Esculturas …

– Laocoonte y sus hijos (Sufrimiento hecho mármol)
HA!(L.C.Guerrero) — Museo del Vaticano – ¿Qué podemos decir de este maravilloso grupo escultórico? Es una de las obras de arte más famosas de toda la historia, y, por increíble que parezca, se creó en la Antigua Grecia.
Para conocer el significado de la escultura, debemos remontarnos a una época remota y a un episodio legendario: La Guerra de Troya. Tras diez largos años de enfrentamientos entre griegos y troyanos, estos primeros parecieron rendirse, aceptar la derrota y la dura realidad: las altas murallas de Troya eran infranqueables. Una noche, desmontaron su campamento, y fue como si nunca hubieran estado allí.
A la mañana siguiente, ¡sorpresa!, los troyanos descubrieron la playa completamente desierta, a excepción de un gigantesco caballo de madera. Los primeros hombres que se acercaron al lugar lo interpretaron como un regalo de los griegos, legitimando la victoria de Troya. El único que se opuso a esta idea fue Laocoonte, un sacerdote troyano. Advirtió que no debían fiarse, ¡podía ser una trampa!
Apenas acababa de pronunciar estas palabras, cuando unas serpientes marinas salieron del mar casi a propulsión, y mataron a Laocoonte y a sus hijos, que lo acompañaban.
Fue un suceso tan extraño, que a los testigos sólo se les ocurrió asociarlo con la ira divina, que los dioses (con un carácter en ocasiones tan humano) se hubieran ofendido al oír las palabras de Laocoonte. Abrieron las pesadas murallas, y confiados, entraron el caballo hueco de madera a la ciudad, con gran pomposidad, celebrando su aparente victoria.
Esta acción, como sabemos, y como tanta razón tenía el bueno de Laocoonte, supuso el final de Troya, pues ese caballo escondía a los guerreros aqueos, liderados por Ulises, listos para asaltar la ciudad.
Volviendo a la escultura, se representa el fatídico final que tuvieron Laocoonte y sus primogénitos. La serpiente se enrosca en brazos y piernas, aprisionando a sus víctimas. Impacta el rostro del Laocoonte, cargado de expresividad: por una parte el dolor y sufrimiento de verse en semejante situación, y por otra la dura realidad de ver su propia muerte y la de sus hijos tan cercana, sin escapatoria.
Las posturas y anatomía de las figuras resulta impresionante, y están cargadas del dramatismo que aporta la escena. Aunque luchen sin descanso y contorsionen sus cuerpos, no se salvarán, todo está perdido.
Por esas maravillosas casualidades que a veces se dan en la historia, el grupo escultórico se desenterró y redescubrió en el año 1506, época en la que vivía Miguel Ángel, que fue llamado rápidamente al lugar tras este asombroso hallazgo. El gran artista quedó atónito al ver semejante maravilla ante él. Esta escultura, junto al famoso Torso del Belvedere, obra también de época helenística, condicionarían por siempre el estilo anatómico que seguiría el genio del Renacimiento desde entonces.
La autoría del Laocoonte resulta dudosa, debemos tener en cuenta que en la Antigua Grecia la concepción del artista aún no era tal. Aquellos que esculpían se consideraban más bien una especie de artesanos, por ello cuesta atribuirla a unas fechas y artistas concretos. Aún así, la teoría más aceptada es que pertenece a la famosa Escuela de Rodas, y que fuera realizada concretamente por tres escultores: Atenodoro, Polidoro y Agesandro de Rodas.
Sea como sea, el grupo escultórico del Laocoonte está considerada —con razón— una de las obras más impresionantes de todos los tiempos. Y aunque desgraciadamente no se conserve en su totalidad (faltan algunos fragmentos y manos de los personajes) sigue impresionando a todos aquellos que se sitúan delante, vale la pena verla in situ y dejarse cautivar y emocionar al ver como un bloque de mármol es capaz de expresar tanto sufrimiento y dolor.
– Púgil en reposo (Dramatismo idealizado)
(F.R.S.Pardo) — Museo Palazzo Massimo alle Terme, Roma (Italia) – Otro día más en la oficina, otro combate más. Delate de nosotros tenemos la representación de un púgil, de un atleta o un trabajador del deporte. Sentado, agotado, intenta recobrar el aliento y gira la cabeza mostrándonos su espeluznante rostro. Lleva un taparrabos y unos guantes, un poco random, que era lo que había hace más de dos mil años.
Parece que el paso de los años está haciendo mella en él. La cara está llena de marcas, de recibir palos a manta. Tiene un corte en la oreja, rollo McGregor, y la nariz rota y desviada. Está hecho un cromo. No obstante está firme y entero porque seguramente haya salido victorioso de su ultimo combate. No es una imagen gloriosa de la victoria sino de la pura realidad de ser boxeador.
Este púgil representa el arquetipo del estilo helenístico por su búsqueda del naturalismo, patente también en la exacerbación de los sentimientos que se pueden leer en su cara. De hecho, nos muestra su lado más humano y casi nos permite imaginar su angustiosa vida.
Técnicamente esta escultura de broce soldado en 8 piezas es un alarde de perfección técnica en cuanto a su ejecución. Originalmente pudo estar decorada con ojos de vidrio y puede que fuera policromada. La suerte es que se halló al final del siglo XIX, no como la gran mayoría de sus coetáneas fundidas a lo largo de la historia.
