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Un poco de Arte (III)…


Museo: Hammer Museum, Los Ángeles (Estados Unidos)/Técnica: Acrílico (52,5 x 82,7 x 4,5 cm)

HA(M.A.Cofré)  —  Gabriela Mistral ha sido la única latinoamericana galardonada con el premio Nobel de Literatura en 1945. Su obra, al igual que la de Roser Bru, se conecta con lo más íntimo de rol social, familiar y político de la mujer de su época.

Mientras Roser Bru destacará el rol femenino en las artes, la Mistral lo hará esencialmente en la educación. En ambas hay trazos de vida común: el destierro social o político, las guerras de las que fueron testigos directas, el avance de las conquistas de las mujeres del siglo XX.

Las dos vivieron lejos de su tierra natal, pero con una vinculación discreta pero estrecha.

En esta obra Roser Bru sitúa a Gabriela Mistral a través de diferentes registros y en distintas perspectivas: la imagen impresa, el retrato fotocopiado, la imagen pintada. De perfil y de frente. De joven y de mayor. En toda su amplia significación.

En la obra de Roser Bru es recurrente la forma de díptico. Lo ensayó con Kafka, las Meninas, Miguel Hernández, Rimbaud, entre otros. En esta pieza aparece nítida la tensión entre la Mistral adulta y la joven.

Entre la promesa y la consolidación. La reflexión nos sitúa a pensar a la artista en su etapa inicial, abrazándola con la confianza y el respeto de una admiración futura. Nos inquiere y demanda protección por el artista emergente, por su obra primigenia y su persistencia en la memoria colectiva de ser quien será.

La danza – El baile de la vida (André Derain)

Título original: La danse/Colección particular/Técnica: Óleo (175 x 225 cm.)

(L.C.Guerrero)  —  Nos situamos en pleno Fauvismo, uno de los movimientos que formará parte de las Vanguardias y que sólo durará cuatro años. El Fauvismo fue un movimiento salvaje, caracterizado por la expresividad del color y ciertos temas recurrentes: paisajes, naturaleza… y la danza.

No se trata de una danza planeada con una estricta coreografía, ensayada hasta la saciedad ni en un espacio interior como puede ser un teatro. Se trata en realidad de la danza ritual, en contacto con la naturaleza.

Esa es la esencia del ser humano, ese ritual salvaje es lo que nos hace ser libres, y lo que pretenden mostrar los fauvistas: cuando en la Antigüedad (y aún en algunas tribus) los humanos están entre la naturaleza son más felices, se vive mejor.

Es uno de los cuadros más radicales de Derain respecto a las tonalidades que utiliza, colores brillantes, intensos y vibrantes.

Tres personas bailan, dejándose llevar por sus instintos. También vemos animales exóticos: una serpiente, un loro de colores…

Derain refleja a la perfección esa idea de felicidad alejada del mundo material e industrial. A su lado nos adentramos en ese baile de la vida, en esa alegría y armonía primitiva y natural ya perdida.

– Baile de soldados en Suresnes (Un baile de soldados sirve a Derain para auto-retratarse y denunciar la incomodidad de ciertos rituales sociales.)

Título original: Bal des soldats à Suresnes/Museo: St. Louis Art Museum, St. Louis, Missouri (Estados Unidos)/Técnica: Óleo (180 x 145.1 cm.)

(M.C.Santos)  —  Un hombre en uniforme de infantería baila con una mujer más alta que él en el baile de los soldados en la localidad francesa de Suresnes.

Los dedos extendidos de su mano con guantes blancos son iluminados con fuerza por Derain para contrastarlos con la falda verde de la dama.

Por supuesto, el fauvismo con sus colores extraterrestres aún no había llegado (tardaría un par de años más), pero ya lo podemos casi oler en este cromatismo de la composición que contrasta lo cálido y lo frío. Derain bsasaría su carrera artística en el color, y puede que fuera el más audaz de los fauvistas.

En este maravilloso lienzo, tres compañeros soldados observan en el fondo el baile. El más alto puede ser un autorretrato de André Derain, ya que pintó esta obra durante su año de servicio militar.

El artista-soldado (tenía 23 años) mira con curiosidad y humor esta danza en la que el Fred Astaire de turno no parece muy cómodo.

La danza como un ritual social incómodo… Ese puede ser el tema del cuadro.

– Retrato de Matisse – Derain pinta a su buen amigo fauvista.

Título original: Portrait de Matisse/Museo: Tate Gallery, Londres (Reino Unido)/Técnica: Óleo (46 x 34 cm.)

En el verano de 1905 André Derain y Henri Matisse pasaron juntos sus vacaciones en la localidad francesa de Collioure y se pintaron el uno al otro durante días, libres de toda tradición y embriagados por los nuevos descubrimientos que estaban haciendo.

