Así es la hormiga marabunta: 20 millones de individuos buscando una presa para alimentarse…

National Geographic(R.ayala/A.Fischer)/Muy Interesante — Las hormigas marabunta pueden formar columnas de hasta 20 metros de ancho y 200 de largo que avanzan en grupo buscando alimento.
Marabunta se refiere a un grupo numeroso de hormigas, pero, en específico, alude a un tipo de hormiga también conocida como siafu (su nombre en swahili), hormigas guerreras u hormigas legionarias. Son las hormigas marabunta, las cuales sorprenden por su organización, comportamiento y manera de atacar a sus presas.
Estos insectos se reúnen en colonias de hasta 20 millones de individuos que se pueden distinguir porque avanzan en masa. De esa manera buscan alimento y arrasan con todo lo que encuentran a su paso, incluyendo animales pequeños.

Las hormigas marabunta pueden formar columnas de hasta 20 metros de ancho y 200 de largo para adentrarse en una nueva zona en busca de sus presas. Son nómadas, es decir, no se establecen en hormigueros, sino que avanzan de manera permanente en grupo para atacar de esa manera cuando se les acaba el alimento.
Pero no debemos caer en exageraciones cuando decimos que arrasan con todo lo que hay a su paso. En realidad estas hormigas marabunta solo son capaces de atacar a insectos, arañas y otros artrópodos. Y aunque pueden matar a pequeños animales con huesos en la espalda, sus mandíbulas no pueden cortar la piel ni desollar la carne.
Sin peligro para los humanos
En ese sentido, los humanos no corren peligro de sufrir un ataque de una marabunta, aunque ello no impide que usen a las hormigas legionarias con motivos medicinales. Nativos de África las utilizan como suturar heridas, pues su mordedura es en extremo fuerte. Esto lo hacen acercando a la hormiga a los bordes de la herida y dejando que la muerda. Después arrancan el cuerpo y dejan sólo la cabeza.
La letal organización de las hormigas marabunta

La vida de las hormigas soldado se basa en una serie de olores y vibraciones que les permite avanzar siguiendo el rastro de feromonas que depositan en el suelo. Por medio de señales de comunicación muy simples, organizan vastos grupos de manera perfecta.
No cabe duda de que estas especies son letales. Basta echar un vistazo a sus mandíbulas: no son para masticar precisamente, sino para combatir y desmembrar a las presas y facilitar su transporte de vuelta al nido.
Resulta inquietante saber que cuando estas hormigas atacan a su presa segregan una enzima que rompe el tejido para facilitar el despiece, y todo esto ocurre mientras la presa sigue viva.
El curioso caso de la especie Eciton burchellii

La especie de hormiga militar Eciton burchellii posee algunas estrategias inusuales para aprovechar al máximo sus recursos alimenticios.
Eciton burchellii tiene cuatro castas, mientras que la mayoría de las especies de hormigas militares sólo tienen tres.
Una casta de soldados se encarga de tareas de protección, mientras que dos castas de obreras más pequeñas se especializan en el cuidado del nido y en abastecer de presas típicas de las hormigas militares (otras especies de hormigas, avispas y abejas).
La cuarta casta, conocida como «submajores», es exclusiva de Eciton burchelllii y otra especie de hormiga militar.
Estas hormigas supertrabajadoras tienen patas extralargas y enormes mandíbulas diseñadas para capturar, cortar y transportar arañas y otros insectos demasiado grandes para que las demás especies de hormigas militares puedan manejarlos.
Espiral de la muerte: el extraño comportamiento en que las hormigas dan vueltas hasta morir

La espiral de la muerte es uno de los rituales mortuorios más peculiares de la naturaleza. Te decimos en qué consiste y por qué ocurre.
Fue en 1921 cuando el naturalista Charles William Beebe observó un hecho peculiar cuando se encontraba en Guyana: un grupo de hormigas que formaban una espiral de hasta 365 metros de longitud. Se seguían unas a otras sin desplazarse a un rumbo concreto. Era tan numeroso el grupo de estos animales que tardaban más de dos horas en dar una vuelta completa. Hoy a esto se le conoce como la espiral de la muerte.
Beebe afirmó que este extraño comportamiento duró más de dos días en los cuales varias hormigas murieron… hasta que unos trabajadores que estaban por la zona interrumpieron aquel avance sin destino y las hormigas retomaron su camino hacia el bosque.
“Sólo desperdiciaban sus energías”
Antes de esta experiencia, el científico W.M. Wheeler observó este comportamiento en su laboratorio, en 1910. Lo describió de la siguiente manera:
“Nunca he visto una exhibición más asombrosa de las limitaciones del instinto. Durante casi dos días enteros, estas criaturas ciegas, tan dependientes del sentido de contacto y olor de sus antenas, siguieron palpando su rastro uniformemente suave y odorífero y el avance de los cuerpos de las hormigas que las precedían inmediatamente, sin percibir que no hacían ningún progreso, sino que sólo desperdiciaban sus energías, hasta que el hechizo fue finalmente roto por algunos miembros más aventureros de la colonia”.
Por qué se genera la espiral de la muerte en las hormigas
Este fenómeno se da entre las hormigas soldado o legionarias, las cuales son ciegas y se guían mediante el olfato para seguir un rastro de feromonas que les permite mantenerse unidas.
En algún momento, la hormiga líder, o alguna del resto, pierde el rastro y comienza a caminar en círculos. Las demás la siguen hasta formar la espiral de la muerte.
Se cree que llega un momento en que este avance es tan incesante que las hormigas terminan muriendo de cansancio. El primer experto en estudiar a profundidad este fenómeno fue el psicólogo animal norteamericano Theodore Schneirla en 1944.
Las hormigas no mueren por voluntad, ya que no son conscientes de lo que hacen. Este mismo fenómeno también se puede observar en algunos tipos de peces o de orugas.
Qué tipos de hormigas son a las que les ocurre lo anterior
Hablamos en específico de las 200 especies de hormigas legionarias que habitan en África y Sudamérica. Estas hormigas no habitan en hormigueros fijos, sino que construyen refugios provisionales en las noches para descansar y al día siguiente los abandonan para seguir con su camino. Por ello se dice que son hormigas nómadas.

