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La Existencia de una Raza Perdida de Gigantes II …


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Ascient Origins(J.Jarrel/S.Farmer)  —  Una de las mayores controversias relacionadas con las antiguas culturas prehistóricas de Norteamérica gira en torno a lo que llamamos los Tipos Físicos Únicos (TFU). Para el tema que trataremos a continuación, estos TFU son esqueletos de gigantescos humanoides, a menudo con cráneos hiper-elongados o extremadamente abombados, ocasionalmente denticiones de más o patológicas (incluyendo diversos informes sobre filas dobles o triples de dientes) y que, por lo general, son descubiertos en túmulos funerarios y cementerios relacionados con las culturas Adena-Hopewell, Civilizaciones Arcaicas, y el Complejo Ceremonial del Sudeste.

En la actualidad resulta común observar cómo los investigadores de historia alternativa nos cuentan la historia del descubrimiento en masa de estos seres a lo largo de los siglos XIX y XX. Historiadores, anticuarios y arqueólogos han documentado el descubrimiento de Tipos Físicos Únicos  por todos los Estados Unidos, con una concentración enorme hallada en las colinas y excavaciones del Valle del río Ohio y a lo largo del río Mississippi.

Dichos datos pueden consultarse en las historias de cualquier condado, municipio o estado, así como en la literatura antropológica perteneciente a la Smithsonian Institution o ajena a ésta. He aquí varios ejemplos:

Kentucky:

» De un túmulo de la granja de Edin Burrowes, cerca de Franklin, fueron exhumados, en mayo de 1841, de una profundidad de más de 12 pies (unos 3,5 metros), varios esqueletos humanos. Uno de ellos, de dimensiones extraordinarias, fue encontrado entre lo que parecían haber sido dos troncos, cubierto con un tablón de madera.

Muchos de los huesos estaban enteros. El mentón era demasiado grande como para encajar en la mandíbula, la carne o cualquier otra parte de un hombre común actual. Los fémures medían seis pulgadas (15 cm) más que los de cualquier hombre del Condado de Simpson.

Los dientes, los brazos, las costillas y todo en general probaban que se trataba de un gigante de una antigua raza «. (Historia de Kentucky, Lewis Collins)

Condado de Jo Daviess, Illinois:

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“Los túmulos sobre los riscos han sido excavados casi por completo en los últimos dos o tres años…

En todo lo que se ha abierto los operarios han encontrado una fosa en el centro, a aproximadamente dos pies y medio (unos 75 cm), bajo el nivel del suelo que, claramente, había sido excavada por la mano del hombre…

Los huesos descubiertos en su interior revelan una raza de estatura gigantesca, con esqueletos enterrados en círculo en posición sedente alrededor de la fosa, con las piernas extendidas hacia el centro». (La Historia de Jo Daviess County)

«Cerca de la superficie original, a 10 o 12 pies (de 3 a 3.5 metros) del centro (del túmulo), sobre su parte inferior, recostado con cuidado sobre su espalda, estaba uno de los esqueletos más grandes descubiertos por los agentes de la Oficina, su estatura real tras realizar las mediciones pertinentes se demostró que tenía que ser de entre 7 y 8 pies ( 2 – 2,5 metros).

Era todo fácilmente reconocible… » (12º Informe Anual de la oficina de Etnología)

Valle de Kanawha, Virginia Occidental:

«El nº 11 mide de 35 a 40 pies (10.5 a 12 metros) en su base y unos 4 pies de alto (1.25 metros). En el centro, 3 pies (90 cm) por debajo de la superficie, hay una bóveda de 8 pies (2.5 metros) de largo por 3 pies (90 cm) de ancho.

Sobre el suelo de esta bóveda, entre los fragmentos descompuestos de las cortezas de árbol que los envolvían, fueron descubiertos un esqueleto completo con una estatura de 7 pies (2.15 metros), apoyado cuidadosamente sobre su espalda y con la cabeza orientada hacia el oeste…

A diecinueve pies (5.75 metros) de la parte más alta…entre los restos de un ataúd de corteza, otro esqueleto, cuya estatura era de 7.5 pies (2.30 metros) y que medía 19 pulgadas (50 cm) de hombro a hombro». (12º Informe anual de la Oficina de Etnología )

“En el interior del pueblo de Brownstown, diez millas por encima de Charleston y justo por debajo del nacimiento del Lens Creek, existe otro antiguo lugar de enterramiento similar…

En Brownstown, no hace mucho, dos esqueletos fueron hallados juntos, uno  medía aproximadamente siete pies (2.15 metros) de altura y el otro, perteneciente a un enano deforme unos cuatro pies (1.20 metros)». (Historia del Gran Valle Kanawha)

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Florida:

«Continuando con mis investigaciones, y excavando más lejos, hacia la cara sureste de la colina, descubrí por casualidad el hacha más grande de piedra que jamás había visto y que se haya encontrado nunca en esta parte del país.

