¿Cuánto sabes sobre la Navidad?…
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Muy Interesante(La Navidad se celebra en todo el mundo, tanto como fiesta religiosa como secular. Para los cristianos, este día anual se celebra para recordar el nacimiento de Jesús. Se entregan regalos, se envían tarjetas navideñas, se cantan villancicos y se asiste a servicios religiosos especiales. La temporada navideña es vista por muchos como una fiesta secular llena de tradiciones. Muchas de nuestras tradiciones navideñas tienen orígenes interesantes. ¿Lo sabías?
Si te gusta vivir la Navidad acompañado de Santa Claus o Papá Noel, has de saber que una de las razones por las que le dejamos leche y galletas a Santa es porque los niños holandeses le dejaban comida y bebida a San Nicolás el día de su festividad.
¿Y por qué zanahorias a los renos? Porque, en la mitología nórdica, los pobladores de la época dejaban heno y golosinas para el caballo de ocho patas de Odín, Sleipnir, «con la esperanza de que el dios pasara por su casa durante sus aventuras de caza de Yule». Los niños holandeses también adoptaron esta tradición y dejarían golosinas para el caballo de Santa Claus.
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Las celebraciones navideñas se dan en todo el mundo, aunque varía el día en que se celebran, así como la decoración, la comida y las costumbres.
¿Quién fue el Papá Noel original? La legendaria figura de Santa Claus se remonta a San Nicolás, un monje turco del siglo III que ganó fama deambulando por el campo ayudando a los pobres y enfermos. En Holanda, por ejemplo, Papá Noel se conoce como Sinter Klaas, y el aniversario de su muerte que tiene lugar cada 6 de diciembre, es una festividad muy querida en este país.
Se cree que Franklin Pierce (1853-1857 y quien vio en el movimiento abolicionista una amenaza para la nación-) fue el primer presidente estadounidense en poner un árbol de Navidad en la Casa Blanca. Eso sí. Fueron prohibidos por el presidente Teddy Roosevelt en la Casa Blanca en 1901 porque el presidente estaba preocupado por su impacto ambiental, pero sus hijos decoraron un pequeño árbol cortado en los terrenos de la Casa Blanca y lo escondieron en un armario hasta la mañana de Navidad.
Algunas tradiciones navideñas peculiares alrededor del mundo
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Atar a los papis (antigua Yugoslavia)
Tiene lugar dos días antes del 25 de diciembre. Los niños y niñas de los países balcánicos se acercan sigilosamente hasta sus madres y les atan los pies al grito de: «Día de la madre, día de la madre, ¿qué darás para que te dejemos en libertad?» Las mamás se lo toman como muestra de afecto y les dan regalos a cambio de su libertad. Días después los pequeños repiten la estrategia con su padre, que les colma de más presentes.
Lanzar zapatos de espaldas (República Checa)
En este país hay una tradición muy popular durante las fechas navideñas entre las chicas solteras para predecir si el año que viene contraerán matrimonio. Consiste en que éstas salen de su casa y se colocan de espaldas a la puerta, lanzando un zapato por encima de su hombro derecho. Si el zapato cae con la punta hacia la puerta quiere decir que la mujer contraerá nupcias al año siguiente. Por el contrario, si es la parte del tacón la que mira a dicha puerta, tendrá que esperar otro año más.

13 días de regalos en los zapatos (Islandia)
¿Has oído hablar de los yules o jólasveinarnir? Estas figuras navideñas típicas del folclore islandés son duendecillos que habitan en las montañas. Durante los 13 días que preceden a la Navidad, bajan hasta el alféizar de las ventanas de los niños y repletan sus zapatitos de regalos. Pero, ¡ojo! esto lo hacen solo si han sido buenos; si se han portado mal, les dejan una patata.
Esconder las escobas (Noruega)
En las vísperas de Navidad todas las brujas y espíritus diabólicos salen de sus escondrijos, según cuenta la leyenda noruega. Con el objeto de protegerse de visitas extrañas, las familias guardan sus escobas antes de irse a la cama, ya que no quieren que alguna bruja con malas intenciones quiera apoderarse de ellas. Además, algo muy curioso es que los hombres, – solo los más valientes-, salen a la calle y disparan al aire para ahuyentar a los espíritus malignos.

