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2025 es un año cuadrado según las matemáticas, y puede ser el único de nuestras vidas…


2025 es un año cuadrado según las matemáticas, y puede ser el único de nuestras  vidas

The Conversation(F.Blasco) — El año que comienza es un año cuadrado: 2025 = 45².

No decimos que eso sea bueno ni malo, porque el anterior año cuadrado fue 44² = 1936, que no brilla precisamente por ser un año de paz.

Pero lo que sí podemos afirmar es que, para la mayoría de nosotros, 2025 será el único año cuadrado en el que vivamos: algunos mayores sí que vivían en 1936 y algunos de los más jóvenes de hoy puede que lleguen al 2116.

Comencemos con un pequeño juego.

En el calendario de enero de 2025 marque un cuadrado de tamaño 4×4. Tiene 4 posibilidades:

Calendario de enero de 2025
calendario enero 2025.

Sume los números que aparecen en los vértices del cuadrado que ha elegido y apunte ese número.

Elija ahora uno de los números del interior del cuadrado, rodéelo con un círculo y tache todos los que están a izquierda y derecha y arriba y abajo del que ha señalado.

De entre los números que están sin tachar (ni rodear), elija un segundo número. Márquelo también con un círculo y tache los que están por encima de él, por debajo, a su izquierda y a su derecha.

De los que quedan sin tachar ni rodear elija uno, rodéelo y, de nuevo, tache los que están en su misma fila y columna.

Ya le quedan pocos números sin usar. Elija uno de ellos, enciérrelo con un círculo, y tache todos los que queden sin usar en el cuadrado.

Sume los números que había metido en los círculos.

¿Coincide esa cantidad con la que había escrito antes? ¿Sorprendente?

– Por qué coincide la cifra

El hecho de rodear números y tachar los que se encuentran en la misma fila o columna fuerza a que se elijan 4 números con una propiedad importante: cada uno de los números encerrados con un círculo está en una fila diferente y, a la vez, en una columna diferente.

Así, entre los 4 números se barren todas las filas y todas las columnas. Por otra parte, los números de la segunda fila se obtienen sumando 7 a los de la primera fila. Los de la tercera se obtienen añadiendo 14 y los de la cuarta sumando 21 a los de la primera.

Si llamamos “a” al vértice superior izquierdo, los demás números de esa fila serán a+1, a+2 y a+3. Si, por ejemplo, los números elegidos fueran los de la diagonal, la suma sería a+(a+1+7)+(a+2+14)+(a+3+21). Cualquier elección que hagamos nos llevará a esa misma suma (aunque expresada en un orden diferente). No es magia. Son matemáticas.

Ejemplo de elección de números
Por ejemplo, esta imagen representa a = 7 y la suma descrita sería (a+1)+(a+3+7)+(a+2+14)+(a+21) 

– 1 de enero de 2025

Hay un desfase entre el 1 de enero y el primer día de cada uno de los otros meses. Dicho desfase se produce porque, salvo febrero en años no bisiestos, los meses no constan de semanas completas.

Maurice Kraitchik menciona en su libro Mathematical Recreations una fórmula ideada por Carlos Federico Gauss para poder determinar el día de la semana, pero es mucho más versátil y rápida la que descubrió Lewis Carroll y que fue publicada en Nature como nota corta.

El método de Carroll requiere hacer algunos cálculos: básicamente dividir entre 4 y entre 7 y quedarnos con los restos.

En 2020 Miquel Durán, profesor de química y entusiasta divulgador, y yo mismo adaptamos los cálculos de Carroll a un esquema gráfico en el que para determinar el día de la semana en que cae una fecha no hay más que contar con los dedos. Este es nuestro calendario perpetuo:

Calendario perpetuo
Calendario perpetuo. 
  1. Elija el año. Atención, los años bisiestos están escritos con tinta blanca. Ponga su dedo índice sobre el año elegido.
  2. Busque el mes. Verá un número debajo del mes. Muévase en el sentido de las agujas del reloj tantos pasos como indica el número que está bajo el mes.
  3. Muévase en el sentido de las agujas del reloj tantas veces como indique el número del día de la fecha que ha elegido.
  4. Precaución: si el año elegido era bisiesto y el mes es enero o febrero, debe moverse una posición hacia atrás.

El lugar donde está ahora su dedo índice indica el día de la semana en que cae la fecha elegida.

– El orden de los días

El día 1 de enero de 2025 es miércoles, el día de Mercurio.

El origen del nombre de los días de la semana es bastante conocido: Luna, Marte, Mercurio, Júpiter, Venus. Sábado y domingo nos descuadran la idea astronómica por tratarse de nombres religiosos: el Sabbat y el Dies Domini. En latín sí estaban las referencias a Saturno y Sol, que se mantienen en inglés todavía hoy.

Rob Eastaway comenta en su libro How Long is a Piece of String la razón del orden en el que aparecen los días de la semana. Los datos conocidos de los que partimos son los tiempos que tardan los objetos celestes, desde nuestro punto de vista, en dar una vuelta y volver a la posición inicial:

Saturno tarda 28 años; Júpiter, 12 años; Marte, 687 días; el Sol, 365 días; Venus, 225 días; Mercurio, 88 días, y la Luna, 28 días. Podríamos haber puesto los nombres de los días de la semana por este orden y haber acabado, pero ese no es el orden que utilizamos.

La clave del orden en el que aparecen mencionados los días de la semana se debe a que los babilonios nombraron las horas, no los días, según los periodos de las órbitas, de mayor a menor. Así, escribieron las 24 horas del día asignando esos nombres:

Horas
En vertical las horas, en horizontal los siete días de la semana. La primera hora del primer día de la semana fue asignada a Saturno y las siguientes a Júpiter, Marte, el Sol, Venus, Mercurio y la Luna respectivamente. La primera hora del segundo día de la semana se asignó al Sol, manteniendo la misma rotación el resto de las horas y días. 

Si nos fijamos en una línea cualquiera de esa tabla veremos el orden habitual en el que aparecen los días de la semana.

El final de un año y el principio de otro nos evoca muchos sentimientos: hacemos balance de lo que ha pasado y también propósitos para el nuevo periodo que comienza. Podríamos hacerlo en cualquier momento pero, como todo ritual, bien merece una ocasión solemne.

2025 puede ser el único año cuadrado de nuestras vidas. ¡Habrá que celebrarlo!

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6 cosas que le suceden a tu cuerpo cuando comes demasiado…


AARP(M.Crouch) — ¿Alguna vez has comido tanto que has tenido la sensación de que te iba a estallar el estómago? Casi todos recordamos alguna ocasión en la que hemos comido más allá del punto de saciedad, ya sea que nos excediéramos en un restaurante de comida rápida favorito o nos atiborráramos en una comida festiva.

Comer en exceso a menudo parece ocurrir durante las fiestas, cuando nos reunimos con la familia para celebraciones que giran en torno a alimentos especiales que no comemos habitualmente.

«Es fácil dejarse llevar por la alegría y la celebración de las fiestas, o recurrir a la comida como forma de controlar la ansiedad y el estrés; ambas cosas contribuyen a comer en exceso», afirma Kate Craigen, directora de integridad clínica y psicóloga clínica de Monte Nido & Affiliates, una organización nacional de tratamiento de trastornos alimentarios.

Si se convierte en un hábito, comer en exceso con frecuencia —sobre todo alimentos poco saludables— puede causar un trastorno alimentario o un aumento excesivo de peso. El sobrepeso aumenta el riesgo de padecer problemas cardíacos, derrames cerebrales, diabetes de tipo 2, problemas respiratorios, muchos tipos de cáncer y muerte prematura.

Pero incluso a corto plazo, comer en exceso tiene efectos sobre el organismo, según los expertos. A continuación, te explicamos seis cosas que le suceden a tu cuerpo cuando comes demasiado y qué hacer para sentirte mejor.

1. El estómago se expande y presiona los demás órganos

Piensa en tu estómago como un globo que se expande al comer. Cuando está vacío, se parece mucho a una pasa, explica el doctor Matthew Hoscheit, gastroenterólogo de Cleveland Clinic: «Está arrugado, por lo que no ocupa mucho espacio en el abdomen».

Al comer, el estómago se expande para dar cabida a la comida adicional, y todo el abdomen se distiende. Por eso empiezas a sentir que necesitas desabrocharte el botón superior o el cinturón, dice Jennifer Earles, dietista licenciada de Novant Health Bariatrics Solutions en Charlotte.

Si continúas comiendo, el estómago se expande tanto que comienza a presionar los demás órganos internos. «Es una sensación incómoda», señala Earles.

2. El metabolismo se acelera

Para ayudar a tu cuerpo a descomponer toda esa comida, tu metabolismo se acelerará temporalmente después de una comida copiosa, indica Brittany Werner, dietista licenciada y directora de orientación de Working Against Gravity, una empresa de asesoramiento nutricional en línea.

Esa aceleración puede hacer que algunas personas se sientan de forma temporal acaloradas, sudorosas o mareadas después de comer demasiado, dice Werner. «Es tu cuerpo intentando hacer su trabajo», explica.

3. El corazón bombea con más fuerza para enviar más sangre al sistema digestivo

Cuando comes demasiado, el cuerpo desvía el flujo sanguíneo y la energía del cerebro y otros órganos a los intestinos, señala Hoscheit. «Esa es en parte la razón por la que te sientes cansado», añade.

El corazón también late más rápido durante varias horas para bombear la sangre adicional que el cuerpo necesita para la digestión.

Un estudio dividió a los participantes en dos grupos: un grupo comió una comida pequeña y el otro comió una comida dos veces y media más grande. El estudio determinó que las personas que comieron la comida más grande produjeron el doble de sangre.

Su ritmo cardíaco también fue mucho más elevado en comparación con el grupo de la comida pequeña, y se mantuvo elevado dos horas después, mientras que el ritmo cardíaco del grupo de la comida pequeña había vuelto a la normalidad.

4. Te sientes cansado y lento

Es probable que te hayas dado cuenta de que no tienes mucha energía cuando tienes el estómago lleno. Una disminución en el nivel de energía es normal porque tu cuerpo está trabajando mucho para digerir la comida. Después de comer, tus órganos también liberan enzimas y hormonas adicionales, como la leptina y la serotonina, que contribuyen a la fatiga, indica Hoscheit.

Un estudio reveló que puedes sentirte somnoliento y aletargado hasta cuatro horas después de comer en exceso.

5. El nivel de azúcar en la sangre experimenta subidas y bajadas significativas

Cuando comes, aumenta el azúcar (glucosa) en la sangre, sobre todo si comes alimentos ricos en azúcar y carbohidratos. Esto hace que el cuerpo libere una hormona llamada insulina para transportar la glucosa del torrente sanguíneo a las células, donde se utiliza como fuente de energía, señala Werner.

Si comes en exceso y demasiado rápido, «tu cuerpo no da abasto», explica. «Si no secretas suficiente insulina, la cantidad de azúcar en la sangre se dispara y luego disminuye de manera súbita». Esa bajada repentina puede hacerte sentir nervioso y contribuir a la sensación de letargo y fatiga.

6. Es posible que experimentes acidez estomacal y reflujo ácido

Según Hoscheit, es frecuente que las personas sufran acidez estomacal y distensión abdominal después de comer en exceso. La acidez se produce cuando el ácido y otros contenidos del estómago suben al esófago, y provocan una desagradable sensación de ardor en el pecho.

Al distenderse el estómago por exceso de comida, el músculo que separa el esófago del estómago se relaja temporalmente.

Si el estómago está muy lleno, «la comida tiene que ir a alguna parte, así que regresa al esófago», dice Hoscheit.

– Cómo sentirse mejor después de comer demasiado

La buena noticia es que la mayoría de las personas se sienten bien unas horas después de comer demasiado. Y siempre que no sea algo habitual, los estudios indican que el organismo se recupera con bastante rapidez de un único episodio de comer en exceso.

A continuación te ofrecemos algunas medidas que puedes tomar para aliviar el malestar la próxima vez que sientas el estómago incómodamente lleno y distendido.

  • No te atormentes. «No hay razón para sentirse mal o avergonzarse por la comida», dice Werner, y señala que la mayoría de nosotros comemos en exceso al menos de vez en cuando. «Lo hecho, hecho está. Mira hacia delante y aprende de las lecciones del pasado».
  • Mantente en posición vertical. Cuando uno no se siente bien, es posible que se sienta inclinado a dormir la siesta o tumbarse en el sofá, pero permanecer de pie durante un rato favorece el flujo natural de la digestión, afirma Earles. También reduce el riesgo de acidez estomacal y reflujo ácido.
  • Muévete. Un poco de actividad ligera, como dar una vuelta a la manzana, ayuda a aliviar las molestias y a que el cuerpo empiece a quemar las calorías sobrantes. «También ayuda a regular el nivel de azúcar en la sangre para que no baje demasiado pronto… y esto hará que te sientas mejor», afirma Earles.
  • Bebe agua. Mezclar líquidos con sólidos facilita el proceso de digestión del estómago y ayuda a prevenir el estreñimiento. «Piensa en una licuadora: es más fácil mezclar los sólidos si añades agua», señala Hoscheit.
  • Prueba los productos de jengibre o menta. Se ha demostrado que ambos remedios caseros ayudan a calmar el estómago, afirma Hoscheit. Vienen en diferentes formas, como tés y pastillas.
  • Toma un antiácido para la acidez estomacal. Los antiácidos de venta libre ayudan a neutralizar el ácido estomacal y alivian con rapidez los síntomas de la acidez.

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Otramente…


Ilustración: Emiliano Bruner.

JotDown(E.Bruner) — Sea acertado o no, parece casi imposible evitar caer en un mecanicismo extremo cuando pensamos en nuestro cerebro. Aunque sea solo por una necesidad de cuadricular los elementos del sistema, lo interpretamos como si fuera un ordenador, con sus capacidades y sus limitaciones.

De hecho es posible que, sin darnos cuenta, estemos construyendo nuestras computadoras según relaciones iguales o parecidas a las que caracterizan los mecanismos de nuestro sistema nervioso central.

Sea como fuere, siempre hemos interpretado el cerebro como una máquina, y asimismo interpretamos sus éxitos y sus fracasos con la misma perspectiva. Y una máquina tiene sus capacidades, su potencia, su autonomía, y sus fallos.

Si a nivel evolutivo intentamos explicarlo en términos de adaptación y selección, con referencia a la población lo llamamos variabilidad. Tenemos pruebas de evaluación psicométrica que intentan medir las diferencias cognitivas entre las personas, asociando tareas y puntuaciones, según criterios que por necesidad metodológica son muy lineales y simplificados.

A veces podemos no estar seguros de qué es lo que estamos midiendo exactamente pero, más allá de la capacidad cognitiva específica que se supone estamos cuantificando, hay algo que la medición revela de forma más objetiva: su diversidad.  

Podemos no tener muy claro lo que hemos medido con un test psicométrico (que a menudo se refieren a factores muy complejos como por ejemplo la capacidad de memoria, la capacidad de cálculo, la velocidad mental, o a medidas generales de inteligencia), pero sí que puedo saber si lo que he medido es algo poco o muy variable entre los individuos. Es decir, si pensamos, sentimos y analizamos de forma similar o muy distinta.

Hay veces que uno se puede sorprender en este sentido, cuando los resultados nos sugieren que percibimos e interpretamos el mundo ahí afuera de forma muy pero que muy diferente el uno del otro.

El haber acosado y oprimido las diferencias a lo largo de siglos ha llevado a nuestra sociedad occidental a rechazar el concepto de diversidad, en lugar de llegar a reconocerlo y valorarlo como una riqueza.

Pero si es verdad que tenemos todos los mismos derechos, no es verdad que somos todos iguales.

Y es probable que no tengamos ni idea de cuán diferentes somos.

Sin darnos cuenta, a lo largo de nuestra historia y de nuestras vidas, establecemos patrones y códigos comunes que disimulan las diferencias, las esconden, las encarrillan, las suavizan, las camuflan y, en cierto modo, esto representa probablemente una premisa necesaria para poder desarrollar una estructura social razonablemente estable.

Integramos las diferencias personales en un contexto compartido y pensamos que somos todos iguales en el sentido de que, con algunos matices y cada uno con sus gustos, recibimos e interpretamos el mundo según los mismos criterios, teniendo todos los mismos filtros.

La sociedad se ha estructurado de forma que las diferencias en la percepción y en los mecanismos cognitivos no se noten, y desde pequeños vamos encajando y explicando los comportamientos ajenos según nuestros criterios, suponiendo o asumiendo que son los de todos.

Las diferencias cognitivas o neurales se pueden mimetizar hasta casos extremos. Hay peculiares cortocircuitos del cableado cerebral llamados sinestesias, que tienen como consecuencia la asociación perceptiva entre números y colores, o entre formas geométricas y otros efectos sensoriales.

Hay muchos casos en los que quien tiene sinestesias no lo sabe o, mejor dicho, cree que son algo normal, que son la forma común de asociar estímulos externos y sensaciones internas, y tardan muchos años en descubrir que no es así, que no para todos el miércoles es azul.

Y hay muchas personas que, ya en una edad adulta, descubren tener síndrome de Asperger (una variación del espectro autista) a veces por casualidad, cuando llevan sus hijos a un psicólogo infantil porque les parece que tienen un comportamiento peculiar.

¿A qué nivel llegan las diferencias cognitivas entre nosotros sin que nos demos cuenta? A menudo se pone el ejemplo de los colores, recordando que el rojo para una persona puede que no sea el rojo para otra, pero llamándolo siempre de la misma forma sencillamente no nos enteramos nunca de que utilizamos el mismo nombre para una experiencia sensorial diferente.

Pero ¿qué pasa si no fuera solo eso? Individuos que tengan diferencias sustanciales en sus capacidades mnemónicas, visoespaciales, ejecutivas, fonológicas, de cálculo o de velocidad mental, no solamente ven e interpretan el mundo de una forma totalmente diferente, sino sobre todo amontonarán a lo largo de sus vidas diferencias cada vez más importantes.

No solo reciben el mundo de una forma diferente sino que, sobre todo, el mundo moldeará sus cerebros de forma diferente. Si ya estas diferencias pueden tener un efecto significativo en las edades jóvenes, en los adultos pueden generar a largo plazo individuos que utilicen un mismo código (los comportamientos, reglas y cánones establecidos por la sociedad) pero que en realidad ven la vida con ojos totalmente distintos.

A veces esto se sobrelleva bastante bien y a veces no, porque antes o después las pequeñas divergencias llevan a las líneas rectas a separarse demasiado o, al revés, a chocar entre ellas.

Imagen: Emiliano Bruner.
Un espacio multivariante es como un espacio tradicional en dos dimensiones, solo que las dimensiones son… ¡más! Un eje para cada variable que se mide y que, si estamos analizando personas, pueden ser variables físicas (como altura y peso) o de cualquier otra naturaleza, incluyendo variables cognitivas (capacidad de cálculo, de memoria, de integración visual, etc.). Cada punto es un individuo, con su particular combinación de valores para cada una de las características que se están midiendo. Si la distribución es «normal» (la famosa campana de Gauss) los individuos más hacia el centro tendrán valores promedio, tendrán más individuos parecidos a ellos, y además los individuos cercanos serán realmente muy parecidos, hasta iguales. Los que están hacia la periferia, pues… ¡lo contrario! Por cierto, ¿tú dónde crees que estás?

Si cuantificamos todas nuestras capacidades cognitivas y hacemos un análisis estadístico de la población en que vivimos, transformando a cada uno de nosotros en un valor de un gráfico con muchas dimensiones (un eje para la capacidad mnemónica, uno para la capacidad visoespacial, uno para la velocidad mental, uno para la capacidad de cálculo, etc.), encontraremos una nube de puntos, un punto para cada individuo, en un espacio donde algunos están más cercanos al centro, y algunos más lejos, apartados hacia una periferia menos poblada.

En esta nube estamos todos, cada uno en un punto de este espacio, en función de su particular combinación de valores. Estás tú, y está también alguien que es el anti-tú. Es decir, alguien que tiene exactamente los valores opuestos a los tuyos. Estas distribuciones suelen tener forma de campana: valores frecuentes a un nivel promedio, y valores siempre más infrecuentes alejándose de este valor promedio.

El área central es «densa»: los que están allí presentan valores más corrientes y abundantes. Las áreas periféricas, en cambio, son menos tupidas, los puntos están más dispersos. Podemos aplicar esta perspectiva a nuestro entorno social y cultural, mapeando la posición de todos nosotros según nuestras capacidades cognitivas y descubriendo  nuestra posición dentro de esta «nube» de puntos. Y hay que tener en cuenta entonces tres consecuencias principales.

Primero: cuanto más lejos estés del centro, tanto más tu forma de ver las cosas será «diferente». Segundo: cuanto más te alejas del centro, menos personas «te entienden», y, por ende, menos personas puedes llegar a entender. Tercero: cuanto más te alejas del centro, los individuos más próximos a ti serán de todas formas «menos iguales» a ti.

¡Atención, que esta es quizás la consecuencia menos evidente pero más importante! Al ser la periferia de la nube menos densa, los puntos están más alejados. Por ende, quien está en el centro tendrá a su alrededor otros individuos realmente muy parecidos, mientras que si estás en la periferia, el individuo más cercano estará de todas formas bastante lejos, lo cual quiere decir que su forma de pensar será bastante disímil de la tuya, a pesar de ser tu vecino más inmediato.

A lo largo de este camino que va gradualmente desde el centro hasta la periferia de nuestras combinaciones cognitivas se encuentran las borrosas, imprevisibles y contingentes fronteras entre genio y locura, entre éxito y exilio, entre curiosidad y miedo, entre integración y soledad.

En muchas ocasiones nuestras sociedades, en contextos históricos y culturales muy distintos, han intentado seguir las sendas de esta geografía cognitiva, para dar con combinaciones mentales que puedan delatar al genio o al criminal.

Y muchas veces ambos caracteres han resultado ser el alter ego de un paquete indivisible que asocia una perspectiva diferente a una diferente interpretación de luz y tinieblas, juegos de sombras a veces productivos y a veces peligrosos, y siempre difíciles de gestionar según las reglas que gestionan los que buscan la diferencias sin ser diferentes.

Es una patente circularidad del sistema sociocultural: se busca una perspectiva alternativa, pero teniendo que utilizar las reglas establecidas para las perspectivas que no son alternativas. La aceptación total de las reglas conduce a un estancamiento cultural que ahoga el sistema social, mientras que el total rechazo de las reglas lleva a la némesis, disolución destructiva de la organización interna.

Para lidiar con todo esto se envían exploradores hacia las fronteras entre la norma y lo anormal, para tantear este espacio sin hacer demasiado ruido, para evaluar sin comprometerse, para aprovechar de la frontera sin tener que pagar sus peligrosas consecuencias.

La caza al genio (según nomenclatura más adecuada y norma europea, etiquetado con el término de «individuo con altas capacidades») tiene hoy en día dos objetivos complementarios, por lo menos a nivel formal.

Primero, hay que localizarlo para aprovechar el don, optimizar sus recursos, potenciar y desarrollar la combinación favorable. Segundo, hay que individuarlo para protegerlo, para sostenerlo, porque el genio en un contexto pensado por los demás se aburre, se desmotiva, y acaba malgastando el don.

Y otra vez volvemos a nuestro tautológico fracaso, porque intentamos encajar en nuestra cuadrícula social lo que tiene su valor precisamente por quedarse fuera de ella. A nivel estrictamente lógico, además, topamos por lo menos con tres límites patentes. Primero, las capacidades cognitivas pueden ser muy diferentes, y el espacio cognitivo tiene muchas dimensiones.

Así que probablemente no existe una solución para todos, porque cada persona puede tener una combinación muy particular, difícil de encajar en una escala simplificada que va desde un menos a un más que, sencillamente, no existen. Segundo, también es probable que no existan umbrales, y que estas capacidades en todas sus dimensiones generen un espacio continuo.

Así que una gestión en plan blanco y negro va a tener que lidiar con una gradación que funciona estrictamente con escala de grises. Tercero, tenemos un claro dilema sobre fines y objetivos, porque las capacidades de una persona no tienen por qué encajar necesariamente con sus esperanzas.

¿Qué pasa si el malabarista de los números no soporta las matemáticas? ¿Qué ocurre si el genio no agradece serlo? Está claro que estos problemas no son barreras imposibles, pero hay que considerarlos a la hora de planificar el rastreo de las mentes diferentes, así como de sus opuestos.

Sobre todo si, otra vez en nuestro sufrido principio de indeterminación, las mentes diferentes tienen que ser orientadas por mentes que no son diferentes.

Un caso especial y significativo es el espectro autista, donde una diferencia sustancial en la percepción de la realidad lleva demasiado lejos en la nube de puntos, generando una distancia cognitiva importante entre el individuo y la sociedad.

Después de décadas intentando encajarlo en nuestros esquemas médicos y psicológicos demasiado lineales, el autismo nos está revelando un mundo increíble, un mundo que mucho nos puede enseñar a los que supuestamente estamos amontonados en la constreñida distribución «neurotípica».