Bajo la influencia de Matisse, el pintor más fauvista empezó a utilizar extrañas pinceladas y colores puros (directamente del tubo) no naturalistas para transmitir luces y sombras.

Fijaos en el rostro y la barba de Matisse, compuesta por pequeños segmentos de color que en conjunto retratan a la perfección al pintor.

Esta colaboración entre artistas dio lugar a una nueva libertad en la creación de arte. Nace así el fauvismo, una de las primeras vanguardias históricas, y Derain y cía.fueron calificados por los críticos del momento como “fauves” o bestias salvajes.

Muchos se rieron de esas extrañas perspectivas, esas sombras abolidas y el rechazo a la división académica de la línea y el color. La pintura desarrollada en occidente desde el renacimiento fue conscientemente ignorada por estos dos exploradores estéticos que cambiaron la objetividad del pasado por una subjetividad basada en sus propias reacciones visuales y emocionales.

Siempre estábamos intoxicados de color, con palabras que hablan de color, y con el sol que hace que los colores parezcan estar vivos.

André Derain

– Curva en el camino

Título original: L’Estaque/Museo: Museum of Fine Arts, Houston, Texas (Estados Unidos)/Técnica: Óleo (129,5 x 194,9 cm.)

El fauvismo llegó y es fácil comprender porque muchos se quedaron con la boca abierta: la saturación de color es casi pornográfica, la perspectiva o el volumen se ignora, como casi toda la tradición artística anterior y nada parece tener sentido. Cosas como este paisaje no existen en la naturaleza, sólo en el arte. Y Derain y compañía sabían que en el recién inaugurado siglo XX, todo lo anterior había que dejarlo —relativamente— atrás.

Derain, ese hijo de un pastelero que abandonó la ingeniería por el arte, pasaba las vacaciones en L’Estaque con sus amigotes fauvistas (también el papá Cézanne había veraneado ahí años antes) y representa perfectamente la sensación de libertad, sol y juerga que debieron pasar ahí estos modernos, los primeros vanguardistas franceses, que a base de colores intensos y mandando a tomar por el culo toda noción de volumen, sombra o tono, quisieron más expresar que describir.

Con color puro y duro, el pintor transmite energía, vibración y felicidad. Un paisaje moderno (o quizás primitivo, que en esa época era lo mismo), un lugar soleado, optimista, acorde con la nueva idea de modernidad: una utopía realizable a través de fórmulas que los vanguardistas, cada uno a su manera, divulgaron con los más rompedores manifiestos.

– Puente de Charing Cross – Orgía de colores.

Título original: Le Pont de Charing Cross/Museo: MoMA, Nueva York (Estados Unidos)/Técnica: Óleo (81,7 x 100,7 cm.)

Ya pintado por Monet, este emblemático puente londinense fue fruto del deseo de los paisajistas franceses de finales del XIX, que querían captar esa bruma gris que opacaba la ciudad.

Sin embargo, como vemos, Derain convierte ese gris habitual del cielo de Londres en una orgía de colores directamente sacados de su imaginación. Un desenfreno cromático el de Derain que muchos críticos de la época consideraron directamente ridículo. Salvajes, les llamaron los críticos a este grupo de artistas tan coloridos.

El pintor solo quería crear forma a través del color y su marchante Ambroise Vollard envió a Derain a Londres, desde marzo de 1906 a febrero de 1907, para que reinterpretara la mirada de Monet sobre la capital inglesa. Ahí Derain produjo las obras que hoy son consideradas la cima de su etapa fauve. Poco después, el artista destruiría buena parte de sus obras de este periodo, salvándose este espectacular paisaje del Támesis.

Como Derain recordaría después, el fauvismo fue nuestra prueba de fuego… Fue la era de la fotografía.

Esto puede habernos influido y desempeñado un papel en nuestra reacción contra cualquier cosa que se parezca a una instantánea de la vida. No importa lo lejos que nos alejáramos de las cosas… nunca estuvo lo suficientemente lejos. Los colores se convirtieron en cargas de dinamita.

Fritz Lang – Austria, 1890–1976

Pocos cineastas demuestran tan bien eso de que el cine es un arte como Fritz Lang, uno de los mejores y más innovadores directores de la historia.

Trabajó en la época dorada del cine alemán y en la época dorada del cine de los Estados Unidos y en ambos contribuyó de manera incalculable tocando todos los géneros posibles, de la ciencia ficción al cine negro.

Estudió arquitectura pero sus paisanos Klimt y Schiele lo empujaron a la pintura y sobre todo a una vida bohemia que todo joven artista debe saborear.

Viajó, trabajó en todo tipo de cosas, combatió en la Gran Guerra y finalmente descubrió que lo suyo no era la pintura, al menos en exclusiva.

