Hipótesis Siluriana …

Muy Interesante(G.Carvajal)/Press Digital/Infobae — Nuestra galaxia, la Vía Láctea, tiene decenas de miles de millones de planetas potencialmente habitables, pero no tenemos ni idea de si estamos solos.
Por ahora la Tierra es el único mundo conocido que alberga vida, y entre todos los seres vivos de nuestro planeta asumimos que el Homo sapiens es la única especie que ha desarrollado tecnología avanzada.
Pero tal vez eso no haya sido así.
Si una civilización industrializada hubiera existido en la Tierra muchos millones de años antes de nuestra era, ¿qué rastros habría dejado y serían detectables hoy? Esa es la inaudita premisa que llevó en 2018 a Adam Frank, astrofísico de la Universidad de Rochester, y a Gavin Schmidt, director del Instituto Goddard de la NASA, a escribir un artículo en el que planteaban lo que se conoce como Hipótesis Siluriana.
El término Hipótesis Siluriana fue inspirado por un episodio de la serie televisiva Doctor Who en el que aparecían reptiles inteligentes, y el estudio se publicó en International Journal of Astrobiology.
Gavin Schmidt, director del Instituto Goddard de Estudios Espaciales, de la NASA, y el astrofísico Adam Frank, de la Universidad de Rochester, se han inspirado en ellos para bosquejar una inquietante teoría. «La hipótesis Silurian» postula la posibilidad de que, hace millones de años, haya existido en la Tierra una civilización no humana, capaz de transformar el mundo al punto de provocar un cambio climático comparable —mayor, de hecho— al causado por la humanidad en la era industrial.
En un artículo titulado ‘The Silurian Hypothesis’ (La Hipótesis Siluriana) -una referencia a una antigua raza de reptiles inteligentes que aparece en el programa de ciencia ficción británico ‘Doctor Who’-, los científicos del Instituto Goddard de Estudios Espaciales de la NASA y de la Universidad de Rochester hacen una mirada crítica a la evidencia científica de que nuestra civilización es la única avanzada que ha existido en nuestro planeta.
En el artículo ambos científicos se preguntaban cómo podría ser detectada la existencia de una civilización anterior a la nuestra varios millones de años. La fosilización es un proceso relativamente raro, en caso contrario estaríamos encontrando fósiles de dinosaurios un día sí y otro también. Eso unido a que la corteza terrestre se renueva y modifica debido a la actividad tectónica, y que de la actual superficie muy poca estaba expuesta antes del Cuaternario, hace que sea muy difícil encontrar huellas físicas o restos directos de una posible civilización de tal antigüedad.
«¿Sabemos realmente que fuimos la primera especie tecnológica de la Tierra? pregunta Adam Frank, profesor de física y astronomía en Rochester y coautor del artículo. «Hemos tenido una sociedad industrial durante sólo 300 años, pero ha habido una vida compleja en la Tierra durante casi 400 millones de años.»
Si los humanos se extinguieran hoy, dice Frank, cualquier civilización futura que pudiera surgir en la Tierra millones de años después podría tener dificultades para reconocer los rastros de la civilización humana. De la misma manera, si alguna civilización anterior existió en la Tierra hace millones de años, podríamos tener problemas para encontrar evidencias de ello.

Por tanto, su conclusión es que lo más probable es que nos encontrásemos con evidencias indirectas, como anomalías en la composición química o en la proporción de isótopos en las capas sedimentarias, debido al empleo de combustibles fósiles y de fertilizantes a base de nitrógeno, por ejemplo, que pueden ser detectables en el registro fósil durante eones.
La teoría no es caprichosa. Los científicos se basan en el estudio de un fenómeno conocido como «Máximo Térmico del Paleoceno-Eoceno», un brusco cambio climático que marcó el fin del Paleoceno y el inicio del Eoceno, hace 56 millones de años.
En ese período histórico, la temperatura promedio de la Tierra era 15 grados superior a la actual. Prácticamente no había hielo en toda la superficie terrestre y el clima en los polos era casi tropical.
