El mayor esqueleto de triceratops en el mundo, conocido como “Big John”, es visto en una subasta el 21 de octubre del 2021 en París. El enorme esqueleto, con una edad estimada de 66 millones de años, fue descubierto en el 2014 en Dakota del Sur y vendido por 6,6 millones de euros (7,7 millones de dólares) en la subasta.
PARÍS (AP) — El mayor esqueleto de triceratops en el mundo, conocido como “Big John”, fue vendido por 6,6 millones de euros (7,7 millones de dólares) en una subasta en Paris el jueves.
El enorme esqueleto, con una edad estimada de 66 millones de años, fue descubierto en Dakota del Sur en 2014. El triceratops es conocido por los tres cuernos en su cabeza.
Big John, apodado por el dueño de la tierra donde fue hallado, está certificado por el libro Guinness de récords como el mayor esqueleto documentado de un triceratops. El dinosaurio murió en una planicie ancestral en la isla continente que se extendía desde la Alaska actual hasta México, lo que permitió la conservación del esqueleto en lodo. El esqueleto está más de 60% completo y su cráneo más de 75% completo, lo que le hace único.
Mide 7,15 metros (23 pies) de longitud y tiene una altura de 2,7 metros (8 pies) a nivel de la cadera. El cráneo constituye más de una tercera parte de su longitud total, con dos cuernos de más de 1,1 metros (3,6 pies).
El precio de cierre en la casa de subastas Drouot, antes de la comisión y otros costos, fue de 5,5 millones de euros.
La casa de subastas no dio detalles del comprador.
Infobae(T.Peiró9 — Un choque frontal entre dos jets Jumbo, un incendio a bordo que atrapó a los pasajeros obligados a esperar al aterrizaje para tener alguna chance de escapar, una antigua reparación fallida que precipitó a cientos de personas al suelo y un técnico que decide usar una lima para ayudar a cerrar una escotilla rebelde sólo para terminar generando una tragedia. Son algunos de los detalles de las cinco peores catástrofes de la historia de la aviación de pasajeros.
La industria aerocomercial es la herramienta humana capaz de transportar personas a lo largo y ancho del mundo a velocidades que ninguna otra tecnología es capaz de igualar. El mundo globalizado tal cual lo conocemos no existiría sin ellos, así como internet achicó las distancias comunicacionales en el globo, la aviación ya había hecho lo propio.
Sin embargo, no todo es color de rosa cuando revisamos la historia de la aviación. Con el correr de los años, se han sucedido eventos trágicos en los que muchas personas perdieron la vida. El temor a volar es, en realidad temor, a que suceda una catástrofe.
Restos del vuelo 163 de Saudia
Vuelo 163 de Saudia
El vuelo 163 de la aerolínea Saudia, empresa aérea de bandera de Arabia Saudita, protagonizó accidente aeronáutico que tuvo lugar el 19 de agosto de 1980. Un avión Lockheed L-1011 debía realizar la rut, Karachi-Riad-Jeddah en lo era un vuelo que unía Pakistán con el país de origen de la empresa involucrada.
El primer tramo se realizó con normalidad y a las 18:08 horas la tripulación recibió la autorización para despegar rumbo a Jeddah. Tras 6 minutos del despegue, una alarma comenzó a sonar en la cabina del comandante indicando un incendio en la zona de la bóveda. En este momento se suceden una serie de confusiones entre el piloto, copiloto y la tripulación. Los procedimientos fueron los indicados, pero nunca se le informó a la torre de control en Riad sobre los problemas a bordo.
El L-1011 de Saudia fotografiado tiempo antes del accidente.
Cuando el ingeniero de vuelo se dirigió a la parte trasera del L-1011 comenzó a ver humo y le avisó urgentemente al capitán quien le pidió que corrobore lo informado. Esta vez el humo pasó a ser fuegoy luego de 5 minutos de la primera alarma, los comandantes informan a Riad sobre el incendio en la aeronave. Recibieron autorización para regresar, pero mientras el avión se acercaba a tierra el fuego dañaba las transmisiones eléctricas y el motor 2 dejó de responder.
El piloto aterrizó. Con los equipos de rescate listos en tierra y el avión inmóvil, las puertas no se abrieron y el tiempo pareció detenerse. Las fallas eléctricas provocadas por el fuego hicieron que el piloto perdiese el total control de los motores, y al no poder apagarlos, retrasó la orden de evacuación ya que quería que el proceso se iniciara con el avión apagado. Los minutos pasaron y finalmente la orden se emitió desde la cabina. Pero ya era demasiado tarde. Cuando los rescatistas lograron ingresar a la aeronave, ya envuelta en llamas, los 301 ocupantes de la aeronave habían muerto por inhalación de monóxido de carbono o graves quemaduras.
EL avión quemado
Vuelo 981 de Turkish Airlines. Tragedia de Ermenonville
El 3 de marzo de 1974 el vuelo 981 de Turkish Airlines estaba programado para viajar entre Estambul y Londres, con una escala intermedia en París. Era un McDonnell Douglas DC-10 con capacidad para 380 pasajeros de única clase.
Al llegar a París, luego del desembarque, contaba con unos 130 viajeros. Sin embargo, a última hora fue completamente ocupado a raíz de una huelga de la aerolínea británica British European Airways que generó que muchas personas que regresaban a Londres por aquella empresa, decidan embarcar en el 981 de Turkish.
El McDonnell Douglas DC-10 de Turkish Airlines antes del accidente.
Completo, el avión recibió la autorización para despegar y se embarcó en dirección a Londres. Cuando la aeronave surcaba los cielos de la ciudad francesa de Meaux, los controladores de esa ciudad captaron una transmisión distorsionada del vuelo 981 y el DC-10 desapareció del radar.
Monumento a las 346 víctimas situado en el sitio del siniestro
Los restos del avión fueron encontrados dispersos por todo el bosque de Ermenonville en las cercanías de la ciudad de Senlis. La investigación reveló que una escotilla de carga trasera había fallado en pleno vuelo- Al abrirse generó una diferencia de presión del aire violenta entre la zona de carga y la cabina de pasajeros que produjo una explosión del suelo del avión. Pocos segundos se necesitaron para que los comandantes perdieran el completo control del avión y este se estrelle, costándole la vida a los 346 pasajeros. Entre ellos se encontraban tres argentinos y personas de otras 42 nacionalidades.
Al parecer, en una escala en Turquía, las patillas de la puerta habían sido limadas ante la imposibilidad de cerrarla normalmente. Quince libras de presión necesitó para ceder en pleno vuelo cuando originalmente estaba diseñada para soportar trescientas.
Un oficial francés revisa restos del fuselaje del vuelo 981 de Turkish Airlines en el bosque de Ermenonville, Francia
Colisión aérea de Charkhi Dadri
Este accidente ocurrió el 12 de noviembre de 1996 e involucró a dos aeronaves, un Boeing 747 de Saudi Arabian Airlines y un Ilyushin Il-76 de Kazakhstan Airlines. El primero operaba bajo el código 763 y se dirigía desde Nueva Delhi hacia Dhahran, el segundo lo hacía bajo la referencia 1907 y conectaba Shymkent con Nueva Delhi.
Se lo conoce como el accidente más mortífero en pleno vuelo, ya que fue una colisión entre ambas aeronaves mientras cumplían sus rutas aéreas. El 763 despegó del Aeropuerto Internacional Indira Gandhi a las 18:32, hora local, mientras que el 1907 descendía sobre Nueva Delhi. Mientras a éste se le autorizó descender a 15.000 pies, faltando 119 kilómetros (km) para que alcance el Aeropuerto Gandhi, el Boeing 747 recibió autorización para ascender a 14.000 pies. Ambos aviones volaban sobre la misma ruta en direcciones opuestas.
Lugar exacto en dónde se produjo la colisión de las aeronaves.
Ocho minutos más tarde, a las 18:40 horas, el controlador aéreo le informó a la tripulación del Il-76 sobre el Boeing 747 de Saudi Arabian Airlines, pero al volver a llamar a la cabina, no obtuvo respuesta. Al encontrarse los aviones, el ala izquierda del 1907 colisionó con la sección trasera del 763, este se desintegró inmediatamente mientras que el Il-76 descendió íntegro hasta estrellarse contra el suelo. Todas las personas que iban a bordo de los aviones fallecieron, dejando un saldo de 349 muertos.
Un foto del Ilyushin Il-76 de Kazakhstan Airlines tomada antes de la tragedia.
Las investigaciones arrojaron la culpa sobre el avión kazajo, ya que el piloto no respetó la altura de 15.000 pies asignada y descendió a los 14.000 que mantenía el avión saudí. Sin embargo, se hipotetizó sobre la posibilidad de que los comandantes no hayan recibido con claridad las órdenes del control por no contar con los conocimientos de inglés suficientes. Además, se determinó que la infraestructura aérea de Nueva Delhi por aquel entonces era obsoleta, ya que los radares no medían la altitud de las aeronaves, únicamente su posición aproximada.
El aeropuerto de la ciudad y sus sistemas de seguridad aeronáutica fueron fuertemente reforzados y nunca más vivieron un accidente semejante.
El Boeing 747 de Saudi Arabian Airlines involucrado en el siniestro.
Vuelo 123 de Japan Airlines
El 12 de agosto de 1985 tuvo lugar el accidente aéreo más grave de la historia con un único avión involucrado. El vuelo 123 de Japan Airlines despegó del Aeropuerto Internacional de Haneda, Tokio para dirigirse al Aeropuerto Internacional de Osaka. El Boeing 747SR registrado como JA8119 nunca llegó a destino, ya que el avión se estrelló 44 minutos después del despegue.
El Boeing 747SR de Japan Airlines había sido reparado para despegar unas 10.000 veces. El vuelo accidentado fue el despegue número 13.320 de la aeronave.
El vuelo despegó a las 18:12 horas y planeaba sobrevolar la bahía de Tokio para luego girar a la derecha y conseguir la ruta en línea recta hacia su destino. Sin embargo, tras doce minutos desde su despegue mientras la aeronave alcanzaba altitud crucero, el mamparo de presión trasero falló, los comandantes perdieron el control del estabilizador vertical y fragmentos de la aeronave comenzaron a desprenderse.La cabina se despresurizó y las mascarillas cayeron, pero las cuatro líneas hidráulicas del Boeing 747 ya estaban severamente dañadas.
Tras percibir el desperfecto, los pilotos contactaron a la torre de control en Tokio que los habilitó para aterrizar de emergencia, pero el control de la aeronave ya era imposible y tras intentar direccionarse nuevamente a Haneda, ciudad de la cual habían partido, los comandantes pierden el completo control del Boeing y comienzan a descender en un ciclo fugoide, elevándose y descendiendo, reacción típica en accidentes de aeronaves con sus controles averiados. Tras descender 4.100 metros los pilotos reportaron que era imposible controlarlo y a las 18:56 horas desapareció de los radares tras un vertiginoso descenso.
Restos del avión de Japan Airlines, entre ellos se encontraron 4 sobrevivientes, todas ellas mujeres.
Cerca de treinta minutos transcurrieron desde el fallo del mamparo trasero hasta el momento del impacto. Muchas cartas de despedida se encontraron entre los restos de la aeronave, por lo que se evidencia que los pasajeros fueron conscientes de lo que estaba ocurriendo.
Las víctimas fatales fueron 520 en total, pero es el primer accidente de esta lista que registró sobrevivientes: 4 mujeres lograron superar el impacto: Yumi Ochiai, una azafata de otra empresa que no estaba en servicio y tenía 35 años; Hiroko Yoshizaki (34) y su hija Mikiko (8);y Keiko Kawakami (12), quien fue encontrada sentada sobre la rama de un árbol.
En azul el tramo que realizó el vuelo 123 y el que debía terminar. En rojo el recorrido que realizó hasta estrellarse contra el suelo
La investigación reveló que la misma aeronave había participado de un accidente 7 años antes, el 2 de junio de 1978, cuando su cola tocó tierra al aterrizar en el aeropuerto de Itami. Este hecho habría dañado el mamparo trasero que produjo el accidente. Además, la reparación correspondiente no cumplió con los estándares establecidos por el fabricante Boeing: se debían colocar dos placas con doble hilera de remaches y en vez de eso se colocó una sola con doble hilera y una segunda placa con hilera de remaches simple. Al momento de repararse se estimó que la aeronave podría realizar 10.000 despegues más: el del fatídico 12 de agosto fue su despegue número 13.320.
Accidente de Los Rodeos
Se denomina “Accidente de los Rodeos” a la mayor tragedia en la historia de la aviación comercial. El siniestro involucró a dos aviones Boeing 747 y tuvo lugar en la isla de Tenerife el 27 de marzo de 1977.
Las aeronaves fueron el KLM 4805 y el PAA 1736 de la ya desaparecida Pan Am. El primero se dirigía desde Ámsterdam hacia el aeropuerto de Gran Canaria, y el segundo volaba desde Nueva York hacia el mismo destino. ¿Por qué ambos aviones estaban en la isla de Tenerife y qué causó que chocaran en plena pista?
Horas antes un explosivo estalló en el aeropuerto de Gran Canaria y luego se recibió una segunda amenaza de bomba. Ante esto, las autoridades españolas cerraron el aeropuerto por unas horas y redireccionaron los vuelos a otros cercanos. Entre ellos, el aeropuerto de los Rodeos en Tenerife.
El avión Boeing 747 de KLM, principal responsable de la tragedia.
El aeropuerto, considerablemente más pequeño que el de Gran Canaria, no estaba preparado para absorber semejante tráfico aéreo, sus instalaciones eran limitadas: contaba con una única pista de despegue y sus controladores no estaban habituados a recibir tantas aeronaves, mucho menos Jumbos de gran capacidad. Además, era domingo y un único operador se encontraba en la torre.
Tras la reapertura del aeropuerto de Gran Canaria, el KLM 4805 recibió el permiso para encender sus motores y desplazarse por la pista principal, pero mientras maniobraba el controlador decidió agilizar las cosas y le ordenó que en vez de tomar la pista secundaria, únicamente para traslados terrestres, continuara por la principal sin desviarse y realizara un giro de 180º –backtrack– y esperara la confirmación para el despegue.
Tres minutos después, el vuelo de Pan Am recibió instrucciones para desplazarse por la pista de despegue y abandonarla en la tercera salida a la izquierda. Tenía que confirmar una vez terminada la maniobra. Pero el piloto del PAA 1736 no vio la tercera salida por la fuerte neblina que había ese día y continuó hasta la cuarta.
Los recorridos que hicieron los aviones hasta colisionar en el punto marcado con una estrella roja.
Jacob Veldhuyzen van Zanten, piloto holandés del vuelo de KLM, inició los motores para el despegue una vez que completó el backtrack sin haber recibido la autorización para hacerlo, su copiloto le advirtió sobre ello, pero Van Zanten, experimentado piloto e instructor, le dijo a su compañero que le comunique al control que estaban listos para el despegue. Les dieron indicaciones con la ruta a seguir y el copiloto emitió un mensaje poco ortodoxo: “Estamos en despegue”. Frase poco habitual en la aviación que no significa que la aeronave comenzó la maniobra. Tras esto, Van Zanten soltó los frenos y el avión se puso en marcha, al mismo tiempo el control le indicaba que esperara la orden para despegar.
En simultáneo, la torre de control le pidió al PAA 1736 que le comunicase el fin de su maniobra. “Papa Alfa uno siete tres seis reporte pista libre”, se escuchó en las dos cabinas de las aeronaves. PAA respondió: “Okay, reportaremos cuando la dejemos libre”. “Gracias”, dijo el controlador. Los comandantes holandeses dudaron sobre si la pista estaba o no libre, pero Van Zanten comenzó el despegue. Trece segundos después la torre de control no recibió más comunicaciones por parte de las dos aeronaves.
El impacto se produjo a las 17:06:50 horas. Debido a la intensa niebla que había ese día, los comandantes del avión de KLM no pudieron ver al PAA 1736 en la pista hasta estar a 8 segundos y medio de alcanzarlo de frente.El piloto holandés intentó ganar altura y evitar el choque pero, si bien ya estaba completamente en el aire, la colisión fue inevitable. El saldo de fallecidos ascendió a 583. Las 248 personas a bordo del KLM 4805 fallecieron y de las 396 a bordo del PAA 1736 sobrevivieron apenas 61.
El avión de la desaparecida aerolínea Pan Am que participó de lo que es el peor accidente de la historia aerocomercial.
El choque produjo un incendio en el avión de KLM que tras caer a tierra se desplazó 300 metros desde el lugar del impacto. El avión de Pan Am también se incendió, pero pudieron salir algunos pasajeros.
Este hecho generó una fuerte regulación y estandarización de las comunicaciones aerocomerciales internacionales. Desde aquel entonces todas las torres de control y pilotos deben usar frases comunes en inglés y se comenzaron a instalar en los aviones sistemas de navegación automática para días de neblina. También se enfatizó en que los procedimientos de cabina deben ser llevados a cabo en decisiones conjuntas entre los controles y la tripulación de cabina.
La misteriosa desaparición del vuelo MH370: 5 teorías sobre la mayor incógnita de la historia de la aviación
Imagen de un Boeing 777 de Malaysia Airlines como el que fue protagonista del incidente
En la madrugada del 8 de marzo de 2014 el Boeing 777 de la aerolínea Malaysia Airlines debía efectuar un viaje entre las ciudades de Kuala Lumpur, en Malasia y Beijing, en China. El vuelo, que duraría unas cinco horas y media, debía aterrizar en la ciudad china a las 06:30 horas del mismo día de su despegue. Sin embargo, el avión que operaba bajo el código MH370 nunca llegó a su destino.
A las 00:41 horas el avión realizó su despegue junto a sus 12 tripulantes y sus 227 pasajeros. Comenzó el vuelo de forma normal y tras cuarenta minutos de estar en el aire, a las 01:20, el avión alcanzó el límite del espacio aéreo de Malasia y el control de la aeronave pasó a manos de Vietnam. “Malaysia 370 contacta con Ho Chi Minh 120, buenas noches”, comunicó el piloto a través de la radio. “Buenas noches Malaysia 370″, respondieron desde el control vietnamita. Estas fueron las últimas palabras recibidas desde el avión, luego el MH370 desapareció de todos los radares.
Luego de que se perdió el contacto con el avión se inició una operación de búsqueda y rescate que ha sido considerada la más larga de la historia de la aviación, y una de las más costosas.
Por supuesto que las investigaciones comenzaron en las aguas próximas a la ruta que debía seguir la aeronave, sin embargo, tras semanas de búsqueda, nuevas pistas sugirieron que el avión había seguido rumbo al sur adentrándose en el océano índico, lejos de tierra firme.
En rojo la ruta que debía cumplir el Boeing 777 de Malaysia Airlines. En azul la supuesta ruta que habría realizado según algunas teorías. El mapa muestra el área donde se comenzó a buscar al avión.
Recién en julio de 2015, más de un año después de la desaparición, fueron hallados algunos restos en la costa de la isla Reunión, al este de Madagascar. En agosto de ese año, el primer ministro malasio confirmó que se trataba de un alerón perteneciente al MH370. Luego, en 2016, fueron encontrados restos en las costas de Mozambique y en esa ocasión el ministro de Transportes australiano expresó que las piezas pertenecían al Boeing 777 “con casi total seguridad”. Sin embargo hasta el día de hoy no se pudo hallar la totalidad de la aeronave y sus tripulantes. Si bien la investigación se suspendió en 2017, se dejó abierta la posibilidad de reiniciarla si aparecen nuevas postas pertinentes. Tras más de 7 años, las causas de su desaparición siguen siendo desconocidas.
5 hipótesis de lo que pudo haber ocurrido
1 – Atentado. Una de las teorías que más peso tuvo fue la de un ataque terrorista. Esta hipótesis surgió a través de dos pasajeros que habrían abordado al avión con pasaportes robados. Tanto el gobierno de Malasia como el FBI de EEUU iniciaron investigaciones en esta dirección.
Según un experto en terrorismo consultado por la NBC, es muy raro que dos pasajeros con pasaportes robados se encuentren en el mismo vuelo. Además, estas dos personas habrían hecho la reserva de los tickets aéreos en simultáneo. Luego de que diversas agencias siguieran esta teoría, las autoridades afirmaron estar investigando cuatro posibles casos de identidad sospechosa a bordo del Boeing 777 de Malaysia Airlines, sin relación con los otros dos pasajeros ya mencionados.
2 – Piloto suicida. Otra de las hipótesis que más fuerza tomó es la del suicidio del piloto y/o su copiloto. En julio de 2016, el FBI descubrió que Zaharie Ahmad Shah, el comandante de la aeronave, tenía un simulador de vuelo en su casa en el cual habría realizado varias simulaciones similares a la ruta que debía hacer el MH370.
Supuestos restos encontrados del MH370 en las costas de la isla Reunión
La agencia investigó los cinco discos duros del aparato y pudo recuperar los puntos informáticos del programa que señalaban el sur del océano índico, el lugar donde desapareció el avión, reforzando la idea de que la desaparición del Boeing 777 fue un acto premeditado de Zaharie. Lo misterioso es que no se tiene registro de que el piloto haya tenido problemas mentales ni ningún altercado en el pasado que podría empujarlo a esto. Además, era un apasionado por la aviación.
3 – Secuestro. Una tercera teoría habla del secuestro de la aeronave. Hay quienes creen que fue robado por extremistas para cometer actos similares al atentado contra las Torres Gemelas. Los que sostienen esta hipótesis dicen que el avión aterrizó y está a resguardo, escondido o camuflado, a la espera de ser cargado de combustible y volver a despegar para cometer un acto terrorista.
No sería una alternativa tan viable, según los especialistas, ya que esconder una aeronave no es nada fácil. Sin embargo, hay quienes creen que ante tal misterio se está en un punto en el que ninguna teoría puede ser 100% descartada.
4 – Misil. Otra teoría indica que el avión podría haber sido derribado. Al principio de la investigación se sugirió que el MH370 se dirigió hacia la isla Diego García, en el Océano Índico, donde hay una base estadounidense. Marc Dugain, ex director de la ya desaparecida aerolínea Proteus, expresó que según él, el ejército de los Estados Unidos ante el temor de un ataque como el del 11 de septiembre del 2001 o el de Pearl Harbor, durante la Segunda Guerra Mundial, habría derribado el avión cuando se aproximaba a sus instalaciones militares.
Los familiares de las victimas siguen pidiendo justicia por sus seres queridos tras más de 7 años de la desaparición del MH370
El gobierno estadounidense negó rotundamente esta teoría ya que no hay ninguna prueba de que la aeronave se haya aproximado a Diego García.
5 – La teoría OVNI. Aunque parezca descabellado, hubo y sigue habiendo personas que creen que la desaparición del Boeing MH370 se debe a la acción de alienígenas. Esta teoría tomó relevancia en las redes sociales donde muchos usuarios alrededor del mundo sostenían que la única explicación posible era una abducción extraterrestre. La teoría se sostiene colectivamente, según los internautas si las autoridades no pueden encontrar los restos del avión tiene que ser por una fuerza superior, completamente misteriosa y poderosa que trabaja en nuestro planeta. Esta mano casi divina sería capaz de agarrar aviones en pleno vuelo sin dejar la más mínima de las pruebas.
Independientemente de la teoría que cada uno elija creer, la realidad es que el avión Boeing 777 MH370 de Malaysia Airlines despegó el 8 de marzo de 2014 y nunca llegó a destino. Las 239 personas que viajaban a bordo están desaparecidas y sus familias esperan respuestas en medio de la angustia. La tragedia del MH370 es una de las historias más complejas, dramáticas y enigmáticas de la historia de la aviación civil.
Ascient Origins(K.Sullivan) — Uno de los símbolos más misteriosos que se han encontrado en tallas antiguas es una imagen que se parece increíblemente a un bolso. La forma aparece en representaciones hechas por los sumerios de Irak, en las ruinas de templos turcos antiguos, en decoraciones de los maoríes de Nueva Zelanda y en artesanías hechas por los olmecas de América Central. Los bolsos se pueden ver en el arte de culturas dispares de todo el mundo y a lo largo del tiempo, con el primer ejemplo conocido de un bolso que aparece al final de la Edad de Hielo. ¿Qué es este símbolo misterioso que se puede encontrar en todo el mundo antiguo?
¿Una representación del cosmos?
La imagen del bolso se llama así porque se ve muy similar al bolso de hoy en día. Los objetos «típicamente presentan una parte superior redondeada en forma de manija y una parte inferior rectangular, y pueden incluir diversos grados de detalles adicionales de textura o patrón» (Scranton, 2016). Las imágenes a veces aparecen como objetos independientes; a veces se representan en la mano de una persona, un dios o un ser mítico de manera similar a como se sostiene una canasta.
Una posible teoría para la proliferación de esta imagen es su representación simple y directa del cosmos. El semicírculo de la imagen (lo que parece ser la correa de la bolsa) representa el hemisferio del cielo. Mientras tanto, la base cuadrada sólida representa la tierra. “En las culturas antiguas, desde África hasta India y China, la figura de un círculo se asociaba simbólicamente con los conceptos de espiritualidad o no materialidad, mientras que la de un cuadrado a menudo se asociaba con los conceptos de la Tierra y de la materialidad” (Scranton, 2016). Por lo tanto, la imagen se utiliza para simbolizar la (re) unificación de la tierra y el cielo, de los elementos materiales y no materiales de la existencia.
¿Podría el misterioso bolso realmente representar el cosmos? Talla de relieve asiria de Nimrud, 883–859 a.C.
Las más antiguas representaciones del «bolso»
Uno de los primeros casos del motivo del bolso se puede ver en las ruinas de Göbekli Tepe, ubicadas en la cima de una cordillera en el sureste de Turquía. Göbekli Tepe, que data de aproximadamente 11,000 a.C, es uno de los complejos de templos más antiguos que se hayan descubierto (Tinfoil Hat, 2014). El propósito exacto del santuario de montaña es desconocido; sin embargo, parece que el templo puede haber servido como un sitio para sacrificios religiosos (los arqueólogos desenterraron muchos huesos de animales sacrificados). Las paredes y los pilares del templo están decorados con animales finamente tallados, dioses y criaturas míticas, tal vez en un esfuerzo por retratar las diferentes creaciones del cosmos. En medio de estas otras tallas hay tres bolsos.
Los expertos creen que las primeras religiones adoraban los elementos fundamentales de la vida en la tierra. Por lo tanto, se podría decir que «los tres bolsos Göbekli Tepe, tomados como una forma temprana de esos íconos, definen simbólicamente el sitio como un templo» (Scranton, 2016).
El pilar 43 de Gobekli Tepe en Turquía muestra tres tallas de «bolsos» a lo largo de la parte superior.
Desde Medio Oriente hasta América del Sur, se puede encontrar la extraña talla
En otros lugares, la imagen del bolso se muestra con sorprendentes similitudes en dos relieves de piedra, uno hecho por los asirios del antiguo Irak en algún momento entre 880-859 a.C. y el otro por los olmecas de la antigua Mesoamérica en algún momento entre el 1200 y el 400 a.C. En ambas de estas imágenes, una figura parecida a un hombre lleva el bolso en la mano, como si fuera una cesta o bolso. “Cuando se usa en el arte asirio, se dice que el bolso contiene polvo mágico. Cuando están representados en el arte olmeca, postulan que contiene hierbas para mejorar” (Freeborn, 2013). Esto sugiere que el bolso puede haber sido un estándar de medición descubierto de forma única por ambas culturas.
El Monumento Olmec 19, de La Venta, Tabasco, muestra a un hombre sosteniendo el bolso en la mano.
Otro ejemplo de imágenes de bolsos antiguos se puede encontrar en la lejana Nueva Zelanda. Un mito maorí habla de un héroe que una vez ascendió a la casa de los dioses y regresó a la tierra con tres canastas llenas de sabiduría. Por lo tanto, al igual que los bolsos Göbekli Tepe, los bolsos maoríes simbolizan la adoración y la gratitud por el conocimiento divinamente inspirado.
Finalmente, en los antiguos jeroglíficos egipcios, se puede ver la imagen similar a un bolso. Esta vez sirvió como hogar para los dioses y diosas, con las correas de la bolsa que son los postes abovedados de la tienda portátil y el fondo cuadrado que es la tela o las pieles de animales colocadas sobre los postes. Esta estructura es bastante similar al tipi nativo americano o la yurta de Asia central.
Los muchos ejemplos de este símbolo parecen confirmar el uso de un bolso como un símbolo cosmológico representado como un elemento doméstico común (una cesta que es, no el bolso) para que la gente común pueda entenderlo mejor.
Infobae(L.Säliche) — Mientras vivía, y durante varios años después, Fontanarrosa tuvo una página web. Fue en la época dorada de las punto com, cuando aún no existían las redes sociales, al menos como las conocemos ahora. En esa página, que bien podríamos catalogar como web oficial, tenía una frase, tal vez una de las más repetidas y descontextualizadas. No importa el contexto, pues él la llevaba como frase de cabecera, como carta de presentación, un posible epitafio. Y es esta: “De mí se dirá posiblemente que soy un escritor cómico, a lo sumo. Y será cierto. No me interesa demasiado la definición que se haga de mí. No aspiro al Nobel de Literatura. Yo me doy por muy bien pagado cuando alguien se me acerca y me dice: ‘me cagué de risa con tu libro’”.
No aspiraba a nada más, ¡y a nada menos! ¿Qué mejor para un escritor, dibujante y humorista, que sus lectores y espectadores desfallezcan de la risa de sus chistes? Y si bien su literatura era muy graciosa, no todo era un chiste. Se animaba a temas complejos y narraciones zigzagueantes. En Fontanarrosa hay una búsqueda personal y literaria de una estética propia. Hay algo para decir, y eso no es poco. Bastará con ver sus primeras publicaciones, por ejemplo una de la sección humorística de la revista Boom donde un policía le muestra un machete lleno de sangre a su superior y le dice: “Pruebas irrefutables de que eran comunistas, comisario, el bastón quedó rojo”. El humor de Fontanarrosa, escribió Elvio Gandolfo, “perfora la cáscara de la vida pautada, utilitaria, cotidiana”.
Nació el 26 de noviembre de 1944 en Rosario, hace exactamente 75 años, bajo el nombre de Roberto Alfredo, y a los pocos años se le plantó el apodo: el negro. “Con la inicial del alias en minúscula, subvirtiendo la regla ortográfica. Así firmaba sus cartas, sus autógrafos, sus correos electrónicos o cuando se identificada por teléfono”, escribe Horacio Vargas en El negro Fontanarrosa: la biografía (Homo Sapiens Ediciones) publicado en 2014 y reeditado en 2017. Podríamos decir de este libro de casi 300 páginas que se trata de la biografía oficial. De allí y de otros textos literarios y biográficos surgen las siguientes anécdotas, rasgos enfáticos de su personalidad, maneras de ver el mundo, postales cotidianas del Woody Allen argentino, como lo definió alguna vez Daniel Samper.
Portada del libro «El negro Fontanarrosa: la biografía», de Horacio Vargas
Como la jirafa
Sus padres, Berto y Rosita, primero fueron basquetbolistas, luego vendedor de seguros y ama de casa. Primero llegó Perla, en el 42, luego Roberto, en el 44. Los días de infancia y adolescencia comenzaban en el segundo piso de un edificio ubicado en Catamarca al 1400. Intentaron que el chico de baja estatura se incline por el básquet, pero no hubo caso; además prefería el fútbol. En un momento lo dijo: quiero ser dibujante. Algo parecido a la pasión lo impulsaba a serlo.
“La perspectiva de que fuera dibujante de historieta era similar a ser astronauta”, escribe Vargas en El negro Fontanarrosa: la biografía. Dibujo técnico, pensó el padre, entonces lo mandó al Industrial. La decisión era lógica. Sobre eso habló en una disertación en 2006 cuando le entregaran el título de Doctor Honoris Causa de la Universidad de Córdoba: “Fue un choque de culturas, fue muy duro. Fue muy dura la proyección de un punto en el espacio, las normas Iram…”
“Y aparecieron las matemáticas, tuve un enfrentamiento desigual con las matemáticas, a favor de la clara superioridad de ella, porque los números son millones y yo era uno solo y muy chiquito (…) Después, ya un poco más adelante cuando ya se veía venir la noche, porque yo no era mal alumno, yo era una especie vegetal, un ente vegetal, era como la jirafa, no emitía sonido alguno, dibujaba, estaba ahí en el aula, no molestaba para nada”.
Escribe Vargas: “Negado por las matemáticas, la física y la química, Fontanarrosa deja la secundaria voluntariamente, se transforma en un pionero de la deserción escolar en una época que aparentemente no sonaba tan dramático dejar la escuela. Su padre -que tampoco había terminado el colegio- fue claro con su esposa: ‘Y bueno… si no estudia que vaya a trabajar’. Tenía 15 años”.
El click narrativo
Hubo un quiebre en la vida como lector de Fontanarrosa. Fue cuando leyó a David Viñas, específicamente el libro Cayó sobre su rostro de 1962. “Toda una revelación: los personajes hablaban, puteaban y jodían, como Beto y como los amigos del club del Viejo. Fue un descubrimiento, se sintió interpretado”, dice Vargas en El negro Fontanarrosa: la biografía. Antes de eso, sus lecturas zigzagueaban entre recomendaciones y hallazgos. Entonces todo cambió.
Iba a seguido a la librería Signos. Juan Martini, un compañero de la revista Boom, era el dueño y poco a poco se convirtió en una guía literaria. Una tarde Fontanarrosa cae en la librería con una carpeta llena de hojas escritas a máquina. Esos “cuentos chiquitos”, como él mismo los definió, terminaron convirtiéndose en Los trenes matan a los autos, publicado en 1973 por la editorial del mismo Martini, Encuadre. De ahí en más, la literatura estuvo siempre en su vida.
In-ter-na-cio-na-li-za-ción
¿Qué hay en el humor que conecta inmediatamente con el gran público, como si fuese un lenguaje universal, la zona más brillosa de la lengua? Fontanarrosa no tenía una respuesta concreta, pero la intuía. En el año 2004, el Congreso de la Lengua se hizo por primera vez en Argentina y, para más, la ciudad elegida fue Rosario. Las autoridades invitaron a Fontanarrosa a dar una ponencia y él, por supuesto, ¿quién hubiese dudado?, eligió el humor: todo lo que le faltaba al Congreso de la Lengua.
Lo primero que hizo fue cuestionar el nombre de la mesa, titulada “La internacionalización del español”. “Ahora que pienso, ese título lo habrán puesto para decir que una persona que logra decir correctamente in-ter-na-cio-na-li-za-ción es capaz de ponerse en un escenario y hablar algo”, comenzó. Luego se refirió a «las malas palabras», el plato fuerte de la tarde, el tema que eligió desarrollar. Tal vez su fragmento más recordado es cuando se habló de la palabra mierda.
«El secreto de la contextura física está en la R —dijo frente al auditorio—, anoten las docentes, porque es mucho más débil como lo dicen los cubanos: mielda, que suena a chino y eso, yo creo que ahí está la base de los problemas que ha tenido la Revolución Cubana, le quita posibilidades de expresividad”. Desde luego, todo el Teatro El Círculo reía como si no estuviera en una convención de lingüistas escarbando en la profundidad de la lengua. Sin embargo, lo estaba haciendo.
Asesinado por sus personajes
Un día se metió en su propia historieta. La escena es así: Inodoro Pereyra y Boogie el aceitoso miran, algo incrédulos, a su propio creador dentro de la misma viñeta. Él los increpa, les dice, con una goma en la mano, que no jodan porque los borra y chau. Entonces Boggie saca su famosa 44 Magnum deluxe y dispara. “CRAN” es el sonido dibujado del disparo. La situación concluye con los dos personajes caminando en el horizonte. “Los dibujantes pasan, los dibujos quedan”, dicen. Ese día, para anticipar cualquier desenlace posible, Fontanarrosa dibujó su propia muerte.
Fuego para los soldaditos
Hay un hecho triste, aunque leído con cierta extrañeza, como un lector de Fontanarrosa, tiene su gracia. En su casa eran cinco: él, sus padres, su hermana y su abuela Alicia, la madre de Berto. Hasta los diez años, Fontanarrosa era un chico tranquilo. Por eso, cuenta Vargas, lo dejaban jugar en la hora de la siesta. Se iba al patio con sus soldaditos de plomo y simulaba guerras, tiroteos, explosiones.
