La reina Sofía cumplió 83 años sin haber cumplido su viejo sueño de avistar un ovni. Habría tenido más suerte de haber deseado ver un fantasma en lugar de un marciano: desde el castillo de Windsor, embrujado por el espíritu de Jorge III, al palacio de Noordeinde, donde Sofía de Wurtemberg celebraba sesiones de oüija, ese tipo de fenómeno es habitual en la realeza europea, especialmente en la rama nórdica.
Los propios miembros de la realeza se han referido muchas veces este tipo de episodios. La reina Silvia de Suecia, por ejemplo, declaró en un documental de 2017 que el palacio de Drottningholm, la residencia permanente de la familia real sueca, está embrujado. “Tenemos esos amiguitos… que son fantasmas. Son siempre cordiales, pero a menudo una siente que no está completamente sola”, contaba la consorte del rey Carlos XVI Gustavo. “Es muy emocionante, pero no da miedo”. La princesa Cristina de Suecia, hermana del monarca, confirmaba ese tipo de presencias en el palacio de Drottningholm: “En todas las casas viejas hay fantasmas. Han estado habitadas durante siglos, y la energía permanece”, explicaba en el documental. “Hay mucha energía en este palacio. Sería extraño si no se manifestara”.
Schackenborg, el castillo embrujado del príncipe Joaquín
El príncipe Joaquín de Dinamarca tuvo peor suerte con su fantasma familiar. Hace unos años, tuvo que mudarse del castillo de Schackenborg a una casa en las afueras de Copenhague. “Estoy bastante seguro de que es la Condesa Maléfica la que tiene embrujado el castillo”, dijo sobre el ambiente extraño que se percibía en Schakenborg. Según la leyenda, la tal condesa, esposa del tercer propietario del palacio, castigó la pereza de su criada atándola a una silla frente a la chimenea y luego se fue a misa. Cuando volvió, de la criada solo quedaba su esqueleto. La condesa aflojó las cuerdas y el saco de huesos salió corriendo, pegando gritos hasta la azotea.
El príncipe Joaquín dijo que nunca ha visto los fantasmas de la criada y la condesa que desde entonces vagan por Schakenborg, pero que la hija de unos amigos suyos sí.
Marta Luisa de Noruega, por su parte, no ve fantasmas, pero sí ángeles. “Soy clarividente. No puedo ver el futuro, pero sí puedo percibir la energía en la gente”, declaraba a Martín Bianchi en una entrevistaba publicada en ABC. La princesa aseguraba que hablaba a diario con su ángel de la guarda, un talento que intentó transmitir a otros mediante su “escuela de ángeles”. En 2018, no obstante, la princesa anunció que la cerraba. Quizá a doña Sofía le hubiera interesado pagar los 2.600 euros de la matrícula.
marcianosmx.com — Quizá no lo sepas, pero el tablero Ouija nació en la época del espiritualismo, un movimiento religioso que se disparó a mediados del siglo XIX donde se promovía una visión optimista sobre el futuro y la existencia humana más allá de la muerte. Aunque la popularidad del movimiento disminuyó después de algunos años, tuvieron que pasar varias décadas para que la Ouija terminara convirtiéndose en el juego de mesa demoníaco que suele ilustrar el mundo cinematográfico.
Tras las infames consecuencias de la Gran Guerra, muchas familias guardaban luto y tenían un especial interés en hablar con sus familiares muertos. Aprovechándose de esta situación, el movimiento espiritualista les ofreció un medio. Pese a que existe mucha información sobre la intención original del tablero, incluso aquellas personas que lo utilizan hoy desconocen muchas cosas sobre el artículo. Hoy te presentaremos una serie de datos misteriosos sobre el popular tablero Ouija.
¿Cómo nació el nombre Ouija?
Clásico tablero de Ouija
¿Cuál es el origen preciso del nombre Ouija? En la cultura popular se supone que la palabra «Ouija» se generó a partir de la palabra «Sí» en francés y alemán (“Oui” y “ja”). Sin embargo, hay otra historia donde se menciona que Charles Kennard, uno de los titulares del juego, tras haberlo cuestionado sobre el significado del nombre, respondió que Ouija era una palabra egipcia cuyo significado es «buena suerte».
El tablero era un artículo de uso común en los Estados Unidos.
Durante la Primera Guerra Mundial, muchas de las casas estadounidenses disponían de un tablero Ouija. Para 1992, el tablero era todo un éxito, incluso superando en ventas al famoso juego de mesa Monopoly. Aunque la mayoría de las personas veía a la Ouija como un juego totalmente inofensivo, un pequeño grupo empezó a usarlo para comunicarse con el mundo de los muertos.
La popularidad del tablero se extendió por todos los Estados Unidos e incluso llegó a ser incluido en algunas películas. Es decir, muchos no sabían en realidad para qué servía el tablero pero casi todos tenían uno en casa.
«Dejen de vender los tableros Ouija»
William Fuld jugando Ouija con una mujer.
Cuando William Fuld, el fabricante responsable por la comercialización del artículo, se encontraba en su lecho de muerte exclamó las siguientes palabras: «dejen de vender los tableros Ouija». Fuld murió a causa de una caída de su edificio de 3 pisos, precisamente en el lugar donde se fabricaba el tablero.
Una costilla rota le perforó el corazón y William Fuld murió poco después en el hospital, pero antes de irse solicitó a su hijo que dejara de vender el tablero Ouija pues su muerte tenía relación con el juego. ¿Fue a partir de aquí que las personas empezaron a temer al tablero?
El exorcista provocó la destrucción de miles de tableros.
Cuando la película El exorcista se publicó en 1973, un gran número de ciudadanos estadounidenses entró en pánico y destruyó sus tableros, motivados por el miedo de lo que el juego podía hacer. Las ventas del tablero se vinieron abajo, pero por increíble que parezca poco tiempo después volvieron a repuntar. Esto último se debió a que algunas personas se sentían motivadas por la intensidad de los eventos paranormales en los que estaban involucradas.
La Ouija fue una forma de diversión entre familias y jóvenes.
Brian Donlevy y Claire Trevor jugando Ouija durante un descanso en las filmaciones de Human Cargo.
Durante la década de 1890, el tablero se comercializó como un divertido juego para parejas, donde el hombre y la mujer se sentaban uno frente al otro y empezaban a comunicarse con el mundo de los muertos. Hoy nos puede parecer algo aterrador, pero esta fue una forma de lograr cierta cercanía e intimidad entre los jóvenes. Sin embargo, esto no sucedía sólo entre parejas, algunas familias adineradas también se reunían para jugar con el tablero en fiestas y eventos importantes.
Ignorar las reglas podría resultar en una posesión demoníaca.
Resulta perfectamente comprensible que algunos jugadores sientan ansiedad a la hora de manipular el tablero Ouija y que acaben pasando por alto algunas reglas, pero este es un enorme error. Una leyenda dice que aquellos que no siguen las reglas pueden terminar siendo poseídos por un demonio, o simplemente por un espíritu. Algunas de las reglas que siempre se deben seguir son: «jamás pedir información sobre la fecha de la muerte propia», «nunca jugar a solas» y «nunca hablar de Dios».
El concepto de conversar con espíritus del más allá poco tiene que ver con la religión o con la creencia en Cristo; sin embargo, en aquel movimiento espiritual, varias personas tenían autorización para comunicarse con los espíritus, incluso los parroquianos más estrictos.
10 extrañas fotos históricas que requieren explicación
Puede resultar un poco difícil y extraño pensar en las décadas y los siglos que quedaron atrás y comprender realmente cuan diferente (y a menudo extraña) era la vida en esa época. Afortunadamente, tenemos registros fotográficos que muestran los sucesos extraños que moldearon nuestra realidad actual.
Las gafas de John Lennon tras su asesinato.
En el año 2013 Yoko Ono publicó esta mórbida fotografía en Twitter. Se trataba de las gafas ensangrentadas de John Lennon el día que lo asesinaron en 1980.
Lyndon B. Johnson en un automóvil anfibio.
¿Puedes distinguir al sujeto que conduce este automóvil? Se trataba del presidente de los Estados Unidos Lyndon B. Johnson en 1965. Como todo buen estadounidense, adoraba asustar a los invitados que asistían a su rancho conduciendo su automóvil anfibio en el lago.
Una feria del Ku Klux Klan.
No se trata de ninguna representación artística de una pesadilla. Fue una feria real del Ku Klux Klan que aconteció en Canon City, Colorado, en el año de 1925. Imaginamos que hubiera sido más divertido sin tanta tela encima.
Hitler el antes y el después.
Durante el desarrollo de la Segunda Guerra Mundial, las personas estaban comprensiblemente temerosas sobre todo lo que tenía que ver con Hitler. Pese a que su apariencia era inconfundible, el Servicio Secreto de los Estados Unidos elaboraba representaciones de cómo podía verse si llegaba a cambiar su clásico look, esta imagen fue publicada en 1944.
Ronald McDonald en 1963.
Si te parece que la mascota actual de la cadena de comida rápida McDonald’s tiene una apariencia aterradora, échale un vistazo a este Ronald McDonald de 1963.
Mujeres arqueras, 1908.
La imagen pertenece a la competencia de tiro con arco femenil en los Juegos Olímpicos de Verano que se celebraron en Londres en 1908. Además de lo incómodo que debía resultar ir con esa vestimenta, puede apreciarse que no era un evento muy popular, a juzgar por los espacios vacíos en las gradas.
A prueba de balas.
Algún pobre desgraciado tuvo que probar por primera vez los chalecos antibalas, ¿verdad? Este valiente sujeto arriesgó su pellejo haciéndose disparar a propósito, todo en nombre de la ciencia y la industria.
La primera fotografía de Abraham Lincoln.
Esta imagen del año 1846 es la más antigua que se conozca de Abraham Lincoln. Sin su tradicional sombrero y barba, probablemente muy pocos lo reconocerían.
El Che y Fidel.
Aunque comúnmente se piense en el Che Guevara como un símbolo de rebelión y en Fidel Castro como un tirano, este par colaboró para impulsar la revolución cubana en 1956.
Elvis en el ejército.
Esta imagen no pertenece a ninguna película ni programa de televisión. De hecho, Elvis Presley fue reclutado por el ejército de los Estados Unidos cuando ya se encontraba establecido en su exitosa carrera. No solo se trataba de una artimaña publicitaria. Elvis se tomó la vida en el ejército muy en serio y pasó dos años desplegado luchando por su país.
¿Por qué no recordamos los primeros años de vida?
Haz un pequeño esfuerzo y piensa: ¿cuál es tu primer recuerdo y cuántos años tenías en esa época? Resulta muy probable que esos recuerdos provengan de la etapa en que tenías tres o cuatro años de edad, como máximo. ¿Por qué somos incapaces de recordar lo que sucedió en el comienzo de nuestras vidas?
Es un fenómeno con un nombre bien definido: amnesia infantil. «Nadie recuerda las cosas que sucedieron antes de los dos o tres años de edad. Y la gran mayoría no recuerda absolutamente nada de lo que aconteció antes de los cuatro o cinco años», dice Catherine Loveday, de la Universidad de Westminster, en el Reino Unido. «La edad del primer recuerdo es variable pero, normalmente, las personas recuerdan cosas como caídas de la bicicleta… momentos que fueron importantes.
La edad promedio de nuestros primeros recuerdos oscila entre los 3 y 4 años, pero como puntualiza Loveday, existen personas que pueden recordar eventos anteriores. Después de todo, un niño de 2 años de edad es capaz de reconocer personas y lugares – un proceso que requiere de la memoria.
Sin embargo, en este caso en particular hacemos referencia a la memoria episódica, relacionada con sucesos autobiográficos – momentos, lugares, emociones y otra información del contexto – que pueden evocarse de forma explícita.
La curva del olvido.
Para conocer el proceso que nos permite recordar, es buena idea empezar por la forma en que olvidamos. A finales del siglo XIX, el alemán Hermann Ebbinghaus, pionero en el estudio de la memoria, inventó una forma para ponerla a prueba. En un inicio aprendió cientos de listas de palabras sin sentido. Después, midió el tiempo que le llevaba volver a aprender las listas tras periodos de tiempo que iban de 20 minutos hasta un mes.
De esta forma, concluyó que los seres humanos olvidamos de forma totalmente predecible. La «curva del olvido» – como la bautizó – es exponencial: olvidamos de forma más intensa al inicio y, después, el proceso se atenúa. Por ejemplo, si estudiaste alemán en la escuela y te detuviste, habrás notado que el número de palabras que recuerdas cayó rápidamente en el primer año, pero después el ritmo de esa pérdida de la memoria fue disminuyendo.
Otra cosa que Ebbinghaus descubrió fue que esta curva cambia con la edad y que los niños suelen olvidar más rápido.
«El cerebro se desarrolla más rápido. El cerebro de un bebé de un año tiene más conexiones que en cualquier otro momento de su vida», explica Loveday. «Una de las actividades necesarias para el buen funcionamiento cerebral es la «poda», es decir, desechar algunas de estas conexiones, como si estuviéramos cortando un árbol para que crezca más saludable».
La especialista explica que en este proceso posiblemente se pierdan los recuerdos. «Además, hay científicos que han estudiado la importancia del lenguaje, las palabras que nos ayudan a establecer los recuerdos», agrega. «Se dice que no recordamos cosas que involucran un concepto específico hasta que lo comprendemos. En otras palabras, un recuerdo que involucra una bicicleta puede quedarse cuando somos muy jóvenes. Pero los niños no incorporan conceptos como el desagrado o la insatisfacción hasta los 5 años, por lo que no recordamos las cosas relacionadas a estos conceptos que hayan sucedido antes de esa edad».
La idea es que somos incapaces de codificar un recuerdo antes de tener un concepto lingüístico para cada información específica. Además, hoy sabemos que el área del cerebro conocida como hipocampo resulta clave para codificar y almacenar la memoria episódica, y el hipocampo no madura hasta una fase posterior de la infancia. Todo esto afecta la capacidad del cerebro de retener aquellos primeros recuerdos.
¿Y los que recuerdan?
¿Pero, cómo explicamos los recuerdos previos a esa edad?
«Mi recuerdo más antiguo es despertar en la cuna. Puedo ver las cortinas amarillas y escuchar a alguien en el cuarto adjunto haciendo ruido con el agua. La casa en la que me encuentro es una de la que nos mudamos cuando tenía 2 años, entonces, debo tener esa edad», relató Vickey Swindales, en un proyecto realizado por la BBC hace algunos años con 6500 personas.
En «El experimento de la memoria», los participantes resolvieron un cuestionario del psicólogo Martin Conway, del City University of London, Reino Unido, donde solicitaba que los participantes describieran su primer recuerdo y respondieran a otras preguntas, como la edad a la que tuvo lugar el hecho.
«En mi primer recuerdo, estoy dentro de lo que creo es una carriola con el techo plegado. Casi tengo la certeza de que el cielo estaba azul, aunque no conociera esa palabra… era muy pequeña», recordó la escritora A. S. Byatt.
Alrededor del 40% de los participantes en el experimento contaron recuerdos de acontecimientos sucedidos cuando tenían 24 meses de edad, y 861 personas mencionaron recuerdos adquiridos antes de completar el primer año de vida. «Quedamos impactados», menciona Conway.
El psicólogo dice que hubo casos de personas que incluso afirmaron recordar su nacimiento. Pero aclara que eso es imposible. «Una persona puede recordar fragmentos de su infancia porque su madre le dijo algo como: ‘¿no recuerdas que te llevaba a pasear en una carriola grande y verde?’. Y la persona ‘recuerda’ el acontecimiento», dice Conway.
«Pero lo que en realidad sucede es que la persona crea una imagen mental de la carriola, y al poco tiempo eso se transforma en algo que experimenta como un recuerdo auténtico, basado en lo que su madre le dijo y en algún otro fragmento de la memoria».
Se les conoce como «memorias ficticias«. Sin embargo, Conway aclara que «no podemos tener certeza de que esos recuerdos sean falsos: no se pueden descartar casos excepcionales. Pero, en general, existe una probabilidad muy alta de que no sean verdaderos».
Recuerdos falsos.
Esto no quiere decir que las personas que afirman recordar hechos en los albores de sus vidas estén mintiendo: Algunos elementos de esos recuerdos son auténticos, pero resulta muy probable que hayamos agregado información a lo largo de nuestras vidas.
Y esto sigue ocurriendo después: muchos de nosotros recordamos vívidamente experiencias con personas que no podían estar presentes en determinados momentos. O tenemos la seguridad de que algo sucedió para después darnos cuenta de todo lo contrario. «Le sucede a todo mundo», dice Loveday.
«Todos hacemos esto porque estamos construyendo recuerdos con lo que tenemos a la mano y, a veces, esos fragmentos se desorganizan. Recuerdas unas vacaciones en familia, y la memoria genérica incluye a todos los hermanos. Es así que cuando recordamos un momento específico, ponemos a todos en una misma escena, aunque alguno no estuviera presente”.
Entonces, ¿no podemos tener confianza en nuestra memoria? «En términos generales, podemos, como en aspectos relacionados a dónde vivimos y lo que sucedió. Pero, cuando se trata de acontecimientos muy específicos, es inevitable que aparezcan detalles que no son 100% precisos», asegura la especialista.
«Pero eso no importa: la memoria no es importante por su precisión. La memoria nos hace ser quien somos y nos conecta a los otros, así que en cierto sentido los recuerdos que tenemos son los que necesitamos para existir».
5 psíquicos que participaron en la Guerra Fría
Utilizar personas con poderes psíquicos con fines militares parece cosa de Stranger Things, pero los registros históricos nos revelan que esta práctica es menos ficción de lo que se podría creer. Entre la década de 1960 y 1980, la Unión Soviética y Estados Unidos libraron una carrera en secreto para desarrollar soldados parapsíquicos: seres humanos capaces de establecer comunicación por telepatía, mover objetos con la mente y visualizar toda clase de cosas a kilómetros de distancia.
La «Guerra Fría Paranormal» arrancó en la década de 1960, después que una publicación de la revista Science et Vie asegurara que la Marina de los Estados Unidos había logrado transmitir mensajes telepáticos desde una base en tierra al submarino USS Nautilus. Esta información, sin ningún tipo de sustento o confirmación, se recibió con actitud alarmista en la Unión Soviética. Y si los estadounidenses estaban desplegando soldados médium, la URSS también daría batalla en esa área.
Los hallazgos de los soviéticos fueron compilados en un libro titulado «Descubrimientos psíquicos detrás de la Cortina de Hierro«, publicado en el año de 1967 por los investigadores estadounidenses Sheila Ostrander y Lynn Schroeder. Como era de esperar, la CIA puso el grito en el cielo. Evidentemente aterrados por la persistencia de sus rivales, habilitaron un grupo de investigación llamado Instituto de Investigación Stanford (actualmente SRI International). Hoy conocerás algunas historias sobre estos experimentos que, incluso nuestros días, la ciencia tiene dificultad en explicar.
1 – El visualizador remoto #1.
De cabo del ejército estadounidense, Joseph McMoneagle pasó a desempeñarse como espía parapsíquico de los Estados Unidos cuando ingresó a la misteriosa operación Grill Flame. Esto sucedió cuando la Agencia de Inteligencia de la Defensa contrató al Instituto de Investigación Stanford para explorar y desarrollar el área de la percepción extrasensorial y aplicarla en el ámbito militar.
Joseph McMoneagle recibió el nombre clave «visualizador remoto 1» (RV#1) y en septiembre de 1979 empezó una sesión de pruebas en Fort Meade. Skip Atwater, superior al mando, encendió una grabadora y le pasó un sobre que contenía las coordenadas de una base secreta de los soviéticos en la localidad de Severodvinsk, cerca del Círculo Polar Ártico. A continuación, indicó que localizara «un gran edificio de concreto».
RV#1 cerró ojos y se concentró en aquellas coordenadas. A través de las indicaciones de Atwater, McMoneagle «irrumpió mentalmente» en la base soviética, atravesando una pared de lo que simulaba ser un hangar para reparaciones de aeronaves. En ese lugar, el psíquico pudo distinguir una serie de «pasillos, grúas, chispas y un túnel enorme con puertas igual de impresionantes».
Adentrándose un poco más en la instalación, RV#1 ingresó a un almacén donde se encontraban los materiales para la construcción, y posteriormente alcanzó un tercer sector donde observó «un submarino enorme» que era construido o recibía algún tipo de mantenimiento. Posteriormente, el cabo regresó a este lugar en dos sesiones posteriores de percepción extrasensorial y logró ofrecer ciertos detalles sobre esta nave.
Skip Atwater
Joseph McMoneagle puntualizó que el submarino era «más grande que los nuestros [de los Estados Unidos]», con un «casco doble», una «superficie achatada» y, más importante, equipado con «diez pares de tubos balísticos».
El Consejo Nacional de Seguridad, que originalmente había encomendado esta clase de misiones, solicitó a RV#1 informara la fecha en que sería puesto en servicio.
En la última sesión, revisó todo el complejo y puso a prueba una nueva forma de visión remota: «viajó en el tiempo» en aquel lugar.
Según sus estimaciones, en tres meses a partir de aquella fecha los soviéticos terminarían de excavar el túnel para llevar el submarino al océano. Por lo que el lanzamiento se llevaría a cabo en diciembre de 1979.
Y se equivocó por muy poco: Enero de 1980 imágenes satelitales confirmaron la entrada en operación de un nuevo tipo de submarino soviético, el colosal Typhoon, estacionado a un lado de la base, equipado con 20 tubos balísticos de torpedos y un particular casco doble con superficie achatada.
Hasta 2012, fecha en que fueron sacados de servicio, estos submarinos fueron todo un orgullo para la Marina rusa.
Tiempo después se supo que, además de las sesiones psíquicas que realizaba McMoneagle, había otro visualizador remoto llamado Hartleigh Trent que también observó la base rusa.
El segundo hacía las veces de «grupo de control» para tener certeza de que RV#1 visualizaba evidencia similar a través de su técnica.
2 – De Moscú a Siberia en un santiamén.
Corría el día 19 de abril de 1966 cuando un personaje llamado Karl Nikolayev, autoproclamado médium, realizaba una visita de cortesía al Laboratorio de Bioinformación de Moscú, en Novosibirsk. El hombre fue recibido por una comitiva de investigadores liderada por el profesor Ippolit Kogan.
A la par, en un auténtico bunker a prueba de sonido, electricidad y fuego ubicado en Moscú, le entregaban al biofísico Yuri Kamensky un paquete perfectamente sellado que contenía seis objetos elegidos por el grupo de investigación.
A Kamensky se le dio la misión de «transmitir», telepáticamente, los objetos que contenía el paquete a Nikolayev – sin que éste supiera información previa. Se le otorgaron 10 minutos para lograr esto que parecía imposible. El primero de los misteriosos objetos era un resorte con 7 espirales, al que el biofísico tanteó y observó durante algún tiempo. Posteriormente, imaginó a Nikolayev en aquella habitación sentado frente a él, y a continuación imaginó la escena vista desde la perspectiva del médium.
De acuerdo con los testimonios, Nikolayev empezó a mostrar signos de tensión. Palpó el aire frente a él, como si manipulara algún objeto que solamente él podía observar. Entonces empezó la descripción. «Redondo. Metálico. Brilloso. Repetitivo. Parece un resorte». De alguna forma inexplicable, Kamensky había logrado comunicar telepáticamente las características de un objeto que físicamente se encontraba a 2,800 km de distancia.
De los seis objetos que contenía el paquete entregado a Kamensky, tres lograron transmitirse con precisión. A lo largo de una semana, el laboratorio llevó a cabo diversas pruebas con este par de personajes y otros médium, obteniendo resultados con altas tasas de éxito. Sin embargo, en el año de 1975 el Laboratorio de Bioinformación fue disuelto sin ningún tipo de explicación y las investigaciones de Ippolite Kogan se volvieron clasificadas.
3 – Un radar mental.
En el año de 1979, un avión de la Marina estadounidense se desplomó en algún punto entre el estado de Virginia y Pensilvania, una región montañosa bastante complicada de los Estados Unidos. La propuesta del Instituto de Investigación Stanford fue hacer una localización con visión remota, dicho de otra forma, con la capacidad de rastrear la aeronave únicamente con la mente. En los registros sobre este experimento, el agente a cargo de la misión solamente fue identificado con el alias #31.
Skip Atwater, supervisor de la misión, se limitó a informar al agente #31 el modelo del avión y el hecho de que había caído durante un vuelo de entrenamiento. Jamás mencionó datos de referencia como el destino o la ruta que seguía. Una vez que se le dio la indicación de «trasladarse» hasta el lugar del accidente, #31 informó: «creo que se encuentra en los Apalaches», lo que coincidía pues la Marina ya había delimitado el área del siniestro.
Atwater solicitó que detallara más la información, como la exacta geografía o topografía del lugar. El psíquico mencionó que la palabra Lynchburg le había llegado a la mente cuando buscaba algún lugar de referencia, y que la aeronave había caído al noroeste de esta ciudad. También pudo ver restos del fuselaje sobre los árboles y los cadáveres del piloto y copiloto, hecho que lo alteró bastante.
Al final, tras dibujar lo que había visto, los militares proporcionaron un mapa a #31 para que señalara el lugar donde se encontraban los restos del avión. Dudó un poco, pero finalmente señaló una zona conocida como Holcomb Rock en los Apalaches, a aproximadamente 25 km del lugar donde se impactó la aeronave. Con la información proporcionada por #31, la Fuerza Aérea pudo encontrar el sitio del accidente y llevar a cabo el rescate de los cuerpos.
4 – Un carrusel en San Francisco.
El servicio secreto soviético, la KGB, tenía un mayor interés por la telepatía y control remoto. Sin embargo, también llevó a cabo algunos experimentos sobre visión remota. Uno de los más interesantes se hizo en colaboración con científicos estadounidenses, para demostrar que de aquel lado también tenían agentes poderosos en el ámbito de la parapsicología.
Russell Targ, uno de los principales responsables de las pruebas de visión remota en territorio estadounidense, fue invitado en el año de 1984 por la Academia Soviética de Ciencias para que realizara una demostración de su investigación en Moscú. Confiado de que cualquier ser humano era capaz de manifestar esta «habilidad» bajo determinadas circunstancias, Targ eligió como voluntaria a la investigadora Eugenia Davitashvili, miembro de la Academia.
El 17 de octubre de 1984, aproximadamente a las 6 de la tarde, una comitiva organizada por Targ arribó al departamento de Eugenia y fue recibida por el grupo de anfitriones soviéticos, representado por el biofísico Andrei Berezin. Instalaron una videocámara y la orientaron hacia la investigadora rusa. Evidentemente, en un principio Eugenia se mostró escéptica pues hasta entonces jamás había intentado practicar la visión remota.
Russell Targ
Ante las miradas de 40 personas, Targ le entregó la foto de un colega que en ese preciso instante se encontraba durmiendo plácidamente a 9,400 kilómetros de distancia, en San Francisco. Le indicó a Eugenia que su colega despertaría en 2 horas, lanzaría un dado y, según el resultado obtenido, se encaminaría a una de 6 posibles locaciones en la ciudad. Targ desconocía estos lugares, pues se encontraban anotados en tarjetas guardadas en sobres numerados y sellados.
Le indicaron a Eugenia que se enfocara en el recorrido del colega, que «flotara en el aire» y describiera el camino. Tras una larga pausa en silencio, la investigadora empezó a narrar «una pequeña plaza con un lago en el centro», «pequeños edificios conectados entre sí por techos en forma de flecha», «un asiento blanco» y «el perfil del ojo de un animal con orejas puntiagudas». Como era común en esta clase de pruebas, dibujó en papel lo que había visto.
Eugenia Davitashvili
Después, Targ llamó al contestador automático de su colega para ver a cual lugar se había dirigido. La grabación reveló «número 6». En el sobre con este número indicaba el carrusel de Pier 39, en North Beach. Se supone que los edificios puntiagudos en la visión hacían referencia al enrejado del muelle, el asiento blanco a las bancas y el perfil del animal a los caballos que circulaban por ahí.
5 – La verdadera mujer maravilla.
En diversas conferencias y entrevistas a medios de comunicación, el ex presidente de los Estados Unidos Jimmy Carter confirmó este caso. Personalmente estuvo involucrado con un exclusivo grupo de visualizadores remotos que se formó en la base aérea Wright Patterson en Dayton, Ohio. Este grupo era dirigido por el jefe de Tecnologías Avanzadas en los Estados Unidos, Dale Graff, que también se encargaba de la coordinación y el financiamiento de un departamento semejante en el Instituto de Investigación Stanford.
En marzo del año 1979, en algún punto de Zaire (hoy República Democrática del Congo), en África, se desplomó un avión espía modelo TU-22 de bandera soviética. La CIA, en colaboración con la Fuerza Aérea de los Estados Unidos, estuvo a cargo de recuperar los restos de la aeronave antes que el enemigo. Tras una serie de fracasos en diversas operaciones de búsqueda, Graff involucró en el caso a una psíquica llamada Rosemary Smith.
Bajo la supervisión constante de Dale Graff y con nada más que una fotografía del modelo de avión, según consta en los registros, Rosemary fue capaz de hacer una descripción sobre la topografía del área donde había caído el avión. A continuación, en un mapa de Zaire, delimitó con un círculo la región general y con una equis el lugar exacto donde creía que se encontraba.
Posteriormente Graff decidió involucrar a un segundo experto en temas paranormales, un personaje llamado Gary Langford que trabajaba para él en la sede del IPS en California. Este hombre logró hacer una descripción detallada de la selva montañosa donde había impactado el avión. Con todos estos datos tan específicos en mano, la Fuerza Aérea fue capaz de llevar a cabo la ubicación del accidente en menos de 48 horas. El punto preciso se ubicaba apenas a 4 kilómetros del lugar que había marcado con una equis Rosemary Smith.
Catástrofe en el lago Nyos, 1986
El 21 de agosto de 1986, Camerún estaba a punto de experimentar el peor desastre natural en su historia. Durante tres días a partir de esa fecha, poco más de 1,700 personas murieron sofocadas en sus casas y hasta en medio de las calles mientras conducían sus vehículos.
Tiempo después se supo que la raíz de esta tragedia fue una nube de dióxido de carbono que emergió de un lago azul en la región, se trata del Lago Nyos, situado en un cráter volcánico al noreste del país. Aquella nube mortal, mucho más densa que el aire, se desplazó por los valles de la región a lo largo de 25 kilómetros, quitando la vida a 1,746 personas y a 3,500 animales de granja.
Aquellos que encontraron los cadáveres en las villas de Cha, Nyos y Subum tuvieron que enfrentarse a una escena poco común y perturbadora: ningún ser vivo se movía, ni siquiera las moscas, que también perecieron en el lugar.
Relatos de sobrevivientes.
Aquellos que tuvieron la fortuna de sobrevivir, quedaron inconscientes durante varias horas y al despertar encontraron que toda su familia y animales en los rebaños de la región habían muerto. Muchos creyeron que se trataba de una plaga bíblica, que el espíritu del lago estaba furioso o que se trató de un ataque terrorista.
Uno de los afortunados sobrevivientes fue Joseph Nkwain que despertó tres horas después del paso de la nube, y relató su experiencia al investigador Arnold Taylor, de la Universidad Playmouth, en el Reino Unido: «no podía hablar. Me quedé inconsciente. No podía abrir la boca pues había un olor terrible. Escuché a mi hija roncando de una manera aterradora, muy fuera de lo normal. Cuando intenté llegar hasta su cama, me desvanecí y terminé en el suelo. Quería hablar, pero el aire no salía de mis pulmones. Mi hija ya había muerto».
Después de la tragedia el gobierno de Camerún encomendó algunos estudios para dar con la causa de esta catástrofe, y para garantizar que aquello no se fuera a repetir. Los organismos ambientalistas instalaron sensores de dióxido de carbono en la zona del lago y los conectaron a sirenas que pueden alertar a las personas en la zona para que escapen lo más pronto posible del lugar.
Además, entre 2001 y 2011 se instaló un sistema de tuberías que succiona dióxido de carbono directamente del lecho de lago y lo libera de forma gradual a la superficie, evitando las grandes acumulaciones.
Las teorías sobre la tragedia.
Los pocos habitantes que quedaron en la localidad informaron haber escuchado un estruendo la noche del día 21 de agosto y salieron de sus hogares para investigar. Una nube con más de 50 metros de alto se formó sobre la superficie del lago y, por su mayor densidad respecto al aire, se desplazó por las zonas más bajas de la región.
La mañana siguiente, el lago presentaba una coloración extremadamente distinta a lo habitual. Solía tener un hermoso tono azul, y ese día estaba completamente café. La vegetación que circundaba el lago también fue destruida.
Debido a que se encuentra en una región volcánica, no olvidemos que está sobre un antiguo cráter, el agua de este lago es inyectada con dióxido de carbono que escapa del magma en la parte inferior. Por lo general, miles de toneladas de dióxido de carbono pueden ser contenidas por el agua, pero ese día algo provocó que fuera liberado intempestivamente.
El geólogo David Bressan explica que los gases volcánicos emanados de las capas inferiores del suelo se disuelven y quedan concentrados en las aguas más profundas. La temperatura cálida del agua en la superficie forma una especie de barrera que mantiene el agua fría y concentrada en dióxido de carbono atrapada en el fondo.
Lo que no quedó claro para los científicos es lo que causó la ruptura en esta barrera. Quizá se debió a un sismo débil, una erupción volcánica o incluso el deslizamiento de rocas en los márgenes del lago.
Registros previos del fenómeno.
Apenas dos años antes de esta catástrofe, un evento parecido sucedió en el lago Monoun. En ese episodio, la nube de dióxido de carbono mató a 37 personas. Tampoco pudo explicarse lo que desencadenó la liberación del mortal gas.
elhistoriador.es/gozArte — La archibasílica de San Juan de Letrán en Roma fue antes que la de San Pedro el epicentro del poder pontificio y la morada eterna de algunos papas medievales.
Entre estos destaca la tumba dedicada al enigmático pontífice Silvestre II, también conocido como el Papa Mago o el Papa Druida, a la que se le achaca el poder de predecir la muerte de los sucesores de San Pedro.
Así, el sepulcro destila agua y registra ruidos de huesos cuando el fallecimiento de un pontífice es inminente. O al menos eso dice una leyenda surgida en medio del ruido del cambio del primer milenio.
La historia de Silvestre II está repleta de leyendas y exageraciones, que derivan básicamente de su curiosidad por la cultura druida, su pasión por la ciencia árabe y por haber vivido al frente de la Iglesia el cambio de milenio. Gerberto de Aurillac fue, además, el primer pontífice francés en ocupar el sillón de San Pedro en el año 999, en plena efervescencia de las profecías que anunciaban el fin del mundo.