Lo curioso es que hay estudios que demuestran que hubo en los siglos anteriores una impactante suba de las emisiones de carbono, comparable a la que se esperaría en el Antropoceno, la era geológica que sucedería a la actual, el Holoceno, debido al impacto global de la actividad humana sobre el medio ambiente.
«¿Estos eventos son indicativos de que hubo una civilización industrial no humana?», se pregunta Frank en un artículo publicado esta semana en The Atlantic. «Casi seguro que no», responde el autor.
La principal razón del escepticismo es que, si bien ese aumento de las emisiones de carbono en el Paleoceno podría haberse debido a la quema de carbón fósil, como ocurre actualmente, hay diferencias sustanciales en cuanto a los tiempos. Lo que en el pasado se habría producido a lo largo de cientos de miles de años, ahora se desencadenó en un siglo.
De todos modos, los científicos llaman la atención sobre un punto. Si en verdad hubiera existido esa civilización extinta, sería perfectamente posible que no se haya registrado rastro alguno. Piénsese que la mayoría de los fósiles que se encuentran datan de miles, o de cientos de miles de años, no de millones.
Sería perfectamente posible que los restos de las hipotéticas fábricas y edificaciones de esa era sean sólo polvo en la actualidad. «Sería fácil perderse una civilización industrial que vivió sólo 100.000 años, que habría sido 500 veces más de lo que lleva nuestra civilización industrial«, sostiene Frank.
«Tal vez se necesiten métodos de detección nuevos y dedicados para encontrar evidencias de un evento tan corto en sedimentos antiguos. En otras palabras, si no estás buscando explícitamente eso, puede que no lo encuentres. Ese reconocimiento es, quizás, la conclusión más concreta de nuestro estudio».
En una época en la que la humanidad está afectando tanto la sustentabilidad del planeta con su accionar, no parece una mala idea pensar en que podría terminar extinguiéndose producto del cambio climático. Y en que existe la posibilidad de que eso le haya ocurrido ya a otra civilización.
EN BUSCA DE LAGARTIJAS HUMANAS
El descubrimiento de artefactos físicos sería sin duda la evidencia más importante de una civilización de estilo silúrico en la Tierra, pero Frank duda de que encontremos algo así.
«Nuestras ciudades cubren menos del uno por ciento de la superficie», dice. Cualquier ciudad comparable de una civilización anterior sería fácil de pasar por alto para los paleontólogos de hoy en día. Y nadie debería contar con encontrar un iPhone Jurásico; no duraría millones de años.
Encontrar huesos fosilizados es una apuesta algo mejor, pero si otra especie avanzada caminara sobre la Tierra hace millones de años -si es que caminaba- sería fácil pasar por alto sus esqueletos fosilizados -si es que tenían esqueletos-. Los humanos modernos han existido por sólo 100.000 años, una delgada franja de tiempo dentro del vasto registro fósil.
Por estas razones, Frank y Gavin Schmidt, climatólogo de Goddard y coautor del documento, se centran en la posibilidad de encontrar reliquias químicas de una antigua civilización terrestre.
Usando la tecnología humana como guía, Schmidt y Frank sugieren concentrarse en los plásticos y otras moléculas sintéticas de larga vida, así como en la lluvia radioactiva (en caso de que facciones de antiguos lagartos hubiesen tenido una guerra atómica). En nuestro caso, el desarrollo tecnológico ha ido acompañado de extinciones generalizadas y cambios ambientales rápidos, por lo que también son una señal de alarma.
Después de revisar varios eventos geológicos sospechosamente abruptos de los últimos 380 millones de años, los investigadores concluyen que ninguno de ellos encaja claramente en un perfil tecnológico. Frank pide más investigación, como estudiar cómo los químicos industriales modernos persisten en los sedimentos oceánicos y luego ver si podemos encontrar rastros de químicos similares en el registro geológico.
Argumenta que una comprensión más profunda de la huella ambiental humana también tendrá consecuencias prácticas, ayudándonos a reconocer mejores maneras de lograr un equilibrio a largo plazo con el planeta para que no terminemos como la especie olvidada.
Por otra parte, también es un tipo curioso que está interesado en explorar ideas más extravagantes para encontrar firmas al estilo silúrico: «Podrías intentar mirar en la Luna», dice.