Muy cerca se hallaba el cráneo más grande y más perfecto del túmulo… Junto a esta calavera encontré el fémur derecho, la tibia, el húmero, y parte del radio, con una porción de la pelvis justo debajo del cráneo…

Esperando un espécimen perfecto poseedor de este cráneo, estaba condenado a la decepción puesto que, tras desenterrarlo y colocarlo de modo que yo pudiera ver el rostro sin carne de este salvaje gigantesco, en el espacio de dos horas se desmenuzó y se hizo pedazos, quedando sólo pequeños fragmentos.

Según la medida de sus huesos, su altura debió de ser de unos 7 pies (2.15 metros) «. (Informe anual del Comité de Regentes del Smithsonian)

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                         Boceto digital de un antiguo gigante de Florida.

Louisiana:

“En la misma línea de anormalidad giró el hallazgo de un cráneo cuya dentición alcanzó el insólito número de cuarenta dientes, debido a la existencia de ocho incisivos adicionales…

La naturaleza de la calavera descubierta en el túmulo de Larto, si la comparamos con las halladas en otras localidades, es sumamente anómala…

Las anomalías en este caso no pueden ser atribuidas a una desfiguración artificial, puesto que de ser así, su desarrollo simétrico en relación con otras partes del cráneo hubiera sido imposible…

Su impresionante aspecto no pudo haber sido el resultado del uso de vendas ni de otras aplicaciones externas, sino que tuvo que ser, indudablemente, congénito».

Túmulos de Etowah :

«La tumba A, un sepulcro de piedra con 2.5 pies (75 cm) de ancho, 8 pies (2.5 metros) de largo y 2 pies (60 cm) de profundidad, fue construida colocando losas de esteatita de canto sobre sus paredes y añadiendo otras a través de la abertura superior.

El suelo era simplemente tierra endurecida por el fuego. Dicha tumba contenía  los restos de un solo esqueleto, tumbado sobre su espalda y orientado hacia el este.

El conjunto resultaba pesado y delimitaba un espacio de unos 7 pies (2.15 metros) de largo”. (12º Informe Anual de la Oficina de Etnología)

Estos ejemplos representan algunos de los rasgos anómalos de los Tipos Físicos Únicos descubiertos durante los siglos XIX y XX. Espacial y culturalmente, ilustran la extensa gama temporal y geográfica de estos tipos.

Los constructores de túmulos del Valle Kanawha dejaron sus restos esparcidos en un área en la que se han encontrado diversos tipos de túmulos junto a los restos de la más antigua cerámica Fayette Thick de la Cultura Adena hallada hasta ahora.

Recientemente se ha sugerido que algunos yacimientos de Virginia Occidental podrían adelantar de forma «aceptable» el inicio del Periodo Silvícola Temprano hasta los años 1400-1300 a. C.

Las muestras de Illinois proceden de una región en la que se han descubierto muchos túmulos de la Era Arcaica, a menudo con túmulos de la Cultura Hopewell construidos sobre ellos o en su interior cientos o miles de años más tarde, como en el caso del Túmulo 1 de Elizabeth y el Túmulo 7 de Peter Klunk.

El Túmulo Etowah (Túmulo C) se atribuye a la Cultura Mississippiana, datada entre los años 950 y 1450 de nuestra era.

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Antiguos túmulos y monumentos del Valle del Mississippi. Original publicado por Guillermo Cullen Bryant y Sydney Howard Gay, “A Popular History of the United States”, Vol I (1888), p. 24.

Después de que el Gobierno y los filántropos se hicieran cargo de la arqueología Americana, en la década de 1900, el sistema emprendió la política de negar, rotundamente, la existencia de dichos restos anómalos.

El verdadero punto de partida para esta tendencia revisionista en el Museo Nacional se remonta a una fecha tan temprana como 1851, cuando E G Squier ya trabajaba para desacreditar las teorías de posibles contactos precolombinos.

