde Barack Obama a Donald Trump), pero también en la española (Abascal, Ayuso, Iglesias, Rivera, Rajoy, Sánchez…) que marcan la importancia que se concede a estos nuevos canales de información para la ciudadanía.

Los políticos han aprendido a comunicar en 140 caracteres o 15 segundos. Ello conlleva una simplificación de los mensajes, superficialidad en la argumentación y, paralelamente, una menor profundidad de los desarrollos ideológicos que alumbran el discurso.

Tuit del líder de Vox, Santiago Abascal, de febrero de 2019. Twitter.

Todos estos cambios han confluido en un entorno de economía de la atención, donde existe numerosos estímulos y se ha multiplicado la oferta electoral (hay más partidos que hace unos años y tienen muchos canales para comunicarse, pero la gente tiene el mismo –o menos– interés en escuchar).

El lenguaje político tiende a volverse extremo y polarizante para ganarse el codiciado interés de la audiencia y los insultos son un recurso para ello.

La sublimación de esta estrategia incisiva y dramática son los llamados “zascas”, mediante los cuales se intenta dejar sin respuesta al rival con una réplica cortante, rápida y a menudo ofensiva. La Fundeu los representa con la imagen de una agresión.

Tuit de Gabriel Rufián como ejemplo de zasca
Tuit de Gabriel Rufián como ejemplo de zasca. Twitter

– Insultos para rato

El uso de ofensas en la política no parece ser una moda pasajera, sino una tendencia sistémica. Para los estudiosos, reflejan una carencia de recursos expresivos más elevados; para la estrategia política, es un camino corto para conseguir atención, que se tolera cuando se ve como una respuesta directa y emocional frente a una política que se considera demasiado clásica y burocrática.

El insulto ha pasado a ser percibido como una señal de que los políticos se levantan del escaño, se mezclan con la calle y hablan como la gente corriente. El populismo ha exacerbado esta situación, utilizando “malos modos” para desafiar las formas institucionales y, en las últimas elecciones, está dando buenos resultados.

Tuit de Óscar Puente insultado a Vito Quiles
Tuit de Óscar Puente insultado a Vito Quiles. Twitter

Mientras la ciudadanía no penalice de alguna forma los términos de Óscar Puente (“saco de mierda”), Isabel Díaz Ayuso (“hijo de puta”), Ortega Smith (“montonero tucumano”), Abascal (“filoetarras”, “necrófilo”) … y tantos otros, la clase política no encontrará incentivo suficiente en el cumplimiento de las normas de cortesía institucional y el respeto democrático al adversario para dejar de utilizarlos.

En un contexto donde estudios sociológicos, como los del CIS, evidencian el descrédito de las instituciones políticas, usar agravios se concibe como una crítica al sistema desde dentro, una expresión tolerable del descontento.

Debe reflexionarse sobre cómo el uso de las ofensas, que queda reflejado en el Diario de Sesiones del Congreso –salvo que se ordene retirarlo– y el Senado, conlleva una simplificación y empobrecimiento del debate ideológico que debe sustentar la acción legislativa de las Cámaras.

Y, más allá, sobre cómo su normalización incrementa el nivel de agresividad del debate ciudadano sobre política –la polarización afectiva– y ha conllevado, incluso, que muchos políticos hayan recibido gritos, insultos y amenazas en la calle reiterando los lemas que se han escuchado de sus parlamentarios.

– El inagotable ingenio argentino para el insulto

arte argentino insulto

«Pelotudo». El insulto argentino más universal se pronuncia con la pe y/o la te muy marcadas, aun en estos tiempos de covid-19, donde las diminutas gotas de saliva que expulsamos suponen un riesgo nuevo.

«Pelotudo» puede escucharse en los prolegómenos de una pelea callejera, se grita a menudo de un automóvil a otro por una mala maniobra de tránsito, frente al televisor al ver un partido y, más fuerte que en ningún otro lugar, en el estadio de fútbol. 