Se llegó a decir, por ejemplo que mientras él nacía en Francia, a miles de kilómetros de allí, en Jordania, un gallo cantó tres veces y se escuchó hasta en Roma. También se contaba que cuando era niño un temible ermitaño que vivía en una cueva y decía que era descendiente de los druidas le había predicho un magnífico futuro, enseñándole además la magia celta. Y que cuando tenía 12 años unos monjes lo vieron tallando una rama para hacerse un tubo con el que observar las estrellas, y se lo llevaron a estudiar a la abadía. En fin, ya se sabe: cuando un personaje llega a ser importante desde abajo lo normal es inventarle una infancia que esté a la altura de las circunstancias para justificar semejante ascenso, cuanto más legendaria mejor.
Relieve en la base del monumento que hay en Aurillac, en el que se ve a los monjes encontrando al niño que fabrica un tubo para mirar las estrellas
Era un sabio que había aprendido algunos de los muchos saberes que dominaba en Córdoba y Sevilla. Fue allí, con los árabes, con los que llegó a convertirse en un experto astrónomo y matemático, algo que en la Europa cristiana de aquellos años no tenía nada de normal.
Después de aquella estancia por tierras andaluzas de la que hemos hablado antes empezó a hacer carrera en serio: fue a Roma y el emperador de Alemania lo nombró tutor de su hijo; el arzobispo de Reims lo llamó para que diera clases en la escuela que tenía en la catedral; construyó un globo terrestre, un órgano, relojes… y hasta unas cabezas parlantes que respondían a lo que se les preguntaba e incluso predecían el futuro, pronto empezaron a correr rumores de que practicaba la brujería.
Gerberto se educó en el monasterio de Aurillac, siendo de orígenes humildes, y posteriormente estudió en Reims y Cataluña, donde fue iniciado en las ciencias de los árabes. Bajo la protección del conde Borrell II, el joven se formó en Barcelona y más tarde entró en contacto con maestros árabes de Córdoba y Sevilla. Así se apasionó por la ciencia un hombre que llegó a convertirse en un experto astrónomo y matemático, algo que en la Europa cristiana de aquellos años no solo era atípico sino propio de magos.
El Papa mago, cuyos poderes eran la ciencia
Monumento a Silvestre II en Aurillac, su ciudad natal
A Gerberto de Aurillac se le atribuye haber introducido en Francia el sistema decimal y el cero, construir uno de los primeros globos terrestres y un reloj de péndulo, y, lo que resulta más inverosimil, inventar una cabeza parlante que respondía a todo lo que se les preguntaba e incluso predecían el futuro.
La biografía del Papa Druida mezcla así continuamente datos reales con imposibles. Se contaba que de niño había vivido en una cueva junto a un temible ermitaño de quien había heredado los perdidos poderes mágicos de los druidas celtas. A los 12 años unos monjes lo vieron tallando una rama para hacerse un tubo con el que observar las estrellas, y se lo llevaron a estudiar a la abadía.
Tras pasar su infancia en la abadía y su juventud en la Península Ibérica, Gerberto estuvo una temporada como maestro del joven Emperador Otón III, al que acompañó a Italia para su coronación. Allí Gregorio V le nombró arzobispo de Rávena en 998 (a causa de disputas con el anterior Papa nunca le fue devuelto el arzobispado de Reims, que había portado por un tiempo) y cuando Gregorio V murió, el 18 de febrero de 999, Gerberto fue elegido su sucesor gracias a la influencia del Emperador y a su creciente poder en Roma. Tomó el nombre de Silvestre, como aquel Papa que había muerto en el último día del año del siglo IV.
Silvestre II alcanzó la cabeza de Roma en medio de las salvajes luchas entre el Emperador y la nobleza local, encabezada por los condes de Tivoli y la familia de los Crescenzi, que habían desempolvado el viejo estandarte de las legiones romanas, SPQR (Senatus et Populus Que Romanorum), para oponerse a las aspiraciones de Otón III de convertir la ciudad en la capital de su imperio.
Y ya por entonces aquel misterioso monje francés que acompañaba al Emperador a todos los sitios era conocido por los romanos como «el mago» y sus hábitos eran estimados como impropios de un clérigo.
Pero aquel «mago» no estaba por la labor de disimular su amor por la cultura árabe y pasaba muchas horas observando la Luna y las estrellas desde la basílica de San Juan Laterano, entonces sede pontificia.
La agitación política iba a terminar de golpe con esa vida a medio camino entre la religión y la ciencia.
En el año 1001, el Emperador y el Papa tuvieron que abandonar precipitadamente Roma al estallar una rebelión instigada por la nobleza local.
Cuando planeaban su regreso, Otón III contrajo unas fiebres tan fuertes, quizá la malaria, que el 23 de enero de 1002 dejaron a Silvestre II sin protector.
Abandonado por los alemanes, negoció con los nobles romanos un regreso como simple jefe espiritual de la Iglesia. Murió poco después, el 12 de mayo del 1003.
Más allá de su leyenda negra, el pontificado de Silvestre II es reconocido por tomar medidas contra los abusos en la vida de los clérigos causados por la simonía y el concubinato, por combatir la corrupción que inundaba la Iglesia y por la evangelización de Hungría y Polonia.
Una tumba profética
El interés por la ciencia y la cultura a través de los textos clásicos le granjeó la abierta enemistad de un sector de la Iglesia, que llegó a acusarlo de pactar con el demonio. En los antiguos códices guardados en catedrales y museos pueden encontrarse grabados en los que se representa a Silvestre II en compañía de Satanás. El periodo en el que le tocó vivir era propenso a este tipo de mitos: el primer cambio de milenio.
Aunque a partir del siglo XX muchos historiadores han cuestionado que existiera realmente un temor milenarista en toda Europa, el testimonio de un monje de la Borgoña francesa llamado Rodolfo Gabler demuestra que al menos en una parte de Europa se extendió cierto pánico. Puede que no sobre el fin del mundo pero sí sobre la llegada del Apocalipsis, que anunciaba la liberación del Diablo para el comienzo de un reinado que se prolongaría durante un milenio. Muchos interpretaron la elección de Gerberto d´Aurillac como parte de dicha profecía, la llegada del Anticristo en forma de un Papa poco convencional.
Incluso la documentación de la biblioteca de laUniversidad Gregoriana recoge la leyenda del pacto con el diablo y añade que el Papa Silvestre, protector de los monasterios de Sant Cugat del Vallès y Sant Benet del Bages, confesó su culpa antes de morir. Mientras agonizaba pidió que su cuerpo fuese mutilado y depositado en un carro tirado por bueyes. Allí donde el carro se detuviese, debía ser enterrado. No en vano, los bueyes no se pararon hasta la basílica de San Juan Laterano.
Pero sin duda la leyenda más famosa sobre Silvestre II está relacionada con su tumba, situada en una hornacina del segundo soportal inferior derecho de la basílica.
Lo es porque supuestamente el sepulcro «suda» y el rumor de un crujir de huesos aflora desde el interior cuando un Papa está a punto de morir.
Algunas crónicas narran incluso cómo la basílica de San Juan de Letrán se llenaba de barro por la cantidad de humedad que surge del sepulcro del Papa en esos días previos al fin de un pontífice.
Poco duró su pontificado, pues cuatro años. Ahora bien, ¿cómo murió? Pues hay todo tipo de leyendas.
Se dice que se arrepintió de su pacto con el diablo y que pidió que su cuerpo fuera descuartizado y que no lo enterraran en tierra sagrada.
También se cuenta que el acuerdo consistía en que el demonio tomaría su alma cuando él fuera a Jerusalén, cosa que no tenía ninguna intención de hacer, pero… resulta que entre sus muchos conocimientos no debía estar un detalle que conocía todo el mundo: la basílica de Santa Cruz en Jerusalén, en Roma, había sido construida sobre tierra traída… de la mismísima Jerusalén. Así que cuando un día el papa fue a visitarla…
Poner el papa un pie dentro y venir el demonio a cobrar su deuda fue todo uno.
Eso sí, cuentan que en el acto el papa se arrepintió muchísimo de todo, cayó muerto y unos caballos alados recogieron su cuerpo y se lo llevaron a San Juan de Letrán, lo que todo el mundo interpretó como una señal clarísima de que Dios le había perdonado.
El caso es que está enterrado allí, en una tumba de lo más misteriosa.
Para empezar, se cuenta que no está solo. ¿Quién duerme con él el sueño eterno? Una mujer. Sí, sí, una mujer en la tumba de un papa, pero aún hay más. Dicen que Satanás le había puesto para vigilarle un demonio femenino que se enamoró de él, renunció a la inmortalidad, se hizo mujer, vivió amancebada con él y están enterrados juntos.
Cierto o no, esto no es lo más fuerte, ni mucho menos. Lo más impresionante es la leyenda que dice que esta tumba predice la muerte de los papas. Durante siglos, cada vez que un papa iba a morir los huesos de Silvestre II empezaban a chocar entre sí tan ruidosamente que cualquiera podía oírlos.
Tan llamativa era la cosa que un papa decidió abrirla para ver qué podía haber dentro, y en ese momento, al contacto con el aire los huesos se desintegraron y se convirtieron en polvo. ¿Fue aquello el fin de las predicciones? Pues para nada, porque parece que desde entonces la lápida suda cuando un papa va a morir, hasta el punto de que según algunos se llega a formar barro en el suelo. ¿Una exageración? Probablemente. ¿Hay algo de cierto en todo esto? Probablemente no. Pero ¿no es verdad que la vida es más bonita con historias como esta?
Hace más de 130 años, el 2 de octubre de 1890, nacía Julius Henry Marx en Manhattan
Infobae(M.Bauso) — Mediados de la década del setenta. Una fiesta exclusiva. En el elenco de invitados hay actrices muy conocidas, directores de cine, músicos de rock, algún escritor, políticos, millonarios y modelos. Alguien llega tarde. Uno de los invitados, posiblemente el más anciano de todos, abre la puerta y ve a un joven de cara surcada por los excesos. El recién llegado reconoce de inmediato a la gloria del humor que lo recibe. Lo saluda con afecto y hasta con gratitud.
Ron Wood, el Rolling Stone recién llegado, uno de los más esperados de la fiesta (todos querían saber si iba a entrar del brazo de Margaret Trudeau, la esposa del primer ministro canadiense con quien estaba manteniendo un affaire) esperaba la retribución cuando su anfitrión le dijo a modo de saludo: “Es el corte de pelo más estúpido que vi en mi vida ¿Sos un hombre o una gallina?”. Después, Groucho Marx volvió a morder su enorme cigarro, giró y volvió a la fiesta en busca de un trago.
La anécdota, que relató Ron Wood en sus memorias, describe a la perfección a Groucho Marx. El humor fulminante, filoso, que no depende de que alguien le de un pie. Y que no espera la retribución del aplauso, que no necesita de público: el humor, la réplica instantánea funciona como un reflejo, se acciona sola ante el estímulo, es una pulsión que casi no puede controlar.
“La política es el arte de buscar problemas, encontrarlos, hacer un diagnóstico falso y aplicar después los remedios equivocados”.
Hace 130 años, el 2 de octubre de 1890, nacía Julius Henry Marx en Manhattan. Su padre era un francés que se ganaba la vida como sastre; su madre, de origen alemán, convivía con la frustración de no haber triunfado en el mundo del espectáculo como sí lo había hecho su hermano, el comediante Al Shean. Ese impulso lo volcó sobre sus cinco hijos varones a los que envió a clases de canto, piano y hasta de danza desde que eran muy pequeños. Como el dinero era escaso, las clases se volvían rotativas y al final la educación no era suficiente para ninguno.
Pero eso no desalentó a Miene Schoenberg. Consiguió que tres de sus hijos junto a un amigo de su cuadra formaran un grupo vocal, The Four Nightingales. El circuito de actuaciones era limitado. Algún templo, fiestas privadas (presentaciones gratuitas sólo como una manera de agarrar ritmo escénico) y como número de relleno en espectáculos de vodevil, mientras detrás del telón acomodaban los elementos para el siguiente acto de los artistas principales.
Chico, Zeppo, Harpo y Groucho (falta Gummo): cuatro de los cinco Hermanos Marx
El grupo vocal no era bueno. Les faltaba ensayo y, también, talento natural. Pero esa falta de idoneidad, esa torpeza fue el origen de su éxito. Cuando Julius, el más desenvuelto, veía que la situación estaba por desmadrarse, se ponía a interactuar con el público. Hacía bromas, los azuzaba, se reía de su propia torpeza. Esos parlamentos improvisados animaban al público, les sacaba grandes carcajadas (los segmentos de canto también lo hacían pero involuntariamente). Los tres hermanos, a partir de ese momento, entendieron que el camino era el del humor. Abandonaron al amigo de la cuadra y reclutaron a los otros dos Marx que faltaban.
“Es una tontería mirar debajo de la cama. Si tu mujer tiene una visita, lo más probable es que la esconda en el armario. Conozco a un hombre que encontró tanta gente en el armario que tuvo que divorciarse únicamente para conseguir dónde colgar la ropa”.
El nombre se impuso, no había que buscar demasiado, sólo reconocer lo que eran: los Hermanos Marx. El acto estaba basado en principios sencillos. Comedia física derivada de peleas (cualquier hermano del mundo tiene un master en eso por el sólo hecho de serlo), la velocidad mental, improvisación, interacción con el público y que cada uno representara a algún grupo de inmigrantes europeos que poblaban con sus ilusiones -y su fuerza de trabajo- la Manhattan de inicios del Siglo XX. A Julius le tocó -muy posiblemente él haya repartido los papeles- el alemán. También cambiaron sus nombres. Buscaron algo más estentóreo. Chico, Harpo, Zeppo, Gummo. Y Julius, haciendo juego con su carácter optó por Groucho que proviene de Grouch (gruñón).
Los Hermanos Marx se impusieron con su comedia física, su velocidad mental la improvisación y la interacción con el público. Cada uno eligió representar a algún grupo de inmigrantes europeos que poblaban con sus ilusiones la Manhattan de inicios del Siglo XX
De a poco se fueron haciendo conocidos en el ambiente. De ser alguien más en el espectáculo a aparecer en los afiches. El circuito de los shows de variedades lo agotaron. Recorrieron cada local, se enfrentaron a todos los públicos. En ese camino se cruzaron con otro cómico que ponía a prueba sus rutinas ante espectadores muchas veces hostiles, un inglés llamado Charles Chaplin.
«¿Se quiere casar conmigo? ¿Es usted rica? Conteste primero a la segunda pregunta.
El éxito de los Hermanos Marx fue rotundo. De ahí pasaron a Broadway. Conquistaron cada escenario. Se convirtieron en la nueva sensación. Sus espectáculos eran los que más recaudaban. El caos organizado que proponían en el escenario, la intensidad, la inteligencia del humor funcionaban como un nuevo lenguaje.
Ellos progresaban y sus performances se iban sofisticando. Ganaban en precisión e impacto. Sólo había habido un cambio. Con la Primera Guerra Mundial en desarrollo, el personaje de Groucho tuvo que modificarse. Cada vez que aparecía su alemán en escena era abucheado. La gente no quería ver alemanes y menos riéndose. Así que mutó en un intelectual y de manera progresiva, incorporando un elemento a la vez, Groucho, el que pasaría a la historia, se fue configurando fisonómicamente.
Groucho Marx creó un personaje con el ancho bigote pintado, las cejas exageradas, los anteojos metálicos y el cigarro
El bigote ancho (moustache) de utilería que se despegaba en medio de las funciones fue cambiado por uno hecho con maquillaje, las cejas también fueron exageradas, unos anteojos metálicos para reforzar el personaje de intelectual y siempre un cigarro imponente balanceándose entre sus labios o funcionando como batuta entre sus dedos mientras remataba una de las bromas.
“En mi próxima vida me gustaría venir al mundo con la inteligencia brillante de Kissinger, la fabulosa pinta de Steve McQueen y el hígado indestructible de Dean Martin”.
El paso al cine fue inevitable. Unas pocas intervenciones en el cine mudo y después más de una decena de películas que configuraron el género para siempre. Sopa de Ganso, Una Noche en la Ópera, Un día en las Carreras. Clásicos en el que se combinan el slapstick, el deadpan, las réplicas fulminante como un cross a la mandíbula, los one liners más perfectos posibles, coreografías cómicas que fueron copiadas/plagiadas/homenajeadas hasta el hartazgo.
Groucho Marx junto a Marilyn Monroe en 1952
Pero como siempre ocurre, el éxito no dura para siempre y con la llegada de la Segunda Guerra los intereses cambiaron y sus películas dejaron de interesar al público.Los Hermanos se separaron, incursionaron en distintos rubros (desde el empresario hasta la representación de artistas, pasando hasta por la invención de dispositivos de uso industrial). Groucho había tomado un papel central entre los Hermanos Marx. Y seguiría intentando en el mundo del espectáculo. La imagen reconocible, la inteligencia lacerante y el timing casi inhumano.
“Nunca olvido una cara, pero en su caso, estaré encantado de hacer una excepción”.
“Señora, he pasado una noche estupenda, pero no ha sido esta”.
El Crack del 29 lo sacudió. Como su infancia no había sido cómoda, no les había sobrado nada, se impuso tener un buen pasar económico. Al tiempo que su carrera artística avanzaba, él peleaba contratos, cuidaba cada dólar ganado y lo invertía para multiplicar sus ganancias. La bonanza de la Bolsa en los años veinte hizo que ganara mucho dinero. Adquirió casi una compulsión por la apuesta en bonos y acciones. Pero el colapso bursátil de 1929 consumió todos sus ingresos. Había que empezar de nuevo. Esa caída hizo que se convirtiera en un tacaño contumaz. La plata y el destino de sus honorarios se convirtió en un obsesión para él.
“Hijo mío, la felicidad está hecha de pequeñas cosas: Un pequeño yate, una pequeña mansión, una pequeña fortuna”.
Luego de la disolución de los Hermanos Marx, Groucho se volcó al medio que era el más consumido en esos años, el único que ingresaba a cada hogar: la radio. Pero su éxito no fue inmediato. Era un nuevo formato, un público diferente, más amplio, que debía fidelizar. Le costó adaptarse al nuevo formato. Esa cosa salvaje del teatro de la interacción con el público, de jugar con su respuesta no le servía para la radio. Luego de un programa que duró pocas emisiones, un ejecutivo de la emisora en la que actuaba le ofreció conducir un programa de preguntas y respuestas. Groucho se ofendió: “Esas son propuestas que se hacen sólo a artistas que están en la decadencia absoluta” .
Groucho sabía que sus últimas intervenciones habían sido desastrosas y creía que el directivo le estaba ofreciendo una especie de limosna, un gesto compasivo. Pero el joven había tenido una gran idea. Le explicó que las preguntas y respuestas sólo eran una excusa para que el desplegara sus habilidades, para que interactuara con los concursantes y se produjeran sus típicos diálogos mordaces. Así empezóYou Bet Your Life, un programa que marcó historia. Durante una década dominó la radio norteamericana y luego pasó a emitirse simultáneamente por radio y televisión para llegar a inicios de los sesenta sólo como un programa de Tv.
Frank Sinatra, Jane Russell y Groucho Marx
Muchas de las grandes frases que hoy se recuerdan y se citan del cómico son producto de su diálogo con los participantes de su show. Ya en televisión, el programa tenía una particularidad para esos tiempos. Se grababa. Eso respondía a dos motivos. Por un lado Groucho lo solicitaba para poder editar y que sólo quedaran las mejores bromas, para que no hubiera altibajos. Por el otro, los directivos del canal se aseguraban de no tener ninguna sorpresa desagradable debido al “vivo”. En un medio extremadamente pacato que no admitía el insulto, la referencia sexual ni el doble sentido, Groucho y su capacidad para improvisar eran una amenaza constante. Todos sabían que él hubiera sacrificado todo por una buena broma.
“Yo encuentro la televisión bastante educativa. Cuando alguien la enciende en casa, me marcho a otra habitación y leo un buen libro”.
De ese programa dicen que surgió una de sus respuestas mordaces más célebres. Una participante dijo tener veinte hijos. Él se sorprendió y le preguntó por qué tenía tantos. “Porque con mi marido nos queremos mucho y nos gustan los chicos”. “Señora, yo amo a mi cigarro pero de en vez en cuando lo saco de mi boca”, dice la leyenda que respondió Groucho. Pero no fue así. Un diálogo de ese tenor, era impensable en la televisión de los años cincuenta.
“Desde el momento en que agarré su libro me caí al suelo de la risa. Algún día espero leerlo”.
Groucho Marx triunfó en todos los medios posibles. Su genio humorístico hizo que se destacara en el teatro, en el cine, en la radio, en la televisión y hasta por escrito. Sus libros son gemas cómicas (y eso que es difícil hacer reír por escrito). Siempre había admirado a los grandes escritores y anhelaba escribir algún libro que perdurara. Su autobiografía deforme, Groucho y Yo es hilarante. Al igual que Camas o Memorias de una Amante Sarnosa.
Groucho Marx en el programa de preguntas y respuestas You bet your life
Póstumamente se editó Cartas, un volumen que compila sus misivas con familiares, amigos, colegas y directivos de los grandes estudios, viejos enemigos de él. A estos magnates nunca les gustó la independencia del cómico, ni su poco predisposición para la sumisión, alguien que nunca estaba dispuesto a la genuflexión. Cuando los Hermanos Marx estrenaron Una Noche en Casablanca la Warner Bros amenazó con demandarlos porque hacía poco había aparecido el clásico con Humphrey Bogart. Groucho le contestó que ellos, los Marx eran Hermanos desde antes que el estudio y que no por eso habían pensado en iniciarles juicio.
“Humphrey Bogart vino anoche a casa y terminó completamente ebrio, algo por otra parte, bastante normal en él. Cuando está borracho es un imbécil, pero la verdad es que no mejora mucho cuando está sobrio”.
Groucho se casó tres veces. Y se divorció otras tantas. Tuvo tres hijos. Su último matrimonio provocó gran polémica. Se casó con Erin Fleming, una actriz de poco éxito y de una belleza impactante. Ella era cuarenta años más joven que él. De asistente personal pasó a ser esposa y manager tiempo completo. La relación siempre fue puesta en tela de juicio por los hijos de Groucho y sus amigos más cercanos. Sin embargo otros afirman que ella renovó la vitalidad del cómico, le dio una nueva vida y su último éxito. Cuando ya estaba retirado fue quien impulsó su regreso a los escenarios con un show de stand up que fue un éxito extraordinario y que su publicación como disco vendió cientos de miles de copias. Y hasta fue quien hizo el lobby necesario para que la Academia le diera un merecido Oscar honorario que le valió una inolvidable ovación de pie.
Groucho Marx y su última esposa Erin Fleming. Los hijos del cómico la enfrentaron, vivió como una homless y terminó suicidándose
En 1976, los hijos mayores de Groucho iniciaron acciones para declarar la insania de su padre y quitarle los derechos de administración de la fortuna a su nueva y joven esposa.
Un año después Groucho murió luego de sufrir una serie de accidentes cerebrovasculares y una neumonía. Tenía 86 años.
Erin Fleming tuvo un triste final. Ya no consiguió trabajo, sufrió varias internaciones psiquiátricas, vivió como una homeless un años hasta que en el 2003 se suicidó.
“El matrimonio es la principal causa del divorcio”.
“Siempre me casó un juez: debí haber exigido un jurado”.
Se suele repetir que el epitafio de Groucho, tallado en su lápida, dice: “Perdonen que no me levante”. Pero no es así. Quien visite el lugar donde está enterrado, el Eden Memorial Park de San Fernando, se sorprenderá. La inscripción es sobria: sólo su nombre, fechas de nacimiento y muerte y una estrella de David. El “perdonen que no me levante” proviene de una entrevista que dio a principios de los años setenta y en el que expresó cuál sería su epitafio ideal. Sus familiares no le dieron el gusto. Sin embargo, propuso el ingenioso epitafio para un familiar. Al morir una de sus suegras, Groucho Marx se postuló para hacer los trámites del entierro. Su esposa sospechó de su inusitada predisposición. Los trámites los tuvo que hacer igual, pero no pudo inscribir el epitafio que él quería: “¡Hip, Hip, Hurrah!”.
Groucho murió luego de sufrir una serie de accidentes cerebrovasculares y una neumonía. Tenía 86 años
“¿Por qué debería preocuparme por la posteridad? ¿Qué ha hecho la posteridad por mí?”
Groucho casi como en un paso de comedia guionado por él mismo fue investigado por sus actividades antiamericanos y por su supuesto comunismo. El senador McCarthy creyó que con el apellido bastaba para acusarlo de comunista.
Tal vez inspirado por este exabrupto del macartismo, el compositor Irving Berlin soltó su célebre y certera máxima: “El mundo sería mucho menos complicado, sería un lugar mejor si en vez de privilegiar a Karl, hubiésemos optado por Groucho, el Marx correcto”.
Microscopía electrónica de barrido a colores de una Drosophila melanogaster, la mosca de la fruta. Durante años, los científicos han cartografiado las neuronas y sinapsis de la mosca en un esfuerzo por crear un diagrama de cableado completo, o conectoma, de su cerebro.
The New York Times(E.Anthes) — El cerebro de la mosca de la fruta es del tamaño de una semilla de amapola y, como ella, pasa fácilmente inadvertido.
“Creo que la mayoría de la gente ni siquiera se imagina que una mosca tenga cerebro”, dijo Vivek Jayaraman, neurocientífico del Campus de Investigación Janelia del Instituto Médico Howard Hughes en Virginia. “Pero, desde luego, las moscas tienen una vida bastante intensa”.
Las moscas son capaces de mostrar comportamientos sofisticados, como navegar por diversos paisajes, pelearse con sus rivales y llevar una serenata a sus posibles parejas. Además, sus diminutos cerebros son sumamente complejos; tienen cerca de 100.000 neuronas y decenas de millones de conexiones, o sinapsis, entre ellas.
Desde 2014, un equipo de científicos de Janelia, en colaboración con algunos investigadores de Google, han estado mapeando estas neuronas y sus sinapsis en un intento por conformar un diagrama integral de cableado, también conocido como conectoma, de las moscas de la fruta.
Este trabajo implica mucho tiempo y dinero, incluso con la ayuda de los algoritmos de aprendizaje automático de última generación. Pero es asombroso el detalle de los datos que estos han arrojado hasta ahora, los cuales componen un atlas de neuronas retorcidas en muchas áreas primordiales del cerebro de la mosca.
Ahora, en un artículo nuevo y extenso que se publicó el martes 26 de octubre pasado en la revista eLife, los neurocientíficos están comenzando a demostrar lo que pueden hacer con él.
Al analizar el conectoma de tan solo una pequeña parte del cerebro de la mosca —el complejo central que tiene una participación importante en la navegación— Jayaraman y sus colaboradores identificaron docenas de nuevos tipos de neuronas y detectaron circuitos neuronales que, al parecer, ayudan a que las moscas se muevan por el mundo. Este trabajo podría darnos información sobre cómo los diversos tipos de cerebros animales, incluyendo el nuestro, procesan un torrente de información sensorial y la traducen en una cierta acción.
También es una prueba de principio para el nuevo campo de la conectómica moderna, el cual fue cimentado en la promesa de que elaborar diagramas detallados del cableado cerebral aportaría grandes beneficios científicos.
“En verdad es extraordinario”, comentó acerca de este nuevo artículo Clay Reid, investigador sénior en el Instituto Allen para la Ciencia del Cerebro en Seattle. “Creo que cualquiera diría que la ciencia de los conectomas es una herramienta necesaria para la neurociencia… y punto”.
Imágenes de las neuronas de la mosca obtenidas con un microscopio electrónico. Se utilizaron algoritmos informáticos para señalar dónde se conectaban las neuronas individuales, y luego los investigadores comprobaron el trabajo de la computadora y completaron las piezas que faltaban.
«Frito el cerebro de la mosca»
El único conectoma completo del reino animal hasta ahora pertenece al humilde nemátodo C. elegans. El biólogo Sydney Brenner, quien después ganaría el Premio Nobel, comenzó este proyecto en la década de 1960. Su pequeño equipo pasó años trabajando en él y trazando las 302 neuronas con lápices de colores.
“Brenner se dio cuenta de que para entender el sistema nervioso había que conocer su estructura”, explica Scott Emmons, neurocientífico y genetista de la Facultad de Medicina Albert Einstein, quien posteriormente usó técnicas digitales para crear nuevos conectomas de C. elegans. “Y eso es cierto en toda la biología. La estructura es muy importante”.
Brenner y sus colegas publicaron su histórico artículo, de 340 páginas, en 1986.
Pero el campo de la conectómica moderna no despegó hasta la década de 2000, cuando los avances en la obtención de imágenes y la computación hicieron finalmente posible el mapeo de las conexiones en cerebros más grandes. En los últimos años, equipos de investigación de todo el mundo han empezado a reunir conectomas de peces cebra, pájaros cantores, ratones, humanos y otros.
Cuando se inauguró el Campus de Investigación Janelia en 2006, Gerald Rubin, su director fundador, puso su atención en la mosca de la fruta. “No quiero ofender a ninguno de mis colegas dedicados a los gusanos, pero creo que las moscas son el cerebro más simple que realmente tiene un comportamiento interesante y complejo”, dijo Rubin.
Desde entonces, varios equipos diferentes de este instituto se han dedicado a realizar proyectos con los conectomas de las moscas, pero el trabajo que dio origen a este nuevo artículo comenzó en 2014 con el cerebro de una sola mosca de la fruta de cinco días de nacida.
Los investigadores rebanaron el cerebro de la mosca en láminas y obtuvieron imágenes de ellas, capa por capa, mediante la técnica conocida como microscopía electrónica de barrido con un haz de iones focalizados. En esencia, el microscopio funcionaba como una lima de uñas diminuta y precisa que limaba una capa extraordinariamente delgada del cerebro, tomaba una fotografía del tejido expuesto y luego repetía el proceso hasta que ya no quedaba nada.
“Al mismo tiempo que captamos la imagen, estamos rebanando capitas del cerebro de la mosca, así que ya no queda nada cuando terminamos”, comentó Jayaraman. “Así que si metes la pata, estás acabado. Frito pescadito… o más bien, frito el cerebro de la mosca”.
Después usaron un software para visión computarizada con el fin de volver a unir los millones de imágenes resultantes en una sola imagen y en tercera dimensión, y trasmitirla a Google, donde los investigadores usaron algoritmos de aprendizaje automático avanzados para identificar cada neurona y trazar sus ramas retorcidas.
Al final, el equipo de Janelia empleó otras herramientas de computadora para detectar las sinapsis y luego los científicos revisaron el trabajo de la computadora, corrigieron los errores y perfeccionaron los diagramas del cableado.
El año pasado, los investigadores publicaron el conectoma de lo que llamaron “hemicerebro”, una porción grande de la parte central del cerebro de la mosca que incluye las regiones y las estructuras que resultan fundamentales para dormir, aprender y navegar.
Este conectoma, accesible en línea de manera gratuita, incluye cerca de 25.000 neuronas y 20 millones de sinapsis, muchas más que el conectoma del C. elegans.
“Es un incremento enorme”, señaló Cori Bargmann, neurocientífica de la Universidad Rockefeller en Nueva York. “Es un paso gigantesco hacia el objetivo de encontrar la conectividad del cerebro”.
Bienvenido a la orientación
Una población de neuronas que se encarga de actualizar la brújula interna de la mosca.
Cuando estuvo listo el conectoma del hemicerebro, Jayaraman, experto en la neurociencia de la navegación de la mosca, estaba ansioso por profundizar en los datos del complejo central.
Esta región del cerebro, la cual contiene 3000 neuronas y está presente en todos los insectos, le ayuda a la mosca a construir un modelo interno de su relación espacial con el mundo para luego elegir y llevar a cabo los comportamientos pertinentes a las circunstancias, como, por ejemplo, buscar alimento cuando tienen hambre.
“¿Me están diciendo que pueden darme el diagrama del cableado para algo así?”, preguntó Jayaraman. “Este espionaje industrial es mejor del que se pueda hacer consiguiendo información sobre el iPhone de Apple”.
Él y sus colegas estudiaron minuciosamente los datos del conectoma, estudiando cómo se organizaban los circuitos neuronales de la región.
Por ejemplo, Hannah Haberkern, asociada postdoctoral en el laboratorio de Jayaraman, analizó las neuronas que envían información sensorial al cuerpo elipsoide, una estructura con forma de rosquilla que actúa como brújula interna de la mosca.
Haberkern descubrió que las neuronas que se sabe que transmiten información sobre la polarización de la luz —un indicio ambiental global que muchos animales usan para la navegación— establecieron más conexiones con las neuronas de la brújula que las neuronas que transmiten información sobre otras características visuales y puntos de referencia.
Las neuronas dedicadas a la polarización de la luz también se conectan —y son capaces de inhibir fuertemente— a las células cerebrales que proporcionan información sobre otras señales de navegación.
Los investigadores plantearon la hipótesis de que quizás las conexiones del cerebro de la mosca sirvan para dar prioridad a la información sobre el contexto global cuando están navegando, pero también de que estos circuitos son flexibles, a fin de que, cuando esa información sea inadecuada, puedan prestar más atención a las características locales del entorno. “Tienen todas estas estrategias de reserva”, dijo Haberkern.
La mosca de la fruta llama a casa
Otros integrantes del equipo de investigación identificaron rutas neuronales específicas que parecían apropiadas para ayudar a que la mosca siguiera la orientación de su cabeza y su cuerpo, anticipara su dirección de vuelo y su orientación futuras, calculara su orientación relativa actual hacia otra ubicación deseada y luego se moviera en esa dirección.
Imaginemos, por ejemplo, que una mosca hambrienta deja de manera momentánea una banana en descomposición para ver si puede conseguir algo mejor. Pero después de algunos minutos de exploración —literalmente— infructuosa, quiere regresar a su alimento anterior.
Los datos del conectoma sugieren que ciertas células del cerebro, llamadas neuronas PFL3, le ayudan a la mosca a realizar esta maniobra. Estas neuronas reciben dos informaciones indispensables: obtienen señales de las neuronas que trazan la dirección a la que se dirige la mosca así como las de las neuronas que tal vez estén atentas a la dirección de la banana.
Luego de recibir esas señales, las neuronas PFL3 envían su propio mensaje a un conjunto de neuronas que se encienden e impulsan a la mosca a desviarse en la dirección correcta, y, una vez más, a la mesa que está servida.
“Es en verdad asombroso poder trazar esa actividad a través de ese circuito de lo sensorial a lo motor a través de este circuito intermedio complejo”, señaló Brad Hulse, investigador del laboratorio de Jayaraman que encabezó esta parte del análisis. Añadió que el conectoma “nos demostró más de lo que esperábamos”.
Además, el artículo de este equipo, cuyo borrador incluye 75 figuras y consta de 360 páginas, no es más que el comienzo.
“Realmente brinda esta verdad fundamental para explorar más a fondo dicha región del cerebro”, comentó Stanley Heinze, experto en la neurociencia de los insectos en la Universidad Lund en Suecia. “Es en verdad impresionante”.
Y simplemente enorme. “Yo no lo trataría realmente como un artículo, sino más bien como un libro”, dijo Heinze.