La escultura helenística representa el periodo final de la escultura de la antigua Grecia, gracias a las conquistas de Alejandro Magno, el Helenismo trae consigo un cambio en la concepción del arte. Se enfatiza en ese realismo, pathos para los de Bachillerato, que nos emplaza hacia un dramatismo idealizado. La atención al hombre y a su vida interior cobra aquí protagonismo. Los anhelos, los periodos de la vida, la vejez… todos estos temas que serán recogidos y ampliados en el Renacimiento europeo y que hoy son indiscutibles.
– Judith y Holofernes (Una escultura que nos quita el aliento)
(I.Brufao) – Museo: Palazzo Vecchio, Florencia (Italia). El innovador Donatello en torno al año 1454 vuelve a hipnotizarnos con la pareja de Judith y Holofernes.
Imaginémonos en el jardín de los Medici, donde escultura, fuentes y naturaleza nos rodean miremos a donde miremos. Tras haber recorrido el patio del palacio pasando por el David, de pronto, se nos presenta entre los árboles esta obra llena de contrastes. La oscuridad del bronce y la luz natural acentúan esta visión.
Donatello nos presenta desde la violencia contenida del clásico pathos en Holofernes hasta la calma de Judith sobre él. El militar asirio débil y caído con un rostro que recuerda a las esculturas helenísticas frente a una heroica Judith decidida a emplear el alfanje que sostiene. Y, en suma, el pueblo judío vencedor de los asirios.
Bajo ellos, unos alegres ángeles psicopompos labrados en el pedestal, tan alejados del dramatismo que ocurre sobre ellos, se encargarán de guiar el alma de Holofernes.
La victoria de Judith y el relato bíblico son aspectos fundamentales, pero no es lo único que cabe recalcar de este bulto redondo.
La heroicidad o la humildad son virtudes que se transmiten directamente al espectador contrarias a los pecados que encarna Holofernes.
No es casualidad que la familia Medici encargue una obra como esta a Donatello.
Cualquier visitante ilustre que pasee por el jardín percibirá sutilmente que la obra sitúa a la familia como virtuosa.
Enlaza directamente con la obligación de la época de mantener la reputación del linaje.
Una escultura perfectamente detallada que, en definitiva, desde cualquier punto del jardín donde la veamos nos quita siempre el aliento.
– Ángel del Arca de Santo Domingo (Acercándose al Cinquecento)
(L.C.Guerrero) – Museo: Basílica de Santo Domingo, Bolonia (Italia) – No es una obra demasiado conocida de Miguel Ángel, que hará durante la temporada que vivió en Bolonia, acogido en la casa de un noble llamado Giovanni Francesco Aldrovandi, que tenía muy buena relación con la poderosa familia Médici de Florencia.
Por aquellos años, en la Basílica de Santo Domingo de la ciudad estaba trabajando un escultor, Niccolò dell’Arca, en la decoración del sepulcro de Santo Domingo Guzmán, el santo fundador de los dominicos y por el cual habían dado nombre a la basílica de Bolonia en su honor.
El famoso Pisano comenzó a realizarla, y dell’Arca debía terminar los detalles. Lamentablemente, el escultor falleció antes de poder finalizar todas las esculturas. Fue entonces cuando intervino Aldrovandi. ¿Quién mejor que Miguel Ángel para terminar el sepulcro? Por mediación del noble, el gran artista fue el encargado de realizar tres esculturas que faltaban, entre ellas este pequeño ángel que sostiene un candelabro.
Se trata de una escultura plenamente funcional, además de decorativa, en su candelabro cogen perfectamente los cirios votivos.
Miguel Ángel se inspiró en las esculturas ya presentes del conjunto realizadas por Niccolò dell’Arca, sin embargo su estilo difiere mucho de su antecesor. Mientras las anteriores reflejaban sutileza, suavidad y unas formas mucho más equilibradas, Miguel Ángel ya se pasa al otro extremo, a lo que ya será el Cinquecento. Su ángel es mucho más sólido, compacto, con una pose más bien enérgica y no relajada o tan espiritual.
Además, se supone que los ángeles son figuras andróginas, sus rasgos deberían ser ambiguos…y aún así el suyo es claramente masculino (ya sabemos que Miguel Ángel era un gran admirador de la anatomía masculina, no le ocurría lo mismo con la femenina…).
El rostro del ángel es mucho más expresivo, y su postura medio agachada provoca mayor dinamismo con los pliegues de su túnica en consonancia.
– Las figuras cicládicas (Arte moderno de hace 4000 años)
(F.Lampkin) — Museo: Walters Art Museum, Baltimore (Estados Unidos) – La civilización cicládica reinó culturalmente en el Mar Egeo del 3200 al 2000 antes de Cristo, casi 2.000 años antes de la civilización griega.
Y todavía conservamos hoy cientos de pequeñas figuras de mármol fabricadas en las Cícladas, la mayoría femeninas, que sorprenden por su increíble modernidad.
El esquematismo y la elegancia de estas figuras dejaron sin palabras a artistas como Brancusi, Modigliani y Picasso, que cayeron rendidos ante esa belleza y eficacia expresiva encerrada en formas tan simples.
Escultores de las dos grandes revoluciones formales, el expresionismo y el cubismo se dejaron influir por la cultura cicládica que 4000 años después todavía conservaba una enorme frescura, y ladrones como eran (como lo son todos los artistas, no lo neguemos…), se apuntaron el tanto de la originalidad al transmitir una modernidad tan eterna.
La historia del arte le debe mucho, incluso a veces sin saberlo, a esta cultura tan poco conocida, que en unos pocos centímetros engloban lo primitivo y lo atemporal, lo mediterráneo y lo universal.








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