Un poco de arte (VI)…

Salvador Dalí – España, 1904–1989
«El surrealismo soy yo…»
HA(M.C.Santos) — Y lo más surrealista es que es una afirmación probablemente cierta. Salvador Dalí fue quizás el surrealista más popular y uno de los máximos exponentes mundiales del arte contemporáneo.
Ya fuera un genio o un artista estrafalario, su legado no pasa inadvertido incluso hoy en día y no podemos más que maravillarnos con la perfección técnica y el imaginativo contenido de su arte.
Nacido en Figueres (pueblo que marcaría toda su producción) Dalí nunca fue un niño normal.
Tuvo un hermano que murió antes que él y sus padres le pusieron el mismo nombre, Salvador, consintiendo todos sus caprichos.
Desde muy pequeño ya dio muestras de genio: dejaba sus excrementos en cualquier lado, como forma de arte.
De adolescente viajó a Madrid, donde experimenta con el cubismo y el dadaísmo y entabla amistad con gentes como Lorca o Buñuel (con él co-dirige Un chien andalou y L’Age d’or).
Y es que Dalí no sólo se dedicó a la pintura. Su creatividad abarcó el cine, la escultura, el diseño (el logo de chupa-chups) y la escritura…
Mucho se especuló sobre su sexualidad, pero todo indica que Salvador era impotente (de ahí las formas fláccidas de muchas de sus obras) y más bien asexual. Él mismo decía que sólo llegó al orgasmo un par de veces, y por masturbación.
Su pelo largo, patillas y bigote no pasaron desapercibidos en el Madrid de la belle epoque. Su vida y su obra llegaron a ser la misma cosa y acabó siendo un showman obsesionado por promocionarse a sí mismo.
Se podría decir que fue pionero de los happenings y del pop-art. Se creó ese personaje: provocador, imprevisible, loco…

En París, Dalí es ya toda una personalidad, aunque no sabe desenvolverse como una persona normal.
No puede ni cruzar la calle solo.
Pero ahí conoce a Gala que se convirtió en esposa, musa y cuidadora.
En 1934 es expulsado de los surrealistas y no repara en insultos contra Breton. («La diferencia entre los surrealistas y yo es que yo soy surrealista»)
En 1940 se traslada a los Estados Unidos, donde encaja perfectamente con el surrealista capitalismo. En Hollywood fue acogido con los brazos abiertos y colaboró con Disney, Hitchcock, los Hermanos Marx… e invitado a todas las fiestas donde hacía la delicia de la gente con sus salidas de tono.
Ocho años después regresó a España, que estaba bajo la dictadura de Franco, y abrazó su régimen sin escrúpulos.
Dalí se consideraba un anticomunista radical, pero todo indica a que fue un oportunista que consiguió así que el dictador le dejara trabajar en paz. La verdad es que no hay nada más surrealista que la relación entre estos dos tipos.
Otra cosa que le achacan sus detractores es su desmesurado amor por el dinero, que amasó a manos llenas. Cualquier objeto daliniano se convirtió en un lucrativo negocio.
En sus últimos años llegó a firmar hojas en blanco para favorecer las falsificaciones. Para él, la imitación de su obra era una prueba de su grandeza.
Dejando su vida aparte, Salvador Dalí fue un artista indiscutible. El detallismo minucioso pero mostrando un mundo inconsciente hacen de él el más grande pintor de sueños. Su naturalismo, tomado de sus ídolos Rafael y Velazquez, una enorme pasión por la ciencia y las asociaciones delirantes cuya ambigüedad provoca diversas intrepretaciones son sólo tres rasgos de su arte.
Inventó entre otras cosas, el método paranoico critico, con sus dobles imágenes y pintó más de 1500 obras de arte, sin contar decorados, fotografías, colaboraciones y sus numeritos, que hoy en día no pueden más que considerarse como Arte.
Naturaleza muerta. Pescado con cazuela de barro(1918)

Museo: Salvador Dali Museum, San Petersburgo, Florida (Estados Unidos)
M.C.Santos – Catorce años tenía el chaval. Aunque claro, era Dalí. En esa época ya pintaba paisajes y naturalezas muertas para caerse de culo. De hecho, a los seis años ya había pintado un paisaje que se exhibe hoy en el Museo Dalí de San Petersburgo (Florida, USA).
A los seis años quería ser cocinero. A los siete quería ser Napoleón.
Mi ambición no ha hecho más que crecer; ahora sólo quiero ser Salvador Dalí y nada más. Por otra parte, esto es muy difícil, ya que, a medida que me acerco a Salvador Dalí, él se aleja de mí.
Con catorce, ya era el gran Dalí. Años antes conocido a Ramón Pitchot, pintor catalán amigo de la familia que frecuentaba los ambientes artísticos de París y que vio en Salvador a una joven promesa por pulir.
Fue él quien aconsejó a los padres del niño que lo anotaran en clases de dibujo y así se pasó su pre-adolescencia Dalí dando clases con el pintor Juan Núñez, llegando a dominar la técnica en tiempo récord. Esto, unido al descubrimiento de los clásicos como Velázquez o Goya, dio como resultado el nacimiento de un genio.
Cada mañana, cuando me levanto, experimento una exquisita alegría, la alegría de ser Salvador Dalí, y me pregunto entusiasmado: «¿Qué cosas maravillosas logrará hoy este Salvador Dalí?».
Como vemos, de todo hay en esta imagen: el academicismo aprendido en sus clases, cierta modernidad importada del París de principios de siglo y una asimilación de los grandes maestros. Tiene mucho de bodegón clásico en el brillo de las escamas, la botella y la cazuela de barro.
Naturaleza Muerta(1924)

Museo: Museo Reina Sofía, Madrid (España)
M.M.Ruano – Conocida popularmente como “Sifón y botella de ron”, esta obra es fundamental no tanto por la obra en sí, sino por lo que se esconde tras ella.
Salvador Dalí se la regaló a su amigo del alma Federico García Lorca, quien la conservó hasta su muerte. Testimonio de este hecho es una fotografía en la que el poeta aparece posando en su dormitorio de la Residencia de Estudiantes de Madrid y esta obra aparece de fondo, colgada en la pared.
En esta obra se aprecian los vestigios del cubismo con los que Dalí empezó a experimentar antes de sumergirse de lleno en el surrealismo más profundo y que tanto caracteriza su obra.
Naturaleza muerta es también el resultado de las investigaciones que hicieron Lorca y Dalí sobre la metafísica italiana durante su estancia en la Residencia de Estudiantes.
Los colores, las formas, los juegos de luz y las perspectivas que engloban a este cuadro nos dan una pincelada de lo que más tarde forjaría la estética daliniana.
Podemos disfrutar de esta obra en el Museo Centro de Arte Reina Sofía y recientemente estuvo en tierras granadinas en la exposición “Teoría del Duende” en el Centro Federico García Lorca.
Retrato de Luis Buñuel(1924)