En aquel mundo nuestras etiquetas no funcionan, porque hay miles de autismos diferentes, casi uno para cada autista. Nuestros umbrales tampoco sirven de mucho, porque entre los extremos de la norma y de lo anormal hay todos los posibles grados.

De hecho, es probable que estemos intentando etiquetar como «autistas» sencillamente a todos aquellos satélites que están dispersados fuera de la nube, a lo largo de su extensa periferia multivariante, pensando que son todos el resultado de un mismo proceso, o de un alejamiento en una misma dirección.

Si el espectro autista es nada más y nada menos que aquella lejana periferia, precisamente por su posición alejada, entonces tiene mucho que enseñarnos.

Mentes diferentes con capacidades diferentes y soluciones diferentes, que observan nuestra amontonada nube de puntos con los ojos de un espectador remoto, aprovechándose de una perspectiva distante para contemplar el escenario desde la cumbre fascinante y solitaria de su diversa realidad.

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Esta es la duda ortográfica más frecuente entre los españoles: la mayoría usan esta palabra mal…


El Español(N.Gómez) — Los españoles suelen tener dudas a la hora de escribir determinadas palabras o que simplemente realiza búsquedas para evitar tener faltas de ortografía. Son frecuentes las faltas de ortografía y errores gramaticales, sobre todo, en la escritura de los nativos digitales.

Muchos de ellos, al no estar tan familiarizados con la escritura a mano, se guían por el código oral, es decir, que escriben tal y como suenan las palabras.

En este sentido, son muchos los usuarios que interactúan con la cuenta de X (antes Twitter) de @Raeinforma, una cuenta que utiliza la Real Academia de la Lengua Española para responder a dudas ortográficas. Algunas de las más frecuentes son las siguientes:

Las dudas ortográficas más frecuentes entre los españoles

Algunos detalles ortográficos que pueden enamorar por San Valentín:• usar la coma del vocativo• no prescindir de los signos de apertura de interrogación y exclamación• tildar las MAYÚSCULAS• no tildar «ti»• escribir «echo de menos» sin «h-» en «echo»¿Proponen más?

¿Cuáles son las palabras más comunes en español?

  • «Aun» o «aún»

Una de las dudas más frecuentes es «aún» o «aun» cuando lleva tilde o no. Tal y como indica Fundéu: «El adverbio aún se escribe con tilde cuando es palabra tónica y equivale a todavía, mientras que, cuando significa incluso, hasta, también o (ni) siquiera, es átono y se escribe sin tilde». De la misma manera, la RAE da ejemplos en su cuenta de X:

Se escribe «aun» cuando equivale a ‘incluso’ o con valor concesivo:

Lo saben todos; aun los niños.
Aun descalza corre mucho.
Aun así, iremos.

Se escribe «aún» con el valor de ‘todavía’:

Aún me emociona la canción.
Es mejor aún.
Si estás aún así, no vamos a llegar. 

  • Los superlativos

Otra de las dudas puede ser cómo usar un superlativo correctamente, teniendo en cuenta sus formas habituales, así como sus formas cultas, en este sentido, la RAE explica algunos ejemplos:

¿Usan superlativos habitualmente? Aquí les ofrecemos algunos con los que demostrarán un conocimiento superlativo del español:

cruel → crudelísimo
frío → frigidísimo
enemigo → inimicísimo
íntegro → integérrimo
mísero → misérrimo
pulcro → pulquérrimo
sagrado → sacratísimo 

  • Los diferentes tipos de comillas

Tal y como indica la página web de la Real Academia Española:

«En español usamos tres clases de comillas: las angulares, llamadas también latinas o españolas (« »), las inglesas (“ ”) y las simples (‘ ’). Aunque en los textos manuscritos se emplean las inglesas, en los impresos se recomienda usar primero las angulares, reservando las inglesas y las simples, en este orden, para entrecomillar partes de un texto ya entrecomillado».

¿Cuándo se usa cada tipo de comillas?

Se recomienda usar en primera instancia las comillas angulares (« »), reservando las inglesas (“ ”) y las simples (‘ ’), en este orden, para entrecomillar partes de un texto ya entrecomillado: «Me dijo: “Vaya ‘cacharro’ se ha comprado”». 

  • «Porque», «por que», «porqué» y «por qué»

Tal y como indica Fundéu, esta es la distinción que hay que tener en cuenta para usarlos correctamente:

«Porqué es un sustantivo, sinónimo de ‘causa’, ‘motivo’ o ‘razón’: «El responsable de fotografía de la casa de subastas explica el porqué de su valor», que puede ir también en plural: «Los porqués del entrenador no tienen sentido».

Por qué es la combinación de la preposición por y el interrogativo qué: «¿Por qué no aumenta el número de vivienda protegida?»; se reconoce si se le agrega la palabra razón: «Le preguntaron por qué (razón) ingresó al club».

La palabra porque es una conjunción que equivale a puesto que, dado que, ya que: «Es difícil porque hay tres equipos más de un nivel muy alto». También puede tener valor de finalidad con un verbo en subjuntivo, equivalente a para que: «Hizo lo que pudo porque (o para que) su trabajo fuera excelente». En este caso, también es válida su escritura en dos palabras.

Por que es la combinación de por y el pronombre relativo que y se reconoce fácilmente porque siempre se puede intercalar un artículo entre ellos: «Ese es el motivo por (el) que decidió no ir».

También puede tratarse de la preposición por exigida por el verbo, el sustantivo o el adjetivo, y la conjunción que: «Los trabajadores votaron por que no se convoque la huelga» (votar por algo).»

Ortografía | Ejemplos de uso de «porque», «por que», «porqué» y «por qué»

Fui porque iba ella.

No sabemos la razón por que dijo eso.
Al final optaron por que fuese.

No entiendo el porqué de tu actitud.

¿Por qué no viniste?
No sé por qué se pone así.
No tiene por qué hacerlo. 

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La enfermedad de Christmas, el riesgo de morir en estas fechas y otras curiosidades médicas «navideñas»…


The Conversation(I.L.Goñi) — Movido por la curiosidad he buscado en la base de datos de PubMed temas de ciencia relacionados con la palabra “Christmas”.

Lo primero que he descubierto es que hay una enfermedad que se denomina Christmas disease, pero que nada, o casi nada, tiene que ver con la Navidad. La enfermedad de Christmas, que es como habría que traducirla, es en realidad el nombre alternativo para la hemofilia B. La razón de que se llame así es que esta patología fue descubierta por primera vez en 1952 en un niño canadiense de cinco años llamado Stephen Christmas.

– La extraña dolencia de Stephen Christmas

Hasta entonces, sólo se conocía un tipo de hemofilia, una enfermedad genética que causa problemas de coagulación de la sangre y pone a los pacientes en riesgo de sufrir hemorragias graves. Quien la sufría, carecía de una proteína en la sangre llamada factor de coagulación VIII.

Sin embargo, los investigadores descubrieron que, aunque Stephen Christmas tenía los problemas de coagulación asociados con la hemofilia, no presentaba ese déficit del factor VIII, sino que carecía del factor de coagulación IX. Los investigadores llamaron a este tipo de hemofilia enfermedad de Christmas en honor al niño. Más tarde se llamaría hemofilia B y la deficiencia del factor VIII pasaría a conocerse como hemofilia A.

La vida de Stephen dependía de transfusiones de sangre y, de adulto, se infectó con el virus VIH (en aquellos años la sangre no se analizaba de forma rutinaria para detectarlo). Murió a los 46 años de sida, irónicamente justo antes de la Navidad de 1993, el 20 de diciembre.

En julio de 2022 se anunció un nuevo tratamiento contra la hemofilia B basado en terapia génica con un virus adenoasociado para restaurar la proteína del factor de coagulación IX. Y por cierto, el artículo donde se describió por primera vez esta enfermedad se publicó durante las Navidades de 1952. Concretamente, el 27 de diciembre.

– Otras “enfermedades” de Navidad

Otra enfermedad “relacionada” con la Navidad recibe el nombre de Christmas tree. No implica tener alergia al árbol de Navidad y, en realidad, no es una enfermedad: así se denominan las lesiones secundarias que se encuentran en la pitiriasis rosada, un tipo de dermatitis.

La pitiriasis rosada es una erupción benigna de la piel, con una distribución característica y que dura varias semanas. No está claro su origen, y aunque se ha relacionado con un virus del herpes, no parece que sea contagiosa.

Es más frecuente en niños, adolescentes y adultos jóvenes. Aunque las manchas o lesiones pueden aparecer en varias partes del cuerpo, suelen seguir un patrón en la espalda formando una distribución característica que recuerdan a un árbol de Navidad.

La primera mención a este patrón parece ser un artículo de 1956 escrito por John T. Crissey, profesor de Dermatología en la Universidad del Sur de California (EE. UU), que describió las lesiones como una distribución en la que la columna vertebral sirve como el tronco del árbol con las lesiones de la piel delineando sus ramas.

Desde entonces se menciona en casi todos los libros de texto de dermatología.

Y hace ya varios años, un investigador acuñó el término Christmas Eye Disease o la enfermedad del ojo de Navidad, para describir un tipo de erosión aguda y dolorosa de la córnea que parece ocurrir sólo entre finales de noviembre y mediados de enero en áreas rurales de Australia.

Los casos a menudo se relacionaban con haber realizado actividades al aire libre, como la jardinería, la tarde o noche anterior de ir al médico. La enfermedad también se denomina síndrome de Albury-Wodonga o queratitis de Harvester, y la lesión afecta únicamente a uno de los ojos.

Durante años, la causa fue un misterio. Sin embargo, se ha sugerido que pueden producirla las secreciones de un compuesto irritante que generan un tipo de diminutos (menos de un milímetro) escarabajos australianos del género Orthoperus y la familia Corylophidae.

– El “efecto Navidad”, ¿un factor de riesgo?

Un tema que también se ha estudiado ampliamente, revisado y en el que no hay consenso es el siguiente: ¿aumenta la mortalidad los días de Navidad y Año Nuevo?

Para responder a esta pregunta, un grupo de científicos analizó todos los certificados de defunción oficiales de EE. UU. entre los años 1979-2004 (un total de 57 451 944 registros) en las semanas alrededor de Navidad y Año Nuevo.

Comprobaron que había más muertes los días 25 y 26 de diciembre y 1 de enero que en cualquier otro día. Además, en las semanas de Navidad había un exceso de 42 325 muertes por causas naturales por encima del aumento normal de invierno.

Según estos investigadores, la Navidad y el Año Nuevo sí parecen ser factores de riesgo de muerte por diversas enfermedades.

Para explicar sus resultados, sugieren varias posibilidades: el aumento del estrés por las celebraciones, las vacaciones del personal médico y la saturación de los servicios de urgencias y emergencias, el abuso de sustancias (drogas, alcohol…), la coincidencia con los picos de gripe y otras enfermedades respiratorias o “el efecto 1 de enero” en los registros civiles.

Sin embargo, los propios autores reconocen que se necesita más investigación para poder sacar conclusiones.

Con el fin de averiguar si este fenómeno era debido a la estación del año o a los días de Navidad, otro grupo de investigadores realizó un estudio similar en Nueva Zelanda, donde el período de vacaciones de Navidad cae dentro de la temporada de verano.

Así, tras analizar los datos de mortalidad durante un período de 25 años (1988-2013), los investigadores detectaron que la mortalidad cardíaca era más elevada durante la Navidad, independientemente de si era invierno o verano.

Sin embargo, no todos los estudios corroboran ese “efecto Navidad”. En otro trabajo publicado en 2020 se evaluó la incidencia de la mortalidad cardiovascular y por accidentes cerebrovasculares durante el período navideño en Australia entre 1989 y 2015 y no se encontró un aumento significativo durante esas fechas.

La leyenda urbana sugiere también que las enfermedades psiquiátricas tienden a aumentar durante las vacaciones navideñas. Para comprobarlo, unos investigadores realizaron una búsqueda bibliográfica entre 1980 hasta 2011 con el fin de ver la relación entre Navidad, suicidio, depresión, trastornos psiquiátricos y conducta autolesiva.

Los resultados sugerían un aumento en el empeoramiento del estado de ánimo y las muertes relacionadas con el alcohol.

Sin embargo, durante las vacaciones también parecía haber una reducción en la utilización general de los servicios de emergencia psiquiátrica y las admisiones, el comportamiento de autolesión y los suicidios, disminuciones que parecen exhibir un fenómeno de rebote después de las vacaciones de Navidad.

Por lo tanto, parece que la Navidad tiene un cierto efecto protector con respecto a muchas formas de psicopatología, con la excepción de los trastornos del estado de ánimo y las intoxicaciones relacionadas con el alcohol.

– El milagro navideño de Von Behring

La difteria era una enfermedad terrible muy temida a finales del siglo XIX y principios del XX. Se conocía como “el ángel estrangulador”, y la mayoría de sus víctimas eran niños.

El ataque comenzaba con fiebre y una faringitis tan grave que los pacientes adquirían un aspecto de “cuello de toro” debido a la linfadenopatía masiva. A los dos o tres días aparecía una especie de membrana inflamatoria en la garganta que asfixiaba paulatinamente a sus víctimas, con una mortalidad casi segura.

La bacteria que produce la enfermedad, Corynebacterium diphtheriae, fue identificada por primera vez en 1884 en Berlín en el Instituto de Higiene de Robert Koch. El bacilo produce sus efectos tóxicos a través de la síntesis de una toxina.

En 1890, Emil Adolf von Behring, uno de los ayudantes de Robert Koch, demostró que el suero de animales inmunizados con la toxina tenía una nueva propiedad: cuando ese suero se inyectaba en otro animal, se evitaban los efectos de la toxina y le protegían contra el desarrollo de la enfermedad.

Von Behring fue el creador de la sueroterapia, y era de la opinión que unas sustancias (que llamó antitoxinas) eliminaban las toxinas segregadas por las bacterias. Demostró que la resistencia a una enfermedad (él trabajó sobre el tétanos y la difteria) no está en las células del cuerpo, sino en el suero sanguíneo libre de células.

Todos esos estudios se habían realizado en animales. En 1891, el laboratorio de Behring no tenía suficiente suero antitoxina para uso en humanos, y había sido prohibido su utilización en los hospitales.

Pero la noche de la Navidad de ese año, Von Behring inyectó la antitoxina experimental derivada del bacilo de la enfermedad a una niña que estaba a punto de morir por difteria en un hospital de Berlín. Su rápida recuperación fue catalogada de milagro.

Tres años después, se habían inmunizado más de 20 000 niños berlineses con esa vacuna antitoxina contra la difteria. Emil Adolf von Behring fue el primer Premio Nobel de Fisiología y Medicina que se otorgó en 1901.

¡Feliz Navidad!

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¿Éramos más felices sin redes sociales?…


La mente es maravillosa(C.R.Rivera) — El uso de las redes sociales está totalmente implantado en nuestra rutina diaria.

Tras unos años formando parte de nuestra vida y más allá de los datos e información que nos aportan, en este artículo nos preguntamos si éramos más felices sin ellas.

Hay una pregunta que viene y va en nuestras mentes. ¿Éramos más felices sin redes sociales? 

La verdad es que si reflexionamos respecto a todo lo que hemos aprendido con las redes sociales, podríamos decir que han sido, por un tiempo, una buenísima fuente de información alternativa.

Sin embargo, la pregunta va más allá de la funcionalidad y utilidad. Con cualquier invento tecnológico que añadimos a nuestra rutina, tenemos que analizar si está sirviendo para hacernos sentir mejor. Si ha optimizado nuestras relaciones, cambiado rutinas desadaptativas o si nos produce bienestar utilizarlas.

Después de varios años utilizándolas, es conveniente pararnos a pensar en todo lo que nos ha traído o robado, en todo lo que nos ha ayudado o no en lo personal y profesional. Nos preguntamos por tanto en este artículo: ¿Éramos más felices sin redes sociales? La respuesta será diferente para cada uno de nosotros, pero reflexionar sobre algunos puntos nos ayudará a contestarla.

– ¿Éramos más felices sin redes sociales?

Tres mil millones de personas, alrededor del 40 % de la población mundial, usan las redes sociales en línea. Pasamos un promedio de dos horas al día compartiendo, dando me gusta, twitteando y actualizando información en estas plataformas, según algunos informes.

Con las redes sociales jugando un papel tan importante en nuestras vidas, ¿podríamos estar sacrificando nuestra salud mental y bienestar, así como nuestro tiempo? ¿Qué sugiere realmente la evidencia?

.¿Éramos más felices sin redes sociales? La sensación de estrés

La gente usa las redes sociales para desahogarse. La desventaja de esto es que nuestros feeds a menudo se asemejan a un flujo interminable de estrés. En 2015, los investigadores del Pew Research Center con sede en Washington DC buscaron averiguar si las redes sociales inducen más estrés del que alivian.

En la encuesta de 1800 personas, las mujeres informaron estar más estresadas que los hombres. Se descubrió que Twitter era un “contribuyente significativo al estrés” porque aumentó la conciencia sobre el estrés de otras personas.

.Estado amínico y redes sociales

Si nos paramos a pensar en muchas publicaciones que hemos visto, numerosas de ellas no las esperábamos o nos han afectado negativamente. Las buenas noticias sobre algo de nuestra vida o de nuestros amigos y familia se comunican de otra forma.

Por tanto, ¿qué estamos buscando? ¿Compararnos con los demás? ¿Conseguir encontrar gente afín con nuestra forma de pensar?

Compararse con los demás siempre conduce a frustración, porque siempre nos comparamos con los logros ajenos. Encontrar gente afín a nuestros ideales es inspirador, pero ¿realmente podemos ir con ellos a tomar un café o llamarlos algún día por teléfono?

Esto puede ocurrir, pero seguro que el tiempo invertido en redes sociales es muchísimo mayor que el acompañamiento real y humano en nuestras vidas.

– Más allá de los datos concretos, ¿éramos más felices sin redes sociales?

El fin de este artículo, cuyo título es una pregunta abierta, es invitar a reflexionar a los lectores a si las redes sociales, en su caso particular, han contribuido a su bienestar y si también observamos esa mejora en la sociedad en general. Tras unos años utilizándolas, podemos fijarnos en algunos indicadores.

.¿Han mejorado las redes sociales nuestras relaciones íntimas? ¿Han combatido nuestra soledad?

La respuesta es radicalmente distinta para una persona que para otra, pero es necesario reflexionar acerca de si las redes sociales nos han aportado cosas positivas respecto nuestras relaciones, si lo siguen haciendo y, si fuera lo contrario, cómo enmendarlo o cambiarlo.

Cuando reflexionamos acerca de la mejora de las relaciones sociales, nos referimos al incremento del bienestar general en una persona por mantener relaciones frecuentes y significativas. 

La intimidad en las relaciones se traduce en la cantidad de apoyo social percibido. La sensación de sentirnos queridos y de poder contar con distintas personas para distintos planes nos hace más felices.

En definitiva, para mantener buenas relaciones, hay que mantener un contacto, hablar cara a cara, no dar las cosas por sentado y escucharse. Sin embargo, las redes sociales nos han dado una falsa sensación de familiaridad y contacto con los demás en donde parece que no hay que esforzarse por conocer al otro.

.La pérdida de naturalidad y sensación de soledad

Cada uno expone lo que quiere en sus perfiles y con eso nos quedamos. Se ha perdido, en parte, la magia de las miradas, de las manías y complejos visibles que nos hacen imperfectos y a la vez apasionantes. Se ha perdido la conexión o rechazo inexplicable en las distancias cortas.

La sensación de ajetreo, de viaje constante, de prueba y error. Ahora estamos sistematizados y programados. Al principio parecía apasionante, pero añoramos los pequeños detalles. Cada vez estamos más hastiados de la perfección prefabricada. De una relación fluida en redes que no se traduce en un interés genuino por el otro en la vida real.

Echamos de menos a esa gente que no es nada perfecta en redes, pero es especial con tan solo saludarte con una sonrisa. Que no es protocolaria en todo lo que escribe, pero sí natural y buena en todo lo que dice y hace. No es que demos menos importancia al comportamiento en redes, pero con el paso de los años el tiempo invertido en ellas no es proporcional al beneficio emocional que nos aporta.

Así, nos vemos cualquier día queriendo disfrutar un día maravilloso y el teléfono no suena como antes. No hay gente que tenga que “buscarse la vida” para entretenerse. Tenemos un universo de perfiles en redes sociales abiertos, de plataformas digitales y de videollamadas o chats que hacer. Nunca el entretenimiento fue tan fácil y la dopamina dispensada tan rápido y a demanda.

Como conclusión, destacar que el documental “El dilema de las redes sociales” ya nos lo explicó: hemos hipotecado una vida más placentera de liberación prolongada por dosis continuadas de dopamina que nos atrapan y nos distraen.

Y tú qué piensas, ¿confundiste la satisfacción de pequeñas dosis por la satisfacción a largo plazo? Quizás esto nos ayude no a eliminarlas si no es eso lo que deseamos, pero sí a repensar nuestra relación con ellas.

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Qué es la homofobia interiorizada y cómo puede afectar a la salud mental…


Qué es la homofobia interiorizada y cómo puede afectar a la salud mental

The Conversation(B.A.Peraita) — Si queremos comprender la homofobia interiorizada, es esencial empezar por definir la homofobia en sí.

Con este término nos referimos a la discriminación hacia las personas que se sienten atraídas por otras del mismo género.

Parte de la idea de que existe una forma “correcta” o “normal” de relacionarse –en este caso, la heterosexualidad– y que cualquier otra orientación sexual es anormal o inferior.

El concepto de “normalidad” es fluido y depende de las circunstancias culturales y sociales.

En general, lo que consideramos “normal” tiende a ser aquello que vemos con mayor frecuencia y que nos es presentado como deseable o aceptable.

Esta concepción afecta a las personas del colectivo LGBTIQ+.

– Rechazo de la propia orientación sexual

La homofobia interiorizada surge cuando una persona no heterosexual crece o vive en un entorno que considera la heterosexualidad como la única forma válida o “normal” de orientación sexual.

Aparece cuando no existen modelos visibles de otras orientaciones, cuando no se habla de ello, cuando se da un trato diferente a las personas no heterosexuales y cuando se hace una crítica explícita a orientaciones diferentes a la heterosexualidad o se oculta su existencia.

Esta internalización de normas sociales puede llevar a que alguien rechace su propia orientación sexual, experimentando sentimientos de vergüenza, culpa o incomodidad.

Además, puede manifestarse como rechazo hacia ciertos comportamientos o características que esa persona asocia con la homosexualidad, incluso si los observa en individuos de su misma orientación. Esto es, trata de “no parecer” homosexual u ocultar las señales que se podrían identificar como tal.

Un ejemplo de esto sería la “plumofobia” (rechazo a expresiones, forma de caminar, gestos, etc. que podrían interpretarse como más femeninos) en los hombres homosexuales o bisexuales o el rechazo a una manera de vestir más “masculina” en mujeres homosexuales o bisexuales.

En términos psicológicos, la homofobia interiorizada supone la adopción de los prejuicios y actitudes negativas de la sociedad hacia la homosexualidad por parte del propio individuo.

– ¿Cómo afecta a la salud mental?

Homofobia interiorizada: cómo identificarla y evitarla

Como punto de partida, el colectivo LGBTIQ+ es población de riesgo cuando hablamos de salud mental.

Sus problemas son consecuencia de las dificultades que estas personas tienen que atravesar por no pertenecer a la cisheteronormatividad.

A ello podría sumarse la interseccionalidad, es decir, la circunstancia de pertenecer a otros colectivos discriminados.

Si nos ceñimos a la homofobia interiorizada, esta ejerce un impacto significativo en el bienestar psicológico.

Dado que no se dirige necesariamente hacia la comunidad homosexual en su conjunto, sino más bien hacia la orientación sexual personal y su expresión, quienes la experimentan pueden manifestar este conflicto interno a través de sentimientos de vergüenza, culpa, ansiedad y depresión, y es un factor de suicidio en la población gay y lesbiana.

Además, el rechazo hacia la propia orientación sexual puede tener repercusiones en las relaciones de pareja, ya que se traduce en la ocultación de dichas relaciones a familiares y amistades.

La vida amorosa no se comparte, se mantiene en el ámbito privado. Impulsada por el miedo y la vergüenza, esta dinámica puede acabar dañando gravemente la relación.

– ¿Cómo se puede ayudar desde la terapia?

El trabajo del profesional es acompañar desde la perspectiva de la psicología afirmativa LGBTIQ+ con el fin de conocer factores como la homofobia interiorizada a la hora de trabajar con personas del colectivo. No todas estas particularidades se dan en todas las personas, pero son variables a tener en cuenta al evaluar casos individuales o de pareja.

De la misma manera, deben considerarse cuáles son las variables relacionadas con el suicidio en poblaciones LGBT para dar un acompañamiento adecuado y un tratamiento psicológico libre de sesgos cisheterocentristas.

No obstante, la verdadera solución a largo plazo pasa por la educación en diversidad sexual y de género. Es una manera de hacer visibles otras realidades liberándonos de prejuicios.