Un día, su ejército imaginario tuvo una baja: un soldado perdió la cabeza. No se la pudo pegar con el Pegalotodo, entonces decidió sacrificarlo en el fuego. Metió el juguete en un tarro de aluminio y trato de prender un fósforo pero no había caso, ese día el viento era contundente. Entonces, se metió en el vestíbulo del departamento e inició la ceremonia funeraria de incineración.
En una historieta puede pasar cualquier cosa, pero a veces en la vida también. La llama creció hasta que el fuego trepó por una cortina de croché, la favorita de la abuela, que dormía la siesta, como todo el barrio, hasta que despertó. El niño salió corriendo asustado. “¿Qué pasa? ¡Mis muebles!”, alcanzó a gritar la señora cuando vio las llamas. Segundos después, un infarto. Murió la abuela.
Citroën verde loro
“Me subo y solito me lleva a mi casa”, decía Fontanarrosa sobre su Citroën verde loro cuando algún inoportuno osaba en criticarlo. En la muestra itinerante Fontanarrosa… el mayor de mis afectos suelen colgar un Citroën del lugar donde se exhibe como si estuviera volando, a punto de atravesar la ventana y encarar para el cielo. Un detalle: en la ventanilla, una calcomanía del Gauchito Gil.
En ese auto solía viajar de Rosario a Buenos Aires a cobrar los trabajos que hacía para Clarín. “No sé hasta cuándo lo tuvo… Pasaban los años y el Citroën seguía andando por las calles de Rosario. Era de esos tipos que no entienden de autos, ni de plata, ni de pilchas. Su vida era el arte y era el fútbol”, dijo César Luis Menotti, un gran amigo suyo, en una entrevista en Sudestada recordándolo,
Quien también era muy amigo suyo era Joan Manuel Serrat. Solía visitarlo cada vez que cruzaba el Atlántico. Un día, una bandada de periodistas y fotógrafos esperaban que saliera. Se abrió el portón, salió un Mercedes Benz con vidrios polarizados, la bandada corrió eufórica detrás. A los pocos segundos salió un Citroën verde loro con dos hombres riéndose a carcajadas.
El Citroën verde loro en la muestra itinerante de Fontanarrosa
Cuentista Futbolero
Lo de Fontanarrosa es bastante auténtico. Se sentaba frente a la hoja y escribía de lo que le gusta. Fútbol por ejemplo, algo que ocupaba “un lugar de privilegio, tal vez exagerado”, decía. Entonces imaginaba clubes, jugadores, camisetas, imaginaba jugadas, centros, goles. De todo lo que escribió, hay dos cuentos para destacar.
Uno es 19 de diciembre de 1971, publicado en 1982 en el libro Nada del otro Mundo. La fecha que da título al cuento es el día en que Rosario Central venció a Newell’s Old Boys en la semifinal del Torneo Nacional. Ganaron 1 a 0 los canallas con la recordada palomita de Aldo Pedro Poy. “Si ese partido se perdía miles y miles de pendejos iban a sufrir las consecuencias”, se lee.
El otro es Viejo con árbol, una alegoría a las bellas artes representadas en el fútbol. Se popularizó más por la serie televisiva titulada Los cuentos de Fontanarrosa que lanzó Canal 7 en 2007. Allí, el episodio correspondiente a Viejo con árbol está protagonizado por Luis Brandoni y Claudio Gallardou. Una verdadera joya: cómo hacer de la literatura una literatura filmada.
No es casualidad que los cuentistas futboleros lo tengan de ídolo. Por ejemplo, Eduardo Sacheri, que aseguró que “Fontanarrosa es de los mejores escritores argentinos del siglo XX”. Y Hernán Casciari, que dijo que “Fontanarrosa era casi siempre genial, cosa que es complicadísimo cuando tenés que sacar todos los días un chiste de la galera. Esto lo convierte en un hombre de la literatura argentina, no lo suficientemente reconocido por los círculos literarios que son injustos”.
La amistad de los galanes
La Mesa de los Galanes era una etiqueta humorística. Todo rosarino lo aclara: en esa mesa no había ni un galán. En el bar El Cairo se juntaban varios amigos a conversar y luego de años de cafés y charlas, quedó: la Mesa de los Galanes. Uno de ellos era el Negro Centurión, hoy RRPP del bar. En una entrevista de 2017, le dijo a Infobae Cultura: “El Cairo era grande, tenía mesas de billar y veníamos a jugar. En esa época, los 70, aparece la Facultad de Humanidades justo a la vuelta y las chicas eran más atrevidas. Acá no entraban mujeres pero en ese entonces se mandaron, y ahí se pudrió todo. ¡Por suerte!”
“El Negro llegaba a las siete de la tarde y ya había siete u ocho tipos. Se iban dos y entraban otros dos. Si ves las fotos somos como 30 pero nunca estuvimos los 30 juntos, salvo el día antes al Día del Amigo”, cuenta. Cada uno de esos 30 tipos tenía su propio grupo de amigos, posiblemente de la escuela, del trabajo, del barrio, de donde sea. Sin embargo este segundo grupo tenía lo suyo. Una vez Fontanarrosa tiró la idea: festejar el Día del Amigo el día antes, el 19, para que el 20 cada cual se vaya con su grupo. Fue uno de esos días, cuando murió: el 19 de julio de 2007. “¡Y éste se muere justo el 19, el día que nosotros lo festejábamos! ¡Una cosa de locos!”, exclama Centurión.
Publicado en «Clarín» el 18 de abril de 1976, en «Hortensia» y en el diario «Río Negro»
El Bajón
Cuando Fontanarrosa tuvo en sus manos el parte médico que decía esclerosis lateral amiotrófica, no pudo evitar pensar: qué bajón. Hay una entrevista en Noticias de mayo de 2006 donde lo dice: “Fue muy bajoneante y muy angustiante. Es una enfermedad rara, todo es muy experimental y paulatino, entonces uno va ajustando el bocho. A veces, digo: ‘¿Cómo carajo puede ser que esté así, en silla de ruedas y no pueda ni caminar cuatro pasos?’ Pero llega un momento en que lo asumís”. Al año siguiente de esa entrevista, catorce meses después, murió.
Él sabía muy bien que se trataba de una enfermedad muy progresiva, sin embargo no se bajó de ese tren creativo. Su mente estaba lúcida, no su cuerpo. Uno de los primeros agravantes en su salud fue perder el control de su brazo derecho. ¿Qué hacer cuando el cuerpo ya no puede acatar las órdenes que el cerebro le manda? A principios de 2007 anunció que dejaría de dibujar sus historietas, él, pero que continuarían saliendo: Crist fue el encargado, durante sus últimos momentos de vida, de dibujar las ideas que Fontanarrosa le explicaba. Crear hasta el final, persistir: su legado.
La caravana fúnebre
Cuando Fontanarrosa murió tenía apenas 62. Año 2007, invierno. Entró al hospital con un cuadro de insuficiencia respiratoria aguda y en una hora llegó el desenlace: paro cardiorrespiratorio. Lo velaron durante todo el día. Asistieron escritores, historietistas, actores, dirigentes políticos, lectores. Cuando lo trasladaron al cementerio, detrás de la limusina que llevaba el cuerpo, se formó una caravana larguísima de autos. Como un rito sagrado, esa caravana frenó unos minutos al pasar por el estadio de Rosario Central, club del cual era fanático hasta las entrañas. Aplausos y bocinazos hasta el cielo.
elhistoriador.es — “En Belén, María dio a luz a su hijo primogénito; lo envolvió en pañales y lo acostó en un pesebre” (Lucas 2, 7). Los Evangelios apenas hablan del Cristo niño y adolescente, más allá de cómo se perdió y fue encontrado en el Templo de Jerusalén, enseñando a los escribas y doctores de la ley. Sólo Mateo y Lucas presentan breves pinceladas del Niño Jesús. La infancia es, sin duda, la etapa más desconocida de la vida de Jesucristo.
Los exegetas ni siquiera se ponen de acuerdo sobre la fecha y el lugar de nacimiento. Para algunos y según la tradición, nació en Belén; para otros muchos, en Nazaret. En cuanto a la fecha, Xabier Pikaza, nuestro exegeta más prestigioso, asegura: “No conocemos el día de su nacimiento, pues la Navidad (25 de Diciembre, solsticio de invierno en el hemisferio norte) es una armonización simbólica de la liturgia cristiana (Jesús = Sol naciente). Es indudable que Jesús nació en torno al año 6 a.C. en algún lugar de Judea o Galilea, aunque los datos concretos de su nacimiento han sido recreados simbólicamente, para indicar mejor la importancia que tienen para los creyentes”.
Los Evangelios de Mateo, Marcos, Lucas y Juan, escritos entre los 70 y los 100 años d.C., son biografías religiosas, es decir, confesionales, para uso de la Iglesia y mayor gloria y alabanza del personaje. No son biografías históricas como las entendemos hoy. Además, pasan de puntillas sobre la infancia de Jesús. El belén, tal y como hoy lo conocemos, es un invento de San Francisco de Asís en Greccio en el 1223.
El propio Papa Francisco, en la audiencia del pasado miércoles, día 30, reconocía: “No conocemos apenas nada de la infancia de Jesús. Las raras indicaciones que poseemos hacen referencia a la imposición del nombre después de ocho días de su nacimiento”. Y, buscando un lado positivo, añadía: “Sabemos poco del Niño Jesús, pero podemos aprender mucho de Él, si miramos la vida de los niños”.
De todas formas, en la iconografía de los Evangelios canónicos y de los apócrifos sobre el nacimiento del Niño Jesús se cita a los pastores, los ángeles, los Reyes Magos, el buey y el asno. ¿Queda algo de los elementos que configuraron aquel evento de hace más de 2.000 años que cambió la Historia de la humanidad? Un puñado de reliquias de algunos elementos de aquel escenario que, según la tradición, han pervivido hasta hoy. Desde la cuna al pañal, pasando por unas gotas de leche de la Virgen o incluso un suspiro de San José. Recorrido por los restos sagrados de aquel primer belén viviente.
La cuna… y una pajita
Los Evangelios no mentan cuna alguna en el portal de Belén, pero la Basílica romana de Santa María la Mayor conserva no sólo las maderas de la cuna, sino incluso una pajita de heno del pesebre. La paja era propiedad privada de los Reyes de España, que la donaron al templo romano, del que el Rey Felipe VI es protocanónigo, es decir el primero de los miembros del cabildo. Una basílica que siempre estuvo muy vinculada a la monarquía española.
Los cinco listones de madera de la Sagrada Cuna, que todavía se conservan, están en un majestuoso relicario de cristal, obra del artista Giuseppe Valadier, sostenido por cuatro querubines de oro y coronado por un Niño Jesús de tamaño natural. La urna se encuentra bajo el altar mayor y es uno de los lugares más visitados de la inmensa basílica romana, que regenta el cardenal español Santos Abril.
Fue el Papa Sixto III el que decidió crear, en el año 432, una gruta de Navidad, parecida a la de Belén, en la basílica romana, que, precisamente por eso, pasó a llamarse Santa María ad praesepem. La gruta se hizo tan famosa que los cruzados y los peregrinos que regresaban de Tierra Santa le ofrecían las reliquias del portal que traían. Así llegaron las maderas de la cuna que, en el año 1370, el Papa Gregorio XI colocó en el interior de un relicario, que robaron las tropas napoleónicas en la ocupación de la ciudad en el bienio 1798-99. Los franceses se llevaron el relicario, pero dejaron las reliquias y una duquesa hizo una sustanciosa donación para labrar el actual.
Los santos pañales
En otro relicario de Santa María la Mayor se conserva también el panniculum, trozo de tela del tamaño de una mano que, según la tradición, utilizó la Virgen para envolver al Niño. En la Iglesia de San Marcello al Corso, en la Via del Corso (antes, Via Lata), que une la Piazza Venezia con la Piazza del Popolo, se veneran más pañales de Jesucristo.
Pero el más famoso de los santos pañales se encuentra más cerca de nosotros, en Lérida. Aunque ya sólo quedan de él tres hilos y el recuerdo de una reliquia extraordinaria y dotada de poderes especiales. Por ejemplo, curaba las enfermedades del que se la colocaba en la cabeza y hasta era inmune al fuego. Fernando VII la trasladó a Madrid, para evitar complicaciones en el parto de Isabel II.
Venerada por reyes y papas durante siglos, la reliquia viajó de Jerusalén a Túnez, donde la encontró el comerciante leridano Arnau de Solsona, que la donó a la catedral en 1297. A pesar de haber sido depositada en el Banco de España, la reliquia se perdió casi por completo durante la Guerra Civil. Quedan los dos hilos de Lérida y otro similar proveniente de la parroquia segoviana de Escalona del Prado, que fue donado por el Rey Leopoldo de Bélgica a Felipe IV a cambio de un fragmento de la veracruz.
Gotas de leche de la virgen
La leche de la virgen se conserva en varios lugares. Las reliquias más célebres son la de los agustinos de Santa María del Popolo en Roma, la que hay en la catedral de Oviedo y la de la catedral de Murcia.
También hay una en el museo de la catedral de Mallorca.
No se trata de líquido materno propiamente dicho, sino de una sustancia blanca extraída de las paredes de la llamada Gruta de la Leche en Belén.
Según la tradición, cuando María amamantaba allí a su hijo, unas gotitas de la leche salpicaron la cueva, volviéndola de color blanco.
Los peregrinos, en su visita al lugar, rascaban la superficie blanca de la cueva y se llevaban los fragmentos como un tesoro.
Los que se conservan en una ampolla-relicario de la seo de Murcia se tornan líquidos todos los años, el día de la Asunción.
Cordones umbilicales
Al ombligo santo o al santo cordón umbilical de Jesucristo se le rinde culto en dos iglesias romanas (la de Santa María de Popolo, donde se alojó Lutero en su visita a Roma y donde Caravaggio dejó dos magníficos óleos en la capilla Cerasi, y la de San Martino), y en el templo francés de Chalons, aunque este último desapareció. En cualquier caso, Jesús tuvo tres ombligos… por lo menos.
Suspiro de San José
Agobiado por no encontrar sitio en posada alguna para que María diese a luz, José, según cuenta la tradición, suspiró profundamente y su suspiro quedó atrapado en la botella de la que acababa de beber.
Un ángel la recogió y la escondió.
Tiempo después, la encontraron unos monjes y se la llevaron a Francia, donde fue venerada durante siglos, hasta que la Santa Sede requisó la botella con el suspiro del esposo de María y la guardó en el Sancta Sanctorum de las reliquias vaticanas.
Ni que decir tiene que está terminantemente prohibido abrir la botella…
Los pastorcillos de Ledesma
Los primeros llamados a adorar al Niño fueron los pastores. En la tradición castellano-leonesa fue muy extendida desde el siglo X la devoción a las reliquias de los pastores de Belén, que se encontraban repartidas por muchos y variados templos, como Ledesma.
“Los pastores fueron corriendo y encontraron a María, a José y al niño acostado en el pesebre” (Lucas 2,16-17). Eso dice el Evangelio, mientras la tradición asegura que los restos de tres de esos pastorcillos (Jacobo, Isacio y Josefo) se encuentran en Ledesma, junto a sus zurrones y tijeras de esquilar. Fueron traídos a la villa salmantina por un caballero cruzado, Micael Dominiquiz, natural de la localidad, en el año 1149.
La noticia se propagó rápidamente y llegó a oídos del Papa Inocencio XI, que concedió a la iglesia de San Pedro de Ledesma el privilegio de una cofradía para salvaguardar el tesoro pastoril. Otros, menos crédulos, aseguran que se trata de una fabulación surgida en la Edad Media y que los huesos que se conservan pertenecen a tres pastores… de Ledesma.
Los Reyes Magos
El Monasterio de San Pablo de Athos atesora los regalos que los Magos hicieron al Niño. Unas reliquias muy veneradas en Grecia desde el siglo XV. Son unos colgantes con fina labor de joyería envolviendo fragmentos de oro, incienso y mirra.
“Vieron al niño con María, su madre, y cayendo de rodillas le rindieron homenaje; luego abrieron sus cofres y como regalos le ofrecieron oro, incienso y mirra” (Mateo 2,11). Cuentan que Marco Polo vio las tumbas de los tres Reyes Magos en Irán. Al parecer, la emperatriz Elena se hizo con sus cuerpos, pero Federico Barbarroja robó su sepulcro y se los llevó a Colonia, para convertir la ciudad en una meta de peregrinación similar a Compostela. Desde entonces residen en la ciudad alemana, en un relicario de oro, plata y madera, que se tardó 45 años en labrar. En el siglo XIX, lo abrieron y encontraron tres cuerpos. ¿De los Magos?
La cola del asno
De los dos animales que, según la tradición, estaban en la gruta de Belén, sólo se ha conservado la cola del asno. Aunque, también en este caso, hubo dos colas. Una desapareció y la otra se conserva en el Ministerio de Prehistoria Contemporánea de Roma.
Relicario de los Reyes Magos (Colonia).
Piedras del portal
Proliferan los lugares que aseguran conservar trozos de piedras del portal de Belén. Por ejemplo, en el monasterio de San Juan de la Peña de Santa Cruz de la Serós (Huesca), en la capilla copta del Santo Sepulcro de Jerusalén, en la catedral de Mallorca (en uno de cuyos numerosos relicarios se conserva un fragmento de una piedra del pesebre) y en la de Valencia, que conserva una piedra entera del portal.
Las plumas de los Ángeles
Existen varias reliquias de plumas de ángeles dispersas por el mundo. Unas de los ángeles que se les aparecieron a los pastores y otras, atribuidas al arcángel San Miguel, tras su lucha contra el diablo, o al arcángel San Gabriel, tras anunciar a María, en Nazaret, que iba a ser la madre del Niño Jesús.
Esta última pluma estuvo durante años en el monasterio de El Escorial y fue considerada como una de las reliquias más apreciadas de la cristiandad en la Edad Media.
Según los testimonios de la época, la pluma medía un metro y era de color rosa suave.
Hoy, se le ha perdido la pista, tanto a la pluma de El Escorial como a la que se veneró en la iglesia de Liria (Valencia) o a la del monasterio francés del famoso Mont Saint Michel.
En Alemania e Italia aseguran seguir conservando trozos de plumas de los ángeles, como la que se guarda en la iglesia de La Madonna de Loreto.
… Y el prepucio
Cuentan los Evangelios apócrifos que Jesús, conforme a la ley, fue circuncidado al octavo día de su nacimiento y que la anciana judía que practicó la operación introdujo el Santo Prepucio en un vaso de alabastro con aceite de nardo.
El recipiente fue a parar a manos de San Juan Bautista, que se lo regaló a María Magdalena.
Siete siglos más tarde, la reliquia llegó de manos de un ángel a San Gregorio Magno, quien, a su vez, se la regaló al Papa León III.
Permaneció en la catedral romana de San Juan de Letrán hasta el saqueo de Roma por los lansquenetes.
Su rastro desaparece por un tiempo, para reaparecer en varios lugares: en Calcata, en la región del Lazio; en la abadía francesa de Charroux, que la recibió de Carlomagno; en la abadía de Coulombs, o en la catedral de Amberes. Durante las Cruzadas circulaban por Europa 14 reliquias del Santo Prepucio.
La reliquia alcanzó tanta popularidad que incluso se fundó en su honor la orden de caballería de los Hermanos Caballeros del Santo Prepucio para proteger tan valioso resto que, según sus custodios, sangraba cada Viernes Santo. Pero por considerarla una reliquia irrespetuosa, en 1900 la Iglesia Católica declaró que todo aquel que se atreviera a hablar del Santo Prepucio podría ser excomulgado.
Aunque el culto del Santo Prepucio fue derogado por decreto, a lo largo de la Historia fue una de las reliquias más polémicas. En una visión mística de Santa Catalina de Siena, Jesús se casaba con ella y le ponía el prepucio amputado en su dedo como anillo de bodas.
Llegó incluso a suscitarse una controversia teológica en torno al prepucio: ¿Jesús había ascendido al cielo con su cuerpo completo o sin una parte, como era el prepucio? La cuestión disputada terminó resolviéndose con la tesis de que subió al cielo con el cuerpo completo, porque el prepucio era una parte prescindible. Pero el teólogo León Alacio sostenía que el prepucio había subido al cielo al mismo tiempo que Jesús, convirtiéndose en los anillos de Saturno.
Psicología y Mente(Avances Psicológicos) — Uno de los principales mitos acerca de las relaciones de pareja es que aquellas que tienen éxito son aquellas que duran más.
La idea en la que se basa esta creencia es que la capacidad que un matrimonio o noviazgo tiene para hacernos felices tiene que ver con su estabilidad y persistencia. Sin embargo, lo cierto es que muchas relaciones de pareja duran muchos años y son aparentemente estables, a pesar de fundamentarse en dinámicas totalmente tóxicas que os alejan de la felicidad.
Esto muchas veces queda plasmado en las relaciones de pareja en las que el chantaje emocional es una constante. Incluso hay situaciones en las que lo que evita la ruptura o separación es precisamente esta tendencia a chantajear a la otra persona.
Teniendo en cuenta eso, durante las próximas líneas haremos un repaso a las principales señales de alerta asociadas al chantaje emocional en una relación de pareja.
¿Qué es el chantaje emocional?
El chantaje emocional es un fenómeno psicosocial en el que uno de los agentes comunicativos ofrece información manipulada para que el otro sienta la presión de tener la responsabilidad de no dañar al primero. Es decir, que se usan versiones distorsionadas del sentido del deber para generar un sentimiento de culpa o una emoción de miedo a la pérdida de algo importante.
Se trata de un término popularizado por la psicoterapeuta Susan Forward y que normalmente es utilizado al hablar de dinámicas tóxicas en las relaciones de amistad, familiares o de pareja, y que en muchos casos llegan a constituir maltrato psicológico, siendo considerada un tipo de violencia en el que no necesariamente se produce u daño físico a la víctima.
Como casi todas las relaciones de pareja actuales se establecen sobre la idea del compromiso y de la necesidad de esforzarse para mantener vivo ese vínculo y cuidar a la otra persona, el chantaje emocional es usado para hacer que la víctima crea que está en la obligación de adaptarse a las exigencias de su novio/a, marido o esposa.
Es decir, que se utiliza el sistema de expectativas y roles asociados al concepto de “relación amorosa” para desdibujar sus límites y hacer que, en apariencia, cubran también situaciones injustas y de desigualdad, haciéndolas pasar por lo que se espera por parte de una persona que quiere a la otra.
Por lo anterior, muchas veces las víctimas de chantaje emocional en una relación e pareja tardan muchos meses o incluso años en darse cuenta de lo que está ocurriendo realmente. Y es por ello que resulta fundamental identificar cuanto antes las características de estas dinámicas tan destructivas.
Señales de alerta del chantaje emocional en una relación de pareja
Una de las características de las relaciones amorosas es que, al movilizar tanto nuestras emociones, pueden llevar a situaciones en las que desarrollamos una visión muy sesgada de lo que está ocurriendo. Por ello, no son raras las ocasiones en las que no nos damos cuenta de cómo el vínculo afectivo se va transformando en una dinámica relacional dañina, tóxica para una o ambas personas.
En este sentido, aquí encontrarás un resumen de las señales identificativas más frecuentes de los casos de chantaje emocional en las relaciones de pareja.
1. Defiende que el problema de que sienta celos es de la otra persona
Los problemas de celos son siempre de la persona que los experimenta. Recuerda que los celos se basan en el miedo a que a persona rompa con el compromiso de fidelidad a la pareja o se exponga a situaciones que la pueden predisponer a romper ese compromiso; es decir, que se dan independientemente de si la otra persona ha dado muestras de querer ser infiel.
2. Expresa decepción o frustración al ver que quieres mantener ida social más allá de la pareja
Esta clase de intentos por aislar socialmente a la persona es una de las señales de alarma más claras y graves, y debe ser considerada como una amenaza que forma parte de las dinámicas de maltrato.
3. Reclama apoyo emocional que solo puede ser dado desde dentro de la pareja
Otra forma de chantaje emocional es adoptar un rol de dependencia total ante crisis, como por ejemplo la muerte de un ser querido, la falta de trabajo… dependencia que da a entender que solo puede ser sobrellevada teniendo pareja. Es decir, que se anula la idea de que se pueda ayudar saliéndose del rol de novio, novia, esposo o esposa.
4. Hace que la otra persona se sienta mal por sus progresos en lo profesional
Intentar que alguien sienta culpa por mejorar en su carrera profesional, llegando incluso a ganar más que la persona que se queja por ello, es otra de las muestras habituales de chantaje emocional.
Es decir, se reclama de manera más o menos indirecta que la otra persona dedique menos tiempo y energía a su trabajo para dedicarlo a la relación de pareja, pero no porque falte tiempo juntos, sino porque esa diferencia de “éxito” entre el uno y el otro produce malestar.
5. Pide que no le obligues a volver a vivir en la soltería
Esta es una manera de manipular a la otra persona para no romper con una relación de pareja a pesar de que esta última es infeliz en ella. Consiste en presentar la experiencia de la soltería como un estilo de vida muy específico en el que la otra persona es incapaz de vivir, a pesar de que hay una variedad prácticamente infinita de maneras de no tener pareja.
Lo cierto es que todo el mundo es capaz de ser soltero o soltera, e incluso de ser feliz sin pareja, ya que los seres humanos no estamos obligados biológicamente a tener novio/a, esposo o esposa. Hay muchas otras maneras de disfrutar de una vida social y afectiva plena.
6. Hace reposar toda la responsabilidad de la crianza de los hijos sobre la otra persona
En ciertas relaciones heterosexuales, es muy típico usar roles de género para intentar que la crianza y educación de los hijos sea atendida básicamente por la mujer. Es decir, se pone toa la presión del correcto desarrollo de esos niños y adolescentes (y con ello, del bienestar de la familia) en la persona que está siendo manipulada.
7. Saca a colación crisis del pasado para justificar sus exigencias
El chantaje emocional puede nutrirse de problemas de pareja anteriores, usándolos como excusa para exigir constantemente un trato especial y que no se consentirá en circunstancias normales. Es una manera de sacar a colación experiencias en las que quizás la persona manipulada hizo algo malo, pero que objetivamente ya reparó. En este tipo de dinámicas, se actúa como si fuese imposible llegar a un punto en el que esas afrentas hayan quedado 100% reparadas, y por ello no se concreta acerca de lo que hay que hacer par que ambas partes lleguen a “estar en paz”.
El actor húngaro Béla Ferenc Dezső Blaskó, quien interpretara a Drácula en la película de Tod Browning de 1931
The Conversation(S.Stepanic) — El vampiro es una imagen común en la cultura pop actual y que adopta muchas formas: desde Alucard, el gallardo engendro de Drácula en el juego de PlayStation “Castlevania: Symphony of the Night”; hasta Edward, el amante romántico e idealista de la serie “Crepúsculo”.
En muchos aspectos, el vampiro de hoy está muy alejado de sus raíces en el folclore de Europa del Este. Como profesor de estudios eslavos que ha impartido un curso sobre vampiros llamado “Drácula” durante más de una década, siempre me fascina la popularidad del vampiro, teniendo en cuenta sus orígenes: como criatura demoníaca fuertemente asociada a la enfermedad.
La primera referencia conocida a los vampiros apareció por escrito en ruso antiguo en el año 1047, poco después de que el cristianismo ortodoxo se trasladara a Europa del Este. El término vampiro era “upir”, cuyo origen es incierto, pero su posible significado literal era “la cosa en la fiesta o el sacrificio”, refiriéndose a una entidad espiritual potencialmente peligrosa que la gente creía que podía aparecer en los rituales para los muertos. Se trataba de un eufemismo utilizado para evitar pronunciar el nombre de la criatura y, por desgracia, es posible que los historiadores nunca lleguen a conocer su verdadero nombre, ni siquiera cuándo surgieron las creencias al respecto.
El vampiro cumplía una función similar a la de muchas otras criaturas demoníacas del folclore de todo el mundo: se les culpaba de diversos problemas, pero sobre todo de las enfermedades, en una época en la que no existían los conocimientos sobre las bacterias y los virus.
Los estudiosos han propuesto varias teorías sobre la relación de varias enfermedades con los vampiros. Es probable que ninguna enfermedad proporcione un origen simple y “puro” para los mitos vampíricos, ya que las creencias sobre los vampiros cambiaron con el tiempo.
Pero hay dos en particular que muestran vínculos sólidos. Una es la rabia, cuyo nombre proviene de un término latino que significa “locura”. Es una de las enfermedades reconocidas más antiguas del planeta, transmisible de los animales a los seres humanos y que se propaga principalmente a través de las mordeduras, una referencia obvia a un rasgo clásico de los vampiros.
Hay otras conexiones curiosas. Un síntoma central de la enfermedad es la hidrofobia, el miedo al agua. Las dolorosas contracciones musculares del esófago llevan a las víctimas de la rabia a evitar comer y beber, o incluso a tragar su propia saliva, lo que acaba provocando “espuma en la boca”. En algunos folclores, los vampiros no pueden cruzar el agua corriente sin ser llevados o asistidos de alguna manera, como una extensión de este síntoma. Además, la rabia puede provocar miedo a la luz, alteración de los patrones de sueño y aumento de la agresividad, elementos con los que se describe a los vampiros en diversos cuentos populares.
Crepusculo, una de las series que rescató el mito del vampiro en la actualidad
La segunda enfermedad es la pelagra, causada por una deficiencia dietética de niacina (vitamina B3) o del aminoácido triptófano. A menudo, la pelagra es provocada por dietas ricas en productos de maíz y alcohol. Cuando los europeos llegaron a América, transportaron el maíz a Europa. Pero ignoraron un paso clave en la preparación del maíz: lavarlo, a menudo con cal, un proceso llamado “nixtamalización” que puede reducir el riesgo de pelagra.
La pelagra provoca las clásicas “4 D”: dermatitis, diarrea, demencia y muerte. Algunos enfermos también experimentan una gran sensibilidad a la luz solar -descrita en algunas representaciones de vampiros- que les lleva a tener la piel como un cadáver.
Múltiples enfermedades muestran conexiones con el folclore sobre los vampiros, pero no necesariamente pueden explicar cómo empezaron realmente los mitos. La pelagra, por ejemplo, no existió en Europa del Este hasta el siglo XVIII, siglos después de que surgieran las creencias vampíricas.
Sin embargo, tanto la pelagra como la rabia son importantes porque fueron epidémicas durante un periodo clave en la historia de los vampiros. Durante la llamada Gran Epidemia de Vampiros, entre 1725 y 1755 aproximadamente, los mitos vampíricos se “hicieron virales” en todo el continente.
A medida que las enfermedades se extendían por Europa del Este, a menudo se culpaba a las causas sobrenaturales, y la histeria vampírica se extendió por toda la región. Mucha gente creía que los vampiros eran los “no muertos” -personas que vivían de alguna manera después de la muerte- y que se podía detener al vampiro atacando su cadáver. Llevaban a cabo “entierros de vampiros”, que podían consistir en atravesar el cadáver con una estaca, cubrir el cuerpo con ajo y una serie de otras tradiciones que habían estado presentes en el folclore eslavo durante siglos.
Mientras tanto, los soldados austriacos y alemanes que luchaban contra los otomanos en la región fueron testigos de esta profanación masiva de tumbas y volvieron a casa, a Europa occidental, con historias sobre el vampiro.
Pero, ¿por qué surgió tanta histeria vampírica en primer lugar? La enfermedad fue una de las principales responsables, pero en aquella época existía una especie de “tormenta perfecta” en Europa del Este. La época de la Gran Epidemia de Vampiros no fue sólo un período de enfermedades, sino también de agitación política y religiosa.
Durante el siglo XVIII, Europa del Este se enfrentó a presiones internas y externas, ya que las potencias nacionales y extranjeras ejercían su control sobre la región, y las culturas locales a menudo eran reprimidas. Serbia, por ejemplo, se debatía entre la monarquía de los Habsburgo en Europa Central y los otomanos. Polonia estaba cada vez más sometida a las potencias extranjeras, Bulgaria estaba bajo el dominio otomano, y Rusia estaba experimentando un dramático cambio cultural debido a las políticas del zar Pedro el Grande.
Esta situación es en cierto modo análoga a la de hoy, cuando el mundo se enfrenta a la pandemia del COVID-19 en medio del cambio político y la incertidumbre. La percepción de un colapso social, ya sea real o imaginario, puede provocar respuestas dramáticas en la sociedad.
Cartel original que apareció en el año 2000 en una caja de libros comprada por Stuart Manley
elhisstoriador.es — Es uno de los carteles más famosos de la historia y su éxito se ha extendido en la última década, con variaciones turísticas hasta la náusea que conjugan el «Keep Calm» con cualquier frase. El atractivo de su origen es que se imprimió con el fin de mantener alta la moral y dar una muestra de flema estoica en el Londres azotado por las bombas del Ejército nazi.
Pero lo que no todo el mundo sabe es que este cartel nunca fue utilizado en los años del castigo de Hitler a las ciudades inglesas. En realidad saltó a la fama en el año 2000 después de haber permanecido casi 60 años oculto. La historia real del «Keep Calm and Carry On» (Mantenga la clama y continúe) la hemos podido conocer gracias a las investigaciones de la doctora Rebecca Lewis.
Tres carteles originales diferentes
Cuando los británicos asumieron que la guerra era inevitable, los dirigentes de la época trataron de hacer la lógica provisión de instrumentos defensivos. Uno de los menos tangibles y que resultaba de gran importancia para todos era la moral entre la población, habida cuenta de que el enemigo era fuerte y se temían grandes cantidades de bajas. Después de la Guerra Civil española había quedado claro que el bombardeo a las ciudades tenía como objetivo precisamente minar la moral de los civiles.
Por ello trataron de crear varios pósters. Se discutió la necesidad de dedicar tantos medios a la impresión de cinco millones de pósters para estimular la moral pública.
Inmediatamente un equipo creativo se puso en marcha. Los primeros pósters, que sí se utilizaron en los primeros meses de guerra fueron: «Freedom is in Peril: Defend it with all Your Might» (La libertad está en peligro: defiéndela con todo tu empeño), y «Your Courage, Your Cheerfulness, Your Resolution will bring us Victory» (Tu coraje, alegría y determinación nos dará la victoria). En la misma hornada se imprimió también otro, el que no se llegó a utilizar apenas pero que se ha quedado con toda la fama: «Keep Calm and Carry On».
El cartel fue utilizado para subir la moral a la ciudadanía.
Se reservó en previsión del endurecimiento de los bombardeos, lo cual revela que las autoridades no estaban muy equivocadas, aunque pocos podían esperar el fuego que las bombas de Hitler desatarían a partir del 7 de septiembre de 1940: el «Blitz», que arrojó durante 8 meses toneladas industriales de bombas que castigaron sobre todo a Londres.
No fueron los únicos pósters de la propaganda interior, que trataba de cohesionar el esfuerzo de guerra. De hecho alguno se dedicaba específicamente al apoyo a las tropas: «Our Fighting Men Depend on You», (Nuestros combatientes dependen de ti), que fue pegado en fábricas y puertos.
En el inicio de la guerra apenas cayeron bombas, gracias a la resistencia de la Royal Air Force en la batalla de Inglaterra. En los almacenes había dos millones y medio de copias de «Keep Calm…», listos para pegarlos en cuanto empezara el bombardeo. Pero para ese septiembre de 1940 el Ministerio de Información británico ya sabía que a la gente le molestaban los carteles, porque los encontraban paternalistas, así que dejaron de usarse. Para que no se supiera nunca el gasto efectuado, la mayor parte de los pósters acabaron volviendo a hacerse pasta de papel. Sólo unos pocos ejemplares se librarían.
Aparece un ejemplar en 2000
El resto ya es conocido, el propietario de la librería Barter Books, Stuart Manley, compró un cajón en una subasta en el que esperaba encontrar libros dignos de retornar al mercado.
Y al fondo de la caja halló un ejemplar de aquel póster.
Lo enmarcó y lo colgó en la pared de la tienda, detrás de su mesa despacho.
Y ahí nació el icono. Cada vez que alguien lo veía le pedía otra copia.
Tanto que al final imprimió una corta tirada, que le quitaron de las manos, como se suele decir. La gran impresión que trajo el cartel de nuevo a la vida vino de la mano del dibujante de cómic Chris Donald, que rediseñó y equilibró en parte la antigua tipografía.
Gracias a sus consejos, Manley pidió los permisos para comercializar este póster al Gobierno, puesto que el original perteneció a la Corona. La respuesta fue positiva y recibió luz verde para comercializar productos con la frase que tan rápidamente arrastraba al éxito.