Varias décadas más tarde, Gerald Fowke intentaría desacreditar y desechar el trabajo de prácticamente todos los investigadores de campo hasta su llegada, incluyendo las mediciones de esqueletos tomadas por los agentes de la Oficina de Etnología.

Sin embargo, la verdadera negación de los Tipos Únicos se hizo realidad durante el «reinado» de Ales Hrdlicka como Conservador de Antropología del Smithsonian (alrededor del año 1903).

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Hrdlicka parece que se aficionó a menospreciar, constantemente, la idea de que hubieran sido descubiertos alguna vez esqueletos anómalos.

Así explicaba tanto en sus trabajos académicos como en comparecencias públicas:

Y el esqueleto ‘gigantesco’ ‘y de ocho pies’ es a día de hoy casi un estereotipo para muchos, relacionado con un informe elaborado por algún aficionado con respecto al hallazgo de restos óseos en Florida, así como en otras partes del país. Todos estos informes…y lo digo de una vez por todas, son exageraciones.

El doctor Hrdlicka achaca a la ‘voluntad de creer’ de los antropólogos aficionados las informaciones sobre algunos ‘descubrimientos’ que llegaban hasta la oficina con frecuencia… los pretendidos ‘hallazgos’ describen una raza de antiguos gigantes de entre 7 y 8 pies (de 2,15 a 2,5 metros) de alto con huesos y mandíbulas bastante más grandes que los actuales…

Junto a los ‘gigantes’, observa el Dr. Hrdlicka, a menudo aparecen restos igualmente fantasiosos de ‘enanos’.

De manera interesante, el nombre de Hrdlicka aparece en numerosos informes sobre descubrimientos de esqueletos gigantescos durante el ejercicio de su cargo en el Museo americano:

Los esqueletos de estos Aborígenes americanos hasta hoy desconocidos mostraron tras las mediciones pertinentes que su estatura estaba comprendida entre los seis pies y medio y los siete pies (de 2 a 2,15 metros)…

Excavando en las soleadas dunas de arena de las Golden Isles, Georgia, los arqueólogos han sacado a la luz la extraña prueba de una raza prehistórica asombrosa, de tamaño gigante…¿Qué hombres eran éstos, miembros de una tribu cuya estatura media iba de los seis pies y medio a los siete pies?

Algunos de los primeros cráneos desenterrados por Preston Holder ya han sido examinados en el Instituto Smithsonian por el Doctor Ales Hrdlicka, máxima autoridad en Tipos Humanos Norteamericanos.

En la actualidad existen ya una buena cantidad de libros, DVDs y, al menos, un programa de televisión, que documentan las proezas de los cazadores modernos que se hallan «tras la pista» de tan extraños restos, insistiendo en que, si al menos uno de estos esqueletos pudiera ser encontrado y presentado «a los expertos», de alguna manera se podría alterar el paradigma defendido por el sistema.

Sin embargo, tal y como explicaremos en la segunda parte de este artículo, «los expertos» ya han redescubierto, fotografiado y medido restos de este tipo.

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Después de nuestro repaso general a los descubrimientos de esqueletos gigantes humanoides en los túmulos funerarios y sus cementerios asociados pertenecientes a los Adena-Hopewell, las Culturas Arcaicas y el Complejo Ceremonial del Sudeste, pasamos ahora a documentar el descubrimiento de Tipos Físicos Únicos (TFU) incluso después de haber sido instituida la política de denegación sistemática o “post-encubrimiento”.

Los dos preeminentes estudiosos de los Adena del siglo XX fueron William S Webb (asistido por Charles Snow de la Universidad de Kentucky) y Don Dragoo, del Museo Carnegie. Cuando Webb excavó el túmulo de Dover en Mason, Condado de Kentucky, descubrió un enterramiento conjunto con cuatro esqueletos, uno de los cuales representaba un Tipo Físico Único:

Los restos del enterramiento 40 son unos de los mayores conocidos entre los Adena; la medición de campo del cráneo a los pies ha dado 84 pulgadas (7 pies – 2.15 metros). (El Montículo Dover, William S Webb y Charles Snow 1959).