La crítica de las normas de género debe situarse en el contexto de las vidas tal como se viven y debe guiarse por la cuestión de qué maximiza las posibilidades de una vida habitable, qué minimiza la posibilidad de una vida insoportable o, incluso, de la muerte social o literal.

Judith Butler, “Deshacer el género” (2004)

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Las pruebas científicas irrefutables de que Papá Noel existe…


La ciencia moderna ha acumulado evidencias arqueológicas, astronómicas y físicas sobre Santa Claus.

¿Cansado de escuchar que Papá Noel no existe? ¿Harto de los argumentos «racionales» sobre la imposibilidad física y logística de su hazaña anual? La ciencia podría tener noticias sorprendentes para usted. No solo es posible que Papá Noel exista, sino que hay evidencias convincentes de su realidad.

La física cuántica, la arqueología, la filosofía, las matemáticas y la cosmología nos ofrecen pruebas contundentes que podrían convencer incluso al más escéptico. Solo se necesita un poco de espíritu navideño para descubrirlas.

Pruebas arqueológicas

Empecemos por las evidencias arqueológicas fundamentales. Según detalla Atlas Obscura, los restos de San Nicolás de Myra, el obispo del siglo IV que vivió en la actual Turquía y dio origen a la leyenda de Papá Noel, se encuentran dispersos por el mundo. La mayoría se conservan en Bari y Venecia, Italia, aunque también existen fragmentos en Francia, Alemania y Estados Unidos.

Un hallazgo particularmente relevante es el fragmento de pelvis conservado en Illinois. La datación por radiocarbono lo ubica específicamente en el siglo IV, coincidiendo con la época en que vivió el santo.

Sin embargo, las disputas sobre la ubicación exacta de los restos de San Nicolás continúan hasta hoy. Según reporta la Agencia Católica de Noticias, en 2024, arqueólogos turcos liderados por la Profesora Ebru Fatma Fındık descubrieron un sarcófago en la Iglesia de San Nicolás en Demre, Turquía, que podría contener el cuerpo del santo.

Esta revelación podría cuestionar la creencia tradicional de que sus restos fueron trasladados a Bari, Italia, en 1087. Lo que sí está confirmado científicamente es que los huesos encontrados en Bari y Venecia pertenecen a la misma persona, aunque su identidad definitiva sigue siendo un misterio por resolver.

En 2024, arqueólogos hallaron un sarcófago en Demre, Turquía, que podría contener los verdaderos restos de San Nicolás.

Confirmación desde el espacio: el testimonio del Apolo 8

Si la arqueología no lo convence, quizás esto sí: hace 56 años, durante la misión del Apolo 8, se produjo un intercambio revelador entre la tripulación y el control de misión.

 Como reporta la NASA, el astronauta Jim Lovell habló por radio a la Tierra y soltó la frase que dejó boquiabierto a más de uno: «Por favor, sean informados de que hay un Santa Claus», a lo que el Control de Misión respondió: «Afirmativo. Ustedes son los más indicados para saberlo.» 

Ni la NASA ni la tripulación desmintieron el suceso, así que… tomado directamente desde la órbita lunar, algo sabrían que nosotros desconocemos.

El astronauta Jim Lovell (izq.) del Apolo 8 confirmó desde la órbita lunar la existencia de Santa Claus. ¿Ventajas de observar desde el espacio?

La física cuántica lo explica todo

Pero abordemos ahora la cuestión fundamental: ¿cómo logra Papá Noel entregar tantos regalos en una sola noche sin ser visto? Según los cálculos de Forbes, debe visitar por lo menos 500 millones de hogares en tan solo 42 horas, lo que le da apenas 300 microsegundos por casa.

Aunque algunos escépticos utilizan las leyes de la física clásica para argumentar que esta hazaña sería imposible, la física cuántica ofrece una explicación. El físico de altas energías Daniel Tapia Takaki explica a la BBC que el principio de incertidumbre de Heisenberg nos permite comprender este fenómeno.

Papá Noel existe en una superposición de estados cuánticos, lo que significa que múltiples versiones de él operan simultáneamente por todo el planeta.

Esta teoría también explica por qué nunca lo vemos: cualquier observación directa provocaría el colapso de su estado cuántico, interrumpiendo instantáneamente la entrega de regalos.

El principio de incertidumbre de Heisenberg explicó el misterio: Santa Claus existe en múltiples estados cuánticos simultáneos, lo que le permite entregar regalos en todo el planeta.

¿Pero cómo sobrevive a las condiciones extremas de su viaje? 

Forbes detalla que Papá Noel debe viajar a una velocidad promedio de 2.200 kilómetros por segundo. Para poner esto en perspectiva, es más de 6.000 veces la velocidad del sonido, pero aún por debajo del 1 % de la velocidad de la luz.

Para sobrevivir a estas velocidades, Papá Noel necesitaría una tecnología bastante avanzada: un escudo térmico especial que protege tanto al trineo como a los renos; un traje presurizado con un sistema de bombeo más potente que el corazón humano; y la capacidad de realizar tunelización cuántica para atravesar paredes y chimeneas.

El combustible secreto

¿Y de dónde obtiene la energía para todo esto? La respuesta está en las galletas y la leche que le dejamos. De acuerdo con Forbes, Papá Noel utiliza la famosa ecuación de Einstein, E=mc², para convertir la masa de estos refrigerios en energía con una eficiencia del 100 %. Incluso una pequeña galleta proporciona suficiente energía para mover su carga de un millón de toneladas de una casa a otra.

Lógica y paradojas filosóficas

Por otra parte, la lógica nos ofrece uno de los argumentos más simples pero efectivos. El medio científico IFL Science presentó un fascinante razonamiento basado en dos afirmaciones:

  1. Todo lo que aparece en esta lista es falso
  2. Papá Noel existe

Si la primera afirmación fuera verdadera, entonces sería falsa al incluirse a sí misma, lo cual es una contradicción. Así que la única salida lógica es que la afirmación 1 sea falsa, y, por tanto, que la 2 sea verdadera. Y listo: Papá Noel existe. Tan fácil como suena.

Aunque este razonamiento pueda parecer un juego de palabras, no está exento de fundamentos filosóficos. Los más exigentes pueden revisar la famosa «Paradoja del Mentiroso» y los trabajos del lógico Alfred Tarski.

Sin embargo, tal y como señala la matemática Hannah Fry en su libro The Undeniable Existence of Santa Claus, las declaraciones autorreferenciales no tienen por qué ser forzosamente verdaderas o falsas, lo que resuelve la aparente contradicción y refuerza la idea de que Papá Noel sí podría estar entre nosotros.  

¿Cómo logra Santa Claus generar la energía para visitar 500 millones de hogares? La ecuación E=mc² y unas simples galletas navideñas son la respuesta

Las evidencias visuales

Por si fuera poco, tenemos evidencia astronómica. De acuerdo con la ESA, podemos ver a Papá Noel en el espacio: existe una estructura de 200 billones de kilómetros cuadrados en la nebulosa de Orión que se asemeja a su figura, descubierta oportunamente justo antes de Navidad en 2007.

Esta presencia cósmica sugiere una intrigante posibilidad: quizá el espacio sea su verdadero hogar y el Polo Norte solo una residencia temporal. ¿Podría esto ser un guiño del universo hacia su existencia?

Datos astronómicos, paradojas lógicas, superposición cuántica, registros históricos y la propia palabra de astronautas apuntan en la misma dirección: Papá Noel es real y está ahí fuera, repartiendo ilusión a una escala tan grande que desafía los límites de la ciencia.

Después de todo, ¿Qué es más probable: que exista un ser que domina la física cuántica y la conversión de masa en energía, o que billones de personas alrededor del mundo participen en una elaborada conspiración sin ningún beneficio aparente?

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Vivan las bicimamis: por una cultura pop renovada (y renovable)…


Igluu(A.M.Cervilla) — A finales de los años 70, Radio 3, llegaba a las ondas haciendo gala de ser la emisora menos mainstream de la parrilla con un eslogan poderoso: eres lo que escuchas.

En apenas cuatro palabras, la frase resumía con exactitud el papel de la música en la construcción de nuestra personalidad, un poder compartido con las series, la literatura, el cine o la publicidad. Porque, nos guste o no, la cultura que consumimos en la pantalla o en la radio –o en Spotify– moldea nuestra forma de ver el mundo y hasta de comportarnos. 

Al final del día, la cultura pop es un reflejo de nosotros mismos, con todos nuestros gustos, miedos y aspiraciones a nivel individual o colectivo. Y también puede ser algo que nos ayude a imaginar un futuro más sostenible.

Pero conseguirlo no es fácil. En los últimos años –más bien, décadas–, el imaginario colectivo se ha impulsado de manera más o menos obvia por combustibles fósiles. No es ya solo que el lujo aspiracional siga muy ligado al capitalismo fósil –jets privados, velocidad, coches, aire acondicionado a todo trapo– sino que las referencias musicales o cinematográficas también lo están.

Si a comienzos de los años dos mil en nuestro mp3 sonaba La gasolina de Daddy Yankee o el Gasolina, sangre y fuego del rapero Haze mientras íbamos al cine a ver una de las múltiples entregas de A todo gas, hoy intentamos ser más eco con lo que compramos… pero flipamos con la estética Motomami de Rosalía.

Aunque a nivel individual todos tengamos que convivir, en cierta manera, con nuestros dilemas, lo cierto es que la industria cultural es una herramienta poderosa para contar la emergencia climática e intentar crear relatos colectivos más atractivos que inspiren a frenarla. Por ejemplo, ¿cuántos jóvenes querrían ser bicimamis o cuántos preferirían ir A todo voltio

No sabemos la respuesta pero, aunque quizá no queden tan cool en los videoclips o las canciones, sí tenemos la certeza de que ir en bici o coche eléctrico es la mejor alternativa para las personas y el planeta.

El capitalismo fósil no es un tigre de papel (Reloaded) - Viento Sur

– Great for real life

Precisamente sobre esa premisa se construye Great for REAL life (Genial para la vida REAL), la última campaña de la Fundación Renovables y Bankwatch Network. Con ella, ponen de manifiesto el papel que juega la industria audiovisual en la percepción común de la emergencia climática, apelando a un cambio de narrativa que fomente la conciencia en materia de sostenibilidad, haciendo sexy y atractivo el uso de energías renovables.

Bajo el lema Climate action: not great for movies, but great for REAL life (Acción climática: no mejora las películas, pero sí la vida REAL), la campaña intenta añadir componentes clave para la transición energética dentro de conocidos productos culturales reconocibles para todos. 

Algo que puede que no mejore las historias, pero sí que mejorará el imaginario colectivo. Así, a lo largo de cuatro spots y otras veintiún piezas creativas para TikTok e Instagram dirigidas a público europeo, se parodian distintas escenas cinematográficas icónicas acercando, desde el humor, los argumentos técnicos de los beneficios de soluciones climáticas como las bombas de calor, las comunidades energéticas o la mejora de las redes eléctricas. 

Harry Potter, Forrest Gump, El sexto sentido Sonrisas y lágrimas son las películas climatizadas en los vídeos, pero en las piezas de la campaña también han imaginado cómo sería la versión eléctrica de Cars, qué habría pasado si los amigos de Friends hubieran tenido una bomba de calor en aquel episodio el que se le rompe la calefacción o si Tintín hubiese viajado a buscar plantas solares en lugar de ir al país del oro negro.

«Cuando se trata de cuestiones relacionadas con el clima, la industria del cine ha glorificado el uso de combustibles fósiles o presentado narrativas sombrías sobre el fin del mundo que, aunque a veces pueden crear conciencia, no inspiran acción ni explican el lado positivo de la acción climática», explican desde Svalbard, la agencia creativa responsable de la campaña.

«Si nos han colado que El Padrino era superchulo, ¿no vas a conseguir contar que habitar un planeta habitable para la vida es guay?», se preguntaban @climabar en Instagram. En el reino de la distopía, imaginar un planeta mejor y más verde es un reto. Y nos va el futuro en conseguir contarlo (y cantarlo).

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Aprende a meditar mientras caminas…


Caminar vale la pena aunque te caigas”

-Eduardo Galeano-

La Mente es maravillosa(V.Sabater) — Hay quien nunca logra aprender a meditar.

 Su mente no sintoniza con esa calma inmóvil donde practicar una atención plena, donde adquirir un estado profundo de calma mediante la quietud.

Sin embargo, algo tan fácil como empezar a caminar puede dar un giro a sus vidas: se descalzan penas y la mente se libera casi al instante.

Ya hemos hablado aquí de que enfoques tan terapéuticos, como puede ser el Mindfulness, no logra ser útil para todo el mundo.

Los adolescentes o incluso personas con una ansiedad elevada o que han sufrido algún tipo de trauma, no terminan de alcanzar ese punto perfecto de relajación donde aprender a ser más conscientes de su mundo interior a través de un estado relajado.

Cuando la mente grita, cuando nuestros pensamientos son obsesivos y llevamos todas nuestras preocupaciones adheridas como una férrea costra sobre nuestro ser, hay una estrategia que casi nunca falla: caminar.

En realidad, hay algo mágico en el simple acto de andar. El movimiento de nuestro cuerpo es como el metrónomo que marca un compás, un ritmo perfecto donde tarde o temprano la propia mente queda armonizada formando una misma entidad. Una misma música.

A cada paso el corazón crece, la respiración se vuelve profunda, sonora, el cerebro se oxigena y nuestro ser se expande por esos movimientos repetitivos para hallar su punto de equilibrio. Ahí donde tomar las riendas de la propia vida mediante ese ejercicio físico donde se combina la meditación.

Seguidamente, te ofrecemos más datos sobre el tema. Estamos seguros de que te será de gran utilidad.

– Meditar mientras andamos: un medio gratificante para un fin saludable

Cuando un psicólogo decide integrar la atención plena en la psicoterapia no busca convertir a sus clientes en hábiles meditadores espirituales, ni convencerlos de que pasen sus fines de semana en retiros de silencio de línea budista.

En absoluto. Es un medio para un fin, una herramienta donde las personas puedan vivir sus vidas con más equilibrio y con una conciencia más amplia.

Ahora bien, lo más complejo de la meditación es que exige responsabilidad y fuerza de voluntad. Si no es fácil aislar el sonido de nuestros entornos y del rugir de las ciudades, aún lo es más acallar la mente. De ahí, que en la actualidad se aplique este nuevo enfoque que podría resumirse en una ilustrativa palabra que procede del sánscrito “apranihita”, caminar sin llegar. 

Empezar a andar sin tener un destino concreto nos permite más que nunca disfrutar del simple movimiento. Caminamos por el simple placer de caminar.

La mente humana, es casi como ese mono inquieto que va saltando de rama en rama en un viaje caótico, nervioso e improductivo. Casi sin saber cómo acabamos perdidos en nuestros propios laberintos.

Sin embargo, si logramos apaciguar ese nerviosismo a través del ritmo de nuestras piernas y de una respiración que se acompasa a cada paso, lograremos hallar ese control consciente de los pensamientos.

.Cómo aprender a meditar mientras caminamos

Nuestro paseo debe ser diario y no durar más de media hora. Ahora bien, es necesario que lo hagamos por un espacio natural, tranquilo y que vayamos con un buen calzado y ropa cómoda.

  • Empieza a caminar a paso normal. Poco a poco debes encontrar el ritmo que te es más relajante, más catártico y liberador. Hay quien camina a paso lento y quien decide iniciar una marcha más rápida.
  • Es momento de centrar tu atención en algún aspecto. Visualiza tu mente como si fuera una linterna que orienta su luz sobre un aspecto concreto y luego a otro: primero tu respiración, luego la sensación de tus pies cuando tocan el suelo, más tarde el viento que acaricia tu piel… Focaliza tu atención en esos aspectos de modo cíclico, primero uno y luego otro.

  • Poco a poco te darás cuenta de que ya no necesitas centrar tu atención en cada uno de esos aspectos de tu cuerpo. Al cabo de los días el foco de tu linterna será tan amplio que lo percibirás todo de una vez.

Tu conciencia se habrá ampliado tanto que tu ser formará un todo perfecto, en calma y armonía.

– Caminar en un laberinto: la magia de la concentración

Vamos ahora un poco más allá. Imaginemos que en tu caso, ni te es útil el Mindfulness ni logras aprender a meditar mientras caminas. El simple hecho de salir de casa y andar sin un rumbo fijo te distrae, dispersa tu mente y no logras hallar tu punto de equilibrio, tu centro, tu punto de calma.

En este caso podemos iniciarnos en una práctica tan curiosa como antigua en muchas culturas. Hablamos de recorrer un laberinto. Esta práctica ancestral es como visualizar los propios problemas tatuados en el suelo para recorrerlos paso a paso mientras encontramos una salida.

Se sabe, que algunas de las formas más tempranas de laberintos se encuentran en Grecia, y que tenían como finalidad hallar un sentido para la propia vida a través de esos circuitos en espiral.

Era otro tipo de meditación que a día de hoy, se sigue practicando en diversos países. Veamos algunos datos más sobre el tema:

  • En los laberintos no hay una única salida ni se triunfa cuando uno halla cómo salir de él. El beneficio está en el propio recorrido y en lo que conseguimos mientras lo transitamos.
  • El objetivo es “calmar la mente, abrir el corazón” a través del propio ejercicio.
  • Cuando se entra a un laberinto primero hay que detenerse y reflexionar, pensando qué deberíamos dejar ir antes de iniciar ese recorrido concéntrico para centrarnos de forma plena en el presente, en el aquí y ahora.
  • Se camina despacio, poniendo un pie delante de otro y viendo en todo momento la forma de los trazos, de los caminos.

Cuando se llega al centro o a la “roseta” del laberinto, la persona debe descansar y meditar unos minutos sobre el trayecto recorrido. El objetivo de este ejercicio no es encontrar la salida a la maraña de nuestros problemas, sino salir fortalecidos por el aprendizaje adquirido durante ese proceso.

Un ejercicio curioso que nunca está de más conocer. 

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Sobre el tiempo…


La física moderna sugiere que el tiempo no avanza, es solo una ilusión

La física moderna sugiere que el tiempo no avanza, es solo una ilusión

The Conversation(A.C.González)/DW/ Muy Interesante(M.A.Sabadell) — ¿Qué es el tiempo? Un concepto tan familiar parece no requerir explicación. Sin embargo, la física moderna ha desmontado muchas de nuestras intuiciones y el tiempo resulta, en gran parte, una ilusión.

El debate sobre el verdadero significado del tiempo, incluso sobre su propia existencia a un nivel fundamental, está hoy más vivo que nunca y entronca con las cuestiones más profundas de la física teórica.

Einstein y el espacio-tiempo

A comienzos del siglo XX, Albert Einstein revolucionó nuestra concepción del espacio y el tiempo con su teoría de la relatividad especial (1905) y general (1915). Según estas, el tiempo depende de la velocidad del observador y del campo gravitatorio al que está sometido, fenómenos que han sido demostrados experimentalmente.

Desde entonces concebimos el tiempo como una dimensión del mismo carácter que las tres dimensiones espaciales: la cuarta dimensión.

El tiempo transcurre más lento en la cabeza que en los pies

Supongamos que el reloj de su casa marca las 10 cuando usted sale a dar un paseo, y las 11 cuando regresa. El sentido común dice que para usted ha transcurrido una hora y que el reloj que lleva en el bolsillo (si funciona bien) también habrá corrido una hora. Pero, estrictamente hablando, eso es incorrecto.

Por haberse movido, el tiempo transcurrido para usted y su reloj es ligeramente más corto que para el que dejó en casa. La diferencia es tan pequeña que a efectos prácticos es nula. Pero cuando se hace este tipo de experimento usando relojes atómicos se comprueba que el tiempo transcurrido es distinto (y la discrepancia es exactamente la que predice la teoría de Einstein).

Lo mismo sucede con la gravedad: cuanto mayor es el campo gravitatorio más lentamente transcurre el tiempo. Cuando usted está de pie, el tiempo transcurre más rápido en su cabeza que en sus pies. Esto también se ha comprobado experimentalmente.

No hay un tiempo universal. No es posible decir que “en un momento dado” la realidad es una determinada, compuesta de hechos que suceden simultáneamente en diferentes lugares. Para otro observador los hechos que configuran “la realidad del presente” son otros.

El fluir del tiempo para la física

La percepción psicológica más poderosa acerca del tiempo es que, a diferencia del espacio, éste fluye. Los hechos pasados ya sucedieron. Existieron, pero ya no existen. Y los futuros aún no han sucedido. Solo el presente tiene existencia real.

Sin embargo, no hay nada en las ecuaciones de la física que nos diga que el tiempo fluye de esta manera. Esas leyes relacionan sucesos en tiempos diferentes (o sea, caracterizados por valores diferentes de la coordenada tiempo), pero no nos dicen que el tiempo transcurra del pasado hacia el futuro.

Por increíble que parezca, el paso del tiempo es probablemente una ilusión. Eso sí, una ilusión fortísima.

La física moderna sugiere que el tiempo no avanza, es sólo una ilusión -  Salida de Emergencia

¿A qué se debe esa alucinación colectiva?

Suponga que el tiempo fluyera más despacio. ¿En qué lo notaría? En este juego no debe hacerse la trampa de imaginar que el tiempo fluye más lento para todos, excepto para nosotros.

Nosotros somos parte del universo y, por tanto, los procesos de nuestro cerebro (y los consiguientes pensamientos) también se ralentizarían, en sincronía con todos los relojes. Por tanto, la respuesta es que no lo notaríamos en absoluto. Todo lo percibiríamos exactamente igual.

Esto sería así incluso aunque el “fluir del tiempo” fuera hacia atrás. En cada momento nuestros pensamientos serían idénticos, y como consecuencia también lo serían nuestros “recuerdos” y nuestra percepción del tiempo.

La flecha del tiempo

Sin embargo, el tiempo parece transcurrir, y además lo hace en una dirección determinada y no en la opuesta. Es lo que se llama “flecha del tiempo”. Cuando agitamos leche en una taza de café, ambos se mezclan, pero nunca ocurre al revés. Cuando un huevo se nos cae al suelo, se rompe, pero nunca sucede que los trozos se recompongan espontáneamente y el huevo salte a nuestras manos.

 La razón de estos procesos aparentemente irreversibles está en el segundo principio de la termodinámica, según el cual “la entropía siempre tiende a aumentar”.

En términos coloquiales, la entropía es algo parecido al desorden de un sistema físico. Realmente, el segundo principio no es una ley física, sino pura estadística. Hay muchos más estados desordenados que ordenados y, por tanto, la evolución siempre tiende a desordenar los sistemas.

Tome un mazo de 20 cartas rojas sobre 20 cartas negras y mézclelo. Enseguida perderá esa configuración especial. Pero por mucho que baraje, en la práctica nunca volverá a la configuración inicial, aunque en principio sería posible. Son estos procesos irreversibles los que crean una flecha del tiempo, los que distinguen el pasado (entropía menor) del futuro (entropía mayor).

El orden en el Big Bang

El universo en el momento del Big Bang presentaba muy baja entropía, es decir, muy poco desorden. Nadie conoce el porqué de este hecho crucial (aunque hay modelos interesantes para explicarlo), pero gracias a él la entropía pudo aumentar y originarse la flecha del tiempo que nos es familiar.

Desde aquel instante remoto, la entropía no ha hecho más que crecer a través de procesos irreversibles, como los mencionados (huevos que se rompen, líquidos que se mezclan) y otros de más envergadura (estrellas quemando hidrógeno).

Los procesos irreversibles producen una poderosa sensación de causa y efecto, en ese orden temporal. Sin embargo, en las ecuaciones de la física no encontramos esa distinción, ya que todos los procesos son en realidad reversibles.

Debates: Porqué la física moderna sugiere que el tiempo no avanza, y es solo  una ilusión – Chubutline – Últimas noticias

La piedra en el estanque

Imagine que deja caer una piedra a un estanque, originando las típicas ondas concéntricas en la superficie.

En principio, el proceso podría tener lugar al revés: por una fluctuación aleatoria de la superficie del agua se formarían ondas perfectamente concéntricas que avanzarían hasta el centro donde se produciría un remolino que elevaría la piedra desde fondo del estanque y la lanzaría hasta su mano, quedando a continuación la superficie en perfecta calma.

Como una película marcha atrás.

Esto no lo prohíben las leyes de la física, pero es extraordinariamente improbable. La razón está en el segundo principio de la termodinámica: los procesos siempre van de menor a mayor entropía.

Y el estado de la piedra en nuestra mano y el estanque en calma tiene mucha menos entropía que la piedra en el fondo del estanque y el agua ligeramente calentada por el impacto de la piedra.

Si nos muestran una instantánea de unas ondas circulares en la superficie de un estanque, las relacionaremos (diremos que “han sido causadas”) con algún estado de menor entropía (por ejemplo, la caída de un objeto). Lo contrario (una fluctuación aleatoria del agua) es altamente improbable.

Por tanto situaremos la causa en el pasado, en el reino de la baja entropía. Esta es la razón por la que hablamos de causas y efectos, donde las primeras anteceden a los segundos.