«La cancha de fútbol es un lugar hecho para insultar, para descargar un montón de tensiones», admite el polifacético Pablo Marchetti, autor de Puto el que lee. Diccionario argentino de insultos, injurias e improperios. Hasta las personas más formales se transforman en las gradas del estadio en máquinas de lanzar barbaridades, una tras otra, con una inventiva tal que su fama ha traspasado fronteras. 

Uno de los blancos favoritos de los últimos años de la selección argentina ha sido Gonzalo Higuaín. «Cementerio de canelones», «Terrorista de choripanes», «Arruinador de alegrías», «Andá a la concha de tu trola madre hijo de un camión Iveco lleno de putas, gordo fofo y la madre que te re mil parió», «¿Por qué no te atas la pija en la punta del obelisco y das vueltas como si estuvieras en una calesita?», pudo leerse en Twitter después de que el delantero fallase una clara oportunidad de gol en los primeros minutos del amistoso que Argentina jugó contra España en 2018. 

El técnico de la selección en ese partido, Jorge Sampaoli, también recibió una catarata de improperios, centrados especialmente en su calvicie. «Sampaoli, hijo de un sistema solar rebosante de putas, cabeza de rodilla, salame, forro, la concha de tu hermana, metete en un cohete y aterrizá en una galaxia donde no se te pueda ver ni con un satélite, dedicate a esquilar ovejas, hacete coger por King Kong con malaria hdmp», escribió un tuitero. «Tobogán de piojos», «Flequillo de carne», «Cabeza de desodorante a bolilla», le dedicaron también. 

Un generador de insultos argentinos para el Mundial

Lionel Messi le persigue desde hace años la etiqueta de «pecho frío», en la eterna comparación con Diego Armando Maradona, el jugador más idolatrado del país y autor de célebres insultos como «la tenés adentro», conocida incluso por sus siglas, LTA, o «se te escapó la tortuga», entre otros. 

Las puteadas en el fútbol no se limitan al estadio, a los livings de las casas ni a las redes sociales, sino que a veces son proferidos también por comentaristas de partidos, como Alberto Raimundi, hincha declarado de Gimnasia de La Plata, quien se ensañó con el árbitro tras un partido de su equipo contra Boca Juniors: «Totalmente ilícito y me chupa un huevo lo que piensen los demás. Se borró de la cancha, lo cual me da en las reverendas pelotas.

La camiseta de Gimnasia hay que defenderla más allá de la hija de recontraputez total de este sorete hijo de cuatro cientos setenta sistemas solares repletos de putas hasta en los anillos de los planetas y los rayos de los soles».

En Argentina, el fútbol y la política tienen relaciones muy estrechas, por lo que no es de extrañar que uno de los insultos más famosos de los últimos años contra un mandatario naciese en la cancha para propagarse después por todo el país.

El cántico arrancó en febrero de 2018, en el estadio de San Lorenzo, cuando recibió la visita de Boca Juniors, en ese momento en lo más alto de la tabla clasificatoria. En medio de un partido tenso, empezó como un susurro y de a poco aumentó su volumen, hasta volverse ensordecedor: «Mauricio Macri, la puta que te parió, Mauricio Macri, la puta que te parió».

Gil”, “gorila”, “buchón” y “bufarrón”: de dónde vienen los insultos  argentinos más populares - Infobae

En pocas semanas, el cántico contra el expresidente de Boca Juniors y en ese momento jefe de Estado de Argentina se popularizó en protestas callejeras contra el gobierno, actos culturales, bares y fiestas con mayoría peronista, mientras las siglas, MMLPTQTP, se estampaban en banderas, pines y camisetas. 

«Los insultos son una de las áreas más dinámicas de la lengua y mi diccionario tendría que actualizarlo. No incluye, por ejemplo, la irrupción de insultos feministas», dice Marchetti.

Estos son toda una novedad en una sociedad que tiene el sexo y el machismo como pilares de las palabrotas, donde sobresalen vergapijaporongapingogarompa o nabo como sinónimos vulgares del miembro viril masculino y concha y argolla del femenino en mil combinaciones que van desde el «¿por qué no me chupás/agarrás/lamés la pija?» al «andate a la recalcada concha de tu madre, forro».

