
La Piedra de Sayhuite, un mapa tridimensional en relieve hallado en un yacimiento inca
Muy Interesante(G.Carvajal) — Sayhuite es un yacimiento arqueólogico inca situado a unos 47 kilómetros al este de Abancay en Perú. Según los historiadores el lugar era un santuario relacionado con el culto al agua, con un templo que las leyendas describen como cubierto por láminas de oro del grosor de una mano. Se han hallado múltiples restos en el lugar, pero el más extraño de todos es la Piedra de Sayhuite.
Cuando los españoles llegaron a Sayhuite, según cuenta John Hemming en su libro Monuments of the Incas, el templo estaba regido por la sacerdotisa Asarpay quien, antes de ser capturada, se arrojó desde lo alto de una cascada cercana de 400 metros de alto.

El yacimiento arqueológico de Sayhuite
Los restos del templo no muestran ni rastro de ese oro, evidentemente, pero por todo el lugar hay dispersos grandes bloques de piedra andesita tallados con escalinatas, como si hubieran formado parte de una construcción mayor.
El más extraño de todos estos bloques es la Piedra de Sayhuite, un enorme monolito en el que hay relieves geométricos y zoomorfos, como reptiles, ranas y felinos. Se encontró en lo alto de la colina Concacha, y los expertos creen que puede ser una especie de modelo topográfico hidraúlico. En la piedra se pueden apreciar claramente terrazas, estanques, ríos, túneles y canales de irrigación.

Dibujo de la piedra de Sayhuite, por Rojas Donde (1955)
Para que servía no está muy claro. Arlan Andrews opina que se trata de un modelo a escala para hacer pruebas y estudiar las propiedades del agua (recordemos que el lugar era un santuario dedicado al líquido elemento), de cara a realizar proyectos de abastecimiento, o para instruir a los ingenieros y técnicos.
Se ha comprobado que la piedra se remodeló varias veces, añadiendo y quitando elementos, y cambiando los cursos de agua. El relieve tiene unas dimensiones de dos por cuatro metros, y hoy en día es el principal atractivo turístico de la zona.

Detalle de la piedra
Quien la creo es todavía un misterio. A pesar de que se sabe a ciencia cierta que el lugar era un santuario inca, los arqueólogos no están seguros de que éstos fueran sus constructores.
Se ha especulado que podría ser también una representación del sistema de irrigación utilizado por los incas, e incluso un modelo a escala de todo su imperio con cada una de las regiones representadas. Las selvas estarían indicadas por la presencia de animales como monos, iguanas o jaguares, mientras que las costas se indican con animales como pelícanos o pulpos.
La roca temblante de Huelgoat, una mole de 137 toneladas que cualquiera puede mover

La roca temblante
Huelgoat es una localidad de la Bretaña francesa cuyo nombre en bretón significa literalmente bosque cerrado. Y es que allí se encuentran los vestigios del antiguo y mítico bosque de Brocelianda (escenario de muchas leyendas artúricas) que cubría toda la península, extendiendose unos 10 kilómetros cuadrados plagados de curiosidades geológicas y restos prehistóricos, que hacen la zona muy popular para el turismo. Una de esas curiosidades es la Roca Temblante, una mole de 137 toneladas que cualquiera puede mover, si sabe como hacerlo.
Todo el bosque es un gigantesco caos lleno de moles de roca desperdigadas, algunas adoptando formas extrañas o curiosas, en equilibrios imposibles y asociaciones improbables. Este reguero de piedras ciclópeas se distribuye a todo lo largo del río de la Plata, que atraviesa el bosque, y ofrece algunas de las formaciones naturales más impresionantes que se pueden contemplar en el país.

La roca temblante, cara norte
Se trata de rocas de granito formadas antiguamente en el magma interior de la Tierra que a lo largo de milenios fueron aflorando a la superficie de la corteza, para que la erosión terminase de hacer el trabajo de modelado. Muchas parece que proceden de las cimas de las colinas, de donde por la fuerza de los elementos meteorológicos terminaron por rodar hacia el valle durante el Cuaternario.
Por supuesto, existe una leyenda para el origen de este caos de piedra, que cuenta que un gigante de nombre Gargantua se detuvo en el lugar a pedir comida a los lugareños. Éstos solo pudieron ofrecerle un poco de avena, algo que desagradó tanto al gigante que, tras seguir su camino, y al llegar a la costa, arrancó las enormes piedras de los acantilados arrojándolas sobre Huelgoat.

La más famosa de todas es la roca temblante, un monolito pétreo de 137 toneladas y unos 7 metros de largo que el azar quiso que pivotase sobre un punto de apoyo, que la mantiene estable y estática, pero que también permite que cualquiera, independientemente de su fortaleza, que conozca el punto donde empujar, pueda hacer que la roca se tambalee ligeramente arriba y abajo, como si estuviera en un balancín.
Este tipo de rocas, del que existen otros ejemplos en la zona, eran muy apreciadas por los druidas, que las consideraban un símbolo del equilibrio del Universo.
Otros elementos del lugar, que atrae anualmente a miles de visitantes, son El Champiñón, una enorme piedra que se mantiene en equilibrio sobre otra más pequeña adoptando la curiosa forma que le da nombre; la piscina de las hadas; y la Cueva de Arturo, una gruta natural formada bajo una cornisa rocosa, identificada con la leyenda del mítico rey.
Por si esto fuera poco, también hay una placa en honor del escritor Jack Kerouac y de su familia, originarios de Huelgoat.
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diciembre 5, 2021 | Categories: Lugares históricos, sitios, ciudades, Pueblos ... | Deja un comentario

Tirabuzones del Diablo en Nebraska
L.B.V.(G.Carvajal) — A mediados del siglo XIX ganaderos del condado de Sioux en Nebraska comenzaron a desenterrar en sus ranchos extrañas estructuras espirales que parecían hechas de roca. Estaban enterradas en posición vertical y algunas eran tan altas o más que un hombre adulto. Sin saber lo que eran, las llamaron tirabuzones del diablo.
En 1891 la Universidad de Nebraska contrató, como jefe del departamento de Gelogía, al paleontólogo y geólogo Erwin Hinckley Barbour, que había destacado por su trabajo en el Servicio Geológico de los Estados Unidos. Ese mismo año, mientras investigaba los restos de un especimen encontrado por un ganadero local, le fueron mostrados los misteriosos tirabuzones.

Panel informativo in situ
Barbour examinó aquellas largas espirales que se insertaban en la tierra hasta unos 3 metros de profundidad, constatando que estaban hechas de tierra endurecida y no de roca, y rellenas de arena. Inmediatamente comprendió que debían ser fósiles, pero no tenía ni idea de a que especie vegetal o animal podían corresponder. Las denominó Daemonelix, que es el nombre latinizado para el término que utilizaban los lugareños.
Tras estudiar las estructuras llegó a la conclusión de que debían ser los restos fosilizados de algún tipo de esponja gigante de agua dulce, que una vez habría vivido en los lagos prehistóricos que debieron cubrir la región en tiempos pasados.
Otros se mostraron escépticos, pero aun así las teorías que se proponían implicaban un origen vegetal. Sobre todo cuando se puso de manifiesto tras analizar el territorio que allí nunca había habido grandes masas de agua.

En 1893 se encontraron, en el interior de una de las espirales, huesos de roedores, lo que llevó a Edward Cope y Theodor Fuchs a proponer que los tirabuzones habían sido excavados por éstos, aunque se desconocía a que animal correspondían.
Aun así, Barbour continuó defendiendo su hipótesis vegetal, ya que las espirales eran demasiado perfectas como para ser obra de un animal.
Pero tuvo que darse por vencido cuando se descubrieron marcas de arañazos en el interior de los tirabuzones, señal inequívoca de que habían sido excavados y no tenían un origen natural.
Finalmente, en 1905 se identificaron los restos de sus constructores, una especie de castor ya extinguida a la que se dio el nombre de Paleocastor y que habitó las tierras baldías norteamericanas durante el Oligoceno inferior, hace entre 28 y 23 millones de años.
No obstante todavía quedaría una sorpresa más, pues las marcas, que en un primer momento se identificaron como marcas de garras, eran en realidad de dientes. Y es que los paleocastores, al contrario que sus parientes modernos, excavaban con sus dientes incisivos en lugar de con las garras.
Tenían un tamaño parecido al de las actuales marmotas y un aspecto similar a los topos, pero con garras muy largas y dientes inusualmente largos que crecían rápidamente para compensar el desgaste. El hecho de excavar sus madrigueras en espiral se debe, probablemente, a la protección que proporcionaban contra los depredadores, que habrían tenido más difícil el acceso que si la madriguera fuera recta.

Posible aspecto de un paleocastor
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diciembre 5, 2021 | Categories: Historia, leyendas, historias y sucesos, Reconocimientos. | Deja un comentario

Ruinas de la antigua ciudad de Akrotiri descubierta por el arqueólogo griego Spyridon Marinatos.
National Geographic(J.M.Sadurní) — Un grupo de pescadores de la isla de Thera, en el mar Egeo, se prepara para salir a faenar, como cada día, cuando de repente ante sus ojos se alza una nube negra como el carbón que brota desde la cima de la montaña que domina la isla, cerniéndose sobre ellos.
De pronto, como si las puertas del infierno se hubieran abierto de par en par, un rugido como surgido del propio Averno desencadenó lo que en poco días se convertiría en una devastación total.
Aquel día apocalíptico, las gentes de aquella pequeña isla del Mediterráneo vieron como su mundo desaparecía para siempre. Una lluvia de cenizas y piedra pómez empezó a cubrirlo todo, y los terremotos se sucedían sin descanso. Pero lo peor aún estaba por llegar.
La cámara magmática del volcán, que había permanecido dormida durante mucho tiempo, se vació en un abrir y cerrar de ojos mientras una nube piroclástica lo barría todo, enterrando a los habitantes de la isla que no pudieron huir y a las edificaciones que con tanto trabajo habían construido bajo un deposito de rocas de más de sesenta metros de grosor.
Todo quedó oculto durante más de 3.600 años, hasta que en 1967 el arqueólogo griego Spyridon Marinatos lo devolvió de nuevo a la luz.

Grabado que representa la erupción del volcán de la isla de Thera en el año 1866.
¿QUÉ YACE BAJO THERA?
Nacido el 4 de noviembre de 1901 en Lixoúrion, en la isla griega de Cefalonia, Spyridon Marinatos estudió Arqueología en las universidades de Atenas, Berlín y Halle, convirtiéndose en profesor de la Universidad de Atenas e inspector general de los servicios arqueológicos de Grecia.
Marinatos comenzó su carrera en la isla de Creta como director del Museo de Heraclión en 1929. Allí conoció al también arqueólogo británico Arthur Evans, famoso por sus excavaciones en Cnosos.
Los primeros trabajos de Marinatos en Creta fueron en los yacimientos de Dreros Arkalochori, Vatípetro y Gazi, y proporcionaron hallazgos de gran interés. Marinatos tenía la firme convicción de que los micénicos, los antiguos habitantes de la Argólida, en el Peloponeso, fueron, de hecho, los primeros griegos, por lo que dirigió todas sus investigaciones hacia los enclaves micénicos del Peloponeso incluidas las tumbas reales de Routsi, cerca de Pilos.
Marinatos también fue el descubridor de los emplazamientos donde tuvieron lugar las famosas batallas de las Termópilas (480 a.C.) y de Maratón (490 a,C.), los célebres choques entre griegos y persas acaecidos durante las guerras médicas y que terminaron con la victoria griega.

Recipientes cerámicos encontrados durante las excavaciones en el yacimiento de Akrotiri.
Pero Marinatos lograría la fama sobre todo por sus excavaciones en el yacimiento de Akrotiri, en Thera, la isla que en el segundo milenio antes de Cristo fue devastada por una colosal erupción volcánica.
Aunque cuando el arqueólogo puso su mirada sobre Akrotiri (que de hecho era el nombre de un pueblo situado en la costa occidental de la isla), el lugar ya había sido parcialmente excavado a finales del siglo XIX (pero nunca identificado), primero por el barón Hiller von Gaertringen, arqueólogo y filólogo alemán, y después por el vulcanólogo francés Ferdinand Fouqué, que descubrió entre los restos de una cantera de puzolana (una piedra volcánica) dos tumbas abovedadas.
Fouqué estaba seguro de que bajo la lava se escondía una ciudad y que posiblemente podría estar tan bien conservada como Pompeya.
Sus excavaciones en 1862 sacaron a la luz algunos restos humanos (los únicos hallados hasta el momento), pero el francés nunca obtuvo el permiso de las autoridades para realizar excavaciones más allá de unos muros exhumados.
Por su parte, el químico griego M. Christomanos, que había acudido a la isla en 1866 para observar en persona la erupción volcánica que estaba teniendo lugar en aquel momento, determinó que los hallazgos de la zona eran anteriores a las edificaciones griegas que se alzaban sobre los sólidos estratos de lava.
Al final, quienes sí consiguieron un permiso de las autoridades para excavar, en 1870, fueron los arqueólogos franceses Henri Mamet y Henri Gorceix, de la Escuela Francesa de Atenas, que exhumaron frescos, cerámica y numerosos objetos de bronce y plomo.

Fresco de la Casa del Oeste, en Akrotiri, en el que se representa a una flota minoica que regresa a puerto o durante una festividad religiosa.
TRAS LA BUROCRACIA, EL DESCUBRIMIENTO
Marinatos estaba firmemente decidido a excavar en la zona de Akrotiri, pero la situación política y económica en Grecia en la década de 1920 no era la mejor. El arqueólogo volvió a intentarlo en 1930, de nuevo sin éxito.
Al final Marinatos decidió trasladarse a Creta, pensando que su proximidad con la isla de Thera le podría ofrecer pistas valiosas sobre la antigua y devastadora catástrofe volcánica que partió la pequeña isla en dos.
Para iniciar sus trabajos, Marinatos eligió Amnisos, un lugar donde el geógrafo griego Estrabón aseguraba que se encontraba el puerto de Cnosos, el gran complejo palacial minoico de la isla.
En 1932, Marinatos descubrió allí una villa con frescos (entre los que se encontraba el famoso Fresco de las Lilas), restos de piedras muy toscas y ceniza que rápidamente asoció con la erupción del volcán de Thera.
Los hallazgos de Marinatos le ayudaron a perfilar su polémica teoría sobre la desaparición de la Atlántida, que formuló en 1935 y que más tarde matizaría en un articulo publicado en la revista Antiquity en 1939, y después en otro publicado en 1950.
De hecho, Marinatos no afirmaba que Thera fuese la Atlántida, sino que una catástrofe como la que ocurrió en la isla podía haber contribuido al surgimiento de la leyenda.

Fresco que muestra a dos jóvenes púgiles que decoraba el muro de una casa en Akrotiri, en la isla de Thera.
El estallido de la Segunda Guerra Mundial y la Guerra Civil en Grecia volvieron a retrasar el inicio de las excavaciones de Marinatos en Thera hasta 1960, año en el cual el arqueólogo volvió a solicitar a las autoridades los permisos necesarios, que no llegarían hasta siete años más tarde.
Al final, en 1967, y con la ayuda de unos aldeanos, Marinatos inició las difíciles excavaciones en un yacimiento que estaba completamente cubierto por una gruesa capa de lava.
El estudio sistemático de la zona puso al descubierto estructuras que podían corresponder a los restos de una ciudad de la Edad del Bronce con casas de dos y tres pisos, talleres y canalizaciones de agua y desagües.
Entre los objetos sacados a la luz había multitud de pithoi, tinajas de gran tamaño empleadas para almacenar vino, cereales y aceite. Pero, por encima de todo, lo que más maravilló a los arqueólogos fueron los hermosos frescos pintados con vivos colores que decoraban los muros de las casas: figuras de púgiles, delfines, plantas, golondrinas revoloteando y un soberbio fresco en el que puede verse lo que parece el regreso a Akrotiri de una gran flota, o tal vez se trate de la celebración de un gran festival religioso en el mar.
Tras una minuciosa restauración, la mayoría de estos frescos se enviaron a Atenas donde hoy se exponen en el Museo Arqueológico Nacional.
Las excavaciones de Marinatos en Akrotiri se prolongaron hasta 1974, cuando un desgraciado accidente en el mismo yacimiento acabó con su vida el 1 de octubre de aquel mismo año. Spyridon Marinatos murió al pie del cañón, desempeñando el trabajo de su vida.
Su cuerpo fue enterrado en el yacimiento al que dedicó tantos años. Las excavaciones de Marinatos en Akrotiri demostraron que la ciudad pertenecía a la misma sofisticada civilización que se había desarrollado en la cercana isla de Creta, y sus resultados parecieron por fin dar una respuesta viable a una de las mayores incógnitas de la arqueología: la desaparición de la civilización minoica.
Tras la muerte de Marinatos, las excavaciones en Akrotiri fueron retomadas por su ayudante Christos Doumas, que aún sigue al frente de las mismas.
Gracias a los sondeos realizados por su equipo entre los años 1999 y 2001 se descubrió que Akrotiri había estado habitada desde el Neolítico, y gracias a ellos los investigadores pudieron estudiar más a fondo las fases de ocupación humana que precedieron a la fatídica erupción que enterró a esta avanzada ciudad del segundo milenio y la preservó para las generaciones futuras.
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Muy Interesante(S.Romero) — Incluso para los que no les gustan los museos, existen una serie de salas de exhibición bastante insólitas, alejadas del arte, la ciencia o la historia, que harán las delicias de los amigos del miedo.
En el mundo de los museos abundan las leyendas de espíritus artísticos como el de la artista Frida Kahlo deambulando por Casa Azul y una dama espectral vestida de blanco que asusta a los empleados del MoMA… muchos museos tienen leyendas populares de espíritus de otro mundo. Algunas de las historias misteriosas de la mayoría de los museos encantados del mundo son bastante horribles.
Aunque los museos generalmente tratan de impartir conocimientos y descubrirnos algo que nos es desconocido, estos más bien nos harán perder el sueño al menos por una noche. No solo es escalofriante su historia, sino que lo que albergan es algo que no imaginarías ni en tus peores pesadillas. ¿O sí?
A pesar de su extraña naturaleza, la cantidad de visitantes que tienen estos espeluznantes museos es asombrosa. A muchos les atrae el miedo. ¿Encontrarás el coraje para visitar estos museos? ¿Has estado en alguno anteriormente?
Algunos de nuestros peores miedos se exploran en estos extraños museos. Te darán escalofríos para Halloween… o en cualquier otra época del año.
Si está leyendo por la noche, es posible que desee guardar este artículo para la luz brillante del día. No podemos ser responsables si tiene pesadillas.

Museo delle anime del Purgatorio, Italia
El Museo del Purgatorio se encuentra dentro de la sacristía de la Chiesa del Sacro Cuore del Suffragio, en Roma. Este pequeño y aterrador lugar, tiene exhibiciones que documentan casos de almas en el purgatorio que regresan a la tierra para perseguir a los vivos. Algunos de los artículos en exhibición son una mesa con marcas de quemaduras y líneas talladas en ella por una mano de otro mundo, así como huellas dactilares quemadas en la ropa y en mantas y sábanas. Pero quizás el artículo más aterrador de todos es un libro con una huella humana entera marcada profundamente en las páginas.

Catacumbas de los Capuchinos, Italia
Se trata de una exhibición bastante macabra de la colección de cuerpos momificados más grande del mundo. Un museo dela muerte. Ubicado en las catacumbas de Palermo, este museo presenta una serie de cuerpos (cientos de ellos) de frailes capuchinos momificados naturalmente en el siglo XVI, cuyos frailes vivos optaron por exhibirlos en una nueva cripta. Los visitantes pueden explorar cinco pasillos subterráneos de momias, algunos de ellos organizados por profesión, género y clase social de los individuos.
Aunque está cerrado temporalmente, intuimos que cuando la pandemia de COVID-19 se dé por controlada, volverá a la normalidad.

Museo de lo oculto de los Warren. Estados Unidos
Gracias al director de cine James Wan, el mundo entero tuvo la oportunidad de conocer de cerca al matrimonio Warren. El Museo de lo Oculto, ubicado en Monroe, representa la colección personal de estos dos investigadores paranormales Ed y Lorraine Warren. Ambos fueron almacenando todos sus bienes espeluznantes en el sótano. Allí encontraremos ataúdes de vampiros, altares satánicos, cabezas reducidas y la muñeca Annabelle. Tras la muerte de los Warren, permanece cerrado al público hasta que sea trasladado a otra ubicación.

Museo Alien, Barcelona
En 65 metros cuadrados te sentirás transportado al éxito cinematográfico de Ridley Scott, Alien. El fundador de este museo, Luis Nostromo, nos presenta con todo lujo de detalles, réplicas de la nave espacial Nostromo de Alien, figuras que te pondrán los vellos de punta y toda suerte de objetos relacionados con la saga de ciencia ficción y terror que se estrenó en 1979 y que aún, a día de hoy, nos sigue fascinando. El “Alien Museum”, situado en el barrio de la Sagrera de Barcelona, no te dejará impertérrito, pues estos escenarios, fabricados casi todos a mano, están hechos de madera, PVC, desechos electrónicos… para conseguir una ambientación de lo más especial y realista. Hasta encontrarás algunos objetos utilizados en las películas de la saga.

Mütter Museum, Estados Unidos
El Museo Mutter de Filadelfia es conocido por sus historias espantosas. Contiene muestras de anomalías genéticas, así que el horror está garantizado. Los visitantes siempre se han quejado del malestar que sienten al entrar en el museo. Aunque el museo no tiene muñecas como Annabelle, pero muchos afirman que sienten que el lugar está embrujado; al menos, esa es su sensación de angustiosa al entrar. Así de espeluznante es este lugar, donde encontraremos equipos médicos antiguos, modelos de cera y muestra patológicas que te pondrán los vellos de punta.

Museo Psiquiátrico Glore, Estados Unidos
Viajamos ahora al condado de Misuri, Estados Unidos, para visitar el Glore Psychiatric Museum, uno de los museos más inusuales y horripilantes que podemos encontrar en nuestro periplo global. Junto con las herramientas quirúrgicas habituales, el equipo de tratamiento, el mobiliario, los uniformes de enfermera, las notas personales y otros elementos del hospital que están en exhibición, también podrás ver el tratamiento de electroshock y de lobotomía. Hay áreas donde se puede presenciar paso a paso la tremenda operación psicoquirúrgica que se estuvo practicando hasta bien entrado el siglo XX.

Museo de la Tortura, Amsterdam
Desde la silla de inquisición con púas hasta trituradores de cráneo, los visitantes de este espeluznante museo pueden rastrear una historia de dolor y castigo a lo largo de algunas salas oscuras del pasillo en este pequeño museo holandés. Encontraremos los tradicionales instrumentos de tortura de la Edad Media utilizados para obligar a los sospechosos e infractores a confesar sus crímenes, junto con cepos y jaulas utilizadas para la deshonra pública. El museo fue fundado en 1988, “con la idea de que la tortura y la pena de muerte pertenecen al museo”.