La Tabla de Censo del Enterramiento menciona que la calavera de este esqueleto era “muy gruesa” y que se trataba del “varón más alto de la cultura Adena” dentro del yacimiento. Para otros restos en el Montículo de Dover la Tabla incluye detalles como “un mentón bilateral prominente”, “cráneo y cara robustas, ancho mentón bilateral” y “rostro amplio, cráneo alto y abombado”. (Webb y Snow, 1959)

El Montículo de Dover también dio pie al hallazgo de esqueletos con anomalías dentales. El enterramiento 54 incluía “un diente supernumerario con coronas gemelas, creciendo oblicuamente a la izquierda del maxilar” así como “incisivos laterales con forma de pala” (Webb y Snow, 1959)

Tenemos constancia de dientes supernumerarios recientemente registrados en individuos Adena en el Túmulo 1 Mc Murrey y el Túmulo 1 Sidner en Ohio. (Variabilidad en la Mortalidad en el Middle Big Darby Drainage de Ohio Central entre el 300 a. C. y el 300 d. C. Volumen 1, Bruce Aument).

Una deformación particularmente monstruosa analizada y fotografiada en el Ohio Archeologist puede haber sido un caso extremo del tipo de anomalías dentales descubiertas en el Dover Mound (Ohio Archaeologist, 10(4), Oct 1960.)

Webb y Snow también observaron el gran tamaño de los cráneos de los Adena, que en parte atribuían al entablado craneal:

No sólo muestra la gente de Dover los resultados de la deformación craneal provocada, sino que sobrepasan a la totalidad de la serie de Kentucky en la gran anchura y altitud de sus bóvedas craneales!… debe observarse que la deformación craneal provocada… ha sido extrema en estos cráneos…

Estas gentes, colectivamente… tienen las bóvedas craneales más altas de las que se tiene noticia en el mundo entero (Webb y Snow, 1959)

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Otra característica de los TFU documentados por Webb y Snow es su enorme maxilar inferior:

Uno de los destacados rasgos (e impropio de los pueblos indios) presente entre los Adena es sus prominentes y a menudo bilaterales mentones…

Uno de los cráneos del Túmulo de Dover, Enterramiento 25… presenta un mentón bilateral con una anchura de 52mm” (Webb y Snow, 1959)

Otra de las singularidades presentes en al menos la mitad de los ejemplos observados es la gran anchura del hueso de la barbilla, formado por salientes bilaterales rara vez vistos en los cráneos de las gentes de Shell Heap, muy anteriores en el tiempo o entre las posteriores gentes de Hopewell” (El Pueblo Adena, No 2, por Webb y Baby).

unto al tipo de esqueletos de gran tamaño, Snow observó los hallazgos de tipos “Enanos” mencionados en el pasado en sus anotaciones sobre la famosa pipa Adena de Ross County, en Ohio:

Pruebas adicionales de anormales individuos Adena quedan retratadas en una notable pieza esculpida, la Pipa Adena… la figura representada es un típico ejemplo de esta forma de enanismo (El Pueblo Adena, Nº 2, por Webb y Baby)

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La pipa Adena. Su cabeza y su torso son grandes en comparación con sus piernas, sugiriendo para algunos que representa a un enano

El texto hace referencia a la excavación de uno de estos individuos en Waverly, Ohio. La siguiente descripción de este enterramiento es de Gerald Fowke:

…un esqueleto de forma peculiar. No medía más de cinco pies (1,5 metros), pero los huesos eran muy gruesos y las articulaciones a las que se adherían los músculos estaban extraordinariamente desarrolladas.

El cráneo tenía casi media pulgada (12 mm) de grosor y era de un tamaño inusual, especialmente por detrás de las orejas, aunque la frente era amplia y alta. Los dientes eran grandes, duros y muy poco desgastados. (Historia Arqueológica de Ohio, por Gerald Fowke, página 372)

En 1958, Don Dragoo encontró uno de los tipos Adena de gran tamaño cuando excavaba en el Montículo Cresap en Virginia Occidental por encargo del Museo Carnegie. En una tumba en el subsuelo halló el Enterramiento 54:

Las proporciones de este individuo eran de gran tamaño. Medido su esqueleto en la tumba su estatura era aproximadamente de 7.04 pies (2,15 metros). Todos los huesos largos eran pesados y presentaban notables prominencias para la adhesión de los músculos (Túmulos para los Muertos, por Don Dragoo, 1963)

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Montículo funerario de la cultura Adena. Montículo de Grave Creek en Moundsville, Virginia Occidental

El descubrimiento, así como una revisión de los primeros trabajos de Webb en el Montículo Dover, influyeron en las notables observaciones de Dragoo sobre la antropología de los Adena:

Dos rasgos muy destacados han sido observados repetidamente en este grupo. Uno es el prominente y enorme mentón, a menudo también con prominentes protrusiones bilaterales. El segundo rasgo es el gran tamaño de muchos de los varones y algunas de las mujeres.

