In Palma(Fotografías M.H.Geene) — El verano anterior al descubrimiento de su gran musa, el fotógrafo Milton H. Greene (Nueva York, 1922 – Los Ángeles, 1985) eligió Mallorca como telón de fondo para una editorial de moda publicada en enero de 1953 en la revista Life.
La editorial, titulada For now and next summer, recogía las tendencias de la moda europea y estadounidense para la siguiente temporada, prendas y complementos que lucían las modelos en playas y zonas rurales de la isla. El artículo también introducía a Mallorcacomo destino vacacional poco conocido hasta el momento, y explicaba que “la belleza de su paisaje y los bajos precios (6 dólares con todo incluido en un hotel de lujo)” atraía a turistas de la Europa Occidental.
Milton H. Greene fue pionero a la hora de llevar a las modelos de moda a escenarios exteriores, fuera del estudio. Una costumbre que más tarde siguieron otros grandes como Richard Avedon, Irving Penn o Norman Parkinson. Según palabras de su hijo, Joshua Greene, su padre “convenció a las revistas Look y Life para ir a distintas localizaciones. Así podía jugar con el entorno, la arquitectura, los paisajes, los niños, los mercados, los patios y cualquier lugar con luz natural”.
Lo consiguió por primera vez con una sesión de fotos en Virgin Islands, en Estados Unidos, en 1951. “Este viaje le otorgó la libertad y confianza para embarcarse al año siguiente en varios trabajos en Mallorca y París”.
Nelly Nyad fue una de las modelos que posaron para Milton aquel verano en Mallorca de 1952 (ver página siguiente). Hoy tiene 93 años, y recuerda con cariño aquellos días en los que trabajaba para el diseñador Hubert de Givenchy. Fue precisamente en la casa parisina de éste donde se cruzó con Milton por primera vez.
“Enseguida me pidió que fuera con él a hacer una sesión de fotos junto a la conocida modelo americana Suzy Parker y a Fiona Von Thyssen. Estuvimos en Madrid un par de días trabajando en el Museo del Prado y luego nos fuimos a la isla para otra sesión. Fueron unos días maravillosos, en los que trabajamos mucho y lo pasamos muy bien. Milton era joven, encantador y divertido, además de un fotógrafo talentoso. Entonces su presupuesto no era alto y nos alojamos en un pequeño hotel en el campo. Alquiló una moto para visitar Mallorca e ir en busca de lugares tranquilos y granjas en las que poder disparar».
A Nelly Nyad la isla le pareció «hermosa, cálida y con gente amable siempre dispuesta a ayudar en todo. Los cafés siempre estaban muy animados. Las playas de Mallorca eran preciosas. Era el tipo de sitio en el que te gustaría quedarte. Desde aquel viaje a Mallorca, Milton y yo fuimos amigos de por vida. Trabajé para él en muchas ocasiones. Me hizo retratos muy famosos que fueron publicados en el libro Of women and their elegancede Normal Mailer. Junto a mi marido Nano Da Silva fui muchas veces a verle a Nueva York y a su casa en Los Ángeles. Vino a vernos a París poco tiempo antes de morir. Era una persona maravillosa”.
Justo nueve meses después de la publicación de este número de la revista Life, en septiembre de 1953, se produciría el encuentro entre Milton H. Greene y la actriz Marilyn Monroe, unidos por un trabajo para la revista estadounidense Look. Marilyn se había torcido el tobillo mientras filmaba en Canadá Río sin retorno, del director Otto Preminger. La sesión de fotos tuvo lugar en Los Ángeles durante su recuperación.
Como cuenta Joshua Greene “Marilyn, impresionada por su trabajo fotográfico, deseaba conocer a mi padre esperando al Abraham Lincoln de la fotografía, y se sorprendió mucho al ver la cara de niño que en realidad tenía. Le dijo, “¿por qué eres solamente un crío? A lo que Milton contestó, “tú eres solo una niña”.” A raíz de esta sesión empezó una colaboración profesional y una estrecha amistad que hizo que Milton se convirtiera en el retratista por excelencia de la estrella de Hollywood, y juntos fundaron una productora de cine.
Durante su carrera, Milton H. Greene fue un célebre fotógrafo de moda y ante su objetivo pasaron grandes celebridades como Audrey Hepburn, Frank Sinatra, Grace Kelly, Ava Gardner, Paul Newman y Andy Warhol, entre otros.
La lista de nombres es infinita, pero si hubo una persona que convirtió la obra de Greene en algo más que destacado fue Marilyn Monroe. Su pasión por la actriz -rozando la obsesión- motivó gran parte de sus trabajos, que recibió muchos honores y premios.
El Español(M.Corbal) — Tras la erupción del volcán de la Isla de La Palma el pasado 19 de septiembre, muchos fueron los voluntarios y asociaciones que prestaron su ayuda a los afectados por la catástrofe. Cientos de personas de todos los puntos de España colaboraron tanto con donaciones como con una ayuda a pie de calle que se materializó en la recogida de escombros, el rescate de animales o la entrega de comida y ropa para las familias damnificadas.
Esta ola solidaria, sin embargo, también ha traído consigo el oportunismo de diversas organizaciones, cuya opacidad y antecedentes son en gran medida conocidos por las autoridades. Este es el caso de la Iglesia de la Cienciología, entidad relativamente reciente en España que, según alertan desde RedUne, “ha estado estos días haciéndose pasar por una ONG más en La Palma”. Desde esta asociación de ayuda a afectados de sectas llaman a la población a ser precavida.
“En principio aparecieron dos cienciólogos que no están afincados en Canarias, que se denominan como Ministros Voluntarios y que se movieron por redes”, cuenta Manuel Pérez Torres, psicólogo y delegado de RedUne en Canarias. El experto en sectas asegura que este grupo coercitivo se camufla entre otras muchas asociaciones solidarias, pero con un propósito claro. “Subieron unos vídeos desde un perfil de una persona y desde ese perfil empezaron a meter esos vídeos en foros de ciudadanos de La Palma”.
Una secta entre catástrofes
Durante más de 10 años, Andrés estuvo dentro de la Cienciología. A día de hoy, no duda del carácter sectario de la agrupación, pero advierte de la poca información de calidad que tenemos en España sobre este organismo. “Hace falta estar muy adentro de la Iglesia para saber cómo actúan”, describe. “La Cienciología se aprovecha de las crisis humanitarias para sacar dinero y armar campañas de márketing”, cuenta. “Puedes reconocerlos por sus camisetas amarillas, pero en un primer momento no te dicen quiénes son”, continúa.
A día de hoy, el excienciólogo ha abandonado la congregación por completo. Durante varios años considera haber sido manipulado y engañado. A lo largo de una década pudo asistir a todo tipo de eventos de captación. “Suelen acudir a las catástrofes para grabarse en vídeo y recaudar dinero en eventos privados”, lamenta. Andrés asegura que todavía conserva deudas de su época dentro de la Cienciología. “Primero te ofrecen cursos baratos para, supuestamente, mejorar tu autoestima. Poco a poco te van haciendo desembolsar más dinero y te instan a dedicar todo tu tiempo a trabajar para ellos. Después destruyen tu autonomía”, rememora.
“Ellos te dicen que están salvando a ti, dicen que están salvando el mundo y lo del volcán les viene perfecto”, continúa Andrés. Además de ello, asegura que la Cienciología lleva años mandando a los autodenominados como Ministros Voluntarios a lugares que se hallan en problemas. “Estuvieron en Argentina, en Haití y, haciendo historia, hasta en los atentados del 11-S”, comenta. De esta manera recaudarían fondos para sus sociedades pantalla, que en ocasiones ni tan siquiera parecen estar vinculadas con la organización.
Pero, sin duda, lo que más preocupa a la víctima es lo peligrosa que puede ser esta doctrina. Oculto en un nombre ficticio para no revelar su identidad, tiene miedo de las represalias. Andrés alerta también sobre el negacionismo de la Cienciología. “Sigo en contacto con miembros, ellos rechazan las vacunas, las mascarillas y no han cumplido las restricciones durante la pandemia”, asevera. Actualmente, Andrés acude a terapia para recuperarse de los años que le ha dedicado a la organización. “Tengo mucho que contar, pero cuesta atreverse. Tengo miedo de las denuncias y las amenazas”, lamenta.
Propaganda en las desgracias
“Hola, somos ministros voluntarios y estamos aquí en La Palma para ayudarte a reducir tu estrés para que puedas afrontar esta situación con mejores ánimos”, reza una publicación de Facebook en la que varias personas con camisas amarillas aseguran estar ayudando a recoger escombros. “Contáctanos si conoces a alguien que esté muy afectado, desorientado o simplemente si te gustaría ayudar a los demás aprendiendo estas herramientas prácticas y con resultados inmediatos y visibles de mejoría en el ánimo de la persona”, continúan.
Posteriormente, la organización deja un número de teléfono. “Buscan a personas vulnerables”, asegura el psicólogo canario Manuel Pérez. No obstante, el experto sostiene que muchas de las publicaciones que han aparecido en redes han sido borradas ante las quejas de cientos de usuarios. “Muchas personas de La Palma se dieron cuenta de que era la Cienciología y los reconocieron como algo dañino”, relata. “Que hayan estado en La Palma, no quiere decir que hayan conseguido su propósito”, sostiene.
Aunque los Ministros Voluntarios llevan el reconocible logo la doctrina religiosa de Tom Cruise, la cruz de la Cienciología no es un símbolo conocido en España. “Llevan en los camisetas las siglas SVM -Scientology Volunteer Minister-, pero no creo que su objetivo sea captar a pie de calle”, apunta Andrés. El excienciólogo reitera que la organización graba acontecimientos asombrosos con cámaras de última generación con el único objetivo de usar los vídeos dentro de la organización. “Hay dentro mucha gente influyente que se deja su dinero en supuestos eventos benéfico. Son millones que la Iglesia se lleva en limpio”, comunica.
Cómo capta la Cienciología
A pesar de que su presencia en acontecimientos catastróficos parece estar más destinada a manipular a sus propios miembros que a captar nuevos adeptos, la Cienciología posee toda una maquinaria destinada a atraer a personas vulnerables. “El método más común de captación es la venta de libros en ferias y eventos”, advierte Andrés. La organización suele vender la obra Dianética, un manual de autoayuda escrito por el fundador de la Iglesia de la Cienciología, L. Ron Hubbard. “Te piden tu número de teléfono y te llaman para preguntarte qué te ha parecido el libro”, relata.
“También es común que te paren por la calle para ofrecerte un test de personalidad gratuito”, continúa. “Es el método más común de captación, te hacen un examen larguísimo y la verdad es que suele acertar bastante”. Andrés dice que conocer tu personalidad les ayuda a percibir tus puntos débiles. “Te ofrecen un curso gratuito y sientes que su terapia te puede cambiar la vida”. Según cuenta el excienciólogo, poco a poco esos cursillos van aumentando su coste y te exigen dedicarles más tiempo. “Se trata de una manipulación para que vivas solo para ellos”, sostiene.
Andrés lamenta que, en ocasiones, la Cienciología se camufle en redes sociales con otros nombres. “Tienen un Instagram llamado MentePlus, repleto de frases motivacionales y allí también te ofrecen cursos y charlas gratuitas”, cuenta. A Andrés le preocupa el amplio número de seguidores que tienen estas páginas, que a menudo desconocen quién está detrás. “Si les preguntas si son cienciólogos no lo niegan, pero al principio evitan usar su nombre para introducirte poco a poco”, admite. “Cuando ya te das cuenta te han vendido su mensaje y estás captado”, recuerda.
El psicólogo Manuel Pérez también hace alusión a los peligros de Narconon, un programa de tratamiento de adicciones vinculado a la Cienciología. “Es una terapia muy cara, pero lo más preocupante es que buscan atrapar a toxicómanos, alcohólicos y adictos en su peor momento”. Según indica, esas vulnerabilidades serán usadas en tu contra cuando tu pensamiento sea diferente al suyo. Andrés, por su parte, cuenta que muchas de “sus terapias pueden funcionar como cualquier terapia, como un coaching cualquiera, la cuestión es que luego te manipulan, te explotan y te utilizan”, sentencia.
La Cienciología por dentro
También conocida como la religión de los famosos, la Iglesia de la Cienciología fue fundada en 1953 por el escritor de ciencia ficción L. Ron Hubbard. Esta organización ha sido denunciada internacionalmente por exmiembros que reportan abusos, estafas y manipulación psicológica. Sin embargo, actualmente celebridades como Tom Cruise, John Travolta o Elizabeth Moss (de El Cuento de la Criada) concuerdan y publicitan el mensaje de esta asociación nacida en los Estados Unidos y presente todo el mundo. Países como Francia o Alemania han calificado a este grupo como “secta peligrosa”.
Amparados en una apariencia religiosa, los líderes de la Iglesia de la Cienciología asegura que cada persona “tiene una mente reactiva que responde a los traumas de la vida, nublando la mente analítica e impidiéndonos experimentar la realidad”. Aunque, a priori, pueda parecer una teoría científica más, exmiembros como Andrés relatan el sufrimiento al que les ha llevado esta afirmación. “Te dicen que tú eres causa. Que tú diriges tu vida. Al principio esto te motiva, pero luego, por ejemplo, les dicen a mujeres que si han sido violadas ha sido por su causa y por su negatividad”, describe.
“Con el volcán de La Palma tienen una misma idea, así como si te sucede cualquier otra desgracia”, expresa. Andrés asegura que la Cienciología es una secta que solo puedes conocer de verdad si estás en su interior. “Al principio no te lo dicen, pero tienen una mentalidad puramente homofóbica”. El excienciólogo cuenta cómo a muchos compañeros homosexuales les explicaron que “eran gais porque en una vida pasada fueron una mujer muy exitosa y ahora no aceptan el cuerpo que tienen en esta reencarnación”, explica. “Te dicen que puedes y debes cambiar tu sexualidad”, relata.
Además de creer en las reencarnaciones y en diversas teorías que solo puedes conocer una vez asciendes en su escala jerárquica, los líderes de la Cienciología obligan a sus adeptos a vivir experiencias místicas. “Te hacen salir de tu cuerpo, visitar otras vidas. No sé hasta qué punto puede ser sugestión”. La Iglesia de la Cienciología se muestra contraria a los tratamientos psiquiátricos para las personas con enfermedades mentales. “Ellos te conocen muy bien y cuando quieres irte publican todo lo que saben sobre ti en sus webs. Por eso la mayoría nos vamos en silencio”, concluye Andrés.
Sátira británica de 1738 en la que aparece el león inglés atacando un arado tirado por esclavos que representa el sistema colonial español. Al fondo se puede ver a Fandiño cortándole la oreja a Jenkins y a un barco británico en plena batalla con uno español.
LaRazón(A.L.de Santos) — Cuando se habla de la denominada Guerra del Asiento entre España y Gran Bretaña, que tuvo lugar entre 1739 a 1748, a todos nos viene a la memoria la defensa de Cartagena de Indias por Blas de Lezo y apenas seis navíos y 3.000 hombres ante la mayor flota naval vista hasta entonces, al menos 186 naves y más de 27.000 hombres, armados y cargados con miles de piezas de artillería.
Sin embargo, esta guerra, que concluyó con la firma del Tratado de Aquisgrán en 1748, fue mucho más allá de esa heroica victoria española y supuso un auténtico desafío para mantener el legado español en América, incluidos los territorios en suelo del actual Estados Unidos.
Con todo, lo más curioso de esta contienda es la propia causa que inició el conflicto y que tuvo lugar ocho años antes, en un ámbito geográfico en el que eran frecuentes los abordajes de corsarios a barcos españoles en el Caribe y el contrabando de los bienes robados.
En este contexto, España había decidido establecer patrullas para poner así coto a la actividad pirata y uno de los buques que participaba en este operativo era el patrullero “La Isabella”, capitaneado por Julio León Fandiño.
En una de sus vigilancias atrapó al bergantín “Rebecca”, comandado porRobert Jenkins, que fue acusado de contrabando y al que el propio capitán Fandiño ató al mástil y cortó la oreja de un certero tajo con su espada como pena. “Ve y di a tu rey que lo mismo le haré si a lo mismo se atreve”, le espetó antes de dejarle marchar.
Cuando Jenkins regresó a Londres fue a Westminster y, en su comparecencia ante la cámara, apoyó su testimonio mostrando la oreja amputada conservada en un bote de salmuera o, al menos, eso cuenta la leyenda. Tanto la oposición parlamentaria como la propia opinión pública británica consideraron lo ocurrido al capitán de la “Rebecca” como una ofensa al honor nacional y claro casus belli.
De ahí que en la tradición británica sea conocida como la Guerra de la Oreja de Jenkins mientras que en la española se la conoce como la Guerra del Asiento, por el Asiento de Negros que daba derecho a Gran Bretaña a comerciar con esclavos africanos, aunque también fue llamada Guerra de Italia, debido a que para España esta guerra entroncó con la de Sucesión Austríaca y fue en Italia donde se desarrollaron las principales acciones españolas.
Finalmente, y pese a que Gran Bretaña no era muy partidaria de entrar en conflicto contra España, el primer ministro británico Walpole cedió a las presiones parlamentarias y de la calle, aprobando el inicio de la guerra. Al mismo tiempo, el embajador británico en Madrid solicitó la anulación del «derecho de visita».
Lejos de arredrarse, España suprimió el «derecho de asiento» y el «navío de permiso» y retuvo todos los barcos británicos en puertos españoles, tanto en la metrópoli como en las colonias americanas. La respuesta británica fue retirar a su embajador el 14 de agosto y declarar formalmente la guerra a España el 19 de octubre de 1739.
Habían pasado ocho años desde que Fandiño cortó la oreja a Jenkins, pero al final estalló la guerra, que no alteró las posesiones españolas en América, pero eso ya es otra historia.
Jaume Bagot (en la imagen en 2013) abrió su primera galería de arte a los 17 años. Hoy está siendo investigado por presunta expoliación de obras libias y financiación al Daesh.
A Jaume Bagot, galerista catalán de 31 años, la policía lo investiga por comprar piezas arqueológicas expoliadas de Libia que beneficiaban al Daesh. Los ‘emails’ y las llamadas intervenidas recogen la historia de un joven, anticuario de la nobleza y el poder, que podría ser acusado de financiación a un grupo terrorista, contrabando y falsedad documental. Mónica Parga y ** Eva Lamarca** hablan con los protagonistas de un caso único en el mundo.
Un día de finales de enero de 2018, el anticuario Jaume Bagot (Mataró, 1987) iba al volante de su Porsche Cayenne por una carretera de Francia, camino de la Feria de Antigüedades y BellasArtesBRAFA en Bruselas, cuando una placa de hielo le hizo perder el control del vehículo. Sobrevivió gracias al coche de alta gama que conducía. El choque no solo sobresaltó a sus familiares y amigos, a quienes Bagot llamó para contar lo sucedido.
También en Madrid, los agentes de la Brigada de PatrimonioHistórico de la Comisaría General de Policía Judicial y de la Comisaría General de Información pegaban un brinco: “¡Que se nos mata! ¡Nos quedamos sin operación!”. La policía tenía pinchados los teléfonos del joven desde hacía meses. Sospechaba que el reputado galerista formaba parte de una red internacional criminal de vendedores de obras expoliadas en Libia que servía para financiar al grupo terrorista Daesh. Tras el siniestro, a su vuelta a Barcelona y mientras arreglaban su automóvil, se compró otro ** Porsche Cayenne** y continuó su vida.
Bagot ignoraba que, desde septiembre de 2016, la policía le pisaba los talones. Su colega, el comerciante de arte belga Jacques Billen, referencia mundial en piezas del Antiguo Egipto, había captado la atención de las autoridades al intentar vender un sarcófago que el catalán le había proporcionado.
En el contrato firmado por ambos, que consta en el sumario del caso, se lee: “Jacques Billen compra un sarcófago vendido por Jaume Bagot a cambio de 30.000 euros y la obligación de reportarle el 50% de los beneficios que obtenga con su posterior venta”. Requerido por los agentes, Billen no pudo mostrar ninguna identificación de la procedencia de la pieza. La Embajada de Egipto afirmó que aquel féretro había sido expoliado.
Billen, de 58 años, dijo entonces que estaba guardándolo “en depósito”. Hoy, al otro lado del teléfono, defiende con vehemencia a Bagot: “No existe el mercado negro en el mundo del arte, pero hay una especie de lobby anticomercio arqueológico que quiere que las obras estén en los museos. Jaume es uno de los mejores anticuarios de su generación: tiene el conocimiento, el feeling por los objetos y es alguien muy estimado en la profesión”. Ninguno de los dos fue entonces detenido. En Bélgica, el caso fue archivado. En España, la policía intuía que aquel era el primero de los muchos secretos de Bagot y prefirió seguir investigando.
Fragmento de sarcófago
Conocido como “el niño prodigio del arte”, Jaume Bagot empezó a interesarse por las antigüedades a los 13 años, fascinado por las monedas romanas que atesoraba un familiar. Con tan solo 17, gracias a lo que había ahorrado con la compraventa de numismática, abrió su propia galería en Mataró, la ciudad donde había nacido en el seno de una familia humilde. Hijo de Montserrat y Jaime, ya fallecido, el joven decidió dedicarse a su carrera como marchante. Aprendía de forma autodidacta. Comenzó a formar una biblioteca que ahora tiene 4.000 volúmenes y a dominar el inglés, el italiano y el francés. “No ha dejado nunca de estudiar”, dice hoy su amiga Ruth Bardia, directora de Santanach Galeria d’Art y presidenta junto a él de la Agrupación Profesional de Anticuarios de las Reales Atarazanas.
En 2005 conseguía establecerse en Barcelona, en el Bulevard dels Antiquaris, el centro neurálgico del sector, y ampliaba su cartera de clientes mientras se adentraba en el comercio de arqueología. El recién llegado se medía frente a frente con los veteranos del negocio, un círculo reducido en el que Elisenda Barbié, Félix Cervera, Félix e hijos, Jesús Vico o Manuel Fuentenebro se disputaban el mercado. A los 26 años daba el salto con su socio, Oriol Carreras, y se trasladaba a Consell de Cent, al local en el Eixample barcelonés que aún conserva. “En nuestra nueva galería, los amantes de la antigüedad clásica (…) podrán recrearse en obras singulares de las culturas griega y romana”, presumía en su web.
Empezaron a llegar los compradores: “Toda la gente importante pasaba por la tienda de Bagot. Del mundo financiero al político, social o de la nobleza…”, explica Fernando Porcel, inspector jefe de la Brigada de Patrimonio Histórico, al mando del caso. En 2013, BRAFA, la prestigiosa feria de Bélgica, le abrió las puertas. “Teníamos buenas recomendaciones y decidimos aceptar su solicitud”, cuenta el jefe de Comunicación del salón, Bruno Nelis. Incluso el Museo Arqueológico Nacional, el de América de Madrid o el Glyptothek de Múnich adquirieron sus obras.
Para vivir con su novia, Aina, se compró un monumental palacete en Argentona, a 30 kilómetros de Barcelona, protegido como Bien de Interés Cultural. Un espacio donde apenas se podían hacer reformas pero que tenía piscina y un amplio jardín en el que Bagot instaló una bandera estelada de más de dos metros.
Su nombre apareció muy pronto en el radar de la policía. En 2012 la Brigada de Patrimonio y los carabinieri registraron su galería y su casa e intervinieron dos piezas presuntamente saqueadas de Lazio, en Italia, como parte de una investigación contra el expolio de yacimientos en parques de Roma. Las autoridades afirman que Bagot encargaba esculturas robadas que eran trasladadas al puerto de Civitavecchia, donde se escondían en el maletero de un coche que embarcaba en un ferry a Barcelona. Allí se entregaban al galerista. El caso está aún pendiente de juicio.
Ruinas de Cirene (Libia)
“Cuando supimos lo del negocio del sarcófago con Billen, se inició un exhaustivo examen de las últimas declaraciones de importación de Bagot”, explica el inspector Porcel con su hablar tranquilo. Estas declaraciones, de carácter voluntario, sirven para evitar pagar tasas de exportación al sacar la pieza de España y venderla en el extranjero.
En la ficha se indica el último país del que procede la obra, no su origen, junto con pruebas que acrediten su propiedad, como justificantes de compra o facturas de aduana. Una vez cumplimentadas y aprobadas por el Ministerio de Cultura, se revisan por la guardia civil y la policía.
Al comprobar las fichas, los investigadores detectaron unos expedientes de 2013 a 2015 que los pusieron en alerta. “Los expertos nos explicaron que eran piezas libias. Pero vimos que las habían importado desde Bangkok (Tailandia) u Oriente Medio”, explica Porcel. “Sin embargo, ninguno de esos mercados comercializa esculturas de ese tipo.
Consultamos las facturas de compra y la mayoría decía que se habían adquirido en Turquía o Egipto. Los dos países tienen una estricta ley de patrimonio que prohíbe, desde hace décadas, la salida de obras arqueológicas. ‘¿Por qué, además, se enviaban a España desde Tailandia y Dubái y no directamente desde donde se compraban?’, nos preguntamos”.
Al mismo tiempo, en París, un joven estudiante de Arqueología llamado Morgan Belzic trabajaba en su tesis sobre las esculturas funerarias de Cirene. Cirene no es cualquier lugar. Fue una colonia fundada por los griegos en Libia alrededor del año 600 a. C., ocupada después por los romanos y conocida hoy por sus valiosos yacimientos.
Allí se dio un tipo de arte con las influencias de cada imperio pero con rasgos únicos de la zona —la piedra utilizada para tallar las figuras está teñida de anaranjado, las esculturas solo se esculpían hasta la cintura y las ropas se cincelaban con un efecto de transparencia— fáciles de reconocer para los que están familiarizados con su historia.
“Estaba un día mirando catálogos cuando vi que en la web de Bagot se ofertaban piezas de Cirene”, rememora Belzic en conversación por Skype. “Piezas que se fabricaron solo en ese lugar durante la Antigüedad, quizá en seis o siete yacimientos y, hasta donde yo sé, no se exportaron”.
Las ruinas de Cirene fueron declaradas patrimonio de la humanidad en 1982. Además, la Unesco, para luchar contra el tráfico de bienes culturales, prohibió en 1970 la exportación o importación de cualquier obra declarada de interés cultural. La normativa es aún más pertinente dada la situación inestable de Libia. Tras la muerte de Gadafi en 2011, el país cayó en manos del **Estado Islámico (ISIS) .
El grupo dominó la región sin ningún freno hasta 2016, cuando las fuerzas aliadas apoyadas por ** EE UU los expulsó hacia el desierto. La destrucción y el saqueo de lugares históricos es parte de su modus operandi. Un estudio del Center for the Analysis of Terrorism calcula que en 2015 el grupo recaudó 30 millones de dólares a través del tráfico ilícito de antigüedades provenientes de los países bajo su control, un 1% del total de sus ingresos.
Sobre las supuestas piezas de Cirene que Belzic identificó en el catálogo de Bagot, el joven explica: “Me sorprendió, porque la mayoría de los vendedores sabe que esas esculturas son de una categoría especial y no revelan su origen para no tener problemas. Él sí lo hacía. Pensé que, por fin, aparecía un marchante seguro de que sus obras eran legales, introducidas en el mercado antes de la resolución de la Unesco de 1970. Pero, cuando después vi otras cuatro o cinco nuevas, empecé a sospechar. Era imposible que tal cantidad de obras de este tipo llegara a la misma galería”. Alertó a las autoridades. Eran las mismas piezas que habían llamado la atención de los agentes.
Piezas incautadas
La policía española pidió entonces ayuda a la Embajadade Libia. Fue así como se cruzó en sus vidas el profesor Hafed Walda, doctorado en ArteRomano y Arqueología, excomisario del Museo Británico y director de la excavación de Leptis Magna en el país africano.
Con aspecto de un Indiana Jones, el profesor, consejero para la delegación permanente de Libia en la Unesco, viajó a España para contarles todo lo que sabía de su país, un territorio inestable y brutal en el que desde hacía tiempo nada se movía sin el permiso de los señores de la guerra.
El profesor Walda explica desde París que analizando el estilo de las creaciones típicas de Cirene, “con una iconografía muy clara, de piedra de una zona concreta y con restos de la ‘terra rosa’, la arena roja del lugar”, pudo determinar con certeza que “las piezas que investigaba la policía eran originarias de la región y fueron robadas entre finales de 2012 y el año 2015” cuando reinaba el Daesh. La Embajada de Libia afinó el análisis y concluyó que dos de ellas habían sido saqueadas de las necrópolis de Apolonia y Cirene en julio de 2014 y marzo de 2015.
—¿Y estaban esas piezas catalogadas como para asegurar que fueron robadas en esa época? —le preguntamos a Walda.
—La mayoría de los objetos en venta no estaban catalogados y procedían de excavaciones ilícitas. Muchos de los artículos robados se entregaron directamente a personas que encontraron una manera de sacarlos de Libia y ofrecerlos en el mercado occidental y asiático.
—¿Pero si las esculturas no estaban inventariadas, cómo pueden afirmar cien por cien que salieron de allí y en esa época? ¿Podrían estar ya en el mercado y que Bagot las hubiera adquirido fuera de Libia?
—No lo podemos afirmar con seguridad y algunas sabemos que las compró en la casa de subastas Bonhams, pero él sabía que esas piezas son de Cirene y no están permitidas. Comprarlas en Bonhams no las convierte en legales, son robadas. Es una cuestión de lavado de dinero. Y otras piezas las adquirió en el mercado negro.
—¿Y antes de que llegara el ISIS no salía ninguna escultura de Cirene del país?
—Sí, pero había un control y no salían de forma masiva, como sucedió después. En los meses de junio y julio de 2014 sabemos por informes de inteligencia que el área de la necrópolis de Cirene experimentó un aumento de saqueos de grupos terroristas. Bagot puede decir lo que quiera, pero es culpable. Es horrible lo que hizo, saquear la cultura de otros y llevarse dinero por ello, financiando así al terrorismo.
Como para Walda, también para la policía las actividades de Bagot eran constitutivas de delito. Decidió entonces solicitar al juez la intervención de sus cinco teléfonos y sus correos. Por el móvil, el galerista evitaba hablar de negocios: “¡Por aquí no!”, se le escuchó decir en una ocasión. En los emails, sin embargo, las conversaciones eran más aventuradas.
El 12 de diciembre de 2014, Bagot escribía a Hussam Zurqieh, un anticuario jordano asentado en Dubái : “¿Alguna cabeza nueva? ¿Algún otro mármol bonito? Estoy muy contento con la cabeza griega femenina”.
Zurqieh respondía: “Querido Jaume, espero que pases una buena Nochevieja. Estoy planeando un viaje al norte de África y Jordania, me gustaría saber si puedes enviarme dinero. […] En breve estaré de viaje de compras, te mantendré informado al momento. Saludos. Hussam ”.
Otro email, recibido nueve días después, reflejaba las dificultades del negocio: “Jaume, por favor, facilítame los papeles de exportación. Aún esperando el material, demasiada nieve en Jordania, los envíos están paralizados desde hace 10 días”.
Para los investigadores, esta conversación es una prueba clara de que Bagot compraba piezas en el norte de África (lo que incluiría Libia) , de que él sufragaba esos viajes y de que las obras no se transportaban de manera regular, sino a través de vías alternativas. Para la defensa de Bagot, esos correos están fuera de contexto y ofrecen unas teorías erróneas.
Sin embargo, para los agentes hay frases que no dejan lugar a dudas: “Necesito que escribas en la factura de la cabeza: Procedencia, colección privada anterior a 1970. Esto es para que resulte más sencilla la autorización en aduanas”. Bagot estaba, desde su punto de vista, falseando el origen de las obras.
Era, además, la segunda vez que el catalán le compraba una cabeza de mármol de supuesto origen libio a Zurqieh. En 2014 le pidió que enviara la escultura, por la que pagaría 30.000 euros, primero a Tailandia y desde ahí a Europa, presuntamente para borrar el rastro del origen. “Quizá puedas enviarla directamente de Tailandia a Europa. No es barato restaurarla, pero es una buena pieza”.
El 23 de octubre de ese año, su contacto respondía: “Por favor, envíame cómo quieres la factura y el valor, prefiero no incluir tu nombre en la factura, ¿podríamos arreglarlo con tu broker?”. Bagot contestó dos minutos después: “Intenta enviarla desde Alemania o algún otro lugar de Europa con un valor en la factura bajo y desde ahí me la envían a mí. Quizá puedas pedirle un favor a alguno de tus amigos”. Zurqieh sugirió hacerle llegar la cabeza directamente a él poniendo en la factura “un valor bajo”, 500 dólares.
En ausencia de Bagot, fue su socio, Oriol Carreras, quien se ocupó de pedir a la empresa de transportes de Roc Terricabres que falseara el documento de recogida de la pieza como si hubiera pasado por Múnich. Le pedía a la asistente de la compañía: “Hola, Nuri. Esta factura ya está hablada con Roc. Se trata de hacer un albarán de una pieza recogida en Alemania. ‘Cabeza femenina de mármol griega’ con una fecha que os cuadre con un viaje vuestro”.
Las autoridades libias aseguran que la primera escultura que Bagot compró a Zurqieh había sido expoliada en julio de 2014 de la necrópolis de Apolonia, y la segunda, de Cirene en marzo de 2015, estando bajo el control del Daesh. La primera la vende Zurqieh a Bagot en octubre de 2014 y la segunda, en junio de 2015. Las fechas coincidían.
Según la investigación, Zurqieh no era el único intermediario que Bagot empleaba para comprar obras de origen dudoso, trucar las facturas y transportarlas por varios países para evitar su trazabilidad. De acuerdo con el sumario, Hassan Fazeli, un iraní de 45 años, tratante de arte freelance con base en Dubái y Tailandia, condenado por tráfico ilícito de bienes culturales procedentes de lugares en conflicto, era otro de sus proveedores.
Desde Bangkok, Fazeli le había enviado en julio de 2013 una escultura funeraria de mármol por la que pagó unos 10.000 euros. Bagot la expuso tres años después en BRAFA, donde la vendía por 50.000 euros. No fue la única vez que exhibió una obra controvertida. El año pasado un mosaico romano llamó la atención de los expertos.
“Sí, hemos oído hablar de aquello —nos dicen desde BRAFA—. Pero una duda no es (y nunca será) una prueba. Hablamos con Bagot y nos aseguró que sus piezas estaban bien. Existe una especie de contrato de confianza entre BRAFA y sus concesionarios. A menos que se pruebe una irregularidad, confiamos en ellos”.
La policía, sin embargo, creía tener suficientes pruebas para pensar que Bagot sabía lo que estaba haciendo. Estaban los correos, su experiencia como anticuario, los libros que había escrito sobre arte antiguo y clásico, algo que le permitía identificar las obras objeto de investigación, e incluso las lecciones públicas que se había atrevido a ofrecer sobre los estragos del expolio cultural libio.