Museo de Magia y Brujería en Hólmavík, Islandia
Este museo, inaugurado en 1996, es uno de los más populares de Islandia. Está distribuido en dos pisos y representa la historia de la hechicería, que aparentemente fue poderosa en esta área de Islandia llamada Strandir. No es un museo apto para cuerpos sensibles, pues estarás rodeado de zombis, demonios, vampiros y bastones mágicos. En el museo podrás aprender muchísimo sobre la brujería y nigromancia islandesa.
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diciembre 5, 2021 | Categories: Actualidad, opinión, Lugares históricos, sitios, ciudades, Pueblos ... | Deja un comentario

Representación artística, basada en evidencias científicas, de la explosión, que tuvo la potencia de 1.000 bombas de Hiroshima.
The Conversation(C.R.Moore) — Un día cualquiera de hace unos 3 600 años los habitantes de una antigua ciudad que hoy llamamos Tall el-Hammam, situada en Oriente Próximo, se dirigían a hacer sus tareas cotidianas sin tener ni idea de que un meteorito helado del que no se tenía dato alguno volaba hacia ellos a una velocidad de unos 61 000 kilómetros por hora.
La roca entró centelleando en la atmósfera y se transformó en una inmensa bola de fuego a una altura de unos cuatro kilómetros. Cuando impactó contra el suelo, la explosión fue unas 1 000 veces más potente que la de la bomba atómica de Hiroshima. Los perplejos habitantes de la ciudad que la observaron se quedaron ciegos al instante; la temperatura del aire ascendió de golpe hasta más allá de los 2 000 grados; la ropa y la madera prendieron al momento, mientras que las espadas, las lanzas, las superficies de barro cocido y los objetos de cerámica empezaron a derretirse. En solo un instante la ciudad entera estalló en llamas.
Unos segundos después una inmensa onda sísmica barrió la ciudad incendiada. Se desplazó a una velocidad de unos 1 200 kilómetros por hora, lo que la convirtió en más poderosa que el peor tornado del que se tiene registro. Este viento mortal se abatió sobre la ciudad y demolió todos sus edificios. Segó los muros del palacio, que tenían doce metros de altura y cuatro pisos, y arrastró remolinos de escombros hasta el valle contiguo. Ninguno de los 8 000 habitantes de la ciudad ni ningún animal sobrevivió; sus cuerpos fueron despedazados, y sus huesos estallaron en pequeños fragmentos.
Aproximadamente un minuto después, a una distancia de 22 kilómetros al oeste de Tall el-Hammam, los vientos originados por la explosión golpearon la ciudad bíblica de Jericó. Sus murallas se derrumbaron y la ciudad entera quedó reducida a cenizas.

La ciudad que actualmente se llama Tall el-Hammam está situada a unos doce kilómetros al noreste del mar Muerto, en la actual Jordania
Obtener las respuestas a este interrogante ha llevado cerca de quince años de minuciosas excavaciones en las que han participado cientos de personas. También ha sido necesario el análisis preciso de materiales recogidos en las excavaciones, lo que ha implicado a más de dos docenas de científicos de diez estados de Estados Unidos, de Canadá y de la República Checa. Cuando nuestro grupo publicó finalmente sus conclusiones en la revista Scientific Reports, entre los 21 co-autores había arqueólogos, geólogos, geoquímicos, geomorfólogos, minerólogos, paleobotánicos, sedimentólogos, expertos en impactos cósmicos y médicos.
Aquí explicamos cómo hemos reconstruido esta imagen de devastación del pasado.
Una tormenta de fuego atraviesa la ciudad
Hace años, cuando los arqueólogos analizaban las excavaciones de las ruinas de la ciudad, pudieron apreciar una capa oscura de aproximadamente metro y medio de grosor compuesta de una mezcla heterogénea de carbón vegetal, cenizas y restos derretidos de cerámica y barro cocido. Era obvio que una tormenta de fuego había destruido esta ciudad mucho tiempo atrás, y esa franja oscura pasó a denominarse la capa de destrucción.

Miembros de la excavación cerca de restos de murallas antiguas, con la capa de destrucción situada aproximadamente en la mitad inferior de los muros que se aprecian.
Nadie estaba seguro de qué había ocurrido exactamente, pero esa capa no había sido producida por un volcán, por un terremoto o por una guerra, pues en ninguno de estos tres casos se generan temperaturas lo suficientemente altas como para fundir metal, barro cocido o cerámica.
Para descubrir qué pudo haberlo hecho nuestro equipo se valió del Online Impact Calculator; el objetivo era simular los escenarios de impacto cósmico que encajaran con las pruebas de que se disponía. Este calculador, diseñado por expertos en la materia, permite a los investigadores calcular muchos detalles de los impactos cósmicos, algo que se hace en función de lo que se sabe de otros impactos así como de datos extraídos de detonaciones nucleares.
Parece que el responsable del impacto de Tall el-Hamman fue un pequeño asteroide similar al que derribó 80 millones de árboles en Tunguska (Rusia) en 1908. Y habría sido a su vez un asteroide mucho más pequeño que la roca gigante de varios kilómetros de ancho que provocó la extinción de los dinosaurios hace 65 millones de años.
Ya teníamos un posible culpable; ahora necesitábamos pruebas sobre qué había ocurrido ese día en Tall el-Hammam.
Encontrar diamantes entre la suciedad
Nuestra investigación descubrió una variedad notablemente amplia de pruebas.

Imágenes de un microscopio electrónico de múltiples pequeñas fracturas en granos de cuarzo de impacto.
En el sitio arqueológico hay granos de arena sutilmente fracturados denominados cuarzos de impacto que solo se forman bajo presiones de 130 000 kilos por centímetro cuadrado o cinco gigapascales (el equivalente a seis tanques Abrahams de 68 toneladas apilados sobre nuestro pulgar).
La capa de destrucción también contiene diamonoides que, como su nombre indica, son tan duros como diamantes, aunque cada uno de ellos es más pequeño que un ejemplar de virus de la gripe. Parece que toda la madera y las plantas de la zona se transformaron en este material similar al diamante debido a las altas presiones y temperaturas generadas por la bola de fuego.

Diamonoides (centro) dentro de un cráter formado por las altas presiones y temperaturas que generó la bola de fuego en la madera y las plantas.
Los experimentos con hornos de laboratorio demostraron que la cerámica de burbujas y el barro cocido de Tall el-Hamman se licuaron a temperaturas superiores a los 1 500 grados, lo suficiente como para derretir un coche en minutos.
La capa de destrucción también contiene esferas diminutas de material derretido, más pequeñas que las partículas de polvo en suspensión. Son las llamadas esférulas, formadas a partir de hierro vaporizado y arena que se derritió a unos 1 590 grados.
Además, las superficies de la cerámica y del cristal derretidos están moteados de pequeñísimos granos de metal también derretidos entre los que hay partes de iridio, cuyo punto de fusión está en los 2 466 grados; platino, que se funde a 1 768 grados, y silicato de circonio, que lo hace a 1 540.

Las esférulas originadas por arena derretida (arriba a la izquierda), yeso del palacio (arriba a la derecha) y metal derretido (los dos de abajo).
Si se ponen juntas, todas estas pruebas demuestran que las temperaturas en la ciudad alcanzaron valores superiores a los que se pueden generar en erupciones volcánicas, guerras o incendios convencionales, por lo que el único proceso natural que quedaba era un impacto cósmico.
Las mismas pruebas se han encontrado en otros lugares de impactos cósmicos confirmados como el de Tunguska o el cráter de Chicxulub, creado por el asteroide que provocó la extinción de los dinosaurios.
Un enigma que queda por resolver es por qué la ciudad y aproximadamente 100 asentamientos de la zona permanecieron abandonados durante muchos siglos después de que se produjera la catástrofe. Quizá fue porque la alta proporción de sal que se depositó durante el impacto hizo imposible cultivar las tierras. Aún no estamos seguros, pero creemos que la explosión podría haber vaporizado o desplazado en niveles tóxicos por todo el valle agua salada procedente del mar Muerto. Y, sin cosechas, nadie pudo vivir en dicho valle durante unos 600 años, hasta que las escasísimas lluvias del clima semidesértico de la región limpiaron de sal los campos.
¿Hubo algún testigo que sobreviviera a la explosión?
Es posible que una descripción oral de la destrucción de la ciudad haya pasado de generación en generación hasta que quedó plasmada como la historia de la ciudad bíblica de Sodoma. La Biblia describe la devastación de un centro urbano cerca del mar Muerto (fuego y rocas que caen del cielo, una destrucción que afectó a más de una ciudad, un humo denso que brota del fuego y la muerte de los habitantes de la urbe).
¿Podría tratarse del relato ancestral de alguien que presenció el episodio? En caso de serlo, la destrucción de Tall el-Hammam sería la segunda más antigua de este tipo, pues se habría producido tras la desaparición de la localidad siria de Abu Hureyra, que tuvo lugar hace unos 12 800 años. Sin embargo, cabe destacar que la destrucción de Tall el-Hammam sí que supondría el primer testimonio escrito de un suceso tan catastrófico.
Pero lo que más miedo da es que casi podemos dar por seguro que no será la última vez que una población humana se tenga que enfrentar a semejante destino.

La animación ilustra la posición de los objetos registrados que se encuentran cerca de la Tierra por intervalos de 20 años que terminan en enero de 2018.
Las explosiones de la dimensión de la de Tunguska o de la que ocurrió en Tall el-Hammam pueden devastar ciudades y regiones enteras y suponen un riesgo grave en la actualidad. En octubre de 2021 hay más de 26 000 asteroides situados cerca de la Tierra, y hay mil cometas igualmente próximos; es inevitable que alguno de ellos acabe chocando contra nuestro planeta. Por otro lado, existen millones de cuerpos espaciales que aún no han sido detectados y algunos de ellos podrían estar dirigiéndose en este momento hacia la Tierra.
A menos que algún telescopio espacial o terrestre detecte estos cuerpos solitarios, el mundo no recibiría ninguna alerta; justo como les pasó a los habitantes de Tall el-Hammam.
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Solo una décima parte de este iceberg tabular es visible por encima de la superficie del agua. Parte de su masa sumergida brilla en tonos turquesa a través de las aguas cristalinas del paso Antarctic, un pasaje angosto del extremo norte de la península Antártica. Los icebergs que se desprenden de la plataforma de hielo de Larsen C en el mar de Weddell son arrastrados a lo largo de este estrecho, conocido como «el callejón de los icebergs».
National Geographic(H.Scales)(G.H.Pané) — Un bote hinchable llega a la orilla nevada, y los pingüinos juanito de Puerto Neko ven seres humanos por primera vez en casi un año.
En vez de un rebaño de turistas (ausentes por la pandemia), quienes desembarcan son Tom Hart, biólogo de la Universidad de Oxford especialista en pingüinos, y otros científicos que regresan a la península Antártica en enero de 2021. Una ola de bocinazos y graznidos recorre la colonia formada por unos 2.000 juanitos mientras una de estas aves de 75 centímetros de altura se abre paso, con andares patosos, en busca de su nido. Los pingüinos hacen caso omiso de Hart cuando este se dirige a la cámara de time lapse, colocada en su trípode y afianzada con piedras, y extrae la tarjeta de memoria de la carcasa.

Estos pingüinos juanito de Puerto Neko incuban los huevos en nidos de roca y cuidan de sus polluelos alrededor de la vértebra de una ballena, un vestigio de la historia ballenera de la península Antártica. Ahora, un siglo después, los cetáceos están protegidos y los barcos pesqueros se han pasado al krill, el principal alimento de ballenas, peces, focas y pingüinos.
La cámara ha estado tomando fotografías de las aves a intervalos de una hora, desde el amanecer hasta el atardecer, desde que hace cuatro meses se instalaron en la colonia de nidificación para poner los huevos y sacar adelante a sus polluelos. Es una de las casi cien cámaras que, repartidas por los 1.340 kilómetros de largo y 70 kilómetros de ancho de la península Antártica, llevan la última década monitorizando las colonias de cría de tres especies de pingüinos.

Una foca de Weddell descansa en un lago de agua de fusión de un iceberg. Estas focas, uno de los principales superpredadores de la Antártida, cazan peces y pulpos bajo la banquisa emitiendo sonidos que quizá les sirven para ecolocalizar presas en la oscuridad de las aguas.
La población de pingüinos juanito de la península se ha disparado –en muchos puntos es más de tres veces más numerosa que hace 30 años– y la especie se está expandiendo hacia el sur en nuevas áreas que antes le resultaban demasiado heladas, sacando partido a la flexibilidad de sus estrategias de alimentación y reproducción. En contraste, sus especies hermanas –el pingüino barbijo, de menor talla, y los elegantes pingüinos de Adelia, con su cabeza negra– han disminuido más de un 75 % en muchas de las colonias en las que prosperan los juanitos.
«A ojo de buen cubero –dice Hart–, pierdes un pingüino de Adelia y un barbijo y sumas un juanito».
Los pingüinos son unos «centinelas» importantes de la salud general de los océanos. Muy sensibles a los cambios medioambientales, dependen de unos mares productivos y unas presas abundantes. Los científicos que los estudian no temen que los barbijos y los de Adelia desaparezcan del planeta: fuera de la península hay colonias aparentemente estables, algunas incluso en fase de aumento.
«Lo que nos preocupa es que su número esté disminuyendo de forma tan acusada en la península Antártica», advierte Heather Lynch, ecóloga de la Universidad Stony Brook, en el estado de Nueva York. Las variaciones de las poblaciones de pingüinos en aguas de la Antártida son un aviso de que el ecosistema se está alterando. «En realidad nos indican que algo ha cambiado en el funcionamiento del océano Austral y que esto es solo la punta del iceberg, con perdón de la metáfora».

El paisaje marino helado es extremadamente dinámico. «Uno de estos arcos se vino abajo ante nuestros ojos», relata el fotógrafo y Explorador de National Geographic Thomas Peschak.
Este mundo helado corre peligro: la península Antártica es una de las regiones del planeta que se calienta a mayor velocidad. En febrero de 2020 se registró una ola de calor que batió el récord de temperatura del aire con los 18,3 °C medidos en Base Esperanza, la estación científica argentina situada hacia el extremo norte de la península. (Lo normal es que las temperaturas estivales apenas superen en unos grados el punto de congelación). A medida que se eleva la temperatura del aire, el hielo marino que rodea la península retrocede; en 2016 alcanzó la extensión mínima desde que en los años setenta empezaron a monitorizarse por satélite las variaciones de la banquisa.
Y es un problema, porque el agua marina congelada guarece a los crustáceos del tamaño de un dedo meñique –el krill antártico– de los que depende la red biológica del océano Austral.

Los elementos en continua evolución transforman los icebergs del océano Austral en efímeras obras de arte. «Nunca los ves iguales. Siempre cambian», asegura Peschak.
Los nutridos bancos de krill alimentan a grandes grupos de animales. Los rorcuales australes y las yubartas los engullen en bocados formidables. Calamares, peces y pingüinos también comen estos crustáceos. Muchas de estas especies son a su vez alimento de superdepredadores: leopardos marinos –que los atrapan desde abajo–, y págalos y petreles gigantes –que lo hacen desde el aire–. Si desaparece el krill, el ecosistema se desmorona.
No está claro qué volumen de krill ha sucumbido al calentamiento. Entre tanto, las aguas que rodean la península Antártica abastecen a la mayor pesquería industrial de krill del océano Austral; los buques factoría extraen más de 725 toneladas diarias, que se procesan a bordo para elaborar productos ricos en ácidos grasos omega-3, como la harina de pescado que se utiliza en los piensos para el ganado y el aceite de krill que se añade a complementos alimenticios. Las amenazas del cambio climático y de la pesca industrial están íntimamente relacionadas, dice Lynch.

Una foca leopardo flota junto a un iceberg en la costa occidental de la península Antártica. Las burbujas de aire que libera el hielo al fundirse se adhieren al objetivo de la cámara subacuática. Para estas focas, los témpanos de hielo son un buen lugar donde criar y mudar la piel, y proporcionan un hábitat para el krill, un alimento importante para ellas.

El viento, el sol y la nieve se conjugan para crear las intrincadas morfologías de los icebergs antárticos. Las burbujas de aire atrapadas en el hielo durante la formación del mismo se liberan cuando este se derrite, potenciando el aspecto esculpido de sus contornos.
«Al mermarse la banquisa, los buques pesqueros de krill tienen vía libre».
Con estas presiones de fondo, un equipo internacional de científicos expertos en la Antártida ha planificado el establecimiento de un área marina protegida (AMP) de 670.000 kilómetros cuadrados para salvaguardar los mares que bañan la costa occidental de la península Antártica.
La decisión de crear este tipo de áreas protegidas corresponde a la Comisión para la Conservación de los Recursos Vivos Marinos Antárticos, un organismo internacional fundado en 1982 con el ánimo de preservar la fauniflora marina antártica en respuesta al creciente interés comercial por la extracción de krill. La Comisión opera en el marco del Tratado Antártico, firmado en 1959 por 12 países que con él ponían fin a sus disputas territoriales y consagraban la Antártida a la paz y la ciencia. Hoy integran la Comisión 25 países más la Unión Europea.

Los icebergs, como este de forma romboide y coronado por un lago de agua de fusión aturquesada, asoman al menos cinco metros sobre el agua. A medida que se derriten, los icebergs se convierten en pequeños témpanos.
Hace casi dos décadas, la Comisión se comprometió a formar una red de áreas protegidas en el océano Austral. La primera, establecida en 2009, salvaguardaba las aguas de las islas Orcadas del Sur, a 600 kilómetros al nordeste del extremo de la península Antártica. La segunda, culminada en 2016, preservaba parte del mar de Ross, en el otro lado del continente. La Comisión preveía estudiar la propuesta para la zona occidental de la península Antártica y otras dos áreas más en su reunión anual, agendada para finales de octubre de 2021.
Las medidas propuestas para el oeste de la península Antártica impedirían a los barcos de pesca de krill acceder a las aguas más importantes para la fauna dentro de cuatro zonas de protección general. La mayor de ellas está en el sur, un área que nunca ha sido explotada al hallarse bajo la banquisa. Quedaría vedada a la pesca comercial en el futuro, incluso si el hielo marino se fundiese hasta el punto de hacerla posible. El resto de las protecciones designarían una zona en la que se podría seguir con la extracción de krill al amparo de una normativa renovada.

La creación de un área marina protegida se inicia con la recopilación de datos científicos sobre lo que contiene. A partir de 2012, científicos de Argentina y Chile lideraron esa tarea de cara a una futura AMP de la península Antártica, reuniendo a expertos de todo el mundo. Hablamos de una zona muy estudiada, pues la mayoría de las estaciones científicas motean la costa occidental de la península y las islas. Para identificar las áreas de protección prioritaria, un programa informático analizó el ingente volumen de información acumulada sobre la fauna que vive, se alimenta y se reproduce en esta parte del océano Austral.
Las delegaciones argentina y chilena solicitaron la opinión de otros países miembros de la Comisión. «Uno de nuestros principales objetivos era tratar de articular una visión colectiva», explica Mercedes Santos, bióloga marina que participó en el proceso en calidad de investigadora del Instituto Antártico Argentino.
Una de las metas es contribuir a garantizar la resiliencia de los ecosistemas de la península frente al cambio climático, principalmente por la vía de demarcar zonas de pesca. Esto es algo que reviste especial importancia en el océano Austral, donde tantas especies dependen del krill.

Cien mil pingüinos barbijo anidan en Baily Head, en Isla Decepción, a 110 kilómetros al norte de la península Antártica. Líquenes y musgos tapizan el suelo, sin glaciares por la actividad geotérmica. Conforme el clima de la Tierra siga calentándose, muchas islas de la península podrían adquirir el mismo aspecto. «Es como una bola de cristal», dice Peschak.
«Una AMP no evitará el impacto del cambio climático, pero sí reducirá el estrés que soporte el ecosistema», afirma Santos.
La Comisión ha fijado una cuota de pesca anual de krill de 155.000 toneladas para las aguas que circundan la península Antártica, menos del uno por ciento del stock existente estimado, como llaman los gestores de pesquerías a la biomasa total. En general, apuntan los expertos, debería ser una pesquería ecológicamente sostenible, con una advertencia: la extracción de este crustáceo debe ser dirigida.
«Al pingüino que ve agotado su suministro de krill le da exactamente igual que el volumen extraído suponga un porcentaje mínimo de todo el disponible en la región», declara Lynch.
«Al estudiar los patrones de pesca de los últimos 10 o 15 años, se aprecia que la extracción se concentra sistemáticamente en las mismas zonas», dice César Cárdenas, investigador del Instituto Antártico Chileno que trabaja en la planificación del área protegida. Las flotas pesqueras gravitan hacia las zonas más ricas en krill, donde también acuden a alimentarse ballenas y pingüinos. Un análisis de 2020 sobre más de 30 años de datos de seguimiento revelaba que cuando las capturas locales de krill son elevadas, los pingüinos tienen malos resultados en una serie de parámetros, como el peso de los polluelos y el éxito reproductivo.
Restringir las capturas en ciertas zonas del área protegida puede ayudar a garantizar la solidez de las poblaciones de krill en las zonas de alimentación de los pingüinos adultos, de modo que no tengan que competir con los barcos de pesca.
Una vez sentadas las bases científicas de la AMP de la península Antártica, el siguiente paso es en gran medida de cariz político: alcanzar un consenso entre todos los miembros de la Comisión. Dada la importancia de la extracción del krill, es probable que se produzcan debates candentes, máxime teniendo en cuenta cómo fueron las negociaciones relativas al Área Marina Protegida de la Región del Mar de Ross, que se inauguró hace cuatro años tras un dilatado tira y afloja.

Unos pingüinos juanito descansan sobre un iceberg a la deriva entre una incursión en busca de alimento y la siguiente. Trepan hasta lo alto del hielo con las uñas de los pies. En las últimas cuatro décadas, el número de pingüinos juanito de la península Antártica se ha multiplicado por más de seis. Esta especie depende menos del krill que los pingüinos barbijo y de Adelia.
El mar de Ross es una bahía profunda que se abre entre la Tierra de Marie Byrd y Tierra Victoria, a 3.700 kilómetros al sur de Christchurch, Nueva Zelanda. Se considera uno de los últimos grandes ecosistemas marinos prístinos que quedan en la Tierra. Vastas poblaciones de superdepredadores vagan por sus aguas: orcas, petreles níveos, focas de Weddell y pingüinos emperador y de Adelia.
«Alberga una cantidad descomunal de toda esa asombrosa fauna marina que asociamos con la Antártida –dice Cassandra Brooks, científica de la Universidad de Colorado en Boulder que trabaja en el océano Austral desde 2004–. Su defensa logró unir a la comunidad internacional», explica.
El mar de Ross se convirtió en una zona de protección prioritaria debido al cambio climático y a una pesquería comercial de merluza austral que prosperaba a mediados de la primera década de este siglo. Aun así fueron necesarios más de 10 años de planificación científica y un lustro de intensas negociaciones por parte de la Comisión hasta que la AMP del mar de Ross fue una realidad.
Las conversaciones se atascaron al tocarse la cuestión de los derechos de pesca y los límites de la AMP, y poco a poco se fueron modificando los parámetros originales. Grandes potencias pesqueras como Noruega y Corea del Sur cooperaron cuando la AMP se recortó un 40 %. (Posteriores añadidos restauraron la superficie total de la zona). En el mar de Ross no se practica la extracción comercial de krill, pero tampoco se cerró la puerta a que pueda practicarse en un futuro. La designación de una zona de investigación sobre el krill y el acuerdo de que se podría capturar esta especie en la zona de pesca de la merluza austral se ganaron el apoyo de China en 2015.
Rusia, el último país en avenirse, presidió la reunión que la Comisión celebró el mes de octubre de 2016 en Hobart, Tasmania. Entre los últimos ajustes figuraba una cláusula de suspensión a 35 años vista, fecha en la que se revisarán las protecciones del mar de Ross.