Un varón de seis pies (1.80 metros) era común y se han descubierto algunos individuos que se aproximaban a los siete pies (2.15 metros) de altura. Por ejemplo, el Enterramiento 40 en el Montículo Dover y el 54 en el Montículo Cresap.

Algunas de las mujeres en el Montículo Dover también medían más de seis pies (1,80 metros) de altura. No solo eran altos los Adena, sino que lo macizo de sus huesos indicaba individuos de complexión poderosa. La cabeza era generalmente grande con una amplia capacidad craneal (Túmulos para los Muertos, por Don Dragoo, 1963)

Para Webb, Snow y Dragoo, la evidencia apuntaba claramente a la existencia de un grupo de élites relacionadas genéticamente en la esfera de los Adena que practicaban la endogamia y compartían los rasgos de los TFU. El verdadero número de estos individuos quedó oscurecido por la práctica común de la cremación entre ellos:

Si, como la evidencia parece indicar, los enterramientos en las tumbas pertenecían a un selecto grupo estos factores hubieran sido de indudable importancia no solo para el desarrollo del mentón prominente sino también por su gran estatura.

Si sólo ciertos individuos del total de la población eran miembros de este “grupo selecto”, los factores genéticos también habrán desempeñado un papel importante en el asentamiento de un tipo físico único como es el de los Adena…

Hasta qué punto estaban extendidos por toda la población los rasgos excepcionales de los enterramientos es algo que desconocemos, pero el estudio de Snow sobre los restos incinerados del Montículo de Dover indican que al menos algunos de los individuos entre estos restos incinerados también presentaban los rasgos únicos de los enterrados en las tumbas.

A causa de la práctica común de la cremación entre la mayor parte de los fallecidos, probablemente nunca podamos determinar el alcance de estos rasgos especiales en el conjunto de la población (Túmulos para los Muertos, por Don Dragoo, 1963)

Surge la idea de una élite dentro de las sociedades del final de la Era Arcaica y principios del Período Silvícola cuyos miembros eran a menudo enterrados en montículos tras su muerte, y que representaban a cierto tipo de “realeza”. Entre estos grupos interrelacionados se encontraban los TFUs.

Este elitismo está evidenciado aún con más fuerza por la presencia de niños, algunos de muy corta edad, en los enterramientos, a menudo acompañados por los mismos objetos exóticos que los adultos, como collares de conchas y anillos de cobre.

Asimismo, las anomalías dentales y óseas han ayudado a establecer una conexión genética entre los individuos de diferentes yacimientos.

Los descubrimientos de “gigantes” a menudo intentan ser rebatidos con la afirmación genérica de que la estatura media de los Adena oscilaba entre los 1,65 y 1,80 metros. Pero este argumento es una conjetura y una verdad a medias disfrazada de ciencia.

No nos interesa la estatura “media” de la población Adena, sino más bien sus características irregulares ( como a menudo una estatura anormalmente alta) de su élite.

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Esqueletos de un varón gigante y una mujer enana, expuestos en el Royal College of Surgeons

Además de la literatura profesional, los llamados arqueólogos “aficionados” también han aportado pruebas concluyentes de Tipos Físicos Únicos coherentes en gran medida con los descubrimientos de Dragoo y Webb.

En 1908, Louis Welles Murray registró que en Tioga Point, en Pennsylvania, se descubrieron restos de “un esqueleto de varón de seis o más pies de altura” (más de 1,80 metros) bajo una tumba. La propia tumba fue precintada y trasladada al museo local donde los huesos fueron estudiados por cientos de personas.

Otros esqueletos de la misma región eran de “talla inusual; uno, a juzgar por la longitud de este fémur, debía de alcanzar los siete pies (2,15 metros)” (Historia de Old Tioga Point y la Antigua Atenas, Pennsylvania, por Louis Welles Murray)

Murray, además, documenta el examen de un esqueleto de gran tamaño por parte del Profesor Holbrooke:

A juzgar por el fémur debe haber medido siete pies de alto. El cráneo era mucho más grande de lo habitual, muy grueso, la frente anormalmente hundida, la coronilla plana. Las mandíbulas eran extremadamente fuertes, con dientes grandes y perfectos (Historia de Old Tioga Point y la Antigua Atenas, Pennsylvania, por Louis Welles Murray)

Después de descubrir enterramientos en su propio jardín, Murray se embarcó en una odisea arqueológica por su cuenta. En 1921, publicó un artículo para American Anthropologist, observando que el fémur, mandíbulas y dientes de uno de los esqueletos de siete pies de alto (2,15 metros) se encontraba aún en el Museo de Tioga Point.