Conocía, según las investigaciones, que el tráfico de bienes era uno de los medios de financiación del ISIS. “Es la primera vez que se encuentran pistas suficientes que van desde la galería del anticuario hasta el que se lleva la pieza pagando al Daesh”, sostiene Porcel.
El juez del caso firmó la orden de registro y la detención de él y su socio, Oriol Carreras. Estaban siendo investigados por delito de financiación de grupos terroristas, receptación, contrabando y falsedad documental.
El 24 de marzo de 2018 Bagot era sorprendido en su casa un día antes de coger un vuelo a Singapur. Sucedía lo mismo en el domicilio de Carreras y en el de su restauradora, Esther Cabello. Al aparecer la policía, Esther empezó a llamar a sus jefes. Nadie contestó a sus cinco llamadas.
Uno de los mosaicos requisados en la detención de Jaume Bagot.
“Es un hombre muy seguro de sí mismo, estaba muy tranquilo cuando entramos en su casa por la mañana”, recuerda Walda, que viajó hasta España para ayudar a reconocer las esculturas en los registros. Los agentes le habían pedido que se mantuviera al margen: aun así, al catalán le pudo su curiosidad y charló animadamente con el experto. “Me contó que había viajado a ** Libia** en 2010. Parecía tener mucho autocontrol de todo hasta por la tarde, cuando entramos en su galería y en el depósito. Su expresión cambió: palideció”.
“¡Aquello tenía el tamaño de un campo de fútbol siete!”, exclama el inspector Fernando Porcel. “Abríamos cajas y las cerrábamos porque íbamos, en principio, solo a por obras de la zona de Cirene, pero allí había de todo. Arte precolombino, egipcio… Estábamos algo desesperados cuando, envueltas en dos mantas cochambrosas, aparecieron una cabeza y un torso. Walda dijo: ‘Eso sí’. Bagot estaba ya mudo. Lo teníamos”.
Ocho mosaicos, tres bustos, una cabeza de Cirene, tres sarcófagos, una estatua de madera, un torso egipcio, un San Juan Bautista, cuatro relieves, tres ordenadores, cinco discos duros y cuatro libros de cuentas. Todo eso se llevaron. Días después, el anticuario comentaría a sus amigos: “Menos mal que vino el profesor libio, porque si no arramblan con todo”.
Bagot y Oriol fueron detenidos. No declararon. Cabello confesó que conocía al galerista desde hacía 10 años, pero negó su implicación en el caso. “No me ocupo de comprar ni ver las obras, solo las restauro”, aseguró. No le creyeron. En su móvil tenía 79.870 imágenes de piezas y había volado a Tailandia con Bagot. “Fue un viaje de placer, no adquirimos nada”, respondió ella. Los mensajes entre Cabello y Carreras que escuchó la policía sugerían una estrecha colaboración. El 9 de febrero de 2018 él le había escrito: “El bando vuelve a estar activo”. “Ok, ya me dirás”, había respondido ella.
El entramado es internacional. La policía persigue la pista ahora de varios galeristas en Londres, un restaurador alemán, dos libaneses con sede en Nueva York y Ginebra… Todos conocidos de Bagot.
Tras pasar a disposición judicial, los dos jóvenes fueron puestos en libertad tras abonar 12.000 euros. Días después, mientras su galería permanecía cerrada, sus colegas reflexionaban: “Siempre he pensado que Bagot es una persona correcta. Hay que ser prudentes y que se expliquen”, decía la marchante Elisenda Barbié. Su defensa se afanará por demostrar que muchas de las piezas intervenidas ya estaban en el mercado antes de que llegaran a él y que Libia no sabe con certeza que salieran de su país después de 2011, cuando reinaba el Daesh.
“Además, es que no tiene ningún sentido, Jaume no es nada vanidoso. No se permite grandes lujos ni viste de forma ostentosa. No necesitaba tanto dinero”, asumía Ruth Bardia.
“Bueno, no vivo en un palacete, no viajo con soltura sin mirar los precios, no tengo dos Porsche, tampoco unas cuentas bien saneadas con más de 100.000 euros ni me gasto 20.000 euros en un regalo de bodas de un amigo”, objeta la policía.
Hay que ver el rostro incrédulo de Marc Balcells, experto de ARCA, la agrupación de especialistas en investigación de crímenes de arte, cuando le planteamos el dilema. ¿Es posible que Bagot hiciera y deshiciera en la compraventa de piezas prohibidas, pese a expedir sus fichas de importación al Ministerio, ser miembro de prestigiosas asociaciones de anticuarios y participar en las principales ferias del sector?
“Las asociaciones a las que pertenecen muchos anticuarios [como CINOA, la federación internacional de asociaciones de marchantes, o la Federación Española de Anticuarios] tienen sus normativas, pero en realidad ancha es Castilla. No hay ningún control”.
“Confiamos en que las federaciones nacionales supervisen a sus miembros, porque no podemos vigilarlos a todos”, dice ErikaBochereau, secretaria general de CINOA. “Si vemos una infracción, suspendemos a ese miembro, como ha sucedido con Bagot”.
También es un acto de fe el de BRAFA, el salón donde el galerista logró exhibir varias de las piezas sospechosas. Un comité de expertos dictamina si son auténticas, pero no si son robadas o expoliadas. “Creemos la palabra de los marchantes, al igual que hacen otras ferias”, asume Nelis.
En el Ministerio de Cultura, donde vieron crecer a Bagot hasta convertirse en el poderoso anticuario que es hoy, explican: “A nosotros no nos corresponde investigar”. Afirman que eso es tarea de la policía y la guardia civil. “Nosotros revisamos si la documentación de las fichas de importación es coherente. Y en el caso de Bagot lo era. Pero no podemos saber si es falsa. Somos como el técnico de la ITV: no determinamos si el coche es robado, solo si está en regla”.
Ellos mismos también adquirieron obras de Bagot que hoy se exponen en museos como el Arqueológico Nacional o el de América. “A partir de 2016, cuando las autoridades intensificaron la investigación sobre él, dejamos de comprarle”, explican.
—¿Existen los controles suficientes? —preguntamos a Walda.
—En las aduanas no tienen especialistas en antigüedades, en las casas de subastas no investigan si son robadas… Hay muchos agujeros.
Con una sonrisa suave, el profesor Walda recordará aquella tarde en Barcelona, con Bagot a su lado, la última vez que lo vio. “Tiene una vida muy interesante, debería publicar su biografía”, le dijo. El joven, de apenas 31 años, dándose cuenta de lo que estaba sucediéndole, le contestó: “Este no será un capítulo fácil de escribir”.
A la izquierda, Stanley Kubrick dirigiendo a los actores Keir Dullea y Gary Lockwood.
Vanity Fair(B.Handy)/elperiodico.com/Espinoff(J.L.Caviaro) — A más de medio siglo después de su estreno, colaboradores, actores y productores del éxito más rotundo e inesperado de la historia del cine hablan de aquel rodaje en el que lo impensable se hizo real. La película de Stanley Kubrick2001: Una odisea del espacio costó más de cuatro años de trabajo y más de 10 millones de dólares, una cantidad astronómica para el Hollywood de mediados de los sesenta.
El proyecto de Kubrick prometía la Luna y mucho más. En la primavera de 1968, cuando estuvo listo para lanzarlo, los ejecutivos de la productora Metro-Goldwyn-Mayer se temían lo peor. Durante la primera proyección privada algunas personas del público se habían dedicado a charlar y otras más habían abandonado la sala.
En un pase para la prensa, se oyó: “Aquí termina la carrera de Kubrick”. Finalmente se estrenó el 3 de abril de 1968. Una película artística realizada con un gran presupuesto se convirtió en la más taquillera de 1968. “Tal vez el éxito más rotundo e inesperado de la historia del cine de Estados Unidos”, como dijo la revista Variety a principios de 1969.
El escritor británico de ciencia ficción Arthur C. Clarke fue coautor, junto con Kubrick, del guion de 2001, así como de una novela complementaria. Clarke pareció intuir la reacción del público al describir la cinta, cuando todavía faltaban dos años para terminarla, como ** “una experiencia maravillosa teñida de angustia”.
Fue todo eso y mucho más: una hazaña de innovación constante, incluso de improvisación, liderada por uno de los directores más controladores y obsesivos de la historia del cine. El hecho de que MGM, tradicionalmente el más prosaico de los estudios, le diera a Kubrick la libertad de trabajar sin un rumbo definido es tan asombroso como el resultado mismo.
“No cabe duda de que es una de las últimas películas de su clase”, declaró Ivor Powell. Sin duda, bien puede saberlo, ya que trabajó en ella en toda una serie de tareas —como asistente de los departamentos de arte y efectos especiales—. ** “Hoy en día sería impensable empezar un filme de esa escala con tanta autonomía, sin un final claro y sin ninguna clase de supervisión”.** Powell se refiere a 2001 como “un lienzo en blanco”, y tal vez sea el más grande de los lienzos en blanco de la historia del cine. “Si miramos hacia atrás, parece increíble”, reflexiona.
Una Comida en Trader Vic’s y más Allá
En 1964 Kubrick tenía 36 años y contaba con el éxito del público y de la crítica gracias a su recién estrenada comedia negra sobre la amenaza nuclear, ¿Teléfono rojo? Volamos hacia Moscú. Gracias a esa cinta y a la audaz adaptación de Lolita en 1962, había conseguido la reputación de enfant terrible. Podría pensarse que estaba superando la etapa de enfant, pero no la de terrible, y tenía una imagen pública de genio reservado, obsesivo-compulsivo y excéntrico; un autor a la europea, pero con acento del Bronx.
En el Stanley Kubrick Archive de la Universidad de las Artes de Londres, encontré una orden dirigida al equipo de publicidad de 2001, dictada por el propio Kubrick, que, entre otras cosas, indicaba: “El señor Kubrick no es una pieza de exposición. Lo que le gusta o no le gusta, cómo vive o cualesquiera de sus hábitos personales no son datos que deban publicarse”. (La mayoría de los documentos citados en este artículo proceden del Archivo Kubrick) .
El director declaró que tuvo la primera idea para 2001 cuando en algún momento de sus lecturas dispersas se encontró con un informe de Rand Corporation que sugería que el universo estaba, en palabras de Kubrick, “atestado de vida”. Se tomó el asunto de los ovnis en serio, aunque insistía en que estaba por encima del “punto de vista de los chalados”.
Sin embargo, creyó que había avistado uno volando a cierta distancia sobre Manhattan la noche de mayo de 1964, cuando celebró con Clarke su acuerdo de colaboración. (El platillo volante de Kubrick resultó ser Echo 1, el primer experimento de la NASA con satélites pasivos de comunicaciones) .
Kubrick, tras la cámara, dirigiendo la secuencia final de ‘2001: Una odisea del espacio’.
Unas semanas más tarde, cuando Clarke viajó a Nueva York, quedaron a comer en Trader Vic’s. Siguieron hablando durante las semanas posteriores antes de centrarse en seis relatos breves de Clarke para emplearlos como punto de partida de un argumento todavía difuso.
Durante el curso de la redacción de los distintos esquemas y guiones, e incluso hasta bien entrada la producción, siguió pendiente el final de la película así como alguna cuestión fundamental como, por ejemplo, si se mostraría de algún modo a los extraterrestres. Debatieron sobre si crearían algún tipo de ciudad, según varias notas, habitada por “conos achatados con patas parecidas a tubos” o “elegantes cangrejos metálicos plateados sostenidos por cuatro patas articuladas” o “robots un poco maricas que crean un ambiente victoriano para que nuestros héroes se sientan cómodos”.
Kubrick y Clarke le pidieron consejo al astrónomo Carl Sagan. “No tenían ni idea de cómo terminar la película”, escribió más tarde.
Pensando en lo Impensable
Hacia las Navidades de 1964, Clarke le dio a Kubrick un borrador completo de lo que inicialmente se llamaba Viaje más allá de las estrellas; hacia el Año Nuevo, el abogado de Kubrick lo envió a MGM y les dio un plazo breve para responder.
La decisión recayó en Robert O’Brien, un ejecutivo de Hollywood atípico, cuya carrera en el cine se había visto hasta entonces reducida a cuestiones administrativas. Pero en 1963 había ascendido a la presidencia de MGM con el fin de enderezar el rumbo financiero del estudio, en números rojos después del fracaso en 1962 del caro remake de Rebelión a bordo, con Marlon Brando.
“No soy un magnate de la industria”, insistió O’Brien en The New York Times. Sin embargo, apostó muy fuerte, como si fuera el mismísimo Selznick, por el proyecto de Kubrick y Clarke que en aquel momento sólo era una “historia para una película” de 250 páginas. La estructura estaba ya presente en gran parte: un prólogo ambientado en la África prehistórica, un viaje a la Luna en el año 2001 y una expedición posterior a Júpiter…
O’Brien se comprometió con una serie de viajes espaciales en los que no pasaba nada y un clímax que exigía que el estudio creyera, décadas antes de la aparición de los efectos digitales, que de un modo u otro Kubrick podría realizar secuencias como la que tiene lugar después de que Bowman entre en “un enorme agujero o ranura que avanza hacia el centro” de una de las lunas de Júpiter.
«Me parece que muchas otras personas de MGM tenían grandes dudas sobre la película, por ejemplo, la junta directiva”, contaba Keir Dullea, el actor que interpretó al astronauta Dave Bowman. “Pero Robert O’Brien apoyó mucho a Stanley. Fue un verdadero aliado”. Sin duda, Kubrick sabía que su historia necesitaba trabajo.
Pero los problemas del guion eran solo una parte; como el director diría de las escenas culminantes y “más importantes” de la película: “Si la secuencia va a ser tan maravillosa como espero que sea, va a costar un gran esfuerzo; después de todo, estamos pensando en lo impensable”.
Un Controlador Obsesivo
No hay acuerdo cuando se habla de Stanley Kubrick. Una persona que trabajó en 2001 me lo describió como un personaje “aterrador” de “ojos oscuros y penetrantes”. (Mientras rodaba la película se dejó crecer la barba, lo que, sumado al pelo sin peinar, los ojos de búho y la afición al ajedrez, definió su caricatura pública para la segunda parte de su vida) . Otra persona recordaba:“Te trataba casi como a un igual, más. Por ejemplo, si ibas a hablar con él, te cogía un cigarrillo. Literalmente: se inclinaba y te sacaba uno del bolsillo”.
Kubrick podía ser generoso y tratarte como a un igual, pero también era exigente y tajante: un autodidacta con una mente inquieta y abierta, además de un perfeccionista con la capacidad de concentrarse de modo implacable en cualquier problema que se presentara. Un controlador obsesivo. De todos modos, Kubrick estaba siempre abierto a las ideas de sus colegas, actores e incluso asistentes.
Según Andrew Birkin, que, con 19 años, comenzó en la oficina de producción como “el chico del té” y terminó ayudando en los departamentos de arte y efectos: “Una de las cosas que me habían inculcado era que, si ves lo rodado durante la jornada, no des tu opinión aunque te la pidan. Pero Stanley tenía verdadero interés en saber lo que pensaban los demás. Así que me atrevía a opinar”.
Llamaba a todos los colaboradores a todas horas, buscando siempre nuevas ideas. Según Ivor Powell: “Era como una esponja. Absorbía toda la información de inmediato y regresaba al instante con un: ‘¿Y por qué no podemos hacer esto o aquello?’. Me parece que eso fue lo que volvió loco a uno de los primeros encargados de los efectos, Wally Gentleman. Stanley nunca estaba satisfecho”. Gentleman, que había hecho los efectos especiales para el documental espacial, Universe, se marchó alegando razones médicas.
Un problema para el equipo de producción fue que la novela-guión no paraba de cambiar. En aras de la coherencia, el guion se basaba en una narrativa excesivamente explícita destinada a apuntalar la mayor parte de la película. Pero el final, sin embargo, dejaba todavía mucho a la imaginación: “La intención es presentar diferentes mundos extraterrestres impresionantemente bellos. La narración sugiere imágenes y situaciones a medida que la sigues”.
Tal como me dijo Keir Dullea: “Cuando leías el guion, era difícil imaginar cómo sería la película”. “Se parecía muy poco a un guion típico”, manifestó Ivor Powell.
Otro factor que se sumó a la complejidad física de la producción —y, presumiblemente, a los excesos presupuestarios— fue el deseo de Kubrick de tener flexibilidad en la filmación de las escenas. En consecuencia, los decorados eran más grandes, y minuciosamente detallados que los habituales, construidos y acabados en lugares que la cámara tal vez nunca vería.
“Por dos motivos —explicó Andrew Birkin—: daba a los actores sensación de realidad y además le permitía a Stanley cambiar de opinión. Podía poner la cámara en un lado u otro. A muchos les parecía un despilfarro absurdo. El equipo, que era británico y un poco arrogante, lo respetaba, pero pensaba que estaba loco”.
El rodaje de las escenas del Discovery, una centrifugadora que giraba para simular la gravedad y que el equipo de producción había tardado seis meses en construir, prosiguió en la primavera de 1966. La producción física se detuvo durante más de un año mientras Kubrick averiguaba dónde y cómo filmar la secuencia inicial, denominada “Amanecer del hombre”.
Al principio tuvo la intención de ir a África; luego buscó paisajes en Gran Bretaña que pudieran pasar por el desierto africano (idea un tanto descabellada) ; y, por último, se dedicó a construir decorados empleando un sistema experimental de “proyección frontal” para crear vistas fotográficas con profundidad de campo.
Los trajes de hombre mono tenían que ser absolutamente verosímiles –por insistencia del director, a una hembra se le pusieron senos que incluso podían secretar leche, aunque el bebé chimpancé que hacía el papel de australopithecus lactante no mamó ante la cámara– y se diseñaron y fabricaron en medio de estrictas medidas de seguridad, ya que Kubrick temía tener espías de la película El planeta de los simios de 20th Century Fox, también en fase de producción.
Keir Dullea en un fotograma de la película.
En el otoño de 1966 Variety informó de que el coste de 2001 había pasado de poco más de seis millones de dólares a siete millones. Robert O’Brien seguía mostrándose optimista. “Stanley es un hombre honrado”, declaró para explicar que Kubrick no había ocultado los sobrecostes. Al mismo tiempo que aseguraba que todo iba bien, él y varios otros ejecutivos volaban a Inglaterra para garantizar que era cierto.
Según Andrew Birkin: “Un buen día, Stanley nos llamó y nos dijo: ‘¡Eh, chicos!, la Metro nos envía a su gente el sábado que viene. ¿Podéis coger algunos gráficos que parezcan impresionantes y pegarlos en la sala de conferencias? Solo tienen que quedar bien’. Hicimos lo primero que nos vino a la cabeza. Un día me llamaron a la sala de conferencias y Stanley dijo: ‘Este es Andrew’. Y luego: ‘Andrew, ¿podrías explicarnos estos gráficos?’. Solo tuve que improvisar un poco, tirarme un par de faroles y quedaron convenientemente impresionados, se fueron y firmaron otro cheque. Y así continuó la película”.
“¡Buena Suerte!”
El último de los elementos en encajar fue la banda sonora. Kubrick había contratado para 2001 al compositor Alex North, con quien había trabajado en Espartaco (1960) . A partir de diciembre de 1967 North se instaló en un apartamento en Londres, donde sin que se le permitiera ver gran parte de la película, todavía en desarrollo, escribió su partitura y finalmente grabó más de 40 minutos de música. Pero al director le gustaba la música orquestal clásica y moderna que había estado utilizando provisionalmente, piezas de Johann Strauss hijo, Richard Strauss, György Ligeti y Aram Khachaturian.
Kubrick advirtió a North que podría terminar utilizando la música provisional, pero mientras North seguía trabajando en la primera parte de su partitura, seguía sin decirle nada en concreto. Confuso por la indecisión de Kubrick y por una fecha límite ajustada, el compositor comenzó a sufrir espasmos en la espalda tan dolorosos que no podía dirigir y tenían que llevarlo a las sesiones de grabación en una ambulancia.
En sus notas personales (ahora forman parte de la colección de la Biblioteca Margaret Herrick de la Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas ) parecía desahogarse con su frustración: “ATRASO: Primero le gusta, luego cambia de opinión… Conflicto psicológico”.
A finales de enero, Kubrick informó a North que sus servicios ya no eran necesarios. “Lamento mucho que todo haya terminado de esta manera, sin que hayamos podido hablar de la música que he compuesto”, escribió North a Kubrick con cierta amargura. Pero al igual que sucedía con muchos otros colaboradores, Kubrick todavía despertaba admiración y North concluía la carta con una nota optimista (las elipsis son de North) : “Te deseo lo mejor para la película (…) . Lo que he visto es sensacional (…) . Así que ¡buena suerte!”.
En su mesa de trabajo, Kubrick revisando el material de la película.
Según una leyenda de Hollywood, 2001 fue inicialmente un gran fracaso: tras ser rechazada por los críticos e ignorada por el público, estaba al borde de desaparecer de las salas de exhibición cuando la descubrieron “muchos jóvenes de esos que fuman cigarrillos raros”, según dijo Keir Dullea. Algo de cierto hay en la historia.
Como Dullea decía de las proyecciones previas, “la gente salía de la sala y se preguntaba: ‘¿Qué es esta sarta de disparates?”, y las primeras críticas tendían al comentario tibio, ligeramente negativo. En The New York Times,Renata Adler escribió que 2001 ejercía “una fascinación aburrida un tanto especial”. Pero desde el primer momento la película tuvo un gran éxito entre el público joven.
Según Variety, la venta de entradas superó en un 30% al Doctor Zhivago (1965) , de David Lean, el mayor éxito de MGM hasta la fecha en toda la década. La película de Kubrick ganó un Oscar por sus efectos especiales —concedido únicamente al director, según las reglas entonces establecidas— y recibió nominaciones para la dirección, el guion original y la dirección artística. El premio al mejor director fue un honor que Kubrick nunca recibió, a pesar de las cuatro nominaciones que obtuvo a lo largo de su carrera.
Si se me permite añadir una nota personal, diré que soy todo un experto sobre el tema. Era un niño de 10 años cuando vi 2001. No tenía ni idea de qué pensar más allá de que las distancias solitarias y vacías de los viajes espaciales parecían tristes y siniestras; el monolito era a la vez seductor y amenazante; y el final, con los vibrantes timbales de Así habló Zaratustra, de Richard Strauss, detrás de la imagen del niño de grandes ojos y tamaño planetario, me había aterrorizado.
¿Qué “significaba”? ¿Quién lo sabía? Pero la cinta me había llevado… a algún lugar, y sentí la necesidad de seguir dándole vueltas. Leí la novela. Escuché el álbum, el primer LP que compré en mi vida (era un niño un poco raro) . No fui capaz de expresarlo así en aquel momento, pero estaba dándome cuenta de que los filmes podían ser algo más que una diversión al estilo Disney. Algo me había atrapado —el cine— y resultó ser un placer para toda la vida. Y aquí estoy, dando vueltas todavía a 2001: Una odisea del espacio. Habría sido estupendo que se tratara de una base lunar verdadera, si bien la pasión es algo más que un consuelo.
Existe una serie de películas que funcionan (casi) siempre en las reposiciones cinematográficas. Se trata de aquellos filmes que, para decirlo en bruto, «no se entienden», subvierten las normas narrativas y no tienen una sola lectura. Los espectadores piensan, a veces, que la vieron estando cansados o se despistaron y no acabaron de comprenderla, lo que provoca que la revisen una y otra vez para descubrir que, en el fondo, eran ellos quienes debían interpretarla.
Y en eso están. En este grupo podríamos incluir Pink Floyd: The Wall, la filmografía de David Lynch casi al completo y la más mítica de todas: 2001: una odisea del espacio. Estos días, aprovechando que cumple 50 años, se repone en los cines con todos los honores.
Es uno de esos títulos de visión obligada en la pantalla grande, cuanto más mejor, la belleza de las imágenes hipnóticas creadas por Stanley Kubrick se disfruta mucho más desde que se inicia la acción (tras el famoso prólogo con los monos) mientras la nave danza en el espacio al ritmo del Danubio azul hasta el lisérgico y psicodélico desenlace.
La gran pregunta: ¿qué significa el monolito? ¿es una máquina extraterrestre? ¿simboliza a Dios? ¿el origen de la vida? El propio cineasta se resistía a dar una explicación, como mucho remitía a la novela original de Arthur C. Clarke, y afirmaba jocosamente que “si alguien comprende la película la primera vez que la vea, habremos fracasado en nuestro propósito”.
Incluso si el crítico o el filósofo más prestigioso pretenden descifrar sus claves, esa no tiene por qué ser la versión más cierta; muchas veces ni siquiera el propio director sabe lo que quiere expresar y solo quiere sugerir para que el público la interprete. Por eso, la mejor actitud es la de dejarse llevar en este sugestivo viaje espacial y dejar el debate para más adelante. Eso sí, echo a faltar que alguno de los cines que la programa incluya, tras la proyección un cinefórum que sería de lo más interesante.
La discusión también puede versar sobre otro tema más divertido. Recordemos el nombre del ordenador, auténtico protagonista del filme. Se llamaba HAL. Cambiemos estas tres letras por las siguientes en el abecedario. El resultado es IBM!! ¿Es una coincidencia o fue intencionado?
Tuvo varias nominaciones al Oscar pero solo se llevó el de efectos especiales y es que, para la época, era visualmente revolucionaria, y marcó un antes y un después de la ciencia-ficción. Un género habitualmente menospreciado descubrió que casi podría convertirse en un tratado filosófico. Sin 2001 no hubiera existido La guerra de las galaxias ni el cine fantástico contemporáneo sería lo mismo y vista ahora resulta tan moderna como el primer día. Un clásico eternamente joven.
Stanley Kubrick explicó el enigmático final de ‘2001: una odisea del espacio’ en una insólita entrevista descubierta hace poco.
Increíble pero cierto. Stanley Kubrick explicó el final de ‘2001: una odisea del espacio’, una de las películas más enigmáticas de la historia del cine. Y lo hizo de una forma insólita: en una rara entrevista telefónica para un documental japonés sobre fenómenos paranormales. Alucinante. Los japoneses siempre por delante del resto.
Estrenada hace más de 50 años, ‘2001’ continúa fascinando y generando debate, en gran parte porque no se resuelven los grandes misterios de la película, de qué iba todo eso del monolito y la habitación a la que llega Dave (Keir Dullea). Kubrick nunca quiso aclararlo, dando pie a numerosas interpretaciones y teorías. Dos décadas después de su muerte, se ha hallado en YouTube este auténtico tesoro para los cinéfilos que arroja luz sobre las intenciones del genial cineasta.
El vídeo es material bruto grabado en los años 80 para un documental televisivo que no llegó a emitirse, donde Jun’ichi Yaoi investigaba si se había producido algún tipo de actividad paranormal en el rodaje de ‘El resplandor’. La grabación, inédita, acabó en una cinta VHS subastada en 2016 a través de eBay y comprada por un ufólogo, que más tarde la subiría a Internet para deleite de todos nosotros.
Jun’ichi Yaoi tuvo la extraordinaria oportunidad de hablar con Kubrick y, durante la conversación, aprovechó para preguntarle por el desenlace del film titulado allí como ‘Space Travel 2001’, que ha dejado confundido al público japonés (y a todo el mundo, en realidad). Por suerte, el cineasta, conocido por su carácter reservado, decide abandonar por primera vez el secretismo en torno a su obra maestra y le responde con toda la amabilidad del mundo:
«He intentado evitar hacer esto desde que salió la película. Cuando simplemente dices las ideas suenan tontas, mientras que si son dramatizadas uno las siente, pero lo intentaré. Se suponía que la idea era que [Dave] es atrapado por unos entes parecidos a dioses, criaturas de pura energía e inteligencia que no tienen presencia o forma.
Lo ponen donde supongo que podrías describir como un zoo humano, para estudiarlo, y toda su vida pasa desde ese punto en esa habitación. Y no tiene sentido del tiempo. Parece simplemente que pasa como lo hace en el film.
Ellos eligen esta habitación, que es una réplica muy imprecisa de arquitectura francesa. Deliberadamente imprecisa. Porque se estaba sugiriendo que tenían alguna idea de algo que él podría pensar que era bonito pero no estaban seguros del todo. Igual que no estamos totalmente seguros de qué hacer en los zoos con los animales, intentar darles lo que piensan que es su entorno natural.
En todo caso, cuando acaban con él, tal como ocurre en tantos mitos de todas las culturas del mundo, es transformado en una especie de ser superior y enviado de vuelta a la Tierra. Transformado en una especie de Superhombre. Sólo podemos suponer lo que pasa cuando vuelve. Es el patrón de muchas mitologías, y eso es lo que intentábamos sugerir.»
Maravilloso. Creo que con las pocas pistas que deja ya es fácil entender todo lo que pasa en la película y que antes no quedaba muy claro. En realidad no dice nada especialmente sorprendente, cualquiera que haya visto la película un par de veces y tenga un poco de imaginación (o haya leído ciencia-ficción) puede suponer lo que pretendía plasmar Stanley Kubrick. Personalmente, el único detalle que me ha llamado la atención es la idea del zoo, me parece brillante.
‘2001: una odisea del espacio’ fue reestrenada en cines con una nueva copia restaurada bajo la dirección de Christopher Nolan, que presentó su controvertida versión en el Festival de Cannes, coincidiendo con el 50º aniversario.
La historia de Venzone está marcada por el siglo XIV, como la de tantos pueblos en Europa Central y, especialmente, en Italia. En esta localidad de la región de Friuli-Venecia, que actualmente cuenta con 2.257 habitantes, la peste negras hizo estragos. Cuando la enfermedad llegó, la muerte colapsó los cementerios. Murieron tantas personas que fue imposible enterrar todos los cuerpos en los espacios habilitados en la época para ello.
El lugar donde fueron a parar algunos de aquellos cadáveres fue el sótano de la capilla de San Miguel, a las afueras del pueblo. Desde hace siglos, los vecinos y vecinas de Venzone viven con los restos casi intactos de aquellos antepasados como si de un milagro se tratase. El fervor que narra una historia única.
En 1647 en la catedral de Venzone, se hizo un descubrimiento que cambiaría su historia para siempre. Uno de los cuerpos enterrados desde hacía décadas en las tumbas del «Duomo» (Catedral cristiana) salió a la luz en un estado de conservación tan sorprendente, que fue considerado un milagro. Con posterioridad se fueron rescatando mas momias, e incluso el mismo Napoleón visitó la cripta. Inmediatamente los familiares de los fallecidos e incorruptos asumieron la santidad de su obra. Había nacido el mito del milagro.
Se han paseado con ellos, han comido con ellos, han cuidado y venerado los huesos de lo que un día fueron 42 personas con 42 historias que ahora trazan una misma: el misterio de los cadáveres perfectamente momificados que siglos después de su muerte volvieron a las calles del lugar donde vivieron.
Hasta hace escasos años, nadie entendía por qué y cómo las paredes que albergaron los cuerpos de sus ancestros durante tanto pudieron protegerlos tan bien de la propia descomposición del tiempo. Tenía que ser una señal divina.
Habían pasado 300 años desde la pandemia de peste más devastadora de la historia de la humanidad, cuando en 1647, durante la reconstrucción del templo donde permanecían los ataúdes, encontraron uno de los cuerpos en una tumba del siglo XIV. La casualidad llevó al asombro de todo el pueblo, que no pudo más que acercarse a la momia «natural» y ofrecerle su respeto.
Le llamaron el jorobado -”la mummia del Gobbo»- porque la postura petrificada de su anatomía había curvado en exceso su espalda. Era un antiguo miembro de la familia Scala, los mecenas de las obras de la misma catedral donde yacía. «Un misterio milagroso»
El milagro de la Hypha bombycina Persoon
A aquella momia, a la que más tarde apodaron «la mummia del Gobbo» o «el Jorobado» por la postura que presenta, se unieron muchas más descubiertas durante los siglos XVIII y XIX. Estaban tan conservadas que aún se les identificaban diferentes rasgos que las diferenciaban. Aquellas momias no habían pasado por ningún proceso de conservación, más bien al contrario: fueron olvidadas en un sótano húmedo, apiladas unas sobre otras. Pero algo los momificó.
Durante cientos de años, un misterio rodeó a la catedral de Venzone. En lugar de descomponerse, los cuerpos enterrados en las tumbas debajo de la catedral se conservaban perfectamente y aún eran reconocibles décadas después.
En la actualidad, existen una serie de estudios científicos que han resuelto la gran pregunta: se trata de la acción de determinados hongos. Así lo apuntan desde el propio portal de turismo de la localidad: “La momificación natural de las Momias de Venzone se debe a las particulares condiciones ambientales que se dieron en algunas tumbas de la Catedral en las que se desarrolló la Hypha bombicina Persoon, un moho con la propiedad de deshidratar los tejidos inhibiendo la descomposición”. Una certeza que ahora se mezcla con la certeza pasada de
En concreto, los cuerpos datan de una época que va desde 1348 hasta 1881, aseguran desde el portal, año este último en el que se recuperó el cementerio del interior de la Catedral y se colocó en el sitio actual, fuera del casco antiguo. Según apuntan, «el proceso de momificación de los cuerpos ocurrió durante el primer año tras su entierro».
Entre la fuerza conjunta del pueblo y el turismo
Pero aún quedaba mucho para saberlo un siglo atrás. Entra la gente del pueblo había despertado una fuerza conjunta por recuperar la memoria genealógica y comunicarse con sus seres queridos fallecidos que seguían allí. En 1845, las momias fueron colocadas en una Cripta de la Catedral a la Capilla Superior. Hasta ella acudieron a menudo durante años los vecinos y vecinas, pero también turistas.
Panteón de momias. Las Momias de Venzone pertenecientes a difuntos entre los siglos XIV y XIX,
La historia de Venzone pasó, como sus momias, desapercibida hasta mediados del siglo XX. Nadie conocía la tradición de este pueblo aislado entonces de grandes ciudades y otros pueblos. Un día, de manera accidental, el fotógrafo estadounidense Jack Birns perdido entre las montañas encontró las casas de aquel lugar.
Cuando llegó a sus calles, encontró que las personas habían hilado sus vidas con las de unas momias. No tardó en poner al pueblo en escena para tomar unas fotografías que lo dieron a conocer. Las fotos de las momias de la aldea de Venzone se convirtieron en un fenómeno en todo el mundo tras su reportaje para la revista ‘Life’.
La catedral fue construida en 1338 por el maestro Giovanni, de estilo gótico. Destruida por el terremoto de 1976. Las momias que sobrevivieronmilagrosamente de nuevo de entre los escombros (40) fueron trasladadas al Museo.
De los temblores solo pudieron salvarse a 15 momias. Ahora, se guardan protegidas en la Cripta del Cementerio Capilla de San Miguel, ubicada en el cementerio de la Catedral de S. Andrea Apostolo. Solo cinco de ellas están expuestas.
Salud y Medicina(Carles Geli (EP)) — El periodista Patrick Radden Keefe denuncia los mortales engaños de la industria farmacéutica con los analgésicos opiáceos en ‘El imperio del dolor’. “El mercado ha secuestrado la medicina en EE UU y la corrupción ya no se puede frenar”, asegura el autor del aclamado ‘No digas nada’.