Los de Adelia son los pingüinos que más dependen del hielo en la costa occidental de la península, donde sus poblaciones disminuyen a medida que el hielo se va derritiendo. Proteger esta región del océano Austral «no evitará el impacto del cambio climático, pero reducirá el estrés que soporte el ecosistema», afirma la bióloga marina argentina Mercedes Santos, quien ha desempeñado un papel decisivo en la planificación de la nueva área marina protegida.
Al término de las dos semanas de reunión, los miembros anunciaron el establecimiento de la AMP del mar de Ross. Es el área marina protegida más extensa del mundo, con aproximadamente 1,5 millones de kilómetros cuadrados de mar abierto además de 474.000 kilómetros cuadrados bajo la plataforma de hielo de Ross; en total, una superficie equivalente a la de México.
«Todo el mundo aplaudía, gritaba, se abrazaba, lloraba –relata Brooks, presente en las negociaciones–. Fue un momento extraordinario».
En junio de 2021 el G7, que reúne a los jefes de Gobierno de algunas de las naciones más ricas del mundo, otorgó pleno apoyo al objetivo de la Comisión de establecer una red de áreas protegidas en el océano Austral. Además de la propuesta para la península Antártica, está estudiándose la posibilidad de dar estatus de AMP a otras dos zonas: la Antártida Oriental y el mar de Weddell. La UE, Australia, Noruega, el Reino Unido y Uruguay están asumiendo roles de liderazgo. Estados Unidos vuelve a participar activamente tras haber quedado al margen durante la presidencia de Trump.
La reunión de octubre de 2021 de la Comisión iba a celebrarse por teleconferencia debido a la pandemia, con lo cual los abrazos tendrían que ser virtuales. Este año se cumplen 60 años de la entrada en vigor del Tratado Antártico, lo que aumenta el optimismo de quienes buscan mayor protección para el océano Austral. En palabras de Mercedes Santos: «es un recordatorio de que debemos lograr, una vez más, grandes cosas».
La Antártida: protección de un santuario natural
A pesar de que ningún ser humano puso un pie en el helado suelo de la Antártida hasta el siglo XIX, los eruditos de la Antigüedad ya habían anticipado su existencia, y es precisamente allí donde reside el origen etimológico de su nombre. Guiados por el presupuesto de que la tierra era redonda, los sabios de la Grecia clásica teorizaron que el globo terráqueo debería estar equilibrado por dos continentes en los extremos norte y sur. Al más septentrional se le bautizó con el nombre de «Arktos», oso, en referencia a la posición de la constelación de la Osa Mayor. En consecuencia, el supuesto continente meridional recibió el nombre de «Antarktos», añadiendo el prefijo «ant» para indicar lo opuesto al «arktos».
No fue hasta el siglo XIX cuando los únicos habitantes de la Antártida —hasta entonces, su fauna— empezaron a ver cómo las primeras personas se acercaban a las costas. Cazadores de focas y balleneros frecuentaron sus mares durante toda la centuria e incluso llegaron a desembarcar en el inhóspito territorio, y empezó a crecer el interés por este nuevo continente. Tras la épica conquista del Polo Sur protagonizada por Amundsen y Scott en 1911 y superado el dramático impasse de las grandes guerras del siglo XX, distintos países empezaron a enviar grandes expediciones científicas a la Antártida hacia finales de 1940.

Equilibrio terrestre
A medida que avanzó el conocimiento sobre la Antártida se fue constatando su vital importancia para el equilibrio del llamado Sistema Terrestre. Como explica Jerónimo López, expresidente y Miembro Honorífico del Comité Científico Internacional para la Investigación en la Antártida (SCAR), a National Geographic España a través de un correo electrónico, «la Antártida es el principal foco generador de frío en la Tierra y contiene alrededor del 92 por ciento del hielo existente en nuestro planeta.» Es, por tanto, un agente fundamental para el balance de las temperaturas del planeta y su preservación es un factor clave en la lucha contra el cambio climático.
Además, «por su posición central en el antiguo supercontinente de Gondwana, la Antártida es una pieza clave para estudiar la fragmentación sufrida desde el Jurásico, hace unos 180 millones de años», sigue explicando Jerónimo López. «En las rocas, el hielo y los fondos marinos circundantes, se encuentran registros geológicos únicos para reconocer el pasado de nuestro planeta».
Tratado Antártico
La década de 1950 constituyó un punto de inflexión. El establecimiento de numerosas bases científicas y el inicio de los reclamos territoriales hizo evidente la necesidad de regular la gestión de la Antártida y, además, de hacerlo de manera cooperativa. Por ello, en 1961 entró en vigor el Tratado Antártico, firmado por los doce países que estaban llevando a cabo actividades científicas en el territorio. Las bases fundamentales de este acuerdo histórico se resumen en sus tres primeros artículos:
- La Antártida se utilizará exclusivamente para fines pacíficos
- La libertad de investigación científica en la Antártida y la cooperación hacia ese fin […] continuarán.
- Las Partes Contratantes acuerdan proceder […] al intercambio de observaciones de resultados científicos sobre la Antártida, los cuales estarán disponibles libremente.
EL ANTES: LA NECESIDAD DEL PROTOCOLO

El tiempo pasó y la situación en la Antártida cambió. Hacia 1980 se descubrió que la existencia de yacimientos de petróleo y otros minerales bajo la capa de hielo era una realidad, y la actitud que gobiernos y empresas tomaron respecto estas potenciales explotaciones se convirtió en ambición.
Una de las primeras organizaciones que puso el foco sobre el problema y denunció esta situación fue Greenpeace. Los ecologistas defendían que la Antártida era un lugar único en el mundo, de los pocos que quedaban donde el ser humano aún no había alterado el ecosistema y por ello era esencial preservarlo. El creciente interés de las grandes compañías en los yacimientos minerales amenazaba el privilegiado status quo de este rincón de la tierra. Cualquier mínimo vertido podía destruir grandes áreas de un ecosistema extremadamente sensible debido a la particularidad de sus condiciones.

La ‘World Park Base’ de Greenpeace

Siguiendo las normas oficiales, el primer paso que dio la organización fue trasladarse a la Antártida, pues para tener representación en el Tratado Antártico necesitaban instalar una base permanente sobre el hielo.
En 1987 Greenpeace estableció la World Park Base. El nombre respondía a las demandas que la organización hacía a los países: proteger la Antártida bajo la fórmula de convertirla en un ‘World Park’ que la preservase como un bien común, sin pertenecer a nadie pero como un patrimonio de todos.

Los activistas se mantuvieron en la base durante cuatro años. A lo largo de este tiempo llevaron a cabo diversas acciones de denuncia y concienciación como por ejemplo medir la contaminación de las bases o detener la construcción de una pista de aterrizaje para aviones.
En esta imagen miembros de Greenpeace recogen muestras de un vertido de Cadmio para analizarlas mientras otra parte del grupo sostiene las pancartas que usarán para la protesta posterior.
Estas acciones empezaron a tener cierto impacto en los representantes de las naciones con base en la Antártida y Greenpeace pasó de ser una presencia muy incómoda a un interlocutor válido y respetado en la mesa de negociación. En 1991, los países que pertenecían al ya existente Tratado Antártico acordaron reunirse para debatir la creación de un protocolo de protección. Fue celebrado como una gran victoria por la organización ecologista que había invertido siete años en esta lucha.
Las consecuencias de las actividades humanas no reguladas son más que evidentes.
Un nuevo protocolo
El inicio de las conversaciones que culminarían en la firma del Protocolo para la Protección del Medio Ambiente Antártico, conocido como el Protocolo de Madrid, fue fruto de las presiones de la comunidad científica y los grupos ecologistas.
FECHA: 4 de octubre de 1991. LUGAR: Madrid
PAÍSES FIRMANTES: (37) Alemania, Argentina, Australia, Bélgica, Brasil, Bulgaria, Chile, China Corea del Sur, Ecuador, España, Estados Unidos, Finlandia, Francia, Grecia, India, Italia, Japón, Noruega, Nueva Zelanda, Países Bajos, Perú, Polonia, Reino Unido, Rusia, Sudáfrica, Suecia, Uruguay, Ucrania, Rumanía, Canadá, República Checa, Bielorrusia, Mónaco, Pakistán, Venezuela y Portugal.

El Protocolo de Madrid
Algunos de los artículos más importantes del Protocolo son:
-Artículo 3: Establece que la protección del medio ambiente antártico y los ecosistemas dependientes y asociados […] deberán ser consideraciones fundamentales para la planificación y realización de todas las actividades que se desarrollen en el área del Tratado Antártico.
-Artículo 7: Declara que cualquier actividad relacionada con los recursos minerales, salvo la investigación científica, estará prohibida.
-Artículo 8: Se requerirá evaluación ambiental de todas las actividades, incluido el turismo.
-Artículo 11: Crea un Comité de Protección Ambiental para el continente.
-Artículo 15: Pide a los estados miembros que estén preparados para las acciones de respuesta para casos de emergencia en la zona.
-Artículos 18-20: Arreglo para el arbitraje de las controversias internacionales en materia de la Antártida.
-Artículo 25(5): Señala que la prohibición de la minería del artículo 7 no puede ser derogada a menos que un futuro tratado establezca un marco normativo vinculante para dicha actividad.
EL DESPUÉS: IMPLANTACIÓN DEL TRATADO

El Protocolo se firmó en 1991, pero no entró en vigor hasta 1998, cuando fue ratificado por todas las Partes Consultivas del Tratado Antártico. Jerónimo López, implicado en la negociación, lo califica como un acuerdo de gran trascendencia por «la designación de la Antártida como territorio dedicado a la paz y a la ciencia.» Más concretamente y según López, algunas de las medidas más importantes fueron «la obligación de realizar evaluaciones de impacto ambiental y el desarrollo de una serie de procedimientos para proteger el medio ambiente y el trascendente acuerdo de una moratoria de 50 años desde la entrada en vigor del Protocolo para la explotación de minerales en la Antártida, es decir hasta 2048.»
Con la nueva realidad quedaron terminantemente prohibidas las industrias extractivas en en todo el entorno terrestre del continente. Fue un progreso sin precedentes y un paso clave para la conservación de la Antártida como un santuario de vida natural.
Sin embargo, la amenaza de la acción humana todavía pende sobre la Antártida. Especialmente sobre sus aguas. Todavía permanecen sin protección el océano que la rodea, y en consecuencia también el hogar de hasta 14.000 especies diferentes que lo habitan, entre ellas el krill –base de la cadena trófica–, el pingüino emperador, el calamar gigante o la ballena azul. Su principal amenaza son la industria pesquera y el cambio climático.

Todas las medidas tomadas primero con el Tratado Antártico (1961) y después con el Protocolo de Madrid (1991) «crean un marco apropiado para la protección de la Antártida», afirma Jerónimo López. Sin embargo, con la exigencia de los que conocen los potenciales peligros y amenazas, López considera que hay margen de mejora, por lo que «convendría desarrollar los principios que el Protocolo indica y seguir insistiendo en la adopción de medidas acordadas por las Partes del Tratado Antártico.» Una de las asignaturas pendientes es la extensión de la protección más allá del hielo, es decir, las aguas que lo rodean, algo en lo que los expertos insisten de manera especial.
López señala una de las cuestiones más importantes, y es que «a pesar de su lejanía y aislamiento geográfico, la Antártida se encuentra conectada con las demás regiones a través de la circulación atmosférica y oceánica, lo que hace que sus efectos se extiendan al conjunto de la Tierra.» Y viceversa, por ello debemos ser conscientes de la gran importancia de las acciones globales que, aunque se lleven a cabo a miles de kilómetros, pueden tener un impacto directo en el equilibrio de este rincón helado del mundo.
nuestras charlas nocturnas.
diciembre 4, 2021 | Categories: Actualidad, opinión | Deja un comentario

John Wayne durante su visita a Vietnam en 1966
Sabíamos que John Wayne no sólo podía con apaches y comanches, sino que también se enfrentaba al clan Burdett ayudado sólo por tres amigos pintorescos, retaba al temible Liberty Valance por un filete, se batía en duelo al galope contra cuatro adversarios -disparando con ambas manos mientras sujetaba las riendas con la boca- y sorteaba las mil y una trampas diabólicas que le tendía el vietcong; ¡si hasta les metía miedo a los gremlins!
Lo que ignorábamos es que también tenía capacidad para hacer temblar los cimientos de la Unión Soviética y por eso Stalin encargó a la KGB el asesinato de tan peligroso enemigo.
Esta sorprendente historia apareció reseñada en uno de los libros de Michael Munn, un escritor británico especializado en la historia del cine, casi siempre adoptando un tono sensacionalista y centrado en los temas más escabrosos del séptimo arte.
Así, desde que en 1982 sacó su primera obra, The stories behind the scenes of the great film epics, ha continuado en esa línea con títulos tan expresivos como The Hollywood Murder Casebook, Hollywood Rogues, Hollywood Bad, The Hollywood connection: the true story of organised crime in Hollywood o X-rated: the paranormal experiences of the movie star greats.
Pero donde Munn ha dado realmente el do de pecho es en las biografías de las estrellas hollywoodienses y británicas. La primera fue la de Charlton Heston, en 1986, y desde entonces ha publicado otras catorce: James Stewart, Frank Sinatra, Lawrence Olivier, Burt Lancaster, Steve McQueen…
No sólo de la época dorada sino también más recientes, caso de Gene Hackman o Sharon Stone. En general, casi todas esas semblanzas han sido calificadas de absurdas y disparatadas por la presunta mezcla de realidad con fantasía que usa el autor; el tono polemista queda patente en subtítulos del tipo The untold story, The truth behind the legend, The secret life y similares.

Stalin en 1949
Pues bien, Michael Munn escribió en 2003 John Wayne: The man behind the myth, que al parecer se ajusta también a ese estilo y en cuyas páginas aparece la inaudita historia de los planes de Stalin para acabar con John Wayne.
Munn explica que el asunto llegó a sus oídos de boca del director ruso Sergei Gerasimov, al que concedió crédito porque fue un artista respetado en la URSS hasta el punto de que se puso su nombre a una escuela de cine, la VGIK -por cierto, la más antigua del mundo- y se encargó de realizar algunas películas del llamado realismo socialista, además de ser condecorado con una retahíla de distinciones que no podrían poner en duda su afección por el régimen soviético: la Orden de Lenin, la Orden de la Revolución de Octubre, la Orden de la Estrella Roja, tres premios Stalin y muchas más, la mayoría precisamente durante el período stalinista.
Según Munn, en 1949 Gerasimov asistió a la Conferencia Cultural y Científica por la Paz Mundial y allí se enteró del abierto anticomunismo de John Wayne, que por entonces ya era una estrella indiscutible del cine al haber protagonizado éxitos como La diligencia, Piratas del Caribe, Fort Apache, Tres padrinos, Arenas de Iwo Jima y La legión invencible, entre otros.
Al regresar a su país Gerasimov se lo contó a Stalin, que era un cinéfilo empedernido y tenía salas de proyección en todas sus residencias, además de haber probado como guionista, y productor -hasta de actor-, y al que gustaba invitar a intérpretes a sus pases privados, durante los cuales fantaseaba preguntándoles cómo le encarnarían.
Stalin se había aficionado al cine americano después de la Segunda Guerra Mundial, cuando le entregaron la filmoteca del fallecido Goebbels y descubrió en ella cintas de Chaplin y Tarzán.
Así fue cómo desarrolló un gusto especial por el western y, claro, el actor por excelencia de ese género era Wayne; consta que el dirigente georgiano era un auténtico fan suyo, pero no hasta el punto de desvincularlo de la política.
El caso es que, según Munn, cuando Gerasimov le habló de la ideología del actor Stalin dijo que era un peligro por su popularidad y había que quitarlo de en medio.

Sergei Bondarchuk charlando con Orson Welles en 1969
Hay que tener en cuenta que al año siguiente empezó la caza de brujas del senador McCarthy, que durante seis años azotó Hollywood y enfrentó a la gente del cine entre sí; por supuesto, Wayne, convencido republicano, no sólo estuvo entre sus defensores sino que tomó parte activa como vocal del Comité de Actividades Antiamericanas, todo un emblema pues de cara a la opinión pública.
Ahora bien, ¿llegó Stalin a emitir una orden concreta sobre su asesinato o todo quedó en un comentario jocoso, de los muchos que solía hacer en ese sentido? ¿Lo interpretó Lavrenti Beria al pie de la letra y tomó la iniciativa por su cuenta, como otras veces? Imposible saberlo, pero Munn encontró otros testimonios.
El primero fue el de Orson Welles, quien durante una cena celebrada en 1983 le contó que el NKVD (el organismo predecesor de la KGB) asumió la misión de acabar con el Duque, como era conocido Wayne en el mundillo del cine.
Dijo el escritor que Welles, que no sentía precisamente aprecio por el actor debido a sus opuestos posicionamientos políticos, le ofreció la historia sin que la pidiera y asegurando que la había oído en fuentes creíbles: concretamente, el famoso cineasta ruso Sergei Bondarchuk, ganador del Óscar a la mejor película extranjera en 1968 con una versión de Guerra y paz y autor de la célebre coproducción internacional Waterloo, le refirió que la cuestión del asesinato se la había asegurado otro director ruso, Alexei Kapler, que fue el primer amor de Svetlana (la hija de Stalin) y pasó dos veces por el Gulag (en 1943 y en 1948). Bondarchuk añadió que no se lo tomó en serio hasta que se lo confirmó Gerasimov.
El caso es que, con orden expresa de Stalin o sin ella, parece que el NKVD sí intentó alguna operación y además el propio Wayne insinuó algo al respecto, al comentar que el especialista llamado Yakima Canutt, que le doblaba en la gran pantalla y con quien había entablado estrecha amistad, le había salvado la vida en una ocasión.
Años después, indagando al respecto, Munn se puso en contacto con Canutt, le preguntó a que se refería el actor y la respuesta fue sorprendente: en 1951, el FBI informó al legendario cowboy cinematográfico de que se acababa de descubrir a agentes soviéticos infiltrados en Hollywood con el objetivo de atentar contra él.
Pero lo más alucinante fue que la potencial víctima, de acuerdo con los federales y como si estuviera en una de sus películas, organizó una trama mano a mano con el guionista Jimmy Grant para ofrecerse como cebo y capturar a los asesinos.
No sólo eso sino que antes de entregarlos los llevó a una playa solitaria donde simuló que su intención era matarlos. Munn admite no saber cómo terminó aquello, aunque corrió el rumor de que se llevó a cabo y los dos sicarios se asustaron lo suficiente como para quedarse en EEUU y colaborar con el FBI.
Otra versión más creíble dice que los criminales se hicieron pasar por agentes federales para acceder a los estudios de la Warner y que fue el propio FBI el que los detectó, desmantelando la trama.
Por su parte, Wayne, que no quería que su familia se enterase de nada, rechazó la protección oficial que se le ofreció y se trasladó a una mansión con un buen muro perimetral.

Yakima Canutt
No obstante, faltaba aclarar por qué le debía la vida a Canutt y la explicación que le dio resultó aún más inaudita. Wayne le puso al frente del grupo de incondicionales, la mayoría amigos y dobles cinematográficos que trabajaban con él, para que se infiltrasen en los círculos comunistas de California y le mantuvieran informado de lo que atañese a su persona.
Los especialistas, efectivamente, descubrieron un proyecto de atentado en 1955 y todo se solucionó al más puro estilo del Oeste, en lo que se bautizó como la Batalla de Burbank: los adeptos del Duque irrumpieron en la sede donde se reunían los conspiradores y les propinaron una buena paliza, echándoles luego de la ciudad homónima.
Se dijo que dos años antes una célula prosoviética norteamericana también planeó matar al actor en México, durante el rodaje de la película Hondo, siendo los detectives contratados por su segunda esposa, Esperanza Baur, los que descubrieron la trama y pusieron sobre aviso a la policía mexicana.
Ahora bien, ese mismo 1953 murió Stalin y con él se terminó su peculiar régimen, dando paso a una etapa en la que se renegó de él y de buena parte de su obra, procediéndose a desmontar ésta paulatinamente.
Según Munn, el nuevo presidente soviético, Nikita Krushchev, canceló la orden de acabar con John Wayne y él mismo se lo comunicó al interesado en una reunión que tuvieron en 1958: «Ésa fue una decisión de Stalin durante sus últimos cinco años de locura». Krushchev, obviamente, también era fan suyo.
Pero que ya no hubiera tal orden no quiere decir que el Duque no siguiera teniendo enemigos acérrimos y mortales.
En otro pasaje de su libro, el biógrafo recuerda un incidente más que le contó el propio Wayne en 1974, aunque referido a 1966. Ese año viajó a Vietnam para hacer la típica visita de animación a las tropas de EEUU destacadas en la guerra y, una vez allí, no sólo se enteró de que los los comunistas chinos habían puesto precio a su cabeza sino también de que hubo un intento de disparar sobre él por parte de un francotirador «a las órdenes de Mao».
Por lo visto, éste le consideraba «Gran demonio jefe del Gran Satán americano».
¿Hubo algo de cierto en todo esto o fue fruto de cierta propaganda alentada por el círculo del propio actor para agrandar su leyenda?
En cualquier caso, como en la gran pantalla, John Wayne salió indemne de todo y su muerte se hizo esperar hasta 1979, por un cáncer de estómago presuntamente provocado por la nube radiactiva de la Operación Upshot-Knothole, una prueba nuclear realizada en 1956 en el desierto de Utah, donde estaba rodando El conquistador de Mongolia.
De ser así, constituiría una colosal ironía, ya que habría fallecido a manos del gobierno de EEUU. Cierto es que muchos consideran todo esto una leyenda… Pero, como decían en El hombre que mató a Liberty Valance: “Esto es el Oeste señor; cuando la leyenda se convierte en hecho, se imprime la leyenda”.
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diciembre 4, 2021 | Categories: Historia, leyendas, historias y sucesos, Reconocimientos. | Deja un comentario

Colita fotografiada con su cámara en 1962.
El 24 de agosto de 1940 nació en Barcelona Isabel Steva Hernández.
Más conocida por su nombre artístico de Colita(un apodo que le puso su padre cuando era una niña, quien le dijo que había nacido debajo de una col).
Isabel, que con los años se convertiría en una reconocida fotógrafa y una gran retratista, es también la máxima exponente de la fotografía reivindicativa de la Barcelona de las décadas de los años sesenta y setenta, una ciudad bulliciosa que empezaba a abrirse al mundo y que ella supo captar como nadie con la ávida mirada de su cámara.
El mundo de los gitanos del Somorrostro, el barrio Chino, Las Ramblas, la arquitectura modernista y las más diversas facetas de la Ciudad Condal fueron blanco de su objetivo, y se han acabado convirtiendo en auténticas obras de arte que años después aún nos siguen cautivando.
Unos buenos maestros
Nacida en el céntrico barrio de l’Eixample barcelonés, Isabel estudió hasta los diecisiete años en el colegio del Sagrado Corazón y tras acabar sus estudios preuniversitarios, la joven se trasladó a París para estudiar Civilización Francesa en la Universidad de la Sorbona.
Pero su aventura parisina tan solo duraría un año. Sería tras su regreso a Barcelona cuando empezó a despertar en ella la pasión por la fotografía de la mano del pintor Paco Rebés, que se convertiría en su mentor y maestro.
Rebés era además un conocido representante de artistas de flamenco y un enamorado de este arte. Junto a Rebés, fueron asimismo los fotógrafos Oriol Maspons, Julio Ubiña, Francesc Català Roca y Xavier Miserachs quienes iniciaron a Colita en el mundo de la fotografía.
A pesar de sus innegables apoyos, al principio Colita parecía no tener muy claro su futuro en aquella profesión.
Pero 1962 sería el año que marcaría un punto de inflexión en su vida. Colita colaboró en la película de Francesc Rovira-Beleta Los Tarantos.