Incluyó también referencias a muchos esqueletos entre 6 y 7 pies de altura (1,80 a 2,15 metros), con fotografías de objetos, cerámica y del enterramiento in situ de uno de los individuos de más de seis pies.

El artículo también muestra una fotografía de la “Colección Paul Scott”, descrita como “una multiplicidad de pequeños hallazgos, que sugieren una raza de pigmeos” y que incluía “un amuleto en miniatura y plomadas” (Yacimientos Aborígenes en y cerca de “Teaoga”, en American Anthropologist 23 (2), 1921),

Independientemente del menosprecio a los aficionados, historiadores y anticuarios, las credenciales de Webb, Snow y Dragoo nunca han sido puestas en duda. Con tantos investigadores desparramados a día de hoy en busca de pruebas irrefutables de gigantes u otros seres anómalos para probar su existencia, los autores se preguntan por qué no presentan simplemente los trabajos de William S Webb y Don Dragoo a los antropólogos, y lo que es más importante, a su público.

Aunque que la idea de una raza misteriosa por descubrir puede crear un aura de sensacionalismo conveniente para vender libros y DVDs, sentimos que es de lejos mucho más relevante demostrar que los Tipos Físicos Únicos fueron descubiertos por profesionales a lo largo de todo el siglo XX, incluso después de que la política de negación se instituyera, y que aun así el sistema continúa negando sus propias pruebas documentadas y, en definitiva, la verdad.

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La Caída de los Gigantes y su Destino Según los Textos Antiguos

Los gigantes estaban aquí. Al usar el término gigantes, me refiero a personas de al menos 7 pies (2.1m) y hasta 13 pies (4m) de altura. Dado que el hombre premoderno era significativamente más bajo en promedio de lo que somos hoy en día (muchos atletas en los tiempos modernos son 6’5 «o más altos (2 metros) estos gigantes ciertamente habrían parecido de una estatura extraordinaria.

Que una antigua raza o razas de gigantes alguna vez existió en todo el mundo, desde China hasta América del Norte, es un asunto atestiguado no solo en los registros escritos de varias civilizaciones sino también en el registro arqueológico.

Como señalan Jason Jarrell y Sarah Farmer, la gran cantidad de gigantescos restos esqueléticos humanoides excavados solo en la región de América del Norte hace que sea estadísticamente altamente improbable que los interpretemos a todos como anomalías genéticas, como a menudo hacen los estudiosos convencionales.

Los gigantes estaban aquí. Sin embargo, esta observación nos lleva inmediatamente a otra pregunta problemática: si los gigantes, como raza o razas, alguna vez existieron en la antigüedad, ¿por qué no existen ahora? ¿Que les pasó a ellos? ¿Qué factores llevaron a su extinción?

El registro arqueológico en gran parte, aunque no del todo, no nos responde a estas preguntas. Esto es particularmente evidente en el trabajo realizado en civilizaciones gigantes en América del Norte.

Los arqueólogos y antropólogos norteamericanos han realizado un trabajo increíble al abordar las características culturales únicas de Hopewell y Adena, pueblos precolombinos que eran gigantes o descendientes directos de una raza de gigantes anterior.

Al mismo tiempo, la arqueología norteamericana se esfuerza por explicar la repentina desaparición de ambas civilizaciones en algún momento alrededor del año 500 DC.

En este artículo, propondré un método antropológico alternativo para determinar el destino de los antiguos gigantes.

En lugar de intentar interpretar la evidencia arqueológica escasa e inconclusa, sugiero que los estudiosos recurran a textos antiguos y las tradiciones mitológicas / religiosas que contienen. Como señala Erik Von Daniken, la literatura antigua, si bien altamente mitológica, a menudo conserva los hechos en su núcleo.

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Colosal estatua del gigante Appenino.