“Creo que la mayoría de la gente ni siquiera se imagina que una mosca tenga cerebro”, aseveró Vivek Jayaraman, neurocientífico del Campus de Investigación Janelia del Instituto Médico Howard Hughes en Virginia. “Pero, desde luego, las moscas tienen una vida bastante intensa”.
De hecho, el artículo es tan extenso que el servidor de preimpresiones bioRxiv se negó inicialmente a publicarlo, quizás porque los administradores —comprensiblemente— pensaron que en realidad era un libro, dijo Jayaraman. (El servidor acabó publicando el estudio, tras unos días más de trámites, señaló).
La publicación del trabajo en la revista eLife “requirió algunos permisos especiales y el intercambio de información con el personal editorial”, añadió Jayaraman.
Lecciones de vuelo
Lo que puede revelar la instantánea de un solo cerebro en un momento dado tiene sus limitaciones, y los conectomas no captan todo lo que es interesante en un cerebro animal. (El conectoma del hemisferio cerebral de Janelia omite las células gliales, por ejemplo, que realizan todo tipo de tareas importantes en el cerebro).
Jayaraman y sus colegas subrayaron que no habrían podido deducir tanto del conectoma si no fuera por décadas de investigación previa, llevada a cabo por muchos otros científicos, sobre el comportamiento de la mosca de la fruta y la fisiología y función básicas de las neuronas, así como por el trabajo teórico de neurociencia.
Pero los diagramas de cableado pueden ayudar a los investigadores a indagar en las teorías existentes y a generar mejores hipótesis, al averiguar qué preguntas hacer y qué experimentos llevar a cabo.
“Ahora lo que realmente nos entusiasma es tomar esas ideas que el conectoma inspiró y volver al microscopio, volver a nuestros electrodos y registrar realmente el cerebro y ver si esas ideas son ciertas”, dijo Hulse.
Hay quienes podrían preguntar —y algunos lo han hecho— por qué es importante el sistema de circuitos cerebral de la mosca de la fruta.
“A mí me lo preguntan mucho en las fiestas”, comentó Hulse.
Las moscas no son ratones, ni chimpancés, ni seres humanos, pero su cerebro realiza algunas de las mismas tareas básicas. Entender el circuito neuronal básico de un insecto podría proporcionarnos claves importantes sobre la manera en que el cerebro de otros animales aborda problemas similares, explicó David Van Essen, un neurocientífico de la Universidad de Washington en San Luis.
Tener conocimientos profundos sobre el cerebro de las moscas “nos brinda también otras ideas que son muy relevantes para entender el cerebro y el comportamiento de todos los mamíferos e incluso de los seres humanos”, especificó.
La elaboración de conectomas de cerebros más grandes y complejos supondrá un enorme reto. El cerebro del ratón contiene aproximadamente 70 millones de neuronas, el del ser humano, la enorme cantidad de 86.000 millones de neuronas.
Pero, en definitiva, este artículo sobre el complejo central no es lo único que hay; están en marcha algunos estudios detallados sobre los conectomas del ratón y del ser humano a nivel regional, comentó Reid: “Vendrán muchos estudios más”.
Huffpost(M.Velasco) — Lo peor de esta historia es que no es nueva.
En 2019, la BBC descubrió al mundo un oscuro mercado online en el que lo que se compraba y se vendía eran seres humanos; concretamente, a mujeres para el trabajo doméstico en los países del golfo Pérsico a través de aplicaciones como Instagram, propiedad de Facebook.
La investigación describía transacciones de unos pocos miles de dólares por cada mujer, que luego era encerrada, privada de sus derechos más básicos y sin libertad para salir. “El ejemplo perfecto de la esclavitud moderna”, lo definió Urmila Bhoola, relatora especial sobre esclavitud de la ONU.
Ahora, lo que desvelan los llamados ‘papeles de Facebook’ —revelados por la exempleada Frances Haugen— es que la compañía liderada por Mark Zuckerberg no sólo tenía conocimiento sobre esta cuestión, sino que prácticamente la obvió hasta que Apple amenazó con retirar las aplicaciones de Facebook e Instagram de su App Store.
Hasta 13 informes internos de Facebook versan sobre lo que la compañía cataloga como “domestic servitude” [servidumbre doméstica]. En estos documentos, se constata que tras la amenaza de Apple —“escalada”, le llaman—, Facebook se apresuró a tratar de apagar el fuego por las “consecuencias potencialmente severas” que podría sufrir, y puso a trabajar a destajo a un equipo que eliminó 130.000 piezas de este contenido.
Nuestra plataforma permite las tres etapas del ciclo de explotación humana (reclutamiento, facilitación, explotación) a través de redes complejas del mundo realFacebook
Sin embargo, el problema persiste, tal y como demuestra una exhaustiva investigación de CNN publicada esta semana, que concluye que Facebook sigue facilitando que se produzcan estos abusos.
“Nuestra plataforma permite las tres etapas del ciclo de explotación humana (reclutamiento, facilitación, explotación) a través de redes complejas del mundo real”, dice un informe interno de Facebook de 2020. Los traficantes de estas “agencias de reclutamiento” usaban “perfiles de Facebook, perfiles de Instagram, páginas, Messenger y WhatsApp para intercambiar documentación de las víctimas […], promocionar la venta de víctimas y acordar la compra, la venta y otros honorarios”, explica el documento de Facebook sobre una de las redes detectadas.
Venta de mujeres por 350 dólares
En el informe se reconoce que Facebook carece de “métodos de detección robustos y proactivos” para evitar este ‘reclutamiento’, que a menudo se produce en el idioma tagalo, siendo Filipinas uno de los principales países donde se capta a las víctimas. Pero no el único. Los informes de Facebook revisados por CNN incluyen ejemplos concretos de anuncios de venta de personas, como una mujer india de 38 años por el equivalente a 350 dólares, u otra de Indonesia lista para ser enviada a Arabia Saudí por un traficante. “Tenemos más para ofrecer […], las llevamos a todo el reino [de Arabia Saudí]”, dice el post en árabe traducido al inglés por CNN.
En 2019, Facebook ya intentó actuar sobre el problema de la trata, aunque sin demasiado éxito. Cuando la BBC le comunicó sus hallazgos, la empresa le respondió que había prohibido el hashtag en árabe خادمات للتنازل# [#transportedecriadas].
¿Era Facebook consciente de esto antes de la investigación de la BBC y de la escalada de Apple? Sí
El escándalo tras la investigación de la BBC llegó a tal punto que hasta la ONU envió una carta a Zuckerberg en junio de 2020 en la que le pedía que actuara. Antigone Davis, jefa de Políticas de Seguridad de Facebook, respondió con otra misiva en la que se enumeraban los esfuerzos que ya había realizado la compañía, entre otros la eliminación en 24 horas de 700 cuentas de Instagram que promovían la venta de personas (“sirvientes domésticos”, según Facebook).
Aun así, la empresa de Zuckerberg sabía perfectamente que esto no era suficiente, y además era consciente de ello antes de que lo contara la BBC, al menos desde marzo de 2018, cuando lo notificaron varios trabajadores de la compañía centrados en el mercado de Oriente Medio y el norte de África, según explica CNN.
“¿Era Facebook consciente de esto antes de la investigación de la BBC y de la escalada de Apple?”, se plantea en uno de los informes internos. “Sí”, es la respuesta.
Esclavas domésticas y sexuales
Los documentos elaborados por la compañía de Zuckerberg reconocen que en sus plataformas se lleva a cabo “una forma de tráfico de personas” mediante “el uso de fuerza, fraude, coerción o engaño” para someter después a las víctimas a trabajos físicos forzados, pero también en ocasiones a explotación sexual.
Tal y como explica CNN, en septiembre de 2019 un empleado de Facebook compartió en una comunicación interna una investigación internacional sobre una red de trata que usó plataformas de Facebook para vender y explotar sexualmente a al menos 20 víctimas. La red criminal tenía un centenar de cuentas falsas de Facebook e Instagram para captar a sus víctimas (mujeres) y llevarlas hasta Dubái, donde eran forzadas a prostituirse en centros camuflados como “salones de masaje”.
Llevamos muchos años luchando contra la trata de personasAndy Stone, portavoz de Facebook, a CNN
CNN ha comprobado que sigue habiendo cuentas activas de Instagram con trabajadoras en venta. Al comunicárselo a Facebook, estas cuentas han sido borradas, y la compañía ha confirmado que violan su política. “Llevamos muchos años luchando contra la trata de personas, y nuestro objetivo sigue siendo impedir que cualquier persona que busque explotar a otras tenga un lugar en nuestra plataforma”, respondió el portavoz Andy Stone al medio estadounidense.
En un informe interno de febrero de 2019, Facebook admite, sin embargo, que sigue teniendo margen para mejorar tanto “la prevención y detección” de estos abusos como “la aplicación” de sus políticas.
¿Crisis reputacional o algo más?
El escándalo desatado por la exempleada Frances Haugen deja a Facebook muy tocado, con filtraciones que van desde el impacto pernicioso de las redes en la salud de los jóvenes —y la negativa de Facebook a evitarlo— hasta la trata y venta de personas en la plataforma, pasando por la promoción de los discursos extremos y de odio. La crisis de reputación es tal que la compañía ya ha movido ficha, y el CEO de la red social, Mark Zuckerberg, anunció este jueves que Facebook pasará a llamarse Meta.
Miquel Pellicer, consultor en comunicación digital en la Universitat Oberta de Catalunya, compara esta crisis con la que tuvieron que afrontar las empresas tabaqueras cuando empezó a hacerse evidente que fumar no era sano, y que lo habían ocultado durante años. “Va un poco en esta línea. De forma escalonada, están saliendo muchos informes que plantean que Facebook ha llevado a cabo prácticas que no son muy honrosas, que ha escondido informes, y que el diseño de la propia herramienta está condicionada por unos algoritmos perjudiciales”, señala Pellicer.
Aun así, Pellicer no se atreve a afirmar que esta “crisis reputacional” marque un antes y un después para la compañía. “También nos lo parecía en 2016, cuando salió lo de Cambridge Analytica”, recuerda. Y entonces Facebook salió adelante, pese a todo. El consultor sí considera, en cambio, que ahora la gente ha tomado conciencia de que “hay que tener cierta limitación con las redes sociales”, de la importancia de “nuestra soberanía digital, nuestra protección de datos y el uso que deben o no hacer nuestros hijos”, enumera.
Consciente de que la tormenta se cierne ahora de lleno sobre la empresa de Zuckerberg, Pellicer trata de ampliar un poco más el foco. “El tema de qué pasa en las redes sociales se debe abordar desde un sentido amplio; no vale sólo escrutar a Facebook”, dice este periodista y antropólogo, que cita los casos de Twitter, Tiktok o Amazon, cada cual con su propia crisis. Pellicer sostiene que el debate debería ser mucho más profundo para entender “cómo los discursos radicales y de odio han evolucionado en las plataformas digitales”, cómo se ha perdido el “sentido colaborativo” que tenían las redes en los 90, y si es posible recuperar esos hábitos de consumo más “higiénicos” con los que nacieron estas plataformas.
ACV(G.de Diego Ramos) — El 69 no es el único guar(r)ismo en la cama. Basta restarle uno para sumar mucho más placer. Todos conocemos (de manera práctica o teórica) la posición acrobática que hay que adoptar para la satisfacción mutua que promete la cifra mágica. El 68 también tiene su técnica, aunque esta variante reclama cuerpos menos ágiles, si bien algo más vigorosos.
La principal diferencia estriba en que toda la dicha que se compartía con el 69 se la lleva aquí uno solo. Puede ser una posición más egoísta, pero pensar en ti de vez en cuando tampoco es vicio.
Un 6 y un 8…
Si quieres experimentarla, toma buena nota de cómo se hace: el activo de la pareja se tumba sobre su espalda con las rodillas ligeramente flexionadas (signo de penitentes) y dispuesto a aceptar sobre su cuerpo todo el peso del pecado. El agraciado pasivo se acostará a su vez sobre el pecho de su cómplice, con la cabeza entre las atenazantes piernas del ser que sufre, pero con los ojos mirando al cielo, dispuesto a clamarlo por si surgiera el éxtasis. Por último, el afortunado pasivo abrirá sus muslos de par en par para ofrecer su maná a la boca del sediento, que podrá explorar a gusto las secretas y oscuras vías de lo prohibido.
Si estás debajo, tendrás total acceso a los genitales del otro, desde el clítoris o el glande hasta donde la espalda pierde su nombre. Si estás encima, podrás relajar tu cuerpo sobre una fabulosa cama de mórbidas curvas para concentrarte en el repaso que te van a dar.
Además de ser el último grito (de placer) sexual, el 68 deja las manos libres para dar rienda suelta a otras técnicas más allá de la sempiternas obscenidades que la boca perpetra. Si no aceptas tu condición pasiva puedes utilizar tus manos para aumentar el gozo que te ofrece tu pareja con la dicha que te puedes regalar a ti mismo. El 68 permite romper así las ataduras que el 69 condiciona a una sola forma de juego.
Parece simple, pero manejar la posición con maestría requiere su práctica. Para no aplastar al pobre condenado, el amante situado encima puede ser clemente y liberarle un poco de su carga apoyando los codos y los antebrazos sobre el otro colchón, el de látex.
El general Yamashita bajo custodia policial militar al finalizar la guerra
La historia del Tesoro de Yamashita, el botín de guerra japonés en la Segunda Guerra Mundial
Muy Interesante(G.Carvajal) — Al igual que los nazis en Europa, los japoneses no se quedaron cortos en el saqueo de obras de arte, joyas y documentos históricos en todas las zonas que llegaron a controlar en el Sudeste Asiático durante la Segunda Guerra Mundial. Muchos de esos objetos nunca fueron recuperados, lo que dio pie al surgimiento de la teoría del Tesoro de Yamashita.
El Tesoro de Yamashita (también conocido como el Oro de Yamashita) es como se denomina al supuesto botín de guerra escondido por el general Tomoyuki Yamashita (apodado el Tigre de Malasia) en cuevas, túneles y complejos subterráneos de Filipinas. Esta creencia llevó durante más de cincuenta años a innumerables buscadores de tesoros a investigar sin descanso. No obstante, su existencia es negada por la mayoría de historiadores.
Yamashita durante la Segunda Guerra Mundial
Entre los que sí defienden su existencia están Sterling y Peggy Seagrave, que publicaron el libro Los guerreros del oro: el tesoro de Yamashita y la financiación de la Guerra Fría, implicando en la trama de pillaje a la Yakuza y al emperador Hirohito.
Este habría puesto al frente de la operación a su propio hermano, el príncipe Yasuhito Chichibu, jefe de la organización secreta Kin no yuri.
Lamentablemente todos los que supuestamente podían conocer el paradero del tesoro murieron durante la guerra, o fueron posteriormente juzgados por crímenes de guerra y ejecutados.
El propio Yamashita fue ajusticiado el 23 de febrero de 1946 por el ejército norteamericano.
Se cree que el botín se fue concentrando en Singapur mientras duró el conflicto armado, siendo trasladado cerca del final de éste a Filipinas.
El objetivo final era trasladarlo a Japón una vez que la guerra terminase.
Los Seagrave piensan que muchos de los barcos hundidos por los estadounidenses en las cercanías de Filipinas en los últimos momentos de la guerra podían ir cargados con partes del tesoro.
Otros historiadores opinan que no tiene mucha lógica que los japoneses trasladasen el tesoro a Filipinas en una fecha tan tardía como 1943, cuando ya no tenían el control marítimo. Lo más acertado hubiera sido esconderlo en Taiwan o China, por ejemplo.
En marzo de 1988 un buscador de tesoros filipino llamado Rogelio Roxas interpuso una demanda judicial contra el expresidente Ferdinand Marcos y su esposa Imelda, en un juzgado de Hawai. Afirmaba haber encontrado en 1961 al hijo de un soldado japonés que le habría proporcionado un mapa con la localización del tesoro. Incluso habría conseguido contactar con uno de los interpretes de Yamashita durante la guerra, quien le habría confirmado la situación del botín.
Roxas afirmó haber descubierto de ese modo una cámara subterránea cerca de la ciudad de Baguio, donde halló bayonetas, trajes de samurái, radios, y los restos de un soldado japonés. Además había una estatua de oro de Buddha, de casi un metro de altura, y numerosas cajas con lingotes de oro. Se llevó el Buddha y 24 lingotes, sellando la cámara hasta que pudiera regresar a por el resto.
Fue entonces cuando, según él, fue secuestrado por orden del presidente Marcos, quien se habría quedado con el oro, y encarcelado durante un año.
Roxas murió en 1993 sin que hubiera finalizado el juicio. Sin embargo en 2006 la Novena Corte de Apelación de los Estados Unidos terminó por darle la razón en su litigio, ahora contra Imelda Marcos, como heredera de Ferdinand. En la sentencia la corte afirmaba explicitamente que existían pruebas concluyentes de que Roxas había encontrado una parte del tesoro de Yamashita, aunque no podía establecer el valor total de lo hallado.
Extrañamente la localización exacta de las cuevas descubiertas por Roxas nunca trascendió. Sus descendientes crearon una empresa llamada Golden Buddha Corporation.
Actualmente la Oficina del Departamento de Recursos Naturales de Filipinas sigue concendiendo anualmente permisos a los buscadores que continúan persiguiendo el tesoro.
Werner von Janowski, el peor espía de la historia
Werner von Janowski, ‘Bobbi’
Para ser espía hacen falta una serie de aptitudes y destrezas, mucha sangre fría y un cierto instinto de supervivencia. Cosas todas ellas de las que carecía Werner von Janowski, unos de los peores espías de la historia, por no decir el peor.
Janowski habia nacido en 1903 en Prusia Oriental, y muy poco se sabe de su vida hasta que, durante la Segunda Guerra Mundial, lo encontramos enrolado en la Abwehr, el servicio de inteligencia alemán donde su nombre en clave es Bobbi.
El 9 de noviembre de 1942, el mismo día en que Canadá rompió relaciones con el régimen de Vichy, Janowski llegaba a las costas de la bahía de Chaleur en Quebec a bordo del submarino U-518. Lo hacía vestido con el uniforme de oficial de la marina alemana, porque si era capturado podría alegar haber desertado en lugar de afrontar una condena de ejecución por espionaje.
Pero antes de dirigirse a su destino, la localidad canadiense de Nuevo Carlisle, cambió el uniforme por ropas civiles, adoptando la identidad de un hombre de negocios parisino emigrado a Canadá en 1921. Su objetivo final era tomar contacto en Montreal con simpatizantes del partido Nazi.
Camp 020, el campo de prisioneros inglés donde fue encarcelado Janowski
Ya en Nuevo Carlisle comenzó una sucesión de fallos que serían el principio de su desgracia. Para empezar afirmó haber llegado en autobús, cuando aquella mañana ningún autobús había entrado en la ciudad. Luego pagó su estancia en el hotel con billetes que llevaban fuera de curso legal desde la Primera Guerra Mundial. Allí se percataron también de que encendía sus cigarrillos con cerillas fabricadas en Bélgica. Algo extraño considerando que Bélgica llevaba tres años bajo la ocupación alemana. Y en cuanto a su traje, tenía un corte poco habitual por aquellos lares.
Los dueños del hotel no dudaron en avisar inmediatamente a las autoridades en cuanto Janowski abandonó el local para tomar el tren en dirección a Montreal. Ya a bordo del ferrocarril fue interceptado por un agente de policía local que le requirió la documentación. Cuando el policía se dispuso a revisar su equipaje Janowski se identificó como oficial alemán. Habían pasado tan solo doce horas desde su desembarco.
Sin embargo su captura no fue hecha pública. Los canadienses decidieron utilizarlo como agente doble dando inicio a la Operación Watchdog. Durante todo un año Janowski cooperó con la inteligencia canadiense. Sin embargo, una vez más, su incompetencia no produjo ningún resultado. Ningún otro espía alemán fue arrestado, y ningún submarino fue capturado, a pesar de que aparentemente colaboraba. Cansados de él, en agosto de 1943 lo enviaron al Reino Unido para ser encarcelado en un campo de prisioneros, donde permaneció durante toda la guerra.
En julio de 1945 fue trasladado a un campo de prisioneros británico en Alemania. Liberado en 1947, ya no tenía hogar al que regresar, pues Prusia Oriental había sido entregada a Polonia. Trabajó un tiempo como traductor, y en los años 60 se le encuentra de nuevo en la Armada Alemana. Curiosamente Werner von Janowski murió en 1978 mientras estaba de vacaciones en Alicante. Su historia se cuenta en el libro Cargo of Lies: The True Story of a Nazi Double Agent in Canada.
Koch, el espía judío de los nazis en Palestina
Vista aérea de Jerusalén
Paul Fackenheim, alias Koch, fue un judio alemán que se convirtió en espía de los nazis durante la Segunda Guerra Mundial. Si bien no lo hizo por voluntad propia sino para librarse de un destino peor e intentar salvar a su familia.
Fackenheim era un veterano de la Primera Guerra Mundial condecorado por su valor en el combate, y acérrimo patriota alemán, además de amigo de Hermann Göring. Eso no le sirvió de mucho cuando los nazis le metieron en el campo de concentración de Dachau en 1939.
En aquellas circunstancias y habiéndosele infectado una herida en la espalda, acudió a la enfermería, aun sabiendo que podía ser su último día, ya que lo normal era que a los prisioneros no se los tratase de infecciones, más bien se deshacían de ellos. Para su sorpresa no solo fue tratado de sus heridas, sino que permaneció allí hasta que estuvo recuperado.
Luego fue conducido a una habitación donde dos hombres vestidos de paisano le recibieron amablemente. Eran de la Abwehr, el servicio de inteligencia alemán. Sabían de su participación en la anterior guerra mundial, y le preguntaron si quería volver a hacer algo por su país y de paso obtener la libertad. A cambio le prometieron que a su mujer y a su hijo, que vivían en Frankfurt, no les pasaría nada. Sin poder hacer otra cosa, Fackenheim aceptó.
Los nazis necesitaban un espía judío porqe estaban convencidos de que Rommel se abriría paso a través de Egipto hasta Palestina en cualquier momento. Y era imprescindible crear una red de espías y saboteadores en el territorio administrado por los británicos que, imaginaban, se convertiría en el próximo campo de batalla. Alguien que pudiera pasar por local. Fackenheim tenía familia en Palestina, hablaba hebreo, había sido militar y era leal a Alemania, así que encajaba en el perfil.
Durante los meses siguientes, con la oposición de las SS y la Gestapo, que no se llevaban demasiado bien con la Abwehr (la mayoría de mandos de inteligencia eran antinazis, incluyendo a su director Wilhelm Canaris), lo entrenaron, le enseñaron a usar la radio y a cifrar y descifrar mensajes usando códigos de encriptación.
En la noche del 10 de octubre de 1941 fue lanzado en paracaídas desde un bombardero Heinkel 111 sobre Palestina. Tenía que hacerse pasar por refugiado, alegando haber escapado de Alemania a través de Grecia en un pequeño bote. Su primer objetivo era conseguir documentación falsa y un trabajo que le permitiera moverse por la zona y espiar los movimientos de tropas y la base naval de Haifa.
Pero no tuvo suerte y su lanzamiento en paracaídas había sido filtrado a los británicos por agentes de Himmler para desacreditar a Canaris y conseguir el cierre de la Abwehr. Perseguido durante varios días, al final se entregó y confesó que había aceptado la misión solo para salvar a su familia, y sugirió a las autoridades británicas que le convirtieran en agente doble. Pero al comprobar los documentos falsos que llevaba a nombre de Paul Koch le confundieron con Erich Koch, un general de las SS, y le llevaron a El Cairo para ser juzgado por espionaje. Allí, la abogada que le defendió consiguió encontrar a una mujer judía local que le había conocido antes de la guerra en Alemania y pudo identificarle correctamente.
No obstante se pasó el resto de la guerra en un campo de prisioneros. Al finalizar el conflicto fue liberado y devuelto a Frankfurt, donde se encontró con que su esposa e hijo habían sido asesinados.
No fue el único caso en que un judío espió para los nazis. Al tiempo que Fackenheim también fueron enviados varios judios armenios y un polaco, con la misma misión. Pero sí fue uno de los pocos casos de judíos liberados por los nazis de un campo de concentración.
Michael Bar Zohar contó su historia en su libro de 1971 Koch, el espía judío de Hitler. El registro de Ernst Paul Fackenheim puede consultarse en los Archivos Nacionales Británicos.
El Confidencial(A.Nuño) — Seas un adepto a la teoría oficial o te creas las variantes, siempre es interesante leer sobre las conspiraciones más populares de todos los tiempos
Todos creemos en, al menos, una teoría de la conspiración. Lo dicen los expertos. Quizá eres de los que suspira pensando que Elvis sobrevivió, no te fías del asesinato de Kennedy o no te crees el cambio climático, pero alguna cae. Algunas de ellas (aunque pocas) han resultado ser ciertas, lo que sin duda da alas, pero algo tienen las teorías de la conspiración que consiguen fascinar a tantos.
Llevan tanto tiempo entre nosotros que es difícil desprenderse de ellas, y, además, nos hacen pertenecer a un grupo mientras creamos antagonismo hacia otro. En general todas siguen un patrón común: ellos (que controlan) contra nosotros (a los que nos ocultan algo).
El motivo principal por el que muchas personas no creen, sin embargo, se basa en la navaja de Ockham. ¿Por qué creer una teoría rocambolesca cuando la explicación más sencilla parece también la más clara? ¿Cuál podría ser la razón por la que nos ocultan desde las altas esferas que la Tierra es plana o el hombre no fue a la Luna? Sea como fuere, y seas un adepto a la teoría oficial o te creas las variantes, aquí te dejamos algunas de las teorías de la conspiración más populares de todos los tiempos.
El hombre no fue a la luna
¿Por qué se cree? Probablemente por varias razones: a la gente le sorprende que desde 1972 (recordemos que Neil Armstrong fue el primer humano que pisó la Luna en julio del 69), no hayamos vuelto a pisar nuestro satélite. Uno de los motivos más lógicos es que no hay verdadera necesidad de arriesgar vidas cuando hay tantos otros lugares del Universo que no conocemos.
Por otro lado, las conspiraciones están servidas en todo lo relacionado con los vídeos difundidos por la NASA: que si no se ven las estrellas, que la bandera hondea, que es un decorado… todas ellas han sido explicadas, pero quizá el pequeño paso era pisar la Luna y el grande que la población mundial lo creyese.
Los chemtrails nos fumigan
¿Por qué se cree? Con el auge de Internet, las teorías de la conspiración proliferan, puesto que todo el mundo puede acceder a la información aunque no esté contrastada. En el caso de los chemtrails, no son algo nuevo: esas líneas blancas que vemos en el cielo cuando pasa un avión serían, en realidad, productos químicos deliberados que nos fumigan, envenenan y esterilizan.
No hay pruebas sobre ello, y la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET) lo ha negado una y otra vez, explicando que son estelas de condensación, nubes de hielo que se forman en condiciones de temperatura y humedad determinadas, pero cada uno es libre de creer lo que quiera.
La Tierra es plana
¿Por qué se cree? Un poco por lo mismo que los chemtrails. Es una teoría antiquísima, pero que en los últimos tiempos parece haberse puesto de moda de nuevo, prolifera por Internet, hay documentales e incluso podcast. Un fenómeno que sin duda llama la atención y haría que Galileo Galilei se tirase de los pelos, pero hay poco que hacer. Sabemos desde hace más de 1.000 años que la Tierra no es plana, pero ellos siguen creyendo que vivimos en una especie de disco plano.
No hay capacidad para explicar los husos horarios, las sombras o por qué no nos caemos cuando llegamos a los bordes del disco, pero da igual: es imposible discutir con un terraplanista, en general lo justifican todo con ‘efectos ópticos’.
Qanon
¿Por qué se cree? La teoría comenzó con una publicación de octubre de 2017 por un anónimo en el foro 4chan que usaba el nombre Q, al parecer un individuo estadounidense que aseguraba tener acceso a información clasificada sobre la administración Trump. No es más que una actualización de los protocolos de los Sabios de Sion, pero ha calado hondo: Igual que existe la ‘deep web’, debajo del Estado que conocemos se encuentra el ‘Deep State’ que ostenta el poder: sus miembros son adoradores de Satanás, beben sangre de bebés al más puro estilo condesa Erzsébet Báthory y mantienen las redes de pederastia.
Todos los miembros del Partido Demócrata, Soros (cómo no) o el papa Francisco están metidos en el ajo, pero por suerte Donald Trump lo sabe y trata de acabar con ellos. El FBI ha calificado esta teoría como una amenaza de terrorismo nacional y algunas de las personas que asaltaron el Capitolio estadounidense eran adeptas a ella.
El Nuevo Orden Mundial
¿Por qué se cree? Remontémonos un poco en el tiempo: El término Illuminati se refiere a la organización Illuminati de Baviera, una sociedad secreta de la época de la Ilustración, fundada el 1 de mayo de 1776, la cual manifestaba oponerse a la influencia religiosa y los abusos de poder del estado. Uno de sus lemas decía: «Hay que poner fin a las maquinaciones de los proveedores de justicia, controlándolos sin dominarlos».
Tan solo duró 20 años, pues fue disuelta en 1785. Sin embargo, cuando los amantes de las teorías de la conspiración mencionan esta secta, en realidad se refieren a que volvió a reagruparse y, en las sombras, trata de establecer un nuevo orden mundial. Habrían estado detrás de todos los grandes eventos del último siglo (desde la muerte de Lady Di a la guerra en Irak). La razón por la que tiene tanta fama entre muchos usuarios de Internet es porque a finales de la década de los 50 dos compañeros de secundaria aficionados a la ciencia ficción y la poesía decidieron crear una nueva religión conocida como ‘discordianismo’, que rendiría culto a Eris Discordia, diosa grecorromana de la discordia.
Durante la década de los 60, el movimiento se popularizó por el boca a boca y publicaciones underground como ‘Principia’. En los 70 ganó aún más fama gracias a la novela ‘The Illuminatus! Trilogy’, de Robert Anton Wilson y Robert Shea, que narraba la lucha de poder entre los Illuminati que gobernaban el mundo desde las sombras y un grupo anárquico de resistencia que luchaba contra ellos: los seguidores del discordianismo. Añadamos en los 80 continuas referencias a ello en juegos de rol, ciencia ficción o internet y ya tenemos la respuesta.
Muchos sucumben al atractivo de las respuestas rápidas a cuestiones que no dominan y compran explicaciones de procesos intrincados basados en chanchullos de la CIA, la banca o un gobierno mundial invisible.
Todo lo relacionado con el coronavirus
¿Por qué se cree? En momentos difíciles suelen proliferar las teorías de la conspiración, más aún si tenemos en cuenta la cantidad de desinformación y medidas absurdas que se dieron durante los primeros meses de la pandemia. El 5G ha causado el coronavirus, si te rocías con alcohol previenes la enfermedad, beber leche humana también ayuda, las vacunas producen infertilidad… pero te lo explicamos mejor aquí, por si tienes dudas.
Bulos sobre el coronavirus que debes dejar de creerte
Si algo nos ha quedado claro con la pandemia del coronavirus es que las enfermedades pueden desbaratar los planes de poblaciones enteras y que es importante tener siempre un plan B. Otra cosa que también sospechamos es que conocemos muy poco del COVID-19. Hay una gran desinformación al respecto y, en tiempos de crisis, los bulos parecen crecer y esparcirse como la pólvora.
El virus no viaja por el aire, bueno sí, las mascarillas sirven para protegernos del contagio, en realidad no sirven, podemos llevar rastros de la enfermedad en los zapatos, ¿o no? Pero por si acaso mejor lava la ropa y quítatelos al entrar, aunque puede vivir en el agua… entre toda esa amalgama de conceptos y sus contrarios es normal mostrarse un poco perdido y no saber en qué creer. Algunos de ellos son bastante peligrosos, por eso hemos recopilado algunos de los mitos más comunes que muchas personas siguen creyendo sobre el coronavirus (y no deben).
Enjuagar con solución salina ayuda
Algunos rumores aseguran que, si te enjuagas la nariz con solución salina, puedes prevenir el coronavirus. Por supuesto, no hay ninguna validez científica en esto. No obstante, la OMS sí ha destacado que algunas pruebas indican que enjuagarse la nariz regularmente con una solución salina puede acelerar la recuperación de un resfriado común (pero no de una gripe o el COVID-19).
Y usar una lámpara ultravioleta
Seguro que lo has escuchado en los últimos meses. Los rayos C (UVC) tienen la capacidad de inactivar patógenos infecciosos, bacterias y virus, pero las lámparas caseras ultravioleta no sirven absolutamente para nada y, además, su uso puede ser perjudicial.
El informe ‘El consumo de información durante el confinamiento por el coronavirus: medios, desinformación y memes’ de la Universitat Ramon Llull es uno de los primeros estudios sobre consumo de información durante la pandemia.
Las mascarillas causan deficiencia de oxígeno
Aunque usar una mascarilla durante mucho tiempo, especialmente ahora que hace calor, no es lo más cómodo del mundo, la OMS ha advertido que las mascarillas no causan deficiencia de oxígeno o intoxicación por dióxido de carbono.
La vacuna contra la neumonía protege
Tampoco es verdad, pues el COVID-19, aunque conocido también como ‘la neumonía de Wuhan’, es una enfermedad nueva y desconocida, por lo que requeriría de una vacuna específica para tratarse.
Hacer vahos reduce el riesgo de infección
En marzo se hizo viral un vídeo de un doctor argentino llamado Mario Pesaresi que recomendaba hacer vahos para poder reducir el riesgo de infección por coronavirus. Según explicaba, el coronavirus muere a 56 grados, al respirar vapor más caliente que esa temperatura matamos el virus y así se reduce el riesgo de infección.
En realidad no hay ninguna evidencia científica de que el coronavirus muera a esa temperatura y la OMS no ha dicho nada al respecto. Además, hablando de calor, hasta donde sabemos y hemos comprobado, el virus parece transmitirse por igual en zonas cálidas y frías.
El 5G ha causado el coronavirus
Suena a película distópica, pero también se ha convertido en una teoría de la conspiración frecuente.
La OMS ya ha dado una explicación lógica: Los virus no pueden viajar en ondas de radio o redes móviles y el virus se está extendiendo en muchos países que no tienen redes móviles 5G. Aunque limpiar el teléfono es una buena idea.
Si te rocías con alcohol, previenes el virus
Además de ser una locura, no sirve para nada. No solamente te estropearás la ropa, sino que puede dañar tus mucosas, por lo que utilízalo únicamente para limpiar las superficies.
¿Y el desinfectante?
En abril, Donald Trump propuso acabar con el virus «con una inyección de desinfectante o aplicando luz solar». No sabemos si era alguna clase de broma macabra pero, por supuesto, no hay ninguna evidencia de que ayuden a curar la enfermedad, como es lógico.
