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¿Por fin se ha resuelto el curioso caso del incidente del paso Diátlov? …


Los nueve excursionistas rusos en los montes Urales

La Razón(T.Kivanc)  —  Entre el 1 y el 2 de febrero de 1959, nueve excursionistas rusos murieron en el norte de los montes Urales en Rusia en circunstancias inciertas. El grupo de excursionistas del Instituto Politécnico de los Urales, dirigido por Igor Dyatlov, salieron de su tienda de campaña una noche en Kholat Saykhl y huyeron del campamento sin vestirse adecuadamente para las fuertes nevadas y las temperaturas bajo cero.

Mejor conocido como el “Incidente del paso Dyatlov”, la muerte del grupo de 10 excursionistas nunca había sido explicada detalladamente, pero ahora se presenta una explicación más especializada acerca de este incidente.

El 27 de enero de 1959, Igor Dyatlov, un estudiante del Instituto Politécnico de los Urales, lideraba una excursión por la montaña Gora Otorten, ubicada al norte de la región soviética de Sverdlovsk, que duraría 14 días con diez jóvenes esquiadores de fondo y descenso.

La ruta a seguir durante esa época del año se encontraba en clasificación III, es decir, que era extremadamente riesgosa adentrarse en ella, pues habría temperaturas de hasta -30°C, razón por la que solo un miembro del equipo decidió regresar al pueblo y nunca más volver a ver sus compañeros.

Cuando llegó la fecha para regresar al punto del que habían partido en el pueblo de Vizhay, este se encontró vacío, lo que alertó de inmediato a los equipos de rescate del lugar y puso manos a la obra para comenzar a buscarlos.

El día 26 de febrero, los rescatistas encontraron una tienda del grupo expedicionario totalmente hecha girones en las laderas de “Kholat Syakhl” (Montaña de la Muerte), aproximadamente a unos 20 kilómetros al sur del destino previsto por el grupo, donde también había pertenencias abandonadas de algunos de sus integrantes. Además, mucho más abajo de ese punto se encontró un viejo cedro siberiano, donde fueron encontrados dos cuerpos vestidos únicamente con ropa interior.

Posteriormente, fue encontrado el cuerpo del líder del grupo junto a otros tres. Los cuerpos tenían signos de haber sucumbido a los estragos de la hipotermia mientras intentaban regresar al campamento. Dos meses después, fueron localizados los cuatro cuerpos restantes en un barranco bajo una gruesa capa de nieve.

Después de que se descubrieron los cuerpos del grupo unas semanas más tarde, una investigación de las autoridades soviéticas determinó que seis habían muerto por hipotermia, mientras que los otros tres habían muerto por trauma físico. Lo que no se sabía con total certeza hasta posiblemente ahora es lo que les hizo salir de sus tiendas de campaña.

La muerte de estos excursionistas fue un caso extraño ya que todos los cuerpos estaban dispersos, casi ninguno cerca uno del otro. La tienda de la expedición se encontró apenas sobresaliendo de la nieve y parecía abierta desde el interior.

Mas aun, a medida que se derretía la nieve, los investigadores pudieron ver las horribles condiciones de los cuerpos. Algunos estaban en un desconcertante estado de desnudez, sus cráneos y cofres habían sido destrozados y a otros les faltaban ojos y a uno le faltaba lengua.

No haber encontrado a ningún superviviente y la secuencia del hecho recabada por la investigación no fue aclarada hasta estos días, dando lugar a miles de teorías muy fantasiosas. Se rumoraban cosas como que era un asesinato consumado por el Yeti o experimentos militares ultrasecretos.

Sin embargo, en 2019, en un artículo publicado en la revista ‘Communications Earth and Environment’, los investigadores concluyen que es muy probable que una avalancha retrasada haya sido responsable. La teoría de la avalancha se propuso inicialmente en 1959 pero se encontró con respuestas dudosas.

El campamento de los excursionistas fallecidos en el paso de Diátlov, en los montes Urales (Rusia), en una fotografía tomada por los equipos de rescate el 26 de febrero de 1959.

Algunos dijeron que el campamento estaba ubicado en una pendiente demasiado suave para permitir una avalancha. Tampoco hubo nevada en la noche del 1 de febrero que pudiera haber aumentado el peso de la carga de nieve en la pendiente y provocado un colapso.

Además, la mayoría de las lesiones de tipo traumático por fuerza contundente y algunos de los daños en los tejidos blandos eran atípicos de los que son típicamente causados por avalanchas, cuyas víctimas suelen asfixiarse.

Este caso fue reabierto en el año 2019 por la Fiscalía rusa a petición de los familiares de las víctimas. Varios cuerpos de investigadores han fundamentado los sucesos en ecuaciones y cifras intentando explicar a través de procesos mecánicos, dando a entender que una avalancha muy probablemente hubiera sido lo que provocó estos acontecimientos.

Esta es la explicación más plausible y con mejor sustento que se ha dado a conocer, pero ha sido rechazada por la sociedad rusa por falta de pruebas y existencia de elementos muy poco usuales, lo que llevó a investigadores a seguir indagando en este caso.

Los archivos fueron revisados una y otra vez por los científicos expertos, lo que dio pauta a desarrollar modelos analíticos y numéricos para reconstruir la avalancha que se suscitó en ese momento y que tomó por sorpresa al grupo de expedicionarios.

Esto arrojó información valiosa para explicar lo referente al caso y que tiene que ver con deslizamientos de la tierra. En los estudios realizados se da a conocer lo que sucede cuando el tiempo transcurrido entre el desencadenamiento de un deslizamiento de tierra y cuando realmente ocurre uno. Lo acontecido en 1959 tiene que ver con esto.

Los excursionistas hicieron un corte en la ladera nevada de la montaña para así poder montar todo el campamento, pero la avalancha no ocurrió de inmediato, sino que esta se ocasionó varias horas después.

Una de las razones por la que esta teoría no es aceptada es porque no se da a conocer cómo sucedió del todo y algunas inconsistencias, como que no se encontró ningún indicio obvio que indicara que hubo una avalancha, además de las lesiones en el cráneo y pecho de las víctimas, que no son nada típicas de estas.

El informe que apoya el artículo publicado en 2019 da explicaciones que argumentan contra las dudas. Por ejemplo, el pendiente resultó no ser tan superficial. La topografía ondulada cubierta por nevadas hizo que la pendiente pareciera suave, pero en realidad estaba más cerca de los 30 grados, el requisito mínimo de regla general para muchas avalanchas.

También era probable que hubiera vientos catabáticos: fuertes masas de aire helado que traen grandes cantidades de nieve desde arriba.

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