Además, como también señala Von Daniken, muchas de las narraciones contenidas en textos antiguos son mucho más literales de lo que los académicos modernos del siglo XXI les dan crédito. Cuando se toma en consideración este material, sugiere que muchas de las antiguas civilizaciones gigantes fueron violentas y opresivas en su cultura y que eventualmente fueron destruidas por sus propias tendencias y acciones violentas.

La descripción de gigantes en la literatura antigua

Como señala Xaviant Haze en su reciente trabajo Ancient Giants, los cuentos y las historias de gigantes son un fenómeno universal que se encuentra en casi todas las culturas humanas a lo largo de la historia humana registrada.

Cuando se examinan estos diversos relatos, surge un tema común, a saber, que los gigantes y las civilizaciones que crearon fueron definidos por la violencia y el derramamiento de sangre.

Si bien un examen exhaustivo de los gigantes en las antiguas tradiciones orales y escritas está más allá del alcance de este artículo, es posible limitar nuestro enfoque aquí al tratamiento de los gigantes dentro de una cultura particular y su cuerpo de literatura.

Como alguien con experiencia en estudios bíblicos, los antiguos israelitas inmediatamente vinieron a la mente como los mejores candidatos para tal examen.

A diferencia de muchas otras sociedades antiguas del Cercano Oriente, la historia del antiguo Israel está muy bien documentada tanto en fuentes bíblicas (es decir, la Biblia del Antiguo Testamento / hebreo) como extrabíblicas.

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El «Libro de los Gigantes» cuenta la historia de los orígenes pre-diluvianos del mal y el destino de los Vigilantes y sus descendientes gigantes.

Una de las primeras referencias a los gigantes en Israel proviene del relato yahvista del gran diluvio encontrado en Génesis capítulo 6. (El Yahwista es uno de los cuatro autores o fuentes del material en los primeros cinco libros del Antiguo Testamento comúnmente referido como la Torá o el Pentateuco.

La teoría de las cuatro fuentes se popularizó a finales del siglo XIX en la obra del famoso erudito bíblico alemán Julius Wellhausen.) Aquí están vinculados a los «hijos de Dios» (en hebreo: bene ‘elohim) que con fuerza tomar a las «hijas de los hombres» (banot ‘anashim) como esposas.

La traducción latina del pasaje de Génesis 6 dice:

Gigantes autem erant super terram en diebus illis: postquam enim ingress sunt filii Dei ad filias hominum illaeque genuerunt isti sunt potentes a saeculo viri famosi

Pero los gigantes estaban sobre la tierra en aquellos días. Porque después de que los hijos de Dios entraron en las hijas de los hombres y estas (mujeres) dieron a luz. Estos son los poderosos de hace mucho tiempo, los hombres famosos. (Génesis 6: 4)

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El Antiguo Testamento comparte historias sobre gigantes que toman mujeres humanas.

Aunque el relato de la inundación sugiere que los gigantes fueron exterminados con el resto de los habitantes de la tierra, sin Noé y su familia, aparecen nuevamente mucho más tarde en la línea de tiempo bíblica en lo que los estudiosos llaman la historia de Deuteronomio.

(En estudios bíblicos, la historia de Deuteronomio se refiere al material de Josué a 2 Reyes en el Antiguo Testamento. La historia comienza con la entrada de Israel en la Tierra Prometida y termina con la destrucción del Reino del Sur, Judá, en el 586 a.C.)

Dentro de esta historia es, sin duda, el relato más famoso de un gigante en la literatura bíblica y posiblemente en la cultura occidental: el encuentro (violento) entre el israelita David y el gigante Goliat de Gat (1 Samuel 17).

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David sosteniendo la cabeza del gigante Goliat.

Cabe señalar que tanto en la historia del Deuteronomio como en la fuente Yahwist anterior, los gigantes están asociados con una mayor violencia. Como sugiere el término hebreo laqach, toman por la fuerza (es decir, asalto sexual) las «hijas de los hombres» que conducen al nacimiento de una descendencia híbrida, superhumana, que la tradición extrabíblica identifica con los dioses y héroes griegos.

(En el primer volumen de sus Antigüedades de los judíos, el historiador judío Josefo del siglo I DC vincula a los gigantes del Génesis con los semidioses griegos como Hércules).

En encuentros posteriores entre los gigantes e Israel, el resultado siempre es violento y conduce a la guerra y al derramamiento de sangre entre los dos grupos. Es esta característica particular de los gigantes lo que nos da una idea de lo que les pudo haber sucedido no solo en el antiguo Israel sino en todo el mundo.

