La travesía de la Estatua de la Libertad: De Francia a Nueva York…

UnaBreveHistoria(D.Piñeiro)/QUO(R.Mingorance)/GrandesMedios — El 28 de octubre de 1886, mientras el clima se tornaba desagradable por la lluvia y la niebla, la ciudad de Nueva York tenía un gran motivo para celebrar. Fue ese el día en que se inauguró oficialmente la Estatua de la Libertad.
En medio de un discurso, el escultor de la obra, el francés Frédéric-Auguste Bartholdi, fue quien tiró la cuerda para dejar caer la gran bandera de su país que cubría la cara de la estatua. Al revelarse el rostro de la Dama de la Libertad, el monumento se convirtió oficialmente en la estructura más alta de la ciudad: 93 metros desde la base del pedestal hasta la punta de la antorcha.

Lejos de ser una historia romántica, la construcción de la Estatua de la Libertad está llena de dificultades. Dificultades económicas y políticas que complicaron su construcción y que incluso estuvieron a punto de provocar que se erigiese en una ciudad distinta a Nueva York.
Cuando Auguste Bartholdi se enteró del final de la esclavitud en Estados Unidos se quedó tan conmovido que pensó que debía hacer algo. Le iba dando vueltas a la cabeza hasta que tuvo la gran idea. Haría una estatua de cobre que simbolizaría la unión del pueblo francés y el americano para defender la libertad, la igualdad y la fraternidad.

Todo comenzó en 1865 cuando un jóven escultor francés acudió a un banquete cerca de Versalles. Allí conoció y conversó con Edouard de Laboulaye, un prominente jurista e historiador francés de la época.
De Laboulaye, un gran admirador de los Estados Unidos, observó que el centenario del país, que se celebraría en 1876, se acercaba, y pensó que sería una buena idea para Francia el hacer un regalo a la jóven nación para conmemorar tal evento.

¿Pero qué tipo de regalo? se preguntó Laboulaye. Bartholdi vió una inmejorable ocasión de llevarse la conversación a su terreno y propuso una estatua gigantesca de alguna clase. La idea fue bien acogida pero se quedo en eso, una idea, y tendrían que pasar casi seis años para que el proyecto diese sus primeros pasos.
Hacia 1871, Bartholdi ya tenía la mayor parte de los detalles resueltos, en su mente, claro: el monumento americano sería una estatua colosal de una mujer y se llamaría «La libertad ilumina el mundo». El coste sería sufragado por los franceses, y el pedestal sobre el que se asentase estaría financiado y construido por los Americanos.

En junio de 1871, Bartholdi viajó a Estados Unidos. Durante el viaje escogió la Isla de Bedloe, conocida posteriormente como la «Isla de la Libertad», para situar su escultura y, durante los 5 meses siguientes, trató de conseguir apoyos para su proyecto viajando por todo el país.
Pasado ese tiempo volvió a Francia, donde el gobierno de Emperador Napoléon III (el sobrino de Napoléon Bonaparte) era abiertamente hostil a los ideales democráticos y republicanos en los que se inspiraba la Estatua de Libertad.

Por ello Bartholdi procuró pasar desapercibido hasta 1874, cuando fue proclamada la Tercera República tras la derrota de Napoléon III en la Guerra franco-prusiana.
Obtener los 400.000 dólares que Bartholdi estimó serían necesarios para construir la estatua en Francia no iba a ser tarea fácil. El trabajo se paraba con frecuencia por falta de fondos. Para superar este problema se creó en 1874 la llamada Unión Franco-Americana, con el propósito de organizar la recaudación de fondos para la construcción del monumento.

Para ello se utilizaron todos los medios de la época, artículos en la prensa, espectáculos, banquetes, impuestos, lotería, etc…
Faltaban dos años para la celebración del centenario americano y tantas demoras habían hecho que ya nadie, incluido Bartholdi, pensase que la estatua podía estar construida para 1876.

Desembalaje de la cabeza de la Estatua de la Libertad, que fue entregada el 17 de junio de 1885.
A pesar de ello Bartholdi continuó con su trabajo y buscó un ingeniero para que hiciera el diseño de la estructura interna de la estatua. Gustave Eiffel, que por aquel entonces aún no había construido la famosa torre que lleva su nombre, fue contratado para llevar a cabo dicha labor.
Él sería el encargado de crear una estructura interna que soportase la estatua y diseñar un esqueleto que permitiera que la piel de cobre se mantuviera verticalmente.

La antorcha y parte del brazo de la Estatua de la Libertad en exhibición en la Exposición del Centenario de 1876 en Filadelfia.
Siguiendo los planos de Gustave Eiffel, la estructura interior se fabricó en hierro recubierto con cobre, y estaría anclada al pedestal por un enorme poste central, dado que que el peso de la estatua sería de 225 toneladas.
En junio de 1884 el monumento estaba terminado. Bartholdi lo había erigido en un patio al lado de su estudio en París. El plan original era desmontarlo en cuanto estuviese completado y enviarlo a los Estados Unidos, donde sería instalado encima de un pedestal en la Isla de Bedloe.

El brazo derecho con la antorcha estuvo en exhibido en el parque Madison Square en Manhattan.
Pero las obras del pedestal avanzaban muy lentas o, directamente, no avanzaban. El caso era que, con la estatua terminada, la base no estaba todavía construida y no había visos de que lo fuese a estar en poco tiempo. Pero lejos de solucionarse, los problemas crecieron.
En septiembre de 1884 las obras habían cesado por falta de fondos y todavía eran necesarios 100.000$ más para finalizarlo. Como el dinero no aparecía por ninguna parte Boston, Cleveland, Filadelfia, y San Francisco comenzaron a competir para traer la Estatua de Libertad a sus ciudades.

