Curiosidades (V) …
Los 6 episodios más mortales de la historia
La humanidad ha sido testigo (y causante) de múltiples eventos que causaron una infinidad de muertes horribles y devastación generalizada. En la lista que sigue a continuación se excluyeron las catástrofes naturales y se dejaron únicamente los eventos provocados por los hombres – eventos que no tenían ni los más mínimos motivos para ocurrir.
La gran hambruna en China.

Al periodo comprendido entre 1958 y 1961 se le conoce como “El Gran Salto Adelante” – una lección sombría de lo que puede suceder cuando un gobierno intenta cambiar a un país de una forma acelerada.
Aunque las condiciones climáticas llevaron hambre a los chinos, este desastre en el que murieron 43 millones de personas también puede verse como una consecuencia de los intentos del gobierno por llevar rápidamente al país de una economía basada en la agricultura a una sociedad comunista moderna.
Los campesinos chinos describieron este lapso como los tres años más amargos en la historia de China. Varias décadas después, la economía china se convirtió en la más grande del mundo, pero pagaron un precio muy alto para llegar hasta allí.
Crímenes soviéticos.

Este es otro ejemplo de la catástrofe que se desata en un país cuando una enorme población intenta cambiar su condición económica y social en un corto periodo de tiempo.
Bajo la Unión Soviética, de 1917 a 1953, millones de ciudadanos rusos murieron a causa de las guerras, el hambre, los reasentamientos forzados y otros crimines. La estimación más optimista es de impresionantes 49 millones de muertes.
Con Joseph Stalin al mando, la Unión Soviética jugó un papel primordial en la derrota de la Alemania Nazi en la Segunda Guerra Mundial y pasó a alcanzar un estatus de superpotencia, tras una acelerada industrialización y mejorías en las condiciones sociales del pueblo soviético.
Pese a este progreso, el régimen de Stalin también se vio marcado por las constantes violaciones a los derechos humanos, las masacres, las purgas y ejecuciones extrajudiciales de miles de personas.
Conquistas mongólicas.

Si hay un hombre que pudo haber tenido más sangre en sus manos que cualquier otro personaje en la historia, ese hombre es Gengis Kan. Bajo el liderazgo de Kan (y sus sucesores tras su muerte), el Imperio Mongol se convirtió en el más grande imperio terrestre que el mundo ha visto. En su máximo esplendor llegó a dominar el 16% del planeta Tierra.
El ejército mongol devastó Asia, eliminando a sus rivales con gran ferocidad durante casi dos siglos. Se estima que unas 60 millones de personas murieron en este episodio, un número que pudo haber sido mucho más grande si los mongoles hubieran continuado con su avance al oeste, sobre Europa.
Pese a toda esa matanza, el dominio Mongol no fue del todo malo. El régimen estuvo marcado por la tolerancia religiosa, así como por los incentivos fiscales destinados a los pobres.
Primera Guerra Mundial.

Aunque muchas guerras se hayan aproximado bastante, la Gran Guerra se considera la primera guerra verdaderamente global. Las causas de este conflicto son muy variadas y hasta complicadas, pero basta con decir que, en 1914, cuando los diversos imperios de Europa comenzaron a parecer demasiado grandes unos frente a otros, decidieron formar dos grandes alianzas y luchar a muerte por el dominio total.
Así, Europa quedó dividida y arrastró al resto del mundo a esta cloaca de codicia, muerte y destrucción. Las tácticas de guerra empleadas fueron, por así decirlo, absurdamente obsoletas. Muchas veces se condenaba a los jóvenes soldados a caminar muy lentamente en dirección a los disparos de ametralladora del adversario.
Cuando la guerra terminó, en 1918, Europa y el mundo comenzaron el recuento de muchas vidas perdidas, el número de muertos se estimó en 65 millones. La mayoría estuvo de acuerdo en que esto no podía volver a suceder. Hasta que…
Segunda Guerra Mundial.