Y es la razón también por la que se forman registros y memorias del pasado. Si la piedra cae en barro en vez de en agua, las ondas generadas se quedan “congeladas”, ofreciendo un registro de la “causa” que las produjo, que, como hemos dicho, es siempre un evento en el pasado.

El mundo está lleno de huellas del pasado de este tipo: los cráteres de la Luna, los fósiles, las construcciones humanas, etc. Por el mismo motivo relacionamos los registros de nuestro cerebro (nuestras memorias) con hechos del pasado que los han “causado”.

Y esto es lo que produce la sensación psicológica de que viajamos del pasado al futuro: del pasado (baja entropía) poseemos abundantes registros y memorias, mientras que el futuro (alta entropía) es incierto. La percepción es que el pasado “ya ocurrió”, pero el futuro “aún no lo ha hecho”, aunque las leyes de la física no proporcionen exactamente esta interpretación.

La naturaleza del tiempo

Aunque la mayoría de los físicos estarían de acuerdo con lo dicho anteriormente, lo cierto es que aún no conocemos la naturaleza del tiempo en toda su profundidad. Y no lo haremos hasta que se concilie la teoría de la relatividad general con la mecánica cuántica, los dos pilares de la física moderna.

De momento, podemos disfrutar con la idea de que el paso del tiempo (deseado o no) es solo una ilusión.

– Físicos cuánticos hallan pruebas del «tiempo negativo»

Físicos cuánticos hallan pruebas del "tiempo negativo" – DW – 23/12/2024

Científicos saben desde hace tiempo que a veces la luz parece salir de un material antes de entrar en él, un efecto que se considera una ilusión causada por la forma en que la materia distorsiona las ondas. 

Ahora, investigadores de la Universidad de Toronto afirman haber demostrado, mediante innovadores experimentos cuánticos, que el «tiempo negativo» no es solo una idea teórica, sino que existe en un sentido físico tangible que merece un examen más detenido.

Los hallazgos, que aún no se han publicado en una revista revisada por pares, han atraído tanto la atención mundial como escepticismo. 

Los investigadores enfatizan que estos resultados desconcertantes resaltan una peculiaridad de la mecánica cuántica y no un cambio radical en nuestra comprensión del tiempo. 

«Es difícil, incluso para nosotros, hablar de esto con otros físicos. Nos malinterpretan todo el tiempo», afirma Aephraim Steinberg, profesor de la Universidad de Toronto especializado en física cuántica experimental.

Misterios de la física cuántica

Aunque el término «tiempo negativo» puede parecer un concepto sacado de la ciencia ficción, Steinberg defiende su uso con la esperanza de que provoque debates más profundos sobre los misterios de la física cuántica.

Hace años, el equipo comenzó a explorar las interacciones entre la luz y la materia. 

Cuando las partículas de luz, o fotones, atraviesan los átomos, algunos son absorbidos por ellos y posteriormente reemitidos. Esta interacción modifica los átomos, colocándolos temporalmente en un estado de mayor energía o «excitados» antes de volver a la normalidad. 

En una investigación dirigida por Daniela Angulo, el equipo se propuso medir cuánto tiempo permanecían estos átomos en su estado de excitación. «Ese tiempo resultó ser negativo», explicó Steinberg, es decir, una duración inferior a cero.

Para visualizar este concepto, imaginemos autos entrando en un túnel: antes del experimento, los físicos vieron que, si bien el tiempo promedio de entrada para mil coches podría ser, por ejemplo, al mediodía, los primeros autos podrían salir un poco antes, digamos a las 11:59 de la mañana. Antes, ese resultado se había descartado como insignificante.

Lo que Angulo y sus colegas demostraron fue similar a medir los niveles de monóxido de carbono en el túnel tras la salida de los primeros autos y comprobar que las lecturas tenían un signo de menos delante. 

Los experimentos tardaron más de dos años en optimizarse. Los láseres utilizados tuvieron que ser calibrados cuidadosamente para no distorsionar los resultados. 

Experimento sobre «el tiempo negativo»

Científicos: viajar en el tiempo no es una opción real

Aun así, Steinberg y Angulo se apresuran a aclarar: nadie está afirmando que viajar en el tiempo sea una posibilidad. «No queremos decir que nada haya viajado hacia atrás en el tiempo», afirma Steinberg. «Eso es una mala interpretación». 

La explicación está en la mecánica cuántica, donde partículas como los fotones se comportan de forma difusa y probabilística en lugar de seguir reglas estrictas. 

En lugar de seguir un calendario fijo de absorción y reemisión, estas interacciones se producen a lo largo de un espectro de duraciones posibles, algunas de las cuales desafían la intuición cotidiana. 

Según los investigadores, esto no viola la teoría de la relatividad especial de Einstein, según la cual nada puede viajar más rápido que la luz. Estos fotones no transportaban información, por lo que eludían cualquier límite de velocidad cósmica.  

Controversia por provocativo titular del artículo

El concepto de «tiempo negativo» ha generado tanto fascinación como escepticismo, sobre todo entre destacados miembros de la comunidad científica. 

La física teórica alemana Sabine Hossenfelder, por ejemplo, criticó el trabajo en un video de YouTube visto por más de 250.000 personas. «El tiempo negativo en este experimento no tiene nada que ver con el paso del tiempo, es sólo una forma de describir cómo viajan los fotones a través de un medio y cómo cambian sus fases», señaló. 

Angulo y Steinberg respondieron argumentando que su investigación aborda lagunas cruciales en la comprensión de por qué la luz no siempre viaja a velocidad constante.

Steinberg reconoció la controversia que rodea al provocativo titular de su artículo, pero señaló que ningún científico serio ha cuestionado los resultados experimentales.

«Hemos elegido la forma que consideramos más fructífera de describir los resultados», afirmó, y añadió que, aunque las aplicaciones prácticas siguen siendo difíciles de alcanzar, los hallazgos abren nuevas vías para explorar los fenómenos cuánticos. 

«Voy a ser sincero: actualmente no tengo un camino desde lo que hemos estado observando hacia sus aplicaciones», admitió. «Vamos a seguir pensando en ello, pero no quiero que la gente se haga ilusiones».

Y si el tiempo no existiera?

– ¿Y si el tiempo no existiera?

Los avances de la física sugieren que la inexistencia del tiempo es una posibilidad abierta que deberíamos tomar en serio.

¿Cómo puede ser eso y qué significaría? Nos llevará un rato explicarlo, pero no se preocupe: aunque el tiempo no exista, nuestras vidas seguirán como siempre.

Una crisis en la física

La física está en crisis. Durante el último siglo, más o menos, hemos explicado el universo con dos teorías físicas de gran éxito: la relatividad general y la mecánica cuántica.

La mecánica cuántica describe cómo funcionan las cosas en el mundo increíblemente diminuto de las partículas y las interacciones entre ellas. La relatividad general describe el panorama general de la gravedad y el movimiento de los objetos.

Ambas teorías funcionan muy bien por sí mismas, pero se cree que entran en conflicto. Aunque la naturaleza exacta del conflicto es controvertida, los científicos suelen estar de acuerdo en que ambas teorías deben ser sustituidas por una nueva, más general.

Los físicos quieren elaborar una teoría de la gravedad cuántica que reemplace a la relatividad general y a la mecánica cuántica, pero que recoja el extraordinario éxito de ambas. Dicha teoría explicaría cómo funciona el panorama general de la gravedad a la escala en miniatura de las partículas.

El tiempo en la gravedad cuántica

Resulta que elaborar una teoría de la gravedad cuántica es extraordinariamente difícil.

Un intento de superar el conflicto entre ambas teorías es la teoría de cuerdas. La teoría de cuerdas sustituye las partículas por cuerdas que vibran hasta en 11 dimensiones.

Sin embargo, la teoría de cuerdas se enfrenta a otra dificultad: ofrecen una serie de modelos que describen un universo muy parecido al nuestro, y en realidad no hacen ninguna predicción clara que pueda ponerse a prueba mediante experimentos para averiguar qué modelo es el correcto.

En las décadas de 1980 y 1990, muchos físicos quedaron insatisfechos con la teoría de cuerdas y propusieron una serie de nuevas aproximaciones matemáticas a la gravedad cuántica.

Uno de los más destacados es la gravedad cuántica de bucles, que propone que el tejido del espacio y el tiempo está formado por una red de trozos discretos extremadamente pequeños, o bucles.

Uno de los aspectos más destacados de la gravedad cuántica de bucles es que parece eliminar el tiempo por completo.

La gravedad cuántica de bucles no es la única que suprime el tiempo: otros enfoques también parecen eliminar el tiempo como aspecto fundamental de la realidad.

Tiempo emergente

Así que sabemos que necesitamos una nueva teoría física para explicar el universo, y que esta teoría podría no incluir el tiempo.

Supongamos que dicha teoría resulta ser correcta. ¿Se deduce que el tiempo no existe?

Es complicado, y depende de lo que entendamos por existir.

Las teorías de la física no incluyen mesas, sillas ni personas, y sin embargo seguimos aceptando que las mesas, las sillas y las personas existen.

¿Por qué? Porque suponemos que esas cosas existen a un nivel superior al descrito por la física.

Decimos que las mesas, por ejemplo, emergen de una física subyacente de partículas que zumban por el universo.

Pero mientras tenemos una idea bastante clara de cómo una mesa puede estar hecha de partículas fundamentales, no tenemos ni idea de cómo el tiempo puede estar hecho de algo más fundamental.

Así que, a menos que podamos encontrar una buena explicación de cómo el tiempo surge, no está claro que podamos asumir simplemente que el tiempo existe.

El tiempo podría no existir en ningún nivel.

Tiempo y acción

Decir que el tiempo no existe en ningún nivel es como decir que no hay mesas en absoluto.

Intentar arreglárselas en un mundo sin mesas puede ser difícil, pero arreglárselas en un mundo sin tiempo parece desastroso.

Toda nuestra vida se construye en torno al tiempo. Planificamos el futuro a la luz de lo que sabemos del pasado. Hacemos que las personas sean moralmente responsables de sus acciones pasadas, con la intención de reprenderlas más adelante.

Nos creemos agentes (entidades que pueden hacer cosas) en parte porque podemos planear actuar de forma que se produzcan cambios en el futuro.

Pero ¿qué sentido tiene actuar para provocar un cambio en el futuro cuando, en un sentido muy real, no hay futuro para el que actuar?

El descubrimiento de que el tiempo no existe parecería detener el mundo entero. No tendríamos ninguna razón para salir de la cama.

Una persona caminando bajo un gran reloj que se balancea de una cuerda.

Cómo salir del embrollo

Hay una forma de salir del embrollo.

Si bien la física puede eliminar el tiempo, parece dejar intacta la causación: el sentido en que una cosa puede provocar otra.

Tal vez lo que la física nos está diciendo, entonces, es que la causalidad y no el tiempo es la característica básica de nuestro universo.

Si eso es cierto, entonces el cambio aún puede sobrevivir. Porque es posible reconstruir el sentido del cambio completamente en términos causales.

Al menos, eso es lo que sostenemos Kristie Miller, Jonathan Tallant y yo en nuestro nuevo libro. Sugerimos que el descubrimiento de que el tiempo no existe puede no tener un impacto directo en nuestras vidas, aunque impulse a la física hacia una nueva era.

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Este verbo sorprende a todos los que quieren aprender español: tiene 64 significados…


El Español(N.Gomez) — Esta palabra castellana es un verbo considerado como una de las palabras con más acepciones. Sus significados son tan diversos que este término se puede usar en diferentes contextos.

El español cuenta con más de 93.000 palabras según el Diccionario de La Real Academia Española, entre las que es posible encontrar más de 19.000 palabras calificadas como americanismos. Sin embargo, el español usa diariamente unas 300 palabras para sus situaciones comunicativas reales.

Y de entre todas las palabras del español te llamará la atención conocer que existe un verbo en castellano que tiene hasta 64 significados. ¿Adivinas cuál y en qué contextos se puede usar?

La palabra en español con más significados

En primer lugar, hay que tener en cuenta que, según el Diccionario de la Real Academia Española, el término que tiene un mayor número de acepciones simples  es «pasar». Se conoce como «acepción simple» aquellos significados que tiene la palabra por sí sola. Son 64 las acepciones simples de «pasar», según la RAE:

1. Llevar, conducir de un lugar a otro. Sin.: llevar, conducir, mover, transportar, trasladar, traspasar, transferir.

2. tr. Mudar, trasladar a otro lugar, situación o clase. U. t. c. intr. y c. prnl. Sin.:
mudar, cambiar, convertir, transformar.

3. tr. Cruzar de una parte a otra. Pasar la sierra, un río. U. t. c. intr. Pasar POR la sierra, POR un río. Sin.: [por un lugar] ir, discurrir, transitar, marchar, fluir. [a través de un lugar] cruzar, atravesar, franquear, penetrar, traspasar, colar, filtrar.

4. tr. Enviar, transmitir. Pasar un recado, los autos.

5. tr. Ir más allá de un punto limitado o determinado. Pasar la raya, el término.

6. tr. Penetrar o traspasar. Sin.: entrar, meter, introducir, penetrar, colar. Ant.: salir.

7. tr. Introducir o extraer fraudulentamente géneros prohibidos o que adeudan derechos.

8. tr. Exceder, aventajar, superar. U. t. c. prnl. Sin.: superar, aventajar, ganar, rebasar, sobrepasar, exceder, sobrepujar.

9. tr. Transferir o trasladar algo de una persona a otra. U. t. c. intr.

10. tr. sufrir (‖ tolerar). Sin.: tolerar, aguantar, aceptar, perdonar, admitir, callar, olvidar, esconder, omitir, transigir, ocultar, disimular, sufrir, padecer, endurar.

11. tr. Llevar algo por encima de otra cosa, de modo que la vaya tocando. Pasar la mano, el peine, el cepillo.

12. tr. Introducir algo por el hueco de otra cosa. Pasar una hebra por el ojo de una aguja. Ant.: sacar, extraer.

13. tr. colar (‖ pasar un líquido por una manga). Pasar por manga.

14. tr. Cerner, cribar, tamizar. Pasar por tamiz.

15. tr. Deglutir, tragar la comida o la bebida.

16. tr. Estar durante un tiempo determinado en un lugar o en una situación. Pasan los veranos en la playa. Ha pasado la noche a la intemperie. Pasó años sin hablarme. U. t. c. prnl. Se pasa el día yendo y viniendo.

17. tr. No poner reparo, censura o tacha en algo. Ant.: rechazar, desaprobar.

18. tr. Dicho del poder temporal: Dar o conceder el pase a las bulas, breves o decretos pontificios.

19. tr. Callar u omitir algo de lo que se debía decir o tratar.

20. tr. Disimular o no darse por enterado de algo. Ya te he pasado muchas.

21. tr. Dicho de un estudiante: Recorrer la lección, o repasarla para decirla.

22. tr. Recorrer, leyendo o estudiando, un libro o tratado.

23. tr. Leer o estudiar sin reflexión.

24. tr. Rezar sin devoción o sin atención.

25. tr. Desecar algo al sol, o al aire o con lejía.

26. tr. Proyectar una película cinematográfica.

27. tr. Dep. Dicho de un jugador: Entregar la pelota a otro de su mismo equipo. Sin.: tocar.

28. tr. p. us. Estudiar privadamente con alguien una ciencia o facultad.

29. tr. p. us. Asistir al estudio de un abogado o acompañar al médico en sus visitas para adiestrarse en la práctica.

30. tr. p. us. Explicar privadamente una facultad o ciencia a un discípulo.

Este es el verbo del español que más sorprende por su número de significados:  tiene hasta 64

31. tr. desus. Traspasar, quebrantar leyes, ordenanzas, preceptos, etc.

32. intr. Dicho de algo que se contagia o de otras cosas: Extenderse o comunicarse de unos a otros. Sin.: contagiar, pegar, transmitir, propagar.

33. intr. Dicho de una cosa: Mudarse, trocarse o convertirse en otra, mejorándose o empeorándose.

34. intr. Tener lo necesario para vivir.

35. intr. En algunos juegos de naipes, no entrar.

36. intr. En el dominó y algunos juegos de naipes, como el cinquillo, dejar correr el turno sin poner por no tener ficha o carta adecuadas.

37. intr. Conceder graciosamente algo.

38. intr. Dicho de una cosa inmaterial: Tener movimiento o correr de una parte a otra. La noticia pasó de uno a otro pueblo.

39. intr. Proceder a una acción o a un lugar. Pasar A almorzar. Pasar A la sala de espera.

40. intr. morir (‖ llegar al término de la vida). U. siempre con alguna otra voz que determina la significación. Pasar a mejor vida.

41. intr. Dicho de una mercadería o de un género vendible: Valer o tener precio.

42. intr. Vivir, tener salud.

43. intr. Dicho de la moneda: Ser admitida sin reparo o por el valor que le está señalado.

44. intr. Dicho de aquello que se podría gastar: Durar o mantenerse. Este vestido puede pasar este verano.

45. intr. Dicho de una cosa: cesar (‖ interrumpirse o acabarse). Pasar la cólera, el enojo. U. t. c. prnl. Sin.: acabar, cesar, terminar, finalizar.

46. intr. Dicho de un asunto: Ser tratado o manejado por alguien. Se usa hablando de los escribanos y notarios ante quienes se otorgan los instrumentos.

47. intr. Dicho de una cosa: Ofrecerse ligeramente al discurso o a la imaginación.

48. intr. Ser tenido en determinado concepto u opinión. Pasar POR discreto, POR tonto.

49. intr. No necesitar algo. Bien podemos pasar SIN coche. U. t. c. prnl.

50. intr. Ir al punto que se designa, para cumplir un encargo o enterarse de un asunto. Pasar POR mi casa, POR tu oficina.

51. intr. Sufrir, tolerar algo. Pasar POR muchas calamidades.

52. intr. Ocurrir, acontecer, suceder. Sin.: ocurrir, suceder, acontecer, acaecer, sobrevenir.

53. intr. coloq. Mostrar desinterés o desprecio por alguien o por algo. Pasaba DE su familia. Pasa DE trabajar. Sin.: renunciar, desentenderse, despreocuparse, descolgarse.

54. prnl. Tomar un partido contrario al que antes se tenía, o ponerse de la parte opuesta.

55. prnl. Acabarse o dejar de ser. Sin.: morir, fallecer, expirar, perecer, fenecer, sucumbir, finar, quedarse, apagarse, irse, acabar, palmar, cascar, espichar, caer, pelarse, petatearse, sonar, ñampiarse.

56. prnl. Olvidarse o borrarse de la memoria algo.

57. prnl. Dicho de la fruta, de la carne o de algo semejante: Perder la sazón o empezarse a pudrir. Sin.: pudrirse, estropearse, enranciarse.

58. prnl. Dicho de algunas cosas: Perderse la ocasión o el tiempo de que logren su actividad en el efecto. Pasarse la lumbre, la nieve, el arroz.

59. prnl. Dicho de la lumbre de carbón: Encenderse bien.

60. prnl. Exceder en una calidad o propiedad, o usar de ella con demasía. Pasarse DE bueno. Pasarse DE cortés.

61. prnl. Dejar salir gotas por sus poros, rezumar. Pasarse un cántaro, el papel.

62. prnl. Entre los profesores de facultades, exponerse al examen o prueba en el consejo, juntas o universidades, para poder ejercitarlas.

63. prnl. En ciertos juegos, hacer más puntos de los que se han fijado para ganar, y en consecuencia perder la partida.

64. prnl. Dicho de aquellas cosas que encajan en otras, las aseguran o cierran: Estar flojas o no alcanzar el efecto que se pretende. Pasarse el pestillo en la cerradura.

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Los 20 mejores libros en español del siglo XXI (según expertos hispanohablantes)…


Una mujer lee un libro

BBC(The Conversation) — Cuando el pasado mes de julio el diario The New York Times presentó su lista de los mejores libros publicados en lo que llevamos del siglo XXI, muchas voces se alzaron para reclamar lo que parecían ausencias sonadas.

Sin embargo, donde algunos vieron un problema, The Conversation vio una oportunidad.

Y cuando nuestros compañeros de Australia y Nueva Zelanda presentaron las listas de sus respectivos países, nos reafirmamos en esa idea de oportunidad.

La lista del periódico estadounidense solo incluía seis menciones a escritores latinoamericanos, y dos de esos libros («La maravillosa vida breve de Oscar Wao», de Junot Díaz, y «Fortuna», de Hernán Díaz) habían sido escritos originalmente en inglés.

Pero nosotros siempre hemos defendido la potencia, la pluralidad y la riqueza de nuestro idioma como transmisor de conocimiento.

Así es que, para que la representación de la literatura en español no quedase solo a cargo de quienes habían logrado hacerse un hueco en aquella selección, contactamos con 38 expertos de diversas universidades españolas y latinoamericanas para elegir los 20 mejores libros escritos originalmente en español desde el 1 de enero de 2000.

Les pedimos a nuestros voluntarios que eligiesen un primer libro y dos menciones. En base a eso elaboramos la lista de 20, que hemos preferido no numerar por los diversos empates que se han dado en ella.

Algunos de los autores que votaron los libros elegidos han escrito unas líneas para explicar qué tiene de especial esa obra. Y al final del artículo se incluyen todos aquellos números 1 de los seleccionadores que no entraron en la lista de ningún otro compañero, pero que merecieron un primer puesto en su corazón.

Las listas, al final, más que para establecer un orden de preferencia o de calidad, sirven para recuperar títulos que algunos no recordábamos, o que no sabíamos que habían gustado tanto. Nadie duda de la calidad de los tres primeros seleccionados, que están en boca de todos desde su publicación, pero algunos de los otros libros seleccionados pueden suponer un descubrimiento para muchos lectores.

– «2666», de Roberto Bolaño

Durante bastante tiempo soñé con Hans Reiter, personaje de «2666». Hans Reiter volvía a mí como cada tarde de domingo. Del mismo modo, la frialdad policial de las fichas sobre esas mujeres muertas, violadas, desaparecidas, torturadas se convertía en un fuego de rabia y dolor.

Roberto Bolaño parece anunciar en «2666» el final de Occidente, un apocalipsis caótico en el que los personajes se mueven en espacios de difícil definición, de contornos marcados por fronteras difusas e irreales; espacios habitados, en gran medida, por seres conocedores del horror.

Los murmullos fantasmales de Juan Rulfo ya no se pueden escuchar debido a los gritos no menos fantasmales que salen del violento horror de la frontera mexicana, de la Santa Teresa de Bolaño, aunque ahí, junto a las putas y los ejecutivos vemos también a las «indias con bultos a la espalda», las mismas indias fotografiadas por Rulfo que han llegado a un destino en el que solo se las permite seguir cargando eternamente con sus bultos.

Isabel Giménez Caro, profesora titular de Literatura española, Universidad de Almería

Portada de "2666"

– «El infinito en un junco», de Irene Vallejo

«El infinito en un junco», de Irene Vallejo, ofrece un asombroso viaje por la historia de los libros, piezas de tiempos entrelazados a través del papiro, el pergamino y el papel.

Así, este ensayo nos invita a un recorrido que va desde los clásicos griegos hasta los manuscritos medievales, pasando por la Biblioteca de Alejandría, los talleres de copistas y las pantallas digitales.

Todo ello entretejiendo con maestría una gran cantidad de fuentes historiográficas, literarias y culturales junto a experiencias íntimas acerca del diálogo infinito que implica la preservación del conocimiento, la cultura y la identidad en el corazón de la palabra escrita.

María Di Muro Pellegrino, profesora e investigadora del Centro de Investigación y Formación Humanística, Universidad Católica Andrés Bello

– «La fiesta del chivo», de Mario Vargas Llosa

Publicada en el año 2000, «La fiesta del chivo» puede que sea la última de las grandes novelas del escritor hispano peruano Mario Vargas Llosa, tras títulos de la relevancia de «La ciudad y los perros», «La casa verde», «La guerra del fin del mundo» y, sobre todo, «Conversación en la Catedral».

Supone, además, la culminación de toda una serie de excepcionales relatos de diferentes autores –»El señor Presidente», «Yo, el supremo», «El otoño del patriarca», etc.- que tienen como principal objetivo llevar a cabo una profunda reflexión sobre las dictaduras en América Latina.

La obra de Vargas Llosa destaca, además, por su estilo y fuerza narrativa.

José Belmonte Serrano, profesor de Literatura Española, Universidad de Murcia

– «Tu rostro mañana», de Javier Marías

«Tu rostro mañana», de Javier Marías, es una trilogía compuesta por «Fiebre y lanza» (2002), «Baile y sueño» (2004) y «Veneno y sombra y adiós» (2007). En ella, el autor explora a través de sus personajes diversos episodios de la historia reciente, personas y acontecimientos que han quedado marginados u olvidados, con los que se entremezcla la experiencia de su protagonista, Jaime Deza.

A través de una prosa que evoca la narrativa del grand style, Marías va construyendo un mundo en el que se funden las tramas de la novela de espías, la novela de campus y los acontecimientos históricos más relevantes del siglo XX, en una narración envolvente que arrastra al lector mientras reflexiona sobre el propio proceso de escritura y la constitución de un mundo en que ficción y realidad tienen límites muy difusos.

