OVNIS – El incidente Roswell

- Los sucesos de julio de 1947 en Roswell
monografias.com — Roswell, es un poblado suburbio de Atlanta, que es reconocido por su alto nivel de vida. Según la Oficina del Censo de los EE.UU., la población de Roswell fue 79.334 en el año 2000 y su superficie total es de 38,6 kilómetros cuadrados. En 2008 la población
de Roswell se estima que ha aumentado a casi 102.000.
La renta mediana para una casa en Roswell era más que $ 73.500 y la renta mediana para una familia era más de $ 94.500.
Roswell se encuentra entre las ciudades más seguras para vivir en los Estados Unidos y la revista Atlanta Roswell ha
seleccionado como el mejor lugar para vivir en el área metropolitana de Atlanta.
En las cercanías de Roswell, en Corona, estado de Nuevo México, el 3 de julio de 1947 un objeto desconocido explota produciendo extraños escombros en una finca rural propiedad de Mac Brazel, el área es inspeccionada días después por militares de la Base Roswell y mas tarde bloqueada, el Coronel William Blanchard participa a la prensa del hallazgo de un platillo volante; pocas horas después
cuando ya la noticia ha trascendido internacionalmente, un desmentido oficial es emitido desde la comandancia de Fort Worth exhibiendo otros restos e identificándolos como pertenecientes a un globo meteorológico.
El revuelo fue tal que solo un día después el propio Gobierno rectificó y aseguró que aquello que habían recuperado no era un platillo volante, sino que en realidad eran los restos de un prototipo de globo sonda para detectar pruebas nucleares soviéticas. Las dudas y el cambio de versión de EEUU no solo no acallaron los rumores, sino que dieron lugar a que las especulaciones y las teorías conspiranóicas crecieran exponencialmente, un eco que ha llegado hasta nuestros días.
Las primeras imágenes que se filtraron del suceso mostraban a Marcel posando con una serie de piezas metálicas que, efectivamente, se correspondían con un globo sonda, pero, ahora, un nuevo elemento podría servir para arrojar algo más de luz sobre el caso.
Décadas mas tarde el oficial de inteligencia Jesse Marcel, subordinado de Blanchard, revelara la verdad de los hechos. Y es que, más de medio siglo después, la familia del propio Marcel ha dado a conocer un diario personal del mayor de aquella época que podría contener pistas sobre el accidente y lo que ocurrió en realidad, según explica ‘LiveScience’.
Este desconocido diario ha provocado que el Canal Historia haya comenzado una nueva investigación que será emitida en un programa llamado ‘Roswell: el primer testigo’. Según este diario desconocido hasta la fecha, Marcel estaba convencido de que aquello que vio en Roswell tenía «orígenes extraterrestres», pero los investigadores van más allá: creen que el cuaderno esconde una serie de mensajes crípticos que podrían contener pruebas sobre lo sucedido aquel día.
Casi ocho décadas después, las dudas sobre qué ocurrió realmente ese día siguen más abiertas que nunca. Aquella corrección temprana por parte del Gobierno de EEUU sobre qué era el objeto que habían encontrado hace pensar a muchos que se trató de una maniobra para encubrir la verdad. Pero ¿qué es en realidad la verdad? Ahora, un documento hasta la fecha desconocido podría arrojar luz al respecto en el considerado como primer gran caso OVNI de todos los tiempos.
Marcel afirmó que el lugar del accidente real estaba salpicado de un material brillante extremadamente fuerte que parecía una lámina, pero que volvió a su forma original después de que se arrugara.
Más tarde, Jesse Marcel le comentó a su familia que lo que encontró “no fue hecho por manos humanas”, pero dicen que el gobierno de los Estados Unidos lo presionó para que se retractara de su declaración original y negara haber visto alguna vez evidencia de un Ovni.
Ahora su diario, que ha estado en manos de su familia durante décadas, está siendo investigado, de cabo a rabo, para descubrir sus secretos.
Un oficial encargado de la investigación aseguró a The Sun Online que “sabemos que estaba dentro de una colección de documentos que le pasó a sus hijos y que llegó a manos de su familia, entonces, ¿Qué es lo que tiene de especial este diario? Cuando lo abres y lo miras, surgen algunas preguntas inmediatas sobre su valor (para la investigación)”.