Herido en la guerra empezó a escribir guiones y poco a poco se fue introduciendo en la industria del cine alemán, una de las más potentes del mundo en esos años (se pasó de 28 filmes anuales antes de la guerra, a 245 en 1919 y a 474 en 1922).

Hizo pelis de terror, de los bajos fondos y fantasía, y se convirtió en uno de los mejores directores de cine de la industria creando piezas de una originalidad y audacia que aún sorprenden hoy en día por su modernidad. Hasta Goebbels le propuso hacerse cargo de la dirección de la UFA, pese a sus orígenes judíos, ​ pero Lang odiaba a los putos nazis y se largó del país, llegando a Hollywood.

Ahí realizó excelentes películas de cine negro, llenas de crítica social (una constante en su obra) y sobre el individuo en el mundo moderno.

– Metropolis – Cumbre del cine y del arte en general. 

Thea von Harbou fue una de las guionistas más importantes de Alemania. Trabajó con directores de la talla de Murnau, Dreyer o Fritz Lang, y precisamente con este último se casaría en 1922, naciendo uno de los tándems creativos más potentes de la historia del cine.

Von Harbou había escrito una novela de ciencia ficción distópica con una buena carga política, social y religiosa y su marido le pidió un guión para llevarla a la pantalla grande.

La UFA decidió apoyar el proyecto de su director estrella que lo había petado poco antes con «Los Nibelungos» (1923–24) y nace así Metropolis, hasta la fecha el mayor reto de producción afrontado por la UFA, Lang, von Harbou y por el cine en general.

Un viaje a Nueva York dio a Lang la clave del look art-decó del film.

Ese skyline, hoy presente en cualquier ciudad, parecía en la época algo futurista, casi un flash de lo que sería el año 2000, fecha lejana todavía en la que estaba ambientada la película. Karl Freund, experto operador de cámara, Eugen Schüfftan, director de efectos especiales, y Otto Hunte, director artístico, entre otros, se encargarían de conseguirlo con su magia.

Metropolis se rodó en 16 meses por 5 millones de marcos, participaron casi 40.000 actores, y Lang pudo contar lo que quería contar sobre conceptos marxistas como el orden social, la alienación o la manipulación de las masas. Todo esto en una Alemania pre-nazi con graves problemas políticos y sociales.

Al final, todo esto que se condensa en el guión de von Harbou no será tan memorable como la acojonante arquitectura visual creada por Lang, que a día de hoy sigue siendo insultantemente moderna. Esos imponentes edificios, esos vehículos del futuro, las espectaculares coreografías, y sobre todo esa mujer-robot, la María mala copia de la María buena, interpretadas ambas de manera impecable por la debutante de 18 años Brigitte Helm.

Metropolis no sólo sentó las bases de la ciencia ficción posterior (incluida la actual), es hoy considerada una cumbre del cine y de todo arte en general, además de ser uno de los pocos ejemplos cinematográficos de Memoria del Mundo para la Unesco.

Yoko Ono Japón, 1933

Yoko Ono nace en Tokio.

Es una artista conceptual y experimental.

La infancia de Yoko estuvo marcada por las idas y venidas entre Japón y Estados Unidos, en un tiempo en el que ambos países estaban en guerra.

Este conflicto la transformó en una persona comprometida y en una herramienta artística por la paz.

En Nueva York, conoció a su primer marido, el compositor Ichiyanagi Toshi, entrando así en el círculo de artistas de la vanguardia.

Con artistas de la talla de Alan Kaprow se inició arte en la disciplina de las performances y de los happenings.

En la década de los sesenta, se integró en la agrupación Fluxus; en uno de sus encuentros sorprendió al presentarse junto a Marcel Duchamp.

Realizó películas experimentales como Bottoms, Rape o Fly. A partir de los setenta, se introdujo en la música con la banda de rock Plastic Ono Band, en la que reivindica el feminismo y el antibelicismo.

El arte y el pensamiento activista la unió a John Lennon con el cual contrajo matrimonio en 1969. La pareja, en oposición a la guerra de Vietnam, compartió un cartel de gran tamaño que decía «War is over! ¡If you want it!» título del nombre de la exposición donde se habían conocido tres años antes.

Entre sus obras mas destacadas se encuentran: White Chess Set en 1966 (ajedrez blanco), Wish Tree (El árbol de los deseos) en 1996, Imagine Peace Tower en 2007 (obra homenaje a John Lennon en Islandia), A Digital Gallery: Imagine Peace en 2012–2013 (mensaje digital por la paz transmitido simultáneamente en más de 15 pantallas en Times Square).

En el 2017, a los 46 años del asesinato de Lennon, Yoko Ono fue reconocida coautora de la mítica canción Imagine.