Juan José Lanz Rivera, catedrático de Literatura Española, Universidad del País Vasco / Euskal Herriko Unibertsitatea

– «El hombre que amaba a los perros», de Leonardo Padura

Esta novela se asemeja a las grandes del boom latinoamericano por su vocación totalizadora y su ambición histórica e identitaria, y se coloca al margen del marasmo de dudas, pensamiento débil y rendiciones distópicas de una gran parte de las novelas de nuestro siglo.

Leonardo Padura sigue los cánones de la novela histórica moderna y ofrece un fresco monumental, como muy pocos se atreven a intentarlo, de una época en la que los regímenes totalitarios y el terror asolaron el mundo occidental, con un estilo muy ameno, sin dar lecciones de historia, por el que los lectores quedan subyugados, y tratan de establecer conexiones entre las diferentes historias que se combinan en el relato.

Yannelys Aparicio, catedrática de Literatura, Universidad Internacional de La Rioja

Portada de "El hombre que amaba a los perros"

– «Crematorio», de Rafael Chirbes

La obra de Rafael Chirbes era apreciada por los críticos, pero desconocida en buena medida por los lectores hasta la aparición de «Crematorio», una novela que anticipó el desastre económico que sufriría el mundo occidental a inicios del siglo XXI.

En un pueblo inventado de la costa levantina tiene su emporio comercial el arquitecto Rubén Bertomeu. Su riqueza se sustenta no solo en el hormigón, sino en inmoralidades públicas y privadas. Realiza actividades que todos los personajes de su entorno familiar parecen cuestionar, pero de las que no dudan en aprovecharse al máximo.

En el escaso tiempo que dura el traslado, desde el tanatorio hasta el crematorio, del cadáver del hermano de Rubén, Matías, todos los personajes, en largos e intensos monólogos interiores, reflexionan sobre la mezquindad que domina sus vidas.

Chirbes dibuja el declive de una época y un país a través de una familia en concreto, porque la destrucción del paisaje mediterráneo corre en paralelo a la destrucción moral de los Bertomeu.

José María Fernández Vázquez, profesor de Literatura Española, Universidad Pablo de Olavide

– «Pequeñas mujeres rojas», de Marta Sanz

Esta novela policiaca cuenta la historia de la saga familiar constituida por Jesús Beato a partir del enriquecimiento que experimentó con las interesadas delaciones ofrecidas a los falangistas en el verano de 1936.

El estigma de esta familia es la codicia y el crimen codicioso, y las muertes causadas por los Beato alimentan esta trama negra.

La novela edifica un monumento –no de piedra y no vandalizable– a la memoria y a la épica de los vencidos y las vencidas (pequeñas mujeres rojas) en la guerra civil española.

Constituye un alarde estilístico, de estructura y de técnica literaria, que explora los modos de representación de la violencia y del dolor.

Con este fin proyecta la trama sobre el relato fantástico y de terror, en particular sobre las producciones de la factoría Disney desde los tiempos clásicos del «tío Walt» a los más recientes de Tim Burton.

María Ángeles Naval, catedrática de Literatura española, Universidad de Zaragoza

– «Lectura fácil», de Cristina Morales

La obra de Cristina Morales puede definirse como una apuesta decidida por la implosión del texto literario convencional. Pocas novelas hispánicas del siglo XXI llevan más lejos esa demolición que «Lectura fácil», de la mano de sus cuatro voces narrativas y del lenguaje empleado, así como de los mecanismos y materiales que nutren la trama.

Pero, además, muy pocas de esas ficciones están insufladas por un propósito tan radical como sería el cuestionamiento de la noción de «discapacidad intelectual». Su calado es de orden estético y ético; su creación, un logro ante el que palidece la cultura más adocenada.

Rafael Manuel Mérida Jiménez, catedrático de Literatura española y de estudios de género, Universitat de Lleida

– «Las aventuras de la China Iron», de Gabriela Cabezón Cámara

«Las aventuras de la China Iron», de Gabriela Cabezón Cámara, es la primera novela del siglo XXII.

Lo mejor no es su re-escritura neobarroca, carnavalizada y paródica de la obra fundacional argentina, «El gaucho Martín Fierro», a través de una prosa lírica salpicada de spanglish, guaraní y una mezcla procaz de géneros gramaticales, identidades, temporalidades y espacios, sino el genial hallazgo de que para subvertir el canon –patriarcal, mesocrático y colonial– no basta con hacer visible a las autoras y textos olvidados, sino que hay que travestir la propia ficción y su crítica.

Sólo así el futuro literario será un poco más transfeminista. Y feliz.

Ana Gallego Cuiñas, catedrática de literatura latinoamericana en la Universidad de Granada, Universidad de Granada

– «Patria», de Fernando Aramburu

«Patria» destaca por el excelente diseño de los personajes novelescos, la coherencia de su discurso interior y dialógico con los hechos narrados y por la trabazón de causas y efectos que permea su evolución.

La polifonía del relato se conjuga magistralmente con la temática, pues aborda de una manera novedosa el tema de la violencia de ETA, transmitiendo el pensamiento de cada protagonista, sus creencias, ideas y sentimientos, a la vez que las causas subyacentes y explica desde su óptica su comportamiento.

Aporta desde la literatura una verdadera investigación histórica y social al tiempo que consigue emocionar y logra un disfrute estético e intelectual.

María Luzdivina Cuesta Torre, profesora de Literatura española, Universidad de León

– «Nuestra parte de noche», de Mariana Enriquez

«Nuestra parte de noche», de Mariana Enriquez, reúne el horror sobrenatural característico del género gótico y los crímenes cometidos en la dictadura militar.

El vínculo entre ambos componentes es una familia privilegiada, iniciada en una secta que adora a un dios sanguinario al que llaman La Oscuridad.

Para asegurarse la protección de tal divinidad, los líderes de la familia secuestran a jóvenes a los que sacrifican en ceremonias tan violentas como lo fueron las torturas y desapariciones que la Junta Militar ejercía contra sus disidentes.

Al recurrir al gótico, Mariana Enriquez reflexiona sobre la realidad política de su país a la vez que se afirma en una tradición presente en Argentina desde principios del siglo XX.

Teresa Georgina González Arce, profesora investigadora del Departamento de Estudios Literarios, Universidad de Guadalajara

Portada de "Nuestra parte de noche"

– «Distancia de rescate», de Samanta Schweblin

«Distancia de rescate» fue premiada con el Tigre Juan y el Ojo Crítico, nominada en 2017 al Booker International Prize, galardonada en 2018 con el Shirley Jackson, elegida por el Tournament of Books como mejor libro publicado en Estados Unidos y llevada al cine en 2021 por Claudia Llosa.

Se trata de una novela corta con los mejores rasgos del género: tensa, apabullante y terrorífica, introduce al lector en una espiral asfixiante desde su primera frase gracias al ritmo trepidante y el crescendo que le insufla la autora, especialista, además, en trazar perfiles psicológicos de gran profundidad.

Marcada a partes iguales por el lirismo y la potencia del diálogo, combina la denuncia ecosocial –mostrando los peligros del cultivo de glifosato en las comunidades campesinas más pobres– con la expresión del miedo a que aboca la experiencia de la maternidad.

Asimismo, transforma con maestría el característico locus amoenus en un espacio macabro, signado por la amenaza de la enfermedad a cada paso.

Francisca Noguerol Jiménez, catedrática de Literatura Hispanoamericana, Universidad de Salamanca

– «Temporada de huracanes», de Fernanda Melchor

«Temporada de huracanes» da voz a una sociedad profundamente afectada tanto por la degradación medioambiental como por la violencia social.

La narrativa se articula a través de una polifonía de voces fragmentadas, cada una aportando una perspectiva particular sobre el brutal asesinato de la Bruja.

Mediante una prosa visceral y poética, que adopta características del flujo de conciencia y carece de divisiones en párrafos, Melchor ofrece un retrato descarnado de la condición humana en un entorno definido por la desesperanza.

Con resonancias del México de Juan Rulfo y el inframundo de «La Celestina», la obra de Melchor examina desigualdades estructurales arraigadas, como la misoginia, la pobreza y la corrupción sistémica en un pueblo mexicano devastado por huracanes.

Goretti Teresa González, profesora de Literatura, IE University

Portada de "Temporada de huracanes"

– «Soldados de Salamina», de Javier Cercas

La literatura ha de ser necesariamente un espejo donde se mire la imaginación. Es una huida que nos acerca a la realidad de la que se finge escapar.

De ese juego de sombras y de luces nacen siempre las grandes obras, desde «El Quijote» a «Soldados de Salamina», la novela con la que Javier Cercas dio un salto acrobático hacia un número infinito de lectores, renovó la novela de testimonio, convirtió la Guerra Civil y sus secuelas en materia literaria y recordó al mundo que el escritor –libre de géneros y leyes– es dueño y señor de sus historias, ya sean propias o de todos.

José Luis Vicente Ferris, profesor de Literatura Española, Universidad Miguel Hernández

– «Los pacientes del doctor García», de Almudena Grandes

«Los pacientes del doctor García» es una novela de ritmo ágil, impetuoso incluso, y prosa limpia, mimada, sin concesiones.

Las historias entrecruzadas que crea la autora se narran desde diferentes puntos de vista y tejen un tapiz humano denso y reconocible, en la estela de la novela realista del siglo XIX, con Galdós al fondo.

El resultado es una lectura estimulante, que nos reconcilia con los textos atractivos, poliédricos y formalmente bien armados.

Este episodio de una guerra interminable, una de las mejores versiones de la mejor Almudena Grandes, ha sido capaz de seducir tanto a críticos como a académicos, así como a un amplio espectro lector que, desde hace más de un lustro, ratifica su relevancia.

Montserrat Ribao Pereira, catedrática de Literatura Española, Universidade de Vigo

– «El invencible verano de Liliana», de Cristina Rivera Garza

«El tiempo lo cura todo, excepto las heridas».

Esta es la historia novelada de la vida de Liliana, hermana de la autora, quien fue asesinada en julio de 1990 por un exnovio en Ciudad de México.

La novela trata del feminicidio en México como trasfondo, pero en realidad habla sobre las mujeres y la violencia en sus vidas, la impunidad de los delitos, y sobretodo del duelo y cómo lo procesa cada quien a su manera.

Un trabajo de reconstrucción familiar doloroso que es a la vez la reconstrucción memoriosa de nuestra sociedad. Liliana es más que su muerte. Liliana podemos ser (somos) todas.

María Teresa Orozco López, profesora de Escritura Creativa y Literatura Infantil, Universidad de Guadalajara

Portada de "El invencible verano de Liliana"

– «Ordesa», de Manuel Vilas

«Ordesa», de Manuel Vilas, nos ofrece una versión sumamente original de un viejo tema literario como es el duelo por la pérdida de los padres.

En la novela asistimos a un emocionante y desgarrador desnudo del propio autor, donde deja aflorar de manera muy convincente, apenas sin encubrimientos ni trucos literarios, sus miedos, fobias y temores ante la pérdida, la soledad, la muerte y el fracaso, con los que lograron empatizar muchísimos lectores.

Pero, sobre todo, «Ordesa» nos deslumbra por esa inconfundible «marca Vilas», un estilo único y especialmente reconocible, que aúna lucidez, valentía y elegancia con un inteligente sentido del humor.

Teresa Gómez Trueba, catedrática de Literatura Española, Universidad de Valladolid

– «Los aires difíciles», de Almudena Grandes

Los aires difíciles son los vientos que se cruzan en la costa gaditana –el levante y el poniente–, pero también son metáforas de las vidas de Juan Olmedo y Sara Gómez.

Ambos personajes escapan de un pasado en Madrid que les atormenta y en el entorno de una urbanización turística se encontrarán gracias a la asistenta de ambos, Maribel.

«Los aires difíciles» es una extraña historia de amistad entre desconocidos que nunca se hubieran encontrado en la que sin tapujos abren sus corazones para que los vientos del sur arrastren las propias pesadumbres que lastran sus vidas en busca de un futuro posible.

José María Fernández Vázquez, profesor de Literatura Española, Universidad Pablo de Olavide

– «Línea de fuego», de Arturo Pérez Reverte

«Línea de fuego» recrea la batalla del Ebro de la guerra civil española con un relato más atento a la intrahistoria unamuniana que a la dimensión histórica de la contienda.

Y este es, creo, su principal atractivo: saber mirar en profundidad a los hombres y mujeres que protagonizaron los hechos (sus sentimientos, sus miedos, sus expectativas, sus esperanzas, sus valores, sus miserias) y justipreciar, en un logrado y nada fácil equilibrio, cuánto de admirable y cuánto de reprobable hubo en ambos bandos, con un estilo caracterizado por la intensidad narrativa, la precisión en los detalles y la viveza en los diálogos.

Santiago Alfonso López Navia, catedrático de Filología, Universidad Internacional de La Rioja

– «Hecho en Saturno», de Rita Indiana

El viaje de desintoxicación de Argenis Luna a La Habana, desde su natal Santo Domingo, nos lleva a enfrentarnos con el desencanto de una revolución fallida y la desilusión ante unos ideales artísticos consumidos por el capitalismo.

En esta magistral novela de la escritora dominicana Rita Indiana, una de las figuras más importantes de la literatura latinoamericana del siglo XXI, Argenis encarna las contradicciones de una generación que ha quedado a la deriva ante el derrumbe de los relatos redentores de unas ideologías que, como Saturno, han devorado a sus hijos.

María Teresa Vera Rojas, profesora e investigadora de literatura hispanoamericana y española, Universitat de les Illes Balears

– Menciones a…

«Agosto, octubre», de Andrés Barba

«Los sordos», de Rodrigo Rey Rosa

«Revolución», de Arturo Pérez-Reverte

«Las cosas que perdimos en el fuego», de Mariana Enríquez

«Poesía completa» de Mariluz Escribano

«La noche de los tiempos», de Antonio Muñoz Molina

«Himmelweg», de Juan Mayorga

«La madre de Frankestein», de Almudena Grandes

«Lo que hay», de Sara Torres

«En la orilla», de Rafael Chirbes

«El padre de Blancanieves», de Belén Gopegui

«Dublinesca», de Enrique Vila-Matas

«Antígona González», de Sara Uribe

«Mentira», de Enrique de Hériz

«Ventanas de Manhattan», de Antonio Muñoz Molina

«Bartleby y compañía», de Enrique Vila-Matas

«Ensayo general», de Francisca Aguirre

«Cuatro por cuatro», de Sara Mesa

«Dentro de la tierra», de Paco Bezerra

«La habitación de Nona», de Cristina Fernández Cubas

*Los expertos que participaron fueron:

  • Ana Casas Janices (Profesora Titular de Literatura española, Universidad de Alcalá)
  • Ana Gallego Cuiñas (Catedrática de Literatura Latinoamericana, Universidad de Granada)
  • Aurora Martínez Ezquerro (Profesora Titular del área de Didáctica de la Lengua y la Literatura, Dpto. Filologías Hispánica y Clásicas, Universidad de La Rioja)
  • Emiliano Coello Gutiérrez (Profesor Contratado Doctor de Literatura Hispanoamericana, UNED – Universidad Nacional de Educación a Distancia)
  • Emilio Peral Vega (Catedrático de Universidad, Universidad Complutense de Madrid)
  • Francisca Noguerol Jiménez (Catedrática de Literatura Hispanoamericana, Universidad de Salamanca)
  • Francisco Estrada Medina (Profesor de Literatura y Escritura Creativa, Universidad de Guadalajara)
  • Francisco Javier Sánchez-Verdejo Pérez (Profesor Acreditado Contratado Doctor, Departamento de Filología Moderna, Universidad de Castilla-La Mancha)
  • Goretti Teresa González (Profesora de Literatura, IE University)
  • Isabel Giménez Caro (Profesora Titular de Literatura española, Universidad de Almería)
  • Jaume Peris Blanes (Profesor Titular del área de Literatura Española y Latinoamericana, Universitat de València)
  • Javier Rivero Grandoso (Profesor de Literatura Española, Universidad de La Laguna)
  • Javier de Navascués Martín (Catedrático de Literatura Hispanoamericana, Universidad de Navarra)
  • José Belmonte Serrano (Profesor de Literatura Española, Universidad de Murcia)
  • José Luis Vicente Ferris (Profesor de Literatura Española, Universidad Miguel Hernández)
  • José María Fernández Vázquez (Profesor de Literatura Española, Universidad Pablo de Olavide)
  • Juan José Lanz Rivera (Catedrático de Literatura Española, Universidad del País Vasco / Euskal Herriko Unibertsitatea)
  • Juan Ramón Muñoz Sánchez (Profesor Titular del Área de Literatura Española, Universidad de Jaén)
  • Luis Alfredo Álvarez Ayesterán (Profesor de la Escuela de Letras, Universidad Católica Andrés Bello)
  • Marina López Martínez (Profesora de Lengua y Cultura Francófonas, Universitat Jaume I)
  • María Di Muro Pellegrino (Profesora e Investigadora del Centro de Investigación y Formación Humanística, Universidad Católica Andrés Bello)
  • María Isabel Calle Romero (Profesora de Literatura Hispanoamericana, Universitat Rovira i Virgili)
  • María Luzdivina Cuesta Torre (Profesora Titular del área de Literatura Española, Universidad de León)
  • María Teresa Orozco López (Profesora de Escritura Creativa y Literatura Infantil, Universidad de Guadalajara)
  • María Teresa Vera-Rojas (Profesora e Investigadora de Literatura Hispanoamericana y Española, Universitat de les Illes Balears)
  • María del Carmen Alfonso García (Profesora Titular de Literatura Española, Universidad de Oviedo)
  • María Ángeles Naval (Catedrática de Literatura Española, Universidad de Zaragoza)
  • María Ángeles Pérez López (Profesora Titular de Literatura Hispanoamericana, Universidad de Salamanca)
  • Montserrat Ribao Pereira (Catedrática de Literatura Española, Universidade de Vigo)
  • Natalia Vara Ferrero (Profesora Titular de Teoría de la Literatura, Universidad del País Vasco / Euskal Herriko Unibertsitatea)
  • Pura Fernández (Profesora de Investigación del Instituto de Lengua, Literatura y Antropología-CCHS del CSIC, Consejo Superior de Investigaciones Científicas)
  • Rafael Malpartida (Profesor de Literatura y Cine, Universidad de Málaga)
  • Rafael Manuel Mérida Jiménez (Catedrático de Literatura Española y de Estudios de Género, Universitat de Lleida)
  • Santiago Alfonso López Navia (Catedrático de Filología y Vicedecano de Investigación de la Facultad de Educación, UNIR – Universidad Internacional de La Rioja)
  • Teresa Georgina González Arce (Profesora Investigadora del Departamento de Estudios Literarios, Universidad de Guadalajara)
  • Teresa Gómez Trueba (Catedrática de Literatura Española, Universidad de Valladolid)
  • Yannelys Aparicio (Catedrática de Literatura, UNIR – Universidad Internacional de La Rioja)
  • Álvaro Rodríguez Subero (Profesor e Investigador de Teoría de la Literatura y Literatura Española, Universidad de La Rioja)

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Pérdida del deseo sexual: posibles causas y soluciones…


Pérdida deseo sexual

Psicología y Mente(J.Soriano) — La pérdida del deseo sexual es un tema más común de lo que se suele hablar, afectando tanto a hombres como a mujeres en diferentes etapas de la vida. 

Aunque puede ser temporal, en algunos casos se convierte en un problema persistente que impacta la autoestima, la calidad de vida y la relación de pareja.

Las causas de esta disminución del deseo pueden ser diversas, abarcando aspectos psicológicos, relacionales, físicos y médicos.

Entender las posibles razones detrás de este fenómeno es clave para abordarlo de manera efectiva.

Este artículo explora las principales causas de la pérdida del deseo sexual y propone soluciones que abarcan desde tratamientos médicos y terapias psicológicas hasta cambios en el estilo de vida y mejoras en la intimidad de la relación.

– Causas de la pérdida del deseo sexual

Como hemos comentado, los motivos por los que el deseo sexual puede verse disminuido son muy amplias y variadas. En este apartado, comenzaremos delimitando algunas de las principales causas posibles de la pérdida o disminución del deseo sexual.

1. Factores físicos o médicos

La pérdida del deseo sexual puede estar vinculada a diversas causas físicas o médicas, siendo los desequilibrios hormonales una de las más frecuentes. 

En hombres, niveles bajos de testosterona suelen afectar negativamente la libido, mientras que en mujeres, alteraciones en estrógenos y progesterona, especialmente durante la menopausia o después del parto, también pueden disminuir el interés sexual.

Además, los problemas de tiroides, como el hipotiroidismo, afectan tanto a hombres como a mujeres, reduciendo la energía y el deseo sexual.

Enfermedades crónicas como la diabetes, la hipertensión o las afecciones cardiovasculares pueden interferir en la función sexual, ya sea directamente por su impacto en el flujo sanguíneo o por la fatiga y el estrés que generan. Asimismo, las condiciones que causan dolor crónico, como la artritis o la fibromialgia, dificultan mantener una vida sexual activa y placentera.

Los medicamentos también juegan un papel importante. Fármacos como los antidepresivos, los anticonceptivos hormonales y algunos antihipertensivos tienen como efecto secundario común la reducción de la libido. En estos casos, es fundamental consultar al médico para evaluar posibles ajustes en el tratamiento.

2. Factores psicológicos

El deseo sexual está estrechamente vinculado al bienestar emocional, por lo que los factores psicológicos suelen desempeñar un papel crucial en su gestión y disminución. El estrés cotidiano, derivado de demandas laborales, económicas o personales, es uno de los principales enemigos de la libido. Cuando la mente está sobrecargada, es difícil conectar con el deseo y disfrutar de la intimidad.

La ansiedad, ya sea generalizada o relacionada con el desempeño sexual, también puede inhibir el deseo. El miedo a no cumplir expectativas genera un círculo vicioso de evitación y frustración. Asimismo, la depresión, con sus síntomas de apatía, fatiga y baja autoestima, puede apagar por completo el interés sexual.

Por último, problemas relacionados con la autoimagen y la inseguridad personal, muchas veces arraigados en experiencias pasadas, dificultan la disposición hacia la intimidad. Estos factores emocionales suelen requerir intervención terapéutica para ser abordados de forma efectiva.

Por qué se produce la falta de deseo sexual? | CuidatePlus

3. Factores relacionales

Las dinámicas internas de una relación de pareja pueden influir de forma significativa en el deseo sexual. Los conflictos no resueltos, como discusiones frecuentes o resentimientos acumulados, suelen generar distanciamiento emocional que impacta directamente en la intimidad física. Sin una base de confianza y conexión emocional, el deseo tiende hacia la disminución.

La falta de comunicación es otro factor clave. Cuando las parejas no expresan sus necesidades, fantasías o inquietudes sobre su vida sexual, se genera un ambiente de insatisfacción y desconexión irresuelto. Esto puede dar lugar a malentendidos, expectativas no cumplidas y una percepción de rutina en la relación.

Por otro lado, la monotonía en las relaciones sexuales, especialmente en parejas de largo plazo, también contribuye a la pérdida de interés y química sexual. Sin innovación o esfuerzo por mantener la chispa, la experiencia puede volverse predecible, haciendo que el deseo disminuya progresivamente. La solución para mejorar la comunicación y buscar maneras de renovar la intimidad.

4. Factores externos

El estilo de vida desempeña una influencia importante en la pérdida del deseo sexual. La falta de ejercicio y una alimentación poco saludable pueden generar problemas de salud que afecten la libido, como el sobrepeso o la fatiga crónica. Además, el consumo excesivo de alcohol y drogas puede inhibir tanto el deseo sexual como la capacidad para disfrutar de la intimidad.

El estrés relacionado con el trabajo y otros factores externos también contribuyen, ya que afectan la energía y la capacidad para relajarse. Mantener hábitos de vida saludables es crucial para preservar una vida sexual activa y satisfactoria.

– Soluciones para la pérdida de deseo sexual

Como hemos visto, los motivos de la pérdida del deseo sexual son muy específicos de cada persona y situación relacional. Sin embargo, existen manera de manejar su impacto y trabajar en pareja para recuperar la intimidad.

1. Soluciones médicas

Cuando la pérdida de deseo sexual tiene una causa médica, es fundamental abordarla mediante soluciones y técnicas adecuadas. En muchos casos, el tratamiento médico puede implicar la regulación hormonal. En mujeres, la terapia de reemplazo hormonal (TRH) durante la menopausia, que incluye estrógenos y progesterona, puede ser útil para restaurar el deseo sexual.

En hombres, los suplementos de testosterona pueden ser eficaces cuando los niveles de esta hormona son bajos, aunque siempre bajo la supervisión de un médico, ya que un exceso puede tener efectos secundarios.

En los casos en los que las enfermedades crónicas afectan la libido, tratar la condición subyacente es clave. Por ejemplo, controlar la diabetes, la hipertensión o los trastornos cardiovasculares mediante medicamentos y cambios en el estilo de vida puede mejorar la función sexual.