Tras darnos un merecido descanso después de luchar durante algunos años, la “guerra total” estalló nuevamente en el año de 1939. Dos frentes se habían dividido nuevamente en vastas fuerzas, y se hacían llamar “Aliados” y el “Eje”. Durante una corta pausa antes de la guerra, cada país decidió construir algunas nuevas máquinas para matar personas que arrojaron sobre el cielo y el mar.
También se vio el desarrollo de vehículos más eficientes sobre tierra, así como el reinado de las armas automáticas. Y como si esto no fuera ya lo suficientemente loco, cierto país (llamado Estados Unidos) decidió construir una gran bomba atómica.
Eventualmente los “Aliados” se levantaron con la victoria, pese a que el 85% de las muertes haya sido de su lado, con la Unión Soviética y China contando el mayor número de víctimas. Un devastador número de muertes también se produjo fuera de la zona de combate, mismo que puede ser atribuido a los crímenes de guerra. El número estimado es de 72 millones de muertos.
La colonización europea de las Américas.

Cuando Cristóbal Colón, John Cabot y otros exploradores descubrieron un nuevo continente en el siglo XV, estas tierras nuevas les sonreían en lo que parecía ser la aurora de una nueva era. Los europeos aventureros habían descubierto un paraíso al que podían llamar hogar. Sin embargo, había un problema: estas tierras ya estaban pobladas.
Los indios, que eran legítimos dueños de estas tierras, fueron víctimas de masacres a lo largo de los siglos posteriores. Los exploradores europeos desembarcaron, además de enfermedades y plagas, sus ejércitos bien armados para aniquilar a nuestros ancestros.
Aunque la guerra y el proceso de invasión fueron responsables por una buena parte de las víctimas, la falta de inmunidad a enfermedades desconocidas terminó cobrándose el mayor número de muertes.
Algunas estimaciones sugieren que un 80% de la población nativa de las Américas pereció como resultado del contacto con los europeos. Ese porcentaje equivale a increíbles 100 millones de personas.
5 investigaciones científicas dolorosas o poco éticas
En la actualidad vivimos una realidad de descubrimientos científicos constantes. Sin embargo, no todos estos se hacen por razones bondadosas o de las formas más éticas.
Algunos investigadores suelen creerse la falacia de que todo se justifica en el nombre de la ciencia, cometiendo actos realmente vergonzosos, carentes de ética o simplemente estúpidos. Conoce cinco de ellos a continuación.
1 – Los guatemaltecos contagiados de sífilis por John Cutler.

En el transcurso de la Segunda Guerra Mundial, el gobierno de los Estados Unidos estaba realmente preocupado de que sus soldados llevaran sífilis y gonorrea como suvenires a casa. La penicilina fue la solución más rápida para estas enfermedades, pero un “héroe médico” llamado John Cutler estaba determinado a resolver los problemas de ETS al precio que fuera, pasándose por el arco del triunfo cosas insignificantes como la ética.
En el año de 1943, Cutler se dirigió a Indiana e intentó infectar un grupo de prisioneros con gérmenes colectados de prostitutas locales aplicados directamente sobre el paquete. (¿Afortunadamente?) Este método no tuvo el mismo porcentaje de éxito que habría tenido el sexo.
Para complicar las cosas, a estos presos voluntarios nunca se les dijo qué les habían colocado en la punta del pelón. Pero no hubo repercusiones de ningún tipo y, por increíble que parezca, Cutler siguió con su trabajo.
Habría sido lamentable que acabara así, pero la cosa empeoró. Un médico guatemalteco llamado Juan Funes extendió una invitación a Cutler para que visitara su país y perfeccionara su particular forma de hacer ciencia usando como conejillos de indias al pueblo de Guatemala.

John Cutler
En esa época, la prostitución era una actividad legal en Guatemala y las profesionales del área eran obligadas a visitar una clínica dos veces a la semana.
Si crees que era para evitar la propagación de ETS, pues no.
Con el estandarte de la ciencia en alto, John Cutler estaba dispuesto a ponerle fin a esto.
Funes proporcionó a Cutler una lista de prostitutas conocidas por sus infecciones con enfermedades venéreas, pero como era un hombre del método científico impecable, decidió crear sus propias prostitutas infectadas.
Así, eligió ocho mujeres no infectadas y las contagió a través de inyecciones en el líquido cefalorraquídeo.
Después de esto se les ordenó sostener relaciones sexuales con soldados guatemaltecos (probablemente confundidos de que alguien les ofreciera servicios de esa clase gratis) y prisioneros (que probablemente no hicieron demasiadas preguntas). Evidentemente, eso no se detuvo allí.
Las prostitutas también infectaron a pacientes psiquiátricos e inocentes desprevenidos. Como era una constante en los trabajos de Cutler, nadie dio ningún tipo de consentimiento.
En total, Cutler terminó exponiendo a 558 soldados, 486 pacientes psiquiátricos, 219 prisioneros y otros 39 infelices a toda una variedad de enfermedades. Y todo esto para que el “equipo de investigación” nunca obtuviera un resultado sólido. Después de todo, lo único que se aprendió con esta atrocidad fue que John Cutler era un auténtico imbécil.
Pero ni así aprendieron la lección. Dos décadas después, John Cutler estaba involucrado en los infames experimentos de la sífilis en Tuskegee, una reverenda barbarie en la que se vieron involucrados hombres negros de Alabama rural y un falso programa de salud gratuito ofrecido por el gobierno mientras que, seguramente ya adivinaste, eran secretamente infectados con sífilis.
2 – Nicholas Senn, el sujeto que infló un globo en su trasero.