“Si se utilizan las palabras elefante blanco en el texto, significa que se está recordando a sí mismo algo grande. Hacemos nuestro mejor esfuerzo para poner a prueba este diario. Primero tenemos que autenticarlo, ¿está escrito por Jesse Marcel? ¿Tiene código? Y, si es así, ¿podemos descifrarlo?” cuestionan.
Las noticias sobre el suceso son reproducidas por los principales diarios del mundo.
Entretanto nuevos hechos se suceden bajo secreto militar; horas mas tarde son descubiertos mas restos de la nave y su tripulación, un funcionario federal y varios civiles se convierten en incómodos testigos. Los nuevos escombros y los cadáveres son llevados finalmente al Hospital Militar de Roswell y de ahi mas tarde por avión a la Base de Forth Worth y luego a Dayton, Ohio para ser sometidos a exámenes que eventualmente incluirían sus autopsias.
En Roswell durante el depósito transitorio y reconocimiento de los cadáveres otros civiles entre ellos un proveedor de servicios
fúnebres y una enfermera de la base han sido involuntarios testigos de los hechos y se verán comprometidos por la inteligencia militar, sus testimonios ganarán estado público nuevamente en 1991.
La reconstrucción y divulgación de estos hechos es extraoficialmente impedida bajo distintos tipos de presiones, no obstante trascenderán décadas mas tarde por medio del testimonio de testigos directos y obtendrán una difusión limitada a través de medios de
prensa alternativos.
- Los misterios del caso
Lo absurdo es que se afirmó que las pruebas comenzaron en 1953, y el siniestro ocurrió en 1947. Para salvar esta incongruencia, los militares arguyeron que «los testigos olvidan las fechas».
Esta explicación podría ser convincente, pero el suceso apareció en un gran número de rotativos americanos en 1947. Esta contradicción en el Incidente OVNI de Roswell no hizo más que alimentar las teorías sobre un lado más oscuro y paranormal.
Hasta 1978, el incidente de Roswell recibió poca atención, hasta que los investigadores Stanton T. Friedman y William L. Moore compararon los resultados de una serie de entrevistas que cada uno había llevado a cabo por separado.
La versión oficial del globo quedaba en evidencia, y se abría paso la hipótesis del accidente de una nave de origen no terrestre, con la recuperación de varios cadáveres de alienígenas.
- Asustado de lo que filmó
El ingeniero Barney Barnett aseguró que pudo ver los cadáveres de los extraterrestres, uno de los cuales sollozaba, agonizante, cuando fue descubierto.
Unos investigadores aseguran que se recuperaron cuatro cuerpos y otros que fueron siete. Y en 1995, el productor de televisión Ray Santilli aseguraba tener en su poder la película con las autopsias practicadas a los tripulantes de la nave.
Este astronauta opina también que hay una organización gubernamental paralela e independiente al gobierno que realiza experimentos con tecnología extraterrestre «y por eso no se pueden sacar a la luz todos estos incidentes». Mitchell murió en 2016 sin haber facilitado ninguna evidencia que corrobore sus afirmaciones.
- Las repercusiones del incidente Roswell
La denominación de ‘platillos volantes’ reportada por Kenneth Arnold y el desconocimiento del público sobre sus aparentes características favorecen la trivialización del suceso a través de los medios de prensa y despiertan incredulidad. El fenómeno parece
extenderse a otras partes del mundo y moviliza al público estadounidense.
Se ofrecen recompensas de entre 1.000 y 5.000 dólares a quienes aporten pruebas o capturen un platillo, presentándose distintos ejemplares algunos de ellos de unos pocos centímetros de diámetro y de los mas variados materiales.
En Hollywood es reportado ante las autoridades el ‘hallazgo’ de un pequeño disco con componentes electrónicos encontrado en el jardín de una residencia, el intruso que es investigado por el FBI, ha chocado aparentemente con el techo de la casa a pesar de carecer de aptitudes para volar.
La tripulación de un avión cuatrimotor volando al servicio de la Oficina Gubernamental de Conservación de Suelos se jacta de haber triturado con las hélices a un platillo de pequeñas dimensiones y con componentes de plástico que lo perseguía, ensayándose una nueva denominación para describir el fenómeno, la de yo-yo volante, que por supuesto no prosperará.