Museo: Museo Reina Sofía, Madrid (España)
M.C.Santos – Salvador Dalí conoció a Luis Buñuel en la Residencia de Estudiantes de estudiantes de Madrid (por ahí pululaban otros creadores como Lorca o Maruja Mallo) y desde entonces se hicieron inseparables. Ambos colaboraron juntos en numerosas obras de arte, entre las que debemos destacar “Un perro andaluz”, primera película surrealista dirigida por los dos.
En este retrato, el pintor representa al cineasta, y lo hace abandonando el cubismo con el que había experimentado esos años. Dalí vuelve al clasicismo como hicieron muchos otros pintores de esos años en toda Europa. Aún así podemos observar ciertos rasgos cubistas, sobre todo en el esquemático paisaje de fondo y en el rostro carismático del director de cine.
El retrato quiere marcar los volúmenes y destacar la luz de forma violenta, como si Buñuel fuese una escultura. Sabemos que el cineasta era un tipo imponente, no sólo físicamente sino con un fuerte carácter, y por tanto Dalí capta a la perfección la personalidad de su colega. El joven pintor veía a Buñuel casi como una figura paternal.
Según contó el propio Buñuel “Salvador midió exactamente mi nariz, mis labios, y a petición mía añadió varias nubes largas y ahiladas que me habían gustado en un cuadro de Mantegna”.
Suspiros de sal: Muchacha en la ventana(1925)

Título original: La noia en la finestra/Museo: Museo Reina Sofía, Madrid (España)
A.Fischer – Una joven se asoma al puerto desde su ventana abierta, desde la que se vierte una luz azul y apacible, como una promesa surrealista. Pareciera que el mar se infiltra a través de las cortinas, que vuelan con la caricia suave de la brisa salada: apenas se nota la distancia entre el trazo fino de la silueta y el mar, que respira formando olas serenas.
No hay demasiada diferencia entre los tonos que se utilizaron para la tela del vestido y el cielo: pareciera, incluso, que los rizos que se distienden desde su cabeza fuesen extensiones del oleaje, que se resbala suavemente hacia arriba, sobre la composición lineal de la imagen.
Muchacha en la ventana es uno de los varios estudios que hizo Salvador Dalí de su hermana, Ana María. El aura meditativo que circunda a la figura frente a la ventana no es casual: refleja las horas que ella tuvo que modelar para él, habiendo dejado la Academia de Bellas Artes de Madrid recientemente, y con el impulso creativo quemándole las venas, como un soplo de arena incandescente en Cadaqués.
Es evidente también en la soltura en la que cae el vestido, y la suavidad con la que el marco de la ventana se deja empujar por la brisa que penetra el cuarto, que de otra forma, estaría en las sombras.
La liquidez del cuadro acentúa el juego de luces: el mar refleja al cielo, y al mismo tiempo, delinea los bordes precisos de la mujer reclinada sobre el marco de madera. La pieza es de un realismo discreto y vaporoso, que parece difuminarse con la presencia etérea de las olas al fondo.
Resulta extraño ver a un Dalí así de escueto, así de manso, conservando la intimidad de una escena sencilla e inocente —como el mar, que envuelve suavemente a la figura frente a la ventana en suspiros de sal.
Un perro andaluz
Título original: Un chien andaluz
M.C.Santos – EnUn perro andaluz (Un chien andalou) no aparece ningún perro ni ningún andaluz. Se cree que el título es un «homenaje» surrealista a Federico García Lorca, que ya estaba enemistado con los directores. El poeta desde luego se dio por aludido.
Buñuel tenía 29 años (fue su primera peli) y Dalí 25. Ambos decidieron hacer un cine experimental, surgido lo más directamente posible del subconsciente. Buñuel declaró: «Escribimos el guión en menos de una semana, siguiendo una regla muy simple: no aceptar idea ni imagen que pudiera dar lugar a una explicación racional, psicológica o cultural».
Efectivamente, todo en la película escapa de la lógica. El guión, escrito en seis días, plasmaba las primeras imágenes que les venían a la mente a los dos jóvenes, entre ellas la famosa navaja en el ojo (que nadie se asuste… en realidad era el ojo de una vaca comprado en una carnicería).
Imaginad el desconcierto de la gente cuando vio la película en el estreno. No sólo por la escenita de la navaja…. Sexo, violencia y sacrilegios están en casi todos los fotogramas: Burros putrefactos (una posible alusión a «Platero y yo», que ambos artistas odiaban), manos con hormigas (referente en la obra de Dalí), obispos arrastrados…
Por si acaso, en el estreno, Buñuel se quedó tras el escenario armado con piedras, oliéndose un linchamiento.
El caso es que Un perro andaluz se convirtió en una indiscutible película de culto que marcó a miles de cineastas y otros artistas posteriores, desde Magritte o Man Ray a David Lynch o los Pixies.
El gran masturbador(1929)