En las multitudinarias manifestaciones a favor del aborto legal a mitad de 2018, el cántico contra el presidente se transformó así en «Mauricio Macri, la yuta [policía] que te parió».

Ese mismo año, empezó a cobrar fuerza la palabra despectiva machirulo, definida por la Fundéu como «de origen incierto, aunque podría tratarse de un acrónimo a partir de macho y chulo o de macho y pirulo», que se emplea como neologismo para el “hombre machista, en ocasiones asociado a quien hace gala de esa condición”». 

La expresidenta Cristina Fernández de Kirchner la usó para referirse a su sucesor, Macri, cuando él pidió a los senadores y gobernadores peronistas «que no se dejen llevar por las locuras de Cristina». «Tratar de loca a una mujer. Típico de machirulo», escribió. Llamarse Tincho o Raúl en estos días tampoco goza de mucho prestigio, porque ambos nombres han quedado convertidos en sinónimos de machirulo

En la actualidad «hay grupos insultados que se hacen cargo del insulto, lo usan y de esa manera lo neutralizan. Pensemos en los términos puto —con los putos peronistas a la cabeza —, el término puta —con las putas feministas a la cabeza— o negro villero y el orgullo villero de la cumbia villera.

Un generador de insultos argentinos para el Mundial

Algo que ya había comenzado con los equipos de fútbol. Bosterosgallinasleprososcanallascuervosquemerostatenguesnegros, etcétera. Son todos términos que nacieron como insultos y de los que los hinchas de esos clubes se hicieron cargo», subraya Marchetti. 

El exceso de uso ha transformado algunas puteadas clásicas en vocativos neutros, como pasa con boludo en toda Argentina —che, boluda, ¿venís al asado hoy?—, o con culiao en el norte — ¿Qué hacé’, culiao?, ¿vamo’ a comer, culiao?—. Otras, en cambio, conservan intacto el poder de décadas atrás, como el pelotudo que defendió el escritor Roberto Fontanarrosa en 1994 frente al Congreso Internacional de la Lengua.

«Hay palabras de las denominadas malas palabras que son irreemplazables, por sonoridad, por fuerza y por contextura física de la palabra. No es lo mismo decir que una persona es tonta o sonsa que es un pelotudo», dijo Fontanarrosa durante su discurso, en el que pidió una amnistía para las malas palabras. 

La sonoridad es clave también en el desprecio que rezuma «sos un sorete», que podría traducirse como «pedazo de mierda», y su hipérbole, «sorete mal cagado». O en «forro», con la erre bien remarcada. Pero algunos insultos solo funcionan por escrito, como el de Riber —en vez de River Plate—, pintarrajeado hasta el cansancio en paredes y muros de redes sociales por sus rivales futbolísticos tras haber descendido de división en 2011.

Para Marchetti, es bueno «ponerle el cuerpo a un insulto, porque puede llegar a tener consecuencias», al ser a menudo la última frontera antes de la violencia física. «Hijoderemilputas pitocorto, bolsa de cuernos, hacé lo que se te cante del orto, infeliz», le dedicó una conductora a quien acababa de adelantarla sin poner el intermitente.

El otro se limitó a levantar su dedo corazón como respuesta, pero poco después, cuando recibió un nuevo ataque verbal por otra maniobra incorrecta, detuvo el coche con ánimo de llegar a las manos. 

Cuanta más distancia hay, más sencillo resulta insultar. En la cancha, uno insulta de lejos, y en Argentina, además, desde hace años, sin hinchada visitante. En cuarentena, encerrados en casa, esas largas enumeraciones de improperios tienen menos vías de escape. Esto supone un peligro para aquellos que, como Fontanarrosa, les atribuyen propiedades terapéuticas.

«Mi psicoanalista dice que son imprescindibles incluso para descargarse, para dejar de lado el estrés y todo ese tipo de cosas. Lo único que yo pediría —no quiero hacer, repito, una teoría ni nada— lo único que yo quería reconsiderar es la situación de estas malas palabras. Pido una amnistía para la mayoría de ellas, vivamos una Navidad sin malas palabras e integrémoslas al lenguaje, que las vamos a necesitar», se despidió ante los atónitos académicos de la lengua. 