¡Todos a comer pollo frito! (Japón)
A pesar de que el 25 de diciembre nunca se ha celebrado demasiado en el país nipón, el día 23 sí lo festejan los japoneses desde 1974. El origen se remonta a que en ese año la famosa cadena de comida rápida Kentucky Fried Chicken (KFC) lanzó una campaña de publicidad en el país con el eslogan «Kurisumasu ni wa kentakkii», en castellano «Kentucky por Navidad«. Desde ese año, casi todos los japoneses quedan con familiares o amigos para comer pollo frito. El menú especial está personalizado con motivos navideños y ofrece el mejor pollo para darse un buen festín.
El Caganer (Cataluña)
Cada vez más conocido en el mundo entero, este mítico personaje de los belenes catalanes se ha convertido en la figura favorita de los niños desde que fuese inventado a principios del siglo XVIII. Apodado El Caganer, esta figurita de belén representa a un pastorcillo que tiene la típica gorra catalana y los pantalones bajados, y se encuentra en posición de defecar. En la actualidad se pueden ver todas las profesiones, sobre todo bomberos, policías, futbolistas, demonios y curas.

Patinando a misa (Caracas)
Como allí es época estival, los venezolanos celebran la Navidad en las calles, playas y parques, y muchos acuden a la iglesia sobre patines la mañana del 25 de diciembre. Se ha extendido tanto tal costumbre que las carreteras de la capital se cortan durante toda la mañana para que los caraqueños puedan trasladarse de esta manera tan curiosa hasta su iglesia sin poner en peligro su vida.

Estrella maravillosa – Filipinas
La historia de la Navidad nunca está completa sin la Estrella de Belén que llevó a los Reyes Magos al pesebre del niño Jesús. En Filipinas, las estrellas se representan con colores vivos, y cuelgan afuera de las casas durante la temporada navideña. Hechas de bambú y papel japonés, estas linternas festivas simbolizan la esperanza y la luz.

Telarañas para Navidad – Ucrania
Aunque a menudo se asocian con la celebración estadounidense de Halloween, las arañas y telas decorativas adornan los árboles de Navidad ucranianos. Según la leyenda local, una viuda pobre y sus hijos se fueron a la cama desconsolados porque tendrían un árbol sin adornos para Navidad. Pero una araña se compadeció de ellos y tejió su telaraña alrededor del árbol a tiempo para la mañana de Navidad.

La Noche de Rábanos – México
En 1897, el alcalde de Oaxaca inventó una nueva tradición previa a la Navidad: la Noche de Rábanos. Se lleva a cabo cada 23 de diciembre. Ese día, artistas locales tallan escenas de la vida cotidiana en rábanos cultivados localmente, y los exhiben en el mercado navideño local. Dada la temporada, también se presentan motivos del catolicismo, como el pesebre. Este año fue cancelada por la pandemia.

El regalo de la paz – China
«Nochebuena» en mandarín se traduce como ping’anye, o «la noche de la paz». Eso suena como «pingguo», que significa «manzana». Así, una fusión lingüística peculiar ha dado como resultado el popular obsequio de manzanas durante la Navidad conocido como «ping’anguo» o «manzanas de la paz».

Saludos del pato Donald – Suecia
Cada 24 de diciembre a las 3 p.m., las familias suecas se sientan a ver un especial navideño de Walt Disney de 1958, «El pato Donald y sus amigos les desean una feliz Navidad». Más de 4,5 millones de personas, casi la mitad de la población del país, vieron este especial el año pasado, lo que convirtió a la transmisión de 2020 en el programa de televisión más visto de Suecia en la historia moderna.