Escena de la pelicula Los Tarantos, rodada en 1963 y en la que aparece la bailaora Carmen Amaya.
Durante el rodaje conoció a la bailaora Carmen Amaya, conocida por el apodo de «La Capitana», con quien trabaría una profunda amistad. Gracias a Amaya, Colita se apasionó por el flamenco, hasta el punto de que la joven dejó Barcelona para trasladarse a Madrid donde tomaría las fotografías promocionales de dos grandes representantes de este arte: La Chunga y Antonio Gades.
A continuación, Colita viajó a Andalucía, la cuna del flamenco, siempre a los mandos de su inseparable seiscientos.
De aquel viaje surgiría el libro Luces y sombras del flamenco, una obra legendaria en la que Colita realiza un magnífico recorrido fotográfico por el universo del flamenco y de los gitanos, un mundo que la fascinaba.
Su gran amor: Barcelona
Colita regresaría a Barcelona con los últimos coletazos del franquismo. En aquella época, la fotógrafa colaboró con algunos medios como Fotogramas, Tele-Expres, Mundo Diario o Destino.
Gran amante asimismo del séptimo arte, y con el objetivo de contribuir a la creación de un cine europeo de carácter más progresista, Colita colaboró con la denominada Escuela de Barcelona, un movimiento cinematográfico catalán entre cuyos principales miembros se contaban Vicente Aranda, Jaime Camino o Jacinto Esteva.

Fotografía del puerto de Barcelona tomada en el año 1966.
En 1965, Colita realizaría su primera exposición titulada Evocació del Modernisme (Evocación del Modernismo) en el Colegio de Arquitectos de Barcelona, junto con otros artistas.
En 1967 inició una colaboración con la discográfica Edigsa y el movimiento de la Nova Cançó, realizando carteles promocionales y de prensa para los artistas más famosos del momento como Núria Feliu, Joan Manuel Serrat o Guillermina Motta.
Colita se uniría asimismo al movimiento de izquierdas Gauche Divine (izquierda divina), de cuyos principales representantes (tanto intelectuales como artistas) realizaría varios retratos con los que en el año 1971 organizó una gran exposición titulada La gauche qui rit (la izquierda que ríe) en la Sala Aixelà de Barcelona.
Aunque la muestra fue realmente breve, ya que la policía la clausuró al día siguiente de su inauguración. Colita también llevó a cabo algunas incursiones en el mundo editorial.

Fotografía de 1965 en la que aparecen unos niños jugando en las calles de Barcelona.
Su pasión por la novela policíaca y de misterio la llevó a colaborar con Tusquets en la nueva colección de libros impulsada por la editorial barcelonesa titulada Serie Negra, un trabajo que la fotógrafa compaginaba con su tarea como directora del departamento de fotografía de la revista Vindicación Feminista, donde trabajó hasta el año 1978.
Ya durante la Transición, Colita colaboró asimismo con las revistas Interviú, Cuadernos para el diálogo y Bocaccio, entre otras, dedicándose a fotografiar Barcelona y su área metropolitana con el firme propósito de plasmar la vida cultural y social de la ciudad y documentar su evolución a lo largo de los años.
Un legado lleno de honores
Con más de cuarenta y cuatro años de profesión, una treintena de publicaciones fotográficas y alrededor de cincuenta exposiciones, la larga trayectoria de Colita está colmada de premios y galardones, lo que la ha convertido en una de las mayores representantes de la fotografía crítica española.
En 2014 se le concedió el Premio Nacional de Fotografía, un galardón que la la fotógrafa rechazó a modo de protesta por la delicada situación que, según afirmaba, atravesaban la cultura y la educación en nuestro país.
Aquel mismo año tuvo lugar una exposición en el edificio de La Pedrera, en Barcelona, que llevaba por nombre Colita ¡perquè sí! (Colita ¡porque sí!), en cuyo cartel aparece la fotógrafa acompañada de su inseparable cámara.

La fotógrafa Colita posa con su cámara en La Pedrera de Barcelona en el año 1986.
En noviembre del año 2017 Colita fue nombrada mestre (maestra) de la Cadena de Mestres FAD, la más alta distinción que otorga esta importante institución catalana dedicada al mundo de las artes y el diseño.
En 2018, con motivo del 40 aniversario de la aprobación de la Constitución Española, se organizó en Madrid una gran exposición en el Senado y el Congreso de los Diputados titulada El poder del arte, en la que Colita expuso cuarenta fotografías pertenecientes al fondo del Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía (MNCARS).

Esta singular fotografía muestra a Colita con una cámara bajo el brazo. Imagen tomada en 1976.
Sin duda alguna, Colita, ha sido, y sigue siendo, memoria viva de la Transición española y la fiel cronista de unas décadas que cambiarían para siempre la historia de nuestro país.
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Amancio Ortega y su hija Marta Ortega, a su llegada a la trigésimo octava edición del Concurso Internacional de Saltos de Casas Novas.
Vanitatis(P.Izquierdo) — El nombramiento de Marta Ortega como presidenta a partir de abril de Inditex ha sido una de las grandes noticias de la semana. La hija del fundador del gigante textil tomará así las riendas de la empresa que levantó Amancio Ortega y se convertirá en la tercera presidenta (aunque será no ejecutiva), quinta gran dama del Ibex y en la décima de la Bolsa española.
Un selecto grupo que ha ido aumentando en los últimos años y que a día de hoy forman Ana Botín (Santander) y Beatriz Corredor (Red Eléctrica), ambas presidentas de sus compañías, y dos consejeras delegadas, María Dolores Dancausa (Bankinter) y Cristina Ruiz (Indra).
Cinco de las mujeres más poderosas de España (algunas del mundo) que han sabido hacerse un hueco en el mundo de hombres al que llegaron y que han empezado a romper el grueso techo de cristal del mundo de la empresa en España.
Una labor en la que, tal y como vaticinan los principales índices estadísticos, aún queda mucho camino por recorrer.
Ana Botín
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La reina Letizia y Ana Patricia Botín, en el Museo Reina Sofía de Madrid.
Quizá la más conocida de las cinco sea Ana Botín, presidenta del Banco Santander. Hija del banquero Emilio Botín y Paloma O’Shea, tomó las riendas de la empresa familiar el mismo día del fallecimiento de su padre, el 10 de septiembre de 2014.
Un cargo que la ha convertido en una de las mujeres más poderosas del mundo según la revista ‘Forbes’, en miembro del exclusivo Business Advisory Group y en parte de una de las órdenes más relevantes concedidas por la reina Isabel II.
Desde 2015 forma parte de la Orden del Imperio Británico.

Una carrera laboral excelente que la presidenta del Banco Santander siempre ha sabido cultivar de la mano de su vida personal, ejemplo de conciliación.
Ana Patricia está casada desde 1983 con Guillermo Morenés (nieto del marqués de Borghetto) y es madre de tres hijos: Felipe (casado desde 2016 con Julia Puig, heredera del imperio del perfume y la moda Puig), Javier y Pablo.
De hecho, es una de las que más lazos familiares tiene a día de hoy dentro de la compañía. Además de tomar el relevo de su padre, su hijo Felipe parece estar comprometido a cumplir con la tradición. En la actualidad es consejero de Neinor.
Aventurera y amante de los viajes, desde hace unos años, ha intensificado su presencia en redes sociales, donde comparte sus visitas a países por todo el mundo, cuela a sus seguidores en el interior de algunas de las fiestas a las que asiste e incluso en los programas de televisión en los que se ha prodigado durante los últimos tiempos (de ‘Planeta Calleja’ a ‘MasterChef’).
Beatriz Corredor
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Beatriz Corredor es presidenta de Red Eléctrica desde el 21 de febrero de 2020. Un cargo que ostenta tras una larga vida laboral de lo más curiosa. Además de ser registradora de la propiedad desde hace más de 30 años, Beatriz está afiliada al PSOE desde 2003.
Concurrió a las elecciones municipales de 2007 en las listas del partido socialista a la alcaldía de Madrid y fue elegida concejala. Después, fue ministra de Vivienda en la IX Legislatura, entre abril de 2008 y octubre de 2010, bajo el gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero y secretaria de Estado de Vivienda y Actuaciones Urbanas, de 2010 a 2012.
Persona de confianza de Pedro Sánchez, formó parte de su ejecutiva y antes de incorporarse a Red Eléctrica, estuvo a punto de ser candidata al Ayuntamiento de Madrid en 2019.
Un vida laboral de lo más completa que también ha sabido compaginar con una vida personal de lo más rica. Beatriz se ha casado en dos ocasiones. Fruto de su primer matrimonio nacieron sus dos hijas y, en la actualidad, su marido es José María Villarejo, con quien tuvo a su tercera hija.
Cristina Ruiz
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Tras la salida de Indra de Fernando Abril-Martorell el pasado mes de junio y la consiguiente remodelación del Consejo de Administración, Cristina Ruiz se sumó a este grupo de mujeres poderosas del Ibex 35 haciéndose con el control de la empresa.
Consejera delegada desde hace seis meses, llegó a Indra en 2011 y desde entonces su trabajo y esfuerzo la fueron colocando dentro de la compañía como una de las principales candidatas a tomar las riendas con el paso de los años, ganándose el respeto y la consideración de una plantilla que la ha apoyado desde el principio.
En cuanto a su vida personal, poco o nada se sabe de esta empresaria. Personas de su entorno apuntan a que es trabajadora, tenaz y generosa, y ella misma ha confesado en alguna ocasión que le sobra carácter a la hora de tratar con los empleados.
María Dolores Dancausa
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Entre las más conocidas de esta lista también encontramos a María Dolores Dancausa, hija del alcalde de Burgos durante la dictadura franquista, Fernando Dancausa, y hermana menor de la política del Partido Popular Concepción Dancausa, ex delegada del Gobierno y actual consejera de Familia, Juventud y Política Social de la Comunidad de Madrid.
María Dolores, sin embargo, decidió desarrollar su carrera en un sector alejado del servicio público tradicional en su familia: en el financiero.
Antes de llegar al puesto de consejera delegada de Bankinter, convirtiéndose en la primera mujer con un puesto ejecutivo en el Ibex, fue secretaria general de Línea Directa desde su constitución en 1994, empresa de la que sigue formando parte.
Fue reconocida por la revista ‘Forbes’ como mejor CEO de España en dos ocasiones, Ejecutiva del año por la revista ‘Emprendedores’ y Premio AED al Director del Año por la Asociación Española de Directivos.
Las mujeres en la Bolsa
Un grupo de cinco mujeres que aún es mayor si tenemos en cuenta al resto de empresas que cotizan en la Bolsa española. Trece mujeres de las cuales 10 son presidentas y 3 consejeras delegadas.
Entre ellas destacan herederas de grandes sagas y empresas con sello español como Esther Alcocer Koplowitz, presidenta del Consejo de Administración de FCC e hija de la empresaria Esther Koplowitz, y Adriana Domínguez, hija de Adolfo Domínguez, fundador, expresidente y mayor accionista de la empresa textil que lleva su nombre.
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Esther Alcocer.
Una presencia femenina en el máximo órgano de gobierno de una cotizada nacional que se remonta a 2004, cuando Helena Revoredo fue nombrada presidenta de Prosegur. Fue la primera consejera de la Bolsa.
Eso sí, para ver a la primera presidenta del Ibex hubo que esperar hasta 2010, cuando María Dolores Dancausa fue nombrada consejera delegada de Bankinter.
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Helena Revoredo.
Futuro en femenino
Una lista que promete crecer año tras año. Uno de los ejemplos podría ser el de Susana Gallardo (Almirall). Aunque no ostente por ahora ningún cargo ejecutivo en la empresa familiar, su nombramiento podría resultar tan llamativo como el de Marta Ortega.
Esposa de Manuel Valls en la actualidad, Susana estuvo casada con el fundador de Pronovias, Alberto Palatchi, y es la más conocida de uno de los clanes con más poder del Ibex. Hija de Antonio Gallardo y Teresa Torredía, es vocal del consejo de Administración de Almirall y una de las mejor situadas para ostentar un cargo de responsabilidad en la empresa familiar cuando su tío, Jorge Gallardo, se retire.
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Susana Gallardo y el político Manuel Valls.
En un punto similar se encuentra la última de esta lista, Vanisha Mittal Bhatia, hija del presidente del gigante metalúrgico Arcelor Mittal, Lakshmi Mittal, y por tanto miembro de una de las familias más acaudaladas de India.
Aunque aún no ostenta un cargo de alta responsabilidad en la compañía, representa como consejera ejecutiva los intereses de la familia india que controla el holding desde 2004.
Licenciada en Administración de Empresas en la European Business School, durante los últimos años ha crecido dentro de la empresa desde abajo, desempeñando diferentes cargos, desde la dirección de la división de metal a algunos proyectos orientados a reducción de costes.
En la actualidad, es la jefa de estrategia de Aperam, un spin-off de la corporación.
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The Conversation(R.G.Piñal-Pacheco) — Se suele situar a finales de los años 90 el momento en que la violencia machista comienza a adquirir visibilidad en España. Se trata, sin embargo, de una visibilidad precaria y del todo casual, a tenor de la numerosa documentación audiovisual que nos dejan, sobre todo, las entonces ya asentadas televisiones privadas.
Desde principios de los 90, los nuevos medios audiovisuales privados exploran vías para conectar con la audiencia que pasan por ofrecer a esta última espacios para la expresión de experiencias en primera persona, en una búsqueda en la que juegan también un importante papel las televisiones autonómicas. Esto se debe a la mayor proximidad de estas últimas al ámbito local y, por lo tanto, a la experiencia cotidiana de la ciudadanía.
En efecto, una rápida consulta a contenido de este tipo nos invita a pensar que no habría habido grandes cambios a finales de los 90 respecto a principios de la misma década, cuando humoristas de moda hacían chistes muy celebrados teniendo como protagonistas a mujeres maltratadas o parodiando, no ya el maltrato, sino directamente el asesinato.

Avances, pero sin triunfalismo
En cambio, desde una relatividad con la que la ciencia social lleva atreviéndose desde hace algunas décadas, podemos constatar desde entonces hasta hoy una celeridad en los avances en materia de igualdad que no debe hacernos caer en triunfalismos: nuestros datos advierten de que las nuevas generaciones tienden a seguir reproduciendo los viejos patrones machistas, especialmente en el plano de las relaciones.
Jóvenes negacionistas de hoy que accedieran al contenido televisivo explícitamente violento contra las mujeres típico de los años 90 no podrían negar la certeza de esas imágenes, pero sí tacharlas de meras recopilaciones de casos aislados previamente seleccionados de acuerdo a un sesgo ideológico proveniente del tiempo actual y, por tanto, nada representativas de la sociedad de entonces.

Banalización de la violencia
Pero lo que se busca en ejemplos de hace 30 años no es representatividad estadística, sino analizar la normatividad que subyace a esas expresiones públicas: esas personas, que desde una lectura actual lo que hacen es banalizar la violencia machista, lo que hacían entonces era afirmar su derecho a acogerse a una norma que podía estar jurídicamente sancionada, aunque fuera de forma muy laxa, pero que desde luego no lo estaba socialmente.
Se trata este de un matiz que es sustancial y que se entiende mejor con un ejemplo actual: la descarga ilegal de música por internet está penada, pero no se encuentra sujeta a sanción social.
Sin embargo, los agentes socializadores encargados de preparar a la juventud para la vida en una sociedad democrática, en especial la escuela, no han sido dotados de argumentos con capacidad de cuestionar la normatividad que explica la reproducción del sexismo entre las nuevas generaciones, quedándose en el plano descriptivo que aporta la estadística.
Como hemos reconocido con anterioridad, la estadística ha dado visibilidad y ha permitido calibrar la urgencia del problema, lo que ha impulsado la creación de herramientas con vocación disuasiva materializadas en una frenética actividad legislativa desde la aprobación de la Ley de Medidas de Protección Integral contra la Violencia de Género de diciembre de 2004. Pero, al mismo tiempo, ha impregnado los discursos de la vida cotidiana, acaparando los repertorios argumentativos y haciéndolos dependientes de elementos muy ostensivos, como la violencia explícita, que han solapado las configuraciones normativas que regulan las relaciones, las cuales son una mina de actitudes sexistas.
Por tanto, celebrar los avances legislativos que nos han aproximado al sueño de la igualdad jurídica entre hombres y mujeres no nos impide reconocer que lo más complicado queda por hacer: la desigualdad de género sigue siendo el sustento fundamental de las políticas emocionales que regulan la vida cotidiana de las personas, convirtiendo a la juventud en conductora del machismo, que queda reafirmado en sus relaciones.

Políticas emocionales como reflejo del machismo
Por ello, a pesar de los avances, las políticas emocionales, tanto en la sociedad de antes como en la de ahora:
- Configuran y segmentan normativamente los espacios de la vida cotidiana de acuerdo a unos referentes sociohistóricos machistas.
- Son puestas en práctica sutilmente en las relaciones sociales espontáneas, lo que las hace inaccesibles desde el plano legislativo (no se puede legislar, por ejemplo, contra la norma que dice que es el hombre quien paga la cena en la primera cita o contra la que dice que es la mujer la que seduce al hombre antes de iniciar una relación).
- Adquieren un carácter normalizador, lo que las convierte en imperceptibles a menos que se desafíe la norma, amén de justificables desde argumentos descriptivos de la tradición, lo que se percibe con total nitidez en el medio audiovisual.
- Imponen como principio articulador de las relaciones entre hombres y mujeres el contrato, privilegiando la asimetría entre partes, siendo el más común el de protección a cambio de compañía.
- Se ven afectadas por la aparición de modelos que definen nuevas vías de influencia o afirman / mantienen las antiguas. Son mucho mayor en número los masculinos que los femeninos por la mayor presencia histórica de los primeros en el espacio público.
Así pues, los progresos en materia de igualdad son indudables, especialmente sobre el plano legislativo, y han cristalizado en una mayor visibilidad de las injusticias que sufren las mujeres, una creciente sensibilidad frente a estas injusticias, una efectiva actividad disuasoria frente a los delitos machistas, una proporcionada capacidad sancionadora hacia los agresores y una mejora sustancial de las medidas de protección de las víctimas.
Sin embargo, se ha puesto y se sigue poniendo insuficiente atención sobre la creación de herramientas de análisis e intervención en los entramados normativos bajo los que subyace el patriarcado, los cuales encuentran en la escuela un conductor. Esto tiene como consecuencia que la juventud traduzca los modelos machistas del pasado a los tiempos actuales en los que dispone, además, de excelentes canales para su difusión masiva.
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El concepto de «fortaleza mental» trae consigo dos grandes problemas
Wall Street International Magazine(D.Cupa) — En muchas ocasiones hablamos de la necesidad de ser fuertes mentalmente, ya sea para la vida, para superar un problema o para conseguir un triunfo deportivo. En el deporte, de hecho, se habla mucho de la fortaleza mental como cualidad imprescindible que debe poseer todo atleta exitoso, pero ¿qué pensarían si les dijera que la fortaleza mental no existe?
El concepto de «fortaleza mental» trae consigo dos grandes problemas. El primero, que debido a su carácter arbitrario, termina siendo muy confuso y ambiguo, como dijo alguna vez el gran maestro Burrhus Frederic Skinner, «todas las personas hablan de la mente sin titubear, pero se quedan perplejos si se les pide que la definan», y es que cuando se habla de la mente, parece que queda muy claro de lo que se está hablando, pero cuando toca explicar a qué nos referimos, entonces comienzan las confusiones.
Es muy fácil, por no decir peligroso, pensar que eso a lo que llamamos «mente» es algo que está en nuestro cerebro, que son nuestras neuronas funcionando las que nos permiten comportarnos; no obstante, lo que definimos como «mental» no es más que una forma de describir y englobar en un mismo concepto, un conjunto de conductas que aparecen bajo circunstancias determinadas.

Burrhus Frederic Skinner, psicólogo, filósofo social, inventor, y autor estadounidense
El segundo problema es que no solo es un concepto ambiguo, sino que incluso puede terminar frustrando al deportista. Todo el tiempo insistimos a nuestros deportistas para que sean «fuertes mentalmente», pero no les explicamos qué significa eso.
La falta de claridad ocasiona que el deportista se frustre al no comprender exactamente qué es lo que hay que hacer o lo que su entrenador espera que haga en el entrenamiento o en la competencia. Cuando me toca explicar esto en conferencias, hago un pequeño ejercicio donde pido al público que me digan cómo se comporta un atleta con fortaleza mental.
Algunos dicen que es quien lucha por sus objetivos, otros mencionan que es alguien perseverante en las dificultades, y otros más explican que un atleta fuerte mentalmente es el que saca lo mejor de sí mismo en situaciones difíciles. Una vez que obtengo las respuestas, les pregunto, ¿se dan cuenta cómo sus respuestas son diferentes y por ende son confusas?

Lo que definimos como «mental» no es más que una forma de describir y englobar en un mismo concepto, un conjunto de conductas que aparecen bajo circunstancias determinadas
El concepto de «fortaleza mental» pareciera que dice mucho y que es claro, pero en realidad no dice nada, es completamente impreciso. No tenemos una mente, en realidad ni siquiera existe tal cosa, mucho menos una fortaleza mental.
Y sí, hacer este tipo de distinciones puede parecer una tontería o pérdida de tiempo, pero es tremendamente importante.
La «fortaleza mental» no es algo que exista en un lugar específico dentro del cuerpo, no es algo que el atleta tenga o no, es únicamente una manera de nombrar a determinados comportamientos públicos (cómo actúa, se mueve o habla) y comportamientos privados (lo que siente, piensa, recuerda, etc.), es decir, toda la serie de conductas que manifiesta una persona, en este caso, un atleta.

