5 beneficios que el orgasmo puede hacer por ti…

Selecciones de Reader´s Digest — El orgasmo, ese clímax fisiológico tan buscado y, a menudo, poco comentado, tiene más beneficios de lo que podrías imaginar. Es por eso que Platanomelón México, la comunidad más grande de bienestar íntimo y salud sexual, nos proponemos iluminar el tema, explorando las sorprendentes ventajas que brinda esta experiencia.
A pesar de ser uno de los momentos más placenteros de la vida, el orgasmo femenino ha sido históricamente un tabú, dejando a muchas personas en la oscuridad sobre el potencial que el placer sexual puede proporcionar. Con motivo del Día Internacional del Orgasmo Femenino, aquí te presentamos cinco beneficios que el orgasmo puede ofrecerte.
1. ¿Cuántas calorías quema un orgasmo?
Quizás te sorprenda saber que un solo orgasmo quema entre 2 y 3 calorías. Sin embargo, la actividad física realizada antes de alcanzar el clímax puede llegar a consumir más de 50 calorías. Aunque no sustituye una sesión de entrenamiento, esta actividad cardiovascular más placentera puede ser un excelente complemento para tu rutina de ejercicio.
2. El orgasmo como fuente de juventud
La ciencia respalda la idea de que la actividad sexual puede ayudar a disminuir los efectos del envejecimiento. Durante el orgasmo, se liberan hormonas como los estrógenos, la dopamina y la oxitocina. Por ello, no es casualidad que las personas a menudo se sientan ‘destellantes’ cuando disfrutan de su sexualidad al máximo.
3. Un estímulo para la salud
Interesantemente, algunos estudios han revelado que los hombres que experimentan al menos 21 orgasmos con eyaculación al mes tienen una menor probabilidad de desarrollar cáncer de próstata. Se sugiere que esto se debe a la expulsión sistemática de sustancias que la próstata almacena.
4. Un relajante natural
¿Te has preguntado por qué duermes mejor tras un orgasmo? La respuesta radica en la liberación de hormonas como la prolactina, la oxitocina, la dopamina y las endorfinas, que generan un efecto calmante y relajante en el cuerpo. Esto no solo reduce el estrés, sino que propicia un descanso placentero, explicando por qué muchas personas se entregan a los brazos de Morfeo después de un clímax.
5. Un apoyo ante el dolor
Algunas mujeres han informado que sus dolores menstruales se reducen considerablemente tras alcanzar un orgasmo. Esto no suena descabellado, considerando las hormonas liberadas durante la actividad sexual. El orgasmo puede actuar como un analgésico natural para diversas dolencias, ofreciendo alivio en momentos incómodos.
– Reflexión Final
“En definitiva, el orgasmo es mucho más que un simple placer. Es una experiencia que puede enriquecer tu vida en múltiples aspectos, desde tu salud física hasta tu bienestar emocional. Así que, la próxima vez que pienses en un orgasmo, ya sea en solitario o acompañado y tal vez con la ayuda de uno que otro producto para darte más placer. Este Día Internacional del Orgasmo Femenino es una oportunidad para empoderarte y conocer la importancia de esta experiencia sensorial, abriendo caminos hacia una relación más plena con tu sexualidad. ¡Celebra el placer y disfruta de los beneficios que vienen con él!
nuestras charlas nocturnas.
Felices fiestas …

Poco a poco nuestro bendito planeta va terminando una vuelta más alrededor del Sol, un año más que ha pasado. Con alegrías y penas, logros y fracasos y todo lo que conlleva el ritmo y los acontecimientos de nuestra vida (cada uno tiene su mundo y sus vivencias particulares).
Gracias a Dios, para aquellos que tenemos una acumulación de años en la espalda, un año más es una bendición y un logro personal de seguir en carrera (dejando de lado el estado personal de cada uno), lo importante es que seguimos aquí, aún, con nuestra gente (solos algunos) mirando la vida pasar, siendo actores principales o secundarios estamos de pie aún.
Probablemente, y reitero para aquellas personas «vintage», aprendimos a saborear los avatares de la vida (de cualquier índole), porque sabemos que los momentos no se repiten. No son iguales, quizás nuestra mente nos engañe con similitudes la realidad dice que no son iguales.
Pero ya volviendo al tema de estas fiestas, si bien es normal saludar felices fiestas (navidad, año nuevo), yo desearía para todos y cada uno de mis conocidos, familia, amigos un buen pasar en las fiestas y en el resto del año que le sigue a estas. Y «buen pasar» significa «vivir cada uno de los momentos» que nos regala el tiempo que va transcurriendo. La felicidad es vivir cada segundo disfrutando del mismo, el resto es pura poesía.
Recordar a quienes hoy están del «otro lado», para hacerlos eternos, no solo en nosotros sino en quienes no siguen, estar con los nuestros. Y sobre todas las cosas, reitero, disfrutar. No nos llevamos nada (ni siquiera los recuerdos), por ello en vida se disfrutan las cosas (y no me meteré en cuestiones religiosas, pero quien se fue no ha vuelto para contar que pasa en el otro nivel).
Sin más resta desearles felices fiestas y que lo pasen espectacular (cada uno a su manera)….
nuestras charlas nocturnas.
Protegidos, pero vigilados: la paradoja de la privacidad en la era digital

JotDown(E.Sastre) — Hace unos años, se estrenaba Minority Report una película de ciencia ficción basada en un relato del extravagante Philip K. Dick. Como era de esperar de un film basado en una de las historias de este autor tras verla uno acaba sumergido en los dilemas éticos de los protagonistas del futuro distópico.
En Minority Report, el gobierno usa tecnología avanzada para anticipar crímenes antes de que sucedan. A primera vista eso de anticiparse al mal y al caos suena genial, hasta que el concepto de privacidad, o la falta de ella, empieza a colarse por cada rincón de la trama.
Lo que en aquel momento, cuando se estrenó la película, era ciencia ficción está cada día más cerca de ser nuestro pan de cada día, con sistemas de inteligencia artificial, biometría y leyes de datos personales que, si bien intentan protegernos, terminan también por invadirnos.
Y es que, hoy, la regulación de los datos personales se ha vuelto uno de esos temas que antes solo miraban los abogados de empresas con la misma pereza con la que revisaban el último contrato de servicios; pero ahora ya es una prioridad mundial. Y con razón.
Las leyes se renuevan, cambian, se adaptan, y quienes tenemos que adaptarnos en tiempo récord somos nosotros los ciudadanos, sí, pero también empresas e instituciones de todo tipo.
- Nuevas normativas para complicar más las cosas
Cualquiera que haya tenido que lidiar con la Agencia Española de Protección de Datos (AEPD) sabe que no es un juego. Las sanciones son serias, y lo último que quieres es que un despiste con la normativa te cueste un quebradero de cabeza… o mucho más. Entre las nuevas normativas, hay varias muy importantes como la futura Ley de Inteligencia Artificial en la que está trabajando el gobierno español.
Este marco se alinea con la política de la Unión Europea y va a regular el uso de la IA en casi todos los sectores, centrándose en el tratamiento ético de los datos personales.
Y, claro, regular implica más deberes, más requisitos y más expectativas sobre las empresas, que ya no solo tienen que asegurarse de que sus sistemas de IA cumplan con los requisitos técnicos, sino que también respeten los principios éticos y legales. Quizás estamos complicando tanto el camino que el destino ya casi ni se ve.
En este sentido, Fernando Tablado, responsable de comunicación de Atico34, una de las empresas de protección de datos de referencia en España, comenta a Jot Down que:

Da la sensación de que las leyes están tratando de ponerle puertas al campo. Lo que se hace es sacar continuas leyes o ponerle parches a normativas antiguas para intentar legislar algo tan complicado como es el uso de la inteligencia artificial, una tecnología que es todavía muy joven y cuyas posibilidades e implicaciones todavía se desconocen en gran medida.
Y luego, tenemos la reforma laboral, que ahora viene con un concepto que quizás suene más a mantra moderno que a cláusula de contrato: la «Desconexión Digital». Básicamente, si trabajas para una empresa, tienes derecho a desconectar de dispositivos y plataformas fuera del horario laboral. Y parece justo, ¿no? El problema es que las empresas deben adaptarse para cumplir con esta norma y garantizar la privacidad de los empleados sin entrometerse en su vida personal.
No es un pequeño cambio de política interna, es un cambio completo de chip, y no parece fácil de implementar. Además, recientemente la Directiva Europea se ha puesto firme y ha prohibido a las empresas usar sistemas biométricos, como el reconocimiento facial o la huella dactilar, para el fichaje de los empleados.
Así que se acabó lo de fichar con la cara o con el pulgar. Por mucho que nos gusten las soluciones modernas, los riesgos de privacidad son altos y aquí no se trata de facilitar la vida en la oficina sino de proteger el derecho de cada empleado a su privacidad.
- Nuestros datos personales, ¿cada vez más protegidos o cada vez más expuestos?
Hay que preguntarse si todas estas normativas que dicen protegernos no están en realidad exigiendo que cedamos cada vez más de nuestra privacidad. Es una especie de paradoja, ¿no? Nos dicen que protegerán nuestros datos, pero a cambio nos piden que cada vez compartamos más de ellos. Un ejemplo reciente es la nueva Ley de Registro de Viajeros.
Todos los alojamientos turísticos, desde los hoteles más lujosos hasta los hostales rurales, deben recopilar hasta 42 datos de cada huésped. ¿Cuándo se volvió tan complejo reservar una habitación?
Parece que, para protegernos, primero debemos renunciar a cada detalle de nuestra privacidad, hasta lo que no sale en nuestro propio DNI. Nos piden confianza, pero la línea entre protegernos y controlarnos empieza a ser… borrosa.
Al ser preguntados sobre esta cuestión, los expertos de Atico34 lo tienen claro:
Lo malo para las empresas es que no tienen elección. Bajo los típicos pretextos que siempre ponen gobiernos y autoridades de velar por los derechos y libertades de los individuos, están obligadas a cumplir las sofocantes y continuamente cambiantes normativas. Es así, independientemente de que sea justo o injusto.

Nosotros, como empresas de protección de datos lo único que podemos hacer es que las empresas cumplan con las leyes vigentes en cada momento, sin preguntarnos nada más.
Ante esta situación a la que nos dirigimos, no se puede evitar pensar en el precio que tienen que pagar las empresas para adaptarse a este mar de cambios normativos. En teoría, todo es sencillo: cumplir las leyes, proteger la privacidad, no cruzar la línea.
Pero en la práctica, parece que cada vez es más complicado hasta el punto que acudir a la ayuda de empresas de protección de datos resulta imprescindible para no cometer errores y ahorrar tiempo y dinero.
Y mientras tanto, parece tendremos que ir aceptando que vivimos cada vez más en el guion de Minority Report. Pero a diferencia de los protagonistas de aquella historia, nosotros, tanto usuarios como empresas, todavía podemos cuestionarnos y decidir cómo y por cuánto tiempo queremos seguir cediendo nuestra información personal en nombre de la protección.
¿Es una fantasía pensar que aún podemos recuperar algo de control sobre nuestros propios datos?
nuestras charlas nocturnas.
El primer teléfono: no sólo es cuándo, sino cómo…

The Conversation(E.T.Garitano/ A.A.Alonso/J.P.Berasaluce/U.G.Ruiz) — Llega ese momento, “temido” por madres y padres y deseado por los interesados, de cumplir 13 años.
Un hito vital que cada vez más coincide con el primer teléfono móvil inteligente, lo que en nuestra sociedad digital se asocia al abandono de la infancia y el comienzo de una nueva etapa.
Un definitivo signo de autoafirmación social que para muchas familias suele suponer la aparición de preocupaciones nuevas e inesperadas.
Los niños y niñas de 12 y 13 años se consideran el colectivo frontera en la investigación, pues es la edad que marca el inicio de su independencia digital y el acceso a internet y las redes sociales.
¿Cómo impacta en su desarrollo este momento? ¿Qué cosas deben tener en cuenta tanto ellos como sus familias a la hora de iniciar el uso autónomo del móvil?
– ¿Estar localizable o tener internet?
La primera cuestión a tener en cuenta es si es necesario que este primer teléfono móvil sea inteligente. Existen todavía en el mercado teléfonos básicos que sirven para llamar y mandar mensajes pero sin acceso a internet, aplicaciones y redes sociales. Mientras que los primeros cumplen una función práctica de comunicación, los segundos abren la puerta a un amplio ecosistema digital, exponiendo a los jóvenes a redes sociales, videojuegos y otros contenidos que requieren un uso responsable.
Es importante entender que el acceso a internet modifica significativamente el tiempo de ocio de los adolescentes y promueve un mayor tiempo dedicado a actividades digitales como videojuegos, redes sociales y plataformas de vídeo. El acceso a contenido inapropiado, el riesgo de adicción o la vulnerabilidad ante el ciberacoso son cuestiones que debemos tener presentes.
Algunos jóvenes experimentan “FOMO”: una sensación de ansiedad o preocupación que surge al creer que se están perdiendo experiencias, eventos o interacciones sociales importantes que otras personas están disfrutando (del inglés “fear of missing out”). Este temor se vuelve más intenso en un entorno donde los teléfonos móviles desempeñan un papel clave y facilitan una interacción social permanente.
Por su parte, las familias temen que sus hijos e hijas sean excluidos por no tener un móvil, lo que refuerza su decisión de proporcionarles uno.

– El uso lúdico del smartphone
El entretenimiento digital ocupa un lugar central en la vida de los jóvenes. Plataformas como YouTube, Instagram, TikTok y Twitch se encuentran entre las más vistas y favoritas. En estos espacios, los streamers (usuarios que ofrecen contenido en directo) desempeñan un papel destacado al crear contenido que atrae millones de visualizaciones y fomenta una conexión cercana con sus audiencias.
Ya sea a través de vídeos breves, transmisiones en vivo o tendencias virales, los influencers logran conectar profundamente con las audiencias jóvenes, influyendo no solo en su entretenimiento diario, sino también en sus intereses y formas de interactuar en el entorno digital. Además, contribuyen a que los jóvenes se sientan aceptados y a construir su identidad digital, reforzando su sentido de pertenencia en las comunidades virtuales.
Paralelamente, los videojuegos en los smartphones se han consolidado como otro pilar fundamental del entretenimiento digital juvenil. Gracias a su accesibilidad y diversidad, ofrecen experiencias inmediatas e inmersivas que complementan las dinámicas sociales e interactivas propias de las plataformas de vídeo.
Siempre que exista un equilibrio entre la diversión y el bienestar, los videojuegos pueden fortalecer la conexión entre los jóvenes y su ecosistema digital, adaptándose a su ritmo de vida y creando nuevos espacios para la socialización y la interacción en línea.

– No existe la edad perfecta
Decidir cuándo y cómo proporcionar un smartphone a los hijos depende de diversos factores, como el grado de madurez del niño, sus necesidades específicas y el contexto familiar. No hay una edad universalmente “perfecta” que funcione para todos, lo que hace que esta decisión sea profundamente personal y sujeta a reflexión.
En España, el comité de expertos de Juventud e Infancia, en su propuesta de 107 medidas para crear entornos digitales seguros, recomienda que, entre los 12 y los 16 años, se opte por teléfonos básicos limitados a llamadas, si se considera necesario su uso.
Además, recomiendan retrasar la entrega de un smartphone con acceso a internet el mayor tiempo posible. En caso de que las familias decidan dar un móvil inteligente antes de los 16 años, destacan la importancia de implementar herramientas de control parental para regular tanto el acceso a contenidos como el tiempo de uso, asegurando un entorno digital más seguro.
No obstante, el verdadero debate no gira tanto en torno al dispositivo, sino al acceso al amplio ecosistema digital que internet pone al alcance de los jóvenes.
– Gestionar la emancipación digital

La clave está en establecer reglas claras y llegar a acuerdos familiares sobre el uso del dispositivo que promueva un equilibrio entre actividades digitales y en la vida real. Inicialmente, activar controles parentales, ajustar restricciones de contenido, limitar el tiempo de uso y bloquear accesos no deseados puede ayudar a crear un entorno seguro y controlado.
Además, es necesario fortalecer su independencia tecnológica enseñándoles conceptos básicos de seguridad en línea, enseñándoles a protegerse mientras navegan en internet. También resulta esencial ayudarles a desarrollar un pensamiento crítico frente al contenido que consumen, especialmente en plataformas sociales. Por último, es fundamental fomentar una comunicación e interacción social respetuosa en entornos digitales para construir relaciones positivas en línea.
Con el tiempo, y a medida que desarrollan mayor responsabilidad, las familias deben transitar hacia una etapa de acompañamiento que fomente el diálogo abierto sobre su comportamiento en el mundo digital. Este enfoque busca ayudarles a tomar decisiones más conscientes y responsables, reforzando su capacidad para desenvolverse de manera segura y autónoma en entornos digitales.
nuestras charlas nocturnas.
Lenguaje y apariencia: confusión en era de IA y humanoides…

MEER(A.G.Muniz) — Los nuevos escenarios tecnológicos están dejando en evidencia la necesidad de definir lo humano desde el reconocimiento de nuestra naturaleza, con el fin de salvaguardar a nuestra especie, su singularidad y la naturaleza compleja y social que nos constituye.
Hoy les comparto esta reflexión, entre copias de voz e imágenes por inteligencia artificial (IA), entre robots que buscan asemejarse al ser humano para promover su aceptación y en un contexto donde el valor de la raza humana y nuestros vínculos se devalúan cada vez más, mientras que la IA está avanzando a pasos agigantados en los últimos años.
En un contexto en el que, aunque podemos ser conscientes de los beneficios que trae, sería utópico no observar los riesgos que se hacen cada vez más manifiestos en una sociedad que apunta cada vez más de forma evidente a la deshumanización.
Aun cuando los avances tecnológicos nos pueden ayudar a superar algunas de los desafíos que hoy tenemos, su implementación sin criterios y reglas claras puede agravar las problemáticas en relación con lo humano, propias de nuestro tiempo. Es en este sentido que me refiero a la deshumanización, donde hoy quiero llevarte.
Hace algunos años atrás no nos cansamos de repetir que el lenguaje crea realidades, llevando incluso a lo concreto este tremendo aporte de Lacan al punto de omitir la palabra “crisis” de los foros empresariales como si eso invisibilizara lo que realmente estaba pasando.
Actualmente, esa negación conlleva otro tremendo riesgo, ya que la realidad que comienza a dibujarse en nuestro lenguaje habla de una confusión que invita a la disolución de los límites entre la realidad humana y las simulaciones de la inteligencia humana, como también a nivel de la construcción de humanoides que imitan hasta la piel humana y sus gestos.
Esta confusión no es trivial y plantea importantes cuestiones éticas dentro de lo que llamo la responsabilidad social humana.
– Entre la apariencia y el ser: ¿a tu imagen y semejanza?