Título original: Visage du Grand Masturbateur/Museo: Museo Reina Sofía, Madrid (España)
M.C.Santos – Dalí pinta este lienzo al acabar el verano de 1929. Había estado unos días con Gala, habían dado románticos paseos por la playa hablando de traumas infantiles, surrealismo y coprofilia y surgió inevitablemente el amor adúltero, cambiándoles radicalmente la vida a ambos.
Salvador siempre había sido un pajero, un enorme masturbador compulsivo (el cuadro es, efectivamente, un autorretrato), y continuó siéndolo, pero ahora con una musa.
Tengamos en cuenta que Dalí tenía pánico a las relaciones sexuales, un miedo que se remonta a la infancia por haber leído un libro erótico demasiado explícito, su complejo de picha-corta (así le llamaban sus compañeros de escuela) y sobre todo su miedo atroz a las enfermedades venéreas: Mi padre dejó un libro de medicina en el que había fotografías en las que se podían apreciar las consecuencias terribles de las venéreas. Me quedé aterrorizado.
Sumémosle una latente homosexualidad que pudo desarrollar en su época de estudiante con Lorca: Federico, como todo el mundo sabe, estaba muy enamorado de mí, y probó a darme por el culo dos veces, pero como yo no soy maricón y me hacía un daño terrible, pues lo cancelé en seguida y se quedó en una cosa puramente platónica y en admiración.
La única opción sexual posible era la masturbación. Y compulsiva, llegando a practicarla varias veces al día. Va surgiendo entonces una compleja red de traumas, miedos y deseos que Dalí pudo codificar de alguna manera en obras como esta.
El pintor muestra aquí un catálogo de sus principales obsesiones sexuales, elementos que formarían su universo pictórico como el saltamontes, bicho que lo aterrorizó desde su infancia y que intenta meterse en su boca; las hormigas que el artista asocia siempre a la muerte; el león como símbolo de poderío sexual; o esa figura femenina (probablemente Gala, su nueva musa) que le va a practica una felación a esos genitales ceñidos en unos calzoncillos.
Elementos que van de lo fláccido a lo duro, símbolos que remiten a la sexualidad, a la infancia, a los sueños… a lo más profundo del subconsciente.
La edad de Oro(1930)
Título original: L’âge d’or
M.C.Santos – Después de la revolucionaria «Un perro andaluz», Buñuel vuelve a colabrorar con su colega Dalí en esta superproducción (un millón de francos tuvo de presupuesto) financiada por los vizcondes de Noailles. Y aunque Buñuel despreciaba la aristocracia, al final accedió a realizar la película, que es, entre otras cosas, una crítica corrosiva a la aristocracia (en realidad a todas las clases sociales).
Protagonizada por Gaston Modot y Lya Lys (por ahí sale también Max Ernst), «L’âge d’or» se convirtió en nada menos que la segunda película sonora rodada en Francia, además de la primera de la historia del cine en usar voz en off, y presenta un acabado mucho más profesional que su anterior aventura cinematográfica.
Seis días estuvo en el cine Studio 28, hasta que fue prohibida por la policía, debido a las presiones de ciertos grupos de extrema derecha. Dicha prohibición duró hasta 1980 en Nueva York y 1981 en París. En España, por supuesto, la cinta ni siquiera se conserva hoy en día.
Buñuel dijo que «L’Âge d’Or» era una película de amour fou (amor loco) sobre dos amantes que luchan frente a los obstáculos contra su apasionado amor, guiado por sus propias normas morales. Pero Dalí y Buñuel aprovecharon para meter todo tipo de imágenes y asociaciones surrealistas.
Violenta y subversiva, ataca con virulencia al clero y a todos los poderes habidos y por haber, además de mostrar un escandaloso erotismo que era inaudito en la época, y un sentido del humor que aún hoy en día resulta negrísimo.
Aprovechando el sonoro, Buñuel se las ingenia para introducir los famosos tambores de Calanda, y obras de música clásica como el Tristán e Isolda de Wagner, la 5ª de Beethoven, Debussy, Mozart, e incluso algún pasodoble.
La persistencia de la memoria(1931)

Museo: MoMA, Nueva York (Estados Unidos)
E.Bolaño – El mítico cuadro de relojes blandos de Dalí es, al contrario de lo que muchos piensan, un lienzo bastante pequeño, pero no deja de ser fascinante y es una de las estrellas del MoMA de Nueva York.
Un simple paisaje marino (típico del Cadaqués daliniano, con el cabo Creus y su costa escarpada) en el que hay una escena insólita: una extraña criatura durmiendo o quizás inerte sobre la arena (hay quien ve un autorretrato del pintor) y unos relojes que se derriten sobre ella y sobre otros elementos del cuadro.
Según el propio Dalí, que contaba con 28 añitos al pintarlo, dos cosas fueron su inspiración para este cuadro. En primer lugar se inspiró en los quesos camembert (“tiernos, extravagantes, solitarios y paranoico-críticos”) y otra inspiración fue la teoría de la relatividad de Einstein.
Sabemos que Dalí era un enamorado de la ciencia y siguió el trabajo del científico con curiosidad. Al parecer los relojes derritiéndose son un símbolo inconsciente de la relatividad del espacio y el tiempo.
Son relojes muy realistas que siguen marcando la hora (más o menos las 6 PM). La técnica de Dalí era muy académica y sus cuadros parecen sueños de verdad. Sabía hacer lo que él llamó “fotografías de sueños pintadas a mano”.
El enigma de Guillermo Tell(1933)

Título original: L’Enigme de Guillaume Tell/Museo: Moderna Muséet de Estocolmo, Estocolmo (Suecia)
E.Iborio – Guillermo Tell fue un excelente ballestero que pasaba por la plaza mayor de Altdorf acompañado por su hijo. Cuando rehusó inclinarse en señal de respeto ante un sombrero que simbolizaba al tirano, fue detenido y obligado por el malvado gobernador Gessler a disparar su ballesta contra una manzana colocada sobre la cabeza de su hijo.
Si Tell acertaba, sería liberado. Si no, condenado a muerte. Tell introdujo dos flechas en la ballesta, apuntó y consiguió acertar en la manzana sin herir a su hijo. Cuando Gessler preguntó el porqué de una segunda flecha, Guillermo le contestó que era para su corazón en caso de fallar.
Dalí hizo unas cuantas obras de arte basadas en el legendario personaje suizo. Haciendo una lectura psicoanalítica, al parecer Guillermo Tell encarnaría a su autoritario padre, un tipo con superpoderes dispuesto a devorar a su prole. Además aquí, la figura tiene el rostro de Lenin, otra especie de figura paterna para los surrealistas.
Esto le valió una reprimenda por parte de Breton y los otros surrealistas mojigatos. ¡Lenin con el culo al aire! ¡Y encima un culo deformado…!
Cuando se expuso el cuadro, Breton intentó rasgarlo, pero El enigma de Guillermo Tell estaba colgado demasiado alto y el líder surrealista no pudo destuirlo… Mejor para nosotros.
Reminiscencia Arqueológica Del Angelus De Millet(1934)

Museo: Salvador Dali Museum, San Petersburgo, Florida (Estados Unidos)
L.Poveda – Normalmente puede ocurrir que a alguien le fascine una obra de arte y sienta una fascinación que le lleve a admirar dicha obra en profundidad.
Pero el caso que nos ocupa no es ni mucho menos de alguien perteneciente a la normalidad, así que lo que le ocurrió a Salvador Dalí cuando vio por primera vez El Ángelus de Millet no fue ni mucho menos normal.
Dalí se obsesionó desde el primer momento con la obra de Millet y se dedicó a indagar en ella hasta más allá de los límites de la cordura y, como no, de la razón.
Como se sabe, los padres de Dalí tuvieron un hijo primogénito llamado Salvador que murió a los tres años de edad debido a una meningitis, al nacer el siguiente hijo, quisieron llamarle como al muerto y de él, el genio de Cadaqués tomó su nombre.
Según aparece reflejado en varias biografías del pintor, los padres le llevaron cuando solo tenía cinco años a visitar la tumba de su hermano fallecido. Allí, en un momento de la conversación, le dijeron que él era la reencarnación del niño fallecido, un hecho, cuando menos anecdótico que marcó para siempre la vida Salvador Dalí y por el que incluso llegó a sufrir fuertes crisis de personalidad.
Pero volvamos al El Ángelus de Millet. Un Dalí obsesionado se dedica a investigar sobre esta obra de un tema aparentemente sencillo: una pareja de campesinos que detienen su labores para rezar a la hora del ángelus bajo una luz crepuscular. Una maravillosa pintura bucólica con una atmósfera cargada de intimidad y sencillez que le otorga una gran carga sublime.