Lo malo es que Manley no registró la explotación comercial de la idea. Y ahí empezó a girar la bola de nieve que ha convertido el mensaje inédito contra el daño de los bombardeos en la moral en un icono del siglo XXI. Por cierto que no ha sido ajeno a batallas judiciales por los derechos, no en Gran Bretaña, pero sí en Europa, donde una empresa sí registró los productos Keep Calm…
No se registró
La nueva versión no se registró, y eso explica la infinita variedad de afiches turísticos que hoy puede encontrarse en las calles de Londres en los que el Keep Calm se aplica a casi todas las actividades de la vida humana. Lo mejor es que, aunque no fuera utilizado, el comportamiento bajo las bombas del «Blitz» fue precisamente el que pretendía ese mensaje, una calma que forjó el carácter del pueblo que ganó la guerra.
Cabe animar a quien quiera profundizar a que lea la tesis original de la doctora Lewis, (titulada «The Planning, Design and Reception of British Home Front Propaganda Posters of the Second World War»), porque hace un recuento completo de la propaganda de guerra en aquella época y la recepción que tuvieron las medidas del alto mando en la población.
Ascient Origins(T.Churto)/El país(M.Cruz)/BBC(T.Grupta)/Swissinfo.ch(C.Kummer) — En medio de numerosos apocalipsis seculares de los años sesenta, no podemos ignorar el notable impacto del libro de Erich von Däniken ¿Carruajes de los dioses? (el signo de interrogación, nota, se omite con frecuencia). Publicado en 1968, ¿Carruaje de los dioses? exploró la idea de que los seres extraterrestres visitaron la Tierra en el pasado distante y estimularon las civilizaciones antiguas con el conocimiento de los viajes interestelares y las hazañas técnicas ahora familiares para los espectadores de la carrera espacial de los años sesenta y Star Trek.
Si bien von Däniken se tomó enormes libertades con la «ficción fáctica» para producir un éxito de ventas convincente, el interés del libro para nosotros radica en cómo se interpretó su historia extremadamente colorida.
Carruajes de los dioses
Todo lo que hemos estado discutiendo sobre los años sesenta había fertilizado el suelo imaginativo en el que se arrojó la idea de los “carros de los dioses”. No contento con relacionar símbolos celestiales en tablillas acadias descubiertas en Mesopotamia con inscripciones precolombinas de deidades en contextos que, con el beneficio de imaginaciones preparadas para ese propósito, podrían interpretarse como una «nave espacial», el autor reinterpretó historias bíblicas en líneas análogas, iniciando una tendencia que continúa hasta el día de hoy.
Por ejemplo, von Däniken tomó la descripción del profeta Elías ascendido al cielo en un «carro de fuego» con caballos en un torbellino (II Reyes 2: 3-9) como la forma en que un individuo del siglo IX a. C. describiría un platillo volador, o el cómo descender a la tierra y llevarse, incluso secuestrar, a un ser humano de este mundo. Y aquí está el meollo de nuestro punto. En la época de Jesús, se creía ampliamente que Elías era el heraldo cuya venida a la tierra señalaría el «Día del Señor» (Yom Jahveh) y el juicio final.
Entonces, tomando el escenario alienígena como marco, si una figura celestial regresara por una nave espacial extraterrestre, entonces el esquema apocalíptico de la Biblia podría interpretarse como una eventual parusía de tecnología superior del espacio exterior, que constituye la Nueva Era. Las ideas espirituales fueron trasladadas y confundidas con la tecnología científica.
Muy poco después de la aparición del libro de von Däniken, fervientes defensores o «canalizadores» de la «misión» de los supuestos «habitantes del espacio» afirmaron que iban a resolver el misterio de la existencia humana cuando, según se argumentó, nuestra propia tecnología había alcanzado una etapa límite en la que la confrontación con «los suyos» no precipitaría nuestro marchitamiento hacia el terror afásico y el asombro impotente.
Muestra de una tablilla acadia descubierta en Mesopotamia.
Mientras tanto, la asombrosa película de Kubrick de 1968, 2001: ¨Odisea del espacio¨ sugirió que incluso ir a la Luna corría el riesgo de encontrarse con inteligencia alienígena.
El clímax de la película convirtió el viaje psicodélico a través de efectos especiales (luces de colores) en una experiencia transformadora cuasi espiritual, que deleitó al público preorientado por estimulantes químicos. 2001 atribuyó directamente la evolución de la civilización antigua al contacto extraterrestre.
Lo que es aún más sorprendente es cómo todo este esquema cuasi-religioso se conectó con las ideas populares sobre el U.F.O relacionado con el miedo a la catástrofe nuclear: semillas plantadas poderosamente en la película de 1951 de Robert Wise El día que la Tierra se detuvo.
Así, el “Movimiento por la Paz” de los años sesenta adquirió dimensiones espirituales y apocalípticas. Todo lo que se requería ahora era una visita y sanción celestial. La “evidencia” de tal interés celestial podría buscarse en la misteriosa arqueología de las civilizaciones antiguas, mientras que los “psíquicos” proporcionaron mensajes extraterrestres de tediosa consistencia: paz y amor; por partes iguales; ¡cuidado con el complejo militar-industrial! Arrepentíos, porque el reino de Dios (o tecnología alienígena) está cerca «. Podrías haber recibido los mismos mensajes de Top of the Pops.
Papel alienígena en la civilización humana
La cuestión del supuesto papel extraterrestre en la civilización humana se vio agravada por la sospecha prevalente de que el destino de la Tierra estaba siendo dirigido en secreto por supuestos «maestros ocultos», en los Estados Unidos generalmente identificados con un gobierno secreto (la espeluznante serie dramática de televisión estadounidense de 1967 The Invaders planteó la toma secreta de las agencias gubernamentales por extraterrestres indistinguibles de las autoridades humanas, también conocidos como comunistas, ¡cómo es eso de una paranoia calculada!).
La sospecha de que el gobierno realmente sabía sobre los extraterrestres, pero no nos lo estaba diciendo, se alimentó directamente del siguiente proyecto del popular narrador visual infantil belga Hergé, su penúltima aventura de «Tintín», Vuelo 714 (Vol. 714 para Sydney en el original francés).
Recuerdo muy bien que, a los ocho años, cogí una copia nueva de este libro a finales de 1968 de los estantes de la biblioteca privada victoriana bastante mágica «Athenaeaum» en Melbourne, Australia, que mi familia solía visitar los viernes por la noche, sin saber que un lanzamiento La fiesta por el libro en París en mayo de ese año fue impedida por los acontecimientos que marcaron una época en los que los estudiantes parisinos tomaron las calles en nombre de la revolución y el anti-gaullismo.
La historia de Hergé tiene a Tintín desviado por criminales a una isla al sur de Indonesia, donde accidentalmente descubre templos primitivos subterráneos cuyas enormes figuras de piedra se parecen mucho a los astronautas. Tintín comienza a recibir mensajes telepáticos que lo atraen más hacia el laberinto. Finalmente se encuentra con un científico secreto, «Mik Kanrockitoff», aparentemente un U.F.O. independiente, científico-entusiasta de la revista Space Week, que está en comunicación mental con extraterrestres y que explica cómo los antiguos habitantes de la isla adoraban a los extraterrestres como dioses.
Los defensores de los antiguos astronautas sugieren que los extraterrestres llegaron a la Tierra hace mucho tiempo, citando artefactos como este antiguo sello cilíndrico mesopotámico.
En el clímax de la aventura, Tintín y sus amigos son sacados de la isla en explosión por un platillo volador convocado por Kanrockitoff telepáticamente. El problema es que todos, excepto Kanrockitoff, están hipnotizados y olvidan la experiencia por completo, dejando así la pregunta abierta en las mentes de los lectores (principalmente jóvenes). Todo fue muy eficaz, y uno podría haber pensado que Erich von Däniken podría haber tenido un problema de derechos de autor con el equipo de Hergé en Bélgica. La mayor influencia de Hergé, sin embargo, parece haber sido «El libro de los secretos traicionados» de Robert Charroux (Le Livre des Secrets Trahis, Laffont, 1965), cuyo relato de los antiguos astronautas identificados con los ángeles «Vigilantes» que descendieron a la tierra para aparearse con humanos. Las mujeres en el libro apocalíptico de Enoch influyeron en von Däniken hasta tal punto que el editor de Charroux sugirió plagio a von Däniken en marzo de 1968 (el nombre de Charroux aparecería en la bibliografía de ediciones posteriores).
Curiosamente, los antecedentes de Charroux eran la escritura de ciencia ficción (desde la década de 1940 en adelante) y la inspiración para su antiguo astronauta proviene de fuentes apocalípticas auténticas (la extrapolación del libro de Enoc del relato de «Nephilim» en Génesis 6: 1-4) combinado con las crecientes expectativas científicas de los viajes espaciales elaboradas en la ficción mitológica. Debe tenerse en cuenta que para muchos en el mundo de la posguerra, entrar en el «espacio» ya era invadir los «cielos», que antes era el territorio de los ángeles y sus subordinados, tradicionalmente y todavía se cree ampliamente que gobiernan los sistemas planetarios y estelares.
John «Hoppy» Hopkins y la escuela libre de Londres
Los años sesenta vieron el nacimiento de otra forma influyente de ver el significado espiritual de las civilizaciones antiguas. John Hopkins (1937-2015), graduado de Cambridge, podría haber disfrutado de una carrera como físico nuclear, pero eligió la fotografía como una forma de familiarizarse con el mundo real y sus habitantes. Al entrar en la escena londinense el día de Año Nuevo de 1960, en 1965, «Hoppy» se había convertido en una especie de Internet de un solo hombre, compilando a través de sus muchos contactos encontrados en sus variadas asignaciones fotográficas, detalles de cualquiera que pareciera estar «haciendo algo» mundo fecundo de la escena artística y musical de Londres. Haciendo una copia en plantilla de la lista, la distribuyó a todos los nombres incluidos, creando así un contexto dinámico para la comunicación y el conocimiento, así como un sentido de pertenencia y propósito común. Este era el científico que había en él, lo que lo convertía en un solucionador práctico de problemas, así como en una persona que podía expresar abiertamente su genuino entusiasmo. Impresionado por algo positivo, «Hoppy» decía «¡Guau!» y eso significaba lo que decía.
Para nuestros propósitos, «Wow» significaba la primera manifestación de la «contracultura» como un animal consciente de sí mismo. Un par de meses después de organizar un evento de poesía de pie, celebrado el 11 y 11 de junio de 1965 en el Albert Hall, en Kensington, al oeste de Londres, titulado Encarnación Poética Internacional, “Hoppy”.
Rhaune Laslett y otros lanzaron la “Escuela Libre” de Londres en un sótano de Notting Hill en el oeste de Londres. La Escuela Libre fomentó la fácil adquisición de conocimientos y oficios útiles: un lugar utópico donde las personas con habilidades podían transmitirlas rápidamente sin obstáculos institucionales. De las energías que surgieron en el proceso surgieron el escaparate de las Indias Occidentales, el Carnaval de Notting Hill, la influyente revista clandestina «International Times» (que enfureció tanto al gobierno) y, finalmente, el famoso eje de la psicodelia, el UFO Club en Corte 31 Tottenham, fundada por «Hoppy» y Joe Boyd en 1966, que empleó los primeros «espectáculos de luces» en la música rock. Los primeros experimentadores en luz y sonido fueron The Pink Floyd, que tocaron su primer espectáculo benéfico en la Iglesia de Todos los Santos de Notting Hill para recaudar dinero para la Escuela Libre, antes de convertirse en una atracción habitual del UFO Club. Una película reciente de la BBC sobre Floyd incluyó una entrevista con el percusionista Nick Mason, quien mencionó de pasada que se podía aprender sobre «Gnosis» en la Escuela Libre. Esta fue la palabra que Storm Thurgerson (1944-2013), el diseñador del segundo álbum de Floyd, ¨A Saucerful of Secrets¨ (junio de 1968), combinó con «hip» (como en «consciente») para producir la compañía de álbumes líder en tendencias. diseño: «Hipgnosis».
El segundo álbum de Floyd, «A Saucerful of Secrets», una representación imprecisa de la portada del álbum
Interés contemporáneo por las civilizaciones antiguas
La Escuela Libre tuvo lugar en el sótano de una casa que pertenecía a John Frederic Carden Michell (1933-2009). Fue Michell quien inspiró directamente la intriga que impregna el interés contemporáneo por las civilizaciones antiguas. Educado en Universidad Eton y (como Aleister Crowley) en Universidad Trinity, Cambridge. La experiencia de Michell en Cambridge había sido asfixiada, según él, por ortodoxias racionalistas y materialistas. Para Michell, fue el surgimiento de la U.F.O. Fenómeno de los años cincuenta que sirvió de palanca para abrir la mente a nuevas ideas sobre los orígenes humanos.
Michell ofreció cursos de Escuela Gratuita en U.F.O, líneas ley («líneas eléctricas invisibles» que se cree que pulsan entre los antiguos lugares de culto que forman «paisajes sagrados») y tradiciones gnósticas. El conocimiento de Michell de la tradición gnóstica es evidente en su libro Las dimensiones del paraíso: geometría sagrada, ciencia antigua y el orden celestial en la Tierra (1971).
Michell aceptó el concepto de «Tradición» del filósofo espiritual francés Fabre d’Olivet. La Tradición existía, se creía, en una civilización pre-egipcia que entendía la relación de los órdenes espirituales y creadas. Sufriendo una deformación primordial, descendió a nosotros en fragmentos, localizable como “conocimiento tradicional” en culturas globalmente y con inspiración espiritual, para ser recompuesto para nuestros tiempos transformadores. No era tanto «Hombre», sino su base de conocimientos que había «caído».
Para Michell y otros, las Islas Británicas desempeñaron un papel único en el retorno de la conciencia tradicional al mundo y, en esta creencia, Michell contó con el apoyo del legado espiritual que William Blake representó en los dinámicos mitos psicoespirituales y geográficos de Blake (Ver mi biografía de Blake: ¡Jerusalén! La vida real de William Blake, Watkins, 2015). En 1967, el trabajo pionero de Michell en lo que se ha convertido en una pequeña industria de publicación de Misterios de la Tierra de la «Nueva Era» comenzó con ¨La visión del platillo volador: el Santo Grial restaurado¨, publicado después de que su artículo sobre Platillos voladores apareciera en International Times en 1967, pero ¨Mar¨ el libro de Michell de 1969, Vista sobre la Atlántida, que dio un ímpetu masivo a las especulaciones espirituales y ecológicas de las sensibilidades mágicas «alternativas» derivadas de los hippies, a veces gnósticos, desde la década de 1970 hasta la actualidad. Fue Michell quien diseñó el escenario de la “pirámide” del Festival de Glastonbury en las dimensiones cósmicas adecuadas y Glastonbury se erige hoy como un monumento viviente a este ímpetu fértil de los años sesenta.
México y Rusia, los países que más creen en alienígenas
La agencia consultora Glocalities demuestra, a través de una encuesta, por qué a la gente le fascina star wars y otras películas espaciales y de ciencia ficción. Preguntó a más de 26.000 personas de 24 países si creían en la vida extraterrestre. El 61% respondió que sí, 17% que no y el 22% que no sabe. Rusia y México se colocaron entre los países más creyentes, el 68% y 61% de los encuestados de esos países respectivamente están seguros de que no estamos solos en el universo.
Los resultados de la firma, parte de la organización de investigación de mercados Gallup, muestran que de los encuestados en España, el 45% cree en los alienígenas, mismo porcentaje para Estados Unidos y Alemania. En Brasil, el 42% también respondió que sí. Holanda presenta la cifra más bajas con 28%.
Entre los entrevistados, el 60% también apoya la idea de que los humanos se pongan en contacto con las civilizaciones avanzadas fuera del planeta Tierra. La mayoría imagina que los extraterrestres inteligentes tienen un profundo interés por la ciencia y la tecnología, son abiertos de mente, tolerantes y dispuestos a cambiar las normas tradicionales y creen en la libertad de expresión y la transparencia en los gobiernos.
Los porcentajes cambiaron cuando se les preguntó si creían que las primeras formas de vida en la Tierra llegaron de otros planetas. Solo el 25% respondió que sí, el 39% rechazó la teoría y el 36% no se aventuró a dar una respuesta.
México ha tenido una tradición de avistamientos de ovnis. Los videos que supuestamente mostraban objetos volando sobre la Ciudad de México y otras regiones del país se popularizaron con el programa Tercer Milenio, conducido por Jaime Maussan. El autoproclamado investigador de lo paranormal continúa gozando de un buen número de seguidores. La fama de Maussan lo ha llevado a protagonizar anuncios de la serie Stranger Things de Netflix para su mercado mexicano. La obsesión por lo desconocido en México, también impulsado por la serie estadounidense The X-Files, llegó a un auge en los noventa.
La creencia en el Chupacabras, un monstruo mítico que aniquilaba el ganado de las zonas rurales del país, es un ejemplo de esto. Varios noticieros dedicaban parte de su cobertura a los testimonios y avistamientos de la supuesta criatura. Los analistas de medios, sin embargo, consideraban el caso como una cortina de humo para desviar la atención de la crisis económica que apremiaba a México tras la administración de Salinas en 1994.
El reporte de Glocalities concluye que la gente que dijo creer en los alienígenas en su encuesta son en su mayoría personas con un alto grado de curiosidad y apasionados de la ciencia, la tecnología y la cultura. “Es posible que este grupo tenga una importante participación en los debates sobre el futuro de la humanidad y el lugar de la Tierra en el universo”, se lee en el documento.
El multimillonario programa secreto del Departamento de Defensa de Estados Unidos para investigar ovnis
El Pentágono tiene un presupuesto anual de cientos de miles de millones de dólares.
El Pentágono —el Departamento de Defensa de Estados Unidos— ha tenido en funcionamiento un programa multimillonario para investigar los avistamientos de objetos voladores no identificados, ovnis, durante años.
Únicamente un puñado de funcionarios estaban al tanto del programa que se inició en 2007 y supuestamente terminó en 2012.
El periódico The New York Times reveló la existencia del programa y el Pentágono lo acaba de reconocer.
El diario informa que los documentos de la operación describen extrañas y veloces aeronaves y objetos que se suspendían en el aire.
No obstante, lo científicos manifestaron dudas, resaltando que ocurrencias no explicadas no eran necesariamente prueba de vida extraterrestre.
La operación conocida como el Programa Avanzado de Identificación de Amenaza Aeroespacial fue la creación del exsenador Harry Reid, otrora líder de la mayoría demócrata en el Senado.
«No me avergüenzo ni pido disculpas por darle inicio a esto. He hecho algo que nadie había logrado antes», comentó Reid al New York Times.
Reid representaba al estado de Nevada, lugar de varios reportes de avistamientos de ovnis y hogar de la mitológica «Area 51», una ultrasecreta base de la Fuerza Aérea de EE.UU., en cuyos hangares supuestamente se esconden los restos de extraterrestres capturados por el ejército, según alegan los creyentes en teorías de una conspiración alienígena.
Pero el exsenador luego envió un mensaje por Twitter en el que insistió que el programa era un esfuerzo serio de encontrar la verdad en medio de «mucha evidencia» que apoyaba el planteamiento de esos interrogantes.
«Si alguien cree que tiene todas las respuestas, se está engañando», escribió Reid en su cuenta.
«Esto es sobre ciencia y seguridad nacional. Si Estados Unidos no toma el liderazgo contestando estos interrogantes, otros lo harán«.
De acuerdo a los informes, el programa le costó al Pentágono más de US$20 millones, antes de que se cerrara la financiación para ahorrar.
Esa cifra estaba enterrada dentro del presupuesto anual de centenares de miles de millones de dólares del Departamento de Defensa.
Mucha de la investigación estaba subcontratada, haciendo aún más difícil para los periodistas que descubrieron el programa relacionarlo con el desembolso de fondos.
Aunque el financiamiento se acabó en 2012, se dice que algunos funcionarios continúan investigando los reportes de avistamientos de curiosos fenómenos aéreos y objetos sospechosos al lado de sus quehaceres diarios.
Los «fenómenos aéreos no identificados» que pilotos y otros funcionarios militares afirman haber visto parecen ser, según su descripción, elementos mucho más avanzados de los que se encuentran en el arsenal de EE.UU. o de otras potencias.
Los objetos observados parecían desafiar las leyes de la física, según los que han leído los documentos.
De acuerdo a varias fuentes directamente asociadas con el programa y tras una lectura de documentos desclasificados del Pentágono y el Congreso, estos objetos parecían desafiar las leyes de la física.
Un exasistente del Congreso le manifestó a la revista Politico —una publicación de análisis en EE.UU.— que el programa pudo haber sido iniciado para monitorear el progreso tecnológico de potencias rivales.
«Se trataba de China o Rusia tratando de hacer algo o ¿será que tienen un sistema de propulsión que no conocemos?», dijo.
A principios de este año, la Agencia Central de Inteligencia (CIA) publicó online millones de páginas de documentos desclasificados.
Entre estos se encuentran avistamientos de ovnis y una colección de testimonios sobre platillos voladores.
El príncipe y el ovni desaparecido en Suiza
El príncipe Hans-Adam II de Liechtenstein.
El príncipe Hans-Adam II, jefe de Estado de Liechtenstein, creyó durante décadas que los extraterrestres visitaban la Tierra. Los diarios íntimos del astrofísico Jacques Vallée ofrecen un vistazo de una familia principesca donde los avistamientos de ovnis y las oscuras teorías de conspiración eran frecuentes temas de discusión en la mesa.
¿Existen los extraterrestres? ¿Visitan la Tierra? La vieja pregunta: “¿Estamos solos?” ocupa a muchas personas, incluyendo jefes de Estado y líderes empresariales. El tema de los ovnis ha sido objeto de un renovado interés en los últimos años, en parte debido a los artículos del New York Times sobre un programa secreto de investigación de ovnis del Pentágono.
Aumenta el interés de los medios de comunicación en personalidades de alto perfil interesadas en el fenómeno: por ejemplo, el exmúsico estadounidense Tom DeLonge, que investiga presuntos restos de ovnis con su The Stars Academy, o el empresario espacial y socio de la NASA Robert Bigelow, que declaró en una entrevista con el canal de televisión estadounidense CBS que está convencido de que hay una “presencia extraterrestre en la Tierra”.
En los innumerables artículos de los medios de comunicación nacionales y extranjeros, hasta ahora se ha perdido de vista el hecho de que Hans-Adam II, el jefe de Estado de Liechtenstein, también patrocinó la investigación internacional sobre ovnis durante décadas, manteniendo un estrecho contacto con personas como Robert Bigelow. Se sabe desde hace tiempo que este discreto príncipe cree en ovnis y extraterrestres. Pero los detalles nunca se hicieron públicos. Y podría haber seguido así de no ser por el diario que meticulosamente llevó un astrofísico francés llamado Jacques Vallée durante décadas.
Jacques Vallée es bien conocido por los ufólogos, especialmente en Estados Unidos.
«Ciencia prohibida»
Jacques Vallée es considerado una autoridad líder en la investigación de ovnis y es una de las pocas fuentes creíbles en un campo de investigación del que se burlan los científicos establecidos. El francés es también un financista del Silicon Valley y cofundador de Arpanet, el precursor de Internet. Ha hablado en varias ocasiones en la famosa Conferencia TED, un foro en el que eminentes pensadores hablan de sus campos de investigación, en particular en 2013 en Ginebra.
Sus diarios íntimos Ciencia Prohibida proporcionan una detallada y a veces despiadada visión del curioso mundo de la investigación de los ovnis. Es un mundo en el que investigadores aficionados, funcionarios y presuntas personas de contacto con los extraterrestres compiten para interpretar los hechos. Es un mundo donde los rumores, mitos y engaños son omnipresentes y donde los científicos disidentes compiten por los favores de los millonarios, para vivir su obsesión de los ovnis. El príncipe Hans-Adam II de Liechtenstein, que ahora tiene 75 años, también ha evolucionado en este mundo, como un financista fascinado.
Una tradición familiar
Los tres volúmenes de los diarios de Jacques Vallée comienzan en 1957 y la última edición data de 1999. El príncipe de Liechtenstein aparece principalmente en los escritos dedicados a los años de 1980 a 1990. El científico francés describe en particular una visita al Castillo de Vaduz en noviembre de 1989. “Almorzamos en un comedor bastante pequeño con la familia: la esposa, la hermana y dos de los hijos del príncipe. El café se sirvió en una sala de estar”, consigna Jacques Vallée. Las discusiones sobre los ovnis y otros “fenómenos paranormales” habrían durado hasta altas horas de la noche.
Castillo de Vaduz.
Hans-Adam II habría observado un ovni cuando era niño, según otra fuente. Un investigador de ovnis llamado Dick Haines informó a Jacques Vallée de una conversación con el soberano. Este último le dijo que había observado un ovni desde los jardines del castillo y que el objeto volador había desaparecido detrás de los árboles y había volado en dirección de Suiza. El príncipe también le dijo directamente a Jacques Vallée que su interés en los ovnis provenía del hecho de que su tía había visto uno en Múnich en los años 50. Un primo del príncipe también habría tenido un encuentro con un ovni, como se puede leer en otra nota de noviembre de 1989.
Según los documentos de Jacques Vallée, Hans-Adam II pagó mucho dinero a individuos y grupos que investigaban el fenómeno de los ovnis. Gran parte de este patrocinio se destinó a Estados Unidos y se dedicó a reuniones de investigadores y estudios. Por ejemplo, a principios de los años 90, Hans-Adam II, en colaboración con Robert Bigelow, encargó un estudio de 200 000 dólares para determinar cuántos estadounidenses habían sido abducidos por extraterrestres.
El Príncipe Hans Adam II
Caza de nuevos sistemas de propulsión
La periodista estadounidense Sarah Scoles, que, entre otras, escribe para las revistas tecnológicas Wired y PopularMechanics de su país, realizó en los últimos años una encuesta exhaustiva sobre la comunidad de los que creen en los ovnis. Resumió sus experiencias en un libro recientemente publicado titulado They Are Already Here:UFO Culture and Why We See Saucers (Ya están aquí: la cultura de los ovnis y las razones que nos hacen ver platillos voladores).
“Se habla y se escribe sobre los ovnis más seriamente hoy que en el pasado. Aparecen en medios de comunicación conocidos y son discutidos en reuniones informativas por políticos, al menos en EE.UU.”, dice Sarah Scoles a swissinfo.ch. Las revelaciones del New York Times sobre un programa de ovnis del Pentágono habrían tenido ese efecto. “Si el Departamento de Defensa de EE.UU. toma en serio a los ovnis, le da al tema una cierta legitimidad”, estima la periodista.
En Estados Unidos especialmente, mucha gente está seriamente interesada en los ovnis. Por supuesto, hay algunos excéntricos, pero muchos tratan de “resolver el misterio” de manera sobria y seria. “La mayoría quieren reunir pruebas; otros, como Robert Bigelow, investigan sobre los ovnis para obtener nuevas tecnologías para la industria aeroespacial”, resume Scoles
Lo mismo se aplica al príncipe de Liechtenstein. Según los diarios de Jacques Vallée, Hans-Adam II también quería investigar el fenómeno de los ovnis para encontrar nuevas fuentes de energía y propulsión. Por lo tanto, el príncipe cree que los ovnis vienen de planetas distantes y son controlados por extraterrestres tecnológicamente muy avanzados.
Oscuras teorías de conspiración
Pero el muy católico Hans Adam II también les temía. “Hay un poder extraterrestre que vigila y controla los esfuerzos de la humanidad para conquistar el espacio”, según una cita del príncipe recogida por Jacques Vallée. El príncipe añadía que “parece también que una raza de extraterrestres genéticamente degenerados visita la Tierra para secuestrar a seres humanos sanos y poder curarse”.
Esto suena como oscuras teorías conspirativas. Según Sarah Scoles, tales opiniones no están muy extendidas entre los que creen en los ovnis hoy en día: “La mayoría simplemente prefiere la hipótesis extraterrestre. Eso significa que creen que los ovnis vienen de otros mundos. Esto parece ser cierto tanto para Robert Bigelow como para Tom DeLonge. Otros, como Jacques Vallée, son menos asertivos. “Solamente quieren saber de dónde viene el fenómeno”, explica la periodista.
¿Pero qué piensa ella de Jacques Vallée? Sarah Scoles no prestó especial atención al científico francés durante su investigación, pero indica que es “muy respetado, especialmente en la comunidad estadounidense de los ovnis”. Dice que ella misma no está en “ninguno de esos campos”.
“Soy más bien escéptica”, afirma. “Pienso que la gente ve cosas en el cielo que no puede explicar por sí misma, y que hay avistamientos de ovnis que nadie puede explicar basándose en los datos existentes. Pero me pregunto si esas observaciones podrían explicarse si hubiera más datos. No sé…”
Sin comentarios por parte del príncipe
Se ignora lo que el jefe de Estado de Liechtenstein piensa actualmente acerca de los ovnis. ¿Sigue patrocinando proyectos? ¿Qué tiene que decir este discreto príncipe sobre el retrato que Jacques Vallée hace de él? ¿Y qué piensa de las actuales revelaciones sobre el programa ovni del ejército de EE.UU.? Son preguntas que swissinfo.ch hubiera querido formular al príncipe. Su secretaria anunció que “el Príncipe desea abstenerse de conceder una entrevista sobre este tema”.
Hans-Adam II vive ahora en Viena. En 2004, confió a su hijo Alois el ejercicio de los derechos soberanos principescos, pero sigue siendo jefe de Estado de Liechtenstein. Desde entonces, se consagra a la gestión del patrimonio familiar, que, según la revista de negocios Bilanz, se estima entre 9 y 10 000 millones de francos. Si hubiera podido elegir su profesión, probablemente se habría convertido en físico o arqueólogo, según declaró al periódico Liechtensteiner Vaterland el pasado mes de noviembre.
La gran invasión extraterrestre: qué pasó cuando 6 platillos voladores aterrizaron en Inglaterra
Cuando los platillos fueron encontrados, emitían un sonido bajo y extraño.
Tenían cúpulas de metal, emitían un extraño y ominoso zumbido y aparecieron en línea recta una mañana en el sur de Inglaterra. El público, la policía y el Ejército creyeron que habían aterrizado naves espaciales extraterrestres, hasta que se reveló que era una broma de unos estudiantes. Pero, ¿cómo lograron que el engaño fuera tan exitoso?
Las naves aparentemente extraterrestres desencadenaron una gran operación policial y militar, presenciada por Ray Seager quien estaba con otros niños jugando cuando uno de los seis platillos fue encontrado en la Isla de Sheppey, el 4 de septiembre de 1967.
«Vinimos corriendo, y ahí estaba», cuenta. «¡Era real: estaba frente a nosotros!».
«Tenía la forma de los antiguos platillos voladores: una cúpula de plata grande en el medio con una cosa alrededor. Efectivamente, era un platillo volador«.
Aunque los niños estaban emocionados, recuerda que también sintieron miedo.
«Cuando llegaron los policías a la colina, nos hicieron señas desde abajo para que nos alejáramos. Creo que ellos estaban tan asustados como nosotros».
Los platillos fueron vigilados, escuchados y pesados en las comisarías de policía y una base de la Real Fuerza Aérea (RAF) durante todo el día.
El platillo de Sheppey fue removido por un helicóptero de la RAF.
Pero como el objeto encontrado en Berkshire chirriaba, emitía silbidos y estaba lleno de un líquido misterioso, prefirieron llevar a los expertos al lugar del «aterrizaje».
Los platillos fueron llevados para ser examinados antes de que sus creadores confesaran que habían sido responsables de la «invasión».
Qué había pasado
Desde el momento en el que los aprendices del Royal Aircraft Establishment (RAE) de Farnborough idearon el engaño, estaban decididos a que debería ser convincente, señala el ingeniero Chris Southall.
Todos estaban interesados en la ciencia ficción, y se propusieron crear un diseño que no fuera reconociblemente humano.
Por ello, los platillos no podían tener rasgos parecidos a los de invenciones terrestres, como aviones o barcos, así que quedaban descartadas cosas como portillos o antenas.
Primero hicieron los platillos de fibra de vidrio y revestidos de metal. Los construyeron en dos mitades en moldes de yeso que luego unieron, no sin antes ponerles equipos de sonido electrónico en su interior.
Los objetos estaban llenos de harina y agua, una mezcla que se fermentó adentro de ellos, lo que produjo una explosión cuando los perforaron.
«Cuando volteabas los platillos al revés, se movía un interruptor y se encendía una batería», señala Southall.
«Como los íbamos a poner en los campos en secreto, no queríamos que hicieran ruido. Cuando estuvimos listos para irnos los volteamos para que empezaran a hacer ruido y salimos corriendo».
Los platillos también estaban llenos de una mezcla de harina y agua que se fermentó y se convirtió en una baba fétida.
«Queríamos hacer algo que pareciera realmente extraño», dijo.
Una vez terminados, los colocaron en seis lugares en línea recta de este a oeste: Queenborough en la isla de Sheppey, Bromley en el sur de Londres, Ascot, la aldea de Welford, cerca de Newbury, en Berkshire, Chippenham en Wiltshire y Clevedon en Somerset.
los periódicos mostraron que los platillos «aterrizaron» en línea recta».
El ingeniero Rog Palmer, que también estaba en el comité, organizó equipos de dos o tres aprendices para llevar los platillos a cada lugar y le dio instrucciones a cada grupo sobre cómo llevar a cabo la tarea, y qué decir si la policía los detenía: que se habían quedado hasta tarde en una fiesta.
Para cuando los platillos fueron descubiertos, los bromistas estaban de vuelta en su hostal -donde vivían 500 aprendices- con ojeras por haber pasado la noche en vela, pero muy emocionados.
Habían llevado a cabo con éxito la tarea de plantar las «naves espaciales» sin ser detectados.
La pregunta era si estaban preparados para el extraordinario éxito de su engaño.
Los ingenieros Rog Palmer (izquierda) y Chris Southall fueron quienes crearon y dirigieron la broma.
Southall, quien ahora tiene 72 años de edad y es un activista ambiental que dirige una eco-casa en Clacton, Essex, recuerda que era la época del Sputnik y la exploración espacial, y dice que el propósito dela broma siempre fue que la tomaran en serio.
«Pensábamos que el gobierno debería tener algún tipo de plan por si los extraterrestres aterrizaban», dijo.
«Así que les dimos la oportunidad de probar cualquier plan que tuvieran… pero no tenían ninguno».
Recuerda la sorpresa cuando los agentes de la policía y del ejército hicieron explotar un platillo y dejaron caer otro.
David Clarke, experto en derecho de los medios de comunicación en la Universidad de Sheffield Hallam y consultor y curador del proyecto OVNI de los Archivos Nacionales británicos, opina que la respuesta de las autoridades ante la aparición de los platillos dejó mucho qué desear.
Los «aterrizajes» dispararon una gran operación de la policía y el ejército.
«Cuando perforaron uno de los platillos que estaba lleno de un revoltijo de papel maché, explotó y el material, para ellos desconocido, le cayó encima a los policías».
«Si se hubiera tratado de un material radiactivo, habría sido una zona de desastre. ¿Y qué hicieron? Se lavaron y dejaron que el peligro de radiación corriera por los desagües».
Clarke y Southall coinciden en que en 1967 la imaginación del público estaba dominada por la fiebre ovni, y el Ministerio de Defensa recibía informes casi diarios de avistamientos.
A pesar de eso, los aprendices no esperaban una reacción tan grande de los medios de comunicación, que incluyó cobertura internacional y reportajes que se tomaban páginas dobles.
«Fue más de lo que esperábamos», dijo Southall.
En esa época había «fiebre de ovnis» y eso contribuyó a que la broma pareciera realidad.
Los recortes de prensa de la época revelan las fuentes oficiales «tendían a irritarse» cuando se les pregunta sobre el engaño.
Pero la policía confirmó que no tomaría ninguna acción contra los bromistas, con un funcionario de Bromley citado diciendo: «Lo estamos tomando como caballeros«.
Southall admite que poner la policía y el ejército en una situación semejante hoy tendría consecuencias totalmente diferentes.
«Eran los días de los hippies», señala. «Éramos aprendices de la RAE y la gente era más amable con nosotros por lo que éramos. Además, en aquellos días era diferente».
Ahora, dice, los platillos serían tratados como artefactos explosivos y detonados… y sus creadores podrían terminar en la cárcel.