Nicholas Senn
En la recta final del siglo XIX, un renombrado cirujano de la época llamado Nicholas Senn decidió hacer algo asquerosamente extraño: meterse un globo por la puerta trasera y bombearlo con quince litros de hidrógeno, todo en nombre de la ciencia.
Senn inventó un fetiche y al mismo tiempo descubrió una forma de diagnosticar intestinos rotos.
Pero no fue fácil llegar hasta ese punto. Los experimentos anteriores del Dr. Senn se hicieron en perros y no salieron bien, a menos que consideres que hacer estallar o incendiar perros es un resultado positivo.
Lo anterior es algo que vuelve mucho más descabellada la decisión de experimentar en sí mismo.
Olvidemos el dolor durante un segundo.
Para él, el dolor era solo una forma que tenía su cuerpo de decirle que aún había espacio para el aire en su trasero.
Medicamente hablando, es una forma absurda de tratar las lesiones de guerra que Senn pretendía curar.
Los colegas de Senn le dijeron que inflar a sus pacientes con gas inflamable y presurizado para verificar si tenían un agujero en el intestino o si sus puntos quirúrgicos estaban bien aplicados era algo impracticable y enfermo, pero el hombre decidió hacerlo consigo mismo, en su propio trasero.
Me arriesgaré a sugerir que sus intenciones iban más allá de los resultados médicos.
3 – Claude Barlow, el hombre que se infestó de parásitos para llevarlos a Estados Unidos.
Claude Barlow tenía una obsesión especial por la esquistosomiasis, una terrible enfermedad parasitaria endémica de África, que entre sus efectos más desagradables provoca diarrea sanguinolenta. Es esparcida por gusanos que eligen como hogar el trasero de un caracol especifico durante uno de sus ciclos de vida.
Los intentos por traer el gusano al continente americano para estudiarlo habían fallado hasta entonces, principalmente debido a la falta de traseros apropiados de caracoles.

Por eso, en 1944 Claude Barlow ideó la solución perfecta, una que no requería de ningún caracol: decidió infectarse y llevar los gusanos a casa usando su cuerpo como contenedor.
Dos meses y medio después de comer los caracoles infestados, Barlow experimentó una fiebre que le duró varias semanas. Entonces, notó algo extraño saliendo de su orina. En esa solución había huevos de esquistosomiasis. También estaban en sus heces.
Sus testículos aún estaban abarrotados de huevecillos y pus sangriento. Para complementar este horror, se hizo una cortada y de esta salieron gusanos adultos.
La fiebre de Barlow empeoró. Tenía que orinar de forma constante, prácticamente cuatro veces cada hora, y los huevecillos seguían saliendo por su orina, esperma y heces, hasta el punto en que estaba produciendo 30,000 por día.
Además de la diarrea y otros síntomas, el científico solo podía conciliar el sueño bajo una fuerte sedación, pero siguió anotando el progreso de la enfermedad para no perder de vista su meta.
Diez meses después de la infección de Barlow, se decidió no estudiar al schistosoma. ¿Por qué? Básicamente porque aún no tenían los caracoles para producir los huevos. Claude Barlow transformó su cuerpo en una granja de gusanos postapocalíptica para nada.
Entonces, el investigador necesitaba curarse. El estándar en ese tiempo era tratar la esquistosomiasis con fuadin, una mezcla de medicamentos más toxica que la mayoría de las quimioterapias actuales. Tres meses después del tratamiento, los huevecillos regresaron.
Claude Barlow tuvo que repetir la terapia incontables veces. Disculpa, pero no existe un final feliz para esta historia.
4 – Michael L. Smith, el hombre que se dejó picar por abejas para descubrir donde duele más.