En el deporte se habla mucho de la fortaleza mental como cualidad imprescindible que debe poseer todo atleta exitoso
Se da por hecho que una persona «tiene fortaleza mental» a través de sus comportamientos, de lo que hace, dice, siente, piensa o la forma como actúa, así de simple, ¿o se ha visto que alguien le abra la cabeza a un atleta para verificar que tenga fortaleza mental en su cerebro? Yo todavía no y, honestamente, espero nunca verlo.
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Muy Interesante(S.Romero) — Un nuevo estudio dirigido por investigadores de la Universidad de Lund (Suecia) ha descubierto que el narcisismo y la poca inteligencia son los mejores predictores de la creencia en la astrología, esto es, pensar que las estrellas influyen en el día a día de nuestra vida, y que sirven para definir nuestro carácter o predecir el futuro.
La investigación se centró en examinar si los rasgos de personalidad individuales podrían predecir la creencia en creencias astrológicas infundadas. Recopilaron 264 respuestas mediante un cuestionario online, evaluando la creencia en la astrología de los participantes utilizando una versión abreviada de la evaluación del Inventario de Creencias en Astrología, así como tests de personalidad, de narcisismo y de inteligencia.
«El resultado principal mostró que cuanto mayor es el narcisismo, quizás sorprendentemente, mayor es la creencia en la astrología. La asociación positiva se debe posiblemente a la cosmovisión egocéntrica que los une, aunque esto debe ser examinado en futuras investigaciones«, escribieron los autores que publican su estudio en la revista Personality and Individual Differences.
Tras controlar todas las variables, los expertos concluyeron que cuanto mayor era el nivel de inteligencia del participante, menos creía en la astrología.
También señalan que el hecho de que los creyentes en astrología estén aumentando puede asociarse a los momentos de estrés que estamos viviendo con la pandemia de COVID-19, que empuja a las personas a recurrir a creencias infundadas.
«Aunque adoptar la astrología puede parecer inocente, es posible que facilite el pensamiento acrítico y favorezca los prejuicios», explican los investigadores. «Además, la creencia en la astrología se correlaciona con la creencia en muchas otras pseudociencias, así como con la creencia en las teorías de la conspiración, lo que indica que podría no ser tan inofensivo».
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Un dhow surca las aguas de la isla keniana de Lamu. Durante siglos, embarcaciones como esta unían los puertos del África oriental con Asia y Arabia. Los mercaderes swahili, negociantes natos, vendían oro, marfil y esclavos a los comerciantes cuyos barcos llegaban con los monzones. Estas embarcaciones se usan todavía en distancias cortas para transportar mercancías y personas.
EL IMPERIO SWAHILI (800–1500 África Oriental)
National Geographic(A.Lawler) — «La ciudad de Kilwa se cuenta entre las más hermosas y es de elegante construcción», escribió Ibn Battuta, uno de los grandes viajeros de la historia. Acuñaba su propia moneda y tenía casas con agua corriente. Sus vecinos vestían sedas importadas. En su edad de oro, que se prolongó del siglo XII al XVIII, Kilwa fue uno de los treinta y tantos puertos prósperos que jalonaban lo que hoy conocemos como la Costa Swahili. Aquellos puertos, que se extendían desde la actual Somalia hasta Mozambique, se habían convertido en pujantes ciudades-Estado enriquecidas por la actividad comercial en el Índico. Prosperaban gracias a los barcos procedentes de Arabia, la India y China que atracaban en sus muelles para llevarse los artículos que tanta riqueza reportó a los swahili.
Los marinos árabes que llegaban a África descubrían buenos puertos, mares fecundos, tierras fértiles y oportunidades mercantiles. Muchos se quedaban y desposaban mujeres autóctonas, importando así la fe islámica. La interacción de lenguas y costumbres africanas y árabes creó una cultura mercantil única.
En esencia, sin embargo, se trataba de una cultura africana, algo que no reconocieron los primeros arqueólogos. Posteriores excavaciones han puesto de manifiesto aquel error. En la isla tanzana de Songo Mnara, por ejemplo, se desenterró una comunidad planificada en la que destacaba un palacio adornado con tapices, decenas de manzanas de viviendas, seis mezquitas y cuatro cementerios, todo ello dentro de un recinto amurallado.
La red comercial swahili se desmoronó cuando los portugueses irrumpieron en las rutas para redirigir las mercancías hacia el Mediterráneo y Europa. Pero su rica cultura sobrevivió a siglos de ocupación colonial. «La historia swahili es una sucesión de adaptaciones e incorporaciones –explica el historiador tanzano Abdul Sheriff–. Puede que mañana la cultura swahili no sea exactamente la misma de hoy, pero precisamente eso da fe de que está viva».
MACHU PICCHU (Siglo XV Perú)

Enrique Porres y otros lugareños ayudaron a Bingham a explorar y excavar el lugar.
De rodillas, ayudándose con las manos, tres hombres trepaban por la ladera escarpada y resbaladiza de una montaña peruana. Era la mañana del 24 de julio de 1911 y caía una llovizna fría. Hiram Bingham III, que a sus 35 años era profesor adjunto de historia de América Latina en la Universidad Yale, había partido del campamento en que se alojaba su expedición a orillas del Urubamba en compañía de dos peruanos, dispuesto a investigar las ruinas que, según le habían explicado, se alzaban en una imponente cresta conocida como Machu Picchu («montaña vieja» en quechua, la lengua inca). Los exploradores se abrieron paso a machetazos por la densa selva, salvaron a rastras un «puente» de troncos finos amarrados con lianas y atravesaron una maleza infestada de serpientes.
Tras dos horas de camino, a unos 600 metros sobre el fondo del valle, se toparon con dos campesinos que aseguraron a un Bingham cada vez más escéptico que las ruinas estaban muy cerca y encargaron a un chiquillo que los guiase.
Cuando por fin llegó al lugar, Bingham se quedó boquiabierto ante la escena que se abría ante sus ojos. De la maraña de maleza surgía un laberinto de bancales excavados en los escarpes y muros construidos sin argamasa, las piedras tan bien encajadas que ni la hoja de un cuchillo entraría en las uniones. El lugar se convertiría en uno de los mayores tesoros arqueológicos del siglo XX: una ciudad fantasma inca que, intacta, llevaba más de cuatro siglos oculta al mundo. «Se antojaba un sueño increíble», escribiría más tarde.
Bingham reconoció que no fue el descubridor de Machu Picchu. Los habitantes de la zona sabían del lugar, y un aparcero peruano, Agustín Lizárraga, incluso había grabado su nombre en una de las paredes casi una década antes. Pero sí fue mérito suyo dar a conocer al mundo la ciudadela en la montaña, pues el relato de la labor que llevó a cabo en aquella cumbre y en otros puntos de la región copó el número de abril de 1913 de National Geographic.

La visión de Machu Picchu «casi me dejó sin aliento», recordaba Bingham, cuya labor atrajo la atención del mundo entero hacia las ruinas en 1913. Aquel retiro real, con su cantería de precisión y sus cascadas de bancales perfectamente colocados, evidencia la maestría constructiva de los incas.
Bingham también fue el primero en estudiar científicamente Machu Picchu. Con el apoyo financiero de Yale y de National Geographic Society, regresó dos veces al lugar. Sus brigadas limpiaron la vegetación que había engullido la cima, enviaron miles de piezas al Museo Peabody de Historia Natural de Yale –serían devueltas a Perú en 2012– y cartografiaron y fotografiaron las ruinas. Las miles de fotos que tomó cambiarían la arqueología para siempre, demostrando el poder de la imagen como instrumento de legitimación y divulgación científica.
MARAVILLAS REVELADAS POR EL DESHIELO (Siglo XVII Sudoeste de Alaska)
El yacimiento arqueológico de Nunalleq, en la costa sudoeste de Alaska, preserva un instante fatídico, congelado en el tiempo. Es un cuadrado de tierra fangosa, repleto de objetos cotidianos del pueblo nativo yupik que quedaron abandonados cuando hace casi cuatro siglos los sorprendió un ataque letal.

Las piezas que el deshielo deja a la vista dan fe de la historia oral y las costumbres de los yupik. El calentamiento global amenaza los vestigios de las culturas indígenas de todo el mundo.
Como tantas veces ocurre en la arqueología, una tragedia del pasado es una bendición para la ciencia del presente. En Nunalleq se han recuperado más de 100.000 piezas intactas, desde cubiertos hasta objetos extraordinarios como máscaras rituales de madera, agujas de marfil para tatuar la piel, fragmentos de kayaks expertamente calibrados y un cinturón de dientes de caribú. Todo ello en un estado de conservación asombroso por haber estado congelado desde el año 1660 aproximadamente.
Pero hoy el cambio climático está cebándose con las regiones polares, lo que conlleva la catastrófica pérdida de restos de culturas antiguas poco conocidas, como la de Nunalleq, en todo el litoral de Alaska y más allá. El deshielo a gran escala está dejando al descubierto vestigios de pueblos y civilizaciones que habitaron las regiones septentrionales de todo el globo, desde arcos y flechas neolíticos aparecidos en Suiza hasta bastones de la época vikinga localizados en Noruega, o tumbas de nómadas escitas cuyos ricos ajuares salen a la luz en Siberia.
Los yacimientos arqueológicos del litoral alaskeño se ven amenazados por dos factores a falta de uno: el aumento de las temperaturas y la subida del nivel del mar. Cuando en 2009 se iniciaron las excavaciones en Nunalleq, los arqueólogos se toparon con suelo congelado a unos 46 centímetros por debajo de la superficie. Hoy la descongelación alcanza el metro de profundidad. Eso significa que los objetos tallados en cuerno de caribú, madera de deriva, hueso y marfil de morsa emergen del estado de ultracongelación que hasta ahora los había preservado en perfectas condiciones. Si no se ponen a salvo, al momento empiezan a pudrirse y deshacerse.
El nivel medio de los océanos ha aumentado entre 20 y 23 centímetros desde 1900. Es una amenaza directa para yacimientos costeros como el de Nunalleq, doblemente vulnerable al oleaje ahora que la fusión del permafrost está hundiendo el terreno. «Como un invierno de estos venga una buena tormenta, ya podemos despedirnos del yacimiento entero», afirma el arqueólogo principal, Rick Knecht.
Cuando el mar empezó a arrastrar a la playa objetos de madera, el líder comunitario Warren Jones ayudó a convencer al consejo del pueblo de que era buena idea excavar Nunalleq. Aquellas conversaciones devinieron en una colaboración única en la que la comunidad local y los arqueólogos trabajan en asociación.
Hoy los yupik de toda la región acuden al yacimiento para saber más cosas de sus antepasados. Hay un nuevo centro cultural y arqueoló-gico que organiza talleres. Jones lleva a gala esa cooperación y confía en que sigan produciéndose hallazgos.
«Quiero que nuestros chicos que están ahora en la universidad lo gestionen, y que estén orgullosos de que sea nuestro», dice.
ENCONTRAR EL TITANIC (1912 Océano Atlántico)

A unos 3,8 kilómetros de profundidad, la fantasmagórica proa del Titanic emerge de la oscuridad cubierta de «carámbanos de óxido», unas estalactitas anaranjadas creadas por bacterias que se alimentan de hierro.
A las 2.20 horas del 15 de Abril de 1912, el «insumergible» R.M.S. Titanic desapareció bajo las olas, llevándose consigo unas 1.500 vidas. ¿Por qué esta tragedia no deja de cautivar la imaginación más de un siglo después? La dimensión de la catástrofe explica su atractivo. La suya es una historia de superlativos: un barco enorme y poderoso, hundido en aguas gélidas y profundas. Su destino quedó sellado en su viaje inaugural de Southampton, en Inglaterra, a Nueva York. A las 23.40 horas la nave golpeó tangencialmente un iceberg en el Atlántico Norte que dañó varias zonas del casco de estribor a lo largo de un tramo de 90 metros, lo que causó que se abrieran los seis compartimentos de proa. El hundimiento era inevitable.
A lo largo de las décadas, varias expediciones trataron sin éxito de encontrar los restos del Titanic, una misión complicada por la imprevisible meteorología del Atlántico Norte, la vasta profundidad (3.800 metros) a la que yace el pecio y los relatos contradictorios sobre los últimos momentos del naufragio. El 1 de septiembre de 1985, transcurridos 73 años de la catástrofe, el Explorador de National Geographic Robert Ballard y el científico francés Jean-Louis Michel lo localizaron por fin a unos 610 kilómetros al sudeste de Terranova, en el fondo de aguas internacionales.
Según documentos recién desclasificados, el hallazgo partió de una investigación secreta de la Marina de Estados Unidos sobre dos submarinos nucleares naufragados, el U.S.S. Thresher y el U.S.S. Scorpion. La Marina quería conocer el destino de los reactores nucleares de aquellos submarinos y verificar si existían pruebas en favor de la teoría conforme el Scorpion había sido hundido por los soviéticos. (No las había).

Entre los objetos encontrados, este reloj
Ballard se había reunido con la Marina en 1982 para solicitar fondos con los que desarrollar la tecnología de sumergibles robóticos que necesitaba para localizar el Titanic. Esta se había interesado, pero con objeto de recabar su propia información. Cuando Ballard acabase la inspección del submarino, y siempre y cuando quedase tiempo, podría hacer lo que quisiera. Dispuso de menos de 15 días para buscar el Titanic. Y una noche, a la 1.05 de la madrugada, las cámaras de vídeo captaron una de las calderas del barco. «No puedo creer lo que ven mis ojos», escribió sobre aquel momento.
En los años transcurridos desde la expedición de Ballard, los procesos orgánicos han ido descomponiendo el Titanic: los moluscos han engullido gran parte de la madera, mientras que los microbios corroen el metal expuesto, formando carámbanos de herrumbre. El casco ha empezado a desmoronarse, llevándose consigo los camarotes. «El deterioro más impactante se veía en el lado de estribor de los camarotes de los oficiales, donde se alojaba el capitán», dijo el historiador del Titanic Parks Stephenson en 2009 tras una inmersión en sumergible tripulado. Con un equipo de última generación, los buzos captaron imágenes del pecio que pueden utilizarse para generar modelos 3D, lo que ayudará a los investigadores a seguir estudiando el pasado y el futuro del barco.
¿Cuánto tiempo permanecerá intacto el Titanic? «Hay opiniones para todos los gustos –dice Bill Lange, del Instituto Oceanográfico de Woods Hole–. Unos creen que a la proa le quedan uno o dos años; otros afirman que aguantará siglos».
Resista lo que resista el pecio, sin duda lo sobrevivirá su leyenda: la historia de un buque de nombre orgulloso que quiso navegar veloz hacia un nuevo mundo, pero halló su perdición al toparse con algo tan viejo y tan lento como el hielo.
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diciembre 3, 2021 | Categories: Historia, leyendas, historias y sucesos, Reconocimientos. | Deja un comentario

National Geographic – Las rodadas de los safaris turísticos surcan el paraje polvoriento del Hidden Valley tanzano donde descansan unos leones. Es marzo y estos superpredadores se han dado un banquete, cortesía de las manadas de ñúes que paren en las inmediaciones; los recién nacidos son especialmente vulnerables. Más adelante, cuando los rebaños hayan migrado en pos de las lluvias y de mejores pastos, para los leones será difícil encontrar presas, y algunos morirán de hambre. Es el ciclo de abundancia y escasez del Serengeti, que rige los destinos de los depredadores de las planicies.
En una tierra de abundancia y escasez, tener qué comer lo es todo.

Los guías de la Reserva Nacional Masai Mara, en Kenia, los llamaron «los Cinco Magníficos». Estos machos de guepardo cazaron juntos durante más de cuatro años. Por lo general los machos son rivales, pero esta es una especie social y extremadamente adaptable, y el quinteto funcionó mientras la alianza les reportó beneficio.

Las peleas simuladas con congéneres de edad parecida es una de las conductas sociales que exhiben los elefantes adultos. Reunidos en un abrevadero, se los puede ver echando la trompa sobre la cabeza del compañero o cubriendo con su oreja la cabeza o el lomo del vecino. Para expresar deferencia con el macho dominante, se acercan a él y le colocan en la boca el extremo de la trompa.
Cuando anochece en Masai Mara es momento de salir a cazar.

Unos cachorros de hiena manchada salen de la madriguera al anochecer. Por lo general nocturnas, las hienas son cazadoras y carroñeras, y un carnívoro clave del Serengeti: controlan la población y distribución de las especies que depredan. Nacen con los ojos abiertos, con dientes y con músculos listos para la acción.

Para evitar que una hiena agresiva o un león hambriento le robe la presa, este leopardo se ha subido a un árbol con el impala que acaba de cazar. Tímidos y esquivos, los leopardos buscan ramas robustas, capaces de soportar su peso. Un resbalón, y la presa recién cobrada podría quedar al alcance de otros depredadores.

El turismo añade un plus de complejidad al ecosistema del Serengeti. El día que captó esta imagen en Masai Mara, el fotógrafo Charlie Hamilton James contó 48 vehículos. Los guepardos son más mansos que otros grandes félidos ante la presencia de personas, por lo que no es raro encontrarse alguno dormitando a la sombra de un vehículo de safari. De hecho, poco hay en las rutinas cotidianas de estos animales –caza incluida– que se le oculte al público humano.
Han crecido rodeados de coches, pero las miradas embobadas de los turistas no han menoscabado la velocidad de estos guepardos.

Cuando un guepardo pone sus miras en una presa, la persecución no suele ser muy larga: son capaces de acelerar de cero a 100 kilómetros por hora en tres segundos. En la imagen, dos ejemplares atacan a un par de ñúes que se han separado del rebaño. El resultado, sin embargo, es incierto. Los guepardos solo se cobran la mitad de las presas que persiguen, y los ñúes pueden galopar a 80 kilómetros por hora, a veces huyendo en zigzag.

Unos buitres se alimentan del cadáver de un ñu. Esenciales para el ecosistema, estas aves son más rápidas que otros carroñeros a la hora de limpiar los restos, reduciendo así el riesgo de transmisión de enfermedades a otros animales o a los seres humanos. Con los ñúes viajan millones de moscas, ávidas de compartir las presas y desovar en los despojos.

Unos hipopótamos se refrescan al amanecer en un río de Masai Mara. Pasan hasta 16 horas al día en ríos y charcas, donde duermen en manadas de entre 10 y 30 individuos para proteger a sus crías, muy vulnerables a los cocodrilos. Por la noche pastan, recorriendo distancias de hasta 10 kilómetros y consumiendo unos 40 kilos de hierba. Sus excrementos son ricos en nutrientes que preservan la salud de los ríos africanos y benefician a multitud de especies.
Acusando la mengua del hábitat y los efectos del cambio climático, animales de todos los tamaños atraviesan dificultades en este frágil ecosistema.

Los impalas no solo se enfrentan a los depredadores, sino también a sus rivales. Los machos jóvenes practican el combate muy pronto. De adultos, dominan territorios y guardan grupos de hembras con las que se aparean. Cuando los persiguen sus depredadores –leones, leopardos, guepardos e hienas–, pueden dar saltos de hasta 10 metros de largo y tres de alto.

De espaldas a la lluvia, una manada de impalas –hembras, sus crías y un astado macho dominante– aguarda a que amaine el aguacero. Estos rumiantes dependen sobre todo de las señales auditivas para detectar el movimiento de los depredadores. Dado que la lluvia amortigua el sonido y limita la visibilidad, el grupo se relaja.

Dos leones macho dan cuenta al amanecer de un eland –el antílope de mayor tamaño– que cazaron la noche anterior, mientras una bandada de buitres acecha muy cerca. Los carroñeros tuvieron que ser pacientes: la pareja de grandes félidos se alimentó de los despojos durante tres días.
Es mucho lo que se juegan animales y humanos en este paisaje sin igual.

Un macho de jirafa ramonea una acacia. Los ejemplares adultos llegan a ingerir más de 45 kilos de hojas al día, que rebuscan entre las ramas con su lengua de medio metro. Al igual que todas las especies de este ecosistema, el mamífero terrestre más alto de la Tierra compite por el territorio en un hábitat que se reduce.
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diciembre 3, 2021 | Categories: Actualidad, opinión | Deja un comentario

BBC Mundo/lamenteesmaravillosa.com — A John Nash lo conocimos primero porque ganó el Premio Nobel de Economía en 1994. Luego, gracias a la película “Una mente maravillosa” o “Una mente brillante”, que se basaba en un libro del mismo nombre y revelaba la extraordinaria historia detrás de este genio de las matemáticas.
John Forbes Nash nació un 13 de junio de 1928 en un pequeño poblado de Virginia, Estados Unidos. Desde niño mostró tener un carácter introvertido y no contar con demasiadas habilidades sociales, de ahí que pasara una infancia y una adolescencia solitaria. Jugaba poco con los demás niños, pero sí sentía una gran curiosidad por los libros. Su madre, lejos de desmotivarle, le alentaba a que cultivara el intelecto.
Contrario a lo que pudiera pensarse y en consonancia con lo que ha pasado con muchos otros genios, John Nash no destacó por sus notas en el colegio. Era tal su torpeza para tratar con los demás, que fueron varios los maestros que dudaron de su capacidad intelectual. No faltaron los que sugirieron un retraso leve. Pese a todo, Nash adoraba hacer experimentos científicos en la privacidad de su habitación.
John Nash, un chico “raro”
Nacido en Bluefield (Virginia Occidental) en 1928, Nash estudió primero ingeniería química en la Universidad Carnegie Mellon, donde uno de sus profesores lo convenció de que se especializara en matemáticas.
Cuando era un adolescente, John Nash comenzó a mostrar interés por las matemáticas, pero especialmente por la química. Se dice que estuvo involucrado en la fabricación de algunos explosivos que detonaron por error y causaron un muerto en su escuela.
En 1945, Nash ganó una beca para entrar en el Institute of Technology. Iba a estudiar ingeniería química, pero el director del departamento de matemáticas, John Synge, lo convenció para que se especializara en los números. En 1948 se licenció como matemático y obtuvo una beca en Princeton para hacer un posgrado.
En 1949, mientras preparaba su doctorado, escribió el artículo por el cual ganó el Premio Nobel, casi 50 años después. Su tesis se tituló “Juegos No-Cooperativos”. Luego entró a trabajar en la RAND Corporation, una entidad que hacía estudios científicos aplicables a la guerra fría. Dos años después comenzó a trabajar como profesor en el Massachusetts Institute of Technology.

La sombra de la esquizofrenia
Hasta ahí, la historia es similar a la que se narra en la película, pero a partir de este punto los hechos ocurren de forma diferente a como se presentó en la cinta. John Nash tuvo un hijo ilegítimo con Eleanor Stier. Esto causó un gran escándalo en su familia. Poco después de esto, su padre murió. Además, en 1954 Nash fue arrestado en una redada para cazar homosexuales. Por eso fue despedido de su trabajo.
En 1957, Nash se casó con Alicia Larde, una alumna suya de origen salvadoreño. Tuvo un hijo con ella, pero poco antes de que este naciera, los dos se divorciaron. Nash tenía esquizofrenia y Alicia no pudo tolerarlo. Desde entonces, Nash comenzó un periplo por toda Europa, en donde intentó conseguir el estatus de refugiado político.
Nunca tuvo alucinaciones visuales, pero sí auditivas. Creía que era un elegido, una figura religiosa. Al mismo tiempo, sentía que había un complot orquestado por la Unión Soviética y El Vaticano en contra de él. “Empecé a oír algo así como llamadas telefónicas que sonaban en mi cerebro, de gente opuesta a mis ideas”, declaró.
Nash, un ejemplo de cura de la esquizofrenia
John Nash recuperó la razón en un hecho que muchos catalogaron como un milagro. Después de ocho hospitalizaciones en diversos centros de atención mental y luego de haber sido sometido a una alta dosis de medicación y a tratamientos agresivos que incluyeron electrochoques. Según su propio testimonio, en un punto de su vida decidió dejar de prestarle atención a las voces que escuchaba.