La promoción de El imperio del dolor (Reservoir Books) está resultando “incómoda” para el periodista estadounidense Patrick Radden Keefe (Dorchester, 45 años). “En las presentaciones en EE UU, viene gente al final y me dice: ‘Tras leer su libro, no pienso vacunarme de la covid-19, ya no me fío de las farmacéuticas”, reconoce en la capital catalana, donde ha hecho lo propio esta semana en el Centre de Cultura Contemporánea de Barcelona y, después, en la Fundación Telefónica y la Feria del Libro, en Madrid.
A él le inyectaron la de Pfizer, laboratorio que aparece en la investigación como responsable, en los años cincuenta, de anuncios sobre medicamentos avalados por médicos… que no existían. El ideólogo de aquella campaña fue el galeno Arthur Sackler, faro de una saga farmacéutica que acabó creando en 1995 el OxyContin, puerta de entrada de los temibles opiáceos para luchar contra el dolor… con receta médica.
Desde entonces, más de 400.000 muertos por sobredosis y millones de adictos solo en EE UU. Una plaga. La otra cara: 35.000 millones de dólares en ventas (unos 30.000 millones de euros) y más de 13.000 millones de dólares (unos 11.000 millones de euros) de beneficios para la familia Sackler.
En el rostro de Radden Keefe —ligeramente sonrosado; ojos azul claro, barbilampiño, pelo corto que somete incipientes rizos angelicales— se condensan tanto su capacidad para que le hagan confesiones inauditas como su disciplina para recabar hercúleamente información (200 entrevistas, 40 cajas de documentación, 58 páginas de notas después de tres años de labor, en su último libro) y que dan pie a modélicas piezas de periodismo de investigación como la exitosa No digas nada, sobre las viejas luchas cainitas en el seno del IRA, o ahora El imperio del dolor.
Ambos le han convertido en uno de los reporteros más reputados del momento. Estética y rigor, afabilidad y dureza, que mutan en apasionantes temas que se antojan áridos y muy alejados del lector medio pero que, tras pasar por su tamiz, convierte en fascinantes relatos de factor humano, como vuelve a demostrar con unas pastillitas.
Arthur y Richard, una historia americana. “Me encanta por paradójico: busca la inmortalidad retando a la muerte como médico y a la humanidad queriendo dejar huella; es como un personaje de Saul Bellow, lo quería todo, incluso lo más difícil: casar su pasión por la medicina con el comercio”, dice Radden Keefe de Arthur Sackler, fundador del nocivo imperio farmacéutico. “Encarna el sueño americano: en una generación, pasa de emigrante con las manos en el bolsillo a multimillonario”, resume.
Hijo de un judío que desembarcó en Nueva York en 1904, estudiante de medicina con libros de segunda mano, mayor de tres hermanos a los que pagó su misma carrera, acabó trabajando y adquiriendo una agencia de publicidad especializada en productos farmacéuticos. Desde ahí, en 1963 logra que el tranquilizante Valium sea el primer fármaco que llegue a los 100 millones de dólares de ingresos (expedido en 60 millones de recetas).
Arthur cambia reglas y cobra por bonificaciones según ventas; además, a través de revistas como Medical Tribune, que llegan a un millón de médicos de manera gratuita (logra que las paguen los laboratorios), “informa” a los galenos de que los tranquilizantes menores no crean adicción; si acaso, el paciente necesita más dosis o, en su defecto, este ya arrastra una dependencia patológica previa. “Sentó las bases ideológicas y comerciales de toda la dinastía”, resume hoy el periodista.
El sobrino, Richard, culminará el proceso: Purdue Frederick, la pequeña empresa farmacéutica que en 1952 compró su tío, inventará un envoltorio para pastillas que funciona como un gota a gota, dosificando su contenido. Eso es lo que aplicará a una sustancia, la oxicodona, derivada de la heroína, para evitar riesgos de adicción.
Arthur se hizo tan rico (175 millones de dólares en 1986, según Forbes) como invisible filántropo: su nombre no consta en ninguna de sus empresas pero el misterioso apellido lucía en exclusivas salas del Metropolitan Museum de Nueva York (Met) o de la Smithsonian, fruto de entender la filantropía (era un coleccionista compulsivo) no como obra benéfica sino como trato comercial.
Richard, sin embargo, convirtió a la familia en multimillonaria con el OxyContin, pero también indiferente y ajena al sufrimiento que causaba su adicción y a las más de 2.500 demandas civiles que les interpusieron. ¿Un retrato de la evolución del capitalismo?
“Si bien la primera generación llevaba consigo la semilla del mal, aún se movía por parámetros de altruismo, ambición más o menos sana e innovación; la segunda ya creció rica y se mostró más interesada en sacar dinero que en diversificar la firma; pero en la tercera hay ya casi solo avaricia: son una mala fotocopia de una fotocopia”, asevera Radden Keefe.
Arthur M. Sackler, el fundador del imperio farmacéutico.
Por un plato de 20 dólares. El éxito de los Sackler no se entiende sin el descubrimiento de una empresa de análisis de mercado farmacéutico propiedad de la familia: los médicos interiorizaban que la oxicodona (opioide sintetizado ya en 1917) era más suave que la morfina, lo que derrumbaba su reticencia a recetar a sus pacientes esa sustancia por temor a que cayeran en la adicción. Hasta entonces, la morfina se reservaba para enfermos terminales de cáncer.
Purdue no les sacaría del error, al contrario: insistía en que su innovador dosificador evitaría, además, el riesgo de potenciales dependencias. No repararon en gastos. 700 vendedores visitaron a más de 100.000 galenos, mayormente de medicina general por su poca experiencia en la prescripción de opiáceos para el tratamiento del dolor, campo que era una mina de oro: en 1994, uno de cada tres norteamericanos sufría dolor sin tratamiento, especialmente en áreas rurales y mineras que, casualmente, fueron las que más frecuentaron los vendedores de OxyContin.
Purdue publicó un sinfín de artículos en revistas de apariencia oficial asegurando que solo un 1% de los pacientes desarrollaría adicción, aunque eso nunca se verificó científicamente previamente. En cinco años, organizaron más de 7.000 seminarios para sanitarios, pagados por la empresa. Porque los estudios demostraban que, a partir de comidas de 20 dólares, la predisposición de los médicos a recetar algo cambiaba, aunque ellos lo negasen.
Solo en comidas, la empresa gastaba nueve millones de dólares. Los que eran invitados a congresos de fines de semana prescribían el doble de producto de media que los que no. En 1999, el fármaco generaba ya 20 millones de dólares por semana.
Mercado negro de pastillas. Richard Sackler logró que el OxyContin fuera aprobado en diciembre de 1995 por la autoridad sanitaria de EE UU, la FDA, en tiempo récord: 11 meses y 14 días. Una de las claves: personal de Purdue ayudó a la FDA a formular los estudios clínicos sobre la eficacia y seguridad del fármaco. Fueron necesarios 30 borradores hasta el redactado final. “Se llegó a escribir en el prospecto: ‘Se cree que…’ y, en los juicios posteriores, se echaron la culpa del redactado unos a otros”, fija Radden Keefe.
El responsable entonces de la FDA acabaría en Purdue, con un sueldo de 400.000 dólares el primer año. La contratación de miembros de la Administración sanitaria sería habitual, al igual que la de excargos de Justicia de EE UU y consultores de postín como el exalcalde de Nueva York Rudolph Giuliani, que ayudarían a los 18 abogados que tenía la farmacéutica en plantilla. Los iban a necesitar: a los dos años de comercializarse el OxyContin, los vendedores alertaron de que los médicos detectaban una alta dependencia del fármaco y un creciente mercado negro de recetas y pastillas, que los consumidores machacaban para neutralizar el dosificador de la pastilla. Una nueva droga de moda… que se obtenía con prescripción médica.
En Purdue, donde supieron de esas prácticas y efectos casi desde el primer día, siguieron vendiendo el producto y prohibieron a sus vendedores dejar rastro por escrito de esos incidentes. “Podía ser peor”, dijo Richard Sackler al saber de 59 muertos por intoxicación en un solo Estado. La empresa llegó a pagar 50 millones de dólares a un bufete de abogados para defenderse y lograr que la Fiscalía General del Estado rebajara cargos o hiciera desaparecer el nombre de los Sackler de los pleitos.
Un sistema corrupto. “El comercio, el mercado, ha secuestrado la medicina en EE UU y la corrupción ya no se puede frenar: el libro es la historia de una familia única, pero también la de un sistema que ha permitido todo esto”, afirma Radden Keefe.
“Todo el sistema está corrupto: la industria farmacéutica está impulsada por pingües beneficios económicos y no está regulada como debería: los gobiernos están cautivos de esas firmas, trabajan de la mano con ellas, están conchabados con las empresas que deberían controlar; aquí hablamos de un fármaco que generó 35.000 millones de dólares y no hay nada que una cifra así no pueda corromper”, denuncia. Y recuerda que el lobby de las farmacéuticas gasta ocho veces más que el armamentista para presionar a los Estados y legisladores en su favor.
“Los opiáceos matan hoy a más gente que las armas en EE UU, que tienen un tráfico muy descontrolado, pero el de los opioides no está mucho más lejos; son peligros distintos, como el del influjo desinformativo de las tecnológicas, pero las modalidades de influencia de todos esos lobbies sí son muy parejas”. Angustiante en estos tiempos de covid-19: “Ya vemos que las farmacéuticas no han querido ni hablar de liberar licencias contra la pandemia… No hay que ser ingenuo con ellas, pero tampoco tan radical como para no vacunarse”, agrega.
Bailar con el periodismo de investigación. “Mi obsesión es siempre averiguar quién y cómo se explica la historia, quién y cómo se construyen los relatos”, dice el periodista sobre sus trabajos. “No digas nada es una batalla por quién impone los diferentes relatos del pasado del IRA; cuando publiqué en The New Yorker en 2017 mi primer artículo sobre el tema, a pesar de que ya se sabían sus prácticas, la familia Sackler era socialmente aplaudida, su nombre estaba en los museos, pero no aparecía en los juicios: habían reescrito la historia, tenían el poder del relato”.
Pastillas de OxyContin en una farmacia de EEUU.
Radden Keefe siempre empieza sus reportajes con las personas, nunca con ideas o tesis abstractas. “No me hable de astrofísica sino de un astrofísico concreto y de sus dilemas; la técnica es como la de Virgilio con Dante, que le guía por el infierno: si hay un buen personaje, yo lo seguiré”. Y el lector, con él. Luego está la siembra estratégica de cifras y detalles: “De pequeño me encantaban las fábulas cargadas de símbolos y objetos y como lector y escritor busco esos detalles que destilan una historia; si los sabes reconocer, es como un hallazgo arqueológico y son oro puro para la narración, que luego solo has de vestir”.
Su tercera arma es la reconstrucción milimétrica de los hechos, incluyendo lo que pasa en la cabeza de cada protagonista. “Hay que generar intimidad: si el lector ve el personaje de lejos, con un catalejo, eso no funcionará. Pero nunca imagino nada, ni una sola de las palabras; de mi bolsillo pagué a una persona para que verificara todas las declaraciones y datos que empleo en el libro y a la familia Sackler, que se negaron a verme, les envié más de un centenar de preguntas”.
Fan incondicional de reporteros como David Graham (que le asesoró para No digas nada) y Katherine Boo, admite que hoy trabajar en The New Yorker le convierte en un privilegiado del oficio: “Puedo escoger los temas, tengo seis meses al menos para hacerlos, escribir 15.000 palabras y viajar sin demasiadas limitaciones; pero si bien soy consciente de que el modelo de negocio del oficio está cambiando, la revista hoy no pierde dinero con este periodismo y aún se venden muchos libros, y en papel”.
Pero son malos momentos: “En EE UU lo ha pasado mucho peor la prensa local, donde han desaparecido cabeceras que hacían una gran labor de investigación en su área. En cualquier caso, yo bailaré con este tipo de periodismo mientras haya música”.
The New York Times(E.Goldberg) — Como una milenial con el hábito de chismear por TikTok, Jessica Fain sabía que los jeans ajustados y los peinados con raya al costado iban paso firme hacia la extinción.
Pero cuando Fain, que trabaja como gestora de productos en una gran empresa tecnológica, se enteró de que algunos de sus emojis favoritos también enfrentaban la jubilación —en concreto, esa cara que se ríe hasta las lágrimas— decidió buscar el consejo de sus colegas más jóvenes.
“Me enteré de que este emoji ya no está de moda entre la juventud”, dijo Fain, de 34 años, en un canal de Slack.
“Sí, yo solo uso ese emoji en el trabajo para verme profesional”, recuerda que le respondió un empleado más joven. “Lamnto tnr q dcirtelo Jess”.
Fain es lo suficientemente mayor como para recordar cuando los miléniales determinaban lo que estaba de moda: los enterizos, el color rosado claro, la cerveza artesanal, Netflix y chill.
Ahora, gracias a sus colegas, tiene la premonitoria sensación de que le espera su tarjeta de la Asociación Estadounidense de Jubilados.
De forma sutil, pero innegable, como suelen ser los cambios generacionales, hay una nueva generación de empleados que determina las normas y estilos del lugar de trabajo.
Y no tienen reparos en cuestionar no solo el uso de los emojis, sino todos los modos anticuados de sus jefes un poco mayores, desde sus opiniones sobre la política en la oficina hasta su propia obsesión con el trabajo.
“Estoy muy seguro de que no soy cool”, dice Andy Dunn, de 42 años, cofundador de la marca de ropa de lujo Bonobos, que en su día fue el uniforme de cierto tipo de hombres miléniales. “He llegado a aceptarlo”.
Es una línea de fractura que atraviesa sectores y temas. En una empresa de venta al por menor con sede en Nueva York, los directivos se angustiaron al encontrarse con empleados jóvenes que querían tiempo libre remunerado cuando sufrían ansiedad o cólicos menstruales.
En una empresa de suplementos, una trabajadora de la generación Z se preguntaba por qué se esperaba que se comprometiera con una jornada estándar de ocho horas cuando podía terminar su lista de tareas antes de la tarde. En una empresa de biotecnología, el personal de nivel básico delegaba tareas al fundador.
Y en todos los sectores y empresas de reciente creación, los miembros más jóvenes de la fuerza de trabajo han exigido lo que consideran un cambio largamente esperado para pasar de la neutralidad corporativa hacia una expresión más abierta de los valores, ya sea a través de ejecutivos que muestran sus pronombres en Slack o que se pronuncian a favor de las protestas por Black Lives Matter.
“Estas generaciones más jóvenes están descifrando el código y dicen: ‘Oigan chicos resulta que no tenemos que hacerlo como estos viejos nos dicen que tenemos que hacerlo’”, dijo Colin Guinn, de 41 años, cofundador de la empresa de robótica Hangar Technology. “‘Podemos hacer lo que queramos y tener el mismo éxito’. Y nosotros, los mayores, decimos: ‘¿Qué está pasando?’”.
Que los veinteañeros se exasperen ante los hábitos de sus mayores es una tendencia tan antigua como Xerox, Kodak y el rock clásico, pero muchos empresarios dijeron que hay una nueva audacia en la forma en que la generación Z impone sus gustos. Y algunos integrantes de la generación Z, definida como los 72 millones de estadounidenses nacidos entre 1997 y 2012, o simplemente como cualquier persona demasiado joven para recordar el 11 de septiembre, se apresuran a afirmar esta caracterización.
Ziad Ahmed, de 22 años, fundador y director ejecutivo de la empresa de mercadeo para la generación Z llamada JUV Consulting, que ha prestado su experiencia a marcas como JanSport, recuerda haber intervenido en una conferencia en la que una mujer de la generación Z, empleada novata, le dijo que no sentía que el mercadeo de su empleador reflejaba plenamente sus valores progresistas.
“¿Cuál es tu consejo para nuestra empresa?”, preguntó la joven.
“Que te hagan vicepresidenta”, le dijo Ahmed. “En lugar de pasante”.
La generación Z no duda
Andy Dunn se apoya en sus empleados más jóvenes para que le ayuden a estar al día con las sensibilidades de la generación Z.
A partir de mediados de la década de 2000, el paso de los miléniales de la universidad al lugar de trabajo provocó una avalancha de columnas de consejos sobre la contratación de miembros de la testaruda generación.
“Estos jóvenes te dicen a qué hora es su clase de yoga”, advertía un segmento de 60 Minutes en 2007 titulado “Los miléniales están llegando”.
Con el tiempo, esos miléniales se convirtieron en directivos, y los espacios de trabajo se remodelaron a su imagen y semejanza.
Hubo carteles de #GraciasAdiosEsLunes pegados en las paredes de WeWork.
Hubo el otrora anunciado ascenso de la SheEO que se suponía sería el futuro de la directora ejecutiva (CEO).
Los miléniales señalan que, para una generación de trabajadores que se integró a la fuerza laboral durante y después de la crisis financiera de 2008, y que se sintió afortunada de conseguir cualquier tipo de trabajo, no es sorprendente ver que se atribuya especial importancia al “ajetreo”.
Los integrantes de la generación Z, por su parte, están comenzando sus carreras en un nuevo momento de crisis, en medio de una pandemia que ha cambiado las horas, los lugares y las formas en que podemos trabajar. Una encuesta realizada en otoño de 2021 por la empresa de software de selección de personal RippleMatch entre los candidatos de la generación Z descubrió que más de dos tercios deseaban trabajos que se mantuvieran indefinidamente a distancia.
Las fricciones generacionales son ahora especialmente evidentes en las empresas dirigidas por un grupo demográfico mayoritariamente milenial.
Gabe Kennedy, de 30 años, fundador de la marca de suplementos herbales Plant People, se dio cuenta, al reclutar a empleados de la generación Z, de que algunos no tenían interés en los rígidos hábitos de trabajo que eran naturales para su equipo de diez personas, en su mayoría mileniales. Él y su cofundador estaban acostumbrados a pasar las noches en la oficina obsesionados con los comentarios de los clientes y compartiendo comida china que habían pedido a domicilio. Sus empleados más jóvenes preferían establecer sus propios horarios.
Kennedy entrevistó a una candidata de la generación Z para un puesto a tiempo completo que preguntó si podía dejar de trabajar por el día una vez que hubiera realizado las tareas que se había propuesto. Le respondió que se esperaba que su función fuera de nueve a cinco.
“Las generaciones anteriores estaban mucho más acostumbradas a marcar tarjeta”, reflexiona Kennedy. “Era: ‘Subo la escalera del éxito y consigo mi pensión y mi reloj de oro’. Luego, para los miléniales era: ‘Sigue habiendo una oficina, pero puedo jugar al ping-pong y beber café nitrogenado’. Para la siguiente generación es: ‘Válgame, puedo ganarme la vida publicando en las redes sociales cuando quiera y como quiera’”.
Ali Kriegsman, de 30 años, cofundadora del negocio de tecnología minorista Bulletin, no estaba segura, en el pasado, de cómo responder cuando sus empleados de la generación Z insistían en tomarse días libres por cólicos menstruales o por salud mental: “Oye, me desperté y no estoy bien mentalmente”, era el típico mensaje de texto. “No voy a ir hoy”. Instintivamente, Kriegsman quería aplaudir sus esfuerzos por dar prioridad al bienestar, pero también sabía que ese tiempo libre remunerado podía perjudicar al negocio.
“Como empresaria, a veces quiero dejar de dirigir a mi equipo porque mi periodo me pone muy hormonal”, dijo. “Pero estoy en una posición en la que tengo que seguir adelante”.
Los directivos, como Kriegsman, entienden el instinto que tienen los trabajadores de la generación Z de proteger su salud, de buscar una cierta separación entre el trabajo y la vida, pero algunos se sienten desconcertados por la manera franca en que se expresan esos deseos. En otras palabras, no están acostumbrados a que se desafíe la jerarquía en el lugar de trabajo.
Lola Priego, de 31 años, directora ejecutiva de la empresa de pruebas de laboratorio Base, tuvo que reírse cuando un empleado de la generación Z le envió un mensaje de Slack asignándole una tarea. Priego lo interpretó como una señal positiva de que su personal de 15 personas no la encuentra intimidante, pero otro integrante de la alta dirección estaba horrorizado.
Polly Rodriguez, de 34 años, directora ejecutiva de la empresa de bienestar sexual Unbound, dijo: “Cuando entré en el mundo laboral no habría delegado en mi jefe. La generación Z no duda en hacerlo”.
Polly Rodriguez, cofundadora de Unbound.
«Estos son tomates políticos»
¿Alguien se ha fijado en los chicos? Hablan de forma diferente, envían más mensajes de texto, llevan la ropa equivocada y siguen enviando mensajes de texto. ¿Se separan alguna vez de sus teléfonos?
Los investigadores llaman a esto el efecto “chicos de hoy” y señalan que ha estado ocurriendo durante milenios. “Es algo natural que la gente tienda a quejarse de todos los que son más jóvenes que ellos, desde los filósofos griegos”, dice Cort Rudolph, psicólogo organizacional.
Cada nueva generación, bautizada por los mercadólogos y codificada por los consultores laborales que venden consejos sobre cómo gestionar la misteriosa juventud, puede parecer a las personas que les precedieron como singularmente centradas en sí mismas. Primero fue la generación del “yo”, luego la del “yo yo yo”.
Sin embargo, muchos directivos creen que ignorar la división entre los jóvenes y los menos jóvenes no es una opción. Esto influye en la contratación. Influye en el mercadeo. Y en el último año, ha dado forma a la manera en que las empresas responden a un país en convulsión.
En junio de 2020, cuando las protestas de Black Lives Matter crecían en todo el país, los canales de Slack de los Estados Unidos corporativos se enfrentaron a su propia forma de ajuste de cuentas. Para Rodriguez, todo comenzó con una llamada telefónica el sábado por la mañana.
La cofundadora de Rodriguez en Unbound, una empresa que vende vibradores, la llamó para decir que su administradora de redes sociales, una empleada más joven, quería saber qué pensaba hacer la compañía para apoyar las protestas. Rodriguez no solía recibir llamadas en fin de semana; sabía que para sus empleados esto significaba un estado de emergencia. Pero también quería tener tiempo para planificar la respuesta del equipo. En pocos días, su empresa contrató a una empresa asesora en diversidad, equidad e inclusión para ofrecer formación a los empleados y puso en marcha una recaudación de fondos para un grupo de apoyo a trabajadores sexuales de color.
Rodriguez es una de las muchas directivas que recuerdan que sus empleados de la generación Z fueron los primeros y los que más pidieron a las empresas que mostraran su apoyo a las protestas tras el asesinato de George Floyd. Tero Isokauppila, de 37 años, presidente de una empresa de alimentación, escuchó a los empleados de la generación Z preguntar si su empresa publicaría un cuadrado negro en Instagram en solidaridad con el movimiento. Elaine Purcell, de 34 años, cofundadora de la empresa de maternidad Oula, recibió un mensaje en Slack de uno de sus trabajadores más jóvenes tras los tiroteos en los spas del área de Atlanta en marzo, preguntando qué podía hacer el equipo en solidaridad con los asiáticoestadounidenses.
Para muchos líderes corporativos, esto invita a una corrección bienvenida después de décadas en las que las empresas guardaban un gran silencio sobre las desigualdades raciales tanto dentro como fuera de sus oficinas. Pero algunos directivos también están luchando para equilibrar las demandas de compromiso político de sus empleados con su propio sentido de lo que es apropiado para sus marcas.
“Hablas con gente mayor y te dicen: ‘Chico, nosotros vendemos salsa de tomate, no vendemos política’”, dice Kennedy, cofundador de Plant People, una empresa con certificación B. “Y luego hay gente más joven que dice: ‘Estos son tomates políticos. Esta es salsa de tomate política’”.
Muchos son conscientes, además, de que un paso en falso puede provocar reacciones negativas o llamadas de atención del personal: “Algunos ex empleados jóvenes están mucho más dispuestos a quemar los puentes”, dijo Rodríguez. “Para mí es una miopía. ¿Merece la pena el peso social de obtener una gratificación en las redes sociales, pero luego destrozar a alguien que podría seguir ayudándote profesionalmente?”.
Dunn, que dejó Bonobos y ahora está fundando una empresa de redes sociales, contrató a una joven Gen Zer para que leyera el borrador de un libro que está escribiendo y le notificara cualquier lenguaje potencialmente insensible o incendiario. En un día, ella había dejado 1100 comentarios en el documento. Dunn también ha empezado a intentar controlar su lenguaje de género en la oficina: en lugar de “chicos”, dice “gente”.
“Caí en cuenta cerca de Juneteenth cuando alguien me dijo: ‘Oye, ¿tenemos el día libre?’. Y yo dije: ‘Oh, claro que sí. Pero no había pensado en ello”, dijo Dunn.
Para Dunn, fue un recordatorio de lo mucho que confía en sus empleados más jóvenes. Domina el idioma milenial, pero eso no significa que conozca todas las sensibilidades de la generación Z.
Se dio cuenta de que ese conocimiento es importante para su balance final. Los empleados de nivel básico pueden regañarlo, pero también saben lo que les gusta a sus pares. “Hay que estar cerca de la cultura”, dice Dunn.
En muchas empresas, los empleados de la generación Z tienen cada vez más libertad de acción para impulsar la cultura interna. Emily Fletcher, de 42 años, que dirige Ziva Meditation, se dio cuenta de que en el retiro de su empresa los más jóvenes eran los que se sentían más cómodos ampliando los límites de lo que se considera una conversación profesional.
Esto se puso de manifiesto cuando el personal participó en un ejercicio que ella llama los “Premios Suffie” y que consiste en sentarse alrededor de una fogata y compartir las fuentes personales de sufrimiento del año pasado, intentando superar a los demás mientras sonaba de fondo una música cursi de premiación. Los miembros de la generación Z, según Fletcher, fueron los que se mostraron más vulnerables al hablar de sus parejas que los engañan o de la soledad de la cuarentena.
“Celebran las emociones humanas, en lugar de tener un marco anticuado de lo que debe ser la empresa”, dijo Fletcher.
La cultura de su empresa se ha relajado aún más, añadió, desde la marcha de su empleado más antiguo, que tenía 48 años. “Ahora todo el mundo se siente seguro para ser un poco más raro”.
Como los miléniales han dejado claro a través de su propio ascenso laboral, lo raro de una generación puede convertirse rápidamente en la nueva normalidad.
“Creo que ya está ocurriendo”, dijo Ahmed, el consultor de la generación Z. “¿Creo que ya controlamos el poder? No. Pero estamos empujando los límites”.
Y por su parte, confirma que el emoji de la risa está muerto: “Es algo irónico, es kitsch. Normalmente diría simplemente LOL”.
RT — Un equipo de científicos de la Universidad de Cambridge descubrió una vulnerabilidad que amenaza a prácticamente cualquier ‘software’, así lo advierten en un artículo publicado este domingo en el que muestran los resultados de su análisis. Paralelamente, los divulgaron en el repositorio Github.
Prácticamente todos los compiladores (programas que ‘traducen’ el código legible para los humanos en un formato comprensible para la computadora) son vulnerables a un ataque en el que se pueden introducir vulnerabilidades específicas en cualquier software sin ser detectado.
La debilidad involucra el estándar de codificación de texto digital Unicode y, más específicamente, su algoritmo Bidi, que maneja la visualización del texto con diferentes órdenes de escritura, como el árabe (que se lee de derecha a izquierda) y el inglés o el español (en la dirección inversa).
«En algunos escenarios, el orden predeterminado establecido por el algoritmo Bidi puede no ser suficiente; para estos casos, se prevén los caracteres de control de anulación«, indican los científicos. Señalan que estos caracteres, que son invisibles, pueden insertarse muchas veces, permitiendo «reordenar las cadenas de manera casi arbitraria».
«Esto da a un adversario un control detallado, por lo que puede manipular el orden de visualización del texto [convirtiéndolo] en un anagrama de su orden lógicamente codificado», advierten los analistas.
Como resultado, el código manipulado puede verse normal para los humanos y, al mismo tiempo, ejecutarse de manera no esperada por los compiladores. Además, no se detectaría durante la revisión de la sintaxis de la programación en la mayoría de los idiomas.
«Nuestra idea clave es que podemos reordenar los caracteres del código fuente de manera que el orden de visualización resultante también represente un código fuente sintácticamente válido«, indican los expertos.
«La primera vulnerabilidad que afecta a casi todo»
De momento, la vulnerabilidad —denominada por los descubridores Trojan Source— ha sido confirmada en las programaciones asociadas con los lenguajes C#, C++, C, Go, Java, JavaScriipt, Python y Rust.
Dado que los caracteres de anulación de Bidi persisten a través de las funciones de copiar y pegar en la mayoría de los navegadores, editores y sistemas operativos modernos, es posible una proliferación incontrolada del ‘exploit’, dijo Ross Anderson, uno de los autores del estudio, al portal Krebs On Security.
«Cualquier desarrollador que copie código de una fuente que no sea de confianza en una base de código protegida puede introducir inadvertidamente una vulnerabilidad invisible», resaltó el experto.
«Esas son malas noticias para proyectos como Linux y Webkit que aceptan contribuciones de personas al azar, las someten a revisión manual y luego las incorporan al código crítico. Esta vulnerabilidad es, hasta donde yo sé, la primera que afecta a casi todo», señaló Anderson.
todolibroantiguo.es/National Geographic(N.Sadurni) — El Codex Gigas (en latín significa «libro grande»), también conocido como Código Gigas, Código del Diablo o Código de Satanás o Biblia del Diablo, es un antiguo manuscrito medieval en pergamino creado a principios del siglo XIII y escrito en latín. Fue considerado en su época como la «octava maravilla del mundo» debido a su impresionante tamaño. Se considera único no sólo por sus proporciones, sino por incluir -algo inaudito en una Biblia- un retrato del mismísimo Satanás.
Descripción de la obra
El libro tiene un tamaño descomunal. Cada página del libro mide 89 cm de alto, 49 de ancho y la obra tiene un grosor de 22 cm. Su peso supera los 75 kilos y contiene 310 hojas de pergamino para lo que se necesitaron las pieles de 160 animales. Todo esto la convierte en el manuscrito medieval más grande que se conserva. Cada página está numerada en el centro del folio recto (cada página tiene dos caras formadas por el folio recto y folio verso), numeración que se hizo posteriormente, con casi toda seguridad en el siglo XVII.Cada hoja está dispuesta en dos columnas, con 106 líneas cada una.
No por nada se llama «Codex Gigas«, que en latín significa «Libro gigante».
Está iluminado con tintas roja, azul, amarilla, verde y oro, tanto en mayúsculas capitales como en otras páginas, en las que la miniatura puede ocupar la página completa. Se encuentra en un excelente estado de conservación, tanto que se puede leer todo el texto que contiene la obra. Se cree que su autor -qeu fue una sóla persona- tardó no menos de 20 años en acabarla.
Y, como los libros de antaño, está hermosamente iluminado e ilustrado con dibujos a color, entre los que se encuentra uno que ocupa toda una página de un personaje que pocas veces encuentra un lugar tan destacado en los textos religiosos: Lucifer.
Historia del Codex Giga
El Codex contiene la Biblia (la versión de la Vulgata, excepto los Hechos de los Apóstoles y el Apocalipsis, que provienen de una versión anterior), el texto completo de la Chronica Boemorum (Crónica checa) de Cosmas de Praga, curas medicinales, encantamientos mágicos, dos trabajos del historiador judío Flavio Josefo (las Antigüedades judías y La guerra de los judíos), las Etimologías del arzobispo San Isidoro de Sevilla, varios tratados sobre medicina del médico Constantino el Africano, un calendario, una lista necrológica de personas fallecidas, y otros textos.
Tal combinación de textos no existe en ninguna otra parte, calificado por Christopher de Hamel, profesor de la Universidad de Cambridge como «un objeto de lo más peculiar, extraño, fascinante, raro e inexplicable».
Es de un precio incalculable, ha sido robado gran cantidad de veces y fue guardado en secreto por un emperador del Sacro Imperio Germano.
A través de su historia, el Codex ha inspirado temor y la obsesión de poseerlo.
Se cree que posee un poder sobrenatural inimaginable ya que el extraño manuscrito, según la leyenda, es obra de un monje escribano que tuvo que vender su alma al diablo a fin de poder escribirlo.
Fecha de creación y autoría de la obra
El nombre del escriba del Codex Gigas no se conoce, pero se ha conjeturado que era el monje Herman, cuyo nombre y apodo inclusus Hermanus monachus aparece el 10 de noviembre en la necrológica. El epíteto inclusus estaba vinculado con la leyenda del libro, se cree que el monje se auto aisló del mundo por penitencia, y se dedicó a escribir el libro como parte de su castigo, pues entonces transcribir un texto sagrado era considerado una forma de redimirse.
Cuenta la leyenda que el monje Inclusus Hermanus Monachus (Herman el Recluso) se halla recluido en su celda del monasterio de Podlažice (en Chrudim, en el centro de la actual República Checa) tras quebrantar uno de sus votos, y por tamaña transgresión es condenado a ser emparedado vivo.
Herman es un benedictino o monje negro que ha tenido que soportar toda clase de castigos y privaciones, pero al que ahora espera un terrible destino, ya que el abad del monasterio ha ordenado que sea emparedado vivo. Para salvarse, Herman propone al abad algo imposible: para honrar al monasterio, se compromete a escribir el códice más grande de su época, en el que incluirá todos los pasajes de la Biblia y toda la sabiduría humana.
Y lo escribirá en una sola noche. Pero incapaz de poder acabar a tiempo la tarea que él mismo se ha impuesto, cercano ya el amanecer, Herman hace un pacto con Satanás para que este guíe su mano y pueda salvar así la vida. El ángel caído aceptó ayudarle, pero le puso dos condiciones: quedarse con su alma y que su imagen apareciera en una de las páginas.
Otras fuentes apuntan hacia Sobisslaus como su autor. Este nombre aparece en una oración a la Virgen María añadida en el margen en el folio 273 recto. Sin embargo, esta oración es de una escritura diferente del resto del manuscrito y se añadió posteriormente durante el siglo XIII.
Tampoco se conoce la fecha exacta de su creación, pero se maneja la horquilla de los años 1204-1230. Esto se fundamenta en la inclución del santo bohemio San Procopio, canonizado en 1204 en el calendario; y en la omisión del rey Ottokar I de la necrología, pues murio en 1230.
Una nota escrita en la primera hoja del Codex Gigas establece a un monasterio benedictino en Bohemia Podlažice, como primer propietario conocido del manuscrito Sin embargo. Es poco probable que este enorme libro había sido escrito en Podlažice, ya que era un monasterio demasiado pequeño y demasiado pobres para llevar a cabo tal empresa, que requiere enormes recursos humanos y materiales. Hasta donde sabemos, ningún otro manuscrito medieval se conserva del monasterio. De todos modos, sin duda fue redactado en algún monasterio de la región de Bohemia. Esto se fundamenta en la inclusión de la crónica de los Bohemios, así como multitud de referencias a ese territorio.