Michael L. Smith es famoso por haber hecho algo absolutamente estúpido: dejarse picar por abejas en todo el cuerpo.
Un hermoso día este sujeto se llevó, sin querer, una picadura en los testículos (no sabemos cómo, pero podemos adivinar lo que estaba haciendo). La reacción de Michael fue la más normal de todas.
“Oye, no dolió tanto como debería. Voy a arrancar un proyecto de investigación para descubrir qué parte del cuerpo humano duele más cuando pica una abeja”.
El proceso no resultó muy difícil: durante 38 días dejó que las abejas lo picaran en diferentes partes del cuerpo. Sí, incluida la penecilina intrapiernosa. Y aunque “el socio” no alcanzó el primer lugar, si quedó en el podio con un tercero.
Aparentemente, es más dolorosa una picadura de abeja en la nariz o labio superior. La próxima vez que te rodee un enjambre de abejas, ya sabes: tapate la cara.
5 – Hooman Soltanian, el hombre que fotografió pechos de gemelas por la “ciencia”.

Un cirujano llamado Dr. Hooman Soltanian se presentó en el Twins Day Festival (una convención de gemelos en Twinsburg, Ohio, Estados Unidos, y solicitó a algunas gemelas permiso para fotografiar sus senos. Probablemente no fue el primer pervertido en intentar esto, pero quizá sí fue el primero en tener éxito.
Hooman tenía curiosidad por saber qué factores afectaban la seguridad en los implantes de mama. 161 pares de mujeres estuvieron de acuerdo en dejarlo fotografiar sus gomas. Soltanian tomó las fotos y pidió a sus colegas cirujanos evaluar los valores estéticos como la calidad de la piel, caída y simetría.
¿Qué terminó descubriendo Soltanian? El hecho subjetivo número 1 fue que fumar, beber y los embarazos múltiples pueden hacer unos senos menos atractivos. El 2 fue que la hidratación, amamantar y la terapia de reposición hormonal pueden hacer los senos más atractivos. El 3 fue que la ciencia puede ofrecerte acceso a placeres inconmensurables.
5 cosas sobre los samurái que la cultura pop no muestra
1 – Los samurái no honraban la lealtad.

Los guerreros samurái no siempre tuvieron esa imagen de hombres honorables que subsiste en el imaginario popular. Hasta el 1600 carecían por completo de un “código” entre colegas, por lo que no era nada raro que traicionaran a sus maestros. Incluso después de esta época, la lealtad era algo que tenía mucho más importancia en un papel que en la realidad.
Si un maestro no recompensaba ni cuidaba al guerrero que lo defendía, el samurái aprovechaba las primeras de cambio para unirse al enemigo. En esa época, uno no podía confiar ni en la propia sombra, y era algo típico que se revelaran y después volvieran a trabajar con el mismo mentor.
2 – Recurrían a una especie de flauta para matar.

El shakuhachi era una especie de flauta construida con bambú y, por si queda alguna duda, una de las armas más raras empleadas por los guerreros samurái. Originalmente era un instrumento empleado por monjes budistas que recorrían las calles tocando con cestos en la cabeza mientras predicaban.
Analizando la escena, los samurái se dieron cuenta que este podía ser el disfraz perfecto si podían apropiarse. Así fue que estos guerreros transformaron el shakuhachi en arma y, si eran atrapados, estarían listos para responder al enemigo.
3 – Los perros de los samurái llevaban armaduras.

Lo creas o no, las mascotas de estos guerreros también llevaban protección. La siguiente imagen presenta una armadura para perro confeccionada a comienzos del siglo XIX. Aunque no existe mucha información sobre el tema, se entiende que no estaba hecha para las batallas, sino como simples adornos para los desfiles. El conjunto está integrado por un casco, una falda de cuero y un bolso.
En algún punto de la historia, un samurái marchó por las calles de Japón conduciendo a un perro enfundado en una armadura completa.
4 – Los samurái querían que sus cadáveres olieran bien.