Pocos meses atrás las diferencias políticas entre los aliados y los rusos han propiciado un nuevo y tenso escenario en el mundo que se conocerá con el nombre de Guerra Fría. La carrera armamentista ha incrementado el espionaje, en este contexto la prevención de que las apariciones de platos voladores pudiesen ser una nueva arma secreta se reflejan en opiniones tan respetables como la del mismo Orville Wright uno de los pioneros de la aviación.
Rusia desmentirá toda vinculación con el episodio a traves de su embajador en Washington. Harry Truman, presidente de los EE.UU. ha preferido atribuirle connotaciones sensacionalistas al suceso.
La sistematización de observaciones de objetos voladores de origen desconocido (ovnis) durante las próximas décadas en base a sus velocidades y trayectorias aparentes descartará definitivamente la posibilidad de atribuirles un origen militar. El incidente de Roswell seguirá siendo investigado por las máximas autoridades militares quienes a pesar de contar con información de avistajes de ovnis desde
años atras parecen haberse visto inicialmente sorprendidas por el suceso.
El enigma para la mayoría continuará, los que han visto y saben, callan.
El día 3 de julio , pocas horas antes de los sucesos de Roswell un avión C-54 del Ejercito de los EE.UU. que ha partido en un vuelo nocturno desde las islas Bermudas con destino a Miami desaparece sobre el océano. La amplia búsqueda que inician horas más tarde
unidades militares y guardacostas no arrojará resultados positivos y una semana mas tarde la nave y su tripulación serán dadas por perdidas.
Un mes antes otro avión C-54 militar se ha perdido misteriosamente en la zona de Mount Rainier y las autoridades han ofrecido una recompensa de 5,000 dólares a quienes puedan aportar información sobre la nave. Kenneth Arnold quien se ha dedicado a esa búsqueda además de no poder resolver el enigma ha abierto las puertas a otro aún más grande.
- Los avistajes aéreos en Monte Rainier
Pocos días antes de los sucesos de Roswell, el 24 de junio el piloto civil Kenneth Arnold ha reportado el avistaje en vuelo de varios objetos voladores no identificados en las cercanías del Monte Rainier en el estado de Washington, su testimonio será corroborado por el avistaje de un fenómeno similar pocos días mas tarde por parte de la tripulación de un vuelo de United Airlines.
Arnold describe la apariencia de los objetos como la de ‘platos voladores’, la denominación hará historia pero no justicia al tamaño y comportamiento de los mismos que volando inteligentemente en formación responden en apariencia a un objeto líder que supera largamente el tamaño de un avión.
- Las observaciones de Kenneth Arnold sobre el Monte Rainier a fines de junio de 1947.
Los sucesos del 24 de junio de 1947 Kenneth Arnold, de 32 años, experimentado piloto civil observa desde su avioneta Callair mientras vuela cerca del monte Rainier en el estado de Washington (EE.UU.) en horas de la tarde del 24 de junio de 1947 el desconcertante fenómeno del vuelo de nueve objetos voladores no identificados desplazándose a unos 10.000 pies de altitud y a una
velocidad estimada de más de 1.200 millas por hora.
Arnold, que trabaja para el servicio forestal estatal, intenta reportar a su regreso el avistaje de inmediato en la oficina del FBI local de
Pendleton, Oregon.
La circunstancia de encontar transitoriamente cerrada la oficina lo lleva a compartir la noticia con el editor del diario local
East Oregonian.
Su testimonio obtiene de este modo una rápida e inesperada trascendencia que horas más tarde logra alcance nacional. Arnold reportará oficialmente el incidente ante las autoridades con ‘espíritu patriótico’ en la inteligencia que los objetos voladores de origen desconocido pudiesen representar un riesgo para la seguridad nacional.