Si los medicamentos son responsables de la disminución en el deseo sexual, es importante hablar con el médico para ajustar la medicación o buscar alternativas a estos fármacos. Algunos antidepresivos y antihipertensivos, por ejemplo, tienen efectos secundarios sexuales, y un cambio de fármaco podría minimizar estos problemas.

En general, consultar a un profesional de la salud es esencial para identificar y tratar adecuadamente las causas físicas de la pérdida de deseo sexual, siempre adaptando las soluciones a las necesidades individuales de cada paciente.

2. Intervenciones psicológicas

Cuando la pérdida del deseo sexual tiene un origen psicológico, las intervenciones terapéuticas son fundamentales para restaurar la libido. La terapia cognitivo – conductual (TCC) es una de las más efectivas para tratar la ansiedad, el estrés o la depresión que pueden estar interfiriendo con la vida sexual. 

Esta modalidad de terapia ayuda a identificar y modificar los pensamientos negativos y las creencias irracionales relacionadas con el deseo sexual, reduciendo la ansiedad y mejorando la autoestima.

Si la pérdida del deseo está relacionada con una baja imagen corporal o traumas emocionales previos, la terapia centrada en la autoestima puede ser beneficiosa. Los pacientes aprenden a trabajar en su autoaceptación y en la reconexión con su propio cuerpo, lo cual es esencial para recuperar el deseo sexual.

En las parejas, la terapia sexual puede ser clave para mejorar la comunicación y resolver conflictos que afecten la intimidad. Los terapeutas sexuales ayudan a las parejas a identificar las barreras emocionales y físicas que limitan el deseo, ofreciendo estrategias para reavivar la conexión emocional y sexual.

Falta de libido: cómo combatir la pérdida de deseo sexual

3. Cambios en el estilo de vida

Adoptar un estilo de vida saludable es una de las soluciones más efectivas para mejorar el deseo sexual. El ejercicio regular, por ejemplo, aumenta el flujo sanguíneo y mejora la función cardiovascular, lo que puede tener un impacto directo en la libido. Además, la actividad física ayuda a reducir el estrés, mejora el estado de ánimo y aumenta los niveles de energía, factores clave para mantener una vida sexual activa y satisfactoria.

Una alimentación equilibrada, rica en nutrientes esenciales como vitaminas, minerales y ácidos grasos saludables, también es fundamental para el bienestar sexual. Alimentos como los frutos secos, el pescado, las frutas y las verduras no solo mejoran la salud en general, sino que también favorecen la producción de hormonas sexuales y mantienen una situación corporal saludable.

Además, practicar técnicas de relajación como la meditación o el yoga puede ser útil para reducir la ansiedad y el estrés, que a menudo son factores que inhiben el deseo sexual. Dormir lo suficiente y evitar el consumo excesivo de alcohol o sustancias también son importantes, ya que estos hábitos afectan negativamente la energía y el interés sexual.

4. Mejora de la intimidad en la relación

Reavivar la intimidad en una relación de pareja es esencial para superar la pérdida del deseo sexual. La clave está en fomentar una comunicación abierta y honesta sobre las necesidades, expectativas y deseos sexuales.

 Hablar de lo que les gusta, lo que les gustaría exportar y lo que no sienten cómodos haciendo puede aliviar la presión y mejorar la conexión emocional, facilitando una mayor intimidad.

También es importante dedicar tiempo exclusivo para la pareja. El estrés de la rutina diaria y las responsabilidades puede alejar a las parejas, pero reservar momentos para estar juntos sin distracciones ayuda a reconectar.

Esto puede incluir citas, salidas o simplemente invertir tiempo de calidad en pareja sin expectativas sexuales, reforzando el vínculo emocional.

nuestras charlas nocturnas.


Sobre la práctica de culpar…


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Michael Fassbender en Shame, 2011.
  • Enfoques filosóficos sobre el culpar

JotDown(P.M.Buitrago) — ¿En qué consiste culpar? ¿Cuándo es razonable esta práctica? ¿Qué formas adopta? Estas y otras preguntas vienen conformando en las últimas décadas un rico debate filosófico sobre la práctica del culpar, debate que tuve la suerte de conocer en profundidad gracias a las clases de Mabel Holgado en la Universidad de Málaga, quien ha trabajado extensamente esta temática universal.

A grandes rasgos, lo que se pretende en esta discusión es elaborar una buena teoría general de esta práctica tan humana (¿solo humana?) que permita, por un lado, establecer los parámetros para su buen uso, razonable y alejado de su empleo “patológico”, y, por otro, delimitar los casos “centrales”, claros, del culpar, respecto a los periféricos, vagos o dudosos.

Todos conocemos casos variados de la práctica del culpar. Pueden ir desde culpar en 2024 a Hernán Cortés hasta hacer lo propio con un hijo por portarse mal; desde el que nos roba la cartera hasta ese ordenador que ha dejado de funcionar y aporreamos con ira; culpamos a grupos enteros y a nosotros mismos. Parece evidente que es una práctica muy arraigada en nuestra psique.

¿Se debe culpar a los romanos por haber sido esclavistas hace milenios? ¿Me debo culpar por no ser capaz de dejar de fumar? ¿No es ridículo golpear con enfado la máquina que ya no funciona? ¿Qué significa este resentimiento que mantengo después de tantos años, acaso es razonable?

Culpamos al delantero de nuestro equipo que no ha marcado gol, al político que miente (aunque empiezo a tener dudas de esto), al amigo que nos llama menos de lo que debería, al borracho que vomita en nuestro portal, a la pareja que ya no nos quiere, al tiempo atmosférico y al atasco, al cáncer y hasta al hecho de haber nacido culpamos. Cualquiera diría que no hay límites para esta práctica.

¿Qué dice al respecto la vanguardia de la filosofía moral contemporánea?

Someramente: el enfoque cognitivo presenta el culpar como un juicio o evaluación negativa de un agente sobre otro; el emocional, como su nombre indica, habla de emociones negativas reactivas como característica central del culpar; el enfoque conativo quita el acento de las emociones y lo pone en la relación, como por ejemplo en la retirada de la buena voluntad hacia el otro.

También se puede mencionar al enfoque funcional, centrado en el propósito del culpar, en su sentido. Vemos así que hay un juicio, que hay emociones, que hay funcionalidad y que hay relaciones entre agentes. La clave está en el énfasis que da cada enfoque a su aspecto predilecto del culpar.

Esto del culpar acaba resultando, por tanto, un tema endiablado, pero pienso que ello lo hace más atractivo. La postura que defenderé parte de dos premisas. Primero, el origen, núcleo y fundamento de la práctica social del culpar lo encontramos en una emoción: la ira (con lo cual, queda claro a qué enfoque me adhiero).

La ira se relaciona con nuestras limitaciones cognitivas. Segundo, sostengo como realidad más plausible el hecho de que la libertad no exista (y adelanto que no sería tan malo como pueda parecer). Argumentaré estas dos premisas para examinar la razonabilidad de la práctica del culpar.

  • La ira, esa emoción
La culpa siempre es del otro - Nihil Obstat

La ira es una emoción sujeta a una gradación continua con, al menos, dos variables, intensidad y tiempo, y que puede ser comparada con manifestaciones energéticas, que van de la irritabilidad (acalorarse) a la furia (explotar), pasando por la indignación (quemarse) o el resentimiento (mantener la incandescencia).

En función de esta gradación, la ira es una emoción que constituye, en acto, un gasto considerable para quien la experimenta, y, en potencia, para quien va dirigida.

Llegué a la conclusión de que la ira es el núcleo del culpar al darme cuenta de que es necesaria y suficiente para que se dé el fenómeno: es necesaria porque sin esta emoción el culpar se diluye por completo, pues resulta muy difícil, si no imposible, imaginar un culpar completamente frío, indiferente, sin atisbo de motor emocional; es suficiente porque la encontramos en todos los modos del culpar, desde la autoinculpación hasta la culpa vicaria en tercera persona, pasando por la culpa silente o la comunicativa, la que conduce a cambiar de actitud o de juicio, o las derivadas de todo tipo de relación, o sin ella.

Además, no hay ira que no sea culpante. Su identificación es plena. Por ello, la ira permite filtrar casos dudosos: ¿culpa el juez que dicta sentencia sin sentir emoción alguna hacia el condenado? En mi opinión, no: no basta con el juicio, con la evaluación (enfoque cognitivo). Lo de ese juez se parece más a un diagnóstico médico que al culpar. Más aún, la práctica del culpar carece con frecuencia de juicio consciente. Para eso, entre otras cosas, existen las emociones.

No obstante, señalar que el culpar es experimentar una emoción supone no decir mucho. Filosóficamente, sería natural preguntarse por qué la ira y no más bien la nada. Veamos, pues, la ira como origen del culpar: afortunadamente, la ciencia nos proporciona ya algunas buenas respuestas: antropólogos, psicólogos evolutivos y otros especialistas han descrito la ira, en un trabajo reciente, como “un sistema cognitivo computacionalmente complejo, que evolucionó para negociar un mejor trato”.

Creo que este origen evolutivo es el único nexo de unión entre las diferentes culturas y sus modos característicos de culpar. Una implicación universal que encontraron en este estudio fue el repertorio típico de expresiones faciales y vocales de la ira humana. También hallaron que la ira se intensifica cuanto más ha sido despreciada la persona del ofendido, lo que no puede extrañarnos.

Nos encontramos aquí toda una imbricada variedad de respuestas fisiológicas, expresivas y cognitivas, las cuales tienen como fin la optimización de la autoconservación. El rastreo evolutivo de esta emoción nos puede llevar cuando menos hasta las fricciones entre hormigas pertenecientes a la misma casta, pero baste en este trabajo con señalar que, sin duda, el culpar o la ira no son manifestaciones exclusivamente humanas: están bien documentadas entre los tipos de reacciones de los chimpancés cuando experimentan lo que se ha llamado “decepción social”.

Nuestra especie padece respuestas fisiológicas muy negativas ante la pérdida de seres queridos, la soledad o el ostracismo, circunstancias que despiertan en nosotros emociones intensas, dolor psicológico, pérdida de salud, locura y muerte.

Estos resortes, de un poderío destacable, difícilmente nos constriñen por pura casualidad: resulta más que plausible la idea de que la selección natural los ha ido afinando e intensificando para que no cometamos el error letal de optar por una vida alejada del grupo.

Es la misma existencia de estos resortes lo que debe llamarnos la atención: parecen reflejar el hecho de que la sociabilidad es un equilibrio frágil que precisa un fuerte pegamento. Así las cosas, resulta claro que existe una fuerte tensión entre nuestras tendencias individualistas y sociales.

La sociabilidad es una horma que no ha terminado de adaptarse del todo bien a nuestro zapato: la fricción y el conflicto entre individuos del mismo grupo son una constante en nuestra vida comunal. Se hizo preciso incidir en el comportamiento del prójimo, hacerle ver que nos daña, que nos damos cuenta, y que ello tiene consecuencias.

▷ No permitas que los demás usen la culpa para dictar tus decisiones ⋆  Rincón de la Psicología

Las distintas “combustiones” de la ira se producen con independencia de la relación que nos venía uniendo al culpado (enfoque conativo), es decir, todas se pueden dar con independencia del carácter de ese lazo, como se intuye fácilmente del esbozo de casuísticas, porque la furia o el resentimiento sirven para influir en el comportamiento tanto de desconocidos como de íntimos (la ira es poderosa y por desgracia funciona también como pegamento social, de ahí la importancia histórica de los chivos expiatorios).

Estas variedades de la ira las considero también el fundamento del culpar porque constituyen constricciones que serán indispensables para analizar la razonabilidad de la práctica.

La constricción que suponen la entiendo en sentido fuerte, ya que descarto que la regulación emocional de la que somos capaces se halle en un plano superior, pues no sería más que otra emoción (como el miedo, la vergüenza o la angustia), de igual rango, en colisión.

Haré un inciso respecto a la idea de la última oración, que es complicada: se suele considerar que un gran poder humano consiste en regular nuestras propias emociones. En este sentido, este poder nos haría diferentes. Esta capacidad nos permitiría, por ejemplo, decidir querer algo incompatible con lo que queremos: por ejemplo, nos permitiría querer no fumar, aunque queramos fumar.

Y actuar en consecuencia. Sin embargo, tiendo a pensar que todo se resume en nuestras emociones en colisión: quiero fumar porque tengo síndrome de abstinencia, pero no quiero fumar porque tiene mil desventajas que me provocan, pongamos, vergüenza.

Además, me dan miedo los efectos en mi personalidad de la abstinencia, pero me da rabia (¡ira!) no ser capaz de controlarlo. Como decía Nietzsche, somos un parlamento, y yo añadiría que un parlamento, concretamente, de nuestras emociones. Por supuesto, nos identificamos con las emociones que nos hacen sentir mejor o cuadran mejor con el relato que nos hacemos de nosotros mismos y nuestra vida. Pero basta con lo dicho para este inciso.

Otro tipo de constricción, relacionada con las anteriores y no menos importante, es la cognitiva, clave añadida para fundamentar la práctica del culpar. Como afirma uno de los impulsores de la psicología evolutiva, John Tooby: “Nuestras mentes han evolucionado para representarse las situaciones de un modo que resalte el elemento del nexo causal que podemos manipular para alumbrar un resultado deseado”.

En otras palabras: a la red causal le damos el hachazo donde podemos y nos conviene. Los factores estables de la situación, ajenos a nuestra capacidad de manipulación, difícilmente aparecen en nuestro poco elaborado mapa mental de causas, ya sea porque aún no hemos accedido a su conocimiento, o porque nos exijan un excesivo gasto energético para su comprensión. Resulta fácil adivinar que el comportamiento ajeno, aunque no todo, sí entra en el reino de nuestras posibilidades de incidencia.

Corrige el error y camina sin culpa” por Tona Galvaliz – VIVIR PLENAMENTE

Esto explica, como se verá más adelante, que la culpa vaya dirigida especialmente y con mayor intensidad hacia aquellas personas permeables a nuestra ira, susceptibles a su eficacia, lo que descarta a los locos y a los niños pequeños, por ejemplo (otro inciso: claro que a veces se culpa a un niño pequeño o a un loco, pero es claramente un caso “patológico” del culpar, porque quien culpa así hace el primo, o algo peor).

Por todo ello, estos dos tipos de constricciones (emocional y cognitiva) serán fundamentales para el estudio de la razonabilidad del culpar que pretendo, pues explican la necesidad e importancia de la ira. Sin embargo, ahora necesito introducir otro tema para explicar una tesis que ha sido con frecuencia malentendida.

  • Significado de la tesis determinista

El determinismo, también llamado incompatibilismo, es la tesis que defiende la imposibilidad de la existencia de la libertad en un universo caracterizado por una materialidad sujeta a la causalidad. Desde esta visión, resulta harto complicado concebir siquiera qué podría ser la libertad, y qué entienden por ella los que sostienen su existencia, de manera análoga a la dificultad que encuentra un ateo o un materialista cuando les hablan de dios o el alma.

Todas ellas son instancias que no aparecen en nuestra cotidianidad, independientemente de que muchos crean intuitivamente en su existencia. En cambio, sí podemos observar que todo ocurre por algo que le precede, hay un desenvolvimiento en las cosas, que se siguen y determinan unas a otras, por más que nuestras limitaciones nos impidan identificar en su globalidad la red dinámica en que se instalan.

Esto también explica nuestra creencia en la existencia del azar, que no es más que nuestra falsa solución al problema de la mencionada limitación. Dicho de otra forma, para resumirlo: suele decirse que el determinismo no está demostrado, pero habría que preguntarse si no es el libre albedrío el que debería ser demostrado.

Soy de la opinión de que los seres humanos no somos más que un tipo de organización de la materia. Niego la libertad porque la considero imposible de comprender: no basta con ser un negativo del determinismo, como no basta ser un negativo de la materialidad para comprender la inmaterialidad.

Así las cosas, en cada momento de su actuar, cada ser humano no pudo haber actuado de otra manera: solo nos queda imaginar, fantasear que con otro elemento condicionante en la ecuación se hubiera actuado de otra forma. El conjunto de sus circunstancias -conocimientos, emociones, salud y demás elementos internos profundamente imbricados, por no hablar de los externos- ofrece en cada momento un producto inevitable, que no pudo ser otro.

Culpar a los demás: cómo evitarlo y asumir tus culpas

Esta es la tesis del determinismo, la cual comparto.

En cualquier caso, no queda más remedio que aceptar el hecho de que este problema filosófico, quizás el más importante, aún no ha sido resuelto, y posiblemente no lo sea nunca.

Sin embargo, me inclino a pensar que el libre albedrío caerá (empleo indistintamente los conceptos “libertad” y “libre albedrío” porque, ya sea en el decidir o en el actuar, igualmente no contemplo su existencia), como cayó el geocentrismo.

Mientras tanto, creo que viene bien ir adelantando sus implicaciones para la moral, a menudo tergiversadas u obviadas por los defensores de la libertad, que son inmensa mayoría en esta disciplina.

  • ¿Qué tiene de razonable culpar?

Gran parte del éxito de nuestra especie y de nuestra salud psicológica -dos aspectos que, por otro lado, también entran en colisión con frecuencia- se ha edificado sobre la base de una percepción distorsionada de nosotros mismos. Sin embargo, propondré que esta dicotomía es falsa: afinar nuestro autoconocimiento puede redundar en beneficio de nuestro bienestar.

Preguntar por la razonabilidad del culpar es tanto como cuestionarse la razonabilidad de la ira.

Explicada esta emoción, se tratará de ver cómo se puede integrar en el conjunto de la vida humana. La eficacia es una noción básica para comprender su necesidad: la ira evolucionó para ser eficaz, o, más exactamente, ha llegado hasta nosotros porque en el pasado fue eficaz, funcionó, y no encuentro razones para sostener que haya perdido esta cualidad en la actualidad.

Esto me permite establecer una clasificación aproximada entre los posibles casos de la práctica del culpar:

  1. Caso central: tiene efecto directo: es el culpar que incide en el culpado, como puede ser el culpar comunicativo.
  2. Caso lateral: posee efecto indirecto: es el culpar que incide en otro, pero no en el culpado. Es la culpa vicaria, de terceros, lanzada para buscar la concordancia con nuestro interlocutor.
  3. Caso periférico: aquí la práctica es inefectiva: es el culpar a elementos estables de las cosas, sin posibilidad real de incidir en ellas.

No pongo ejemplos de cada caso porque son fáciles de imaginar, además de divertidos cuanto más groseros. Estaré encantado de leerlos en comentarios.

La ira es eficiente porque otros modos de incidencia en el prójimo suelen suponer un gasto superior en tiempo y energía. Respecto a sus fines, la ira sirve para multitud de propósitos: incidir en el comportamiento ajeno, cambiar la propia actitud, recordar las afrentas, prevenir el daño…

También sirve a los propósitos del culpado: le permite desarrollarse como individuo socializado, evitando el aislamiento: supone tomarlo en serio e integrarlo en el juego emocional que supone la vida comunitaria. De este modo, la ira protege y moldea a las personas.

Cómo acabar con el sentimiento de culpa permanente | Mente

Del mismo modo, desde una postura determinista la principal justificación del culpar es su eficacia, comprendiendo el importante condicionante que supone en nuestro obrar. Para quien continúa instalado en la creencia en la existencia de la libertad, esto supone una pérdida de la inocencia de cualquier culpar, pérdida que nos volvería intolerablemente fríos y duros con el culpado. Sin embargo, debe tenerse en cuenta que en un mundo determinista la inocencia no se pierde jamás.

Algunas ventajas derivadas de la asunción determinista las encontramos en la primacía que alcanza la facultad de la comprensión: si enfadarse con alguien supone tomarle en serio, tratar de comprender sus condicionamientos es tomarle en serio en un grado superior, más “humano”.

La comprensión es la capacidad costosísima que se traduce en un conocimiento biográfico relativamente exhaustivo, y es una capacidad que, a diferencia de la ira, nos distingue en buena medida del resto de mamíferos.

En las terapias sobre adicciones o problemas psicológicos podemos entender fácilmente que se suspende el juicio (y antes que el juicio, la ira) porque se reconoce al sufriente como perjudicialmente condicionado, buscándose nuevos condicionamientos (como podrían ser nuevos entendimientos sobre el mundo o sí mismo) que incidan positivamente en su comportamiento, mejorando, precisamente, sus condiciones de vida.

En terapia no se culpa porque se comprende y, sobre todo, ya no vale para nada.

Por añadidura, encuentro ciertos inconvenientes derivados de la creencia en la libertad, pues atribuir esta cualidad descarga nuestra conciencia cuando abusamos del culpar, y por ello es frecuente comprender aquí al enemigo como malvado, la pareja de modo egoísta o a algunos conciudadanos negligentemente estúpidos: la mala voluntad, como la buena, impregna nuestra percepción del otro, y ha sido coartada para la aplicación de inimaginables sufrimientos durante miles de años.

Del mismo modo que el dolor, la ira es un desagradable sistema de alerta que nos protege, una consecuencia ambivalente del devenir evolutivo. Sin embargo, a diferencia del dolor, la ira no es exclusivamente interna, sino que se expande y descarga en otros. Este efecto, lógico y grave, ha propiciado con probabilidad nuestra fantasía de libertad, como justificación mediante el juicio de merecimiento.

Por si fuera poco, la creencia en la libertad incrementa la angustia psicológica, ya sea ante el castigo padecido (“soy malo”) o ante el ataque, que suele resultar más perturbador cuando procede de una persona que de un simple hecho físico, a igualdad de daño: de sentimientos de culpa y traumas infligidos por humanos están llenas, concretamente, las clínicas psicológicas.

TRAINING Gratuito: ¡Culpable!. Primeros pasos para liberarse del  sentimiento de culpa. - Mónica Serrano

No obstante, está lejos de mi intención lanzar sin más una propuesta inhumana para el buen culpar. Prescindir de la ira o culpar parece tan difícil como hacerlo del dolor (tarea para faquires, por tanto). Además de difícil, sería una renuncia peligrosa, como es obvio. En el ámbito público, donde pueden establecerse instancias intermedias y costosas en aras de la objetividad y la comprensión, la erradicación del culpar me parece inexcusable a partir de un cierto grado de civilización.

Necesitaremos seguir protegiéndonos de comportamientos peligrosos, pero el reproche y la venganza creo que son evitables. Respecto al ámbito privado, pienso que se abre un horizonte de perfección, tendente a la disminución del culpar, siempre y cuando se sustituya por la comprensión, y ésta no suponga un gasto imprudente.

Mientras tanto, y según las irreductibles características de cada caso, presento la siguiente lista de opuestos posibles: el resentimiento nos seguirá recordando cosas como que debemos protegernos del daño que nos produce el comportamiento de otro, librándonos de una vida peor, o consumiéndonos en sus brasas; la furia, explosiva, nos ayudará a cortar de raíz las evoluciones catastróficas de una mala situación interpersonal, o su exceso nos arruinará la vida; la irritación, punzante y no definitiva, ayudará a que cualquiera nos tome en serio o a amargarnos el día a día; por último, la mera indignación o enfado podrá fortalecer o degradar una relación.

Por supuesto, la anterior relación es tentativa y aporta una limitadísima lista de posibles situaciones. A partir de aquí, podría etiquetar determinados comportamientos ideales, pero considero imposible establecer una guía de acción o un código que pueda iluminar estas aguas turbias.

En otras palabras, podemos discutir un caso (mediatizados sin duda por nuestra cultura y experiencia), pero no podemos confeccionar una plantilla razonable antes de conocer el mismo. Y conocer, como he intentado dejar claro respecto al ámbito de la psique humana, es una tarea titánica.

Para un determinista, protegerse del otro (y de uno mismo) es protegerse del universo. Dependerá del grado de fuerza e inteligencia la forma de incidir, porque no se trata de otra cosa: incidir y condicionar el comportamiento propio y ajeno. ¿Qué es lo mejor para un determinista? La inclinación de la balanza: menos sufrimiento y más comprensión, lo que directa e indirectamente repercutirá en su beneficio.

(Nota: no he hablado de ese entrañable negativo del culpar, el perdón. Y no lo he hecho porque realmente no es un negativo, no es su contrario: es una posible consecuencia. Para perdonar se precisa haber culpado antes).

nuestras charlas nocturnas.


El descubrimiento «navideño» que da pistas sobre los orígenes del universo…


Una fotografía ampliada de la galaxia Firefly Sparkle.
La galaxia Firefly Sparkle está formada por diez cúmulos de estrellas de colores brillantes que se formaron en el universo primitivo.

BBC News Mundo(P.Ghosh) — El telescopio espacial James Webb (JWST) de la NASA captó por primera vez una imagen de cómo seguramente se vio nuestra galaxia cuando se estaba formando.

«Me encanta la galaxia brillante con sus luces navideñas brillando como cuando el universo tenía solo 600 millones de años», le dijo a la BBC la profesora Catherine Heymans, del Observatorio Real de Escocia.