Kimura Shigenari, uno de los samurái más legendarios en la historia, libró su última batalla en 1615, mientras defendía el castillo de Osaka de un ejército invasor. Antes de cada batalla, Kimura atravesaba un ritual importantísimo: quemar incienso dentro de su máscara.
Él sabía que podía perder la vida en cualquier batalla y que su cabeza sería tomada como un trofeo. Por eso, esperaba que aquel que lo decapitara se llevara una parte de su cuerpo debidamente perfumada.
Cuando finalmente cayó en batalla, el líder Tokugawa Ieyasu quedó tan impresionado con la actitud del guerrero que incentivó a todos sus hombres para que hicieran lo mismo.
5 – Se preocupaban mucho por el baño.

Después que el samurái Uyesugi Kenshin fuera asesinado por sorpresa en el baño (con las prendas abajo), otros guerreros empezaron a preocuparse por sus idas para atender el llamado de la naturaleza.
Así, muchos samurái desarrollaron técnicas propias, como ir al baño con la pierna derecha del pantalón completamente fuera del cuerpo. De esta forma, si alguien entraba, estarían listos para pelear.
6 Cosas que juras que son verdad, pero en realidad son mitos
¿Ya escuchaste ese mito de que usar rastrillo para depilar el vello corporal lo deja más grueso? ¿Y sabías qué los cuernos en los cascos de los vikingos en realidad son una invención moderna? Son muchos los mitos cotidianos que nos rodean y es hora de ir abandonándolos poco a poco.
01 – La manzana de Adán y Eva.

Según el libro de Génesis: Eva toma el fruto, lo muerde y se lo ofrece a Adán. Esto se convertiría en la primera pareja del mundo que caía en el pecado. Sin embargo, no existe ninguna referencia al tipo de fruta en la Biblia.
En la versión original del texto se hace referencia al “árbol de la ciencia del bien y del mal”. El mito de que era una manzana se estableció con las representaciones visuales que hicieron diversos artistas sobre el tema, y posiblemente haya surgido por el parecido de las palabras encontradas en la Vulgata: «lignus scientiae boni et mali» («árbol de la ciencia del bien y del mal») y “malum” que es el sustantivo latino para “manzana”.
02 – Despertar a un sonámbulo podría provocarle la muerte.

Es totalmente cierto que despertar a una persona que sufre de sonambulismo puede ser peligroso, toda vez que se trata de una persona que no está consciente y podría reaccionar de forma imprevisible y hasta violenta cuando se le despierta de forma brusca. Pero, que el hecho de despertarlo pueda provocarle una impresión tan intensa que termine en la muerte es una creencia totalmente infundada.
03 – Usar rastrillo para quitar el vello lo deja más grueso.

Este es un mito enorme provocado principalmente por una falsa impresión. Cuando usamos un rastrillo, cortamos el vello al ras de la piel, precisamente el lugar donde tiene un mayor grosor. Entonces, cuando el vello empieza a crecer de nuevo, tenemos la sensación de que está mucho más grueso que antes de depilarlo.
04 – Van Gogh se cortó la oreja por una mujer.

Empecemos por aclarar que Van Gogh solo se cortó un trozo del lóbulo izquierdo (no toda la oreja) durante un episodio de psicosis frente a su amigo Paul Gauguin. Van Gogh lo amenazó con el mismo cuchillo con que se había lastimado y después envolvió el trozo de oreja en un pedazo de tela.
Poco después, el pintor llevó el “obsequio” a una prostituta desconocida en las inmediaciones de un burdel. Evidentemente, la prostituta quedó aterrorizada y dio aviso a la policía, que logró encontrar a Van Gogh a tiempo y asistirlo para evitar que muriera desangrado.
05 – Esclavos construyeron las pirámides egipcias.

Una serie de descubrimientos en los últimos años cambió esta idea, de hecho, la evidencia dicta que eran trabajadores libres, respetados y bien remunerados, pues fueron sepultados al lado de la pirámide del faraón. Si hubieran sido esclavos, jamás les hubieran permitido descansar en esas tierras.
06 – Los vikingos usaban cascos con cuernos.

Los retratos de estos guerreros empezaron a tener cascos con cuernos después del siglo XIX, cuando una ópera de Wagner los representó así, aunque la civilización nórdica existió mucho antes y no hay indicios históricos de que este accesorio tuviera esta apariencia.
5 secretos sobre el inicio del cristianismo
A los estudiosos del cristianismo les resulta complicado afirmar las cosas con absoluta certeza, pues como todo tuvo lugar hace mucho tiempo, las evidencias disponibles son confusas. Sin embargo, existen algunos datos extraños sobre esta doctrina que no suelen mencionarse mucho en nuestros días, como…
Al inicio del cristianismo, la imagen de Jesús era diferente.