Beber leche humana previene el coronavirus
Suena surrealista también, pero en abril se produjo un aumento de personas que compraron leche materna humana debido a la creencia de que ayudaría a prevenir la enfermedad, por algún motivo. La doctora Dyan Hes desmintió en ‘CBS’ que sirviera para algo.
Infobae(M.Bauso) — “Me fui de casa a los 15 pero en realidad nunca había tenido un hogar, una familia. No tuve educación. Vengo de un mundo crudo, casi salvaje”. Así se presentaba. Así recordaba sus orígenes. Lo salvaje, la rabia, una fuerza interna incontrolable aparecía en su movimientos. Ese halo no lo abandonaría jamás.
Su padre, un aviador acrobático, lo abandonó a los pocos meses de nacer. Su madre era una adolescente que había incursionado en la prostitución y con problemas de alcoholismo, a la que el bebé (y el tener que criarlo en soledad) terminó de desequilibrar. No pudo con la nueva situación. Dejó a su hijo con un tío adinerado y se marchó. Esa madre con los años, en un movimiento pendular, se acercó y se alejó de su hijo casi arbitrariamente.
Ese vaivén entre el desamparado y los periodos de ilusión generados por los fugaces acercamientos dañaron al joven Steve. También los desencuentros con las diferentes parejas de su madre, hombres habituados a ejercer el maltrato y la violencia.
Desde muy chico entendió que debía ganarse la vida. Trabajó en barcos, circos, como obrero. También delinquió. Varias veces fue detenido y hasta pasó varias temporadas en un instituto para menores en California al que volvió en algunas oportunidades luego de su consagración para brindar charlas.
Después de tres años como Marine, desembarcó en Nueva York. Otra vez trabajos múltiples y mal pagos mientras estudiaba entre otros con Stella Adler. Algunas apariciones insignificantes en Broadway mientras trataba de hacerse camino. Conoció a Neile Adams, una actriz a la que le iba mejor que a él (tampoco era demasiado difícil) y se casaron.
Tuvieron dos hijos. El matrimonio se estiró hasta 1972 pero Neile en muy pocos momento fue feliz. Hizo todo lo posible para que él tuviera sus posibilidades y para perdonar sus infidelidades, desapariciones prolongadas y hasta sus golpes.
Unos años después viajaron a Hollywood. En 1959 consiguió su primer protagónico en televisión, en la serie Wanted: Dead or Alive. Ya había dejado de llamarse Terrence Stephen McQueen. Ya era Steve McQueen. Tenía casi treinta años y su vida iba a cambiar para siempre.
Steve McQueen con su primera esposa Neile Adams
Sinatra lo eligió para acompañarlo en una película y luego tuvo su primera gran chance con Los Siete Magníficos. Se suponía que la estrella era Yul Brynner pero Steve no desaprovechó la ocasión e hizo todo por opacarlo y hacerse notar. Lo consiguió. Brynner no se lo tomó demasiado bien. Ese fue el primer encontronazo que tuvo con un colega, director o productor. Luego esos inconvenientes, esas peleas se transformarían en algo habitual. Pocas veces aceptaba opiniones que no fueran las suyas y buscaba meter mano a guiones y puestas en escena, la gran mayoría no para profundizar en la historia sino para realzar su protagonismo. Al fin y al cabo eso era su principal combustible.
A partir de ahí la consagración. Fue jugador de poker, soldado, cowboy, policía, recluso. Papeles de gente que vivía en la cornisa, como él mismo. Posiblemente haya sido el primer actor de acción proveniente del Método. Sus personajes muchas veces compartían con él las tormentas interiores, un pasado tenebroso y un presente incómodo, siempre al borde del abismo.
Su carrera siempre fue entrar y salir de estos personajes y películas. Buscar sobresalir, superar en fama y dinero a sus colegas pero también demostrar que era capaz de otras cosas. Por el Ibsen del final o Thomas Crown, ese improbable ladrón de guante blanco. Tuvo muchos éxitos: Cincinatti Kid, Los Siete Magníficos, El Gran Escape, Bullit, Papillon, Infierno en la Torre, La Fuga.
En 1974, luego de una serie de éxitos, y de forjar una figura fuera de la pantalla, se convirtió en el actor mejor pago de Hollywood. Era el más buscado y deseado. Era también la imagen de la masculinidad. Lo llamaban El Rey del Cool, difícil encontrar a alguien con más onda. El hombre al que todos los heterosexuales deseaban copiar y el resto de la humanidad, conquistar.
Las poleras, la mirada teledirigida, la pose recia, los autos, los relojes, el cigarrillo haciendo equilibrio entre los labios y las mujeres más hermosas a su lado, casi como objetos decorativos, como propiedad, dando la impresión que lo que correspondía eran las relaciones asimétricas, donde el poder sólo residía en el hombre. Era un postulado de época, que Steve McQueen (sus fotos, sus perfiles periodísticos, sus películas) corporizó.
Steve McQueen y Ali MacGraw, un amor tóxico
Su belleza física era impactante. El físico trabajado y armónica, la mirada azul, los rasgos simétricos, la reciedumbre implacable. Se movía con seguridad, nadie imaginaba a Steve McQueen pidiendo permiso. Como un mero ejemplo de cuál era su lugar en el mundo en esa primera mitad de los setenta basta con buscar la letra de Star Star (originalmente se llamaba Starfucker), la canción que los Rolling Stones incluyeron en su disco Goats Head Soup.
El tema habla de una groupie (o de Carly Simon, según otros) y cuenta que la protagonista le practicó sexo oral a Steve McQueen y Ali McGraw se enfureció con ella. Una historia, al menos, verosímil. En otra parte de la letra se dice que la protagonista no va a parar hasta acostarse con John Wayne. El legendario cowboy no dio su consentimiento para aparecer en la canción; en cambio, Steve McQueen se mostró encantado con la referencia.
Sus conquistas fueron múltiples; y la mayoría de las veces simultáneas. Se le adjudicaron romances con cada una de las actrices con las que les tocó actuar. Su primera esposa fue Neile Adams, alguien vital en su carrera. La que confió en él, lo mantuvo cuando no conseguía trabajo como actor. Los testigos y ella mismo han narrado situaciones de maltrato y de violencia doméstica. Ataques de ira del actor que terminaban en gritos y golpes.
Él, sin importarle sus propias y constantes aventuras extramatrimoniales, la celaba sin descanso. En el final de la relación la interrogó sobre si había sido infiel, ella lo negó pero ante la insistencia admitió que lo había sido una vez con Maximilian Shell. McQueen obtuvo la confesión apoyando un arma en la sien de su esposa. Luego le dio una paliza salvaje.
En el rodaje de La Fuga conoció a Ali Mac Graw. Ella era la actriz del momento. Venía de impactar con Love Story. Su belleza también era abrumadora. Era la esposa de uno de los hombres más poderosos de Hollywood, Robert Evans. Pero McQueen era irresistible. Se convirtieron en la pareja top del mundo del espectáculo.
Difícil pensar otra pareja igual. Pero eso era solo para las revistas. En la intimidad los problemas surgieron rápido. McQueen como si no hubiese conocido a Ali actuando, como si ella no fuera antes del encuentro una de las actrices más buscadas del momento, le exigió que dejara de actuar. Era una mujer y debía permanecer en su casa. No estar expuesta a las tentaciones. Naturalmente, las mismas reglas no corrían para él que continuaba con su raid seductor.
“No hubo ni un sólo día en nuestra relación que él no estuviera bajo el efecto de las drogas” contó Mac Graw muchos años después. Sin embargo la atracción permanecía y la esa conjugación entre dureza y desamparo en McQueen la seguía imantando. Hubo maltratos, amenazas y golpes. Después de varios años, ella decidió aceptar una oferta de trabajo. Él intentó disuadirla; como no resultó, luego quiso pagarle la misma cifra que ganaría por la película. Como ella seguía determinada a actuar, él la golpeó.
Cada pareja de McQueen relató, años después, alguna situación de violencia. Era una conducta que se repetía.
En 1969, una conquista ocasional e inesperada lo salvó de estar en la casa de Sharon Tate el día en que fue asesinada por el Clan Manson. Ese hecho profundizó su paranoia y a partir de ese momento siempre llevó un arma encima.
El actor era fanático de la velocidad, y llegó a competir en forma profesional
Después de La Fuga, vino Infierno en la Torre. Otro suceso. Su salario seguía creciendo. Sin embargo, en ese punto detuvo su carrera. Se involucró todavía más en su pasión por la velocidad comprando y probando diferentes autos y motos de competición y viajando por Estados Unidos. Mientras tanto su relación con Mac Graw se desmoronaba bajo sus modos de tirano.
El regreso, cuatro años después, fue desconcertante. Una adaptación de Un Enemigo del Pueblo. Ibsen adaptado por Henry Miller interpretado por un McQueen irreconocible de barba espesa y pelo largo. Quería demostrar que era un actor del Método y abandonar el cine de acción. El proyecto, previsiblemente, fracasó. Antes de que el cáncer ganara la batalla tuvo tiempo para dos películas más: Tom Horn y El Implacable.
Su gran pasión fue la velocidad. Al principio de su carrera como actor, ganaba más dinero en las carreras de motos que en las tablas. Su colección de autos y motos clásicas era vasta y admirada por los especialistas. Cada vez que podía se hacía un lugar para competir, para sentir la velocidad en su cuerpo. Ese era otro problema para los productores. Quería realizar él las escenas de riesgo en las películas.
Estaba capacitado, tenía la habilidad pero era un riesgo enorme que ninguna aseguradora iba a permitir. Así, quien lo reemplazaba en las escenas (profusas) con motos o las épicas persecuciones en Bullit y La Fuga era Bud Ekins, un doble de riesgo profesional. La escena en El Gran Escape todavía es considerada como una de las más peligrosas y difíciles alguna vez filmadas. Ekins y McQueen entablaron una amistad que duró hasta la muerte del actor. En varias oportunidades compitieron juntos en diferentes carreras. La relación de amistad entre ellos sirvió de inspiración a Tarantino en Érase una vez en Hollywood.
Como la de todos los actores, su carrera puede contarse no sólo a través de los films que protagonizó, sino también por aquellos que rechazó. La lista de McQueen es profusa y cuenta con varias obras maestras. Cómo no era alguien con una personalidad fácil, sus exigencias y temores disfrazados de bravatas lo dejaron fuera de varios proyectos. Otras veces los productores esquivaban al déspota a pesar de los beneficios que podía traerlo su presencia en la taquilla.
Paul Newman fue una de sus grandes obsesiones. Competía, calladamente, con él. Desde el principio de sus carreras. McQueen no quería quedar a la sombra de él. Pujaban por el título de hombre más sexy vivo. Y muchos de los papeles rechazados por uno eran ofrecidos al otro. Para Butch Cassidy & The Sundance Kid los productores habían pensado en la potente dupla de Paul Newman y Steve McQueen. Pero finalmente el papel de Sundance fue para Robert Redford. McQueen en las negociaciones pretendía cobrar más que Newman (al menos un dólar), aparecer primero en los títulos y hasta modificar el nombre de la película para que su personaje apareciera adelante.
Compartieron elenco, poco después, en Infierno a la Torre, un vehículo del Cine Catástrofe, ese género que reino a principios de los setenta que solía amontonar estrellas en sus películas. Steve McQueen, mucho antes del word y sus herramientas para calcular caracteres, contó palabra por palabra del guión y exigió que a su personaje se le agregaran, al menos 12 frases, para tener la misma cantidad de parlamentos que Paul Newman. Además logró modificar la historia original para ser él el último de los dos en aparecer en pantalla.
El excampeón mundial de automovilismo, el argentino Juan Manuel Fangio (1911-1995), habla con Steve McQueen el 2 de octubre de 1970 sobre el rodaje de «Las 24 horas de Le Mans»
Francis Ford Coppolla que se había quedado con ganas de tenerlo en La Conversación (por esos años también rechazó Contacto en Francia: “No quiero hacer otra de policías”, dijo), le ofreció el papel del Capitán Willard en Apocalypse Now. Era algo que él estaba esperando. Un gran personaje, una historia densa, de la mano de un director con éxito y prestigio.
Pero poco después de aceptar, lo pensó mejor y no le pareció una buena idea dejar a Ali MacGraw tres meses sola (por el mismo motivo rechazó El Exorcista). Sus celos no se lo permitieron. Así que optó por pedir y obtener el papel del Coronel Kurtz (el que finalmente haría Marlon Brando) que sólo le llevaría tres semanas de rodaje. Pero, como se sabe, declinó también de ser Kurz.
También rechazó a Spielberg cuando lo llamó para Encuentros cercanos del Tercer Tipo. Fue la primera opción para Harry el Sucio (Bullit podría haber sido su franquicia pero McQueen no aceptó continuaciones: el papel era demasiado demandante e intenso como para interpretarlo más de una vez, dijo)
En 1978 le descubrieron un tumor en el pulmón. Los tratamientos convencionales disponibles en ese tiempo poco pudieron hacer. Para principios de 1980 las metástasis habían invadido su cuerpo. Hasta que alguien le habló de un nuevo método, de algo oculto y revolucionario que ponía en práctica un doctor en Ciudad Juárez, en México. Hacia allí fue McQueen con su desesperación y sus millones. El doctor William Kelley utilizaba métodos tan poco tradicionales que a su conjunto ni siquiera se lo podía llamar tratamiento médico. Tampoco era oncólogo, ni siquiera era medico recibido.
Había sido odontólogo pero unos años antes le habían revocado la licencia por mala praxis. En esas manos puso su final Steve McQueen. El 7 de noviembre de 1980, poco después de cumplir los 50 años, Steve McQueen moría de una ataque cardíaco luego de una intervención quirúrgica en México.
Sus fans alrededor del mundo lloraron su pérdida. Moría en el pináculo de su carrera cuando enloquecía a las más diversas audiencias. Con los años, el velo se fue corriendo y quienes lo conocieron fueron revelando detalles de su vida y completaron la historia. El actor icónico, sabemos ahora, estaba poblado de fantasmas. Su obra, su imagen en la pantalla, y su imán, perduran.
Ursula Kuczynski y sus tres hijos: Michael (izq.), Peter y Janina, en The Firs, la granja cerca de Oxford.
Infobae(G.Esquivada) — En el Reino Unido de la guerra, cuando todavía se necesitaba la libreta de racionamiento, se notaba especialmente el talento culinario, y a la señora Burton parecía sobrarle. Hacía los mejores pasteles de Great Rollright, un pueblo al norte de Oxford, y los compartía con sus vecinos. Se dedicaba el día entero a la granja donde vivía con su familia, The Firs, y a sus tres hijos, mientras su esposo, Len Burton, trabajaba en una fábrica de aluminio.
Detrás de la estructura de piedra de la propiedad, adecuadamente lejos de la calle, había una vieja letrina exterior donde la señora Burton se afanaba a diario. No porque estuviera en uso, sino porque allí “había construido un potente radiotransmisor conectado al cuartel general del espionaje soviético en Moscú”, según escribió Ben Macintyre enAgente Sonya. Ese era el nombre en código de la señora Burton; el verdadero, Ursula Kuczynski, iba entonces precedido del cargo de coronel en el Primer Directorado de Espionaje (GRU) de la Unión Soviética (URSS).
Además de tener buena mano repostera, la señora Burton fue la espía comunista más exitosa del siglo XX. Primero generó casas seguras para agentes en Shanghai, donde la reclutó Richard Sorge, a quien Ian Fleming, el creador de James Bond, describió como “el espía más formidable de la historia”; luego de probarse recibió entrenamiento para montar y operar radios, ser una courier discreta y colaborar en el armado de actividades clandestinas. Volvió a Alemania, su país natal, durante el nazismo y tuvo a cargo su propia red de agentes; cuando comenzó la guerra se instaló en Gran Bretaña.
El autor de «Espía y traidor», «El hombre que nunca existió», «La historia secreta del Día D» y «Los hombres del SAS» contó la historia de Kuczynski.
Allí, gracias a su fachada de ama de casa —otras fuentes hablan de la protección de un agente doble dentro del MI5— fue el contacto de Klaus Fuchs, otro alemán emigrado, el famoso físico que participó en el Proyecto Manhattan y envió a Stalin los secretos de la bomba atómica. Precisamente gracias a la gestión de la agente Sonya. Que, de ese modo, cambió el rumbo de la Guerra Fría y abrió décadas de empate entre superpoderes.
Comunistas contra los nazis
Kuczynski nació en 1907 y era, por lo tanto, una joven en los años difíciles de la república de Weimar: tenía 16 cuando terminó lastimada durante la represión a una marcha por el día internacional de los trabajadores en Berlín. Escribió Macintyre:
En medio del tumulto, la joven cayó de bruces sobre el asfalto. Al mirar hacia arriba, vio sobre ella a un policía fornido con un uniforme verde manchado de sudor a la altura de las axilas. El hombre sonrió, levantó la porra y la golpeó con todas sus fuerzas en la parte baja de la espalda.
Su primera sensación fue de furia, seguida del dolor más agudo que había sentido nunca: “Me dolía tanto que no podía respirar”.
A su madre, el alma de su familia burguesa, judía y secular, no le gustó verla regresar magullada a su casa del barrio de Zehlendorf:
—¿Quiénes son esos adolescentes? —insistió Berta—. ¿Por qué te relacionas con esa clase de gente?
Kuczynski, nacida en 1907, fue joven en los años difíciles de la república de Weimar.
—”Esa clase de gente” es la rama local de las juventudes comunistas. Soy miembro.
Berta, artista plástica, pensó que quizá su esposo, el reconocido economista y demógrafo Robert Kuczynski, podía tener mayor influencia sobre la segunda de sus seis hijos.
Robert Kuczynski era simpatizante del comunismo y admiraba el espíritu de su hija, pero estaba claro que Ursula sería problemática. Los Kuczynski podían respaldar la lucha de las clases obreras, pero eso no significaba que quisieran que su hija se mezclara con ellas.
—Ese radicalismo político es solo una moda pasajera —le dijo Robert—. Dentro de cinco años te reirás de todo esto.
—Dentro de cinco años seré una comunista el doble de buena —replicó ella.
El abundante personal doméstico de la casa solía atender a las figuras más importantes de la izquierda intelectual: el líder marxista Karl Liebknecht, los artistas Käthe Kollwitz y Max Liebermann, el industrial y futuro ministro Walther Rathenau. También Albert Einstein, Willi Münzenberg y Ludwig Quidde visitaban a su amigo Robert y marcaron a sus hijos mayores, Jürgen (quien sería historiador y economista, y también espía) y Ursula. Sin embargo, para los adolescentes hubo un elemento más decisivo a la hora de orientar su ideología: los comunistas alemanes eran los únicos en abierta batalla contra los nazis.
Ursula era particularmente apasionada; sus hermanas menores la llamaban “torbellino de cuento de hadas”. Sus compañeros comunistas valoraban esa emoción como un recurso, y pronto uno de ellos Gabo Lewin —a quien Stalin enviaría al Gulag, donde murió, para espanto de Kuczynski— le dio una Luger semiautomática, que le enseñó a usar y cuidar. “Ursula escondía el arma en un cojín roto colocado detrás de una viga en la buhardilla de Schlachtensee. Cuando llegara la revolución, estaría preparada”, escribió Macintyre.
Los seis hijos del matrimonio Kuczynski: a la derecha, los dos mayores, Jürgen y Ursula.
Un viaje clave a los Estados Unidos
Rudi Hamburger, estudiante de arquitectura, quiso invitar a Ursula a salir: terminó arrastrado a una reunión de comunistas. No le desagradaban las ideas ni las personas, pero él era más bien liberal y progresista; su paciencia sin embargo, conmovió a Ursula, que anotó en su diario: “Echo de menos a Rudi. Y luego me enfado porque una persona así pueda traerme de cabeza. Y después lo necesito mucho. Y al final me quedo dormida entre sollozos”.
Al fin se enamoró, y Macintyre especuló que se dio cuenta una noche, al regresar de un concierto, cuando Rudi se detuvo debajo de una luz: “Seguía teniendo el cabello sorprendentemente rebelde y sus ojos oscuros nunca perdían aquella melancolía y la expresión velada, ni siquiera cuando se reía o estaba sumido en sus pensamientos”, citó otro fragmento del diario.
Por entonces Kuczynski perdió su trabajo en la editorial Ullstein: “Era problemática y, en un momento de agitación política y creciente antisemitismo, los editores no querían problemas”. El director, Hermann Ullstein, le dijo sin ambages: “Una empresa democrática no puede ofrecer perspectivas a una comunista”.
Con el creciente desempleo en Alemania, no era buena candidata a nada; no quería vivir mantenida por sus padres. Por entonces su hermano Jürgen estaba en los Estados Unidos, y pensó que tal vez podría pasar una temporada allí. Contó Agente Sonya:
Ursula se sintió cautivada por el vigor intelectual de la izquierda estadounidense. Un nuevo libro en particular le llegó al corazón. En abril de 1929 se publicó Hija de la tierra, de la escritora radical Agnes Smedley. La novela, que apenas oculta su condición autobiográfica, cuenta la historia de Mary Rogers, una joven de familia pobre que tiene problemas en sus relaciones y adopta las causas del socialismo internacional y la independencia india.
Certificado de la Orden de la Bandera Roja, que el Kremlin entregó a Ursula en 1937 a nombre de Sophia Genrikovna Gamburger.
Para Ursula, el libro fue un llamamiento a las armas: una mujer que defendía ferozmente a los oprimidos, que exigía un cambio radical y que estaba dispuesta a morir por una causa que parecía romántica, glamorosa y arriesgada.
Pero al cabo de meses de trabajo en una librería y de activismo entre los inmigrantes del Lower East Side de Nueva York, Rudi seguía en Alemania, donde se había recibido de arquitecto. Ursula regresó justo antes del crack de 1929 y, al verlo esperándola en el muelle, comprendió cuánto lo quería. Se casaron en octubre.
Los recién casados eran felices, no tenían trabajo, se hallaban en la ruina y Ursula estaba extremadamente ocupada fomentando la rebelión. Por una cuestión de principios, la pareja se negaba a aceptar dinero de sus padres, así que se mudaron a un pequeño piso de una habitación, que no disponía de calefacción ni de agua caliente.
Destino: Shanghai
La crisis económica global sólo empeoró la situación alemana. Rudi comenzó a considerar seriamente la poción de emigrar. Pero en ese momento su amigo Helmuth Woidt, quien trabajaba en Shanghai para Siemens, le avisó que el municipio, dirigido por los británicos, buscaba un arquitecto.
“El comunismo es internacional. También puedo trabajar en China”, razonó Ursula. “En efecto, había un Partido Comunista Chino en Shanghai, pero estaba ilegalizado, sufría persecuciones y se enfrentaba a su aniquilación”, precisó Macintyre, autor de numerosos libros sobre la geopolítica del siglo XX: Espía y traidor, El hombre que nunca existió, La historia secreta del Día D, Los hombres del SAS.
Rudi Hamburger y Ursula Kuczynski en los tiempos felices.
Kuczynski, además, estaba destinada al mundito de los extranjeros, blindado contra la pobreza miserable de las mayorías locales, imbuido de racismo, sostenido a base de cócteles y tés y bridge y carreras de galgos y minigolf. “Las mujeres son como perritos falderos. No tienen trabajo ni tareas domésticas y tampoco muestran interés en asuntos científicos o culturales. Ni siquiera se preocupan de sus hijos. Los hombres son un poco mejores, porque al menos trabajan”, escribiría luego en sus memorias, Sonya’s Report. Además, en lugares como el Concordia o el Rotary Club, “se hablaba con admiración de Hitler, el hombre que estaba por llegar”.
Para hacer algo se convirtió en asistente de Johann Plaut, un periodista alemán pedante, que en una ocasión, jactándose de sus conocidos, mencionó que había estado con la autora de Hija de la tierra. Contó Macintyre:
Al parecer, la escritora estadounidense se encontraba en Shanghái trabajando de corresponsal para el Frankfurter Zeitung, uno de los periódicos más importantes de Alemania. Ursula describió la honda impresión que le había causado la novela de Smedley y le dijo a Plaut que le gustaría “conocerla, pero la inhibía acercarse a una persona tan extraordinaria”. Con un ostentoso ademán, el periodista descolgó el teléfono, marcó un número y le pasó el auricular. Al otro lado estaba Agnes Smedley. Las dos se citaron al día siguiente en la cafetería del hotel Cathay.
Se llevaron bien: Ursula obviamente fascinada ante esa mujer antifascista, feminista, defensora de los oprimidos, y Smedley discretamente ilusionada con regalarle a su amante, Richard Sorge, una recluta con gran potencial y una fachada maravillosa: estaba embarazada.
Porque Smedley también era espía.
El reclutamiento de Sonya
Richard Sorge, a quien Ian Fleming, el creador de James Bond, describió como “el espía más formidable de la historia”
En realidad, el espionaje era el juego más popular de la ciudad entonces: “Los agentes del gobierno nacionalista chino espiaban a comunista autóctonos y extranjeros. Los comunistas clandestinos espiaban al gobierno, y se espiaban entre sí. La URSS desplegó un ejército de agentes secretos e informantes por toda la ciudad. Los británicos, con ayuda estadounidense, espiaban a todo el mundo todo el tiempo”, describió el libro.
El tema central era el enfrentamiento, que terminaría con la revolución china, entre los nacionalistas de Chiang Kai-shek y los comunistas de Mao Tsé-tung, respaldados por la URSS.
Entre los numerosos espías soviéticos de Shanghái, un grupo pertenecía al GRU. En él se hallaban Smedley y Sorge, un hombre en el que Ursula “podía confiar plenamente”, según le dijo Agnes al anunciarle que se lo presentaría.
Tanto confiaría que se enamoraría de él: desde que se instalara a vivir en Alemania Oriental, escapando milagrosamente del MI5, en 1950, Kuczynski mantuvo colgada en su estudio una foto de Sorge. “Estaba enamorada de Sorge”, dijo Michael, el hijo mayor de Sonya, a Macintyre. “Siempre lo estuvo”. Lo describió el autor:
A pesar de ser alemán y comunista y de acercarse a la mediana edad, en 1930 Sorge guardaba un gran parecido con el James Bond de la ficción, sobre todo por su aspecto, su apetito por el alcohol y su afición prodigiosa y casi patológica por las mujeres. Incluso los enemigos declarados de Sorge reconocían sus habilidades y coraje. Después de China, se trasladaría a Tokio, donde espió sin ser detectado durante nueve años. Allí tuvo acceso a los secretos más recónditos de los altos mandos japonés y alemán y alertó a Moscú de la invasión de la Unión Soviética por parte de los nazis en 1941.
Sonya camino a Manchuria, ocupada por los japoneses, donde estuvo destinada bajo las órdenes de Johann Patra, padre de su segunda hija.
Sorge la entrenó, le asignó tareas progresivamente más difíciles, involucró a su esposo en el espionaje y le puso su nombre en clave: Sonya. Lo tomó de una canción popular entonces:
Cuando Sonya baila una canción rusa, / no puedes evitar enamorarte de ella. / No hay mujer más hermosa que ella. / Por su sangre corren el Volga, el vodka y el Cáucaso.
El pez gordo: la bomba atómica
Rudi pagaría muy caro el oficio de su esposa. Terminó torturado por los chinos, detenido por los británicos en Persia y enviado al Gulag por Stalin, del que sobrevivió. Pero en aquellos años treinta faltaba mucho tiempo para eso, y accedió a colaborar en lo que hiciera falta. También aceptó que su bebé, Michael, fuera enviado con sus abuelos paternos, por entonces en Checoslovaquia, ya que Sonya debía ir a la URSS para profundizar su entrenamiento.
Cuando Kuczynski fue a recoger al niño, encontró “a un desconocido de tres años”, lo describió en sus memorias. “Y yo también era una desconocida para él. Mi hijo ni siquiera quería saludarme”. Llevó al chico consigo a su nuevo destino, en Manchuria, ocupada por los japoneses; allí estuvo destinada bajo las órdenes de Johann Patra, de nombre en clave Ernst, con quien tuvo un affair y a su segunda hija, Janina. Por temor a que el romance arruinara el espionaje, Ursula y Rudi fueron convocados a Moscú, entrenados otra vez y enviados a Polonia, primero, y a Suiza entre octubre de 1938 y diciembre de 1940.
En Suiza Sonya se separó de Rudi y conoció a su segundo esposo, Len Burton, con quien fue enviada a Inglaterra.
Allí se separó de Rudi y conoció a su segundo esposo, Len Burton, que también trabajaba para el GRU; allí también corrió el mayor riesgo de su vida cuando la niñera la denunció (en el consulado británico la tomaron por una de las tantas personas lunáticas que solían ver espías) y creó un código para enviar información a Moscú que hasta hoy no ha sido descifrado.
Su nuevo destino fue Inglaterra, donde la familia Kuczynski se había refugiado del nazismo: era una buena fachada que Ursula quisiera estar cerca de sus padres. Y fue alguien de su familia, su hermano Jürgen, quien la puso en contacto con el físico Fuchs, quien se había exiliado en Inglaterra y trabajaba en el programa Tube Alloys, el proyecto de investigación nuclear británico, por el cual luego cooperaría en Los Alamos con el equipo científico estadounidense.
A Sonya le impresionó bien que Fuchs fuera tranquilo, reflexivo, prudente y culto. Cambió el lugar de las citas por seguridad y solían verse cerca de la estación de Banbury, caminando por el campo del brazo, como si fueran amantes. En esos paseos ella ubicó un punto remoto en un bosque donde crear un buzón para dejar mensajes seguros:
Ursula había llevado una palita de jardinería y cavó un agujero entre las raíces de un árbol: “Klaus se situó a mi lado y me observó a través de sus gafas”. No le ofreció ayuda y la miraba con una expresión de intensa concentración, como si estuviera viendo un experimento. “Me pareció bien. Yo era una persona más corriente y práctica que él. Lo miré una vez y pensé: ‘Ah, el gran profesor’”.
Klaus Fuchs entregó a Sonya las claves del programa nuclear británico, Tube Alloys, y luego estuvo en Los Alamos con el equipo científico estadounidense, donde también espió para la URSS.
Entre los envíos de Sonya y los que haría el espía Harry Gold desde los Estados Unidos, “el envío de secretos científicos de Fuchs a la URSS entre 1941 y 1943 fue uno de los botines de espionaje más concentrados de la historia, unas 570 páginas de informes copiados, cálculos, dibujos, fórmulas y esquemas, los diseños para el enriquecimiento de uranio, una guía paso a paso para el rápido desarrollo del arma atómica”, escribió Macintyre.
Mientras se ocupaba de su tercer bebé, Peter, la señora Burton infiltró a varios espías soviéticos en la operación Fausto, que organizó la Oficina de Servicios Estratégicos (OSS), precursora de la CIA: un equipo de voluntarios alemanes emigrados que se pertrechó con la última tecnología en comunicaciones para que saltaran en paracaídas sobre Alemania y enviaran información.
Del Gulag a la caída del Muro
El sábado 13 de septiembre de 1947 a las 13:20 el agente del MI5 Jim Skardon golpeó a la puerta de la casa de los Burton. “El primer error de Skardon fue subestimar a su presa”, estimó Macintyre, y citó el informe de la visita: “La señora Burton no impresiona demasiado con su pelo desaliñado y perceptiblemente canoso, y tiene un aspecto bastante descuidado”. El error final fue revelarle que no tenía una sola prueba:
—Fue usted agente rusa durante mucho tiempo, hasta que la desilusionó la guerra en Finlandia. Sabemos que no ha estado activa en Inglaterra y no hemos venido a detenerla.
Las memorias de Sonya, publicadas en alemán en 1977, salieron en inglés en 1991.
“Aquel intento ‘psicológico’ de cogerme por sorpresa fue tan divertido e inepto y estuvo tan lejos de desequilibrarme que casi me pongo a reír”, comentó luego Sonya en sus memorias.
Sonriente, ofreció té, llamó a su esposo y repitió de distintas maneras: “Creo que no puedo cooperar. No es mi intención contar mentiras y, por tanto, prefiero no responder ninguna pregunta”.
En 1949 la URSS hizo su primera prueba atómica exitosa; en 1950 Fuchs fue arrestado. Sonya calculó que faltaba muy poco para que la identificara —lo hizo en el juicio, en noviembre— y abordó un avión a Alemania Oriental con sus hijos.
Y allí hizo algo que acaso no tenga par en el GRU: escuchó los elogios del oficial que la contactó en Berlín, los agradeció y dijo que quería vivir como una ciudadana, que ya no quería ser espía, que su compromiso con la URSS estaba intacto pero sus nervios no.
En verdad seguía sido una comunista convencida, que se sometió a la vigilancia de la Stasi (aunque se quejó en una ocasión) del mismo modo que en su momento había aceptado las purgas estalinistas: “Por desgracia, en aquella época los camaradas en puestos de responsabilidad cambiaban frecuentemente”, escribió en sus memorias, que se publicaron en 1977.
Muchos amigos de Sonya, alemanes comunistas refugiados del nazismo en la URSS, habían sido asesinados o enviados al Gulag durante algunos de sus viajes a Moscú; conoció numerosos casos de colegas a los que admiraba. Resumió Macintyre:
Desde 1950, cuando burló al MI5, Ursula Kuczynski vivió en Alemania Oriental, y luego en el país reunificado.
Sabía que sus amigos y compañeros estaban siendo aniquilados, y que eran inocentes. Tiempo después escribía: “Estaba convencida de que eran comunistas y no enemigos”. En aquel momento no lo dijo. No preguntó de qué habían sido acusados ni adónde habían ido, ya que mostrar curiosidad era en sí mismo una invitación a la muerte. Como millones de personas, mantuvo la boca cerrada.
En Alemania comenzó a escribir libros para niños con el seudónimo de Ruth Werner, y sus memorias fueron un best seller a pesar de la edición censora de la Stasi. “Sus hijos quedaron asombrados al descubrir el pasado de su madre”, contó el biógrafo.
El 10 de noviembre de 1989, con la caída del Muro, habló ante una multitud en el Lustgarten de Berlín: “Aún creía que podía conseguirse un socialismo mejor”, reconstruyó Agente Sonya, “con la glasnost y la perestroika, con más democracia en lugar de dictadura y poder absoluto, con medidas económicas realistas”.
Pero la historia fue distinta, y marcó también sus años finales. En la última entrevista que le hicieron habló sobre la reunificación alemana y la desintegración de la URSS:
—Eso no cambia mi opinión de cómo debería ser el mundo —respondió—. Pero crea en mí cierta desesperanza, cosa que no me había ocurrido nunca.
El príncipe Harry en el papel de Conrado para interpretar la escena del baile de máscaras de Mucho ruido y pocas nueces en Eton allá por el 2003.
Vanity Fair(C.Tregaskes) — Halloween ya pasó.
Si bien el personaje de Lindsay Lohan en Chicas malas ponía de relieve que “Halloween es la única noche del año en la que una chica puede ir de prostituta sin que nadie le dé importancia”
Se requiere de un enfoque algo más sofisticado a la hora de acudir a alguna velada elegante en la víspera del Día de Todos los Santos y, afortunadamente, la familia real británica nos puede ilustrar al respecto.