Hace un tiempo atrás miraba el cómo los filtros en redes sociales nos invitan a normalizar una imagen cada vez más plástica de nuestro aspecto, sumado a la repetición de movimientos seriados a los que nos invitan plataformas como TikTok, o de un lenguaje limitado y mecanizado como en un inicio fueron los caracteres en las mal llamadas “redes sociales”.
Me preguntaba cómo esto facilitaría la entrada y aceptación de la IA y de los llamados humanoides con apariencia cada vez más cercana a la de los seres humanos, cuyo pensamiento simulado parecía ser más concreto y sin afecto y con movimientos que aun siendo rígidos se asemejan cada vez más a las personas.
Comenté esto en un encuentro, y alguien me dijo que no era que los humanoides se parecieran cada vez más a las personas, somos las personas quienes nos parecemos cada vez más a los humanoides.
Esta reflexión abrió un debate sobre las implicancias que conllevan estas observaciones a nivel de la configuración de la idea de nosotros mismos y de nuestra raza, porque, si finalmente el ideal de lo humano se comienza a asemejar más a un robot que a nuestra naturaleza:
¿Dónde quedó la naturaleza humana? ¿Por qué una simulación pareciera querer pasar a ser el punto de origen hoy desde una idea de poder hacer las cosas mejor que nosotros? O ¿en qué momento se devaluó tanto el potencial humano y se le redujo a una serie de circuitos y características? ¿Qué implica esta idea de superioridad que hoy comienza a entrar de la mano a estos avances?
Se trata de innovaciones cuyo motor en algún punto me recuerda a los dibujos del cuerpo humano de Da Vinci y a la exploración de las medidas que para algunos representaba la perfección de lo humano. En síntesis, a la búsqueda, ya en otros tiempos de forma extrema, de una raza superior de manera brutalmente inhumana y, actualmente, a la obsesión de creer que lo humano puede reducirse a su cerebro y funcionamiento en pro de un desempeño nuevamente “superior”.
Tanta idea y búsqueda de superioridad creo que nos está nublando la humanidad y entre ello se asoma un límite riesgoso donde la historia da cuenta de finales poco humanos.
Hace un tiempo afirmé que desde mi parecer nos equivocamos si buscamos la proporción ideal de lo humano en el cuerpo, como hoy algunos buscan mapear el cerebro, olvidando que en ambos habitan sujetos que se constituyen desde los afectos, que no se puede mirar el cuerpo como una entidad aparte del territorio ni de la experiencia de quien lo habita, experiencia subjetiva, afectiva y vincular, social, cultural y política.
Como expresa Damasio, “la comprensión global de la mente humana debe relacionarse con un organismo completo, formado por la integración del cuerpo propiamente dicho y el cerebro, y completamente interactivo con un ambiente físico y social”.
En este sentido, olvidamos que la búsqueda de lo perfecto nos aleja de lo humano y niega la singularidad, como el reconocimiento de nuestra vulnerabilidad e interdependencia y, por tanto, de nuestra posibilidad real de evolución, aquella que nos invita a estar cerca como mecanismo de supervivencia.
Olvidamos que lo perfecto no cabe en el terreno de los afectos ni pensamientos, como la ilusión de lo completo no cabe en el camino de querer evolucionar.
Y es así que entre tanta búsqueda de superioridad, eficacia y eficiencia, el reconocimiento de la naturaleza biopsicosocial de lo humano y el reconocimiento de cómo influye el entorno en nuestro desarrollo sigue brillando por su ausencia, para en cambio enaltecer ideologías disfrazadas de ciencia que nos están llevando a olvidar la complejidad de lo humano, su naturaleza afectiva y social, e incluso su mundo espiritual.
Me pregunto si lo humano no merece un trato más humanizado y por tanto más real. Uno que reconozca su naturaleza biopsicosocial como su singularidad, más que seguir buscando negar, estandarizar, controlar, simular, la naturaleza humana. ¿La invitación no debería ser a facilitar su desarrollo?
– La necesidad de reglar: entre la imitación y el lenguaje

Soy de la idea de que, mientras la vida humana, sus capacidades y vinculación sigan siendo devaluadas, deberían existir criterios claros delimitantes, directrices que pongan límites a la idea de fabricar un robot con apariencia y formas cada vez más humanas, al considerar que estas invenciones plantean ideales que contrastan con la naturalización y normalización de la afectación humana propia de nuestro tiempo.
Ya que todos estos avances ocurren mientras seguimos normalizando la violencia entre personas y la ruptura del tejido social, mientras seguimos sin educar en lo emocional y en el afecto a nuestras sociedades…
La verdad, no sé si sea buena idea dejar que algoritmos marquen el paso evolutivo de nuestra humanidad, mientras lo humano ocupa un lugar denostado e invalidado desde la propia experiencia humana en nuestras sociedades.
En este sentido, como hace un tiempo afirmé, es llamativo que en nuestras sociedades se proteja cualquier creación con patentes, propiedad intelectual y otros, pero en contraste observar que la copia de lo humano, su representación, y uso de nuestra singularidad como especie pareciera no requerir reglamentación alguna, aun cuando estas nuevas invenciones están conllevando un desdibujamiento de nuestra naturaleza, de lo que es un ser humano y por tanto de la protección de nuestra evolución.
De cara a la construcción de robots, hoy llamados “humanoides” (palabra que además remite en un punto a lo humano en su forma y fondo, lo acerca, acortando la distancia para su aceptación y equiparación a la raza humana) cabe destacar que tenemos que considerar que cuando una IA o un robot se presenta de una manera que sugiere humanidad desde el punto de vista psicológico se lleva a las personas de forma inconsciente a atribuir cualidades humanas a lo que es, en realidad, una simulación.
Junto a ello, el uso equivoco del lenguaje que diluye las diferencias puede llevar a un proceso de atribuciones y percepción errónea de que estas simulaciones cuentan con habilidades y cualidades humanas intrínsecas.
Con respecto a este punto de la aceptación de robots con apariencia humana, cabe destacar que en 1970 Masahiro Mori, experto en robótica, acuñó el término “Uncanny Valley”, que da cuenta de la diferencia de respuesta positiva o negativa que podemos tener los seres humanos ante robots con apariencia y comportamientos casi humanos versus otros de apariencia y comportamientos casi totalmente humanos.
En este sentido, el concepto da cuenta en parte de que cuando la apariencia de un robot es más humana, la respuesta emocional de una persona ante el robot se irá haciendo cada vez más positiva y empática.
Es decir, mientras menos distinguible sea su apariencia y forma a la de un ser humano, la respuesta emocional se volvería más positiva. Caso contrario ocurriría cuando percibimos que el robot es una réplica muy realista, pero no perfectamente humana, o cuando le atribuimos capacidad de pensamiento propio o de sentir como los seres humanos.
En estos casos la tendencia se inclinaría hacia el rechazo y actitudes aversivas. Si observamos los desarrollos que hoy están llevando a cabo países como China de forma masiva, se observa que existe una búsqueda cada vez mas real de robot que se asemejen a los seres humanos, incluyendo incluso la piel y textura.
Aunque la tesis de Mori ha sido ampliamente debatida y aún queda un largo camino de investigación con respecto a este tema, pensando que estamos ante un mercado nuevo y de alto crecimiento, este fenómeno resalta la importancia de mantener una distinción clara entre humanos y simulaciones de IA y robots que intentan simular al ser humano para promover la aceptación de estas tecnologías, que a la base de lo planteado, podrían conllevar ciertos grados de manipulación emocional que podrían incidir en el consumo y uso de los mismos e incluso su preferencia por encima de las relaciones humanas.
Partamos de la base de que ningún ser humano puede estar disponible para otro 24/7, una IA o un humanoide sí. En una sociedad que a su vez poco tiempo nos deja para compartir y que niega la importancia de los vínculos humanos, si reconocemos nuestra naturaleza social, creo que es fácil imaginar los niveles de dependencia que estas tecnologías pueden llegar a generar.
Voy más lejos: ¿Qué ocurrirá cuando la figura de confianza significativa de un humano pase a ser un robot, una IA … en manos de quién estamos dejando la socialización de lo humano? ¿Por qué omitimos la función clave del afecto en nuestro desarrollo?
– La necesidad de claridad en el lenguaje

Escucha a tu DJ impulsado por IA.
Ven a nuestra clínica donde médicos impulsados por IA van a tratarte.
Los subtítulos señalados aquí son ejemplos de formas que actualmente estamos encontrando en servicios ofrecidos con IA, donde no estamos hablando de seres humanos si no de simulaciones que han sido entrenadas en base a los conocimientos técnicos de determinadas disciplinas.
El lenguaje pareciera diluir la jerarquía entre una máquina que requiere ser supervisada y un humano cuya inteligencia es imitada.
Observamos que la palabra simulación es remplazada por profesiones que discursivamente parecieran implicar a otro humano por detrás, difuminando límites y con ello influyendo en nuestra percepción y apertura ante estos servicios, olvidando que no se trata de médicos sino de simulaciones entrenadas en base a conocimientos médicos, o simulaciones de DJ entrenados en base a conocimientos musicales, y en los cuales en algunos casos no media intervención humana.
Es fundamental recordar que la IA, por muy sofisticada que sea, no es más que una simulación del pensamiento humano, entrenada con millones de datos cuyo fin es replicar patrones y comportamientos humanos en el procesamiento del lenguaje, la toma de decisiones y otras tareas complejas.
A pesar de su capacidad para imitar el razonamiento y la conversación humana, es una imitación incompleta ya que estos sistemas no poseen conciencia, emociones ni entendimiento real de la complejidad de nuestra existencia y sociedad.
Puede que para los seguidores de Descartes estos nuevos inventos sean la panacea -pues conlleva de forma implícita la separación entre mente cuerpo, razón y emoción, e implica en parte la negación de la importancia de los vínculos y emociones humanas en nuestro bienestar, desarrollo e incluso supervivencia-, volviendo a levantar en pleno 2024 nuevamente algo que durante muchos años ha acompañado una visión de lo humano dualista desde la relación entre mente y cuerpo “no pensante” del “Pienso, luego existo”, o la dicotomía razón-emoción, afirmando algunos autores en la antigüedad que la emoción humana es algo que puede llegar a obnubilar la razón.
Sin embargo, hablamos de invenciones incompletas que se presentan como completas olvidando que la inteligencia es finalmente también el resultado de procesos afectivos y vinculares dentro de un contexto específico que sientan las bases para procesos cognitivos más complejos; por algo el ser humano se constituye desde los afectos y de la relación con otros. Incluso hablando del establecimiento de redes neuronales, a nivel de nuestro desarrollo los afectos tienen una función clave.
Las distorsiones no son nuevas y la negación ideológica de nuestra naturaleza tampoco. En su momento ya nos enseñaron que competir era lo que hacía a las sociedades más desarrolladas, aun cuando nuestra naturaleza habla de colaboración. Maturana nos dejó un mensaje claro con respecto a este punto en lo que respecta a nuestra historia evolutiva.
Hoy nos enseñan que una IA puede hacer las cosas mejor que todos nosotros juntos, cuando antes nos enseñaron a no trabajar juntos… Me pregunto: ¿Cuál será el siguiente paso en la búsqueda de aceptación de un modelo ideológico en sociedades donde se ha primado el crecimiento del mercado a costa de la vulnerabilización de lo humano y nuestras capacidades?
Equiparar la IA con la inteligencia humana puede contribuir a la deshumanización, porque hablamos de instancias que hoy también comienzan a configurarse como espacios de socialización de lo humano sin afectos, sin empatía, sin otro que genere una experiencia humana.
Porque si empezamos a considerar a las máquinas como equivalentes a los humanos en contextos sociales y profesionales, corremos el riesgo de minimizar la importancia de las interacciones humanas en nuestra evolución y bienestar. El síntoma se hace cuerpo en la IA.
Para abordar algunas de estas preocupaciones, es esencial que la sociedad establezca una distinción clara entre los humanos y las simulaciones de IA y los humanoides. Esto implica no solo un cambio en el lenguaje, sino también a nivel de leyes y en la forma en que educamos al público sobre la IA y sus aplicaciones dentro de un marco ético y normativo que guíe el desarrollo y la implementación de la IA y la creación de robots.
Esto para mí implica también por tanto reglar el uso imitativo.
Uno de los puntos con respecto a esto es el uso de terminología precisa, donde claramente se diferencie entre humanos y sistemas de IA y robots. En este sentido, en lugar de “médicos impulsados por IA”, se podría decir “simulación entrenada con conocimientos médicos”, subrayando su naturaleza simulada y no equivalencia.
Otro aspecto fundamental relacionado a este punto es transparentar su naturaleza limitada con respecto a qué tipo de datos y algoritmos se utilizan. Esto incluye aclarar que, aunque la IA puede imitar ciertos aspectos del pensamiento humano, no es consciente ni posee juicio propio ni emociones.

La falta de claridad en el lenguaje también plantea problemas de responsabilidad.
En un entorno donde la IA se presenta como casi una experiencia humana, la atribución de responsabilidades ante fallos puede volverse un espacio confuso.
Pensemos en lo que hoy ocurre con los call center externalizados y sistemas de apoyo a clientes de algunas compañías donde una grabación o un bot te da respuestas limitadas, no poniéndose en tu lugar y generando grandes cuotas de frustración ante reclamaciones que finalmente no son respondidas, sin mostrar un ápice de responsabilidad.
¿Qué ocurrirá cuando los problemas ante servicios los controle una IA?
¿Podrá ponerse en tu lugar mostrando empatía?
Pienso que difícilmente, porque una cosa es usar las palabras correctas para generar una respuesta emocional positiva y otra la implicación que desde la empatía podemos tener los seres humanos en la búsqueda de soluciones e incluso asunción de responsabilidades desde el desarrollo moral.
En este sentido, es importante destacar que aun cuando existen algunas líneas de investigación que plantean una mayor percepción de justicia por parte de usuarios de servicios proporcionados por tecnologías como IA, en comparación con la atención de seres humanos, creo que sería importante la autocrítica en el momento en que reconocemos que las malas prácticas empresariales en terrenos como la atención de servicio a clientes y captación de clientes han sido normalizadas.
¿Hasta qué punto el interés del usuario y consumidor es algo que se cuida y se protege desde lo humano y qué pasara mañana cuando terminemos peleando con una maquina?
Lo pregunto desde un país en el que no prosperó la facultad sancionadora y normativa ante el abuso de empresas que debería tener el servicio de defensa al consumidor, y donde los derechos de estos suelen quedar en tierra de nadie si no tienes los recursos económicos para apelar…
Más IE en lo prioritario y menos IA me digo…
nuestras charlas nocturnas.
Causas principales por las que se desarrollan los TCA…

La mente es maravillosa(V.Sabater) — A menudo, cuando se ingresa a una joven en una unidad especializada en trastornos de la conducta alimentaria (TCA), los familiares suelen preguntarse cuáles son las causas. Si bien es cierto que, por lo general, ponen el foco en la cultura tiránica de la belleza e imagen corporal que promueven los medios, la problemática es más amplia y poliédrica.
Partiendo de ello, comprender qué hay detrás de la anatomía de los trastornos alimenticios es una necesidad y también un desafío para la ciencia. Pensemos que, como señalan en la revista Current Opinion in Psychiatry, los TCA son una de las enfermedades mentales con mayor índice de mortalidad y discapacidad.
La constelación de problemas que llevan consigo estos pacientes es inmensa: niñas que lidian con el acoso escolar y con una familia disfuncional; adultas con baja autoestima que a través de la comida controlan su realidad. Se repiten patrones, pero cada caso es único. Y es que los desencadenantes de los TCA abarcan variables culturales, sociales, ambientales, de personalidad y hasta hereditarias. Desgranemos, a continuación, ese entramado casuístico.
– Genética, una variable silenciosa
Cada vez se diagnostican más niños de 8 o 10 años con trastornos alimenticios. Cuando los profesionales indagan en los desencadenantes, abordan un disparador silencioso: la genética. Un trabajo publicado en The Psychiatric Clinics of North America nos explica que hay ciertos TCA que son hereditarios.
La anorexia nerviosa (AN), la bulimia nerviosa (BN) y el trastorno por atracón (TA) pueden formar parte de nuestro genoma. Eso sí, tener una carga genética no significa que alguien desarrollará un TCA de forma automática. Quiere decir que se incrementa la probabilidad de su aparición si se le suman otras dimensiones, como la personalidad, los traumas, la cultura, etc.
– Presión sociocultural
Ningún niño llega al mundo odiando su cuerpo; se le enseña. La realidad es que vivimos en una sociedad tiránica que glorifica cánones de belleza a los que se les asocia el éxito, la inclusión y hasta la salud. Los llamados «cuerpos normativos», siempre delgados y atléticos, inundan los medios de comunicación, las redes sociales, así como la industria de la moda, el cine y la televisión.
Las personas también edificamos nuestra identidad con aquello que vemos y esa exposición constante a imágenes idealizadas, lo que dinamita por completo la autoestima y la autoaceptación corporal. Todo ello explica —en parte— la aparición de las conductas restrictivas o purgativas en un intento por alcanzar esos ideales imposibles, irreales y distorsionados.

– Narrativas del perfeccionismo
Si buscamos comprender las causas principales de los TCA hay un patrón que se repite con frecuencia: la autoexigencia y el perfeccionismo. Es común ver a adolescentes —y también a mujeres adultas— que se marcan unos estándares muy altos e inalcanzables, tanto en su rendimiento académico/profesional, como en su apariencia física.
Esas narrativas inconscientes, dominadas por el «no puedo fallar», «tengo que esforzarme al máximo» o «debo ser perfecto/a», edifican un tipo de rigidez cognitiva que se traslada también a su relación con la comida y autoimagen. La restricción de ingestas o el ejercicio extenuante se convierten, poco a poco, en esos mecanismos de control con los que alcanzar un cuerpo ideal.
– Vulnerabilidad en la pubertad
Una etapa vital crítica de cara al posible desarrollo de algún TCA es la pubertad. Las niñas son quienes suelen llegar antes a este momento y las que más presentan esta condición clínica. Entre los 9 y los 14 años el cerebro experimenta numerosos cambios y reestructuraciones.
Si en ese momento de maduración neurológica surgen factores estresantes como el acoso escolar, el paso de primaria a secundaria, el divorcio de los padres e incluso el primer desengaño amoroso, la vulnerabilidad emocional se eleva. En ese estado de fragilidad es frecuente que aparezca el odio hacia el propio cuerpo y que la relación con la comida se vuelva problemática.
Si bien los trastornos alimenticios son más comunes en mujeres, los hombres también los sufren, pero con la particularidad de que no siempre dan el paso para solicitar ayuda especializada. Asimismo, el colectivo LGTBI, presenta una elevada vulnerabilidad a la hora de desarrollar este problema de salud mental.
– Traumas y experiencias adversas
Cuando un chico o una chica da el paso para solicitar ayuda especializada ante sus problemas alimentarios, lo hace cargando consigo una mochila emocional muy pesada. Una parte significativa de ese peso tiene como origen traumas como el abuso sexual. Revistas como The International Journal of Eating Disorders, profundizan en este factor.
La anorexia nerviosa o el trastorno por atracón se convierten en una forma de lidiar con el dolor emocional. Son, al fin y al cabo, mecanismos disfuncionales y dañinos con los que se intenta recuperar el control de una vida fracturada y que desborda a la persona.
– Personalidad y el riesgo de TCA

La personalidad influye de forma significativa en el desarrollo y mantenimiento de los TCA. Hablamos más arriba del perfeccionismo y la autoexigencia.
No obstante, rasgos como la baja autoestima, la falta de confianza o la necesidad de complacer a los demás, también conforman un relieve que se repite en este problema de salud mental.
Son personas que evidencian una mayor necesidad de aprobación social.
La presión por cumplir con estándares corporales idealizados, por ajustarse a lo que se espera de ellos/as, edifica una angustia soterrada que los conduce hacia realidades como la bulimia, los atracones, la anorexia, la vigorexia, etc.
– Tener amistades que sufren un trastorno alimentario
Puede parecer algo llamativo, pero cuando indagamos en el entorno psicosocial de los niños y adolescentes que sufren TCA hay un desencadenante reiterativo. Es común tener a un amigo o amiga que lidia con esta enfermedad mental grave. A veces, los más jóvenes se enseñan los unos a los otros estrategias con patrones bulímicos para bajar de peso. Es un hecho tan peligroso como recurrente.
– Los TCA y la superposición con otros trastornos
Por otro lado, una parte significativa de quien desarrolla en un momento un TCA presenta comorbilidad con algún trastorno previo. La depresión, el trastorno obsesivo-compulsivo, el trastorno de personalidad por evitación o incluso el TLP (trastorno límite de personalidad) correlacionan muchas veces con la anorexia de tipo purgativo. El diagnóstico correcto es decisivo en estos casos.
– Dinámicas familiares dañinas
El entorno familiar también explica las causas de los TCA. Tener unos padres autoritarios, críticos, sobreprotectores o que valoran la apariencia física y el éxito por encima de otros aspectos, suelen generar una elevada presión en los hijos. Si a ello se le añaden comentarios negativos sobre el peso o comparaciones con otros niños, la inseguridad se convierte en una «herida» profunda en la mente infantil o juvenil.
Del mismo modo, las familias donde existen conflictos constantes o la falta de apoyo emocional incrementan el riesgo de los trastornos alimenticios. En estos casos, la anorexia, bulimia o trastorno por purga, pueden surgir como un medio para expresar el sufrimiento latente.
– ¿Cómo podemos prevenir estos desencadenantes?
Llegados a este punto, vemos que lo que hay detrás de los trastornos alimenticios muchas veces es una respuesta al estrés. El espectro que traza esa causalidad es inmenso, pero lo que se detecta en los cimientos es sufrimiento, inseguridad y vulnerabilidad. Y aquí, a la hora de poder prevenir o manejar esta condición, la responsabilidad es de todos. Te ofrecemos algunos ejes de acción y concienciación.

.Fomentar una autoestima positiva
Además de enseñar idiomas, matemáticas o biología, deberíamos dar herramientas a los niños para que aprendan a valorar sus habilidades, talentos y características únicas por encima de su apariencia física. En este objetivo, el entorno social es clave para ayudarles a desarrollar una autoconfianza que los proteja de la presión social o las comparaciones perjudiciales.
.Promover una imagen corporal saludable
Tanto los medios como los entornos sociales deberían promover la diversidad corporal. Familias, educadores, influencers y figuras de autoridad son piezas esenciales para derribar y reformular esos estándares de belleza asociados al éxito que dominan nuestra realidad. En este sentido, es prioritario desarrollar un pensamiento crítico que sea capaz de detectar este tipo trampas sociológicas.
.Educación en los hábitos alimenticios
Sería maravilloso inculcar desde la infancia una relación saludable con la comida, presentándola como fuente de energía y bienestar, sin categorizar a los alimentos como «buenos» o «malos». Asimismo, enseñarles a escuchar las señales de hambre y saciedad de su cuerpo, evitando que se inicien en dietas restrictivas, son estrategias básicas que valdría la pena iniciar.
.Regular el peso de la presión social
Vivimos en una cultura muy autoexigente y competitiva que suele enfatizar la necesidad de alcanzar la perfección en el ámbito académico, profesional, social, físico y deportivo. Integrar este tipo de narrativas resulta contraproducente. Es fundamental que no derivemos en esos extremos, ni que inculquemos en los más pequeños, imposiciones tan desmesuradas e invalidantes.
.Entornos más atentos y nutritivos emocionalmente
Lo que todo ser humano necesita para garantizar su salud mental es seguridad, afecto y validación emocional. Seamos capaces de construir escenarios sociales más nutritivos y empáticos, capaces de dar al mundo personas resilientes y no seres rotos que detestan el reflejo de sus espejos. Seamos también hábiles a la hora de detectar problemas vinculados a la relación con la comida en nuestro entorno cercano, para aprender a comunicarnos con quienes los sufren.
nuestras charlas nocturnas.
De melenas y corte de pelo…

VEIN(M.Leache)/Glamour(E.almazán)/Vanta/Vogue(A.Morales) — Con el paso de los años, las tendencias van progresando y adaptándose a las diferentes circunstancias. Los cambios sociales, políticos y culturales se reflejan a través de la forma de vestir y los intereses de la sociedad. Según se transforma una sociedad lo hacen también sus costumbres. El cabello es un ejemplo más de esta evolución.
Los peinados y diferentes cortes de pelo han ido cambiando década tras década. Y no solo se ha modificado su aspecto físico, sino que también se ha modificado la concepción que se tiene de él. A lo largo de la historia, las diferentes civilizaciones han concedido diferentes significados al cabello, y uno de los más llamativos se dio durante la época victoriana.
Unos años en los que las largas melenas se consideraban un símbolo de erotismo que servía para identificar la clase social e, incluso, ciertos rasgos de la personalidad.
– Melenas extralargas, un símbolo de erotismo en la época victoriana

La adolescencia marcaba el inicio en el que las mujeres victorianas comenzaban a cuidar su cabello. Durante la infancia lo podían llevar suelto sin prestarle demasiada atención, pero, convertidas en mujer, debían empezar a peinarlo y cuidarlo de manera diferente. Esto se debe a que, en la época victoriana, el cabello largo era símbolo de feminidad y también de erotismo.
Por lo que la doctrina religiosa obligaba a llevarlo arreglado y siempre cubierto en el exterior, sobre todo a las mujeres casadas. Llevar el pelo suelto y descuidado se consideraba descarado, indecente e, incluso, impuro. Considerado como una parte del cuerpo que manifiesta el atractivo físico de una mujer, solo tenían permitido mostrar el cabello suelto a su marido.
Como consecuencia, las mujeres solo salían a la calle con el pelo recogido y normalmente lo cubrían con distintos tipos de sombreros y adornos con joyas y plumas.
Esta especial consideración del cabello provocaba que las mujeres victorianas dedicasen muchos esfuerzos a su cuidado y no lo cortasen a no ser que fuera completamente necesario. A raíz de esto, el pelo de una mujer también representaba su clase social. Quienes pertenecían a clases medias y altas no tenían ninguna dificultad para mantenerlo sano y cuidado.
Especialmente aquellas que contaban con servicio doméstico. Sin embargo, las clases más pobres estaban sometidas a enfermedades, mala alimentación y pocos recursos que impedían el cuidado del cabello. Mantener extensas melenas requerían largos peinados -en ocasiones hasta cuatro veces al día- que estas mujeres no se podían permitir.
Por ello, era muy común que lo llevasen corto e incluso vendieran sus propios mechones a cambio de dinero.

