Roger Ailes tenía un ascensor privado. Estaba justo en frente de la puerta de su despacho, y conectaba directamente con la redacción de Fox News, de la que era el director.
Por ese ascensor pasaban incontables trabajadoras de la cadena televisiva, directas a una red arácnida en la que se les decía lo importante que es la lealtad, lo crucial que es para sus carreras esforzarse al máximo en estar en sintonía con sus jefes y lo valioso que es para una periodista el saber por iniciativa propia cómo hacer honor a los ideales de la casa.
Por supuesto, todo esto solo eran eufemismos estratégicamente elucubrados para que esas mujeres se sintieran en la necesidad de complacer, de servir, de callar.
El ascensor también era estratégico: una vía sin obstáculos del primer trabajo al segundo, del sueño profesional al precio que hay que pagar por ser alguien de valía en el telediario de las nueve.

Roger Ailes fue contratado en 1996 por Rupert Murdoch para dirigir Fox News .
El idilio de Roger Ailes con el Partido Republicano de los Estados Unidos empezó pronto en su carrera, y lo acompañaría hasta el fin de sus días, ya fuese como asesor político o como periodista.
Ese es uno de los aspectos que más le caracterizaron: ¿objetividad periodística de qué? Ailes prácticamente sentó las bases del periodismo ultraconservador norteamericano que permitió la propagación de odio y mentiras a través de bocas de oro como las de Sarah Palin o el mismo Donald J. Trump, ex-presidente del país.
Pero todo empezó con Richard Nixon, con el que tuvo una acalorada discusión en el programa The Mike Douglas Show en 1967 sobre política, y poco después el candidato a la presidencia le contrataría como asesor.
No hay duda de que le convencieron sus ideas, que básicamente se enfocaban en combatir lo que él consideraba la deriva izquierdista de las grandes cadenas informativas.
¿Cómo? Atacando fuerte al corazón de América, a ese inmenso electorado blanco y conservador que estaba hambriento de políticas racistas y neoliberales que reafirmasen sus creencias.
El magnate era tan bueno en su visión política que consiguió victorias no solo para Nixon, sino también para Ronald Reagan y George H.W. Bush (el padre).
Lo hizo perfeccionando la técnica del ataque contundente al adversario, siendo el cabecilla de algunos de los anuncios electorales estadounidenses más recordados, como aquel en el que se criticaba la permisividad con el crimen del candidato demócrata, Michael Dukakis, a través de la imagen de una puerta giratoria que dejaba escapar a los prisioneros de forma sistemática.

El magnate de los medios Rupert Murdoch quedó como presidente y director ejecutivo interino de Fox NEws y Fox Business News.
Un concepto visual apabullante que define a la perfección su estilo comunicativo (y propagandístico), responsable (junto a otras figuras influyentes de la ultraderecha como Steve Bannon) de que el debate político de hoy esté contaminado por el insulto, la ignorancia y lo irracional, donde faltan argumentos y sobra demagogia.
En 1992, Ailes se alejó de la política para centrarse en aquello con lo que empezó: el periodismo. Dirigió durante unos años la cadena CNBC, pero el gran proyecto de su vida profesional estaba a la vuelta de la esquina: Fox News. En 1996, el magnate de 20th Century Fox, Rupert Murdoch, le pidió que se encargase de crear desde cero una cadena de noticias de corte conservador, que se acabaría convirtiendo en el canal de televisión más visto e influyente del país.
También en el legitimador de temerarios movimientos republicanos como la invasión a Irak, en el propagador de numerosos bulos racistas sobre Barack Obama y en el trampolín de Trump a la presidencia. También el lugar donde desató sus dotes de dictador con un autoritarismo terrorífico y unas manos demasiado largas que le valieron su caída en picado en 2016. Desde luego, el talento para subir y caer con fuerza no puede negársele.
La caída de un depredador sexual
Si algo se le daba tan bien como la propaganda política a Roger Ailes era acosar a sus empleadas de Fox News. Lo hizo impunemente durante más de dos décadas sirviéndose de su poder como fundador y CEO de la empresa para extraer de ellas todo lo que quiso y cerrarles la boca a muchas con acuerdos de confidencialidad.
En la escena más dura de El escándalo (Bombshell), vemos cómo el personaje interpretado por Margot Robbie, Kayla (que no es una persona real, sino un conjunto de las experiencias que vivieron las más de veinte mujeres que han denunciado públicamente al empresario), acude al despacho de Ailes para proponerse como una válida presentadora delante de las cámaras. Él le dice que tiene potencial. Le pide que se levante. Que dé una vuelta para que pueda verla. Que se levante la falda. Más. Un poco más. Tiene que verle bien las piernas. Un poco más. Más, hasta que finalmente asoma la ropa interior.