El incidente tiene características difíciles de explicar para Arnold dado que sus velocidades de desplazamiento aparentes superan las de cualquier avión conocido, lo cual en base a su estimación es confirmado oficiosamente por voceros militares. Las observaciones de Arnold son relacionadas poco más tarde con otros avistajes simultáneos, realizados por otros testigos civiles, aparentemente del mismo
fenómeno en las cercanías de Cascade Mountain. Un cable de Associated Press desde Oregon da cuenta del reporte de Arnold :
PENDLETON, Ore. — (AP) — Nueve objetos brillantes con forma de ‘plato’ volando a increíble velocidad a una altura de 3.000 metros (10.000 pies) fueron reportados ayer [Junio 24, 1947] por el piloto Kenneth Arnold en Boise, Idaho quien desestimó especular acerca del origen de los mismos. Arnold, empleado del Servicio Forestal de los EE.UU. se encontraba abocado a la búsqueda de un aeroplano perdido cuando observó los misteriosos objetos el día jueves a las 15:00 hs.
Los objetos volaban entre el Monte Rainier y el Monte Adams en el estado de Washington, según afirmó, y parecían hacerlo en formación. Arnold indicó haber cronometrado su vuelo y estimó que se desplazaban a una velocidad de cercana a los 2.000 kilómetros (1.200 millas) por hora. Interrogado en Yakima (Washington) acerca del suceso manifestó estar perplejo pero añadio haber conversado con una persona que no identificó procedente de Ukiah (California) quien le aseguró haber visto objetos similares el 22 de junio sobre las montañas de Ukiah. ‘Parece imposible, añadió Arnold, pero asi es’.
En Washington el Departamento de Guerra manifestó no contar con información acerca del misterioso suceso. Un vocero del Ejército, sorprendido por el reporte de Arnold acerca de objetos volando a 2.000 kilometros (1.200 millas) por hora declaró, ‘Por lo que se ningún objeto vuela tan rápido, a excepción de los cohetes V-2 que lo hacen a una velocidad cercana a los 6.000 kilómetros (3.500 millas) por hora y eso es demasiado rápido como para poder ser vistos.’
El reporte de Arnold despierta el interés de la prensa nacional que propaga la noticia con los más diversos matices e interpretaciones comenzándose a popularizar la expresion de ‘platos voladores’ para describir el fenómeno. Paralelamente la inteligencia militar también demuestra su interés en el suceso, que esta llamado a iniciar una serie de históricas controversias sobre este tipo de apariciones y también sobre la persona del propio Arnold cuyas observaciones no tardarán en ser cuestionadas y rebatidas por expertos de la Fuerza Aérea y descreditadas por algunos medios de prensa.
Durante los siguientes días comienzan a acumularse nuevas y desconcertantes apariciones de características similares especialmente a
lo largo de la costa oeste e incluso en Canada llegando a contabilizarse más de 100 casos. La repercusión de los mismos los convierte en noticia de tapa de la mayoría de los diarios y el tema comienza a preocupar a la opinión pública.
La situación progresará durante las próximas semanas hasta límites impensados multiplicándose las apariciones y obligando a militares y científicos a recurrir a las más diversas explicaciones para responder a los interrogantes del público a través de los medios.
Entretanto mayores enigmas se avecinan, en las cercanías de Corona, en Nuevo México durante los primeros días del mes julio han comenzado a producirse una serie de extraños hechos presuntamente relacionados con los fenómenos observados que trascienden a partir del 7 de julio en lo que se conocerá como el incidente Roswell.
La inquietud por los fenómenos aéreos no identificados da paso imprevistamente a una preocupación mas tangible con el presunto hallazgo en tierra de los restos de una nave de origen desconocido y de su tripulación.
- El caso Corso ¿tecnología propia o extraña?
Philip Corso, un hombre con un curriculum excelente: Teniente Coronel, científico militar de carrera distinguida, miembro del staff de inteligencia del general McArthur en la Guerra de Corea, miembro del Consejo de Seguridad Nacional en el gobierno de Eisenhower, jefe del equipo de investigación y desarrollo de tecnologías desconocidas (alienígenas) del Pentágono en los años sesenta, y otras actividades, escribe un libro al retirarse del ejército.
En este libro, ya sin compromisos con instituciones militares, da cuenta acerca de la involuntaria intervención en los nuevos descubrimientos y adelantos tecnológicos en éste planeta desde que cayó en Roswell un objeto no identificado, hecho que marca el comienzo de la ufología moderna y el comienzo de una serie de «crashes» o caídas de esos objetos, no sólo en los EE.UU., sino en los cielos de varios países del planeta.