Navidad en enero – Etiopía
Y aunque el 25 de diciembre se celebra ampliamente como la fecha de nacimiento de Cristo en muchos países cristianos, la Navidad, llamada Ganna o Genna, en la Iglesia Ortodoxa Etíope se observa el 7 de enero. Muchos también participan en un ayuno especial de Adviento de hasta 43 días antes de la Navidad, que también se conoce como el «Ayuno de los Profetas» (o Tsome Nebiyat).
¿Cómo se celebra la Navidad en otros países del mundo?
No todo el mundo celebra la Navidad de la misma manera. Sí que existen muchos puntos en común como el reunirse con la familia y los amigos, hacer regalos, sobre todo a los más pequeños de la casa, adornar casas y calles y comer alimentos especiales.
En Filipinas la Navidad se alarga varios meses, más concretamente los acabados en –bre, es decir, septiembre, octubre, noviembre y diciembre. Ya desde el mismo 1 de septiembre se pueden escuchar villancicos y las calles aparecen engalanadas con luces y decoración navideña.
A muchos kilómetros de tierras filipinas, en Centroeuropa, hay una tradición un tanto oscura dentro de lo brillante que se supone que es la Navidad y es la noche de Krampus, o Krampusnach, en alemán. Esa noche, anterior al 6 de diciembre, un ser demoníaco con cuerpo de cabra y grandes cuernos sale a la calle en busca de los niños que se han portado mal, los azota con una rama de abedul y se los lleva al inframundo.
Uno de los días grandes de la Navidad finlandesa es el 13 de diciembre, cuando se celebra el día de Santa Lucía. Este día las chicas más mayores de la familia se visten con una túnica blanca y se ponen en la cabeza una corona de velas. De esta guisa sirven a la familia bollos, galletas, café y vino caliente. En Nochebuena, lo típico es ir a la sauna acompañado de la familia y al cementerio, para recordar a los seres queridos que ya no están.
Japón no destaca precisamente por sus celebraciones navideñas y es que solo el 2 % de su población es cristiana. Una tradición que se ha consolidado en los últimos tiempos es juntarse con la familia el día de Navidad para comer pollo frito del Kentucky Fried Chicken. En este país, el día de Navidad es más una jornada romántica para celebrar en pareja.
¿Sabías que en Bélgica y los Países Bajos su “Papá Noel” viene de España? Así es, y es que Sinterklaas, el equivalente a Papá Noel, pero vestido de obispo viene de España para repartir regalos a los niños. Se hace acompañar por Pedro el Negro, de piel oscura y vestimentas morunas, quien regala dulces y caramelos a los pequeños.
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La larga Navidad de Filipinas
En Filipinas, la Navidad se celebra durante todos los meses acabados en –bre, es decir, septiembre, octubre, noviembre y diciembre. Desde primeros de septiembre las calles se engalanan con decoración y luces navideñas y la celebración puede llegar hasta el mismo Día de San Valentín. El adorno más popular por aquellos lares es el parol, un farolillo que simboliza la estrella que guía a los Reyes Magos y que se coloca en las ventanas de las casas.
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El Papá Noel que viene de España
La Navidad en los Países Bajos y Bélgica tiene un protagonista claro: Sinterklaas, el equivalente a Papá Noel pero vestido de obispo. Sinterklaas viene de España para repartir regalos a los niños, junto a su ayudante Zwarte Piet o Pedro el Negro, de piel oscura y vestimentas de estilo moruno, quien regala dulces y caramelos.
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Krampus, el demonio que castiga a los niños
Krampus es una especie de demonio con cuerpo de cabra y cuernos enormes típico del folclore centroeuropeo. Este ser terrorífico castiga a los niños que se han portado mal. Sería el opuesto a Santa Claus. Según la tradición, Krampus azota a los niños con una vara de abedul y se los lleva al inframundo. Esto sucede durante la Krampusnacht, la noche de Krampus, la anterior al 6 de diciembre.
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Veleros en vez de árboles de Navidad
En Grecia, y sobre todo en las islas, es tradición decorar con veleros en vez de árboles de Navidad. Un ejemplo es la maqueta de madera de la imagen.
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Navidad en la playa
En Australia la Navidad tiene lugar en verano. Lo típico es celebrarla haciendo una barbacoa en la playa. En el menú: langostinos, langostas y dulces.
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En Finlandia se va a la sauna
En Finlandia es muy típico ir a la sauna con la familia en Nochebuena. También se va al cementerio, para recordar a los que ya no están.
Joulupukki, Weihnachtsmann, Christkind: cómo se llama Papá Noel en el reto de países de Europa
«Papá Noel«, «Santa Claus», «El señor gordo que ocasionalmente nos deleita con cosas». A priori, las denominaciones para aquellos que sea que nos entrega regalos cada Nochebuena tiene muy pocas denominaciones. Al menos en castellano. Pero Europa es un feliz crisol de idiomas y de tradiciones culturales, y no en todas ellas la figura más reverenciada por los niños es el padre putativo de la Navidad. Nomos, troncos o incluso cabras: así son y así se llaman las mil y una identidades de Santa Claus.
Todas ellas han sido recogidas por Jakub Marian en un mapa.