:quality(85)/s3.amazonaws.com/arc-wordpress-client-uploads/infobae-wp/wp-content/uploads/2018/04/17125649/Civilizacion-pre-humana-1920.jpg)
Si existieran , los fósiles de una civilización previa al hombre podrían haberse convertido en polvo
ARQUEOLOGÍA LUNAR
La Luna es el blanco favorito del astrónomo de la Universidad Estatal de Pennsylvania Jason Wright, uno de los investigadores que ahora aplican un pensamiento científico serio a la posibilidad de civilizaciones tecnológicas prehumanas.
«Los planetas habitables como la Tierra son bastante buenos destruyendo cosas no mantenidas en sus superficies», dice Wright. Así que ha estado viendo la posibilidad exótica de que tal civilización pudiera haber sido una civilización espacial. Si es así, los artefactos de su tecnología, o tecnofirmas, se podrían encontrar a otra parte en el sistema solar.
Wright sugiere buscar tales artefactos no sólo en la superficie lunar, sino también en asteroides o enterrados en Marte, lugares donde tales objetos podrían teóricamente sobrevivir durante cientos de millones o incluso miles de millones de años.
El reciente lanzamiento al espacio de un Tesla Roadster por parte de SpaceX ofrece una visión de cómo podría ir esta búsqueda. Varios astrónomos apuntaron sus telescopios al auto y demostraron que, aunque no tuvieras idea de lo que estabas mirando, aún así lo identificarías rápidamente como un asteroide de aspecto extraño.
Encontrar firmas tecnológicas en el espacio es una posibilidad muy remota, pero Wright argumenta que el esfuerzo vale la pena.
«Hay muchas otras razones para encontrar estructuras peculiares en Marte y la Luna, y para buscar asteroides extraños», dice. Tales estudios podrían revelar nuevos detalles sobre la historia y evolución del sistema solar, por ejemplo, o sobre recursos que podrían ser útiles en el futuro.

En cuanto a los objetos que podrían indicar una posible evidencia de civilizaciones pasadas estarían los residuos plásticos y los desechos nucleares, enterrados en las profundidades del subsuelo o en el fondo oceánico, lo que los haría muy difíciles de hallar. Más sencillo sería si estas civilizaciones hubieran salido al espacio y dejado artefactos en la Luna o Marte, donde serían más fáciles de encontrar por la menor erosión y actividad tectónica.
Por supuesto, ambos autores son conscientes de que lo que están proponiendo es altamente improbable:
Somos conscientes de que plantear la posibilidad de una civilización industrial previa como motor de los acontecimientos en el registro geológico podría conducir a una especulación bastante ilimitada. Uno podría ajustar cualquier observación a una civilización imaginada de maneras que serían básicamente infalsificables.
Por lo tanto, se debe tener cuidado de no postular tal causa hasta que se disponga de evidencia positiva. La hipótesis siluriana no puede considerarse probable simplemente porque no se presente ninguna otra idea válida.
Frank y Schmidt terminan su artículo exponiendo que:
Tal vez de manera inusual, los autores de este artículo no están convencidos de la exactitud de la hipótesis propuesta. Si fuera cierta, tendría profundas implicaciones y no sólo para la astrobiología. Sin embargo, la mayoría de los lectores no necesitan que se les diga que siempre es una mala idea decidir sobre la verdad o falsedad de una idea basada en las consecuencias de ser cierta.
Aunque dudamos mucho de que existiera una civilización industrial anterior a la nuestra, el hecho de plantearse la cuestión de una manera formal que articule explícitamente cómo podría ser la evidencia de tal civilización plantea sus propias y útiles preguntas relacionadas tanto con la astrobiología como con los estudios antropocénicos. Por lo tanto, esperamos que este documento sirva de motivación para mejorar las limitaciones de la hipótesis, de modo que en el futuro podamos estar en mejores condiciones de responder a nuestra pregunta sobre el título.
Como experimento se trata de una hipótesis interesante, pero solo eso, pues a día de hoy no hay evidencias de siluros ni de otros seres inteligentes anteriores a nosotros, los humanos, en el planeta Tierra.
Deja un comentario