Este genio de las matemáticas dejó un día de tomar los medicamentos que le habían recetado.
En una entrevista realizada con Xavi Ayén, declara que hay un punto en que las medicinas hacen más daño que bien, pero que para dejarlas es necesario tener mucho cuidado, ya que es algo peligroso.
Sin embargo, él abandonó el tratamiento y pocos años después sanó.
Alicia, su ex esposa, con la que volvió a vivir un tiempo después de enfermar, asegura que en el caso de Nash no hay algo que pueda llamarse milagro.
Declaró que “Todo es cuestión de llevar una vida tranquila”.
John y Alice Nash trabajaron juntos en temas de salud mental hasta su muerte.
En 1996, la presidenta de la Asociación Mundial de la Psiquiatría, Felice Lieh Mak, lo presentó como “un símbolo de esperanza, un explorador de un universo sin límites, el de la mente humana”.
Lo más alentador, y a la vez desconcertante, es que su historia es una prueba de que la esquizofrenia no tiene por qué marcar el final de una vida.
Al mismo tiempo se constituye en aliento para todos aquellos que buscan terapias más eficaces.
El legado de Nash
La “teoría de los juegos” es, sin duda, su legado más importante. La aplicación de esta teoría trasciende fronteras y puede aplicarse tanto en los negocios, como la política, la biología, etc. ¿En qué consiste? Imaginemos que dos o más individuos han que tomar una decisión teniendo en consideración las elecciones de los demás. Ninguno de ellos sabe las condiciones de sus compañeros ni la decisión que van a tomar. Así pues, ¿cómo escoger la mejor decisión para no salir perjudicado? La aplicación de esta teoría es a nivel estadístico
Desde esta teoría se busca crear un equilibrio. Si se aplica esta teoría al sector empresarial podría traducirse en que el objetivo es obtener el mayor beneficio reduciendo los riesgos. En este punto radica la importancia del legado de Nash. ¿Cómo podrían varias empresas jugar sus cartas de la mejor forma posible sin saber los movimientos de sus rivales?
A nivel micro, por ejemplo, de barrio, dos tiendas que vendan el mismo producto pueden basarse en la intuición para modificar sus precios o poner a la venta nuevos productos. Sin embargo, a nivel macro como grandes multinacionales no dejan nada al azar. Gozan de un equipo entero para analizar el riesgo de las decisiones, así como indagar en la competencia y estudian el mercado.
Una oración marcaría su carrera: «Este hombre es un genio».
Así decía la carta que recibió de la universidad de Princeton, Estados Unidos, en respuesta a su solicitud de doctorado en matemáticas.
Entonces tenía menos de de 21 años.

El matemático estadounidense y premio Nobel de Economía, falleció en mayo del 2015 en Nueva Jersey, Estados Unidos, en un accidente.
Nash perdió la vida junto a su esposa, Alice, luego de que el conductor del taxi en el que viajaban perdiera el control del auto al intentar adelantar a otro, y se impactara contra una barrera de carretera, dijo el sargento Gregory Williams, de la Policía Estatal de New Jersey.
La pareja salió disparada del auto y declarada muerta en la escena. La policía estatal dijo que era probable que no llevaran puesto el cinturón de seguridad.
El conductor del taxi y del otro vehículo fueron tratados por lesiones no graves.
El matemático tenía 86 años y obtuvo el Nobel de Economía en 1994 por sus aportes a la teoría de juegos.
Esa noche, los Nash regresaban de un viaje a Noruega, donde John había recibido el Premio Abel de la Academia Noruega de Ciencias y Letras.
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diciembre 3, 2021 | Categories: Sin categoría | Deja un comentario

Magnet(E.M.Trula) — La historia no sólo la escriben los vencedores, sino también esos a quienes identificamos como fuente autorizada. Los interesados, la prensa e incluso la plausibilidad de un relato, que cambia con los tiempos.
Durante años se pensó que el importantísimo hallazgo de la tumba de Tutankamón lo hizo Howard Carter. No cabe ninguna duda de que fue él uno de los principales impulsores de la arqueología, así como el líder de las excavaciones en el Valle de los Reyes, frente a Luxor.
Tampoco que fue este británico el que comandaba a la expedición aquel 4 de noviembre de 1922, cuando se encontró el yacimiento que cambiaría la egiptología para siempre.
Pero el tiempo ha querido ir dando una nueva interpretación de los hechos. Puede encontrarse en la mayoría de fuentes actuales, también oficiales, una adenda al relato originario. Se nos cuenta que una buena mañana el niño que llevaba tinajas de agua al equipo se tropezó con una piedra que resultó ser el comienzo de una escalinata. Según algunos estaba jugando y según otros removiendo la arena.
Al descubrir lo que parecía un material moldeado por la mano del hombre, tapó la roca y fue corriendo a buscar a Carter para llevarse todo el mérito.
Así, una y otra vez en los últimos tiempos, la película ha cambiado: no fue un británico y, en parte, fuerza colonizadora, la que halló los restos del ”niño faraón”, sino un niño autóctono por un golpe de suerte.
La historia de la arqueología egipcia está preñada de raptos de dudosa legitimidad y la mitad del patrimonio de aquellas tierras se guarda bajo llave en el museo Británico. Devolverle el mérito del descubrimiento al pueblo egipcio a través del niño aguador no sólo parece plausible, sino una reparación histórica.
La anécdota que ocurrió en 1922 (y de la que no se habló hasta 1978)
A esta versión contribuye también la familia de Hussein Abd el-Rassul, el que se cree el legítimo niño de las tinajas que trabajó mano a mano con Carter en 1922. Este Sheikh ha posado en alguna ocasión junto al retrato de un niño que viste el famoso collar de Tutankamón, una cadena a juego de oro deslumbrante montada con cinco escarabajos de lapislázuli e incrustaciones de cornalina, turquesa, feldespato y vidrio.
Su valor es, por supuesto, incalculable.

Famoso retrato de Harry Burton en 1926 al ya conocido como «niño aguador».
La fotografía sí se sabe que fue hecha por Harry Burton a finales de 1926 o principios del año nuevo y que se publicó en una revista inglesa un año después. Sheikh Hussein falleció a finales de los años 90, y sí se ha identificado como el niño que se hizo la foto del collar.
¿Por qué le dejarían hacerse la fotografía con tan preciada pieza? Como premio por haber encontrado los escalones de la tumba, naturalmente. De acuerdo, pero, ¿por qué se harían una foto cuatro años después de encontrar el escalón? ¿Por qué la edad que aparenta el niño de la foto no encaja con la que se supone que tenía Hussein en el momento de tomarse la fotografía?
El problema es que Hussein nunca ha afirmado (o desmentido) ser él el famoso niño aguador que encontró el escalón. Y lo más extraño de todo: en ningún escrito de la época de Carter, ni en su diario, ni en una carta ni por ningún lado se encuentra la alusión al famoso niño de la tinaja. Lo que puede leerse en su cuaderno de viaje es lo siguiente:
Apenas había llegado a mi puesto al día siguiente me llamó la atención el inusual silencio que nos rodeaba, pues la gente había dejado de trabajar. Me di cuenta de que había sucedido algo extraordinario… Debajo de la primera cabaña que abordamos se descubrió un paso cortado en la roca. Parecía demasiado bueno para ser verdad, pero al añadir un poco de luz se reveló que estábamos en la entrada de un corte empinado en la roca….

“Se descubrió”, dijo el investigador, en un fragmento que igualmente ha traído de cabeza a los estudiosos del asunto por dudar de la verosimilitud de la fecha.
Pero es igual: si no aparece aquí el famoso niño, ¿de dónde sale esta anécdota?
Para lo siguiente nos vamos a basar ampliamente en los escritos facilitados por Nacho Ares, escritor y egiptólogo que trabaja para Ser Historia, y Christina Riggs, igualmente historiadora y egiptóloga que trabaja en la Universidad de Durham.
En ambos casos no le conceden la más mínima legitimidad a la versión del niño aguador, o, mejor dicho, no con los datos de los que disponemos en este momento.
La primera versión escrita del niño aventurero aparece en el libro Tutankhamun: The Untold Story, de 1978 y escrita por Thomas Hoving. Hoving era por aquel entonces el “cuentista y controvertido” director del Museo Metropolitano de Arte de Nueva York.
El libro, que fue un superventas, se escribió para promocionar las exposiciones de los restos arqueológicos que tuvieron lugar en esos años en EEUU.
Tanto la exposición (siete millones de visitantes) como el libro tuvieron tal impacto que fueron también los responsables de la tutmanía en la que entró el país.
Para el libro, el director del museo tuvo acceso a unas memorias inéditas de Lee Keedick, el agente de Carter en Norteamérica en los años 20.
Keedick dijo que Carter solamente le había confesado a él la realidad de lo que pasó, y que en privado le contó que fue el niño quien encontró aquel escalón.
El pasaje de la confesión es, hay que decirlo, bastante florido.
Una leyenda que interesa mantener viva a múltiples partes
Da la casualidad, además, de que los herederos de Hussein siguen viviendo a la orilla oeste del Nilo en Luxor y regentan una cafetería y casa-museo cerca del Templo de Ramesseum.
Lo que se homenajea en ese centro interesante para los turistas que pasan por allí es el descubrimiento de su antepasado Hussein Abd el-Rassul. Hussein era, y esto sí parece confirmado, el hijo de uno de los cuatro rais (o capataces) que trabajaban a las órdenes de Carten en la búsqueda de la tumba de Tutankamón. Hoy en el café pueden verse las paredes empapeladas de recortes de prensa de diferentes épocas entrevistando a Hussein así como la famosa fotografía del niño con el amuleto real.
En esas mismas entrevistas, curiosamente, Hussein sólo habla de cómo se hizo la foto, no de que fuese una recompensa por haber encontrado la tumba.
Otra de las cosas que puede leerse por ahí es que Carter, en sus conferencias presentando su trabajo en la excavación, habría contado la anécdota del niño aguador ya en los años 20. Hay dudas sobre la existencia de algún artículo periodístico que haga alusión a este hecho en aquel período, o, incluso, de haber sido así, si no habría sido una nota de color de Carter para endulzar el hecho.

23 de abril de 1927, parte de las joyas del tesoro de la tumba de Tutankamón y la foto del niño egipcio (London News).
Ya se había pillado en el pasado a Carter inventando simpáticas atribuciones de importantes descubrimientos a un burro y a un canario suyo.
Es interesante el proceso de indagación sobre los hechos de Francine Marie David, una escritora y fotoperiodista suiza que estuvo casada durante un tiempo con uno de los nietos de Hussein.
Tras preguntar a la familia, uno de los Hussein le cuenta que Carter dijo la anécdota en 1924, sin embargo la fuente que usa como referencia para acreditar esta información es la edición germana del libro de Hoving, donde Carter se lo habría contado a su agente publicitario en privado, no en público.
¿Qué tiene de interesante todo esto? ¿Qué necesidad hay de desmontar una inocente fábula sobre un niño aguador que no molesta a nadie? Aparte del evidente interés por preservar el rigor histórico, para Christina Riggs hay algo más interesante detrás de todo esto:
¿Por qué la egiptología tiende a atribuir el mérito de los «descubrimientos» únicamente a los egipcios si estos son niños o los llamados ladrones de tumbas?
En la breve lista de descubrimientos arqueológicos que no han sido atribuidos a hombres blancos, los cuadrúpedos aparecen con la misma frecuencia [que los propios egipcios].
No puedo evitar preguntarme si un niño fotogénico parece la forma «segura» de reconocer, y luego ignorar, la desesperada necesidad de tenemos en nuestro ámbito de introducir voces diversas y enfoques descolonizadores a nuestras investigaciones.
Me parece que lo más importante aquí no es si estas historias y sus fotografías son verificables o «verdad», sino por qué queremos creerlas y difundirlas ahora.

Una fotografía de Harry Burton de finales de noviembre o principios de diciembre de 1923, cuando se derribó el muro entre la antecámara y la cámara funeraria de la tumba. ¿Es ese «pequeño Hussein» arriba, como se sugiere?
El “niño de la tinaja” es un fenómeno en Google en constante crecimiento desde 2014 o 2015, parte ya asentada de las entradas sobre Tutankamón en la prestigiosa revista Smithsonian y en libros académicos en Reino Unido y Estados Unidos. También habrá que pensar hasta qué punto no se ha ganado ya Hussein Abd el-Rassul por derecho propio un apéndice legendario en uno de los pedazos de la historia más envueltos en misterios y fábulas de toda la Humanidad.
nuestras charlas nocturnas.
diciembre 3, 2021 | Categories: Historia, leyendas, historias y sucesos, Reconocimientos. | Deja un comentario

Magnet(A.Sanchis) — Cuesta creer en cómo los primeros humanos se sacrificaron, sin saberlo, en la búsqueda prehistórica para saber qué plantas eran seguras para comer, cuáles eran adecuadas para curar y cuáles mutilarían o matarían a quien las tocara. Ahora, la gran mayoría confiamos en expertos para hacer estas distinciones por nosotros. A menos que estemos entrenados en este campo, es bastante seguro que ninguno de nosotros tendría la menor idea de evitar un envenenamiento de la naturaleza.
Sin embargo, esto no tiene por qué preocuparnos demasiado en una visita al jardín del que vamos a hablar a continuación. Ubicado en los terrenos del castillo de Alnwick en Northumberland, Inglaterra, es una de las atracciones más bellas del norte del país, donde centenas de coloridas plantas invitan a los visitantes a pasear a través de hileras de rosas fragantes, topiarios cuidados y fuentes en cascada. Pero dentro de los límites de Alnwick, tras unas puertas de hierro negro, hay un lugar donde a los visitantes se les dice explícitamente que no se detengan a oler las flores.

Castillo de Alnwick
Es Poison Garden, hogar de 100 asesinas despiadadas.
En este jardín, puedes admirar las plantas con los ojos, pero no puedes tocar ni oler nada, porque todas las plantas del jardín son venenosas y posiblemente podrían matarte.La historia y los orígenes de semejante atracción son igual de fascinantes que lo que en su interior se alberga.
En 1995, Jane Percy se convirtió en duquesa de Northumberland, este condado norteño que se extiende hasta la frontera con Escocia, después de que el hermano de su esposo muriera inesperadamente. Con el título llegó el Castillo de Alnwick, la sede tradicional del duque de Northumberland (y que también sirvió como escenario de Hogwarts en las dos primeras películas de Harry Potter). Después de que la familia se instalara en el castillo, el esposo de Percy le pidió que hiciera algo con los jardines, que en ese momento eran una silvicultura comercial en desuso que no contaba más que con hileras de árboles de Navidad.

«Debió pensar: ‘Eso la mantendrá callada, plantará algunas rosas y eso será todo'», contaba la duquesa. Pero Percy hizo más que plantar algunas rosas. En 1996, contrató a Jacques Wirtz, un arquitecto paisajista que ha trabajado con las Tullerías en París y los jardines de la residencia del presidente francés, para ayudar a reimaginar el jardín de Alnwick. En realidad, quería algo que diferenciara su proyecto de los otros jardines que salpican la campiña inglesa. «Si está construyendo algo, especialmente una atracción para visitantes, debe ser algo realmente único», decía.
La duquesa pensó que podría querer incluir un jardín boticario, pero un viaje a Italia la puso en un rumbo ligeramente diferente. Después de visitar el infame jardín de veneno de los Medici, la duquesa quedó cautivada con la idea de crear un jardín de plantas que pudieran matar en lugar de curar. Otro viaje, este al sitio arqueológico del hospital más grande de la Escocia medieval, donde la duquesa se enteró de las esponjas soporíferas empapadas en beleño, opio y cicuta que se usaban para anestesiar a los amputados durante las cirugías del siglo XV, reforzó su interés en crear un jardín de letales plantas.

“Esta es una forma de interesar a los niños. A ellos no les importa que la aspirina provenga de la corteza de un árbol. Lo realmente interesante es saber cómo te mata una planta, cómo muere el paciente y cómo te sientes antes de morir», contaba. Así que la duquesa se dedicó a recolectar plantas venenosas para su imaginado Poison Garden. Mientras seleccionaba las 100 variedades que terminarían echando raíces allí, solo pedía un requisito para cada nueva adquisición: las plantas tenían que contar una buena historia. Esto significaba que asesinos exóticos como Brugmansia de América del Sur se mezclarían con venenos más comunes, como los setos de laurel.
Lo extraordinario de las plantas es que son las más comunes que la gente no sabe que son asesinas. Los visitantes a menudo se sorprenden al saber que el seto de laurel, casi omnipresente en los jardines ingleses, puede ser altamente tóxico. Pero algunos visitantes han tenido experiencias con el lado siniestro del laurel. Después de cargar sus autos con hojas de laurel podadas para llevarlas al basurero, algunos conductores se han quedado dormidos al volante debido a los gases tóxicos que las ramas emiten. También hace unos años, siete personas se desmayaron por inhalar estos gases mientras caminaban por el jardín.

Hay más de 100 plantas en Poison Garden, y todas son venenosas. El jardín contiene plantas muy peligrosas como la cicuta; dedalera; Atropa belladonna; y strychnos nux-vomica, que es de donde proviene la estricnina. También está la planta Rincinus communis, que nos da aceite de ricino, pero también nos da ricina, que es un veneno. El laurel, que también vive en el jardín, es una bonita planta que produce cianuro. Aunque, hogweed puede parecer la planta más desagradable del conjunto. Tocarla desencadena una reacción fototóxica y quema la piel. Las ampollas causadas por la reacción pueden durar hasta siete años. El jardinero jefe, Trever Jones, incluso tiene que moverse por el jardín con un protector facial, guantes y un traje hermético.
El jardín, además, tiene trampa. Contiene muchas asesinas que en realidad parecen flores hermosas, como los árboles de Laburnum, que tienen impresionantes flores amarillas, así como semillas mortales. Aconitum es otra planta engañosamente mortal. Tiene bonitas flores azules y bayas venenosas. Las hojas, raíces y tallos también pueden matarte.
El hecho de que el Poison Garden esté lleno de veneno, literalmente, no impide que la gente haga cola para visitarlo. Alrededor de 800.000 personas visitan el jardín cada año. Como parte de la misión educativa, la duquesa cultiva una variedad de drogas, desde cannabis hasta cocaína, que ella y los guías del jardín utilizan como punto de partida para la educación sobre las drogas. «Es una forma de educar a los niños sin que se den cuenta de que están siendo educados», dice.
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diciembre 3, 2021 | Categories: Actualidad, opinión, Lugares históricos, sitios, ciudades, Pueblos ... | Deja un comentario

The Conversation(M.S.Cabrera) — Empieza a ser frecuente el uso de expresiones como “brecha digital”. Sin embargo, no tendemos a profundizar en los variados significados que pueda adoptar. Se entiende la primera brecha digital como aquella que distingue el diferente acceso al mundo digital y tiene que ver con la desigualdad de origen. Cuando nos referimos a la segunda brecha digital nos centramos en los diferentes usos que las personas hacen de las nuevas tecnologías.
Es la tercera brecha digital de género la que pone el acento en “los códigos, estereotipos, patrones y roles de género que se reproducen en la red y que generan desigualdad”.
Hace unos años, cuando internet empezaba a generalizarse, hubo feministas que pensaron que el mundo digital podría ser una oportunidad para la reivindicación de la igualdad entre mujeres y hombres, puesto que desaparecían los cuerpos y parecía que podríamos asistir a un mundo andrógino donde minimizar los impactos de los sesgos de género. Sin embargo, el paso de los años ha constatado que los nuevos mundos online –esos alter ego o avatares– siguen reclamando un género y las que los cuerpos no solo están presentes, sino que son carta de presentación, por lo que la cosificación, la objetivación y la sexualización de las mujeres ha encontrado nuevas y alternativas vías para propagarse y crecer.
Al igual que sucede en la realidad física, en las redes sociales se reproducen esquemas de género y relaciones asimétricas y, por ende, violencias machistas. El riesgo de sufrir acoso en las redes sociales es mayor entre las mujeres jóvenes y adolescentes, a las que muchas veces les cuesta verbalizar o compartir ese acoso.

Insultos, intimidación sexual y comentarios sexistas
En las redes sociales se dan formas específicas de ciberviolencia contra las chicas, que son más insultadas por su físico, intimidadas sexualmente y reciben más comentarios sexistas que los chicos. Son varias la formas en que puede ejercerse el ciberacoso y la mayoría de ellas están siendo nombradas con anglicismos: grooming, body-shaming, cibercontrol o sexting.
- Grooming es una práctica delictiva en la que personas adultas se hacen pasar por menores para ganar su confianza y obtener algún beneficio sexual o material pornográfico.
- Body shaming consiste en avergonzar o burlarse de alguien por la apariencia de su cuerpo. Los cuerpos que no responden al patrón heteronormativo vigente y que se alejan de la estética imperante (y difícilmente accesible) reciben la burla y el menosprecio. El uso de los filtros entre la población adolescente (dismorfia de Snapchat) y el incremento de las operaciones estéticas, así como de los trastornos alimenticios, pueden ser consecuencias de esta práctica.
- Cibercontrol es el control e hipervigilancia de las redes sociales. Lo más común es que se produzca en el seno de la pareja o en ámbito familiar hacia las hijas e hijos. Es uno de los mecanismos por los que se ejerce violencia psicológica en las parejas jóvenes y debiera ser motivo de reflexión que estemos socializando a las niñas y los niños que acceden a su primer móvil con el mensaje de que si les controlamos y necesitamos saber dónde están es porque nos preocupamos y porque les queremos. De nuevo, el amor se asocia con mecanismos de control y de desconfianza.
- Sexting consiste en enviar mensajes, fotos, vídeos de contenido erótico y sexual personal a través del móvil mediante aplicaciones, redes sociales u otro tipo de herramientas de comunicación. Y de nuevo aquí, como ocurre con los delitos de abuso y agresión sexual, la víctima tiende a sentirse culpable y el entorno a buscar justificaciones del hecho.
En una investigación del Equipo Deusto de Valores Sociales constatamos que incluso las madres de adolescentes que habían sido víctimas de sexting, las culpaban a ellas por haber enviado previamente una foto comprometedora, cuando quien había cometido el delito era la persona que había decidido difundirla.