La imagen muestra diez bolas de estrellas de diferentes colores, que parecen adornos de árboles de Navidad colgando en el cosmos.

Es la primera vez que científicos han presenciado cómo grupos de estrellas se unen para formar una galaxia como nuestra propia Vía Láctea y, la imagen contiene pistas sobre cómo se formó el universo.

Esta impresión artística corrige la distorsión en la imagen del JWST y muestra la galaxia como realmente es, como luces navideñas colgando en el cosmos.
Esta impresión artística corrige la distorsión en la imagen del JWST y muestra la galaxia como realmente es, como luces navideñas colgando en el cosmos.

Los científicos han bautizado a la galaxia distante como Firefly Sparkle (brillo de luciérnagas), porque también parece un enjambre de luciérnagas multicolores.

Desde su órbita en el espacio, libre de la atmósfera terrestre, el telescopio más potente jamás construido ya nos ha mostrado las galaxias más distantes y, por lo tanto, más antiguas, pero, hasta ahora, ninguna con tanto detalle ni en las primeras etapas de formación.

«Los datos sobre lo que sucedió en esta etapa del universo son muy escasos», según la Dra. Lamiya Mowla, del Wellesley College en Massachusetts, en EE.UU., quien codirigió la investigación.

«Pero aquí, en realidad estamos viendo una galaxia mientras se está formando ladrillo a ladrillo. Las galaxias que normalmente vemos a nuestro alrededor ya están formadas, así que esta es la primera vez que hemos visto este proceso», le dijo a la BBC.

– «Asombroso»

La profesora Heymans, quien es independiente del equipo de investigación, describió el descubrimiento como «magnífico, científicamente importante y extremadamente festivo».

«Me parece asombroso que los humanos hayan construido un telescopio que nos permite mirar tan atrás en el tiempo y que podamos ver estas fases nacientes de la galaxia de una manera tan hermosa y festiva».

Los cúmulos estelares son de diferentes colores porque se encuentran en diferentes etapas de su formación, según la Dra. Mowla.

«Es tan hermoso porque la vida temprana de una galaxia es extremadamente activa», dijo.

La galaxia se encuentra dentro de un cúmulo masivo de miles de galaxias brillantes, según lo detectado por el JWST.
La galaxia se encuentra dentro de un cúmulo masivo de miles de galaxias brillantes.

«Están sucediendo muchas cosas, están naciendo nuevas estrellas, están muriendo estrellas masivas, hay mucho gas y polvo a su alrededor, y hay nitrógeno y oxígeno y, debido al estado en el que se encuentran, tienen estos hermosos colores.

«Podemos decir algo sobre las edades de cada cúmulo, la composición de sus elementos y las temperaturas a las que se formaron».

Cuando la Dra. Mowla se tropezó con la galaxia, nunca había visto cúmulos de estrellas con colores tan vivos y variados. Esto la llevó a creer que había algo diferente en este sistema, así que comprobó a qué distancia se encontraba.

Para su sorpresa, resultó estar a más de 13.000 millones de años luz de distancia.

La luz de Firefly Sparkle es de poco después de la creación del Universo y, por lo tanto, ha tardado más de 13.000 millones de años en llegar hasta nosotros. Es tan pequeña y está tan lejos que ni siquiera el JWST habría podido verla, si no fuera por una coincidencia cósmica extremadamente afortunada.

– Lupa gigantesca

Exactamente entre Firefly Sparkle y el JWST había un cúmulo de galaxias que distorsionaba el espacio-tiempo para estirar la luz de la galaxia lejana y actuar como una lupa gigantesca.

Los astrónomos llaman a este proceso «lente gravitacional», que en este caso permitió al codirector de la investigación, el Dr. Kartheik Iyer, de la Universidad de Columbia, en Nueva York, y a otros miembros del equipo, ver por primera vez detalles increíbles de cómo se formaron las primeras galaxias.

«Toma la luz que viene de la luciérnaga y la dobla y la amplifica para que podamos verla con glorioso detalle», le dijo a la BBC.

Una infografía muestra cómo actúan las lentes gravitatorias
Una infografía muestra cómo actúan las lentes gravitatorias

«Nuestra reconstrucción muestra que los cúmulos de estrellas en formación activa están rodeados de luz difusa de otras estrellas. Esta galaxia está literalmente en proceso de ensamblaje».

«Cuando hace todo esto y podemos ver esta increíble galaxia lejana, es una sensación muy humilde y mágica».

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Cómo dejar de complacer a los demás y seguir siendo amable…


Selecciones de Reader´s Digest — La tendencia a complacer a los demás puede parecer una cualidad positiva a primera vista. Sin embargo, va más allá de ser simplemente amable. Según Erika Myers, terapeuta en Bend, Oregón, complacer a los demás implica modificar palabras o comportamientos para adaptarse a los sentimientos o reacciones de otra persona.

Esto a menudo lleva a dejar de lado nuestras propias necesidades y deseos, afectando nuestra salud emocional y nuestras relaciones.

Señales de que eres una persona complaciente

Identificar si eres una persona que constantemente busca complacer a los demás es el primer paso para abordar este comportamiento. Estas son algunas señales comunes:

  • Baja autoestima: Sientes que necesitas la aprobación de los demás para validar tu propio valor.
  • Miedo al rechazo: Temes que decir “no” pueda alejar a las personas de tu vida.
  • Dificultad para decir “no”: Te resulta casi imposible negarte a las peticiones, incluso cuando afectan tus prioridades.
  • Necesidad de ser querido: La aceptación de los demás se convierte en tu principal motivación.
  • Exceso de disculpas: Te culpas o pides perdón incluso cuando no es tu responsabilidad.
  • Acuerdo rápido: Aceptas opiniones o decisiones aunque no estés de acuerdo.
  • Confusión emocional: Luchas por identificar tus verdaderos sentimientos.
  • Falta de tiempo libre: Dedicas todo tu tiempo a satisfacer a los demás, descuidando tus propias necesidades.
  • Impacto emocional por conflictos: Las discusiones te afectan profundamente.

Cómo el comportamiento complaciente te afecta negativamente

Aunque el deseo de agradar puede originarse en el cariño y la preocupación por los demás, ignorar nuestras propias necesidades para ganar aprobación puede tener consecuencias graves. Entre ellas:

  • Resentimiento: La acumulación de obligaciones no deseadas genera frustración hacia los demás.
  • Abuso emocional: Las personas pueden aprovecharse de tu disposición constante para ayudar.
  • Relaciones insatisfactorias: Las dinámicas desequilibradas llevan a vínculos poco satisfactorios.
  • Estrés y agotamiento: El esfuerzo constante por complacer agota tus recursos emocionales y físicos.
  • Conflictos interpersonales: Las relaciones pueden deteriorarse cuando los demás perciben que no eres genuino.

Estrategias para superar la tendencia a complacer a los demás

Romper el hábito de complacer a los demás requiere autoconciencia y práctica. Aquí hay pasos clave para lograrlo:

1. Sé amable solo cuando lo sientas genuinamente

La amabilidad auténtica no busca aprobación ni reconocimiento. Antes de ofrecer ayuda, pregúntate:

  • ¿Realmente quiero ayudar o me siento obligado?
  • ¿Esta acción me hará sentir feliz o resentido si no es recíproca?

Al practicar la amabilidad desde un lugar genuino, fortaleces tu autoestima y construyes relaciones más auténticas.

2. Pon tus necesidades primero

Cuidar de ti mismo es esencial para poder apoyar a los demás. Esto no es egoísta, sino una forma saludable de vivir. Según Myers, honrar nuestras propias necesidades es tan importante como ayudar a los demás. Asegúrate de:

  • Expresar tus opiniones en reuniones o conversaciones importantes.
  • Permitirte sentir y procesar tus emociones.
  • Pedir lo que necesitas en tus relaciones personales.

3. Aprende a establecer límites saludables

Desarrollar límites claros es fundamental para proteger tu bienestar. La próxima vez que alguien solicite tu ayuda, reflexiona:

  • ¿Es algo que realmente quiero hacer?
  • ¿Tengo tiempo para hacerlo sin descuidar mis propias responsabilidades?
  • ¿Cómo me sentiré después de ayudar: satisfecho o frustrado?

Establecer límites no significa ser insensible, sino proteger tu tiempo y energía.

4. Espera a que te pidan ayuda

Ser proactivo en ayudar puede ser útil, pero también puede llevar a una sobrecarga emocional. En lugar de ofrecer soluciones de inmediato, espera a que alguien te lo pida directamente. A veces, las personas solo buscan ser escuchadas, no que resuelvas sus problemas.

5. Busca apoyo terapéutico

Cambiar patrones de comportamiento profundamente arraigados puede ser difícil sin ayuda profesional. Un terapeuta puede ayudarte a explorar las causas de tu tendencia a complacer y ofrecer estrategias para manejarla. Incluso si no identificas una causa clara, la terapia puede ser invaluable para desarrollar herramientas de afrontamiento.

nuestras charlas nocturnas.


A-Semaglutida: ¿Cuánto te importa tu peso?…


Estructura de la semaglutida. (DP)
Estructura de la semaglutida.

JotDown(R.Arese) — ¿Te importa tu aspecto físico? Posiblemente pertenezcas a ese 18.6 % de quienes afirman que cada vez les importa menos, lo que a mí no me encaja con lo que veo en los medios visuales, las fiestas y cenas, o simplemente andando por la calle. Si tan solo un 45 % de la gente dice que sí le importa, es que las encuestas y la realidad sufren una divergencia distópica.

Has de saber que, si dices que no te importa o además de decirlo lo crees, posiblemente pertenezcas a un grupo minoritario de esta sociedad que al menos hace lo suficiente para darnos a entender que sí le importa y mucho.

Mucho porque los gimnasios están llenos, las clínicas de estética crecen por la geografía de las ciudades españolas a razón de un 10 % anual, aumentando en unas 500 desde 2019 hasta las más de 7000 actuales. La sombra de la pandemia covid19 es alargada.

Si en España tenemos un sobrepeso de más de la mitad de la población incluso llegando al 20 % de obesidad, no es por la voluntad de la gente, «sí me importa o no me importa», sino por lo que cuesta no comer más de lo suficiente, sudar la camiseta o gastarse el ahorro postpandémico en la reconfortante experiencia de disfrutar en el quirófano.

Entre lo que nos gastamos en comer y en arreglar los desperfectos de lo que comemos se nos va lo que ganamos.

¿Te imaginas una pastilla que tratase la gordura? Sí, no hace falta que lo escondas con sobrepeso, unos kilitos de más, curvy o cualquier otro eufemismo, «dejar de estar gordo». Todavía sigo esperando escuchar otra cosa diferente a «los más pequeños» y «nuestros mayores», debe ser que no nos cansamos de oír siempre lo mismo.

¿Te lo imaginas? Pastillazo y fuera kilos, caber en el espejo estrecho del pasillo. Pues lo hay, pero no es una pastilla sino una inyección. Novo-Nordisk capitaliza por 520 000 millones de dólares en Dinamarca, que tiene un PIB de 400 000. Creo que este dato lo sabías, porque suele ser por donde empiezan los artículos sobre Ozempic.

Y es que la semaglutida, así se llama el substrato de Ozempic, y los demás agonistas parecidos a la proteína que simula al glucagón tipo 1 (GLP-1), la hormona mediadora de la regulación de glucosa en sangre y el apetito, son el principio de lo que pudieran ser cambios inesperados, las consecuencias inesperadas desde Adam Smith a Robert Merton, en el futuro de nuestras sociedades.

Se indicó para diabetes 2, pero sus efectos sobre obesidad y los limitados efectos gastrointestinales secundarios se convirtieron en lo más determinante. Además de Ozempic, Novo-Nordisk comercializa Wegovy y Rybelsus. La compañía farmacéutica Eli-Lilly con Mounjaro basado en la tirzepatida, otro análogo de GLP-1, le sigue a la zaga triplicando ventas cada año y con perspectiva cercana a los 50 000 millones de dólares para los próximos años.

Que sus ventas trimestrales en comparación a previsiones fluctúen el precio de la acción, y las amenazas de los genéricos, no acaban con la idea de que estos fármacos son un buen negocio. Un buen negocio, ¿por qué? Pues porque hay mucho sitio al fondo, hay mucha gente que si le bajan el precio de casi mil al mes por «otra cosa asequible» va a dejar de estar gordo con un pinchazo.

Semaglutida: riesgos de la popular inyección para bajar de peso

No solo uno y de golpe, pero será la forma menos incómoda y favorable de «un aspecto diferente». No serán pocos y por eso mi siguiente pregunta:

¿cómo va a cambiar esta sociedad si eso es posible para un número significativo de personas? ¿Cómo serán nuestros restaurantes cuando la gente quiera comer menos, pero seguir teniendo la experiencia de salir a compartir? ¿Cómo serán los gimnasios cuando la gente vaya por su salud y no necesariamente por su aspecto?

¿Cómo serán los supermercados cuando comer deje de ser compulsivo y saciante, para ser exclusivamente nutritivo y placentero? ¿Cómo será el mercado de la moda cuando también desaparezcan las compras compulsivas y las tallas en que está basada la industria actual? ¿Cuál es el porcentaje de población necesaria para que estos cambios no signifiquen transformaciones en un sector de la economía?

Los primeros cálculos nos hablan en el menor de los casos de un 12.5 %, 50 millones de personas en Estados Unidos, por ejemplo, hasta un 60 % dependiendo de la disponibilidad y requisitos regulatorios. Un cálculo de 20 % es de lo más prudente. Dime ¿de verdad crees tú que se salvará de este cambio en la actitud de una parte tan significativa como un 20 % cualquier sector de nuestra economía?

Pero es que las ventajas de disminuir de peso no se reducen al aspecto físico. También a la salud, el cambio en los hábitos de vida cuando los logros son factibles. Y también sobre la necesidad o no de estimulantes. La crisis de Fentanilo está mirando a Ozempic pero inversamente proporcional, un fármaco legal que no aumenta dependencia. ¿El alcohol? Está por ver, pero uno de los efectos de los pacientes con diabetes 2 tratados con agonistas GLP-1 es la menor ingesta calórica incluidas bebidas alcohólicas.

Necesitamos estudios, muchos estudios. Las previsiones hoy están en tres escenarios posibles. Quienes tomen estos medicamentos por estricta prescripción médica como fue al principio, el 11.5 % de la población es diabética diagnosticada (faltaría un 23 % del total que no están diagnosticados), tanto en Estados Unidos como en España, más un porcentaje hoy indeterminado de indicaciones cardiovasculares y hormonales.

Quienes los tomen por hábitos de vida saludables, un 15 % además de los anteriores. Y quienes lo hagan por su aspecto físico. Bueno, a muchos de quienes contestan las encuestas no les importa, pero parece que, a más de la mitad de la sociedad, sí. ¿Puede que estemos ante un cambio que no teníamos previsto dentro de nuestras agendas 2030 de todo incluido?

Los datos derivados de los millones de personas que desde 2017 han utilizado semaglutida, los tienes en este artículo. Las previsiones de lo que puede suponer de aquí en adelante, serán un espectáculo de un máximo interés. Creo que no te lo puedes perder, yo al menos pienso seguir observándolo.

nuestras charlas nocturnas.


Google: chip cuántico indica existencia de otros universos…


DW(AFP, EFE, Google, Tech Crunch, Newsweek, IFL Science) — Google sacudió el mundo de la tecnología esta semana con el anuncio de Willow, su chip de computación cuántica más avanzado hasta la fecha. Aunque sus impresionantes métricas de rendimiento y fiabilidad ya eran dignas de titular, fue una singular declaración de Hartmut Neven, fundador y director de Google Quantum AI, la que también captó la atención de varios medios de comunicación. 

Neven sugirió que el extraordinario poder computacional del chip –capaz de resolver en minutos problemas que tomarían miles de millones de años a los superordenadores convencionales– podría explicarse mediante la teoría de los universos paralelos.

En concreto, en el comunicado de Google del 9 de diciembre, Neven sugirió que el hecho de que su ordenador cuántico pudiera realizar semejante cálculo «da crédito a la idea de que la computación cuántica se produce en muchos universos paralelos, en línea con la idea de que vivimos en un multiverso, una predicción realizada por primera vez por David Deutsch».

Esta afirmación se basa en una interpretación específica de la mecánica cuántica conocida como la interpretación de muchos mundos. En esta teoría, el universo entero está en superposición y, durante la observación, no hay colapso sino una ramificación de los mundos. Según reporta IFL Science, David Deutsch, físico de la Universidad de Oxford, sugería que los ordenadores cuánticos funcionan mediante «paralelismo cuántico», donde la interferencia ocurre entre universos, lo que hace más probable obtener el resultado deseado al realizar una medición.

Sin embargo, expertos advierten que es prematuro vincular el funcionamiento de los ordenadores cuánticos con la existencia del multiverso. Los ordenadores cuánticos operan según los principios de la mecánica cuántica, y su funcionamiento puede explicarse igualmente bien bajo otras interpretaciones, como la de Copenhague o las teorías de variables ocultas. Así que, aunque el avance de Google es significativo, está lejos de demostrar la existencia de universos paralelos.

Un paso clave hacia la computación cuántica del futuro

Más allá de las afirmaciones de Neven, el nuevo chip supone un gran avance que podría acercar la computación cuántica práctica a la realidad. No obstante, aún faltan años para que un ordenador cuántico pueda abordar los desafíos del mundo real.

«Vemos Willow como un paso importante en nuestro viaje para construir un ordenador cuántico útil con aplicaciones prácticas en áreas como el descubrimiento de fármacos, la energía de fusión, el diseño de baterías y más», dijo el CEO de Google, Sundar Pichai, en X. 

La carrera cuántica global

La investigación cuántica se considera un campo crítico y tanto Estados Unidos como China han realizado grandes inversiones en este campo, mientras que Washington también ha impuesto restricciones a la exportación de esta tecnología sensible.

Olivier Ezratty, experto independiente en tecnologías cuánticas, declaró a la AFP en octubre que la inversión privada y pública en este campo ha rondado los 20.000 millones de dólares en todo el mundo en los últimos cinco años. 

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Lechona colombiana se lleva título al mejor plato del mundo…


La lechona colombiana obtuvo el primer puesto en el Taste Atlas Awards 2024-2025, destacando como el mejor plato del mundo.

DW — La lechona colombiana ha conquistado la cima de la gastronomía mundial, alzándose como el mejor plato del mundo,  según el prestigioso ranking Taste Atlas Awards 2024-2025. Este triunfo la sitúa por encima de pilares culinarios internacionales como la pizza napolitana italiana, la picanha brasileña y emblemas consagrados de las cocinas francesa, mexicana y peruana.

La distinción otorgada a este plato tradicional, un cerdo entero asado y relleno con arvejas, cebolla y especias –y en algunas versiones contemporáneas, arroz–, se fundamenta en un análisis realizado por Taste Atlas.

La evaluación, que contempló 367.847 calificaciones sobre 11.258 platos diferentes, coronó a este plato emblemático del Tolima Grande –región que abarca los departamentos de Huila y Tolima en Colombia– con una calificación excepcional de 4.78 sobre 5 puntos posibles, estableciendo un nuevo paradigma en el reconocimiento de la gastronomía latinoamericana a nivel global.

La historia de este platillo se remonta a la época colonial, cuando los españoles de clase alta lo preparaban para celebraciones especiales como Navidad.

De acuerdo con medio colombiano El Espectador, su origen está vinculado al asado castellano, pero con el tiempo evolucionó hasta convertirse en un símbolo de la gastronomía colombiana. Tanto es así que, en 2004, la alcaldía de El Espinal (Tolima) declaró el 29 de junio como el Día Nacional de la Lechona, fecha que coincide con las festividades de San Juan y San Pedro.

Felipe Castilla, profesor de cultura gastronómica colombiana en la Universidad de La Sabana, explicó a El País que el plato ha trascendido las barreras sociales, convirtiéndose en un elemento unificador en la cultura colombiana. Un solo ejemplar de 90 kilos puede alimentar a más de 100 personas, lo que lo convierte en el protagonista ideal para celebraciones y eventos sociales.

La lechona, un plato tradicionalmente asociado con celebraciones y eventos sociales, es hoy un símbolo de la cultura colombiana.

La lechona, un «manjar único»

La preparación tradicional consiste en un cerdo entero asado, relleno con guisantes (arvejas), cebolla, hierbas y especias. Sin embargo, la receta ha evolucionado con el tiempo, y la versión con arroz se ha popularizado fuera del Tolima, generando debate entre los puristas y los más innovadores. La preparación puede llevar más de 12 horas, pero el resultado es, según Taste Atlas, un «manjar único».

En Bogotá, la popularidad del plato llevó a la creación de la ‘Zona L’ en el barrio Olaya durante los años 80, que hoy alberga más de 100 locales especializados, según El País. Jimmy Contreras, propietario de un restaurante con 38 años de trayectoria en la zona, produce entre 200 y 300 porciones semanales.

La versatilidad del plato ha dado lugar a versiones modernas y creativas: desde conos de plátano rellenos de lechona hasta pizzas y perros calientes. Incluso, como explica Castilla a El País, ha aparecido en presentaciones tan peculiares como tamales coronados con lechona y versiones tipo «Cajita Feliz» en Ibagué.

Este reconocimiento internacional no solo valida la excelencia gastronómica colombiana, sino que confirma lo que generaciones de colombianos han sabido: que esta tradición culinaria mestiza, evolucionada desde sus raíces coloniales, representa la quintaesencia de su identidad gastronómica, ahora proyectada al mundo a través de la prestigiosa plataforma Taste Atlas.

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¿Por qué nos encantan los carbohidratos? Una nueva investigación acaba de encontrar la respuesta…


Selecciones de Reader´s Digest — Si alguna vez has probado una dieta baja en carbohidratos, es posible que te hayas sorprendido tanto por su efectividad como por la determinación que se necesita para minimizar el consumo de almidón.

Sin embargo, una nueva investigación sugiere que si eres una persona con debilidad por los carbohidratos, como el pan, los muffins y la pasta, tu anhelo por estos alimentos no debe ser motivo de culpa. Entonces ¿por qué nos encantan los carbohidratos?  De hecho, los antojos de carbohidratos podrían estar grabados en nuestros genes. 

– La revelación del estudio publicado en science

En un nuevo estudio publicado en la revista Science en octubre de 2024, investigadores de la Universidad de Buffalo y del Laboratorio Jackson han rastreado el amor humano por los carbohidratos durante más de 800,000 años.

Han descubierto que el gen AMY1, encargado de producir la enzima amilasa que descompone el almidón en glucosa y que también otorga al pan su sabor, se ha estado duplicando en nuestro ADN desde la antigüedad.

– Explicaciones de los expertos

Omer Gokcumen, PhD, autor del estudio y profesor de ciencias biológicas en la Universidad de Buffalo, explica: “La idea es que cuantos más genes de amilasa tengas, más amilasa podrás producir y más almidón podrás digerir de manera efectiva.” Este descubrimiento revela que la búsqueda de energía a través de los carbohidratos tiene raíces profundas en nuestra biología.

– Antropología y secuenciación genética

Los investigadores utilizaron métodos avanzados de secuenciación genética para examinar el ADN de 68 humanos antiguos, que incluían muestras de Siberia de hasta 45,000 años de antigüedad. Sus hallazgos sugieren que los cazadores-recolectores preagrícolas ya tenían un promedio de cuatro a ocho copias de AMY1 por célula diploide.

Esto significa que nuestros antepasados estaban preparados para digerir alimentos ricos en almidón, mucho antes de que comenzaran a cultivar.

El estudio también reveló que esta adaptación genética no era exclusiva de los humanos modernos. Los neandertales y los denisovanos, nuestros parientes lejanos, también poseían múltiples copias del gen AMY1.

Según el Dr. Gokcumen, “Las duplicaciones iniciales en nuestros genomas sentaron las bases para una variación significativa en la región de la amilasa, que permitió a los humanos adaptarse a dietas cambiantes a medida que el consumo de almidón aumentaba drásticamente.”

– Crecimiento del AMY1 durante la agricultura

A medida que los humanos comenzaron a cultivar, especialmente en Europa, el número de copias de AMY1 aumentó en los últimos 4,000 años, probablemente debido a una dieta rica en cereales. Aquellos con un mayor número de copias de AMY1 eran más capaces de digerir el almidón, lo que les proporcionaba más energía, mejorando sus posibilidades de supervivencia y reproducción.

Entonces, ¿Qué significa esto para nosotros hoy? Comprender la variación AMY1 ofrece una mirada más profunda a nuestro pasado evolutivo y podría proporcionar nuevos insights sobre la salud metabólica, particularmente en cómo nuestros cuerpos gestionan la digestión del almidón y el metabolismo de la glucosa. Investigaciones futuras podrían ayudar a explicar por qué algunas personas prosperan con dietas ricas en carbohidratos mientras que otras no.

Este fascinante intercambio entre genética y dieta nos invita a reconsiderar nuestras relaciones con los alimentos que elegimos consumir y a entender cómo nuestros orígenes influyen en nuestro presente.