Pese a que los miembros de la realeza no suelan optar por los disfraces con prótesis que Heidi Klum, la reina de Halloween, luce cada año.
O por emular a los terroríficos villanos de los clásicos del cine de miedo, hace mucho que los disfraces son tradición en la monarquía británica.
Por ejemplo, Isabel II solía disfrazarse de niña con su hermana para jugar a las pantomimas y representar obras de teatro, mientras que la princesa Beatriz lidera en la actualidad a las integrantes de la realeza aficionadas a los tocados extravagantes a la hora de celebrar esta fecha señalada con una buena fiesta.
Esperamos que esta selección de royals británicos disfrazados sirvan de inspiración para un Halloween fabulosamente divertido.
El príncipe Carlos y Camilla Parker Bowles sosteniendo unas elegantes máscaras en el Baile de los animales de la ONG Elephant Family celebrado en 2019.
El príncipe Harry disfrazado para participar en la obra de teatro navideña de su guardería en 1987.
La reina Isabel II disfrazada para interpretar su papel en la pantomima navideña Old Mother Riding Boots, 1944.
El príncipe Andrés y Sarah Ferguson con disfraces de la fiebre del oro de Klondike durante una visita a Canadá en 1987.
Beatriz de York con un traje de época en el rodaje de la película La reina Victoria en la Catedral de Lincoln.
La princesa Diana y el príncipe Carlos en una barbacoa en Fort Edmonton, Canadá, en 1983.
Isabel II disfrazada para una producción de Aladín en el castillo de Windsor, 1943.
El príncipe Eduardo saliendo del baile del Raj en el teatro Liceo en Londres, 1984.
El príncipe Harry llegando al jardín de infancia Jane Mynor’s donde interpretó a un pastorcillo en la obra de navidad, año 1988.
Beatriz de York asistiendo a la fiesta de Halloween de Unicef UK del 2016.
La princesa Margarita caracterizada para una producción de Aladín en el castillo de Windsor, 1943.
Lord Frederick-Windsor con una invitada en una fiesta de UNICEF para acabar con la explotación infantil celebrada en Londres en el 2003.
Sarah Ferguson con sus hijas Beatriz y Eugenia de York llegando al espectáculo de la Noche Estrellada de Papá Noel en el Teatro Drury Lane de Londres en 1999.
Beatriz de York en la fiesta de Halloween del club privado Annabel’s en 2018.
La princesa Margarita e Isabel II actuando en la pantomima navideña de Cenicienta en 1941.
La reina Margarita II de Dinamarca asistiendo a un espectáculo en el castillo de Gripsholm en el marco de las celebraciones del 25 aniversario de la boda del rey Gustavo y la reina Silvia de Suecia en el 2001.
La princesa Ana y Lord Mountbatten asistiendo a una fiesta de Halloween celebrada en el Royal Thames Yacht Club de Londres en 1972.
The Conversation(G.Oms Oliu) — ¿Es de los que piensan que da igual si desayuna o no? ¿Que no importa cuántas y a qué hora del día haga las comidas? ¿O más bien se suma a los defensores del desayuno como la comida más importante del día?
Puede que haya leído que cuánto más desayunamos más calorías “quemamos” durante el día, porque un buen desayuno ayuda a adelgazar. O todo lo contrario: que saltárselo puede ser beneficioso ya que se pueden “quemar” más calorías durante el día.
Quizá también hayan llegado a sus oídos afirmaciones como que el desayuno puede mejorar las capacidades cognitivas, la atención, la memoria, ciertas funciones ejecutivas, o la velocidad de procesamiento.
¿Qué hay de cierto en todas estas sentencias?
Unánimemente, el desayuno podría definirse como la primera comida del día, aunque para muchos de nosotros consista en solo un café y hasta los hay que prescinden de él. Las prisas a primera hora de la mañana y la falta de planificación son algunas de las razones que hacen tan difícil sentarse a ingerir un buen desayuno.
Otra realidad indiscutible es que el desayuno tiene efectos saludables en general, entre otras cosas porque ayuda a prevenir la ganancia de peso a largo plazo, tanto en niños como en adultos. Ahora bien, desayunar no siempre mejora la atención, memoria y rendimiento cognitivo.
Desayunar… ¿para rendir más?
Desayunar cada día y consumir menos alimentos ricos en energía y pobres en nutrientes mejora el rendimiento cognitivo y académico de niños y adolescentes.
Hay que tener en cuenta que los niños y adolescentes tienen unas necesidades nutricionales superiores debido al importante desarrollo físico y mental a esas edades. Además, su ayuno nocturno es más prolongado. Por lo tanto, el desayuno debe proporcionar la energía y los nutrientes necesarios para hacer frente a sus actividades diarias.
Los niños que toman un buen desayuno consiguen un mejor equilibrio de los nutrientes, al estar más repartidos durante el día. Esto tiene efectos positivos como un mejor estado de ánimo, motivación y memoria. Además, son niños capaces de enfrentarse a tareas cognitivamente más exigentes.
Pero, ¿qué hay de los adultos? ¿Los efectos son tan claros a medida que pasan los años?
Los resultados de los estudios a menudo no son concluyentes. Parece que el rendimiento mental mejorará al incluir alimentos ricos en carbohidratos con un bajo índice glucémico, es decir, que provoquen una subida de glucosa en sangre más baja.
Para conseguir efectos beneficiosos, deberíamos consumir alimentos ricos en fibra como verduras, hortalizas, frutos secos o cereales integrales. Aunque, en cualquier caso, los beneficios dependerán de la cantidad que consumamos de ellos: la subida de glucosa en sangre será mayor cuánto más cantidad de alimentos consumamos. Un desayuno muy energético, que suponga más del 20% de las calorías diarias, no está claro que tenga beneficios.
Por lo tanto, en líneas generales todo indica que sí, que elegir bien los alimentos y la cantidad que incluimos en el desayuno es importante para mejorar nuestras habilidades mentales. Sin embargo, estamos lejos de poder plantear recomendaciones en adultos sanos sobre dieta y rendimiento cognitivo, y es necesario seguir investigando.
¿Desayunar para adelgazar?
Tener en cuenta el reloj a la hora de comer es importante. Saltarse el desayuno y comer más al llegar la tarde y la noche puede aumentar el riesgo de obesidad. En cambio, el consumo de alimentos por la mañana puede tener importantes beneficios sobre la salud.
Estudios recientes sobre crononutrición demuestran que las calorías que se consumen durante la mañana se “queman” más fácilmente que las consumidas por la noche. Dicho de otro modo, desayunar ayudaría a adelgazar.
Llegados a este punto, conviene hacer un inciso para aclarar que la crononutrición estudia el efecto de la alimentación sobre nuestro sistema circadiano. Concretamente sobre un “reloj central” interno que regula los distintos procesos fisiológicos del organismo, que se producen de forma regular y diaria en un ciclo natural de 24 horas.
Ese “reloj central” cerebral está sincronizado con los llamados “relojes periféricos”, presentes en casi todos los órganos y tejidos de nuestro cuerpo. El horario de las comidas, independientemente de la cantidad de calorías consumidas, influye en los genes de estos relojes periféricos implicados en la regulación de procesos metabólicos.
Se ha demostrado una asociación entre el consumo de calorías por la noche y un índice de masa corporal más elevado, es decir, una relación mayor entre la masa corporal de una persona y su estatura.
Esto significa que cuántas más calorías ingerimos al final del día, mayor es la probabilidad de que aumentemos de peso.
El consumo de alimentos por la mañana podría aumentar el gasto energético en reposo en comparación con la noche y la llamada termogénesis inducida por la dieta, es decir, el gasto de energía que se produce después de la ingesta de alimentos para digerir, absorber y almacenar los nutrientes.
Varios estudios recientes sugieren que un desayuno pobre en energía y un consumo elevado de energía y carbohidratos en la tarde y noche perjudica nuestra salud. Al contrario, desayunos con elevada energía aumentan la pérdida de peso, mejoran la sensibilidad a la insulina y reducen la glucemia posterior a las comidas.
En resumen, nuestro cuerpo hace un mejor uso de la energía de los alimentos consumidos por la mañana, es decir, en el desayuno.
La próxima vez que dudemos si desayunar o no, pensemos que un buen desayuno rico en fibra puede no solo prevenir la obesidad sino que puede mejorar las habilidades mentales.
XLSemanal(M.D.)/profealberto.com/Infobae/HuffPost(E.Loren) — La inteligencia artificial ya permite desarrollar algoritmos con un don de palabra tal que pocos descubriríamos que detrás de sus mensajes no hay realmente una persona dialogando con nosotros. Esta capacidad informática es clave para la expansión de un creciente ejército de bots ‘autores’ de noticias falsas y propaganda engañosa. Pero ¿qué es un bot? ¿y un trol? Aprende a diferenciarlos. Por M.D.
Un bot es…
Un bot (aféresis de ‘robot’) es un programa informático que simula el comportamiento humano, realizando auto-máticamente tareas repetitivas como enviar mensajes, e-mails o post en redes sociales. Los bots no son necesariamente ‘malos’. De hecho, se crean para evitar que las personas hagan tareas tediosas. Pero también tienen usos fraudulentos.
Una granja de bots es…
Una granja de bots es un servidor o varios que producen perfiles falsos de usuarios para aumentar el número de seguidores de una cuenta o para confundir a los usuarios de redes sociales con noticias falsas. La forma en que lo hacen es compartiendo una gran cantidad de mensajes de forma simultánea para impulsar determinada información interesada.
Un Trol es…
Un Trol o un hater es un usuario que busca provocar, ofender o empobrecer la conversación dentro de una comunidad on-line, como puede ser un blog, un foro o un perfil en redes sociales. La palabra ‘trol’ (del noruego troll) y su verbo asociado, ‘trolear’, nacieron vinculados a Internet, aunque su uso se ha extendido para definir todas las acciones intencionadamente provocativas o de acoso verbal.
Los Bots: el Ejército Virtual que Contamina Internet
GPT-3 es el nuevo producto de la empresa OpenAI de San Francisco. Sus desarrolladores han alimentado el sistema con cantidades ingentes de textos sacados de Internet; entre ellos, la Wikipedia al completo. A partir de toda esa información, GPT-3 ha aprendido cómo escriben las personas, qué palabras suceden a otras con mayor frecuencia… Y muchas veces el resultado parece pensado por seres humanos.
La empresa OpenAI es muy consciente del peligro que puede acarrear una mala utilización de su software, por eso se ha asegurado de restringir el acceso al programa. Eso no impide que McGuffie y Newhouse estén preocupados. Tarde o temprano, dicen, otros seguirán sus pasos y algunos podrían ser personas sin escrúpulos.
Hasta ahora del acoso, el discurso del odio y de la desinformación se encargan sobre todo troles humanos. Para ahorrar trabajo, la mayoría de estos mensajes son simples copias de otros, por lo que los productos de estos ejércitos de troles suelen ser fácilmente reconocibles. Sistemas como GPT-3, por el contrario, podrían elaborar infinitas redacciones sobre cada tema; cada una de ellas, ligeramente diferente de las demás. Podrían crear miles de historias falsas sobre la COVID-19 o sobre refugiados violentos y difundirlas hasta conseguir que al público le estalle la cabeza. Las máquinas hacen su trabajo a un precio imbatible y con una eficiencia máxima… ¿nos enfrentamos a la industrialización de la propaganda?
La IA, en realidad, no sabe nada del mundo. No sabe cómo interactúan las personas entre sí. Su entrenamiento se limita a cómo los seres humanos enlazan unas palabras con otras. Pero hay en muchos ámbitos en los que no importa si un escrito lo ha realizado una inteligencia real o no, basta con que lo parezca. Un charlatán artificial como GPT-3 podría elaborar perfectamente horóscopos o reportajes sensacionalistas.
Especialmente lucrativos podrían resultar otro tipo de textos, como opiniones y valoraciones falsas de productos o servicios. De hecho, muchos de los elogios de clientes satisfechos que ya leemos hoy en Internet son comprados. Agencias con sede en lugares como Chipre o Hong Kong ofrecen comentarios entusiastas sobre hoteles, restaurantes o concesionarios de coches a cambio de dinero.
Para un ser humano, inventarse este tipo de elogios falsos es un trabajo pesado. Pero en este terreno las máquinas de elaboración de textos pueden desplegar todo su poder e inundar el mercado con un peloteo creado a medida del pagador.
Los más afectados, en teoría, podrían ser aquellos lugares de la Red donde se producen debates entre usuarios, en la sección de comentarios de los medios de comunicación on-line o en plataformas como Facebook, Twitter o Telegram. Tampoco se puede descartar que un día un enajenado aterrice en un foro de ultraderecha y que un par de cientos de bots a los que él cree humanos lo inciten a cometer actos violentos.
Una máquina también podría enviar miles de correos falsos de lectores a un periódico, cada uno de ellos diferente y la mayoría redactados de forma creíble. ¿Cómo podríamos reconocer los pocos comentarios de lectores reales entre semejante avalancha de mensajes?
A eso se refiere el experto en seguridad Bruce Schneier cuando advierte de una posible marginalización provocada por el uso de este tipo de máquinas: la presencia masiva de bots repitiendo necedades sin parar evitará la llegada de comentarios de usuarios humanos. El objetivo ya no es convencer de algo a la gente, basta con que esta pierda las ganas y la voluntad de discernir entre lo verdadero y lo falso. Cuanto más saturada esté, más fácil será que tome partido por el primer demagogo con el que se cruce.
Desde que se habla de ‘epidemia de robots o bots’, existen los cazadores de bots, pero uno de los mayores problemas es cómo detectar este tipo de autómatas porque no hay un criterio fiable que permita saber si detrás de una cuenta de usuario hay una persona o una máquina.
Uno de los más conocidos cazadores de bots es el sociólogo Philip Howard, de la Universidad de Oxford. Howard asegura que en las elecciones estadounidenses de 2016 uno de cada tres tuits en apoyo a Donald Trump tenía origen en un bot.
Howard ha llegado a este cálculo basándose en una premisa: es un bot cualquier tuitero que envíe más de 50 tuits al día. Sin embargo, este tipo de frenesí tuitero no es nada extraño, muchas personas sobrepasan ese límite fácilmente.
Hoy está bastante extendido el uso de una herramienta más sofisticada llamada Botometer, un algoritmo diseñado para reconocer a los bots por su forma de actuar. Botometer ofrece una valoración de cada usuario que va del 0 (humano) al 1 (máquina). Muchos cazadores de bots llegan a hilar muy fino y consideran bot a todo lo que esté por encima del 0,76, y otras veces se deja de ser persona a partir del 0,43.
De todos modos, Botometer también ha resultado ser muy proclive a los fallos. En sus primeras pruebas, por ejemplo, clasificó como máquinas a la mitad de los miembros de la Cámara de Representantes de Estados Unidos, a numerosos periodistas e incluso a varios premios Nobel.
Qué son los trolls
El término describe a quienes mandan mensajes provocativos o fuera de contexto con la intención de molestar o generar respuestas que cambien el eje del tema central. En Twitter hay robots y usuarios falsos generando polémicas.
Los trolls nacieron prácticamente a la par de internet, popularizándose el término primero en foros, luego en salas de chat, blogs y más tarde en redes sociales como Facebook y Twitter.
Los mensajes de los trolls pueden tener diversos fines, como molestar, provocar, alterar el eje de debate y ahora, con el auge de las redes sociales, publicar información falsa o bien encarar campañas difamatorias.
Un ejército al mejor postor
Twitter reconoció que al menos 23 millones de sus cuentas eran robots, es decir, capaces de enviar cualquier tipo de mensaje sin interacción humana.
Poco después de conocerse el dato, una investigación realizada por un experto argentino determinó que en Twitter existían dos redes formadas por cuentas robots, empleadas para convertir cualquier tema en tendencia, es decir, dominar gran parte de la conversación en la red social.
Las dos redes estaban disponibles para cualquier fin, ya sea una agencia de publicidad buscando alcanzar una meta de clicks o bien un partido político con la necesidad de generar debate.
En octubre del 2015, una campaña realizada supuestamente por veganos se descubrió que era en realidad una prueba de comunicación digital de cara a las elecciones de este año. Dicho de otra manera: un ensayo para ver si la red de cuentas robot era capaz de establecer un tema de conversación entre los usuarios de Twitter.
«Hay una cosa teledirigida»: así actúan las bandas de trolls en internet
“La peor amenaza que he recibido es: «sé dónde vive tu hija, la voy a violar», cuando yo ni siquiera tengo hijas. Está hecho solamente para que te mueras de miedo”. Javier Ruiz, jefe de economía de la Cadena SER y colaborador de Mediaset, ha sido el último en sufrir el acoso de los trolls que convierten la red, especialmente Twitter, en un territorio inhabitable para el debate y la conversación civilizada.
Ruiz es periodista, y compañeros de su gremio como Esther Palomera, Antonio Maestre, Isabel Rábago y otros profesionales de la información con una cierta visibilidad saben bien de lo que habla: sus perfiles se llenan habitualmente de insultos y amenazas. Pero el acoso de estas bandas de bots o trolls no afecta solo a periodistas. Es, por desgracia, un fenómeno habitual que puede convertir en víctima prácticamente a cualquiera. Basta con decir algo que active la antipatía de estos grupos… o de quien los dirige.
Javier Ruiz lo hizo hace unos días, tras una discusión con el youtuber Víctor Domínguez, conocido como Wall Street Wolverine, en el programa Cuatro al día (Cuatro). El periodista acusó a este youtuber de tener una actitud insolidaria por mudarse a Andorra para pagar menos impuestos.
″Tuve en Cuatro una discusión con este youtuber. Desde entonces, se dedica a copiar frases mías donde le interesa, sacadas de contexto, a ponerlas en YouTube y en las redes. Este movimiento se inició el viernes pasado y todavía continúa”, cuenta Ruiz.
Su cuenta de Twitter no ha dejado de recibir insultos y amenazas en los últimos días tras ese encontronazo. “Todo lo que recibo son insultos y amenazas: de muerte, a mi familia, sé dónde vives… La peor amenaza que he recibido es ‘sé dónde vive tu hija, la voy a violar’, cuando yo ni siquiera tengo hijas. Está hecho solamente para que te mueras de miedo”, relata.
Algo similar le ha ocurrido a la periodista Esther Palomera. “Ahora solo uso Twitter para difundir artículos que me interesan, cuando antes interactuaba. Hay una sensación incómoda. Muchos mensajes rozan el delito: han difundido la dirección de mi casa, la ubicación del lugar donde me voy vacaciones o los datos de mis hijos”, asegura.
Ambos consideran que estos ataques no se producen de manera espontánea, sino que se trata de una campaña orquestada. “No es espontáneo. A mí no solo me han dado hostias los youtubers, sino que también soy objeto de cariño en Libertad Digital, Periodista Digital, Estado de Alarma y todo lo que tiene detrás un cierto tufillo a ultraderecha. No es que la gente haya perdido la cabeza, sino que hay una cosa teledirigida”, apunta Ruiz.
“No es algo nuevo. La primera ofensiva brutal la tuve con las primarias del PSOE. Siempre he sostenido que los ejércitos de trolls que atacan a periodistas políticos están jaleados y motivados por los partidos. En aquel momento, procedían de una de las candidaturas. Sin embargo, no he vivido nada tan duro como el último año, con el nuevo Gobierno, desde cuentas de gente de derecha y ultraderecha”, señala Palomera.
“Hace dos años, tuve una entrevista muy dura con Pablo Iglesias, tras la que recibí muchos ataques de gente que me consideraba un traidor. El teléfono pitaba mil veces por minuto”, rememora Ruiz.
Una de las revoluciones vía Twitter
Desinformación e intimidación
Reporteros Sin Fronteras publicó recientemente el informe Acoso en línea a periodistas, en el que analizaba diferentes casos de acoso online a periodistas en 32 países. Esta oenegé mostró el modus operandi de algunos Gobiernos para atacar a los profesionales de información. Identificaba tres etapas: desinformación (se difunden noticias falsas), amplificación (se difunden mensajes en las redes sociales) e intimidación (insultos y amenazas).
Esta es la misma forma de actuar de los atacantes en las redes sociales. “Lo primero que pasa es que sacan de contexto tus palabras. Luego empiezan a decir una serie de mentiras, que si cobro dinero público o estoy subvencionado. Después, vienen comportamientos de bullying de instituto. Empiezan los insultos, el acoso, las amenazas y la intimidación”, cuenta Ruiz.
Este informe también señalaba que las mujeres son las más afectadas por este acoso en las redes sociales. Dos de cada tres reporteras encuestada aseguraba haber sido víctima del hostigamiento. Las periodistas reciben insultos y amenazas por su trabajo que suelen venir acompañados de comentarios machistas.
“Las críticas a los hombres son desde el punto de vista profesional, mientras que nosotras recibimos un desprestigio constante por el hecho de ser mujer. Los insultos tienen que ver con tu condición de mujer. Todo son alusiones sexuales, al físico o a la edad”, cuenta Palomera.
revoluciones vía Twitter
Ataques a través de cuentas anónimas
Los ataques a periodistas suelen proceder de cuentas anónimas a las que se conoce como trolls. Este tipo de usuarios solo buscan el conflicto en las redes sociales con la publicación de mensajes incendiarios. Su único objetivo es provocar a la víctima y que esta responda de una forma poca adecuada.
“Hay amenazas que me llegan desde cuentas con sus nombres y sus apellidos, pero la mayoría son cuentas falsas, con cero publicaciones y cero seguidores. Son perfiles falsos creados solo para insultarte”, cuenta Ruiz. “Hay cuentas creadas ad hoc, pero también otras con identificación de gente vinculada con la extrema derecha”, coincide Palomera.
Los expertos en redes sociales siempre recomiendan no responder a estos mensajes bajo el lema de don’t feed the troll (no alimentes a los trolls) porque no va a servir de nada. El objetivo que persiguen estos ataques es asustar al periodista para que no siga haciendo su trabajo.
Al recibir los insultos, Palomera suele optar por bloquear las cuentas. “Lo que hago diariamente es bloquear. La última que lo miré debería tener casi 4.000 bloqueados”, cuenta. Sin embargo, sí recuerda una ocasión en la que respondió públicamente a Cristina Seguí, exdirigente de Vox, cuando acusó a su hijo de trabajar para el PSOE.
A veces también se utilizan los bots para estas campañas de acoso. Se trata de cuentas automatizadas, que no son administradas por una persona, sino por un algoritmo. Estas han sido muy habituales durante los procesos electorales.
Si esto ocurre es más complicado saber quién está detrás para actuar legalmente. “Es muy difícil rastrear quién articula una red de bots, porque suelen hacerlo usuarios desde la dark web y escondidos en máquinas que están en países que no podemos rastrear”, aseguró José Rosell, socio director de la empresa de ciberseguridad S2 Grupo, a El HuffPost.
Los expertos siempre recomiendan denunciar a los usuarios que acosan a otros a través de las redes. “Podemos distinguir dos tipos de casos: las ofensas al honor y las conductas delictivas. Una ofensa al honor sigue la vía civil, aunque las graves como las injurias pueden ir por la vía penal, aunque no se contempla cárcel”, asegura el abogado Sergio de Juan-Creix Cuatrecasas, abogado de Croma legal y profesor en la Universitat Oberta de Catalunya (UOC).
Las amenazas a través de las redes sociales no salen gratis. “Un trol se puede enfrentar a penas punitivas de cárcel por delitos como incitación al odio o acoso. El problema son las identidades falsas o anónimas tras las que se esconden este tipo de personas. Lo mejor es denunciar a la policía. Actualmente, casi todos los cuerpos policiales cuentan con fuertes unidades de delitos tecnológicos”, señala.
“Algunos de los mensajes que recibo prácticamente a diario son delictivos. Pero ellos juegan con ventaja. No tengo el tiempo, ni el dinero para gastármelo en esa gentuza. Además, no les vas a dar la victoria pírrica de convertirles en titular con cada paso judicial”, asegura Palomera.
revoluciones vía Twitter
¿Dónde está Twitter?
Twitter anunció hace tres años que se centraría en mejorar la calidad de los diálogos en esta red social de microblogging, que tiene más de 335 millones de usuarios en todo el mundo. La compañía que dirige Jack Dorsey trataba así de defenderse de las críticas de que habían servido para propagar noticias falsas e influir en elecciones como Estados Unidos, el Brexit o Cataluña.
“Twitter cuando detecta algún comportamiento que puede ser delictivo debería remitir directamente a la policía. He remitido muchos de los comentarios a la cuenta de la Policía Nacional y la única respuesta es que me presente en una comisaria y presente una denuncia”, lamenta Palomera.
A pesar de esas promesas, la realidad es que las noticias falsas, las cuentas anónimas y la violencia han continuado en las redes sociales. El asalto al Capitolio de Estados Unidos el pasado 6 de enero por parte de seguidores de Donald Trump no habría ocurrido sin la influencia de Twitter.
“El Brexit debería haber sido un punto de inflexión, la elección de Trump o la marcha supremacista blanca en Charlottesville. Tras cada uno de esos acontecimientos, prohibían una cuenta o cambiaban una condición de servicio. Y yo pensaba: es algo, pero no suficiente. No me refiero a prohibir 8.000 cuentas en lugar de 4.000, sino a replantear la arquitectura de estas plataformas, las causas que nos han llevado aquí”, asegura Andrew Marantz, redactor de The New Yorker y autor del libro Antisocial. La extrema derecha y la ‘libertad de expresión’ en internet (Capitán Swing) en La Vanguardia.
revoluciones via Twitter
El predominio de este tipo de mensajes ha llevado a muchos usuarios a abandonar esta red social o a cambiar su comportamiento. “Mi relación con Twitter ha cambiado considerablemente. Al principio lo consideraba como un instrumento de trabajo en el que se podía interactuar e intercambiar opiniones de una forma respetuosa y civilizada. Eso ya prácticamente se ha acabado, todo es el insulto y la difamación”, apunta Palomera.
“Me da la sensación de que las redes sociales no están enriqueciendo el debate, sino empequeñeciéndolo. Si tú solo sigues y hablas con gente que piensa y dice lo mismo que tú, ya no es una conversación, sino un monólogo a muchas voces”, coincide Ruiz.
World of Secrets — Mecanismo de Antikythera es considerado el ordenador analógico más antiguo de mundo y es tan complejo, que los investigadores no entienden bien lo hasta hoy.
Fue la primera expedición de arqueología subacuática siempre, Pero la pieza más importante del fondo casi inadvertido. Alrededor de un año, Después de los buzos griegos esponja de Elias Stadiatis en primavera 1900 un accidente de barco hundido romano descubierto cerca de la pequeña isla de Antikythera, Se le permitió trabajar en la elevación de los supuestos tesoros. De alrededor de 40 Stadiatis y sus colegas estatuas en mármol y bronce, así como otros tesoros de arte del mercader de 300 toneladas de la nave bargen metros de profundidad. También objetos de uso cotidiano como ánforas y monedas salieron a la luz – y un trozo grande de caja zapato, Estaba bajo el número de archivo 15087 ha sido catalogado y luego olvidar.
Mientras que especialmente las estatuas quedó fascinado por el científico, Sólo unas esculturas bronce griegas habían sobrevivido a las tribulaciones de dos milenios en la tierra , casi nadie a los terrones deformes importado. En mayo 1902 Entonces vio al arqueólogo griego de Valerio Stais, que el artefacto fue saltó sobre y pedazos de tierra en varias partes. El dispositivo, El mecanismo de Antikythera debe conocerse más tarde, fue destruido – y los investigadores están intentando desde entonces laborioso, los restos para obtener sus secretos.
Sólo en los últimos años, está claro, que el misterioso mecanismo incluyendo un calendario para la predicción de luna- y eclipses solares – y, ¿Cómo saber desde el verano pasado, también un tipo de nombramiento planificador para las competiciones en los tiempos entre los Juegos Olímpicos. Pero mucho ya que no todos los problemas han sido resueltos. El antiguo ordenador, su precisión más permanecía inigualable por 1 mil años, los investigadores siguen siendo misterio.
Total 82 Hay fragmentos del mecanismo, tres de ellos son públicamente en la colección de bronce del Museo Arqueológico Nacional de Atenas. Varias veces los restos hasta ahora se ha proyectado con rayos x. Con los métodos modernos de tomografía computerizada, los investigadores presentaron capa por capa a la computadora los componentes de la máquina – y una reconstrucción que estuvieron muy cerca.
Pero la imagen de la máquina es todavía incompleta, porque faltan fragmentos. “Creo que sí, Sabemos que dos terceras partes del mecanismo”, dice el astrónomo de Mike Edmunds de la Universidad de Cardiff en Gales.
Que trabaja en el proyecto de investigación del mecanismo de Anticitera, una coalición de universidades y empresas de Reino Unido, Grecia y los Estados Unidos.
Cosas fundamentales aún no están claras, Según explicó Edmunds: “La unidad tenía también un anuncio para el planeta? Y en caso afirmativo, ¿Cómo se veían?”
Hay evidencia de una función correspondiente: Los nombres griegos del mercurio de los cuerpos celestes (Hermes) y Venus (Afrodita) son mencionados en las inscripciones, como una mezcla de las instrucciones escritas y libro de Astronomía en las placas de bronce fueron grabados.
Estas placas eran una tapadera o abran una puerta izquierda, los investigadores desconocen. Yanis Bitsakis trabajando desde la Universidad de Atenas, las inscripciones para descifrar. Tiene para “Mucho, muy probable”, Hubo una exhibición de planeta. Por su trabajo debe lidiar con pero con una decisiva de conformidad: “Se cubre casi toda la superficie de la placa de bronce con signos. Pero por casi todas las frases al principio y al final, nos falta”, Se quejó. Hasta ahora, aunque tiene sobre 2300 Pueden identificar personajes, Pero el contexto no era claro en absoluto.
Reconstrucción del mecanismo que durante los últimos 40 Creado por años.
Orgulloso Bitsakis es un sobre 200 Pieza larga de caracteres de texto, Era más o menos completo. “Es la descripción de un fenómeno astronómico”, dice el investigador. En la reunión de Budapest, esperaba, ser capaz de decir más. En la interpretación del texto restante, los científicos tienen varios problemas cruciales. Para uno no saben algunos fragmentos de texto, ellos deben estar dispuestos en el contexto donde, Por otro lado – y eso es mucho más grave – simplemente carecen de la mayor parte del texto. Entre un cuarto y un tercio del texto original tiene algo, estimaciones Bitsakis.
Olvidado en el fondo del mar – o en el depósito del Museo
El resto está en algún lugar sobre el fondo del mar u olvidado y unkatalogisiert en un depósito del Museo griego.
Así que los investigadores no pueden responder a la pregunta más importante hoy en día: Lo que construye la máquina? “Sabemos, ¿Cuál es el mecanismo
Pero no sabemos, ¿Qué”, dice Edmunds. Era un objeto de la representación el complicado tren de engranajes, un caminante, una regla de diapositiva religioso u orientación en el lago?
Al menos este último cree que es capaz de excluir Edmunds: “No creo, que el mecanismo fue utilizado para la navegación en el mar.”
En un puñado de museos en todo el mundo hay réplicas al mecanismo de Anticitera, incluyendo en el gabinete físico y astronómico en Kassel.
Con la ayuda de un nuevo modelo virtual, producido por Michael Wright, Trabaja para el Colegio Imperial de Londres, Es entender el funcionamiento de la máquina.
Ya ha incorporado una pantalla, junto con el sol y la luna también en cinco la información otorgada a los griegos conocido planeta. Wright ha completado el proyecto de investigación independiente su trabajo del mecanismo de Anticitera.
Fabricante del mecanismo es desconocido
¿Quién construyó el original, No se sabe.
El análisis lingüístico de los nombres de los meses grabado en el dispositivo, los investigadores concluyen, que la máquina es más probable que venga de una colonia, fundada por el Corinthians.
Esto también incluye la ciudad de Siracusa en Sicilia además el norte oeste de Grecia, donde, entre otras cosas, el famoso matemático de Arquímedes vivió. Arquímedes mismo podrían haber no sido el constructor.
Cuando la máquina ha sido fabricada, Probablemente 140 antes de Cristo, estaba muerto desde hace varias décadas.
The Conversation(K.Buchanan/G.Sandstrom/L.Aknin/S.Lotun) — Imagine la siguiente escena: es abril de 2020, está entre varias reuniones de Zoom y al mismo tiempo está haciendo scroll en las noticias de sus redes sociales. Por la pantalla desfilan titulares como “Las cifras de mortalidad siguen aumentando”, “La COVID-19 podría provocar daños de salud permanentes” o “Los sistemas sanitarios están saturados”. Su ánimo caerá en picado, pero no por ello dejará de hacer scroll.
Si esta situación le resulta familiar, ha de saber que no está solo. Las investigaciones demuestran que en épocas de incertidumbre la gente tiende a buscar información como mecanismo de defensa. Pero la cuestión es si buscar información en redes sociales de forma compulsiva (lo que a veces se denomina doomscrolling) puede llegar a ser útil durante una pandemia… O en cualquier otra situación.
Las investigaciones sobre el impacto de las malas noticias en nuestro ánimo suelen sugerir que la exposición a las informaciones negativas generadas por la COVID-19 puede afectar a nuestro bienestar emocional. Se trata de algo, además, que respaldan las primeras evidencias sobre los efectos del consumo de noticias del coronavirus en personas que sufren enfermedades mentales. Por ejemplo, un estudio realizado en marzo de 2020, y que contaba con una muestra de más de 6 000 estadounidenses, demostró que cuanto más tiempo pasaba un voluntario viendo noticias negativas relativas a la COVID-19, más infeliz se sentía.
Estos hallazgos son llamativos, pero dejan sin respuesta una serie de preguntas clave. ¿El consumo desmedido de información negativa hace a la gente infeliz, o es simplemente que la gente infeliz es más propensa a consumirla? ¿Cuánto tiempo tiene uno que hacer doomscrolling para que se convierta en un problema? ¿Y qué ocurriría si en su lugar hiciéramos un scrolling feliz (por ejemplo, leer sobre las reacciones positivas que ha provocado esta crisis global)?
Para averiguarlo, realizamos un estudio en el que mostramos a miles de personas contenidos reales de Twitter o de YouTube durante un periodo de entre dos y cuatro minutos. En los mensajes de Twitter y en los vídeos de YouTube se mostraban informaciones generales sobre el COVID o noticias de actos bondadosos durante la pandemia. Posteriormente evaluamos el estado de ánimo de los participantes a través de un cuestionario y lo comparamos con el de los participantes que no habían visto ningún tipo de contenido.
Las personas que habían visto informaciones generales sobre el COVID tenían un estado de ánimo más bajo que aquellos que no habían visto ningún contenido. Y, por otro lado, los que habían consumido vídeos sobre actos bondadosos no sufrían la misma caída de ánimo, pero tampoco experimentaron la mejora de ánimo que creíamos que iban a experimentar.