HISTORIA DEL CODEX GIGAS
La maldición del Códice
Con los albores del nuevo día, el abad del monasterio y sus acompañantes entraron en la celda de Herman y cuál sería su sorpresa al ver el Códice terminado, tal como había prometido el monje.
En su interior podía leerse desde una versión vulgata de la Biblia hasta las obras del historiador judío Flavio Josefo, las Etimologías del arzobispo San Isidoro de Sevilla, el texto completo de la Chronica Boemorum de Cosmas de Praga, así como una recopilación de remedios medicinales, encantamientos mágicos y una lista necrológica.
Sus hojas estaban confeccionadas con pieles de animales y, tal como solicitó el diablo, a Herman no se le olvidó representarlo en la página 290. Pero si bien su origen se trata de una leyenda, la existencia misma del Códice no lo es, puesto que el libro existe y se encuentra actualmente en la Biblioteca Nacional de Suecia, en Estocolmo.
Conocido como el Códice Gigas por su enorme tamaño, esta singular obra mide 92 centímetros de alto, 50,5 de ancho, 22 de grosor y pesa 74,8 kilos, y es el manuscrito medieval más grande conocido hasta la fecha.
Primeros siglos
Gracias a la lista de necrológicas que contiene, sabemos que el Códice Gigas pudo ser redactado entre los años 1204 y 1230, y el análisis caligráfico así como de los pigmentos realizado por National Geographic para el documental La Biblia del Diablo indica que fue escrito por una sola persona y que sólo se utilizó un tipo de tinta, elaborada con insectos machacados.
Por su parte, especialistas de la Biblioteca Nacional de Estocolmo han deducido que un trabajo de tal envergadura podría haber ocupado a una sola persona durante unos treinta años de su vida.
En 1295, el monasterio benedictino de Podlažice sufrió graves problemas económicos, lo que obligó al obispo Gregorio de Praga a vender el Códice a un monasterio cisterciense de la localidad checa de Sedlec, y posteriormente pasaría al monasterio de Broumov.
El Código Gigas cuando ya estaba en la Biblioteca Nacional de Suecia, en una imagen estereoscópica tomada en 1906.
En el siglo XV, un tal M. Johannes Frauenberg que acudía a un encuentro de nobles Silesianos en 1477, tiene la oportunidad de ver el libro en la comunidad de Broumov, donde la obra fue escondida huyendo de la guerra. Allí escribiría una carta describiendo el manuscrito.
Siglos después, y obsesionado con el manuscrito, en 1594, el emperador del Sacro Imperio Romano Rodolfo II de Habsburgo tomó prestada la obra (nunca la devolvió) del monasterio de Broumov para añadirla a su espléndida colección de objetos raros y curiosos.
Durante el siglo XVI la obra sirvió como una especie de “album de amigos”. Muchos religiosos de Praga y la cercana Silesia, además de otros laicos escribieron sus nombres en la obra cuando visitaron el monasterio de Broumov. Así aparecen referencias a Fernando I, Rey de Bohemia que estuvo una noche en el monasterio en 1527 o Christopher Schlichtig, un alquimista sueco que estuvo en el monasterio el 26 de septiembre de 1590.
La obra cae en manos de Rodolfo II
El emperador Rodolfo II pronto mostró un interés inusitado por la que ya se consideraba obra del diablo. De hecho, varios de sus consejeros firmaron en el libro en el viaje de vuelta que realizaban desde Polonia.
El emperador Rodolfo II, que era el sobrino del rey Felipe II de España, fue un hombre de gustos extravagantes. Su corte acogía a personajes de la talla del astrónomo Johannes Kepler, pero también por allí pululaba una miríada de magos, alquimistas y profetas autoproclamados. Queriendo imitar a su tío, Rodolfo decidido a reunir una colección que albergara lo que él consideraba las grandes y raras maravillas del mundo.
Finalmente, tras su insistencia en conseguir la obra (y prometiendo que se trataba tan sólo de un préstamo personal) la obra que salió del monasterio el 4 de marzo de 1594. Una nota escrita dice que pasó la noche del 6 de marzo en Nachod en casa de un oficial, Hanuš Buchloveckým llegando el 16 de marzo a Nymburk.
Varias personas decidieron también imortalizar sus nombres en el trayecto, gracias a lo que se conocen todos estos detalles. Nymburk es una ciudad alejada tan sólo 50 km de Praga por lo que debió llegar al dia siguiente a dicha ciudad.
El reinado de Rodolfo II es importante en la historia y en la ciencia. Fue el soberano que no supo impedir la nefasta Guerra de los Treinta Años.
Si bien, la ciencia lo recuerda con respeto y agradecimiento, ya que fue este soberano quien ejerció el mecenazgo sobre Tycho Brahe y Johannes Kepler, y todos los historiadores de la ciencia están de acuerdo en que ninguno de ellos hubiese logrado lo que logró sin el apoyo político y económico de Rodolfo II.
Rodolfo II se interesó por la magia, la alquimia, la brujería, el exoterismo y sobre todo por los objetos y libros extraños.
Su castillo de Praga se convirtió en el centro de reunión científicos serios como Tycho y Kepler y otros menos serios como Giordano Bruno (luego quemado por hereje), John Dee (considerado como un mago negro) y aventureros-estafadores como Edward Kelley.
Promocionó a eruditos de renombre que sentaron las bases de la ciencia y astronomía moderna, así como estudiosos de lo oculto.
Y su excentricidad, además, estaba materializada en unas salas que creó para guardar todo lo que coleccionaba en armarios repletos de curiosidades.
Rodolfo II tenía una enorme habitación llena de libros y manuscritos de magia, alquimia y astrología, pues estos temas eran tanto su pasión como su pasatiempo. La colección que reunió sobre estos temas eran de las mejores y más completas de la historia.
En su colección se podía ver un supuesto cuerno de unicornio, animales mutantes disecados, el esqueleto de un gigante y su pieza estrella: el Códice Gigas también conocido como la «Biblia del Diablo». Declarado loco por su propia familia, Rodolfo II abdicó en 1611, y el Códice pasó entonces a manos de la reina Cristina de Suecia, que lo añadiría a su biblioteca personal.
Era el «Gabinete de las Artes y de las Maravillas» y, aunque nunca sabremos cuántos ni exactamente cuáles objetos raros logró reunir, resaltan manuscritos extraños como el Voynich (un libro ilustrado, escrito en un alfabeto desconocido y un idioma incomprensible) y la vara de Moisés, así como lodo del valle de Hebrón, con el que Dios modeló a Adán.
En Praga, el Codex Gigas fue ampliamente utilizado, como no podía ser de otra forma en la corte de un personaje tan disparatado como enigmático. Así, Jan Huberus Pontanus (a la sazón, secretario de RodolfoII) escribió en 1597 haber examinado con entusiasmo este increible libro para su imperial majestad. La obra y otros objetos sacados del monasterio de Broumov jamás fueron devueltos.
Esta imagen da una idea del gran tamaño del Códice Gigas, cuyas medidas –92 centímetros de alto, 50,5 de ancho, 22 de grosor y pesa 74,8 kilos– lo convierten en una pieza complicada de manipular por los conservadores y expertos que la estudian.
El Codex Gigas cae en manos suecas
En el año 1648, al final de la Guerra de los Treinta Años (1618-1648), el Codex Gigas fue tomada como botín de guerra por las tropas del general sueco Konigsmark, junto a otros objetos de arte de la célebre habitación Kunstkammer de Prague del emperador Rodolfo II de Habsburgo, entrando en la colección de la Reina Cristina de Suecia y guardado en la biblioteca real en el castillo de Estocolmo.
Quizás atemorizada por la supuesta maldición que planeaba sobre todos aquellos que poseyeran la «Biblia del diablo», años más tarde, y tras haberse convertido al catolicismo y abdicado de su trono, la reina Cristina se instaló en Roma, donde se llevó todos sus libros sagrados a excepción de uno: el Códice Gigas, que permaneció en Suecia.
El Códice estuvo a punto de ser pasto de la llamas cuando un incendio devoró el castillo de Suecia el 7 de mayo de 1655. La leyenda cuenta que fue un monje quien lo salvó de la destrucción lanzándolo por la ventana, y cuando este cayó al suelo pareció «aterrizar» sin haber sufrido daño alguno gracias a la maldición que lo protegía. Aunque esto solo es una leyenda, puesto que en realidad a raíz de aquel incidente el Códice sufrió graves desperfectos.
Los soldados también se llevaron el Codex Argenteus, compuesto de letras de plata y oro y creado hacia el año 750, y que actualmente se encuentra en Uppsala (centro de Suecia). Sin embargo, el libro aparentemente no despertó la suficiente curiosidad en la reina pues no fue incluido en el gran número de libros y manuscritos que llevó consigo a Roma tras su abdicación y por tanto, permaneció en el castillo real.
En un catálogo elaborado por Magnus von Celse(1709-84) y publicado en 1751 menciona la importancia del Codex Gigas y afirma que perteneció al mismo Martín Lutero, cosa que sabemos a ciencia cierta era falsa.
La importancia del Códice
Gracias al catálogo elaborado por el historiador y bibliotecario sueco Magnus von Celse, conocemos la importancia que había adquirido el Códice por aquel entonces. Incluso se llegó a afirmar que la obra perteneció al mismísimo Martín Lutero, algo que seguramente es falso.
Para obtener una detallada descripción del Códice Gigas se tuvo que esperar a que Joseph Dobrowský, miembro de la Real Sociedad de Ciencias de Praga, realizara un informe en 1796 en el que se hacía eco de la importancia del manuscrito y de la información que podía aportar a la historia de la región.
Por fortuna el Códice fue restaurado en el año 1819, y en la actualidad se exhibe en la Biblioteca Nacional de Suecia en Estocolmo donde forma parte de la exposición «Tesoros de la Biblioteca». La institución ha digitalizado el manuscrito, que cualquier persona puede consultar en su página web. De este modo, teniendo la oportunidad de ojear el códice más grande del mundo, tal vez uno pueda descubrir si el singular manuscrito realmente está o no maldito, e incluso si es obra del mismísimo Diablo…
Sin embargo, la primera descripción detallada del manuscrito no llega hasta que Joseph Dobrowský (1753-1829), un miembro de la Real Sociedad de Ciencias de Praga y figura de gran importancia en el idioma checo viajó en el verano de 1792 a Suecia en búsqueda de material relevante desde el punto de vista del idioma y la historia del país.
En su informe, publicado en 1796 mencionaba que el Codex Gigas incorporaba importante información de la historia de la región. Cincuenta años más tarde, Josef Pečirka publicó en 1851 un largo y detallado estudio del manuscrito.
En diciembre de 1877 la revista New York Iillustrerad tidning publicó bajo el título “Vannishing Stockholm” un amplio reportaje de la Biblioteca Real Sueca, situada aún en el Palacio Real. En ella se aprecia una foto del Codex Gigas en la que aparece situada sobre una mesa y varias personas examinando el manuscrito a su alrededor. La leyenda de la “Biblia del diablo” comenzaba para el gran público.
Hay otras iníciales decoradas con otros estilos: esta -una I- tiene una ardilla como haciendo de punto.
Desde el siglo XVII, el Codex Gigas salió del territorio sueco sólo en dos ocasiones:
1970: El Codex Gigas sale de Suecia para ir al Metropolitan Museum de Nueva York.
2007: El 24 de septiembre de 2007, después de 359 años, el Codex Gigas regresó a Praga como préstamo de Suecia hasta enero de 2008 (exhibido en la Biblioteca Nacional Checa), protegido por una tapa de madera, fue expuesto al mismo tiempo que otros documentos relacionados con la Edad Media.
Hoy, el misterioso texto religioso con tan perversa reputación está guardado en la Biblioteca Nacional de Suecia en Estocolmo, que en 2015 lo subió a la web para que estuviera al alcance de todos.
Expertos modernos han hecho análisis extensivos de la escritura los cuales muestran que efectivamente un sólo escribano compuso todo el manuscrito.
Los historiadores apuntan a una firma dentro del texto -«hermann inclusis» («Herman el Recluso»)- como evidencia de su solitario autor.
Pruebas de recreación de la caligrafía de la Biblia del Diablo indican que tomaría cinco años escribiendo sin parar, 6 horas al día, 6 días a la semana.
Pero como el posible autor era un monje, sólo podría haberle dedicado 3 horas al día, así que probablemente le tomó años 10 terminarlo.
Eso, sin tener en cuenta que debía hacer los reglones antes de escribir, para que todo quedara derecho, y decorar las páginas después, de manera que pudo haberle tomado entre 20 y 30 años.
Ante tal obra maestra, no sorprende que haya pensado que al crear este tomo masivo el autor de estaba poseído por algo, ya fuera la luz divina o el príncipe de las tinieblas.
Trabajos en el yacimiento de Batallones, en Torrejón de Velasco, Madrid.
El Confidencial(A.Villarreal)/Museo Nacional de Ciencias Naturales(J.Morales/A.Valenciano) — Hace mucho, mucho tiempo, un perro-oso gigantesco subió una loma y se asomó a inspeccionar la entrada de una gruta en busca de un poco de agua que echarse al gaznate. En el promontorio, este hipercarnívoro introdujo el hocico, atraído por la humedad o el olor a cadáver, en la cavidad sombría y cometió un error fatal.
El anficiónido, uno de los mayores depredadores de su era, acabó con sus huesos en el fondo de la cueva sin posibilidad de escapar. En los alrededores de esta trampa, una desértica sabana que nueve millones de años más tarde se convertiría en los alrededores de Valdemoro, al sur de Madrid.
Tras él cayeron otros muchos ejemplares: tigres dientes de sable, mastodontes, leopardos, jirafas, rinocerontes y muchos pequeños vertebrados fueron acumulándose en estas cuevas durante miles de años. Entre medias, el agua entraba transportando materiales que, tras evaporarse el líquido, se quedaban dentro conformando una argamasa rocosa que mantuvo los huesos perfectamente conservados durante millones de años.
Un día, esta y otras cuevas fueron definitivamente sepultadas y preservadas en sepiolita, un tipo de arcilla que hoy se utiliza a menudo como el material que compone el arenero de los gatos.
Esto era, precisamente, lo que buscaban las excavadoras de la empresa Tolsa S.A. en el verano de 1991. Cierto día empezaron a aparecer restos óseos y los responsables de la empresa ordenaron que se tendiera un velo de silencio sobre el descubrimiento, aduciendo que serían de burro, remanentes de una antigua granja. Un empleado de la compañía minera, escandalizado ante la reacción de sus superiores, se hizo con un trozo de quijada y algunas falanges del citado perro-oso.
El hombre las hizo llegar, a través de terceras personas, a manos de Vicente González Olaya, redactor del periódico ‘El País’ especializado en arqueología y patrimonio, que las trasladó a su vez al Museo Nacional de Ciencias Naturales, donde confirmaron el hallazgo.
Huesos de pene de perro-oso prehistórico de hace nueve millones de años hallados en el Cerro de los Batallones.
El periodista acabó publicando la historia el 11 de julio y el secreto saltó por los aires. El silencio no podía durar un segundo más, la Comunidad de Madrid comenzó a presionar y la empresa finalmente decidió cooperar con los investigadores.
Acababa de nacer el Cerro de los Batallones, un yacimiento de fósiles único en el mundo por acumular tantas y tan variadas especies de una misma época, el Mioceno superior —hace entre 9 y 14 millones de años— en un estado de conservación incomparable. Concretamente, se reveló el registro más completo del mundo en carnívoros de esta época.
Aquel directivo de Tolsa, que nunca salió del anonimato, es como el monumento al soldado desconocido de la paleontología española.
Gracias a su traición, y a la posterior cooperación de la minera, algunos de cuyos operarios de excavadora acabaron desarrollando un ojo finísimo para identificar posibles cambios de color en el suelo, han podido identificar diez yacimientos distintos donde se han hallado 25 especies diferentes de vertebrados, algunas ya conocidas pero nunca antes encontradas al completo (solo aparecían fragmentos de huesecillos espolvoreados aquí y allá) y otras nuevas, como el llamado ‘huargo de Madrid’, una especie inédita de perro-oso (‘Ammitocyon kainos’) cuya identificación fue anunciada en junio de este año con un artículo en el ‘Journal of Systematic Palaeontology’.
Reconstrucción 3D del esqueleto de Ammitocyon kainos
«Una de los principales hitos científicos de Batallones, y que más va a aportar en el futuro a la paleontología, es su modelo de los yacimientos, cómo se han formado«, explica Jorge Morales, quien ha dirigido las excavaciones en Batallones durante tres décadas, era por entonces jefe del departamento de Paleobiología del MNCN.
«En este caso todo parte de la erosión: al ser la capa superficial más resistente que el subsuelo, es este el que se erosiona más formando cavidades, pero no las típicas».
A diferencia de las cuevas ‘duras’ formadas con materiales carbonatados, las de Batallones están hechas con sedimentos detríticos, principalmente arcillosos. Estas suelen ser menos resistentes y tarde o temprano suelen colapsar.
En este caso concreto no lo hicieron, sino que se rellenaron con los cadáveres de animales atrapados a lo largo de muchos milenios en una ‘stracciatella’ mineral que los conservaba casi intactos. Estas cavidades de sílex estaban envueltas en sepiolita, un material que atrapa el agua pero no se deshace en barro: por eso precisamente se usa para las camas de los gatos.
El escenario era, por tanto, idóneo. Pero algo más tuvo que pasar. Lo habitual en paleontología es encontrar animales en proporciones parecidas a la pirámide trófica: una grandísima mayoría de herbívoros y algún carnívoro suelto. El lobo y las ovejas, el león y los antílopes. Sin embargo, encontrar un 98% de carnívoros solo podía explicarse mediante la teoría de la trampa.
«Para mí, el mayor hito científico que representa Batallones es que contiene una representación completa de todos los carnívoros que había en aquella época», dice Pablo Pelaez-Campomanes, paleobiólogo en el MNCN que lleva 20 años estudiando, entre otros aspectos, la tafonomía del yacimiento, es decir, tratando de reconstruir cómo murieron esos animales y acabaron dando lugar a un yacimiento tan enorme (hasta el momento llevan identificados más de 20.000 fósiles) para poder entender cómo vivían hace más de diez millones de años en lo que hoy es la meseta castellana.
Los trabajos científicos a este respecto han estado coordinados por la paleontóloga Soledad Domingo, de la Universidad Complutense, como responsable.
A la izquierda, el típico fósil que se encuentra en un yacimiento; a la derecha un fósil extraído de Batallones.
«Hay nueve ‘batallones’ en realidad se han excavado diez, pero en el número ocho no había nada dentro de la cavidad, y cada uno tiene una parte superior con una proporción normal de especies, es debajo cuando aparecen más del 90% de carnívoros», indica. Sus pesquisas también le han llevado a concluir que los carnívoros entraron en los agujeros a por agua, más que a por comida, «porque ahí abajo no hemos encontrado apenas restos de carroña«.
«Los carnívoros entran pero no pueden salir porque la sepiolita húmeda es como jabón, son arcillas expansivas», explica el paleobiólogo. «Los carnívoros son más arriesgados para esas cosas, un herbívoro nunca entraría: piense en esos pasos canadienses que instalan para el ganado».
Siempre tiene que pasar algo
Otros yacimientos en el mundo como el de Messel en Alemania o el de Ashfall (Nebraska, Estados Unidos) fueron consecuencia de un evento trágico o un cataclismo que congeló esa instantánea de cómo era la fauna hace millones de años. En el yacimiento alemán o estadounidense la atribución corresponde a eventos volcánicos y la liberación súbita de gases o cenizas tóxicas cerca de un lago o un pozo en una cueva.
Los animales que acudían a beber morían de inmediato y sus cuerpos se hundían en un agua pobre en oxígeno o bacterias —grandes especialistas en descomposición— y un barro idóneo para la preservación. Pero siempre solían ser de la misma especie, en un caso fueron cérvidos y en el otro un antepasado del hipopótamo. También sucede a veces con mamíferos como los osos, que se quedaron atrapados dentro de la cueva donde vivían al desmoronarse el techo.
Pero en muchos otros casos, los investigadores no lograban atribuir el por qué a un yacimiento, y el ejemplo de Batallones ha supuesto un auténtico tutorial de cómo grandes acumulaciones de diferentes especies pudieron converger en un punto concreto para quedar inmortalizadas. De esta mina de sepiolita en los alrededores han brotado, hasta el momento, entre 20.000 y 30.000 fósiles.
Un macairodontino o dientes de sable de Batallones expuesto en el MNCN.
«En Batallones 1 todavía podría haber más fósiles», dice Morales, «luego hay otros dos yacimientos que excavarlos requiere mucha infraestructura y haría muy cara la excavación, otro que aún no hemos empezado… yo calculo que hay fósiles para otra generación de paleontólogos«.
Cada verano, los investigadores y sus voluntariosos estudiantes solo son capaces de excavar entre 30 y 40 centímetros de suelo. Aún así, la extracción es mucho más rápida que la restauración y clasificación. Es más, quizás sean necesarias varias generaciones solo para tratar todo el material que ha salido hasta el momento y que aún aguarda su turno.
Algunas de las mejores piezas, como los cráneos de dientes de sable o incluso ejemplares al completo, pueden observarse tanto en el propio Museo Nacional de Ciencias Naturales, que este año cumple su 250 aniversario, como en el Museo Arqueológico Regional de la Comunidad de Madrid, que es la propietaria última de todos y cada uno de los huesos que han surgido de estos yacimientos de Torreón de Velasco.
Paquetes y sobres del pasado remoto
‘In situ’, estos naturalistas del pasado remoto hacen paquetes, algunos tan pequeños como sobres donde guardan pequeños huesecillos o incluso egagrópilas, las pelotas formadas por alimentos no digeridos que algunas aves regurgitaron dentro de las cavidades, hasta bloques enormes que esconden un rinoceronte por entregas. Todos son encofrados sobre el terreno con cartón y espuma de poliuretano, un trabajo que antiguamente se hacía con yeso.
Justo al final de ese cuello de botella está Enrique Cantero, del laboratorio de restauración del museo madrileño, que poco a poco y con denuedo trata de convertir los terrones minerales en fósiles impolutos. Para él, más allá de las especies descubiertas, el hito más importante de Batallones es «el estado de conservación» en que han llegado a sus manos huesos con hasta 14 millones de años, y lo dice mientras muestra el fémur de un caballo de tres dedos.
Cantero, en el laboratorio de conservación del museo.
A su lado está el esqueleto de un antecesor de la jirafa, el ‘Decennatherium rex’. Fue precisamente descrito como nuevo para la ciencia en este lugar al sur de Madrid. «El de Batallones 10 es el mejor yacimiento de jiráfidos, se han encontrado maxilares que por su fragilidad siempre suelen destruirse, pero gracias a esto ahora sabemos que tenia el morro largo, eso además de precisar su ‘estética’, el aspecto que tenía, nos da pistas sobre el tipo de alimentación que llevaba o su respiración».
Como las cavidades de Batallones no se formaron todas al mismo tiempo, les ocurre a menudo que empiezan a ver cambios en una misma especie de un yacimiento a otro, y deben dilucidar si se trata de una especie diferente o simplemente que la evolución hizo de las suyas y forzó a un determinado pequeño mamífero a desarrollar una forma levemente diferente en las raíces de sus dientes.
Cantero abre un cajón y extrae una lámina gruesa que contiene los restos de una rana. Tiene varios millones de años encima y sin embargo es idéntica a la última que acaba de nacer en el arroyo más próximo. Sus compañeros de yacimiento están todos extintos o se han metamorfoseado lenta pero salvajemente hacia versiones diferentes. La rana sigue exactamente igual que en el Mioceno superior. Quién necesita evolucionar cuando se adapta tan bien a vivir en el fondo de una cueva húmeda.
Identificada una nueva especie de carnívoro en el Cerro de los Batallones
Investigadores del Museo Nacional de Ciencias Naturales (MNCN-CSIC), el Institut Català de Paleontologia Miquel Crusafont (ICP), la Universidad de Alcalá (UAH), la Universidad de Zaragoza y el Instituto Universitario de Investigación de Ciencias Ambientales de Aragón (IUCA) han descrito la nueva especie de anficiónido Ammitocyon kainos a partir de los restos craneodentales de tres ejemplares excavados en el yacimiento de Batallones-3 (Madrid).
Los fósiles que han permitido describir la nueva especie fueron hallados entre el año 2008 y 2011 e inicialmente asignados al género Thaumastocyon, pero los análisis posteriores y detallados de su dentición han revelado que realmente pertenecen a una especie nueva para la ciencia, desconocida previamente.
Ammitocyon kainos se caracteriza por la longitud y robustez de su mentón y hocico, así como de los incisivos y caninos que contrastan con la ausencia de los primeros premolares y últimos molares.
Además, presentaba unas muelas carniceras muy desarrolladas, con grandes superficies cortantes, y unos molares masticadores relativamente pequeños.
Ambas características se consideran como adaptaciones al hipercarnivorismo (condición que se da cuando más del 70% de la dieta de un animal se basa en la carne), y no están presentes en ninguna especie actual de carnívoro.
Los estudios biomecánicos realizados sobre su mordedura muestran que las distintas áreas de la mandíbula cumplían funciones diferentes.
Mientras que la zona más anterior les servía para agarrar a la presa y arrancar pedazos grandes de carne realizando movimientos bruscos laterales, la parte más posterior se utilizaba casi como una guillotina, que cortarían esta carne en pedazos más pequeños.
“¡Su boca es como una navaja suiza!”, bromea Juan Abella, investigador del ICP y coautor del estudio.
Asimismo, la combinación de las características del aparato masticador con las de su esqueleto no se había observado anteriormente y revela unas adaptaciones ecológicas únicas. Sus patas delanteras y traseras eran robustas y fuertes, sus manos y pies muy cortos, y el equipo investigador estima que Ammitocyon kainos pesaba más de 230 kg.
“Estamos delante de un carnívoro muy especializado”, explica Abella. “Por sus características anatómicas no podía ser un cazador activo ni demasiado ágil, como los actuales cánidos ni félidos. Debía cazar al acecho o aprovecharse de las presas que cazaban otros carnívoros. ¡O ambas!””, dice el paleontólogo.
A. kainos vivió hace unos 9 millones de años y es el último miembro de la subfamilia Thaumastocyoninae que se incluye dentro de la familia de los anficiónidos, popularmente conocidos como ‘perros-oso’, aunque en realidad no están estrechamente emparentados ni con los perros ni con los osos. Esta familia no tiene representantes actuales, pero en el pasado fueron uno de los grupos de carnívoros más numerosos y diversos de los ecosistemas terrestres de Europa y Norteamérica.
Dos de las mandíbulas de Ammitocyon kainos incluídas en el estudio.
“En Batallones 3 coexistió con otros grandes depredadores de más de 150 kg como son el anficiónido Magericyon anceps, el tigre dientes de sable Machairodus aphanistus y el pariente del oso panda Indarctos arctoides, por lo que el papel en el ecosistema de cada uno de ellos debería de estar bastante definido, para ser capaz de soportar dichas especies en la misma área”, explica el coautor Alberto Valenciano, paleontólogo de la Universidad de Zaragoza e IUCA.
El nombre de la nueva especie Ammitocyon kainos significa ‘el perro de Ammit’. Ammit era una deidad egipcia con cabeza de cocodrilo y patas de león e hipopótamo, unos rasgos anatómicos que recuerdan. El sufijo ‘cyon’ significa ‘perro’ en griego mientras que ‘kainos’ significa ‘nuevo’.
Batallones-3, una trampa natural para carnívoros
“Después de 30 años de excavaciones, los yacimientos del Cerro de los Batallones siguen dando gratas sorpresas”, destaca el investigador del MNCN Jorge Morales y coautor del estudio. El primer yacimiento del Cerro de los Batallones se descubrió en julio de 1991 debido a la explotación del terreno para obtener sepiolita. En el año 2001 fue declarado Bien de Interés Cultural como Zona Paleontológica por la Comunidad de Madrid, que ha venido financiando las excavaciones de los yacimientos hasta el presente. En total se han encontrado 9 cavidades con rellenos sedimentarios fosilíferos.
Algunas de estas cavidades se caracterizan por la gran cantidad de carnívoros que contrasta con la ausencia casi total de herbívoros. En Batallones-3 el porcentaje de carnívoros aumenta hasta el 99%, cuando lo habitual en un yacimiento estaría entre el 10-15%. La explicación a este fenómeno reside en su naturaleza geológica. Son cavidades naturales en las que los carnívoros debían entrar en busca de presas o agua y luego no podían salir.
“Pero el interés de los yacimientos de Batallones no solo reside en la calidad y cantidad de los fósiles encontrados sino también en la constatación de nuevos modelos de formación de yacimientos paleontológicos continentales y en el enorme potencial para la realización de estudios paleobiológicos y geológicos de todo tipo”, resume Jorge Morales que ha dirigido las excavaciones paleontológicas de 1991 a 2020.
metalbrother.es(Vpower)/escueladeriff.com — Si buscas en los antecedentes del Heavy Metal la semilla que originó este estilo musical y los historiadores no se ponen de acuerdo. Lo que está más que claro es que hay que buscar los orígenes en los años cincuenta y en el Blues.
Algunos historiadores dicen que el origen del Rock está en el Memphis Blues… el Blues es un estilo que se desarrolló en Memphis entre la década de los alocados años veinte y los años treinta. Pat Hare fue el primer guitarrista de Blues en utilizar distorsión en el año 1954 con el tema «Cotton Crop Blues».
En los años cincuenta y principios de los sesenta el estilo de Pat Hare creó escuela y músicos como Dick Dale o grupos como The Kingsmen, siguieron sus pasos.
La semilla del Heavy Metal procede del Blues de la América confederada pero este estilo musical cogió forma en Inglaterra.
En los años sesenta en Inglaterra estaban muy influenciados por el Blues y bandas como The Rolling Stones, Yardbirds crearon una especie de Blues Rock, al que hay que añadirle un tema fundamental para el desarrollo del metal como fue You Really Got Me de los Kinks.
Estas nuevas bandas tiran de distorsión en las guitarras un efecto facilitado por la creación de nuevos amplificadores y pedales de efectos.
El sonido de guitarra era tan atronador que esto influyó a que también las bandas cambiaran el estilo de sus baterías. Siempre con un equipo con poco bombo, ampliaron la batería para provocar un sonido mucho más potente que no se quedará atrás de la guitarra.
Ahora toca hablar de guitarristas pues ellos son la esencia del Metal. Peter Townsend (The Who), Jeff Beck, Dave Davies (The Who) fueron tres guitarristas en las postrimerías de los cincuenta y década de los sesenta que desarrollaron un estilo diferente al Blues que imperaba por aquella época, mucho más distorsionado y aguerrido.
Estamos en los años sesenta y hay que situarse en la época. Son vientos de cambio.
En 1948 tiene lugar en las Naciones Unidas el primer tratado sobre derechos Humanos.
Estamos instalados en la guerra fría y hay un movimiento de liberación, pacifismo muy importante que se opone a la guerra del Vietnam y en Europa a los dictadores que van cayendo uno a uno.
En cuanto al plano musical nos encontramos con una etapa de experimentación donde se da lugar al Rock Psicodélico, clave para la creación del Heavy Metal.
La banda inglesa Cream fueron los pioneros del Rock Psicodélico, sin ser una banda del todo Psicodélica, sí que puso las semillas.
En Alemania se derivó al Krautrock que es una mezcla de rock psicodélico con combinación de estilos como el Jazz Rock. Destacaron en el país teutón bandas como Popul Vuh, Kraftwerk, Faust, Kluster, Xhol Caravan, Armonia o Eloy.
Hay que reconocerle todo el mérito a Jimi Hendrix, el guitarrista más creativo de todos los tiempos, que con temas como Purple Haze revolucionó por completo la técnica en la guitarra y puso la primera gran piedra para la creación del imperio metalero.
¿Quiénes son los pioneros del Heavy Metal? Está claro las raíces pero no está claro quienes fueron los pioneros, se influenciaron unos a otros y llegaron muchas bandas a la meta juntos, así de claro.
Unos críticos señalan a Black Sabbath y Deep Purple, otros señalan a los Led Zeppelin y otros que buscan una serie nueva de argumentaciones a bandas como Iron Butterfly, Steppenwolf, Vanilla Fudge… pero en mi humilde opinión.
Considero vital en la historia del Rock, Metal y Punk (estilos hermanados) a la banda americana MC5. Una banda que editó tres álbumes del 64 al 72, con un trabajo muy fuerte en la distorsión de la guitarra que dio ideas al proto metal y al Punk, unos olvidados de la historia del Rock.
En 1968 los Blue Cheer editaron el álbum «Summertime Blues», Jeff Beck publicó el tema Helter Skelter y los británicos Pretty Things también se subieron al carro del proto metal. En el saco del proto metal situamos a MC5, The Stooges y por supuesto los Pink Floyd y en el aspecto creativo hay que citar obligatoriamente a los King Crimson.
En 1969 Led Zeppelin debuta con su álbum homónimo, fecha clave. Los riffs de Page y la voz poderosa y aguda de Plant, asentaron el eterno dúo metalero de guitarra vs cantante. 1970 digamos que es la fecha de salida del heavy metal. A los Led Zeppelin se les añaden dos bandas inglesas llamadas a revolucionar el cotarro.
Por una parte los Black Sabbath lanzan su álbum homónimo y los Deep Purple dejan atrás el rock psicodélico para concentrarse en un rock mucho más aguerrido, lanzan el básico y esencial en la historia del metal, el álbum In Rock.
Black Sabbath juega un papel muy importante. La banda creó un estilo propio. Muy influenciados por otros grandes olvidados que merece la pena recordar, los Coven. La década de los sesenta fue la explosión del satanismo en Estados Unidos liderado por Anton LaVey.
La banda Coven liderada por Jinx creó una especie de rock satánico que influenció de forma decisiva a los Black Sabbath en la composición de sus letras. En el plano musical, Iommi tuvo un accidente con una presa en una fábrica y utilizaba una prótesis para tocar la guitarra, él creó una afinación para el Heavy Metal mucho más grave.
Obligatorio citar a dos bandas completamente olvidadas en la historia del Heavy Metal. El primer riff metalero corresponde a los galeses Budgie, su importancia en el heavy metal resulta clave.
Ellos con el tema Breadfan editado en 1973 no crearon el primer riff de auténtico Heavy Metal y no de Proto Metal como hasta ahora, sino que dieron el pistoletazo de salida a la Nwobhm…. esta revolución musical en Inglaterra de bandas de metal melódicas se debe gracias a Budgie.
También resulta imprescindible mencionar a los australianos Buffalo, que desarrollaron una especie de Proto Metal, Doom y Stoner a la par que los Black Sabbath en Australia, pero sin el éxito de la banda de Iommi y Ozzy.