Hoy en día, no podemos pasar desapercibido que a algo tan trivial como el cabello se le otorgasen poderes como el de reflejar ciertos rasgos de la personalidad. Y es que, durante esos años, las mujeres de cabello rizado se consideraban más dulces que las de pelo liso. Igualmente, la largura y grosor del cabello se vinculaban con la sexualidad.
Cuanto más largo y grueso fuese, más apasionada se creía que era su dueña. Quizás por este motivo, las mujeres comenzaron a ser fotografías desde el costado y hacia atrás, mostrando su largo cabello cayendo libremente por su espalda. Una fotografía que dejase ver una melena larga era sinónimo de erotismo.
Además de la largura y la forma, también se tenían en cuenta otras características como el color. El rubio era uno de los más deseados. Para conseguirlo, las mujeres victorianas utilizaban peróxido de hidrógeno, que lo que realmente hacía era quemar el pelo.
Entre ellas compartían recetas para teñir el cabello tras la aparición de canas, tal y como compartía Lola Montez, una famosa bailarina a quien Luis I de Baviera nombró condesa de Landsfeld, en su publicación ‘Las artes de la belleza; o los secretos del toilette de una dama, con sugerencias hacia los caballeros, sobre el arte de fascinar’.
De la misma manera, utilizaban productos específicos para acelerar el crecimiento del pelo, evitar su caída y la descamación del cuero cabelludo, entre otras problemáticas.

Escritores y artistas cedieron una especial posición al cabello dentro de sus obras, generando a su alrededor una auténtica idolatría. Las Siete Hermanas Sutherland, hijas de un pobre agricultor afincado en Nueva York, representaban a la perfección este fetichismo por el cabello largo.
Todas ellas poseían unas extensas melenas y fueron animadas por su padre a aventurarse en el mundo del espectáculo. Cantando, bailando y tocando varios instrumentos recorrieron diferentes escenarios. Aunque, lo que más llamaba la atención del público era la longitud de su cabello.
Gracias al interés que había en ellas, se unieron al circo Barnum y Bailey y realizaron una gira que las llevó a la primera feria del mundo en 1881.

– Corte pixie: la historia que lo convirtió en un símbolo de revolución sexual
El corte pixie es audacia, extroversión y distinción pura. Pero más allá de los motivos estéticos y las tendencias que lo volvieron el objeto de deseo de las personalidades más amadas, la historia de este mítico corte refleja la incansable búsqueda por la liberación femenina que se hace notar sin lugar a dudas.
De estandarte de lucha a símbolo de transformación moderna, hasta la fecha, ha demostrado ser uno de los mejores aliados a la causa de empoderamiento de las mujeres, y es por eso que hoy repasamos su historia. ¡Ten por seguro que querrás adoptarlo como tu nuevo corte insignia!
– Un rasgo de inconformidad
Siguiendo el ejemplo de su precursor, el bob cut, el corte pixie hizo sus primeras apariciones en Francia durante los años 20 a manera de protesta. Es así como, apodado como corte a la garçon, éste dio pie a los cambios de look andróginos y radicales que sirvieron como estandarte para las luchas por la equidad de género.
No obstante, con la llegada de la Gran Depresión y la Segunda Guerra Mundial, terminó por dejarse de lado para adoptar looks mucho más discretos y modestos.
No obstante, éste empezó a cobrar popularidad bien avanzados los años 50, justo rompiendo con las cabelleras midi onduladas que comenzaron a resurgir en las décadas de 1930 y 1940. Desde luego, tal como era de esperarse, el corte nuevamente fungió como un rasgo de inconformidad y empoderamiento ante el retorno de los viejos estándares de belleza que clamaban por reinstaurar los looks más tradicionales, suponiendo un acto de rebeldía que, incluso, fue adoptado por grandes iconos del cine.

Desde el perfecto pixie largo peinado de lado de Audrey Hepburn, una de las pioneras en llevarlo dándole un toque de lo más elegante, hasta el moderno pixie con flequillo corto y desfilado de Elizabeth Taylor y Liza Minelli, marcaron la pauta para que cada vez muchas más actrices se animaran a convertirlo en parte de su desafiante sello personal.
– El nuevo símbolo de liberación femenina
Fue hasta los años 60 y, sobretodo, la década de los 70, que el corte pixie comenzó a apoderarse con mayor frecuencia de la imagen de las mujeres más atrevidas.
Eso sí, sin perder su simbolismo empoderador, pues en medio de un mundo de cabelleras largas, éste se convirtió en el abanderado de la revolución sexual y la liberación femenina, mismas que guiaron a las mujeres que aquellas épocas. Fue por esto que se conoció como un icónico símbolo transgresor revolucionario que hablaría de libertad y rebeldía.
He ahí que tanto la imagen de la famosa actriz Mia Farrow y la modelo Twiggy, se volvieran todo un icono vanguardista, de la mano de su radical corte pixie con el que las vimos protagonizar desde la pantalla, hasta múltiples campañas publicitarias y portadas de revistas, respectivamente.
Y así comenzó a verse cada vez más presente en la escena cotidiana, como parte de una revolución que hablaría entrelíneas dentro del mundo de la belleza y la moda.

– Corte pixie: redefiniendo a las mujeres modernas
Con el tiempo, el pixie pasó a convertirse en la viva imagen de la practicidad, volviéndose representativo de las mujeres modernas multifacéticas, cobrando una gran popularidad como la tendencia estética que conocemos ahora.
Y es que, hacia los años 80 y 90, tomó todavía más fuerza de la mano de icónicas it girls como Linda Evangelista, Demi Moore, Cyndi Lauper y, desde luego, la princesa Diana, esta vez en una versión mucho menos radical y más suavizada, pero igual de de propositiva que en décadas pasadas y manteniendo su gran impacto.
Finalmente, en plenos años 2000, si bien ha pasado a convertirse en un clásico entre las amantes de las cabelleras cortas, lo cierto es que sigue manteniendo una connotación que va más allá de lo estético, reflejando audacia, individualidad, fuerza y libertad; imponiéndose como el nuevo máximo representante del empoderamiento femenino. ¡Así que, larga vida al corte pixie!
– El corte Bob: historia de un símbolo feminista

Jamás pensaron aquellas enfermeras de la Primera Guerra Mundial que estaban introduciendo una moda que se mantiene vigente desde hace más de un siglo. Por razones de higiene y comodidad, estas mujeres se cortaban el pelo hasta la altura de la mandíbula, con una terminación recta.
Es el peinado comúnmente llamado ‘3/4’, porque representa a las tres cuartas partes de lo que se considera un cabello largo. La historia apodó este corte como ‘Bob’. Ya en el siglo en XXI no es nada fuera de lo normal. Pero, a lo largo de los años, fue símbolo de rebeldía e independencia femeninas. ¿Qué hay detrás del corte de pelo más popular?
En el siglo XV, la francesa Juana de Arco expuso ante el mundo el corte Bob, aún no bautizado como tal. Lejos de ser una cuestión de moda, la pionera feminista utilizó el peinado en una versión extremadamente corta −por encima de las orejas− por practicidad: así era más fácil ocultarle al ejército que era mujer durante la Guerra de los 100 años entre Francia e Inglaterra.
A principios del siglo XX, un reconocido peluquero francés de la época llamado Antoine tomó como referencia a Juana de Arco para difundir el corte entre sus clientas hasta convertirlo en hit. A mediados del siglo, referentes de la moda como Coco Chanel se apropiaron del peinado –la extensión que usaba la diseñadora llegaba hasta el mentón– y lo convirtieron en símbolo de rebeldía en contrapunto con el pelo largo, que era sinónimo de elegancia y feminidad.
Cruzando el Atlántico, el corte se volvió tendencia en Estados Unidos en 1915 aproximadamente, cuando la bailarina y actriz de cine Irene Castle se mostró con este peinado apenas por debajo de las orejas; en este caso, el Bob se asociaba con el refinamiento.
Fue en los años 20 cuando el Bob se hizo viral. Fueron las cabezas de las “flappers” las que masificaron esta moda como emblema de la independencia femenina.
Las flappers eras mujeres rebeldes, jóvenes de clase media que rompían con los estándares: bebían, fumaban, eran modernas, guardaron el corsé y sacaron los vestidos sueltos y cortos, se maquillaban, se mostraban sexuales, conducían, y asistían a clubes de jazz y shows de vaudeville. Actuaban, básicamente, como la mayoría de los hombres de la época, y el pelo corto era casi andrógino.
Un dato de color: se estima que Colleen Moore fue la primera mujer en aparecer en cine con este corte; la película fue Flaming Youth, estrenada en 1923, y el pelo lucía planchado y llegaba hasta los pómulos. En su momento, la actriz afirmó que buscaba algo juvenil, básico e inocente.
El Bob atravesó un recorrido de varias versiones, con distintos largos, ondulado o lacio, pero siempre se mantuvo en boga: en los años 80, se cortaba como un carré hasta el mentón, con terminado redondo y bucles voluminosos. En los 90, se hizo más informal y se desmechaba en las puntas.
En los 2000, se empezó a dejar más corto en la nuca para enmarcar el rostro con los mechones más largos. Cualquiera sea la versión, el peinado sigue siendo el más popular en la industria de la moda. Y tiene sentido: representación del empoderamiento de la mujer, surfea actualmente la cuarta ola feminista.
– Los superpoderes emocionales de un corte de pelo

Coco Chanel no se equivocaba cuando dijo: “Una mujer que se corta el cabello está a punto de cambiar su vida”. En el último año la conexión pelo-emociones ha sido más evidente que nunca. Ha habido cambios de imagen célebres, pero muchos anónimos que respondían, en su mayoría, al mismo patrón psicológico. No eran meras variaciones estéticas, sino la expresión de una transformación interior marcada por las circunstancias.
“Todo lo que surge dentro del ser humano se refleja en el exterior. No es banal ni casual cómo viste alguien, cómo se mueve o cómo se corta el pelo. Buscamos aquello que nos hace sentir bien y si un cambio de look ayuda a que un proceso interior vaya mejor, eso es lo importante.
Durante tres meses no pudimos hacer nada con nuestro pelo ni con la situación y quedamos en la indefensión. Cuando pudimos salir quisimos cambiar lo sucedido y superar esa fase”, afirma la psicóloga clínica Elena Daprá. Las protagonistas de algunos de esos cortes sonados, en medio de la pandemia, hablan de esta relación:
“Siempre me ha gustado el pelo corto, pero nunca me había atrevido a llevarlo. Durante la cuarentena algo se rompió en mí, y después del confinamiento me lo corté”, afirma la prescriptora de moda Erika Boldrin.
Esos cambios no tienen por qué ser radicales para tener un componente psicológico. “Creo que cortarse el pelo es un acto que te puede remover por dentro. Cuando uno lleva tiempo identificándose con un look, modificarlo significa verte con otros ojos. Y hay que estar dispuesto a eso. A jugar y a no darle mucha importancia. La justa y necesaria. El pelo es uno de los grandes ‘complementos’ con los que nos podemos embellecer.
Para mí, cambiar la melena es algo que va unido a un estado de madurez y a no tener miedo a perder el pelo largo con el que me identificaba. Ahora me apetece jugar con él desde un estado más libre”, afirma la modelo Vanesa Lorenzo, que también ha hecho pasar sus cabellos rubios por la tijera en los últimos tiempos.
Sociológicamente, los cambios de imagen también tienen un significado.
“La melena tiene un simbolismo social muy alto y carácter sexual secundario. Algunas culturas ocultan el pelo y otras lo resaltan. Hay una creencia cultural instalada respecto a que un cambio en la melena facilita otro del estado emocional para sentirse mejor”, explica la socióloga Alicia Aradilla, que identifica los cambios de look con el deseo de aferrarse a la esperanza de cambio ante la situación actual.

Se puede hablar del cabello como posible herramienta para trabajar la autoestima. “Todo lo que nos haga vernos mejor, ayuda. Lo importante es que lo que lleva cada persona sea elegido por ella y sea coherente. Si estoy trabajando mi autoestima y me doy cuenta de lo que quiero, todo sucede de manera natural”, señala Daprá, experta en psicología de la imagen.
Pero es necesario no quedarse en este placer rápido. “El cambio de peinado o color es la herramienta más rápida para vernos diferentes y, si damos en el clavo, de cómo queremos vernos por fuera. Actúa como un parche rápido de autoestima. Puede hacernos sentir mejor a corto plazo pero sus efectos no perduran en el tiempo.
De ahí que en ocasiones nos ‘enganchemos’ a los cambios estéticos por esa sensación exprés de logro aparente. Lo que sí impacta a nivel más profundo es comprender qué nos lleva a buscar un cambio de imagen y saber si el aspecto físico es la clave para satisfacer necesidades psicológicas o no”, explica Domingo Delgado, psicólogo especializado en coaching de la imagen.
“El riesgo está en creer que controlando la apariencia vamos a solucionar un conflicto que corresponde al nivel emocional. Las sensaciones positivas de un cambio estético son efímeras, positivas y útiles. Pero a largo plazo habrá que trabajar en la relación con uno mismo y en nuestra manera de valorar lo que somos”, reflexiona.
No siempre el corte surge como consecuencia de un acto de empoderamiento. “A veces llega antes el cambio de imagen que la conciencia de lo que nos pasa por dentro, quizá porque no estamos listos aún para darnos cuenta de lo que realmente necesitamos”, añade Delgado.
Respecto a si es necesario meditar estos cambios cuando se atraviesa un periodo de transformación personal, Daprá responde: “Lo bueno que tiene el pelo es que con pequeñas acciones se consigue bastante bienestar. No es necesario esperar a que el proceso de cambio haya terminado para decidir un nuevo corte. El pelo crece”.
nuestras charlas nocturnas.
Cómo llegar a ser la palabra del año y no caer en el olvido…

The Conversation(I.I.Antuñano) —Llega esa época del año en la que, quizá por nostalgia, expectativa o simple marketing, empiezan a aparecer esas listas de “los programas más vistos”, “la música más escuchada”…
Entre ellas, no podían faltar las de “la palabra del año”. Confieso que suelo evitar estos ránquines, ya que, como científica, me surgen dudas sobre quién los elabora y, especialmente, sobre cuáles son los criterios que deciden qué palabra obtiene ese “honor” en nuestros corazones lingüísticos.
Pero, como son inevitables, aprovecho algunas de las candidatas a palabras “estrella” del 2024 recopiladas de mi propia encuesta en redes para desvelar algunas claves que explican su éxito, su impacto emocional y su huella en la memoria colectiva.
– Cuando lo antiguo se vuelve vintage
Este año vimos un claro ejemplo de “resignificación” o “cambio semántico” con la palabra zorra. La fama se debió a la polémica surgida por la canción de Eurovisión y su éxito se cimentó en la reutilización intencional de un concepto modificando su significado original y cambiando su valor positivo o negativo.
Zorra pasó de ser un término tabú y peyorativo, asociado a ‘prostituta’, a convertirse en un apelativo que reivindica la libertad de elección y la ruptura con las normas sociales, según explicó la banda Nebulossa.
– Despertando todo el conocimiento

Las palabras contienen un conocimiento descriptivo básico y otro “enciclopédico”, que se nutre de nuestras experiencias individuales y colectivas.
Este conocimiento contextualiza la palabra mediante marcos conceptuales o framing, que destacan o atenúan ciertos aspectos, y la convierten en un “activador” de todo un universo conceptual.
Esto nos permite conectar conceptos dispares, incorporar información anterior, generar respuestas emocionales y, en definitiva, crear una narrativa muy efectiva.
El ejemplo de 2024 es fango.
En el discurso de Pedro Sánchez, esta palabra activa las características negativas que asociamos con el fango (suciedad, incomodidad, dificultad), las asocia metafóricamente con la moralidad, reforzando la idea de que lo limpio es moral y lo sucio, inmoral, y propicia una narrativa con una carga emocional negativa y un sentimiento de rechazo.
– La popularización de lo aparentemente impopular
El uso adecuado de una palabra no depende solo de su corrección gramatical, sino también de su adaptación a la situación comunicativa: quién la dice, a quién se dirige y el registro empleado (informal, técnico, etc.). Un término científico, fuera de un entorno especializado, puede parecer pretencioso o confuso.
Sin embargo, en 2024, una palabra rompe esta norma: dana. Este acrónimo (depresión aislada en niveles altos), antes reservado al ámbito meteorológico, se ha convencionalizado (y acaba de entrar en el diccionario de la RAE) debido a la creciente frecuencia de este fenómeno atmosférico y a sus efectos devastadores, reemplazando al término más general: gota fría.
– Creando palabras, acuñando realidades, viviendo emociones
La creatividad, un rasgo profundamente humano, nos permite inventar palabras para nombrar nuevas realidades. Algunas enseguida “prenden” y se integran en el acervo lingüístico.
Genocidio, otra posible palabra del 2024 en el contexto de las acciones de Israel en Palestina, fue creada por Raphael Lemkin en 1944 (del griego genos ‘pueblo’ + el latín cide ‘matar’). Menos de un año después de su creación se volvió indispensable.
Otras quizás no llegan a convencionalizarse, pero siguen siendo fantásticas. Un ejemplo reciente es azkendari, creada por Carmen Saavedra, autora del blog Cappaces, dedicado a la diversidad y la inclusión. Inspirada por el euskera, explica que, si lehen significa ‘primero’ y lehendakari es ‘el primero entre los primeros’, azkendari, por analogía, sería ‘el último entre los últimos’ (azken es ‘último’).
Según cuenta, podría haber escogido una palabra del gallego, derradeiro ‘lo que va después del último’, una lengua que le es más familiar, pero para nombrar esa realidad de rechazo hacia las personas con discapacidades en las aulas prefería un término que le resultara más neutro.
Esta percepción de imparcialidad tiene su respaldo científico: estudios basados en medidas fisiológicas, como la dilatación de la pupila o la actividad electrodérmica, muestran que las palabras emocionalmente cargadas generan reacciones más intensas en la lengua nativa que en una segunda lengua, incluso en hablantes con un alto nivel de competencia.

– Viendo palabras
Ya que nos adentramos en el terreno del procesamiento del lenguaje, hablemos del efecto McGurk.
Descubierto accidentalmente en los años 70, este fenómeno demuestra que la comprensión del lenguaje oral depende tanto de lo que escuchamos como de lo que vemos. Hagan la prueba con estas dos palabras: vale y dale. Díganle a alguien que las pronuncie de forma aleatoria, pero no lo miren.
Al no poder observar cómo se colocan y mueven sus labios, tendrán dificultades para distinguir qué palabra se dice en cada momento.
El efecto McGurk, que expone el carácter multimodal del lenguaje, puede sacarnos de la incertidumbre sobre aquel debate de finales del 2023: ¿puta o fruta? (Pista: fíjense si el labio superior y el inferior se acercan o si los incisivos superiores tocan el labio inferior).
– ¿Una necesidad universal?
Las listas de palabras no son exclusivas del español, sino un pasatiempo global.
Recientemente, The Guardian destacó la elección de enshittification como palabra del año 2024 por el diccionario Macquarie. Esta se define como ‘el deterioro gradual de un servicio o producto debido a la búsqueda del beneficio propio, especialmente en plataformas en línea’.
Un prodigio de afijación morfológica que, además, juega con la intertextualidad (gentrification viene rápidamente a la mente) y potencia connotaciones negativas. Desde que Cory Doctorow la acuñó hace apenas dos años, su significado ha trascendido el ámbito digital para abarcar cualquier servicio en declive.
Dada la universalidad del fenómeno, surge la cuestión: ¿cómo podría traducirse esta palabra al castellano manteniendo su malabarismo morfológico, captando su complejidad semántica y adaptándolo a una cosmovisión distinta? Aquí mi elección: “enmierdificación”. No sé si prenderá por estos lares, pero recuérdenla para el 2025.
– Y este año, la ganadora es…
Aún no se sabe, pero, antes de que hagan sus quinielas, revisen las palabras clave de este artículo: intención, conocimiento, motivación, convencionalización, creación, multimodalidad, emoción, cognición, cosmovisión…
Porque las palabras son mucho más que palabras.
nuestras charlas nocturnas.
La rabia y el júbilo que siguieron al asesinato de un director ejecutivo deberían ser algo alarmante…

The New York Times(Z.Tufekci) — Empezó apenas unos minutos después de que se conociera la horrible noticia de que el director ejecutivo de UnitedHealthcare, Brian Thompson, había sido tiroteado mortalmente en el centro de Manhattan. Incluso antes de que se conocieran los detalles, internet se inundó de especulaciones sobre si la empresa se había negado a cubrir las facturas médicas del presunto asesino, y de debates sobre si el asesinato sería una respuesta razonable.
Pronto apareció un video de un hombre con capucha, con la cara cubierta, que se acercaba a Thompson por la espalda y le disparaba varias veces, ignorando a una mujer que estaba cerca antes de alejarse. ¿Podría ser un asesino a sueldo?
Luego llegaron los informes de que en el lugar de los hechos se habían encontrado casquillos de bala con las palabras “retrasar”, “negar” y “deponer”. “Retrasar” y “negar” hacen eco claramente de las tácticas que utilizan las aseguradoras para evitar el pago de las reclamaciones. ¿“Deponer”? Bueno, es la destitución repentina y forzosa de un alto cargo. Ah.
Después de eso, fue una avalancha.
El tirador fue comparado con John Q, el desesperado padre ficticio que toma como rehén a toda una sala de urgencias después de que una compañía de seguros médicos se niega a cubrir el trasplante que salvará la vida de su hijo en la película de 2002 Situación extrema. Algunos publicaron “se necesita autorización previa antes de enviar pensamientos y oraciones”.
Otros señalaron irónicamente que la recompensa por información relacionada con el asesinato, 10.000 dólares, era inferior a sus deducibles anuales. Un observador recomendó que se hiciera una cita para que Thompson viera a un especialista dentro de unos meses, tal vez.
Muchos otros fueron más lejos. Instaron a las personas que tuvieran información sobre el asesinato a que no la compartieran con las autoridades. Flotaron nombres y fotos de otros ejecutivos de seguros médicos. Algunas de las publicaciones que se hicieron más virales, acumulando millones de visitas al celebrar el asesinato, no puedo reproducirlas aquí.
Es cierto que cualquier noticia que conmocione obtendría parte de esta respuesta en internet; al fin y al cabo, el troleo, las publicaciones anzuelo y la provocación performativa son parte de la vida cotidiana en las plataformas digitales.
Pero esto era algo diferente. La rabia que la gente sentía contra la industria de los seguros médicos, y la euforia que expresaron al verlo herido, fue generalizada y orgánica. Resultó impactante para muchos, pero atravesó comunidades de todo el espectro político y se arraigó en innumerables grupos culturales divergentes.
Incluso en Facebook, una plataforma en la que la gente no suele esconderse tras seudónimos, el sombrío anuncio de UnitedHealth Group de que estaba “profundamente entristecida y conmocionada por el fallecimiento de nuestro querido amigo y colega” recibió, al momento de escribir este artículo, 80.000 reacciones; 75.000 de ellas eran el emoji “Me divierte”.