«Esa es una de las cosas interesantes cuando uno recuerda lo que pasó 50 años después».
«Los tiempos en que vivimos ahora son mucho más duros, y no creo que algo así podría hacerse hoy en día«.
Pareja romana en una cama. Fresco de la Casa della Farnesina (Roma), c. 19 a. C.
Ancient Origins(V.Roric)En la antigüedad, el pueblo llano no poseía información acerca de las escandalosas vidas sexuales de los personajes principales de su época. Aún así, los rumores han existido desde siempre, y de este modo algunos personajes históricos acabaron siendo famosos por sus aventuras sexuales.
Se rumorea que Guillermo III de Inglaterra prefería los hombres a las mujeres. Catalina la Grande tenía numerosos amantes, y al parecer les hacía regalos incluso cuando su relación ya había acabado para que la ayudaran a encontrar a su próximo hombre. La prensa distribuyó en su época panfletos sobre la vida sexual de María Antonieta. Se rumoreaba que había participado en orgías en las que había yacido con sus cuñados y también con otras mujeres de la nobleza. De Genghis Khan se cuenta que tenía tantas mujeres que a día de hoy el número de sus descendientes vivos asciende a 16 millones de personas. Julio César gustaba tanto de hombres como de mujeres, y sus enemigos políticos solían decir de él que “Era el hombre de toda mujer y la mujer de todo hombre.”
Las perversas prácticas sexuales de Tiberio
El emperador Tiberio está considerado como uno de los más perversos sexualmente de la historia. Reinó entre los años 14 d. C. y 37 d. C., y su biógrafo Suetonio sostiene que, en sus últimos años de vida, el emperador se había construido en Capri una villa para sus orgías. Allí, muchachos y muchachas se entregaban a delirantes juegos sexuales que Tiberio contemplaba y en los que a menudo participaba. En las piscinas de la villa del emperador se entrenaba a estos jóvenes para que le realizasen felaciones bajo el agua, por lo que el viejo emperador les llamaba “mis pececitos”.
Sospechas y especulaciones
Griegos y romanos practicaban una moral relajada en lo relacionado con la desnudez, y además admiraban la belleza del cuerpo humano. No obstante, cuando una persona moría, su cuerpo dejaba de resultarles interesante. A consecuencia de ello, su conocimiento de los detalles de la anatomía humana estaba basado en gran medida en especulaciones.
Por ejemplo, tenían la extraña creencia de que el útero de la mujer vagaba por el interior del cuerpo femenino provocando en ocasiones histeria. Para tratar este trastorno, los doctores sometían a la mujer a malos olores y fuertes ruidos, con la intención de ‘asustar’ al útero y conseguir que volviera a su posición original. También tenían extravagantes ideas relacionadas con el clítoris: un clítoris de gran tamaño estaba considerado un trastorno que requería cirugía.
Besarse en público no estaba muy bien visto en los círculos aristocráticos griegos y romanos. No obstante, los maridos besaban a sus mujeres al volver a casa de noche tras haber estado en alguna fiesta. Estos besos no eran de hecho una expresión de afecto. Muy al contrario, las besaban para averiguar si su mujer había bebido en su ausencia. Los besos también perdieron popularidad cuando los ciudadanos de la Hispania romana comenzaron a cepillarse los dientes con orina humana.
Las escandalosas vidas sexuales de los gladiadores
Muchos famosos gladiadores también llevaban una vida sexual escandalosa. Estaban considerados muy atractivos por las mujeres, incluso los que eran esclavos. Sin embargo, no todos los gladiadores eran esclavos. Cómodo, por ejemplo, prefería la vida de gladiador a la de emperador. Como muchos otros emperadores, Cómodo también buscaba la degradación sexual en su tiempo libre.
Pareja romana desnuda. Fresco de la Casa del ristorante (IX.5.14, habitación f, muro oeste), Pompeya. (62 d. C. – 79 d. C.)
Los padres de Cómodo, Faustina y el emperador Marco Aurelio, tuvieron problemas en su matrimonio a causa de un gladiador. Faustina sentía un fuerte deseo por cierto gladiador y se lo contó a su marido. El emperador consultó entonces a un adivino sobre esta cuestión, y obtuvo la siguiente respuesta: Faustina debía yacer con el gladiador, que sería asesinado cuando se encontrara sobre ella. A continuación, Faustina sería obligada a bañarse en la sangre del gladiador, lavarse y finalmente yacer con su marido.
Busto del emperador Cómodo
Antínoo
Sabina y Adriano se casaron por razones políticas. La emperatriz acompañaba a su esposo en sus largos viajes por todo el imperio romano. A pesar de que el emperador solía acostarse con muchas otras mujeres e incluso con hombres fuera de su matrimonio, ambos esposos continuaban tratándose con respeto.
Esta situación cambió cuando, teniendo el emperador unos cincuenta años, conoció al que se convertiría en el amor de su vida, Antínoo, un joven muchacho de Bitinia. Ambos se volvieron inseparables, y Sabina pasó a ser un testigo forzoso del amor de la pareja. En uno de sus muchos viajes, Adriano, Antínoo y Sabina llegaron hasta Egipto. Durante su estancia en esta provincia, en octubre del 130 d. C., el joven desapareció.
Tondo en el que se observa a Adriano cazando leones, acompañado por Antínoo.
Adriano estaba arrasado por el dolor. Ordenó numerosas búsquedas del muchacho, pero todas ellas resultaron infructuosas. Pocas semanas después de su desaparición, el emperador proclamó dios a Antínoo y fundó una ciudad en su nombre. Se esculpieron miles de estatuas de Antínoo, y se dio orden de que fuese venerado en todo el imperio. Aún en nuestros días siguen conservándose bustos de Antínoo en algunos museos, y en ocasiones son identificados equivocadamente como de Dionisos o Ganímedes. Años más tarde, Adriano deificó asimismo a Sabina tras su muerte.
Las Casas del Placer en la Antigua Pompeya
fresco encontrado en uno de los burdeles de Pompeya.
Emperadores locos, feroces guerreros, entretenimientos brutales y lascivos estilos de vida. Estas son algunas de las imágenes que nos han llegado de la antigua Roma, pero ¿cómo era realmente? Los rumores abundan sobre los emperadores romanos y su indulgencia hacia los placeres de la carne. De Tiberio, por ejemplo, se cuenta que organizaba orgías secretas en su villa del placer de la isla de Capri. Pero hasta el descubrimiento en el siglo XVI de la ciudad enterrada de Pompeya, los placeres pecaminosos de los romanos permanecían ocultos en las páginas del pasado.
Pompeya fue una ciudad romana del siglo VI a. C. que quedó congelada en el tiempo bajo las innumerables capas de ceniza que fueron expulsadas durante la gran erupción del Vesubio, en el año 79 a. C. Aunque Pompeya fue redescubierta a finales del siglo XVI, no fue debidamente excavada hasta el siglo XVIII precisamente porque los excavadores se quedaron atónitos ante los frescos sexualmente explícitos que iban desenterrando, bastante chocantes para la sensibilidad de aquel tiempo, así que decidieron esconderlos y no continuar investigando.
Cuando reanudaron las excavaciones casi dos siglos más tarde, los arqueólogos encontraron una ciudad casi intacta: barras de pan todavía en el horno, cuerpos de hombres, mujeres, niños y animales domésticos inmovilizados en sus últimos momentos con expresiones de miedo todavía grabadas en sus caras así como restos de comidas aún servidas. Tan asombroso descubrimiento provocó que los investigadores pudieran reconstruir exactamente cómo era la vida de los antiguos romanos de Pompeya: la comida que comían, los trabajos que realizaban, las casas en las que vivían y, por supuesto, las actividades que realizaban para su propio placer.
La antigua ciudad de Pompeya fue encontrada casi completamente intacta.
Las excavadoras desenterraron pruebas de numerosos burdeles en la antigua ciudad de Pompeya, tras descubrir unos frescos eróticos y diversos graffitis adornando las paredes de los edificios, que contenían numerosas habitaciones con camas de piedra. Los penes eran unos de los motivos decorativos más comunes como signo de buena suerte en Pompeya y, de este modo, se ha encontrado pintado en casas, en calles y tiendas.
Cuerpos de los ciudadanos romanos antiguos yacen conservados en las posiciones en que murieron.
Uno de los más famosos burdeles de Pompeya se llamaba el Lupanare (guarida del lobo en latín). Se trataba de un edificio de dos plantas construido justo unos años antes de la destrucción de Pompeya. Parece ser el único burdel especialmente construido como tal en Pompeya. El Lupanare tenía diez habitaciones y una letrina bajo las escaleras. Cada una de las diez habitaciones disponía de una cama de piedra, cubierta con un colchón donde la prostituta atendía a sus clientes. Otra famosa característica del Lupanare son sus eróticas pinturas murales. Cada una representa una posición diferente para el coito y se cree que constituían un cartel publicitario donde se mostraban las distintas especialidades de la casa.
A pesar de la naturaleza erótica de estas imágenes, se ha sugerido que eran una simple versión idealizada del sexo. Considerarlos como una representación literal de los gustos sexuales de la época equivaldría a considerar la pornografía contemporánea como algo real. Por tanto, se ha postulado que las vidas de las prostitutas en el Lupanare eran mucho más desagradables de lo que sugieren esas imágenes eróticas. Por ejemplo, las cámaras donde trabajaban las prostitutas carecían de ventanas, eran estrechas, lugares incómodos separados de la antesala solamente por unas cortinas. Además, la mayoría de las prostitutas en Pompeya eran esclavas de origen oriental o griego sin disponer de otra alternativa de vida.
Una cama de piedra en uno de los burdeles de Pompeya.
Sus clientes, sin embargo, parecen haber vivido grandes momentos en los burdeles, tal y como demuestrab los grafitis que dejaron en ellos. Hay más de 100 inscripciones en las paredes del Lupanare. Una inscripción, por ejemplo, dice simplemente ‘he follado con un montón de chicas aquí’, otra indica la fecha en que la persona visitó el Lupanare: ‘el 15 de junio, Hermeros folló aquí con Phileterus y Caphisus’. Hay que señalar que los ricos generalmente no visitaban los burdeles, dado que podían permitirse amantes o concubinas esclavas. Por lo tanto, es más probable que aquellos que frecuentaran los burdeles de Pompeya y que dejaron los grafitis, fueran romanos ordinarios.
Curiosamente, los clientes del Lupanare también dejaron notas en las paredes que permitieron a los arqueólogos calcular los precios de los servicios ofrecidos. Parece que dos barras de pan y medio litro de vino permitían a una persona obtener los servicios de una prostituta. Las tarifas por supuesto eran pagadas al dueño del burdel, en lugar de a las prostitutas. Así era la vida de una prostituta en un burdel de Pompeya, según lo que la arqueología es capaz de mostrarnos
Mientras que muchos objetos recuperados en Pompeya han sido conservados y expuestos en el Museo Arqueológico Nacional de Nápoles, la exposición de los frescos eróticos de Pompeya ha sido un tema muy polémico.
En 1819, cuando el rey Francisco I de Nápoles visitó la exposición de Pompeya en el Museo Nacional, con su esposa y su hija, salió tan avergonzado por las obras de arte eróticas que decidió encerrarlas en un gabinete secreto, accesible sólo para «personas de edad madura y respetada moral».
Abierto de nuevo, cerrado, reabierto nuevamente y luego cerrado otra vez durante casi 100 años, fue accesible en otra ocasión al final de la década de 1960 (época de la revolución sexual) y finalmente reabierto en el año 2000.
En la actualidad, los menores tienen el permiso de entrada en presencia de un tutor o con un permiso escrito.
Infobae(S.Garcia) — La imagen de James Dean es, incluso, más famosa que sus películas. Se ha convertido en referente del cine, en ícono, en cita obligada, en póster y en leyenda. Todo eso habiendo protagonizado solo tres largometrajes: Al este del paraíso(1955), Rebelde sin causa(1955) y Gigante(1956) lo volvieron inmortal. Hoy es asombroso pensar que de esas tres películas, solo una se había estrenado mientras Dean aún estaba vivo.
El actor falleció en una accidente el 30 de septiembre de 1955, cuando iba manejando su Porsche Spyder 550, auto que había comprado para competir en carreras, su otra pasión. Faltaba solo una semana para el estreno de Rebelde sin causa(Rebel Without Cause), la película dirigida y escrita por Nicholas Ray. Su muerte fue un shock para todos sus compañeros de trabajo, que se vieron afectados profundamente por la noticia. Tenía 24 años al momento del accidente. Moría un actor en crecimiento y comenzaba el mito.
La historia de Rebelde sin causa es la de tres jóvenes de Los Ángeles que se conocen en la división juvenil de una comisaría de la ciudad. Jim Stark (Dean), John “Plato” Crawford (Sal Mineo) y Judy (Natalie Wood). Los tres atribulados jóvenes comienzan a desplegar sus historias personales, sus conflictos y sus angustias frente al mundo de los adultos que les resulta ajeno y hostil. La película no solo era atrevida en su tratamiento de la juventud, sino que también hablaba de manera sutil sobre la homosexualidad y el incesto. Toda la sociedad de la década del 50 cuestionada en un solo filme.
James Dean, Sal Mineo y Natalie Wood, en una escena de «Rebel Without A Cause»
La imagen de James Dean, con su remera blanca y su campera roja, es la imagen misma de su rebeldía y su perfil de joven atormentado. Incomprendido por el mundo, vivía al límite, golpeando contras las leyes y las costumbres de la sociedad adulta. Visto hoy, cada escena parece estar destinada a construir su mito.
A pesar de haber trabajado en televisión e incluso con un papel mínimo en una película de Dean Martin y Jerry Lewis, fueron los tres protagónicos los que lo convirtieron en lo que hoy todos conocen. Pero hay que insistir: muchos de sus admiradores ni las han visto, solo retienen la imagen de rebeldía y juventud de las muchas fotos del actor.
Marlon Brando lo observaba de reojo, posiblemente sintiendo la amenaza de un competidor, y Humphrey Bogart dijo algo imposible de refutar: “Dean murió en el momento justo. Dejó una leyenda. Si hubiera seguido viviendo, nunca habría podido estar a la altura de su publicidad”. Es posible, pero muchos actores han logrado reinventarse con los años. Dean murió joven, como River Phoenix, un actor que supo tener ecos de su predecesor, y su imagen será siempre joven y atractiva. Sus compañeros de elenco, Natalie Wood y Sal Mineo, fueron amigos de Dean durante el rodaje y curiosamente también murieron prematuramente.
James Dean y Natalie Wood
Wood fue actriz de cine desde niña y tenía 17 años cuando participó en Rebelde sin causa. Se volvió mundialmente famosa muy joven y por lo tanto su carrera resultó muy extensa a pesar de tener una vida tan corta. Luego del filme junto a James Dean trabajó en grandes clásicos como The Searchers(1956), de John Ford, junto a John Wayne, y Esplendor en la hierbay Amor sin barreras, como protagonista. La carrera del siglo, Bob, Carol, Ted y Alice y su último filme, Proyecto Brainstorm, estrenado después de su muerte.
Natalie perdió la vida en circunstancias muy confusas, ahogada al caer de su yate el 29 de noviembre de 1981, a los 43 años. Aún hoy no se sabe a ciencia cierta cómo ocurrieron los eventos de aquella noche.
Sal Mineo, Natalie Wood y James Dean, protagonistas de «Rebelde sin causa»: los tres morirían demasiado pronto
Sal Mineo, quien tenía 16 años cuando se hizo la película, trabajó con Dean también en Gigante y tuvo varios grandes papeles en el cine antes de pasarse a la televisión. Su fama se mantuvo a pesar de la caída de su carrera, pero una noche, cuando regresaba de un ensayo teatral, fue asesinado de una puñalada. Tenía 37 años. Fue el final de una carrera en la que siempre interpretó roles jóvenes acomplejados con finales trágicos.
Pero los tres protagonistas no fueron los únicos que tuvieron un final prematuro. Durante el rodaje uno de los actores secundarios, Nick Adams, solía juntarse con Dean, Wood y Mineo. En aquel entonces tenía 24 años. Su carrera posterior tuvo algunos roles secundarios interesantes e incluso una nominación al Oscar por uno de esos roles. A los 37 años, Nick Adams moriría por una sobredosis.
Otro actor del elenco, Edward Platt, también encontró un final triste. Actor secundario, fue el jefe en la serie El Superagente 86. Luego de la cancelación del exitoso show, cayó en una depresión y problemas financieros. Murió a los 58 años, con una gran carrera detrás. Años más tarde su hijo reveló algo que no se sabía: Platt se había suicidado.
Estas tragedias son muy diferentes entre sí y no responden directamente a la película, aunque el que sí se vio muy afectado por la muerte de James Dean fue el director Nicholas Ray. El realizador tenía una carrera todavía en ascenso y Rebelde sin causa se convertiría en su película más famosa. No solo por ser taquillera e inmortalizar la imagen de Dean, sino también por lo sofisticada que era en la puesta en escena y por su avanzado contenido.
La muerte de Dean destruyó la carrera de Nicholas Ray. Realizó otras películas personales, pero luego de dos superproducciones seguidas, Rey de Reyesy 55 días en Pekín, sufrió un infarto y fue el final de su carrera. Él había elegido a James Dean para el papel de Rebelde sin causa, aun contra el deseo del estudio. Actor y director compartían una historia familiar de abandono bastante parecida y eso los conectaba aún más.
El director Nicholas Ray y James Dean, en el detrás de escena de «Rebelde sin causa»
Rebelde sin causa fue un furor. La tragedia ayudó mucho a esta excelente película, sin duda; al menos la volvió más atractiva en un comienzo. Natalie Wood y Sal Mineo fueron nominados al Oscar por roles secundarios, aunque hayan sido los protagonistas, junto a Dean. Ray recibió una nominación a mejor guion. Ninguno de los tres ganó. Irónicamente, James Dean fue nominado como mejor actor por Al este del paraíso y Gigante, pero no por Rebelde sin causa.
La película marcó un antes y un después. American Graffiti, Footlose, Volver al futuroy La La Landson algunos de los títulos que homenajean o están influenciadas directamente por la película. Los jóvenes de la película lo serán por siempre en la pantalla. En Technicolor y Cinemascope, con todo el esplendor de Hollywood. James Dean actuando del mito James Dean: aunque su personaje fue creado para la película, el actor arma su propio mito escena tras escena. Los tres atormentados protagonistas fueron y son el reflejo de todas las juventudes del mundo y Rebelde sin causa,la película que los volvió inolvidables.
El afiche oficial de «Rebelde Sin Causa», con James Dean
Psicolpgía y Mente(N.M.Rubio) — Existen muchas técnicas de resolución de problemas, todas ellas muy útiles en función del tipo de cuestión a resolver.
Entre las que más popularidad han alcanzado gracias a la simplicidad de su aplicación tenemos la técnica de los cinco porqués, una herramienta que nos permite encontrar la causa raíz a un determinado problema mediante la formulación de preguntas.
Aunque fácil de aplicar esta técnica, requiere de unos pasos a seguir, teniendo en cuenta unos cuantos consejos y valorando, también, sus inconvenientes, algo que vamos a ver en las siguientes líneas. ¡Quédate para aprender más a fondo sobre esta técnica!
¿Qué es la técnica de los cinco porqués?
La técnica de los cinco porqués, también llamada por qué-por qué o escalera de porqués, es una estrategia muy usada en la resolución de problemas que permite hallar la causa raíz de un problema complejo o que es producto de una sucesión de causas. Su aplicación es muy sencilla, motivo por el cual es tan popular y usada en el mundo de la resolución de problemas.
Se cree que el ideólogo de esta técnica fue Sakichi Toyoda, un industrial e inventor japonés que fundó la empresa Toyota. Toyoda aplicó esta herramienta para la resolución de problemas en la manufactura de automóviles. Luego sería el ingeniero Taiichi Ohno, también de Toyota, quien daría continuidad y fama a esta técnica, popularizando su aplicación.
La premisa de la técnica es sencilla, tanto que la podemos resumir en el siguiente enunciado planteado a los compañeros de estos fabricantes japoneses: «observe el taller de producción sin ideas preconcebidas y con la mente en blanco; repita cinco veces ‘por qué’ para cada asunto».
Básicamente, es una herramienta de análisis de causa-efecto, que actúa a través de las preguntas. Con esta estrategia se consigue analizar un problema haciendo la pregunta “por qué”. Obtenida la respuesta a ese primer “por qué”, nos volvemos a hacer la misma pregunta y, así, sucesivamente, hasta hallar aquello que ha originado el problema que hemos venido a solucionar.
Normalmente, se requiere de un mínimo de cinco porqués para hallar el origen al problema, motivo por el cual la técnica recibe este nombre. Sin embargo, a pesar de lo que diga su nombre, no hacerse los cinco porqués no significa que no se esté usando la herramienta convenientemente, pues la pregunta debe hacerse hasta considerar que se ha llegado a la causa raíz del fenómeno analizado, basten tres porqués o basten siete.
¿Cómo aplicar la técnica para solucionar problemas?
Si bien es una técnica bastante libre, hacer un análisis mediante la técnica de los cinco porqués de forma apropiada implica tener en cuenta algunas consideraciones.
Es necesario involucrar a la gerencia en el proceso de los cinco porqués en la empresa. Para el análisis mismo, es necesario considerar qué personas son las adecuadas con las que formar un grupo de trabajo. También es recomendable recurrir a una persona que pueda actuar como facilitadora del proceso, en el sentido de que sea propensa a plantearse preguntas sobre una cuestión determinada.
Es fundamental que el proceso de búsqueda de los cinco porqués se haga en una hoja de papel o, todavía mejor, una pizarra. Por poder se puede hacer con un ordenador, pero es mejor hacer todo el proceso de análisis con algo que todos puedan participar al mismo tiempo en físico. Se debe escribir el problema en la pizarra y asegurarse de que todo el mundo lo entienda.
Durante el proceso, es muy importante reflexionar sobre cuáles son las causas reales del problema y qué síntomas o efectos provocan, sin confundirlos. No debemos olvidar que un síntoma no deja de ser una consecuencia de algo, y que es ese algo a lo que se le debe buscar una solución. Por ello es fundamental prestar atención y seguir la lógica de las relaciones de causa y efecto.
Nos debemos asegurar de que aislamos las causas que han provocado los fallos, problemas o inconvenientes de la situación en la que nos encontramos. Para ello es una muy buena estrategia hacer las frases que nos hemos planteado pero a la inversa, usando la expresión “y por lo tanto” o “y por ello”. Debemos intentar hacer que las preguntas sean lo más precisas posibles.
Nunca se debe recurrir a lo de culpar única y exclusivamente a factores humanos. Puede que haya habido un error humano, desatención por parte de un trabajador o cualquier problema que estuviera en la mano de una o varias personas, pero igualmente se debe valorar todo el proceso y detectar cualquier problema, humano o puramente accidental, que pudiera haber. Esta técnica no se aplica para buscar responsables, sino para aprender de los errores y evitar que se vuelvan a cometer. Es necesario fomentar un ambiente de confianza y sinceridad, y las acusaciones no ayudan a conseguirlo.
Se debe hacer la pregunta “¿por qué?” hasta que la causa original del problema sea determinada. Es decir, si se encuentra aquello que una vez solucionado o eliminado previene que se vuelva a cometer el error, entonces es que se ha logrado aplicar por completo la técnica. Es muy recomendable preguntarse estos “¿por qué?” desde un punto de vista del cliente en vez del de un trabajador.
Ejemplos de aplicación de esta técnica
Si bien la premisa de esta técnica es sencilla, para comprenderla mejor vamos a exponer tres ejemplos que seguro que nos hacen entender con mayor profundidad cómo funciona la estrategia de los cinco porqués y lo útil que es.
1. Caso Toyota
El primer ejemplo que ponemos es uno propuesto por la mismísima Toyota. Una máquina tiene un problema de funcionamiento.
¿Por qué se averió la máquina? El fusible se quemó por una sobrecarga.
¿Por qué se sobrecargó? Los cojinetes no estaban lo suficientemente lubricados.
¿Por qué no tenían suficiente lubricación? La bomba de lubricación no estaba haciendo circular suficiente aceite.
¿Por qué la bomba no estaba circulando suficiente aceite? La bomba estaba obstruida con virutas de metal.
¿Por qué estaba obstruida con virutas de metal? Porque la bomba no cuenta con un filtro.
Así pues, tras este análisis podemos comprender que la suciedad en la bomba debido a que no contaba con un filtro provocó una sobrecarga en el fusible, lo que hizo que la máquina se averiara. En este ejemplo concreto podemos entender que toda causa tiene su propio efecto, por lo que actuando sobre el quinto porqué se debería conseguir solucionar el problema.
2. Reemplazo de personal
Un sistema de datos sobre clientes parece estar desactualizado:
¿Por qué el sistema nos da datos desactualizados? Porque el analista no cargó los datos actualizados del mes anterior.
¿Por qué el analista no cargó los datos el mes anterior? Porque nadie le enseñó cómo hacerlo.
¿Por qué nadie le enseñó cómo hacerlo? Porque nadie conoce el procedimiento.
¿Por qué nadie conoce el procedimiento? Porque quien sí lo conocía se fue, y no se lo explicó al trabajador entrante.
¿Por qué no se le explicó al trabajador entrante el procedimiento? Porque no se documentó, ni tampoco se previó la posibilidad de que el único que no lo sabía se fuera sin enseñárselo al nuevo.
Este problema, que en un principio parecía que solo era un fallo del sistema, es en realidad un problema humano, en el que las partes a quienes les correspondía actualizar los datos no eran conscientes de que ese era su cometido y nadie le informó ni enseñó adecuadamente. Tampoco se tenía un protocolo en el que se especificará qué hacer en caso de que quien se encargaba de actualizar los datos se fuera.
3. Menores ventas
En una empresa se han empezado a registrar unas menores ventas…
¿Por qué han disminuido las ventas? porque los vendedores no han llegado a sus metas mensuales.
¿Por qué los vendedores no han llegado a sus metas mensuales? porque no tienen tiempo suficiente como para concentrarse en sus ventas.
¿Por qué no tienen tiempo suficiente para concentrarse en sus ventas? porque las diligencias cotidianas no se solucionan de forma rápida.
¿Por qué las diligencias cotidianas no se solucionan de forma rápida?porque la empresa no ha implementado una herramienta que las resuelva de forma rápida y eficaz.
En este caso concreto se puede ver que a causa de que la empresa no dispone de unas herramientas que permiten solucionar los problemas del día a día de forma rápida son los trabajadores quienes tienen que ingeniárselas para solucionarlos.
Como muchos de estos problemas no les resultan familiares o son más complejos de lo que sus conocimientos les permite, tardan demasiado tiempo y recursos cognitivos en su resolución. Como consecuencia de ello tenemos que no tienen tiempo para concentrarse en las ventas y hacen menos.
Ventajas de esta técnica
Podemos mencionar unos cuantos beneficios y ventajas de la técnica de los cinco porqués:
Permite profundizar rápidamente sobre la naturaleza del problema a través de varios caminos.
Es una técnica muy fácil de aplicar, simplemente preguntándose los “porqués” adecuados y averiguar la causa detrás de cada problema.
Su uso promueve el trabajo en equipo. Lo ideal es que sea aplicada por personas que tengan varios roles en la empresa.
Puede integrarse con otras herramientas de resolución de problemas, como por ejemplo el análisis de Ishikawa o los seis sombreros de pensar.
Y como principal ventaja que destaca sobre las demás podemos mencionar que actúa sobre la causa raíz del problema, evitando que este pueda volver a ocurrir una vez es detectado, comprendido y solucionado.
Críticas
Pero a pesar de tener varias ventajas, la técnica de los cinco porqués también tiene algunos inconvenientes, sobre todo porque algunos la consideran una herramienta demasiado pobre para hacer un análisis de cuál es la raíz de un problema.
Esta opinión fue la expuesta por Teruyuki Minoura, ex director gerente de compras globales de Toyota, considerando que esta herramienta no permitía un análisis lo suficientemente profundo como el necesario para solucionar problemas en un mundo tan complejo como lo es el de la ingeniería.
Añadida a esta crítica, tenemos múltiples razones más:
Tendencia de los investigadores a detenerse en los síntomas en vez de ir a un nivel más profundo y ver la causa raíz de todo el problema.
Incapacidad para ir más allá del conocimiento actual del investigador. El investigador no puede encontrar las causas porque no tiene por qué tener el conocimiento necesario para detectarlas para empezar.
Falta de apoyo para ayudar al investigador a dar la respuesta correcta a las preguntas de «por qué».
Además, los resultados no son replicables. Prueba de ello está en el hecho de que diferentes personas usando la técnica de los cinco porqués para un mismo problema pueden acabar encontrando diferentes causas.
Tendencia a aislar una única causa raíz y verlo de forma lineal, en vez de plantearse la posibilidad de que sean varias las causas que han originado el problema y como consecuencia de la combinación de varios problemas que dan un resultado multifactorial.
El dinero y los bienes en verdad no son tan valiosos o importantes como «una vida calmada y modesta»
Wall Street International(J.L.Moreno) — Con los años, las reflexiones son diferentes, al igual de cómo vamos enfrentándonos a las cosas o cómo las vemos e interpretamos.
Voy caminando hacia los 60: los equilibrios deben primar.
Somos muchas las personas que habitamos el planeta. Millones de millones. Pero de uno en uno somos eso: uno. Una persona con sus miedos, intereses, miserias, incertidumbres. Cada uno de nosotros con nuestro propio ser.
Hemos alentado el individualismo, la competitividad, el tener. Hay que ser, hay que tener más; hemos olvidado la educación del ser.
Ser hacia dentro para abrazar hacia fuera y así construir lo colectivo con unos pilares solidarios y compasivos.
Es difícil tener todo, como lo es también que el todo nos haga felices. De hecho, así está comprobado: no todos aquellos que más tienen lo son y muchos de los que menos tienen gozan de esa alegría y felicidad.
Vivir con lo necesario para satisfacer esas necesidades esenciales. Vivir para vivir y ser. Vivir alejados del deseo, el ego y el apego.
El mayor acontecimiento que nos ofrece cualquier día es totalmente gratuito, está ahí para todo el que quiera: contemplar y disfrutar de la naturaleza.
Cuando paso el fin de semana en el campo, en el pueblo, en Minaya, lo compruebo por mi mismo. Cada uno de los días despierto con un estallido de cantos que, desde que se hace la luz, a eso de las 7 hrs, me recuerdan que el día está para vivirlo, que hay que levantarse pronto. Salir al patio con ese primer frío. Los busco. Los tejados, las ramas, las vigas, cualquier rincón es acogedor para colocarse y cantarse unos a otros como si de una ópera moderna se tratara. Se cantan con alegría, el sol, la luz, les alumbra y tan solo un extraño, yo, les interrumpe muy de vez en cuando. Pero se acostumbran rápido a mi presencia y vuelven a lanzar esos chillidos musicales: los gorriones, los tordos, las tórtolas y mis golondrinas que planean veloces haciendo del cielo su espacio.
Las tórtolas han hecho nidos bajo las cornisas, encima de las vigas que imitan la madera. No me gusta. Lo ponen todo perdido, pero una vez que están, soy incapaz de retirar. Al fin y al cabo, es el nido de la vida.
Este año no encontré ninguno de golondrinas. Una pena. Todos los años busco con esa ilusión de que se hayan percatado de que es un lugar agradable y seguro, para anidar, como aquél que lo hicieron justo bajo el techo en la entrada de la casa, al lado del plafón de la luz. Era un espectáculo abrir la puerta para salir y verlas lanzarse, planeando sin tocar las paredes del porche, como si salieran del hangar hacia el cielo.
Y es ahí, sí, ahí, donde reconvierto los recuerdos, donde echamos de menos los años, donde bajo ese poético coro de trinos corrompo mis pensamientos de pecados y culpas.
Somos así. Cuando podemos vivir no vivimos y, con el tiempo, en vez de seguir viviendo, nos dedicamos a culparnos de nuestro pasado olvidando lo presente que, esencialmente, es lo importante: lo único que tenemos.
No estamos conformes con nada.
Allí, en ese pequeño trozo de tierra, espacio de un paraje inhóspito, quijotesco, pero lleno de fuerza y encanto rural, me debato entre el ser y la nada. Nada es lo que soy y solo pretendo eso, ser.
Agradezco el silencio. Lo pongo en valor no porque durante la semana hable demasiado (soy poco hablador), es porque el ruido me molesta en exceso. El silencio genera paz, calma.
El silencio te para el tiempo como si fuera nuestro enemigo. ¿Es el tiempo tu enemigo? El silencio te recupera. Te invita siempre a volver.
Habitamos la vida en silencio.
Y mientras tanto, voy hilvanando mi vida, a base de hilos frágiles que sujetan con no mucha consistencia cada día. Y no sé hacia donde, y mucho menos hasta cuándo. El cuándo es ese tiempo indeterminado que el destino nos proveerá.
El tiempo es lo que nos viene y va.
Lo cierto, lo único cierto, es que cuando estoy allí mi mente se transforma por completo. Y si mi mente se transforma quiere decir que yo mismo me transformo. Será el escándalo natural del despertar de esos pájaros. Serán sus cielos. Serán esos caminos que riegan los campos. El verdor todavía de la primavera. Ese fuego del atardecer que en un segundo nos envuelve para despedirnos del día.
Será lo poco que me cuesta sentarme en una linde y respirar; respirar la vida. Será que ya no necesito más, que no envidio a todos esos que disfrutan de cócteles en las playas de Marbella. Todo respetable, siempre, faltaría más.
Será que he pasado por todo y puedo opinar de lo mucho y de lo poco. Será que, a estas alturas del camino, solo necesito estar tranquilo y, en ocasiones, si lo tuviera, pagaría por estarlo hasta el final.
Leí estos días que, en 2017, un comprador anónimo adquirió por 1.56 millones de dólares una breve nota escrita por Albert Einstein. Una cantidad extraordinaria pagada por un documento. En la historia detrás de esta nota está la perspectiva de Einstein sobre la forma de lograr la verdadera felicidad, fascinante.
Era el año 1922, luego de que Einstein culminara su primer trabajo sobre la teoría de campo unificado y se acababa de enterar que había ganado el Premio Nobel de física de 1921. En vez de ir a Estocolmo para la acostumbrada ceremonia de entrega de los premios, Einstein se sintió obligado a cumplir con la obligación que ya había asumido de dar charlas en Japón, donde se albergó en el famoso Hotel Imperial de Tokio. Durante su visita, alguien fue a su habitación a entregarle un paquete y Einstein, sintiéndose avergonzado por no tener dinero japonés para darle una propina, decidió a cambio escribirle una nota en una hoja con el membrete del hotel. Einstein le pidió al hombre que lo aceptara en vez de dinero y le dijo: «Guárdelo, quizás algún día valga algo». Einstein agregó que eso debía servirle como un buen consejo para el resto de su vida.
Einstein escogió escribir una línea respecto al secreto de la felicidad:
Una vida calma y modesta trae más felicidad que la búsqueda del éxito que implica un permanente descontento.
Parece que quien vendió la nota del Hotel Imperial es un nieto del hermano de aquella persona que llevó el paquete. Un portavoz de la casa de subastas, Meni Jadad, declaró al The New York Times que habían pensado que la nota se vendería por una suma entre 5,000 y 8,000 dólares.
Sin duda que el valor de la nota se debe a su singular autor. El valor, también, además, de esta nota se debe al sentimiento, a esa formidable instrucción para la vida.
Quien incrementa sus bienes, incrementa sus preocupaciones.
(Avot 2:7)
Ben Zoma dijo: «¿Quién es la persona feliz? La que está satisfecha con su porción» (Avot 4:1).
Una búsqueda incansable del éxito enraizada en un estilo de vida inmodesto garantiza los resultados contrarios a este objetivo. Einstein lo dijo de una forma, los sabios lo expresaron de otra manera.
Quizás el mejor resumen del pensamiento de los grandes sabios de todos los tiempos es comprender que el éxito es obtener aquello que se desea, pero la felicidad es querer lo que se obtiene.
Queremos ser felices. Nuestra cultura constantemente nos dice que la manera de llegar a ser felices es tener más dinero. Entonces podremos comprar más cosas, que nos darán más placer. Cuando no es así, nos dicen que en realidad necesitamos más dinero para comprar cosas mejores y más grandes, y por eso tenemos que trabajar más y tener más estrés, porque entonces realmente seremos felices. Y mientras vemos cada vez menos a nuestra familia y acumulamos más y más bienes, terminamos descubriendo aquello que nos dejó escrito también Benjamín Franklin: «el que multiplica sus riquezas multiplica sus lágrimas».