Se pueden citar unas cuantas bandas más: Uriah Heep, Ufo y dejarme hacer una mención especial para Wishbone Ash. Esta banda de Blues Rock es una banda de Blues Rock que creó el «Twin Guitars» es decir los riffs doblados y la alternancia de solos de guitarra, algo que inmortalizó Judas Priest y que se considera la esencia del Heavy Metal.
Lo interesante es que Inglaterra fue el país donde se desarrolló el Metal y que rápidamente Estados Unidos y Alemania se contagiaron de esta moda. En Alemania podemos citar a tres bandas que quisieron romper con el Krautrock y evolucionar hacia el Heavy Metal como fueron los olvidados Faithful Breath, Lucifer Friend y los Scorpions.
En Usa hay que citar a Lord Baltimore (banda creada por el primer cantante de Deep Purple, Rod Evans), los Blue Öyster Cult, Aerosmith y Dust.
La melodía de Thin Lizzy en sus composiciones de guitarra (junto a los Budgie, las dos bandas que influenciaron la Nwobhm). Después hay que citar a los escoceses Nazareth, en Usa a Alice Cooper, el creador del Show, de la puesta en escena en el Heavy Metal. Motörhead, Rainbow, Saxon…. son muchos los que han puesto su granito de arena.
Pero sin lugar a dudas son los Judas Priest los que definieron el Heavy Metal tal y como lo conocemos hoy en día. Ellos no son ni los pioneros ni inventaron el Metal aunque sí que fueron pioneros en estilos como el Speed Metal, Thrash y Power Metal. El mérito de Judas Priest es que se dedicó a recoger las ideas de los demás y a unificarlas.
La psicodelia de los setenta, la teatralidad de Alice Cooper sobre el escenario, la melodía de los solos de guitarra de Thin Lizzy, la atmósfera oscura de los Black Sabbath pero con un punto de velocidad que hasta aquel día nadie había practicado, también crearon la estética metalera. … esta es la receta de Judas Priest o lo que es lo mismo la receta del Heavy Metal. El resto de la historia es simplemente volver sobre los mismos pasos una y otra vez.
El Heavy Metal es un género musical marcado por Guitarras Distorsionadas con Palm Mute, Ritmos de Batería muy acentuados, letras con contenido agresivo, y en general un sonido pesado adornado con melodías y solos frenéticos.
Su estructura musical es una mezcla del Blues, Rock y clásico. Así que combina escalas pentatónicas y de Blues con estructuras clásicas, dando mucho juego para crear estilos y sonidos diferentes… que más tarde derivarán en múltiples subgéneros dentro del Heavy Metal.
1970’s
En esta década hay 3 bandas que lideran el nacimiento del Heavy Metal, como ya hemos dicho antes Black Sabbath como precursores y por otro lado Led Zeppelin junto a Deep Purple.
Estas bandas rompen todos los patrones establecidos en cuanto a creatividad, tanto en las técnicas usadas como en la composición musical, dando lugar a invenciones musicales nunca vistas hasta entonces en la música popular.
Los espectáculos en vivo se hacen cada vez más grandes y comienzan a mezclar la música con el arte escénico. Se disfrazan, hacen representaciones sádicas, acorde con las letras de sus canciones… En esta década nace también el mito del satanismo y gusto por lo oculto de las bandas de Heavy Metal.
1980’s
A finales de los ’70 y principios de los ’80 el Heavy Metal comienza a ser más duro y rápido. Y aparecen 2 de las bandas más importantes de este género: Iron Maiden y Judas Priest. Considerándose el album ‘PainKiller‘ de estos últimos como la quinta esencia del Heavy Metal.
Es además en esta década cuando comienzan a surgir subgéneros. Siendo el más notable el ‘Thrash Metal‘ destacando como bandas más importantes a Metallica, Megadeth, Anthrax y Slayer. Estas bandas comienzan a tocar más rápido, con sonidos y letras agresivos, utilizan distorsiones más brutales y solos a gran velocidad. También surgen otros subgéneros como el ‘Power Metal’ que se decanta por la velocidad en versión más melódica y en letras con temáticas épicas y fantásticas (Hellowen, Gamma Ray, Blind Guardian…).
Al final de la década aparece otro movimiento derivado del Thrash Metal y que se considera el subgénero más extremo del Metal: El ‘Death Metal’, con bandas como Death, Posessed, Obituary, Deicide…, es más duro y pesado que los anteriores. Utiliza afinaciones más bajas en guitarras, baterías rápidas de doble bombo y estructuras musicales complejas con frecuentes cambios de ritmo. Pero su principal característica son las voces profundas o guturales.
1990’s
Durante los ’90 las bandas siguen innovando y siguen apareciendo nuevos subgéneros.
El subgénero más destacado en esta década fue el ‘Groove Metal’ que nació a partir del Thrash-Death y se forjó con discos como ‘Slaughter in the Vatican’ y ‘The Law’ de Exhorder, ‘Cowboys From Hell’ y ‘Vulgar Display of Power’ de Pantera.
A los que siguieron ‘Chaos AD’ de Sepultura, ‘Horrorscope’ de Overkill, ‘Burn my eyes’ de Machine Head, y otros editados por estas bandas en los ’90. Este subgénero utiliza guitarras con afinaciones bajas y power chords combinados con ritmos a medio tiempo con cortes abruptos.
Otro que cabe destacar es el ‘Industrial Metal’ que combina la música Metal con elementos de la música industrial, como sintetizadores y secuenciadores. Los máximos exponentes de este subgénero son Fear Factory, Rammstein y Marilyn Manson.
2000’s
A partir de aquí más que subgéneros se da una fusión entre los ya existentes y otros géneros musicales. Derivando del Groove Metal e influenciado por el Grunge, Rap,… tenemos el ‘Nu-Metal’ con grupos como Korn, Linkin Park, Slipknot…
Otras bandas que han destacado retomando subgéneros de los ’80 y ’90 mezclados con nuevas tendencias son Nightwish, Children of Bodom, In Flames y muchas otras.
Seguramente me he dejado muchos subgéneros y bandas importantes sin nombrar, pero solo he querido hacer un breve esquema de como ha ido evolucionando el género del Metal desde sus inicios. En otros artículos trataremos en más detalle algunos de estos subgéneros y sus características musicales, incluyendo ejemplos prácticos para guitarra.
The New York Times(D.McCabe) — Hace poco, Richard Errington hizo clic para ver una película de ciencia ficción desde su casa en el Reino Unido, cuando YouTube le pidió verificar su edad.
El sitio le solicitó a Errington, que tiene más de 50 años, demostrar que tenía la edad suficiente para ver Space Is the Place, una película de 1974 protagonizada por el jazzista Sun Ra. Tenía tres opciones: introducir los datos de su tarjeta de crédito, subir una identificación con fotografía (como el pasaporte) o saltarse el video.
“Decidí que no valía la pena el estrés”, afirmó.
En respuesta a la creciente presión de activistas, padres y reguladores que creen que las empresas tecnológicas no han hecho lo suficiente para proteger a los niños en línea, las empresas y los gobiernos de todo el mundo están colocando controles digitales de edad más estrictos en los principales sectores de internet.
En Japón, los usuarios deben presentar un documento que demuestre su edad para utilizar la aplicación de citas Tinder. El popular juego Roblox les exige a los jugadores que, si quieren acceder a una función de chat de voz, suban una identificación oficial (y una selfi para demostrar que la identificación les pertenece). Las leyes de Alemania y Francia exigen que los sitios web de pornografía verifiquen la edad de los visitantes.
No obstante, la experiencia de consumir contenidos y comunicarse en línea se parece cada vez menos a una plaza pública anónima y más a una visita al banco, con medidas para demostrar que uno es quien dice ser. El mes pasado, los legisladores de Washington, ciudad que se ha retrasado en comparación con otras capitales del mundo en la regulación de las empresas tecnológicas, pidieron normas nuevas para proteger a los jóvenes después de que una ex empleada de Facebook dijo que la empresa sabía que sus productos eran perjudiciales para algunos adolescentes.
Los legisladores repitieron el llamado la última semana de octubre en una audiencia con ejecutivos de YouTube, TikTok y la empresa matriz de Snapchat.
Los críticos de los controles de edad aseguran que, en nombre de la seguridad de las personas, podrían poner en peligro la privacidad de los usuarios, limitar la libertad de expresión y perjudicar a las comunidades que se benefician del anonimato en línea.
Los gobiernos autoritarios han utilizado la protección de los niños como argumento para limitar la expresión en línea: China prohibió este verano que los sitios web clasificaran a los famosos por su popularidad, como parte de una campaña más amplia contra lo que, según el gobierno, son los efectos perniciosos de la cultura de los famosos entre los jóvenes.
“¿Vamos a empezar a ver con mayor frecuencia controles de verificación de la edad? Por supuesto”, afirmó Hany Farid, profesor de Ingeniería e Informática de la Universidad de California en Berkeley, quien ha solicitado más medidas de seguridad para los niños. “Porque hay más presión, hay más conciencia ahora sobre cómo estas tecnologías están perjudicando a los niños”.
Según Farid, los reguladores y las empresas deben proceder con cautela. “No queremos que la solución sea más perjudicial que el problema”, dijo.
Desde hace tiempo, muchos sitios web exigen a los visitantes que indiquen su fecha de nacimiento para ver contenidos destinados solo a los adultos, pero por lo general los visitantes podían hacerlo sin mostrar ninguna prueba de su edad.
Esto ya no es suficiente para algunos reguladores. Las nuevas directrices de protección de la infancia en Reino Unido señalan que algunos sitios web deben tomar medidas adicionales para verificar la edad de sus usuarios cuando los servicios recopilan datos sensibles del usuario.
Una actualización de las normas de la Unión Europea para los servicios de audio y video exige que los sitios protejan a los menores, lo que puede incluir verificar la edad de los usuarios. En respuesta a este cambio, Google declaró el año pasado que les pediría a algunos usuarios de YouTube, plataforma de su propiedad, sus identificaciones o los datos de su tarjeta de crédito antes de que pudieran ver videos para adultos.
Un portavoz de Google mencionó una entrada de blog de agosto en la que la empresa decía que estaba “buscando maneras de desarrollar experiencias de producto y controles de usuario coherentes para niños y adolescentes a nivel mundial”, ya que los reguladores aplicaban normas nuevas en diferentes países.
Una captura de pantalla de la comprobación de edad de Youtube
Facebook está explorando opciones similares. La empresa publicó en julio en su blog que estaba desarrollando programas para buscar señales de que los usuarios estaban mintiendo sobre su edad, como detectar cuando alguien que dice tener 21 años recibe mensajes sobre su fiesta de 15 años, pero cuando “sentimos que necesitamos más información, estamos desarrollando un menú de opciones para que alguien demuestre su edad”, comentó en la publicación Pavni Diwanji, vicepresidenta de productos para jóvenes de Facebook.
Más tarde, Facebook dijo que una de las opciones implicaría proporcionar documentos de identificación.
Muchas de las acciones nuevas de verificación de la edad requieren que los usuarios presenten una identificación emitida por el gobierno o información de la tarjeta de crédito, pero otras empresas están utilizando, o considerando, otras opciones, como un programa que escanea el rostro de un usuario para calcular la edad de la persona.
A los críticos de los controles de edad les preocupa que el requisito obligue a los usuarios a proporcionar información sensible a sitios web que tienen recursos limitados para evitar ciberataques. Las empresas externas que ofrecen controles de edad también serían vulnerables.
“En cualquier caso, sigue siendo un tesoro de datos que se puede explotar”, señaló Daly Barnett, tecnóloga de Electronic Frontier Foundation, un grupo de defensa de la privacidad y la libertad de expresión en internet.
Muchas empresas, y también los gobiernos, aseguran que están poniendo en marcha medidas para responder a los problemas de privacidad, como limitar el tiempo de almacenamiento de los datos. El regulador británico de la privacidad que supervisa el nuevo código de protección de la infancia dijo este mes que los sitios web deberían desplegar mecanismos de verificación de edad más agresivos —como exigir una identificación oficial— solo cuando el riesgo potencial para un niño fuera igualmente significativo.
Mientras decidía qué método utilizar para la verificación de la edad, la empresa de juegos Roblox les mostró prototipos a diez jugadores adolescentes, señaló Chris Aston Chen, gerente sénior de productos de la empresa.
Uno de los métodos posibles requería que los jugadores participaran en una videollamada, mientras que otro verificaba las bases de datos gubernamentales. Chen aseveró que los jugadores se inclinaron por el uso de las identificaciones oficiales, una opción en la que confiaban y que les parecía conveniente. (El gerente sénior de productos de Roblox es miembro del consejo de The New York Times Co.)
La tecnología también le facilitará a Roblox la expulsión de los jugadores a los que les ha prohibido el acceso debido a su conducta inapropiada en el chat de voz. Si esos jugadores vuelven a entrar con una cuenta nueva, pero intentan verificar su edad con el mismo documento oficial, se les bloqueará.
Roblox exige a los jugadores que suban una identificación oficial, y una selfi para demostrar que es suya, si quieren acceder al chat de voz del juego.
“Me imagino que en los próximos años habrá un mayor nivel de comodidad y expectativa, casi, de proporcionar algún tipo de verificación personal en una plataforma por un bien común”, dijo Chen.
Algunos servicios se resisten a los controles de edad. Twitter les permite a los usuarios revelar su fecha de nacimiento, pero no lo exige. Si los usuarios quieren ver contenido para adultos —los desnudos son frecuentes en el servicio— deben hacer clic en una advertencia, pero no tienen que demostrar que son mayores de 18 años.
“En el corazón de Twitter hay la creencia de que es muy valioso para la conversación pública que la gente pueda hablarle al mundo con un seudónimo”, aseveró Nick Pickles, director sénior de estrategia de política pública global en Twitter, “y también que no se requiera una cantidad significativa de información personal para poder usar los servicios en línea”.
El cambio podría ser molesto para algunas personas, según los críticos. Por ejemplo, dijo Barnett, las publicaciones relacionadas con personas lesbianas, gays, bisexuales y trans tienen más probabilidades de ser marcadas de manera errónea como contenido “para adultos” aunque no sean abiertamente sexuales.
El análisis facial automático también suele ser menos preciso en el caso de los rostros femeninos o de las personas con piel más oscura y a los críticos les preocupa que un control estricto de la edad pueda dificultar la vida de personas como los trabajadores sexuales o los disidentes políticos que dependen del anonimato en internet.
Tal vez ninguna parte de la web tenga más requisitos de comprobación de la edad que los sitios de pornografía, que suelen estar a la vanguardia de las tendencias tecnológicas.
Además de Alemania y Francia, gobiernos como los de Polonia, Filipinas y Canadá han estudiado propuestas que obligarían a los sitios de pornografía a verificar la edad.
“Internet fue creado por adultos, para adultos”, comentó Julie Inman Grant, quien dirige la Oficina del Comisionado de Seguridad Electrónica de Australia y ha estado elaborando directrices de verificación de la edad.
“Y creo que uno de nuestros retos principales es idear un sistema que demuestre que un niño en efecto es un niño sentado detrás de un teclado”.
No está claro cómo responderán los internautas a los controles de edad que cada vez son más habituales.
Durante meses, YouTube les explicó a los usuarios frustrados en Twitter que estaba exigiendo los documentos de identidad oficiales debido a la nueva normativa.
“Pago por música en YouTube, pero quiere que suba una copia de mi identificación para verificar mi edad antes de dejarme reproducir ‘In bloom’ de Nirvana”, tuiteó un usuario. El usuario señaló que había comprado el tema en casete por primera vez “cuando tenía unos 12 años, hace casi 30”.
“Se trata de una norma aplicada a las plataformas para compartir videos en determinados países”, respondió la cuenta de atención al cliente de YouTube.
Errington dijo que YouTube le pidió una tarjeta de crédito cuando intentó ver Space Is the Place. No tiene una y dijo que le incomodaba subir una identificación con fotografía.
“No estaba preparado para dar esta información”, concluyó. “Así que el video de Sun Ra sigue siendo un misterio”.
En la segunda mitad del siglo IX, el emir Muhammad I (852-886) mandó construir una fortaleza en la orilla del Manzanares, conocida en los textos árabes como Mayrit (Magerit en su forma castellanizada).
La fortaleza fue construida en el lugar que hoy ocupa el Palacio Real con el propósito de vigilar los pasos de la sierra de Guadarrama y ser punto de partida de razzias contra los reinos cristianos del norte. Esta construcción méramente práctica terminó siendo el punto de partida de la fundación de Madrid.
El significado de Mayrit no está claro, aunque parece ser el híbrido de dos topónimos: uno mozárabe, matrice, que significa «fuente», y otro árabe, majrà, que significa «cauce» o «lecho de un río». Ambos aluden a la abundancia de arroyos y aguas subterráneas del lugar.
Cuando los musulmanes abandonaron Madrid, esta fortaleza fue ocupada temporalmente en el año 932 por Ramiro II y, posteriormente, Alfonso VI la incluyó entre los territorios ganados a al-Ándalus. En torno al antiguo recinto fortificado debió crecer la villa de Madrid, favorecida por las medidas repobladoras de los monarcas, entre las que destaca la concesión del fuero en 1202.
En 1339 y 1340 Alfonso XI reunió Cortes en Madrid, al igual que lo hizo Enrique III durante su reinado.
Los verdaderos comienzos de Madrid
Sin embargo, Madrid no cobró verdadera importancia hasta que Felipe II trasladó allí la Corte en 1561. Los inicios de Madrid como capital de la Corte hicieron patente la necesidad de reformas urbanísticas, y pronto surgieron arrabales fuera del recinto medieval que cambiaron el rumbo de la historia de Madrid.
Al tiempo que aumentaba la superficie urbana, crecía el número de residentes. La población pasó de 4.000 habitantes en el año 1530 a 37.500 en el año 1594. En abril de 1637, en la Corte había 1.300 pobres «legítimos e impedidos» y 3.300 que pedían limosna. La mayor parte de este último grupo estaba formada por extranjeros, antiguos peregrinos de Santiago y ex soldados. Estos constituían, junto con los pícaros y rufianes, la base de la pirámide social. El descontento, por motivos de la falta de pan o el alza de precios, era explotado por los partidos para alentar motines (Motín de los Gatos de Madrid).
La instalación de la Corte y de los organismos centrales político-administrativos en Madrid hizo que se convirtiera en foco principal de la vida artística y literaria española, lo que atrajo a multitud de artistas españoles y extranjeros.
Durante los siglos XVI y XVIII, periodo conocido como el Madrid de los Austrias, la capital se llenó de importantes construcciones, como la Plaza Mayor, la cárcel de la Corte y el Ayuntamiento, además de numerosas iglesias.
Palacio real de Madrid
Conflictos bélicos en Madrid
El siglo XVIII se abrió con la Guerra de Sucesión a la corona de Carlos II, en la que Madrid se vio involucrada. Desde 1706, Madrid permaneció fiel a los Borbones y, en recompensa, los monarcas hicieron de ella la capital de un estado centralizado con todas las ventajas que ello suponía. Urbanísticamente, el Madrid de los Borbones experimentó notables mejoras.
Durante el reinado de Felipe V se construyó el Puente de Toledo y se inició la construcción del Palacio Real (1737) que debía sustituir al alcázar, incendiado en 1734. Fernando VI y, en especial, Carlos III pusieron gran empeño en las obras de saneamiento y embellecimiento de la ciudad: empedrado, limpieza de las calles, alumbrado público, vigilancia nocturna, etc. Carlos IV prosiguió con las reformas, pero en menor escala.
Además de transformar su fisonomía externa, la ciudad también varió de contenido social, perdiendo su tono abigarrado y multiforme y desarrollando capas liberales y artesanas. A pesar de esto, las clases populares continuaron expuestas a crisis alimenticias periódicas y su indignación continuó siendo explotada por oscuros complots políticos, tales como el Motín de Esquilache (1766) y el Motín de Aranjuez (1808). Poco después, estas mismas clases lucharían en las calles contra los franceses en la jornada conocida como los Levantamientos del 2 de mayo, uno de los capítulos más famosos de la historia de Madrid.
Los esfuerzos realizados por los Borbones para impulsar el desarrollo económico, urbanístico y cultural de la ciudad se vieron truncados como consecuencia de las guerras napoleónicas. Madrid no recuperó su ritmo hasta la tercera década del siglo XIX.
Entre 1840 y 1850, muchos de los antiguos conventos y fincas eclesiásticas adquiridos por comerciantes, profesionales liberales, terratenientes y financieros fueron demolidos con la desamortización eclesiástica iniciada por Mendizábaly en su lugar se edificaron barrios enteros. A pesar de esto, el recinto urbano era prácticamente el mismo de la época de los Austrias.
Puerta de Alcalá iluminada
Consolidación de Madrid como gran capital
El crecimiento demográfico de Madrid no se debió, como en otras ciudades, al proceso de industrialización (la mayoría de las empresas industriales a principios del siglo XX eran de carácter tradicional para satisfacer la demanda local). A partir de 1920, hubo un incremento demográfico notable debido a la inmigración. En 1930, el 46,9% de los residentes habían nacido en otras provincias.
Después de la Segunda Guerra Mundial, la capital, además de ser un importante centro de consumo, inició un proceso de modernización en el que se crearon grandes empresas y comenzaron a desarrollarse industrias químico-farmacéuticas, metalúrgicas y electromecánicas.
Madrid en el siglo XXI
Actualmente, la provincia de Madrid supera los seis millones de habitantes y es una de las ciudades más importantes de Europa. En los últimos años, ha acogido importantes cumbres internacionales, como la COP25 del Clima en 2019.
Además, los grandes conciertos y eventos deportivos celebrados en España suelen tener la capital como escenario. Todo ello, sumado a la oferta cultural de Madrid y al ambiente de sus barrios convierten a la capital de España en un destino imprescindible, tanto para una escapada de dos días como para unas vacaciones largas.
Madrid es la capital de España desde el siglo XVI, cuando Felipe II decidió trasladar definitivamente la Corte allí, desde Toledo. Está situada al sur de la Sierra de Guadarrama, a orillas del río Manzanares, y el núcleo urbano cuenta con unos 4 millones de habitantes, aumentando ostensiblemente si se incluye la periferia de la ciudad. Se trata de la capital europea a mayor altitud, ya que está situada a 655 m., aproximadamente.
El origen de Madrid, al igual que sucede con otras muchas ciudades, está envuelto en el misterio y la leyenda. Desde los siglos XVI-XVII, los cronistas de la nueva capital quisieron retroceder su fundación diez siglos antes de la de Roma, rondando, por lo tanto, los cuatro mil años de antigüedad. Eran teorías que tenían la intención de emular la historia de otras ciudades europeas y cuyo rigor científico era escaso o nulo.
Así, se decía que Madrid fue fundada por Ocno, príncipe griego hijo de la diosa Manto y de Tiber, rey de Toscana, bautizándole con el nombre de Mantua; este mismo origen se lo dio Virgilio a la Mantua italiana. Otros creen que el origen de la capital de España es griego, apoyándose en la teoría de un dragón que aparece esculpido en la Puerta Cerrada o Puerta de Moros. Por último, hay quienes llamaban a la ciudad en sus orígenes Ursa (osa, en latín), debido a la abundancia de osos en la sierra madrileña. Este animal, junto con el madroño, son, desde la época medieval hasta la actualidad, el símbolo de la ciudad.
Las investigaciones históricas han llegado a la conclusión de que el nombre «Madrid» nace con la fundación árabe de la ciudad y significaría «madre de agua abundante». Tras ser reconquistada por los cristianos se castellanizó, convirtiéndose en Magerit primero, Madrit después y, finalmente, Madrid. Desde un punto de vista arqueológico, se puede afirmar que los restos más antiguos encontrados se hallan en las orillas del Manzanares, del Terciario (20 millones de años); dichos restos son de animales de gran tamaño, localizados en lo que hoy sería el Paseo de las Acacias.
Interior del museo arqueológico nacional
Los primeros restos humanos se han fechado en el Paleolítico inferior y medio, hace unos 500.000 años aproximadamente, cerca de las terrazas del Manzanares, en silos excavados cerca de la actual calle Segovia; esta zona se caracterizaba por la abundancia de agua, bosques, animales, etc. De momento no se tienen muchos vestigios de etapa prehistórica, aunque se están llevando a cabo excavaciones arqueológicas por toda la región.
Tampoco del periodo de ocupación romana han quedado demasiados restos arqueológicos; se ha conservado cerámica sigillata romana, algunas estelas funerarias cerca de la iglesia de Santa María y fragmentos de pavimentos de mosaico, expuestos actualmente en el Museo Municipal.
Se piensa que quizás la palabra Madrid pudiera tener una raíz latina relacionada con el nombre de Miaccum, procedente de la voz hebrea Miakud, palabra que haría referencia a sus «murallas de pedernal cercadas fuego». Por último, también se cree que Madrid podría haberse llamado en época romana Ursaria, por la gran cantidad de osos que había en la región.
Los visigodos estuvieron asentados también en Madrid, aunque son muy escasos los restos encontrados, algunas joyas de oro, pero ni documentos ni edificaciones se han conservado hasta la actualidad. Se piensa que el asentamiento visigodo se localizaba en los alrededores de la actual calle Segovia, cerca del río y con abundancia de recursos. Era un paraje inmejorable, las edificaciones se levantarían a lo largo del curso del arroyo, con las callejuelas y casas encaramándose en las laderas de los dos cerros, tanto hacia el norte como al sur.
Ser(P.González) — Las familias sin conflictos no existen y la gestión adecuada de estos forma parte del propio proceso madurativo de todos los miembros.
Según mi experiencia, los conflictos se producen por varias razones, pero las diferencias en la gestión económica están presentes en un gran porcentaje de las familias de todo el mundo y es una de las causas de muchos de los conflictos.
Todo esto afecta a los vínculos afectivos ya sea produciendo discusiones en el matrimonio debido a la diferencia de salario entre ambos miembros de la pareja, porque los ingresos sean insuficientes, porque tienen distinta forma de gastar el dinero y/o porque no se puede ahorrar tanto cómo les gustaría.
Otro motivo de conflicto es cuando se establecen negocios entre distintos miembros de la familia. Para que esto no se produzca tiene que existir una buena comunicación y los objetivos de cada uno tienen que ser muy claros y similares; además de que la moral y los valores tienen que ir en concordancia.
La repartición de la herencia es otro de los principales motivos de discusión que encontramos en consulta. Es un momento decisivo porque la pérdida de la persona obliga a todos los miembros no solo a escucharse y a entenderse, sino sobretodo a aceptar la voluntad del fallecido.
Es habitual encontrarse una ruptura total y la explicación que se ofrece es que no se han puesto de acuerdo entre ellos. Sin embargo cuando profundizas en esto, se ponen de manifiesto una serie de problemas anteriores que no se habían resuelto y que se proyectan en la toma de decisiones, tratando de resolver los aspectos emocionales a través de la herencia.
En conclusión, para que haya una gestión adecuada de las relaciones familiares tiene que estar presente como condiciones prioritarias el compromiso, el afecto, el respeto, la confianza y la comunicación.
La nueva familia extensa
En el pasado, varias generaciones convivían en un mismo hogar, formando grandes familias extensa. Hoy las familias son mucho más pequeñas, con menos de tres personas, por lo general. Sin embargo, han aparecido redes de hogares emparentados que mantienen estrechas relaciones de ayuda mutua.
Suelen ser el resultado de la transformación de familias con hijos e hijas, que, con el paso del tiempo, se emancipan y crean sus propios hogares. Los padres mayores, que siguen viviendo en su propia casa, y las nuevas familias de su descendencia no conviven, pero siguen manteniendo contactos muy directos.
La nueva familia extensa se reúne periódicamente en celebraciones como cumpleaños, santos y, sobre todo, en las Navidades, ritual de renovación de la vigencia de la red de parentesco. También se juntan con ocasión de acontecimientos familiares: matrimonios, bautizos o funerales. El círculo de parentesco alcanza en esos momentos su diámetro máximo, extendiéndose a una amplia variedad de parientes: abuelas, tíos, cuñadas, hermanos, primas, yernos o nueras.
A través de las celebraciones, los miembros de la red se reconocen como tales y confirman su pertenencia a ella. Los regalos materializan la reciprocidad que rige la relación en la red. Más allá de la lógica del intercambio, las redes se rigen por la necesidad y la capacidad. Ayuda a quien lo necesita quien está en condiciones de hacerlo.
Si la función social de las fiestas es mantener activos los lazos entre parientes, el objetivo principal de las redes es la ayuda mutua. Esta puede adoptar muy diferentes formas: material, emocional o de servicios. Que la den o la reciban unos u otros parientes depende del tipo de ayuda. Por ejemplo, la ayuda económica fluye, especialmente, de los de más edad a los más jóvenes, y en mayor medida de los hombres que de las mujeres.
El apoyo emocional tiene algo menos de importancia porque se suele buscar en el seno de la familia nuclear o en amistades externas a la red. Lo que constituye el contenido principal de las redes familiares es el cuidado de quienes tienen dificultades para desenvolverse en la vida cotidiana. Mayores y menores reciben una amplia variedad de ayudas, a cargo principalmente de las mujeres.
Hoy, las personas de más edad siguen viviendo en su propia casa hasta edades cada vez más avanzadas. Ello es, en buena parte, posible porque hijas, hijos, nueras, yernos y demás parientes les ayudan en las tareas domésticas, la compra, las gestiones o el seguimiento médico.
Abuelas y abuelos cuidan a sus nietos más pequeños, los llevan y traen de la guardería o el colegio, se quedan con ellos por la tarde o los fines de semana y, también, cuando enferman, además de llevarlos de paseo, al parque o a actividades de ocio.
Esta actividad de las redes familiares plantea algunos interrogantes: ¿Se trata de un residuo del pasado, un resto de la vieja familia extensa? ¿Es una característica propia de los países del sur de Europa?
En realidad, las redes familiares representan, desde los años ochenta del pasado siglo, un recurso fundamental para que las madres puedan mantenerse en la actividad laboral, rompiendo la pauta anterior, cuando las mujeres abandonaban el empleo al tener hijos. En un contexto de políticas de conciliación insuficientes, la ayuda de abuelas y abuelos hace posible la generalización de familias en las que tanto madres como padres desempeñan un empleo remunerado.
De forma un tanto paradójica, las viejas solidaridades familiares son hoy una condición de la transformación hacia la familia igualitaria, en la que hombres y mujeres comparten responsabilidades de provisión económica. Las redes familiares no solo no son un residuo del pasado, sino que, por el contrario, hacen posible uno de los cambios sociales más fundamentales de nuestra época.
La investigación sociológica de los últimos años ha puesto de manifiesto la existencia de estas redes familiares, que canalizan la ayuda mutua entre parientes no convivientes, en distintos lugares de Europa. Lo que varía de un país a otro es el contenido y la intensidad de la ayuda. Por ejemplo, España no es de los países con mayor proporción de abuelos cuidadores, pero sí aquel en el que los abuelos dedican más horas al cuidado de sus nietos.
La pandemia ha tenido un efecto enorme sobre la actividad de las redes familiares. Tal como ponen de manifiesto las encuestas del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) sobre “Efectos y Consecuencias del Coronavirus”, se ha producido un repliegue a los hogares, provocando que muchas personas, especialmente las de menor y mayor edad, dejaran de recibir la ayuda de la familia extensa de la que antes se beneficiaban. Aunque se está todavía estudiando cómo se resolvieron esas situaciones, todo apunta a una combinación de sobreesfuerzo, fundamentalmente femenino, y necesidades no atendidas.
Celestino Hernández González, de joven, en compañía de su hermana Mariluz en una fotografía sin datar del álbum familiar
Cadenaser.com(D.Souza/M.L.Hernandez Gonzalez) — Puede parecer otra historia más de la pandemia en Madrid. Pero no lo es. Ocurrió hace ahora justo un año. De los 1.897 cadáveres que acabaron en alguna de las tres morgues madrileñas que se habilitaron para dar cabida a los centenares de fallecidos que llegaban en las primeras semanas de la pandemia, hubo 59 que nadie reclamó. Todos ellos vivían en algún punto de la Comunidad de Madrid, sí. Pero no todos ellos eran de capital.
Entre los lugares de nacimiento de los fallecidos sin reclamar se encuentran pueblos diminutos como Campotéjar (Granada), Truchillas (León), Pedro Muñoz (Ciudad Real) o Noreña (Asturias). También gente de otras latitudes como Argentina o Perú. Probablemente, en algún momento de sus vidas, emigraron y formaron parte de los millones de personas que acabaron en la capital en lo que se denominó “éxodo rural”.
Gente con aspiraciones, con sueños, con familia, con amigos… cuyo nombre se ha visto reducido a unas pocas letras en un cementerio que ni conocían. Hace meses nos propusimos en el programa tratar de comprender la trayectoria de vida de una persona que muere sola, sin que, aparentemente, nadie la echara de menos. No éramos conscientes de hasta qué punto la soledad en vida es, por encima de todo, el olvido en muerte.
Vicente Esplugues fue uno de los cinco sacerdotes que se encargó de dar el último adiós a los fallecidos por coronavirus que llevaban a la morgue de la pista de patinaje sobre hielo de Madrid. Él no sabía nada de la vida de aquellas víctimas, ni siquiera si eran católicas, pero trataba de “humanizar el dolor para que no fuera una masa de cadáveres. Recordar la dignidad y el nombre”.
Vicente Esplugues fue uno de los cinco sacertos que dieron responso a los fallecidos que acabaron en la morgue del Palacio de Hielo de Madrid
Nadie se molestó en buscar a la familia de Celestino Hernández González. O eso parece. Según consta en su certificado de defunción, falleció el pasado 8 de abril a las 18:30 en la Residencia Orpea Collado Villalba. De ahí, fue trasladado a una de las tres morgues habilitadas en Madrid. Sus restos esperaron en el Instituto de Medicina Legal de Madrid a que alguien descolgara el teléfono y se acordara de que faltaba.
Finalmente, el 28 de julio el padre Ángel, junto al Defensor del Pueblo, ofició una misa-funeral en la Iglesia de San Antón para honrar la memoria de “los que habían fallecido en soledad” en un entierro social, es decir, un entierro a cargo de la Administración, pero al que, a pesar de su nombre, no acude nadie.
Tardamos meses en ir recopilando pequeñas piezas del puzle hasta que logramos encontrar a Mari Luz y Carmen, sus hermanas. Primero habíamos visitado el último domicilio en el que figuró censado, en Navas del Rey. Pero nadie le recordaba allí. Llamamos a la residencia Orpea Collado Villalba, en la que vivía y falleció, para informales del propósito de nuestro reportaje y de lo que había sucedido con el cuerpo de Celestino.
Pero no quisieron ayudarnos. Por último, empezamos a remover la memoria y encontramos que Celestino se había presentado en una lista electoral de Alianza Popular en coalición con el Partido Demócrata Popular y la Unión Liberal para concejal de su pueblo natal, Fresnedillas de la Oliva, en el año 1983.