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Infidelidades en aumento: por qué enero es el mes más activo, según la app Gleeden…


Infobae(D.E.Ruiz) — La llegada del nuevo año trae consigo propósitos y reflexiones, junto con un incremento significativo en la actividad de quienes buscan relaciones extramatrimoniales.

Según un análisis realizado por Gleeden, una plataforma especializada en encuentros para personas casadas, el 13 de enero es el día en que la infidelidad alcanza su punto más alto.

Este fenómeno que se repite anualmente, parece estar vinculado a una combinación de factores emocionales y sociales que se intensifican tras las festividades de diciembre.

De acuerdo con los datos del análisis, el lunes posterior al fin de las vacaciones navideñas se convierte en un momento clave para los usuarios de la plataforma. En años recientes, se ha observado un aumento exponencial en las inscripciones durante esta fecha.

El lunes 10 de enero de 2022 registró un incremento del 490% en nuevos usuarios, mientras que el lunes 9 de enero de 2023 alcanzó un 410%. Para 2024, el lunes 15 de enero marcó un nuevo récord con un aumento del 510%.

Estas cifras sugieren que la tendencia comenzará en 2025, consolidándose en enero como el mes más activo para quienes buscan aventuras fuera de su relación.

– Qué podría motivar a alguien casado a buscar una aventura en línea

Para comprender mejor este comportamiento, existe otra encuesta de la plataforma entre más de 15.000 de sus miembros. Los resultados revelaron que el 78% de los encuestados admitió estar más activo en la plataforma a principios de año.

Las razones detrás de este aumento son diversas y reflejan las complejidades emocionales que surgen tras las festividades. Una de las principales causas identificadas es la necesidad de escapar de las tensiones acumuladas durante las vacaciones, mencionada por el 36% de los participantes.

Aunque la Navidad suele asociarse con momentos de alegría y unión familiar, también puede generar conflictos o frustraciones que no siempre se resuelven. Para algunos, una relación extramatrimonial se convierte en una vía de escape para lidiar con estas emociones.

También el regreso a la rutina diaria juega un papel importante, según el 28% de los encuestados. Después de la emoción y el dinamismo de diciembre, la monotonía puede despertar el deseo de experimentar algo nuevo.

Además, el inicio del año es un momento propicio para la introspección, lo que lleva al 23% de los usuarios a cuestionarse si su relación actual cumple con sus expectativas o si necesitan explorar otros horizontes.

– Qué factores ambientales y externos influyen

Otros factores incluyen la llamada “depresión de enero”, mencionada por el 18% de los participantes. Este mes caracterizado por días cortos, clima frío y una sensación general de vacío, puede intensificar la búsqueda de consuelo en relaciones externas.

Del mismo modo, el 14% de los encuestados señaló que las redes sociales influyen en su comportamiento. La exposición a vidas idealizadas y propósitos de año nuevo puede generar comparaciones y deseos de cambio.

– Qué significa el inicio de un nuevo año para ciertas parejas de casados

Silvia Rubies, directora de comunicación para América Latina de Gleeden, explicó que este fenómeno no es casualidad, sino el resultado de una combinación de factores emocionales y sociales que se intensifican en enero.

“El inicio del año está marcado por una mezcla de valoraciones personales, interrogantes y ganas de cambio. Después de las vacaciones, que suelen ser agotadoras y emocionalmente exigentes, y de un exceso de tiempo dedicado a la familia, muchos sienten la necesidad de volver a centrarse en sí mismos”, dijo.

De esta manera, mientras algunos optan por renovar sus compromisos, otros encuentran en la infidelidad una forma de lidiar con las tensiones y desafíos que surgen tras las celebraciones decembrinas.

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Más allá del Salario: el poder del Propósito para motivar a tus empleados…


Más allá del Salario: el poder del Propósito para motivar a tus empleados

Psicología y Mente(D.S.Rojo) — Hay que decirlo: los incentivos laborales tradicionales no son suficientes hoy en día. El trabajo soñado de hoy no se ve igual que el trabajo soñado de muchos hace 50, 30 o incluso 10 años.