Erradicar las causas de la violencia
Todas estas palabras forman parte de la campaña de sensibilización que la Universidad de Deusto ha lanzado a través de las pantallas y redes sociales para concienciar a su alumnado de los riesgos que las redes sociales y el uso de internet tiene en la perpetuación de la violencia machista.
La violencia contra las mujeres es una constante porque todavía no hemos sido capaces de erradicar la causa que la provoca, que no es otra que la desigualdad estructural entre mujeres y hombres.
No podemos esperar que la violencia de género disminuya o desparezca si no somos capaces de alterar nuestra cultura, los valores, actitudes, percepciones y expectativas que definen los roles de género como constructos que perpetúan la desigualdad entre mujeres hombres. Esto, en una de sus manifestaciones más extremas, se representa como violencia machista, llevando a su máxima expresión la cosificación de las mujeres y, por tanto, su deshumanización.
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diciembre 3, 2021 | Categories: Actualidad, opinión | Deja un comentario

The New York Times(G.Ko) — En su poema “Excavación”, el poeta irlandés Seamus Heaney describe la sensación de sostener papas como “amando su dureza fresca en nuestras manos”. Esa “dureza fresca” es el inicio de un buen puré, cuya conclusión deben ser unas papas con un sabor único y propio, pero sin una textura pastosa.
A fin de preservar esos sabores, decidí probar a cocinar las papas primero al vapor en lugar de hervirlas y quedé muy contenta con los resultados. Dejar que las papas se suavicen en una olla de agua bullente también funciona, por supuesto, pero eso muchas veces hace que se llenen de agua y entonces pierden su sabor natural y los bordes se derrumban como en un alud. Es útil dejarles la cáscara, pero si hierves las papas enteras tal vez acabes con un centro demasiado firme y un exterior demasiado suave.
Las papas cocinadas al vapor quedan perfectas. Algo que aprendí viendo a mi familia cocinar comida china, es que las verduras al vapor resaltan los sabores más profundos de las verduras. Si se usa en las papas, el proceso también permite que se suavicen mientras absorben la cantidad perfecta de humedad y, debido a que no se salan en esta etapa, su dulzura natural sobresale.
Obtuve los mejores resultados con las papas russet, también conocidas como papas Idaho o papas para hornear. Esto es porque tienen gránulos de almidón grandes que se hinchan y luego se separan durante la cocción, lo cual quiere decir que es fácil aplastarlas y que absorberán la leche y la mantequilla sin problemas. Las células de las papas blancas, doradas y rojas —que tienen menos almidón— se hinchan menos y se pegan, por lo que es difícil machacarlas (no son ideales para purés, pero quedan bien en ensaladas y gratinados).
Una vez que las papas russet se han cocido al vapor, no deben manipularse en exceso para que se mantengan esponjosas. Un prensador es perfecto para deshacer las papas, pero estas papas cocidas al vapor se desmenuzan con la misma facilidad bajo un tenedor de cocina, que es más fino que un prensador y más común en cualquier hogar. Solo no vayas a usar un procesador de alimentos o una licuadora: cortar los almidones de la papa con una cuchilla hace que se vuelvan pegajosos al instante.
Lo mismo ocurre al batir excesivamente las papas desmenuzadas para incorporar otros ingredientes. Suavizar las papas recién machacadas con un chorrito de leche antes de incorporar la mantequilla salada fría —ideal para la cremosidad— ayuda a que las virutas doradas se desvanezcan rápidamente en la mezcla. Luego se incorpora el resto de la leche para ayudar a airear. El tenedor no debe cortar el puré de forma violenta y errática, sino que debe dar vueltas como el movimiento de una noria, de forma constante y suave, subiendo y bajando y volviendo a dar vueltas.

En una cesta de cocción al vapor caben tantas papas como quieras preparar, siempre que tu olla sea lo suficientemente grande para que quepan
Sazonar al final te da la oportunidad de probar el sabor que adquiere el puré gracias a la mantequilla salada, y entonces puedes salpimentar al gusto. Este condimento al final va en contra de la tendencia de los cocineros de papas a salar mucho y de manera constante, pero en realidad intensifica el profundo sabor sencillo de las papas. Lo mismo ocurre con la pimienta blanca, que además mantiene inmaculado el montículo cremoso.
Tal vez el mayor secreto de un puré de papas esponjoso, no pastoso, es que es aún mejor cuando se prepara con uno o dos días de antelación. En CookWise, Shirley O. Corriher explica cómo los almidones de las papas cocidas “retroceden” cuando se enfrían, lo que garantiza que no se vuelvan pegajosas cuando se recalientan. Hace falta poner un poco de atención a los detalles y mucha ciencia para lograr un buen puré de papas, pero, en un día festivo ajetreado, nada es más fácil que sacar la dureza fría de un recipiente de puré de papas del refrigerador para calentarlo en un ajetreado día festivo.
Puré de papas esponjoso
Para obtener el puré de papas más sedoso y esponjoso, comienza con papas russet Burbank firmes y frescas, también conocidas como papas Idaho o papas para hornear. Son las más fáciles de machacar sin que se vuelvan pastosas y son aún más sabrosas al vapor en lugar de hervidas. Hervir las papas puede hacer que se llenen de agua, lo que diluye su sutil dulzura natural, pero cocerlas al vapor preserva su sabor inherente. Al ablandarse, las papas absorben la cantidad justa de humedad. Sazonar el plato solo al final realza su sutil dulzura intrínseca. Si tienes una prensa para hacer puré, úsala para obtener una textura excepcionalmente suave: pasa las papas cocidas por el prensador y de vuelta a la olla, luego incorpora suavemente la mantequilla y la leche con una cuchara de madera o una espátula flexible.
Rinde: de 6 a 8 porciones
Tiempo total de preparación: 40 minutos
Ingredientes:
-
1,3 kilogramos de papas russet
-
1 taza de leche entera, más la necesaria
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½ taza de mantequilla salada fría, cortada en trozos
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Sal
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Pimienta blanca o negra recién molida
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¼ de taza de crema de leche espesa, más la que sea necesaria (opcional)

Preparación:
1. Prepara una vaporera: coloca un aditamento o cesta (o un colador grande, si no tienes ninguno de los dos) en una olla grande, y añade suficiente agua para que llegue justo por debajo de la base de la vaporera. Lleva el agua a ebullición a fuego medio-alto.
2. Enjuaga bien las papas y pélalas. Vuelve a enjuagarlas y córtalas en trozos de 2,5 centímetros. Repártelos de manera uniforme en la vaporera, tápala, reduce el fuego a medio y cuece al vapor hasta que las papas estén muy tiernas, entre 20 y 25 minutos. Un tenedor debe deslizarse fácilmente por un trozo y romperlo sin esfuerzo. Apaga el fuego, retira con cuidado el accesorio de la vaporera y escurre el agua de la olla. Vuelve a meter las papas en la olla y distribúyelas bien.
3. Deja reposar las papas hasta que su superficie esté seca, unos tres minutos. Mientras tanto, calienta la leche en una cacerola pequeña a fuego medio-alto hasta que esté humeante, y luego mantenla caliente a fuego lento. Pon las papas a fuego lento y machácalas bien con un tenedor de cocina. Añade aproximadamente una cuarta parte de la leche y machaca hasta que se incorpore la leche.
4. Esparce la mantequilla de manera uniforme sobre las papas y machaca hasta que desaparezcan todos los trozos de mantequilla. Añade la mitad de la leche restante y bate con cuidado hasta que esté suave, dando vueltas con el tenedor como si batieras huevos. Si no quieres que el puré de papas quede muy espeso, incorpora más leche. Salpimienta, prueba y sazona más si lo deseas.
5. Sirve de inmediato, mantén el puré caliente a fuego lento hasta por una hora, o pásalo a recipientes herméticos y refrigéralo hasta por dos días. El puré de papas se espesa al enfriarse, por lo que necesita crema para recuperar la consistencia adecuada. Si lo vas a mantener caliente un rato, incorpora la crema machacando con cuidado hasta que quede suave y fluida de nuevo, añadiendo más si se desea. Si lo vas a enfriar, calienta crema en una olla grande hasta que esté humeante, y luego añádela a las papas. Incorpora y bate con cuidado, añadiendo más crema si es necesario. Vuelve a sazonar al gusto antes de servir.
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ÖTZI, El HOMBRE DEL HIELO
National Geographic(A.Lawler) — Congelado en el tiempo bajo un glaciar de los Alpes, este cazador neolítico abatido por una flecha hace unos 5.300 años es el ser humano intacto más antiguo descubierto hasta ahora.
En 1991 unos senderistas que recorrían las altas cotas de la frontera de Italia con Austria descubrieron un cadáver momificado que asomaba de un glaciar. Ni se les pasó por la imaginación que aquel «hombre del hielo» fuese un viajero del tiempo procedente de la Edad del Cobre. Y no solo eso: posteriores investigaciones revelaron que el Hombre del Hielo que vivió hace 5.300 años y al que se llamó Ötzi –en alusión al Ötzal, el valle en cuyas inmediaciones murió– es el ser humano más antiguo aparecido en estado intacto.
En las siguientes tres décadas los científicos se han valido de una amplia gama de herramientas avanzadas (entre ellas la endoscopia 3D y el análisis de ADN) para examinar al hombre del hielo y enriquecer su biografía. Lo que en principio parecía la historia de un solitario cazador neolítico superado por los elementos se transformó en una fascinante novela negra.
Tenía alrededor de 45 años, edad provecta para su época. Padecía artritis, ateroesclerosis, cálculos biliares, una periodontitis avanzada y caries, afecciones todas ellas que lo martirizaban, pero que no le causaron la muerte.
En 2001, un radiólogo le hizo una placa de tórax y detectó una punta de flecha de piedra, algo menor que una moneda de 50 céntimos, alojada bajo el omóplato izquierdo. Aquella prueba forense adquirió todavía más visos de intriga en 2005, cuando una nueva tecnología de TAC mostró que la punta de flecha le había causado un corte de 1,25 centímetros de longitud en la arteria subclavia. Semejante herida le habría causado una muerte casi inmediata. En conclusión: un atacante, apostado a sus espaldas y por debajo de su objetivo, disparó una flecha que acertó a Ötzi en el hombro izquierdo. En cuestión de minutos la víctima se derrumbó, perdió el conocimiento y se desangró.
Aunque la ciencia ha resuelto gran parte de las incógnitas, quedan muchas preguntas pendientes. Dos de ellas encabezan la lista: ¿quién mató a aquel cazador prehistórico y por qué?
LOS FARAONES NEGROS (730-656 a.C. Sudán y Egipto)

Unos camelleros sudaneses pasan ante las tumbas del Yebel Barkal, en las que reposan reyes y reinas nubios de hace dos milenios. Monarcas nubios gobernaron el antiguo Egipto por espacio de unos 75 años, en los que reunificaron el país y forjaron un imperio.
En el año 730 A.C. un hombre llamado Piye llegó a la conclusión de que la única manera de salvar Egipto de sí mismo era invadirlo. La fabulosa civilización constructora de las pirámides de Gizeh había perdido el rumbo, desgarrada por luchas intestinas. Piye llevaba dos décadas gobernando su propio reino en Nubia, una franja de África que en su mayor parte coincide con el actual Sudán, pero se consideraba a sí mismo heredero legítimo de las tradiciones practicadas por los grandes faraones.
Tras un año de campaña militar, todos los gerifaltes de Egipto habían capitulado. A cambio de que les perdonase la vida, los vencidos entregaron a Piye sus templos, sus joyas más exquisitas y sus mejores caballos. Piye aceptó y fue ungido Señor del Alto y Medio Egipto. A su muerte, tras varias décadas de reinado, los súbditos respetaron su deseo de ser enterrado en una pirámide al estilo egipcio en un lugar que hoy conocemos como El-Kurru. Hacía más de 500 años que no se daba a un faraón aquel tipo de sepultura.
Piye fue el primero de los llamados faraones negros, los regentes nubios de la XXV dinastía egipcia. A lo largo de 75 años reunificaron un Egipto fragmentado y crearon un imperio que alcanzaba desde la frontera meridional en el actual Jartum hasta la orilla misma del Mediterráneo.

Hábiles orfebres, crearon obras maestras como este pectoral de la diosa Isis, que descansaba sobre la momia de un rey nubio enterrado en Nuri.
Hasta hace poco, el suyo fue un capítulo de la historia prácticamente ignorado. «La primera vez que estuve en Sudán, la gente me decía: «¡Está usted loco! ¡Aquí no hay historia! ¡La historia está en Egipto!»», recuerda el arqueólogo suizo Charles Bonnet. Pero tanto él como otros investigadores actuales están sacando a la luz la rica historia de una cultura ignorada durante siglos. Los arqueólogos han reconocido que los faraones negros no salieron de la nada. Procedían de una sólida civilización africana ubicada en un territorio que los egipcios llamaban Kush y que ya en tiempos de la primera dinastía de Egipto, hacia el año 3000 a.C., florecía en las orillas meridionales del Nilo.
Los egipcios recelaban de tener un vecino tan poderoso en el sur, máxime cuando dependían de las minas de oro nubias para financiar su dominio del Asia occidental. Por eso los faraones de la XVIII dinastía (1539-1292 a.C.) mandaron sus ejércitos a conquistar Nubia y construyeron guarniciones a lo largo del Nilo. Subyugada, la élite nubia empezó a asimilar las costumbres culturales y espirituales egipcias: adoraban sus dioses, usaban su idioma y adoptaban sus estilos funerarios.
Bien podría decirse que los nubios fueron las primeras víctimas de la «egiptomanía». Sin haber puesto un pie en Egipto, preservaron las tradiciones egipcias y resucitaron la pirámide, un monumento funerario que los propios egipcios habían abandonado siglos antes. En palabras del arqueólogo Timothy Kendall, los nubios «se habían vuelto más papistas que el papa».

De unos 5,3 centímetros de alto, este amuleto hallado en la tumba de una reina kushita está rematado con una cabeza de oro de la diosa egipcia Hathor.
En el siglo VII a.C. los asirios invadieron Egipto desde el norte. Los nubios se retiraron permanentemente a su territorio originario, pero siguieron marcando sus tumbas reales con pirámides, salpicando lugares como El-Kurru, Nuri y Meroë con los perfiles escalonados que caracterizan su interpretación de los monumentos egipcios. Al igual que sus mentores, los reyes kushitas llenaban las cámaras mortuorias de tesoros y las decoraban con imágenes destinadas a asegurar una vida rica en el más allá.
Poco se sabía sobre estos reyes hasta que el egiptólogo de Harvard George Reisner llegó a Sudán a principios del siglo xx y localizó los enterramientos de cinco faraones nubios de Egipto y muchos de sus sucesores. Aquellos descubrimientos y las subsiguientes investigaciones rescataron del olvido la primera gran civilización del África subsahariana.
EL DOMINIO DE UN REY MAYA (1000 a.C.-900 d.c. Honduras)

En 1989 los arqueólogos hicieron un fenomenal descubrimiento en la antigua ciudad maya de Copán, en Honduras: la tumba de un gran rey, fundador de una dinastía que se mantuvo en el poder unos 400 años.
En un túnel que discurre 15 metros por debajo de las plazas de Copán, una antigua ciudad maya de la actual Honduras, el arqueólogo de National Geographic George Stuart se asomó a una abertura de un muro de tierra y piedra. Allí, en un espacio sofocante y propenso a los terremotos, vio un esqueleto tendido sobre una gran losa de piedra. Los colegas de Stuart habían descubierto una tumba real, probablemente la de K’inich Yax K’uk’ Mo’, u Ojos de Sol, Verde Quetzal Guacamayo. El venerado rey-dios, cuyo nombre figura en muchos de los jeroglíficos del lugar, fue fundador de una dinastía que durante unos 400 años ejerció el poder en este reino maya.
Este trascendental descubrimiento tuvo lugar en 1989, pero los expertos en la civilización maya reconocían desde hacía tiempo la formidable importancia de Copán. Tras más de un siglo investigando, sabían que aquellas ruinas situadas junto al río Copán habían albergado la capital política y religiosa de un gran reino caído más de mil años atrás. Desde el primer momento los investigadores se dieron cuenta de que la sección que ahora se conoce como la Acrópolis –un área rectangular que se eleva sobre el río– no solo había albergado algunas de las obras arquitectónicas y escultóricas más espectaculares de la ciudad, sino que también había funcionado como sede del poder gobernante en el apogeo del período clásico maya, comprendido aproximadamente entre los años 400 y 850 de nuestra era.

Entre el ajuar de la tumba real figura esta vasija con forma de ciervo que contenía chocolate.
Los gobernantes de Copán afirmaban descender del Sol, y en virtud de ello ocupaban el trono. Reinaban sobre unos 20.000 súbditos, desde agricultores que vivían en cabañas de madera y paja hasta la élite de los palacios vecinos de la Acrópolis. Cuando los arqueólogos accedieron mediante túneles a la Acrópolis, se toparon con la tumba más elaborada que se ha descubierto hasta la fecha en el yacimiento. Los restos de una noble dama descansaban sobre una gruesa piedra rectangular. Estaba ricamente ataviada y lucía uno de los conjuntos de jade maya más fabulosos jamás hallados. Probablemente era la esposa del fundador, creen los arqueólogos, la reina madre de los siguientes 15 gobernantes de la dinastía de Copán.
Con el descubrimiento de la tumba de la reina, pronto fue evidente que aquella parte de la Acrópolis constituía una especie de axis mundi, un conjunto de enterramientos y edificios consagrados por la presencia de una persona dotada de un poder casi inimaginable a ojos de los habitantes de Copán. Dadas todas las pistas que apuntaban a K’inich Yax K’uk’ Mo’, todo sugería que su última morada no podía estar muy lejos. Impacientes, los arqueólogos excavaron más profundamente bajo el complejo.

Deteriorado por el paso del tiempo, este retrato en piedra del rey maya conocido como 18 Conejo alberga el nido de un bienteveo común. El reinado de este poderoso señor del siglo VIII coincidió con el máximo esplendor de la ciudad de Copán.
Por fin, tras una fachada de máscaras rojas del dios-sol posadas sobre una plataforma, apareció el esqueleto de quien creen es el mismísimo fundador. El rey tenía por lo menos 50 años, llevaba incrustaciones de jade en dos dientes y había fallecido con el antebrazo derecho fracturado. Había señales de otras lesiones.
Las investigaciones en curso sugieren que el poder derivado del fundador empezó a tambalearse cuando en el año 738 el rey de una ciudad-Estado rival capturó y sacrificó al decimotercer soberano de Copán. En época de Yax Pasah, 25 años después, el poder de los reyes de Copán seguía sin recobrarse. Cuando los mayas abandonaron el lugar al albur de la selva y el río, probablemente hacia el año 900, los edificios de piedra empezaron a desmoronarse. Aun en estado ruinoso, las construcciones y esculturas que han resistido hacen del yacimiento uno de los mayores tesoros artísticos y arquitectónicos de América.
SANTUARIOS Y MINAS BUDISTAS (200-800 d.C. Afganistán)

Fotografiado desde esta perspectiva, el santuario de dos metros y medio de altura perteneciente a Mes Aynak, en Afganistán, parece mucho más alto de lo que es en realidad. Los arqueólogos solo han excavado una mínima parte del vasto complejo budista, que data de los siglos III al VIII de nuestra era.
A una hora de viaje por la autopista de Gardez, al sur de Kabul, un brusco desvío a la izquierda va a dar a una pista de tierra. El camino sigue el cauce seco de un río, dejando atrás pequeñas aldeas, controles paramilitares y torres de vigilancia. Un poco más adelante, la vista se abre sobre un valle desarbolado, surcado de zanjas y antiguos muros excavados.
En 2009 un equipo de arqueólogos afganos y de otros países, asistidos por obreros de la zona, empezaron a exhumar miles de estatuas, manuscritos, monedas y monumentos sagrados budistas. Salieron a la luz monasterios y fortificaciones que llegan a datar del siglo III de nuestra era. La excavación era, con diferencia, la más ambiciosa de la historia de Afganistán.
Pero un capricho de la geología puso en peligro este valioso patrimonio cultural. Mes Aynak significa «pequeño pozo de cobre» en el dialecto de la zona, pero de pequeño no tiene nada. La veta de mena de cobre que subyace bajo las ruinas es uno de los depósitos sin explotar más importantes del mundo: se calcula que alberga 12,5 millones de toneladas de este metal. En 2007 un consorcio chino obtuvo una concesión de 30 años para extraerlo. La empresa hizo una oferta de más de 2.700 millones de euros y se comprometió a construir infraestructuras en este distrito remoto y subdesarrollado.
Antes incluso de que se hiciese público el acuerdo con los intereses chinos, el riesgo de que la ciencia perdiese las piezas arqueológicas a manos de saqueadores era ya una realidad. Los defensores del patrimonio cultural afgano reclamaron que se excavasen los tesoros y se documentasen como es debido antes de que entrase en funcionamiento la mina a cielo abierto.
Previsto en principio para 2012, el inicio de la actividad extractiva se vio pospuesto en medio de disputas contractuales, la caída del precio del cobre y el conflicto de Afganistán con los talibanes. Ahora que estos controlan el país, el futuro del yacimiento es todavía más incierto, si cabe.
El pasado que revela la arqueología ofrece un marcado contraste con la violencia y el caos actuales. Entre los siglos III y VIII Mes Aynak fue un centro espiritual que prosperaba más o menos en paz. Al menos siete complejos monásticos budistas de varios pisos forman un arco alrededor del yacimiento, cada uno de ellos protegido por atalayas y altas murallas. Los monjes budistas del lugar se enriquecieron con el cobre, y los depósitos de escoria dan fe de una producción a gran escala.
Aunque son bien conocidos los vínculos del antiguo budismo con el comercio, poco se sabe de su relación con la producción industrial. Ahí es donde Mes Aynak podría llenar importantes lagunas de conocimiento, pues parece apuntar a un sistema económico más complejo de lo que se creía.
Desentrañar todos los secretos de Mes Aynak llevará décadas. La esperanza de los arqueólogos es que el tiempo esté de su parte y les brinde la oportunidad de seguir revelando nuevos pasajes de este capítulo tan poco conocido de los días de gloria del budismo en Afganistán.