Los políticos que ofrecieron sus condolencias de plantilla fueron destrozados.
Algunas respuestas llegaron en forma de testimonio personal.
No apruebo el asesinato, empezaron muchos, antes de describir las terribles experiencias por las que los habían hecho pasar las compañías de seguros médicos.
En un destacado foro de Reddit para profesionales de la medicina, uno de los comentarios más votados fue una parodia de carta de rechazo: tras “una cuidadosa revisión de la solicitud presentada para servicios de urgencias el 4 de diciembre de 2024”, se denegaba una solicitud porque “no obtuvo autorización previa antes de solicitar atención para su herida de bala en el pecho”.
Solo unos días antes, el foro había sido un lugar donde se debatía sobre los efectos secundarios del Flomax y las mejores conferencias médicas.
Llevo mucho tiempo estudiando las redes sociales, y no se me ocurre ningún otro incidente en el que se haya celebrado tan abiertamente un asesinato en este país.
Las condiciones que dieron lugar a esta oleada de ira son, en cierto modo, específicas de este momento. La cultura empresarial actual consagra la maximización de la riqueza de los ejecutivos y de las fortunas de los accionistas, y ha conseguido convertir la riqueza personal en una influencia política incalculable.
Las nuevas plataformas de comunicación permiten a millones de desconocidos de todo el mundo conversar en tiempo real.
Pero las corrientes que estamos viendo son expresiones de algo más fundamental. Ya hemos estado aquí antes. Y no fue bonito.
La Edad Dorada, el tumultuoso periodo comprendido aproximadamente entre 1870 y 1900, fue también una época de rápidos cambios tecnológicos, de inmigración masiva, de riqueza espectacular y enorme desigualdad. La época tomó su nombre de una novela de Mark Twain: dorada, en lugar de “de oro”, para significar una capa superficial fina y brillante. Bajo ella yacían la corrupción y la codicia que envolvieron al país tras la Guerra Civil.
La época sobrevive en la imaginación pública a través de nombres que aún resuenan, como JP Morgan, John Rockefeller, Andrew Carnegie y Cornelius Vanderbilt; a través de sus mansiones, que ahora reciben a turistas asombrados; y a través de programas de televisión con interiores extravagantes y vestidos fastuosos.
Menos recordada es la brutalidad que subyacía a esa riqueza: las decenas de miles de trabajadores, según algunos cálculos, que perdieron la vida en accidentes industriales, o las sangrientas repercusiones que sufrieron cuando intentaron organizarse para conseguir mejores condiciones de trabajo.
También se recuerda menos la intensidad de la violencia política que estalló. Las enormes desigualdades de la época alimentaron movimientos políticos que apuntaban la violencia contra titanes empresariales, políticos, jueces y otros.
En 1892, un anarquista intentó asesinar al industrial Henry Clay Frick tras un prolongado conflicto entre guardias de seguridad Pinkerton y trabajadores. En 1901, un simpatizante anarquista asesinó al presidente William McKinley. Y así sucesivamente.

Como escribió el historiador Jon Grinspan sobre los años comprendidos entre 1865 y 1915, “la nación experimentó una destitución, dos elecciones presidenciales ‘ganadas’ por el perdedor del voto popular y tres asesinatos presidenciales”.
Y ninguno de los partidos políticos, añadió, parecía “capaz de abordar los problemas sistémicos que alteraban la vida de los estadounidenses”.
No, no es una situación idéntica, pero la descripción resuena con lo que mucha gente siente sobre la dirección del país en la actualidad.
No es difícil ver cómo, durante la Edad Dorada, la resistencia política armada podía encontrar muchos reclutas ansiosos y observadores simpatizantes aún más numerosos. Y no es difícil imaginar cómo Estados Unidos podría entrar en otro ciclo semejante.
Una reciente investigación de Reuters identificó al menos 300 casos de violencia política desde el asalto al Capitolio de 2021, que describió como “el mayor y más sostenido aumento de la violencia política en Estados Unidos desde la década de 1970″.
Una encuesta de 2023 mostró que el número de estadounidenses que están de acuerdo con la afirmación “los patriotas estadounidenses pueden tener que recurrir a la violencia para salvar el país” estaba aumentando de forma alarmante.
Y el desgaste del contrato social está empeorando. Los estadounidenses expresan cada vez menos confianza en muchas instituciones. Mayorías sustanciales de personas afirman que el gobierno, los líderes empresariales y los medios de comunicación los engañan a propósito.
En sorprendente contraste con las generaciones anteriores, la mayoría de los jóvenes dicen que ya no creen que “el sueño americano” sea alcanzable. Al sector de los seguros de salud le gusta citar encuestas que muestran una satisfacción general, pero esas cifras bajan cuando la gente enferma y se entera de lo que su aseguradora está o no dispuesta a hacer por ellos.
Las cosas están mucho mejor ahora que en el siglo XIX. Pero hay una similitud en la trayectoria y el estado de ánimo, en la expresión de una profunda impotencia y alienación.
Ahora, sin embargo, el país está inundado de armas poderosas. Y algunas de las nuevas tecnologías que se desplegarán para ayudar a preservar el orden pueden cortar en ambos sentidos. Al parecer, el asesino de Thompson sabía exactamente dónde encontrar a su objetivo y a qué hora exactamente.
No han aparecido pruebas de que tuviera acceso a datos digitales de seguimiento, pero esa información está ahí en el mercado. ¿Cuánto tiempo pasará antes de que drones de fácil construcción, dotados de inteligencia artificial y equipados con cámaras de reconocimiento facial, en lugar de hombres encapuchados con mochilas, busquen objetivos en ciudades y pueblos?
Las turbulencias y la violencia de la Edad Dorada acabaron dando paso a una amplia reforma social. La nación construyó una red de seguridad social, amplió la educación pública y erigió normativas e infraestructuras que mejoraron enormemente la salud y el bienestar de todos los estadounidenses.
Esas reformas no fueron perfectas, y no fueron la única razón por la que la violencia acabó remitiendo (aunque nunca desapareció del todo), pero nos hicieron avanzar.
La concentración de la riqueza extrema en Estados Unidos ha superado recientemente la de la Edad Dorada. Y la voluntad de los políticos de impulsar amplias soluciones públicas parece haberse desvanecido. Me temo que, en lugar de una era de reformas, la respuesta a este acto de violencia y a la rabia generalizada que ha suscitado se limitará a otra ronda de refugiarse para los más ricos.
Según los informes, los ejecutivos de las empresas ya están reforzando su seguridad. Supongo que más de ellos se trasladarán a comunidades cerradas, atrincherados más allá de muros aún más altos, protegidos por personas con armas aún más grandes.
Es muy posible que se exija un mayor grado de vigilancia pública o la integración de algoritmos de reconocimiento facial en la actuación policial.
Casi con toda seguridad, los séquitos de seguridad armados y los jets privados se convertirán en un elemento aún más común de los paquetes de compensación de los ejecutivos, eliminando aún más el contacto rutinario entre los extremadamente ricos y el resto de nosotros, excepto cuando nos empleen para servirles.
Aún no sabemos quién mató a Brian Thompson ni cuál fue su móvil. Sean cuales sean los hechos que finalmente salgan a la luz, la ira que ha puesto al descubierto seguirá siendo real, y lo que hemos vislumbrado debería hacer sonar todas las alarmas.
nuestras charlas nocturnas.
Ninfomanía (adicción al sexo): causas, síntomas y tratamiento…

Psicología y Mente(A.Torres) — Las personas con hipersexualidad o adicción al sexo, antiguamente conocida como ninfomanía en mujeres y como satiriasis en hombres, sienten la necesidad de obtener gratificación sexual continuamente. No obstante, no lo hacen tanto buscando placer como intentando aliviar la tensión y el malestar emocional que sienten.
En este artículo analizaremos las causas, los síntomas y los tratamientos de la adicción al sexo. Además delimitaremos este concepto y su relación con otros cercanos: hipersexualidad, ninfomanía y satiriasis.
– Ninfomanía, adicción al sexo e hipersexualidad
Se define la hipersexualidad como el incremento frecuente, excesivo e incontrolable del deseo y de la actividad sexuales. Si bien el término no está recogido por las clasificaciones diagnósticas, ‘hipersexualidad’ es el concepto oficial para hacer referencia a las alteraciones de este tipo. También se conoce la hipersexualidad como ‘adicción al sexo’.
Las adicciones son alteraciones conductuales y/o cerebrales que consisten en la búsqueda compulsiva de estímulos recompensantes o que provocan alivio del malestar emocional. Esta compulsión llega a ocupar la mayor parte de la vida en detrimento de otros aspectos, como el funcionamiento social y el laboral.
«Ninfomanía» es una palabra arcaica que se utilizaba para denominar específicamente la hipersexualidad femenina pero ha pasado a ser un sinónimo coloquial de ‘adicción al sexo’. En el caso de los hombres se usaba principalmente el término ‘satiriasis’. La CIE-10 aún recoge estos dos términos dentro de la categoría ‘Impulso sexual excesivo’. En el DSM-5 no se incluyó la hipersexualidad por falta de evidencia científica.
Se considera que una persona es hipersexual o adicta al sexo cuando su preocupación por la actividad sexual le provoca malestar o interfiere con su funcionamiento normal. Se calcula que entre un 3 y un 6% de la población tiene algún grado de adicción al sexo.

– Causas
Si entendemos la ninfomanía o hipersexualidad como una adicción al sexo, podemos explicar el desarrollo de este trastorno a partir de la actividad dopaminérgica cerebral. La dopamina es un neurotransmisor implicado en el placer y el refuerzo; nuestro organismo la secreta cuando comemos, cuando consumimos algunas sustancias o cuando tenemos un orgasmo.
El componente biológico de las adicciones se atribuye a la búsqueda de las sensaciones asociadas a la dopamina. Cuando una persona se vuelve adicta a una conducta o estímulo, adquiere una dependencia de tipo físico y/o psicológico y desarrolla también tolerancia al objeto de adicción; esto significa que para obtener el mismo efecto fisiológico requiere una dosis cada vez mayor.
La hipersexualidad también puede darse como consecuencia del consumo de fármacos agonistas de la dopamina, como los que se usan para tratar la enfermedad de Parkinson, así como de lesiones en los lóbulos frontal y temporal del cerebro, que se ocupan de regular el impulso sexual.
En muchos casos la ninfomanía aparece como un síntoma secundario de otros trastornos psicológicos. En particular destacan las demencias, el trastorno límite de personalidad, el autismo, el trastorno bipolar y los síndromes de Klüver-Bucy y de Kleine-Levin. La adicción al alcohol y otras drogas también puede facilitar el desarrollo de hipersexualidad.
– Síntomas de la adicción al sexo
Al no ser considerada oficialmente un trastorno, la adicción al sexo no tiene criterios diagnósticos propios. No obstante, los expertos han identificado diferentes signos y síntomas característicos de la hipersexualidad.
La masturbación y la práctica de sexo excesivas son el síntoma principal de la adicción al sexo. La persona ocupa la mayor parte de su tiempo en la búsqueda de gratificación sexual, por ejemplo visitando páginas pornográficas e intentando encontrar parejas sexuales (incluyendo profesionales de la prostitución), y es incapaz de abandonar estas actividades a pesar de que lo intente en múltiples ocasiones.
Las personas con ninfomanía descuidan sus obligaciones y responsabilidades en favor de su adicción, y mantienen sus conductas compulsivas a pesar de las consecuencias negativas que estas tienen para su vida; entre otras, es habitual que quienes tienen hipersexualidad sean infieles de forma repetida a sus parejas o que les resulte difícil conectar de forma íntima con ellas.
La adicción al sexo facilita la aparición de parafilias, es decir, la obtención de placer sexual a partir de fuentes atípicas (como el dolor u objetos específicos), y de conductas clasificables como acoso, sobre todo si el deseo sexual se focaliza en personas concretas.
![Ninfomanía: primera parte [WEB-DL] 2013 1080p Latino y Castellano – PelisEnHD](https://image.tmdb.org/t/p/original/tIId2oDZ9c55ArOjZjJG0IMQv0t.jpg)
– Intervención y tratamiento
El tratamiento de la ninfomanía es similar al que se realizaría en adicciones de otro tipo, tanto conductuales como relativas a sustancias. Así, el foco principal es la abstinencia, al menos de forma temporal, así como la adquisición de hábitos saludables.
1. Terapia cognitivo-conductual
La terapia cognitivo-conductual es la orientación dominante en el tratamiento psicológico de las adicciones. Se centra en la interrelación entre la conducta, el pensamiento y la emoción. En los casos de adicción, la TCC consiste sobre todo en aumentar la motivación para el cambio y en el desarrollo de actividades gratificantes alternativas.
2. Terapia Dialéctica Conductual
La terapia dialéctica conductual, desarrollada por Marsha Linehan, es uno de los tratamientos que conocemos como ‘terapias cognitivo-conductuales de tercera generación’. Se diferencia de la TCC clásica en su énfasis en las emociones y en la meditación mediante Mindfulness, así como en el entrenamiento en habilidades de manejo de los problemas.
3. Grupos de apoyo
Este tipo de terapia grupal es dirigida por expertos, que pueden ser psicoterapeutas o bien adictos recuperados. Los grupos de apoyo son muy útiles para las personas hipersexuales o con adicciones de otro tipo porque les ayudan a compartir sus problemas y posibles estrategias para manejarlos. Son especialmente eficaces para que la persona confronte sus negaciones y racionalizaciones con respecto a la adicción.
Muchos de estos grupos se basan en el esquema de los 12 pasos desarrollado por la comunidad Alcohólicos Anónimos, que fue uno de los primeros grupos en identificar la hipersexualidad como trastorno adictivo.
4. Terapia de pareja y marital
En casos de adicción al sexo, la terapia de pareja puede ser muy beneficiosa para mejorar la comunicación, la confianza y la satisfacción sexual entre la persona con ninfomanía y su compañera o compañero.
5. Medicación
Los fármacos antidepresivos pueden ser eficaces para reducir la hipersexualidad derivada del malestar emocional. Si la ninfomanía se da como consecuencia del trastorno bipolar o de alteraciones hormonales, en ocasiones se recetan estabilizadores del estado de ánimo y terapias hormonales (en particular antiandrogénicas), respectivamente. Sin embargo, el uso de fármacos solo debe ser iniciado por indicación médica.
nuestras charlas nocturnas.
Por qué los humanos no hubiéramos sobrevivido sin los neandertales…

BBC News Mundo(P.Ghosh) — Lejos de tener una veloz y triunfal salida de África, los humanos modernos se extinguieron muchas veces antes de poblar el mundo, según revela una nueva investigación.
El estudio, para el que se han analizado muestras de ADN, también ha arrojado nuevas luces sobre el papel que nuestros primos neandertales desempeñaron en nuestro éxito como especie.
Si bien durante mucho tiempo se consideró que estos primeros humanos europeos fueron una especie a la que dominamos con éxito después de salir de África, nuevos estudios muestran que solo los humanos que se cruzaron con los neandertales prosperaron, mientras que otras líneas de sangre se extinguieron.
De hecho, los genes neandertales pueden haber sido cruciales para nuestro éxito al protegernos de enfermedades nuevas con las que no nos habíamos encontrado antes.
La investigación es la primera en apunta a un breve período -hace 48.000 años- en el que, después de salir de África, el homo sapiens se cruzó con los neandertales y luego, se expandió al resto del mundo.
El homo sapiens había salido del continente africano antes de esto, pero la nueva investigación muestra que estas poblaciones previas al período de mestizaje no sobrevivieron.
El profesor Johannes Krause, del Instituto Max Planck de Biología Evolutiva, en Alemania, dijo a BBC News que ahora habrá que reescribir la historia de los humanos modernos.
«Vemos a los humanos modernos como una gran historia de éxito, que surgieron de África hace 60.000 años y se expandieron por todos los ecosistemas para convertirse en los mamíferos más exitosos del planeta», dijo. «Pero al principio no lo éramos, nos extinguimos varias veces«.

– Regreso a Europa
Durante mucho tiempo, se observó la forma de los restos fosilizados de nuestros antepasados que vivieron hace cientos de miles de años y cómo su anatomía cambiaba sutilmente con el tiempo, para descifrar cómo fue el proceso evolutivo de la única especie de humanos que sobrevive.
Los restos antiguos han sido escasos y a menudo están dañados, pero la capacidad de extraer y leer el código genético de huesos de miles de años de antigüedad ha levantado un velo sobre nuestro misterioso pasado.
El ADN de los fósiles cuenta la historia de los individuos, cómo están relacionados entre sí y sus patrones de migración.
Incluso después de nuestro exitoso mestizaje con los neandertales, nuestra población de Europa no estuvo exenta de problemas.
Los primeros humanos modernos que se cruzaron con los neandertales y vivieron junto a ellos se extinguieron por completo en Europa hace 40.000 años, pero no antes de que su descendencia se hubiera extendido por el mundo.
Fueron los antepasados de estos primeros pioneros internacionales quienes finalmente regresaron a Europa para poblarla.

– Las causas de la extinción
La investigación también ofrece una nueva perspectiva sobre por qué los neandertales se extinguieron tan pronto después de que los humanos modernos llegaran de África. Nadie sabe que ocurrió con exactitud, pero las nuevas evidencias nos alejan de las teorías de que nuestra especie los exterminó o de que éramos de alguna manera superiores física o intelectualmente a ellos.
En cambio, el profesor Krause dice que respalda la opinión de que se debió a factores ambientales.
«Tanto los humanos como los neandertales se extinguieron en Europa en esta época», dijo. «Si nosotros, como especie exitosa, nos extinguimos en la región, entonces no es una gran sorpresa que los neandertales, que tenían una población aún más pequeña, se extinguieran».