En la vida tenemos tres grandes amigos que al fallecer nos abandonan exactamente en el orden inverso que los tratamos. Apenas nuestra alma deja al cuerpo, también toda nuestra riqueza desaparece. Los parientes son un poco más leales, nos acompañan hasta el cementerio, nuestro lugar de descanso final. También ellos nos dejan para seguir adelante con sus vidas. Solamente nuestro nombre, los buenos actos que hicimos para los demás y la influencia que pudimos haber tenido sobre ellos sigue latiendo y nos ofrece una porción de inmortalidad.
Lo extraño de la gran mayoría de nosotros es que pasemos la mayor parte de nuestras vidas corriendo detrás del dinero, adquisiciones, poder, cargos, pasando mucho menos tiempo del que deberíamos con nuestra familia, amigos o lugares que nos enriquecen y dedicando tan pocos esfuerzos a lograr aquellas cosas por las cuales seremos recordados…
Quizás lograr una fortuna no es tan grandioso como se piensa. Nos damos cuenta tarde de esto. Podríamos identificarnos con las profundas palabras del autor contemporáneo Emile Henry Gauvreay que decía algo así como: «Hemos construido un sistema que nos persuade a gastar dinero que no tenemos en cosas que no necesitamos para crear impresiones que no durarán en personas que no nos importan».
El dinero y los bienes en verdad no son tan valiosos o importantes como «una vida calmada y modesta»; una vida no juzgada en función de las posesiones acumuladas, sino por el respetable legado ganado como siempre han pensado nuestros padres y abuelos.
elhistoriador.es — El cartel Phoebus fue un cartel de, entre otros, Osram, Philips y General Electric firmado el 23 de diciembre de 1924, y que se mantuvo hasta 1939, que existió para controlar la fabricación y ventas de bombillas.
Este cartel fue un importante paso en la Historia Económica Mundial, debido a su involucración en la creación de una obsolescencia planificada a gran escala.
El cartel redujo la competencia en la industria de las lámparas incandescentes durante unos 15 años, y ha sido acusado de haber prevenido avances en la tecnología que podrían haber llevado a la producción de bombillas de una duración mayor. De todas formas, el cartel Phoebus también ha sido presentado en una forma ficticia como un recurso menor del argumento en la novela de Thomas Pynchon, El Arcoiris de la Gravedad, lo que ha llevado a cierta confusión entre la realidad y la ficción.
Phoebus era oficialmente una empresa de procedencia helvética llamada “Phoebus S.A. Compagnie Industrielle pour le Developpement de l’Eclairage”.
Miembros
Osram , Philips , Tungsram , Associated Electrical Industries , Compagnie des Lampes, International General Electric, lamparas “Z”, España y el GE Overseas Group eran miembros del cartel Phoebus.Todas estas empresas eran propietarias de un paquete de acciones en la empresa suiza proporcional a las ventas de sus productos.
En 1921 se fundó una organización precursora a manos de Osram, la “Internationale Glühlampen Preisvereinigung”. Cuando Philips y otros fabricantes se introducían en el mercado americano, General Electric reaccionó estableciendo la “International General Electric Company” en la ciudad francesa de París . Ambas organizaciones se involucraron en el intercambio de patentes y en ajustar la penetración de los mercados. La creciente competencia internacional llevó a negociaciones entre todos los mayores fabricantes para controlar y restringir sus respectivas actividades para no interferir en las esferas de influencia de los demás.
Propósito
El cartel sirvió como una forma adecuada para reducir costes y realizar considerables esfuerzos para acortar la esperanza de vida de las lámparas hasta las 1000 horas, mientras que al mismo tiempo se podían ajustar los precios sin miedo de la competencia.
La estandarización de las lámparas que tenemos hoy es un efecto secundario de este cartel.
El Cártel Phoebus dividió los mercados mundiales de lámparas en tres categorías:
territorios nacionales, el país de origen de cada uno de los fabricantes
Territorios Británicos de Ultramar, bajo control de Associated Electrical Industries, Osram, Philips, y Tungsram
territorio común, el resto del mundo
Ruptura
A finales de los años 1920 una unión de compañías de origen sueco , noruego y danés , llamada la North European Luma Co-op Society (Sociedad Cooperativa Noreuropea Luma), empezó a planificar un centro de fabricación independiente. Las amenazas económicas y legales de Phoebus no consiguieron el efecto deseado, y en 1931 los escandinavos fabricaban y vendías bombillas a un precio bastante más bajo que Phoebus.
El acuerdo original de Phoebus se creó para durar hasta 1955 , de todas formas, los comienzos de la Segunda Guerra Mundial hizo fallar enormemente la operación del cartel. Los remanentes del cártel Phoebus fueron revividos en 1948 .
Conclusión: ¿nos han incultado y educado bajo un sistema consumista? Hace unos años, en un parque de bomberos norteamericano celebraron el cumpleaños de una bombilla. Una celebración rara, por lo menos, no habitual, pero es que tampoco es habitual que una bombilla este más de 100 años funcionando sin parar y nadie la haya tenido que cambiar,..El filamento de esta bombilla lo invento Adolphe A. Chaillet
En los años veinte del siglo pasado, el Cartel Phoebus obligó a los fabricantes de bombillas incandescentes a limitar su funcionalidad a mil horas.
Esta bombilla es una clara excepción dentro del mundo en el que vivimos, en la sociedad económica en la que vivimos. Es una excepción porque fue fabricada antes de que los fabricantes de bombillas decidieran que las bombillas tenían que durar un tiempo determinado. Esto lo dice Markus Krajewski , que lo decidieron en la Navidad de 1924, en Ginebra se reunieron toda una serie de personas, que tomaron la decisión de crear el primer cártel mundial , el cártel se llamo Phoebus Un cártel donde los fabricantes de bombillas más importantes del mundo se intercambian toda la información necesaria para controlar el mercado del producto que fabrican, ” la bombilla “.
Inicio de la Obsolescencia Programada
Para entender la Obsolescencia Programada y porqué a día de hoy está tan a la orden del día es interesante que nos situemos en sus inicios, es decir, cuáles son las condiciones sociales y económicas que dan a la luz una ley como esta.
Y para hacerlo debemos remontarnos a principios del siglo XX cuando Wall Street entra en una de sus mayores crisis.
Hasta pocos años antes todos los productos que fueron creados eran diseñados para que perduraran en el tiempo, es decir que cada producto cubría la necesidad para la que se había fabricado sin fecha de caducidad.
Por ejemplo, cuando Thomas A. Edison creó su primera bombilla, tenía una duración aproximada de 2500 horas.
A principios de siglo XX tiene lugar la Gran Depresión, la cuál lleva a gran parte de los países a escala mundial a una crisis económica que dio lugar a una serie de cambios estructurales en las producciones para poder aumentar los lugares de trabajo y así reactivar de nuevo la economía. Es en este momento en el que la Obsolescencia Programada nace.
Una ley que limitaba la duración de los productos, de esta manera la producción aumentaba, aumentaban los lugares de trabajo y por lo tanto la economía también.
El primer producto víctima de la Obsolescencia Programada es la bombilla. Cuando el día 23 de Diciembre de 1924 se reúnen en Ginebra un grupo de fabricantes los cuáles dan lugar al primer cártel mundial: Cártel Phoebus.
Éste trata de controlar la producción de bombillas de Europa, EEUU y algunos países de Asia. Este control también se traslada al consumidor, el cuál a partir de este momento se ve obligado a comprar bombillas con regularidad.
Si la bombilla duraba mucho era una desventaja económica.
A partir de entonces la duración de las bombillas empieza a caer en picado:
1879 -> 2500 horas
1924 -> 1200 horas
1925 -> 1000 horas
En 1942 el cártel sale a la luz y tras 11 años de juicios se sentenció que no se podría limitar el uso de los productos.
Aunque en la práctica esta sentencia no surgió ningún efecto. La durabilidad de las bombillas siguió siendo de 1000 horas.
Y ninguna bombilla con un uso superior se ha vuelto a comercializar y si se ha hecho no ha durado prácticamente en el mercado tiempo suficiente.
Posteriormente se fueron sumando un sinfín de productos como es el coche, las medias, electrodomésticos… víctimas todos ellos de la Obsolescencia Programada hasta el día de hoy.
Un artículo que no se desgasta es una tragedia para los negocios.
Magnet(E.M.Trula) — «En su momento nadie lo entendió, pero el pan rebanado se convirtió en una especie de pequeña promesa comestible de un mundo mejor», escribió en su día Aaron Bobrow-Strain, autor del ensayo Pan blanco, un repaso a la historia de este producto básico de la cesta que hoy damos por hecho pero que fue, en su momento, toda una pequeña revolución social.
El pan rebanado que consumimos hoy es una de las creaciones más tardías del capitalismo moderno. Pese a su sencillez y obvias ventajas, la historia de invención tiene más miga de lo que aparenta. Antes de su llegada, las amas de casa encargaban hogazas semanales a sus panaderos de confianza, hogazas que la familia consumía o bien troceadas en grandes rebanadas caseras o directamente a dentelladas, sin contemplaciones, por hombres atareados y sin demasiadas ganas de cortar.
A principios del siglo XX, Otto Rohwedder, ingeniero estadounidense, estaba detrás de la pista de una máquina que liberase los brazos de las amas de casa del arduo proceso de rebanado diario. Sin embargo, en sus charlas con los panaderos éstos le decían que no veían que ningún aparato pudiese suplir esta acción cotidiana: si rebanabas el pan, éste acabaría desmigajándose, y apenas duraría un día sin enmohecer, ya que la parte de la miga, al entrar en contacto con el aire, empezaba a ponerse rancia a gran velocidad. Un dilema sin aparente resolución.
Rohwedder no quedó convencido por estos comentarios y se puso manos a la obra.
Dirigió el proceso de creación de una máquina que pudiera rebanar el pan con ahínco. Aunque terminó un primer prototipo final en 1912, fue devorado en un incendio y tardaría otros 15 años de su vida en volver a desarrollarlo. Lo llamó Kleen Maid Sliced Bread, y sólo consiguió asociarse con un panadero de St. Louis, Frank Bench, para probar su invención. Nadie más se interesó por ella, y si Bench lo hizo fue porque se encontraba al borde de la quiebra y no tenía alternativa para diferenciarse de la competencia.
La rebanada en nuestras vidas
Lo que viene a continuación es historia.
Al cabo de tres años se estima que el 80% del pan consumido en todo Estados Unidos provenía del pan rebanado, llegando su hegemonía a Reino Unido a mediados de la década de los 50. Al principio, y para mantener un halo de pureza, el proceso de embalaje automatizado incluía el añadido de unos alambres de metal que mantenían unidos los lados de la hogaza para que la zona de la miga de pan se mantuviese siempre cerrada, para no estropearse.
En su proceso de investigación, Rohwedder consultó a cientos de amas de casa para saber cuál era la consistencia y el grosor deseado de la rebanada. A medida que pasó el tiempo los creadores se dieron cuenta de que podían hacer un pan ultrablando, más blando de lo que nadie en su hogar podría rebanar con el cuchillo de cocina. Se creó, además, el mito del saludable pan blanco, que tardó décadas en desmentirse.
Según Bobrow-Strain, en cuestión de un puñado de años los estadounidenses pasaron a consumir alrededor de un tercio de sus calorías en forma de pan, y la panadería que no vendiese este producto corría el riesgo de perder a toda su clientela. Surgió así toda una industria eléctrica y culinaria del sándwich, inexistente hasta entonces. Se venían libros de recetas y también, por primera vez, tostadoras. Fue aquí también cuando florecieron mermeladas y cremas para untar, hasta tal punto que fue así como se impulsó uno de los platos más típicamente norteamericanos, el sándwich de crema de cacahuete con mermelada de frambuesa.
Si durante la promoción del Kleen Maid Sliced Bread se venía el producto como «el mayor paso adelante en la industria de la panificación desde que se inventaron los envoltorios”, en el saber popular caló una expresión que probablemente se derivó de estos anuncios: cuando alguna novedad causa sensación, se dice que es «lo mejor desde el pan rebanado». Fue uno de los indicadores clave del punto de inflexión en cuanto a mecanización de la vida cotidiana: sólo después del éxito del pan rebanado se animarían los ingenieros a automatizar otras áreas del trabajo doméstico.
Tal vez la mejor manera de explicar hasta qué punto se volvió necesaria una comodidad con otra anécdota.
En el año 1943 los funcionarios estadounidenses impusieron una prohibición de corta duración sobre el pan de molde como medida de conservación de recursos en tiempos de guerra. El plan era desincentivar a la gente común de comprar el pan rebanado en favor del que permanecía unido para que se tirase menos pan (y, por tanto, hiciese falta cosechar menos trigo) y que así las barras durasen más en casa. De entre las miles de cartas que se mandaron a los periódicos de la época, Wikipedia rescata la carta de un ama de casa enviada a The New York Times el 26 de enero de ese año:
Me gustaría hacerles saber lo importante que es el pan de molde para la moral y la cordura de un hogar: mi esposo y mis cuatro hijos tienen prisa durante y después del desayuno. Sin el pan en rebanadas, debo rebanar las tostadas yo misma. A dos piezas para cada uno de ellos, son diez rebanadas. A la hora del almuerzo debo cortar a mano al menos veinte rebanadas, ya que hago dos sándwiches para cada uno. Si después quiero yo comer un sándwich, ¡son veintidós rebanadas de pan las que debo cortar a toda prisa!
Los norteamericanos habían perdido el tiempo para andar troceando sus barras. El ciudadano común no iba ya a permitir renunciar al progreso, costase lo que costase. El 8 de marzo, y en vista del coste político que estaba provocando la medida, se anuló la prohibición.
Adam West y Burt Ward, como Batman y Robin, el inolvidable Dúo Dinámico
Infobae(M.Bauso) — Durante los sesenta, los hombres norteamericanos tenían una meca: la Mansión Playboy. Ser recibidos en la casa de Hugh Hefner prometía todo tipo de placeres. Caminar entre las copas de champagne, entablar conversación con alguna celebridad del mundo del cine, de la música o del deporte, conquistar alguna de las conejitas. La atmósfera estaba dominada por el espeso humo azul de los cigarrillos. La banda de sonido la proporcionaba un trío de jazz que tocaba casi sin interrupciones.
Doug Cramer era un ejecutivo televisivo de la ABC. Cuando ingresó a la Mansión creyó que de esa velada le quedarían historias que podría contar durante décadas, que sus amigos lo envidiarían, que estaba en el lugar en el que todos querían estar. Pero, mientras se metía en clima, y procuraba iniciar un diálogo con alguna de las jóvenes que se paseaban por ahí, le sorprendió que todos los hombres centraron su atención en una pared.
Allí contra una gran pantalla comenzó la proyección de viejos seriales de los años cuarenta. Pasaron varios de Batman. El público dejó de prestar atención a todas las tentaciones que los rodeaban y se concentró en las historias del superhéroe. Pero no eran espectadores pasivos. Tal vez ayudados por el alcohol (y la excitación), vivaban a Batman cada vez que aparecía y abucheaban a los villanos. Cramer vislumbró que en esas reacciones había algo que él podía trasladar a su pantalla.
Al día siguiente compró todos los comics de Batman que encontró en el kiosco. Otro productor, William Dozier se empecinó a llevar adelante el proyecto. Desde el principio su idea original era imprimirle un tono de comedia a las historias. Pero los ejecutivos de ABC preferían que el foco estuviera puesto en el costado detectivesco y deductivo del superhéroe, al fin y al cabo carecía de súper poderes.
Una de las claves para que el programa tuviera buen rating era encontrar el actor que pudiera ponerse en las calzas del hombre murciélago. El elegido resultó Ty Hardin. El actor había sido descubierto por John Wayne y después había protagonizado durante cuatro años, de 1958 a 1962, Bronco, un western televisivo de moderado éxito. Luego siguió su carrera en Europa. Quería dar el salto al estrellato cinematográfico y aceptó varios Spaghetti Westerns. A esta altura sabemos que su suerte no fue la misma que la de Clint Eastwood.
Cuando le ofrecieron Batman, no aceptó y prefirió actuar en Pampa Salvaje, remake de Pampa Bárbara, también dirigida por el argentino Hugo Fregonese con guión de Homero Manzi y Ulises Petit de Murat. Con Robet Taylor a la cabeza la película fue rodada en España (¿habrá querido inaugurar el género del Mate Western?). Hardin no demostró un gran ojo para elegir proyectos. El mismo año rechazó la serie de Batman y Por un Puñado de Dólares de Sergio Leone.
Entonces fueron en busca de un actor al que veían en una propaganda de la chocolatada Quick. Adam West era elegante, de buen porte y parecía impasible. En la publicidad televisiva era el Capitán Q. Tenía una gorra de marinero y como una especie de James Bond algo chambón se salvaba de caer en una trampa en el piso, de una explosión y se lanzaba (con la caja del producto en la mano) por una ventana, casi en un anticipo de su descenso por el Batitubo. Todo eso lo hacía sin despeinarse casi sin ningún gesto más que una sonrisa entre irónica y divertida.
La publicidad que le dio el papel de Batman a Adam West
Los productores llegaron a un rápido acuerdo con West. Él no había tenido demasiada fortuna hasta el momento. Sólo había interpretado pequeños y esporádicos papeles en otras series. Estaba todo cerrado cuando lo llamaron para una prueba de cámara. Al llegar, su ánimo se desmoronó. Vestido con otro traje igual de ridículo que el suyo estaba Lyle Waggoner, un actor con más fama y recorrido. Los productores no le habían dicho que todavía debía competir contra alguien.
Waggoner (que luego actuaría en The Carl Burnett Show y en La Mujer Maravilla pero cuyo mayor logro profesional terminó siendo el de convertirse en el primer poster central de la revista Playgirl) hizo dupla con Peter Deyell. El compañero que le tocó a Adam West fue un joven de baja estatura y gesto ingenuo llamado Bert Gervis.
A ese joven alguien le avisó que estaban buscando a un actor como él para una nueva serie. Amante de las historietas, enloqueció cuando supo que iba a audicionar para Batman. Creyó que sus posibilidades eran buenas. Era chiquito, parecía tener menos años de los que tenía, mirada inocente y era muy ágil. Las condiciones para un Robin perfecto. Pero después se dio cuenta que las expectativas de quedarse con el rol no eran muchas. Una cuestión estadística: se presentaron 1100 candidatos. Cuando se enteró de este dato, decidió archivar sus ilusiones. Demasiados contendientes. Pero llegó el llamado de los productores. Debería enfrentar una prueba de cámara definitiva. Junto a él estaba uno de los candidatos a interpretar a Batman, Adam West. A esa altura, el futuro joven maravilla, ya había cambiado su nombre por el de Burt Ward.
Adam West tenía miedo. No le temía al fracaso, ni al ridículo. Hacía años que cosechaba rechazos y esta era su mejor oportunidad. Lo que le preocupaba era el éxito y la leyenda de Hollywood sobre los actores que interpretaban a héroes. La locura o la desgracia se abatía sobre ellos. Dos perfectos ejemplos: Johnny Weissmuller y George Reeves.
Casting de Burt Ward para el papel de Robin en Batman
Los directivos de la emisora seguían teniendo dudas pero hubo un punto de no retorno. La construcción de la Baticueva y del Batimóvil habían sido tan caros que había que probar el producto en pantalla, buscar de alguna manera recuperar la inversión. Hicieron algunas pruebas antes de emitirlo al aire y todas dieron resultados desastrosos: el público no sabía si lo que veía era en serio, se trataba de una parodia o los creadores habían errado el tono. Los pronósticos eran (muy) pesimistas.
El estreno se fijó para el miércoles 12 de enero de 1966. Eran dos capítulos por semana. Miércoles y jueves a las 19.30 hs.
“Uno actúa, dice sus líneas y tal vez entre una escena y otra pasan horas. Así se pierde perspectiva. El día que emitían el primer capítulo nos dejaron salir antes de la grabación para que lo viéramos en nuestras casas. La expectativa era enorme. Cuando vi la presentación, me vi dibujo, vi esos colores y escuché la música no podía creerlo. Luego estaban las peleas, los carteles con las interjecciones. Supe que teníamos un éxito, que mi vida había cambiado”, contó Ward en su libro de memorias Boy Wonder. My life in tights (Joven Maravilla. Mi vida en calzas).
Batman y Robin, los Encapotados, fueron uno de los grandes éxitos de la tevé de los ’60
Al escuchar los primeros acordes, uno ya podía adivinar que lo que seguía no era algo habitual. La música de Neil Hefti, el Batman Theme, trae reminiscencias de las series y películas de espionaje pero con aires de guitarras surferas, y cada tanto, siempre en el momento exacto, aparece el coro recordándonos el nombre de nuestro superhéroe. Los títulos de apertura corren mientras en el Dúo Dinámico (podría ser el Duro Dinámico por la rigidez de sus movimientos) corren y se pelean, con onomatopeyas incluidas, en dibujos animados de colores lisérgicos.
La serie fue un éxito inmediato. Ese nuevo lenguaje dio de lleno con el tono de la época y con su público: la familia veía televisión reunida en casa donde sólo había un aparato que solía ocupar el centro del living. Ella, la televisión, aglutinaba a su alrededor y Batman les hablaba a todos los integrantes. Y los divertía. ¿Era una serie medio tonta? ¿o era demasiado solemne? Nadie lo sabía demasiado bien. El camp en horario central.
El formato era bastante similar, casi monolítico, en especial en las dos primeras temporadas. Las historias duraban dos capítulos. Un villano provocaba un desastre y el comisionado lanzaba la Batiseñal. Bruno Díaz (Bruce Wayne) dejaba sus cosas, se convertía en Batman y salía a enfrentar al mal. Pero el final del primer capítulo nuestros héroes se encontraban en riesgo cierto de muerte (los villanos siempre se mostraron remolones y vuelteros como para liquidar a los superhéroes; el regodeo previo permitió demasiadas aventuras). La continuación, al día siguiente, comenzaba con la salvación del Dúo Dinámico y la persecución de los malvados hasta que, al final, triunfaban los buenos y la calma retornaba -hasta la semana siguiente- a Ciudad Gótica.
Batman y Robin junto al Batimóvil, uno de los emblemas de la serie.
Los personajes secundarios eran muy importantes. Alfred, el Comisionado, Batichica (que se incorpora de manera estable en la tercera temporada), la Tía Harriet, que fue creada a pedido de los directivos de ABC para eliminar las sospechas sobre la sexualidad de los protagonistas y no tener que andar explicando por qué dos varones vivían solos en esa mansión.
El otro gran gancho eran los villanos. Fueron muchísimas las estrellas de Hollywood que quisieron, aunque sea fugazmente, encarnar a alguno de ellos. Los más recordados fueron El Acertijo, el Pingüino, el Capitán Frío y el Guasón. El Acertijo que era alguien con escasa presencia en los comics se ganó un lugar en la serie gracias a la interpretación de Frank Gorshin (aunque fue reemplazado durante la segunda temporada). Gorshin participó en un programa de televisión todavía más histórico que Batman: estuvo invitado para realizar su rutina como imitador en el Show de Ed Sullivan, el día que los Beatles tocaron por primera vez en la televisión norteamericana.
El Guasón era César Romero que tenía un bigote fino que no aceptó afeitarse, lo que doblaba el trabajo del personal de maquillaje. El Pingüino era Burguess Meredith, que una década después alcanzaría la gloria con su papel de Mickey, el entrenador de Rocky Balboa. El Capitán Frío cambió todas las temporadas, siempre con grandes nombres: Otto Preminger, Eli Wallach y George Sanders. Otros actores que se pusieron los ropajes codiciados de villanos de Ciudad Gótica fueron: Vincent Price, Zsa Zsa Gabor, Tallulah Bankhead y Art Carney, entre muchos otros.
Pero había una villana más, insoslayable. Gatúbela. Inquietante, ronroneante, maléfica, seductora e inteligente. La atracción entre ella y Batman era evidente. También el enfrentamiento. Había tensión permanente. Ella era capaz de seducirlo, hasta de amarlo, de encender la pasión, y al mismo tiempo planificar con absoluta frialdad cómo asesinarlo. Gatúbela fue interpretada por la hermosa Julie Newmar en las dos primeras temporadas. Y por Eartha Kitt en apenas tres capítulos del año final.
Batman y Gatúbela, una de las villanas más encarnizadas, pero también el amor imposible del enmascarado. Hubo dos Gatúbelas en la serie, pero la de Julie Newmar quedó en la retina de todos los espectadores
Grandes estrellas realizaron cameos en “El Gag de la Ventana”. Asomaban sus cabezas y tenían un breve diálogo con el Dúo Dinámico mientras estos escalaban edificios. Por allí pasaron Jerry Lewis, Sammy Davis Jr. y George Raft entre otros.
Otra marca indeleble de la serie eran las peleas a golpes de puño, extrañas tomas y patadas que ocurrían en todos los capítulos. Ese era el momento para que aparecieron las onomatopeyas, en coloridos carteles, explotando en la cara del espectador, subrayando cada impacto, quitándoles seriedad, creando un código novedoso. ¡Bammm! ¡Awkkk! ¡Clunk!
La serie produjo la Batimania. Todos veían Batman, todos querían sus productos. El merchandising se vendía de manera extraordinaria. Los chicos se disfrazaban como el superhéroe, las réplicas del Batimóvil entraron en todas las casas. Adam West y Burt Ward grabaron discos (el de Robin con participación de Frank Zappa). Hacían presentaciones por todo Estados Unidos. Fueron tres años en los que se convirtieron en grandes estrellas y sus ingresos fueron millonarios (más por las actividades extras que por el salario televisivo).
El Dúo Dinámico con el entrañable Alfred, el mayordomo que siempre estaba para ayudarlos
La serie fue la primera en tener al mismo tiempo de estar en el aire una película en los cines. Para que volviera a suceder hubo que esperar más de dos décadas con Los Expedientes Secretos X. El film, en realidad, estaba pensado para ser estrenado antes que el programa televisivo como estrategia de marketing para atraer la atención de los espectadores. Pero se tuvo que postergar y se terminó filmando entre una y otra temporada del programa. No tuvo mayor suceso pero le dejó beneficios al Batman de la pantalla chica que heredó (gracias al mayor presupuesto de la película) la Batilancha y el Baticóptero.
Entre 1966 y 1968, la serie Batman fue un fenómeno de audiencia y de popularidad. El súper héroe del cómic dominaba la televisión en capítulos de media hora que combinaban aventuras, candidez, referencias pop, villanos tan malvados como inofensivos, humor y luminosidad.
Fueron 120 capítulos durante tres temporadas. En 1968, el rendimiento del programa había disminuido y era muy costoso de producir. Además, el clima social se iba enrareciendo. La ABC decidió dar de baja el programa. Sus protagonistas no se lamentaron demasiado. Creyeron que el éxito los seguiría acompañando. No comprendieron que lo que no los abandonaría era su personaje. Ninguno se pudo sacar el traje de encima nunca más. Adam West siempre será Batman.
Adam West y Burt Ward, además de interpretar a Batman y Robin, se hicieron grandes compinches en la vida real
En un movimiento que era habitual en la televisión norteamericana, un canal rival intentar reflotar la serie. Se reunió con los productores y para producir la cuarta temporada sólo puso como condición utilizar los mismos decorados ya construidos. Pero llegaron tarde: unos días antes habían sido demolidos, en especial la Baticueva. Era extremadamente caro reconstruir todo y la idea fue desechada.
Luego del éxito inicial de las historietas en la década del cuarenta, Batman traspasó a otros lenguajes. Llegaron unos cortos seriados para el cine. Pero con el paso de los años y el cambio de costumbres, la revista mermó sus ventas. Los esfuerzos por atraer al público no cejaron. Se incorporaron nuevos personajes, se reconvirtió a tira de ciencia ficción en los cincuenta; los guionistas probaron diversos caminos para mantenerlo vivo. El declive parecía inevitable.
Pero a mediados de los sesenta llegó la serie televisiva. Una serie anclada en su tiempo. Un híbrido, una rareza que navega entre la parodia, el humorismo involuntario y la ingenuidad. Una pieza pop.Bang! Awkkk. Kapow!. Ouch. Las onomatopeyas cubrían la pantalla, se sobreimprimían encima de las peleas, y los golpes teatrales. Batman bailaba a go-go. Textos infantiles recitados por hombre en trajes imposibles, uno o dos números más chicos que sus talles, que los encaraban con una solemnidad digna de Shakespeare. Esta versión camp del superhéroe, más luminosa que el resto de la reencarnaciones, es la que se grabó a fuego en miles de infancias en base a repeticiones televisivas. Una versión de Batman sin dilemas, sin desbordes ni capacidad de daño.
Las confesiones sexuales de Robin: un curioso tratamiento hormonal, orgías con Batman y el acoso de las fans
Es el Robin más conocido, el Joven Maravilla de la serie televisiva que triunfó en los años sesenta. Burt Ward, uno de los pocos del elenco original que aún vive, consiguió al inicio de su carrera, su papel más trascendente, casi el único. Alguien que no era actor y al que su primer personaje le cambió la vida. Pero que también dejó su figura tan asociada al universo Batman que después encontró pocas posibilidades.
Ward, al contrario de muchos de sus colegas, no vive ese rol que lo cristalizó como una condena, sino como una bendición. Agradece la exposición, la fama, el cariño de la gente y, en especial, el incremento exponencial de su vida sexual.
Adam West y Burt Ward en el Batman de los ’60s. Para el actor que interpretó a Robin, trabajar en la serie fue «una bendición»
Alguien le avisó que estaban buscando a un actor como él para una nueva serie. Amante de las historietas enloqueció cuando supo que iba a audicionar para Batman. Creyó que sus posibilidades eran buenas. Era chiquito, parecía tener menos años de los que tenía, gesto inocente y era muy ágil. Las condiciones para un Robin perfecto. Pero después se dio cuenta que las expectativas de quedarse con el rol no eran muchas. Una cuestión estadística: se presentaron 1100 candidatos. Cuando se enteró de este dato, Burt Ward decidió archivar sus ilusiones. Demasiados contendientes.
Pero llegó el llamado de los productores. Debería enfrentar una prueba de cámara definitiva. Junto a él estaba uno de los candidatos a interpretar a Batman, Adam West. Unas horas antes otra dupla había sido probada: Lyle Waggoner (después tuvo una larga carrera en el Show de Mary Tyler Moore y La Mujer Maravilla) y Peter Deyell. Los elegidos, ya sabemos, fueron West y Ward.
Bert Gervis -su verdadero nombre- no era trapecista como su personaje. Sus padres tenían un espectáculo de patinaje sobre hielo que recorría Estados Unidos y él integraba la troupe. Su conexión con el mundo del espectáculo se dio naturalmente. Apenas comenzó a acudir a castings decidió cambiar su nombre artístico. Bert se transformó en Burt y como su apellido le parecía complicada de pronunciar lo cambió por el materno.
La serie tuvo tres temporadas. Las dos primeras fueron enormemente exitosas. En total 120 capítulos entre 1966 y 1968. Los protagonistas se convirtieron en estrellas. Tenía un nuevo lenguaje. Camp, pop, humor, aventuras, las onomatopeyas; todo en colores fuertes y un aire inocente.
“Uno actúa, dice sus líneas y tal vez entre una escena y otra pasan horas. Así se pierde perspectiva. El día que emitían el primer capítulo nos dejaron salir antes de la grabación para que lo viéramos en nuestras casas. La expectativa era enorme. Cuando vi la presentación, me vi dibujado, vi esos colores y escuché la música de Neal Hefti, no podía creerlo. Luego estaban las peleas, los carteles con las interjecciones. Supe que teníamos un éxito, que mi vida había cambiado”, contó Ward.
El papel de Robin tenía algunas diferencias con el personaje del cómic. Su origen. En la serie no había margen para el pasado oscuro, para un chico huérfano tras la muerte violenta de sus padres. Así Robin, el Joven Maravilla, era el ladero de Batman pero sin mayores explicaciones.
Batman apareció por primera vez en la edición 27 de la revista Detective Comics. El personaje fue un éxito inmediato. Un superhéroe sin súper poderes. Un justiciero con un lado oscuro, con dos caras. No se permite usar armas de fuego (nos enteraremos después que por el recuerdo a lo sucedido con sus padres), ni asesinar. Pero sí puede hacer daño y desplegar su crueldad contra sus enemigos.
El nuevo superhéroe provocó tanto impacto que los guionistas continuaron durante unos números con las aventuras sin detenerse a explicar su pasado y sin molestarse en agregarle personajes a su alrededor. Por el momento no les hacía falta. Hasta que contaron el asesinato de sus padres y le sumaron a Alfred, el mayordomo discreto y leal. En el número 38 se incorporó alguien más. El anuncio estaba ya en la tapa. La presentación prometía: El Joven Maravilla. En el sector izquierdo, imperturbable como siempre, Batman. A su lado, entrando como una aparición de circo, atravesando un aro cubierto con un papel que destroza con su irrupción, Robin, su nuevo ladero.
Robin era Dick Grayson (para los latinos pasaría a ser Ricardo Tapia). Un chico que quedó huérfano cuando sus padres, artistas de circo, murieron en algo que pareció un accidente en medio de una función. Después sabremos que se trató de un atentado. Unos mafiosos extorsionan al dueño del circo y ante la falta de respuesta, sabotean el número de los trapecistas, los padres del futuro Robin. Batman lo acompañará a encontrar a los culpables y luego lo adoptará como ladero para luchar contra la injusticia. Los hermanó la orfandad.
La permanencia y popularidad de Batman puede tener varias claves, puede explicarse desde diversos ángulos. Pero, muy posiblemente, el factor más importante, el que determine su perdurabilidad sea esa ausencia de súperpoderes: su humanidad. Entendiendo este concepto más como vulnerabilidad, como inestabilidad demostrada en la lucha permanente, cotidiana, con los fantasmas del pasado, con sus carencias y contradicciones que como capacidad de empatía y solidaridad, de ayuda al prójimo. En la cabeza y el corazón de Batman habitan tormentas. Las contradicciones lo torturan; el dolor no se disipa. Su lucha contra el crimen responde a una predestinación, casi no hay opción en su accionar.
Robin por el contrario es un personaje menos oscuro, más alegre ya desde su vestimenta inspirado por Robin Hood con el amarillo, el rojo y el verde impactando a la vista.
Y en la serie es más alegre todavía. Sus muletillas (“Santas muletillas, Batman”), los gags, el atuendo extremadamente colorido, el aspecto infantil y en especial, la ausencia de explicaciones sobre su origen. En la serie no había margen para el pasado oscuro, para un chico huérfano tras la muerte violenta de sus padres. El Robin de Ward era el ladero de Batman pero sin mayores explicaciones.
Burt Ward, en el momento del comienzo de Batman, tenía 21 años pero debía encarnar a un adolescente. Casi un niño en calzas coloridas. Inocencia, bondad, búsqueda de la justicia. Alguien a quien todavía el tiempo no pudo erosionarle las ilusiones.
El actor contó que los productores le dijeron: “¿Sabés por qué te elegimos? Porque Robin tiene tu personalidad. Queremos que delante de cámara seas igual que en la vida real”.
Pese a eso, había algo que querían que modificara. Y no era menor.
La historia de la actuación desborda de desafíos físicos, de actores que se sometieron a transformaciones severas de su cuerpo para interpretar un papel. Ahí están las decenas de kilos que aumentó Robert De Niro para Toro Salvaje, o los que adelgazó Joaquin Phoenix para el Guasón; la nariz retocada de Gerardo Nieva en Gatica, o las modificaciones camaleónicas que encara Christian Bale en cada película.
Sin embargo, da la impresión que a ninguno se le pidió más que a Burt Ward.
Durante años corrieron leyendas en Hollywood sobre las orgías en las que ellos participaban. Se cuenta que Adam West y Frank Gorshin, que hacía de El Acertijo, fueron expulsados, desnudos, de una gran fiesta sexual porque en medio de ella se pusieron a interpretar sus personajes
Apenas la serie se convirtió en un suceso apareció un problema impensado. La Liga de Madres Católicas a Favor de la Decencia se quejó. Utilizó un recurso que durante décadas fue muy efectivo en la televisión. Una censura solapada. Una extorsión epistolar. Inundaron de cartas a los anunciantes amenazando no comprar sus productos si seguían apoyando el programa. ¿Cuál era el motivo de la queja? La anatomía del Joven Maravilla. Sobre la medibacha blanca, Robin llevaba un ajustada calzón verde. Y las señoras, que eran la voz oficial de la decencia, consideraban eso una verdadera indecencia. Los atributos masculinos de Robin, decían, se marcaban demasiado. La gente de vestuario probó distintas técnicas. Calzoncillos más ajustados, anatómicos que comprimieran más, un nuevo diseño de la pequeña calza, o en alguna escena la capa oportuna para taparlo.