El mérito de las confesiones de Corso está en el hecho de que, además de que es apoyado por otros uniformados con credenciales de alta seguridad retirados, e incluso activos, es él mismo quien interviene directamente en el diseño, fabricación y posterior distribución por medio de los complejos militares industriales y relacionados, como la Bell Laboratories «descubridores», del transistor (Drs. Shockley, Bardeen & Brattain, en Bell Lab’s Electronic Circuits Research Center, bajo la égida del Vicepresidente John «Jack» Morton de Maverick Bell Labs) de chips, fibra óptica, tecnología de microondas, equipo de visión nocturna por medio de láser, la tecnología stealth , entre otras, y una serie de sus aplicaciones en electrodomésticos, instrumentación, satélites, computadoras y herramientas de alta precisión.
Paralelamente a Corso, el coronel de la Fuerza Aérea de los EE.UU. Steve Wilson, también sostiene que los misteriosos «helicópteros negros» poseen tecnología de anti gravedad como el XH-75D o «XH Shark», fabricado por Teledyne Ryan Aeronautical Corporation de San Diego.
El Coronel explica que varios de estos XH-75Ds fueron asignados a la fuerza delta (Delta/National Reconnaissance Organization Division), los cuales tienen la misión de recuperar naves u objetos no identificados caídos o estrellados.
Lo anterior gracias al estudio en laboratorios de los restos del «alien silicon amplifier/switch», evaluado entre octubre y diciembre de 1947 y de los restos recuperados del objeto no identificado,caído en Roswell en ese y los posteriores años, siendo el común denominador en todas èstas actividades y situaciones,el Teniente Coronel Philip Corso.
De allí en adelante fue sólo un paso a establecer grandes complejos industriales en sitios apartados de las miradas indeseables, con grandes dispositivos de seguridad, el financiamiento interesado de los grandes conglomerados económicos del planeta y sin absolutamente ningún obstáculo, lo cual implica una política de laissez faire más allá de lo normal, en que lo militar, lo político y lo
económico, los grandes poderes a través de la historia del ser humano, estaban y estàn supeditados a poderes aun más grandes.
Estos poderes, desconocidos para el común de la gente, no lo son para los estudiosos ò vigilantes del comportamiento de las filosofías herméticas y sociedades secretas, real eminencia gris en los hilos conductores de los destinos de la Tierra, que siempre advirtieron acerca de los peligros de ciertos acuerdos a espaldas del mundo.
En medio del desierto de Nevada en los Estados Unidos se encuentra la ya famosa y mítica Área 51, llamada también Groom Lake, Watertown, Cuadrado Rojo o Dreamland.

Esta instalación militar se ha convertido en leyenda y en el blanco favorito de los ufólogos y curiosos debido a los innumerables testimonios y evidencias obtenidos por los investigadores, que demostrarían que en ese lugar se encuentra una de las tantas áreas cedidas por el gobierno norteamericano a seres de origen extraterrestre
Esta sesión estaría enmarcada en un convenio secreto de intercambio de tecnología y conocimientos, que, según nos relatan las historias, habría comenzado luego del final de la segunda guerra mundial y en el que participarían, además, otras superpotencias en mayor o menor grado, siendo Inglaterra y Estados Unidos los principales miembros del pacto secreto.
Cientos son las personas que afirman que en ese lugar, principalmente de noche, se pueden apreciar luces extrañas que despegan y aterrizan y que su comportamiento no se asemeja a ningún aparato volador convencional, y que más bien corresponderían a naves alienígenas que son capaces de romper toda la lógica aerodinámica conocida con toda clase de maniobras, giros y aceleraciones en vuelo imposibles de ser igualados por aparatos terrestres.
Descritas como bolas de luz que flotan en el aire y alcanzan velocidades colosales en milésimas de segundos, existen muchas fotografías y filmaciones que avalarían los testimonios antes descriptos, no sólo de la existencia de estas extrañas aeronaves, sino también de la relación que existe entre el gobierno norteamericano y seres alienígenas.