¿Has escuchado eso de que “los matrimonios ya no son como antes”? Así como la motivación para mantenerse unido a otra persona ha cambiado, en los trabajos también. Pocas personas están dispuestas a aceptar malos tratos, incomodidades o pocas razones para mantener una relación laboral que no les llena.

En la actualidad, los colaboradores o empleados buscan conectar con empresas que estén alineadas con lo que les hace vibrar el corazón, sentirse motivados, comprendidos, seguros y alineados con sus propósitos de vida. Hablemos sobre cómo las empresas deben comprender esto para no quedarse atrás.

– Lo que más valoran los empleados en la actualidad

Hagamos este ejercicio de imaginación: te ofrecen un nuevo trabajo que, al principio, parece que está bien. El sueldo es bastante superior a lo que esperabas y formarías parte de una empresa de mucho renombre. Aceptas y, al poco tiempo, te das cuenta de algo que te hace ruido…

En este nuevo empleo, siempre hay mucho trabajo, por lo que debes quedarte constantemente durante horas extras. El entorno de trabajo es hostil y sientes que será muy difícil llevarte bien con tus compañeros. Tu líder directo tiene poca empatía al comunicarse, te escribe a deshoras y constantemente esconde amenazas bajo sus solicitudes.

Además, no te sientes conectado con la misión de la empresa; no hace match con tu propósito de vida.

Más pronto que tarde, te das cuenta de que este lugar no es para ti y que no hay ningún salario que pueda comprar tu tranquilidad. ¿Has vivido una situación similar? Muchas personas sí; y, ahora más que nunca, las compañías pueden tomar la decisión de ofrecer experiencias y beneficios que vayan mucho más allá del salario económico.

7 estrategias motivacionales para practicar en la empresa | Capital Humano

. Esto es lo que importa a muchos empleados

Ya sabemos que el sueldo no es lo más importante. ¡Bueno, sí, sí importa, pero no es lo único! Los empleados están buscando algo más: quieren sentirse valorados, entendidos y, lo más importante, alineados con la misión y los valores de la empresa.

Un estudio reciente de Edelman, Trust at Work 2023, revela que el 83% de los empleados considera esencial el crecimiento profesional cuando evalúa una oferta laboral, y el 71% le da gran importancia al impacto social de su trabajo. Esto nos dice algo claro: los empleados quieren saber que lo que hacen tiene un propósito, que va más allá de solo generar dinero.

En otro sentido, alcanzar un balance entre la vida laboral y la personal ahora es esencial para muchas personas. Según el mismo estudio, el 67% de los empleados están reconsiderando cómo equilibrar su tiempo entre el trabajo y sus responsabilidades personales.

La flexibilidad en los horarios, la opción de trabajar desde casa o incluso una semana laboral de cuatro días se están convirtiendo en algo más común, y este cambio refleja la transformación de lo que antes era un beneficio extra a una necesidad en la vida laboral.

Además, los empleados ahora valoran otros beneficios como seguros de salud, planes de pensiones o abonos de gimnasio, incluso si el salario base es un poco más bajo. Según datos de Great Place to Work, este tipo de beneficios adicionales se están volviendo más atractivos que el salario puro y duro.

Esta es una señal bastante evidente de que los empleados buscan algo más que un sueldo; están buscando un bienestar integral. Y las empresas que logran comprender esto tienen buena parte del camino al éxito ganado.

. Hablemos del salario emocional

Aunque no le hemos llamado exactamente así, durante todo este artículo hemos dejado claro algo: el salario emocional es algo fundamental para entender cómo mantener motivados a los empleados.

Más allá de lo que aparece en el recibo de sueldo, el salario emocional cubre todos esos beneficios no monetarios que hacen que una persona se sienta valorada en su trabajo. **La flexibilidad horaria, la oportunidad de crecimiento, el apoyo emocional, el reconocimiento y el bienestar general **son elementos que conforman este tipo de salario.