(L’Angélus de Millet. – 1859)
Dalí dedicó toda clase de análisis e interpretaciones a la obra de Millet, escribió un ensayo titulado El mito trágico del Ángelus de Millet y en su libro Confesiones inconfesables el genio afirmaba que este cuadro se había convertido para él en la obra pictórica más íntimamente turbadora, la más densa.
Como consecuencia de sus investigaciones llegó a conocer a un descendiente del pintor francés que le confesó algo que la familia Millet había mantenido en secreto durante generaciones: originalmente, en medio de los campesinos, no había un cesto de patatas, antes, había en su lugar otra cosa pintada.
Fue tal la obsesión del artista ante la revelación, que consiguió que se le realizara un análisis de rayos X al cuadro para confirmar lo que le habían contado: en el centro de la composición, en medio de la pareja, había antes pintado el ataúd de un niño muerto.
Millet había decidido repintar el tema eliminando el ataúd de la escena transformando el momento en algo más acorde a la demanda de sus compradores burgueses.
Cuando Dalí confirmó la historia, su perturbación llegó al máximo y el tema fue motivo de diversas reinterpretaciones por parte del artista: pinturas, dibujos, bocetos y estudios en los que Salvador Dalí puso a prueba su método paranoico-crítico.
El cuadro le fascinaba y obsesionaba irracionalmente, lo veía en todas partes porque le recordaba la historia de su hermano muerto, lo veía en paisajes, en sus sueños emergía de su subconsciente, la escena aparecía una y otra vez latente y enigmática, hecho que él mismo calificó como «fenómeno delirante inicial».
Reminiscencia Arqueológica del Angelus de Millet es una de estas reinterpretaciones. Según el método paranoico-crítico de Dalí, a través del delirio o la paranoia es posible llegar al conocimiento de lo irracional y que éste llegue al mundo de la realidad. La asociación de formas y objetos harían su materialización por ejemplo en la pintura en la que ésta asume el papel de imágenes dobles tal y como sucede en el mundo del inconsciente.
Con Reminiscencia Arqueológica del Angelus de Millet, Dalí indaga, como en gran parte de su obra, sobre su propia experiencia personal, aunque el cuadro de Millet fue una obsesión para Dalí la mayor parte de su vida.
Construcción blanda con judías hervidas
(Premonición de la Guerra Civil-1936)

Museo: Philadelphia Museum of Art, Philadelphia (Estados Unidos)
M.C.Santos — Un monstruo amorfo autoestrangulando sus carnes, haciéndose daño a sí mismo… ¿Existe mejor imagen para representar una guerra fraticida…?
Dalí pinta esta obra maestra del surrealismo seis meses antes del estallido de la Guerra Civil Española. Después añadiría el subtítulo.
El artista nunca manifestó un compromiso político explícito en la contienda (después ya se haría el más surrealista de los franquistas…) pero sí expresa el horror de una guerra inminente entre hermanos, que a través del filtro del pintor se expresa mediante lo sexual, lo podrido, lo violento, lo escatológico y por supuesto, lo gastronómico, muy presente en toda la producción de Salvador Dalí: Una visión autodestructiva y comestible de las relaciones humanas.
La cabeza del monstruo (inquietantemente sonriente) recuerda un poco al Goya de «Saturno devorando a sus hijos» y «El Coloso». Ambas tratan el mismo tema: la guerra.
Teléfono Langosta(1936)

Título original: o Teléfono Afrodisíaco/Museo: Tate Modern, Londres (Reino Unido)
D.Carrero – El Teléfono Langosta es un ejemplo clásico de objeto de arte surrealista, hecho mediante la unión de objetos que normalmente no se asocian entre sí: un teléfono de disco y una langosta hecha de yeso colocada sobre él, a modo de auricular.
Salvador Dalí fue el surrealista más popular, estrafalario y lucrativo, y uno de los artistas más destacados del arte contemporáneo a nivel mundial. Su ámbito artístico abarcaba diversos géneros como la pintura, el cine, la escultura, el diseño y la escritura…
Los objetos ensamblados en Teléfono Langosta tenían connotaciones sexuales para Dalí, y aparecen recurrentemente en otras obras del autor. En este caso, los órganos sexuales de la langosta se colocan sobre el micrófono del teléfono.
Dalí contribuyó al Diccionario abreviado del surrealismo de 1938 añadiendo una entrada llamada «Teléphone Aphrodisiaque», acompañada de un pequeño dibujo de un teléfono con una langosta rodeada de moscas como receptor.
La obra fue creada en 1936 por encargo del poeta y coleccionista de arte surrealista Edward James, mecenas de Dalí. Es completamente funcional y existen once versiones de esta obra, cuatro de color rojo y negro y siete en blanco, en la galería Tate Modern de Londres, en el Museo Alemán de Telefonía de Frankfurt, en la fundación Edward James, en la Galería Nacional de Australia, en el Museo Guggenheim de Bilbao, y en la Galería Nacional Escocesa de Arte Moderno, además de otros en Rotterdam, Lisboa o Johannesburgo.
Cisnes reflejando elefantes(1937)

M.C.Santos — Salvador Dalí fue El Surrealista… («La diferencia entre los surrealistas y yo es que yo soy surrealista»). O al menos fue el surrealista más popular.
Entre sus innumerables aportaciones está el llamado método paranóico-crítico, que tiene en esta obra uno de sus mejores ejemplos. «… un método espontáneo de conocimiento irracional basado en la objetivación sistemática de asociaciones e interpretaciones delirantes… esta actividad permite al mundo delirante pasar al plano de la realidad»
Lo cierto es que, como aquí demuestra Dalí, existe una extraña lógica detrás de cualquier desarrollo delirante (o de cualquier sueño o mito).
Estamos ante una de esas imágenes dobles que muestra precisamente lo que dice en su título (bastante moderado considerando el resto de títulos del autor como «Joven virgen auto-sodomizada por los cuernos de su propia castidad» o «Afgano invisible con aparición sobre la playa del rostro de García Lorca en forma de frutero con tres higos»):
Son cisnes reflejando paquidermos en un paisaje desértico y soleado.
Es el típico paisaje catalán de Portlligat (Cadaqués) que el autor representó obsesivamente a lo largo de su vida. Las nubes también muestran dobles imágenes, como esculturas clásicas desdibujadas y si buscamos detalles, podemos encontrar tesoros.
La perfección de los detalles y el naturalismo son dos de los rasgos pictóricos del autor («Una pintura es una fotografía hecha a mano»), que mostró mejor que nadie el mundo de los sueños.
Afgano invisible con aparición, sobre la playa, del rostro de García Lorca, en forma de frutero con tres higos(1938)