Las hormigas nómadas se desplazan en grupos bastante numerosos de entre 100.000 hasta 2.000.000 de individuos. A veces las columnas llegan a alcanzar longitudes de entre 20 y 200 metros de ancho.
Estas hormigas se caracterizan por cazar en grupo. En ese sentido son letales. Sin embargo, cuando se da el fallo en su sistema olfativo es cuando se vuelven vulnerables hasta morir en su propia espiral mortuoria.
«Colobopsis Explodens», ¿por qué se les conoce como «hormigas explosivas»?

Aunque se conocen unas 15 especies de este tipo, la que aparece en la imagen fue recientemente descrita como nueva, y recibió el nombre de Colobopsis explodens -vive en las selvas tropicales de Borneo, Tailandia y Malasia–.
Defenderse hasta con la vida, parecería ser el lema de estas hormigas capaces de explotar para matar o contener al enemigo cuando están en situación de peligro o combate territorial.
Esta descripción se realizó luego de que un equipo internacional de entomólogos, botánicos, microbiólogos y químicos estudiaron a fondo al grupo de especies a la que pertenece: Colobopsis cylindrica (COCY), mejor conocido como “hormigas explosivas” debido a su comportamiento defensivo.
El grupo COCY ha sido objeto de estudios ecológicos, morfológicos y químicos durante aproximadamente diez años.

Estos insectos son capaces de romper la pared de su cuerpo y expulsar una secreción amarilla pegajosa e irritante.
Sin embargo, esta capacidad sólo la poseen los trabajadores menores; las castas más altas tienen otras características, como grandes cabezas en forma de tapón que usan para cerrar las entradas de los nidos a fin de que no sean invadidos por intrusos.
Las hormigas de fuego europeas segregan un químico que hace huir a las arañas, revela un estudio

Las hormigas de fuego están equipadas con un ‘repelente natural’ contra arañas como la viuda negra.
Entre los rincones polvorientos de las casas, o sobre las hojas en los jardines urbanos, las arañas caseras pueden hacer una vida saludable y en libertad. En un primer acercamiento, parece que la actividad humana es lo único que las detiene de apropiarse de las esquinas y las repisas. Sin embargo, un estudio reciente revela que tienen un adversario natural: las hormigas de fuego las ahuyentan con una secreción especial.
Las hormigas de fuego y su repelente natural

Un estudio reciente señala que las arañas caseras evitan pasar por los lugares en los que las hormigas de fuego europeas han estado anteriormente. Además de que esta especie de insectos se caracteriza por ser particularmente agresiva, parece ser que también secretan un compuesto químico específico que repele a los arácnidos.
El hallazgo fue tan relevante, que se publicó en The Royal Society Publishing. En el artículo, se destaca que las arañas evitan «micro-espacios» en los que las hormigas de fuego han construido sus colonias, o que frecuentan mucho. Por esta razón, es poco común encontrar a una araña en las zonas aledañas a este tipo de comunidades.
Andreas Fischer, de la Universidad Simon Fraser en Vancouver, destaca que este fenómeno se debe a que los insectos dejan a su paso una sustancia tóxica que mantiene a los arácnidos lejos. Podría ser, según el experto, que ésta sea una clave para evitar los pesticidas que terminan con todo, en un afán de desalojar a las arañas de las propiedades privadas.
Una alternativa al exterminio de insectos y arácnidos

Según Fischer, el exterminio de diversos tipos de insectos y arácnidos se debe a la mala fama que algunos de ellos tienen por sus ponzoñas neurotóxicas. En primer lugar, habría que entender que no todas las arañas son venenosas. En segundo, según el experto, que los insecticidas literalmente «matan todo», y están afectando los ecosistemas urbanos severamente.
Además de terminar con cualquier forma de vida que pueda resultar molesta o desagradable para ciertos seres humanos, este tipo de alternativas desequilibran la cadena alimentaria de los seres vivos que viven en las casas. No sólo eso: contaminan los suelos y pueden afectar gravemente a las plantas también.
Tomando en cuenta que la secreción que emiten las hormigas de fuego es natural, y no requiere de matar a ninguna especie, ésta podría ser una alternativa razonable para omitir los pesticidas. De esta forma, las arañas pueden vivir en otros lugares en paz, sin necesidad de matarlas.
Una advertencia de uso

Para comprobar su hipótesis, Fischer aplicó el método a viudas negras (Latrodectus hesperus), las falsas viudas (Steatoda grossa) y las arañas vagabundas (Eratigena agrestis). Las enfrentó a papel de filtro sobre el que habían caminado las hormigas, y se percató de que preferían evitarlo. En cambio, no se comportaron igual frente al papel que había sido pisado por hormigas negras.
A pesar del éxito de su experimento, el autor hace una advertencia de uso para futuros productos que se quieran implementar bajo su técnica. Él prefiere esperar a que el producto esté terminado en vez de que las personas recolecten hormigas de fuego por su cuenta, ya que puede ser potencialmente peligroso.
Según él, “éste no es un estímulo para usar hormigas rojas europeas como un remedio contra las plagas», señala el autor, ya que esta especie tiene una picadura extremadamente dolorosa. Además, son difíciles de combatir. En lugar de ayudar a combatir las arañas, dice Fischer, «Ellos mismos se convertirían en una plaga que es mucho peor«.
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