Imagen representativa del primer Concilio de Nicea.
Cuando el emperador Constantino reconoció al cristianismo como una religión, tres siglos después de la muerte de Jesús, la doctrina no era más que un cúmulo de sectas e ideas concurrentes. La verdadera naturaleza de Jesús fue motivo de un intenso debate.
Curas milagrosas, invisibilidad, levitación, indestructibilidad y varios otros súper poderes al más puro estilo X-Men se consideraron como características necesarias para enfatizar que Jesús podría haber escapado de su encuentro con la crucifixión si así lo hubiera querido, pero en lugar de esto aceptó su muerte como una forma de redimir a los humanos y a sus pecados.
Una de las nociones más espirituales sobre el tema fue que Jesús era un ser capaz de sufrir metamorfosis y cambiar su apariencia a voluntad, pues era dueño de un cuerpo de energía tan poderoso que apenas y parecía humano. Incluso existió la secta agnóstica del Carpocraciano, donde se representaba a Jesús como un ser de ambos sexos, prácticamente libertino.
Afortunadamente, la fase experimental de Jesús no duró mucho. Aunque el concepto de Santísima Trinidad aun fuera un trabajo en construcción, solo unos cuantos obispos ostentaban el poder. En el año 325, en el primer Concilio de Nicea, el emperador mandó a poner orden en todo este asunto y determinó la doctrina “oficial” del cristianismo.
Habiendo decidido (probablemente de forma totalmente arbitraria) aquello en lo que debía creer la Iglesia, empezó la persecución de todo aquel que no estuviera de acuerdo con lo que habían acordado los poderosos dueños de “la verdad”. Las masacres por este motivo siguen ocurriendo hasta nuestros días.
Las mujeres tuvieron papeles importantes en la historia de la Iglesia, pero las ocultaron.

Puede parecer extraño, pero alguna vez las mujeres desempeñaron cargos importantes dentro de la Iglesia, y esto sucedió hasta el siglo XII según Gary Macy, profesor de teología en la Universidad de Santa Clara, Estados Unidos. Aparentemente uno de los factores decisivos para que esto sucediera fue la menstruación, y es que los líderes católicos empezaron a instaurar leyes de pureza tomando como referencia antiguas escrituras hebreas.
Según un artículo de Chicago Tribune, Phoebe fue una confiable mensajera del apóstol Pablo, y parcialmente responsable en el proceso de instaurar un dogma estándar. ¿Nunca escuchaste hablar de ella? No te sorprendas.
Otras mujeres como Lydia, Tabitha y Fabiola fueron las impulsoras de los proyectos de servicio social que organizó la religión, como monasterios, conventos y hospitales para los más necesitados. Pero nadie conoce sus nombres. Otra mujer con un papel importante en el cristianismo fue Santa Elena, madre del primer emperador cristiano, Constantino, que levantó grandes iglesias en Francia, Roma, Jerusalén y Belén.
Estas pioneras tuvieron grupos muy grandes de seguidores en las primeras congregaciones religiosas. Algunos investigadores también han dicho que muchos de los primeros diáconos fueron mujeres. Pero ignoramos todo esto porqué en determinado punto de la historia, a medida que el cristianismo se hizo más estable, también pasó a ser más machista. En 1 Timoteo 2:12 hay un dato revelador “Yo no permito que la mujer enseñe ni que ejerza autoridad sobre el hombre, sino que permanezca callada”.
Así, sacerdotisas y estudiosas religiosas fueron siendo excluidas, aunque todavía sirvieron en algunas funciones hasta el 1300.
El debate sobre la circuncisión es antiguo.