Las empresas que logran implementar un salario emocional efectivo suelen tener empleados mucho más comprometidos, productivos y felices.

Si una persona siente que su trabajo tiene un impacto real en su vida personal, que su esfuerzo es valorado y que la empresa se preocupa por su bienestar, es mucho más probable que se quede a largo plazo y que dé lo mejor de sí misma.

Más allá del Salario: el poder del Propósito para motivar a tus empleados

– Si quieres motivar a tus empleados, ten un propósito firme

La motivación en el trabajo está muy ligada al propósito de la empresa. Tener claro para qué existe la compañía va mucho más allá de ganar dinero: es lo que da sentido a todo lo que se hace. Si una compañía logra que sus colaboradores o empleados conecten con ese propósito, su compromiso y motivación se dispararán.

. ¿Qué es el propósito empresarial?

El propósito empresarial es mucho más que una frase bonita que aparece en la misión de una empresa. Es el motor que impulsa todas las decisiones que se toman como organización y también es lo que define la razón de ser de la empresa, más allá de generar ganancias.

Un buen propósito empresarial se conecta con los valores fundamentales de la organización y tiene un impacto real en la sociedad o en la vida de los clientes.

Cuando los empleados entienden y se sienten parte de ese propósito, internalizan que su trabajo tiene un impacto positivo y que están contribuyendo a algo más grande que ellos mismos. Esto genera un compromiso mucho más fuerte, ya que trabajan por algo que realmente les importa.

. ¿Cómo desarrollar un propósito firme para tu empresa?

El primer paso para desarrollar un propósito sólido es tener claro qué quieres lograr como empresa. No se trata solo de hacer dinero, sino de definir una misión y unos valores que realmente conecten con tus empleados.

Pregúntate: ¿Qué queremos lograr? ¿Qué valores nos definen? ¿Cómo podemos hacer una diferencia en la sociedad o en la vida de nuestros clientes?

Este propósito tiene que ser claro para todos en la empresa, por lo que, desde los directivos hasta los empleados, todos deben sentirse identificados con él. Además, no basta con tener un propósito; debe ser comunicado de manera abierta y constante. Por esta razón, los líderes deben predicar con el ejemplo y demostrar cómo ese propósito influye en las decisiones diarias.

Cómo motivar a un equipo de trabajo | Randstad

. ¿Cómo motivar y fortalecer a tu equipo con propósito?

Repasemos algo clave: una vez que tu empresa tiene un propósito claro, el siguiente paso es asegurarte de que todos los empleados entienden cómo su trabajo contribuye a ese propósito.

No se trata solo de decir que la empresa tiene un propósito, sino de hacer que cada miembro del equipo se sienta parte de él. Cada tarea, por pequeña que sea, debe tener un propósito y debe estar alineada con el objetivo mayor.

Aquí, el papel del líder es fundamental. Un buen líder debe ser capaz de conectar las motivaciones individuales de cada empleado con el propósito colectivo. Cada miembro debe sentir que su trabajo tiene un impacto real, que está contribuyendo a algo significativo.

Además, esta conexión con el propósito de parte de las personas que forman parte de la organización fortalece el trabajo en equipo y genera un ambiente de confianza y colaboración.

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El lenguaje unívoco…


lenguaje unívoco

Il libro della natura è scritto nella lingua della matematica.

(Il Saggiatore, Galileo Galilei)

  • La pesadilla de Aristóteles

JotDown(C.Frabetti) — En cierta ocasión, le preguntaron a Aristóteles: «Si pudieras pedir un deseo en beneficio de la humanidad, ¿qué don les rogarías a los dioses que nos concedieran?», y el Estagirita contestó que les pediría que unificaran el significado de las palabras de forma que todos las entendiéramos exactamente de la misma manera.

Y se podría decir que los dioses complacieron parcialmente a Aristóteles, pues con las matemáticas disponemos de un lenguaje exento de ambigüedades e interpretaciones subjetivas.

Y esta precisión, esta unificación de significados, se ha ido haciendo cada vez más extensiva —sobre todo a partir de Galileo— al discurso científico en general, en la medida en que sus enunciados se formulan matemáticamente.