P.Egea — Falta poco para que la corriente llamada surrealismo cumpla su primer centenario. Nacido como movimiento artístico revolucionario iba en contra del sistema búrgues y se puede decir que André Bretón, con su Manifeste du surréalisme, fue el padre de este movimiento. Pese a que muchos artístas siguieron la corriente, la palabra surrealismo evoca a un nombre propio. Salvador Dalí.
Tú eres una borrasca cristiana y necesitas de mi paganismo (…) Yo iré a buscarte para hacerte una cara de mar. Será invierno y encenderemos lumbre. Las pobres bestias estarán ateridas. Tú te acordarás que eres inventor y viviremos juntos con una máquina de retratar.
Palabras de Salvador Dalí a Federico García Lorca.
La amistad entre Dalí y Lorca, se gesta intensamente en la década de los años veinte del siglo pasado, y nos regalan un testimonio cultural para la historia. Una de esas muestras es el cuadro Afgano invisible con aparición, sobre la playa, del rostro de García Lorca, en forma de frutero con tres higos que Dalí pintó a los dos años de que Federico García Lorca fuera fusilado por los fascistas.
Esta obra tiene similitudes con Enigma sin fin o El torero alucinógeno donde, en ambas, el universo de los espectros toman fuerza en la escena.
Como un ilusionista, el pintor hace aparecer en un paisaje simbolista, de manera espectral, el rostro del poeta enmarcado en un frutero. Los dos personajillos que están sentados bajo el recipiente le dan vida a la mirada soñadora de García Lorca que contrasta con la palpable realidad de los higos.
La nariz, los labios y la barbilla del poeta nacen de una figura de una bailarina, rasgos de la sensibilidad del poeta. Un perro de raza afgana corona la escena confundiéndose con las siluetas de las rocas y el cielo. El onírico paisaje, en tonos tierra y azulados, es una playa de Cadaqués donde Lorca estuvo durante la Semana Santa de 1925 y el verano de 1927 en casa de los Dalí.
Las ilusiones ópticas son un recurso recurrido en el mundo delirante de Dalí donde ciencia y misticismo se conjugan. Estos ingredientes dalinianos captan de inmediato y conectan con el espectador, pues su obra es reflejo de lo que él fue. Surreal, provocadora, reaccionaria, extravagante… Él. Salvador Dalí.
El enigma de Hitler(1939)

Museo: Museo Reina Sofía, Madrid (España)
M.C.Santos — Dalí siempre fue polémico. A los surrealistas ya nunca les había gustado el descaro con el que exhibía públicamente sus obsesiones sexuales, su rechazo de militar en el comunismo y su pasión por el dinero.
Pero la representación de Hitler en un año como ese ya sobrepasó el límite de lo aceptable, por lo que decidieron excluirlo del grupo liderado por André Breton.
La escenita fue mas o menos así:
Era la reunión surrealista de turno en 42 de la calle Fontaine. Los compañeros estaban planteándose expulsar a Dalí por sus últimos cuadros, en los que parecía casi glorificar al nuevo canciller alemán.
Dalí hizo su entrada abrigadísimo con numerosos jerseys y un termómetro bajo la lengua y, mientras se iba quitando la ropa, comenzó su defensa de forma bastante coherente, aludiendo a los sueños, el canibalismo de los objetos, el gran masturbador, la costilla de cordero y la langosta cuya disposición de la carne en relación con el hueso establece sorpendentemente contradicciones.
Después, en nombre del surrealismo, aprobó las persecuciones nazis presentando a Hitler como una especie de genial Cecil B. de Mille de la masacre. Dalí le dijo a Breton que nadie podía impedir que soñara con él: “Es tan mimosito y besucón con su bigotito…”
Finalmente, Dalí casi desnudo espetó “Es lo mismo, mi querido Breton, que si yo soñase hoy que estoy con usted en una posición amorosa, mañana por la mañana no dudaría en pintar esta escena con todos sus detalles”.
Breton se quedó pálido. Al momento fue expulsado y el pintor dijo mientras recogía la ropa: “Je suis desolé”.
Más tarde comentaría esa frase de “la diferencia entre los surrealistas y yo es que yo soy surrealista”.

El enigma de Hitler-Detalle
Este óleo nos muestra un teléfono derritiéndose, con el cable cortado, impidiendo toda comunicación y colgando de una frágil rama de olivo (suponemos que simbolizando la paz).
El aparato se derrite como un queso camembert sobre un plato medio vacío con apenas unas pocas judías y la foto-carnet de Adolf Hitler.
Vemos muchos otros elementos como murciélagos (que lo aterrorizaban desde niño) un paraguas cerrado (que alude al primer ministro inglés, Neville Chamberlain) y un cielo encapotado, que presagia los duros tiempos que se avecinaban.
Como en su “Premonición de la guerra civil”, Dalí prevé los horrores que vendrían después de La conferencia de Munich, y lo cierto es que se quedó corto.
Recuerda(1945)
Título original: Spellbound
M.C.Santos — El surrealista Salvador Dalí llega a los Estados Unidos en 1940 para huir de la guerra en Europa.
El artista ya había trabajado en el cine con Buñuel, y en Hollywood varios artistas se pusieron en contacto con él para colaborar en sus películas, desde los hermanos Marx (menuda película, si se llega a hacer…) a Vincente Minelli.
Para la posteridad de su paso por la meca del cine quedan dos joyas: «Destino» del también bastante surrealista Walt Disney y «Recuerda» (Spellbound,1945) con el director Alfred Hitchcock.
Hitchcock y Dalí hicieron muy buenas migas. En «Recuerda» (1945), el artista se encargó de darle «realismo» al sueño del personaje interpretado por Gregory Peck. Una secuencia que duraba en principio veinte minutos, pero que sería recortada hasta los dos minutos por motivos comerciales.
La secuencia, ejecutada por William Cameron Menzies, es puro Dalí: ojos cortados, perspectivas distorsionadas, paisajes desérticos, objetos derretidos…
Hitchcock comenta: «Yo tenía la impresión de que si tenían que presentarse secuencias oníricas, éstas debían ser vívidas… utilicé a Dalí por su gran ejecución gráfica. Deseaba presentar los sueños con una gran nitidez y claridad visuales, más precisos que el propio film: las largas sombras, la infinitud de la distancia y las líneas convergentes de la perspectiva».
La tentación de San Antonio(1946)

Museo: Museo Real de Bellas Artes, Bruselas (Bélgica)
M.C.Santos — Las visiones de San Antonio Abad son otra vez interpretadas por un artista, pero en este caso el artista es Dalí, y por supuesto las alucinaciones místicas son aquí dignas de la imaginería típica del surrealista.
En un desierto daliniano, el santo desnudo se arrodilla y se protege con una cruz ante el desfile de tentaciones que vienen a él: un caballo, los típicos elefantes con patas de araña de Dalí, los obeliscos inspirados en Bernini, mujeres desnudas, castillos, una tormenta… todo representaciones de los placeres terrenales que San Antonio se está perdiendo en su vida de eremita.
En el cuadro aparece toda la iconografía del período clásico de Dalí: erotismo, espiritualidad, misticismo, ciencia, la gravedad, la atemporalidad… Fue una época en la que el pintor unió dos grandes temáticas en principio contradictorias: la religión y la ciencia. En esa época Dalí estaba obsesionado con avances científicos como la bomba atómica o la física cuántica y quería unir de alguna manera todo ese conocimiento con la tradición católica (dos años después el pintor se convirtió al catolicismo romano y hasta se autoproclamaría santo). Y paradójicamente, parece que todo este galimatías encaja de alguna manera.
Además en esta época el pintor quería pintar con absoluto realismo, quería encontrar una solución pictórica para la teoría cuántica, el realismo cuantificado.
De ahí que sus cuadros de la época parezcan como si los pintara un Velázquez en ácido.
Los elefantes(1948)