Gretchen Carlson trabajó en Fox News 11 años. En 2013 fue retirada del programa Fox&Friends y su salario se redujo por el cambio a otro programa y otra franja horaria.
Esta escena concreta (vivida por la periodista Rudi Bakhtiar en 2005) no irá a más, pero la tensión y profunda humillación que nos hace sentir basta para entender que ni siquiera hace falta contacto físico (aunque con muchas otras sí lo hubo) para someter a una persona a una situación de acoso y abuso de poder.
El escándalo sexual de Fox News empezó con la denuncia de la expresentadora Gretchen Carlson, que acababa de ser despedida de la cadena.
Carlson, de 50 años, Miss América 1989, precisó en la demanda que Ailes de 76 años «se la comía con los ojos, hacía comentarios sobre sus piernas, le pedía que vistiera prendas que resaltaran su figura y le dijo que era sexy aunque requería mucho trabajo».
Según declaró, el motivo fue negar las proposiciones sexuales de su jefe («Si tu y yo hubiéramos tenido relaciones sexuales hace tiempo, a ti te habría ido mejor y a mí también», recordó que le dijo), así como haber envejecido demasiado para sus estándares estéticos televisivos.
Antigua Miss América, era el prototipo ideal de Fox, pero el tiempo no perdona para las mujeres en un entorno patriarcal.
Su acción provocó un efecto llamada, impulsada por el silencio de una de las figuras más influyentes del medio, Megyn Kelly, y finalmente su denuncia particular contra Ailes, que intentó forzarla en su despacho una década antes.
Algunas de las experiencias que se han explicado hasta ahora son aterradoras. «Sabes que, si quieres jugar con los grandes, tienes que acostarte con los grandes», le dijo a la reportera Kellie Boyle.
“Procedió a bajarse los pantalones y con mucho cuidado sacó sus genitales y me dijo: Bésalos”, recordaba una modelo que declaró anónimamente, y que sufrió este incidente cuando tenía tan solo 16 años. “Búscame putas”, le pidió a Lauria Luhn, que tras más de diez años usándola como juguete sexual y sadomasoquista, le encargó la tarea de contratar a otras mujeres de su gusto en Fox para incluirlas en su larga lista de víctimas.
Los comentarios sobre los cuerpos de sus periodistas eran habituales, como contaban otras denunciantes como Andrea Tantaros, criticando habitualmente su forma de vestir, preguntando constantemente sobre su vida sexual o sus expectativas de quedarse embarazadas y analizando centímetro a centímetro sus piernas (su gran obsesión, al parecer).
Este trato a las mujeres se trasladaba a la propia política interna de Fox News.
Su principal regla para contratar a una periodista estaba clara: ¿Se la tiraría? Contratada entonces. Ailes hizo de la cosificación a las mujeres uno de los secretos de su éxito mediático. Lo vemos en la película de Jay Roach, donde explican que los pantalones estaban terminantemente prohibidos en favor de las faldas, para enseñar bien las piernas, y el maquillaje era un elemento indispensable.

Megyn Kelly, de 45 años, es una de las grandes apuestas de Fox News para rejuvenecer su audiencia.
Del vestuario pasaban al tipo de imágenes y la disposición del mobiliario del plató, también alteradas alrededor de la hipersexualización: las mesas se eliminaron para no interponerse entre los espectadores y la figura de las presentadoras, que empezaron a utilizar sillas altas para marcar bien el cuerpo.
Tras el escándalo sexual que azotó a la cadena, Roger Ailes fue despedido. Se fue con 40 millones de dólares bajo el brazo y un buen número de denuncias que estaban siendo procesadas por la justicia.
Sin embargo, nunca llegó a pagar por lo que hizo: tan solo un año después de estos acontecimientos, el 18 de mayo de 2017, falleció tras una caída en su casa de Palm Beach. Estaba a punto de cumplir los 77 años.
Quizás Ailes nos dejase hace ya tres años, pero su sombra es demasiado alargada como para hacerla desaparecer, especialmente en la cadena que él mismo fundó y llevó a lo más alto y que hoy día sigue esparciendo sus consignas políticas.
El cine y la televisión parecen estar ahora lidiando desde la ficción con su conflictiva figura (también empiezan a hacerlo con Weinstein), con la esperanza de que la próxima vez no se tarde tanto en bajarlo de su pedestal para hacer justicia.
También, otra importante figura de la cadena, el presentador Bill O’Reilly, también fue objeto de denuncias parecidas de varias personas que trabajaban para él, con millonarias compensaciones para cerrar estos casos.
Las presentadoras que denunciaron a los depredadores sexuales de Fox News, apartadas de la televisión