Burt Ward se queja, con cierta amargura, que a Batman le ponían medias u otros implementos para marcar más sus órganos sexuales mientras que con él intentaban que no se le viera nada. Que se convirtiera en un especie de superhéroe eunuco. De todas maneras cada vez que escribe o habla del tema no puede dejar de mostrar su orgullo por la dotación que recibió naturalmente.
Ese tema fue un grave problema hasta que un productor creyó encontrar la solución. Algo drástica debe decirse. Le propuso -se supone que le exigió- que tomara unas pastillas que achicarían su miembro. Un tratamiento hormonal para que las calzas del Joven Maravilla no distrajeran a las decentes señoras de la liga.
Burt Ward cuenta que tomó las pastillas durante tres días. Su deseo de no dejar pasar la oportunidad, de dar la talla (literalmente), de vivir el sueño de ser un superhéroe y una estrella, creyó que bien lo valía. Pero sin decirle a nadie interrumpió el tratamiento. Tuvo una revelación. Vio la situación en perspectiva y se dio cuenta de lo evidente. Aquello que en el mundo del espectáculo parece razonable, en el mundo real configura una locura, un disparate que puede dejar un daño permanente. Y afectarlo anatómicamente y en su fertilidad.
Burt era 17 años más joven que Adam West. Su experiencia sexual era escasa, por no decir nula. A partir del éxito televisivo su vida cambió de manera rotunda. Y Batman fue quien lo guió en ese nuevo terreno de la seducción
La gran mayoría de estas historias, el actor las cuenta en su autobiografía. Las memorias de Burt Ward se llaman Boy Wonder. My life in tights (Joven Maravilla. Mi vida en calzas). El tono es picaresco y el contenido algo chismoso. Juega todo el tiempo con la tensión entre él y Adam West (entre Batman y Robin) y con el clima de época: dos jóvenes estrellas de la televisión en los sesenta y el manejo de la idolatría y las relaciones sexuales con sus fans y otras estrellas.
Ward narra una larga serie de “hazañas sexuales” surgidas a partir de la popularidad. Burt era 17 años más joven que Adam West, su compañero. Su experiencia sexual era escasa, por no decir nula. Esa inocencia, ese candor fue una de las causas de que obtuviera el papel. Sin embargo, pasó lo que pasa siempre. A partir del éxito televisivo su vida (y en especial su vida sexual) cambió de manera rotunda. Y Adam West, Batman, fue quien lo guió en ese nuevo terreno: “Hasta la serie sólo había salido con unas pocas chicas pero nada había pasado. Adam me arrastró a las mayores aventuras sexuales que uno se pueda imaginar. De nada a todo. ¡Sexo salvaje! ¡Y sin parar! Eran los años sesenta. En medio de la Revolución Sexual nosotros teníamos un éxito televisivo”, escribió Burt en sus memorias.
Las aventuras de Batman y Robin se extendían fuera del set. O dentro del set pero detrás de las cámaras. Las mujeres se abalanzaban sobre ellos. Muchas los preferían disfrazados. Querían sentir (o creer) que tenían relaciones con los superhéroes y no con los actores. “Aunque habría que reconocer que hacerlo con el traje puesto tenía sus limitaciones”, reconoció Adam West.
Robin por su parte lo recuerda de manera más festiva, sin incomodidades en su discurso: “Sucedían cosas mágicas. A las 7 de la mañana estábamos maquillándonos y un alud de mujeres nos invadía, nos rodeaba. Teníamos sexo detrás de los decorados, entre escena y escena, en nuestros trailers, en todos lados. Y los días que no rodábamos hacíamos presentaciones promocionales. Y en esos momentos todo se potenciaba. No parábamos”.
La actriz Shelley Winters, invitada de la serie, era conocida por sus avances a todo tipo de hombres, en especial a los más jóvenes que ella. En la primera escena que les tocó compartir, Robin estaba atado a una silla eléctrica de utilería. Ella, aprovechando la inmovilidad, se acercaba sugerentemente al actor, lo rozaba y le hablaba al oído. En el almuerzo, ella le entregó un regalo que él aceptó sonrojado: un libro titulado El encanto de las mujeres mayores.
Durante años corrieron leyendas en Hollywood sobre las orgías en las que ellos participaban. Se cuenta que Adam West y Frank Gorshin, que hacía de El Acertijo, fueron expulsados, desnudos, de una gran fiesta sexual porque en medio de ella se pusieron a interpretar sus personajes, lo que hizo reír a muchos y desconcentró a los otros participantes.
Si Burt Ward es más explícito en sus recuerdos, Adam West pocas veces habló de este aspecto y cuando lo hizo se mostró más reticente y discreto: “En cierto modo saqué partido de la fama. Y eso incluye todos los placeres humanos que usted pueda imaginar”. Aunque su compañero se haya animado a revelar que la fantasía de Adam West era realizar junto a Ward un Bati trío (lo llama así o Bati sandwich) con Yvonne Craig, la actriz que hacía de Batichica.
El énfasis que Burt Ward pone en sus aventuras puede tener diversos orígenes. Por un lado ese material era un buen gancho para vender más ejemplares de su libro. Por el otro, el subrayado en la Bati actividad sexual alejaría las sospechas de homosexualidad que míticamente se instaló sobre la pareja y que en una época sonaba como una imputación. “Siempre hicieron chistes sobre nuestra relación. Y así seguirá siendo mientras se pasen los programas. A nosotros nos causaba gracia. Teníamos tantas mujeres, tanta actividad sexual que no hubiéramos siquiera tenido tiempo para una relación homosexual”, escribió Ward.
Burt Ward siempre habló con mucho cariño de Adam West. Pese a la diferencia de edad forjaron una amistad sincera. En los comienzos hubo celos y cada uno peleó por su lugar. Pero la serie, el aura mítica que se generó alrededor de ella, los hermanó.
Luego de que la serie fuera dada de baja, llegó el tiempo de los revivals, de las repeticiones, de la transformación en objeto de culto, la caída en desgracia del género de superhéroes y el renacer con toda fuerza en la última década.
En ferias y eventos mantiene viva la leyenda; fue precursor en cobrar fotos autografiadas y presencias para satisfacer a los fans. El año pasado obtuvo el homenaje que, tal vez, nunca imaginó: instalaron una estrella con su nombre en el Paseo de la Fama en Los Ángeles.
Su principal labor en las últimas décadas fue, junto a su cuarta esposa Tracy Posner (hija del financista que inspiró el Gordon Gekko de la película Wall Street), el del cuidado de perros a través de una fundación. Por esa tarea fue reconocido en varias ocasiones. Según sus afirmaciones en dos décadas de trabajo salvaron la vida de más de 50.000 perros. En su casa tienen al menos 50 viviendo con ellos.
Después de interpretar a Robin, Burt Ward siguió intentando en el mundo de la actuación. Pero sus mejores años habían pasado. Participó en decenas de telefilms. Pero él siempre seguiría siendo el Robin pop, inocente y colorido que acompañaba al inmutable Batman de West. Todos esperaban que cada vez que abriera la boca la primera palabra de su parlamento fuera ¡Santas!.
Ancient Origins(A.Vucovik) — Desde tiempos inmemoriales, la gente tuvo la necesidad de venerar objetos de gran importancia: reliquias religiosas, símbolos míticos o representaciones de figuras sagradas. Y como respondiendo a esta necesidad, el establecimiento religioso lo ha proporcionado. A lo largo del tiempo, las reliquias han sido ampliamente adoradas en todo el mundo. Algunos de ellos son reliquias en el verdadero significado de ese término: objetos sagrados de la antigüedad que son una maravilla de presenciar. Por otra parte, algunas reliquias son simplemente extrañas. Al leer sobre ellos, podemos explorar fácilmente los límites de la creencia humana y analizar las complejas anatomías de la fe.
La bandera de las hadas es una de las reliquias del clan MacLeod en Escocia, y se dice que fue un regalo de las hadas a los jefes MacLeod
La bandera de las hadas: extraña reliquia del clan MacLeod en Escocia
Una reliquia no es necesariamente un artículo religioso. Algunos de ellos pueden ser reliquias y artefactos importantes con una larga herencia e historia. Uno de esos elementos es la llamada Bandera de las Hadas, una reliquia venerada y muy antigua de los jefes del clan escocés MacLeod. Conocido en escocés como Am Bratach Sìth, se guarda en la sede del clan en el castillo de Dunvegan y se considera una parte indivisible de su herencia.
La bandera de hadas está hecha de seda que se originó en el lejano oriente, lo que denota su estatus de lujo en la remota Isla de Skye. Siendo muy viejo, ahora está bastante desgarrado y hecho jirones y cubierto de diminutas «manchas de elfo» rojas. Envuelta en misterio, esta extraña reliquia ha alcanzado un estatus legendario y se dice que tiene propiedades mágicas y muchos poderes curativos. Sus orígenes son un tanto enigmáticos, y las leyendas afirman que los jefes MacLeod fueron obsequiados con la bandera por las hadas. Sin embargo, los estudiosos sugirieron que sus orígenes podrían no estar en las hadas, sino en las Cruzadas o las invasiones vikingas, para quienes podría haber sido un estandarte del cuervo. Sin embargo, sigue siendo uno de los más preciosos y extraños de Escocia.
Las huellas del profeta Mahoma es una selección de artefactos que se pueden visitar en todo el mundo islámico.
Las huellas de Mahoma: reliquias petrificadas del profeta
El fundador del Islam, el Profeta Muhammad es la figura más venerada de esta religión extendida. En consecuencia, al igual que en el cristianismo, las reliquias religiosas asociadas con él son abundantes. Pero uno se destaca como bastante peculiar: la huella petrificada de Mahoma. Algunos musulmanes creen que dondequiera que el profeta pisó, su pie izquierdo dejó una impresión que permaneció fija en su lugar.
Según numerosas fuentes escritas y orales, este profeta dejó numerosas huellas de este tipo en todo el mundo árabe. Una de esas supuestas huellas se encuentra en el Palacio de Topkapi en Estambul, donde es venerada por miles de creyentes cada año. Algunos otros ejemplos notables de sus huellas conservadas se encuentran en el mausoleo de Qaitbey en El Cairo, o en la Mezquita de la Huella en Qadam, justo al sur de Damasco y directamente en la ruta de peregrinaje a La Meca.
Numerosas leyendas están asociadas con estas peculiares reliquias. Una leyenda dice que un eunuco real del Nizam (soberano indio musulmán) descubrió una vez una huella después de ser guiado hacia ella por una visión onírica del propio profeta. Independientemente de lo que uno pueda creer, una huella petrificada es ciertamente un fenómeno extraño y también uno que es bastante difícil de replicar o falsificar hábilmente.
El relicario antes de ser robado
El Santo Prepucio de Jesucristo
Posiblemente una de las reliquias más extrañas del mundo, el Santo Prepucio es solo otra en una larga lista de reliquias asociadas con Jesucristo. Esta reliquia supuestamente se origina en la circuncisión de Cristo y se convirtió en un elemento religioso importante en los primeros períodos del cristianismo. Se le han atribuido numerosos poderes curativos a este prepucio y pronto fue reclamado como un artículo preciado por varias iglesias en Europa.
Junto al cordón umbilical de Cristo, el prepucio tuvo un largo y turbulento viaje por la Europa medieval. En el año 800 d.C., el rey Carlomagno la entregó como regalo al Papa León III, quien probablemente recibió la reliquia como regalo de manos de la emperatriz bizantina Irene. El Papa guardó la reliquia en una lujosa cruz de oro con joyas, que se mantuvo bajo el altar de la Capilla de San Lorenzo en Roma.
Por desgracia, con el Saqueo de Roma en 1527, la cruz con joyas con el prepucio de Jesús fue saqueada y luego recuperada en un pueblo al norte de Roma, Calcata, donde, según los informes, se mantuvo hasta 1983, cuando fue nuevamente robada. Sin embargo, su autenticidad en ese momento era dudosa en el mejor de los casos, y la existencia real del Santo Prepucio sigue siendo un gran enigma. Sin embargo, en lo que respecta a las reliquias extrañas, la veneración de un prepucio es definitivamente una práctica extraña.
El descubrimiento del mecanismo de Antikythera en un naufragio frente a la costa de la isla griega de Antikythera demuestra la existencia de tecnología avanzada ya en el año 100 a.C.
El mecanismo de Antikythera: la antigua computadora analógica
Así como las reliquias religiosas tienen mucha importancia para los creyentes, también las reliquias de las civilizaciones antiguas tienen importancia para los entusiastas de la historia de todo el mundo. El mecanismo de Antikythera sigue siendo uno de los descubrimientos más extraños y enigmáticos relacionados con los antiguos griegos, que desconcierta a los científicos hasta el día de hoy. Fue descubierto en 1901 frente a la costa de la isla griega llamada Antikythera, dentro de un naufragio a una profundidad de 45 metros.
Pronto se reconocieron los complejos engranajes y piezas del mecanismo que lo componen y desde entonces este artículo ha sido reconocido como una de las primeras computadoras analógicas del mundo. Lo que lo hace tan extraño es la época en que se construyó. Fabricado aproximadamente en el año 100 a.C., es sorprendentemente avanzado y parece casi futurista en muchos sentidos.
Este dispositivo es un complejo mecanismo de relojería que contiene más de 30 delicados engranajes de bronce. Los científicos propusieron que se usara como un planetario, utilizado por los antiguos griegos para predecir posiciones astronómicas y eclipses. Dicho conocimiento podría usarse para fines astrológicos y de calendario y proporcionarles esta información con décadas de anticipación. Como tal, es sin duda una de las reliquias más enigmáticas del mundo antiguo.
¡Golden Palace Events compró la extraña reliquia religiosa, un sándwich de queso a la parrilla con una representación del rostro de la Virgen María, en 2004 por la asombrosa suma de $28,000!
El sándwich de queso asado Virgen María
Si, lo leíste bien. Cuando se trata de reliquias religiosas, las opciones se vuelven ilimitadas. No todas las reliquias religiosas se descubrieron en la historia antigua. La vieja manifestación tostada y sándwich de figuras sagradas es la verdadera reliquia de los tiempos modernos, por extraño que parezca. Una mujer de Fort Lauderdale en Florida, EE.UU., llamada Diana Duyser, vendió su sándwich de queso a la parrilla de 10 años en 2004, sin un bocado, ¡por $ 28,000 en una subasta en línea! Pero no era un sándwich ordinario de queso a la parrilla: supuestamente tenía la imagen del rostro de la Virgen María. La Sra. Duyser mantuvo el sándwich sellado durante 10 años antes de decidir intentar venderlo; nunca asumió que alcanzaría un precio tan estelar.
Para los fieles, podría llamarse milagro. Sin embargo, aquellos con un poco más de razón se darán cuenta de que se trata simplemente de una curiosa coincidencia: la corteza oscura formó un patrón que sorprendentemente representa con precisión un rostro femenino. Esta extraña reliquia moderna fue comprada por un casino en línea, el Golden Palace, cuyos representantes dicen que entendieron rápidamente la novedad de una «parte tan reconocible de la cultura pop moderna». No dudaron en pagar $ 28,000 (£ 20,113) para poseerlo. ¡Esto lo convierte en el sándwich de queso a la parrilla más caro del mundo!
Efigie de cera de San Datian en la Iglesia del Santísimo Redentor de Nueva York.
El Redentor de San Datian en Nueva York
La tradición de los santos de las catacumbas se extendió como la pólvora por el mundo cristiano, cuando las reliquias sagradas y los esqueletos conservados de «santos» comenzaron a emerger en todo el mundo. Una de esas reliquias sagradas es considerablemente más extraña que las demás, y llegó hasta Nueva York. Esta reliquia es el cuerpo de San Datian.
Esta extraña reliquia se encuentra en un sarcófago de vidrio en la Iglesia del Santísimo Redentor en East Village, Nueva York. No se sabe mucho sobre San Datian. De hecho, este santo es prácticamente desconocido en las fuentes escritas conservadas. Es posible que Datian fuera un cruel líder romano que persiguió celosamente a los cristianos, pero luego se arrepintió, se convirtió en monje y luego fue martirizado.
Los restos (huesos) de este santo llegaron a la iglesia en 1892 y fueron alojados en una efigie de cera realista. Las reliquias fueron donadas a la iglesia por una rica dama italiana, pero el origen anterior de los huesos sigue siendo un misterio. Pero algunas personas rápidamente cuestionaron la autenticidad de estos restos. Ya en 1897 se sugirió que los restos encerrados son en realidad los de un oficial de policía asesinado a tiros mientras defendía la iglesia de un robo. Esta creencia se mantuvo muy extendida hasta finales de la década de 1940. La verdad sobre esta extraña reliquia sigue siendo desconocida.
El Hombre León de Hohlenstein-Stadel fue descubierto en una cueva en 1939 en Alemania y se considera la figura zoomorfa más antigua del mundo.
El hombre león de Hohlenstein-Stadel: reliquia de marfil prehistórica
La religión, ya sea monoteísta o politeísta, tiene orígenes profundos y antiguos. ¿Qué creencias tenían nuestros primeros antepasados? ¿Han sobrevivido algunas de sus antiguas reliquias hasta hoy? El hombre león, también conocido como Löwenmensch, es una elaborada figura de marfil de mamut prehistórico que muy posiblemente representa a un antiguo ser mítico adorado por el hombre prehistórico. En 1939 fue descubierto en una cueva en Alemania y se considera la figura zoomorfa más antigua del mundo. Data del Paleolítico superior, tiene aproximadamente 40.000 años y está hecho de marfil de mamut.
Los investigadores llegaron a la conclusión de que la figura con cabeza de león era una parte importante de la mitología de los humanos paleolíticos que habitaban esta región. También podría ser una de las primeras conexiones con el chamanismo. Profundiza el misterio de numerosas representaciones paleolíticas de «hombres-bestia», como el hombre con cabeza de pájaro de la cueva de Lascaux, la mujer león de la cueva de Chauvet o el «brujo» con cabeza de ciervo de la cueva de Trois Frères. La prehistoria fue indudablemente extraña, vista ahora desde nuestro punto de vista moderno, y las reliquias antiguas son todo lo que queda de sus sistemas de creencias.
La Capilla de la Gruta de la Leche de Nuestra Señora de Belén toma su nombre de la creencia de que la Virgen María se refugió en una cueva con el Niño Jesús y una gota de su leche cayó al suelo de la cueva, volviéndola blanca.
Leche Materna de la Virgen María en Belén
Otra de una larga lista de extrañas reliquias cristianas es la llamada leche materna de la Virgen María. La Virgen que amamanta o Maddona Lactans, a menudo se ha representado en el arte religioso cristiano, alimentando al niño Jesús en su pecho. ¿Pero sabías que su leche materna es venerada como una reliquia? Está situado en la Capilla de la Gruta de la Leche de Nuestra Señora en Belén, a unos 10 km al sur de Jerusalén. Desde la época bizantina, este sitio ha sido frecuentado como uno de los principales lugares de peregrinaje cristiano. Se cree que la Virgen María encontró refugio en esta gruta con el niño Jesús y mientras lo amamantaba, una gota de su leche cayó al suelo de la cueva y la blanqueó.
Los peregrinos visitan este sitio, especialmente aquellas parejas que buscan concebir un hijo ya que los fieles creen que este santuario ayuda a quienes sufren de infertilidad. Los funcionarios católicos buscaron sacar provecho de esta creencia, vendiendo polvo de piedra caliza hecha de la piedra de la gruta, que debía diluirse en agua y beberse. Supuestamente ayuda a curar la infertilidad. ¿Pensaste que la veneración de un prepucio es extraña? ¿Qué tal beber suelo de cueva en polvo? Esta extraña reliquia es tan extraña como puede ser.
La Venus de Hohle Fels
La Venus de Hohle Fels: escultura de marfil de 40.000 años
Las figuras de Venus son las reliquias más emblemáticas de la historia más antigua del mundo. Estos símbolos de fertilidad fueron uno de los principales elementos de culto para los primeros humanos y ofrecen una gran comprensión de sus creencias crípticas y misteriosas. La Venus de Hohle Fels es una de las reliquias antiguas más extrañas y puede interpretarse de muchas maneras. Desenterrada en la cueva de Hohle Fels en Alemania, esta escultura de marfil data del comienzo del período Paleolítico superior, hace unos 40.000 años. Es la representación más antigua e indiscutible de un ser humano y nos da un vistazo crucial a los primeros orígenes de los Cromañón en Europa.
Esta reliquia puede parecernos extraña, pero para el hombre primitivo podría haber sido un concepto mítico reverenciado. Representa a una mujer rolliza, tal vez incluso obesa, con senos enormes, una barriga grande (embarazada) y una vulva prominente. Estas son conexiones claras con la fertilidad. Se puede entender fácilmente que la vida era bastante dura en el Paleolítico superior y que las tasas de mortalidad infantil podrían haber sido bastante altas. Las personas probablemente también estaban desnutridas y delgadas, por lo que la representación de una mujer rolliza, sana y gorda podría haber sido un ideal de salud, fertilidad, prosperidad y buena vida. De cualquier manera, nunca sabremos el verdadero significado de las figuras de Venus, y esta sigue siendo una reliquia antigua verdaderamente extraña.
Bob Dylan, una de las leyendas vivas de la música, acaba de cumplió 80 años este 24 de mayo pasado.
Su voz es una de las más reconocibles, pero solo cuando canta, porque Dylan no habla mucho, al menos ante las cámaras y los periodistas. Su vida es un misterio que ha sido contado de todas las maneras posibles: libros, artículos, documentales y, el próximo año, incluso a través de un museo, el Bob Dylan Center, en la ciudad de Tulsa, que estará dedicado a su vida y su carrera musical.
Mucha información sobre él siempre a través de otras voces, y en muy pocas ocasiones mediante la suya propia.
acobo Celnik es escritor, editor, docente, periodista y autor de varios libros sobre música, entre los que se encuentra ‘Bob Dylan. A las puertas del cielo’
Con su ayuda, vamos a intentar desentrañar la vida de este icono de la música del siglo XX que trae de cabeza a los biógrafos y estudiosos más obsesionados con su figura. Y es que es tanta la incógnita que dos de los biógrafos más reconocidos de Dylan se pelean por la veracidad de sus informaciones. ‘La doble vida de Bob Dylan’, una biografía de Clinton Heylin que acaba de salir a la venta con motivo del 80 cumpleaños del cantautor, plantea que este ficcionó partes de su vida privada y que construyó un personaje público falseando datos de su pasado. Sus peleas con Howard Sounes, bestseller 2001 con la biografía ‘Por la autopista: La vida de Bob Dylan’, han sido y son sonadas.
Resulta curioso que un artista como Dylan, que cuenta con millones de fans alrededor de todo el mundo, posea a su vez una cara tan oculta. ¿Por qué ocurre esto?
Jacobo Celnik nos explica que “Dylan siempre fue un personaje ambiguo desde el principio de su carrera. Cuando al principio comienzan a hacerle todo el proceso de relaciones públicas en la casa discográfica Columbia, le piden información sobre su vida, sobre sus padres, etc, y dice mentiras. Dice que su padre ha muerto, que era panadero…, pero la realidad era otra. Una cosa es el Bob Dylan que tiene la máscara puesta, que es un performer, un gran intérprete y compositor, y otra cosa es el Dylan real. Esa faceta de él siempre ha sido muy ambigua. Él tiene una premisa, sacada de Antoine de Saint-Exupéry, del libro ‘El principito’, que dice “yo soy otro”. Esto ha sido una constante en su obra. En el álbum ‘Nashville Skyline’ hay canciones que si las escuchas, parece que no fuera Bob Dylan, sino otro cantante. Esa ambigüedad ha estado siempre presente en su vida y obra. Por eso fascina su figura, porque es un ser indescifrable. Esa cara oculta de su vida está presente en sus letras. Siempre está ahí ese discurso para confundir. Pero el que confunde reina”.
Algunos datos llamativos de la vida Dylan han apuntado en el pasado a que en su infancia fue a parar a un reformatorio, que fue criado por una familia de acogida y que incluso se escapó de su casa a los 12 años. Heylin asegura que esto no es cierto. ¿Qué es lo que se sabe hoy? Teniendo en cuenta las distintas investigaciones, ¿cómo vivió su infancia Dylan y cuál fue su realidad familiar que más se puede acercar a la verdad? Jacobo Celnik nos da las claves: “Si revisas el libro de Jonathan Cott, ‘Dylan sobre Dylan’, uno se da cuenta de que Bob Dylan tiene versiones diferentes sobre su pasado familiar. De la infancia de Dylan lo que sí sabemos es que crece en un hogar judío de clase media en Minnesota, en el seno de una familia trabajadora hija de inmigrantes que llegaron de la Unión Soviética a Estados Unidos. Su padre era electricista y tenían una tienda de electrodomésticos. Así que, por un lado, tenemos a un Dylan con una infancia en una familia trabajadora, apegada a la tradición judía, que va a la sinagoga con su padre, etc. Él era el centro de la familia. Era como una esponja que aprende rápido. Muy joven aprende a tocar el piano y la guitarra. Estudia en una escuela de secundaria estatal que tiene una relación tradicional con el judaísmo”.
Sin embargo, Celnik asegura que Dylan no encaja bien con su entorno. “Hay como una incomodidad latente. Pensemos en Hibbing y Duluth, en Minnesota, dos pueblos pequeños, recónditos… Crece con una mirada muy diferente de su vida, nutrida por su placer por la lectura y marcada por la música country y folk. Era melómano y en su juventud era cliente habitual de una tienda de discos en Tuluth. La radio también lo marca profundamente. Hay un momento de quiebre en su vida, con 15 o 16 años, que es cuando escucha a Bill Haley cantando ‘Rock around the clock’ y cuando ve a Jerry Lee Lewis. Esto le cambia la forma de ver el mundo. La libertad, el ritmo, el baile… Llega a la universidad ya cuestionando con fuerza si su lugar está ahí”.
Al hablar sobre sus relaciones sentimentales, Sounes reveló que Dylan tenía un segundo matrimonio secreto, con una mujer llamada Carolyn Dennis. La noticia corrió como la pólvora. ¿Qué se sabe de la vida sentimental de Dylan? ¿Quiénes fueron sus parejas y cómo se desarrollaron estas historias de amor?
Jacobo Celnik asegura que, personalmente, no posee más datos sobre esta mujer, más allá de los que se han ofrecido en la prensa y se centra en otras mujeres a las que sí considera icónicas en la vida de Dylan: “Aunque él habla siempre de una novia en Minnesota que se llamaba Echo, la primera mujer icónica en su vida es Suze Rotolo, que es la mujer que aparece inmortalizada en la portada de ‘The Freewheelin’ Bob Dylan’ y a la que dedica varias canciones. Pero después hay dos mujeres que son las más relevantes en su vida: Joan Báez y Sara Dylan. A Báez la conoce en el 65 y su relación pasa por periodos de profundo enamoramiento y admiración mutua y donde hay un activismo político persistente en Báez y no tanto en Dylan, a quien nunca le gustó que lo encasillaran en ningún bando político. Cuando él se empieza a desligar de la parte política, hay un distanciamiento con Báez. Luego aparece Sara, que era amiga del mánager de Bob Dylan. Fruto de ese matrimonio tuvo cuatro hijos:Jesse, Anna Lea, Samuel Isaac y Jakob. Estos dos últimos son muy importantes en la discografía de Dylan, porque les dedica varias canciones, entre ellas ‘For ever young’, dedicada a Samuel. Jakob es el que ha seguido sus pasos en la música, como líder del grupo The Wallflowers”.
Joan Báez, en 2015.
“La relación con Sara Dylan es complicada dentro de su obra. En el 75 empiezan a tener problemas y muchas canciones de esa época hablan de Sara. ‘Blood on the Tracks’ es un disco de desamor dedicado en su totalidad a Sara Dylan. Desde el año 77, Dylan comienza una etapa en la que se sumerge en el cristianismo. Lo hizo porque no pudo arreglar su matrimonio con Sara”.
Solitario, huraño, poco amable, con un punto divo, incluso cruel con sus seguidores y su equipo… Se ha dicho de todo sobre Bob Dylan, pero ¿cómo es la verdadera personalidad del artista? Como gran estudioso de Dylan, Jacobo Celnik lo describe como “camaleónico y enigmático. Es un artista en el sentido completo de la palabra. La imagen pública del artista no significa que el artista sea necesariamente así. Y quién sabe si Dylan en la intimidad es un tipo simpático que cuenta muchos chistes. Pero lo cierto es que sí es un ser solitario y algo retraído. Si ves las sesiones de grabación de la canción ‘We are the world’, se ve a Bob Dylan como perdido. Para poder descifrar su personalidad, diría que es enigmático, camaleónico pero absolutamente coherente con su rol de artista. Intuyo que es un personaje tímido que en cierta manera se siente abrumado por la fama y lo sobrepasa”.
Dylan ha alcanzado hoy la edad de 80 años, pero a punto estuvo de perder la vida mucho antes. Fue cuando sufrió un accidente de moto. “En torno a ese accidente hay muchos mitos”, aclara Jacobo Celnik. “Sucede cerca de Woodstock, en Nueva York. Allí vivía en una granja con Sara. Fue en el año 66. Hay muchas versiones sobre el accidente: que el sol lo cegó, que la moto resbaló con aceite esparcido en la carretera… Lo cierto es que ese accidente lo dejó fuera de combate durante un año porque se rompe una vértebra y queda con problemas de movilidad. Lo lleva con cautela, una vez más para no hacer mucho ruido mediático. Antes de ese accidente ya gozaba de cierta popularidad por su ‘Like a Rolling Stone’. A Bob Dylan, dentro de lo malo, le viene bien el accidente porque vivía un momento de controversia. Había electrificado su sonido folk, había metido la guitarra eléctrica en sus canciones y muchos fanáticos lo calificaron de judas por haber roto con esa tradición del cantautor folk. Él estaba cansado de tener que dar explicaciones y no se sentía para nada la voz de su generación. Ese accidente sucede en ese momento de cansancio y ese repliegue le viene bien, aunque lo aleja de uno de los momentos más míticos de la música. Parece ser que las secuelas del accidente no le permitieron estar en Woodstock”.
Bob Dylan, durante un concierto en 2004.
Pero si hay un periodo en la vida de Dylan que fascina a Jacobo Celnik es el que se conoce como los ‘Jesus years’, un proceso de conversión al cristianismo que arranca en enero del 79 cuando su relación con Sara finaliza. “Conoce a un grupo de pastores de la comunidad de la villa de California y se da cuenta de que hay un camino espiritual para recomponer las piezas emocionales de su vida. En sus canciones hay una mirada muy distinta de la vida, del amor, de las relaciones. Es extraño, porque un judío no puede convertirse al cristianismo. Un judío no deja de ser judío, Él no dejó de serlo, pero no vio problema en mirar hacia al cristianismo como una opción de salvación. Ese periodo es muy interesante porque existe una mirada analítica al Nuevo Testamento y hay un cambio en la narrativa de sus letras y una experimentación con el lenguaje”.
Todas las estrellas terminan apagándose. Es ley de vida. Uno podría pensar que, con 80 años, Dylan también lo hace, pero de momento sigue dando guerra desde su mansión de Malibú, donde ha vivido en solitario y recluido en la pandemia: “El año pasado sorprendió a sus seguidores sacando un álbum que se llama ‘Rough and Rowdy Ways’ y, a juzgar por lo que ahí mostró y conociendo su capacidad tan prolífica de componer, seguro que tiene muchas canciones que verán la luz pronto”, nos comenta Jacobo Celnik cruzando los dedos para que esta intuición se cumpla mientras suplica que al menos continúe apareciendo un poco de genialidad entre tanto reguetón.
Que el Dios judío o cristiano te oiga, Jacobo.
Los atormentados amores de Bob Dylan
De Robert Allen Zimmerman, así llamado realmente Bob Dylan, se sabe que su primera amante fue Joan Báez, considerada en su tiempo, finales de los años 50, como «la reina del folk». Con una tesitura de soprano, este norteamericana nacida en Puebla, México, era por entonces una destacada intérprete, ganadora de tres discos de oro, cuando conoció a un desconocido cantautor, de aire desgarbado, una ya visible pelambrera y ajeno a cualquier convención social en su vestimenta. Un anticipo de cómo sería en líneas generales la juventud de posteriores años.
Era el año 1961 y el encuentro acaeció en un festival, el Gerde´s Folk. La amistad entre ambos se forjó en los garitos existentes en el Greenwich Village neoyorquino. El chico era Bob Dylan, componía baladas y Joan Báez no sólo las encontró maravillosas; es que se enamoró como una colegiala del recién llegado. Lo curioso es que junto a Joan estaba su hermana Mimi, que es al principio de la que se prendó Bob. Pero Joan, persuasiva y prendada de él lo protegió, lo ayudó y lo llevó consigo a una gira donde en poco tiempo, si bien la estrella era Joan, él resultó ser un descubrimiento para los jóvenes esos primeros años 60.
Sus letras contenían unas palabras, unos conceptos, hasta entonces no cultivados por otros cantautores. El Festival de Woodstock sería el arranque para aquel extraordinario binomio de artistas. Se convirtieron en el referente para los jóvenes luchando en pro de los derechos civiles. Mas aquella sucesión de canciones surgidas en esa época, etiquetadas como de protesta, no acababan de entusiasmar a Dylan. Y entre discusiones al respecto y pérdida de interés sentimental hacia ella, su relación fue enfriándose.
Influyó también que a finales de 1964 él acudió a la boda de su representante y allí conoció a una atractiva modelo, aspirante a aparecer en las páginas de «Playboy», llamada Sarah Lownds. No le importó a ésta, casada con el fotógrafo Hans Lownds y madre de una hija, María, abandonar su casa unas semanas después para instalarse en una habitación contigua a la que ocupaba el cantante en el hotel Chelsea.
Sara Dylan
A Bob Dylan se le presentó la ocasión de marcharse a Inglaterra, meca entonces de la más avanzada música juvenil europea.
Lo hizo al frente de la Paul Butterfield Blues Band. Joan Báez lo siguió, con la esperanza de reconquistar a su amor, pero él no se dejó.
Reconocería mucho después que en aquella ocasión estuvo muy desconsiderado con Joan, pues ésta le pidió el favor de dejarla subir al escenario en el Festival de Newport, y Dylan se negó.
Para Joan Báez fue una decepción. Pero Bob Dylan ya no podía dejar en la estacada a Sara Lownds, que esperaba un hijo de él. Embarazada, contrajeron matrimonio el 22 de noviembre de 1965.
Ceremonia secreta, sólo con la presencia de un par de testigos. El New York Post informó del enlace ¡un año más tarde! La hija que ella tuvo con su anterior marido se fue a vivir con ellos y Bob la adoptó como propia. Y el pequeño que vino al mundo fue bautizado con el nombre de Jesse. La pareja tuvo dos hijos más: Samuel y Jacob.
Por su parte, Joan Báez, en tanto seguía protestando por la guerra de Vietnam, encontró a un estudiante con el que hizo buenas migas, pues pensaba como ella. Es curioso que se conocieron en la cárcel de Santa Rita Jail, donde él llevaba un tiempo cumpliendo condena y ella ocupaba la sección de mujeres por haber armado un alboroto a las puertas de un cuartel. Cuando quedaron libres prepararon su boda, en marzo de 1968 y se fueron a vivir a una comuna, donde cultivaban verduras. A David Harris, que así se llamaba el esposo, lo volvieron a encarcelar por negarse a ingresar en el Ejército.
Ella tuvo un hijo de esa relación, Gabriel y como el padre seguía preso, decidió divorciarse en 1973. Aún seguía acordándose de Bob Dylan. Éste, por su parte, ya estaba hasta el gorro de su mujer, Sara. No se entendían. Ella lo acusó de maltratador. Firmaron el divorcio, que al cantautor le costó un ojo de la cara: treinta y seis millones de dólares. Con la condición imprescindible de que jamás ninguno de los dos se refiriera públicamente a su desastroso matrimonio contando detalles a las revistas del chismorreo. Sarah no abrió la boca para nada. Y Dylan se hizo cargo de la prole.
