Adicción al sexo (trastorno cuya existencia esta en discusión)

La Nación(S.A.Ríos) — «En la actualidad, el manual diagnóstico de enfermedades mentales DSM-IV no contiene ninguna categoría en la que se haga referencia a la adicción al sexo», respondió a LA NACION el doctor Amado Bechara, experto en disfunciones sexuales y director del Instituto Médico Especializado (IME).
Pero si bien en su cuarta y más reciente edición el DSM (o Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales), de la Asociación Americana de Psiquiatría de los Estados Unidos, no contempla la adicción al sexo, es probable que la quinta edición sí lo haga.
«La adicción al sexo es una categoría controvertida, pero hay algunas investigaciones y algunos investigadores que hablan de adicciones sexuales», comentó el doctor Adrián Helien, médico psiquiatra y sexólogo del sector de Disfunciones Sexuales del hospital Durand.
«Los que proponen incluir las adicciones sexuales en el DSM-V sostienen que se trata de un comportamiento que puede funcionar para producir placer y aliviar sentimientos dolorosos y que responde a dos patrones: se caracteriza por una recurrente falla en el control del comportamiento y tiene continuidad a pesar de las consecuencias destructivas que pueda tener para la persona.»
En otras palabras, la persona adicta al sexo no puede controlar su comportamiento, que se repite aun cuando eso impacte negativamente en su vida familiar, social o laboral.
- Detrás de una fantasía
«El comportamiento sexual compulsivo -llamado hipersexualidad, ninfomanía o adicción sexual- puede implicar una experiencia sexual normalmente disfrutable, pero que se convierte en una obsesión. O un comportamiento sexual compulsivo que involucra fantasías o actividades que van más allá de los límites culturales, legales o moralmente aceptables para el comportamiento sexual.»
Esa es la descripción de adicción sexual de la Clínica Mayo, de los Estados Unidos. En ella se encuentra una de las características de la adicción sexual que, en palabras de Helien, es «la presencia repetida de fantasías o de escenarios sexuales muy específicos que son los que provocan en el individuo la excitación».
Dicho en forma llana: el adicto al sexo no es adicto al sexo, sino a ciertas fantasías específicas que son las que trata de cumplir compulsivamente y que, muchas veces, no son compatibles con los deseos de su pareja o con lo que se considera culturalmente aceptable.
«Si una persona, por ejemplo, tiene la fantasía de incluir a una tercera en la relación sexual, esto puede ser complejo de satisfacer en algunas parejas -comentó Helien-. Por otro lado, estas fantasías o escenas pueden ser más o menos obligatorias: la persona a veces puede controlarlo. Pero existen ciertas situaciones, un episodio de depresión o de ansiedad, que pueden hacer que esto sea más inmanejable.»
En general, agrega Helien, «estas personas consultan sólo cuando su adicción al sexo les trae problemas de pareja, familiares, sociales o incluso legales. O también pueden consultar porque como no cumplen con estas fantasías o escenarios no se excitan y padecen disfunciones sexuales».
Un dato aún no explicado, pero que se observa en la consulta, es que la adicción al sexo es un trastorno casi exclusivamente masculino. En cuanto a su tratamiento, el abordaje es múltiple e incluye fármacos, psicoterapia y hasta terapias de grupo similares a las de alcohólicos anónimos.
- Rasgos que caracterizan a una persona con adicción al sexo:
- Actuar de forma compulsiva y obsesiva en relación con rituales sexuales: relaciones interpersonales sexuales, masturbación, visionado de pornografía por internet, vouyeurismo y captura de fotografías…
- Demostrar incapacidad de controlar la pulsión sexual. A pesar de que ésta repercute negativamente en su vida, la persona se ve permanentemente incitada a pensar y actuar en torno al sexo.
- Sufrir graves consecuencias a causa de esa incapacidad de controlar: enfermedades sexuales, distanciamiento o ruptura de relaciones, embarazos no deseados, endeudamiento, problemas laborales…
- Mantener diariamente esta conducta sexual autodestructiva o de alto riesgo como eje vertebrador del día a día.
- Fantasear y obsesionarse con el sexo de forma recurrente en momentos y lugares dedicados a otras necesidades: reuniones laborales, familiares, de amistades, desplazamientos, conversaciones cotidianas orientadas a otros temas…
- No poder parar. Persiste y recae en esta conducta, aun cuando sus consecuencias negativas resultan evidentes.
- Realizar propuestas de enmiendas constantemente en relación al objeto sexual e incumplirlas. “No volveré a hacerlo”, “Esperaré más tiempo para volver a hacerlo”. Pero siempre son autopromesas rotas por la pulsión incontrolable.
- Desarrollar de tolerancia al estímulo. Cada vez, la persona necesita más dosis de estímulos sexuales para poder sentirse “satisfecha”, como ocurre con la droga en las adicciones con sustancias.
- Invertir gran cantidad de tiempo diario a la busca de satisfacción sexual en la modalidad que sea y a través del recurso que sea.
- Actuar de forma negligente consigo y con el entorno. Desatender responsabilidades de la vida: trabajo, relaciones, salud, economía.
- Síndrome de abstinencia o mono cuando no puede consumir. Se torna irritable, ansiosa y se manifiesta profundamente insatisfecha cuando no dispone del hecho sexual y no puede, por tanto, saciar la necesidad de consumo.

–Consecuencias de la adicción al sexo
- La pérdida de autocontrol y, por tanto, de libertad para elegir
- Bajo nivel de autoestima por la incapacidad de mantener el impulso
- Depresión
- Insomnio
- Cambios de humor frente a la insatisfacción
- Agotamiento físico y psicológico
- Deudas económicas
- Infidelidad y ruptura de relaciones
- Autolesiones por excesos
- Contagio de enfermedades de transmisión sexual como SIDA, hepatitis C, sífilis…
- Pérdida de trabajo y bago rendimiento de estudios
Todas las adicciones son fugas. Cosas qué hago para no echarle acción a mi vida, a mi realidad.
Gracias por el artículo.
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enero 2, 2010 en 1:04