Santo prepucio
En nuestros días, la polémica de la circuncisión ronda en torno a la salud. Pero en el pasado, las peleas eran sobre la obligación de hacerlo frente a Dios. De hecho, la polémica se ha mantenido latente desde hace miles de años.
En los albores de la religión cristiana, esto recaía en los judíos y no judíos. Los judíos insistían en que un buen cristiano debería tener solo el 90% del pene, mientras que otros creían que ese 10% hacía una gran diferencia.
La razón para dicha controversia es que los cristianos inicialmente se apoyaban en el Antiguo Testamento y en las costumbres judías pero, a medida que pasó el tiempo, empezaron a darle la espalda a estas escrituras. Como era evidente, la circuncisión se convirtió en una práctica cada vez más cuestionada.
Para hacer las cosas mucho más confusas, Jesús (que fue circuncidado) supuestamente logró dar su apoyo a la tradición judía de la circuncisión como parte del deber de todo hombre hebreo (Mateo 5:17) y se opuso a la misma (Evangelio según Tomás – 53) al considerarla algo inútil, pues de otra forma los hombre ya nacerían circuncidados.
Eventualmente, San Pablo intervino para aclarar el tema en su Epístola a los gálatas. Su abordaje fue simple: los cristianos con raíces judías podían mantener la circuncisión si así lo deseaban, pues era parte de su historia y tradición.
Sin embargo, no podían forzar a los cristianos no hebreos a realizar dicha práctica, después de todo, el hecho de que Jesús haya muerto por nosotros en la cruz no parece guardar relación alguna con el hecho de tener prepucio o no.
Un hombre odiado por la Iglesia propuso la división entre Nuevo y Antiguo Testamento.

El apóstol Juan (izquierda) y Marción.
Previo a Marción de Sínope, la Biblia cristiana tal como la conocemos no existía. No existía una separación conocida entre “Viejo” (judío) y “Nuevo” (cristiano) Testamento. Simplemente eran cientos de historia diferentes, libros y evangelios esparcidos.
Marción pertenecía a una secta que tenía la intención de canalizar sus opiniones en una obra de apariencia oficial. Su deseo era separar los escritos del cristianismo en dos testamentos, toda vez que esta división encajaba en su teoría: Marción creía que la divinidad de lo que vendría siendo el Antiguo Testamento era un dios creador completamente diferente y maléfico al misericordioso del Nuevo Testamento. Es decir, el dios del Viejo Testamento básicamente era un ser maligno.
Marción hizo un intento premeditado de eliminar cualquier vestigio del pensamiento judío previo a Jesús de su nueva Biblia. Su organización de los testamentos fue extremadamente minimalista. Evidentemente, no a todos les cayó bien la idea.
Sin embargo, la acción de Marción mostró a la antigua Iglesia la urgencia por el desarrollo de un canon bíblico. Por eso, para poner fin a su influencia, lo excomulgaron y propusieron un Nuevo Testamento que refutaba la posición de Marción, aunque conservó su estructura general.
Es decir, la Iglesia creyó que Marción era un loco por proponer dos versiones de Dios, pero la preparación que hizo este hombre de los textos bíblicos posteriormente fue adoptada por la misma y utilizada a partir de Tertuliano, por supuesto, con las consecuentes alteraciones.
La extraña ágape.

En los albores del cristianismo, algunos seguidores participaban en una festividad conocida como ágape. También conocida como “fiesta del amor”, era una comida que los cristianos de los primeros siglos hacían en comunión, una especie de banquete de hermandad.
Las referencias a estas comidas aparecen en Corintios 11:17-34, en la carta de San Ignacio de Antioquía a los fieles de Esmirna, donde el término “ágape” es usado y en una carta de Plinio el Joven a Trajano. Tiempo después, el Sínodo de Laodicea, entre los años 363 y 364, prohibió que las iglesias realizaran dicha fiesta.
En teoría, las ágapes eran reuniones de paz y devoción, pero como sucede con toda buena fiesta, en ocasiones las cosas se salían de control.
Es decir, el motivo – religioso – del evento era olvidado, y la reunión se convertía en una ocasión para beber y comer hasta el hartazgo, o para la ostentación por parte de los miembros más pudientes de la comunidad (que se comían todo antes de que los menos favorecidos llegaran), como consta en Corintios 11:17-34, en una crítica del apóstol Pablo.
“Porque cuando os reunís en uno, eso no es para comer la cena del Señor, pues cada cual se adelanta a comer su propia cena; y mientras uno tiene hambre, otro se halla embriagado. ¿Acaso no tenéis casas en donde comer y beber? ¿O menospreciáis la iglesia de Dios y avergonzáis a los que no tienen?”.
En África del Norte, San Agustín escribió de celebraciones religiosas con bebida llevadas a cabo en cementerios, y una secta de Alejandría en particular uso esta “fiesta del amor” como pretexto para organizar orgias. Por estas y muchas otras razones, las ágapes cayeron en desuso en torno al siglo III, dando paso a una Eucaristía menos jocosa.
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