En ese entonces, el clima era increíblemente inestable. Podía pasar de ser casi tan cálido como hoy a ser terriblemente frío, a veces durante la vida entera de una persona, según el profesor Chris Stringer, del Museo de Historia Natural de Londres, quien no participó en la nueva investigación.
«El estudio muestra que cerca del final de su tiempo en el planeta, los neandertales eran muy pocos en número, menos diversos genéticamente que los homólogos humanos modernos con los que vivieron, y puede que no haya hecho falta mucho para llevarlos al borde de la extinción«, dijo.
Un estudio de ADN independiente, publicado en la revista Science, muestra que los humanos modernos conservaron algunos rasgos genéticos clave de los neandertales que pueden haberles dado una ventaja evolutiva.
Uno se relaciona con su sistema inmunológico. Cuando los humanos emergieron de África, eran extremadamente susceptibles a nuevas enfermedades que nunca habían encontrado. El cruce con neandertales proporcionó protección a su descendencia.
«Tal vez obtener ADN neandertal fue parte del éxito porque nos dio mejores capacidades de adaptación fuera de África«, dijo el profesor Stringer.
«Nosotros habíamos evolucionado en África, mientras que los neandertales habían evolucionado fuera de África».
«Al cruzarnos con los neandertales obtuvimos una solución rápida para nuestro sistema inmunológico».
nuestras charlas nocturnas.
Las ráfagas de ondas de radio procedentes del espacio profundo no son alienígenas…

National Geographic(N.Drake) — Durante años, misteriosas ráfagas de ondas de radio procedentes de miles de millones de años luz de distancia han dejado sin habla a los científicos en la Tierra.
Con una duración de tan solo unas milésimas de segundo, las ráfagas –llamadas ráfagas rápidas de ondas de radio o FRB, por sus siglas en inglés– aparecen aleatoriamente en el cielo y se detectan con frecuencia escondidas entre compilaciones de datos meses o años después de haber alcanzado la Tierra.
Los científicos no han sido capaces de descubrir qué son esos estallidos centelleantes, sugiriendo diferentes causas como agujeros negros que se evaporan, objetos de gran densidad que colisionan o resplandores de estrellas muertas, entre otros culpables.
Durante un tiempo, algunos incluso pensaron que los misteriosos estallidos eran un producto creado por la vida en la Tierra en lugar de señales procedentes del exterior de la galaxia. Los “aliens” parecían ser la explicación favorita de los lectores de las historias que hablaban del misterio.
Ahora, tras haber estudiado en un nuevo estallido la forma en la que las ondas de radio están entrelazadas y desperdigadas, un equipo de científicos ha desvelado algunas pistas importantes sobre la procedencia de las ráfagas: se han formado lejos, muy lejos, en una zona con un plasma altamente magnetizado y denso, y han viajado atravesando dos nubes de gas antes de alcanzar el telescopio del Green Bank en el oeste de Virginia.
“Podrían proceder de una región donde se está formando una estrella, de los restos de una supernova, o de las regiones internas más densas de una galaxia.
Pero todas esas opciones apuntan hacia una población de estrellas jóvenes, una región donde se están creando estrellas o donde las estrellas están muriendo y explotando”, explica Kiyoshi Masui, de la Universidad de la Columbia Británica, quién describió hoy la ráfaga en la revista Nature.
“Hay muchas teorías sobre lo que son estas ráfagas rápidas de radio. No apostaría ciegamente por ninguna de ellas, pero mi favorita es la de que los destellos proceden de las magnetoestrellas”, dijo refiriéndose a un tipo de tempestuosas estrellas de neutrones extremadamente magnéticas.
- El procesamiento de los datos

Masui y sus colegas encontraron la ráfaga, llamada FRB 110523, en los datos que recolectaron mientras estudiaban la estructura a gran escala del universo.
Tras quedar intrigados por las ráfagas rápidas de radio, el equipo decidió buscar las cortas pero intensas señales y diseñó un programa informático para filtrar las 650 horas de observaciones.
El software encontró 6496 candidatas a ráfagas, y la desafortunada tarea de revisarlos manualmente recayó sobre Hsiu-Hsien Lin de la Universidad de Carnegie Mellon, quien identificó claramente la señal auténtica entre los miles de impostores.
La ráfaga explotó el 23 de mayo del 2011 en la constelación de Acuario y duró apenas tres milisegundos.
Debido a la forma en la que el equipo estaba observando el cosmos, los científicos fueron capaces de extraer información importante sobre el origen del estallido.
Crear mapas de la materia en el universo significa obtener información detallada sobre la polarización, o cómo está orientada la radiación que recibimos, por ejemplo, la luz o las ondas de radio.
“Tienen que recolectar datos de mucha calidad, muy bien calibrados, que incluyan información completa sobre la polarización”, explica el astrónomo Scott Ransom del Observatorio Radioastronómico Nacional. “Es algo exagerado en casi todas las observaciones de los púlsar, que es donde la mayor parte de las ráfagas rápidas de radio han sido vistas en el pasado”.
Algunas pistas importantes estaban escondidas en esos datos de polarización. Las ondas de radio se habían trenzado mientras viajaban por el cosmos, algo que solo puede ocurrir si han atravesado un campo magnético.
Midiendo hasta qué punto las ondas estaban trenzadas, el equipo pudo determinar la intensidad del campo magnético, y nada en la Vía Láctea es lo bastante fuerte como para enrollar una onda de radio hasta tal punto.
“Simplemente no hay tanta magnetización ahí fuera”, explica Masui. “Y hasta donde podemos ver, la mayor parte del espacio entre nosotros y el estallido es simplemente espacio vacío… así que lo que queda es pensar que la magnetización procede de la propia fuente”.
Pero aún hay más. El equipo ha determinado que además de originarse cerca de un campo magnético intenso, la ráfaga atravesó al menos dos nubes de gas ionizado.
Mientras lo hacía, las nubes dispersaron las ondas de radio y alteraron la forma de la ráfaga, provocando marcas visibles que solo aparecieron cuando el equipo miró los datos en intervalos de millonésimas de segundo. La primera de esas nubes, dice Masui, se encuentra en el origen de la señal; la segunda está en algún lugar de la Vía Láctea.
Por último, el equipo se dio cuenta de que la ráfaga no podía haber viajado más de seis mil millones de años luz antes de llegar a la Tierra.
“Bueno, podría haber viajado una distancia de entre seis mil millones y cien millones de años luz”, aclara Masui.
Los astrónomos que han estudiado estas explosiones dicen que el trabajo del equipo es sólido, y que cobra fuerza la idea de que las señales provienen del exterior de la galaxia.
“Es increíble lo que han conseguido con una cantidad tan pequeña de datos”, dice Ransom. “Si estas cosas vienen realmente del exterior de la galaxia, sería alucinante, simplemente no las entendemos.”
- ¿Magnetoestrellas?

Masui y sus colegas sospechan que las ráfagas se originaron en una región joven donde se están formando estrellas en una galaxia lejana. ¿Pero en qué galaxia? “Hay algo así como 100 galaxias candidatas en las que podría estar no tenemos ni idea”, afirma Masui. Las regiones donde se forman estrellas son conocidas por ser polvorientas, turbulentas y esporádicamente violentas.
En estos lugares, las estrellas jóvenes se encienden cuando el empuje de la gravedad transforma los nódulos de polvo en calderas nucleares y las estrellas más grandes, más brillantes, viven fugazmente y mueren de forma explosiva.
Cuando mueren algunas de esas estrellas de gran tamaño, sus cadáveres se transforman en imanes: estrellas de neutrones que giran, son jóvenes y altamente magnéticas. Son increíblemente densas, objetos asombrosamente exóticos con campos magnéticos millones de veces más fuertes que los imanes más potentes que encontramos en la Tierra.
De vez en cuando, terremotos estelares se propagan por la corteza de la magnetoestrella afectando a la estrella muerta y produciendo grandes resplandores que emiten intensos rayos gamma.
Ahora, los astrónomos sospechan que estas resplandecientes magnetoestrellas podrían también emitir ondas de radio, y podrían ser las responsables de las ráfagas rápidas de radio.
“Están entre las fuentes de radiaciones de alta energía más poderosas –aparte del Sol, el cual es casualmente nuestro vecino– que recibimos en la Tierra”, explica el astrofísico de Caltech, Shirinivas Kulkarni, quien dudó durante años que las explosiones viniesen del exterior de la Vía Láctea.
Ahora, dice, la preponderancia de las evidencias sugieren un origen extragaláctico para el fenómeno, una conclusión que él mismo publicó esta semana en un trabajo enviado al arXiv.
“Todas las pruebas que he hecho para demostrar que los estallidos se producen cerca han fallado”, afirma.
En este reciente trabajo, Kulkarni y sus colegas han mirado con detalle el estallido detectado por el Observatorio de Arecibo, en Puerto Rico. De forma independiente, llegaron a conclusiones muy similares a las de Masui y sus colegas: el estallido procede del exterior de la galaxia, de una región con un plasma denso, altamente magnetizado, y podría ser obra de una magnetoestrella.
Así que, aunque los equipos han conseguido esta información de tan solo dos de las 16 ráfagas rápidas de radio detectadas, los resultados son una buena noticia para los científicos que buscan el origen de las señales, una búsqueda que debería volverse más sencilla con la nueva generación de telescopios que está por llegar.
“Es muy emocionante”, dice Duncan Lorimer, el astrónomo de Virginia que descubrió la primera ráfaga en el 2007. “Definitivamente estamos avanzando hacia la resolución del misterio”.
nuestras charlas nocturnas.
Entre historia y arqueología, ¿Cuál es el pasado?…

Meer(M.Zeida) — ¿Cómo terminar mi segundo año de la Maestría en Estudios Histórico-arqueológicos en la Universidad de Buenos Aires sin pensar en la relación entre la arqueología y la historia, debatiendo sobre hasta qué punto dos disciplinas distintas confluyen en un mismo espacio? Tal es mi propia experiencia.
En este año cambié varias veces mi tema de tesis. Aprendí que escribir es un oficio oficiante, y que investigar es construir y destruir un edificio en el que a veces se suma, y otras se restan los pasos andados.
Para mi tema actual, que es el estudio del contacto cultural entre grecomacedonios y egipcios en el Egipto Ptolemaico, la arqueología histórica se ha convertido en una herramienta de fundición usada por una no arquitecta, es decir, arqueóloga en teoría. Útil por sus aportes multidisciplinarios, retadoramente.
He terminado por seleccionar como fuente los Decretos Sacerdotales Trilingües modelados en suelo egipcio por un grupo de sacerdotes egipcios que vivieron el reinado fundado por Ptolomeo I Sóter (de origen macedonio y general del icónico Alejandro Magno, de quien mucho se ha escrito, tanto en ficción como no ficción).
Esto necesariamente implica estudiar tanto la materialidad de los decretos redactados en forma de estelas en piedra, que fueron hallazgos arqueológicos en zonas de la geografía egipcia, como un análisis, en lo posible, de las ideas que movieron a los hombres que los redactaron. Implica pensar en los sacerdotes de los templos egipcios y en lo que un arqueólogo argentino ha definido como el «paisaje», en su subjetivación socialmente construida, relacional y significante.

Las relaciones entre esos sacerdotes egipcios y los reyes y sus administradores extranjeros también llevan a situarse en lo que podemos llamar territorio, espacio o paisaje, en el que pensaron y vivieron humanos preocupados por su tiempo y su destino como nosotros.
Por eso pienso que para los historiadores y antropólogos es imprescindible conocer los trabajos de los arqueólogos y manejar sus datos.
Debiéramos repensar el concepto y el objeto de la arqueología histórica global y latinoamericana.
También la relación entre la antropología y la arqueología histórica, pues ya no se dedica solamente al estudio de sociedades exóticas el antropólogo, y ambos hacemos trabajo de campo.
Sin embargo, es una gran ventaja valerse de las fuentes históricas por excelencia, que son los documentos escritos.
Entre ellos se cuentan los redactados sobre los más variados soportes, como las piedras de las estelas que ya he mencionado.
Algunos enfoques restringen la arqueología histórica a América Colonial, en función de la existencia de la escritura y no así, por ejemplo, al área andina, donde los incas no nos legaron documentos.
Esto es propio de la manera tradicional de la Historia como oficio de historiadores.
Esto plantea una disyuntiva, pues desde Annales, una revista y movimiento científico promovido por historiadores franceses del siglo XX en 1929, se ha empleado cada vez más el registro arqueológico.
Es decir, aquellos nuevos datos que construyen los arqueólogos en sus excavaciones y análisis posteriores a partir de la cultura material, con una elevada especialización. Así, hay una mutua dependencia entre lo que hacen los arqueólogos y los historiadores cuando estudian los pasados, que en la práctica es necesaria para quien se sitúa en una u otra disciplina.
Si definir a la arqueología histórica es difícil, no es tan problemático comprender que es un método multidisciplinar que comprende tanto al documento escrito como al registro arqueológico, muy útil para pensar en el trabajo que realizan, o que pudieran hacer, los arqueólogos en otras latitudes y periodos, como la arqueología clásica o la que se realiza en Egipto al estudiar la religión un arqueólogo como Quirke (2015), a fin de cuentas.
No solo la práctica de los arqueólogos se condiciona por los métodos y teorías usados en las excavaciones o prospecciones, sino que los historiadores y antropólogos somos más conscientes de que los nuevos datos que ellos construyen cimentan y fundamentan nuestras interpretaciones en otras áreas del saber. Pero solo apuntamos ideas sobre el alcance de la arqueología histórica.
En resumen, ¿cómo pueden sernos útil la arqueología histórica y las teorías del paisaje para interpretar la historia antigua y nuestras concepciones antropológicas sobre los rituales y la relación entre escritura y datos arqueológicos en un contexto donde ambas fuentes se solapan? Al hacer el resumen de mi paso por la Universidad de Buenos Aires, he aprendido que solo tenemos la certeza de volver a interrogar al pasado.
nuestras charlas nocturnas.
Sin las vacunas, estas 6 enfermedades infantiles podrían volver…

The New York Times(E.Baumgaertner) — Algunas de las personas elegidas por el presidente electo Donald Trump para ocupar los principales cargos de salud pública del gobierno han expresado su escepticismo sobre la seguridad de las vacunas infantiles. Es un sentimiento compartido por un número cada vez mayor de padres, que optan por no vacunar a sus hijos.
Pero mientras todo el mundo parece hablar de los posibles efectos secundarios de las vacunas, pocos discuten las enfermedades que previenen.
Ha pasado medio siglo o más desde que muchas de las inoculaciones se hicieron rutinarias en Estados Unidos, y la experiencia de padecer estas enfermedades se ha borrado en gran medida de la memoria pública. Las preguntas actuales sobre la relación riesgo-beneficio de las vacunas podrían ser solo producto del propio éxito de las vacunas.
Esto es lo que la gente debe saber sobre seis enfermedades antaño comunes que las vacunas han contenido durante décadas.
– Sarampión

El sarampión, una infección vírica que suele propagarse al toser o estornudar, es extraordinariamente contagiosa: nueve de cada 10 personas que estén cerca de una persona infectada contraerán el sarampión si no se han vacunado.
El sarampión puede contraerse en una habitación hasta dos horas después de que una persona con la enfermedad la haya abandonado.
El sarampión no es una enfermedad leve, sobre todo para los niños menores de 5 años.
Puede causar fiebre alta, tos, conjuntivitis y erupciones cutáneas, y si deriva en neumonía o encefalitis —inflamación del cerebro— puede llegar a ser letal rápidamente.
Antes de que se autorizara la vacuna en Estados Unidos en 1963, casi todos los niños habían contraído el sarampión al alcanzar los 15 años. Decenas de miles de pacientes de sarampión eran hospitalizados cada año, y entre 400 y 500 de ellos morían.
Dos dosis de la vacuna MMR, también conocida como triple viral, tienen juntas una eficacia de alrededor del 97 por ciento en la prevención del sarampión. Pero los epidemiólogos afirman que es necesaria una tasa de cobertura de vacunación del 95 por ciento para evitar la transmisión del virus en una comunidad. En los últimos cuatro cursos escolares, la tasa de vacunación en guarderías ha caído por debajo de ese umbral; en algunas comunidades, muy por debajo.
Según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC, por su sigla en inglés), unos 280.000 alumnos de guardería de Estados Unidos están ahora desprotegidos, y el sarampión —que se eliminó de Estados Unidos en 2000— ha resurgido desde entonces. En 2024 se han producido 16 brotes de sarampión, frente a los cuatro de 2023.
En las comunidades donde se propaga, incluso un niño vacunado puede contraer ocasionalmente la enfermedad, aunque sus síntomas suelen ser menos graves.
– Difteria

La palabra griega diphthera significa “cuero”, una referencia adecuada para una infección bacteriana que crea una membrana gruesa y gris sobre la garganta y las amígdalas, asfixiando a sus víctimas.
Hubo un tiempo en Estados Unidos en que hasta ocho niños de una misma familia sufrían ese destino, una carga tan grave que un historiador de la ciencia la llamó “el azote mortal de la infancia”.
La toxina que provoca la enfermedad es producida por una cepa de bacterias en las gotitas respiratorias y actúa matando los tejidos sanos, lo que puede provocar dificultades para respirar y tragar, especialmente entre los niños pequeños con vías respiratorias más pequeñas.
También puede dañar gravemente los sistemas cardiaco y nervioso, provocando insuficiencia cardiaca o parálisis.
Incluso con tratamiento, una de cada 10 personas que padecen difteria respiratoria muere a causa de ella, según los CDC.
La infección se puede prevenir ahora en niños pequeños mediante múltiples dosis de la vacuna DTaP, y los preadolescentes y adultos reciben refuerzos llamados Tdap. Gracias a las vacunaciones, los casos en Estados Unidos han pasado de más de 100.000 al año en la década de 1920 a —en promedio— menos de uno.

– Tétanos
Una infección de tétanos plenamente desarrollada puede ser una visión alarmante: los puños cerrados, la espalda arqueada, las piernas rígidas por espasmos musculares extremos e insoportables que duran varios minutos. Fluctuaciones extremas de la tensión arterial. Corazón acelerado. Músculos del cuello y del estómago tan tensos que impiden respirar.
El tratamiento del tétanos debe ser inmediato, y hasta el 20 por ciento de quien se infecta muere.
Todo empieza con una bacteria que permanece latente en la tierra y en las heces de los animales hasta que entra en el cuerpo a través de la piel abierta, como en un corte. El microbio empieza a crecer, dividirse y liberar una toxina que afecta los nervios.
Las vacunas que contienen el toxoide tetánico empezaron a administrarse a los niños en EE. UU. en la década de 1940, cuando se producían más de 500 casos al año. Ahora los niños están protegidos mediante múltiples dosis de la vacuna dTap, que también protege contra la difteria y la tos ferina (también conocida como tos convulsa). Desde 2000, el número anual de casos es inferior a 50.
– Paperas
El virus de las paperas, que se propaga a través de la saliva y las gotitas respiratorias, provoca fiebre e inflamación de las glándulas salivales de los oídos —por eso los pacientes suelen tener la mandíbula y las mejillas hinchadas— y, en casos graves, puede causar sordera.
La enfermedad es peligrosamente insidiosa: puede permanecer latente hasta un mes antes de que aparezcan los síntomas, y la mayoría de las personas son infecciosas antes de que se les inflamen las glándulas salivales.
Las complicaciones son más frecuentes en adultos que en niños, pero pueden incluir inflamación de ovarios y testículos —que puede causar infertilidad o esterilidad— o del cerebro y la médula espinal, lo que puede exponer a los pacientes al riesgo de convulsiones y derrames cerebrales.
Estados Unidos empezó a vacunar contra las paperas en 1967 y posteriormente se produjo un descenso del 99 por ciento de los casos. Pero los casos anuales en Estados Unidos —que antes oscilaban entre 200 y 400— han superado los 1000 nueve veces desde 2006. En tres ocasiones superaron los 6000.

– Rubeola
El primer signo de la rubeola suele ser una erupción en la cara, y aunque la infección suele ser leve en los niños, puede resultar devastadora para las mujeres embarazadas a las que infecta.
Cuando se transmite al feto, la rubeola puede causar un aborto espontáneo o provocar defectos congénitos graves, como problemas cardiacos, daños en el hígado o el bazo, ceguera y discapacidad intelectual. Cada año nacen en el mundo al menos 32.000 bebés con síndrome de rubeola congénita. Aproximadamente un tercio de ellos muere antes de cumplir un año.
La rubeola se transmite al toser y estornudar, y hasta la mitad de las personas que contagian la infección no saben que la tienen. La mayoría de las mujeres que contraen la rubeola en la edad adulta dicen experimentar artritis. En casos raros, la rubeola también puede causar infecciones cerebrales y problemas hemorrágicos. No existe un tratamiento específico.
Antes de que se autorizara una vacuna en Estados Unidos en 1969, la rubeola era frecuente entre los niños pequeños, con repuntes que se producían en un ciclo de seis a nueve años. En 2004, Estados Unidos declaró eliminada la enfermedad. Ahora las infecciones se importan sobre todo de otras partes del mundo; los casos anuales se redujeron de unos 47.000 antes de la vacuna a solo seis en 2020.
– Polio
Los padres de principios de la década de 1950 vivían con un terror que pocos podrían imaginar más tarde: la perspectiva sustancial de que su hijo pudiera tocar el juguete equivocado y acabar en una silla de ruedas, en un pulmón de acero o en una tumba.
Las epidemias de poliomielitis, que venían produciéndose desde hacía décadas, habían adquirido una nueva magnitud a mediados del siglo XX, matando o paralizando cada año a más de medio millón de personas en todo el mundo. Las familias evitaban los espacios públicos y rechazaban las citas para jugar en verano, sabiendo que la enfermedad atacaba con rapidez: en palabras del historiador y escritor Richard Rhodes: “Un día te dolía la cabeza y una hora después estabas paralizado”.
En algunas partes del mundo, la enfermedad sigue siendo una gran amenaza. Se transmite por exposición a materia fecal, como en alimentos u objetos contaminados. La mayoría de quienes contraen el virus no presentan síntomas visibles, aunque pueden transmitirlo. Aproximadamente una cuarta parte desarrolla síntomas comunes de la gripe, como dolor de garganta, fiebre y náuseas.
En casos graves, la poliomielitis puede afectar a los nervios y al cerebro, causando meningitis y parálisis. Cuando se ven afectados los músculos responsables de la respiración, el caso puede ser letal. E incluso décadas después de una infección de polio resuelta, las personas pueden experimentar debilidad muscular y atrofia, lo que se conoce como síndrome postpolio.
En Estados Unidos, las vacunas redujeron los casos de poliomielitis paralítica de más de 21.000 en 1952 a solo uno en 1993. Pero en 2022, los CDC confirmaron un nuevo caso en el condado de Rockland, Nueva York, que tenía una baja cobertura de vacunación. La agencia calificó el caso único de emergencia de salud pública.
nuestras charlas nocturnas.
Llega gel para tratar disfunción eréctil, la cual padece 50% de los mayores de 40…