Estos hallazgos apuntan que pasar un par de minutos consumiendo noticias negativas sobre la COVID-19 es suficiente para obtener un impacto negativo en nuestro ánimo.
Que no observáramos una mejora del estado de ánimo entre los participantes a los que se les mostraron noticias positivas que incluían actos de bondad puede deberse a que se trataba de contenidos que, al fin y al cabo, seguían versando sobre el COVID. Hay otra investigación, sin embargo, que vincula estos contenidos positivos con mejoras del ánimo.
Convertir sus redes sociales en un lugar más positivo
Nuestra investigación se publicó a principios de octubre de 2021. Resulta irónico que la cobertura informativa que recibió, con titulares del tipo “Bastan cinco minutos en las redes sociales para hacerte desgraciado, según un estudio”, podrían ser contenidos característicos de doomscrolling.
Pero nuestro hallazgo no fue que todas las redes sociales hagan desgraciada a la gente. En lugar de ello, lo que descubrimos fue que consumir contenidos negativos sobre el COVID a través de Twitter o YouTube en mitad de una pandemia puede hacer que la gente se sienta desgraciada.
De este modo, ¿qué podemos hacer para protegernos a nosotros mismos y hacer que el tiempo que dedicamos a las redes sociales sea más agradable?
Una opción sería salirnos de todas nuestras redes sociales. Las cifras muestran que casi la mitad de los usuarios de Facebook en Reino Unido y Estados Unidos consideraron abandonar la plataforma en 2020.
Pero ¿hasta qué punto es realista pensar en salirnos de unas plataformas que conectan a casi la mitad de la población mundial, sobre todo si tenemos en cuenta que dichas plataformas ofrecían la posibilidad de tener interacciones sociales virtuales en un momento en que los encuentros en persona eran peligrosos, o imposibles?
Dado que esa ruptura total podía resultar inviable, aquí ofrecemos otras formas de hacer que la experiencia en redes sociales sea más positiva.
Sea consciente de los contenidos que consume en redes sociales. Si inicia sesión para conectarse con otras personas, intente centrarse en las noticias personales y en las fotos compartidas antes que en los últimos titulares.
Busque contenidos que le hagan feliz para tener un tablón de noticias equilibrado. Podría tratarse de imágenes de gatitos bonitos, de bellos paisajes, de vídeos con los que se le caiga la baba, cosas por el estilo. Podría incluso seguir una cuenta que se dedique a compartir solo noticias felices y positivas.
Use las redes sociales para impulsar su felicidad y pensamientos positivos. Compartir las cosas buenas que ocurren en su vida puede mejorar su estado de ánimo, y este buen ánimo puede contagiarse a otros. También puede optar por elogiar a otras personas en sus redes sociales. Aunque pueda parecer embarazoso, la gente lo valorará más de lo que piensa.
Es importante destacar que no estamos sugiriéndole que evite todas las noticias y contenidos de carácter negativo. Hay que saber lo que ocurre en el mundo. Sin embargo, también tenemos que darle la importancia necesaria a nuestra salud mental.
La pandemia sigue alterando tanto nuestras vidas como los tablones de noticias de nuestras redes sociales, y estas investigaciones simplemente hacen hincapié en la importancia de estar atentos al coste emocional que las noticias negativas tienen para nosotros. Sin embargo, siempre podemos dar pasos para suavizar este coste emocional y de este modo convertir nuestras redes sociales en lugares más felices.
Olympia, retrato que René Magritte realizó de su mujer en el año 1948
Vanity Fair(J.Hunt) — El timbre sonó en el 135 de la calle Esseghem, un modesto adosado en el barrio bruselense de Jette. La conserje estaba ocupada con un par de turistas japoneses que se hallaban visitando el piso que fue hogar del pintor surrealista René Magritte y de Georgette Berger, su esposa, entre los años 1930 y 1954, y que hoy es un museo privado. Eran poco más de las 10 de la mañana del 24 de septiembre de 2009. Al disculparse para poder abrir la puerta, se encontró con que había dos hombres jóvenes esperándola en el umbral. Uno de ellos le preguntó si había comenzado el horario de visitas, el otro le puso una pistola en la cabeza y entró por la fuerza.
Los dos hombres armados acorralaron rápidamente a los turistas y a los tres miembros del personal de servicio, obligándolos a arrodillarse en el pequeño patio del museo, el mismo en el que Magritte organizaba reuniones semanales para pintores, músicos e intelectuales. Una vez apartados los rehenes, uno de los dos ladrones hizo saltar la mampara de cristal que protegía la diminuta atracción principal del museo: la pintura Olympia, un retrato de 1948 de la difunta esposa del artista en el que aparece desnuda con una concha posada en el estómago.
El precio estimado de este cuadro de 60 x 80 centímetros alcanzaba los dos millones de euros. La policía belga llegó en apenas unos minutos, alertada por una alarma que saltó en cuanto se retiró la obra. Pero para entonces los ladrones ya habían subido a un coche que se dio rápidamente a la fuga en dirección al barrio vecino de Leaken.
En aquella época no era habitual que los museos pequeños se molestaran en instalar cámaras de vigilancia, así que la policía tuvo que basarse en los bocetos de los sospechosos, que al parecer rondaban la veintena. La Interpol describió a uno de ellos como ligeramente más alto, de ascendencia europea o norteafricana y de habla francesa. Por muy descarado que fuera, el robo parecía ser obra de unos profesionales: un atraco audaz y con un objetivo valioso llevado a cabo con gran rapidez y precisión por hombres que sabían cómo manejar un arma, cómo ocuparse eficazmente de los rehenes y cómo de rápida cabría esperar que sería la respuesta policial.
Además, habían sido inteligentes a la hora de seleccionar su objetivo. Magritte, cuyas pinturas surrealistas influyeron en la obra de Ed Ruscha, Andy Warhol y Jasper Johns, es todo un tesoro nacional en Bélgica, donde son varios los museos que exponen su obra. Pero los ladrones evitaron las pinacotecas de gran tamaño y con mayor seguridad y se decantaron por una pintura excepcionalmente valiosa que se encontraba en la que había sido la vivienda del pintor y donde las visitas solo están disponibles con cita previa, lo que reducía las posibilidades de que se encontraran con más personas de las que serían capaces de manejar.
Con tan poco hilo del que tirar, uno de los primeros agentes en llegar a la escena del crimen decidió llamar a alguien que sabía que podría resultarles de ayuda: Lucas Verhaegen, un veterano miembro de la Policía Federal de Bélgica que forma parte de una unidad especializada llamada Section Art (en adelante, Unidad de Patrimonio Artístico). El pasado mes de agosto, cuando me reuní con Verhaegen en el cuartel general de la policía situado en el centro de Bruselas, rememoró la investigación desde su ordenado escritorio, junto a una mesa repleta de antiguos expedientes.
Fachada principal del Museo René Magritte en Jette, donde el artista residió durante casi 25 años
Vestía pantalones grises, una camisa de manga corta y los típicos zapatos negros de vestir gastados que suelen ser característicos de los detectives (y de quienes los interpretan en la televisión). Su rostro ofrecía su propia dinámica de poli bueno-poli malo: amistoso, con una sonrisa encantadora y unos ojos azules penetrantes.
“Saben muy bien lo que tienen que hacer cuando hay un robo”, dijo Verhaegen, refiriéndose a la policía local belga. “Pero cuando se trata de un robo de arte, lo que necesitamos es una descripción muy buena, una foto, la máxima información y que todo se realice lo más rápidamente posible, porque sabemos que muchos de esos objetos robados salen al extranjero. A veces están en otro país en el lapso de esa primera hora».
Verhaegen tenía 51 años cuando se produjo el robo del Magritte y llevaba dos décadas en el cuerpo de policía. Un sueño de la infancia que consiguió cumplir después de licenciarse en Agronomía y Bioquímica y trabajar unos años en el sector privado. Su carrera policial arrancó con un periodo de cinco años en la policía local de Bruselas, donde patrulló el distrito central de la capital belga. Después formó parte de una unidad especial de intervención que investiga el crimen organizado y gestiona informantes de los bajos fondos; allí se especializó en Europa del Este.
En agosto de 2005, cuando entró en la Unidad de Patrimonio Artístico, sus años de experiencia especializada demostraron ser sorprendentemente útiles: las bandas serbias están muy implicadas en el tráfico de obras de arte y antigüedades robadas, me explicó Verhaegen, además de otras redes de crimen organizado cuyo rastro alcanza hasta Rumanía, Bulgaria, Moldavia y otros lugares en los Balcanes y en Europa del Este. “Nuestras fronteras están abiertas”, dijo Verhaegen. “Resulta muy fácil llevar a cabo un robo de una obra de arte importante aquí en Bélgica y que esa misma noche o 15 horas después ya esté en Croacia o en Albania. Desde allí pueden venderla para financiar sus propias actividades delictivas: tráfico de drogas, armas y prostitución”.
La primera unidad especializada en robos de obras de arte de Europa continental la fundó Napoleón Bonaparte en 1796 y su objetivo no fue el de poner fin al saqueo, sino llevarlo a cabo a una escala nunca vista desde que los romanos se apropiaron de piezas valiosas procedentes de Atenas, Sicilia y Jerusalén como botín de guerra. El depósito de Napoleón para todos aquellos tesoros expoliados fue el Louvre, en París, donde permanecen muchas de las obras. Tras las guerras napoleónicas, y de nuevo tras la Primera Guerra Mundial, un crisol de tratados intentó regular gradualmente el saqueo, la destrucción y el tráfico de obras de arte y antigüedades.
Los delitos en el ámbito del arte, así como el tráfico de armas, siguen prosperando a la sombra de los conflictos internacionales, lo que da lugar al crecimiento de las redes criminales que convierten los detritus de la guerra en mercancías tremendamente rentables. “Hay maestros del robo y maestros de la falsificación, pero son escasos”, dice Jake Archer, un agente especial del equipo experto en delitos de arte del FBI. “Es más, conviene decir que hay grupos internacionales de crimen organizado que tratan estos objetos de la misma manera que cualquier otro bien ilícito».
Estancia del Museo René Magritte en Jette. Solo se podía visitar con cita previa
Más allá de agencias como la Interpol, la práctica de la investigación de delitos de arte tiende a revelar las prioridades nacionales, e incluso el carácter nacional, de los organismos locales altamente especializados del entorno policial. En Alemania, por ejemplo, los orígenes de la investigación de delitos contra el patrimonio artístico de la Bundeskriminalamt (Oficina Federal de Investigación Criminal) se remontan a los intentos posteriores a la guerra por recuperar las piezas saqueadas por los nazis; en el caso de Francia, la Oficina Central de la Lucha contra el Tráfico de Bienes Culturales (OCBC en sus siglas en francés) no solo investiga los robos y las falsificaciones de obras de arte, sino también de productos de lujo como corbatas de Hermès o bolsos de Louis Vuitton; y en Italia, donde incluso el paisaje arquitectónico puede ser considerado patrimonio cultural protegido, el mandato de una unidad específica de carabineros incluye la investigación de crímenes relacionados con bienes arqueológicos.
Por lo que me cuenta un oficial, no se trata precisamente de una tarea menor: en 2017 buscaron indicios de un saqueo en yacimientos arqueológicos griegos y romanos en Calabria, al sur de Italia, y acabaron descubriendo una banda transnacional con nada me- nos que unos 10.000 objetos robados.
La policía belga creó su primera Oficina de Arte y Antigüedades en 1988. Treinta años después, cuando Bélgica reorganizó sus cuerpos de seguridad, la unidad pasó a formar parte de la policía federal del país y fue renombrada como Unidad de Patrimonio Artístico. Su equipo diseñó y mantuvo una base de datos de alrededor de 20.000 objetos robados y ayudó a los departamentos de policía de Bélgica.
En 2003, pese a que su número de empleados comenzase a disminuir, dicha unidad volvió a cobrar importancia debido al aumento del tráfico de obras de arte y bienes culturales ilícitos como resultado de la invasión estadounidense a Irak. Según una investigación, diversos delincuentes y oportunistas se llevaron hasta 130.000 objetos que luego vendieron a intermediarios iraquíes, quienes a su vez los revendieron a proveedores extranjeros.
Cuando los museos son víctimas de criminales acostumbrados a robar bancos, los resultados son impredecibles: la obra de arte puede ser rescatada o convertida a cenizas
En estas circunstancias, no transcurre mucho tiempo hasta que se pone en marcha una cadena de suministro ilegal: como las obras de arte y antigüedades robadas carecen del tipo de documentación que posibilita su transporte lícito, los contrabandistas profesionales asumen la tarea de hacerlos llegar a las manos de los coleccionistas, comerciantes y casas de subastas que des- conocen su procedencia.
Y, dado que dichos contrabandistas están especializados en transportar drogas para los cárteles, armas para los comerciantes de armas y prostitutas o trabajadores para los traficantes de personas, aquellos que empiezan como aficionados pronto adquieren más experiencia tras asociarse con gran variedad de profesionales del crimen.
Entrada del Museo René Magritte en Jette
Con el tiempo, a los sindicatos del crimen organizado se les acabó uniendo otro agente importante en el mercado de tesoros iraquíes expoliados: el grupo extremista conocido como Estado Islámico o ISIS. Tanto en Irak como en Siria, el Estado Islámico quiso complementar los ingresos menguantes del petróleo con la venta de antigüedades culturales fruto del saqueo, que a veces se traficaban a través de Bélgica, país en el que contaba con nada menos que tres importantes células terroristas.
Una de ellas se conocía como la red Zerkani, y la mayoría de sus miembros tenían su base en Molenbeek, un barrio empobrecido con más de un 40% de población musulmana. El líder del grupo, Khalid Zerkani, era tan eficaz radicalizando a los jóvenes de Molenbeek que hubo quien lo describió como un “hechicero” que incitaba a sus reclutas a robar carteras y asaltar a los turistas para recaudar fondos. Según Frédéric Van Leeuw, fiscal federal belga, ciertos miembros clave de aquella red pertenecieron en su día a bandas callejeras de Molenbeek y se radicalizaron mientras cumplían condena en prisión.
Fue Van Leeuw quien me habló por primera vez sobre el robo del Olympia de Magritte. Una tarde nublada de enero de 2020 quedamos en su oficina en Bruselas, donde me encontraba haciendo una investigación para un libro. En el marco de mi búsqueda, le pedí al fiscal que me explicase los desafíos que planteaba el conseguir conectar las organizaciones terroristas con sus promotores financieros, a lo que accedió, sugiriendo que nos tomáramos un té.
Cuando llegué a su despacho, situado en una octava planta y con vistas a la extensa capital belga, se sirvió él mismo una taza mientras contemplaba el barrio de Molenbeek, calificado por el alcalde de Bruselas como “un terreno fértil para el terrorismo”.
Desde que tomó posesión de su cargo en abril de 2014, Van Leeuw ha sido fuerza impulsora de la legislación que impone castigos más severos en el caso de los antiguos combatientes del Estado Islámico que regresan a Bélgica, lo que lo convierte en una figura importante dentro de la lucha europea contra los extremismos y el terrorismo.
Pero perseguir a los responsables de la financiación de actos terroristas, según afirmó, se ha vuelto cada vez más difícil debido a la microfinanciación, el bitcoin y los crecientes vínculos entre grupos terroristas y otras redes de crimen organizado.
Puso como ejemplo un caso que no había conseguido llevar ante los tribunales: un ladrón había “robado una pintura de Magritte en Bruselas”, dijo Van Leeuw, y “trató de obtener dinero de las compañías de seguros” a cambio de devolverlo. Años después, cuando la policía supo que el hombre se había radicalizado, Van Leeuw se convenció de que el robo de obras de arte había sido una manera de financiar el terrorismo.
Un policía resguarda el frente del museo de Rene Magritte en Jette, Bruselas (Bélgica), tras el robo de la pintura titulada ‘L’Olympia’
No obstante, puso de relieve que aquello no era más que una teoría, una que no podría probarse de cara a los tribunales a menos que se demostrase que financiar actos terroristas era el objetivo final en el momento del robo. Para entonces, la oportunidad de aportar esas pruebas ya había pasado.
Rescatar la obra maestra de Magritte no fue tarea fácil para la Unidad de Patrimonio Artístico. El capital humano de la unidad de élite belga, que comenzó su andadura con 17 agentes, había mermado debido a una oleada de jubilaciones y recortes presupuestarios. Cuando Verhaegen se unió a sus filas, lo hizo como parte de un equipo de cinco personas. En el momento del robo del Olympia, la Unidad solo la conformaban Verhaegen y un compañero.
“Conoce sus fundamentos y sabe apreciar el mundo del arte; posee la paciencia investigadora, la persistencia y la destreza necesarias para desenvolverse en el sistema jurídico nacional e internacional”, dijo Archer, del FBI, quien en su día colaboró con Verhaegen para recuperar siete obras de la difunta pintora surrealista belga Agnes Lorca que habían sido robadas tiempo atrás y fueron halladas en una galería clandestina de Filadelfia.
“Valora el trabajo en equipo, algo que resulta crucial en este tipo de asuntos tan complejos. Tiene un gran corazón y se preocupa por las víctimas y las obras expoliadas. Y goza de un toque de excentricidad que resulta común entre los pocos que nos dedicamos a investigar los delitos relacionados con obras de arte”. Cuando Archer y su compañero enviaron las pinturas recuperadas a la hija de Lorca, en Bruselas, Verhaegen sorprendió a sus colegas del FBI con un regalo muy especial. “Cultiva sus propias uvas y se hace su propio vino”, afirmó Archer. “Disfrutamos mucho con esa botella”.
Es probable que las celebraciones como aquella sean cada vez menos habituales en los próximos años. Pese a constituir una de las iniciativas criminales más rentables del mundo, superada por el tráfico de drogas, de armas y de personas, entre otros, los delitos internacionales relacionados con el mundo del arte son considerados una especialidad nicho por parte de las fuerzas del orden y en la actualidad se les asignan incluso menos recursos que hace una década.
Para Verhaegen y su compañero, últimos profesionales bel- gas en su oficio, cada llamada de teléfono era importante, ya fuera del FBI, de la Interpol o de la policía local. El robo del Magritte puso mucho más en juego: recuperar el Olympia podría suponer una oportunidad de demostrar la importancia de la Unidad de Patrimonio Artístico a los superiores que habían recortado su presupuesto.
Al mismo tiempo que ayudaba a sus colegas de la Interpol a preparar una alerta sobre la obra desaparecida, Verhaegen también ayudó a la policía local de Jette a recopilar y analizar los datos procedentes de una red de informantes en el mundo del arte y de los bajos fondos de Bruselas.
No tardaron mucho tiempo en obtener información que daba a entender que una figura muy conocida del crimen organizado estaba implicada.
Pero más que apuntar hacia los Balcanes o hacia Europa del Este, la investigación conducía a un enclave de clase obrera situado en el barrio de Laeken, en Bruselas, y a un residente de 20 años llamado Khalid El Bakraoui —el mismo ladrón del que me hablaría Van Leeuw años después—, que por entonces estaba cambiando la delincuencia adolescente por una vida de crímenes y violencia.
Todo un gánster autóctono criado por unos progenitores religiosos y conserva- dores que se habían forjado una buena vida en Laeken después de que el padre emigrase desde Marruecos.
Puesto que en el atraco concurrieron el uso de armas y la amenaza de violencia, un fiscal federal concedió a los investigadores su petición de emplear “técnicas especiales” (vigilancia, escuchas telefónicas y el uso de agentes encubiertos con tal de obtener pruebas para esclarecer el papel que jugó El Bakraoui) pero, “dado que se trataba del robo de una obra de arte”, sus jefes consideraron que el caso era poco prioritario, lo que hizo que resultase imposible reunir la equipación y el personal necesarios, según Verhaegen.
Con escasos recursos a su disposición, Verhaegen, su compañero y un pequeño equipo de agentes de la policía local pusieron en marcha una operación encubierta (y timo) de bajo presupuesto: El Bakraoui, que cuadraba con la descripción del físico de uno de los dos asaltantes, se había puesto en contacto con un empleado de la aseguradora del cuadro y le ofreció la oportunidad de abonar una “recompensa” de 50.000 euros a cambio de la devolución segura de la obra, en vez de tener que pagar los 800.000 que reclamaba el museo.
Para las aseguradoras de obras de arte, este tipo de acuerdos de dudosa legalidad son tan rutinarios que las tarifas de “recompensa” son un secreto a voces: un mínimo del 3% en caso de que el valor asegurado de la pieza sea de varios millones de euros y hasta un 7% en el caso de aquellos asegurados por un valor de un millón de euros o menos. Las tarifas de mercado para el pago de rescates no son la única señal de la profesionalización del robo de obras de arte.
En muchos de estos secuestros, cuando no tienen forma de ponerse en contacto con la víctima o con la compañía de seguros correspondiente, los delincuentes buscan el pago del rescate a través de un intermediario en el turbio mundo de la seguridad relacionada con las obras de arte.
Una de dichas iniciativas privadas es Art Loss Register, que mantiene una amplia base de datos de obras de arte robadas. Al contrario que en el caso de las de la policía belga, la Interpol y las de los carabineros en Italia, cualquiera puede consultar su base de datos, lo que la convierte en un buen recurso para los compradores honrados que esperan esquivar de esa manera los objetos de arte robados, así como una suerte de línea directa para quienes esperan pedir un rescate por alguna pieza.
Según Verhaegen, en algunos casos estas compañías privadas llegan hasta el punto de facilitar los pagos a través de empresas pantalla registradas en las Maldivas o en Panamá, lo que dificulta su seguimiento policial. Pero ni siquiera estos esfuerzos pueden garantizar la devolución segura de la obra en cuestión, en especial cuando la han robado ladrones poco familiarizados con toda esta maraña de reglas no escritas.
La Pensadora de Kess van Dongen, uno de los 12 cuadros robados del Museo Van Beuren
“Lo que sucede bastante a menudo en estos robos en museos es que hay un elevado grado de planificación en lo relativo al robo en sí, pero muy poca, de haberla siquiera, con respecto a lo que harán con el objeto una vez robado”, me cuenta Will Korner, el gerente de International Art Fairs desde la sede del Art Loss Register (Registro de Obras de Artes Desaparecidas) en Londres.
Cuando los museos de arte son víctimas de criminales más habituados a robar bancos, los resultados pueden ser impredecibles: dependiendo de la osadía del ladrón, un cuadro tan famoso como lo es el Olympia podría acabar siendo rescatado, intercambiado por drogas o convertido en cenizas. Por eso el equipo de Verhaegen puso en marcha una trampa: el agente de la compañía aseguradora del Magritte robado accedió a pagar la suma de 50.000 euros al sospechoso pero, según dijo, para cerciorarse de que en efecto se trataba del Olympia, exigieron que la transacción fuese llevada a cabo por un experto; uno que, en realidad, era un policía encubierto que formaba parte del equipo de Verhaegen.
La madrugada del 16 de julio de 2013 unos ladrones robaron una docena de obras del Museo Van Beuren
El Bakraoui aceptó acudir a la reunión sin dudarlo, pero la canceló cuando llegó la fecha fijada. Se organizó un segundo encuentro unos días después, pero volvió a cancelarlo. Gracias a la ayuda de la unidad especial de intervención, el equipo de Verhaegen pudo mantener a El Bakraoui bajo vigilancia y localizar con antelación el punto de encuentro, pero al carecer de personal y equipación suficientes, lo máximo que pudieron hacer fue esperar a recibir una llamada de un sospechoso que pensaba que la policía le seguía los talones.
Al final, la policía local optó por retirar a los pocos agentes que habían sido asignados al caso. Oficialmente, la investigación seguía en curso. Pero, al no haber personal trabajando en ella, el caso no fue a ninguna parte.
Dos años después del robo, a finales de 2011, un policía retirado llamado Janpiet Callens apareció en una comisaría de Bruselas y entregó el Olympia.
“Me contactó una persona que quería devolverlo”, declaró entonces a los medios de comunicación locales. “La obra era imposible de vender. Prefiero devolvérsela al dueño que destruirla”.
Callens, que tenía 62 años en ese momento, cobró su pensión en 2009 y puso en marcha un negocio de asesoría privada.
Su papel en la recuperación del cuadro robado, apenas dos años después de su jubilación, lo convirtió en una celebridad en ciertos círculos del mundo del arte.
Pero sus clientes son en su mayoría compañías de seguros, afirma él, y el trabajo que lleva a cabo para ellos consiste principalmente en tareas tan poco glamurosas como la investigación de reclamaciones fraudulentas y el descubrimiento de falsificaciones.
“Cuando me jubilé, se alegraron mucho de tener a alguien que conociese el mercado”, me contó Callens una tarde calurosa de agosto, cuando quedé con él para tomar una cerveza en una cafetería de Bruselas.
En la actualidad, a sus 71 años, posee el semblante de un hombre con todo el tiempo del mundo y se presentó a la cita luciendo un polo verde menta abotonado hasta arriba, acompañado de un reloj inteligente en una muñeca y un Rolex Sea-Dweller en la otra.
Su ascenso al mundo de las artes plásticas y los relojes de lujo no sucedió de la noche a la mañana. Al comienzo de su carrera, Callens se pasó 15 años arrestando a “prostitutas y proxenetas” en una brigada antivicio. Cansado de la vida nocturna y en búsqueda de algo mejor, según él pasó a trabajar como una suerte de enlace para la Interpol, antes de volver a la policía federal belga para entrar a formar parte de una unidad enfocada en los delitos financieros. Muchos de sus casos en la unidad implicaban robos y fraudes de gran cuantía, entre los que se incluían obras de arte, antigüedades y piezas de colección.
Callens me contó que, en uno de los casos, un par de hombres que compraron cuadros sin firmar del estilo de artistas de clase media añadieron sus propias firmas falsificadas y los vendieron por 500 o 1.000 euros. Al principio fueron prudentes y vendieron apenas una o dos pinturas al mes. Pero, como el timo les seguía funcionando, acabaron atreviéndose a presentar 80 de estas obras en una casa de subastas de Bruselas, lo que hizo que Callens pronto llamara a su puerta. “No pudieron parar”, afirmó Callens. “Porque dinero, dinero y más dinero”.
Al final recibieron un castigo leve, según Callens, pues los abogados y jueces creen que el robo y la falsificación de obras de arte son delitos que únicamente afectan a los ricos. Esto, me hizo saber, se trata de un error: son delincuentes codiciosos, no románticos, y la sociedad se pone en peligro al consentirlos. Por suerte para Callens, ahora trabaja en el sector privado, donde ya no se encuentra sujeto a las restricciones y protocolos que se les aplican a los agentes de policía. “Ahora tengo más libertad”, me comentó. “Ya no estoy tan limitado. Puedo cruzar la línea”.
Como en el caso Magritte, apuntó. En los meses posteriores al robo, llegó a sus oídos que los ladrones todavía no habían conseguido deshacerse del Olympia, así que recurrió a la ayuda de un informante conocedor de sus días en el cuerpo de policía que le dijo que el robo se había realizado por encargo de un coleccionista obsesionado con Magritte que renunció al acuerdo debido a la intensa cobertura mediática.
Los atracadores (cuya identidad Callens negó haber llegado a conocer) sabían cuál era su valor y habían tratado de vender el cuadro en varias ocasiones antes de decidir contactar directamente con la compañía de seguros. “Se le ofreció en dos ocasiones a policías encubiertos”, dijo Callens, refiriéndose al intento de operación de la Unidad de Patrimonio Artístico. “Pero siempre fueron conscientes de que se trataba de policías”.
Unos dos años después de que tuviese lugar el robo, Callens dijo que le pidió a su informante que le transmitiese el siguiente mensaje a la persona en posesión del cuadro: “Es famoso, nadie lo va a comprar porque ha llegado a la prensa, está en las bases de datos”, recuerda haberle dicho. “Así que, si quieres, puedo actuar de intermediario con las aseguradoras”. Al final, los 50.000 euros garantizaron la compra de la compañía aseguradora, por lo que se le pagó una “tarifa estándar”, que no quiso revelar.
René Magritte
Tampoco mencionó un dato muy importante con respecto a su relación con el caso Magritte: a finales de 2009, poco antes de dejar el cuerpo de policía y cobrar su pensión dos años de forma anticipada, Callens fue uno de los agentes encargados de investigar el robo del Olympia, por lo que tuvo acceso a toda la información del expediente.
En 2013, casi dos años después de que se recuperara el cuadro, unos ladrones irrumpieron en el Museo Van Buuren, otra vivienda priva- da conservada por su importancia cultural. El edificio de ladrillo rojo construido en 1928 por el banquero holandés David van Buuren y su mujer, Alice, se encuentra situado en un municipio al sur de Bruselas llamado Uccle y está lleno de pinturas y esculturas, además de alojar un piano que perteneció a Erik Satie.
En una sala de visitas donde los Van Buuren recibieron personajes de renombre como Christian Dior, Jacques Prévert y el propio Magritte, las paredes se hallaban decoradas con las obras Crevettes et coquillages (Gambas y conchas) de James Ensor y La penseuse (La pensadora) de Kees van Dongen. En poco más de dos minutos, un par de horas antes del amanecer del 16 de julio de aquel año, los intrusos consiguieron escapar con estos cuadros, además de otras 10 piezas. Los vecinos vieron hasta cuatro hombres alejándose de la escena del crimen en un BMW; uno de ellos dijo que los había escuchado hablar en francés.
En los años posteriores al robo del Magritte, el único compañero de Verhaegen en la unidad especializada en delitos de obras de arte acabó jubilándose: ahora él componía la Unidad de Patrimonio Artístico al completo. Con ayuda de un pequeño equipo de agentes de policía de Uccle, recabó pistas y trabajó con informantes sin obtener ningún resultado.
Alguien con información privilegiada les hizo saber a los secuestradores de obras de arte que la policía les seguía la pista
Unas pocas semanas después del robo en el Museo Van Buuren, la policía de Uccle recibió la visita del agente retirado, entonces asesor, Janpiet Callens. Les dijo que si lo contrataban podría ayudarlos a resolver el caso y recuperar las obras perdidas. Pero los artífices del robo del Olympia siguieron en libertad durante años después de que Callens devolviese el cuadro, así que la policía de Uccle no aceptó su oferta (los representantes del departamento de policía de Uccle eludieron hacer comentarios al respecto en múltiples ocasiones).
Según Verhaegen, los agentes a menudo albergan sus dudas en torno a trabajar con detectives privados y asesores del mundo del arte porque, según sus palabras, “estimulan precisamente ese tipo de robo y de mercados ilícitos”. Son conocidos por tratar de sonsacarle agresivamente a la policía la identidad de las víctimas y retener información que podría ser de ayuda para los investigadores criminales.
Callens me contó que más o menos en aquella época había sido contactado por una “persona desconocida” relacionada con el cuadro de Van Dongen. Él afirma que, actuando en nombre de la aseguradora, se reunió con esta persona y le propuso una “comisión [de búsqueda]” del 10% del valor del cuadro. Más tarde, recibió un SMS diciendo que aquella cantidad resultaba insuficiente y asegura que no volvió a ser contactado.
Según la página web de Callens, sus servicios suponen una “guía a través de la jungla de las bases de datos privadas y policiales”. Si bien las leyes belgas prohíben que los agentes de policía trabajen como detectives privados durante al menos cinco años después de abandonar el cuerpo, Callens devolvió el Olympia apenas dos años después de retirarse, pero se mantiene dentro de la legalidad al identificarse como asesor y, según él, contratar a detectives acreditados cuando sea necesario.
Tras preguntarle por correo electrónico si contrató a algún detective para el caso Magritte, me respondió: “No fue necesario hacerlo en este caso. No he llevado a cabo una investigación proactiva”. No obstante, me puso en antecedentes sobre lo mucho que tuvo que esforzarse para localizar el cuadro: “Contacté con uno de mis informantes de la que solía ser mi unidad y le dije: ‘Mira, no hay nada que puedas hacer con él. Es conocido, es famoso. Nadie lo comprará porque sale en la prensa…”.
Verhaegen, riguroso como es a la hora de seguir las reglas, eludió ese tipo de zonas grises, pero a principios de 2014 su interés personal en el caso aumentó aún más si cabe al saber que su unidad pronto desaparecería como consecuencia de los recortes presupuestarios. Pensó que si era capaz de atrapar a los ladrones en un caso así de importante quizá podría salvar el departamento. Sin apenas recursos y con el tiempo en su contra, Verhaegen se entregó de nuevo a las pocas pruebas de las que disponía y a cierta corazonada que lo carcomía: desde el principio sintió que el robo estaba relacionado con el del Magritte del año 2009.
Tras casi dos años de investigación, al fin dio con una prueba que parecía confirmarlo. En marzo de 2015, la policía recibió la información de que Khalid El Bakraoui —el principal sospecho- so en el caso Magritte de Verhaegen, y quien las autoridades consideraban que fue destinatario del pago de 50.000 euros orquestado por Callens— estaba tratando de contactar con la compañía aseguradora responsable de la póliza del Museo Van Buuren.
El Bakraoui se mantuvo ocupado durante los años transcurridos desde su primer encontronazo con el departamento de la Unidad de Patrimonio Artístico. Más o menos un mes después del robo del Olympia, agarró un rifle Kalashnikov y se dispuso a robar un banco en Bruselas con la ayuda de dos cómplices. Dos semanas después de aquello, tras robar un Audi S3 con violencia,El Bakraoui fue detenido por la policía, que lo encontró en un almacén lleno de vehículos robados.
Entre este grupo de artistaas belgas reunidos en casa de victor servrancky(en el centro de la fila de arriba), aparece René Magritte(arriba izquierdad) y Georgette Berger(abajo izquierda), quien fue su pareja sentimental.
De alguna manera, consiguió evadir los cargos hasta septiembre de 2011, cuando fue condenado por asociación ilícita, robo a mano armada y posesión de armas y vehículos robados. Empezó a cumplir condena más o menos en la misma época en que se recuperó el Magritte y salió en libertad provisional siendo monitorizado a través de un dispositivo electrónico justo dos meses antes de que tuviese lugar el atraco del Museo Van Buuren.
La sospecha de que El Bakraoui estuviese implicado en el caso dio esperanzas a la Unidad de Patrimonio Artístico. Dado que ya estaba tratando de indagar sobre el rescate de las pinturas del robo del Museo Van Buuren, detenerlo sería simplemente una cuestión de asegurarse la cooperación de la compañía de seguros.
Una vez más, el empleado de la aseguradora accedió a derivar a un experto independiente (que en realidad era un agente de policía encubierto) a El Bakraoui. Pero pronto apareció un artículo en la prensa nacional citando a una fuente anónima que afirmaba que la policía se había puesto en contacto con los sospechosos del robo.
Aquello se percibió como una advertencia, según un miembro del equipo de investigación: alguien que contaba con información privilegiada les estaba transmitiendo un mensaje a los secuestradores de obras de arte para hacerles saber que la policía les seguía la pista. Tras la publicación del artículo, El Bakraoui desapareció del mapa y volvió a escabullirse. Verhaegen no escuchó de nuevo su nombre hasta marzo de 2016, cuando estuvo en boca de toda Bélgica.