Fue entonces cuando pensamos que, si se había presentado en una lista electoral, seguro que alguien le recordaría allí. Lo que no sabíamos era que seríamos nosotros quién nos convertiríamos en portadores de la noticia de su muerte a su familia.
Fresnedillas de la Oliva es un pequeño pueblo de la sierra madrileña cuya economía está basada, principalmente, en la agricultura y la ganadería. Se hizo famoso en los años 60 porque fue el municipio elegido por la NASA para instalar su sede España. Cuando llegamos allí, no tardamos mucho en encontrar a Rocío, una de las sobrinas de Celestino que no se podía creer lo que había ocurrido con su tío: “Vivir todo esto que estamos viviendo sin saber que… es muy fuerte… y decir la frase, bueno… a nosotros no nos ha tocado a ninguno… sin saber que sí, que también nos ha tocado”.
Mari Luz Hernández y su hija Rocío, hermana y sobrina de Celestino Hernández, en su domicilio en Fresnedillas de la Oliva (Madrid)
¿Por qué Celestino había fallecido en soledad? ¿Por qué nadie avisó a su familia? Poco a poco fuimos conociendo más de su vida:
Su padre se llamaba Cándido y su madre Victoria. Pasó su juventud en el campo porque sus padres eran ganaderos, junto a su hermano Pepe, ya fallecido, y sus hermanas Mari Luz y Carmen. Él quería tener otra vida, “no quería ser cabrero como sus padres”, nos cuenta Matías, su primo hermano. Recuerda cuando de joven se escapó de casa para irse a trabajar a los Altos Hornos de Bilbao y cómo fracasó en aquel intento. Todos los que lo conocían coinciden en que era una persona que podía estar un día entero contando chistes sin repetir ninguno, en que era una alguien muy divertido.
Celestino y su hermana Mariluz (derecha), acompañados de Pepe y Carmen, sus otros dos hermanos y el marido de esta última en las Fiestas de la Vaquilla de Fresnedillas de la Oliva en 1968.
Celestino tuvo dos hijos, César y Ana, pero enviudó con apenas 40 años. “¿Le pudo la situación? No lo sabemos. El caso es que él se fue yendo (…) pero nosotros teníamos sentimientos positivos hacia él y él hacia nosotros. No éramos una familia super… que nos llevábamos a matar”, confiesa Rocío, su sobrina.
La Asociación Nacional de Servicios Funerarios calcula que aproximadamente uno de cada mil cuerpos en España no es requerido por nadie. Al año, solo en nuestro país, en torno a 400 personas no son reclamadas. Suele ser por dos motivos: o bien los familiares de la persona fallecida no pueden hacerse cargo del entierro por falta de recursos o bien, como en el caso de Celestino, nadie lo reclama y la Administración no es capaz de localizar a ninguno de sus familiares. Ni el Ministerio de Justicia ni el Instituto Nacional de Estadística cuentan con una cifra oficial que revele cuántas personas fallecen en estas circunstancias al año. La Administración tiene un protocolo definido sobre cómo actuar en estos casos.
Eduardo Andreu, director del Instituto de Medicina Legal de Madrid , donde acabaron provisionalmente los cuerpos que nadie reclamó de las morgues madrileñas, nos cuenta que, de hecho, lo primero que hacen es intentar localizar a algún familiar a través de la Interpol, la organización que agrupa a todas las policías del mundo. En el caso de Celestino no lo consiguieron. O no lo intentaron. “Lo que ocurrió… No lo digo por ninguna circunstancia, sino simplemente por porque, parece que es que el Instituto de Medicina Legal, además de ceder las instalaciones, gestionó aquello. No lo gestionó: lo gestionó Sanidad”, concluye Andreu.
Celestino Hernández, de niño, en compañía de su hermana Mari Luz en una fotografía tomada en Fresnedillas de la Oliva (Madrid) sin datar.
Mari Luz, la hermana de Celestino no recuerda con precisión la última vez que vio a su hermano, pero no puede contener las lágrimas al recordarlo.
“Hará 12 o 14 años… pero me hubiese gustado que hubiera llamado a mi puerta”.
Siempre pensó que la avisarían si le pasaba algo a su hermano, pero no fue así.
“No están bien hechas las cosas. Ya no tiene solución. Ahora ya sabemos que ha muerto, pero tenemos interés en recuperar el cuerpo”.
Mari Luz tiene 74 años y este último año ha pasado miedo por la pandemia. Mucho miedo.
Recuerda los meses en los que estábamos confinados viendo las imágenes en su televisión, pero “nunca pensamos que podía ser así… que alguien de nuestra sangre estuviera… que mi hermano estuviera ahí”.
“¿Lo de cambiar su vida? Yo creo que no hubiésemos podido.
Quiero creerme que él ha estado a gusto.
Lo que hubiésemos cambiado hubiera sido este final.
Nos duele mucho… primero, por los meses que han pasado… yo me siento mal haberme enterado así”, concluye Mari Luz entre sollozos.
Muy pronto recuperará recuperará los restos de su hermano Celestino para darle sepultura, ahora sí definitivamente, en el cementerio de Fresnedillas de la Oliva, donde ya descansan sus padres y su hermano Pepe.
Las residencias de mayores y el modelo de cuidados en España
La forma en que el Covid-19 ha afectado a las residencias de mayores ha abierto el debate sobre el modelo de cuidados en nuestro país. De las 181 plazas con las que cuenta la Residencia Orpea Collado Villalba en la que falleció Celestino, la Comunidad de Madrid, en respuesta a una solicitud cursada por este programa en virtud de la ley de transparencia, admite que allí fallecieron 35 personas por Covid-19 o síntomas compatibles hasta el pasado 31 de diciembre. Es decir, el 20% sobre el total de camas.
El grupo francés Orpea, con 23 geriátricos y 26 millones de dinero público, es el principal grupo que opera en la Comunidad de Madrid. Y el quinto en España. El 80% del capital del grupo cotiza en la Bolsa de París y el 20% restante está dividido entre sus principales accionistas: una empresa estatal canadiense, Crown Corporation y un fondo de inversión controlado por la familia Peugeot (FFP Invest). Según los últimos datos públicos disponibles, desde 2015, el grupo Orpea ha tenido que pagar casi medio millón de euros (474.355€) por las 58 “penalizaciones” que fueron impuestas por la Comunidad de Madrid a alguna de sus residencias.
Es más, el listado de las más de 160 residencias multados entre 2015 y 2020 en la Comunidad de Madrid lo encabeza, precisamente, la residencia Orpea Collado Villalba, en la que falleció Celestino. Hasta en 16 ocasiones el gobierno madrileño multó a ese geriátrico por “personal insuficiente”, “deficiencias” y por la falta de un adecuado “sistema de fichaje y control de presencia personal”. La mayoría, con el agravante de reincidencia.
El sistema de cuidados y de residencias en España es un negocio que mueve al año 4.500 millones de euros y en donde el sector público tiene una presencia poco más que simbólica en cuanto a gestión de plazas. En la residencia de Celestino pareció darles igual lo ocurrido con el cuerpo del que hasta hacía unos meses era su residente. Al fin y al cabo, es un negocio.
Mari luz despide a su hermano, Celestino Hernández, en una emotiva carta
Querido Cele,
Desde antes de nacer ya eras especial. Sabes que a madre le costó mucho volver a tener hijos después de la pérdida de dos.
Muchas veces pienso que ese fue el motivo por el que te consintieron más que al resto de los hermanos y, quizá, eso marcó tu forma de ser.
He pensado mucho en ti. Nunca entenderé porqué te apartaste tanto de tu familia.
Mi único consuelo es que el camino de la vida que elegiste, en el que no entrábamos nosotros, te hiciera feliz. A pesar de que renunciaras voluntariamente a ser PADRE, hermano, hijo…
Aunque supe que cuando te fueras me iba a enterar de una manera brusca, nunca pensé que fuera así.
He llorado mucho viendo las imágenes de los que se iban yendo este último año, sin saber que también te lloraba a ti.
Ahora ya no sirven de nada los reproches.
Me quedaré con los buenos recuerdos que vivimos como hermanos y deseo que te hayas reunido con padre, madre, nuestro hermano Pepe… ellos ya te habrán regañado.
Allí arriba, espero que tengamos una segunda oportunidad.
Un beso
Clausura de la morgue provisional instalada en el Palacio de Hielo de Madrid el 22 de abril de 2020 en una comitiva encabezada por la ministra de Defensa, Margarita Robles, la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz-Ayuso y el alcalde de Madrid, José Luis Martínez-Almedida
En la sección 22, letras B y D, del cementerio sur de Madrid, en Carabanchel, descansan los cuerpos de los fallecidos que nadie ha reclamado de las morgues madrileñas.
Detalle de la lápida de Celestino Hernández González en el cementerio sur de Madrid, en Carabanchel junto al resto de fallecidos de las morgues madrileñas que nadie ha reclamado.
Una máscara perteneciente al pueblo yup’ik de Alaska que emerge del permafrost. Es uno de los más de 100.000 artefactos recuperados en Nunalleq, la ubicación de una aldea que fue atacada por rivales hace 350 años.
The New York Times(F.Lidz) — Durante los últimos siglos, los yup’ik de Alaska han contado truculentas historias de una masacre ocurrida durante los días de la Guerra del Arco y la Flecha, una serie de largas y a menudo brutales batallas a lo largo de la costa del Mar de Bering y el Yukón. Según un relato, la carnicería comenzó cuando un pueblo envió una partida de guerra para asaltar a otro. Pero los residentes habían sido advertidos y tendieron una emboscada, aniquilando a los merodeadores. Los vencedores atacaron al pueblo indefenso, incendiándolo y masacrando a sus habitantes. Nadie se salvó.
Durante los últimos 12 años, Rick Knecht ha liderado una excavación en un yacimiento llamado Nunalleq, a unos 650 kilómetros al oeste de Anchorage. “Cuando empezamos, la esperanza era aprender algo sobre la prehistoria yup’ik excavando en un pueblo cualquiera”, dijo Knecht, arqueólogo de la Universidad de Aberdeen en Escocia. “Poco sabíamos que estábamos excavando en algo que era el equivalente yup’ik de Troya”.
Su descubrimiento más sorprendente fueron los restos carbonizados de una gran casa comunal. El suelo era negro y arcilloso y estaba plagado de cientos de puntas de flecha de pizarra, como si se tratara de un tiroteo prehistórico. En total, los investigadores y los nativos yup’ik que viven en la zona desenterraron 60.000 artefactos bien conservados, así como la carroña chamuscada de dos perros y los huesos dispersos de al menos 28 personas, casi todas mujeres, niños y ancianos. Evidentemente, varios fueron arrastrados afuera de la casa, donde los ataron con cuerdas de hierba y los asesinaron. Algunos fueron decapitados. “Es una escena del crimen compleja”, dijo Knecht. “También es un ejemplo arqueológico raro y detallado de la guerra indígena”.
Al aumentar las temperaturas globales, los glaciares y el permafrost se derriten y erosionan rápidamente, liberando antiguos restos animales y artefactos humanos.
Hasta hace poco, el yacimiento estaba congelado en el subsuelo conocido como permafrost. A medida que las temperaturas globales se aceleran, el permafrost y los glaciares se están descongelando y erosionando rápidamente en vastas zonas de la Tierra, liberando muchos de los objetos que habían absorbido y revelando aspectos de la vida en un pasado que era inaccesible.
“El mundo circumpolar está, o estaba, lleno de yacimientos milagrosamente conservados como Nunalleq”, dijo Knecht. “Ofrecen una ventana inesperada a la vida de los cazadores y recolectores prehistóricos”.
El hombre de hielo emerge
Ötzi, el hombre de 5300 años de antigüedad que fue descubierto en los Alpes en 1991, en el Museo de Arqueología de Tirol del Sur en Bolzano, Italia.
La arqueología glaciar es una disciplina relativamente nueva. El hielo se rompió literalmente durante el verano de 1991, cuando unos excursionistas alemanes que se encontraban en los Alpes de Ötztal divisaron un cadáver de color té semienterrado en el lado italiano de la frontera con Austria. Al principio, lo confundieron con un alpinista moderno que pudo haber fallecido en un accidente de escalada. Pero, mediante la datación por carbono, se demostró que “Ötzi, el hombre de hielo”, como llegó a ser llamado, había muerto hace unos 5300 años.
Ötzi, un hombre de baja estatura y con muchos tatuajes de unos 40 años, usaba un gorro de piel de oso, varias capas de ropa hechas con pieles de cabra y de ciervo, y zapatos de piel de oso con suela rellenos de hierba para mantener los pies calientes. El equipo de supervivencia del hombre de hielo incluía un arco largo de tejo, una aljaba de flechas, un hacha de cobre y una especie de botiquín rudimentario lleno de plantas con poderosas propiedades farmacológicas. Una radiografía de tórax y una tomografía computarizada mostraron una punta de flecha de sílex enterrada en lo más profundo del hombro izquierdo de Ötzi, lo que sugiere que pudo haber muerto desangrado. Su asesinato es el caso inconcluso más antiguo de la humanidad.
Seis años más tarde, en los campos de nieve del Yukón, aparecieron herramientas de caza de hace miles de años procedentes del deshielo. Pronto se produjeron hallazgos similares en el oeste de Canadá, las Rocosas y los Alpes suizos.
En 2006, un largo y caluroso otoño en Noruega dio lugar a una explosión de descubrimientos en las montañas nevadas de Jotunheimen, hogar de los Jötnar, los gigantes de roca y escarcha de la mitología nórdica. De todos los escombros desprendidos, el más intrigante fue un proto-zapato Oxford de 3400 años de antigüedad, probablemente fabricado con piel de reno.
El descubrimiento del zapato de la Edad de Bronce supuso el inicio de la prospección glaciar en las cumbres del condado de Innlandet, donde en 2011 se inició el Programa de Arqueología Glaciar, financiado por el estado. Fuera del Yukón, es el único proyecto de rescate permanente de descubrimientos en el hielo.
La zona helada de Langfonne en NoruegaCredit…Programa de arqueología de glaciares, Consejo del condado de Innlandet
La arqueología glaciar difiere de su prima de las tierras bajas en aspectos fundamentales. Los investigadores del Programa de Arqueología Glaciar suelen realizar los trabajos de campo en un breve periodo de tiempo, desde mediados de agosto hasta mediados de septiembre, entre el deshielo de la nieve vieja y la llegada de la nueva.
“Si empezamos demasiado pronto, gran parte de la nieve del invierno anterior seguirá cubriendo el hielo viejo y reducirá las posibilidades de hacer descubrimientos”, explica Lars Holger Pilo, codirector del Programa de Arqueología de Glaciares. “Empezar demasiado tarde también es peligroso.
Podría nevar a principios de invierno y la temporada de campo podría terminar antes de empezar”. Los descubrimientos en los glaciares suelen limitarse a lo que los arqueólogos pueden recoger en el terreno previamente bloqueado por el hielo.
Cuando se inició el programa, los hallazgos eran principalmente de la Edad de Hierro y la Edad Media, de hace 500 a 1500 años. Pero a medida que el deshielo se amplía, quedan al descubierto períodos cada vez más antiguos de la historia. “Ahora el hielo se ha fundido hasta la Edad de Piedra en algunos lugares, con piezas de hasta seis milenios de antigüedad”, dijo Pilo. “Estamos retrocediendo en el tiempo a gran velocidad”.
Hasta la fecha, el Programa de Arqueología Glaciar ha recuperado unos 3500 artefactos, muchos de ellos conservados con extraordinaria delicadeza. A nivel mundial, Noruega posee más de la mitad de los hallazgos prehistóricos y medievales procedentes del hielo. Un paso alpino recién descongelado en Lendbreen —que se usó entre hace 600 y 1700 años — ha dejado constancia de los comerciantes que lo atravesaban: herraduras, estiércol de caballo, un esquí rudimentario e incluso una caja llena de cera de abeja.
En la última década, las reliquias que se han derretido en los Alpes han incluido los restos momificados de una pareja suiza desaparecida desde 1942 y los restos de un avión militar estadounidense que se estrelló durante un clima turbulento en 1946. En Rusia, los científicos han regenerado el tejido reproductivo a partir de los frutos inmaduros de una silene stenophylla deshidratada por congelación bajo la tundra durante 32.000 años. Una previsora ardilla de tierra ártica había almacenado los frutos en su madriguera.
El asta de una lanza de 106 centímetros de largo, tallada en madera de un árbol joven de abedul y con una antigüedad estimada de 10.300 años, es el primer artefacto orgánico que se ha recuperado del hielo
Los espectaculares hallazgos glaciares siempre implican suerte, como puede atestiguar Craig Lee, arqueólogo del Instituto de Investigación Ártica y Alpina. Hace 14 años, en el hielo de las montañas de las afueras del Parque Nacional de Yellowstone, descubrió el asta de una lanza de arrojar llamada átlatl, tallada en un árbol joven de abedul hace 10.300 años. Esta primitiva arma de caza es el artefacto orgánico más antiguo que se ha recuperado de una placa de hielo.
“En el Yukón, los descubrimientos de placas de hielo nos han proporcionado nuevos conocimientos sobre la tradición pre-europea de la elaboración del cobre por parte de los pueblos indígenas”, afirmó William Taylor, arqueólogo del Museo de Historia Natural de la Universidad de Colorado, en Boulder. “En las Rocosas, los investigadores han recuperado desde árboles congelados que documentan importantes cambios en el clima y la vegetación hasta los utensilios de caza de algunos de los primeros pueblos del continente”.
El trabajo de Taylor se centra en la relación entre el clima y el cambio social en las primeras sociedades nómadas. Su estudio sobre los márgenes de hielo que se están derritiendo en las montañas de Altai, en el oeste de Mongolia, ha producido artefactos que ponen en duda algunas de las suposiciones arqueológicas más básicas sobre la historia de la zona. Aunque durante mucho tiempo se ha clasificado a los habitantes de la región como pastores, el equipo de Taylor descubrió un campo de exterminio helado de ovejas argali, junto con las lanzas y flechas usadas para matarlas. Los análisis de laboratorio revelaron que la caza mayor ha sido una parte esencial de la subsistencia y la cultura pastoril en las estepas orientales durante más de 3500 años.
Conoce a los escarabajos antiguos
Los investigadores examinaron los restos de 42.000 años de antigüedad de un potro, de solo una o dos semanas de edad y perteneciente a una especie extinta, que fue conseguido en el permafrost del cráter Batagaika de Siberia en 2018.
Alrededor del diez por ciento de la masa terrestre del planeta está cubierta de hielo glacial y, a medida que el mundo se descongela, también se están desenterrando antiguas criaturas grandes y pequeñas. En el sur de Chile, docenas de esqueletos casi completos de ictiosaurios fueron arrojados cerca del glaciar Tyndall. Estos reptiles marinos vivieron entre los periodos Triásico y Cretácico, que se extendieron entre 66 y 250 millones de años atrás.
Se han recuperado fósiles de insectos de tres millones de años en el este de Alaska (gorgojos ciegos del género Otibazo) y en el oeste del territorio del Yukón (la especie Notiophilus aeneus, más conocida como escarabajo de ojos grandes).
Los hallazgos arqueológicos más llamativos en Yakutia, una república del noreste de Siberia, han sido los cadáveres de mamuts lanudos, rinocerontes lanudos, bisontes esteparios y leones de las cavernas, grandes felinos que antaño recorrían el hemisferio norte. Las bestias extintas habían permanecido suspendidas en sus tumbas refrigeradas durante nueve milenios o más, como uvas en gelatina.
En 2018, se encontró un potro perfectamente intacto de 42.000 años de antigüedad —una especie desaparecida hace mucho tiempo conocida como caballo de Lena— sepultado en el hielo del cráter Batagaika de Siberia con orina en la vejiga y sangre líquida en las venas.
Dogor, un cachorro de 18.000 años de antigüedad que fue encontrado en Yakutia, Siberia, parece ser un novedoso eslabón entre los lobos y los perros modernos
Ese mismo año, en otras partes de Yakutia, los cazadores de mamuts se toparon con la cabeza cortada de una subespecie de lobo desaparecida, y los investigadores desenterraron un cachorro de 18.000 años de antigüedad que no se parecía a nada vivo en la actualidad. “El canino puede haber sido un eslabón evolutivo entre los lobos y los perros modernos”, dijo Love Dalén, un genetista sueco que ha secuenciado el genoma de la criatura. “Se llama Dogor, que significa ‘amigo’ en la lengua yakut y es también un ingenioso juego de palabras en inglés con la pregunta ‘perro o… lobo’”.
Dogor fue exhumado en un trozo de barro helado cerca del río Indigirka. Los trozos de hielo resultan ser el lugar donde se hacen la mayoría de los descubrimientos. La diferencia básica entre un glaciar y una placa de hielo es que un glaciar se mueve. Una placa de hielo no se mueve mucho, lo que la convierte en un preservador más fiable.
“El movimiento constante en el interior de los glaciares daña tanto los cuerpos como los artefactos, y acaba arrojando los tristes restos a la boca del témpano de hielo”, explica Pilo, del Programa de Arqueología de Glaciares de Noruega. “Debido al movimiento y a la continua renovación del hielo, los glaciares rara vez conservan los objetos más de 500 años”.
Lee, del Instituto de Investigación Ártica y Alpina, compara la destrucción provocada por la degeneración glaciar con una biblioteca en llamas. “Ahora no es el momento de quedarse señalando con el dedo a unos y otros tratando de echar la culpa del incendio”, dijo. “Ahora es el momento de rescatar los libros que puedan salvarse para la edificación del futuro”.
Sobre hielo fino
Rick Knecht, a la derecha, le mostraba a los niños locales algunos artefactos de los yup’ik que fueron recuperados en Nunalleq, en 2019
Entre los arqueólogos de los glaciares es un chiste interno que su campo de estudio ha sido uno de los pocos beneficiados por el cambio climático. Pero aunque el retroceso del hielo y la nieve hace que algunos tesoros prehistóricos sean brevemente accesibles, la exposición a los elementos amenaza con destruirlos rápidamente.
Una vez que los materiales orgánicos blandos —cuero, tejidos, puntas de flecha— salen a la superficie, los investigadores tienen un año como máximo para rescatarlos para su conservación antes de que se degraden y se pierdan para siempre. “Cuando desaparecen”, dijo Taylor, “nuestra oportunidad de usarlos para comprender el pasado y prepararnos para el futuro se va con ellos”.
E. James Dixon, antiguo director del Museo Maxwell de Antropología de la Universidad de Nuevo México, se mostró de acuerdo. “La magnitud de la pérdida en relación con el número de arqueólogos que investigan estos yacimientos es abrumadora”, dijo. “Es como una extinción arqueológica masiva en la que ciertos tipos de yacimientos están desapareciendo todos aproximadamente al mismo tiempo”.
El cambio climático ha desencadenado una cascada de consecuencias. La erosión frente al mar ha sido devastadora. En algunas partes de Alaska, más de un kilómetro de costa ha retrocedido en los últimos 80 años, y con ella todo el registro arqueológico y fósil. “Los yacimientos no solo están siendo arrastrados por la corriente, sino que se están pudriendo literalmente en el suelo”, dijo Knecht.
“Salvar lo que podamos no es solo una cuestión de salvaguardar la cultura yup’ik o la prehistoria del norte, sino el patrimonio de toda la humanidad”, dijo. “Al fin y al cabo, la caza y la búsqueda de alimentos es la forma en que todos los seres humanos han vivido durante la mayor parte de nuestra existencia colectiva en la Tierra”.
Un búho de marfil y una cesta de pescado, de 450 años de antigüedad, están entre los más de 100.000 artículos bien conservados que surgieron en los últimos años en una zona a 640 kilómetros de Anchorage.
El deshielo del permafrost en el noreste de Siberia reveló leones de las cavernas del Paleolítico y rinocerontes lanudos.
Yuka, un mamut bebé momificado, data de hace 39.000 años.
El fósil de un árbol de 280 millones de años, recuperado cerca del Polo Sur, recuerda una época en que la Antártica era una zona boscosa de Gondwana, el supercontinente que incluía a África, India, Sudamérica, Arabia y Australia.
En Noruega, los investigadores del Programa de Arqueología Glacial han recuperado cuantiosos artefactos, entre ellos este astil de flecha de 1300 años de antigüedad, que fue hallado cerca de la zona helada de Langfonne.
Un trozo de cuerda (1500 años) y una flecha de hierro (2050 años) ofrecen pistas sobre los orígenes de la domesticación de renos en Mongolia.
Estados Unidos es el país con mayor tradición de ‘huevos de pascua’
lavozdigital.es(M.P.Villatoro) — Hoy se cuentan por cientos los niños que, durante la Pascua (la fiesta en la que se conmemora la resurrección de Cristo), decoran otros tantos huevos de chocolate para entregarlos como presente a sus allegados. Aunque también existen otras culturas en las que los esconden para que los más pequeños los busquen durante horas.
Las tradiciones alrededor de este alimento son muchas. No obstante, todas ellas giran en torno a un dulce regalo que, en lo que a España se refiere, ha logrado situarse a la altura de platos tan populares como las tradicionales torrijas. Y eso a pesar de que, en pleno 2018, su origen no está todavía claro.
El huevo egipcio
Una de las teorías sobre la aparición de los huevos de Pascua es la que afirma que provienen del Antiguo Egipto, región donde eran vistos como un símbolo de vida y resurrección. Según la cosmogonía hermopolitana (una de las tesis más extendidas en la tierra de los faraones para justificar la creación del mundo) la Tierra nació cuando ocho dioses forjaron un «huevo primordial» que eclosionó y del que arribó el mismísmo Ra. Según se recoge en « Arcana mágica. Diccionario de símbolos y términos mágicos», esta idea se basa en un pasaje del popular «Libro de los muertos» en el que se señala «el dios Sol mismo salió del huevo en forma de halcón».
Con todo, los textos egipcios recogen múltiples teorías sobre la importancia del huevo para representar la eclosión del universo y la huida del caos. La característica común de todas ellas es que nuestro protagonista es siempre determinante a la hora de crear la vida. «El huevo desempeñaba un papel importante en las concepciones del principio del mundo, porque la vida nace de él», se añade en la mencionada obra. Así lo afirma también el mitólogo Juan Eduardo Cirlot en su libro « Diccionario de símbolos»: «En el lenguaje jeroglífico egipcio, el signo determinante del huevo simboliza lo potencial, el germen de la generación, el misterio de la vida».
Hinduismo
Tras los egipcios, fueron muchos los pueblos que utilizaron el huevo como un símbolo de fecundidad.
Así lo desvela el paleontólogo y periodista Jorge Blaschke en su « Enciclopedia de los símbolos esotéricos», donde explica que este alimento adquiere este sentido en culturas que como la hindú.
«En el hinduismo el Brahma surgió del huevo dorado de la creación y las dos mitades formaron el cielo y la tierra. Para los budistas romper la cáscara del huevo que nos recubre es alcanzar un segundo nacimiento, lograr la iluminación y trascender el tiempo y el espacio», completa.
No le falta razón en lo que al hinduismo se refiere. Y es que, según su mitología, el Prayápati (el nombre que reciben varias deidades supremas) estaba íntimamente ligado al huevo.
«En principio, Prajapati era la unidad-totalidad no manifiesta, presencia puramente espiritual. Pero el deseo lo invitó a multiplicarse, a reproducirse.
Se “calentó” hasta un grado extremo por obra de la ascesis y creó, por emanación, lo que pudo interpretarse como “exudación” o “emisión seminal”, tal y como se dice en algunas cosmogonías primitivas», se explica en « La historia de las creencias y de las ideas religiosas».
La necesidad de reproducirse, según el mito, llevó a esta entidad a meterse en las aguas. Y de esta relación surgió un huevo cuya cáscara, posteriormente, dio lugar a la tierra.
El huevo de la serpiente
Para los temidos druidas britanos este alimento también era más que sagrado. Así lo afirma Plinio en su «Historia natural», donde dedica varias líneas a hablar de «una especie de huevo del que los griegos no hablan, pero que es muy conocido en las Galias». En palabras del autor clásico, «durante el verano, innumerables serpientes que están enrolladas juntas se unen en un abrazo armonioso gracias a la baba de sus gaznates y a las secreciones de sus cuerpos» en un fenómeno que se conoce como el «huevo de la serpiente».
«Los druidas dicen que este huevo se lanza con silbidos y que hay que recogerlo con un manto antes de que toque el suelo.
En este momento, el raptor debe huir muy deprisa a caballo, puesto que le persiguen las serpientes, las cuales solo se detendrán ante el obstáculo de un río», añade Plinio en su obra.
El autor también especifica que este objeto era visto como un talismán de poder por los sacerdotes y, posteriormente, también por la sociedad.
«Ciertamente he visto este huevo, del tamaño de una manzana redonda de talla mediana, con una corteza gelatinosa como los numerosos brazos del pulpo», completa.
Lo cierto es que, durante la Edad Media, eran muchas las sociedades que entendían que el huevo (y más concretamente este de serpiente) ofrecía protección al portador. «Esta piedra, que los druidas llaman “Glain Naddair», era engendrada por una bola de serpientes entrelazadas copulando en la víspera de la noche del solsticio de verano, reputada con virtudes protectoras y salutífiras», desvela Rafael Ramón Lluch en su obra « Geomitos: Leyendas y mitos con un fundamento geológico». En todo caso, la mayoría de los autores coinciden en que estos objetos eran realmente pequeños erizos de mar fosilizados.
El autor decimonónico Cesare Cantù explica en su libro « Historia universal» que, aunque los druidas contaban con varios talismanes que -según creían- les otorgaban poder como el muérdago o la «hierba llamada selago», ninguno de ellos era tan poderoso como el «huevo de la serpiente». Con todo, no ofrece más datos que los escritos por Plinio y se limita a añadir que «este huevo misterioso tenía la virtud de hacer prodigios». Por su parte, el historiador del siglo XIX Joaquín Bastús es partidario en su libro « Diccionario histórico enciclopédico» de que «con estos huevos, suponían podía conseguirse cuanto uno desease, y sobre esto contaban mil fábulas absurdas».
Fenicios
El fenicio fue también un pueblo en el que el huevo se ligaba íntimamente a la creación del mundo, según desvela el antropólogo Víctor J. Montserrat en su dossier « Los artrópodos en la mitología, las creencias y el arte de los fenicios». En sus palabras, para esta sociedad la cosmogonía comenzaba «con la unión del caos primitivo con una divinidad». Una relación de la que «nació el huevo cósmico (Mot)» y de cuya división, a su vez, se generó el cielo y la tierra. Concretamente, esta civilización creía que, cuando el Caos advirtió su propia existencia, se amó a sí mismo dando lugar a la primera materia o barro, llamada «Mot».
Bastús, por su parte, es partidario de que el huevo adquirió su cúlmen como símbolo pagano en la cultura fenicia, en la cual era utilizado como una representación de las deidades durante el coito.
«Plutarco dice que los fenicios reconocían a un ser supremo, al que representaban en sus orgías bajo la forma de un huevo», añade el experto. La práctica, sin embargo, no era desmesurada si se compara con otras tantas de la misma sociedad. «Los sacrificios sangrientos, las prácticas lúgubres a la par que seguidas de orgías, y la mezcla de dolor y de lujuria se advertían en las fiestas de Adonis en Fenicia», señala J. J. Guillén en su obra «Historia Antigua».
Regalo pagano
Una vez establecida la importancia del huevo en las diferentes culturas queda una cuestión por dirimir: ¿De dónde proviene la costumbre de regalarlos?
En algunas obras como la « Enciclopedia vniversal ilvstrada evropeo-americana» (en su versión publicada en 1925) se afirma que la tradición podría provenir de China donde, «hacia el 1000 a. de J. C. se celebraba la fiesta de la renovación de la Naturaleza por el calor de la primavera». Como durante esta celebración estaba prohibido encender fuego, «había que preparar de antemano alimentos que no se corrompiesen, y entre éstos se echaba mano de los huevos cocidos ó huevos duros, los cuales se pintaban también y eran objeto de mutuo regalo entre parientes y amistades».
Otro tanto pasaba en Grecia y Roma, donde se decoraban y regalaban huevos para celebrar la llegada de la primavera. Y, por descontado, también en el Antiguo Egipto.
«Antiguamente, los egipcios se regalaban huevos decorados por ellos mismos. Estos eran muy valorados y se ponían de adorno en las casas», señala Salvador Cerezo Díez en « Testimonios del pasado». En todo caso, tan cierto como esto es que, en palabras del historiador francés Philippe Ariès, la costumbre de hacer regalos por Pascua cobró mucha importancia en épocas como los años anteriores a la Primera Guerra Mundial: «En abril de 1911, la revista “Mon chez-moi» nos da a conocer la moda más reciente: el huevo todo de flores, o bien un simple manojo perfumado, o bien un estuche florido».
Cristianismo
Como ha sido habitual a lo largo de la historia, el catolicismo ha terminado aunando todas estas costumbres. La primera de ellas fue la Pascua.
«Como muchas otras celebraciones cristianas, la de la Pascua se superimpulso a tradiciones paganas, en este caso las que, desde tiempos inmemoriales, festejaban la llegada de la primavera», afirma José Manuel Valenzuela Arce en « Entre la magia y la historia: tradiciones, mitos y leyendas de la frontera».
Esta tradición se sumó a la de pintarlos y regalarlos en las diferentes culturas, dando como resultado la visión actual que tenemos de este alimento.
La fiebre por el huevo en la cristiandad, no obstante, llegó poco en el siglo XVII, cuando el Papa Pablo V bendijo en una plegaria este alimento. ¿Con qué objetivo? Que la Iglesia pasase página y se olvidase que, en el siglo IX, esta institución había prohibido a los feligreses el consumo de este alimento durante la Cuaresma por considerarlo carne.
No obstante, fue esa prohibición la que ayudó a generalizar que se regalase en Pascua ya que, cuando llegaba a su fin la prohibición, se desataba la fiebre del huevo.
The Conversation(J.V.Prieto/A.Chapman/M.F.Santiago) — Cada día compartimos fotografías nuestras y de otras personas en redes sociales. Este acto tan habitual nos expone a posibles delitos digitales contra la privacidad y la identidad personal. Se trata de un problema que aumenta si consideramos la actual falta de legislación en el ámbito de la inteligencia artificial.
Desde que comenzó el milenio vivimos en la que conocemos como era digital, o sociedad de la información y la comunicación. En esta nueva realidad social, la inteligencia artificial nos permite procesar rápidamente grandes cantidades de datos. Estos cálculos ayudan a conocer las tendencias de los mercados, la opinión pública y los cambios atmosféricos.
Su aplicación a la robótica ha marcado grandes avances en medicina, telecomunicaciones y domótica. Estos cambios han modificado nuestra vida diaria, nuestras viviendas y nuestra interacción con los demás.
A diario confiamos en la inteligencia artificial para realizar tareas automáticas de manera eficaz. En muchos sentidos es superior a la inteligencia humana y por ese motivo confiamos más en ella.