Sin salir de la península, tenemos múltiples variantes. En enero nos llegan los Reyes Magos, por ejemplo. En Cataluña y en el Aragón pirenaico Papá Noel es sustituido por un tronco alegremente decorado (el Tío de Nadal y la Tronca de Nadal, respectivamente). En Euskadi los niños ansían la llegada del Olentzero, un carbonero mágico (!) que ni siquiera entrega sus regalos a la vez (en Ermua lo hace el 31 de diciembre). En Portugal, por su parte, el señor de los regalos navideños se llama Pai Natal.
Conforme nos alejamos de Europa Occidental la cosa cambia. Cambia mucho. En Francia, Italia y las Islas Británicas es más o menos lo mismo. En el país vecino se llama Père Noël; en el transalpino, Babbo Natal; y en Inglaterra y la mayor parte de Escocia, Father Christmas. Todos hacen referencia de una u otra forma al padre de la Navidad. En el archipiélago hay pequeñas excepciones. En las Islas Hébridas, donde aún se habla el gaélico escocés, tienen a Bodach Na Nollag; en Irlanda a Daidí na Nollag; y en Gales, a Siôn Corn, lieralmente «Juan Chimenea».
En la cultura protestante, la figura cambia. Sigue siendo un anciano gordo vestido en un pijama rojo, pero ya no es el padre de la Navidad, sino el señor de la Navidad. Así, los alemanes protestantes del norte le llaman Weihnachtsmann (de melódica pronunciación), los holandeses y flamencos Kerstman, y los daneses Julemanden. Nótese aquí que Holanda tiene su propia y muy racista tradición navideña: Zwarte Piet, «moros» provenientes de España (!), blancos pintados de negro interpretando a esclavos africanos. Encantador.

El niño Jesús trayendo regalos a los buenos niñitos austriacos y bávaros.
En la Centroeuropa católica pasamos de largo de Papá Noel y nos vamos a otra figura. Desde Bavaria hasta los confines de la llanura húngara, el anciano bonachón cargado de regalos se ve sustituido por un niño mágico que representa a Jesucristo versión bebé. Al parecer, fue introducido por la reforma protestante para desalentar la devoción a San Nicolás. De forma paradójica, las regiones protestantes optaron por la figura pagana de Papá Noel mientras las católicas se quedaron con el Niño Jesús.
En Austria se llama Christkind; en República Checa, Ježíšek; en Hungría, Jézuska; y en Eslovaquia, Ježíško.
A partir de aquí, el resto de países eslavos del Norte de Europa recuperan la figura de San Nicolás. En Polonia recibe dos nombres, Święty Mikołaj y Gwiazdor; y en los países bálticos pasa de ser el padre de la Navidad a un señor viejo que pasaba por allí o, en el mejor de los casos, el abuelo de la Navidad (Jõuluvana en Estonia; Ziemassvētku vecītis en Letonia; Kalėdų Senelis en Lituania).
En las regiones ortodoxas hay ligeras modificaciones. En esencia, seguimos hablando de un tipo bastante grande, que viaja a través de la nieve y que viste de rojo y blanco. Pero ahora lo hace con toques inevitablemente eslavo-ortodoxos. Pan de oro por doquier y exageración ornamental hasta en la correa de los renos. Rusia, Bielorrusia y Ucrania reciben al Hombre Viejo Helado, conocido como Дед Моро́з o Ded Moroz. También se extiende a otros países sudeslavos como Serbia o Macedonia, también ortodoxos.

Vladimir Putin con Ded Moroz, los dos auténticos ídolos de todo infante ruso.
Los Balcanes van desde la versión «abuelo de la Navidad» hasta Babadimri, Papá Noel en albanés. En Eslovenia tienen a Dedek Mraz, una versión algo diferente del canon: viste de blanco en lujosos albornoces.
Por último, mención especial merecen los países nórdicos. En Finlandia la traducción literal de Joulupukki sería «Cabra Navideña». En rigor, celebran a Papá Noel, pero el nombre lo hereda de una vieja tradición precristiana llamada Julbock, una cabra de paja que se sigue colocando en la puerta de las casas esperando que traiga regalos. En Noruega y Suecia celebran a Julenissen y Jultomten, que también son Papá Noel, pero que deben su nombre al «Tomte», un enano que hacía las veces de hacedor de regalos navideños antes del cristianismo. Esas tradiciones se han fusionado con la de Santa Claus.
Ah, y punto y aparte es Grecia. Allí tienen a un santo puro y duro: San Basilio.
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