Extrañamente a su personalidad, fue un buen padre, al menos a sus hijos los protegió. Era el año 1975 cuando Joan Báez, que no dejaba de pensar en él, retomó la amistad con su antiguo amante. Ambos se enrolaron en una gira conocida con la leyenda Rolling Thunder Revue. Y compusieron la banda de una película, Ronaldo y Clara, de cuyo rodaje se encargó totalmente él. Volvieron las noches de pasión en la pareja. Joan Báez siempre lo consideró el hombre de su vida, para el que creó estas canciones, entre otras: «To Bobby», «Diamonds and Rust» y sobre todo «Winds of the Old Days», donde recordaba lo mucho que él la hacía sufrir en aquellos días ventosos y de furia. Porque Dylan no parece fuera tierno nunca con las mujeres. Pero lo disimulaba, como tantas otras cosas de su maldito carácter, su inestabilidad, sus cambios de humor.
El caso es que se decidió a componerle una melodía a su amada, a Joan, que resultó ser «Spanish in the loving tongue». El español es la lengua del amor. Quedaba muy lírico, muy bonito, pero como Joan Báez declaró: «Si él nunca quiso aprenderse ni una palabra en español». Porque Joan Báez, como sabrán, es bilingüe. Cuando al preguntarle por Bob Dylan lo definió con esta frase: «No es un hombre normal». Aquella reanudación de sus amores en 1975 tuvo su punto final un par de años después. En 1978 él contrató para sus conciertos a una vocalista que había formado parte de los coros de Stevie Wonder, Carol Dennis. De la colaboración profesional entre escenarios y viajes acabaron un día encamados. Ocho años más tarde se celebraron sus esponsales. También en secreto. Tuvieron una niña, Desirée. Se divorciaron en 1992, y también se preocupó de la pequeña, estando de acuerdo en pasarle una pensión a su «ex».
Los destinos de Bob Dylan y Joan Báez volverían a encontrarse en 1984, cuando cantaron nuevamente juntos en una gira organizada por Carlos Santana. Yo creo que el amor que ella seguía sintiendo por Bob, no siendo correspondido por él con la misma intensidad, no se apagaría en los decenios siguientes, hasta la actualidad. Pero las rarezas del divo, como ella repito me confió, imposibilitaban una estabilidad entre los dos. Que, por cierto, aunque parezca un contrasentido, coincidían en una cosa. Joan confesaría: «Estoy hecha para vivir sola». Que es lo mismo que ha acabado haciendo él. Cuando pasó por el mal trago de una pericarditis, de todos sus hijos, la única que lo cuidó fue María, precisamente la niña adoptada cuando celebró su primer matrimonio.
A lo largo de los años, aunque muy de tarde en tarde, en publicaciones musicales como Rolling Stone, Bob Dylan ha realizado algunas declaraciones, a las que dudamos darle mucho crédito. Como contar que se llevó mal con sus padres y que se fue de casa, lo que era mentira. Sucede que no quería involucrarlos en sus embrollos. Confesó ser adicto a la heroína, pero eso lo desmintió en otra ocasión. Es probable que abusara de las drogas más de una vez. Como anécdota se contaba que fue él quien facilitó por primera vez marihuana a John Lennon y a Paul MacCartney, lo que quizás sea otra falsedad. ¿O es que Los Beatles no conocían ya toda clase de sustancias desde su etapa en Hamburgo, pasando luego por Liverpool y Londres? El caso es que las extravagancias de Dylan han sido una constante.
Para provocar a su clientela, afirmaba haber sido prostituto. Cosas de un tipo difícil de clasificar, genial por otra parte por su ya abultado repertorio musical. Estrafalario, ajeno a todo convencionalismo. Le importó un pepino que le concedieran el premio Príncipe de Asturias y se negó a viajar a Oviedo. Lo mismo que ha repetido con el caso del Nobel. Insistimos: un tío muy raro…
elhistoriador.es — Desde los comienzos de la era cristiana y durante la Edad Media, el texto del Apocalipsis inspiró y potenció la imaginación de los artistas, debido a la riqueza de sus visiones proféticas y al poder de sus símbolos.
El Apocalipsis de Valenciennes incluye los primeros restos de ciclos completos de ilustraciones bíblicas.
El Tetramorfo
Las páginas de este Apocalipsis están enriquecidas con 39 miniaturas de colores acentuados, siempre colocadas junto al texto. Cada miniatura está enmarcada o entrelazada con elementos geométricos así como con breves fragmentos de texto que permiten al lector sumergirse en el drama de la narración y meditar sobre ella. El manuscrito se abre con un retrato de Juan en el que el evangelista exige imperiosamente la atención del lector con la mirada y con la mano derecha sobre el corazón, mientras que en su boca parece que resuenan las primeras palabras del texto.
Jinetes del Apocalipsis.
Las ilustraciones del Apocalipsis de Valenciennes derivan de un ciclo de imágenes que fueron llevadas desde Roma al monasterio de Wearmouth-Jarrow por el abad Benito Bischoff en un viaje que realizó en el año 676.
Los Jinetes del Apocalipsis.
Si bien “Otoltus” es el nombre del escriba del Apocalipsis de Valenciennes, no se conoce con exactitud su lugar de origen. Sus ilustraciones se pueden comparar estilísticamente con las miniaturas de un códice contemporáneo de los Evangelios, procedente de Renania Central, y también con las ilustraciones de un manuscrito del “Carmen Paschale” de Sedulius, originario de Flandes. Esto hace que el lugar de origen del Apocalipsis de Valenciennes sea motivo de controversia entre los especialistas.
Los ancianos.
Esta controversia adquiere en España un significado especial, ya que el Apocalipsis de Valenciennes es, sin ningún género de dudas, la cuna de las miniaturas de los Beatos de Liébana. Los especialistas en la materia coinciden al afirmar que esta obra es el origen de la imagen apocalíptica europea, y más concretamente de la Península Ibérica.
La mujer vestida de sol y el dragón de las siete cabezas
Con posterioridad a la elaboración en el siglo IX de las miniaturas de este códice se incorporó en los folios 1-3 la historia del arca de Oviedo y de las reliquias que contenía, enumerando los lugares por las que pasó el arca: Jerusalén, Africa, Cartagena, Toledo y Asturias. Este texto data del siglo XI, y la relación de las reliquias que enumera es la versión oficial que la catedral de Oviedo da a los peregrinos.
Babilonia sentada sobre el dragón.
La importancia del Apocalipsis de Valenciennes radica en que demuestra que tanto la historia como la tradición de las reliquias son anteriores a Pelayo, si bien el relato posterior que realiza Pelayo queda avalado por el texto de este códice.
Muy Interesante(V.Tasso) — Si tomamos de partida los nacimientos a partir de la segunda mitad del siglo veinte, nos encontramos con la siguiente secuencia canónica: el baby boom, que corresponde a los nacidos entre 1946 y 1964, cuando las condiciones sociales y geopolíticas permitieron una eclosión demográfica tras la Segunda Guerra Mundial; la generación X, que engloba el periodo que va de 1965 hasta los ochenta; la posterior generación Y, conocidos como millennials o milénicos, nacidos entre los ochenta hasta mediados de los noventa aproximadamente; la generación Z, posmilénica o centúrica, nacida entre mediados de los noventa y mediados de la primera década del siglo veintiuno, y, finalmente, la generación alfa, cuya aparición en el mundo se situaría a partir de 2010.
Muchos grupos para menos de un siglo, y es que el mundo tecnológico que hemos creado ha cambiado más en cien años que en los miles en los que los antiguos Homo sapiens tuvieron que vérselas con la naturaleza pura y dura. El mundo empieza a hacérsenos incomprensible, no entendemos los perpetuamente renovados signos y códigos, nos vamos subjetivando de maneras improvisadas y las generaciones que van llegando se distancian también cada vez más rápido de las anteriores. Un esfuerzo ingente por no quedarse atrás que afecta a todos los ámbitos de nuestra vida personal y social y, por supuesto, a la capacidad de despliegue de nuestra condición sexuada.
En las últimas décadas, se están viendo sometidos a continua redefinición todos los aspectos relacionados con el sexo, desde la manera en la que conformamos individualmente nuestra sexualidad hasta cómo nos relacionamos entre nosotros –el erotismo–, cómo nos configuramos históricamente a partir del sexo –sexuación–, cómo formamos o entendemos estructuras eróticas de interrelación –por ejemplo, el cuestionamiento de la pareja– o qué entendemos y qué esperamos de ese antiguo concepto del amor. Nos enfrentamos a infinitos cambios de paradigma y nuevas exigencias, a menudo, contradictorias, que nos impone la inestable forma de vida actual. Entre ellos, señalaremos algunos que marcan modos diversos en los saltos generacionales y que crean tendencias sobre el hecho sexual humano.
Entre los retos que han emergido en los últimos tiempos, destaca la creciente hipersexualización de nuestras vidas. Es el paso progresivo pero implacable de una sociedad represiva que emana del orden victoriano a una en la que actuar, sentirse y hasta exhibirse como ser sexuado, especialmente, en la mujeres, deviene un proyecto a cumplir, un sinónimo de liberación y hasta un requisito para estar al día. El sexo, el deseo y la sexualidad femenina se consideran primero –cosa que hasta hace poco no se daba–, se destapan después, para recuperar el infinito atraso de conocimiento y entendimiento que reinaba sobre el tema, y se liberan finalmente, de forma incluso un tanto excesiva, consumista e impositiva.
Esta transición, entre que el sexo sea algo desconocido, ferozmente reprimido y sancionado a que pueda ejercerse en un marco de libertad individual sin que eso suponga un estigma es, sin ninguna duda, algo positivo que engrandece a nuestra civilización. Pero entraña algunos riesgos que se detectan con facilidad en lo que llamamos tendencia a la hipersexualización. Por ejemplo, una sociedad que dicta un imperativo de gozo no deja de utilizar el sexo como un dispositivo de control biopolítico de nuestra existencia –como una forma de regular ideológicamente nuestras vidas–. Y tan tiránico puede ser el no dejar decir nada como el tener que hablar a todas horas.
Un segundo peligro es la desacralización del sexo, el que empecemos a querer ver o entender una interacción erótica como tomarse un café. Y enfrentarse al otro en una cama nunca será lo mismo que hacerlo en la barra de un bar. El sexo necesita una cierta consideración sagrada, que contenga en sí misma elementos ocultos a los que hay que aproximarse con prudencia, rito y respeto. Porque, en caso contrario, pierde todo interés, deja de merecer la pena. Cuando todo es demasiado evidente o transparente, el deseo –que es un gran aventurero de tierras ignotas– no se activa, pierde interés, se aburre.
Otro aspecto novedoso, no tanto por nuevo, sino por retomado, es el puritanismo. Este sería el segundo punto. Este concepto no solo se refiere a un regreso a cierta forma pacata en materia sexual, que también, sino a la voluntad de dificultar en cualquier terreno la relación con el otro con vistas a crear algo absolutamente nuevo, a abrir un mundo que debe arrasar lo anteriormente conseguido. Cuando se exige que la relación entre los sexos venga determinada por un lenguaje que no implique ninguna ambigüedad ni confusión ni conflicto, eso es puritanismo. Cuando el otro es visto como un enemigo que viene a despedazarme y a contaminarme en lugar de amarme, eso también es puritanismo. Igual que cuando se incrementa la confrontación entre sexos y se radicalizan posturas hasta el fanatismo.
La puesta en cuestión de la realidad diferencial y biológica de los sexos podría ser el tercer punto. Esto viene a decir que, no ya el género, sino el propio sexo es un constructo cultural. Por lo tanto, se presenta no de forma indiscutible, sino como algo electivo en función de mis sentimientos de pertenencia a un sexo, a los dos o a ninguno. La determinación de hembra o varón no la realiza la madre naturaleza, sino el propio sujeto. Esto significa que su fenotipo o genotipo sexuado –si tiene, por ejemplo, genitales masculinos o femeninos– no son en ningún caso marcadores en su identidad sexuada.
En el bricolaje de uno mismo, en su inacabable posibilidad pero también en su insoportable tiranía, el “hágase a la carta” supone que nada hay ya trascendente a uno mismo, que nada se puede imponer a la voluntad del individuo, a sus sentimientos o sus apetencias, por confusas o inmaduras que pudieran ser. A esta revolución de cómo nos concebimos, les subyacen cuestiones de todavía más calado si cabe: el concepto de verdad, por ejemplo.
Se trata de un paso más en la vocación ideológica del transhumanismo liberal –ya veremos si un día libertario– que apuesta por el sofocante “todo depende de nosotros”. O, dicho en clave motivacional, “si quieres, puedes”.
El cuarto punto es el que podríamos llamar el paso del vínculo al contacto. El desarrollo de las tecnologías horizontales de información, gracias a la digitalización, las de la comunicación telemática y virtual, junto con los dispositivos inteligentes como intermediarios para abrirse al mundo, han convertido la pantalla en un profiláctico que mantiene al otro a distancia y que nos permite interactuar con él a voluntad, zapeando o desconectando como hacemos con el televisor.
La ingente e imparable popularidad de estos recursos de relación ha hecho que cada vez nos aferremos a un número mayor de seguidores con los que contactar, que nos gratifican y popularizan con sus likes, en detrimento del círculo más cercano presencial con el que de verdad nos vinculamos. Es la imagen de una pareja que desayuna junta casi sin mirarse por no levantar ninguno de ellos la cara de sus móviles y desatender por un instante a lo que ocurre en las redes sociales.
En un marco cultural en el que la primacía es el yo y sus necesidades y exigencias de satisfacción continua e inmediata, el compromiso que exige el vínculo frente al contacto, así como lo farragoso de sostenerlo, no se llevan muy bien. No es fácil de compatibilizar con el imperativo de ser individualmente feliz a toda costa.
¿Cómo afrontan estos retos las diversas generaciones? Es en la época precedente a la del baby boom, gracias a avances médico-tecnológicos, como la píldora anticonceptiva, así como a un afán de libertad y la reclamación de derechos civiles y feministas, en la que empezó a producirse una ansiada y necesaria relajación de los férreos códigos morales que regían el discurso normativo victoriano del sexo.
Los movimientos de agitación social y política, desde Mayo del 68 a los jipis, pasando por las revueltas contra la guerra de Vietnam o la Primavera de Praga, estaban guiados por un ansia de libertad que cuestionara todos los dispositivos morales de represión que inhibían a los sujetos del despliegue de sus deseos y aspiraciones. Esta genérica y belicosa voluntad afectó naturalmente al hecho sexual humano. Así, de forma lenta pero progresiva al principio y, luego, más acelerada y un tanto irracional, fue liberándose de una herencia basada en el de tabú, la represión y la sanción clínica y legal.
La generación del baby boom se encuentra con esta transición del sexo reprimido a recomendado, de una hiposexualización a una hipersexualización, de un imperativo represivo a un imperativo de goce, de un modelo exclusivamente reproductivo –lo que en sexología conocemos como el paradigma del locus genitalis– a uno prioritariamente hedonista que considera las interacciones sexuales como algo divertido.
Es cierto que esta generación, perdidos los iniciales ardores épicos y revoluciones de sus precedentes, modera de modo ligero sus pautas de conductas sexuales. Las hace menos ostentosas, es más prudente y reintroduce ciertas restricciones sociales. Tal vez, ya detecta un cierto peligro en considerar que el sexo es algo que no compromete en exceso y que no implica cuestiones mucho más trascendentales. Interactuar sexualmente a principios de los ochenta no es algo tan desinhibido, aunque sí mayoritariamente lúdico, como lo era para determinados grupos a principios de la década de los setenta.
Pero, pese a ese moderado freno, la paulatina hipersexualización es imparable. Gracias, en parte, a que la generación del baby boom mantiene e incrementa, en general, una tolerancia a las minorías eróticas, así como a distintas orientaciones o al derecho de sexualización de las mujeres. El puritanismo no es una opción, y se muestran abiertos y arrojados a relacionarse con el otro. Eso sí, aunque ya se han empezado a sentar las bases teóricas y filosóficas que cuestionan lo hasta entonces incuestionable de los géneros, la diferenciación entre hombre y mujer sigue estando perfectamente asumida y aceptada y no llega a ser cuestionada… El asunto, por ejemplo, de la transexualidad, es marginal y no abordado mucho más allá de una alteración puntual de individuos concretos.
Por otra parte, es una generación que no se inicia sexualmente en la virtualidad, sino que se tendrá que adaptar en su madurez a los primeros desarrollos tecnológicos en ese sentido. Para ellos, las relaciones siguen siendo un esfuerzo presencial que exige el vínculo e instituciones como la pareja o la familia mantienen su importancia en la organización social. Los babyboomers, que andan hoy por los sesenta o en edades más avanzadas, supieron aprovecharse del clima de esperanza, fraternidad y solidaridad que se había forjado tras las tragedias de los conflictos mundiales. Vivieron la libertad sexual como una oportunidad, pero también como algo que merecía respeto, tocar pero sin manosear. El sexo era ya algo que podía entenderse como asequible y hasta recomendable, aunque no un elemento más de consumo.
Sin embargo, la hornada siguiente, la x, tuvo que lidiar con una espantosa tragedia: la desoladora pandemia del vih. Volvieron, en cierta medida, postulados conservadores, la educación sexual fue constreñida en exclusiva a la salud y a prevenir enfermedades venéreas, el sexo volvió a convertirse en algo problemático más que en un valor de nuestra condición. Al mismo tiempo, se inicia, poco a poco, una incipiente centralidad del yo –surge el auge del emprendimiento empresarial como proyecto de vida–, que impone sus apetencias a las del colectivo. Además, esta generación empieza a convivir con la informática doméstica, algo que sería determinante para sus descendientes.
El puritanismo empieza a ser considerado como salvaguarda moral a ciertos excesos, pero ello no impide que la hipersexualización se afiance, sobre todo, porque muchas empresas ven en ella y en la paulatina incorporación de las mujeres al mercado erótico un negocio sin fondo. El porno como industria adquiere ya un volumen de comercio más que considerable, especialmente en Estados Unidos, el país más puritano –la relación entre puritanismo y producción de porno merece jugosos análisis–. También, hay sectores de negocio que ven en la juguetería erótica una inversión. Asimismo, se empieza a considerar con más seriedad el drama identitario de los colectivos transexuales y se comienzan a generalizar los postulados teóricos que abogan por un género y hasta un sexo fluido, no trascendente.
Es en los millennials, que tienen ahora entre veintitantos y cuarenta años, donde los cambios sociales y tecnológicos empiezan a alterar muy rápido las cosas. En una caracterización genérica y arquetípica, el milénico representaría la entronización del yo como objetivo existencial. Aunque no por ello tiene carencia de carácter cívico –siempre que le reafirme–, amplitud de creencias –sin que estas anulen el nihilismo que subyace–, interés por las diferencias, por caracterizarse con ellas y por promoverlas –sin que ello anule una inclinación a la homogeneización–. Siempre con vistas a tolerar al distinto pero, sobre todo, a crear una imagen de identidad que, en ocasiones, parece más una marca publicitaria.
Sexualmente, los milénicos son tolerantes y atrevidos, pues están guiados por el espíritu neoliberal de la autosatisfacción inmediata. No obstante, también sufren la exigencia de rendimiento: ser en la cama lo mejor de lo mejor y en tiempo completo. Eso produce un fenómeno hasta hace poco inédito en las consultas de los sexólogos: son jóvenes con problemas sexuales propios de ancianos, como la disfunción eréctil o el deseo hipoactivo, así como un incremento de la falta de control eyaculatorio por ansiedad.
Ante este panorama, con el fin de obtener satisfacción y la ahora llamada autorrealización, cuestiones como el compromiso y la autoridad resultan un lastre, por lo que encuentran soluciones que se presentan como novedosas –pero que ya habían sido probadas por casi todas las generaciones precedentes– para establecer vínculos más cercanos al contacto, sin por ello tener que renunciar a su individualidad ni comprometerse en exceso. Una de esas soluciones es el llamado poliamor.
El incremento de consumo de porno o el autoerotismo son otras. La hipersexualización es ya un hecho y, unida al riesgo que enunciábamos de desacralización, hace que surjan entre los milénicos individuos que muestran un cierto hartazgo hacia esa sobreabundancia que entienden que transforma su condición sexuada en algo más impositivo que opcional. Surgen opciones célibes enmascaradas de novedad, como los mal llamados asexuales. La información sobre sexo –en realidad, la palabrería– se vuelve ingente, inabordable y superficial, con la voluntad de captar la atención y de mantener al millennial activo en su continua actualización de falsas novedades y diferencias que poder consumir.
La tolerancia en materia sexual es casi tan absoluta en ellos como enconada en posiciones divergentes dentro de ellas, pues la sociedad del conflicto se ha impuesto también en este terreno. Es en esta generación donde los planteamientos más progresistas –y también los más irracionales– en materia de género y sexo se extienden y se hacen cada vez más intransigentes en sus particularidades. Eso desemboca en un aumento imparable del puritanismo, en la misma medida que crecen las diferencias identitarias y de modos y usos de la condición sexuada.
Por último, la llamada generación Z –esos que están ahora entre los diez y los veintipocos años–, es difícil de predecir, pues la mayoría ni siquiera ha tenido tiempo de alcanzar una mínima madurez en materia sexual. Aunque el hecho de que sean nativos digitales plenos –han oído hablar más a un dispositivo electrónico que, por ejemplo, a su propia madre–, hace suponer algunas tendencias, sin que todavía podamos afirmarlas con seguridad. Es posible que, en el tema de la hipersexualización, echen un poco el ancla y se reafirmen en posiciones que buscan retomar un poco de misterio, ocultación y también de represión y tabú en el ejercicio de su condición sexuada.
Asimismo, es inquietante la tendencia que puede ser llevada al paroxismo del autoerotismo en su sentido más amplio: desde los ya incipientes matrimonios con uno mismo a limitar, merced a la realidad virtual, su esfera de vínculos a una global e interminable cosmología de contactos sin tener que salir a patear las calles. Aunque también podría darse la reacción contraria, la de volver a buscar y comer carne en el sentido más libidinal del término.
Ellos vivirán el clímax de las tendencias post y transhumanistas, y eso les acarreará la inmensa presión por ser lo que quieran ser sin ninguna limitación aparente, cosa traumática cuando, en realidad, ninguno de nosotros conoce su deseo ni sabe muy bien lo que quiere ser. Por eso, desgraciadamente, esta actitud no hará sino aumentar su malestar existencial. Al mismo tiempo, la madurez del deseo va a tener muchas dificultades por consolidarse frente a la infantil, indeterminada y polimorfa pulsión. Por la misma razón, se van a enfrentar a una considerable empanada en la relación entre los sexos –si siguen estos existiendo en su madurez–, pues es de esperar que el erotismo, lejos de aclararse en sus formas de interacción, tienda a complicarse aún más. Aunque son solo conjeturas: estos adultos del mañana tendrán, pese a que van a ser tiempos de retos, todo por escribir.
En la imagen, tomada en 1959, el público se congrega en la calle para ver un partido entre el Real Madrid y el Barcelona
elhistoriador.es — La boda de Balduino y Fabiola el 15 de diciembre de 1960 disparó la venta de televisores en España. La de Raniero y Grace nos pilló sin televisión, en pruebas. El 28 de octubre de 1956, cuando se puso en marcha la inauguración oficial de lo que Eddie Warner cantaba («La televisión pronto llegará…»), había unos 600 aparatos. La mayoría de la gente la veía en los escaparates de las tiendas de electrodomésticos. O en las casas de los pocos que tenían receptores.
«La mía se llenaba de vecinos», cuenta Jesús Álvarez hijo. Matías Prats hijo recuerda la suya: «Una Telefunken pequeña con cuernos gigantes que había traído mi padre». Además, esa televisión que hoy cumple 60 años y que emitía desde el Paseo de la Habana sólo se podía ver en Madrid y en un radio de 70 kilómetros. Los estudios de Prado del Rey se inauguraron el 18 de julio de 1964. La cobertura ya llegaba a todo el territorio nacional.
Matías Prats Luque es hijo de Matías Prats Cañete, una de las cincuenta personas que formaban parte de la plantilla inaugural. Los locutores y presentadores eran Laura Valenzuela, Jesús Álvarez, Matías Prats y Fernando Corner. El debut televisivo de Matías Prats tuvo lugar tras un partido en el Parque de los Príncipes entre Francia y España. Según Lorenzo Díaz en su imprescindible «50 años de TVE», esta obtuvo una versión de kinescopio del encuentro celebrado el 13 de marzo de 1958. Matías Prats lo había radiado y unas horas después hizo la retransmisión televisiva sobre la película. Hasta abril del 58 no se vio el primer partido en directo. Fue un Real Madrid-Atlético de Madrid (1-1).
Pionero en esa TVE fue Jesús Álvarez. El primer gran comunicador de la televisión en España. También era piloto civil y oficial de Artillería. «Cada cuatro de diciembre, día de Santa Bárbara, se ponía su uniforme». Tenía una planta envidiable. Matías Prats, revela su hijo, le decía: «Tú tienes una legión de mujeres. A mí, mírame, con estas gafas oscuras». Pero Jesús Álvarez hijo cree que es una leyenda. Su padre lo hacía todo. Ríete de los que se multiplican en Telecinco. Variedades, información y hasta una sección en la que atendía consultas y protestas de los espectadores. Matías Prats tenía uno en el que la gente debía telefonear.
Hubo que suprimirlo porque nadie llamaba. TVE era una cadena del Régimen. La primera crítica de televisión se publicó en ABC el 19 de marzo de 1959 con la firma de Víctor Blasco (era Enrique del Corral). Gabriel Arias Salgado, ministro de Información y Turismo, puso fin a la osadía porque si TVE era del Estado la crítica era al Estado.
Cambios
Jesús Álvarez y Matías Prats, hijos, empezaron su carrera en una TVE que cambiaba. Como el país. Matías Prats, cuyo primer sueldo fueron 17.000 pesetas, empezó en «Redacción Noche» en 1975, en la segunda cadena, con Joaquín Arozamena y Victoria Prego. Pero la muerte de Franco lo ascendió. «Me vi en la primera porque no había gente suficiente. Allí estaba yo con mi cara de niño. Era una novedad. Esa etapa me ayudó mucho».
Tuvo la suerte de informar de todos los acontecimientos de la nueva democracia. También Jesús Álvarez, que debutó en 1977 con «Siete días», programa dominical resumen de la semana. «Cuando empecé todavía había estudios de color y estudios de blanco y negro».
Seguíamos en el pleistoceno televisivo. Y tecnológico (hablo de teléfonos). En 1976, Rafael Anson quería contratar a Lalo Azcona para los nuevos telediarios democráticos.
Mandó a la Guardia Civil, que se presentó en la casa de veraneo familiar en Asturias para que les acompañara al cuartelillo. Tenían un mensaje de Madrid.
En 1977, Joan Baez actuó en «Esta noche… Fiesta» y dedicó «No nos moverán» a la Pasionaria.
La actuación fue el 15 de noviembre y Dolores Ibárruri ya era diputada (había vuelto el 13 de mayo y las elecciones fueron el 15 de junio). Pero se armó un buen revuelo. El Rey preguntó a José María Íñigo unos días después si había pasado algo con la dedicatoria. Un año antes, el 20 de marzo de 1976, Íñigo había invitado a Alexander Solzhenitsyn a «Directísimo».
Jesús Alvarez
«No cobró, sólo me pidió ir a una corrida de toros», dice Íñigo. En la entrevista, entre otras cosas, se sorprendió de que los progresistas españoles llamaran dictadura al régimen político. Y empezó a enumerar por qué no lo era comparando España con la URSS.
Respuesta de Juan Benet en «Cuadernos para el diálogo»: «Yo creo firmemente que mientras existan personas como Alexander Solzhenitsyn, los campos de concentración subsistirán y deben subsistir.
Tal vez deberían estar un poco mejor guardados, a fin de que personas como A. S. no pudieran salir de ellos».
En los programas de Íñigo siempre pasaban cosas. En la segunda etapa de «Estudio Abierto» fue donde Lolita anunció que se casaba y que todo el mundo estaba invitado.
En otra ocasión, su madre metió en un lío a su hijo. José María Íñigo le preguntó por Antonio y Lola Flores contestó que estaba haciendo la mili. «Pero no va porque conocemos a un coronel…».
Al día siguiente, Antonio Flores estaba haciendo la mili. Yendo.
Jesús Picaporte fue guionista de «Estudio Abierto» (igual que Manu Leguineche y Jesús Torbado). Picatoste también fue uno de los protagonistas en el 23-F. Con Pedro Erquicia se encaminó a la Zarzuela para grabar el mensaje del Rey. Con RTVE tomada. Hasta el despacho de Castedo estaba ocupado. Prepararon discretamente un equipo y se fueron al Palacio. «El Rey tardó porque estaba hablando con los capitanes generales», rememora Picatoste.
«Apareció con dos folios y me enseñó el discurso. Lo vi antes de que lo pronunciara». El Príncipe estaba allí. Y la Reina, que se subió a una silla para mover las manecillas de unos relojes que podían sonar durante la grabación. «Y ahora echando leches para TVE», le dijo Don Juan Carlos. Jesús Picatoste se subió al coche y se sentó encima de las cintas.
Las primeras estrellas
Otra figura fundamental de TVE ha sido Miguel de la Quadra, que cubrió como reportero de plantilla guerras en el Congo (un reportaje sobre monjas asesinadas estremeció a la audiencia). También las de Vietnam, Eitrea o Mozambique. Y la muerte del Che en 1967 o el golpe de Estado de Pinochet en Chile. En 1965, Miguel de la Quadra se casó con Marisol Asurmendi en Tokio. Y se fue a la guerra de Vietnam. «Se puso a filmar. Yo me quedé en Saigón, pero era horrible. Me instalé en Bangkok esperando que volviera sano y salvo. En lugar de un viaje de novios aquello fue un viaje de guerra», recuerda Marisol.
Y además estaban Los Chiripitifláuticos, Soler Serrano, el maestro Ibarbia, Hermida, Balbín, Los Payasos de la tele, Jaime de Armiñán, Mercero, Chicho, García Tola, Pilar Miró, Paloma Chamorro, Jesús Quintero… Y «Juncal», «Los gozos y las sombras» o «Teresa de Jesús». La televisión que en 60 años ha hecho lo mejor.
Durante muchos años, a los grandes libros promocionados por las editoriales les acompañaba siempre una faja en la que se podían leer variantes de la siguiente frase: «Traducido a X idiomas». El mensaje era efectivo porque señalaba un éxito global. Si alguien se había tomado la molestia de traducir sus centenares de páginas era porque su atractivo traspasaba fronteras, brechas culturales, patrones de consumo en distintos mercados. Era un fenómeno global. ¿No te querrás quedar fuera, verdad?
Cuántas veces y en cuántos países se ha traducido un libro sigue siendo hoy señal inequívoca de su atractivo comercial. Una forma de ponderar su peso cultural y su influencia no ya en su país de origen, sino en la humanidad en su conjunto. ¿Pero qué obra es la más traducida, y por tanto la más popular y culturalmente influyente, en cada país y en cada idioma? Es la pregunta que tratan de responder estos mapas elaborados por Preply.
Si acudimos a España, el resultado no nos puede sorprender en absoluto: El Quijote. La obra magna de Cervantes ha sido reinterpretada en 140 idiomas distintos, una cifra sólo igualada por El Principito de Antoine de Saint-Exupéry (+380 idiomas), Las aventuras de Pinocho de Carlo Collodi (+300 idiomas) o Las aventuras de Alicia en el país de las maravillas de Lewis Carroll (+175 idiomas). Hay un patrón, sí, y es el tono aparentemente infantil de todos ellos. Si quieres triunfar, dirígete también a los niños.
El cuadro de honor lo completan Cuentos de hadas de Hans Christian Andersen (+160), Testamento de Taras Shevchenko (+150) o El camino a la felicidad de L. Ronald Hubbard (+112 idiomas). Como siempre, el principal valor de los mapas reside en su capacidad de descubrimiento. Desde obras clásicas de África como Todo se desmorona (Chinua Achebe, Nigeria, 57 idiomas) hasta superventas asiáticos como Mil soles espléndidos (Khaled Hosseini, Afganistán, 37 idiomas). Un viaje apasionante a través de la literatura universal. Universal de verdad.
Ancient Origins(M.Hearns)/BBC/Semana/La Razón(A.Masoliver) — El número 666 se ha relacionado con escenas de miedo y horribles bestias demoníacas que han asustado los nervios tensos de los laicos durante casi dos mil años. Las supersticiones han abundado a la vista de ese número ominoso: fue visto como un símbolo del diablo y de cada tirano vil que alguna vez acechó la tierra, comenzando con el emperador romano Nerón.
Dragones, caballerías con cabezas de leones y un cordero de siete ojos. Estas son visiones del Apocalipsis -una palabra derivada del griego clásico para Revelaciones-, descrito en el último libro de la Biblia cristiana, el más extraño y controvertido.
Por fin podemos analizar el número 666 en el contexto en el que fue citado y mirar lo que se esconde detrás de la amenazadora fachada. La cita sobre el 666 estaba en el Libro de Apocalipsis y decía lo siguiente:
«Aquí hay sabiduría. El que tiene entendimiento, cuente el número de la bestia, porque es el número de un hombre; y su número es seiscientos sesenta y seis».(Apocalipsis Cap. 13:18)
‘El número de la bestia es 666’ (1805) de William Blake.
Declaró que 666 era el número de la bestia y también el número de un hombre. Era extraño cómo la frase inicial era una declaración de sabiduría y en la Biblia se identificaba con el rey Salomón, que era famoso por su sabiduría. La segunda frase en la cita acerca del 666 decía «el que tiene entendimiento». Había una frase similar relacionada con Salomón en el primer Libro de los Reyes donde dice que «Dios le dio a Salomón sabiduría y entendimiento en gran manera». (Primera de Reyes Cap. 4:29) Como puede ver, las dos frases similares sugerirían que Salomón era el objetivo previsto.
¿Ha oído hablar de un motor de búsqueda bíblico? Es como un motor de búsqueda en Internet, pero le permite buscar los listados de palabras o números particulares instantáneamente en la Biblia. Ingresé el número 666 en el motor de búsqueda y he aquí que se detuvo con el Rey Salomón, donde decía lo siguiente:
«El peso del oro que recibió Salomón en un año fue seiscientos sesenta y seis talentos de oro». (Primera de Reyes 10:14)
El número 666 figuraba con Salomón, aunque como tesoro de oro. Pulsé la tecla de retorno de nuevo y el motor de búsqueda se detuvo en el segundo Libro de Crónicas donde repetía sobre el peso del oro que le llegó a Salomón en un año como seiscientos sesenta y seis talentos de oro. (Segundo Crónicas Cap.9: 13) Por lo tanto, se había establecido un vínculo firme con Salomón y la sabiduría con el número 666.
Dios le promete sabiduría a Salomón en un sueño.
Pulsé la tecla de retorno de nuevo y el motor de búsqueda se detuvo en el Libro de Esdras, donde el versículo enumeraba el número de hombres que regresaron del exilio en Babilonia de la siguiente manera: «Los hijos de Adonicam, seiscientos sesenta y seis». (Esdras 2:13) El número de hijos de un hombre llamado Adonikam que regresó a Jerusalén fue 666. Por lo tanto, hemos vinculado 666 con Salomón a través de la palabra sabiduría y también hemos visto que era el número de un hombre llamado Adonikam.
Descubriendo ‘La Bestia’
La siguiente parte de la búsqueda es identificar por qué se le llamó el número de la bestia. Inmediatamente después de la lista del 666 en el Libro de Apocalipsis, el texto se refiere a un cordero en el monte Sinaí y cuatro bestias. También hubo una referencia a la palabra «Primicias» en los versículos. Ingresé la palabra Primicias en el motor de búsqueda y uno de los lugares donde se detuvo en el Antiguo Testamento fue en el Capítulo 28 del Libro de Números. Resultó que las Primicias eran una ofrenda festiva ceremonial e implicaba un sacrificio ritual. ¿Y adivinen qué se ofreció en sacrificio? Fueron cuatro bestias. Esas bestias eran bueyes, carneros, corderos y cabras. El vínculo con esas cuatro bestias se fortaleció, ya que enfatizó particularmente que todas las bestias debían ser «sin defecto». En comparación, las cuatro bestias del libro de Apocalipsis «no estaban contaminadas» y «sin falta».