La inteligencia artificial y sus limitaciones
Entre los principales retos y aplicaciones de la inteligencia artificial están la medicina y el cuidado de personas vulnerables. Sin embargo, es precisamente aquí donde se pone de manifiesto una de las limitaciones de este campo. La falta del componente afectivo limita el uso de las inteligencias artificiales.
A día de hoy no existen robots con una apariencia suficientemente humana para imitar expresiones faciales y emociones. Esa capacidad empática, interpretativa e intuitiva característica del ser humano no existe actualmente en robótica.
La inteligencia artificial también se postulaba como sustituto del humano en contextos educativos que favorecen el aprendizaje autónomo. Sin embargo, la reciente experiencia de educación online debido a la covid-19 ha puesto de manifiesto lo contrario. La interacción cara a cara entre los estudiantes y el profesorado es esencial para el aprendizaje significativo.
La subjetividad humana y el rostro digital
Aun teniendo esa gran capacidad de procesar enormes cantidades de datos, la inteligencia artificial aún no ha conseguido atribuirles significado. Hacer que estos datos sean significativos o relevantes es algo que solo el ser humano puede hacer (lo hacemos continuamente cada vez que, por ejemplo, hacemos “me gusta” o retuiteamos). Es decir, somos nosotros quienes decidimos qué datos son importantes o destacados para cada situación específica.
Esto es debido a que el significado va estrechamente unido a la respuesta ética que la subjetividad humana da frente al rostro de otro ser humano. Sin este mutuo reconocimiento, el big data no significa nada. Por eso a menudo debemos confirmar que “no soy un robot”. Es así como la inteligencia artificial reconoce que nuestra interacción online –nuestro rostro digital– es significativa.
Los peligros de la inteligencia artificial y las distopías digitales
La usurpación de la identidad humana es uno de los peligros más temidos en relación con la inteligencia artificial. La ansiedad que este miedo genera se ve reflejada en obras de ciencia ficción tan populares como los clásicos filmes Blade Runner (1982) y Matrix (1999), y más recientemente, series digitales como Black Mirror (2011), Humans (2015), y Maniac (2018).
En todas ellas, el fin de la sociedad que conocemos tiene sus bases en la dominación y control por parte de inteligencias artificiales que simulan el rostro y el comportamiento humano. Sin embargo, los peligros que la tecnología plantea en relación con la utilización del rostro humano en entornos digitales toman una forma diferente, aunque igualmente amenazadora.
Retos de la justicia frente a la inteligencia artificial
La utilización del rostro humano en inteligencias artificiales presenta grandes retos para el derecho. El rostro como elemento biométrico que nos identifica como persona está protegido de diferentes formas. Por un lado, los derechos a la identidad y a la autodeterminación van a permitir proteger a los sujetos de las posibles alteraciones que produzca la inteligencia artificial.
Por otro lado, los sistemas de reconocimiento facial están considerados como de alto riesgo en el borrador de regulación de la inteligencia artificial de la Comisión Europea. Para su utilización se van a tener que testar en sistemas seguros, realizar códigos de conducta y establecer sistemas de cumplimiento ético de gran complejidad. Los casos de utilización de sistemas de vigilancia masivos mediante reconocimiento facial van a ser prohibidos por su gran impacto en la privacidad, libertad y autonomía de los ciudadanos.
El procesamiento de rostros está llegando a un nivel en el que no vamos a poder distinguir entre lo que es real y lo que es ficticio (como ocurre con los filtros en redes sociales, por ejemplo). Esto produce un gran daño a la reputación de la persona cuyo rostro se está procesando y, además, puede ser utilizado para alterar nuestros sistemas democráticos destruyendo la reputación de nuestros representantes.
Los restos de regulación e impacto en los derechos fundamentales por la utilización maligna de nuestros rostros constituye una amenaza que ha de ser abordada y protegida por los sistemas jurídicos. La finalidad es la de poder seguir siendo persona dentro de un entorno en el que la tecnología nos pueda ayudar a superar los grandes retos que tiene nuestra sociedad.
Hace ya varias semanas que el tema del que todo el mundo habla es el gran apagón, la crisis de suministros y de las eléctricas. Todo esto está estrechamente relacionado y está generando confusión, dudas, miedos e incertidumbre.
¿Qué ocurriría en Europa si llegara a producirse un gran apagón? ¿Qué necesito tener en mi casa si sucede? ¿Cuándo podría producirse? Son preguntas que rondan en las mentes de miles de ciudadanos de todo el mundo, sobre todo desde que el Ministerio de Defensa de Austria lanzó una campaña para que sus ciudadanos se prepararan ante la situación.
Para la ministra austriaca, Klaudia Tanner, explicó que la duda no era «si habrá o no un apagón, la cuestión es cuándo», algo que ha desatado la psicosis en Europa. Tanner afirmó que no se sabe con exactitud cuando ocurrirá pero que la probabilidad es de 100% en los próximos cinco años, y por ello, para el 2025, el Ejecutivo austriaco espera estar preparado para abastecer a sus ciudadanos sin electricidad y conseguir que algunas instalaciones militares y policiales puedan seguir operativas cuando ocurra.
¿Qué es un gran apagón?
El gran apagón se refiere a la posibilidad de un corte de luz masivo, en toda Europa o incluso en el mundo, de larga duración, que podría ocurrir por varias razones. Algunos mencionan fenómenos naturales como una gran tormenta solar, otros hablan de sobrecargas en la red eléctrica e incluso de ataques informáticos.
En el caso de Austria, se ha lanzado una campaña informativa que incluye carteles y vídeos publicitarios y una web con consejos sobre este fenómeno: «Gran apagón: qué hacer, si nada funciona». Según explica esta página web informativa, una forma de reconocer el corte de suministros es si, además de no tener luz en casa ni en las viviendas vecinas, tampoco funciona el transporte público, internet o la red telefónica.
No es el único país que se ha puesto en marcha y ha tomado acción ante esta posibilidad y es que Suiza también se ha unido y ha lanzado un aviso a sus ciudadanos sobre la posibilidad de sufrir cortes de suministros, aunque en este caso los temores se relacionan consu dependenciadel mercado eléctrico europeo, por lo que enfatizan sobre el peligro que pueden suponer las tensiones energéticas. Asimismo, el diario suizo Neue Zürcher Zeitung se hizo eco hace unos días de un documento del Gobierno en el que se alertaba de los posibles apagones. Según este, «un mundo sin electricidad podría tener consecuencias mucho peores que la pandemia» y avisaba de que se consideraba «la peor amenaza para Suiza» en la actualidad.
¿Y qué dice el gobierno de España?
En el caso de España, la vicepresidenta tercera y ministra de Transición Ecológica, Teresa Ribera, ha descartado rotundamente que haya posibilidades de un gran apagón en España. Así lo aseguró el pasado viernes, en declaraciones a Onda Cero, afirmando que el suministro de electricidad “está garantizado”. La estructura de generación eléctrica en España –añadió- es «muy potente» y prácticamente duplica la demanda en momentos pico. El sistema energético español, detalló la ministra, «es casi una isla, el riesgo de un gran corte de suministros por una caída del sistema en terceros países es muy limitado y hay capacidad poner un cordón sanitario en caso de que eso ocurriera. Es un tema que podemos descartar de nuestro horizonte de preocupaciones con total rotundidad», remarcó.
Por otro lado, Red Eléctrica de España (REE) también ha insistido en que no existe «ningún indicio objetivo» que haga pensar que pueda producirse un apagón eléctrico en Europa, incluida España.
Imagen del gasoducto Magreb-Europa.
“La cuestión no es si habrá un gran apagón, sino cuándo”. Estas palabras, la semana pasada, de la ministra austriaca de Defensa han retumbado con especial fuerza en los últimos días en España, después de que Argelia cerrase uno de los gasoductos que traen gas natural a la península Ibérica desde el país norteafricano. Los especialistas, sin embargo, abogan por la máxima cautela: la situación austriaca, un país sin mar y que depende para su aprovisionamiento, no es extrapolable a España, que cuenta con seis puertos con capacidad de recibir y gasificar el gas natural licuado (GNL) traído por mar, más que muchos vecinos europeos. Aquí, remarcan, el riesgo es “mínimo”.
El gas natural genera algo más de la quinta parte de la electricidad que se consume en España, y el reciente corte de uno de los tubos que le conectaba con su principal proveedor es motivo de preocupación. Más aún a las puertas del invierno, cuando el consumo se dispara. Pero la realidad dista mucho de ser el apocalipsis que algunos creen ver. Argelia se ha comprometido a enviar gas por otras vías —aumentando la capacidad del otro tubo, el Medgaz, o poniéndolo a disposición de buques metaneros que contraten las empresas suministradoras— y España cuenta con alternativas fiables de abastecimiento en terceros países. Puede que sea más caro, pero no faltará gas.
El domingo pasado, el gestor del sistema gasista ibérico, Enagás, recordó que los depósitos españoles de gas natural están al 82% de su capacidad. Unas reservas estratégicas suficientes, según sus cálculos, para cubrir la demanda equivalente a 40 días. En otras palabras: incluso si España dejase hoy de recibir gas por el segundo tubo, el Magreb-Europa, o por barco —una situación que se antoja casi imposible—, podría aguantar hasta mediados de diciembre. España, afirma la empresa participada en un 5% por la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI), se encuentra “en una situación mejor que otros de países del entorno”, con unos volúmenes almacenados “superiores” a los de ejercicios anteriores.
“Lo del apagón es un bulo de los finmundistas”, sentencia Francisco Valverde, de la consultora Menta Energía. “Nuestro sistema eléctrico tiene más margen de reserva que prácticamente ningún otro país europeo”, remarca Pedro Mielgo, expresidente de Red Eléctrica de España, que se muestra “nada preocupado” por la probabilidad de un apagón en la Península.
“El riesgo es extremadamente bajo: la posibilidad siempre existe, pero tendría que ser una concatenación de acontecimientos brutal. No hay que exagerar ni hacer tremendismos: tenemos mucha capacidad de abastecernos, tanto en Argelia como fuera”, apunta Gonzalo Escribano, del Real Instituto Elcano. “Los austriacos están preocupados porque dependen de Rusia y no tienen posibilidad de llevar GNL. Pero nosotros no: incluso si las cosas se pusieran mal, España tiene todas las papeletas para ser uno de los países menos afectados de la UE”.
la ministra de Defensa austríaca, Klaudia Tanner, aseguró que existe una alta posibilidad (del «100% en los próximos cinco años») de que se produzca un apagón eléctrico que afecte masivamente no solo a Austria, sino al conjunto de la Unión Europea.
Sin razones para el alarmismo
“No veo por ningún lado el riesgo de crisis de suministro de gas en España”, continúa José María Yusta, especialista en mercados energéticos e infraestructuras críticas de la Universidad de Zaragoza. “Es cierto que el hecho de disponer de un solo tubo en vez de dos reduce la flexibilidad para contar con más en momentos de máxima demanda, pero no hay razones para caer en el alarmismo: se han tomado todas las precauciones para que no pase nada y es difícil que haya un problema grave”.
El GNL emerge como la alternativa más lógica para compensar el gas que llegaba a través del gasoducto Magreb-Europa. Con seis puertos equipados con plantas de regasificación —necesarias para que el gas pase de estado líquido a gaseoso—, España uno de los países de Europa con más infraestructuras de este tipo dado el aislamiento geográfico previo a la construcción de los dos tubos con Argelia. Pero Miguel Lasheras, economista y experto en temas energéticos, recuerda que el segundo tubo que conecta Argelia con España —el Medgaz, el más moderno de los dos, puesto en marcha en 2011— también tiene capacidad para paliar parcialmente el gas que no se puede traer por el Magreb-Europa. “Ese gasoducto se hizo no solo para complementar el otro, sino para sustituirlo [en caso de ser necesario]”.
En los últimos 14 años, recuerda Lasheras, también se ha incrementado la capacidad de importación de Francia y se han ampliado las plantas de GNL situadas en los puertos de Barcelona, Sagunto, Cartagena, Huelva y Bilbao. “La conclusión es que no parece que haya problema alguno de abastecimiento o de restricciones en el uso de infraestructuras por la decisión Argelina de dejar de transitar gas por el gasoducto de Marruecos”, remarca. “Tenemos regasificadoras de sobra para GNL. Esta situación seguramente suponga una subida del precio del gas, pero no debería haber problemas de seguridad física”, zanja Pedro Linares, de la Universidad Pontificia Comillas.
Diario Día — Muchos fumadores de cigarrillos se despiertan por la noche, fuman y luego vuelven a dormir. Investigaciones anteriores han relacionado este comportamiento con el hecho de fumar un mayor número de cigarrillos al día y con una mayor probabilidad de fracasar al intentar dejar de fumar y en los últimos años, algunos investigadores empezaron a proponer que despertarse para fumar es un síntoma de dependencia de la nicotina.
Sin embargo, una nueva investigación de la Universidad Estatal de Pensilvania, en Estados Unidos, publicada en la revista ‘Behavioral Sleep Medicine’, sugiere que despertarse por la noche es más probablemente el resultado del estrés que de la adicción a la nicotina.
Hasta la mitad de los fumadores habituales de cigarrillos se despiertan para fumar por lo que Steven Branstetter, profesor asociado de salud bioconductual y autor del estudio, advierte de que es importante entender por qué la gente fuma cuando se despierta.
«Si las personas se despiertan para fumar porque son tan adictas a la nicotina que no pueden hacerlo desde que se acuestan hasta que se despiertan, entonces deberíamos tratar su dependencia de la nicotina con productos como chicles de nicotina o parches de nicotina –explica Branstetter–. Si las personas se despiertan porque están deprimidas o ansiosas y fuman porque así se calman, entonces tenemos que tratar su salud mental para ayudarles a dejar de fumar».
En este estudio, los autores descubrieron que los niveles de estrés y malestar psicológico de una persona eran más importantes que la dependencia de la nicotina para entender quién se despertaba por la noche y fumaba. Las suposiciones anteriores de que fumar a media noche era un indicador de adicción grave a la nicotina pueden no ser correctas.
Esta investigación demuestra que las personas se despiertan y fuman, no que se despiertan para fumar como la literatura de investigación ha caracterizado a menudo el fenómeno. En su trabajo futuro, los autores quieren establecer exactamente qué factores impulsan el hecho de despertarse y fumar para poder desarrollar tratamientos que ayuden a estos fumadores a dejar de fumar.
Los autores explican que, aunque mucha gente piensa que la adicción es la única razón por la que la gente fuma, todas las personas que fuman lo hacen por una serie de razones.
Investigaciones anteriores han demostrado que los adolescentes fumadores suelen incorporar el hábito de fumar como una parte importante de sus relaciones sociales. Para ayudar a los adolescentes a dejar de fumar, las intervenciones les enseñan a negociar sus relaciones sociales sin fumar.
Para muchas de las personas que se despiertan por la noche y fuman, el ritual de fumar puede ayudarles a autocalmarse y/o a lidiar con el estrés. Estos fumadores tienen más probabilidades de fracasar cuando intentan dejar de fumar. Los autores creen que ayudar a los fumadores que se despiertan por la noche a afrontar su estrés o su malestar psicológico podría ser necesario para ayudarles a dejar de fumar.
«Los investigadores saben que el comportamiento del fumador está impulsado por algo más que la adicción a la nicotina. No es sólo la droga o la sustancia –apunta Branstetter–. Hay razones secundarias para fumar, y sabemos que el tratamiento de las personas debe abordar esas razones secundarias para que la mayoría de la gente deje de fumar con éxito».
Según los investigadores, los fumadores con altos niveles de angustia psicológica o estrés percibido podrían recibir apoyo adicional en relación con la salud mental, la reducción del estrés y la salud general del sueño para ayudarles a dejar de fumar.
«Medir cosas como la adicción es realmente complicado», dijo Branstetter. «Joshua Muscat, profesor de ciencias de la salud pública y mi colaborador en este artículo y en gran parte de este trabajo, descubrió que las personas que fuman inmediatamente después de despertarse por la mañana tienen más probabilidades de padecer cáncer de cabeza y cuello, fracasan cuando intentan dejar de fumar y corren el riesgo de tener más problemas de salud».
Según apunta, «esto se debe a que las personas que se apresuran a fumar al levantarse suelen ser muy adictas a la nicotina, y dan más caladas a los cigarrillos y fuman más cantidad de cada uno. Así que, a pesar de lo que la gente podría esperar, ‘lo pronto que se fuma al levantarse’ es en realidad una medida más útil de la adicción que ‘el número de cigarrillos que se fuma cada día’».
«Este trabajo forma parte de nuestro esfuerzo por medir y comprender la adicción a la nicotina. Cuanto mejor comprendamos a qué se enfrenta la gente, mejor equipados estaremos para ayudarla», asegura.
The Conversation(F.J.E.Ruiz) — ¿Es usted amigable, fraternal, trata con cariño y le encanta hacer el amor? ¿O es una persona cuya agresividad le aleja de cualquier grupo?
Así es como se estructura la sociabilidad, en dos categorías: los comportamientos que hacen que los animales de una misma especie se atraigan, o aquellos que llevan al aislamiento de los individuos. Y, quién lo diría, todo apunta a que Homo sapiens ha evolucionado hacia la primera categoría a través de un proceso de autodomesticación, aun con lamentables excepciones que mejor ni mencionamos.
Afortunadamente, la amabilidad sobrevive. Se lo debemos a que la selección natural ha favorecido la evolución de nuestra especie como seres grupales y prosociales. Y está claro que, cuando nos comparamos con otros primates, las habilidades de cooperación y comunicación que nos caracterizan han sido –y son– claves para nuestro desarrollo cognitivo como especie. Dicho de otra manera, han sido responsables de que, hoy por hoy, pensemos, razonemos, sintamos y nos expresemos como lo hacemos.
Sufrimos el síndrome de la domesticación
Si nos comparamos con los animales domesticados y los salvajes, nos parecemos más a los primeros que a los segundos. La domesticación, tal y como normalmente la entendemos, conlleva la selección de individuos dóciles. Pero si nos fijamos con detalle, observamos que este proceso no solo afecta al comportamiento propiciando la mansedumbre sino que, además, tiene como resultado la aparición de características que también afectan al cuerpo. Entre ellas las orejas caídas, la nariz más corta, una maduración sexual temprana, la prolongación del aspecto juvenil en los adultos y un menor dimorfismo sexual (diferencia externa entre machos y hembras). Incluso la reducción del tamaño del cráneo, la mandíbula y los dientes.
Todo ello, junto a cambios en los niveles de diferentes hormonas y neurotransmisores, es lo que se denomina el síndrome de domesticación. Estas características, aunque no se detectan en todos los animales domesticados, sí que guardan una cierta relación con este proceso.
Como no podría ser de otro modo, debe existir alguna base biológica que nos explique, o al menos nos ayude a entender, la ocurrencia común de esos aspectos relacionados con la domesticación. Y así es. Se ha detectado que, durante el desarrollo del embrión de animales domesticados, disminuye la función de una estructura denominada cresta neural. Las células de la cresta neural son un tipo de células madre que, entre otras funciones, se encargan de la formación de parte del cráneo, de precursores de dientes, de ganglios nerviosos y de ciertas glándulas que, por su función, se asocian al síndrome de domesticación.
De hecho, si nos comparamos con otros homínidos más próximos a nuestra especie, como los neandertales, las diferencias son notables. Nuestro cráneo y dientes son más pequeños, la estructura craneal de un joven es similar a la de un adulto, hay un menor dimorfismo sexual, y parece que somos menos agresivos. O sea, que nos hemos domesticado.
La baja y la alta sociabilidad van en nuestros genes
Llegados a este punto, podemos considerar que el comportamiento social es una habilidad clave que nos diferencia de otras especies. Y si nos planteamos descifrar sus bases biológicas, qué mejor que hacerlo estudiando qué hay de diferente en las alteraciones y enfermedades relacionadas con la sociabilidad. Por ejemplo, los trastornos del espectro autista (TEA) y el síndrome de Williams, en los que se muestra una baja y alta sociabilidad, respectivamente.
Las personas que presentan TEA suelen manifestar comportamientos repetitivos, alteraciones en el lenguaje y les cuesta relacionarse socialmente. Aunque se han asociado al TEA alteraciones en cientos de genes, aún no se ha encontrado una causa genética común en todas estas personas. Eso sí, debe de existir una base genética, pues hasta en el 96% de los gemelos idénticos si uno de ellos sufre el trastorno, el otro también, si bien los síntomas puedan ser algo diferentes.
Entre las diferencias neurobiológicas encontradas en el TEA se han detectado alteraciones en el volumen de casi todas las zonas del cerebro, con mayor o menor tamaño según la región cerebral y la persona. También se ha descrito una disminución en el número y tamaño de las neuronas, y alteraciones de las conexiones entre ellas. Cabe destacar que en algunos pacientes se ha observado un aumento en el crecimiento acelerado del cerebro durante el primer año de vida.
Los niveles de diferentes neurotransmisores también se ven afectados en el TEA. Principalmente aquellos que producen un desequilibrio entre la excitación y la inhibición de las neuronas, siendo las principales causas la mutación de genes o los desórdenes metabólicos. Un neurotransmisor –y hormona–, que está tomando cierta relevancia en la regulación de la sociabilidad y del comportamiento agresivo en TEA y en otras alteraciones neuropsiquiátricas, es la oxitocina.
En el otro extremo de la sociabilidad nos encontramos a las personas con el síndrome de Williams. En este caso la base genética está bien establecida, ya que les falta un trocito del cromosoma 7 y se pierden unos treinta genes. Esos genes se asocian, precisamente, a la domesticación y al desarrollo de la cresta neural. Y lo más interesante: estas personas son hipersociables, sin miedo a los extraños y muy amigables, a veces demasiado. Aun considerándose un trastorno con retraso mental, quienes padecen este síndrome suelen mostrar habilidades musicales excelentes.
Puesto que, como indicábamos antes, la amabilidad sobrevive gracias a la evolución, hagamos caso a la escritora Raquel J. Palacio: “Yo siempre digo que es mejor pecar de amabilidad. Ese es el secreto. Si no sabes qué hacer, pues sé amable.”
La judía que entregó a cientos de los suyos a la Gestapo: la traición de Stella, «el veneno rubio»
El Español(D.Barreira)/marcianosmx.com/DW — Stella Goldschlag era una mujer talentosa, con una gran ambición y muy bella. Lo tenía todo para ser una estrella del jazz en el Berlín de entreguerras, salvo por una cuestión vital: era judía. La sangre, sin embargo, no comulgaba con su apariencia: el pelo rubio de la joven, sus ojos azules y su tez blanquecina la convertían en prototipo de fémina aria, un disfraz natural que no le serviría para esquivar las persecuciones de los nazis y su maquinaria de exterminio.
Su familia —Stella era hija de un compositor y una cantante de conciertos— había intentado huir de la capital alemana después de la Noche de los Cristales Rotos, un viaje fallido a la salvación al no lograr permiso para salir del país. En 1943, cuando tenía 21 años y la II Guerra Mundial ya se decantaba del lado del bando aliado, la joven fue finalmente arrestada por la policía secreta nazi. La sometieron a infernales torturas para que desvelase el paradero de otros judíos que seguían viviendo de forma clandestina en la ciudad. Ella aceptó con una única condición: que su familia fuese protegida.
Desde ese momento, se convirtió en la espía más terrorífica de la Gestapo. Bajo el paraguas de ser una judía, una resistente más, Goldschlag comenzó a tender trampas a los suyos: se camelaba a algunos hombres, los asaltaba en las esquinas y en las paradas de metro y les prometía comida para luego encañonarlos con una pistola y entregarlos a una muerte segura. Por cada «rata judía», como así les gritaba en algunas ocasiones, que traicionaba le pagaban 300 marcos. Atemorizados, sus hasta entonces colegas la bautizaron como «el veneno rubio».
Se calcula que al menos entregó a 300 judíos, aunque otras fuentes elevan el cómputo hasta el par de miles. Cada vez que cazaba a una mujer, rebuscaba en su bolso y entre sus pertenencias en busca de direcciones y otras pistas que le condujesen al escondite de nuevas presas. Incluso en una ocasión llegó a delatar ante la Gestapo a una antigua compañera del colegio. Y así lo siguió haciendo hasta el último minuto de la contienda, cuando sus padres ya habían sido deportados a Auschwitz en un tren de ganado.
La historia de Stella Goldschlag la ha recuperado el periodista y escritor alemán Takis Würger en una novela, titulada Stella, que se ha convertido en un bestseller en Alemania y que aterriza esta semana en las librerías españolas editada por Salamandra. Allí, en su país de origen, el libro levantó una enorme polvareda al ser tildado por la crítica como un relato «kitsch del Holocausto», frívolo, moralmente reprobable al empujar al protagonismo a un personaje con tantas víctimas a sus espaldas.
Superficial también porque el autor ha decidido incluir en la novela un romance de Stella, que se esconde bajo el seudónimo de la modelo Kristin, con un joven suizo que se muda a Berlín en 1942 para seguir con su carrera artística. La trama transcurre a lo largo de un año y en un Berlín donde, a pesar de la guerra, la vida nocturna en los cabarés y clubs de jazz sigue siendo efervescente.
La condena
En una pirueta a la postre inútil, Stella Goldschlag se arrimó a las víctimas del nazismo al término de la IIGM. Yo soy una más, dijo, pero los que había logrado zafarse de sus tretas la reconocieron rápidamente. Uno de estos fue Ernst Gunter Fontheim, que contaría más tarde: «Para aquellos que vivíamos en Berlín ocultos y conocíamos a Stella de antes, era una fuente de terror constante. Todas nuestras actividades estaban guiadas por la necesidad de evitarla. Habiendo vivido escondidos, sabían exactamente dónde buscarnos. De hecho, fueron mucho más efectivos de lo que cualquier funcionario de la Gestapo podría haber sido».
Portada de ‘Stella’.
Un tribunal soviético la condenó en 1946 a diez años de reclusión y trabajos forzados. Tras ser liberada y asentarse en el Berlín occidental, otro tribunal la condenó a una década más entre rejas por cooperar e incitar a un número indeterminado de asesinatos. Como ya había cumplido una pena similar en la RDA, se le conmutó. Convertida al cristianismo, Stella se erigió en una antisemita notoria a pesar de su pasado judío. Se casaría tres veces más hasta que se suicidó en 1994 tirándose desde el balcón de su casa en Friburgo.
En Alemania, la novela de Takis Würger también provocó la reedición de la biografía de la colaboradora de la Gestapo que el periodista Peter Wyden, un judío alemán emigrado en 1937 y que regresó en 1945 formando parte de las tropas estadounidenses, publicó en 1993. Él pudo entrevistar a Stella, a quien definió como «la Marilyn Monroe de nuestra escuela: alta, esbelta, de piernas largas, fresca, con ojos azul claro, dientes como los de los anuncios de pasta dentífrica, y piel pálida y sedosa». El disfraz de una forzada colaboradora del nazismo que no cesó en sus actividades ni a pesar de conocer el destino de sus padres.
Wunderwaffen, las armas secretas de Hitler
La Alemania nazi ha sido el centro de atención y especulación de todo mundo desde hace más de siete décadas. Desde aquel conflicto bélico llamado Segunda Guerra Mundial, las personas no han dejado de cuestionarse cómo un régimen de horror pudo impulsarse a través de una nación avanzada, moderna y comprometida con el progreso. En lo que refiere al desmedido horror de los nazis, existe un tema extrañamente fascinante sobre la mitología oculta, sus significados, secretos y misterios. La combinación del misticismo y el poderío militar alemán en la época dio pie a toda una subcultura de estudios sobre el tema.
Uno de los aspectos más llamativos sobre el nazismo hace referencia a algo que fue llamado Wunderwaffen, armamento sofisticado de tecnología avanzada incluso para los estándares modernos. Las Wunderwaffen van desde simples miras láser hasta motores de propulsión a chorro supersónicos, cosas que en la década de 1940 no existían más que la ficción, pero que ya eran contempladas por los científicos alemanes cómo posibilidades y en algunos casos llegaron a fabricarse prototipos. Otras armas jamás abandonaron el papel, pero no por eso dejan de ser espectaculares.
¿Qué parte de esta historia es verdad y cuánto fue pura invención?
Como cualquier complejo militar industrial, los nazis tenían programas de desarrollo e investigación, así como ingenieros y empleados a su completo servicio. Al interior de estas industrias armamentistas existieron incontables programas y planos para el desarrollo de armas avanzadas. A medida que la mano de obra y los recursos financieros fueron limitándose en el transcurso de la guerra, una menor cantidad de proyectos fueron sacados a flote, y algunos de estos que siguieron hasta el final del conflicto eran simplemente increíbles.
En la actualidad conocemos prácticamente la totalidad de programas militares en desarrollo durante el gobierno de los nazis. Hacia el final de la guerra, los Aliados lograron apoderarse de diversas instalaciones relativamente intactas y de estos lugares se obtuvieron tecnología, planos y documentos. Incluso prototipos de maquinaria. Mucho de este material debió haber sido destruido por los propios nazis, pero cuando vieron la guerra perdida, la prioridad fue ocultar los crímenes cometidos en los Campos de Exterminio.
ZG-1229 Vampir
Los planos confiscados por los Aliados mostraban que los nazis estaban comprometidos con la construcción de aviones caza, como los modernos Messerschmitt Me 262 y el Heinkel He 162, dos aeronaves muy superiores a cualquier aparato de la época. Hacia el final de la guerra, algunas tropas ya iban equipadas con el Zielgerät ZG-1229 Vampir, miras infrarrojas que les proporcionaban visión nocturna, mucho antes que los estadounidenses concibieran la idea. El auge del período militar nazi se dio durante el programa de desarrollo del misil de crucero V-1 y del proyectil balístico suborbital de larga distancia, el V-2. Se probaron 3000 prototipos y más de la mitad logró alcanzar el espacio, 15 años antes que lo hiciera el Sputnik 1.
Diagrama del V-1.
Vehículos aéreos para la guerra.
Pero existieron otros planos mucho más fantásticos. Entre los vehículos aéreos teníamos al Horten Ho-229, un avión de propulsión a chorro el Mach 2.2, Lippisch P13a un caza con alas en formato delta, un avión espía de altitud similar al U-2 estadounidense llamado DFS-228, y hasta un avión con alas en rotación, el Messerschmitt P.1101, que se convirtió en el precursor del Bell X-5. También existían planos para el desarrollo de aviones capaces de realizar despejes y aterrizajes verticales.
Messerschmitt P.1101
Los nazis también intentaron desarrollar en forma agresiva el proyecto para su Amerika Bomber, un avión bombardero con una capacidad de vuelo suficiente para desplegar ataques sobre los Estados Unidos. Los nazis creían que desplegando bombarderos sobre las ciudades estadounidenses podrían cambiar el curso de la guerra. Dichos aviones incluían variantes del Arado E 555 e incluso de un vehículo suborbital llamado Silbervogel que llegó a ser probado. Con estos aviones, en teoría, los nazis serían capaces de lanzar bombas sobre Nueva York y Boston, devastando a las dos principales ciudades de Estados Unidos.
Horten Ho-229
Arado E 555
Vehículos terrestres y anfibios.
En tierra los alemanes tenían planos para la construcción de enormes tanques blindados. La tecnología de tanques nazis durante la guerra superaba por mucho a la de los aliados. El Tiger II tenía una capacidad de movilidad, velocidad y blindaje impresionante, casi comparable con las de los tanques actuales. Pero los planes implicaban construir armas aún más grandes y letales. El Landkreuzer P.1000 Ratte y el P.1500 Monster, requerían a una tripulación de 40 y 100 hombres respectivamente. Eran máquinas colosales, equipadas con cañones de largo alcance que recordaban más a trenes que a tanques. Podían disparar las más grandes piezas de artillería diseñadas hasta la fecha, proyectiles de 800 milímetros con un poder de destrucción abominable. Si hubieran sido producidos, esos tanques podrían reducir ciudades enteras a ruinas.
Landkreuzer P.1000 Ratte y P.1500 Monster eran colosales.
En el agua, los nazis planeaban construir un nuevo modelo de submarino capaz de disparar sus misiles V-2 desde alta mar hasta las ciudades estadounidenses. El plan era construir estos dispositivos como plataformas móviles de lanzamiento, capaces de transportar hasta 100 misiles de largo alcance. Tres llegaron a desarrollarse, incluso una quedó lista antes del final de la guerra, pero el atraso en las pruebas de los misiles V-2 respecto al desarrollo del submarino imposibilitaron su despliegue. Posteriormente, el proyecto de la plataforma fue empleado por estadounidenses y soviéticos en los años 50.
Armamento nuclear.
Los nazis también estaban cerca de desarrollar armas atómicas para equipar sus misiles V-2. Documentos secretos obtenidos del alto comando alemán, muestran que un proyecto para la construcción de complejos de enriquecimiento de uranio estaba en proceso. Con dicho material en las manos, no pasaría mucho tiempo antes que lograran fabricar armas de destrucción masiva.
Mientras el Proyecto Manhattan estaba sucediendo en los Estados Unidos, había un hermano gemelo en Alemania: el Uranverein, o Club del Uranio.
El Uranverein tuvo un arranque tan prometedor como el Proyecto Manhattan, y quizá mucho más eficiente; sin embargo, los nazis no tenían recursos para profundizar en las investigaciones y el curso de la guerra frenó cualquier progreso.
La operación con reactores alemanes para crear plutonio requería de agua pesada, proveniente casi exclusivamente de la Estación Hidroeléctrica de Vemork en Noruega, un sitio que producía nitrógeno con fines agrícolas.
El Club del Plutonio fue desmantelado por aquella que quizá fue una de las operaciones de sabotaje más importantes en la historia: la Operación Gunnerside, en la que un pequeño comando noruego fue lanzado tras las líneas enemigas y esquiaron hasta Vemork.
A continuación, escalaron los acantilados dónde se encontraba la planta, ingresaron al complejo a través del ducto de ventilación y plantaron explosivos.
La explosión destruyó todo el suministro alemán de agua pesada y la mayor parte del equipo necesario para su producción.
Tres mil soldados fueron enviados tras los saboteadores, pero el comando noruego se las arregló para escapar.
El comando noruego responsable por el sabotaje.
Meses después el complejo volvió a operar, pero los bombarderos aliados lograron damnificar las instalaciones una vez más. Los alemanes hicieron un último intento de enviar un cargamento de agua pesada a través de buques cargueros en el Mar del Norte. Otro heroico equipo de comandos noruegos, entre los que participaba el legendario guerrillero Knut Haukelid, logró plantar explosivos a bordo. Con la embarcación fuera de juego, los submarinos terminaron el servicio y enviaron la carga a las profundidades del océano. Aquello afectó tanto al programa nazi de armas atómicas que terminaron cancelándolo.