En junio de 2015 las autoridades de Gaziantep, Turquía, detuvieron a Ibrahim El Bakraoui, el hermano mayor de Khalid, bajo la sospecha de que planeaba entrar en territorio sirio para engrosar las filas del Estado Islámico. Pero, en lugar de extraditarlo a Bélgica, donde habría sido encarcelado por violar los términos de su libertad condicional, las autoridades turcas, a petición suya, lo enviaron de vuelta a Holanda, desde donde regresó a Bruselas por cuenta propia. Ibrahim, al igual que su hermano, ya se estaba relacionando con hombres conocidos por sus vínculos terroristas.
En 2010 estuvo implicado en lo que el alcalde de Bruselas calificó entonces como delito común y corriente, un intento de robo de una sucursal de la Western Union. Ibrahim, armado con un Kalashnikov, disparó en la pierna a un agente antes de escapar con sus compañeros para esconderse en una vivienda en Laeken. La policía los atrapó allí mismo a la mañana siguiente y El Bakraoui fue condenado a 10 años de prisión. Cumplió menos de la mitad de su condena, durante la cual se aceleró su radicalización, antes de obtener la libertad condicional en octubre de 2014.
En mayo de 2015, siete meses después de que su hermano obtuviese la libertad condicional, Khalid El Bakraoui fue arrestado por reunirse con un conocido delincuente, lo que suponía una violación de los términos de su condicional. Pero debido a cumplir con el resto de requisitos, el juez lo dejó en libertad. En agosto, después de volver a incumplir los términos de su libertad condicional, la Interpol emitió una orden de detención contra él, pero volvió a escapar del arresto utilizando el alias de Ibrahim Maaroufi.
En septiembre alquiló un apartamento a 65 kilómetro al sur de Bruselas, que fue utilizado como piso franco por Abdel-hamid Abaaoud y otros militantes del Estado Islámico mientras planeaban y llevaban a cabo ataques terroristas en París en noviembre de 2015 en los que se cobraron la vida de 130 personas.
Apenas cuatro meses más tarde, los hermanos El Bakraoui llevaron a cabo sus propios ataques terroristas en Bruselas: la mañana del 22 de marzo de 2016 Ibrahim se inmoló en la sala de embarque del aeropuerto de Zaventem; poco más de una hora después, Khalid se inmoló dentro de un vagón de metro saliendo de la estación de Maelbeek. Las explosiones acabaron con la vida de 32 transeúntes. “Lo vi”, dice Verhaegen. “Aquí tenemos al mismo tipo. Así que elaboré un informe para nuestra dirección y nuestro comandante jefe y su respuesta fue de lo más lacónica. Algo tan simple como: ‘Vale, pero no es prueba de que hayan utilizado ese dinero para financiar sus actividades terroristas”.
Los cuerpos de seguridad belgas fueron muy criticados por permitir que los hermanos eludieran sus detenciones estando ambos en libertad condicional y, en varias ocasiones, bajo vigilancia. Pero hasta después de los atentados terroristas en la capital belga, me cuenta Van Leeuw, no se tuvo una idea clara de los hermanos y del alcance de su radicalización. Verhaegen, por su parte, tiene la sensación de que incluso ahora hay reticencias a la hora de aceptar todo lo sucedido.
Me expresa por medio de un correo electrónico su desconcierto tras saber de mi conversación con el fiscal federal belga.
“Cuando denuncié los hechos a nuestra dirección en el año 2016, esta se negó a aceptar ese vínculo.
Y los investigadores del ata- que terrorista nunca me solicitaron información sobre los objetos robados”, escribió Verhaegen.
En 2016 la Unidad de Patrimonio Artístico quedó disuelta oficialmente y Verhaegen fue asignado a otra unidad.
Pero siguieron dándose casos de delitos contra obras de arte y la policía local continuó enviando sus expedientes al jefe de Verhaegen para solicitar su ayuda.
De manera que, después de siete meses, se le concedió permiso para trabajar únicamente en delitos relacionados con obras de arte, pero sin contar con una unidad específica.
Comparte una pequeña oficina con una compañera más joven. De cara a su jubilación, Verhaegen la está formando para que sepa utilizar la base de datos de obras de arte robadas.
Los compañeros de Verhaegen a veces le toman el pelo bromeando con la cantidad de dinero que podría ganar como asesor independiente, pero él asegura que no le interesa. “Soy feliz sin todo ese dinero”, dice.
Le gustaría pasar su jubilación trabajando como guía turístico voluntario en Overijse, su pueblo natal. Meses después, cuando se lo comento a Archer, del FBI, se ríe. “Un guía local. Un toque de excentricidad, tal y como te dije”, responde.
Entretanto, a Verhaegen aún le quedan crímenes por resolver y ladrones a los que atrapar, y prefiere mantenerse ocupado con casos abiertos en lugar de con los cerrados. “Cada uno elige”, me dice.
Callens, por otro lado, parece satisfecho con pasarse su jubilación cortejando a los clientes privados adinerados que Verhaegen estará encantado de ignorar.
En vez de obcecarse con lo que tal vez podría haber logrado hace una década gracias a sus esfuerzos, Verhaegen se centra en lo que puede hacer ahora. Afirma que hoy en día le preocupan menos los robos de grandes obras de arte que los de objetos de colección, como monedas y sellos, que últimamente se han convertido en el objetivo para los sospechosos con vínculos con el Estado Islámico. “Paso a diario por la estación de Maelbeek”, me cuenta. “Todos los días pienso en aquel atentado con explosivos. Podría ocurrir mañana. O esta tarde”.
Yo también paso por la estación de Maelbeek antes de marcharme de Bruselas, de camino a un cementerio multiconfesional situado en Schaerbeek. Al llegar, una serie de carteles me guían hasta la sepultura de René Magritte y Georgette Berger, donde me encuentro con una tumba preciosa adornada con un ramo de flores recién cortadas. Voy en busca de los mismos hombres a los que en su día persiguió Verhaegen, y para ello camino una corta distancia hasta llegar a una parcela reservada a a las tumbas musulmanas. Las más modestas no tienen lápidas y están señaladas únicamente con unas pequeñas placas de metal con el nombre de los fallecidos.
En algún lugar entre todos ellos se encuentran los restos de Ibrahim El Bakraoui, que fue enterrado con un nombre falso para que su sepultura no se convirtiese en un sitio de peregrinación para otros yihadistas. Es posible que su hermano Khalid esté enterrado cerca, pero no lo sé con seguridad. Al igual que las obras maestras roba- das del Museo Van Buuren de Uccle, sus restos se encuentran en paradero desconocido.
Yahoo Noticias(M.Artime) — Seguro que os habéis quedado “embobados” mirando pasar las nubes sobre vuestras cabezas, jugando a imaginar qué representan sus formas flotantes. Desde el punto de vista de la ciencia las nubes son cualquier cosa menos sencillas. Todos sabemos que están formadas de gotitas de agua en suspensión, y que tienen dos formas de “morir”.
Si las nubes son pequeñas, dispersas y poco cargadas, pueden desvanecerse a medida que el calor evapora las micro-gotitas que las componen. Otras veces, cuando las circunstancias son las idóneas, las gotitas tienden a juntarse formando gotas más grandes, capaces de romper el estado de equilibrio que las mantenía inmóviles, y es entonces cuando comienzan a precipitarse hacia el suelo en forma de nieve o lluvia. Esa es la razón por la que los meteorólogos hablan de “precipitaciones” cuando llegan las nevadas o los aguaceros.
Pero volvamos sobre el titular de este artículo, enunciado en forma de pregunta. La respuesta más breve y concisa sería decir que en realidad las nubes no flotan, pero para llegar a entender qué las mantiene en ese estado “suspendido”, conviene antes explicar algunos conceptos como el de la flotabilidad.
Consideremos una de las características del aire, un compuesto gaseoso que tiene masa (probad a sacar una mano cuando vayáis en coche y la notaréis) pero que aun así consigue flotar. Imaginaos un bloque de aire en forma de cubo, cuyas aristas miden exactamente un metro (es decir un metro cúbico). Dado que al aire tiene masa, se ve sometido a la fuerza de la gravedad que tira de él hacia abajo. Si nuestro m3 de aire estuviera situado cerca del suelo, esta fuerza tendría una magnitud igual al producto de su masa (1,2 Kilos) por el campo gravitatorio (9,8 newtons por kilo). El resultado sería 11,8 newtons, o si lo preferís 1,2033 kilogramos fuerza.
Pero si no hay viento y observamos que nuestro m3 de aire se mantiene en su sitio, entonces la suma de fuerzas sobre él debe ser cero newtons, es decir debe existir otra fuerza en sentido inverso (hacia arriba) que se oponga a la gravedad. A esta fuerza elevadora la llamamos flotabilidad.
Podríamos decir que esta fuerza ascendente se produce como resultado del efecto que la presión del aire ejerce alrededor de nuestro m3 de gas (porque en efecto hablamos de aire flotando en aire) en todas las direcciones. Dado que la densidad del aire se incrementa a medida que nos acercamos al suelo, la fuerza que el aire ejerce sobre nuestro cubo desde abajo es mayor que la que se ejerce desde arriba, y por tanto el resultado es una fuerza neta ascendente: la flotabilidad.
Así pues, en el caso del aire de nuestro cubo estático la fuerza de la gravedad y de la flotabilidad son iguales en magnitud, 1,22033 kilogramos fuerza, aunque en sentidos opuestos.
Cambiemos ahora el contenido de nuestro cubo imaginario y llenémoslo de agua. Todos sabemos lo que va a pasar si liberamos un m3 de agua, se desparramará hacia el suelo y no habrá forma de que la flotabilidad (que existe y tiene la misma magnitud que en el caso del aire) se equilibre con la de la gravedad, ya que la masa del agua contenida por nuestro cubo sería de 1.000 kilos. Si hacéis los cálculos, veréis que la gravedad atraería al suelo nuestro cubo con una fuerza de 9.800 newton, o 999.322 kilogramos fuerza. La flotabilidad simplemente no es rival para la gravedad y pierde en una desproporción aproximada de 1000 a 1, así pues en lo referente a agua casi podemos descartarla en la ecuación.
De hecho, para que la flotabilidad venza a la gravedad lo que necesitamos es llenar nuestro cubo imaginario con una sustancia cuya densidad sea menor que el aire. En nuestro día a día conocemos dos formas de hacer esto, una es llenarlo de helio y la otra de aire caliente (que es menos denso que el aire a temperatura ambiente). Seguro que habéis visto globos elevarse con cualquiera de estos dos métodos.
Pero ahora empieza lo interesante, porque si llenamos nuestro cubo imaginario del material que compone las nubes, que básicamente es aire con gotitas de agua muy pequeñas en suspensión, el sentido común nos dicta que este cubo “nuboso” también debería mostrar la victoria de la gravedad en la suma de la fuerzas ya que contiene agua, que es más densa que el aire. ¡Y sin embargo las nubes parecen flotar!
¿Cómo es posible? Bien, o lo había dicho a comienzos del artículo, en realidad las nubes no flotan. El tamaño de las gotitas (realmente diminutas) que conforman las nubes es importante. Aunque tengan la misma forma (asumamos que esférica) y el mismo tamaño, no se comportan de igual manera. Llegado este punto debemos incluir otro concepto en el relato: la resistencia que las gotitas ejercen contra el que las rodea. (La misma que mueve tu mano cuando la sacas por la ventanilla del coche).
Al igual que la flotabilidad, la fuerza del rozamiento depende de la densidad del aire, pero también depende del área de la sección transversal del objeto (nuestras gotas esféricas), un parámetro que básicamente tiene que ver con su tamaño, forma y velocidad.
Para simplificar, podríamos decir que para que las gotas se mantenga en suspensión estas deben lo suficientemente pequeñas como para que el rozamiento del aire que hay a su alrededor (y que tira de ellas hacia arriba) las mantenga en equilibrio. Siempre que el peso de la gota sea inferior a la fuerza de rozamiento, estas flotarán.
Pero, nuestras gotitas de aire tienden a chocar las unas con las otras, agregándose y formando gotas más grandes. Y como hemos visto, en el caso de las gotitas que forman las nubes el tamaño importa y mucho. Cuando el peso de nuestras gotas es superior a la fuerza de rozamiento que el aire ejerce a su alrededor, esta comienza a caer.
¿Es o no es fascinante? Una vez que uno conoce estos conceptos comienza a mirar las nubes de un modo diferente, casi reverencial.
(ANSA) – NEW YORK — Mientras Facebook sigue lidiando con la gran crisis de Cambridge Analytica, los principales medios de prensa estadounidenses, 17 en total, publican ahora los llamados Facebook Papers, que revelan los secretos de la red social de Mark Zuckerberg y muestras como se privilegian los ingresos económico por sobre los contenidos.
Los nuevos documentos, más de 10 mil páginas, ofrecen una idea de lo que está sucediendo dentro de la empresa y su proceso de toma de decisiones.
Los hallazgos incluyen las alarmas de los empleados ignoradas aviesamente, discurso de odio y desinformación, así como sus omisiones a la hora de evitar que los políticos y celebridades estadounidenses publiquen cualquier cosa que quieran en las redes sociales a pesar del incumplimiento de las políticas de edición.
Los documentos también revelan el llamamiento de los empleados para detener las publicaciones que incitan a la violencia en países de alto riesgo como Etiopía, pero también informes de trata de personas en 2018.
Los documentos revelan cómo se han utilizado los servicios de Facebook para difundir el odio religioso en India. La investigación realizada dentro de la red social ha puesto de relieve cómo el material antiislámico en la plataforma está muy extendido y cómo se difundieron los contenidos que incitaban al «odio y la violencia», algo particularmente generalizado en febrero de 2020, coincidiendo con las tensiones que estallaron en Nueva Delhi durante las cuales murieron 53 personas.
Entre los hallazgos también se encuentran los reportados por el Washington Post que citan algunas fuentes y que se refieren directamente a Zuckerberg.
De hecho, el director general habría cedido a la solicitud del Partido Comunista de Vietnam de censurar a los disidentes antigubernamentales, también porque no hacerlo habría implicado el riesgo de ser expulsado del país.
A fines de 2020, los investigadores de Facebook llegaron a una conclusión aleccionadora. Los esfuerzos de la empresa para frenar el discurso de odio en el mundo árabe no estaban funcionando, indicó un reporte de Político.com.
En un memorando de 59 páginas que circuló internamente justo antes de la víspera de Año Nuevo, los ingenieros detallaron las cifras sombrías. Solo el seis por ciento del contenido de odio en idioma árabe se detectó en Instagram antes de ingresar a la plataforma para compartir fotos propiedad de Facebook.
Eso en comparación con una tasa de eliminación del 40 por ciento en Facebook.
Los anuncios que atacaban a mujeres y a la comunidad LGBTQ rara vez se marcaban para su eliminación en Oriente Medio. En una encuesta relacionada, los usuarios egipcios le dijeron a la compañía que tenían miedo de publicar opiniones políticas en la plataforma por temor a ser arrestados o atacados en línea.
En Irak, donde los violentos enfrentamientos entre las milicias sunitas y chiítas estaban empeorando rápidamente un país ya políticamente frágil, los llamados «ejércitos cibernéticos» lo combatieron publicando material profano y prohibido, incluida la desnudez infantil, en las páginas de Facebook de los demás en un esfuerzo por eliminar rivales de la plataforma global, detalló Político.com.
En muchas de las zonas de conflicto más peligrosas del mundo, Facebook ha fallado repetidamente en proteger a sus usuarios, combatir el discurso de odio dirigido a grupos minoritarios y contratar suficiente personal local para sofocar el sectarismo religioso, según las divulgaciones hechas a la Comisión de Bolsa y Valores y proporcionadas al Congreso en formulario redactado por el asesor legal de Frances Haugen, una denunciante de Facebook.
The Conversation(A.R.Carrillo) — La pezuña de la Gran Bestia, el cuerno de unicornio, la piedra bezoar, el almizcle, el cuerno de ciervo, la carne de momia, la enjundia humana, la triaca magna, el mitridato, el hueso de corazón de ciervo, el espodio, el escorpión, el castóreo, las esmeraldas, las perlas, el oro, la plata, el ajenjo. Estos y muchos otros remedios son los que conformaban la botica del misticismo, apoteca peregrina e insólita, también de inmundicias, y que han formado parte de la historia del arte de curar. Es decir, de la farmacia.
Desde las sociedades primitivas el hombre trató de curarse de las enfermedades empleando los productos que la naturaleza le ofrecía. En esos orígenes terapéuticos, la intención de esa farmacia simbólica y sagrada era apaciguar al dios o demonio causante de su enfermedad punitiva. Mediados por el brujo o el mago, se conciliaba estos productos con el rito y la magia, y no necesariamente basándose en la virtud curadora por sí misma de la planta escogida, mineral o animal.
Con el tiempo, el pensamiento mágico se va transformando en religioso. Se mantiene esta dualidad en pueblos como el mesopotámico y el egipcio, además de un empirismo que va tomando más protagonismo a medida que esas culturas avanzan.
Con la llegada del mundo clásico griego al escenario terapéutico, salvo en los templos de Asclepio, el concepto cambió radicalmente para tornarse en la búsqueda de un esquema fisiológico y filosófico en el que el medicamento pudiera explicarse desde el punto de vista de la razón y las proporciones armónicas. Su intención era alejarse de la esfera religiosa y mágica.
La supervivencia del mundo mágico de la farmacia
La conexión con el mundo exótico y mágico no desapareció. Se integró veladamente en la farmacia y, por ende, en las boticas.
Estas obtenían por ello notables beneficios en no pocas ocasiones.
Cuanto más vistosa, mística, singular, fantástica, increíble, prometedora y prodigiosa es la medicina, más vende, independientemente de su ineficacia absoluta en la mayoría de las ocasiones.
Algunos herbarios, los lapidarios y los bestiarios, proporcionaron una buena mecha a este caldo de cultivo.
Los enfermos tampoco tuvieron en la farmacia exenta de estos ingredientes exóticos un panorama positivo o útil en la lucha contra la enfermedad, al menos hasta el siglo XIX.
Es lógico que los pudientes se adhiriesen a los medicamentos prodigiosos, aunque fueran más caros y sorprendentes, porque se lo podían permitir, y era una buena forma de significar a las familias más potentadas.
Si el doliente tenía pocos recursos, no tenía más remedio que acudir a la “botica de la abuela”, la del pueblo, la de las tradiciones. Esta era igual de ineficaz que la oficial, pero menos cara.
Guía de medicamentos fabulosos de la farmacia
Cuerno de ciervo
Sus virtudes fueron exaltadas en los bestiarios al relacionarse a este animal con Cristo. Por lo tanto, solo podía proveer el bien a quien lo utilizara. Formaba parte de diferentes medicamentos. Por ejemplo, en el siglo XVI, de los polvos de diamargariton frío, que tiene por base perlas trituradas mezcladas en miel colada junto a cilantro, coral, aljófar, goma arábiga, rasuras de marfil, alcanfor, almizcle y agua de rosas.
De forma más prudente en los beneficios que confería, estaba aún presente en la composición decimonónica de otros medicamentos, como el espíritu volátil de cuerno de ciervo, al cual, el Código de Medicamentos (Farmacopea Francesa) de 1840, le atribuía las acciones de antihelmíntico y antiespasmódico.
El cuerno de unicornio
Este es el apéndice de un animal bello, fabuloso y curativo, imaginario y legendario, que representó a la farmacia en muchos países. Se empleó como alexifármaco o antídoto magnífico en la Edad Media y durante el Renacimiento, también era considerado antiepiléptico y sudorífico. En esencia, era el diente del narval.
Las piedras bezoares y el almizcle
Se trata de concreciones que se forman en el estómago de algunos rumiantes. Se les atribuían virtudes energéticas, por lo que se aprovechaban para excitar el sudor y expulsar el veneno del cuerpo humano.
El almizcle procede de un simple animal de atrayente olor a madera que procede de una bolsa que el almizclero tiene en el vientre. A mediados del siglo XIX, en el Nuevo Tratado de Farmacia Teórico y Práctico de E. Soubeiran, se presentaba como un poderoso excitante, enérgico, antiespasmódico y útil para las enfermedades nerviosas.
Ejemplo de algún medicamento compuesto con los simples antes relatados eran las tabletas doradas del papa Julio II. Estas llevaban, entre sus treinta y ocho ingredientes, unicornio, piedra bezoar, almizcle, cuerno de ciervo, marfil, espodio y esmeraldas.
Enjundia humana y carne de momia
La enjundia humana, o grasa humana, era obviamente muy cara. Estaba relacionada con la farmacia simbólica y tenía una nula actividad, pero por su escasez y elevado precio, se posicionaba en el periodo ilustrado como un simple animal de gran valor, apareciendo representada en la Real Botica.
La carne de momia convertida en polvo se usó como medicamento entre la Edad Media y la Ilustración. No obstante, el origen de su utilización estuvo en un equívoco lingüístico porque, en un principio, lo que se usaba eran sustancias bituminosas, ya fuera como antídoto o como medicamento contra los traumatismos (bitumen en persa era mum o mumiya). El término tornó después a identificar a las momias, y también su carne se pensó que era sanadora para muchas enfermedades.
La triaca magna
Tras el mitridato, llegó la triaca magna, llamada de Andrómaco, que hunde sus raíces en el siglo III a. C y se empleó hasta el siglo XIX.
Era un polifármaco compuesto por simples de los tres reinos, hasta setenta y siete, la mayoría vegetales, pero también animales y minerales –como la tierra sigillata (tierra sellada: alexifármaco y astringente)–.
La triaca era un antídoto contra los venenos y con milagrosas virtudes terapéuticas, como alargar la vida.
Entre sus componentes, la víbora le otorgaba el supuesto pero magnífico poder curativo, pues Galeno, en su explicación que “lo similar cura a lo similar” y, creyendo que la carne de víbora era venenosa, pensaba que un veneno podría ser neutralizado por otro.
Además, la serpiente tiene un gran poder simbólico desde siempre, regenerador.
La complejidad realzaba al medicamento, las víboras, hembras y no preñadas, habrían de cazarse en verano, para después hacer los trociscos.
También llevaba castóreo, sustancia olorosa contenida en dos bolsas que tienen a los lados de los órganos genitales externos los machos y las hembras del castor, producto al cual también se le atribuía un valor alexifármaco y antiespasmódico.
Medicamento caro, afamado y exótico
La triaca magna era un medicamento caro, afamado y exótico, infalible y universal, que en muchas ocasiones se falsificaba. Derivado de ello, Felipe V concedió, el 15 de marzo de 1732, la prerrogativa de su elaboración al Real Colegio de Profesores Boticarios de Madrid, el cual envolvía su elaboración en un halo de misterio que potenciaba su portentosa acción medicamentosa, absolutamente falsa. Si acaso, proporcionaba esperanza, lo único que le quedaba al pueblo, sobre el que la enfermedad se enseñoreaba sin tener un remedio que la apaciguara.
A todo esto, sangrar, purgar y lavativar eran los duros tratamientos que acompañaban a los medicamentos inútiles adscritos a la farmacología oficial. Lógico que esta terapéutica mágica no desapareciera, y más si estaba amparada en el miedo, en la desazón del afligido y en el aprovechamiento del comerciante, en muchos casos.
Actualmente los medicamentos milagro y los remedios secretos están prohibidos, pero esto no quiere decir que no haya productos hábilmente anunciados que, comercializados fuera de los cauces farmacéuticos oficiales, siguen proporcionando lo mismo: vender humo.
‘Madre velada del mundo’ (Deriv.) (1930) del esotérico ruso Christian Nicholas Roerich.
Ascient Origins(M.Naples)/yogaparatodos.net — Quienes se criaron en la tradición judeocristiana pueden sorprenderse al saber que el Dios que nos dijeron que era singularmente sagrado, una vez tuvo una esposa. ¿Cómo sabemos? Asera figura de manera prominente como la esposa de Él, el dios supremo, en un tesoro de textos cuneiformes que se encuentran en la ciudad portuaria del segundo milenio de Ugarit (en el norte de Siria actual).
Quizás durante cientos de años antes de que Abraham emigrara a lo que se conocería como Israel, Asera fue venerada como Athirat, Madre Tierra y Diosa de la Fertilidad. Al entrar en la región, los antiguos israelitas pronto la adoptaron y le dieron el nombre hebreo equivalente de Asera. La excavación de Ugarit de 1928 volvió a poner a Asera, la diosa, en el mapa, después de haber perdido su lugar durante miles de años.
Ella era venerada bajo cada árbol según la Biblia hebraica, conocida por los cristianos como antiguo testamento. La biblia cuenta también que su imagen se estuvo durante años en el Templo de Salomón y allí las mujeres le colgaban guirnaldas. Tanto en los templos como en los bosques su imagen estaba hecha de madera, ya que los reformadores monoteístas exigían abatirla y quemarla. Parece haber sido un objeto fabricado por la mano del hombre, esculpido o grabado en un árbol; o tal vez la imagen era simplemente un tronco con cierta forma particular.
El patrimonio arqueológico sugiere que Asera fue la Diosa Madre de Israel. La esposa de Dios, según William Dever, quien a desenterrado numerosos indicios de su identidad. Ella fue venerada aparentemente durante la época en que Israel fue considerada una nación. ¿Pero quién era ella? ¿Quién era esta diosa de los hebreos, hoy perdida? ¿Por qué ya no es venerada en las religiones judío cristianas de nuestros días?
La imagen de Asera acentúa su pecho y sugiere así su rol de diosa de la fertilidad, su postura representa su naturaleza de madre en general. Ella ayudaba a las mujeres tanto en la concepción como en el parto y era probablemente también la madre de todos, aquella que daba consuelo y protección en un mundo de incertidumbre. Las descripciones encontradas en Israel nos dicen que Yaveh y Asera eran invocados juntos, para la protección personal. Su identificación con los árboles sugiere que Asera fue la Madre Naturaleza, una figura que reconocemos en nuestro lenguaje pero que desafortunadamente se perdió en las principales religiones. Ella era, en otros términos, todo aquello que podrías imaginar de la mitad femenina de un duo creador divino: La Gran Madre.
La imagen de Asera no se perdió por casualidad, sino a causa de una acción deliberada del monoteísmo fundamentalista. Primero que todo, sus representaciones fueron demolidas, sus mitos modificados y como resultado, su nombre fue olvidado. De hecho, su nombre aparece 40 veces en las traducciones modernas de la biblia, pero no es nombrada ni una sola vez en la primera traducción inglesa de la misma, la biblia King James. Como ya nadie sabía en el siglo XVII quien era Asera, su nombre fue traducido por “bosques de árboles”, “árboles”, o “imágenes en los bosques”, sin comprender que esos árboles y esos bosques representaban a La Diosa Madre.
Cuando los arqueólogos sacaron a la luz un tesoro de historias Cananeas y otros escritos en Ugarit (actualmente Siria) descubrieron que la misteriosa Asera no era simplemente un objeto sino una diosa: la Diosa Madre de los Cananeos. Cuando los arqueólogos la descubrieron igualmente en Israel, una imagen completamente nueva de la antigua religión hebrea emergió.
«El huerto del Edén con la caída del hombre». Figuras de Rubens, paisaje y animales de Brueghel.
El argumento es simple:
Asera era una diosa cananea conocida, la Diosa Madre y esposa del Dios Padre.
Su nombre es mencionado repetidamente y parece haber sido venerada por los Israelitas, muy a pesar de las imposiciones monoteístas.
Su nombre se encuentra en inscripciones junto con Yaveh.
La imagen de una Diosa Madre fue encontrada frecuentemente en los hogares del antiguo Israel.
Ella fue venerada, según la biblia, en medio de los bosques junto con Baal y también en el templo de Yaveh. La interpretación lógica es que los Israelitas veneraban a su Diosa Madre Asera, quien fue la esposa del dios de mas alto estatus en la época, ya fuera Baal o Yaveh. La religión israelita no era tan diferente de la cananea. Los dioses lucharon por la supremacía, pero la diosa permaneció.
Ya que los arqueólogos de Tierra Santa eran por lo general religiosos y se especializaban en el campo de la arqueología bíblica, con el objetivo de descubrir pruebas que sustentaran las historias de la biblia, tomó un tiempo que la verdad fuera claramente revelada. Gradualmente, sin embargo, los arqueólogos más objetivos, como Denver, hicieron avances en el caso de Asera. La biblia dice que los hebreos la veneraban y las pruebas arqueológicas lo confirman. Lo que la biblia no dice pero los arqueólogos han podido probar, era que Asera era una Diosa Madre.
En Ugarit, ella era conocida bajo el nombre de Atiratu Yammi, “Aquella que camina sobre las olas”. Esto sugiere que fue gracias a ella que el tiempo del caos, representado por el océano primordial, llego a su fin, dando comienzo al proceso de Creación. El Dios Mar, o serpiente de Mar Yam, es la entidad sobre la cual ella camina. En un fragmento particularmente sugerente y extraño de la biblia, Reyes 2 18:04, un reformador monoteísta en su carrera típica para destruir las piedras sagradas y abatir las Aseras, agrega este detalle: “ Quitó los lugares altos, quebró las imágenes, rompió los símbolos de Asera e hizo pedazos la serpiente de bronce que había hecho Moisés, porque hasta entonces los hijos de Israel le quemaban incienso; y la llamó Nehustán.”
Este fragmento de Oseas es ilustrativo: Oseas 4 12:13 “Mi pueblo a su ídolo de madera consulta, y su vara le responde; porque el espíritu de fornicaciones los ha engañado, y se han dado a la fornicación dejando a su Dios”. Él condena aquellos que consultan un pedazo de madera, sugiriendo que hacían preguntas a un oráculo y hacían sacrificios bajo los robles, los álamos y los terebintos “porque su sombra era buena”. Son acusados de prostitución, lo cual puede hacer simplemente referencia a una actividad sexual, o simplemente una analogía a lo que los monoteístas decían acerca de la gente entregada a los “falsos” dioses cananeos. Israel era considerado como la esposa de Yaveh en el pensamiento monoteísta, así, venerar otros dioses era como prostituirse.
Estos fragmentos tienen sentido cuando comprendemos que el simbolismo de los árboles está profundamente ligado a Asera. Ahora, sabemos que ella fue venerada en los bosques, con una representación en madera y que la gente le hacía sacrificios.
Uno de los títulos de Asera fue Elat, una palabra que significa diosa, de la misma forma que “Él” no es solamente el nombre de un dios sino una palabra para decir dios en general. Curiosamente, la palabra Elat es traducida en la biblia como terebinto, un árbol de gran sombra que se encuentra en Israel. Durante largo tiempo Dios no es traducido como Yaveh, nombre dado por Moisés, sino por la palabra hebrea Elohim, que es plural, sin género, y que significa “dioses”. Esta palabra también está ligada al nombre “roble”. ¿Qué significaba este árbol realmente para aquellos que rendían culto en los bosques? ¿Acaso veían en ellos dioses? ¿La diosa como un árbol verde que extiende sus ramas sobre sus devotos y les ofrece sombra en una tierra calurosa?
Los hebreos no eran los únicos que veneraban los dioses en el bosque, eso está claro. Los celtas, los griegos y los pueblos germánicos tenían también tenían cultos en medio de los bosques. Sus dioses eran dioses de la naturaleza. ¿Eran los Israelitas tan diferentes?
Una pequeña estatua votiva de la Diosa Madre de Asera.
En la Biblia, Elohim crea un hombre y una mujer. Ahora que sabemos que el tono monoteísta de las actuales biblias no representa realmente la religión hebraica de terreno (lo que William Denver llama “religión folklórica” en oposición a religión de libro) veamos más de cerca al Creador:
Y dijo Dios: “Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza; y ejerza dominio sobre los peces del mar, sobre las aves del cielo, sobre los ganados, sobre toda la tierra, y sobre todo reptil que se arrastra sobre la tierra. Y creó Elohim al hombre a su imagen, a imagen de Elohim lo creó; varón y hembra los creó”.
¿No toma esto una significación diferente al saber que la diosa madre era venerada junto con Dios, en cada hogar y bajo cada árbol verde de los bosques? ¿Quién es ese “nosotros” en la creación? Bien, evidentemente los creadores son masculino y femenino al igual que los seres creados.
En un pasaje posterior, 1 Reyes 18:19 lo que establece claramente que Asera era servida por profetas: “Ahora pues, envía a reunir conmigo a todo Israel en el monte Carmelo, junto con cuatrocientos cincuenta profetas de Baal y cuatrocientos profetas de la Asera que comen a la mesa de Jezabel.” No se trata entonces de una religión menor. Tal vez si los profetas dijeron que esta fue adorada bajo cada árbol, eso es literalmente lo que quisieron decir. Cada árbol, cada casa y también, a veces, en los templos.
En el Éxodo, nos es dicho que Dios advirtió al pueblo de deshacerse de los emblemas de Asera una vez llegados a la tierra del Canaán, en la época del libro de los Jueces y Reyes, se nos dice que los “buenos” profetas y reformadores debían destruir y continuamente quemar los ídolos de Asera. Finalmente, en Jeremías, se nos dice que el culto a Asera ha dado lugar a la decisión fanática y monoteísta de un dios, de limpiar Israel y Judea (el sur de un reino antes unido) a manos de pueblos extranjeros. El hecho es que estos elementos nos son traídos por un solo autor, posiblemente un grupo de autores: el Deuteronomio. Es un personaje o posiblemente un grupo de personajes escribiendo y reescribiendo partes de la Biblia más o menos en el siglo VII antes de Cristo, es decir, antes o durante el exilio de los judíos en babilonia. Según el Deuteronomio, el padre Hilkija afirma en Reyes 2, capitulo 22, haber “descubierto” las leyes antiguas de Moisés durante las renovaciones del templo. Esos escritos, “El libro de la Ley” habrían misteriosamente desviado a Israel hacia una falsa religión, aparentemente.
Los escritos del Deuteronomio transmiten una historia según la cual los Israelitas tenían una buena relación con Yaveh, y debían venerarlo a él y solo a él. Afirman que los Israelitas habían tomado Canaán por la fuerza, en una guerra santa en la cual ellos masacraron los habitantes en nombre de Dios, hombres, mujeres y niños en Jericó. Esta afirmación no es sustentada por los arqueólogos. Se afirmó que Dios era celoso, que exigía ser venerado solo y castigaría a los infieles trayendo naciones que intentarían vencerlos, si ellos adoraban a otros dioses.
¿Era esta verdaderamente la religión de Israel? Aparentemente no. El folklor común continua levantando sus ídolos en los bosques y en los templos. Las pequeñas estatuas de Asera continuaron en los altares de sus casas. Fue solamente después de que Israel fue conquistada y Judea volvió de su exilio que los fanáticos lograron imponer un dios violento, fanático y monoteísta. El trabajo del Deuteronomio, así como los trabajos de los dos otros autores primarios, yahvistas y elohistas, fueron compilados por una cuarta fuente llamada la fuente sacerdotal, para así convertirse en la Biblia que hoy conocemos.