M.C.Santos – Bien podría servir de portada de disco este cuadro de Dalí en el que vemos de nuevo a sus elefantes de patas larguísimas (recordemos sus otros elefantes de 1937).
Es un cuadro inusual en el pintor, ya que no vemos múltiples figuras, objetos y detalles. Sólo a estos dos paquidermos caminando por un paisaje desértico al atardecer, con algunas colinas, dos estatuas-maniquís al estilo de Chirico y una especie de templo al fondo.
Dejando de lado las evidentes connotaciones fálicas de estos mamíferos, los elefantes son un símbolo claro de fortaleza, de solidez, pero Dalí le da la vuelta a este concepto y los convierte en seres frágiles con patas de araña, que soportan el enorme peso de los animales.
Además, portan en sus espaldas unos obeliscos gigantes, inspirándose claramente en una estatua de Bernini en Roma (Plaza de la Minerva). De hecho, junto a sus firma en la parte superior del lienzo, Dalí escribre «Roma 1948», dándonos pistas sobre de dónde proceden sus fuentes.

Elefante de Bernini en Roma (1667)
El artista declaró en esa época: «Estoy pintando cuadros que me hacen morir de alegría, estoy creando con una absoluta naturalidad, sin la menor preocupación estética, estoy haciendo cosas que me inspiran una emoción profunda y estoy tratando de pintarlos honestamente.»
Leda Atómica(1949)

M.C.Palomares — Hablamos de Salvador Dalí en el año 1949, cuando realiza este óleo sobre lienzo con un claro estilo surrealista y dejando entre ver una interesante teoría física.
En el plano central encontramos una Leda muy realista sin vestimenta flotando sobre un trono y acompañada de un cisne. Leda realmente es la representación de Gala, la esposa de Dalí, mientras que éste se personifica en el cisne. Ambos simbolizan el mito de Leda y Zeus, pues el gran Dios, se le apareció en forma de cisne para intentar seducirla. De esta relación surge descendencia: Polux y Cástor, dos almas gemelas como Gala y él mismo
En 1947 el artista realizó el boceto a tinta china que le llevó varios meses de estudios con la ayuda del matemático Mitila Ghyka. Se realizaron diversos cálculos pitagóricos, tocando también la Proporción Áurea. De esta manera, se realiza esta obra, encuadrando a Leda mirando y acariciando al Cisne dentro de un pentagrama insertado en una estrella de cinco puntas.

En cuanto a la teoría física intra-atómica, Dalí consigue que ningún elemento de la obra toque a otro.
Leda flota sobre el pedestal, el cisne y los elementos también, incluso el mar del fondo se levanta sobre la tierra.
Entre los elementos flotantes encontramos una escuadra en referencia a la matemática y un libro rojo, tratándose posiblemente de la Biblia.
Vemos también tres gotas de agua en la franja inferior y el cascarón de huevo que representa la descendencia del mito, es decir, el fruto de la vida.
Como paisaje, Dalí representa en la zona superior izquierda un relieve típico mediterráneo de la zona del Cabo de Norfeu, mientras que el horizonte señala una de líneas del pentagrama.
Utiliza la sombra para hacer más real que todo flota en el ambiente.
Finalmente, si hay un artista con valor para representar la mitología, el amor, la física, las matemáticas y la belleza en una misma obra, es Salvador Dalí.
Es un placer para la vista y la ciencia ver algo tan bello y tan interesante.
Cristo de San Juan de la Cruz(1951)

Museo: Kelvingrove Art Gallery and Museum, Glasgow (Reino Unido)
L.Poveda — Una noche, mientras se encontraba en oración, San Juan de la Cruz tuvo una experiencia mística. Lo que ve, le impacta tanto, que inmediatamente después se pone a dibujar, quería dejar reflejada la aparición que le fue revelada: la imagen de un Cristo crucificado.
Siglos después, cuando Salvador Dalí se encontraba en su etapa mística, se topó con el dibujo de San Juan de la Cruz y quedó tan impactado que él también tuvo su propio éxtasis.
En un sueño, Dalí vio la imagen de Cristo sin los atributos de la crucifixión, sin heridas, sin clavos, sin dolor. En aquella imagen onírica, sólo apareció la belleza metafísica del Cristo-Dios.
Es así como Dalí aborda su propia versión de Cristo Crucificado. En ella, sobre un fondo negro, aparece Jesús sin los atributos de la pasión. Sin duda, lo que más llama la atención es el espectacular punto de vista tomado en perspectiva desde arriba. La cabeza inclinada hacia abajo, ocultando el rostro de Jesús, prescinde de la melena típica del Cristo siríaco y de la corona de espinas.
En la parte inferior del cuadro se aprecia un apacible paisaje, es la bahía de Port Lligat con dos pescadores y una barca. Está iluminado por la luz que irradia la cruz y que atraviesa el cielo oscuro separando a Cristo del paisaje terrenal. El dramatismo se intensifica con el golpe de efecto con el que Dalí consigue que el cielo se ubique bajo la mirada del espectador.
La imponente verticalidad en el escorzo de la cruz refuerza la proximidad de la figura que parece casi salirse del lienzo en la parte superior.
Dalí utiliza para esta obra la técnica de la fotografía hecha a mano o «fotorealismo». Con una pincelada tan fina que apenas resulta visible, lo que permitió al pintor reproducir los detalles más minúsculos.
La intención de Salvador Dalí era realizar una imagen que expresara la belleza de Cristo más que su sufrimiento.
Al respecto el genio declaraba: Mi principal preocupación era pintar a un Cristo bello, como el mismo Dios que él encarna.
Galatea de las esferas(1952)