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Combatiendo la censura rusa desde el círculo polar…


censura rusa
Noche boreal en Kirkenes, a cuatrocientos kilómetros al norte del círculo polar ártico. Esta localidad noruega en la frontera rusa se ha convertido en el hogar de cuatro periodistas exiliados rusos.

La invasión de Ucrania por parte de Moscú —en febrero de 2022— fue un punto de inflexión para la censura en la prensa rusa.

JotDown(K.Zurutuza) — A cuatrocientos kilómetros al norte del círculo polar ártico, Giorgi Chentemirov, periodista ruso, cuenta que llevaba ya seis meses fuera del país cuando fue declarado «agente extranjero» por el Ministerio de Justicia ruso. «No puedo decir que me sorprendiera, pero, desde luego, no por ello dejaba de producirme inquietud», explica el periodista vía telefónica desde Kirkenes, una localidad noruega de poco más de cuatro mil habitantes fronteriza con Rusia. Chentemirov, de treinta y ocho años, es uno de muchos informadores que se han visto obligados a abandonar el país en los últimos dos años.

Según cuenta, la invasión de Ucrania por parte de Moscú —en febrero de 2022— fue un «punto de inflexión» para la prensa en Rusia.

«Fue entonces cuando se aprobó la Ley de Censura bajo la cual se consideraba delito hablar de «guerra» en Ucrania en vez de «operación especial». Solo podíamos citar fuentes oficiales, ni siquiera las de la ONU. Salirse del guion, aún hoy, pasa por largas penas de cárcel», subraya el ruso.

Además de una firma conocida y respetada en Rusia, Chentemirov era también el presidente de la Unión de Periodistas de Karelia, su región. «A pesar de lo servil que es la Unión de Periodistas Rusos, nosotros éramos muy independientes, nunca nos callábamos», recuerda.

Fue precisamente alzar la voz para defender a un colega lo que le puso en el disparadero del Kremlin. No podía ser de otra manera en un país que, dice el reportero, la censura también se ejerce bloqueando infinidad de páginas web y redes sociales, y en el que muchos editores viven bajo la presión de que un artículo fuera de tono les obligue a echar la persiana. 

«Desgraciadamente, el periodismo real en Rusia pasa por firmar con seudónimos para proteger tu identidad y publicando para medios que no están en el país», explica Chentemirov. Hoy trabaja para el Barents Observer, un digital noruego que cubre la actualidad de la región más septentrional de Europa.

Las tensiones fronterizas con Rusia, el impacto de la movilización en la península de Kola o los casos de corrupción de los oligarcas locales son algunos de los temas que cubre este medio que ha colaborado con periodistas rusos durante veinte años. La cabecera ártica ha incorporado a cuatro periodistas del país vecino a su plantilla. 

«Es imprescindible tener un medio ruso parlante que pueda llamar «guerra» a la guerra, y que cubra temas prohibidos en Rusia como ciertas iniciativas civiles, la oposición política, la brutalidad del frente ucraniano, las mentiras del Kremlin…» explica a por teléfono Thomas Nilsen, editor jefe del Barents Observer.  Se trata de un medio con una larga experiencia esquivando la censura rusa. No en vano, en 2019 se convirtió en el primer medio nórdico en ser bloqueado en Rusia. 

Nilsen asegura contar hoy con recursos para sortear los obstáculos en internet, algo que no evita que sus lectores se vean obligados a utilizar vías alternativas para acceder a la información. «Como la mayoría de los medios de prensa extranjeros que hacen periodismo real están vetados en Rusia, millones acceden a internet a través de herramientas como las VPN», recuerda el noruego.

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Thomas Nilsen, editor jefe del Barents Observer (derecha), posa junto a alguna de las recientes incorporaciones a su plantilla que incluyen a Elizaveta Vereykina y a Georgi Chentemirov (segundo por la izquierda).

  • «Clima de terror»

El Comité para la Protección de Periodistas,  denuncia que docenas de medios de prensa y más de cien periodistas han sido calificados como «agentes extranjeros» en Rusia desde 2021. La oenegé que promueve los derechos de los periodistas nivel mundial apunta a al menos veintidós informadores rusos actualmente en prisión y siete desaparecidos.

La presión es constante. El pasado 26 de noviembre, Nika Kovak, una periodista independiente rusa, era condenada a cuatro años de prisión tras ser acusada de «colaboración con un medio de prensa extranjero».

Kovak trabajaba con Radio Free Europe/Radio Liberty (RFE/RL), una cadena financiada con dinero público estadounidense y considerada «indeseable» por las autoridades rusas desde el pasado febrero.

Otras de las que se han añadido a esa lista son la emisora ​​exiliada Dozhd TV, los medios de comunicación independientes Meduza y Novaya Gazeta Europe (ambos establecidas hoy en Letonia) así como los medios de investigación iStories, The Insider, Bellingcat y Proekt.

Las cifras sobre el deterioro del sector en Rusia son elocuentes, cayendo al puesto 164 (de 180) en la Clasificación Mundial de la Libertad de Prensa de Reporteros sin Fronteras. 

«Es hoy, con la guerra de Ucrania, cuando vemos funcionar a pleno rendimiento toda esta maquinaria de desinformación, pero necesitamos recordar que fue creada por Vladimir Putin allá por 2005,» explica desde Madrid Alfonso Bauluz, presidente de Reporteros Sin Fronteras España.

Bauluz lamenta la «imposibilidad» de discrepar en Rusia toda vez que apunta a normas «descabelladas» que, insiste, empujan al exilio a muchos periodistas independientes y obligan a mantener un perfil bajo a los que se quedan. 

Entre las iniciativas lanzadas por RSF, destaca la conducida por la sección alemana de la oenegé: se han recaudado dos millones de euros para dar viabilidad económica a redacciones en el exilio y asistir a periodistas durante su evacuación.

No obstante, el acoso no es exclusivo a informadores rusos. Hay dos estadounidenses entre los encarcelados en Rusia y son muchísimos más los corresponsales extranjeros establecidos en el país que se han visto obligados a marcharse.

«Antes de la guerra en Ucrania ya era complicado y peligroso trabajar en el país, pero hoy podemos decir que ya no existe el periodismo en Rusia», asegura vía telefónica Marc Marginedas, corresponsal en Moscú durante once años para El Periódico de Cataluña. Habla desde su Barcelona natal tras abandonar el país en 2022. Más allá del «clima de terror» que, dice el catalán, respira la prensa en Rusia, Marginedas describe la política comunicativa del Kremlin como una «orgía de noticias falsas». 

«Luego está la ofensiva administrativa: visados que hay que renovar cada tres meses, la pesadilla burocrática de alquilar un piso y obtener el registro del Servicio de Migraciones…», matiza el catalán. Oficialmente no existe una causa criminal contra él, pero dice estar «convencido» de que no estaría a salvo si volviera a Rusia.

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Celulares en manos de rusos en el exilio trabajando de voluntarios en la frontera de Polonia con Ucrania. La invasión de Ucrania de Moscú también ha provocado una escalada de las amenazas a los periodistas rusos.

  • Volver a empezar

Todo es más doloroso cuando es tu casa a la que no puedes volver. Tras siete años trabajando para la BBC, la radiotelevisión pública británica, la reportera moscovita Elizaveta Vereykina abandonó Rusia pocas semanas después de que arrancara la ofensiva de Moscú en Ucrania.

«Trabajé para la cadena durante un par de meses en Turquía y Letonia. Luego la BBC me pidió que volviera porque necesitaban gente en Rusia y lo hice, en mayo de 2022», relata Vereykina en conversación telefónica desde Tromso, en el extremo norte noruego. Fueron apenas cuatro meses hasta que decidió abandonar el país de nuevo, ya de forma definitiva. 

«La situación empeoraba cada día y sentía que era peligroso. La gente tenía miedo a hablar con nosotros por tratarse de un medio extranjero y cada vez era más difícil viajar dentro del país, y hasta cosas tan sencillas como hacer una reserva en un hotel», asegura.

Su compañera en la BBC, la veterana periodista británica Sarah Rainsford, había sido obligada a abandonar el país en agosto de 2021. «Incluso antes de la invasión se notaba que las cosas empezaban a cambiar, que aquello se encaminaba hacia una auténtica caza de brujas», añade la reportera rusa. 

Tras pasar por el Reino Unido y Georgia, Vereykina, aceptó la invitación del Barents Observer para unirse a su plantilla el pasado febrero. Sin perder de vista la actualidad en su país de origen, también abre el foco sobre las amenazas que sufre el delicado ecosistema ártico

«Soy una enamorada de esta parte del mundo y hoy disfruto de la libertad que me otorga poder elegir mis propios temas», subraya. Sobre volver a Rusia en un futuro próximo, Vereykina dice no contemplarlo. «Aunque cambie el régimen de Putin la sociedad no lo hará de forma inmediata. No creo que pueda encontrar mi lugar allí».

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Vista panorámica de Kirkenes. Las fronteras de Rusia con Finlandia y Ucrania se han convertido en puntos de tensión desce el cominezo de la guerra de Ucrania.

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Qué son los jubileos, la antigua tradición judía que la Iglesia católica celebra desde hace más de 7 siglos (y por qué habrá uno a partir de la víspera de Navidad)…


El papa Francisco abre la puerta santa en el Jubileo extrarodinario de 2015
Con la apertura de la puerta santa de la Basílica de San Pedro se iniciará esta Nochebuena el Jubileo de 2025.

BBC News Mundo(J.F.Alonso) — Distinta. Así será esta Navidad para los más de 1.400 millones de católicos que hay en el mundo.

Además de festejar el nacimiento de Jesús, este 24 de diciembre, la Iglesia católica dará inicio a un evento que desde hace siete siglos ha venido registrándose y que solo se produce en un par de ocasiones cada siglo: un Año Santo o un Jubileo.

La celebración, que tendrá por lema “Peregrinos de Esperanza”, se extenderá a lo largo de 2025 hasta el 6 de enero de 2026, según anunció el papa Francisco.

Pero, ¿qué es un Jubileo? ¿De qué se trata y desde cuándo y con qué motivo se celebra? Para responder a estas y otras incógnitas, BBC Mundo consultó a teólogos e historiadores y revisó textos sagrados e históricos.

Un rabino judío leyendo la Torá
El Jubileo es una tradición milenaria que se encuentra en la Torá judía y también en el Antiguo Testamento de la Biblia.

– Desde tiempos de Moisés

“Jubileo” es el nombre que recibe un año particular y especial en el calendario litúrgico, se lee en la página web que el Vaticano lanzó especialmente para la ocasión.

El evento tiene orígenes bíblicos.

“Yahvé dijo a Moisés en el monte Sinaí: ‘El año 50 será para ustedes un Año Santo, un año en que proclamarán una amnistía para todos los habitantes del país. Será para ustedes el Jubileo’”, se lee en el libro de Levítico, texto que forma parte tanto de la Torá judía como del Antiguo Testamento de la Biblia cristiana.

“Era un gran evento de liberación; consistía en una especie de indulto general”, explicó en 2015 el papa Francisco.

“Era un tiempo para que el israelita restableciera su relación con Dios y volviera a una vida justa y moralmente recta”, le dice a BBC Mundo Andres Martínez Esteban, profesor de Historia de la Iglesia de la Universidad San Dámaso (España).

Un hombre judío tocando un cuerno en el Muro de los Lamentos de Jerusalén
La palabra Jubileo tiene su origen en la palabra hebrea «yobel», que se utiliza para identificar un instrumento empleado en festividades religiosas.

Se cree que el término Jubileo deriva de la palabra hebrea “yobel”, que se utiliza para identificar a un instrumento musical elaborado a partir del cuerno de un carnero y que era usado por los judíos para marcar el comienzo de esta festividad.

– Objetivos espirituales y terrenales

El Jubileo judío tenía un fin espiritual y también material.

“Los que habían tenido que empeñar su propiedad, la recobrarán. Los esclavos regresarán a su familia. Este año 50 será para ustedes el Jubileo. No sembrarán ni segarán los rebrotes, ni vendimiarán la viña sin cultivar, pues es año jubilar. Será para ustedes un Año Santo en el que comerán de lo que el campo produce por sí solo. Este año jubilar, cada uno volverá a su propiedad”, se ordena en el capítulo 25 del libro de Levítico.

“Es un año sabático”, agrega María Jesús Fernández Cordero, profesora de Historia de la Iglesia de la Facultad de Teología de la Universidad Pontificia Comillas (España).

“Un año en el que se restituían las propiedades, pues las compra-ventas no eran para siempre sino que duraban hasta el Jubileo. Un tiempo en el que se dejaba descansar la tierra y se debían liberar a los esclavos hebreos y perdonar las deudas”, le dice la experta a BBC Mundo.

Pintura del papa Bonifacio VIII con otros religiosos
La Iglesia católica comenzó a celebrar jubileos en el siglo XIV, cuando el papa Bonifacio VIII convocó el primero.

El propio pontífice aseguró que la celebración judía buscaba favorecer materialmente “a los pobres, a los huérfanos y a las viudas”.

“Se cancelaban las deudas y se restituían las tierras a sus propietarios, porque la idea central es que la tierra pertenece a Dios y ha sido confiada a los hombres como administradores”, explicó en 2015.

– La cristianización de la tradición

En el año 1300, el papa Bonifacio VIII incorporó la tradición judía al acervo de la Iglesia y convocó al que se considera el primer Jubileo católico universal.

La decisión papal vino motivada por la petición que le hiciera una multitud de romanos para celebrar el inicio del nuevo siglo, se lee en un libro de los archivos vaticanos.

“La Iglesia toma esta tradición gracias a lo que (el evangelio de) Lucas relata que ocurrió cuando Jesús comenzó su predica pública en la sinagoga de Nazaret”, apuntó Fernández Cordero.

«El Espíritu del Señor está sobre mí, porque me ha ungido y me ha enviado a anunciar la buena nueva a los pobres, a proclamar la liberación a los cautivos y la vista a los ciegos, a poner en libertad a los oprimidos y a predicar el año de gracia del Señor», dice el pasaje bíblico al que se refiere la experta.

Antes de la decisión de Bonifacio VIII otro papa, Calixto II, instauró décadas antes otro jubileo católico, pero de alcance más limitado: el jacobeo (xacobeo en gallego), que se celebra en la ciudad española de Santiago de Compostela.

Este año santo está dedicado a Santiago, uno de los doce apóstoles de Jesús y cuyo secultro se cree está en la catedral de la ciudad gallega. La celebración se da cada vez que el 25 de julio, cuando es la fiesta del Apóstol, coincide con un domingo.

Originalmente los jubileos católicos se celebraban cada siglo, pero en 1342 el papa Clemente VI estableció que se producirán cada 50 años, como los hebreos, según figura en los registros vaticanos.

El fallecido papa Juan Pablo II abriendo la puerta santa en el Jubileo del año 2000
La apertura de la puerta santa de la Basílica de San Pedro marca el inicio de los jubileos.

Sin embargo, en 1389, bajo el pontificado de Urbano VI, se aprueba otra modificación de los lapsos y se estableció que los años santos se celebrarían cada 33 años, en memoria del número de años que, según la Biblia, vivió Cristo.

Pero en 1475 otro papa, Sixto IV, decidió que se celebrarían regularmente cada 25 años, para que “cada generación participara al menos en uno”, indicó el teológo Santiago Ausín Olmos. Esta tradición se mantiene hasta la actualidad.

No obstante, el líder de la Iglesia católica tiene la potestad de convocar jubileos de manera extraordinaria como el que se registró en 1983, decretado por Juan Pablo II para conmemorar los 1.950 años de la crucifixión y resurrección de Jesús; o el más reciente de 2015 que Francisco dedicó a la misericordia, explicaron los expertos.

Aunque el próximo Jubileo se desarrollará a lo largo de 2025, comenzará antes de que el año se inicie como tal, en particular en vísperas de Navidad. ¿Por qué? “Porque es la fecha religiosa clave más cercana”, responde Martínez Esteban.

Sin embargo, solamente los años santos ordinarios suelen iniciarse en esta festividad. El Año Santo de la Misericordia de 2015 se inició el 8 de diciembre y terminó el 20 de noviembre del año siguiente.

Multitud en la San Plaza Pedro del Vaticano.
Durante los años santos se pide a los fieles viajar a Roma a visitar basílicas como San Pedro y otros santuarios.

– Las puertas santas y otros ritos

El Jubileo se iniciará con una tradición que tiene más de cinco siglos de antigüedad: la apertura de la Puerta Santa que está en la Basílica de San Pedro por parte del papa Francisco. Así se anuncia en la bula Spes non confundit (La esperanza no confunde) que el pontífice argentino publicó el pasado 9 de mayo.

Y entre el 29 de diciembre y el 5 de enero se abrirán las otras puertas santas que hay en las otras tres basílicas papales que hay en Roma (San Juan de Letrán; San María, la Mayor; y San Pablo Extramuros).

Por estas puertas, que se abren exclusivamente durante años santos, se espera que pasen los millones de fieles que se estima viajarán a Roma a lo largo de 2025 como parte de los ritos que deben seguir para ganar la “indulgencia”; es decir el perdón de los pecados.

El rito de cruzar las puertas santas tiene su explicación teológica en el evangelio de San Juan, donde Jesús asegura: “Yo soy la puerta: quien entre por mí se salvará».

Sin embargo en esta ocasión, a las cuatro puertas antes mencionadas se sumará otra, que no está ubicada en un templo o santuario, sino en una cárcel. En la penitenciaria romana de Rebibbia.

Peregrinos en la puerta santa de la Basílica de San Pedro en 2015.
Atravesar la puerta santa de las basílicas papales de Roma es uno de los ritos que los peregrinos deben cumplir para ganar la indulgencia.

Un gesto con el que Francisco no solo quiere ofrecer “a los presos un signo concreto de cercanía”, sino con el cual aspira dar fuerza a sus demandas para que a estos se les garanticen sus derechos humanos y los gobiernos proscriban la pena de muerte.

La exhibición pública de reliquias de los santos es otra de las costumbres de los jubileos.

– A caminar en busca del perdón

El principal objetivo de los años santos es que los creyentes obtengan la indulgencia plenaria.

“Perdonar no cambia el pasado, no puede modificar lo que ya sucedió; y, sin embargo, el perdón puede permitir que cambie el futuro y se viva de una manera diferente, sin rencor, sin ira ni venganza”, escribió el papa en su bula.

“El futuro iluminado por el perdón hace posible que el pasado se lea con otros ojos, más serenos, aunque estén aún surcados por las lágrimas”, agregó el líder de la Iglesia católica.

El Vaticano aún no ha informado detalladamente cuáles serán los requisitos que los fieles deberán cumplir para obtener la absolución en esta ocasión, pero la peregrinación a Roma es uno.

“Ponerse en camino es un gesto típico de quienes buscan el sentido de la vida”, escribió el Papa.

Durante el Gran Jubileo del año 2000, 24,5 millones de personas visitaron la llamada ciudad eterna, de acuerdo con los datos del Vaticano, mientras que el Centro Italiano de Estadística elevó esa cifra a 32 millones.

En el primer Jubileo se exigió a los fieles que visitaran 30 veces en el año las basílicas de San Pedro y de San Pablo Extramuros.

Nacimiento de la plaza de San Pedro del Vaticano
Los jubileos ordinarios tienden a comenzar en la víspera de Navidad, como ocurrirá con este próximo.

Pero ¿por qué Roma y no Jerusalén, Belén o los otros sitios sagrados de Tierra Santa? “Por razones históricas y sentido eclesial”, explica Fernández Cordero.

“Cuando se celebra el primer Jubileo documentado, en 1300, Jerusalén estaba en poder de los musulmanes y el papa (Nicolás IV) solo había conseguido, tras negociar con el sultán, enviar un grupo de frailes franciscanos para mantener la liturgia latina en el Santo Sepulcro”, apunta la historiadora.

Desde la época de los apóstoles se considera a Roma como el centro de la cristiandad, porque es ahí donde el primero de los apóstoles (Simón-Pedro) fundó la comunidad de la que él fue obispo y al poner el centro de la cristiandad en Roma, capital del imperio, quedaba clara su universalidad”, agrega Martínez Esteban.

¿Y qué pasa con aquellos que por razones económicas o de salud no puedan trasladarse hasta la capital italiana? También podrán conseguir la absolución, aseguró el pontífice.

“La indulgencia jubilar (…) podrá obtenerse según las prescripciones contenidas en el mismo ritual para la celebración del Jubileo en las Iglesias particulares”, anunció el papa en su bula.

A este Año Santo le seguirá el que se celebrará en 2033, con motivo de los 2.000 años de la muerte y resurrección de Cristo.

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La corona de espinas regresa a Notre Dame y estará disponible para la veneración pública…


La Corona de Espinas regresa a Notre-Dame tras el incendio de 2019 

Infobae(C.Castro) — La corona de espinas, un objeto de incalculable valor histórico y religioso, regresó a su hogar ancestral: la Catedral de Notre Dame de París.

Este es un evento cargado de simbolismo, por la importancia de la reliquia para la tradición cristiana y porque marca un hito en la restauración de uno de los monumentos más emblemáticos de Europa, destruido parcialmente por el feroz incendio de 2019.

La Corona, considerada una de las reliquias más preciadas del cristianismo, fue rescatada de las llamas por los bomberos, quienes, en un acto heroico, lograron preservarla, junto a otros objetos sagrados.

El regreso de la corona de espinas fue celebrado con una solemne ceremonia en la que se dieron cita miles de fieles, como Laurent Ulrich, el arzobispo de París y miembros de la Orden Ecuestre del Santo Sepulcro, quienes la custodian desde 1923.

El evento se celebró ante alrededor de 2.000 personas, quienes participaron en la procesión que trajo de vuelta la “Santa Espina” a la Catedral.

Durante esta ceremonia, la reliquia fue depositada en una caja contemporánea diseñada por el creador Sylvain Dubuisson, en un acto que simboliza la renaciente fortaleza de Notre Dame luego del incendio.

A partir de enero de 2025, estará accesible al público para su veneración todos los viernes hasta el 18 de abril de 2025, Viernes Santo, según Associated Press. Posteriormente, la corona de espinas se exhibirá el primer viernes de cada mes, brindando a los fieles y visitantes una oportunidad única de acercarse a esta pieza que ha sido testigo de siglos de historia cristiana.

La antigua reliquia que muchos cristianos veneran como la «Corona de Espinas» de Jesucristo es presentada durante una procesión

– Una reliquia de mil años de historia

La historia de la corona de espinas se remonta al siglo V, cuando fue mencionada por primera vez en los relatos de los peregrinos a Jerusalén.

A lo largo de los siglos, pasó por diversas manos, desde Constantinopla en el siglo X, hasta llegar a Luis IX de Francia en 1239. San Luis fue quien la llevó a París, donde fue guardada inicialmente en el Palacio Real y luego en la Sainte-Chapelle, un templo diseñado específicamente para su custodia.

En 1806 fue trasladada a la catedral de Notre Dame, donde permaneció hasta el incendio de 2019.

Este regreso pone de relieve el valor de esta reliquia, que ha trascendido más allá de los siglos para convertirse en un emblema de la Pasión de Jesucristo y un símbolo de humildad y sacrificio, tal como señala el Padre Guillaume Normand, vicerrector de la catedral al medio Sortir à Paris: “Esta corona es lo que queda de la Pasión de Jesús. No es solo un tesoro, sino una prueba tangible de la historicidad de estos acontecimientos”.

El incendio que devastó gran parte de la catedral francesa el 15 de abril de 2019 puso en grave peligro algunas de las reliquias más valiosas del cristianismo, incluida la corona de espinas.

Sin embargo, gracias a la rápida intervención de los bomberos, estos tesoros fueron salvados de las llamas. La reliquia fue resguardada en una caja herméticamente cerrada, lo que permitió que se preservara en condiciones excepcionales.

El arzobispo de París, Laurent Ulrich, se inclina ante la antigua reliquia que muchos cristianos veneran como la «Corona de Espinas» de Jesucristo, que regresa a la Catedral de Notre-Dame

Además, un fragmento de la Vera Cruz y un clavo de la Pasión fueron igualmente rescatados, en un esfuerzo que reflejó la determinación de proteger estos símbolos sagrados. La intervención de los bomberos fue esencial para garantizar que llegara intacta a su nueva casa temporal durante los trabajos de restauración de la catedral.

Este acto heroico permitió su conservación y reafirmó la importancia de estos objetos en la memoria colectiva, tanto a nivel religioso como cultural.

Tras los esfuerzos de restauración que han durado varios años, la corona de espinas ha sido devuelta a su santuario, donde se exhibirá en una nueva caja diseñada por el creador Sylvain Dubuisson, tal como señalael medio local Corriere del Ticino.

Esta nueva caja, pensada para protegerla mientras resalta su importancia histórica, es parte de un esfuerzo por preservar la catedral en sí misma y los tesoros espirituales que guarda.

La restauración de Notre Dame y el regreso de la reliquia marcan un renacer para ambos: el edificio medieval y el símbolo sagrado que representa la Pasión de Jesucristo.

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