La destrucción de los gigantes

Se nos proporciona una cuenta explícita sobre el destino de los gigantes prediluvianos en la literatura extrabíblica. En el libro apócrifo de Eclesiástico, incluido en el canon católico, pero no protestante del Antiguo Testamento, encontramos la siguiente declaración.

No exoraverunt pro peccatis suis antiguos gigantes qui destructi sunt confidentes suae virtutis.

Los antiguos gigantes, que fueron destruidos por confiar en sus propias fuerzas, no fueron exonerados por sus pecados. (Eclesiástico 16: 8)

Se sugieren dos cosas en esta declaración de Eclesiástico. Primero, que los antiguos gigantes tenían un poder y una fuerza extraordinarios. En segundo lugar, su destrucción se produjo porque confiaban demasiado en este poder.

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En Eclesiástico afirma que los gigantes fueron deshechos por la violencia.

En terminología bíblica, «confiar en el poder propio» tiene un significado tanto religioso como secular. En el contexto anterior, se refiere a descuidar (en opinión de los autores bíblicos) el poder de Dios a favor de asumir que el poder y la fuerza propios son suficientes.

En este último contexto, siempre se usa en referencia al abuso de poder, generalmente a través de la opresión física violenta. Sin embargo, el texto no indica si los gigantes se mataron entre sí o fueron destruidos por sus víctimas y finalmente se alzaron contra ellos.

Se puede encontrar más información sobre la cuestión de los gigantes y su destino final al recurrir al texto hebreo del Antiguo Testamento. En el relato de la inundación de Yahwist en Génesis 6, el autor señala repetidamente que debido a los gigantes la tierra estaba llena de violencia (hebreo: hamas).

Como se señaló en el diccionario hebreo de Strong, el término hamas se usa a menudo en referencia a la violencia autodestructiva, que significa actos de violencia física dirigidos no solo a los demás, sino en última instancia hacia uno mismo y los tratos con miembros de su propia comunidad.

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La Biblia insinúa la destrucción de los gigantes a través del diluvio.

En otras palabras, Hamás es un tipo de violencia casi suicida y autoconsumo, y su asociación con los gigantes aquí sugiere que incluso antes del evento de inundación real, estaban en peligro de exterminio al matarse entre ellos. Incluso se podría concluir, basado en el uso de hamas en Génesis 6, que los gigantes fueron destruidos a través de algún tipo de guerra civil.

Tal comprensión del destino de los gigantes correspondería bien con la evidencia arqueológica y las tradiciones orales en todo el mundo que tratan con los gigantes, particularmente en América del Norte. En la región del medio oeste de los Estados Unidos, dos civilizaciones precolombinas, Hopewell y Adena, parecen haber desaparecido misteriosa y rápidamente después de lo que los arqueólogos infieren que fue una batalla repentina y masiva entre los dos grupos.

Esto es paralelo al tipo de violencia autodestructiva que se describe en relación con los gigantes en el Antiguo Testamento. Por otro lado, existen tradiciones entre varias tribus nativas americanas de un conflicto violento entre sus antepasados​​y las antiguas razas de gigantes en América del Norte.

Por ejemplo, los indios Pauite se refieren a una antigua raza de gigantes hostiles y violentos conocidos como los Si-Te-Cah. Como en el relato bíblico, los gigantes oprimieron a estos antepasados ​​que finalmente se levantaron en una revuelta contra ellos y los exterminaron.

Conclusión sobre el destino de los gigantes

Las huellas literales y los restos de civilizaciones pobladas y habitadas por razas de gigantes ahora extintas se encuentran en todo el mundo. En este artículo, he intentado proporcionar una posible explicación de por qué estos gigantes ya no existen basándose en tradiciones y narraciones preservadas en la Biblia hebrea y del Antiguo Testamento.

Los textos bíblicos sugieren que los gigantes no solo eran de naturaleza violenta, sino que fueron destruidos por esta violencia autoconsumo.

Este destino para los gigantes parece estar respaldado por la evidencia arqueológica (por ejemplo, la destrucción aparentemente inmediata de los pueblos Hopewell y Adena), además de varias tradiciones orales de los nativos americanos.

Cuando se tiene en cuenta esta evidencia, tal vez pueda servir de guía para los arqueólogos y antropólogos modernos que luchan por explicar la repentina desaparición de estas fascinantes, aunque aparentemente brutales, gigantescas razas.

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