Selecciones de Reader´s Digest(E.Ramos) — La disfunción eréctil (DE) —la impotencia o la incapacidad de lograr o mantener una erección firme para tener una relación sexual satisfactoria— es un padecimiento sexual masculino muy común y su prevalencia va en aumento.
Se estima que en los próximos años la incidencia de dicha enfermedad crezca en más del 50 por ciento en detrimento de la salud de los hombres y del bienestar de la pareja.
Este padecimiento afecta aproximadamente a 55% de los hombres mexicanos entre los 40 y 70 años, según cifras de la Secretaría de Salud.
“Los problemas de erección no sólo impactan la salud sexual, sino también la autoestima y la confianza de quienes los padecen”, precisó el doctor Alejandro Ibarra, especialista en urología.
El especialista consideró que es fundamental que este tema se aborde con seriedad y sin tabúes, en el marco de la presentación de un gel de venta libre para el tratamiento de la disfunción eréctil llamado Eroxon.
Ibarra apuntó que el producto, que ya está a la venta, se distingue por un mecanismo de acción que combina efectos de enfriamiento y calentamiento que estimulan los nervios del pene, lo que aumenta el flujo sanguíneo, lo que facilita la erección.
“Esta alternativa puede cambiar la vida de infinidad de hombres y sus parejas al devolver no sólo la erección, sino también la confianza”, dijo el también especialista en andrología.
La sexóloga Irene Moreno destacó la necesidad de tratar la disfunción eréctil con productos clínicamente probados. “Los remedios caseros y los productos milagro no son la solución”, afirmó tras considerar que se debe hablar abiertamente sobre la disfunción eréctil y buscar tratamientos efectivos y seguros”.
A pregunta expresa, detalló que el producto no requiere prescripción médica y es de fácil uso, pues se aplica directamente en la cabeza del pene con un masaje de 15 segundos.
“Su rápida acción permite a las parejas recuperar la espontaneidad en sus encuentros íntimos, por lo que no sólo es una opción más en el tratamiento, sino una herramienta revolucionaria para mejorar la calidad de los encuentros sexuales de las parejas”.
– Prevención
La prevención es clave cuando se trata de la salud sexual, y esto incluye abordar la disfunción eréctil con seriedad y responsabilidad.
Es fundamental que cualquier tratamiento se realice bajo la supervisión de un profesional de la salud y que se utilicen únicamente medicamentos certificados y aprobados. Estos medicamentos no solo han pasado por rigurosos controles de calidad y eficacia, sino que también garantizan la seguridad del paciente.
Evitar el uso de productos no certificados es crucial para prevenir complicaciones y asegurar una mejora real en la calidad de vida. Recuerda, la salud no es un juego, y cuidarla con los métodos adecuados es el primer paso hacia un bienestar integral.
nuestras charlas nocturnas.
Hombres, mujeres y profetas, en tiempos de conflictividad…

Meer(R.C.Ochoa) — Actualmente no existe ámbito cultural, político, académico, artístico que no esté sumergido dentro del espíritu feminista- ¿Por qué ha tenido tanto impacto en los últimos tiempos? ¿Qué ha hecho que la voz del feminismo suene tan alto y tan fuerte?
A diferencia de las posturas recalcitrantes que asumen algunos (y algunas) dentro del dinamismo actual del siglo XXI reflexionar acerca del feminismo requiere un análisis profundo pero con un marcado espíritu conciliador.
¿Qué significa “ser feminista”? Antes de responder esta cuestión habría que preguntarse, ¿por qué el feminismo? No es necesario repetir y citar todas las motivaciones que han llevado a lo largo de la historia a una invisibilidad y subestimación del rol de la mujer en todos los ámbitos de la sociedad y sus constituyentes (arte, ciencia, filosofía, literatura, política, etc.).
Sobre esto se ha escrito y se escribe tanto. Son años que el feminismo como movimiento ha alzado la voz para defender y exigir los derechos de las ciudadanas, de las mujeres. Entonces, ¿qué ha cambiado en la actualidad? Responder esto quizás nos lleve a responder la primera pregunta que abre este párrafo.
No es un secreto para nadie que nuestro tiempo actual (denominado por especialistas como “periodo posmoderno”) atraviesa por una crisis desde hace años que afecta todos los aspectos humanos, naturales, climáticos, históricos, científicos, tecnológico, artísticos, culturales, etc.
Digamos pues, una crisis global no solo a nivel regional, geográfico, o, planetario, sino también, a nivel humano en toda su dimensión incluyendo nuestros conceptos, nuestros símbolos, y con ello, nuestros valores. Y aquí entra “lo femenino” y su influencia.
La mujer, lo femenino, la madre, conlleva una simbología. Es un símbolo infinito, eterno, imborrable, pero no permanente en su significado. Es un símbolo que evoluciona y se transforma a medida que la sociedad cambia, pero que no desaparece.

“Lo femenino” era entendido bajo la figura de la mujer de siglos anteriores como aquello que refiere a la procreación, cuidado, amor incondicional, fidelidad, dulzura, maternidad, sumisión, etc.
Pero, hoy día el significado actual se rebela a la figura materna tradicional.
Desde un punto de vista psicoanalista y filosófico, se puede explorar un ámbito actual: la anorexia y la bulimia.
La anorexia (dejando de lado los juicios médicos) expresa el rechazo hacia la figura de la mujer-madre tradicional.
Esa mujer del siglo XX entregada al hogar, al cuidado de los hijos y del esposo, con una fisonomía muy distinta a la de la mujer del siglo actual (extrema delgadez que desdibujan los rasgos curvilíneos que caracterizaban a la mujer del siglo XX).
Paradójicamente, y aunque se denuncia la gravedad que tiene la anorexia para la salud de la mujer se continua a impulsar la imagen del ideal femenino como aquel que desdibuja diametralmente la figura de la mujer-madre tradicional cambiando el ideal de belleza.
La mujer, en busca de defender “lo femenino” se distancia de “lo materno” y su significante, sin advertir que al hacerlo deja de lado el elemento más poderoso para tomar la posición que merece. De lo que se trata es de anteponer “lo femenino” como elemento clave para la conciliación de la crisis en la era actual.
La importancia que ha adquirido “lo femenino” en la actual crisis posmoderna, no es casualidad y, tampoco es una lucha entre tantas otras. El posicionamiento de mujeres en cargos de poder no ha sido casual, fortuito, o, una clemencia por parte de quienes toman decisiones inherentes a los cambios sociales.
Ha sido más bien una adecuada “lectura” del potencial que tiene “lo femenino” y, que ha tenido, a lo largo de la historia de la humanidad.
¿Cómo podemos “leer” correctamente este potencial de “lo femenino”? La dimensión humana con todos sus cambios sociales, culturales, etc, mantiene la imaginación y la creación de sus significantes y símbolos a través de los valores que le definen en cada periodo histórico. Y, lo religioso, es ejemplo claro de esto.
La religión es conducida por hombres, pero, en cada una de sus estructuras mantiene dentro la figura de lo femenino. En múltiples formas. Con infinidad de nombres. Pero esta presente. Y sobre esto el feminismo debe dar una mirada mas profunda. Cada cultura, cada sociedad, responde a ejes de creencias y de valores.
Cada una de estas creencias contiene en su eje la figura de “la madre” y con ella viene inexorablemente vinculada la figura de “lo femenino”.

Entonces, la humanidad en su imaginación y en su dimensión menos material sucumbe siempre a la madre.
Es ella quien al final recurre al auxilio de los hijos, de los esposos, de los hombres. La madre (y con ella “lo femenino”) como elemento conciliador entre las esferas idealistas y materiales.
Dos esferas encontradas que resumen (bajo una perspectiva profunda y muy reflexiva) las profundas divergencias que atraviesa nuestro mundo actual.
Y aquí cabe aclarar al querido lector que no se trata de un regreso a la figura de la mujer-madre de siglos anteriores, sino, más bien, de una evolución de “lo femenino” a través de la potencialidad del significado de lo materno.
No se debe considerar la significación de lo materno contrario a la visión de empoderamiento de la mujer.
Lo materno no está distanciado del empoderamiento femenino. Todo lo contrario. De lo que se trata es de dar transformación valorativa e imaginativa a la significación de lo materno con la finalidad de empoderar “naturalmente” a lo femenino.
Si tomamos, por ejemplo, el cambio climático y “miramos” mas detenidamente encontramos que el concepto central es la naturaleza. La “madre” naturaleza. Ésa que nos da alimento, nos cobija y nos da todo cuanto necesitamos, pero, a la que debemos obedecer y respetar ya que muestra su poder en cada evento natural (desde un hermoso amanecer, hasta un terrible maremoto).
Entonces, ser “feminista” pasa por vincular bajo una mirada actual “lo materno” con “lo femenino” a través de una oscilación entre poder e independencia. No son contrarios, sino, complementarios.
Iniciar una revalorización de la mujer en los tiempos actuales pasa por dar una revalorización a lo materno y a lo femenino como elementos claves para la conciliación en escenarios actuales (guerras, conflictos sociales, etc.). Hacerlo, trae como consecuencia el empoderamiento de las mujeres en la esfera totalizadora global abriendo una nueva era.
Pero se requiere de la reflexión profunda para la completa comprensión de este potencial. Es la ausencia de esta mirada la que ha conducido a la invisibilidad de lo femenino en los siglos anteriores.
nuestras charlas nocturnas.
Quiénes son los 51 hombres condenados por violar a Gisèle Pelicot, la mujer francesa drogada por su esposo y abusada durante más de una década…

BBC News Mundo — Los hay jóvenes, viejos, corpulentos, flacos, negros y blancos. Entre ellos hay bomberos, camioneros, militares, guardias de seguridad, un periodista y un DJ.
50 hombres ―además del marido― fueron acusados de violar a Gisèle Pelicot con la venia de su marido, Dominique Pelicot, de 72 años, quien la drogó durante una década para someterla a los reiterados abusos.
El hecho de que representen en gran medida un microcosmos de la sociedad francesa les ha valido el sobrenombre de Monsieur-Tout-Le-Monde («Señor Cualquiera»).
Este jueves fueron sentenciados, en el dramático final de un juicio que comenzó en septiembre pasado.
Dominique Pelicot fue declarado culpable y condenado a la pena máxima de 20 años de cárcel por drogar a Gisèle, violarla e invitar a docenas de hombres a abusar de ella, junto con otros cargos.
Él había admitido los cargos en su contra.
Sin embargo, la mayoría de los 50 hombres que fueron juzgados con él negaron los cargos de violación.
A lo largo del juicio, algunos de ellos actuaron desafiantes, pero la mayoría miraba hacia abajo cuando respondían las preguntas de los jueces.
Ocasionalmente levantaban la vista para buscar los ojos de sus abogados y encontrar algo de reafirmación.
Ahora el tribunal declaró a 46 de los acusados culpables de violación, a dos culpables de intento de violación y a dos culpables de agresión sexual, imponiéndoles penas de entre 3 y 15 años de prisión.
La mayoría de los 50 hombres viene de pueblos y ciudades de un radio de 50 km alrededor del propio pueblo de los Pelicot, Mazan.
Algunos abogados defensores encontraron en lo ordinario del grupo una línea de defensa. «La gente común hace cosas extraordinarias», argumentó Antoine Minier, un abogado que representa a tres de los violadores.
«Creo que casi todo el mundo podría terminar en una situación ―bueno, tal vez no exactamente como esta― pero podría ser susceptible de cometer un crimen grave», le dijo a la BBC.
Advertencia: algunos detalles de esta historia pueden resultar inquietantes.
– «Mi cuerpo la violó, pero mi mente no lo hizo»
Los fiscales basaron sus demandas de sentencia en factores agravantes: cuántas veces los acusados fueron a la casa de los Pelicot, si tocaron sexualmente a Gisèle y si la penetraron.
Joseph Cocco, un entrenador deportivo retirado de 69 años, fue encontrado culpable de agresión sexual agravada y condenado a 3 años de prisión. Los fiscales habían solicitado una pena de 4 años, la más leve de todas.
En el otro extremo de la escala se encuentra Romain Vandevelde, de 63 años, sobre quien los fiscales solicitaron 18 años de prisión.
Vandevelde sabía que tenía VIH y fue acusado de violar a Gisèle en seis ocasiones distintas sin llevar protección, aunque su abogado dijo al tribunal que llevaba varios años en tratamiento y no podía haber transmitido el virus.
Recibió una pena de 15 años de cárcel, la segunda más alta.
Los fiscales han logrado llegar a este nivel de detalle porque, aunque inusual en un juicio por violación, hay una cantidad asombrosa de pruebas dado que los presuntos abusos fueron grabados durante casi una década por Dominique.
Toda la evidencia registrada en video hizo imposible que los hombres pudieran negar que fueron a la casa de los Pelicot.

La ley francesa define la violación como cualquier acto sexual cometido mediante «violencia, coacción, amenaza o sorpresa», mientras que no hace referencia alguna a la necesidad de consentimiento.
Por lo tanto, también argumentan que no pueden ser culpables de violación porque no eran conscientes de que Gisèle Pelicot no estaba en condiciones de dar su consentimiento.
«No puede haber delito sin la intención de cometerlo», dijo un abogado defensor.
«Mi cuerpo la violó, pero mi cerebro no», insistió el bombero Christian Lescole, en un ejemplo del enrevesado razonamiento ofrecido por algunos de los hombres.
Lescole fue absuelto del delito de tener imágenes de abuso infantil, pero lo encontraron culpable de violación agravada y fue condenado a 9 años de prisión.
El único hombre de los 50 que no está acusado de violar a Gisèle Pelicot es Jean-Pierre Marechal, de 63 años, conocido como el «discípulo» de Dominique Pelicot.
Después de aprender cómo violar a su esposa para abusar de ella, lo hizo por 5 años y así lo admitió.
Dijo que Dominique era «tranquilizador, como un primo». La fiscalía pidió para él 17 años de cárcel.
Marechal fue encontrado culpable de tentativa de violación y violación agravada de su propia esposa, así como de drogarla. Fue condenado a 12 años de prisión.
– «Todos lo sabían, no pueden negarlo»
Ahmed Tbarik, un plomero de 54 años y casado hace 30 años con quien fue su amor de infancia, dijo que si quisiera haber violado a alguien, no habría elegido a una mujer de más de 60 años.
Fue encontrado culpable de violación con agravantes y condenado a 8 años de prisión.
Redouane Azougagh, un hombre desempleado nacido en Marruecos, de 40 años y con al menos tres hijos, alegó que si él se hubiese propuesto violar a Gisèle, no habría permitido que el esposo de ella grabara videos.
Recibió una pena de 9 años.
Algunos dicen que se sintieron intimidados por Dominique, de quien un abogado dijo a la BBC que era un «personaje abominable».
Entre lágrimas, el enfermero Redouane El Farihi dijo al tribunal que le tenía demasiado miedo a Pelicot como para dejar la habitación. «Quizás no puede verse en los videos, pero estaba realmente aterrado», dijo a los jueces.
Fue sentenciado a 8 años de prisión por violación con agravantes.
Otros sostuvieron que se les ofrecieron tragos con drogas y que por ello no recuerdan el encuentro. Sin embargo, Dominique Pelicot ha negado haber hecho eso.

La mayoría, en todo caso, aseguró que fueron manipulados o engañados por Dominique, quien los convenció de que estaban participando en un juego sexual consentido con Gisèle.
Pero Dominique Pelicot siempre ha dicho que fue muy claro con los hombres al decirles que su esposa no estaba al tanto de la trama.
Les dio instrucciones para evitar despertarla o dejar rastros de que habían estado allí, como calentarse las manos antes de tocar a su esposa o no oler a perfume o cigarrillos, dijo.
«Todos lo sabían, no pueden negarlo».
– Familias en busca de respuestas
Desde septiembre, los 50 hombres comparecieron, uno tras otro, en el estrado de la corte en Aviñón.
Usualmente, en casos de violación, la indagatoria sobre el carácter de los acusados puede durar varios días.
Simoné Mekenese, un trabajador de la construcción de 43 años, dijo que había sido violado cuando tenía 11 años por un amigo de su familia, quien le ofreció trabajo cuidando de su ganado en un territorio francés de ultramar en Nueva Caledonia.
Fue encontrado culpable de violación con agravantes y condenado a 9 años de prisión.
Padre de cuatro, Jean-Luc LA, de 46 años, le contó al tribunal cómo él y su familia habían abandonado Vietnam en un bote cuando era niño y vivieron en un campo de refugiados en Tailandia durante varios años antes de trasladarse a Francia.
Fue condenado a 10 años por violación con agravantes.

Fabien Sotton, un hombre de 39 años con varias condenas previas, incluyendo tráfico de drogas y abuso sexual a un menor, fue abusado y golpeado por sus padres de acogida desde muy temprana edad.
Como varios otros, dijo que sólo se dio cuenta durante una consulta psiquiátrica ordenada por la corte que sus nebulosos y dolorosos recuerdos de infancia constituían en realidad una violación.
Fue condenado a 11 años de prisión por violación agravada.
A muchas esposas, parejas y familiares de los acusados los llamaron a declarar sobre el perfil de los implicados.
También se esforzaban en buscar respuestas mientras trataban de entender cómo esos hombres que creían conocer pudieron haber terminado «atrapados en este tipo de situación», como lo expresó una mujer.
«Quedé en shock, no suena a algo que él haría en absoluto. Era la alegría de mi vida», dijo el padre anciano de Christian Lescole.
– «Siempre estaré ahí para él»
Corinne, la exesposa de Thierry Parisis, un exconstructor de 54 años, dijo que él siempre había sido «amable» y «respetuoso» con ella y sus hijos, y parecía dejar la puerta abierta a una reconciliación con él.
Parisis fue condenado a 8 años de prisión por violación agravada.
«Cuando me dijeron de qué se le acusaba dije: ‘Nunca, eso es imposible… No entiendo en absoluto lo que está haciendo aquí'».
Ella cree que había sido la muerte de su hijo de 18 años lo que había llevado a su exmarido a caer en una profunda depresión, a empezar a beber y, finalmente, a ponerse en contacto con Dominique Pelicot.
«Siempre estaré a su lado, pase lo que pase», dijo la exnovia de Joan Kawai, nacido en Guyana. Con 27 años, es el más joven de los acusados y un antiguo soldado del ejército francés.
Negó haber violado a Gisèle Pelicot en dos ocasiones. Si bien sabía que estaba inconsciente, dijo que no se dio cuenta de que ella no había dado su consentimiento.
El juzgado lo encontró culpable de violación agravada y recibió una pena de 10 años de prisión.
En un mar de lágrimas, una mujer llamada Samira dijo que ha pasado los últimos tres años y medio «buscando respuestas» que expliquen por qué Jérôme Vilela fue a la casa de los Pelicot en seis ocasiones.
«Teníamos relaciones sexuales a diario, no entiendo por qué tuvo que irse a buscar a otra parte», dijo sollozando. Sigue manteniendo una relación con Jérôme Vilela, quien trabajaba en una verdulería en el momento de su detención.
Él es uno de los poco que ha admitido haber violado a Gisèle, diciendo que le gustaba la idea de tener «rienda suelta» sobre ella, pero culpó sin embargo a su «sexualidad incontrolable».
Fue condenado a 13 años de prisión.
– Gisèle Pelicot: «Me violaron con plena conciencia»
Muchas ex y actuales parejas de los acusados fueron sometidas a pruebas para comprobar si, como Gisèle, también habían sido drogadas.
Una mujer dijo que siempre tiene «la terrible duda» de que el «hombre respetuoso, atento y dulce» que conocía también había abusado de ella sin saberlo.
Desde el inicio del juicio, se insistió mucho en la necesidad de encontrar un elemento que una a todos estos hombres.
«No aparece por ninguna parte» un denominador común, además del hecho de que todos fueron a la casa de los Pelicot por su propia voluntad, han dicho los propios abogados de Gisèle.
Pero hay un factor que innegablemente todos los acusados tienen en común: todos ellos tomaron la decisión consciente de no ir a la policía.

El bombero Jacques Cubeau, de 73 años, sostuvo que lo consideró, pero que «luego la vida siguió su curso».
Fue condenado a 5 años de cárcel por violación agravada.
El electricista Patrice Nicolle, de 55 años, afirmó que «no quería desperdiciar todo el día en la comisaría».
Recibió una condena de 8 años de prisión.
En los primeros días del juicio, se le preguntó a Gisèle Pelicot si le parecía legítimo pensar que los hombres habían sido manipulados por su marido.
Negó con la cabeza: «No me violaron con una pistola en la cabeza. Me violaron con plena conciencia».
Casi como una ocurrencia tardía, preguntó: «¿Por qué no acudieron a la policía? Incluso una llamada anónima podría haberme salvado la vida».
«Pero ninguno lo hizo», dijo ella tras una pausa. «Ni uno solo de ellos».
– El resto de los condenados
Charly Arbo: culpable de violación agravada. Condenado a 13 años de prisión.
Cyrille Delville: culpable de violación agravada. Condenado a ocho años de prisión.
Lionel Rodríguez: culpable de violación agravada. Condenado a ocho años de prisión.
Nicolas Francois: culpable de violación agravada y de tener imágenes de abuso infantil. Condenado a ocho años de prisión y prohibido trabajar en empleos con niños durante varios años.
Nizar Hamida: culpable de violación con agravantes. Condenado a 10 años de prisión.
Boris Moulin: culpable de violación agravada. Condenado a ocho años de prisión.
Didier Sambuchi: culpable de violación agravada. Condenado a cinco años de cárcel.
Quentin Hennebert: culpable de violación agravada. Condenado a siete años de prisión.
Philippe Leleu: culpable de violación agravada. Condenado a cinco años de prisión, dos de ellos en suspenso.
Karim Sebaoui: culpable de violación agravada y de tener imágenes de abuso infantil. Condenado a 10 años de prisión.
Jean-Marc LeLoup: culpable de violación agravada. Condenado a seis años de prisión.
Andy Rodríguez: culpable de intento de violación y factores agravantes. Condenado a seis años de prisión.
Vincent Coullet: culpable de violación agravada. Condenado a 10 años de prisión.
Adrien Longeron: culpable de violación agravada y de imágenes de abuso infantil. Condenado a seis años de prisión.
Hughes Malago: culpable de intento de violación y dos factores agravantes. Condenado a cinco años de prisión.
Husamettin Dogan: culpable de violación con agravantes. Condenado a nueve años de prisión.
Hassan Ouamou: culpable de violación con agravantes. Condenado a 12 años de prisión. Actualmente se encuentra prófugo en Marruecos y ha declarado a los investigadores que no tiene intención de regresar a Francia.
Saifeddine Ghabi: absuelto de violación e intento de violación. Culpable de agresión sexual. Condenado a tres años de prisión.
Jean Tirano: culpable de violación agravada. Condenado a ocho años de prisión.
Mohamed Rafaa: culpable de violación con agravantes. Condenado a ocho años de prisión.
Ludovick Blemeur: culpable de violación agravada. Condenado a siete años de prisión.
Patrick Aron: culpable de violación con agravantes. Condenado a seis años de prisión, pero hoy está libre porque tiene problemas médicos y deberá ser internado en una prisión especial, según el juez.
Abdelali Dallal: culpable de violación con agravantes. Condenado a ocho años de prisión, pero hoy está libre por problemas médicos y deberá ser encarcelado en una prisión especial, según el juez.
Grégory Serviol: culpable de violación agravada. Condenado a ocho años de prisión.
Cedric Grassot: culpable de violación agravada. Condenado a 12 años de prisión.
Cendric Venzin: culpable de violación agravada. Condenado a nueve años de prisión.
Mahdi Daoudi: culpable de violación en masa y drogadicción. Condenado a ocho años de prisión.
Thierry Postat: culpable de violación en masa agravada, drogadicción y posesión de pornografía infantil. Condenado a 12 años de prisión y le prohibido de por vida trabajar con niños.
Florian Rocca: culpable de violación agravada.
Dominique Davies: culpable de violación agravada.
Cyprien Culieras: culpable de violación agravada.
Mathieu Dartus: culpable de violación agravada.
Cyril Beaubis: culpable de violación agravada.
Paul-Koikoi Grovogui: culpable de violación agravada.
Omar Douiri: culpable de violación agravada.
nuestras charlas nocturnas.
Por qué los niños pequeños quieren ver una y otra vez los mismos episodios de televisión o leer los mismos libros…

BBC News Mundo(J.A.Orea/D.Verrier-The Conversation) — Es una sensación familiar para muchos padres.
No importa lo que le sugieras, tu hijo en edad preescolar sólo quiere volver a ver ese episodio de Bluey (una serie animada australiana), sin importarle que acaba de terminar.
Y a la hora de dormir, debes acompañarlo con un libro que hayas leído con la suficiente frecuencia como para haber desarrollado un repertorio de voces específicas para cada personaje.
Este interés profundo y repetitivo por un episodio de televisión, un juego o un tema puede resultar frustrante para los padres que sólo quieren ver algo diferente.
Pero esta repetición tiene en realidad grandes beneficios para el aprendizaje y el bienestar de los niños.
Una de las razones es el llamado «efecto de aporte». No es un concepto nuevo en la ciencia cognitiva.
– En busca de patrones
Piensa en el cerebro como un órgano que hace todo lo posible por averiguar qué es normal en nuestras vidas, qué forma parte de un patrón regular y qué no.
Los investigadores descubrieron un fenómeno conocido como «aprendizaje estadístico». Según esta idea, los niños son muy sensibles a la aparición de regularidades y patrones en su vida.
Curiosamente, los bebés son especialmente hábiles para comprender ciertos tipos de material, como la probabilidad de que se produzcan determinados sonidos en el discurso que les dirigimos. Pero necesitan muchos ejemplos para detectar regularidades.
Por ejemplo, en todas las lenguas, y el inglés no es una excepción, los sonidos incluidos en las palabras tienden a seguir ciertos patrones.
En inglés, por ejemplo, algunas de las combinaciones más comunes de tres letras son «the», «and» o «ing». Tiene sentido que el cerebro de los niños busque la repetición: en este ejemplo, les ayudará a aprender el lenguaje.