Varios especialistas en tecnología creen que los científicos del Club del Uranio llegaron a realizar pruebas simulando explosiones atómicas. Sin embargo, las armas tenían el «interior hueco», lo que quiere decir que aunque contaban con la tecnología para explotar material radiactivo, no fueron abastecidas con plutonio. Los historiadores defienden que era cuestión de tiempo hasta que los nazis desarrollaran por completo su programa nuclear y estuvieran listos para crear bombas atómicas. Si el Club del Uranio hubiera continuado con sus investigaciones la guerra podría haber finalizado de una forma muy diferente. En el 2006, un grupo de científicos encontró trazos de radiación en estaciones de investigación usadas en los tiempos de guerra, rastros de energía que comprueban la manipulación de compuestos radiactivos. Esto nos muestra que los alemanes poseían la tecnología, aunque el suministro de plutonio fuera escaso.
Platillos voladores y Die Glocke.
Todo esto nos lleva al increíble proyecto de la Wunderwaffen nazi, un dispositivo ultrasecreto apodado Die Glocke, cuyo significado es «La campana». La campana sería un vehículo aéreo con forma de disco, generalmente descrito como un disco volador. Cuando se habla de la Wunderwaffen nazi, muchos investigadores inmediatamente piensan en estos misteriosos discos, sus nombres y denominaciones. En ninguna base o complejo industrial tomado por las fuerzas aliadas se encontró algo remotamente parecido a La campana, al menos no que se sepa.
Sin embargo, hay muchos planos y documentos que sugieren la construcción de estas máquinas aéreas de diseño absurdo.
El origen de los discos voladores nazis es discutido a detalle en un libro escrito a mediados de 1990 por el historiador militar polaco Igor Witkowski titulado «La verdad sobre la Wunderwaffen». En la obra, Witkowski nos relata una historia sensacional: este sujeto habría obtenido acceso a documentos secretos dirigidos a un oficial nazi llamado Jakob Sporrenberg en los últimos días de la guerra. A través de diversas transcripciones, el autor relata la forma en que tuvo conocimiento sobre el Proyecto Campana que implicaba el desarrollo de un vehículo aéreo con motores gravitacionales de flotación.
Pese a esto, se desconoce si el libro de Witkowski tiene algo de verdadero o es pura ficción especulativa. No ofrece evidencias sobre la existencia y nadie parece apoyar sus ideas y conclusiones. El personaje principal del libro, el oficial de la SS Sporrenberg tampoco pudo confirmar los alegatos. Este hombre fue ejecutado por crímenes de guerra en 1952. Se sabe que Sporrenberg fue un oficial severo que enfrentó a los partisanos en Polonia y tuvo poca conexión con la ciencia aérea y grupos de desarrollo de armas en el ejército.
Pero aunque existan pocas pruebas para sustentar la existencia del disco volador alemán, el misticismo que rodea al régimen ayuda a propagar este tipo de creencias. Después de todo, el misticismo y el mundo oculto formaron parte inherente de la legión nazi.
El origen de las teorías.
El régimen siempre resultó un condensador de teorías extrañas y controversiales. El origen de estas teorías parece tener lugar en el trabajo de dos autores franceses en la década de 1960 con un trabajo titulado «El amanecer de Los Hechiceros» (The Moaning of the Magicians), donde se especulaba sobre las múltiples tradiciones místicas y sociedades secretas activas en Alemania. Entre estás oscuras sociedades influyentes en los años que antecedieron a la guerra, una llamaba la atención poderosamente, se hacía llamar la Sociedad Vril.
La Sociedad Vril.
La misteriosa Sociedad Vril estaba integrada por ocultistas, autodenominados hechiceros, supuestos satanistas y personas muy importantes en el medio político que darían origen al Partido Nazi. Según el libro, la Sociedad Vril se ofreció para perfeccionar el ejército alemán y convertirlo en una máquina de guerra eficiente, virtualmente imbatible, cuyo poder estaría sustentado en el conocimiento místico y tecnologías hasta entonces desconocidas.
La base de todo esto sería el Vril. La Sociedad creía en la existencia de esta misteriosa sustancia que ofrecía una fuente de energía inagotable. Empleando el Vril, cuyo origen para la orden es místico, las máquinas de guerra del ejército nazi funcionarían sin parar y sin la necesidad de mantenimiento. La sustancia mágica ayudaría a crear soldados invencibles sirviendo como una fórmula para la salud y la longevidad.
Es un poco extraño creer que los nazis realmente creyeron estos conceptos que parecen retirados de historias de ciencia ficción, pero según parece muchas personas importantes en la cúpula del partido nazi creían en la existencia del Vril y en sus increíbles propiedades. Esto es tan cierto que invirtieron millones de marcos antes de la guerra en expediciones infructíferas buscando a la civilización ancestral que ocultaba el secreto del Vril.
¿Pero, cuál es la relación entre el proyecto Die Glocke y el Vril?
Los teóricos creen que el disco volador nazi sería una máquina abastecida por el místico combustible y que era base para el funcionamiento de sus motores antigravitacionales. La gran ventaja del Vril sobre los demás combustibles era el hecho de que el fluido garantizaba una autonomía de vuelo indefinida. Una vez adaptados, los motores permitirían vuelos largos y estables, las distancias simplemente dejarían de importar.
Viktor Schauberger
Pero existieron otros proyectos de discos voladores en desarrollo por el ejército alemán.
El más popular quizás sea un dispositivo aéreo conceptualizado por Viktor Schauberger, un científico austriaco que encabezó un proyecto que tenía como objetivo construir un vehículo aéreo con un formato innovador. Los planos de estos proyectos secretos dejan bien en claro que Schauberger buscaba una especie de disco volador. El científico concibió un sistema de propulsión llamado «Vortex líquido» que para algunos, al menos en la teoría, podría funcionar.
Schauberger trabajó en un complejo militar relacionado a la Luftwaffe en Leolstein entre 1938 y 1945. En el lugar tenía autoridad para construir prototipos y realizar pruebas. Su mayor éxito habría sido un prototipo de metro y medio con 135 kilogramos de peso, equipado con un motor eléctrico que generaba un campo antigravitacional que permitía que el aparato flotara.
Según Schauberger: «si el agua o el aire rotan en una fuerza giratoria de oscilación llamada coloidal, puede generarse energía suficiente que permita la capacidad de levitación».
En otra prueba que tuvo lugar en 1942, otro prototipo habría levitado a 2 metros de altura para desplazarse mediante la ayuda de motores horizontales. Esta máquina habría cargado a dos pasajeros, pero no funcionó durante mucho tiempo. Algunos creen que el programa tenía la intención de construir una tabla voladora primitiva y no un vehículo de altitud.
Al final de la guerra, el complejo de investigaciones de Schauberger fue destruido por las bombas soviéticas. El científico y su equipo recibieron órdenes de destruir los prototipos e incinerar las plantas y documentos para que nada cayera en manos de los enemigos. Schauberger afirmó hasta el final de su vida que cumplió esa orden sólo en parte. Para librarse de una condena, aceptó destruir los prototipos, pero mantuvo los planos de su investigación en un intento de negociar con los estadounidenses la tecnología en la cual venía trabajando. No se sabe si dicha historia es verdadera, pero Schauberger migró a Estados Unidos en 1945 y se estableció en Houston donde alegaba haber trabajado en una división secreta relacionada con la fuerza aérea estadounidense.
Schauberger no vivió mucho para contarlo a causa de una enfermedad degenerativa. En su lecho de muerte habría declarado «me quitaron todo. Ya no tengo nada. No tengo nada, ni siquiera a mí mismo». El científico murió en 1947.
Durante la década de 1950 los estadounidenses intentaron desarrollar dispositivos aéreos con aerodinámica arriesgada como el Avro-Car y el Neg-G que asemejaba mucho a discos voladores típicos del proyecto Glocke. Desafortunadamente, estos emprendimientos terminaron siendo abandonados a comienzos de los años 1960 cuando los aviones de propulsión a chorro se convirtieron en las armas más eficientes del arsenal aéreo alrededor del mundo.
Las súper armas de Hitler quizá jamás llegaron a salir del papel, pero siguen fascinándonos y aterrorizándonos como todo aquello que tiene que ver con el régimen nazi.
El trágico destino de la familia olvidada por Benito Mussolini
Corría el año de 1912 y un joven activista político llamado Benito Mussolini se integraba a las filas editoriales del Avanti!, el periódico del Partido Socialista Italiano. Se mantuvo publicando hasta comienzos de la Gran Guerra en 1914, cuando se separó del partido debido a la discusión sobre si Italia, entonces neutral, debía ingresar al conflicto.
Mussolini estaba a favor de la intervención, pero el Partido quería al país fuera de la guerra. Mussolini renunció al Avanti! y puso en marcha los planes para crear su propio periódico, Il Popolo d’Italia.
Sin embargo, el proyecto requería dinero y Mussolini no lo tenía. Para su fortuna, se involucró con una mujer que podía financiarle el capricho – Ida Irene Dalser, dueña de un salón de belleza en Milán. La pareja pronto llegó al altar; Dalser vendió el salón y empeñó sus joyas para obtener el dinero que Mussolini necesitaba para lanzar su periódico. En 1915, la mujer dio a luz a su primogénito, Benito Albino Mussolini.
Esta fotografía es de 1903, año en que la policía suiza atrapó a Benito Mussolini por no presentar documentación que acreditara su estancia legal en el país.
Benito Jr. tenía sólo un mes de edad cuando Mussolini abandonó a la familia. Se casó con otra mujer llamada Rachele Guidi, aparentemente sin divorciarse de Ida.
El ascenso del dictador.
Cuando Italia se involucró en la guerra en 1915, Benito Mussolini se unió al ejército, y tras el conflicto regresó a la política, fundando el Partido Nacional Fascista en 1921. Fue electo para el parlamento italiano ese mismo año, y en 1922 lideró a 25,000 paramilitares fascistas (la mayoría criminales conocidos como Camisas Negras) en una marcha por Roma para obligar al rey a que lo nombrara Primer Ministro. En los años que siguieron, utilizó su posición para desmantelar las instituciones democráticas de Italia y convertir al país en un estado policial donde él era Il Duce (El líder).
A medida que extendía sus raíces de poder, Mussolini creaba una personalidad de culto que rivalizaba con la de Joseph Stalin en Rusia y Adolf Hitler, que llegó al poder en Alemania en 1933. Il Duce, la segunda esposa, Rachele, y sus hijos fueron presentados ante la nación como la familia fascista ideal, una tarea que resultó algo complicada por el hecho de que Ida Dalser estaba en disposición de proclamar a los cuatro vientos, a cualquiera que quisiera escucharla, que ella era la esposa de Mussolini y madre de su hijo mayor, un joven sobre el que nadie había escuchado hablar.
Un padre irresponsable y cruel.
Las noticias sobre la bigamia de Mussolini y su irresponsabilidad como padre hubieran sido suficientes para derrocarlo en las primeras etapas de su mandato, cuando sus enemigos todavía tenían poder suficiente para removerlo del poder si actuaban en conjunto. Pero Ida Dalser tenía una acusación mucho más seria que hacer: la mujer aseguraba que la única razón por la Mussolini alcahueteó la entrada de Italia a la Primera Guerra Mundial fue porque el gobierno francés lo había sobornado. De ser cierta, aquella acusación significaba que el hombre era culpable de traición.
Ida Dalser
Como era de esperarse, Mussolini puso a Dalser y Benito Jr. bajo vigilancia y envió agentes del Partido Fascista para que destruyeran los registros sobre el matrimonio, certificado de nacimiento y todo aquello que pudiera relacionarlo con Dalser y su hijo.
Pero olvidó algunos documentos oscuros, entre estos dos declaraciones juradas de 1915 firmadas por Mussolini donde reconocía a Dalser como su esposa y a Benito Jr. como su hijo, así como la promesa de ofrecerles manutención a ambos. Otro documento de 1916 le solicita a Mussolini que honre su promesa de manutención, cosa que jamás hizo.
El destino de Ida Dalser y Benito Mussolini hijo.
Incluso ya en 1926, Ida Dalser continuó ejerciendo presión sobre su caso a través de varios oficiales del gobierno fascista. Ese año fue arrestada y encerrada en el primero de varios manicomios hasta 1937, cuando murió aparentemente de un derrame cerebral.
A Benito Jr. le fue marginalmente un poco mejor. Apenas tenía 11 años cuando su madre fue apresada. Le mintieron diciéndole que había muerto y lo enviaron a vivir en un asilo para discapacitados. Cuando cumplió 15 años, un oficial del Partido Fascista lo adoptó y le dio un nuevo apellido. Cuando el muchacho cumplió la edad requerida, asistió a la universidad, y cuando la Segunda Guerra Mundial estalló, se unió a la Armada de Italia.
Pese a que le advirtieron durante años que dejara de decir que era hijo de Mussolini, como lo había hecho su madre antes que él, jamás obedeció.
Benito Albino Mussolini
De la misma forma que su madre, el joven fue arrestado y encerrado en un hospital mental, donde murió en Julio de 1942 a los 27 años. Las versiones sobre la causa de muerte son variadas: algunos dicen que fue asesinado con “inyecciones que le indujeron un coma”, otros que murió en un tratamiento de choques eléctricos. De cualquier forma, a la familia se le dijo que había muerto en guerra. En un intento final por borrarlo definitivamente de la historia, se le dio un funeral paupérrimo y fue sepultado en una tumba sin nombre.
La caída de Mussolini.
Il Duce se encontraría con su hijo en el otro mundo demasiado pronto. Dos semanas después que los Aliados invadieron Sicilia en julio de 1943, Mussolini fue depuesto y arrestado, momento en que el gobierno italiano inició las negociaciones sobre los términos de rendición con los Aliados.
Dos meses después, un comando nazi rescató a Mussolini de su confinamiento y lo puso como líder de un estado títere en la región norte de Italia ocupada por Alemania. Allí se mantuvo hasta abril de 1945, cuando los Aliados expulsaron a los últimos alemanes de Italia y el estado títere colapsó.
Tumba de Benito Mussolini.
Mussolini y su amante, una mujer llamada Clara Petacci, fueron capturados por guerrilleros italianos mientras intentaban huir a Suiza. Al día siguiente un pelotón de fusilamiento los ejecutó. Dos días después, Hitler se suicidaba en el búnker de Berlín. A la semana, la guerra en Europa había terminado.
Otros datos de interés.
Antes que Ida Dalser fuera arrestada en 1926, entregó a su hermana unas cartas de amor y otros documentos de su relación con Mussolini, la hermana las ocultó al interior de un pájaro disecado. Los documentos fueron pasando de un familiar a otro durante 75 años, hasta que un periodista llamado Marco Zeni fue contactado en 2001 por una sobrina de 88 años de Dalser para entregarle los documentos, algunos todavía ocultos dentro del pájaro.
Las pistas contenidas en estos papeles ayudaron a Zeni a desenterrar los únicos documentos restantes que no habían sido destruidos por los agentes de Mussolini. Desde entonces, Ida Dalser y Benito Jr. fueron material para numerosos artículos, libros, documentales de televisión y una película.
Rachele, la segunda esposa de Mussolini, logró sobrevivir a la guerra. En la década de 1960 abrió un restaurante de pasta en su ciudad natal de Predappio que fue popular tanto entre turistas como en neofascistas. Lo administró hasta poco antes de su muerte en 1979.
Las modistas de Auschwitz
Marta Fuchs, la costurera jefa de la «Obere Nähstube».
Me comunico con Lucy Adlington en Londres. En la conversación telefónica, describe cómo estaba hojeando documentos de archivo de los años 30 y 40 para saber cómo eran las mujeres durante la guerra. «Me encontré con una referencia a un salón de costura en Auschwitz, pero había muy poca información», dice.
Adlington se puso a buscar pistas, para saber más sobre las modistas. En el proceso, descubrió inspiradoras historias de resistencia y supervivencia. Los hallazgos de la autora e historiadora se publican ahora en un nuevo libro titulado «La modistas de Auschwitz».
El «estudio superior de sastrería»
A finales de la década de 1930 y principios de la de 1940, Hedwig Höss, la esposa del comandante nazi del campo de concentración y exterminio de Auschwitz, dirigía allí un salón de moda que empleaba a prisioneras. Conocido como «Obere Nähstube», o «estudio superior de sastrería», el salón diseñaba y confeccionaba trajes de alta gama para la élite nazi.
Hunya Volkmann, una costurera de Auschwitz que sobrevivió y se instaló posteriormente en Berlín.
La historiadora Lucy Adlington lo califica de «horrible anomalía», que contrasta con las atrocidades cometidas por los nazis contra los 1,3 millones de prisioneros del campo de exterminio.
Los nazis siempre entendieron el poder de la ropa, desde los uniformes hasta la alta costura, señala Adlington. Magda Goebbels, la esposa del ministro de propaganda de Hitler, Joseph Goebbels, no se privaba de vestir creaciones judías.
«Qué desconexión tan completa. Estás vestida con trapos sucios y estas esposas de las SS vienen diciendo: ‘Cariño, hazme un vestido nuevo'», cuenta Adlington a DW.
Encontrar a las modistas
Al principio, la historiadora solo tenía una lista con los nombres de las costureras: Irene, Renee, Bracha, Hunya, Mimi, etc. Tratar de encontrar los nombres y apellidos de las mujeres en los registros es complicado, explica Adlington. Muchas mujeres usaban apodos o cambiaban sus nombres cuando se casaban. Algunas mujeres judías también adoptaron nombres hebreos después de la guerra. En 2017, Adlington revivió a estas mujeres en una novela titulada «La cinta roja».
Su relato de ficción sobre las modistas cuenta la historia de cuatro jóvenes, Rose, Ella, Marta y Carla, que cosen ropa en el taller de confección del campo de concentración de Auschwitz-Birkenau, como medio de supervivencia en un entorno hostil.
«No tenía suficiente información, así que me imaginé cómo sería una joven que cosía, en Auschwitz, para la esposa del comandante», relata la autora. «Y cuando salió esta novela, la gente empezó a ponerse en contacto conmigo para decirme: ‘Bueno, en realidad, esa era mi tía, esa era mi madre, esa era mi abuela'».
Adlington pronto tuvo la «fuerte sensación de que la historia no está enterrada; es la vida de la gente», dice. La investigadora comenzó a ponerse en contacto con familiares de las costureras de Auschwitz y, en 2019, conoció a una costurera superviviente en San Francisco, Bracha Kohut, de 98 años.
Lucy Adlington (izquierda) con Bracha Kohut, de 98 años, una modista superviviente de Auschwitz.
«Fue un gran encuentro», recuerda Adlington. «La miré pensando, esta es la misma mujer sobre cuyas experiencias has estado leyendo. Aquí está ella. Intenté entender cómo ella, a una edad tan temprana, pudo soportar ese trauma».
La resistencia clandestina de las modistas
Para muchas presas, trabajar en el taller de sastrería era una forma de sobrevivir. La costurera jefa era una mujer llamada Marta, que creó deliberadamente el salón de moda como un refugio. «Quería salvar a todas las mujeres que pudiera. Así que sí, tenían ropa limpia. Tenían la oportunidad de lavarse. Y como dijo una mujer, tenían un trabajo significativo», la cita Adlington.
«Así que en lugar de ser tratados peor que los animales…, como esclavos que estaban traumatizados, construyendo las cámaras de gas que los asesinarían a ellos y a sus familias, realmente tenían algo hermoso que hacer. Creo que eso debió ser increíble para su autoestima», supone.
Pero las mujeres del taller de sastrería no se limitaban a hacer hermosos vestidos. Muchas ayudaban en secreto a los movimientos de resistencia clandestinos, utilizando sus posiciones relativamente privilegiadas para comunicarse con la gente de fuera del campo. «Recogían medicamentos y los distribuían. Robaron todo lo que pudieron… y creo que lo más importante es que mantuvieron la moral alta», cuenta la autora.
«Podían acceder a los periódicos y escuchar secretamente las radios para poder decir: ‘mira, los aliados han invadido Francia. Llegó el Día D, aguanta.» La costurera jefa, Marta, también se preparaba para escapar de Auschwitz y contar al mundo exterior las atrocidades de los nazis, añade Adlington.
Un trabajo de amor
Aunque la autora pudo hablar con Bracha Kuhot y las familias de las demás modistas para su libro, no ha podido encontrar rastros de los vestidos que confeccionaron estas mujeres.
El vestido de seda hecho por Hunya Volkmann para su sobrina.
«Que yo sepa, no se sabe que haya perdurado ninguna ropa de ese salón de moda. Había un libro de pedidos en el salón que, según un testigo, tenía los nombres de los más altos nazis de Berlín, así que los clientes de Berlín pedían su ropa a Auschwitz. Pero esos registros no han sobrevivido», lamenta Lucy Adlington en la entrevista con DW.
Sin embargo, Adlington, también coleccionista de ropa antigua, cuenta que una de las modistas que sobrevivió a Auschwitz cosió más tarde un vestido de seda para su sobrina.
«La sobrina me envió el vestido. Así que tengo un vestido hecho por una de las modistas, y me hace llorar cada vez que lo veo. Es tan hermoso pensar en lo que tuvo que hacer en los campos para sobrevivir esta mujer llamada Hunya», confiesa Adlington, quien reiteró que el trabajo de esas mujeres era esencialmente un trabajo de esclavas. Sin embargo, «este vestido que hizo para su sobrina fue cosido con amor.»
lavozdigital.es(M.P.Villatoro) — La catástrofe del «Titanic» no terminó el 14 de abril de 1912, cuando se fue a pique con 1.500 almas en su interior. Ni mucho menos. Aquella noche comenzó una tragedia que se extendió durante muchas horas y en la que los pasajeros y los tripulantes del bajel no fueron los únicos cuya vida cambió de forma drástica. Así lo atestiguaron otros protagonistas como el capitán del «Carpathia», Arthur Rostron. Y es que, este oficial tuvo el triste honor de convertirse en todo un héroe tras ser el primero en arribar a la zona de la catástrofe.
Tras horas de búsqueda, Rostron logró rescatar a siete centenares de personas y llevarlas de regreso a Nueva York. Toda una gesta que hizo que el «Carpathia» se ganase un hueco en todos los diarios de la época. No obstante, seis años después este buque volvió a salir en los medios. Aunque, en este caso, por una causa bien distinta. «Tras aquella gesta, en 1918, fue tristemente hundido por un submarino alemán, el U-55», explica a ABC Nacho Montero, coautor (junto a Javier Reyero y Cristina Mosquera de « Los diez del Titanic. La conmovedora historia de los españoles que vivieron aquel viaje único», Lid Editorial).
1-¿Quién era Arthur Rostron?
Arthur Rostron era un capitán con 27 años de experiencia.
Un marino que, para su suerte, no había tenido que atender una llamada de emergencia como la del « Titanic» hasta la noche del 14 de abril de 1912.
Era, en definitiva, un oficial con muchísima experiencia y sumamente diligente en todo lo que hacía.
De hecho, le llamaban «la chispa eléctrica» porque acometía todas las tareas que recibía a máxima velocidad y de forma muy competente.
2-¿Cómo recibió el «Carpathia» la llamada de socorro del «Titanic»?
Casi por casualidad. Todo ocurrió cuando su radiotelegrafista, Thomas Harold Cottam (un joven que tenía un porvenir muy grande debido a que había atesorado mucha experiencia a pesar de su corta edad) estaba a punto de irse a dormir.
Él solía acostarse a medianoche y, aproximadamente a las 12 y 25, comenzó a desvestirse para ponerse el pijama. Lo curioso es que no se quitó los cascos mientras lo hacía para seguir recibiendo mensajes por radio.
En ese momento escuchó varios cablegramas dirigidos al «Titanic» y, a continuación, la señal de socorro del «Buque de los sueños»: «¡Venid todos! ¡Nos hundimos!».
Cottam se comunicó entonces con su amigo Phillips, el radiotegrafista del «Titanic», y le preguntó por las coordenadas en las que se hallaba el barco. Después, a eso de las 12 y 35, se dirigió a la cabina de Rostron, que estaba recostado sobre la cama descansando, y le informó de lo que le había pasado al barco de la « White Star Line».
Ambos calcularon que se hallaban a 58 millas náuticas del lugar de la tragedia.
3-¿Qué hizo Rostron?
El capitán ordenó dirigirse de forma inmediata hacia el «Titanic». Además, organizó una maquinaria de salvamento perfecta. En cuestión de minutos reestructuró todo el barco para acometer la crisis que se venía encima.
Lo primero que hizo fue reunir un gabinete de crisis en el que participaron desde los maquinistas, hasta los oficiales. A todos ellos les dio órdenes precisas sobre lo que debían hacer.
Al jefe de máquinas, por ejemplo, le ordenó despertar a todos los fogoneros y llevarles a sus puestos para que pusieran el barco a toda máquina. Además, y como era necesario llegar cuanto antes hasta el «Titanic», limitó el uso de la energía para que toda ella se destinase a los motores. Cortó por ello el agua caliente, disminuyó la iluminación del barco al mínimo…
4-¿Pudo haber llegado antes hasta el «Titanic»?
No. Aunque el capitán era eficiente y rápido, tampoco era un temerario. Rostron sabía que no podía poner en peligro a su tripulación y, a pesar de que ordenó dirigirse lo más rápidamente posible hacia el «Titanic», también estableció que había que hacerlo con cierta cautela para evitar los icebergs que podía haber en la zona.
Rostron instó a los vigías a estar muy atentos para detectar posibles icebergs. Hay que tener en cuenta que, aunque las tripulaciones recibían formación para distinguir témpanos de hielo, no era habitual encontrarse con ellos en los viajes. Algunos barcos no se habían topado jamás con un iceberg.
5-¿Planificó Rostron la recogida de los supervivientes?
Sí. Durante el viaje planificó al milímetro qué hacer cuando se encontrasen con el «Titanic».
Él estaba convencido de que estaría todavía a flote porque conocía la pericia del capitán Smith. Confiaba por ello en que hubiese evitado el hundimiento.
Pero, a pesar de todo, organizó a los médicos del «Carpathia» y estableció varios puestos para atender a los heridos en los comedores.
En cierto modo tuvo la suerte de que, aunque su barco podía acomodar a 2.500 pasajeros, en ese trayecto apenas había 800. Es decir, que estaba liberado para dar cabida a los supervivientes del «Titanic».
Es llamativo que, a pesar de la tragedia, Rostron tuvo que organizar el rescate dividiendo a los supervivientes en primera, segunda y tercera clase.
Aquello era parte de la estricta política de clases de la época. Eso le obligó a reorganizar totalmente el pasaje.
Al final, el capitán terminó cediendo su camarote y las cabinas de sus oficiales a los pasajeros de mayor categoría.
Otras zonas como la biblioteca o los salones de fumadores fueron preparados para las clases más bajas.
Reconocimiento al capitán Rostron en la embajada del Reino Unido
6-¿Cuándo llegó el «Carpathia» a la zona de la catástrofe?
A las cuatro de la mañana, después de tres horas y media navegando, llegó a las coordenadas que les habían facilitado. En ese momento apagó los motores para evitar dañar los botes salvavidas del «Titanic» que hubiese en el agua y para escuchar los posibles gritos de ayuda.
En principio no vio nada, pero a los pocos minutos se percató de la ubicación de uno de los lanchones gracias a una bengala verde.
7-¿Cuándo comenzaron a subir al «Carpathia» los primeros supervivientes?
Diez minutos después de la llegada de Rostron. Fueron los pasajeros del bote 2, y lo hicieron por la banda de estribor. La primera superviviente en poner un pie en el «Carpathia» fue Elizabeth Walton Allen.
8-¿Habló con ella Rostron?
Lo primero que hizo fue interrogar al oficial al mando del bote, Boxhall. Lo hizo porque necesitaba saber dónde estaba el «Titanic», si había más supervivientes… La conversación que ambos mantuvieron ha pasado a la historia. Rostron le preguntó si el «Titanic» se había hundido y cuántas personas había en él. El oficial le respondió: «Cientos y cientos. Quizá mil. Quizá más».
Poco después empezó a amanecer y Rostron vio un espectáculo que, de no ser por la magnitud de la tragedia, habría sido precioso. Ante sí apareció un campo de icebergs iluminado por el sol. Así, llegó a la conclusión de que, si el «Titanic» no hubiese chocado contra ese témpano de hielo, lo habría hecho contra otro de los muchos que había. Las labores de rescate continuaron.
9-¿Había españoles en los botes?
Sí. En el 8 por ejemplo. En él se encontraban María Josefa Peñasco y Fermina Oliva, su dama de compañía. La doncella se había salvado casi por casualidad. Ella misma explicó que no la habían dejado embarcar en principio en el bote pero que, cuando este se hallaba a metro y medio bajo la cubierta, la empujaron como si fuera un saco y cayó en él por casualidad.
Fermina afirmó después que, en el momento del rescate, el bote se movía mucho y que los supervivientes pensaban que se hundiría antes de llegar al «Carpathia» por culpa del terrible oleaje. Por suerte, a eso de las seis de la mañana se pegaron al barco y empezaron a subir. También contó que el estado de todos ellos era deplorable. Ella misma estuvo enferma varios meses por culpa del frío.
10-¿Fue sencillo subir a los pasajeros al «Carpathia»?
Ni mucho menos. Algunas personas eran muy robustas y era sumamente difícil elevarlas hasta el «Carpathia». Además, muchos supervivientes estaban entumecidos por el frío y no podían moverse. Rostron suponía que eso podía pasar y había preparado para ellos agua, mantas y hasta licor. El capitán puso, a su vez, a toda la tripulación de su barco (unas 300 personas) a disposición de los pasajeros del «Titanic». Además, cedió su cabina a la Condesa de Rothes y a varias mujeres más. Todas ellas se lo agradecieron mucho.
Imagen de archivo del Carpathia
11-Otro caso que narra en su obra es el del bote número 9…
En él viajaban los catalanes Julián Padrón y Emilio Pallas. Emilio se había lanzado sobre el bote desde la cubierta del «Titanic» y, al caer, se había roto una pierna. Julián le había escondido bajo el asiento para evitar que le arrojasen al agua debido a sus heridas.
Lo curioso es que, como Emilio no podía moverse y era muy corpulento, tuvo que ser alzado hasta el «Carpathia» con unos cabos ubicados bajo las axilas. Aquello era algo que se solía hacer con las mujeres. A los niños, por el contrario, se les subía metidos en una gran bolsa.
Cuando subió al «Carpathia», Emilio fue tratado por el médico que Rostron había asignado para los pasajeros de su clase. Y es que, hasta en eso había diferencias.
12-En «Los diez del Titanic» afirma también que Rostron tuvo problemas para rescatar el bote 12.
Sí. Fue uno de los más problemáticos porque en él había 75 personas. Según los testigos, estaba tan cargado que su línea de flotación estaba a pocos centímetros del agua. En él iban Asunción y Florentina, las compañeras de viaje de Julián y Emilio. Al final, y a pesar de que se zarandeaba constantemente, los supervivientes fueron rescatados.
13-¿Cuándo se retiró el «Carpathia»?
Rostron solo aceptó marcharse del lugar de la tragedia cuando apareció un segundo barco, el «Californian», y su capitán le garantizó que él se haría cargo de los supervivientes que pudiera haber. Para entonces, la tripulación del «Carpathia» ya había rescatado a más de 700 personas y había subido a cubierta 13 de los botes salvavidas del «Titanic».
Bote salvavidas del Titanic –
14-¿Hacia dónde llevó a los supervivientes?
Esa fue la decisión más difícil de tomar. ¿Hacia dónde ir? Había varias posibilidades. Una era continuar el viaje programado hasta Europa, el destino inicial, y descargar a los supervivientes en las Azores. Sin embargo, Rostron lo descartó porque no había suficientes víveres en el barco. La segunda opción era regresar al puerto más cercano: el de Halifax. Finalmente, decidieron partir de vuelta a Nueva York. La decisión la tomó con ayuda de Bruce Ismay, presidente de la «White Star Line», que había sobrevivido al desastre del «Titanic» y estaba siendo tratado con calmantes después de la tragedia.
15-¿Qué se hizo con los supervivientes en esas primeras horas?
En esas primerísimas horas de la mañana, Rostron intentó que los supervivientes se encontraran lo mejor posible. La tripulación les ofreció incluso consuelo. Posteriormente, al medio día, comenzaron las labores de identificación de los nuevos pasajeros. Se entrevistó a cada uno de ellos para saber su nombre, el lugar al que se dirigían, si tenían familiares… Toda esa información quedó registrada y se retransmitió por telégrafo.
Usando como base esa información, los pasajeros fueron clasificados por clases y enviados a una zona concreta del bajel. Algunos, por falta de espacio, acabaron durmiendo en el suelo de cubierta.
Uno de los múltiples reconocimientos públicos al capitán Rostron
16-¿Qué fue de nuestro querido Cottam?
Se vio obligado a trabajar muy duro. Se vio desbordado porque recibió cientos de mensajes en los que se le pedía información sobre los supervivientes y la tragedia. La prensa también se interesó mucho e intentó conseguir declaraciones exclusivas. El «New York Times», por ejemplo, desplazó por primera a multitud de reporteros hasta el puerto para cubrir la noticia.
Uno de los mensajes más llamativos que tuvo que enviar fue el de María Josefa Pérez, una de las supervivientes españolas. Aunque su marido, Víctor, se había despedido de ella porque no le habían dejado subir a ningún bote salvavidas, durante el viaje de vuelta estaba obsesionada con la posibilidad de que pudiera haberse salvado. En las horas siguientes, envió un telegrama a la embajada española preguntando si había noticias de su esposo. Lógicamente, no obtuvo respuesta.
El Carpathia, junto a un iceberg
17-En su obra afirma que el «Carpathia» recibió un triste apodo…
Fue llamado el «barco de la tristeza» o el «barco de las viudas» porque la mayor parte de los supervivientes eran mujeres que habían perdido a sus maridos.
18-¿Impactó la noticia del hundimiento del «Titanic» en Nueva York?
Fue un duro golpe. Cuando el «Carpathia» llegó a Nueva York, había 30.000 personas esperándole a pesar de que llovía. Además, fue acompañado en los últimos metros por medio centenar de veleros, pequeños vapores y remolcadores. Para los españoles que habían sobrevivido fue algo sumamente impactante.
19-¿Qué sucedió con el «Carpathia» tras aquella heroica actuación?
Seis años después de aquella gesta, y cuando estaba a punto de acabar la Primera Guerra Mundial, fue tristemente hundido por un submarino alemán, el U-55. La tragedia sucedió mientras hacía funciones de buque de transporte entre Liverpool y Boston. Fue el 17 de julio de 1918, y tras recibir el impacto de tres torpedos.
El Carpathia, en puerto
20-¿Fue Rostron un héroe?
Sí. De hecho así fue reconocido por los propios supervivientes. Su profesionalidad no se puede poner en duda. Actuó de forma totalmente ejemplar y logró mantener los nervios templados a pesar de la catástrofe gracias a que tenía a sus espaldas muchísimos años de navegación. De hecho, la decisión de acudir hasta el «Titanic» la tomó sin consultar previamente con su naviera, la «Cunard», entonces rival de la «White Star Line».