Museo: Teatro Museo Dalí, Figueres (España)
P.Egea — Salvador Dalí declaró en múltiples entrevistas su entusiasmo paranoico por las ciencias, por las matemáticas y por la biología molecular, en concreto por la estructura del ADN, que fue descubierto a mediados del siglo XX. Entre las décadas de los años 40 y 50 se ejecutaron una serie de pruebas nucleares. En el mes de agosto del 1945, las explosiones de las bombas en Japón, influenciaron en el artista el interés por la energía nuclear que más tarde plasmó en las obras. Este concepto tomó tanta fuerza en su proceso artístico, que hoy en día, sabemos que el período místico-nuclear del genio ampurdanés es una de las más interesantes de su carrera.
De la serie de cuadros con referencias místicas y científicas, nace una obra de las mas representativas del período. La creación del universo y la del hombre son ciencias que van de la mano en el cuadro Galatea de las esferas. Salvador Dalí, en un juego de ilusiones ópticas, reinventa el rostro de su esposa, átomo a átomo, en una danza gravitatoria en tres dimensiones.
La concepción místico-nuclear se expresa en la obra con destreza en un mapa fragmentado discontinuo de partículas esféricas. El pintor construye una coreografía flotante de átomos de manera similar a lo representado con el ADN en La velocidad máxima de Madonna de Rafael, lo que le aporta movimiento a la escena. Galatea de las esferas es un retrato en el que las moléculas están disgregadas dando profundidad al rostro, en una suerte de aparición religiosa, gracias a las espectaculares perspectivas dalinianas.
El artista crea con maestría una Gala de rasgos dulces e inspirándose en las vírgenes renacentistas de Rafael Sanzio o de Leonardo Da Vinci, Salvador Dalí nos presenta a su esposa y musa en un delirio atómico dentro de un contexto científico-pictórico.
«Cada cuarto de hora y de segundo, la materia está en proceso constante y acelerada de desmaterialización, de desintegración, escapándose de manos de los sabios y mostrándonos así la espiritualidad de toda la sustancia […]».
Desintegración de la Persistencia de la memoria(1954)

Museo: Museo Dali, San Petersburgo, Florida (Estados Unidos)
Los remake los solemos asociar a las series o las películas, pero no existen solamente en las pantallas. En el arte también tienen su hueco. La desintegración de la persistencia de la memoria representa, en todo su esplendor, la evolución en el tiempo de una de las obras más memorables del pintor catalán, La persistencia de la memoria. Aunque, en cierta manera, no fue una segunda parte de su cuadro, sino uno totalmente novedoso.
En esta obra se ve reflejado el avance de la ciencia y la guerra, en concreto, la creación de la bomba atómica unos años antes, desde el punto de vista de Salvador Dalí.
Por lo que esta obra representa —una vez más— ese amor y esa pasión que el pintor tenía hacia la ciencia y su progreso. Como se puede observar, algunos de los elementos más icónicos de la primera versión se mantienen. Entre ellos, los relojes derretidos o el paisaje costero de Cadaqués, aunque en esta nueva versión tengan un toque y enfoque pictórico diferente. A través de estos trazos, Dalí representó de forma figurativa asuntos tan contrapuestos como la propia destrucción humana, a través de los misiles atómicos y el pez, representando la propia vida.
En definitiva, a través de esta pintura, Dalí da un paso más en el movimiento del surrealismo, uniendo —una vez más— ciencia, arte y actualidad.
Rock and Roll(1957)

M.C.Santos — Dalí pintó para el teatro Ziegfeld de su amigo Billy Rose siete obras para reemplazar una serie que había pintado en 1944 —The Seven Lively Arts— y que había sido destruída en un incendio.
Esta nueva serie incluye este Rock and Roll que sustituye al anterior Boogie-Woogie. Después de todo era 1956 y la música del diablo triunfaba ya en todo el planeta. Por supuesto, a Dalí le apasionaba el rock and roll: Me encanta todo lo que sea dionisíaco, violento y afrodisíaco.
El artista actuó toda su vida como una decadente estrella de rock y a lo largo de su carrera son muchos los puntos de unión con este bendito género.
Ahí están por ejemplo sus magistrales colaboraciones con Alice Cooper, la presencia de Pink Floyd en su discografía al lado de Wagner, su perfume llamado Rock and Roll, el documental de Warhol conociendo a la Velvet Underground, cuando invitó a los Grateful Dead a tocar en la inauguración de su teatro-museo en Figueres (y el alcalde no le dejó asustado por el volumen de la música), cuando Mick Jagger le regaló la cazadora que había usado en el concierto de Altamont, su adoración por Johnny Winter (o más bien por su blanca melena albina), su admiración por la música punk…
Dalí muestra en esta pintura la danza dionisíaca del rock and roll, en la que muestra las claras connotaciones sexuales de esta música con unos cuerpos deformados que se agreden uno al otro. Todo en uno de sus típicos paisajes desérticos de Portlligat
Por cierto, este cuadro perteneció al narco Pablo Escobar.
Cabeza de medusa(1962)

M.C.Santos — Muy diferente a la medusa de Caravaggio, esta de Dalí es representada como un pulpo, con las extremidades extendidas y el rostro difuminado en su cuerpo. Un monstruo terrorífico realizado en una de sus obras casi automáticas.
Probablemente no le llevó ni 5 minutos hacer esta acuarela.
De las Gorgonas, Esteno, Euriale y Medusa, esta última fue la más famosa. Su cabeza estaba llena de serpientes y tenía el poder de convertir en piedra a quien la mirase.
Según muchos historiadores freudianos (sexo-mamá-caca-miedo), Medusa simboliza el terror masculino a la mujer y al lado oscuro de la feminidad, con esas serpientes fálicas y erectas. ¿Qué madre no se convierte en monstruo al enfadarse ante los ojos de un niño…?
Para un surrealista como Dalí, asumimos que Medusa tendría esas connotaciones freudianas. El siempre niño Salvadorcito (que por cierto odiaba a los niños ya que los veía como competencia) adoraba a su mamá, pero como surrealista exploró esas pulsiones, como la famosa anécdota en la que escribió: «En ocasiones, escupo en el retrato de mi madre para entretenerme». Ultrajado, su padre lo desheredó y le prohibió regresar jamás a Cadaqués. Posteriormente, Dalí le envió a su padre un preservativo usado conteniendo su propio esperma, con las palabras: «Toma. ¡Ya no te debo nada!».
Retrato de mi hermano muerto(1963)