Por eso, cuando los niños pequeños vuelven a ver el mismo programa, lo que están haciendo, lo sepan o no, está impulsado por el deseo de detectar y consolidar los patrones de lo que están viendo, oyendo o leyendo.
– Confort de lo familiar
Además de favorecer el aprendizaje, la repetición también es beneficiosa para las emociones de los niños, en lo que aquí denominamos «efecto bienestar».
La principal tarea de la infancia es aprender, y eso significa buscar activamente nuevas experiencias y estímulos.
Sin embargo, tener que procesar y adaptarse a cosas nuevas puede ser agotador, incluso para un niño pequeño con una energía desbordante.
El mundo también puede ser un lugar más extraño y estresante para los niños que para los adultos.
Como adulto, habrás aprendido qué esperar y cómo comportarte en determinados contextos, pero los niños se enfrentan constantemente a situaciones nuevas por primera vez.
Los estímulos conocidos, como ese episodio de televisión que ya han visto innumerables veces, pueden proporcionar una fuente de confort y seguridad que amortigüe el estrés y la incertidumbre.
El interés profundo en una actividad concreta también puede proporcionar beneficios para el bienestar a través de una sensación de control y dominio.

En la guardería, la escuela y otros lugares, los niños se enfrentan constantemente a retos y se ven obligados a ampliar sus conocimientos. Esto es crucial para el aprendizaje, pero también supone una amenaza para su sentimiento de capacidad.
Poder relajarse en una actividad en la que se sienten bien, como un juego favorito, satisface estas necesidades respecto a su capacidad.
Además, la posibilidad de dedicarse a una actividad que les gusta les da una sensación de autonomía y control sobre sus vidas, que de otro modo suelen pasar trasladados por padres de aquí para allá.
Claro que no todos los niños tienen las mismas probabilidades de desarrollar este tipo de intereses repetitivos. Por ejemplo, los niños autistas suelen mostrar intereses especialmente centrados.
La repetición tiene un enorme valor en términos de aprendizaje y bienestar. Así que, aunque no deberías obligarlos a volver a ver series, tampoco tienes por qué preocuparte si es algo que ellos mismos persiguen.
Sin embargo, puede llegar a ser problemático si afecta a la capacidad del niño para dedicarse a otros aspectos importantes de su vida, como salir de casa a tiempo, relacionarse con los demás o hacer ejercicio físico.
Por supuesto, no hay ninguna regla empírica que pueda aplicarse a todos los niños en todos los contextos. Como padres, sólo podemos estar atentos a la situación y tomar una decisión.
Pero mientras haces fila una vez más para ver Frozen, piensa en los efectos sobre el aporte y el bienestar, y tal vez eso te dé un respiro de la preocupación de que tu hijo debería estar haciendo cualquier otra cosa.
nuestras charlas nocturnas.
¡Atención!

JotDown(E.Bruner) — La atención es la capacidad de mantener un proceso mental, en el tiempo y en el espacio, a pesar de estímulos distractores. Por proceso mental me refiero a cualquier tipo de actividad cognitiva, una entre las muchas tareas perceptivas, analíticas o mnemónicas que lleva a cabo nuestro cerebro, y que la psicología intenta identificar y clasificar en habilidades específicas.
Mantener en el tiempo quiere decir sostener esa actividad un lapso suficiente para que pueda dar un resultado útil, y mantener en el espacio se refiere a que, en general, este foco de atención tiene que centrarse en algo que esté localizado y definido (un espacio que puede ser físico o mental). Los estímulos distractores pueden ser externos, cuando proceden del mundo sensorial, o internos, cuando se asocian a vagabundeo mental y rumiaciones.
Con estas premisas, tenemos que reconocer que la atención es una capacidad crucial de nuestra mente, porque, sencillamente, limita todas las otras capacidades. Es decir, uno puede tener una excelente habilidad de cálculo, lingüística, de visualización o de razonamiento, pero si no es capaz de mantenerla activa durante más de unos pocos segundos, no le va a servir de mucho. Es decir, la atención es un factor limitante de nuestra capacidad cognitiva general. Un cuello de botella.
Tener poca atención es como tener un grifo estrecho: solo puede salir poca agua cada vez. La mayoría de los comportamientos clave de nuestra especie tan sapiente, dependen, de hecho, de la capacidad atencional, que es la base de los procesos de aprendizaje y enseñanza, producción y uso de herramientas, desarrollo social, o análisis y solución de problemas.
Por ende, tenemos que suponer que nuestra capacidad atencional ha sufrido importantes cambios a lo largo de la evolución humana, teniendo además una relación muy íntima con procesos más profundos que implican conciencia (darse cuenta) y consciencia (percepción de sí mismo).
A pesar de este rol crucial, la atención es también un factor complejo y complicado, con lo cual su biología y su definición siguen sufriendo bastantes incertidumbres y zonas de sombra. William James, un pilar de la psicología moderna y un estudioso con una increíble capacidad de visión, dijo que todo el mundo sabe qué es la atención, y tenía razón.
Otra cosa es dar una definición coherente y completa, y saber qué pasa en las entrañas del cerebro cuando activamos el foco atencional. Sobre todo porque está claro que «atención» es un término muy general, que en realidad agrupa procesos y mecanismos muy distintos.
De hecho, se supone que existen por lo menos tres redes atencionales, una para la alerta general del organismo, otra para filtrar las informaciones que recibe, y otra más para gestionar intencionalmente sus recursos mentales. Sin contar con que todo ello a veces se aplica a las señales que entran desde fuera (procesos bottom-up: el ambiente llama la atención del cerebro), y a veces a los propósitos que diseñamos por dentro (procesos top-down: el cerebro escanea intencionadamente el ambiente).
En todos los casos, la atención es una parte fundamental de esa interfaz compleja que regula, equilibra e integra nuestro cerebro con el ambiente que nos rodea, cuerpo mediante. Así que ya tenemos dos roles cruciales para la atención: factor limitante de todas las otras habilidades mentales, e interfaz entre cerebro y ambiente. Suficiente para llegar a una conclusión tajante: hay que cuidarla.
La psicología ha otorgado desde siempre un papel central a la atención, pero el asunto se va haciendo cada vez más crítico.
Por un lado, aumentan las evidencias científicas que destacan su importancia, y al mismo tiempo aumenta la evidencia de que nuestros modelos culturales están afectando seriamente nuestra capacidad atencional.
Como ocurre con la comida o con el medio ambiente, también en el caso de la atención nuestra economía se fundamenta en su degradación, en lugar de propiciar su desarrollo.
A nivel de divulgación, hace unos años Daniel Goleman publicó Focus, un libro sobre la importancia de la atención en el contexto individual y social, con ejemplos que incluyen aplicaciones en las escuelas, en los hospitales o en las cárceles.
Recientemente, Charo Rueda ha publicado Educar la atención, para subrayar el papel de la atención en el desarrollo infantil y escolar. Y, recientemente ha visto la luz El valor de la atención, de Johann Hari, un libro que representa, en mi opinión, una señal de cambio bastante interesante.
Johann Hari es un periodista de renombre, conocido por haberse metido en berenjenales bastante peliagudos, desde las guerras de las drogas hasta la depresión.
Y no es alguien que actúa ajeno al sistema: las críticas entusiastas de la contraportada del libro están firmadas por Oprah Winfrey o Hillary Clinton, que no son precisamente especialistas en ciencias cognitivas, pero son iconos del sistema estadunidense y que avalan la maniobra por parte del mainstream occidental.
Hari entrevista a científicos de campos muy distintos y localiza doce factores estructurales de nuestra cultura que están perjudicando profundamente nuestra capacidad de atención, y que incluyen la velocidad y filtrado del flujo de información, el cansancio físico y mental, el desplome de la lectura, el papel de las divagaciones mentales, las empresas tecnológicas, el estrés y el estado de alerta constante, la dieta, la contaminación, o los modelos de educación y protección de los niños.
Todos sabemos que estos factores son importantes, pero hay que decir que, leyendo este libro, descubrimos que tal vez no imaginábamos hasta qué punto es grave y preocupante la situación, incluso a corto plazo. Entre los doce factores, sorprenden las dinámicas del «capitalismo de vigilancia», es decir, el mercado de internet y de las redes sociales.
Es un sistema económico que se basa en la degradación de tu atención: cuanto más se merma tu capacidad atencional, más dinero gana la empresa. En este preciso momento hay hordas de psicólogos e informáticos que están diseñando métodos y aplicaciones más potentes para dañar cada vez más tu atención.
Los que lo logran ganarán más dinero, y los que no lo logran probablemente serán despedidos. Los que se plantean cuestiones éticas acabarán despidiéndose, para no participar en el banquete caníbal que devora la capacidad mental de sus congéneres.
También impacta reflexionar sobre cómo los niños actuales viven una existencia con una agenda ya preparada y sobreprotectora, sin poder tener todas aquellas experiencias (el juego libre, los retos de la calle, las dinámicas jerárquicas, sacarse de apuros, inventar, explorar y descubrir) que, en un primate, son necesarias para desarrollar una oportuna estructura mental, perceptiva y emocional.
Estos niños son como los macacos de los laboratorios, que nacen en una jaula y viven su desarrollo en un ambiente constreñido y artificial, sometidos a tareas y pruebas constantes.
Sin su ambiente físico y social, el animal no puede recibir aquellos estímulos que, conforme un programa evolutivo de millones de años, son indispensables para activar y canalizar la formación de su capacidad mental.
¿Y cuál es la capacidad que regula todas las otras?
La atención, que, cuando se merma, desconecta al individuo de su ambiente, y lo deja, incapaz y pasivo, a la merced de cualquier manipulación ajena.
Y así se genera una la tormenta perfecta, una pescadilla que se muerde la cola: el sistema (económico y social) merma adrede la capacidad atencional, y la merma atencional promueve el sistema que se sustenta en el deterioro cognitivo.
El mercado genera adictos dependientes, que a su vez fomentan el incremento de ese mismo negocio.
Todo ello a la luz de una falsa libertad democrática: avalado por el respaldo institucional, cultural y social, el adicto cree que es libre de decidir, y de una forma supuestamente consciente decide picar en todos los cebos que le ofrecen, empeorando su situación y volviéndose más enfermo y dependiente.
La atención es, hoy en día, un recurso natural más que las empresas saquean de forma despiadada e irresponsable. Un bien tan personal que en las lenguas latinas, cuando se usa, habría que devolver (prestar atención), mientras que en las anglosajonas se puede, de hecho, comprar (to pay attention).
Al lado de estos factores intencionales (y, por tanto, criminales), no tranquiliza saber que hay otros (como una mala dieta y una contaminación cada vez más intrusiva) que, a pesar de no estar intencionadamente dirigidos a degradar nuestra atención, son igualmente peligrosos para su delicada integridad.
A raíz de todo ello, Hari llega a una conclusión subversiva: considerando que todos estos factores ya están profundamente integrados en nuestra cultura, que todos ellos están vinculados a ganancias económicas, y que muchos de ellos son intencionales, la única respuesta significativa es una respuesta masiva y social.
Es decir, intentar contener todo ello a nivel individual, cambiando nuestros hábitos y fortaleciendo nuestras defensas, puede aportar pero no resolver la cuestión. Es un asedio continuo y potente, coordinado por multinacionales que cuentan con ejércitos de profesionales, con lo cual no hay defensa personal que pueda con ello.
Tiene que reaccionar la sociedad misma, tal y como se hizo y se hace por las desigualdades y los derechos, el cambio climático, o los abusos de la política. Hari apela a una «revolución de la atención», donde la sociedad se hace cargo de una lucha contra los intereses todopoderosos que están estrechando el grifo de nuestra capacidad mental, antes de que lleguen a cerrarlo.
Y se pregunta incluso si todos aquellos problemas sociales a los que estamos acostumbrados a enfrentarnos (sexismos y racismos, guerras, abusos laborales y dictaduras económicas y políticas) pueden ser, en cierta medida, el resultado de una incapacidad atencional. Una mente atenta y despierta nunca apoyaría cierta clase de procesos o de dinámicas, y si estas ocurren es porque hay demasiadas mentes que están dormidas y distraídas.
Así como la atención es el factor limitante de la capacidad cognitiva de un individuo, es también el factor limitante de la capacidad cognitiva de una sociedad.
Ahora bien, reconociendo la importancia de una respuesta social, creo que tampoco hay que descartar o minusvalorar la respuesta individual. El mismo Hari se cura en salud con meditación, yoga, y una larga serie de prácticas que aumentan la capacidad individual de defensa.
De hecho, la respuesta social e individual no son excluyentes, se potencian la una a la otra, y desde luego ambas se necesitan mutuamente. Y esto sin considerar un elemento fundamental: la respuesta social es algo que, si funciona, da resultados a medio o largo plazo, que a veces se traduce en años, décadas, o siglos.
Nosotros, los individuos, aunque tenemos que comprometernos con ella, no tenemos tanto tiempo para esperar, y no nos queda otra que, a la vez, intentar aplicar una estrategia personal en nuestra propia vida cotidiana.
Mientras que diseñamos la respuesta social, es necesario protegernos, fortalecernos, y crear nuestro propio refugio, en nombre de nuestro bienestar y del éxito de nuestras acciones colectivas.

La meditación es, en este sentido, la práctica por antonomasia que, en toda época histórica y en casi todas las culturas humanas, se ha desarrollado, en formas distintas, precisamente para entrenar nuestra capacidad atencional, y ponernos en una posición de conciencia y consciencia suficientemente equilibrada como para no caer bajo el ataque continuo de los vaivenes externos (las dificultades de la vida) e internos (las infinitas rumiaciones de nuestra mente indómita).
Y no es una casualidad que la principal práctica meditativa, que en occidente llamamos mindfulness, se traduzca como práctica de la atención plena. Cincuenta años de evidencias científicas respaldan su eficacia, analizando y describiendo sus efectos a nivel de capacidad atencional, de resistencia y resiliencia física y mental, y de estabilidad emocional y psicológica.
Todo ello quiere decir, sencillamente, bienestar. Además, es una práctica dichosamente gratuita, que requiere solo el propio cuerpo y la propia voluntad, con lo cual parece, de entrada, algo interesante de tantear para quien quiera mejorar su condición personal, sea cual sea.
En su insistente incitación a una respuesta social, Hari llega incluso a plantear algunas críticas a la respuesta individual, y a la meditación en particular, avalando una posición que a menudo ostentan periodistas escépticos y complotistas de salón, y que merece la pena considerar aquí.
La versión ligera de la crítica es que la meditación vale solo para los que están bien acomodados en sus casas de burgueses privilegiados, comiéndose el tarro con problemas finos y profundos que no atañen a la supervivencia básica. Es decir, el entrenamiento cognitivo sirve más bien a quien tiene el pan asegurado, y no tiene que enfrentarse a los desastres de la vida.
Evidentemente la crítica es estéril en sí misma, porque una mejoría de tu propia capacidad atencional viene bien a quien sea, independientemente del grado de problemas que pueda tener. Esto no quiere decir que un entrenamiento atencional resuelva todos los problemas, pero siempre será un complemento útil, cuando no crucial, para enfrentarse a las dificultades del momento y para mantener una visión despierta que evite (o limite) las dificultades del futuro.
La versión más pesada añade un complot: siendo la aceptación un elemento base de muchas prácticas meditativas, hay quien propone que la están promocionando los sistemas capitalistas para aturdir a los trabajadores y llevarlos a aceptar su explotación y sus condiciones laborales injustas y deshumanas.
Evidentemente, esta crítica se alimenta de una información burda y muy superficial sobre el concepto de «aceptación», que no tiene que ver nada con dejarse explotar descaradamente.
Aceptar la realidad no es resignarse, sino solo reconocer que en cada momento las cosas son como son, no perderse en rumiaciones y sufrimientos sobre cómo deberían ser, actuar con lo que uno tiene, y tomar las riendas de tus propias decisiones. Es decir, la aceptación del presente es la clave para poder tomar conciencia de nuestra situación, y obrar a favor del cambio.
No es una casualidad que una de las terapias que se proponen en psicología a partir de los principios del mindfulness se llama Terapia de Aceptación y Compromiso, y tiene como acrónimo ACT, «actuar», porque cada camino que aumenta la propia capacidad de conciencia tiene que llevar, finalmente, a una acción, para propiciar el cambio.
Así que la aceptación practicada gracias a la atención plena es precisamente lo contrario de lo que critican algunos tertulianos en salones y revistas: aceptar es tomar conciencia para activar un proceso de cambio que acabe (o limite) los problemas, tanto individuales como sociales.