«La ciencia es física o colección de sellos», decía Rutherford, y la física, a su vez, es ciencia en la medida en que es cuantitativa, es decir, matemática. (Cuatro siglos antes, Leonardo da Vinci, poco sospechoso de cientificismo excluyente, vino a decir lo mismo: «Ninguna investigación humana se puede proclamar verdadera ciencia si no se somete a las demostraciones matemáticas».).

Pero Aristóteles se refería al lenguaje natural, pues soñaba con eliminar los continuos malentendidos a los que su uso da lugar, la paradójica incomunicación verbal (precariamente suplida por la comunicación no verbal) que condena a los seres humanos a una juanramoniana «soledad sonora».

Por suerte, los dioses no satisficieron plenamente la petición del filósofo y solo nos concedieron un lenguaje unívoco de uso restringido. Porque para que dos hablantes se entendieran a la perfección, es decir, para que comprendieran todas las palabras —con todos sus matices y connotaciones— de idéntica manera, tendrían que ser prácticamente la misma persona.

En el plano denotativo del lenguaje podemos lograr niveles de acuerdo relativamente satisfactorios; de lo contrario, hablar no serviría de nada y las sociedades humanas no existirían como tales. Pero el plano connotativo es, en gran medida, un universo personal e intransferible (o de muy difícil transferencia: por eso existe la literatura y, muy especialmente, la poesía).

Eso nos causa numerosos problemas, así como una irreductible sensación de alteridad (que Kafka expresó magistralmente: «A mí me conozco, en los demás creo; esta contradicción me separa de todo»). Puede que sea muy alto, pero ese es el precio de la individualidad.

El pensamiento es fundamentalmente (aunque no exclusivamente) lingüístico. Somos lenguaje, incluso cuando callamos. Continuamente nos recorre un río de palabras, y somos los ecos innumerables que esas palabras multiplican en el irrepetible laberinto de nuestra mente.

Por eso el sueño de Aristóteles, como tantos otros sueños filantrópicos, se resuelve en pesadilla: si todas las palabras significaran exactamente lo mismo para todas las personas, solo habría un individuo repetido millones de veces, y entonces sí que su soledad, atrapada en un laberinto de espejos, sería abismal y vertiginosa.

La pandemia del unívoco – Global Bar Magazine

  • J + T = L

El lenguaje matemático, desde el momento en el que es utilizado por seres humanos (no así cuando lo usan las máquinas, al menos por ahora), también posee un plano connotativo; pero, al contrario de lo que ocurre con el lenguaje natural, cuando hablamos de matemáticas —en matemáticas, mejor dicho—, las connotaciones personales no son relevantes: lo que a mí pueda sugerirme la igualdad pitagórica a2 = b2 + c2 no afecta en absoluto a los cálculos que pueda llevar a cabo a partir de ella ni a la posibilidad de comunicar con exactitud a otras personas esos resultados: como deseaba Aristóteles, el teorema de Pitágoras significa exactamente lo mismo para todo el mundo, con independencia de las emociones o evocaciones que suscite en cada cual.

Pero ¿en qué sentido y en qué medida cabe hablar de un lenguaje matemático propiamente dicho? ¿No es una mera jerga especializada, como la de los médicos o los abogados? Al decir que dos más dos son cuatro, no me aparto ni un ápice del lenguaje natural, y al escribirlo en la forma 2 + 2 = 4, aparentemente tampoco, pues me limito a utilizar un peculiar tipo de taquigrafía.

Pero ese «peculiar tipo de taquigrafía» hace posible un desarrollo —una sintaxis y una semántica— que va más allá de las palabras y su gramática, las hace innecesarias. Al resolver un sistema de ecuaciones, no repito, ni siquiera mentalmente, las frases que describen las operaciones: las efectúo sin más.

