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Sexo por los cinco sentidos …


Rebeca Royo Ortiz  —   ¿Cuántas veces ha escuchado la voz de un locutor de radio y ha imaginado a un hombre muy sexy al micrófono?

No hay duda de que la palabra es el mayor afrodisíaco para las mujeres, que si se le susurra al oído, el poder erótico puede magnificarse hasta cotas indiscutibles.

La sensualidad es mucho más rica y excitante si la despertamos no sólo con la vista y el tacto, sino con todo el cuerpo, incluido el olfato, el oído y el gusto.

Cada uno de los cinco sentidos tiene su parte de estimulador sexual, tanto en hombres como en mujeres. El tacto permite sentir la textura y la temperatura del otro cuerpo.

El gusto, saborear la piel; con el olfato percibes el aroma; la vista llega hasta todo lo que nos rodera y el oído, que no se nos escape nada. Muchas investigaciones han confirmado que la sensualidad no distingue de sentidos.

Por gustos o preferencias, ellos desarrollan más el tacto y la vista a la hora de hacer el amor. A ellas les excita el oído. Susurrar palabras cariñosas, alguna que otra expresión picante o sonidos excitantes como suspiros y jadeos ponen más a cien a ellas que a ellos. Si lo tuyo es ser imaginativo, un cuento erótico puede resultar de lo más productivo.

Dicen que el olfato es el sentido erótico más primario porque el olor natural de la piel es demasiado excitante. Si se mezcla con perfumes sensuales y aceites aromáticos, todavía puede serlo más. Otra posibilidad es perfumar el ambiente con varitas de sándalo, pétalos de flores, velas aromáticas… Siempre con perfumes profundos y sensuales. Dicen que el olor de las mujeres puede hacerlas más atractivas o repelentes ante los hombres según el momento del mes: si está o no en su momento más fértil.

El sabor salado de la piel humana también tiene su punto. Si se aliña con deliciosos caprichos como el chocolate o la nata, puede degustar sobre el cuerpo de tu pareja un auténtico manjar… Aquí, la música, también tiene que decir algo: estimula las mismas regiones cerebrales que los impulsos sexuales.

Hay científicos de la Universidad McGill de Montreal (Canadá) que registraron la actividad eléctrica cerebral de diez músicos de ambos sexos a los que se les dio la opción de escoger una melodía sin letra que les produjera “escalofríos de emoción”. Así pudieron constatar que mientras escuchaban la música elegida por ellos, se activaban las regiones cerebrales donde se localizan las emociones que inducen a la euforia.

La pasión, por tanto, llega por todos los sentidos. Dar y recibir miradas o suspiros en una búsqueda desesperada por conseguir el máximo placer es el ejercicio más puro de la libertad que pueden ejercer, tanto ellos como ellas.

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