Hubo muchas más ofrendas de sacrificio de bueyes, carneros, corderos y cabras hechas por Moisés y todas fueron descritas con gran detalle en los capítulos 28 y 29 del Libro de Números. Esos sacrificios se hacían en el aniversario de la Pascua y en el primer día del mes y en muchos otros días diferentes del mes. El número 666 fue citado como ‘el número de la bestia’, pero ¿cómo podría relacionarse con todos esos diferentes animales o bestias que fueron sacrificados? Debido a que el número de la bestia se describió en el término singular de ‘bestia’ en lugar del plural con ‘bestias’, era posible que el número indicara la presencia de lo que se conoce como suma de comprobación.
Icono de Caín y Abel ofreciendo sus sacrificios a Dios. La iglesia greco-católica de la Exaltación de la Venerable Cruz. Bratislava, Eslovaquia. 2019/10/20.
Una suma de verificación es donde las listas de números o elementos individuales se suman y su total combinado es un número rápido para verificar más adelante si todavía hay el mismo número de elementos. Un ejemplo simple de suma de verificación es donde el guía en un autobús turístico cuenta el número de personas que se bajan del autobús en una parada turística y no importa si son hombres, mujeres o niños. Todos se cuentan simplemente como números neutrales.
El guía luego cuenta a todos los turistas cuando regresan al autobús para asegurarse de que estén todos allí. Si el número no llega al objetivo, la tarea es identificar quién no ha regresado pasando lista. Por lo tanto, la suma de verificación es un método de instantánea rápida para asegurarse de que todos los números se sumen y que nadie se quede atrás.
El objetivo de la suma de comprobación era con todas las bestias, que fueron sacrificadas en los capítulos 28 y 29 del Libro de Números. Por lo tanto, realicé las sumas e involucró multiplicaciones y adiciones de todos los animales que fueron sacrificados en todos esos días de ofrendas. También incluyó el peso fraccional de harina y aceite, que se mezclaron con la carne de los animales. Llevar a cabo esa suma de comprobación fue una pesadilla, pero finalmente calculé el total y llegó a 1.997,25.
Este resultado fue una pequeña fracción menos de tres veces el número 666 en 1998. El total fue relevante ya que había tres listados del número 666 en el Antiguo Testamento y ahora tres veces el 666 había surgido como el número total en esas ofrendas de sacrificio. Se le llamó ‘el número de la bestia’ en términos singulares porque todas las bestias habían sido contadas en la suma de verificación como números neutrales independientemente de si eran bueyes, carneros, corderos o cabras.
El sacrificio de animales en la Biblia
El número 666 ha demostrado ser una bendición disfrazada donde tres veces ese número, en 1998, actuó como un total de suma de verificación para demostrar que todos los números y fracciones individuales en esas ofrendas sagradas divinas en el Libro de los Números habían conservado sus valores originales intactos. Cuán intelectualmente avanzados estaban esos matemáticos bíblicos en la prueba de futuro de los números en esas ofrendas sagradas. En el proceso, el número 666 se había quitado el maligno sudario para dar un paso hacia la luz, puro de corazón y gentil como una paloma.
El número 666 en el reino de las estrellas
El número 666 también cumplió una segunda función y, curiosamente, involucró una ecuación relacionada con el tiempo solar y lo que se llama tiempo sidéreo. Para comprender la ecuación es necesario explicar la medida del tiempo.
Nuestro calendario diario se basa en el año solar y se mide contra un punto fijo en la tierra y tiene 365.242 días de duración. En contraste, el año sideral (‘Sideral’ es el griego para estrella) se mide contra una estrella brillante en los cielos y tiene 365.256 días de duración. Por lo tanto, el año sideral es aproximadamente 20 minutos y 10 segundos más largo que el año solar.
Antes de la invención de los relojes mecánicos alrededor del siglo XIV d.C., habría sido imposible para los antiguos medir con precisión los años solar y sideral. Sin embargo, los siguientes cálculos mostrarán que los escritores bíblicos estaban verdaderamente inspirados porque conocían con precisión la duración de los años solares y siderales.
Hay tres números principales en la ecuación, y estos son 666 junto con el número 1260 del Libro de Apocalipsis, donde se citó como un período en días. (Ap. Cap. 12: 6) También está el número 2300 como un período de días del Libro de Daniel. (Dan Cap. 8:14) Esos tres números han sido la fuente de todas las teorías extrañas durante miles de años y los dos últimos están vinculados por excéntricos a la predicción del futuro. Sin embargo, había un propósito real para esos números, que descubrí cuando realicé el siguiente cálculo en una calculadora:
Cuando se multiplicaron 1260 días por 666 y el resultado se dividió por 2300 días, el resultado fue 364,852174 días. Este resultado fue sólo una fracción de un día menos que el año calendario de 365 ¼ días.
El siguiente paso es mostrar cómo los escritores bíblicos proyectaron la diferencia de tiempo entre los años solar y sideral durante un período de mil años. En ese período, el pequeño déficit se multiplicó a poco más de un período de 13 meses. Pero, sorprendentemente, corregir el error del período bisiesto involucró períodos de calendario de un año, un mes, una semana, un día y una hora.
Todos esos períodos del calendario se enumeraron en el Libro de Apocalipsis. En el capítulo 9 de ese libro había la siguiente oración:
«Que fueron preparados para la hora, el día, el mes y el año, para matar a la tercera parte de los hombres».(Apocalipsis cap. 9:15)
La oración enumeraba los intervalos normales del calendario con un año, un mes, un día y una hora. Todo lo que faltaba era el período de una semana. Sin embargo, el período de una semana se citó por separado en el contexto de dos veces tres días y medio en otra parte del libro. (Apocalipsis Cap. 11: 9, 11)
La oración anterior había dicho «para matar a la tercera parte de los hombres» y me recordó cómo Moisés hizo matar a tres mil hombres por adorar al becerro de oro. Un tercio de esos hombres serían mil, así que busqué el número de mil en el Libro de Apocalipsis. Había seis listados individuales de mil y estaban con períodos de mil años. (Rev. Cap. 20) Habían surgido los índices completos de una asombrosa ecuación relacionada con el tiempo.
‘Adoración del becerro de oro’ (hacia 1560) de Jacopo Tintoretto.
El resultado del cálculo en la ecuación anterior que involucra 666,1260 días y 2300 días fue 364,852174 días. Luego multipliqué ese resultado por mil y el resultado fue 364,852.174 días o casi mil años. El siguiente paso tuvo el toque de una varita divina donde al agregar los períodos de un año, un mes, un día y una hora como se cita en el Libro de Apocalipsis, el siguiente resultado fue evidente:
El resultado fue 365,248.886 días y se redondeó a 365,249 días.
El período de una semana no figuraba en la ecuación porque se enumeraba por separado de los demás períodos del calendario. Pero ahora la varita divina volverá a brillar donde se aplicará una semana para producir dos resultados notables. Al agregar una semana de siete días a 365,249 días, el resultado fue 365,256 días. Fueron mil años siderales hasta el día exacto.
Restando el período de una semana de siete días de 365,249 días y el resultado fue 365,242 días. Fueron mil años solares hasta el día exacto.
¿Fue esta brillante ecuación cósmica parte de las claves del reino de los cielos que Jesús prometió a Pedro? ¿Puede imaginarse la perseverancia que el matemático bíblico tuvo que soportar para identificar los tres números principales de 666, 1260 días y 2300 días en esa ecuación?
‘Cristo entregando las llaves a San Pedro’ de Pietro Perugino (1481-82)
Que el objetivo de mil años solares y mil años siderales se logró con todos los elementos únicos del calendario con un año, un mes, una semana, un día y una hora fue una hazaña milagrosa de ingeniería numérica inspirada.
666 como una ‘puerta secreta’
El número 666 ha abierto una puerta secreta para revelar las primeras entregas de un sistema de calendario sagrado, que se describió en la ecuación del tiempo solar y sideral. Era solo el comienzo porque el 666 también nos había llevado a esas ofrendas de sacrificio en el Libro de Números y también a Salomón y Esdras donde había holocaustos similares. Era el número de animales que iban a ser sacrificados, que era el objetivo real porque demostraron ser los índices de un almanaque sagrado que efectivamente era el calendario de los dioses.
El ejercicio ha demostrado que los números en la Biblia eran una parte inteligente de las Escrituras y eran tan importantes como la palabra escrita. Estos hallazgos iniciales finalmente me llevaron a identificar un magnífico archivo de datos celestiales que se formó cuando los diversos conjuntos de números de la Biblia se juntaron como las piezas de un rompecabezas gigante. La evidencia sugiere que los datos celestiales alguna vez pertenecieron a los profetas bíblicos y los habían usado para trazar cómo el Mesías predicho nacería en el momento de una estrellabrillante sobre Belén.
Los tres magos y la estrella de Belén.
Los hallazgos tienen el potencial de revolucionar el debate entre ciencia y religión. Puede proporcionar un diálogo entre personas y naciones, abrir los ojos de los científicos, deslumbrar a los escépticos y empoderar al clero que ha perseverado contra viento y marea.
666: cómo descifrar el número del diablo
El Libro de las Revelaciones o el Apocalipsis de San Juan reúne una serie de visiones que se dice profetizan el fin del mundo y a las que se ha recurrido a través de la historia para explicar desastres que van desde plagas hasta el calentamiento global e incluso el accidente nuclear de Chernobyl.
Sin embargo su autor, Juan de Patmos, quien lo escribió en el siglo I, no estaba solamente tratando de explicar acontecimientos futuros.
Algunos estudiosos piensan que utilizaba códigos y símbolos para advertirles a los cristianos del siglo I sobre el culto al emperador de Roma y para lanzar un ataque cáustico contra este poderoso gobierno.
Descubre más sobre algunos de los temas más conocidos del libro.
La puta de Babilonia
Se trata de una caricatura de la diosa Roma, que personificaba la ciudad.
En las antiguas monedas romanas, Roma aparecía sentada sobre siete lomas; la prostituta aparece sentada sobre una bestia de siete cabezas, con vestimentas de colores de la realeza.
La puta de Babilonia montada sobre la bestia de las siete cabezas, imaginada y grabada en madera por Hans Burgkmair en 1523, para el Nuevo Testamento de Martin Lutero.
Batalla de Armagedón
Una batalla entre el bien y el mal -Dios y Satanás- durante los últimos días del mundo.
El nombre viene del Monte de Megido, ubicado en lo que hoy es Israel.
En la época de San Juan, fue el cuartel y campo de batalla de una de las legiones romanas más despiadadas.
Los cuatro jinetes del Apocalipsis
Cuatro jinetes, montados en caballos de color blanco, rojo, negro y bayo, son liberados por Jesús cuando abre cuatro de los siete sellos del pergamino que tiene Dios en su mano derecha.
Se dice que desatan la muerte, guerra, hambruna y conquista, representando la violencia de un mundo que escoge no seguir a Dios: el Imperio romano.
El Juicio Final será precedido por la llegada de los cuatro caballeros del Apocalipsis. Además de ellos, los ángeles (arriba der), los que serán juzgados y los monstruos completan esta imagen de 1522 de la Biblia Dudesch.
La bestia de siete cabezas
Es una bestia que sale del mar y en cada una de sus cabezas está escrito un nombre blasfemo.
Las cabezas de la bestia representan las siete reyes de la antigua Roma.
Los nombres de blasfemia representan la tendencia de los emperadores romanos de autodenominarse dioses.
Este tapiz medieval muestra a San Juan, el dragón y a la bestia del mar. La Bête de la Mer (parte de la Tapisserie de l’Apocalypse en Angers, Francia).
Cómo decodificar el número de la bestia
El número de la bestia -666- es quizás la visión más famosa del Libro de la Revelación.
Aún hoy la utilizamos para evocar imágenes de lo malo.
El teólogo Ian Boxall, de la Universidad Católica de América, ilustra un posible significado del poderoso número.
«Si la intención de San Juan en Revelaciones no era predecir el futuro del mundo, sino atacar al Imperio romano, usando eventos contemporáneos y tradiciones apocalípticas antiguas, entonces quizás podemos mirar con otros ojos la profecía más conocida: 666, el número de la bestia.
Si ‘la bestia’ es realmente la manera de referirse al emperador, entonces qué significa este número.
Al mundo antiguo le fascinaban los acertijos. Uno de los trucos comunes era usar números para disimular un nombre.
En los alfabetos griego y hebreo cada letra tenía un número correspondiente, de manera que si sumabas todas las de tu nombre, tenías un código numérico.
Usemos ‘Ana’ como ejemplo. El número para A es 1 y para N es 50 = 52.
Ahora, si escribes el nombre en hebreo de Nerón Cesar, quien fue emperador del Imperio romano desde el año 54 d.C hasta el 68 d.C,, los números que corresponden a cada letra son: 50 + 200 + 6 + 50 y 100 + 60 + 200.
Nerón Cesar escrito en hebreo y los valores de cada letra debajo.
Y la suma es… 666«.
¿Será que efectivamente se refería a extravagante Nerón, aquel que tocaba la lira mientras Roma ardía, perseguidor implacable de cristianos y asesino de su madre y hermanastro?
Esto es lo que sugiere la numerología
El 666 ha sido por años un símbolo que muchos seguidores del cristianismo relacionan con la marca de la bestia, término bíblico señalado en el libro de Apocalipsis, donde se relaciona este número con Satanás o con el Anticristo. “Aquí hay sabiduría: el que tiene entendimiento, cuente el número de la bestia, pues es número de hombre. Y su número es seiscientos sesenta y seis”, señala el capítulo 13, versículo 18, del citado libro.
Muchas personas en el mundo evitan utilizar este dígito o sienten temor cuando encuentran cifras que contienen los tres 6, dado que creen que este se relaciona con entidades oscuras y el diablo. Sin embargo, en la numerología angelical, el significado de esta secuencia es completamente diferente.
Esta disciplina, según sus practicantes y creyentes, define una de las maneras en la que los ángeles se comunican con la humanidad. Las series de números que se repiten y que se encuentran en la vida cotidiana son una señal de comunicación entre estos seres divinos y el hombre. De esa manera, el 666 se relaciona con vibraciones positivas y contiene un mensaje optimista de los ángeles.
Según indicó la astróloga Susan Taylor en el portal astrofame.com, en la numerología el número 6 está relacionado con la armonía, la tranquilidad, el equilibrio y la paz, de modo que si alguien lo ve en su vida, es una invitación de los ángeles para que las personas en medio de las distracciones que le desvían de las obligaciones y responsabilidades, se animen a descubrir lo que verdaderamente los hace felices y realizados.
De esta manera, cuando este patrón se presenta en la vida de alguien, significa que esa persona duda de sí misma y de sus habilidades para lograr sus sueños, razón por la que su ángel de la guarda le envía una señal a través de este número para motivarlo a que saque de su vida la negatividad.
Así mismo, la experta añadió que a través de este dígito, los seres divinos le indican a quienes lo ven frecuentemente que llegó el momento de hacer cambios que conlleven a atraer más vitalidad a sus vidas, además de señalar que es un buen momento de centrarse en su espiritualidad para equilibrar y lidiar con los problemas personales.
De este modo, quienes presencian el 666 con frecuencia, necesitan equilibrio en su vida, por lo que entender el significado de esta secuencia ayuda a que las personas se enfoquen en lo que realmente es importante.
De acuerdo con lo que explica Taylor, el 666 también se presenta cuando una persona se siente sumergida en la negatividad, razón por la que se sugiere pasar más tiempo en la naturaleza para que se canalice la energía en los propósitos que se tengan.
De la misma manera, la experta señala que quienes ven el 666 a menudo es porque suelen estar abiertos al amor y las relaciones, y suelen expresar su amor a través de actos de bondad, por lo que su corazón es puro y acogedor.
¿Por qué el número del Diablo es el 666?
Detalle de «Ángel caído», obra de Alexandre Cabanel en la que se representa a Lucifer tras ser derrotado por el Arcángel Miguel
“Aquí está la sabiduría. El que tenga inteligencia calcule el número de la bestia, porque es número de hombre. Su número es seiscientos sesenta y seis.” Así se señala en el libro del Apocalipsis 13:18 el número que marca a la bestia, para que esta pudiera ser reconocida con la llegada del fin del mundo. Desde que el apóstol San Juan escribiera estas palabras, todavía no se ha encontrado una criatura cuya frente estuviera impresa con esta señal, aunque no han sido pocos quienes han asociado este número al Diablo, debido en gran parte a la influencia de la literatura fantástica y la malinterpretación de las escrituras religiosas.
¿Quién es el Diablo?
Al nombrar al Diablo, así, con mayúsculas como si se tratase de un nombre propio, nuestra mente nos lleva inevitablemente a pensar en Satanás, el de piel roja y cuernos de cabra, tal y como nos imaginamos al ángel caído de nombre Lucifer. Aquí entra el primer error. Satanás y Lucifer no son considerados como el mismo diablo. Al igual que Belcebú, Belfegor o Leviatán tampoco corresponden al mismo diablo. Son en realidad un conjunto de ellos, conocidos como los Siete Príncipes del Infierno, y cada uno de ellos corresponde a un tipo de pecado diferente, según la clasificación que el jesuita Peter Binsfeld elaboró en 1589: Satanás será la ira, Lucifer la soberbia, Mammón la avaricia, Asmodeo la lujuria, Belcebú la gula, Belfegor la pereza y Leviatán la envidia.
Belfegor se asocia habitualmente con Baal, el becerro de oro al que adoraban los hebreos mientras Moisés recibía los Diez Mandamientos.
Al nombrar al Diablo con mayúsculas nos referimos al rey de todos ellos. Lucifer. El portador de la luz. Entonces no tiene demasiado sentido reunir bajo el número de una única bestia a un buen puñado de ellas, con cuernos o sin ellos, y en esta época que nos ha tocado vivir donde mezclamos los conceptos y cada palabra significa lo que cada cual decida, es importante concretar. De ser el número del Diablo, el triple 6 sería el número de Lucifer.
¿Quién es la bestia?
¿Y lo es? No. Siguen los errores de interpretación popular. La bestia que describe el Apocalipsis es también conocida como el Anticristo, un horrible monstruo nacido por orden del infierno para cumplir con la destrucción del mundo, haciendo de figura antagonista a la de Jesucristo. La Biblia lo describe como un monstruo de siete cabezas y diez cuernos, con diez diademas por cada cuerno, con el cuerpo parecido al de un leopardo, patas de oso y fauces de león. Además afirma que tiene el poder para combatir contra Dios. (Sorprende su parecido espiritual con el de Fenrir, el lobo nacido de Loki que según las sagas vikingas pelearía contra el hijo de Odín durante el fin del mundo. Pero esa es otra historia).
La bestia no es Lucifer, sino una criatura inspirada por él. Entonces, ¿el seiscientos sesenta y seis es el número de esta bestia?
No necesariamente. Los textos del Apocalipsis más antiguos que se poseen (los Papiros de Oxirrinco), bastante malgastados por el deterioro de la edad, señalan que el número de la bestia – o mejor dicho, el número que representa su nombre – es el 616. No es hasta ediciones posteriores cuando se señala el número más conocido.
Un emperador romano
Las teorías más comentadas nacen a raíz de este cambio. Se reconoce que en los tiempos romanos se utilizaban los números para expresar letras de distinto valor, precisamente en la época en que se escribió el Apocalipsis por primera vez. Así, según el escritor británico Robert Graves, el seiscientos sesenta y seis podría traducirse en números romanos como DCLXVI, expresando así un acrónimo que significaría: Domitius Caesar Legatos Xti Violenter Interfecit, cuya traducción es: Domicio César mató vilmente a los enviados de Cristo. Utilizando el 616, el resultado sería prácticamente el mismo, únicamente se excluiría la palabra legatos para traducir la frase como: Domicio César mató vilmente a Cristo.
«Nerón y Senéca», escultura de Eduardo Barrón. A Nerón se le atribuye también el suicidio de su maestro Séneca, después de haberlo condenado a muerte.
¿Quién era Domicio César? Los expertos afirman que bien podrían ser el emperador Domiciano o Nerón, ya que el nombre de este último antes de ser adoptado por el emperador Claudio también era Domicio. Ambos fueron los emperadores más sanguinarios en sus persecuciones a los cristianos.
Una vez comprendemos que tras la primera venida de Cristo, sus seguidores estaban convencidos que volvería por segunda vez – que será cuando acabe el mundo – pocos años después de su ascensión al cielo, suponemos que los transliteratos de estas primeras versiones del Apocalipsis las escribieron con la mente puesta en un final cercano. Para ello era necesario un Anticristo, así encajarían todas las piezas, y visto que el emperador de Roma era el hombre más poderoso del mundo, además del mayor castigador de los fieles cristianos, cabe suponer que el número de la bestia se refiere en realidad a un personaje muerto hace milenios.
Interpretaciones posteriores
Las teorías no parecen tener fin a lo largo de los siglos siguientes. Santa Hildegarda de Bingen afirmó en su obra Scivias (año 1141) que “cuando el Anticristo abra su boca para su perversa enseñanza, destruirá todo lo que Dios había establecido en la Ley Antigua y en la Nueva, y afirmará que el incesto, la fornicación, el adulterio y otros tales no son pecado.” San Agustín llegó mas lejos al asegurar que el Anticristo serían “un grupo de personas, todas aquellas que se alejasen de las iglesias y se separan de su unidad”. De esta manera asentaba el precedente de que la bestia multiforme que describe el Apocalipsis sería en realidad un cúmulo de personas, cuya unidad llevaría al mundo a su final.
Esta última interpretación ha sido sumamente provechosa para distintos colectivos. Martín Lutero y demás líderes protestantes del siglo XVI no titubearon a la hora de señalar a la misma Iglesia como el Anticristo, ya que según la tradición cristiana este se haría pasar por Jesús para malinterpretar sus enseñanzas. Todavía quedan quienes mantienen esta línea de pensamiento. Y en contrapartida, Lutero fue catalogado por la Iglesia Católica como el Anticristo.
«El sermón y las obras del Anticristo», cuadro de Luca Signorelli. Representa al Anticristo predicando en una imagen similar a las habituales de Jesús, aunque puede apreciarse al Diablo susurrando en su oído lo que debe decir. FOTO: Luca Signorelli Dominio Público
Una verdadera avalancha de teorías llega con la Edad Contemporánea, a cada cual más interesante. El Cardenal Henry Edward Manning vaticinó la llegada del reino de la bestia junto con la Revolución Francesa, y tanto Hitler como Stalin fueron considerados por muchos como el Anticristo. El Papa Francisco también ha querido señalar a su propia bestia que, en sus palabras, son todos los corruptos que solo se adoran a ellos mismos.
De este entramado de fantasía y realidad, números que son letras y letras que son números, preguntas sin respuesta y respuestas sin preguntas, enmarañando mediante un sencillo acertijo las mentes de algunos de los hombres y mujeres más inteligentes de nuestra Historia, a mi parecer solo pueden sacarse dos afirmaciones: La primera, que el 666 no es el número del Diablo, sino del Anticristo. La segunda, que lo más probable es que la marca de la bestia, que es un número del hombre, sea en definitiva el propio hombre transformado en bestia como producto de su poder. Como bien venimos viendo estos últimos años. Pero el escurridizo número no habría sido malinterpretado hasta este extremo si la cultura popular leyese algunos libros más rigurosos, aunque claro, nosotros ya lo sabemos. La bestia no quiere ser descubierta. Y mucho menos quiere ser ella quien se descubra a sí misma.
En mitad del cementerio de Colleville-sur-Mer (donde hoy yacen aproximadamente 10.000 de los estadounidenses que murieron mientras liberaban a Europa del yugo nazi) estos no deberían ser más que unos números olvidados.
Los datos de dos enterramientos que se pierden en un océano de cruces blancas con la capacidad de estremecer el corazón de los más aguerridos.
Sin embargo, frente a estos sepulcros no es raro encontrar a algún que otro visitante hablando del director Steven Spielberg. Y es que, en los mencionados montículos de tierra yacen dos de los cuatro hermanos Niland.
La familia en la que se basa la película « Salvar al Soldado Ryan».
Robert Niland y Preston Niland fueron, para más exactitud, dos héroes caídos respectivamente los días 6 y 7 de junio de 1944. Unos soldados que se dejaron la vida a miles de kilómetros de su tierra natal para expulsar a los soldados de Adolf Hitler de Normandía. Con todo, su valentía no fue mayor que la que demostraron sus otros dos hermanos: Edward (desaparecido hasta el final de la Segunda Guerra Mundial mientras combatía a los japoneses en Birmania) y Frederick (uno de los miles de paracaidistas lanzados tras las líneas enemigas durante el Día D).
Sin embargo, los dos últimos no fueron enterrados en el majestuoso panteón erigido en honor de los combatientes fallecidos en Francia. ¿Por qué? En el caso de Frederick, debido a que fue enviado a casa por el ejército estadounidense para evitar que toda una generación familiar fuese destruida por la guerra.
Él fue el auténtico soldado Ryan aunque, como explica a ABC el divulgador histórico Pere Cardona (autor del popular blog « HistoriasSegundaGuerraMundial» y coautor del libro « El diario de Peter Brill») su historia fue exagerada por los guionistas que la llevaron a la gran pantalla. No le falta razón, pues los norteamericanos no enviaron una patrulla en su busca cuando se enteraron de que dos de sus hermanos habían muerto y de que el tercero había sido declarado desaparecido en combate.
Por el contrario, su regreso a casa fue orquestado por un capellán militar en los días posteriores al Desembarco de Normandía. Un teniente coronel llamado Francis Sampson que logró evitar una tragedia familiar haciendo a sus superiores partícipes de lo sucedido. «No fue exactamente cómo se cuenta en el largometraje, pero hay que entender esas licencias históricas. A veces son necesarias para hacer un producto atractivo al gran público», añade el divulgador histórico.
Cardona conoce bien la historia de los Niland. De hecho, uno de los primeros lugares que visitó el pasado junio cuando viajó hasta Normandía como parte del proyecto que comparte junto al director de cine argentino Laureano Clavero fue el cementerio de Colleville-sur-Mer. «Colaboro con Laureano (del estudio “ MIRASUD PRODUCCIONES”) como asesor histórico. Está rodando un documental sobre la importancia de la recreación histórica en España junto al grupo “ First Allied Airborne Catalunya”», afirma a este diario.
Los Niland
A día de hoy, y como bien señala el divulgador histórico a este diario, recabar información fidedigna sobre los hermanos Niland es una tarea más que ardua.
Sobre todo en lo que refiere a los combates que mantuvieron en la Segunda Guerra Mundial.
Por suerte, no ocurre lo mismo con sus primeros años de vida.
Una época que, en palabras de Cardona, pasaron en Tonawanda (una de las ciudades del estado de Nueva York).
Sus palabras las corrobora el historiador Walter L. Hixson en el libro « The American Experience in World War II».
Allí fue donde nacieron Edward (1912), Preston (1915), Robert (1919) y Frederick (1920).
Este último, conocido como «Fritz» por sus allegados. «Pertenecían a una familia de seis hermanos. Cuatro hombres y dos mujeres (Clarissa y Margaret). Sus padres eran Michael y Augusta», completa el autor de « Historias Segunda Guerra Mundial» en declaraciones a ABC.
Con el paso de los años, el gusanillo del mundo militar terminó picando a Preston y a Robert, quienes se alistaron para llevar a cabo el servicio militar. A ellos no tardarían en seguirles, después del ataque sobre Pearl Harbour (perpetrado el 7 de diciembre de 1941), Edward y Preston. Fue así como toda una generación de Nilands se vio, repentinamente, luchando contra Adolf Hitler y sus aliados en plena Segunda Guerra Mundial.
«Querían combatir juntos, pero fueron separadas por una ley ideada por los Estados Unidos. Con ella se pretendía evitar que un accidente o ataque acabara con la vida de todos los miembros de una familia a la vez», completa Cardona.
Según sus propias palabras, dicha norma se hizo oficial después de que cinco hermanos que servían en el mismo buque (los Sullivan) murieran durante el ataque de un sumergible enemigo. Esta tragedia consternó tanto a los Estados Unidos que el periodista George Orwell le dedicó unas palabras en su obra « Escritor en guerra: Correspondencia y diarios (1936-1943)». En la obra señala que la medida fue tomada primero en Inglaterra después de la Primera Guerra Mundial, pero que «la muerte de los Sullivan tras el hundimiento del “USS Juneau” el 13 de noviembre de 1942 ofrece un ejemplo similar en la IIGM».
«Es cierto que, anteriormente, esta medida se tomaba de forma extraoficial. Se procuraba separar si era posible a los familiares para que no murieran todos si había algún problema. Pero, tras lo ocurrido a los Sullivan, se llevó a cabo de forma oficial», completa Cardona.
Muertos o desaparecidos
Edward Niland (destinado como operador de radio a un bombardero B-25) fue el primero en caer en batalla a los 31 años. Y de forma literal, pues fue derribado mientras participaba en una misión sobre Birmania. «En Burma (Myanma) los B-25 fueron utilizados para atacar los ejes de comunicación de Japón. Particularmente los puentes del centro de Burma. También ayudaron a abastecer a las tropas sitiadas en Imphal en 1944», explican los autores de la obra conjunta « B-24 Liberator – B-25 Mitchell – B-26 Marauder».
Edward tenía la graduación de sargento y pertenecía a la 12 Grupo de Bombardero del 43 Escuadrón cuando cayó derribado en territorio enemigo el 20 de mayo de 1944. «Hay confusión en torno a las fechas, pero sus padres recibieron posteriormente un telegrama en el que se les informaba de que no había sido encontrado tras el impacto», completa Cardona. Concretamente, se le declaró « Missing in action» («Desaparecido en combate»). Un triste título que, habitualmente, era sinónimo de muerte.
Robert fue el primero de los Niland cuya muerte fue confirmada de forma fehaciente. Era sargento de la 82 División Aerotransportada Estadounidense y tenía órdenes -como el resto de paracaidistas- de atacar diferentes puntos ubicados tras las líneas defensivas germanas de Normandía. Todo ello, para crear el caos en la retaguardia nazi y evitar (tomando puentes y ciudades destacadas) que sus refuerzos arribasen a las playas.
Bob aterrizó sobre en las cercanías de Sainte-Mere-Eglise (uno de los objetivos prioritarios de los mandos) en la noche del 5 de junio de 1944. Así pues, se convirtió en la punta de la lanza de la futura expedición marítima. Lo hizo como parte de la Compañía D del 505 Regimiento.
Murió al día siguiente. En la jornada más importante de la Segunda Guerra Mundial. En palabras de Cardona, mientras cubría la retirada de sus compañeros de Neuville-au-Plain con su ametralladora. «Estaba defendiendo la posición y se quedó sin munición. Cuando fue a por más, y al salir de un seto, le dispararon», añade. Las palabras del divulgador histórico son confirmadas por autores como Stephen E. Ambrose en su obra « D-Day: June 6, 1944: The Climactic Battle of World War II»: «El sargento Bob Niland murió en su ametralladora.
El tercero de los hermanos en desaparecer fue Preston. Su caso es bastante desconcertante. Y es que, aunque se sabe que desembarcó en la playa de Utah como alférez («second lieutenant») del 22 Regimiento de la 4 División de Infantería, se desconocen las causas exactas de su muerte. «En su momento, la familia indicó que se hallaba atendiendo a un compañero herido cuando falleció, pero existe mucha confusión en lo que respecta a sus últimas horas», completa Cardona. Lo que sí que está claro es que dejó este mundo el 6 de junio, como bien se grabó en la misma tumba que, a día de hoy, puede visitarse en el cementerio de Colleville-sur-Mer.
El verdadero Ryan
La historia del verdadero soldado Ryan, Frederick Niland, estuvo ligada íntimamente a la 101 División Aerotransportada. La destacada unidad que, posteriormente, se haría con un hueco privilegiado en la historia tras mostrar su arrojo en Normandía (junio de 1944), en la operación Market Garden (septiembre de 1944), y en la región de las Ardenas (diciembre – enero de 1944). En esta última contienda, de hecho, sus combatientes ganaron todavía más famosos si cabe tras defender el pueblo de Bastogne de unas fuerzas nazis que les superaban ampliamente en número.
Con todo, el 5 de junio de 1944 (día en que Fritz probaría por primera vez el sabor de la guerra) todavía quedaba mucho para ello. En las horas previas a la invasión, el menor de los Niland subió a un avión de transporte C-47. Estaba preparado, como el resto de paracaidistas, para saltar tras las líneas enemigas, cortar las comunicaciones nazis y evitar que los refuerzos enemigos llegaran hasta las playas. Aquella jornada, nuestro protagonista lucía los galones de sargento en la Compañía H del 501 Regimiento. Todo un logro personal.
A última hora de la tarde decenas de C-47 iniciaron su camino hacia Normandía. El problema fue que, debido a la falta de entrenamiento de los pilotos, muchos de estos aviones no pudieron esquivar los disparos de las defensas antiáereas nazis situadas en Normandía y fueron derribados.
Eso, unido a la tensión de aquellos pilotos que superaron esa barrera defensiva sin ser golpeados por las balas, hizo que los aparatos se desviasen y repartieran a muchos de los paracaidistas lejos de sus puntos originales de salto. «Frederick fue uno de los que no cayó en su destino. Aterrizó bastante alejado, cerca de la ciudad de Carentan», añade Cardona.
Después de una semana combatiendo a los nazis en Normandía, Fritz logró hallar a sus compañeros gracias a un miembro de la Resistencia francesa. No pudo ser en mejor momento, pues les halló justo antes de que los alemanes lanzaran sobre ellos el cruento ataque de la Colina 30 (ubicada al sudoeste de Carentan) el 13 de junio. Aquella jornada la 101 División fue atacada por una fuerza combinada de vehículos e infantería germana más que numerosa. En batalla, los paracaidistas se defendieron como leones, pero solo obtuvieron la victoria cuando fueron reforzados por compañeros de otras Divisiones. «Frederick recibió una Estrella de Bronce por destruir un nido de ametralladora lanzando varias granadas», añade Cardona a ABC.
Trágico descubrimiento
Poco después de aquella acción, el verdadero soldado Ryan recibió la noticia de la muerte de su hermano Robert. «El comandante de la compañía de su hermano le explicó que este había muerto y que estaba enterrando en un cementerio cercano a Sainte-Mere-Eglise. Así que él decidió ir hacia allí para ver su tumba», completa el divulgador a este diario. Al llegar a la zona, Fritz pidió a un capellán de la 101 División Aerotransportada, un teniente coronel llamado Francis Sampson, que le ayudara a encontrar la tumba de su hermano. Y fue entonces cuando se dio de bruces con la realidad.
Teniente Coronel Francis Sampson
Sampson fue el verdadero héroe ya que, cuando se enteró de la tragedia familiar de los Niland, envió un mensaje al alto mando aliado para que Fritz fuese repatriado a Estados Unidos.
Tres muertes son más que suficientes, debió pensar, para una madre.
El rescate, no obstante, se llevó a cabo en semanas. Antes de que los mandamases aceptaran la petición, nuestro protagonista fue enviado a Inglaterra junto a su unidad para descansar.
Allí fue, precisamente, donde recibió la noticia. «Cuando le informaron de que regresaba dijo, literalmente, que solo volvería a casa esposado.
Afirmó que quería vengar la muerte de sus hermanos y luchar contra los nazis», señala el divulgador.
Por suerte, entró en razón y fue enviado de nuevo a Estados Unidos, donde trabajó como policía militar. Posteriormente (y tal y como señala Ron Churchill en su dossier «”Salvar al soldado Ryan”, un drama de la vida real») trabajó como dentista y tuvo un hijo, Pete. Un joven que visitó a sus tíos en 1974 y dejó sobre sus tumbas unas flores.
El broche de oro a esta historia lo puso Edward, quien regresó a su hogar tras la Segunda Guerra Mundial. «Lo que le ocurrió fue increíble. Sobrevivió al impacto del B-25 saltando en paracaídas y, posteriormente, fue capturado y entregado a los japoneses por los ciudadanos de un pueblo cercano. Pasó un año como prisionero de los nipones hasta que consiguió escapar. Al final, fue rescatado por un grupo de soldados ingleses que se lo encontraron famélico en un prado, casi a punto de fallecer. Se repuso y regresó a casa. La vuelta fue muy bonita porque su madre, Augusta, nunca perdió al esperanza de que volviera. De hecho, siempre ponía un plato más de comida en la mesa esperando su llegada», finaliza Cardona.