Se ha producido un salto cualitativo, una conversión de la cantidad —o la densidad— en calidad. Los símbolos matemáticos, aunque algunos empezaron siendo meras abreviaturas, son entidades significativas de un nuevo tipo. O de varios: 

En primer lugar, están aquellas letras de los alfabetos latino y griego que en el marco de las matemáticas adquieren un nuevo y preciso significado: xyz como incógnitas o variables; e como número de Euler (2,71828…); i como unidad imaginaria (√−1); π como razón entre la circunferencia y su diámetro (3,14159…); Σ como sumatorio…

Además de letras, la jerga matemática toma del lenguaje natural algunos signos de puntuación y les confiere un significado específico, como hace con el punto, la coma, los paréntesis y corchetes, las barras, las comillas, el signo de exclamación…

Y también, como no podría ser de otra manera, hay signos creados específicamente para designar conceptos matemáticos: los diez dígitos; el 8 tumbado que representa el infinito; los signos de sumar, restar, multiplicar, dividir, raíz cuadrada…

J + T = L: una jerga depurada y una taquigrafía extrema se funden en el lenguaje unívoco que Aristóteles les pidiera a los dioses. 

  • El cero
diariolaley - Documento

Hablando de los diez dígitos, conviene prestarle especial atención al cero en relación con la construcción del lenguaje matemático, pues constituye una pieza clave —y sorprendentemente tardía— de su gramática.

Cuesta creer que los antiguos griegos, que elaboraron una geometría casi perfecta (es, básicamente, la que aún se sigue estudiando, siendo los Elementos, de Euclides, el libro más leído de la historia) y que, con Arquímedes, se anticiparon en dos mil años al cálculo infinitesimal, no conocieran el cero y, por tanto, no dispusieran de un eficaz sistema de numeración.

El cero no empezó a utilizarse regularmente de forma operativa —no se convirtió en un dígito más— hasta el siglo V o VI en la India, desde donde pasó a Europa traído por los árabes junto con los otros nueve (por eso los llamamos números arábigos), y hasta el siglo XIII no se difundió por Europa el sistema posicional decimal, en buena medida gracias al Liber abaci, de Leonardo de Pisa, más conocido como Fibonacci.

Convertir la nada —o la ausencia— en un dígito más, en igualdad de condiciones (o casi) con los otros nueve, fue una de las grandes hazañas intelectuales de la humanidad, una auténtica acrobacia de la capacidad de abstracción que completó y consolidó definitivamente el lenguaje de la matemática.

  • Las ecuaciones

Y si la matemática es un lenguaje, las ecuaciones son sus oraciones. Una ecuación es, como su nombre indica, una igualdad que permite comparar cantidades conocidas y desconocidas e integrarlas en un desarrollo complejo y sólidamente articulado: un sistema de ecuaciones, el discurso matemático por excelencia.

Por eso algunos pensamos que la enseñanza de las matemáticas básicas debería limitarse al sistema de numeración, las cuatro operaciones y las ecuaciones de primer grado, junto con unas nociones elementales de geometría. Pero todo ello explicado con sumo detalle y en profundidad.

La humanidad ha tardado milenios en dotarse de un lenguaje matemático consolidado y eficaz, y algunos conceptos, como los números negativos, provocaron grandes debates antes de ser admitidos y asimilados, por lo que pretender que los niños y niñas de primaria los entiendan tras unas cuantas lecciones apresuradas es un disparate (amén de una forma de maltrato infantil), y explica los preocupantes niveles de fracaso escolar en matemáticas, así como el generalizado anaritmetismo de la población, incluido el de muchas personas supuestamente cultas.

  • El libro de la naturaleza
Leyendo en el Gran Libro de la Naturaleza – Tercera Parte | mormosofía

Galileo dijo —con la que se podría considerar la sentencia fundacional de la ciencia moderna— que el libro de la naturaleza está escrito en la lengua de las matemáticas, lo que equivale a decir que es un flujo de ecuaciones que se ramifican y encadenan, como sugiere la consabida imagen de una pizarra atestada de números y letras, de símbolos y de signos que los conectan.

Y quienes no entienden ese lenguaje (además de ser presa fácil de charlatanes y embaucadores) no pueden leer el gran libro, han de limitarse a mirar las ilustraciones.

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