La cabeza de la Estatua de la Libertad en la Exposición Internacional de 1878 en París.
La recaudación de fondos para llevar a cabo la construcción de la base en Estados Unidos se encontraba bajo responsabilidad del Fiscal General, William M. Evarts. Pero debido a la falta de resultados en la obtención de financiación tuvo que abandonar su puesto y fue asignado a tal labor Joseph Pulitzer, director del periódico New York World.
Durante más de cinco meses, comenzando el 16 de marzo de 1885, Pulitzer pidió a sus lectores día tras día que enviaran lo que pudieran. Ningún lector era demasiado humilde, ninguna donación demasiado pequeña, cada persona que se contribuyera recibiría una mención en el periódico.

Andamios para el montaje de prueba de la Estatua de la Libertad, en París. Su cabeza y su linterna son visibles en la parte inferior izquierda y en las imágenes del centro.
Su llamada fue atendida y el 11 de agosto de 1885 se habían recaudado 120.000$. Finalmente la estatua viajaría a Nueva York.
Para transportarla se hizo necesario desarmar la estatua. El desmantelamiento comenzó en enero de 1885. La estatua, fue enviada a Rouen en tren y bajó por el Río Sena en barco, antes de su llegada al puerto de Le Havre.

La Estatua de la Libertad sobre los tejados de París.
Para hacer posible la travesía del Atlántico, la estatua fue desmantelada en 350 piezas, divididas en 214 cajas. Tras la llegada del monumento se reensambló en tan solo cuatro meses.
¿Qué era lo más parecido a un buque de mercancías que tenían en aquella época? Pues un barco de guerra y eligieron uno que se llamaba Isère.
A Bartholdi le preocupaba mucho el peso de la carga. Si el navío encontraba tormenta y grandes olas corría el riesgo de partirse por la mitad y hundirse en el Atlántico. Había que evitar el peligro a toda costa y por eso resultó fundamental estudiar bien el reparto de la mercancía dentro de la bodega.

Construcción en el pedestal en la isla de Bedloe en 1885.
El 20 de mayo de 1885 finalizó la carga y el buque partió hacia su destino: Nueva York. Cuentan las crónicas que el Isère pasó dos días repostando carbón en la isla de Faial en las Azores.
Tal como presagió Bartholdi, el barco tuvo que hacer frente a un mar embravecido y a numerosas tormentas durante la primera mitad del viaje.
Tras 27 días en el océano, el horizonte de América se divisaba a lo lejos. Cuando el Isère llegó al puerto de Nueva York, miles de personas le dieron la bienvenida.

La cara de la Estatua de la Libertad en espera de la instalación en Nueva York en 1885.
El 28 de octubre de 1886 se inauguró la Estatua de la Libertad sobre su pedestal de granito. El acto sirvió para conmemorar el primer centenario de la independencia de los Estados Unidos.
Antes de Nueva York, la Estatua de la Libertad había pasado varios años en su país de origen, y principalmente en pedazos.

Cuando Bartholdi y sus artesanos comenzaron en 1876 a construir la escultura en Francia, lo primero que hicieron fue su brazo derecho y la antorcha.
El escultor planeó primero esa parte de la estatua con el propósito de atraer la atención, pero especialmente el dinero, ya que para ese momento la recaudación de fondos tanto en Francia (para la estatua), como en Estados Unidos (para el pedestal) era bastante complicada y muy lenta.
El brazo fue exhibido en la Exposición del Centenario en Filadelfia, y los asistentes ayudaron a recaudar los fondos pagando por subir a través de una escalera hasta el balcón de la antorcha.
Después de esto, el brazo portador del fuego fue trasladado al Madison Square Park en Manhattan, uno de los sitios de moda de la ciudad en ese entonces, donde permaneció durante seis años como símbolo de la grandeza por venir.
La cabeza y los hombros de la estatua llegaron luego, pero antes también tuvieron una “vida” independiente y publicitaria. Mientras el brazo derecho estuvo en Manhattan, su busto se exhibía en la Exposición Internacional de París en 1878. Allí, una vez más los visitantes compraron boletos para conocer el interior de la escultura, y también para observar su proceso de construcción.
Bartholdi estaba muy orgulloso de su obra. Contrató fotógrafos profesionales para documentar la destreza artística y de ingeniería de su equipo, pero también para crear conciencia y recoger el dinero para su construcción. Con estas acciones junto con otros esfuerzos esperaba incentivar la recaudación de fondos que ayudarían a la causa.

Llegada a N.York de la estatua.
Etapas finales
Entre 1881 y 1884, tras ser enviado de regreso el brazo derecho a través del Atlántico, finalmente toda la estatua fue reunida en un parque público en París. El plan era probar la estructura interna (diseñada por el ingeniero Alexandre Gustave Eiffel) que sostendría todo el conjunto. En ese entonces, los franceses llamaban cariñosamente a la escultura la “Dama del Parque“.
La Estatua de la Libertad llegó a Estados Unidos en 1885, pero tuvo que esperar desarmada mientras en su nuevo hogar, la Isla de Bedloe en el puerto de Nueva York, terminaban de construir el pedestal. Esto demoró un año más, pero una vez listo, los equipos de construcción procedieron rápidamente a ensamblar el símbolo perdurable de libertad y emancipación de los estadounidenses. De cierto modo tenía mucho sentido, pues en ese entonces la mayoría de ellos eran inmigrantes.
El 28 de octubre de 1886, la estatua de la Libertad fue inaugurada en Nueva York, en presencia del presidente Grover Cleveland. El monumento, que quería ser un regalo para celebrar el centenario de la independencia americana, había llegado con diez años de retraso.
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