Museo: Museo Dali, San Petersburgo, Florida (Estados Unidos)
M.C.Santos — El hermano mayor de Dalí había muerto de una infección de estómago en 1903. Tenía dos años y también se llamaba Salvador. Unos nueve meses después, los padres de Dalí tendrían al artista y cometerían la irresponsabilidad de bautizar al nuevo hijo con el nombre del muerto. Normal que Dalí tuviera una crisis de personalidad durante toda su infancia, al creer que él era una especie de copia de su hermano muerto.
Nos parecíamos como dos gotas de agua, pero dábamos reflejos diferentes… Mi hermano era probablemente una primera visión de mí mismo, pero según una concepción demasiado absoluta.
Dalí se sentía como un reemplazo, o quizás como una reencarnación, y para reafirmarse empezó a comportarse de manera excéntrica. Quizás por eso se convirtió en el Dalí que todos conocemos y amamos.
Su hermano, presente durante toda su vida, aparece como un fantasma en este cuadro, del que Dalí escribió una breve descripción cuando se exhibió por primera vez: «El Buitre, según los egipcios y Freud, representa el retrato de mi madre. Las cerezas representan las moléculas, las cerezas oscuras crean el rostro de mi hermano muerto, las cerezas iluminadas por el sol crean la imagen de Salvador vivo, repitiendo así el gran mito de Castor y Pollux.»
El pintor recreó a su hermano a partir de una fotografía, y su imagen paraece como una ampliación fotográfica con los puntos de Ben Day típicos del fotograbado.
Al fondo, en ese paisaje, aparece el enésimo homenaje de Dalí a El Angelus de Millet, siempre ligado a la memoria de su hermano.
Primer retrato cromo-holograma cilíndrico del cerebro de Alice Cooper(1973)
Museo: Museo Dali, San Petersburgo, Florida (Estados Unidos)
M.C.Santos — Dos artistas que se admiraban mutuamente: Alice Cooper (Vincent Damon Furnier) que creció fascinado por la vida y obra del surrealista, y Salvador Dalí, que se enamoró del rockero cuando acudió a uno de sus shows.
La amistad se acabaría consolidando y Cooper fue invitado a pasar tres días en la casa de Dalí. El resultado fue esta obra.
Dalí siempre introdujo ciencia en sus cuadros. Tuvo interés por los más vanguardistas aspectos técnicos de la física, las matemáticas, la bio-química, la astronomía…
Cuando pudo permitirse realizar uno de los primeros hologramas de la historia del arte, decidió que Alice Cooper sería su modelo.
La obra consiste en un holograma tridimensional que proyecta la figura de Alice sentado y vestido con 4 millones de dólares en joyas: Una tiara y un collar diseñados por el propio Dalí. Alice sostiene una estatuilla seccionada de la Venus de Milo a modo de micrófono y detrás de él, se observa el cerebro de Alice cubierto de un relámpago de chocolate y hormigas.
En la rueda de prensa (una obra de arte en sí misma) Dalí explicaba su nueva obra maestra. Alguien le preguntó a Alice lo que opinaba y este respondió: «No lo sé. No he entendido una palabra de lo que dice desde que le he conocido». Entonces Dalí dio un salto y exclamó: «¡Perfecto!. La confusión… la mejor forma de comunicación».
Hitler masturbándose(1973)

«Lenin y Hitler me excitaban al máximo. Hitler más que Lenin, por supuesto. Su espalda regordeta, sobre todo cuando la veía aparecer en su uniforme con cinturón y su tahalí de cuero que apretaban sus carnes, suscitaba en mí un delicioso estremecimiento gustativo de origen bucal que me conducía a un éxtasis wagneriano. Soñaba a menudo con Hitler como si se tratara de una mujer. Su carne, que imaginaba blanquísima, me seducía. (…) Hitler encarnaba para mí la imagen perfecta del gran masoquista que desencadenaba una Guerra Mundial por el solo placer de perderla y de enterrarse bajo las ruinas de un imperio».
M.C.Santos — Nadie podría definir mejor al Führer que su gran admirador Salvador Dalí, fascinado más por la enorme figura de Hitler como icono pop que por sus ideas políticas (o quizás sólo buscando provocar). Estaba obsesionado por su categoría de monstruo, de supervillano, que el pintor consideraba el culmen de la sexualidad asociada a las figuras autoritarias.
Dalí y Hitler tenían además una cosa en común (además de sus pintorescos bigotes): su afición desbocada por la masturbación. Mientras el pintor de Cadaqués se aliviaba hasta cuatro veces por día— según él— delante de un espejo, se sabe (o más bien se rumorea a causa del secretismo con el que Adolf llevó siempre su vida sexual) que el dictador practicaba un fetichismo sexual de lo más bizarro que casi siempre practicaba en solitario.
De la poca gente que pudo ver al tirano «en acción» (se conocen 6 mujeres), dos de ellas se suicidaron, otras dos lo intentaron y otra, Eva Braun, acabó también sin tapa de los sesos en el bunker de Adolf al final de la guerra… Las estadísticas son esclarecedoras.
No sabemos si Adolf lo hacía, pero Dalí por supuesto usaba la masturbación como fuente de inspiración. Gracias a ella pudo pintar innumerables cuadros inspirados en las imágenes que llegaban a su mente mientras «se tomaba la justicia por su mano», expoliadas directamente del subconsciente, de una sinrazón sin filtrar.
Dalí ya había pintado cuadros inspirados en la figura de Hitler, pero nunca llegó a un punto tan extremo y explícito como en este «Hitler masturbándose», en el que da rienda suelta a su delirante deseo sexual mostrando a un dictador masoquista y autodestructivo, avergonzado por lo que está haciendo. Apenas se ve su cara, pero destaca muy bien el brazalete con su esvástica. Sentado en un trineo tirado por cuatro ponis, está en un escenario frío y extraño, quizás algún país nórdico.
«A mí me fascinaban las caderas blandas y rollizas de Hitler, siempre tan bien enfajadas en su uniforme».
Sala Mae West(1975)

La Sala Mae West es una de las más populares del Teatro-Museo Dalí. En ella podemos contemplar el retrato tridimensional de la famosa actriz, representada por medio de piezas de mobiliario ubicadas de forma precisa.
La idea de la habitación surge a partir de la aguada sobre papel de periódico «Rostro de Mae West utilizable como sala de estar» (1935). Decidido a llevarla a cabo arquitectónicamente, Dalí se puso en contacto con el arquitecto Oscar Tusquets y juntos colaboraron para hacer realidad este sueño surrealista.
Siendo fenicio, he preferido en lugar de hacer un sueño surrealista que se escapa y se desvanece al cabo de un cuarto de hora de estar despiertos, realizar un sueño que pueda servir de sala de estar. O sea, hay una chimenea, una boca que se llama saliva-sofá, donde uno puede sentarse muy cómodamente. Por el mismo precio, tenemos sobre la nariz lugar suficiente para poner un reloj de supremo mal gusto, el kitsch del arte español, y, naturalmente, a ambos lados de la nariz, los dos ojos, que son vistas nebulosas impresionistas del Sena de París.

Y efectivamente, si nos situamos en un punto determinado, vemos a Mae West en todo su esplendor.
Siendo puramente surrealista, además Dalí se adelantó con su aguada a varias corrientes posteriores: el Pop-Art, por ejemplo, y con esta sala a la instalación y los site specific.
La sala tiene un aforo de 15 personas, y los visitantes pueden ver el retrato de la actriz desde una lupa especial, pero también sentarse en sus labios.
Ya lo dijo la actriz, una artista en toda regla, con más frases ingeniosas que Oscar Wilde:
Las chicas buenas van al cielo, las malas a todas partes.
nuestras charlas nocturnas.
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