Julie Roginski
La presentadora de Fox News Gretchen Carlson fue uno de los rostros más populares de la televisión estadounidense. Hasta 2016, cuando denunció a la cadena y a su presidente, Roger Ailes, por acoso sexual. Pronto, más periodistas alzaron la voz contra el comportamiento del directivo.
Carlson salió de la cadena con un acuerdo extrajudicial secreto por el que fue indemnizada con casi 18 millones de euros. Aunque aparentemente se hizo justicia, Gretchen Carlson, que actualmente presenta documentales especiales para A+E Networks, y muchas de las periodistas que denunciaron el acoso sufrido en Fox News no han vuelto a trabajar en grandes cadenas, según denuncia un reportaje publicado por «The Hollywood Reporter».
Muchas denuncian que las cadenas que entonces las vieron como exitosas periodistas ahora las ven como «tóxicas». Es el caso de Julie Roginski, comentarista en Fox desde el año 2011 y asesora del Partido Demócrata.
En 2017 denunció las proposiciones sexuales que le hizo Roger Ailes y dejaron de contar con ella, después de tres renovaciones de contrato. «Los agentes tienen miedo de trabajar con nosotros porque temen que las cadenas tomen represalias contra sus clientes.
Y las cadenas no quieren trabajar con nosotros porque temen que denunciemos el mal comportamiento, como hicimos en Fox», afirma Roginski, que ha vuelto a la empresa de consultoría que ella misma fundó.

Rudi Bakhtiar en Fox
Un caso similar es el de Rudi Bakhtiarm, que se incorporó a Fox como corresponsal en 2006.
En 2007, denunció que había sido acosada por otro ejecutivo de la cadena y fue relegada de su puesto con una indemnización de poco más de 500.000 euros. Desde entonces solo encontró trabajo en cadenas locales.
Años después, su nombre fue publicado por «The New York Times» en una lista de mujeres que habían declarado ser víctimas de acoso sexual.
Entonces, algún compañero pidió no trabajar con ella y acabó perdiendo el contrato que tenía con Reuters. «A veces me pregunto dónde estaría en este momento si [el acoso sexual] no hubiera sucedido. Probablemente, ganando 800.000 dólares al año», lamenta Bakhtiar.

Tamara Holder
La historia se repite con Tamara Holder, analista legal en varios programas de la cadena y comentarista de un espacio de la web llamado «Sports court» centrado en el mundo deportivo. En 2015 denunció el acoso que sufrió por parte de un ejecutivo de Fox. En 2017 expiró su contrato y la cadena no volvió a contar con ella. Ahora se dedica plenamente al mundo legal.
«Difícil encaje»
Las periodistas entrevistadas aseguran que sus representantes dejaron de trabajar con ellas o que incluso les pidieron que no denunciaran los hechos. La propia Tamara Holder asegura que su agente le pidió que no desvelara lo ocurrido, y cuando lo hizo, dejó de trabajar para ella.
Un agente entrevistado por «The Hollywood Reporter» cree que el origen de esta marginación está también en la naturaleza de los fichajes que hizo Roger Ailes para Fox News. «Fichó a muchas personas que no habían trabajado en el área de noticias tradicionales, así que no necesariamente tienen habilidades que sean aplicables fuera de Fox».
Ante estas declaraciones, la revista recuerda otras mujeres que dejaron la cadena sí han encontrado trabajo en grandes canales como CNN o ABC, y que son específicamente las mujeres que denunciaron el acoso de Roger Alies las que no han vuelto a los grandes programas de noticias.

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