– Pieza de voz para soprano (La culpa de todo la tiene Yoko Ono)

(N.M.Martín)  —  En el verano de 2010, en el MoMA de Nueva York, aparece una Yoko Ono pequeña, ligera, toda de negro. Hay quien dice que algo bebida. No está demostrado. Agarra un micrófono instalado para la ocasión y se pone a gritar como una loca durante unos dos minutos. A veces parece que para pero no, coge aire y sigue en una especie de… no sé.

Es reincidente. En 1972 Chuck Berry y John Lennon actuaron en el «The Mike Douglas Show» interpretando Memphis, Tennessee y Johnny B. Goode y, de repente, Yoko se puso a dar gritos sin sentido.

Le quitaron el sonido a su micro pero ella siguió a lo suyo.

Anécdotas aparte, Pieza de voz para soprano es una perfomance que se inspira en la cultura japonesa, donde las mujeres son calladas y sumisas. Toma como base el dolor del parto pero lo extrapola como idea de liberación, de soltarlo todo, en una sociedad que nos asfixia.

En realidad, aunque ella grita sola, la obra es participativa ya que contiene las siguientes instrucciones al público: «Grita contra el viento / contra la pared / contra el cielo». La gente, como que no.

(Imagen del libro Grapefruit (1964)

Aunque esos que saben de nada y hablan de todo se empeñan en utilizar códigos del «Sálvame» para hablar de la artista como si de una Belén Esteban se tratara —no insisto, todos sabemos a qué me refiero— la trayectoria de Ono es extremadamente amplia, compleja y variada al igual que su formación artística que incluye, —¡sorpresa! – lecciones de canto.

Su persona recoge, en sus pequeñas dimensiones, gran parte de la historia del Arte y, por lo tanto, de la Humanidad de la mayor parte del siglo XX y parte del XXI.

Lo ha visto todo y ha participado en casi todo, huyendo siempre del encasillamiento: con Maciunas y los Fluxus, con el músico John Cage, Alan Kaprov o Marcel Duchamp.

Tiene más de 20 discos, ha realizado películas…y un etcétera que, cercana a los 90 años, sigue alargando siendo una de las artistas vivas más influyentes del mundo.

Aunque no lo parezca, todo lo suyo tiene un hilo conductor: un mensaje pacifista. Si la escucháramos, igual….

– White chess set – Jugando con la paz por la paz.

(P.Egea)  —  La vida consiste en avanzar, evitando los obstáculos, afrontando las adversidades, aunque también de disfrutar de las vivencias maravillosas que vas encontrando en el camino. Para ello, se necesita estrategia y lógica al igual que en una partida de ajedrez.

La artista Yoko Ono construye una pieza conceptual potenciando al 100% los beneficios del ajedrez (estimular la creatividad, la memoria, los recursos para resolver problemas, retrasar el envejecimiento cognitivo…), pero obviando el enfrentamiento entre los dos rivales, mediante la confusión.

Este conjunto artístico blanco se compone de un tablero, treinta y dos piezas, dos sillas y una mesa que transmiten un potente mensaje de unidad.

La artista expone su postura y responsabilidad activista creando esta pequeña obra en la que nos muestra un mundo en igualdad de condiciones. En White Chess Set el combate se diluye, deja de existir las diferencias y las supremacías.

En esta obra, Ono cambia sagazmente las normas del juego de ajedrez al blanquear el grupo de piezas negras y el tablero. ¿Cómo se puede jugar con un oponente idéntico a ti? Como reza la inscripción en la parte inferior del tablero: «Juego de ajedrez para jugar siempre que puedas recordar dónde están todas tus piezas».

La artista suele usar su arte experimental como arma pacifista y, en esta ocasión, transforma lo bélico del ajedrez en un juego con connotaciones claramente antimilitaristas. Un galimatías físico en el que se genera la imposibilidad de poder ganar o perder.

En White Chess Set, Yoko Ono imprime su conciencia activista proponiendo un duelo en el que la confusión termina adueñándose de sus dos participantes, ¿la intención es que finalice en tablas? Del belicismo al pacifismo. Jugando con la paz por la paz…

«La paz no es algo que deseas; es algo que haces, algo que eres y algo que regalas».

John Lennon.

La obra se presentó por primera vez en Indica Gallery de Londres en 1966 en la exposición WAR IS OVER, if you want it. Ahí Yoko Ono y John Lennon se conocieron y empezaron una de las historias de amor más reconocidas y una lucha a dos bandas por la paz del siglo XX. La artista y el cantante fueron una de las parejas más icónicas, unidos por una partida llamada White Chess Set.

No cabe ninguna duda… En White Chess Set, ¡la paz y el amor vencerán eternamente!

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