El cobre reportó riqueza a este centro religioso e industrial. Las excavaciones han sacado a la luz miles de tesoros insólitos, como el buda de madera íntegro más antiguo que se conoce, tallado entre los años 400 y 600.
MEDINA AZAHARA, CIUDAD CALIFAL (Hacia 936 España)

A unos ocho kilómetros de Córdoba se erige Medina Azahara, la ciudad palatina que Abderramán III mandó construir en torno a 936. Las edificaciones que quedan en pie ponen de manifiesto su sofisticación y esplendor. La pieza más asombrosa de aquel complejo era el llamado Salón Rico (imagen), la sala de audiencias en la que el califa recibía a embajadores y altos dignatarios, y cuyos trabajos de restauración están en marcha desde 2009.
Bajo la dominación musulmana, España disfrutó de un elevado nivel cultural en comparación con el resto de Europa. Su arquitectura no tenía parangón, y el máximo exponente de la época era Medina Azahara, la «Ciudad Brillante». Esta magnífica ciudad palatina se construyó a los pies de Sierra Morena por orden de Abderramán III, emir omeya de Córdoba desde el año 912 y autoproclamado califa omeya de Córdoba en el año 929. El Califato Omeya de Córdoba, o Califato de Occidente, puso fin al emirato independiente instaurado por Abderramán I en el año 756 y perduró hasta 1031. Una vez consolidado su poder en la península Ibérica, la dignidad de califa exigía a Abderramán III la fundación de una nueva ciudad, símbolo de su poder y que hiciese las veces de bastión de Al-Ándalus e intimidase a cualquier adversario. También deseaba crear una corte espléndida en la que floreciesen las ciencias y las artes. Las obras empezaron hacia el año 936 y finalizaron en torno a 961. Para entonces, el califa había invertido la tercera parte del presupuesto real en su nuevo complejo urbano, que convirtió en sede de gobierno. La llenó de eruditos, filósofos y artistas, transformándola en el corazón cultural de Al-Ándalus.
En tiempos de su hijo y sucesor, Alhaquén II, Medina Azahara se amplió. Sus dobles murallas, que llegaban a medir 4,5 metros de grosor cada una, abarcaban unas 130 hectáreas. Su esplendor llenaba de admiración a los visitantes. Córdoba no solo era confluencia de culturas, sino que se consideraba con toda justicia una capital mundial. Ninguna otra ciudad europea del siglo X ofrecía comodidades tales como iluminación urbana y agua corriente, o los centros de erudición donde los matemáticos desarrollaban el álgebra y las grandes bibliotecas donde se traducían al latín los clásicos griegos.
Los emisarios eran conducidos a los salones de recepción de Medina Azahara, donde podían reunirse bajo las arcadas de mármol, descansar junto a los estanques y disfrutar del aroma del azahar. En el complejo había mezquitas, pabellones, barracones, baños y talleres. Aprovechando el desnivel del terreno, la ciudad se dividía en tres terrazas: la más elevada estaba reservada a la zona residencial del califa, la intermedia estaba ajardinada y el nivel inferior albergaba un mercado y las viviendas de los trabajadores. Fuentes contemporáneas cifran la población de la ciudad en 20.000 personas, entre la familia del califa, generales y visires, escribas y traductores, trabajadores y tenderos; la guardia real sumaba otras 12.000 personas y el harén, 6.000.
Transcurridos unos 80 años de la fundación de la ciudad, el gran palacio fue saqueado y arrasado por los bereberes en medio de la inestabilidad y las luchas que vivió Al-Ándalus y que supusieron la caída del Califato de Córdoba y la aparición de los primeros reinos de taifas. En el caos que siguió, el palacio languideció hecho ruina. El saqueo de la ciudad palatina prosiguió en siglos sucesivos, hasta que Medina Azahara fue redescubierta por la arqueología a principios del siglo xx.
«Cuando en 1910 llegaron los arqueólogos, no había nada a la vista –explica Antonio Vallejo, actual director de las excavaciones–. Los cimientos siluetean la mansión califal, la mezquita, 400 viviendas, el antiguo mercado, acueductos, jardines, estanques y hasta una casa de fieras». Posteriores trabajos arqueológicos han localizado los restos de calzadas, puentes, sistemas de abastecimiento de agua y elementos decorativos que dan fe de la magnificencia artística del lugar.
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diciembre 2, 2021 | Categories: Historia, leyendas, historias y sucesos, Reconocimientos. | Deja un comentario

Las picas han sido una de esas armas «virales» que han sido reutilizadas a lo largo de la historia. Los mercenarios alemanes y suizos hicieron buen uso de ellas en la Edad Media, sobre todo en las guerras italianas (1494-1559).
La creatividad del ser humano parece ilimitada, tanto para lo bueno como para lo malo. Los avances que nos han llevado hasta donde estamos no ocultan que también hemos utilizado ese talento para ámbitos mucho menos benevolentes. Crear armas de destrucción lo más poderosas posibles ha sido una constante de la historia de la humanidad, y nuestro talento para hacer la puñeta al personal parece haber sido especialmente espectacular.
Es lo que demuestran algunas de las ideas más increíbles que contribuyeron a acabar con nuestros semejantes. Armas y sistemas horribles en esencia, pero maravillosamente ingeniosas en su concepción. No hablamos si quiera de los avances armamentísticos del siglo XX o el recién iniciado siglo XXI. Nos remotamos a una época en la que parecíamos mucho más limitados en recursos, pero durante la cual se idearon formas de matar de las que cualquier sanguinario estaría orgulloso.

Una edad media de lo más creativa
En la era medieval la gente tenía muy mala baba. La religión dominaba el panorama creativo, así que lo de apoyar la ciencia era algo problemático a no ser que uno usara su ingenio para poder acabar con los enemigos de la fe, sea esta cual fuera.
Un ejemplo de ellos nos sitúa a principios del siglo XIV, con un rey Eduardo I que sitió el célebre castillo de Stirling —sí, el de ‘Braveheart’—. Aquella fortaleza estaba resistiendo bastante bien el asedio con aquellos fundíbulos (una especie de catapulta) de tamaño estándar, pero al rey (o a alguien cercano que no logró pasar a la historia) se le ocurrió una idea curiosa: construir el «megafundíbulo».

El «escudo linterna» fue una especie de navaja suiza de la guerra, y además de proteger a quien lo llevaba con ese escudo circular permitía llevar una linterna con la que cegar al enemigo en las batallas nocturnas.
El llamado «Warwolf» se convirtió en algo temible. Tanto que cuando los que defendían el castillo vieron lo que estaban construyendo los carpinteros reales trataron de rendirse. Eduardo I no aceptó la rendición, claro. «Ya que lo hemos construido, habrá que probarlo». Lo que los fundíbulos normalitos no habían logrado lo logró aquel monstruo de la mecánica medieval, que lanzaba piedras de más de 100 kilos y provocaba un nivel de destrucción absurdo para la época.

modelo a escala del warwolf
Otra de las armas que han pasado a la historia es el célebre «fuego griego», que a pesar de su nombre no fue inventado por los griegos, sino por el imperio bizantino. Aquella sustancia, que es algo así como una precursora del moderno napalm, lograba actuar incluso en el agua, y de hecho fue una poderosa aliada en los combates por mar, con naves que incluso tenían una especie de «lanzallamas» que atacaba a otras embarcaciones.

Uso del fuego griego, ilustración de una crónica bizantina.
Otra de las armas que pasarían a la historia fue utilizada por Santa Olga de Kiev, que de Santa tenía poco. Al menos para sus enemigos, los Drevlianos, a los que masacró con un método singular. En uno de los enfrentamientos acabaron pidiendo misericordia y ofreciendo un pago con miel y pieles. Olga pidió tres palomas y tres gorriones de cada casa, y al recibirlos los utilizó atando un trozo de azufre y pequeños trozos de tela. Al volver a sus nidos, esos componentes lograron prender fuego y de repente toda la aldea estaba ardiendo al mismo tiempo.
Armas para todos los gustos y situaciones
Esos ejemplos se combinan con muchos otros en los que se muestran todo tipo de armas medievales que servían para tratar de tener ventajas competitivas en los enfrentamientos bélicos. Los luceros de alba solo tenían de poético el nombre, pero esa variación de la maza también era acompañada de espadas con mecanismos rompe-espadas, de dagas de las que de repente aparecían dos filos adicionales, o de los citados fundíbulos, desde los que no solo se lanzaban piedras: se lanzaban partes de animales muertos como anticipo de la guerra química: para propagar enfermedades.

Las carrozas con ruedas de las que salían filos que destrozaban a las tropas a pie o a caballo tampoco fueron mal invento, como las evoluciones de las populares ballestas: las arbalestas tenían un mecanismo de polea tan poderoso que era posible acertar objetivos a medio kilómetro, y su efecto era tal que tomaron fama de ser armas innobles por poder matar a los caballeros que habían entrenado toda su vida para ello con un solo tiro a una distancia casi imposible.

De hecho acabaron prohibiéndose en las guerras entre católicos y cristianos en el II Concilio de Letrán. Eso sí: si uno quería usarla en la guerra santa contra los sarracenos en las cruzadas, podía hacerlo con la bendición de la Iglesia. Faltaría más. A los herejes, ni pan ni agua. Las modernas minas antitanque y antipersona tenían su versión medieval en los abrojos, que acababan obstruyendo el avance de caballos camellos e incluso elefantes de guerra. Ese mecanismo ha perdurado aún en nuestros días, y los abrojos se siguen utilizando como método para detener vehículos en controles policiales, por ejemplo.

De izda. a dcha. y de arriba a abajo: espada «rompe-espadas», daga triple, abrojo, fuego griego, arco largo y ariete.
Mucho más famoso es el aceite hirviendo que servía para defender los asaltos a los castillos, y que era bastante más puñetero que el agua hirviendo. En esos asaltos se usaban los arietes para tirar abajo los portones de los castillos, y algo similar ocurría en la mar: en el sitio de Amberes de 1584-1485 del siglo XVI los holandeses aprovecharon la idea de un italiano llamado Federico Giambelli que se enfadó con España y puso al servicio del enemigo su ingenio.

La creatividad también es patente en las espadas, algunas de las cuales fueron especialmente interesantes. De izda. a dcha. y de arriba a abajo: la Kilij turca, la espada gancho china, la espada flamígera de los mercenarios alemanes (lansquenetes), la Ulberht vikinga, la khopesh egipcia y la impresionante Zweihänder alemana, que era tan grande que como su propio nombre indica tenía que ser manejada a dos manos.
El resultado: unos barcos que tenían una torreta hecha de piedras y ladrillos con objetos que funcionaban como metralla y que estaban llenos también de pólvora.

Estos barcos-mina lograron matar a un centenar de soldados españoles, que tuvieron que reaccionar construyendo contradiques para defenderse de estos buques. Al final los españoles acabarían entrando en Amberes e hicieron realidad aquella célebre frase: pusieron una pica en Flandes.
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diciembre 2, 2021 | Categories: Historia, leyendas, historias y sucesos, Reconocimientos. | Deja un comentario

Los discursos de odio están bastante bien definidos lingüísticamente –aunque luego sea complejo articularlos legal y socialmente–, tienen consecuencias y conviene pensar sobre ellos.
El Consejo de Europa (Recomendación de 20 de octubre de 1997) define el discurso de odio como “todas aquellas expresiones que propagan, incitan, promocionan o justifican el odio racial, la xenofobia, el antisemitismo u otras formas de odio basadas en la intolerancia; incluyendo la intolerancia expresada por el nacionalismo agresivo, el etnocentrismo o la discriminación y hostilidad hacia las minorías, los migrantes y las personas de origen inmigrante”.
En normativas y recomendaciones posteriores, el alcance de la discriminación mediante discursos de odio se ha extendido al sexo, la identidad de género, la discapacidad, entre otros aspectos. Es este, pues, un asunto ya con bastante recorrido, a la vez que abierto a debates.
Convoca a muchas esferas del conocimiento: la filosofía –¿cómo se reconcilian los actos locutivos de incitación al odio con el imperativo de la libertad de expresión?–; el derecho –¿cómo se traslada la performatividad lingüística a la legislación positiva sobre derechos humanos?–; la psicología –¿qué función psíquica tienen las pulsiones de odio y de dónde salen?–.
Interesan también a la neurociencia y, por supuesto, a la lingüística, ya que cuando hablamos de estos discursos aludimos, sobre todo, a expresiones verbales y a sus reflejos en la cognición. A estas dos últimas visiones me referiré (el insulto es una forma de agresión verbal, pero eso es otra historia).

Homenaje a la División Azul el 13 de febrero de 2021 en el cementerio de La Almudena de Madrid.
El discurso de odio tiene fuerza ilocutiva
El discurso de odio es un tipo de acto de habla, una acción intencional ejecutada mediante palabras, según decía J.L. Austin, y puede ser un estímulo que activa los sistemas sensoriales, motrices y emocionales del cerebro.
Legalmente, los discursos de odio son aquellos que incitan a mirar con rechazo a determinadas minorías, o no minorías, vulnerables. Por lo tanto, quienes afirman que ciertas imprecaciones y actos de homofobia, pongamos por caso, no guardan relación alguna con afirmaciones discriminatorias de la extrema derecha, o de cualquier persona, simplemente olvidan lo que se sabe o, acaso, desdeñan los conocimientos y reflexiones razonadas de muchas disciplinas, puesto que los discursos que tienen intención y procuran efectos son performativos, son acciones.
Empecemos entonces por mirar el asunto desde la perspectiva de los actos de habla y de su fuerza ilocutiva. El ejemplo manido de un acto con fuerza ilocutiva es que cuando una persona dice que acepta a alguien por esposo o esposa no solo emite un enunciado, sino que lleva a cabo el acto de casarse.
Hay aquí, según Austin y muchos otros, con todos los debates paralelos que vengan al caso, tres elementos composicionales:
- Un acto locutivo (el acto de emitir una secuencia lingüística con significado).
- Una fuerza ilocutiva (que corresponde a la intención del hablante de ejecutar una determinada acción cuando emite esa locución).
- Un efecto perlocutivo (lo que el acto ilocutivo produce en el oyente, si se satisfacen determinadas condiciones de adecuación).
Hay consenso entre lingüistas y filósofos en que los enunciados con fuerza ilocutiva son en bastantes casos, no en todos, performativos o realizativos. Es decir, quien ordena, quien sanciona como autoridad, pregunta para obtener información estratégica o, añadamos, quien incita a discriminar a grupos humanos con ciertas características está actuando, no simplemente hablando.

Características de los actos performativos de odio
Hay mucho debate sobre si el efecto perlocutivo es parte o no de los actos de habla, pero no hay tensiones sobre las características de los actos performativos. Tanto lingüistas como filósofos coinciden en que una característica central de los actos ilocutivos performativos es la intención de instigar acciones potenciales –por ejemplo, aceptar una propuesta que tendrá efecto legal, proceder a limpiar tu cuarto si tu madre te lo ordena, evitar ser encarcelado o evitar un atentado, si respondes a un interrogatorio, etc.–.
Como bien señala la filósofa de Cambridge Rae Langton, cuando un discurso de odio es minimizado, psicologizado, reducido a ser simple expresión de ideas impopulares o hirientes para la sensibilidad, es bueno recordar que el daño está implicado en su fuerza como acto de habla en su performatividad.
Así las cosas, cuando una persona que ostenta tanta autoridad como para ser entrevistada en espacios televisivos dice, a propósito de una acción homofóbica violenta: “Condeno toda violencia… pero la violencia tiene una causa directa en la entrada masiva de inmigrantes ilegales”, no es que sea algo disperso y tortuoso de alguien que aprovecha que el Pisuerga pasa por Valladolid para hacer un juicio de causalidad. Está llevando a cabo un acto de incitación al odio hacia los inmigrantes, a quienes, sin prueba alguna y en totum revolutum, considera “causa directa” de los actos de violencia. De todos.
Los actos verbales de odio, que pueden ser más o menos implícitos –como el anterior– o explícitos –como cuando se dice que la forma de vida de los inmigrantes provoca contagios por covid–, son asaltos a la razón, distorsiones de la lógica y la intuición, propaganda construida torticeramente, expresiones que agreden a colectivos e individuos.
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Los actos de odio son contagiosos
Otra característica de los actos verbales de odio es que son dispersivos, contagiosos y emocionalmente efectivos; y suelen ser deshumanizadores: el “otro” pasa a ser una cosa. Son también ecoicos y aglutinan a los afines.
Algún neurocientífico ha diseñado experimentos para saber si las palabras podrían ser suficientes para activar “simulaciones” en los sistemas neuronales motrices, perceptuales y emocionales. Y, según sus resultados, escuchar expresiones de odio predispone nuestro cerebro a cometer actos de odio.
Todo esto es muy interesante, pero no extrapolemos ni convirtamos una correlación experimental en una relación de causalidad y en una explicación. Los discursos de odio son la emergencia de un conjunto de factores cognitivos y de socialización (seguramente con reflejos neuronales) que es difícil simplemente enumerar de manera exhaustiva.
Lo que hay que mirar y sobre lo que hay que reflexionar es sobre la disposición cognitiva a aceptar como mejores, y dar el rol de explicación, a las generalizaciones más simples, si se corresponden con nuestros estereotipos y nuestros sesgos; la influencia de los grupos sociales con los que se convive; la tendencia a no fundar nuestras generalizaciones en pruebas y en datos; la disposición a autoengañarnos si esto ratifica una creencia y la persistencia del odio en nuevos lugares de culto como son ciertos medios de comunicación y las redes sociales.
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Aunque los vikingos llegaron a América casi 500 años antes que Colón, su presencia allí no fue muy señalada
Wall Street International Magazine(S.Gil) — Ya se sabe con exactitud la fecha en la que los vikingos llegaron a América; más en concreto, al norte de Canadá y, casualmente, hace justo un milenio, en el año 1021. ¿Y cómo se ha llegado a semejante conclusión? Pues en este caso, la naturaleza ha ayudado como el mejor testigo de tiempos pasados y los anillos de árboles milenarios han revelado todo su misterio.
Hasta el momento, no había muchas referencias de las posibles aventuras de los pueblos nórdicos por tierras americanas exceptuando, quizás, la tradición oral mantenida por los clanes islandeses, pero, a decir verdad, poco se sabía de las actividades de los vikingos sobre estos territorios.
Sin embargo, en los años sesenta del siglo pasado, el yacimiento arqueológico de L’Anse aux Meadows (La Ensenada de las Medusas), ubicado en la isla de Terranova, en el extremo noreste de Canadá, dejó ver que las casas construidas habían sido levantadas por los vikingos.

¿De dónde sale esta conclusión?
La razón se basa en que el corte angular y preciso en las maderas solo se podría haber hecho con hachas u otras herramientas metálicas.
Pero los habitantes originales de la región desconocían la metalurgia.
Es más, por el estilo arquitectónico de las edificaciones, los historiadores creen que L’Anse aux Meadows se erigió en torno al final del primer milenio, aunque la fecha exacta se desconocía, hasta ahora.
En este sentido, un grupo de científicos ha podido fechar no cuándo llegaron los vikingos a América, pero sí cuando ya estaban, aprovechando una tormenta solar que llegó a la Tierra en el año 992.
Y así lo explica el director de la investigación Michael Dee: «Los árboles absorben carbono de la atmósfera y lo incorporan a sus anillos en su crecimiento. Parte de ese carbono es radiocarbono. Y aquel año, los niveles se dispararon».
Los detalles del estudio aparecen publicados en la revista Nature. «Existen registros de anillos en todo el mundo formados por la madera de árboles milenarios o la conservada en pantanos o turberas en los que se conoce con exactitud el año de crecimiento de cada anillo», explica Dee.
Esta es la base de una ciencia conocida como dendrocronología, que usa los anillos como marcadores del tiempo; de hecho, con esta metodología no solo se sabe la edad de un árbol, sino que, al incluir las condiciones ambientales, los troncos pueden contar sucesos muy relevantes sobre, por ejemplo, pasadas glaciaciones, erupciones volcánicas, cuándo se invirtieron los polos magnéticos o, lo que podría ser determinante hoy en día, qué está ocurriendo con el cambio climático.

Más en concreto, Dee añade al respecto que «se descubrió en estos registros un pico en la concentración de radiocarbonos en el anillo que se corresponde al año 993», es decir, al año siguiente de la tormenta solar, cuyos rayos cósmicos habrían elevado la concentración de carbono 14 en la atmósfera.
Lo que los científicos hicieron fue analizar tres trozos de madera cortada encontrados en L’Anse aux Meadows.
Los tres proceden de distintos árboles (un abeto de Navidad, un enebro y una tuya) y los tres tienen grabada la anomalía del 993.
«Al medir la concentración de radiocarbono en los anillos de la madera vikinga, pudimos encontrar ese mismo pico y saber de ahí que ese anillo es del 993. Ya solo teníamos que contar hacia el borde de la corteza para determinar cuándo se formó el último anillo, es decir, cuándo talaron el árbol. Aplicamos el mismo método a los tres trozos de madera diferentes de tres árboles distintos y todos devolvieron la fecha de corte del 1021», añade Michael Dee.
Por su parte, el dendrocronólogo de la Universidad Pablo de Olavide, Raúl Sánchez-Salguero, recuerda que en la atmósfera conviven varios isótopos de carbono (carbono 12, carbono 13, carbono 14):

Las tormentas solares trastocan el magnetismo terrestre, modificando la composición atmosférica, alterando la ratio entre 12 y 14, por ejemplo; durante el proceso de la fotosíntesis, los árboles atrapan estas variaciones. Bajo esta perspectiva, la del año 992, como la del 774, fue un evento cósmico brutal que registraron los árboles de todo el planeta: de ahí la precisión de la datación de la madera de los vikingos.
Con todo, y aunque los vikingos llegaron a América casi 500 años antes que Colón, su presencia allí no fue muy señalada, ni siquiera en el tiempo. Así lo subraya el científico Dee: «Científicamente no podemos decir mucho más sobre el tiempo que los vikingos estuvieron allí. Pudieron pasar un año o varias veces en estancias cortas. O quizá permanecieron algo más, puede que una década. Pero todas las pruebas arqueológicas sugieren que su estancia fue relativamente breve».
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Psicología y Mente(B.Regader) — Las intensas emociones y la pasión del enamoramiento suelen afectar a la mente y al cuerpo, tanto en la manera como nos expresamos hasta la forma de caminar.
El amor es una emoción muy compleja que nos embriaga y que altera nuestra forma de ver la realidad. ¿Por qué nos enamoramos y qué pasa en nuestro cuerpo y en nuestra mente cuando nos sentimos así? Son muchos los estudios científicos que han intentado aportar luz a esta cuestión.
Efectos secundarios del enamoramiento: ¿cuáles son?
En un artículo anterior, el psicólogo Jonathan García-Allen nos explicó las alteraciones químicas que produce el amor.
La siguiente lista explora estos extraños efectos en los que encontrarás más de una curiosidad.
1. El amor altera la concentración
Varias investigaciones han probado que las personas que se encuentran profundamente enamoradas tienen más dificultad para llevar a cabo tareas que requieran atención y concentración.
«Cuando se empieza una relación, la mayoría de personas notan que les resulta más complicado mantener la atención en las tareas, ya que emplean una gran proporción de los recursos cognitivos en pensar en su amante», asevera en un artículo el investigador Henk van Steenbergen, de la Universidad de Leiden, Países Bajos.
2. El amor te llena de euforia
Las imágenes por resonancia magnética (MRI) así lo demuestran. Cuando estamos enamorados, se activan en el cerebro las mismas redes neuronales que se vinculan a las sustancias psicotrópicas, causando este estado de euforia y pérdida de la noción del tiempo y la realidad.
“Durante el enamoramiento, es posible sentir una exaltación intensa, parecidas a las que se experimentan al consumir sustancias psicoactivas”, afirma Lucy Brown, profesora de neurología en la Escuela de Medicina Albert Einstein de Nueva York.
3. El amor te hace menos sensible al dolor
«Algunas de las áreas del cerebro que se activan por una emoción de amor intenso son las mismas regiones que los medicamentos activan para reducir la sensación de dolor», según Arthur Aron, profesor de psicología en la Universidad Stony Brook de Nueva York.
Aron también sostiene que el simple hecho de coger la mano de la persona que amas activa ciertas áreas cerebrales que mitigan el dolor.
4. El amor te hace andar más despacio
Los hombres se ven afectados en su ritmo de paso al andar por el amor. Varias investigaciones detectaron que los hombres adaptan su ritmo al caminar para ajustarlo al paso de su pareja, fenómeno que no ocurre cuando el hombre camina junto a un amigo o amiga.

5. El ritmo de los latidos del corazón se acompasan con los del amante
Varias investigaciones apuntan a que, en compañía del ser amado, los latidos cardíacos tienden a sincronizarse entre ambos. Parece una metáfora cursi, pero es real.
6. La voz se vuelve más aguda
Las mujeres hablan en un tono de voz más fino cuando conversan con los hombres que les resultan atractivos. La misma investigación halló indicios de que los enamorados imitan en ocasiones la voz de su amante como una expresión del afecto y de la identidad compartida.
7. El enamoramiento ciega
Se ha demostrado que una persona que ha estado pensando en su amante aparta inconscientemente la vista de otras personas atractivas. Este fenómeno es conocido como sesgo de atención inconsciente.
8. Dilata las pupilas
Solemos creer que la cara es el espejo del alma, pero lo cierto es que los ojos reflejan mucho mejor nuestro estado de ánimo. Estudios recientes apuntan a que la dilatación de las pupilas está asociada a estados emocionales de gran intensidad, como el enamoramiento.
9. Te hace más valiente e imprudente
Los cuentos dan fe de una vasta literatura en que los protagonistas masculinos arriesgan su vida para conseguir a su amada. Ciertos estudios han demostrado, al respecto de esta cuestión, que los varones tienen mayor predisposición a correr riesgos serios para su integridad física en aras de conquistar a su pareja (o a un potencial amante).
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