Presentar la meditación como una maniobra de domesticación capitalista es un fallo bastante gordo por parte de cierta prensa de renombre, que despierta sospechas sobre un descuido tan superficial.
De hecho, puestos a conspirar, yo me decantaría más bien por otro tipo de trama, bastante más sensata: considerando el tamaño descomunal del mercado farmacológico actual asociado a estrés, ansiedad, depresión y trastornos de la atención, proponer algo que puede redimensionar el problema de forma totalmente gratuita puede realmente asustar a los que se forran, económica o políticamente, a costa de un estado crónico de insuficiencia cognitiva.
Nada nuevo, solo que a día de hoy resulta cada vez más complicado de encubrir, y más prioritario reconocerlo.
Si ya lo decía Gandhi: la libertad exterior que podemos alcanzar depende, sobre todo, del grado de libertad interior que podemos adquirir.
nuestras charlas nocturnas.
13 de los mejores datos curiosos al azar…

Azertag — Con hechos aleatorios sobre todo tipo de temas, desde animales, espacio, geografía, ciencia, salud, biología y mucho más, bienvenido a nuestra odisea de rarezas.
1. Una nube pesa alrededor de un millón de toneladas. Una nube suele tener un volumen de 1 km3 y una densidad de 1,003 kg por m3, es decir, un 0,4% menos que el aire que la rodea (por eso pueden flotar).
2. Las jirafas tienen 30 veces más probabilidades de ser alcanzadas por un rayo que las personas. Es cierto que sólo hay cinco rayos mortales bien documentados sobre jirafas entre 1996 y 2010. Pero debido a que la población de la especie es de sólo 140.000 durante este tiempo, esto supone alrededor de 0,003 muertes por rayo por cada mil jirafas cada año. Esto es 30 veces la tasa de mortalidad equivalente para los seres humanos.
3. Los gemelos idénticos no tienen las mismas huellas dactilares. Después de todo, no puedes culpar de tus crímenes a tu gemelo. Esto se debe a que los factores ambientales durante el desarrollo en el útero (longitud del cordón umbilical, posición en el útero y ritmo de crecimiento de los dedos) influyen en su huella dactilar.
4. El agua puede no ser húmeda. Esto se debe a que la mayoría de los científicos definen la humedad como la capacidad de un líquido de mantener el contacto con una superficie sólida, lo que significa que el agua en sí no es húmeda, pero puede hacer que otros objetos lo sean.
5. Llevar corbata puede reducir el flujo sanguíneo al cerebro en un 7,5 Un estudio realizado en 2018 descubrió que llevar corbata puede reducir el flujo sanguíneo al cerebro hasta un 7,5%, lo que puede hacerte sentir mareado, con náuseas y provocar dolores de cabeza. También pueden aumentar la presión en los ojos si se llevan demasiado apretadas y son excelentes portadoras de gérmenes.
6. El miedo a las palabras largas se denomina Hipopotomonstrosesquippedaliofobia. Esta palabra de 36 letras fue utilizada por primera vez por el poeta romano Horacio en el siglo I a.C. para criticar a los escritores con una afición irracional por las palabras largas. Fue la poeta estadounidense Aimee Nezheukumatathil, posiblemente asustada de su propio apellido, quien acuñó el término tal y como lo conocemos en 2000.
7. El perro más viejo del mundo vivió hasta los 29,5 años. Aunque la edad media que alcanza un perro suele rondar los 10-15 años, un perro boyero australiano, «Bluey», sobrevivió hasta la madura edad de 29,5 años.
8. Uno puede morirse de risa. Varias personas lo han hecho, normalmente debido a una risa intensa que les provocó un ataque al corazón o asfixia. Los espectáculos de humor deberían ir acompañados de una advertencia.
9. Los equipos de fútbol que visten de rojo juegan mejor. El color de tu ropa puede influir en cómo te perciben los demás y cambiar cómo te sientes. Una revisión de los partidos de fútbol de los últimos 55 años, por ejemplo, demostró que los equipos que llevaban una equipación roja jugaban sistemáticamente mejor en los partidos en casa que los equipos de cualquier otro color.
10. Las turbinas eólicas matan entre 10.000 y 100.000 aves al año en el Reino Unido. Curiosamente, pintar de negro una de las aspas de un aerogenerador puede reducir la muerte de aves en un 70%.
11. Los plátanos son radiactivos. Al ser ricos en potasio, todos los plátanos son ligeramente radiactivos, ya que contienen el isótopo natural potasio-40. Es interesante saber que el organismo contiene alrededor de 16.000 toneladas de potasio al año. Curiosamente, tu cuerpo contiene alrededor de 16 mg de potasio-40, lo que significa que ya eres unas 280 veces más radiactivo que un plátano. Cualquier exceso de potasio-40 que obtengas de un plátano se excreta en pocas horas.
12. Los flamencos no nacen rosas. En realidad, vienen al mundo con plumas grises y blancas y sólo adquieren un tono rosado después de empezar una dieta de camarones de salmuera y algas verdeazuladas.
13. El tiempo más largo que alguien ha aguantado la respiración bajo el agua es de más de 24,5 minutos. El récord mundial de aguante de la respiración bajo el agua lo consiguió el croata Budimir Šobat el 27 de marzo de 2021, que aguantó la respiración un total de 24 minutos y 37 segundos. Por término medio, un ser humano puede aguantar la respiración entre 30 y 90 segundos.
nuestras charlas nocturnas.
Hay algo muy extraño en nuestra galaxia…

DW — Tras décadas de usar a la Vía Láctea como modelo estándar para entender la formación y evolución de las galaxias, nuevas investigaciones sugieren que nuestro hogar cósmico podría ser menos «típico» de lo que se creía.
En particular, esta galaxia espiral, que alberga nuestro sistema solar a unos 26.000 años luz de su centro, ha revelado características únicas que la distinguen significativamente de sus pares cósmicos, poniendo en duda su papel como modelo universal para entender la formación galáctica.
Un equipo de investigadores, liderado por la profesora Risa Wechsler de la Universidad de Stanford, ha realizado la ambiciosa investigación que compara nuestra galaxia con otras 101 de masa similar. Los resultados, publicados en tres artículos en The Astrophysical Journal (acá, acá y acá), plantean un intrigante enigma sobre la naturaleza única de nuestro hogar galáctico.
El proyecto, denominado «Satellites Around Galactic Analogs» (SAGA), representa un desafío monumental en la astronomía moderna. «Es un verdadero problema de aguja en un pajar», explica Wechsler en un comunicado de prensa de la Universidad de Stanford. «Tuvimos que utilizar técnicas ingeniosas para separar 378 galaxias satélite de los miles de objetos del fondo», agrega.
–Un hogar galáctico fuera de lo común
En concreto, los hallazgos revelan dos características peculiares de la Vía Láctea. Primero, tiene sorprendentemente pocas galaxias satélite en comparación con sus semejantes. Segundo, y quizás más intrigante, la mitad de sus satélites han dejado misteriosamente de formar estrellas.
Por ejemplo, de las cuatro galaxias satélite más brillantes de la Vía Láctea —incluyendo la Gran y la Pequeña Nube de Magallanes—, solo estas dos últimas mantienen la fabricación estelar. Las demás, más pequeñas, han apagado su «fábrica» de estrellas, un comportamiento inusual en comparación con otras galaxias similares, donde la mayoría de los satélites continúan siendo fábricas estelares activas.
«Ahora nos enfrentamos a un enigma», admite Wechsler. «¿Qué ha sucedido en la Vía Láctea para que estos satélites de menor masa hayan detenido su formación estelar?».

La materia oscura —que compone el 85 % de la materia total del universo, pero que nunca se ha observado directamente— podría tener un papel en estas diferencias. «Probablemente, hay materia oscura recorriéndote ahora mismo y ni siquiera lo sabes», señala Wechsler.
Los investigadores han descubierto que las galaxias se forman dentro de enormes halos de materia oscura, cuya fuerza gravitatoria atrae la materia ordinaria necesaria para crear estrellas y galaxias. Los resultados del sondeo SAGA apuntan a que la peculiar distribución y comportamiento de los satélites de la Vía Láctea podría estar relacionada con una configuración única de estos halos.
Wechsler sugiere una posible explicación: «Tal vez, a diferencia de una galaxia anfitriona típica, la Vía Láctea tiene una combinación única de satélites más antiguos que han dejado de formar estrellas y otros más nuevos y activos –como las Nubes de Magallanes Grande y Pequeña– que solo recientemente cayeron en el halo de materia oscura de la Vía Láctea».
– Un modelo cósmico en revisión
Estos descubrimientos sugieren que es necesario repensar cómo estudiamos la formación de galaxias. «Nuestros resultados demuestran que no podemos limitar los modelos de formación de galaxias únicamente a la Vía Láctea», concluye Wechsler. «Tenemos que observar la distribución completa de galaxias similares en todo el universo».
A pesar de que el equipo SAGA ha completado su objetivo inicial de mapear satélites brillantes en 101 galaxias anfitrionas, Wechsler afirma que aún queda mucho trabajo por hacer. El misterio de por qué nuestra galaxia es tan diferente sigue siendo una pregunta abierta que impulsa a los científicos a seguir investigando los secretos del cosmos.
nuestras charlas nocturnas.
¿Puede alguien robar o plagiar tu vibra? Una influente ha llevado el caso a los tribunales…

The New York Times(S.E.García) — El suéter holgado de punto trenzado en color beige. El peinado de raya al centro. La rodilla derecha girada hacia afuera, creando una curva en la cadera izquierda.
Prácticamente todos los detalles de la foto —hasta el pantalón corto a juego— le resultaban familiares a Sydney Gifford. También la mujer que posaba frente a la anodina pared blanca.
Días antes, Gifford, una influente de estilo de vida de 24 años, había compartido con sus miles de seguidores una foto prácticamente idéntica. La mujer de esta nueva foto era otra influente, Alyssa Sheil, con quien había ido de compras y realizado una sesión fotográfica meses antes.
En aquel momento, lo único que pensó fue que sus interacciones habían sido incómodas. Pero Gifford relató que, al ver las fotos de Sheil en Instagram por primera vez en casi un año, comenzó a sospechar que aquellos encuentros habían sido una especie de espionaje estético.
Gifford afirma que Sheil, de 21 años, no solo empezó a imitar a su imagen pública en internet, sino que se apropió de todo su look. Así que decidió demandarla.
Gifford había registrado los derechos de autor de varias de sus publicaciones en las redes sociales en enero, tras darse cuenta de la similitud entre las publicaciones de Sheil y las suyas. Varias fotos se incluyeron como prueba en la demanda que Gifford interpuso este año contra Sheil ante un tribunal federal de Texas por infracción de derechos de autor.
Pero en el cuidado mundo de las redes sociales, Gifford formuló en su contra una acusación quizá más grave: robarle su vibra.

“Esto no es ninguna coincidencia”, recordó haber pensado Gifford, que tiene unos 300.000 seguidores en Instagram y más de 500.000 en TikTok. “Definitivamente, aquí está pasando algo”.

Lo que parece una pelea superficial sobre suéteres y peinados podría ser en realidad una lucha legal que toca el núcleo mismo de la influencia en las redes sociales.
En sí, la naturaleza de establecer tendencias con éxito requiere cierto grado de réplica. Por mucho que plataformas como TikTok e Instagram parezcan una batalla campal, los influentes de estilo de vida existen en un ecosistema que valora la homogeneidad, una de las formas más seguras de complacer a los algoritmos que son los árbitros definitivos de su éxito en internet.
En un momento en que la economía de los creadores está en auge y ofrece la posibilidad de un modo de vida lucrativo, el caso de Gifford trata de aclarar dónde está la línea en que la imitación pasa del elogio a la falsificación.
En varias entrevistas realizadas a partir de agosto, algunos expertos han afirmado que los influentes tienen que navegar un espacio sin definiciones claras en el que puede ser difícil y, en ocasiones imposible, darle crédito al creador de cada elemento.
“Realmente existe la sensación de que a la vez creas y tomas prestado de otros”, explicó Jeanne Fromer, profesora de derecho de propiedad intelectual en la Universidad de Nueva York. “En eso se basa la moda. Todas las industrias creativas —la pintura, la música, el cine— se basan en tomar prestado algo del pasado y también, en la situación ideal, intentar darle tu propio giro a algo. No creo que nadie quiera ir demasiado lejos como resultado”.
Sheil opinó que las acusaciones de Gifford sobre sus publicaciones son infundadas y que le molestan profundamente, como influente por derecho propio.
“Así es como me gano la vida y no solo eso, es mi marca personal”, señaló Sheil en una entrevista. “Siento que tengo que defenderme”.

Fromer describió la demanda como una de las primeras de este tipo, en la que un usuario de las redes sociales demanda a otro, en lugar de a la empresa tecnológica responsable de la plataforma. Explicó que, a pesar de parecer extravagante, esta “demanda de propiedad intelectual todo incluido” podría prosperar en los tribunales, y añadió que la acusación más sustancial era la infracción de los derechos de autor.

Dependiendo de lo que resulte de la demanda, podría sentar un precedente importante para otros influentes y su forma de presentarse en internet.
– Medios de subsistencia en juego
Para Gifford, la demanda no es una cuestión de orgullo personal: se trata de proteger su negocio.
Tanto Gifford como Sheil crean contenidos en las redes sociales para exhortar a sus seguidores a comprar artículos —vasos, mesas de centro, pijamas— en sus “escaparates” de Amazon. Ambas mujeres indicaron que así es como se ganan el sustento, y es lo que Gifford alega en su demanda que Sheil infringió al copiar sus publicaciones y su estética.
“Hubo varias personas, algunos seguidores, algunos amigos íntimos míos, que el contenido de Sheil apareció en su página de ‘Para ti’ y pensaron que era mío, de verdad”, comentó Gifford durante una entrevista en video desde Minnesota.
“Obviamente, miraron el nombre de la cuenta y se confundieron”, dijo Gifford sobre sus seguidores, que, afirmó, la alertaron de las similitudes. “Me alteró mucho verlo”.
Esta confusión por parte de sus seguidores es uno de los puntos centrales de la demanda de Gifford. También mencionó que notó un descenso en las ventas de los artículos sobre los que había publicado cuando Sheil hizo una publicación similar a la suya, según información de Amazon. En la demanda, Gifford identificó una lista de artículos que, asegura, Sheil copió de sus publicaciones y vendió en su tienda de Amazon, artículos a cuya selección dedica mucho tiempo, según dijo.
Durante el verano, los abogados de Sheil presentaron una moción para desestimar la mayoría de los cargos presentados en la demanda. Tras denunciar que el planteamiento de Gifford le “tira todo a la pared para ver qué pega”, los abogados de Sheil propusieron que “el tema general de la queja de Gifford es que cree que los mensajes y la estética general de Sheil son ‘demasiado similares’ a los de Gifford”.
Pero eso, sostienen, es una reclamación inaplicable con fundamento en la Ley de Derechos de Autor del Milenio Digital, que solo se aplica cuando se altera o reproduce una obra idéntica sin la información adecuada sobre los derechos de autor.

Los abogados de Sheil señalaron que, “dado que la demanda solo alega que se crearon imágenes similares, no que se reprodujeron imágenes idénticas, la reclamación de Gifford en virtud de la Ley de Derechos de Autor del Milenio Digital es inaplicable de pleno derecho”.
El mes pasado, un juez de instrucción recomendó que la petición de Sheil de desestimar la demanda fuera concedida en parte y denegada en parte. Sus abogados indicaron el mes pasado que estaban analizando cómo proceder.
nuestras charlas nocturnas.
¿Cómo funciona la Adicción al Porno en la era digital?…

Psicología y Mente(Clinica Recal) — Seamos honestos: hablar de pornografía no es cómodo, nunca lo ha sido y, probablemente, en unos cuantos años seguirá siendo un tabú, pero es un tema que no se puede ignorar.
Estar al tanto de sus efectos y posibles peligros es de gran importancia para mantenernos informados, y, especialmente, para extender este conocimiento a la población juvenil, que puede estar más propensa a caer en sus redes sin ningún tipo de control.
En un mundo tan conectado, el consumo de este tipo de contenido está más presente que nunca, y no siempre sabemos cómo manejarlo, por esto, en las siguientes líneas te contaremos cómo la adicción al porno se ha convertido en un problema en la era digital y qué puedes hacer al respecto.
– ¿Se puede ser adicto al porno?
Aunque los manuales de diagnóstico, como el DSM-5, aún no reconocen formalmente la adicción a la pornografía, muchas personas experimentan un consumo compulsivo que encaja con los patrones de otras adicciones. Este tipo de comportamiento afecta no solo la salud mental, sino también las relaciones, la autoestima y otros aspectos importantes de la vida.
El porno a menudo se usa como una vía rápida para sentir placer, escapar del estrés o evadir la rutina. Entonces, lo que comienza como un acto esporádico, puede transformarse en una dependencia cuando el cerebro se habitúa a la liberación intensa de dopamina que genera esta actividad. Con el tiempo, la tolerancia al contenido aumenta, lo que lleva a consumir más y con mayor frecuencia.
.¿Por qué ahora es tan común?
Internet ha cambiado las reglas del juego, pues, ahora el porno está a solo un clic, es gratis y anónimo. Además, así como ocurre en las redes sociales de las que a veces te cuesta salir, las plataformas de contenido para adultos te bombardean con opciones y videos por todas partes, para mantenerte pegado a la pantalla. Esto crea una relación más intensa y, muchas veces, descontrolada.
Un punto fundamental por el que el porno tiene más cabida en la era digital es que, antes, ver para ver pornografía se requería cierto esfuerzo: comprar revistas, ir a una tienda o, al menos, conseguir un DVD. Ahora, es tan fácil como desbloquear el teléfono. Esto elimina cualquier barrera y hace que el consumo se normalice.
Además, otro factor importante es el tipo de contenido. La pornografía ofrece versiones exageradas de la sexualidad, que pueden desensibilizarte a estímulos reales. Esto no solo complica disfrutar del sexo en pareja, sino que puede llevar a quienes lo consumen a buscar contenido de forma cada vez más extrema.
.¿Y los jóvenes?
La facilidad con la que los adolescentes acceden al porno es un tema que preocupa a muchos. En edades donde están aprendiendo sobre sexualidad, el porno puede dar una idea distorsionada de cómo son las relaciones y el sexo en la vida real. Esto afecta no solo su autoestima, sino también su forma de relacionarse con otras personas.
Además, sin una buena educación sexual, muchos jóvenes no saben diferenciar entre lo que ven en pantalla y lo que sucede en una relación sana. Aquí es donde entran las campañas y los programas educativos, que buscan darles herramientas para entender mejor el tema.
.¿Cómo saber si tienes un problema?
Hay señales claras de que el consumo de porno puede estar cruzando un extremo insano. Por ejemplo:
- No puedes dejarlo: Intentas reducir el tiempo que pasas viendo porno, pero no logras hacerlo.
- Afecta otras partes de tu vida: Tus relaciones, tu rendimiento en el trabajo o en la escuela, incluso tus emociones, empiezan a sufrir las consecuencias.
- Necesitas más contenido: Lo que antes te bastaba ya no es suficiente, y buscas algo más explícito o diferente.
- Te sientes ansioso o irritable cuando no puedes verlo: Por lo general, notas que te pones de mal humor o más ansioso.
– ¿Qué hacer si notas que tienes una adicción al porno?

Si crees que ver porno está empezando a complicarte la vida es el momento de empezar a actuar.
Primero, que sepas que es posible recuperar el control sobre ti; segundo, que no tienes que lograrlo por completo de un día para otro.
Aquí te van algunas ideas para arrancar:
.Habla con un profesional
Buscar ayuda profesional puede ser un gran cambio en cómo manejas este problema; por eso, un psicólogo que se especialice en adicciones o salud sexual puede ayudarte a entender por qué recurres al porno de forma compulsiva y darte herramientas para controlarlo mejor.
En este punto es clave que recuerdes que la terapia no es solo para casos extremos; también sirve para conocerte, identificar lo que te afecta y trabajar en ello. ¡No tienes que enfrentarlo solo!
.Pon límites tecnológicos
Con lo fácil que es acceder al porno, resistirse se vuelve complicado. Un buen primer paso es poner límites a la tecnología: instala bloqueadores, configura filtros o reduce el tiempo frente a la pantalla, especialmente en esos momentos en los que sueles verlo, como por la noche. No es la solución completa, es verdad, pero ayuda a disminuir las tentaciones y a tomar más control sobre tus decisiones.
.Identifica qué lo desencadena
Piensa en las situaciones o emociones que te llevan a ver porno y notarás que, muchas veces, tiene que ver con estrés, aburrimiento, soledad o tristeza. Entender qué hay detrás de ese impulso te ayuda a manejarlo mejor.
Por ejemplo, si lo haces por ansiedad, prueba algo más saludable, como salir a correr o escuchar un poco de música. Identificar estos patrones es clave para romper el hábito.
.Ocupa tu mente en otras cosas
Cuando estás aburrido o con tiempo libre, es más fácil caer en la tentación de ver contenidos para adultos. Por eso, busca actividades que te gusten: retoma un hobby, haz ejercicio, aprende algo nuevo o pasa tiempo con amigos.
Mantenerte ocupado no solo mejora tu ánimo, sino que también te da una sensación de logro, algo clave para dejar atrás una adicción.
.Busca apoyo
Hablar de esto puede ser incómodo: sin embargo, compartirlo con una persona de confianza puede ayudar muchísimo; ya sea un amigo, un familiar o un grupo de apoyo.
Expresar lo que sientes alivia la carga emocional y, a veces, recibes consejos o apoyo que no esperabas. Y, ¡claro!, recuerda que no necesitas dar muchos detalles si no quieres; lo importante es no guardarlo todo, porque tener a alguien que te escuche hace que todo sea más fácil.
nuestras charlas nocturnas.
Estudio: personas sin tatuajes son percibidas más atractivas…

DW — Aunque los tatuajes se han generalizado en Alemania desde la década de 1990, muchas personas encuentran menos atractivas a las personas tatuadas. Esta es la conclusión de un nuevo estudio de la Universidad Helmut Schmidt/Universidad de las Fuerzas Armadas Federales en Hamburgo.
Para la investigación, los científicos mostraron a casi 500 participantes fotografías de un modelo masculino y otro femenino. Los modelos aparecían con seis niveles diferentes de tatuajes: desde ninguna decoración en la piel hasta tatuajes extremos, incluso en el rostro.
Los motivos consistían en patrones naturales, geométricos e inspirados en animales, sin texto ni mensajes religiosos o políticos.
Los modelos fotografiados sin ningún tatuaje fueron consistentemente calificados como los más atractivos, mientras que aquellos con tatuajes extremos obtuvieron las puntuaciones más bajas. Los resultados fueron publicados en la revista científica Plos One.
– Personas tatuadas también prefieren modelos sin tatuajes
La psicóloga Selina Weiler y sus colegas dividieron a los participantes por edad y según si tenían tatuajes ellos mismos o trabajaban como artistas del tatuaje. Los participantes tatuados y los expertos en tatuajes evaluaron los tatuajes extremos algo mejor que otros participantes.
También los menores de 50 años encontraron a los modelos con tatuajes algo más atractivos que los mayores. Sin embargo, en todos los grupos –incluso entre los expertos– las fotos de modelos con tatuajes faciales recibieron la peor valoración.
Este resultado refleja el rechazo cultural a los tatuajes extremadamente visibles, explicó Weiler. No obstante, la científica admitió que los 487 participantes del estudio eran solo limitadamente representativos. Casi todos los expertos (98,4 %) estaban tatuados. Los participantes mayores de 50 años representaban una proporción menor en comparación con otros grupos.
Además, el estudio se limitó a Alemania. Por lo tanto, los resultados deberían extrapolarse con cautela a otros grupos poblacionales y contextos culturales.

– Los tatuajes ya no son algo especial
Los tatuajes están ahora tan culturalmente aceptados que han superado el punto máximo de su fascinación, explicaron los autores del estudio. Según encuestas, poco más de un quinto de los alemanes están tatuados.
No todos están satisfechos con sus tatuajes a largo plazo, algunos quieren deshacerse de ellos. En una encuesta de 2019 del Instituto Ipsos para «Apotheken Umschau», el 6,8 % de las personas tatuadas dijeron que se arrepentían de sus tatuajes.
Desde 2021, en Alemania solo los médicos pueden eliminar tatuajes con láser. Los tratamientos extensos pueden costar varios miles de euros, que los afectados deben pagar por sí mismos.
Cuanto menos tatuado estás, más guapo te ven los demás: así se pueden resumir los resultados del estudio, según su responsable. «Esto demuestra el vínculo aún fuerte con los ideales tradicionales de belleza que prefieren el cuerpo natural», dijo Weiler.