Desde mediados de la década del cuarenta y hasta nuestros días se han registrado «oficialmente» los estrellamientos de más de cuarenta platillos voladores en diferentes regiones del planeta y especialmente en lugares apartados de Estados Unidos, y de éstos se habrían
rescatado más de cien cadáveres de alienígenas, incluso algunos vivos.
En vista de lo anterior, es lógico que el gobierno norteamericano se viera en la obligación de establecer una o varias bases secretas destinadas única y exclusivamente a investigar tanto la tecnología como la fisiología orgánica de los extraños visitantes, apoyados por personal de elite en cada una de las operaciones de investigación, y comprometidos firmemente en la causa encubridora del gobierno.

El Proyecto Libro Azul, el MJ-12, los proyectos Sing y Grunge, habrían servido de cortinas de humo, que mantendrían ocupados a los investigadores, a la población, a ciertos sectores del ámbito político y científico que aceptaba la existencia de vida extraterrena con explicaciones poco claras y rebuscadas.
Mientras estos factores trataban de convencer que se trataba de acontecimientos lógicos y explicables, una fracción selecta de investigadores y científicos, más que nada militares, se ocupaba de investigar los extraños aparatos y seres que oficialmente no
existían.
Como secreta que es -o era-, el Área 51 no aparece en ninguno de los mapas oficiales de los Estados Unidos, y sólo una vez fuè mencionada como Área 51 (de ahí su famoso nombre) en un mapa del ejercito norteamericano realizado, con motivo de una visita oficial del presidente John F. Kennedy a Nevada, aunque sus instalaciones son perfectamente visibles desde las montañas
colindantes.
Sin embargo, oficialmente siempre se negó rotundamente su existencia, y no fue sino hasta que un satélite espía soviético envió un
fotografía, donde claramente se apreciaba una base militar secreta a orillas de Groon Lake, en el desierto de Nevada, que
fue reconocida su existencia como instalación experimental norteamericana en 1994.
Permanentemente acosada desde entonces por ufólogos del mundo entero y convertida en la meca de la ufología, se encuentra altamente resguardada por personal militar que patrulla día y noche el sector, movilizados en jeep blancos fuertemente armados y con órdenes de disparar a matar a cualquier intruso que se acerque a los más de 10.000 Km2. por los cuales se extiende la Base.
Además, la zona se encuentra vigilada por cámaras de alta sensibilidad, dotadas de dispositivos de visión nocturna, micrófonos de largo alcance y sensores de movimiento.
A pesar de contar con extrañas pistas de aterrizaje -donde se lee curiosamente «NOT FOR LANDING «, «NO ATERRIZAR»- todos los vuelos sobre esa zona están prohibidos, y los osados que lo han intentado han sido interceptados por cazas de combate o por los legendarios helicópteros negros (que siempre que se trata de un asunto de carácter ufológico hacen su misteriosa aparición) que vigilan el espacio aéreo y obligados a descender.
No son pocos los periodistas, ufólogos o simplemente curiosos que han sido capturados por los guardias que custodian el lugar y que han tenido que pagar altísimas multas, o penas de prisión en el peor de los casos, por estar escudriñando en un vasto y desolado paraje desértico, que aunque para el gobierno del país del norte no existía, irónicamente está prohibido.
En este libro, ya sin compromisos con instituciones militares, da cuenta acerca de la involuntaria intervención en los nuevos descubrimientos y adelantos tecnológicos en éste planeta desde que cayó en Roswell un objeto no identificado, hecho que marca el comienzo de la ufología moderna y el comienzo de una serie de «crashes» o caídas de esos objetos, no sólo en los EE.UU., sino en los cielos de varios países del planeta.

Lo único claro es que, seguramente durante años, el Incidente OVNI de Roswell seguirá siendo un misterio. Mientras, algunos aprovechan para sacarle partido.
En Roswell existe un museo dedicado al suceso, dirigido por el ex-teniente Walter Haut, que difundió el primer comunicado asegurando que se había recuperado un platillo. En la zona opera desde hace años una empresa dedicada a la venta de souvenirs y recorridos turísticos.
Por 10 dólares se puede comprar una bolsa de piedras del rancho y por algo más de 50, dormir una noche a la intemperie donde, supuestamente, pusieron sus pies los alienígenas.









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