Placa que representa a Asera.
Asera, la diosa-árbol, Madre de la Vida, estaba perdida. Fuimos verdaderamente expulsados del Jardín del Edén por Yaveh o, al menos, por sus partidarios. Separados del Árbol de la Vida, nuestra Madre, nos convertimos en huérfanos. La religiosidad en América es mas comparable a la de Irán que a la de Europa occidental, donde la religión de Yaveh está en decadencia.
¿Es entonces coincidencia si nosotros, veneradores del dios guerrero, gastamos nuestro dinero en guerras mientras niños viven en medio de la pobreza sin derecho a la salud? Adoradores del dios-cielo nos hemos alejado tanto de nuestra madre tierra que ponemos en peligro el conjunto de la misma vida humana a través de nuestras actividades. A eso se suma el lado duro del fundamentalista que pretende haber encontrado la verdadera ley y cree que aquellos que piensan diferente son dignos de muerte o condena eterna.
Pero, ¿quién era Asera para los antiguos israelitas? ¿Y por qué a menudo se la encuentra emparejada con Yahvé, el Dios hebreo? Historiadores y arqueólogos han reconstruido la narrativa de Asera y han encontrado grandes trozos entrelazados en los artefactos de la región y en las escrituras de la propia Biblia hebrea. La evidencia sugiere que Asera se observó en el antiguo Israel y Judá ya en el siglo XII a.C., hasta unas pocas décadas antes de la caída del reino sureño de Judá (587-588 a.C.), una época conocida como el período
¿Fueron politeístas los israelitas y los judíos antes del exilio ? De hecho, la misma noción de politeísmo es inherente a la búsqueda de Asera. Después de todo, el lugar de Asera en el panteón está junto al de Yahvé, la deidad suprema. Además, los muchos artefactos que representan a Asera y su culto de la región contradice la prohibición bíblica contra la creación de ídolos. Entonces, ¿cómo adoraron?
Figuras de Asera.
Diferencias entre el libro y la religión popular
En este punto, es importante hacer una distinción entre la religión del libro de las clases dominantes en la metrópoli y la religión folclórica o popular tal como se practicaba en las comunidades rurales de las que formaban parte la mayoría de los israelitas. La alfabetización era casi inexistente en las comunidades rurales, por lo que la religión del libro, tal como se practicaba en las ciudades, tendría poco significado en la vida de los habitantes de las zonas periféricas. En cambio, las comunidades rurales tenían sus propias creencias religiosas utilizando estatuas y otros artefactos.
En contraste, la comunidad intelectual de la metrópoli produjo un texto, que fue escrito enteramente desde la perspectiva de las clases altas o dominantes. Quizás sorprendentemente, Asera se menciona en la Biblia hebrea primitiva unas cuarenta veces distintas, aunque la mayoría de las veces es objeto de burla. En general, los escritores bíblicos estaban descontentos de que Asera compartiera la misma plataforma con su deidad masculina, Yahvé, y repetidamente intentaron disuadir a su pareja.
Yahvé y su Asera
Por mucho que la élite gobernante trató de inhibir el «matrimonio» de Asera y Yahvé, su unión parece solidificada en una antigua bendición vista con cierta regularidad en varios sitios de excavación en la región. La inscripción dice: «Te he bendecido por Yahvé… y su Asera». Este grabado no solo se encontró en el caravasar israelita de los siglos IX-VIII en el antiguo cementerio de Khirbet el-Qom, que data del año 750 a.C.
Inscripción de entierro de Khirbet el-Quom, siglo VIII. BC., Museo de Israel. Inscripción: Uriyahu el príncipe lo escribió: «Bendito sea Uriyahu por Yahweh y su Asera, porque de sus enemigos lo ha salvado»
De hecho, esta frase «Yahvé y su Asera» era tan cotidiana que de hecho aparece en la Biblia hebrea misma. La bendición críptica se encuentra en una versión temprana de Deuteronomio 33.2-3, cuando la influencia de Asera aún no estaba completamente subordinada. El himno completo dice: «YHWH vino del Sinaí y resplandeció… a su derecha su propia Asera»
Asherim Poles
Sin embargo, a medida que la religión del libro se solidificó, Asera se volvió cada vez más marginada en las escrituras hasta el punto de ser reducida a su objeto de culto: el árbol estilizado o poste de madera que se conoció como asherah o asherim. Los árboles fueron venerados como símbolos de vida y nutrición en las regiones áridas y por lo tanto, se asociaron con Asera y su culto. Muchos eruditos creen que el árbol de Asera funcionó en la parábola del Jardín del Edén. La élite gobernante hizo propaganda contra la adoración a la diosa integrando la historia de la caída de la humanidad al árbol que estaba claramente asociado con Asera.
Mientras que la influencia de Asera estaba restringida en la religión oficial, su presencia cobró gran importancia en las comunidades rurales, la mayoría de las veces en forma de figurillas que son prolíficas en la región. Incluso aunque la idolatría es vilipendiada en la Biblia hebrea, una amplia evidencia arqueológica sugiere que quienes vivían fuera de la metrópoli idolatraban estatuas y objetos de culto como parte de su religión, lo que llevó a un erudito a opinar: «La religión popular puede definirse como todo lo que aquellos que escribieron la Biblia condenada».
Figuras de pilar de Asera
Asera se representa muchas veces en diversas formas esparcidas por toda la región. Pero las más abundantes son sus estatuillas de pilares, que fueron populares desde el siglo X al VII a.C. El término «imágenes de Asera» se usa a menudo en la Biblia hebrea y se cree que estas estatuillas de pilares son lo que los escritores de la Biblia tenían en mente.
Figura de cerámica israelita de una mujer desnuda, identificada como un pilar de Asera.
Debido a que los senos están exagerados con las manos que los sostienen, se cree que simbolizan el aspecto cariñoso de la diosa madre. Predominantemente en las figurillas de pilares que se encontraron en casas particulares, lo que sugiere su domesticidad. En un mundo acosado por las dificultades y la sequía, probablemente la preocupación por la fecundidad fue lo que atrajo a los israelitas y judíos rurales a la diosa Asera, a quien asociaron con la abundancia.
Piezas faltantes del rompecabezas
Si bien hay voluminosos artefactos identificados como Asera en la región, todavía faltan piezas en el rompecabezas. ¿Era Asera la esposa de Yahvé, como muchos eruditos sostienen ahora? ¿Estaba su adoración confinada a la religión popular solamente o su influencia se sintió también en la religión del libro de la Biblia hebrea?
De hecho, desenterrar a una diosa que ha estado enterrada durante casi dos milenios tiene sus claras desventajas. Sin embargo, cada vez más, la influencia de Asera en la región está siendo reconocida tanto por arqueólogos como por historiadores, con la expectativa de un mayor escrutinio y estudios en esta área.
The New York Times(F.Manjoo)(E.Cantú) — Los trabajadores del mundo que han sufrido desde hace mucho al fin han obtenido algo de influencia sobre sus jefes, y su nuevo poder es glorioso de ver.
En Corea del Sur, decenas de miles de miembros de sindicatos organizaron una huelga de un día la semana pasada para exigir mejores prestaciones y protecciones para los trabajadores temporales y por contrato. En el Reino Unido, donde el brexit ha provocado una grave escasez de bienes y de mano de obra, el primer ministro, Boris Johnson, se ha adjudicado el dudoso crédito de lo que él llama una nueva era de aumento salarial.
Además, en Estados Unidos, una cifra récord de casi 4,3 millones de personas renunció a sus trabajos en agosto, según el Departamento del Trabajo, y más de 10 millones de puestos quedaron desocupados, una cantidad un tanto menor a la de julio, cuando hubo alrededor de 11 millones de vacantes. La escasez de trabajadores ha conducido a un aumento de salarios que ha superado las expectativas de muchos economistas y tal parece que ha desconcertado a los jefes que están acostumbrados a que los empleados atiendan de inmediato todas y cada una de sus necesidades.
Hay muchas razones posibles por las que las personas estarían reacias a trabajar en puestos terribles. La gente que cuenta con la seguridad del subsidio de desempleo y los fondos de estímulo quizá está esperando a que se abran mejores opciones. Los trabajadores que pasaron el último año y medio en la primera línea de empleos peligrosos en industrias ingratas —por ejemplo, la vigilancia del uso de cubrebocas entre clientes beligerantes en tiendas y restaurantes— tal vez ya están agotados de esa experiencia. Y muchos trabajadores aún tienen miedo de poner en riesgo su salud en una pandemia que sigue en curso, además de que la falta de servicios de cuidado para niños y personas mayores ha acumulado costos y complicaciones que hacen que muchos trabajos no valgan el esfuerzo.
Todo esto tiene lógica. Pero quizá también haya algo más profundo en juego. En esta repentina reorganización de la vida diaria, es posible que la pandemia haya orillado a muchas personas a contemplar una posibilidad muy poco estadounidense: que nuestra sociedad está demasiado obsesionada con el trabajo, que el empleo no es la única manera de encontrarle un significado a la vida y que a veces no tener trabajo es mejor que tener uno malo.
Miembros de la Confederación de Sindicatos de Corea del Sur que se manifiestan contra la política laboral del gobierno en Seúl el 20 de octubre de 2021.
“La pandemia nos trajo una especie de separación forzada del trabajo y una distancia crucial, y poco común, de la rutina diaria”, me dijo Kathi Weeks, profesora de género, sexualidad y estudios feministas en la Universidad Duke. “Creo que lo que estamos viendo en el hecho de que la gente se rehúse a regresar es una clase de anhelo de libertad”.
Weeks, autora de El problema del trabajo, se cuenta dentro de un puñado de académicos que abogan por una revaluación a gran escala del papel que tiene el trabajo en las sociedades más prósperas. Sus ideas han sido denominadas “postrabajo” o “antitrabajo” y, aunque comparten metas con otros actores del mercado laboral —entre ellos, los sindicatos de trabajadores y los defensores de un salario mínimo más alto y una red de seguridad social más fuerte—, el llamado de estos académicos va dirigido a algo más grande que prestaciones mejoradas
Están cuestionando algunas de las ideas fundamentales de la vida moderna, sobre todo de la vida en Estados Unidos: ¿y si el trabajo remunerado no es el único uso valioso de nuestro tiempo? ¿Y si lograr el éxito en tu carrera no es la única manera de ganar estatus y relevancia en la sociedad? ¿Y si elegir una vida que no se guíe por las neurosis y las obsesiones del empleo remunerado se puede considerar un estilo de vida perfectamente aceptable y razonable?
Cabe reconocer que la evidencia detrás de esta revaluación es más anecdótica que rigurosa. Bien podría suceder que, en cuanto los mercados laborales se relajen, los trabajadores vuelvan a rendir pleitesía a sus jefes.
Sin embargo, David Frayne, sociólogo y autor de The Refusal of Work, señaló que los eventos traumáticos suelen hacer que las personas revalúen sus vidas y metas.
“La pandemia ha tenido el potencial de crear ese tipo de disrupción en una escala masiva”, me dijo Frayne, y la disrupción ha creado nuevas oportunidades políticas para regular los mercados laborales de maneras que beneficien a los trabajadores. Destacó que, en el Reino Unido, donde él vive, los políticos han comenzado a considerar la idea de una semana laboral de cuatro días, un plan que desde hace tiempo se había considerado inviable.
En Estados Unidos, la enorme legislación de política social propuesta por el gobierno de Joe Biden —que ahora se ha quedado estancada en el Congreso— también se concibió en parte como una vía para resolver los problemas que padecieron los trabajadores durante la pandemia. Además, la pandemia abrió un espacio para el debate de ideas más fuera de lo común para una sociedad que ya no se centra en el trabajo, en particular, un sueldo básico universal, una política que se está poniendo a prueba en programas piloto distribuidos en todo el país.
Se puede echar un vistazo a un mundo postrabajo en el foro /antiwork de Reddit “para los que quieren acabar con el trabajo”, que se ha vuelto viral en los últimos meses, con cientos de miles de seguidores que comparten su causa subversiva. El foro abunda en publicaciones de trabajadores iracundos que ya no tolerarán más abusos, así como muchas capturas de pantalla de gente que cuenta cómo está retando a sus supervisores y renunciando con furia tras años de explotación.
He estado leyendo las publicaciones del foro desde hace meses y, para mi sorpresa, he compartido la emoción visceral de ver a las personas recuperar las riendas de su vida de entre las fauces del capitalismo que roba el alma y destruye la salud.
Me sorprendió encontrar una causa común con personas en este foro porque está claro que yo tengo muy poco de que quejarme, en cuanto a mi trabajo. Es un hecho que, al menos una vez al día, siento una inmensa gratitud. El trabajo al que me dedico —escribir esta columna— es menos demandante a nivel físico y más gratificante a nivel intelectual que cualquier cosa que tuvieron que soportar mis ancestros para ganarse el pan y —no les digan a mis jefes— percibo una remuneración más que justa por mi tiempo y esfuerzo.
Suena perfecto, ¿no?
Aun así, muchas veces mi trabajo puede sentirse como un infierno abrasador. Tengo esposa e hijos y dos gatos adorables, pero el trabajo es lo primero que pienso cada mañana y lo último que me preocupa cada noche. Mi trabajo es dueño de mi mente y mi tiempo, le dedico lo mejor de mi atención y creatividad y es la causa de mis neurosis más profundas y mi estrés menos tratable.
Me avergüenza decir que no me había dado cuenta de cuánto dominaba mi vida el trabajo hasta la pandemia, hasta que este meteoro impactó nuestras vidas y me obligó a reconsiderar lo que estaba haciendo.
No estoy diciendo que voy a renunciar, espero poder conservar este trabajo durante mucho tiempo. Solo que ahora tengo espacio en mi mente para una verdad que mi adicción al trabajo previa a la pandemia nunca me permitió contemplar: que incluso un trabajo de ensueño es un trabajo y, en la incesante cultura de la productividad estadounidense, hemos convertido a nuestros trabajos en prisiones para nuestra mente y alma. Es hora de liberarnos.
¿Cuánto trabajo es suficiente?
La reflexión ha sido impulsada por la pandemia: la pausa obligatoria, la oficina remota, el desempleo y el trauma colectivo nos obligaron a repensar el espacio —físico, mental— que dedicamos a trabajar. Y las conclusiones han sido complejas y sorprendentes.
“Me avergüenza decir que no me había dado cuenta de cuánto dominaba mi vida el trabajo hasta la pandemia, hasta que este meteoro impactó nuestras vidas y me obligó a reconsiderar lo que estaba haciendo”, escribía hace poco Farhad Manjoo, un columnista del Times.
Aunque Manjoo dice que no tiene planes de abandonar una ocupación que ama, sus observaciones hacen eco en muchos ámbitos. ¿Y si lo más valiente que pudieras hacer en la vida fuera renunciar?, se preguntan las autoras de una breve pieza de Opinión que explora el concepto.
Es un debate que incluso los más vigorosos, aquellos cuyo éxito e identidad está íntimamente ligado a su profesión, se han planteado. Ya Simone Biles, al retirarse de las Olimpiadas, puso el asunto sobre la mesa, así como Olivia Rodrigo, que a los 18 años es una estrella pop:
“Estoy tan cansada que podría dejar mi trabajo, comenzar una nueva vida”, canta Rodrigo en uno de sus temas musicales. “Y todos estarían decepcionados porque: ¿quién soy yo si no me explotan?”.
Las dudas contrastan con quienes encuentran en su labor un llamado más elevado, un sentido del deber casi místico.
El padre Luis Urriza, que hace poco cumplió 100 años y lleva 70 de ellos como párroco de la iglesia que fundó en un pequeño poblado de Texas, dejará sus labores en la parroquia y volverá a su natal España por órdenes de sus superiores. “Dios hace cosas que uno no entiende”, dijo en un conmovedor reportaje esta semana. “Tal vez me necesitan allá”.
Silvia Rodriguez, una feligresa, ayudaba al sacerdote durante los preparativos para su regreso a España.
En el Reino Unido, la reina Isabel ha estado pasando unos días de descanso médico, algo que no sería inusual para una mujer de 95 años. Sin embargo, para alguien que prometió dedicar toda su vida “sea larga o corta” al servicio del pueblo, tomar incluso un día de baja por salud representa una pausa en una misión que, como escribe un miembro de nuestro Comité Editorial, “se ha convertido en una constante reconfortante a lo largo de las décadas”.
Sucede que, a veces, retirarse, tomar una pausa, renunciar, son modos de empezar de nuevo:
Para Bjorn, Agnetha, Anni-Frid y Benny, los integrantes de Abba, el descanso que se tomaron en la primavera de 1982 se prolongó durante casi cuarenta años. Ahora el cuarteto lanza un nuevo disco de estudio y un espectáculo teatral. Sin embargo, no serán ellos, de carne y hueso, quienes bailen en el escenario a sus setenta y tantos años: han recurrido a la tecnología para recrear su aspecto de 1979 con sofisticados avatares o, más bien, Abbatares.
La preparación del espectáculo requirió horas con trajes de captura de movimiento. Credit…
“Lo que nos interesaba era la idea de poder soltarle eso al mundo mientras estamos en casa cocinando o paseando al perro”, dijo hace poco Benny Andersson, refiriéndose al lanzamiento.
Cuando las autoridades nos hablan de los peligros del sexo, hay en ello una importante lección: no tengas sexo con las autoridades.
(Matt Groening)
Wall Street International(H.Ramirez) — Vemos al Hombre. Su sexo, su sexualidad, su genitalidad. Complejidades y simplicidades psicológicas. Sus creencias. Su aparato epistémico para crear realidad. Su expresión. Su devenir. Su desaparición. Su nacimiento. Una red inacabable de instancias que se engranan con nuestra propia percepción y nuestras propias redes cognitivas. Redes que se informan -que adquieren forma y contenidos- y que se autoproclaman y se reconvierten.
¿Dónde empieza o termina un ser humano? ¿Cuándo? ¿Cómo? ¿Están sus límites en la piel? ¿En la sociedad que integra? ¿En su «espíritu»? Todo lo que sucede tras su existencia -cuerpo y sociedad incluidos- es eventual, impredecible, inercial, algo caótico, sometido al albur del devenir y degradación del tiempo y que sólo toma prestado del espíritu su forma y su sensibilidad: el espíritu o alma o mente, como destinatarios de lo sentido por los sentidos.
¿O será que llegamos hasta donde llega nuestro lenguaje, como quería Wittgenstein? Si así fuera, todo lo que está del otro lado del lenguaje es una especie de nada, un «sinsentido» salvaje que funciona cancelándose y promoviéndose, como el pléroma de Jung, enfrascado en sus oposiciones y que no nos atañe. Mientras que lo que está de este lado es donde los hechos y el lenguaje se identifican, porque los límites del mundo son lingüísticos y las «cosas» son antes nombres que «cosas».
Como sea, así se «indefinen» los límites de lo humano, buscando aglutinación antes que una dispersión que nace de argumentos convenientes para el status quo de la civilización. Vivimos en un algo donde todo se enlaza siempre bajo el signo de lo humano como un poso biológico y espiritual de sensaciones que inevitablemente queda tras el sentimiento o la caricia.
Una fuerza, un llamado irracional que tiende a fundir vínculos antes que a confundirlos; a desbrozar caminos, previo -y opuesto- al imperio de lo racional, que tiende a paralizar y levantar muros intelectuales entre las personas: todas aquellas estrategias del miedo que nos movilizan hacia la inmovilidad, implicando siempre estancamiento… y sabemos que, como pasa con el agua, donde hay estancamiento hay contaminación, ya sean de aguas o de ideas.
Es el miedo del Hombre al Hombre y a la libertad de su naturaleza; y nos referimos a las formas de expresar poder, que es la más molesta, destructiva y miedosa forma de pensar y de sentir lo real. Tal resquemor frente a lo que se es, genera todas aquellas barreras que detienen la evolución de la psique, y esto sucede porque en ese resquemor merodea la nada. Dentro de lo humano todo, fuera de lo humano: el sinsentido; la mudez de lo natural; todo aquello que nos es inaccesible: el pléroma gnóstico.
Dentro de lo que tenemos de humanos sólo podemos esperar a que nos cruce, a través de la mente y del corazón, lo humano. Y esperar es saber esperar, porque vivir es esperar. Esperar lo humano: a que el amado o la amada lleguen; a que el niño salga de la escuela; a que el viejo muera en el geriátrico… Toda religión es esa espera: de un mesías por primera o segunda vez; de epifanías o reencuentros, y siempre esperar a que el amor atraviese con su saeta (florida en la iconografía india y de hiriente acero en Occidente) nuestro corazón.
Supo escribir Publio Terencio Africano en su Heautontimorumenos: Homo sum, humani nihil a me alienum puto, «Soy Hombre, nada humano me es ajeno». Todo es humano porque es en lo humano. Humano es todo lo que hay porque sólo consiste en ser aquello que es humano: fuera de lo humano sólo lo inconcebible que es, por su naturaleza, invivible. Y así arribamos a la idea de la unidad fundamental de ser no una persona, sino el Hombre mismo, todo él, como especie.
Entender que no tenemos límites. Que no terminamos ni empezamos. Que no somos individuos. Que somos en la continuidad de la vida. Que todas nuestras barreras nacen de nuestra falta de amplitud de visión y que el amor es quien nos demuestra la unidad que nos asiste en nosotros y a pesar de nosotros. En efecto: el amor traspasa todo lo humano de extremo a extremo, haciendo desvanecer por ilusoria (lo Imaginario lacaniano) cualquier desconexión, tramando nuestras vidas -de todos los espacios y tiempos- en un rosario multidimensional e inagotable: un tejido infinito de vida y amor.
Así, sabio es el mandamiento bíblico que quiere ver que varón y mujer sean, ante todo, en ellos mismos, una unidad. Leemos en Génesis 2:24: «Por esto el hombre (…) se unirá a su mujer, y los dos serán una sola carne». Fluirás más allá de tus padres y serás uno con alguien que no pertenecerá a «tu sangre» sino que unirá tu ser al otro (ese otro que es «todos»), para descubrir en el goce del sexo y del amor, la unidad fundamental de lo humano y cuya síntesis será la presencia del hijo.
El hijo es la prueba de que nunca hubo dos amantes, sino que el sexo y el amor atravesaron de lado a lado nuestra Humanidad (que en nuestra miopía se divide en dos) cristalizando en la unidad fundamental y humana del hijo; y aunque seamos ciegos a esa unidad por nuestra naturaleza, seremos videntes por el espíritu. El sexo forma parte de lo Humano no como compartimento estanco, sino impregnando nuestra biología.
El sexo es la voluntad expansiva de nuestra materia viva y expresión del poder creativo del Hombre: lo que Swimburne Clymer llamó «la naturaleza creadora» del animal. Pero el Hombre ha logrado desde su biología, superarla y proyectarse hacia la autocomprensión amorosa de toda la materia: con el Hombre el Universo se hizo capaz de amar y en ese amor, amarse… y desde ese acto, totalmente inédito en la evolución de la materia de nuestro planeta, convertir una esfera de rocas, agua, gases y organismos vivos, en un templo: un mundo «aparte» (atendiendo a la etimología del término).
El mundo del amor no es de este mundo: es un reino perteneciente a la espiritualidad humana. Y es en ese sentimiento que, como dijimos, atraviesa todo lo humano, donde se revela la naturaleza sagrada de lo existente: una experiencia performativa, donde cada participante del amor es descubridor, en su rol, del papel trascendental hacia la creación de la armonía cósmica que le asigna el rol. Su mundo de cosas, de imágenes (imago: acabado), se vuelve relativo y donde el ícono, la imagen, es el enigma de Nicolás de Cusa: el camino hacia el conocimiento de lo divino.
Pero sólo el camino y el amar será, ahora, un manuductio, una guía que nos encamina hacia la armonía. Se manifiesta así la invulnerabilidad del Universo: él siempre vencerá porque lo es todo, quedando a merced de su necesidad absoluta de concordia y, o se está en armonía con él o nos volvemos intrascendentes.
La conformidad de lo natural consigo mismo es siempre patrimonio de la mirada del sabio. Y es natural tal armonía en la esfera humana, bajo el cielo estrellado y en el abrazo de la noche donde los amantes se encuentran para desvestirse de máscaras y revestirse de lo biológico.
Allí el Amor sacia su sed en el agua del sexo, mientras el espíritu sacraliza y redime la escena, superando lo humano, pero ¿tiene Occidente las herramientas epistémicas para entender esta trascendencia? La segregación del sexo respecto del amor y de la espiritualidad ha distorsionado la idea de integridad. Entre modernidad y posmodernidad, la experiencia performativa (crear la realidad que nos determina para así poder crearla -en el marco de un bucle inexpresable-), desaparece en favor de una rígida y pobre estructuración sujeto/objeto que acorrala la fuerza del sexo, castra al amor y ahoga al espíritu. Convierte a lo sagrado en procaz.
Un progresivo regreso a la fysis, por el contrario, ayudaría a develar el rostro de lo suprasensible en esa manducación perdida rumbo al Todo del que participa lo sexual. ¿O acaso el orgasmo no es una forma de extinción de la mente tal como ocurre en otras experiencias extremas?
Aunque sea cierto que el orgasmo puede ser una experiencia más vívida que cualquier otra, en toda forma de éxtasis (espiritual, místico, estético) el ego se vuelve sobre sí mismo y descubre que su propia nada es la fuente de su goce: en el orgasmo descubrimos la liberación de la constante presión del ego: atravesamos la puerta de la jaula que estuvo siempre abierta porque nunca existió… ni la puerta ni la jaula.
El éxtasis sexual (y sus compañeros de viaje, menos «vívidos») son la experiencia de una forma de libertad, la cual posee un obvio lastre cultural: por ejemplo, se llegó a conocer la anatomía completa del clítoris recién en 1998, y lo tuvo que hacer una mujer: la uróloga australiana Helen O’Connell.
El no ser del orgasmo se disfruta: se arranca el fruto, y en el amor, esa fruta es convidada, alcanzando su dimensión final: el otro. En el otro se vuelve a ser feliz tras la dosis nihilista del placer orgásmico y la negación inherente al deseo. En el orgasmo se sospecha del yo, y en el amor aparece el otro, de cual también se sospecha cuando el hijo da como resultado biológico, la no algebraica suma de 1+1=1.
Ser uno en la carne y en el amor. Como el Uróvoro -la serpiente que devora su cola- es también fálica por fuera y vaginal por dentro: la Vida se autofecunda por la boca, por el Verbo: Dios es su amor y Cristo, su sexualidad. Si hay amor, el goce sexual encuentra significado, orden, orientación en la extraña suma; el cuerpo se ennoblece en la vida y se convierte en un templo que remeda lo cósmico, porque en el Uni/verso, toda suma da como resultado uno.
El Templo del Hombre es su cuerpo y en él habitan su sexo y su sexualidad como potencias materiales que guían sentimientos y aparatos psíquicos. La madurez sexual acarrea el anhelo de recibir y dar afecto: de vencer las barreras del cuerpo y de la psique para ser una sola carne. Igualmente, es frecuente que se reniegue del sexo en pos del amor, sin reparar en que un eventual y casto «mundo de amor» sería, literalmente, un mundo deshabitado: un mundo ideal para las autoridades de cualquier sociedad.
La separación entre el sentimiento amoroso y la vibración sexual consciente o puramente biológica (en la matriz de la mujer) ha llevado a la distorsión del sentido del amor.
Amar es imponer lo humano en el mundo, es humanizarlo, darle lo mejor que este mundo ha podido engendrar desde su propia materia y energía: el Hombre como especie y como nido de inteligencia, sensibilidad y pasión en el seno de un Universo que se nos muestra helado, no vivo y hostil.
Es un ciclo inacabable, y a cada giro de nuestra libertad sexual y amatoria, nuevas verdades se abren al Cosmos a cada paso, y de ellas más y nuevas libertades. Y así hasta el infinito. Eso se llama Creación: lo que hacen los dioses, y el sexo será el primer paso del Hombre en su camino a la divinidad.
BBC News(P.P.Bel) — Pocos años después de ser producida en un laboratorio por primera vez, a fines del siglo XIX, la heroína fue el ingrediente principal de un remedio para la tos.
Hoy en día, más de 100 años después, la heroína es una droga ilegal altamente adictiva que solo en EE.UU. ha causado la muerte por sobredosis de casi 130.000 personas en 20 años.
¿Cómo nació este opioide y cómo acabó estando prohibido?
Origen
El nombre químico de la heroína es diacetilmorfina.
El reporte más antiguo de su descubrimiento data de 1874, cuando el químico inglés C.R.A. Wright la sintetizó a partir de la morfina en la Escuela de Medicina del Hospital St. Mary’s de Londres.
En ese entonces, «el opio y la morfina ya se usaban en la medicina, así que había conciencia de que (los opioides) podían usarse», le dijo a BBC Mundo David Herzberg, profesor de la Universidad de Buffalo, EE.UU., y experto en historia de los fármacos.
Pero estas sustancias eran —y son— adictivas, así que «las farmacéuticas estaban buscando analgésicos que no fueran adictivos», le explicó Keith Humphreys, profesor de Psiquiatría de la Universidad de Stanford, a BBC Mundo.
Al inicio, algunas personas esperaban que la heroína fuera menos adictiva y que tuviera menos efectos secundarios.
Además, se demostró que «la heroína calmaba la tos en pacientes tuberculosos y facilitaba el sueño», escribieron Francisco López-Muñoz y Cecilio Álamo González, profesores de Farmacología de Universidad Camilo José Cela y la Universidad de Alcalá, España, en un artículo en The Conversation publicado en junio de 2020.
Pero aun así, en los primeros años después de su descubrimiento, la heroína no despertó mucho interés médico.
Algunos de los productos que vendía Bayer, además de la heroína.
Recién en 1897, el equipo de investigación de la farmacéutica alemana Bayer, a cargo del profesor Heinrich Dreser, empezó a buscar un reemplazo de la morfina y/o codeína (otro opioide) para aliviar los síntomas de pacientes con males respiratorios, cuentan documentos del archivo Leverkusen de Bayer.
Un miembro del equipo consideró la diacetilmorfina, así que la sometieron a ensayos clínicos con animales y luego con personas en Bayer y en Berlín.
Antitusivo
Los resultados arrojaron que la diacetilmorfina reducía la tos y ayudaba a expectorar y fue descrita como una «droga heroica».
Así que en 1898, tras estos ensayos, Bayer empezó a producir un antitusivo que tenía a la diacetilmorfina como ingrediente principal y llamó «heroína» a su producto.
El remedio salió en forma de polvo en presentaciones de 1 gramo, 5, 10 y 25 gramos. Luego salió en forma de jarabe, tabletas, pastillas y supositorios.
El antitusivo «adquirió un rápido éxito comercial, siendo utilizado ampliamente en todo el mundo, especialmente como antitusígeno», dice el artículo de López-Muñoz y Álamo en The Conversation.
El remedio suprimía la tos causada por la tuberculosis, la neumonía, la bronquitis o cualquier tipo de condición crónica.
Para 1899, Bayer vendía la heroína en más de 20 países,de acuerdo a documentos del archivo Leverkusen de Bayer.
En EE.UU. la heroína estaba disponible sin receta médica, así que es probable que también la tomaran niños, de acuerdo a Herzberg y a Humphreys.
De hecho, los pacientes no necesitaron receta médica para adquirir narcóticos como la heroína hasta 1914, cuando EE.UU. promulgó la Ley Harrison de Narcóticos.
La heroína no solo se promocionaba como antitusivo. «También como tratamiento para la adicción a la morfina y el alcoholismo», le dijo Humphreys a BBC Mundo. Pero los médicos abandonaron rápidamente esta idea.
¿Qué se decía sobre el potencial adictivo de la heroína?
Peligro de adicción
Casi desde el inicio de su lanzamiento comercial, hubo advertencias de que la heroína podía ser adictiva.
En la literatura médica entre 1900 y 1906 «hay muchos artículos que advierten que esta droga tiene potencial adictivo», le dijo a BBC Mundo David Courtwright, profesor emérito de la Universidad del Norte de Florida y experto en historia de las drogas.
De hecho, según cuenta la Escuela de Medicina de la Universidad de Yale, «los médicos y farmacéuticos pronto se dieron cuenta de que los pacientes necesitaban dosis cada vez mayores y se volvían cada vez más dependientes del elixir».
Sin embargo, a pesar de estos efectos, la heroína no causó un problema grave de adicción entre los pacientes que la usaban como remedio para la tos, de acuerdo a Courtwright, como sí sucedió en los últimos 30 años con OxyContin, el analgésico a base de opioides que vendía la farmacéutica Purdue.
«De 350 casos de adicción médica a principios del siglo XX, de personas que usaban morfina, opio o heroína debido a una enfermedad, solo seis de esas 350 personas eran adictas a la heroína. Eso es 1,7%. La mayoría de adictos a los opiáceos a principios del siglo XX eran adictos a la morfina, que se usaba para muchas más afecciones «, dijo Courtwright.
Una de las razones por la que los pacientes no necesariamente se volvían adictos al remedio de heroína, según el experto, es que la dosis de esta droga en los medicamentos para la tos «era muy baja», de uno o dos miligramos.
«Aunque estoy seguro de que algunos pacientes sí se volvieron adictos a la heroína, simplemente no había tantos como adictos a la morfina», dijo también Courtwright.
Entonces, ¿por qué se prohibió la heroína?
Prohibición
Según el especialista, la razón fue que la heroína «se hizo popular entre criminales en la década de 1910».
«En Estados Unidos, las primeras referencias al uso no médico de la heroína son de alrededor de 1910. Ahí es cuando la droga se vuelve realmente controvertida», dijo Courtwright.
¿Y cómo llegó la heroína al mundo criminal?
«La historia cuenta que unos prisioneros en una cárcel estatal recibieron heroína para la tos. Se corrió la noticia entre los internos de que era un buen estupefaciente y el rumor se esparció fuera de la prisión», cuenta Courtwright en un capítulo del libro «Cien años de heroína», editado por David Musto.
Aunque «parece más probable que el rumor del potencial psicoactivo de la heroína saliera de múltiples lugares», añade en el texto.
Además, la heroína resultó ser más barata en el mercado negro que la cocaína —otra droga que ya circulaba en la época— y más fácil de conseguir que el opio, cuya importación en EE.UU. se había prohibido en 1909.
Para 1912, los jóvenes de Nueva York ya la usaban como droga recreativa, cuenta la Escuela de Medicina de la Universidad de Yale.
Bayer trató de distanciar su producto de la heroína que se vendía ilegalmente. Pero muchas instituciones médicas estadounidenses fueron dejando de usar el remedio al menos desde 1916.
En 1924, el Congreso de EE.UU. finalmente prohibió la heroína.
Bayer cesó la producción de su remedio de heroína en mayo de 1940 de manera definitiva.
Numerosos países se unieron a las restricciones contra esta droga durante el siglo XX y ahora su posesión está prohibida en casi todo el mundo.